Vinicius, Xabi Alonso y el pulgar del emperador

Vinicius, Xabi Alonso y el pulgar del emperador

Spiculus fue uno de los gladiadores más populares de la antigua Roma y el preferido del emperador Nerón, que lo colmó de privilegios por sus victorias en la arena, aunque no todavía en el Coliseo, que se construyó con posterioridad. El controvertido Nerón no era ajeno a la popularidad del luchador entre los ciudadanos de Roma, que clamaban al emperador sobre el destino de sus víctimas. Pulgar abajo o arriba, suya era la decisión. Vinicius es un gladiador de los tiempos modernos en un coliseo que también tiene emperador, porque la figura de Florentino Pérez trasciende la de un presidente. La diferencia es que Vini no es un esclavo, sino una estrella a la que el emperador ha hecho sentir de ese modo, como Nerón, aunque sin ser el dueño de su destino. La estrella, desafiante, reclama el suyo por encima de su general, Xabi Alonso, y frente a un emperador que, de momento, recoge el pulgar, aunque conviene no olvidar que Roma no habría sido lo que fue sin sus generales.

Las disculpas de Vinicius a todos menos a su entrenador, algo muy explícito por omisión, es el gesto de un futbolista que ha interiorizado un sentimiento de impunidad frente a la autoridad del banquillo, porque la autoridad de verdad la observa en otra parte. No es algo nuevo en el Madrid, un equipo sostenido por el eje poder-talento, el poder del club y su presidente, y el talento de sus futbolistas, y donde el técnico ha sido siempre el eslabón más débil. Ajustarse a ese hábitat, a ese rol que Valdano calificó como "perfil bajo", aunque lo ejercieran nombres propios con Del Bosque, Ancelotti o Zidane, es un arte. Al Madrid le ha ido de maravilla con ese modelo, pero hay momentos en los que la situación exige un giro, un cambio, aplicar la 'ley del péndulo'. Eso trajo a Xabi Alonso, un entrenador joven, con un gran pasado como futbolista y un gran porvenir, pero un entrenador intervencionista. El dilema llega cuando la intervención afecta a la estrella.

La decisión de cambiar a Vinicius en el clásico admite debate, por supuesto, como todas las que toma un entrenador. Lo que no puede admitirlo es el principio de autoridad. El Madrid decidió no aplicar ningún tipo de correctivo al brasileño por su airada actitud en el momento del cambio. No fue únicamente una mala cara, fue un 'show' y una falta de respeto para su entrenador y el resto de jugadores. En el Bernabéu no gustan esos numeritos. Dos días después, el futbolista pide perdón por su actitud al madridismo, al club, sus compañeros y el presidente. Si Xabi Alonso se ve en alguno de esos colectivos, asunto zanjado. Si no, hay caso.

La actitud de Vini en el clásico demuestra que el jugador ha interiorizado una condición de intocable que no comparte el entrenador. El club le ha ayudado a creerla en el pasado, con decisiones como no acudir a la gala del Balón de Oro en la que fue premiado Rodri, al considerar que se trataba de una injusticia. ¿Si lo dice mi presidente, por qué no lo hace mi entrenador?, puede preguntarse Vini, que observa, además, a su lado el crecimiento de Mbappé, gol tras gol con la boca cerrada. Si el Madrid no reconduce su actitud, es difícil que lo haga si entorno, porque las estrellas, en general, carecen de masa crítica a su alrededor. Al contrario. Es el mal de los ricos, y los futbolistas lo son. Nadie les dice lo que no quieren oír por temor a perder su posición. Algo similar pasa con Lamine Yamal en Barcelona.

Xabi Alonso sabe de egos, después de una carrera de convivencia con la mayoría de los mejores, Cristiano entre ellos. También de entrenadores, mucho, tras cohabitar con los grandes de su generación. "He aprendido muchas de las cosas que hay que hacer y de las que no hay que hacer", suele decir. No todo está bien y no está dispuesto a negociarlo todo. Es un tipo de carácter, que acabó por enfrentarse a Rafa Benítez, no tuvo problemas en distanciarse de compañeros en el Madrid y la selección por entender que Jose Mourinho tenía cosas positivas, y fue el único de su sector que desafió a la Agencia Tributaria hasta el final. Vinicius, realmente, da menos miedo que Hacienda. Que los madridistas no lo olviden. Tampoco Vini, más expuesto que nunca ahora en el coliseo, y tampoco el emperador.

El Madrid, entre el apoyo a Vini tras un pronto "innecesario" y la gestión recta de Xabi Alonso: una relación por definir

El Madrid, entre el apoyo a Vini tras un pronto “innecesario” y la gestión recta de Xabi Alonso: una relación por definir

Durante la última década, Cristiano Ronaldo, Karim Benzema o incluso Luka Modric contestaron con alguna mueca a Zinedine Zidane o a Carlo Ancelotti cuando los entrenadores decidieron retirarlos del campo. Alguna palabra suelta, seguramente fea, aprovechando la diferencia de idioma, alguna protesta a sus ayudantes, varios minutos de enfado en el banquillo y, seguro, muchas discusiones internas. Pero ninguna, y eso que hablamos de tres futbolistas ganadores del Balón deOro, se acerca a la reacción de Vinicius Júnior el domingo por la tarde. Xabi Alonso decidió sustituirle en el minuto 72 del clásico contra el Barça y el brasileño, un volcán en constante actividad, erupcionó en el centro del Bernabéu.

«¿Yo? ¿Yo? ¡Míster! ¡Míster!», gritó desde el círculo central. Caminó realizando aspaviento hasta el área técnica, chocó la mano con Rodrygo y pasó, también gritando, al lado de Alonso. «¡Siempre yo! ¡Siempre yo! ¡Yo me voy del equipo! !Mejor me voy!», repitió, sin saludar a Alonso, que le decía, casi sin mirarle: «Venga Vini, hostias». El brasileño evitó el abrazo de Parrilla, primer asistente, y bajó las escaleras del túnel de vestuarios.

Luis Llopis, entrenador de porteros, fue a por él y unos minutos más tarde el delantero regresó al banquillo para ver los últimos instantes del partido, para encararse, como casi todo su equipo, con los jugadores del Barcelona en la tangana final, para abrazarse con sus compañeros y también con su entrenador, que en rueda de prensa prometió hablar internamente sobre el tema durante esta semana.

"Tiene ese pronto"

Todo eso fue el domingo por la tarde. El lunes amaneció con alegría en Chamartín tras el empujón anímico del clásico, pero también con cierto debate. Tanto en el club como en las redes sociales, donde los aficionados se posicionaban sobre la reacción de Vinicius en el cambio. Exagerada para unos. Lógica para otros, que no entendían la decisión del tolosarra de retirar a una de sus estrellas a media hora del final de un encuentro tan importante. En los despachos del Bernabéu la conversación fue más o menos similar, aunque con un mayor entendimiento a la forma de ser del brasileño, con el que están cada día y al que han defendido desde su llegada. Es un volcán, pero es su volcán. «Vini tiene ese pronto, pero también un gran fondo», aseguran, valorando que regresara al campo. Su reacción fue «innecesaria», admiten, pero varias fuentes consultadas por este periódico también creen que el cambio de Vinicius se realizó demasiado pronto y que el brasileño podía haber hecho daño al Barça en el tramo final. Eso no gustó.

Una sustitución que se entiende desde los plenos poderes que le ha dado el Madrid a Xabi Alonso, con todo lo que eso conlleva. El vasco es un entrenador que prima lo colectivo sobre lo individual y que tiene menos reparos que otros, como Ancelotti, en saltarse las jerarquías del vestuario, aunque esas jerarquías coincidan muchas veces con las del club. Y Vinicius es su gran ejemplo. El brasileño ha sido suplente en tres de los 13 encuentros de este curso y desde la llegada de Alonso, incluido el Mundial de clubes, sólo ha jugado los 90 minutos en tres de los 19 duelos.

Mbappé, al otro lado

Esos datos son los que molestan a Vinicius y a su entorno, que ve cómo Mbappé ha terminado ocho partidos y nunca ha sido sustituido antes del minuto 80. El mensaje de esa estadística es contundente: para Xabi, ya no están en escalones similares. El tolosarra quiere que el futbolista que actúe como extremo izquierdo trabaje en defensa y al único que no permite un esfuerzo constante hacia ambos lados es al francés, que de momento lo compensa con 16 goles en 13 partidos. En cuanto Vinicius sumó dos jugadas seguidas sin realizar un esfuerzo hacia atrás, entró Rodrygo.

El ex del Flamengo termina contrato en junio de 2027 y quiere renovar, pero las conversaciones están paradas desde hace tiempo, con cifras, en la oferta y en la demanda, que de momento están demasiado distantes. Vinicius es uno de los futbolistas preferidos por la dirección general del club, donde se valora su evolución desde que llegara con 18 años, pero en el cuerpo técnico ha ganado mucho más peso en menos tiempo la figura de Mbappé. Y el resultado de eso es claro: si en el césped no están el mismo escalón, tampoco lo estarán a nivel salarial.

Así que ahora, todavía en octubre, el Madrid dejará en manos de Alonso la gestión con el brasileño: no intervendrá ni multará al futbolista. «Xabi está preparado para gestionarlo». Vinicius, como el resto de la plantilla, disfruta de dos días libres hasta el miércoles y regresará a Valdebebas para charlar con Alonso.

Lamine Yamal tiene que aprender a ser humano

Lamine Yamal tiene que aprender a ser humano

Lamine Yamal jugó el clásico andando, totalmente desconectado del juego en la primera parte y sin generar peligro cuando intentó asomar en la segunda. Como a estas alturas no necesitamos pruebas de que nunca se borra, hay dos explicaciones plausibles para su actitud: estaba aún más lesionado de lo que suponíamos, lo que sería una irresponsabilidad por parte de Hansi Flick, o la presión infinita que él mismo se pone le hizo mella por primera vez desde su supersónica aparición. No le vino grande el partido, le vino grande el personaje que ha construido.

Para saber más

Para saber más

La sobreactuación final de Carvajal y Courtois, expertos en gestos así, por lo que había dicho Lamine durante la semana convirtió la anécdota en noticia, pero lo relevante del asunto no es la (escasa) influencia que pudieran tener las palabras de un chaval en una plantilla, la de Xabi Alonso, con más batallas que el Grupo Salvaje de Peckinpah. Tampoco lo es la campaña para convertir chorradas de inmadurez en delitos de cárcel de ciertos periodistas, muchos de los que llevan años denunciando que a Vinicius se le ha demonizado por lo mismo desde su llegada a España. Si a Yamal le da por montar la que montó el brasileño al ser sustituido, hoy están pidiendo la intervención de servicios sociales.

Pero, no, todo eso no es más que folklore que da color para el aficionado y no tiene trascendencia en los vestuarios. Lo realmente importante para Lamine es si le compensa situarse día tras día, declaración tras declaración y gesto tras gesto, bajo la lupa; si asignarse el deber de ganar cada partido solo no acaba siendo contraproducente y convierte al jugador más alegre que hemos visto en años en el alma en pena que deambuló por el Bernabéu; si exigirse una grandeza constante que ni siquiera Messi ofrecía a su edad es una presión imposible de soportar incluso para un portento.

Tal vez esa corona que se coloca pese demasiado. No porque no la merezca ni por lo que piensen los demás, que le da y le debe dar igual, sino por lo que piensa él mismo. Es tan autoconsciente de su genialidad y la exhibe tan abiertamente que se obliga a ser perfecto para acallar a los enemigos y, sobre todo, a su propia cabeza. Y cuando las cosas no salen, se frustra y se flagela. Es más sencillo manejar las expectativas ajenas que las propias. Lamine necesita aprender a ser humano para poder ser extraterrestre.

El Madrid roba, se queja y te gana

El Madrid roba, se queja y te gana

Por primera vez en la historia, el Barça pierde un clásico en Youtube. Lo de que el Madrid «roba y se queja», que le soltó Lamine Yamal en el canal de Youtube de la Kings League al popular influencer Ibai Llanos, parece que encendió a algunos jugadores. Que hay que ver cómo anda el Madrid, que se tiene que enchufar a un clásico por lo que diga un niño de 18 años. Entre los más enfadados andaba Carvajal, que ya tiene edad para «visitar el románico», que diría David Gistau, pero que rumbo a los cuarenta hace esfuerzos por estar en la onda, que es lo que aún decimos los que vamos rumbo a los 50.

Es verdad que si Lamine viera más partidos del Madrid, descubriría que roba menos de lo que piensa, o lo mismo que roban los equipos grandes. Y que si viera más Real Madrid TV descubriría que se quejan mucho más de lo que piensa. Es más, en el Madrid, por quejarse, se quejan hasta por decir que se quejan, escuchando la pitada que había cada vez que Lamine tocaba la pelota.

A mí no me preocupa que Lamine hable mal del Real Madrid, ni que juegue un mal partido o haga fiestas de cumpleaños con enanos. Lo que me parece inadmisible es que empiece a comportarse con la grada y con los rivales como si fuera Vinicius; quien por quejarse, se quejó del nivel de Lamine al propio Lamine en medio del partido, por si algún votante de France Football no se había dado cuenta.

Lo único bueno para el Barça fue el corrillo que montaron los jugadores del Real Madrid en el centro del campo al final del partido. El típico que haces en mayo, cuando sentencias la Liga contra un rival directo, pero que en otoño en el Bernabéu sólo se le permitía al Alcorcón si te eliminaban en la Copa. Piqué siempre decía que lo más grande que había conseguido en su carrera fue que el Real Madrid hiciera una Rúa por ganarles una Copa. El corrillo de los jugadores de Xabi Alonso invita a pensar que creen haber logrado algo muy grande, y eso es muy bueno para el Barça.

Todo lo que pasó en el Madrid-Barça: revisiones del VAR, el gigantesco enfado de Vinicius con Xabi Alonso, la tangana final con Lamine Yamal...

Todo lo que pasó en el Madrid-Barça: revisiones del VAR, el gigantesco enfado de Vinicius con Xabi Alonso, la tangana final con Lamine Yamal…

El clásico tuvo de todo. Separados por dos puntos en la Liga, Real Madrid y Barcelona se midieron en una batalla de goles, revisiones arbitrales, mucha tensión y muchos enfados. El VAR actuó para corregir un penalti de Lamine Yamal sobre Vinicius y un golazo de Mbappé desde fuera del área, todo en una primera parte en la que se vivieron tres goles, dos de los blancos y uno de los azulgrana, y que casi vibró con otro del delantero galo, esta vez en clara posición antirreglamentaria. En la segunda, un paradón de Szczesny a una pena máxima de Mbappé y otro gol anulado, ahora a Bellingham, por fuera de juego de Brahim. Y por si fuera poco, Vinicius Júnior protagonizó el gran enfado de la noche cuando fue sustituido en el minuto 72 del encuentro. Repitió varios aspavientos, no saludó a Xabi Alonso y se fue directo a vestuarios con 2-1.

De la tragedia del Metropolitano, Alonso había admitido esta semana haber "corregido cosas". Por su alineación, situando a Camavinga en la derecha y a Güler en la base de la jugada y dando entrada a un equipo que esta vez sí mostró actitud y ganas de llevarse el clásico, descubrió los errores del derbi madrileño y su Madrid fue otro. Hubo más "rock and roll" de ese que prometió en Miami.

Y el rock and roll llevó a la polémica. En el minuto dos, penalti de Lamine Yamal, el más abucheado en la alineación culé y silbado cada vez que tocó el balón, a Vinicius Júnior. Soto Grado señaló pena máxima, pero el VAR, en su primera intervención de la tarde, le avisó de que era falta del brasileño.

"Corrupción en la Federación", coreó el Bernabéu. Diez minutos después, el cántico cambió a "Negreira, Negreira" cuando el VAR avisó a Soto Grado del fuera de juego de Mbappé antes de anotar un golazo de volea desde fuera del área. Las líneas mostradas en televisión descubrieron una posición ilegal por un centímetro, el exterior de la bota del galo.

El tanto de Mbappé en el minuto 21, esta vez legal, espoleó a un Madrid superior. El galo marcó su undécimo gol en Liga y sólo se ha quedado sin ver puerta en dos encuentros este año, ante el Mallorca y contra la Juventus. El empate de Fermín tras un error de Güler puso las tablas, pero los blancos volvieron a abrir brecha en el marcador con el segundo gol de Bellingham, el segundo consecutivo tras el anotado ante la Juve. Pudo sentenciar el Madrid, que anotó en el 45, pero hubo fuera de juego de Mbappé.

Tras el descanso reinó la presión y volvió a actuar pronto el VAR, que avisó a Soto Grado por una mano de Eric García en el área culé. El colegiado acudió a la pantalla y pitó una pena máxima que Mbappé erró ante Szczesny, volando el polaco hacia su escuadra derecha. Fue el primer penalti fallado por Mbappé desde el 24 de mayo ante la Real Sociedad y después de siete consecutivos marcados.

El enfado de Vinicius

El Madrid siguió con ocasiones para sentenciar, pero volvió a caer en un tanto anulado por fuera de juego, el tercero de la tarde, por una posición ilegal de Brahim antes del gol de Bellingham. Todo antes del minuto 72, momento de inflexión en el proyecto de Xabi Alonso. El tolosarra sustituyó a Vinicius Júnior con 2-1 y el brasileño se enfadó de manera extraordinaria. Preguntó "¿yo? ¿yo?" en varias ocasiones, realizó distintos aspavientos y se dirigió al banquillo gritando hacia Alonso, al que no dio la mano, y se fue directo a los vestuarios.

Un show televisado que llega justo cuando las conversaciones sobre su contrato están detenidas, a la espera de nuevas reuniones, con el acuerdo terminando en junio de 2027. Unos minutos después, el brasileño regresó de vestuarios y estuvo en el banquillo junto a sus compañeros y el cuerpo técnico para ver los últimos instantes de un clásico frenético que terminó con tangana.

Pelea al final

Después de la expulsión de Pedri ambos banquillos se enzarzaron en el área técnica y tuvieron que ser separados por la Policía, y al terminar el encuentro volvió a haber tangana en el centro del campo. Carvajal le hizo un gesto a Lamine Yamal, compañero de selección, con la mano, en relación a sus declaraciones y el delantero le retó a irse al vestuario. Después llegó Courtois, que se encaró con el joven azulgrana. Ahí se sumaron todos, incluido Vinicius, que terminó retándose también con Yamal en el túnel y repitiéndole "habla ahora". Ahí estuvieron también Raphinha, Rüdiger y Alaba, no convocados pero presentes en el área técnica.

El muro negro que derribó el Madrid

El muro negro que derribó el Madrid

Actualizado Miércoles, 22 octubre 2025 - 23:38

El Madrid jugó un gran partido europeo. De los de antaño. Arrasó a la cobarde Juve, que no quiso nunca ganar, sólo empatar y con ese juego rácano, de calcio camorrista. Sólo quiso un gol, cuando el Madrid estaba desvalijado, agonizante por el enorme esfuerzo.

Si Mbappé hubiera tenido su noche, el Madrid hubiera empotrado el paraíso y ridiculizado a una Juve, que era un ridículo incordio. Nadie sabe lo que salvó el tramposo Di Gregorio para que el Madrid nunca marcara. Y cuando no era así, entonces un retruque de su defensor Gatti o el que fuera, salvaba las vergüenzas.

Tuvo Vinicius que jugar a su estilo, disparar a un poste y como en las anteriores temporada Bellingham encontró el 1-0, porque siempre esta ahí en los los sitios en que hay gol.

A partir de entonces Bellingham se hizo un gigante, incluso le cantaron el Hey Jude y demostró que quiere ser titular. Como el mismísimo Brahim, que como dijimos el otro día, le da cien vueltas a Mastantuono y todavía pudo marcar pero se le escapó.

¿Por qué? Porque el fútbol italiano es indecente, jamás se desmaya, cuenta con una concentración escandalosa para competir. Ni con un gol en contra y machacando aún el juego el Madrid, jamás perdió la compostura de los cinco defensas y dos pivotes defensivos.

Era como un muro negro, que a lo mejor a Pink Floyd le hubiera venido mejor para su historia. Eso sí, saltaba y corría al contragolpe como alma que lleva el diablo. Y Courtois hizo sus milagros.

Pero la otra historia fea del Madrid es que siempre le faltará un ariete para aburrir a los centrales y un centrocampista que ordenase aún más al equipo y los hubiera dirigido a una goleada sin contemplaciones. No los hay. Y la Casa Blanca no quiere que se lo recuerdes.

¿Se imaginan al señor de Marbella llamado Haaland, que quiso jugar en el Madrid y no le dejaron? ¿Qué sería de esa mezcla explosiva de Mbappé y Haaland? El mayor espectáculo del mundo.

Pero el Madrid ha perdido la ambición de tener los más grandes jugadores del fútbol actual. No sé si por los árabes o lo que ha costado el nuevo Bernabéu. Por lo tanto, cada día le costará más ser un grande de Europa y más aún tener la Copa, besarla o siquiera acariciarla.

Esta vez, dentro de lo que tiene, acotó Xabi Alonso hasta que al final las pasó canutas. Cuando siempre pierde el oremus de los partidos. No creí que Bellingham y Arda Güler -enorme- pudieran reventar el muro negro, pero en muchas ocasiones, incluso sin cañonazos, fueron a su asalto.

¿Que es lo más importante de esta ocasión? Que el Madrid no inicia la Champions con aquel desastre de Ancelotti y que tiene nueve puntos, como el que más. No sé si alas suficientes para el Liverpool, pero ¿por qué no?

Bellingham aparece y Courtois decide ante una exigente Juventus

Bellingham aparece y Courtois decide ante una exigente Juventus

Una Juventus que no es la Juventus de las leyendas, sin haber ganado un solo partido, deja claro que esta Champios es cosa seria, y con seriedad responde el Madrid, más maduro, más cohesionado, sin los excesos ni las orgías goleadoras, al menos no todavía, y sufriente pero firme, como firme es Courtois, su portero de guardia. Es un buen camino, con Güler en crecimiento y Bellingham de nuevo en el gol, un solo gol. De lo demás que le pregunten a los porteros. La meta, sin embargo, es otra cosa. Está lejos, muy lejos. Lo que está cerca es el Barça, que llegará al Bernabéu, el domingo, con más botín de su cita europea, pero también con más inseguridades. Un clásico, no obstante, es como un baile de carnaval. Nada es lo que parece. [Narración y estadísticas (1-0)]

La derecha es la ruleta del Madrid. Mastantuono, Brahim y Rodrygo viajan en un tiovivo que Xabi Alonso no quiere detener para que ninguno sienta que es el dueño de un puesto sin dueño. Valverde podría subirse, pero la realidad es que desde que el uruguayo dijo que no le gustaba jugar de lateral, no ha jugado en otro sitio. Tres tazas. Las lesiones de Carvajal y Trent son poderosas razones. Veremos después, porque lo que mejor hace Valverde no es lo que inicialmente quiere su entrenador.

Ante la Juve, se bajó del tiovivo Brahim, el mejor de todos para el desborde, un futbolista que parece de otro tiempo, pero domina algo que nunca pasa de moda: el regate. El Madrid lo necesita, en especial cuando comprime la defensa del rival y desaparecen los espacios. Ocurrió frente a una Juventus que fue de más a menos, que exigió lo mejor de Courtois antes de que Di Gregorio le diera la réplica, después de una conexión, precisamente, entre Brahim y Mbappé. En la segunda parte siguió el tuya-mía entre los dos porteros. A Brahim y Mbappé les hizo Di Gregorio un uno-dos.

Rehabilitación emocional

Güler también partía en un caballito del tiovivo, pero el turco ve tantas cosas que es mejor llevarlo al centro. En la banda tiene un lado ciego, que no sirve para nada. Es un desperdició. Le ocurrió en el Metropolitano, donde Alonso se equivocó. Güler crece porque crece su confianza, y la confianza rompe las cadenas del talento. La rehabilitación emocional de este futbolista cabe anotarla en el haber del técnico. Ahora toca comprobar su progresión, sentarse y disfrutar. El Madrid es distinto con y sin su presencia. Mbappé, también. La mejor prueba, Getafe.

Ante la Juve, Güler demostró precisión, en saques de esquina que eran centros con telemetría, pero también sacrificio, en la presión y en el repliegue. Buena cosa. El duelo lo necesitaba, porque la Juve, pese a su irregularidad y la última derrota en Como, frente al baile de Nico Paz, es un equipo competitivo, con conceptos y roles muy claros. El primero, el de Vlahovic, como rematador o como vértice. En su mejor escapada, al inicio de la segunda parte, recorrió más de medio campo, aguantó el envite al veloz Militao y sólo la inmensidad de Courtois evitó el gol. Lo hizo todo bien el delantero, pero eso no basta ante un portero sobrenatural.

La Juve sometió al Madrid en el arranque e intentó volver del mismo modo tras el descanso, pero la propuesta del intercambio de golpes siempre encuentra al Madrid en su salsa, que tiene tres cosas fundamentales: un portero que hace no-goles, unos delanteros implacables y una atmósfera que empieza a hervir cuando los suyos empiezan a correr. Necesita el equipo blanco el ataque posicional, claro. La organización, también. Pero donde es imbatible es en el caos. Bendito caos con Courtois en la puerta de la habitación.

Vinicius, tras errar una ocasión en el área de Di Gregorio.

Vinicius, tras errar una ocasión en el área de Di Gregorio.AFP

Corrió el Madrid y corrió Vinicius, hasta entonces apagado, y en su salida del regate envió al palo. Bellingham estuvo listo para el rechace, en la tierra del nueve. En ese lugar pasó mucho tiempo durante su primera temporada en el Bernabéu, un año antes de la llegada de Mbappé. El día que estrañamente el francés no encontró el gol, volvió a aparecer el inglés como un nueve sin invitación.

El tanto pudo haber llegado en cualquiera de las porterías, aunque el Madrid había vuelto a volcarse con más intenciones sobre la de Di Gregorio, que en nada tuvo que desmerecer a Courtois. Tudor movió su banquillo para retirar a algunos de sus mejores futbolistas sobre el césped, como Vlahovic, primero, y Cambiaso, después, porque necesitaba piernas y pimienta. La hubo hasta el final con una acción al límite que salvó Asencio, aunque le costara la lesión. Xabi Alonso gestionó la situación, porque el peligro no cesaba, a costa de sacrificar a Güler y Vinicius, pese a la cortedad del marcador, y acabar con tres centrales, Militao, Carreras y Tchouaméni. Courtois seguía en su sitio, decisivo ante Kostic. Un portero serio, en su partido 300, para un serio Madrid.

Dani Carvajal: "Disfruto más de las cosas pequeñas porque hace unos meses estaba en la mierda; ahora me alegro por una convocatoria"

Dani Carvajal: “Disfruto más de las cosas pequeñas porque hace unos meses estaba en la mierda; ahora me alegro por una convocatoria”

Dani Carvajal (Leganés, 33 años) se incorpora esta semana al grupo en los entrenamientos. Ya está bien de la lesión en el sóleo de la pierna derecha, y es posible que incluso entre en la convocatoria para el clásico. El capitán del Real Madrid, líder de ese vestuario y líder del vestuario de la selección, atiende a EL MUNDO después de un acto publicitario para presentar el balón con el que se jugará ese partido, el primer balón creado expresamente para un partido por parte de LaLiga y Puma. Está sonriente, está tranquilo. Está contento. Poco a poco se va olvidando de la gravísima avería en la rodilla que sufrió hace poco más de un año y que le ha tenido lejos del campo muchísimos meses. Está de vuelta y para quedarse.

Pregunta. ¿En qué nota que el clásico no es un partido más?

Respuesta. En todo. En el número de entradas que te piden, en que la gente te dice más cosas por la calle...

P. ¿Pesa el ciclo de derrotas contra el Barça del año pasado?

R. No es que pese, pero tenemos ganas de revancha. De todas formas queda mucha Liga. Es un partido, son tres puntos. O sea, no va a pasar nada, ganes o pierdas, pero sí que es verdad que en el ámbito emocional, ganarle supondría algo importante para nosotros y para nuestra afición.

P. Bueno, ¿cómo se encuentra?

R. Bien, muy bien. Esta semana ya estaré con el equipo e imagino que disponible para el domingo.

P. ¿Qué es lo que más le está costando? Rodri contaba que lo que más le costaba era volver a hacer movimientos que antes hacía con naturalidad.

R. Sí, hay acciones en las que tu cabeza necesita pensar un poco más antes de hacerlas. Antes salían de un modo natural y ahora cuesta más. Es como que tu cabeza te va diciendo "este gesto lo puedo hacer, este gesto a ver...". Es un proceso temporal hasta que todo vuelva a ser automático.

P. ¿Tiene miedo?

R. Yo no, ni lo tengo ni lo he tenido. Hay días que estás más molesto, otros días menos. Pero estoy de acuerdo con De la Fuente cuando dijo que todos los futbolistas tenemos molestias. Molestias sí, pero miedo no.

"Mentalmente he llevado mejor esta lesión que todas las lesiones y recaídas de 2021"

P. ¿Cómo ha llevado este año mentalmente?

R. Si te soy sincero, mejor que aquel 2021 en el que tuve muchas lesiones y muchas recaídas. Esta vez ha sido un proceso más de mentalizarte, de decir "tengo una lesión grave, una lesión a largo plazo" y saber que tienes que ir superando fases, acortando plazos... Y para eso te mentalizas. En 2021 fue mucho peor, porque fue lesionarme, recuperarme, empezar a ver la luz y volver a caer. Fue mucho más frustrante, la verdad.

P. ¿Qué ha aprendido este año que ha pasado?

R. Bueno, a valorar todo mucho más. Disfrutar de cada día de entrenamiento, ir todos los días con la mejor de mis sonrisas, a cada partido. Algo que quizá antes no sabía hacer. Antes no jugaba de titular y llegaba a casa enfadado. Ahora no, ahora bueno, me lo tomo de otra manera. Disfruto más de las cosas pequeñas porque hace unos meses estaba en la mierda, y por eso ahora me alegro simplemente de una convocatoria. Ver el lado positivo de las cosas. Disfrutar de cosas que antes no valoraba.

P. ¿Ha cambiado su forma de ser?

R. Yo creo que ha cambiado en eso que estamos hablando. Mi mujer, mi familia, saben y recuerdan perfectamente que yo antes me enfadaba mucho por cualquier cosa, me exigía a mí mismo muchísimo. Y ahora disfruto de las cosas pequeñas, y eso me hace ser un poco más feliz.

P. ¿Le ha dado tiempo a pensar qué hará cuando se acabe el fútbol?

R. No, porque ahora mismo no veo mi vida sin fútbol. Entonces, hasta que me dé, sobre todo, mi cabeza, voy a estar dando guerra.

Dani Carvajal, con el balón del clásico

Dani Carvajal, con el balón del clásicoÁNGEL NAVARRETE

P. Es una pregunta un poco obvia, pero, ¿en quién se ha apoyado?

R. Sin duda, mi mujer es la que más me ha aguantado este año.

P. ¿Y qué ha sido lo peor?

R. El dolor, o sea, el dolor del post-operatorio, los primeros 10 días, dos semanas, era tremendo. A veces me ponía a desayunar con mi mujer, y recuerdo tener que tomar medicación, cada vez más fuerte, cada dos horas. No podía dormir, no podía comer. Intentaba bajar a comer y aguantaba en la mesa dos minutos y tenía que ir al sofá a tumbarme porque no aguantaba el dolor. Eso fue lo más duro.

P. ¿Veía mucho o poco fútbol?

R. Pues al principio me costó ver fútbol, quería desconectar. Pero luego me picaba el gusanillo.

"Xabi es un entrenador moderno, que se adapta al rival. Me gusta ese concepto"

P. ¿Cómo definiría a Xabi Alonso como entrenador?

R. Es un entrenador joven, y con joven me refiero a que es un entrenador con conceptos jóvenes, con ganas de ir a por los partidos sin esperar. Un entrenador que se adapta también muchas veces al rival, y cambia buscando la fórmula que él cree que le puede hacer más daño. Me gusta.

P. ¿Le pidió ayuda a usted?

R. No es pedir ayuda. Charlamos varias veces, comentamos un poco de todo, qué cosas creía yo que se podrían mejorar de la plantilla, cómo lo veía él...

P. ¿Se va a acabar algún día la polémica alrededor de Vinicius?

R. Pues hombre, no lo sé, pero, ¿dónde está la polémica con Vinicius en Getafe? Un jugador, con el balón en el otro lado del campo, te saca el brazo y te da en el cuello y en la cara. Pues creo que no hay más que discutir.

P. ¿Cómo intentan ayudarle?

R. Intentamos que se centre en el fútbol, porque cuando él está centrado es el mejor, uno de los mejores.

P. ¿Qué es lo mejor de lo que no vemos de Mbappé?

R. Pues que es un tío fantástico. Llega al vestuario con una sonrisa, se integró desde el minuto uno. Es un tío normal, no mira a nadie por encima del hombro, y creo que eso es importante sabiendo quién es Mbappé.

El Getafe se da un tiro en el pie y el Madrid sujeta el liderato antes del clásico

El Getafe se da un tiro en el pie y el Madrid sujeta el liderato antes del clásico

Dos tiros distintos, uno en el pie y otro a la red, cambiaron un decorado áspero para el Madrid. El primero se lo dio Nyom, que saltó para secar a Vinicius y en un minuto sacó la mano, impactó en la cara del brasileño y se fue al vestuario sin necesidad de ducharse, salvo por el sofoco. Para todo sirve el agua fría. A la red disparó Mbappé, acto seguido, cuando Xabi Alonso activó la telepatía del francés con Güler y la expulsión desencajó las piezas de Bordalás. El argumento del Getafe es tan legítimo como cualquier otro, todo es fútbol, pero tiene estos riesgos, estas cosas. [Narración y estadísticas (0-1)]

Si no pasa nada es que pasa lo que quiere el Getafe. Sobre todo, si parte de una asumida inferioridad, como le ocurre frente a los grandes. Diríase que es como Bordalás se siente en su salsa. Existe una crítica constante hacia el trabajo del técnico, por considerar duro el juego del Getafe. Tiene algo de contracultural, es cierto, en este fútbol donde todos se gustan tanto, como si el Coliseum se hubiera quedado detenido en el Medievo y no hubiera avanzado hacia el Renacimiento. El problema de las cargas medievales es sujetar al caballo cuando se quiere.

Nyom entró desbocado en la tarea de parar a Vinicius, que acababa de entrar para abrir una vía de agua en el Coliseum, incapaz hasta entonces el Madrid, muy poco renacentista su juego, todo hay que decirlo. Quien más capaz es de hacerlo, Güler, tampoco había estado entre los elegidos por Xabi Alonso en el once.

El plan inicial

En el Medievo y en lo que viene esta semana, Juventus y Barça, debió pensar Xabi Alonso para dejar en el banco a Vini y al turco. Para el Primero iba a haber poco espacio, especialmente en el primer tramo del encuentro; para el segundo quizás era un choque demasiado físico. La realidad es que el Madrid se impuso en los medios, con el poderío de Tchouaméni y Camavinga, pero nadie veía las cosas que ve el turco. Si acaso, Rodrygo, que realizó un pase con engaño a Mbappé. Soria detuvo el lanzamiento del francés en la mejor ocasión blanca de todo el primer tiempo. Después, apenas un lanzamiento lejano de Tchouaméni, solución necesaria frente a una defensa replegada sobre dos líneas de cinco y cuatro hombres. Tampoco funcionó.

A Xabi Alonso no le dio resultado el plan inicial, que incluía a Bellingham, después de la mini pretemporada a la carta que ha hecho en Valdebebas durante el parón de selecciones. Rodrygo se ubicó en la izquierda, la banda de Vinicius y la que también prefiere su compatriota, que en la era Ancelotti se desempeñaba por la derecha. Ahí regresó cuando Alonso llamó a Vini como se llama a los bomberos. Antes, en esa banda, apareció Mastantuono, que se aprieta a los partidos como buen argentino y como le gusta a su entrenador. En defensa se decidió por alinear a Alaba junto a Militao. Duró media parte. De la caseta, después del descanso, salió Asencio.

Muy pronto lo harían otros, porque nada, salvo las afiladas intenciones de Mbappé en cada movimiento, había sacado el Madrid en claro en el plano ofensivo. Tampoco había sufrido, salvo por una volea de Álex después de una jugada a balón parado. La estrategia es una de las bazas de Bordalás, especialmente cuando se enfrenta a equipos muy superiores. Con las piezas en movimiento, la calidad hace las diferencias. En cambio, cuando están detenidas, todo se iguala mucho más.

Munuera Montero muestra la tarjeta roja a Nyom.

Munuera Montero muestra la tarjeta roja a Nyom.AFP

Bellingham se desesperaba y pedía más movilidad a sus compañeros. La presión y el cuerpeo del Getafe, además de estirar cada parón del juego, no eran las únicas razones del mal partido del Madrid hasta entonces, errático y lento en las transiciones, sin encontrarse. A Mbappé, dinámico, le faltaban socios. Nadie lo ha encontrado tanto esta temporada como Güler. Había, pues, que llamar al turco.

El ingreso de Vinicius, previo, había agitado ya el partido, dominado hasta entonces por la tesis del Getafe. El brasileño lleva la electricidad consigo mismo, como si llevara los cables pelados en la mano, y la traslada al juego y a la atmósfera. El problema es cuando se electrocuta. En el Coliseum, fue al revés. Primero, provocó la amarilla de Kiko Femenía. Bordalás lo cambión por Nyom para evitar riegos y, en un minuto, el defensa sacó la mano de forma temeraria. ¡A la calle!

Las protestas, con Bordalás implicado, desconcentraron al Getafe, hasta entonces apenas franqueable. Antes de que pudiera reorganizarse, Güler vio a Mbappé en el único cráter de la defensa. Giró el francés sobre sí mismo y no perdonó para volver a sostener, una jornada más, al Madrid, de nuevo líder para recibir al Barça, el domingo, en el clásico. Alex siguió el camino de Nyom y en otra entrada a Vini vio la segunda amarilla y la roja. No había razones para una autodestrucción tan temprana, como demostró una última acción del Getafe, ya con nueve hombres, que salvó Courtois, pero a los locales les sobró ira.

Vinicius se cargó a dos y salvó a su equipo

Actualizado Domingo, 19 octubre 2025 - 23:20

El gol de Mbappé, como siempre, le salvó el cuello, como es habitual, al mediocre Xabi Alonso. Además, con la ayuda clara de Vinicius, que provocó dos expulsiones en el Getafe. Aún así, miren si tácticamente Alonso es un peligro que el Getafe, con dos menos, pudo empatar el partido si no es por Courtois.

Es tan malo el Madrid de Alonso, dada la calidad de sus jugadores, que jugando más de 10 minutos con dos más no creó ni una situación de gol. Jugaba andando y con la soga del ahorcado siempre por terror a lo azul. No sé, pero el Madrid huele mal.

De inicio, otra alineación increíblemente desequilibrada, un despropósito de Alonso, que en la actualidad, desde la goleada en el Metropolitano, esta con más dudas que nunca. Conozco ya a bastantes que no creen en el técnico blanco y que será casi un milagro que el Madrid gane un raquítico título.

Para empezar, qué hacía Alaba en el equipo. Es un ex-.jugador, lento, parsimonioso, absolutamente vulnerable. Por hacer un equipo suplente muy bueno, lanza a Camavinga al desastre, porque no es ni centrocampista ni es nada, inutilizado además tácticamente por un Bellingham que ya no debe jugar en el Madrid. Añádase que Carreras se ha convertido en una indigestión por la banda.

Por si fuera poco, gracias a la presión de José Angel Sánchez y de su amigo, el "que cae bien Solari", se empeñan en Mastantuono, un petardo de jugador, que se cae, no hace más que perder balones y es mediocre. Además, está cojo, la pierna derecha es de adorno. Que lo cedan o que lo vendan. Es un crimen que, mientras tanto, esté Brahim de suplente.

Por si fuera poco, a Rodrygo no le salió absolutamente nada y la conexión con Mbappé fue insignificante. Cómo puede cometer Alonso el pecado mortal de dejar fuera a Arda Güler, que es el que hace que Mbappé sea un goleador superlativo.

Son muchos pecados mortales del técnico blanco con un Getafe que, simplemente, no te deja jugar, que tiene un terreno de juego pequeño y que de todo lo que propuso el donostiarra, no le salió nada.

Toda una historia histriónica, al borde de la desesperación, porque los nuevos concursantes del donostiarra son la Juve y el Barcelona. En estos dos partidos, sabremos si Alonso se come el pavo de la Navidad.