Mikel Arteta quiere llevar al Arsenal a Budapest: "Es el momento de dar un golpe sobre la mesa"

Mikel Arteta quiere llevar al Arsenal a Budapest: “Es el momento de dar un golpe sobre la mesa”

Hay importancia y peso respecto a una oportunidad que el año pasado se escurrió entre los dedos ante un PSG que terminó consiguiendo el título. Así lo ha mostrado Mikel Arteta durante la comperecencia previa al duelo de semifinales de Champions ante el Atlético de Madrid. "Agarraremos la oportunidad con las dos manos", ha declarado el técnico vasco y ha añadido: "Es el momento de dar un golpe sobre la mesa".

Es consciente el técnico de que este Arsenal no es el martillo pilón que comenzó la temporada, pero su última victoria en Premier le ha dado oxígeno para una competición que, según la prensa inglesa, no es tan importante como la liga local para el público gunner. "Hace poco este club estuvo siete años sin Champions, así que no lo doy por hecho", ha admitido el vasco.

No será la primera vez que se enfrente al Atlético, ya lo hicieron en fase de grupos en octubre y le golearon 4-0, pero sí será la primera en Madrid y en el Metropolitano. "Es diferente", ha apuntado el entrenador que ha recordado lo dominantes que se han mostrado los rojiblancos en sus eliminatorias en su feudo.

Es Arteta consciente de la dificultad de enfrentarse a uno de los "cuatro mejores equipos de Europa" y explica que la única manera de hacerlo es "ser excepcional". "Tenemos que saber manejar los momentos", ha expresado el entrenador del Arsenal.

El vasco ha tenido numerosas palabras de elogio para su homólogo rojiblanco al que considera un "referente absoluto" y con el que comparte muchas visiones. "La primera, la pasión por el juego, alguien que ha transformado el club. Se ha rebelado ante cualquier cosa. Esas personas siempre las he admirado. Luego tiene su estilo", ha piropeado al argentino.

No ha querido, sin embargo, valorar el estado del césped del Metropolitano, motivo de queja por otros entrenadores, y ha manifestado que ya son "nueve meses jugando en diferentes contextos" y que el del miércoles no será diferente aunque ha admitido que lo poco que lo ha pisado estaba bien.

Sueño masivo

También el capitán gunner, Martin Odegaard es consciente de la gran oportunidad que se les presenta. A él, en concreto, de convertirse en el primero en alzar una Champions en el club británico. "Es masivo, para todos. Estamos en una gran posición para hacer historia. Es apasionante ser parte de ello. Es el principal objetivo y el sueño", ha declarado el noruego.

Dice el centrocampista que para él resulta sencillo abstraerse de la presión que conllevan estos partidos y que "hay que ser fuerte mentalmente" y estar "enfocado en lo que podamos controlar".

El noruego ha tenido palabra de elogio tanto para su compañero de selección Alexander Sorloth como para la leyenda rojiblanca Antoine Griezmann. "Intentaremos frenarlos mañana", ha expresado el centrocampista.

Las mil y una experiencias de Arteta: jugar en Escocia, ser compañero, ayudante y rival de Guardiola, casarse con una Miss y hasta apoderar a un novillero

Las mil y una experiencias de Arteta: jugar en Escocia, ser compañero, ayudante y rival de Guardiola, casarse con una Miss y hasta apoderar a un novillero

La frase de que el destino baraja las cartas, pero somos nosotros quienes las jugamos, se atribuye tanto a Shakespeare como al filósofo alemán Schopenhauer. No hace falta leerlos para jugarlas. Es lo que hizo el adolescente Mikel Arteta al dejar la Masía, lugar idílico al que le había invitado ese mismo destino. Con su decisión de irse al PSG, en realidad, lo desafió, como el Holandés errante condenado a surcar los océanos sin tocar jamás puerto. Cuando lo hizo con un regreso a la Real Sociedad para estar en San Sebastián, en casa, y evitar el divorcio de sus padres, nuestro español errante sufrió la maldición de la leyenda. Fracasó y volvió a los mares. Hay cosas que están escritas.

La toma de decisiones de Arteta, alejado de los días de vino y rosas del fútbol español, sin llegar a vestir un solo día la Roja de los mayores, le permitieron una suma de experiencias poco común, sintetizadas, hoy, a sus 44 años, en la figura de un entrenador moderno, intervencionista, iconoclasta y nada esclavo de sistemas o tradiciones, ni por su crianza en el Barça ni por el tiempo compartido en el banco con Pep Guardiola ni por las sensibilidades del Arsenal al que dirige.

El suyo es un equipo camaleónico, que juega en continuidad o en jugadas episódicas y que puede defender como no se defiende en la Premier, como lo hacía el Atlético del primer Simeone. En lucha por una Champions y una Premier que se comprime, Arteta lo controla todo en el Emirates. Es el mánager. Con ruido o sin ruido a alrededor, ahora en aumento, se ha ganado barajar las cartas.

Los golpes de mano

Con mirada de águila y barba de cubierta, Arteta combina bien la visión periférica y la acción, y eso se aprecia en el Arsenal que ha construido, táctico, pero sobre todo eficaz en los golpes de mano. El balón parado es únicamente un ejemplo. En una Premier bajo la colosal influencia de Guardiola, un entrenador español que pasó por la escuela azulgrana, ocupó su misma posición en el campo y fue su segundo en el Manchester City, podría entenderse como una réplica del catalán. No es así. El vasco sabe cómo dominar el juego, pero es más pragmático, más vertical, más metálico.

La relación entre ambos es una historia de encuentros y desencuentros. Cuando Arteta debutó en el Barça lo hizo, de hecho, para sustituir a Guardiola, en un partido europeo ante el Hertha Berlín. Tenía 16 años. Después del encuentro, Guardiola lo sometió a un tercer grado, le preguntó por sus sensaciones y le ofreció algunos consejos. Arteta lo recuerda, ya entonces, como el discurso de un entrenador. La cohabitación en el banquillo del City, 20 años después, fue como un máster. Cuando el vasco decidió irse, la relación se enfrió, dejaron de comunicarse, algo que, en plena disputa por la Premier, han vuelto a hacer. Las relaciones intensas son de ese modo. Con Guardiola no hay otra forma.

Guardiola y Arteta, antes de un partido.

Guardiola y Arteta, antes de un partido.EFE

Es influencia no ha sido la única para Arteta, cuyo paso por varias ligas le ofreció una perspectiva muy valiosa. Cuando todavía no era mayor de edad, se encontró en el PSG a Pochettino, un cacique del área que, nada más llegar a París, lo apadrinó. Fue como un padre en el campo. En aquel equipo que dirigía Luis Fernández, todo un carácter, deslumbraba ya Ronaldinho.

Ni Xabi Alonso, ni Cesc

La experiencia en el PSG, al que fue cedido, fue incomparable a la que tuvo en Ibrox Park. Los años en el Glasgow Rangers fueron realmente los que le curtieron, por la adaptación al altísimo rito de juego, con más nivel físico, y los balones aéreos. Cuando llegó al Everton y al Arsenal, ya dominaba todos los códigos de las islas, sin haber perdido los de su origen. No había podido ser Guardiola, tampoco Xabi Alonso, al que se planteó sustituir sin éxito en su año de regreso a la Real Sociedad, ni Cesc Fàbregas, leyenda en Highbury como en el Emirates. Pero había logrado reunir en su diario los secretos de todos ellos.

Parte de esas anotaciones trasladó a los lectores de EL MUNDO durante dos años, mientras jugaba en el Everton, bajo el epígrafe de Corresponsal en la Premier. No era un futbolista en una burbuja, sino alguien con una tremenda curiosidad por todo lo que pasaba a su alrededor. «Siempre he sido un poco guindilla», admite. Jugaba en la Premier y vivía Inglaterra, donde acabó por formar su familia junto a la ex Miss España Lorena Bernal. Escribía, montaba negocios y llegó a apoderar hasta a un joven novillero de Chiclana de la Frontera, Jesús Vela, junto a Gabi Heinze, por petición de Lorenzo Buenaventura, un mago del sur en la preparación física y la fisioterapia. Para muchos, incluido Areta, un oráculo.

Arteta celebra un gol con el Everton.

Arteta celebra un gol con el Everton.GETTY

Penaltis y comidas

Entonces estaba en uno de los epicentros de la Premier, ya que a Liverpool llegaron Rafa Benítez, Pepe Reina, Xabi Alonso y Fernando Torres para relanzar a su gran rival. De nuevo, los reencuentros. Reina había sido su compañero de litera en la Masía, del que todavía no ha podido olvidar sus ronquidos. Durante el tiempo compartido en Liverpool, se jugaron más de una comida en tandas de penaltis, aunque nunca le lanzó uno en partido oficial.

Con Xabi Alonso había jugado en el Antiguoko, club de San Sebastián en el que también coincidió con Andoni Iraola, que antes de irse al Athletic de Bilbao apura sus últimos días al frente del Bournemmouth, ante el que recientemente Arteta sufrió una derrota clave en el Emirates (1-2) que apretó la lucha por la Premier, después de haber tenido una amplia ventaja.

Primera Premier en 22 años

La caída en el Etihad (2-1) frente al City de Guardiola igualó el pulso, siempre que los citizens ganen su partido aplazado. Antes del duelo con el Atlético, el miércoles, el Arsenal mantuvo sus constantes vitales ante el Newcastle (1-0), lo mismo que hicieron los de Guardiola, seguramente en su último año antes de tomarse un tiempo sabático para dirigir a una selección. Quiere hacerlo con su séptima Premier y Arteta quiere ganar la primera en 22 años para el Arsenal.

Ambos se conocen hasta los huesos, saben sus secretos. Simeone estudia al detalle a Arteta, después de caer por 4-0 ya este año en la liguilla. No parece, hoy, el mismo Arsenal, pero mejor no fiarse de este español errante que puede jugar a toda vela o emboscar a su equipo entre la niebla.

Havertz rompe la atonía en Lisboa y da el triunfo al Arsenal en el 90

Havertz rompe la atonía en Lisboa y da el triunfo al Arsenal en el 90

El Arsenal más tibio, cauto y pragmático encontró un premio exagerado con el gol de Havertz en el minuto 90, cuando unos y otros daban por bueno el marcador, como habían hecho a lo largo de todo el encuentro. El veterano delantero, que se incorporó por Odegaard a 20 minutos de la conclusión, controló con mimo un exquisito centro de Martinelli, otro de los reclutados en el segundo tiempo, y definió certero ante Rui Silva. Los británicos sacan oro del José Alvalade y ratifican su condición de favoritos para estar en semifinales, a la espera de lo que suceda el próximo miércoles en el Emirates Stadium.

En el casi desesperado afán de encontrar atractivos a un partido plano, muy plano, hasta que llegó el momento determinante, podría destacarse la combustión de Araujo por la banda izquierda, tanto a la hora de proyectarse desde su lateral como de fajarse con Madueke cuando le tocaba defender. Podría uno detenerse a observar al reaparecido Odegaard, novedad en el centro del campo de un Arsenal no obstante en la línea decaída de los últimos partidos. Quedó también algún detalle de Trincao dentro de su discreta actuación, como lo fue la de los dos equipos en términos colectivos.

Cierto que los británicos avanzaron levemente líneas tras el descanso, pero cabe esperar mucho más de un equipo que pretende postularse para el máximo torneo continental y pierde gas de manera preocupante. Languideció un partido en el que nadie quiso exponerse. Un par de ocasiones, sendos palos, insinuaron algo distinto en un duelo sin ritmo donde ambos equipos se esmeraron en no comprometer sus opciones en la eliminatoria.

Pocas ocasiones

Pronto tuvo que dejarse ver David Raya. Un gran pase con el exterior de Diomande al desmarque de Araujo derivó en un disparo que el guardameta español desvió al larguero. El lance, a los siete minutos, fue como la chispa que pudo haber encendido la noche, al igual que sucedió poco después con un córner que Madueke puso en el larguero.

Llegaba el Arsenal a Lisboa en un momento incierto cuando mayores han de ser las certezas. Eliminado por un equipo de inferior categoría como el Southampton en los cuartos de la FA Cup, poco después de perder ante el Manchester City la final de la Carabao Cup, al conjunto que entrena Mikel Arteta parece amenazarle el vértigo. Sólido líder de la Premier, aún siente la amenaza del City, situado a nueve puntos, con un partido menos y a la espera de recibirle en el Etihad el día 19.

La incontestable autoridad plasmada en la fase regular de esta Liga de Campeones ha dado paso a un equipo dubitativo, que sufrió más de lo esperado para eliminar al Bayer Leverkusen tras caer 1-0 en el partido de ida. Distinta era la tendencia del Sporting de Lisboa, al que el estadio José Alvalade recibió con la memoria aún cercana de los cinco goles al Bodo Glimt que le dieron la clasificación después del sofoco padecido en Noruega.

Hubo otro gol, sí, lo marcó Zubimendi de un disparo desde el exterior del área en el minuto 60, pero fue anulado por un fuera de juego previo. Más allá de algunas tímidas tentativas a balón parado, el Arsenal no había inquietado a Rui Silva. Los gunners se han convertido en un equipo previsible, que ya ni siquiera cuenta con los réditos acostumbrados en el fútbol de estrategia. Pero a Arteta, hombre metódico y cabal, volvió a funcionarle el fondo de armario. Cuando todo abocaba a nada, emergió Martinelli y resolvió Havertz.

Francisco Trincao, del paso fugaz por el Barcelona a la explosión con el Sporting de Lisboa

Francisco Trincao, del paso fugaz por el Barcelona a la explosión con el Sporting de Lisboa

Instantes después de ser reconocido como el jugador más valioso de la noche en la que el Sporting de Portugal ganó 5-0 al Bodo Glimt en el estadio José Alvalade para disolver el 3-0 adverso del partido de ida, Francisco Trincao cedió tales honores a su compañero Maximiliano Araujo, el lateral zurdo que había marcado el cuarto tanto.

El equipo portugués alcanzaba los cuartos de final de la Liga de Campeones ante un rival que se había ganado el corazón de los aficionadosen las dos últimas temporadas, desde que alcanzó las semifinales de la pasada edición de la Liga Europa, antes de lucir en la primera fase del máximo torneo continental con triunfos como el también logrado en la primera fase del torneo ante el Manchester City.

Francisco Trincao lideró la revuelta del Sporting para someter al atrevido conjunto noruego y esta noche, ante el Arsenal, de nuevo como local, intentará compremeter las opciones de uno de los candidatos al título.

Sus dos formidables asistencias y la determinación con la que empujó a sus compañeros en busca de una tarea de cuidado le convirtieron en el protagonista de un partido que se fue hasta los 12O minutos. A sus 26 años, el que fuera jugador del Barcelona en el curso 2020/21, aún tierno y en una etapa convulsa del club azulgrana, luce como uno de los futbolistas interesantes en Europa gracias a la madurez adquirida y a un rendimiento también secundado por las estadísticas. Suma 11 goles y 17 asistencias en los 41 partidos que ha jugado esta temporada.

Ni Koeman ni Xavi

Nacido en Viana do Castelo, una pequeña localidad del norte de Portugal, jugó cinco temporadas en el Braga antes de que el Barcelona le contratase por 30 millones de euros. Tras un curso discreto, en el que ni Ronald Koeman ni después Xavi Hernández acabaron de contar con él, salió cedido al Wolverhampton y de allí al Sporting de Portugal, equipo que finalmente le fichó y con el que ha renovado su contrato hasta 2030.

La amplicación de su vínculo con el segundo clasificado de la Liga portuguesa no ha rebajado el volumen de su nombre en el mercado de la Premier. Zurdo de exquisito trato con el balón, Trincao suele jugar a banda cambiada y parte del centro del campo para moverse por la media punta. Aún sin un puesto fijo en una selección con alta competencia en esa zona del campo, sí será uno de los convocados por Roberto Martínez para el Mundial de Estados Unidos. Ha marcado tres goles en sus 17 partidos con Portugal.

Admirador de Michael Jordan y Nicolas Anelka,es un joven de carácter discreto, ajeno a cualquier manifestación de divismo. Desde ahí ha crecido hasta convertirse en uno de los mejores argumentos del conjunto entrenado por Rui Borges, que tiene en Luis Suárez, autor de 29 goles este curso, cinco de ellos en la Liga de Campeones, a su bota más feraz.

El Arsenal, favorito para estar en semifinales, no podrá descuidarse, menos aún después de caer eliminado ante el Southampton en los cuartos de final de la Copa Inglesa. Los de Mikel Arteta, líderes en la Premier, también perdieron recientemente, contra el Manchester City, la final de la Carabao Cup. Y sufrieron en octavos de la Champions ante el Bayer Leverkusen.

El Manchester United profana el Emirates y aprieta la Premier

El Manchester United profana el Emirates y aprieta la Premier

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El Manchester United prolongó el exitoso regreso de Michael Carrick al banquillo con un triunfo sobre el Arsenal, decidido por un gran disparo de Matheus Cunha, que permitió al Manchester City reducir a cuatro puntos su desventaja respecto al líder. [Narración y estadísticas (2-3)]

Los empates frente al Liverpool y el Nottingham Forest, ambos sin goles, generaron inquietud entre la afición londinense, acostumbrada a los inexplicables desplomes de su equipo, que acumula 22 años sin un título de la Premier. Mikel Arteta renovó su once respecto a los elegidos que ganaron al Inter, dando entrada a Gabriel, Martin Odegaard, Declan Rice y Piero Hincapié, recuperado de su lesión muscular.

El United, vencedor del derbi hace sólo unos días, intentó aplicar la misma medicina, con presión intensa en todas las líneas y salidas eléctricas al contragolpe. Pero no funcionó igual, porque los gunners manejaron bien la pelota con Martín Zubimendi a los mandos. El 1-0 llegó con una acción desafortunada de Lisandro Martínez, que en su intento por despejar un remate de Odegaard se metió la pelota en su propia portería. Era el minuto 29 y Arteta sonreía.

Casemiro, en el barro

Todo marchaba sobre ruedas, pero el United, con Carrick, goza de un carácter del que carecía. Y fruto de su insistencia, encontró petróleo en un error garrafal de Zubimendi. El jugador más fiable del Arsenal falló en la salida y entregó el balón a Bryan Mbeumo. El camerunés sólo tuvo que regatear a Raya para nivelar el marcador.

Tras el descanso, los visitantes salieron muy enchufados y se adelantaron con el golazo de Patrick Dorgu. El extremo danés combinó al borde del área con Bruno Fernandes y se sacó un zurdazo imparable, que golpeó con violencia en el larguero antes de reunirse con la red.

Al Arsenal le restaban 39 minutos y en ese tiempo Casemiro se hizo enorme. Bajó al barro como sólo él sabe y se multiplicó para frenar las desesperadas acometidas locales. Por el césped aparecieron de golpe Ben White, Mikel Merino, Ebereche Eze y Viktor Gyökeres, pero el United aún se rehizo para volver a merodear el área de Raya.

Dalot, frente a Trossard, el domingo en el Emirates.

Dalot, frente a Trossard, el domingo en el Emirates.EFE

Fue un toma y daca sin ocasiones, hasta que Merino apareció en el minuto 84 para reinar en el caos de un saque de esquina que acabó en gol con incertidumbre, porque Benjamin Sesko despejó su remate cuando la pelota cuando ya había entrado.

La felicidad del Arsenal duró un suspiro, porque apenas un instante después, Cunha, con un derechazo tremendo desde la frontal del área, volvió a adelantar al United para asaltar el Emirates, donde nadie había ganado esta temporada. El Arsenal se desinfla, el United, por fin, con Carrick, sonríe. Y el City, se frota las manos.

Un Arsenal pletórico se lleva por delante al Aston Villa

Un Arsenal pletórico se lleva por delante al Aston Villa

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Si los aficionados de Birmingham soñaban con un Aston Villa candidato al título, el Arsenal se encargó de poner las cosas en su sitio. Los goles de Gabriel Magalhaes, Martín Zubimendi, Leandro Trossard y Gabriel Jesus, todos en la segunda parte, truncaron la racha de Unai Emery, que enlazaba ocho victorias en la Premier League. Un triunfo que otorga a los gunners el honorífico galardón de campeones de invierno. [Narración y estadísticas (4-1)]

Fue un miércoles de felicidad plena para Mikel Arteta, a quien le venían reclamando un triunfo de esta autoridad. El único borrón fue no dejar la portería a cero, porque tras no conceder ni un solo disparo durante toda la noche, David Raya se vio superado en el tiempo añadido. En cualquier caso, ese remate bajo palos de Ollie Watkins, culminando una acción de Donyell Malen, no debe enturbiar la actuación del líder de la Premier, con 11 triunfos consecutivos.

El Arsenal encontró una velocidad más tras el descanso y minimizó a un Aston Villa que había dejado su sello durante el primer tiempo. A partir del 1-0 impuso su fútbol pletórico y ofreció un festival a la hinchada del Emirates, alejando de paso a los villanos a seis puntos en la tabla.

17 goles de córner

El balón servido por la bota izquierda de Bukayo Saka, justo al corazón del área chica, pilló desprevenido a Emiliano Martínez, más pendiente de obstaculizar a los rematadores. Demasiadas facilidades para Gabriel, que cabecearía a la red tras ganar el salto al argentino.

En su primer saque de esquina, el Arsenal tomaba ventaja, ampliando su asombrosa estadística de 2025, un año en el que ha anotado 17 goles de córner. En la historia de la Premier League, sólo el Manchester United ha logrado más en un año natural (18 en 2012).

Poco antes de cumplirse la hora de juego, Darren England dejó sin amonestación un clamoroso agarrón de Mikel Merino sobre Morgan Rogers que hubiese significado la segunda tarjeta amarilla para el ex centrocampista de la Real Sociedad.

Gabriel se anticipa a Emiliano Martínez en la acción del 1-0.

Gabriel se anticipa a Emiliano Martínez en la acción del 1-0.AP

Tras un primer tiempo igualado, con tramos de superioridad visitante y cierto peligro en algunos contragolpes, los gunners lograron imponer sus virtudes. Como la presión en campo rival, con la que Martin Odegaard decantó la acción del 2-0. El capitán gunner ganó un balón dividido y filtró un exquisito pase hacia el desmarque de Zubimendi, cuyo sutil toque con el exterior hizo imposible la salida del Dibu.

A partir de ahí, el atronador dominio local se tradujo en el 3-0 de Leandro Trossard, con un fantástico derechazo desde la frontal. Tras una revisión en el VAR, el árbitro concedió validez a la acción. La fiesta fue completa con la irrupción de Gabriel Jesus, que envió un preciso derechazo a la red y fue castigado con la amarilla por quitarse la camiseta durante la celebración.

La pasión turca a vista de dron: toda la transformación de Arda Güler llevada a cabo por Xabi Alonso en el Real Madrid

La pasión turca a vista de dron: toda la transformación de Arda Güler llevada a cabo por Xabi Alonso en el Real Madrid

Al observar a Arda Güler uno no piensa en Yaman, el arrebatador protagonista de La pasión turca. Güler es huidizo, de mirada oblicua, tímido, frágil en apariencia, lejos de la exuberancia del personaje de ficción, interpretado en el cine por el galán francés George Corraface, a cuya voluptuosa presencia sucumbe Desideria Oliván, Desi, presa de la rutina de su matrimonio. Antonio Gala, en realidad, se inspiró en el enamoramiento de su secretario por un turco para adaptarlo en la novela al arquetipo de la Penélope de provincias. La pasión, no obstante, era la misma, muy distinta a la pasión turca que seduce al Madrid, en la que la exuberancia no es física, pero exuberante es lo que produce en el Bernabéu.

Esta nueva pasión turca no necesita el sugerente caos de Estambul, una explosión de colores, melodías y aromas que conforman el decorado para la aventura de la buena Desi. Al contrario. La pasión turca de Güler precisa método, grabaciones, atención personal y psicología, mucha psicología. A todo ello se ha empleado Xabi Alonso desde su llegada con especial dedicación, porque necesita la pieza para lo que desea hacer en el Madrid. El tolosarra quiere un juego dominante desde la posición, que lleve sus centrales adelante, al centro del campo. Exige presión en territorio del rival para robar y armar ataques. Entonces, del mismo modo que en las transiciones ofensivas, llega el momento del pase que rompa las líneas. Ahí aparece Güler, que, frente al Valencia, dio a Mbappé su sexta asistencia. No hay mejor socio posible.

El entrenador quiere, pues, control, no caos, y eso abre incógnitas, porque tiene herramientas, jugadores, para ser mejor en el control, pero de lo que no hay duda es de que nadie compite como el Madrid en el caos. Veremos. El cambio de tendencia, de momento en su fase inicial, es el que hace que los especialistas en la conducción, como Valverde o el propio Vinicius, no tengan ya la etiqueta de indiscutibles del pasado. Vini, sin embargo, no es sólo un jugador. Es uno de los principales activos del club, un icono, y eso es algo que Xabi Alonso, un entrenador nada jerárquico, al contrario que Ancelotti, deberá conjugar con su hoja de ruta. De eso dependerá la cohabitación no sólo del técnico con la estrella, también con el presidente, tras la paz firmada en el festín ante el Valencia, un verdadero merengue en el Bernabéu.

El juego posicional

El juego posicional que penaliza a unos, beneficia a otros. No es casual la mejoría que ha experimentado Tchouaméni, del que quiere todavía más, que se avance en lugar de incrustarse entre los centrales, una necesidad convertida en vicio durante la pasada etapa. Xabi Alonso aspiraba a la llegada de un mediocentro, pero estaba claro que las prioridades estaban en la defensa. Florian Wirtz, al que había moldeado en el Bayer Leverkusen, era muy caro, carísimo, y Martín Zubimendi, con el que hizo algo parecido en el Sanse, filial de la Real Sociedad, no recibió el cariño del Madrid que le mostró Arteta. De haber sido de ese modo, estaría, hoy, en el Bernabéu.

En esa tesitura, el tolosarra dio su plácet a Modric para que siguiera un año más, pero el club sabía lo que saben todos: si el croata seguía, jugaría. No hay entrenador que se resista a su capacidad de templar los partidos. Para dar una verdadera alternativa a las inversiones realizadas para el centro del campo, Tchouaméni, Camavinga y Güler, Modric debía marcharse. De hecho, es justo lo que le dijo Juni Calafat al adolescente Güler cuando se avanzó a Deco por su fichaje: «Será difícil al principio porque están Kroos y Modric, pero cuando se marchen tendrás tu verdadera oportunidad en el Madrid, será tu momento».

Al llegar, Güler, muy respetuoso, llamaba abi a Modric. Abi es como se llama a un hermano mayor en Turquía. Ahora ya no necesita hacerlo, y no sólo por la marcha del croata. Pese a sus 20 años, juega como un hermano mayor. Si acaso, algunos en el vestuario lo llaman de ese modo, Arda abi, pero en tono de broma. «Ahora se siente importante, y ese es el cambio fundamental», explican en Valdebebas, además de «un trabajo muy específico con el futbolista».

Mbappé abraza a Güler tras una asistencia.

Mbappé abraza a Güler tras una asistencia.OSCAR DEL POZOAFP

Los entrenamientos del Madrid son grabados por drones y después editadas las imágenes en vídeos con los que Xabi Alonso hace encuentros individualizados con quien lo cree necesario. En Güler es uno de los que invierte más tiempo, durante las estajanovistas jornadas del entrenador y su staff, desde las ocho de la mañana hasta mediada la tarde. Dónde posicionarse, cuándo girarse o cómo presionar son las cuestiones en las que más ha insistido al turco.

Clave en el balón parado

En las oportunidades que tuvo en el último año con Ancelotti, después de desencuentros, malentendidos y advertencias del italiano a su entorno, Güler hacía esfuerzos excesivos, aunque muchas veces sin rumbo. La clave ahora no es correr mucho, sino correr correctamente. El turco no es el único jugador al que Xabi Alonso explica la necesidad de dosificar los esfuerzos. También a Bellingham, de un despliegue físico brutal y de regreso a su mejor versión tras solucionar sus problemas de hombro en el quirófano. Había jugado mermado.

En un Madrid que quiere llegar a controlar todos los detalles, Güler se convierte, asimismo, en herramienta clave para el balón parado. Nadie tiene su precisión en las faltas indirectas o los saques de esquina. Es técnica en estado puro, pero eso no basta. Ahora vemos a un Güler sacrificado, que se repliega, y a un Güler más fuerte, que ha ganado peso de la mano de Ismael Camenforte, el preparador físico que está detrás de la energía del líder. Este nuevo Güler al que Montella ha puesto ya al mando de la selección de Turquía, aspira a ser el eje del juego del equipo que tiene la mejor selección de Champions.

El Arsenal se lleva un duelo de altura donde la igualdad de centímetros, 183 de media, no sirvió a los de Simeone: "Ellos son mejores"

El Arsenal se lleva un duelo de altura donde la igualdad de centímetros, 183 de media, no sirvió a los de Simeone: “Ellos son mejores”

No será porque Simeone no lo avisó. Sabía el argentino la importancia del balón parado, no en vano le dio una liga en 2014. Aquel cabezazo mágico de Godín tras un córner en el Camp Nou ante el Barça. Allí David tenía la onda ante Goliat, aquí Goliat tenía no sólo la onda sino un arsenal de misiles tierra aire con una lanzadera espectacular. "Ellos en estos momentos son mejores", ha sentenciado el técnico argentino.

Rice era el adulto que colocaba el tobogán para que los niños se tirasen. Lo aprovechó primero Gabriel y luego Gyokeres, la primera sangre y la puntilla. Y no es por altura, es técnica, es táctica. Porque Simeone puso centímetros en el campo. Sorloth aportaba 193, el más alto de los 22 jugadores. Y luego si hacemos una media, ambos equipos se situaban en 183. "No lo pusimos por la pelota parada defensiva. Era más para los centros ofensivos, pero el equipo no pudo ayudarlo. Él hizo el trabajo que tenia que hacer", ha concedido el técnico.

Y lo cierto es que fue esa primera falta botada por el mediocampista británico traído al Arsenal por 120 millones, la que rompió el trabajo rojiblanco. Después, Martinelli y un doblete del sueco rompieron la baraja. "A mí siempre me encantó la pelota parada y hay equipos que la trabajan muy bien. Tiene un valor increíble en cada partido. Cuando rompes el encuentro en una pelota parada hay mucho camino recorrido a favor", ha apuntado Simeone.

Le estaba costando sacar la máscara al jugador que anotó 54 goles la temporada pasada en el Sporting de Portugal, pero se la puso dos veces, y con ella se pasó el juego. "A nadie le importaba hasta que me puse la máscara", citó en su momento el sueco para explicar su celebración. Pero Bane, el malvado personaje de Batman en el Caballero Oscuro, siempre vuelve. Y Gyokeres ya se pone en cinco tantos este curso, el último, claro, tras una nueva maravilla de la estrategia.

El Arsenal ha marcado 102 goles a balón parado desde que Nicolás Jover, su pensador en el cuerpo técnico, aterrizó en los gunners en 2021. Esta temporada son ya 10 los tantos de córners o faltas laterales. No es casualidad lo que hacen aunque, a veces, necesiten un poco de desorden. "Una vez que se ha generado el caos hemos tenido más oportunidades de hacerles daño", ha revelado Arteta.

Una sorpresa muy repetida

Ese caos ha traído cuatro tantos a favor a un Atlético, el de Simeone, que siempre se le ha tildado de equipo defensivo. "Es algo atípico especialmente con el Atlético y en la Champions", se ha sorprendido David Raya, portero del Arsenal y luego le ha secundado Koke, capitán del Atlético de Madrid: "Para mí es un resultado engañoso".

Pero este aldabonazo no aparta del camino al Atlético. No fue la derrota de Lisboa en la que "el equipo jugó mal", según ha recordado Simeone, sino un accidente quizás demasiado repetido lejos del Metropolitano. "No es mala suerte, son errores. Los detalles son determinantes", ha apuntado un técnico que perdió en Cornellá, Liverpool y Londres y ha empatado en Elche, Vitoria, Mallorca y Vigo. Ninguna victoria en siete encuentros. Dramático.

El verano que Mikel Merino prefirió el Arsenal al Atlético por "su estilo de fútbol" y por la llamada de Arteta: "Igual que le llamé yo le llamarían otros técnicos"

El verano que Mikel Merino prefirió el Arsenal al Atlético por “su estilo de fútbol” y por la llamada de Arteta: “Igual que le llamé yo le llamarían otros técnicos”

Cuando Peter Mujuzi, el speaker del Emirates, recite esta noche las alineaciones del Arsenal y del Atlético de Madrid, el nombre de Mikel Merino sonará a todo color como una de las estrellas de este equipo británico con trazas hispanas. Pudo ser diferente si en el verano de 2024, el entonces centrocampista de la Real Sociedad hubiera decidido acompañar a su compañero Robin Le Normand en su trasvase al Metropolitano. No fue una cuestión de dinero, ni de tiempos, ni de entrenadores: fue fútbol, simple y llanamente.

Aquella temporada hubo un sabor agridulce en el Metropolitano. Se cayó ante el Dortmund en cuartos de la Champions y ante el Athletic en semifinales de la Copa del Rey. El tercer puesto en liga, una obligación según el máximo mandatario del club, se lo quedó el Girona. Así, se inició un verano movido en los despachos para renovar una plantilla competitiva, pero que se había quedado vieja. El once que los rojiblancos sacaron ante los alemanes fue el más longevo de la historia del club con una media de más de 31 años.

Andrea Berta, entonces director deportivo de la entidad, se fijó en dos objetivos de la Real Sociedad, un equipo que llevaba años estando en Europa y mostrándose muy competitivo en Liga. Le Normand y Merino entraron en la órbita rojiblanca. El primero antes de que terminara la temporada y el segundo a inicios de verano. Hubo un intento, incluso, de traer a los dos en una especie de pack. Había 70 millones para ambos, pero terminó llegando sólo el central hispanofrancés por 34,5.

"Era una oportunidad única"

Y es que, antes de marcharse a Alemania para jugar la Eurocopa, el Arsenal y el FC Barcelona habían mostrado también su interés por el mediocentro txuri-urdin. España iba pasando rondas y a Merino, que ya había rechazado renovar con la Real y le quedaba un año de contrato, se le preguntaba constantemente por su futuro. "Fue un verano muy movido", respondió el jugador navarro a EL MUNDO. El torneo se lo acabaría llevando la selección, con gran protagonismo suyo.

Merino ya tenía una preferencia en su cabeza, aunque valoraba positivamente el interés de clubes tan importantes. El Arsenal, por su estilo de juego, era el elegido, pero los gunners, enredados en la llegada de Riccardo Calafiori, no terminaban de afrontar su operación mientras que el verano seguía avanzando. "Era una oportunidad única, una experiencia fuera de casa en la Premier y volver aquí era una cosa que siempre quise. Además era jugar para uno de los mejores entrenadores del mundo", contó Merino.

Y fue precisamente Mikel Arteta, con una llamada, quien le garantizó su fichaje, tranquilizó al centrocampista y le permitió disfrutar de sus vacaciones con el futuro encarrilado. "Intentamos transmitirle el rol que iba a tener en el proyecto y explicarle lo que queríamos de él. Así que nosotros felices. Igual que le llamé yo le llamarían otros entrenadores", comentó el técnico.

Merino, con la camiseta del Arsenal, en 2024.

Merino, con la camiseta del Arsenal, en 2024.ARSENAL

El 27 de agosto se hacía oficial su marcha al Arsenal por 33,5 millones de euros más cinco en variables. Desde su entorno, tenían claro el destino del navarro por cómo es él como futbolista. "Nunca dudó, elige a sus equipos por el estilo que se adapta a sus características, pero también quiso quitarse el mal sabor de boca que le quedó en la Premier tras su experiencia en Newcastle, donde no pudo dar todo lo que quería", cuentan desde su entorno.

Mantienen también que nunca tuvo "miedo" en recalar en un conjunto británico con grandes estilistas en el medio campo como Martin Odegaard o Declan Rice, que había llegado el año antes por 120 millones de euros. Y que su verdadero riesgo lo corrió cuando abandonó un Osasuna recién ascendido para ir al Borussia Dortmund en 2016, donde Thomas Tuchel, actual seleccionador británico, apenas le utilizó y cuando lo hizo fue ejerciendo de central. Jugó algo más en la cesión al Newcastle la temporada siguiente bajo las órdenes de Rafa Benítez, pero nunca llegó a ser titular indiscutible y de ahí su mal sabor de boca.

Dualidad en los banquillos

Elegir el Arsenal pues no fue una dicotomía entre entrenadores: Mikel Arteta - Diego Simeone, puesto que el navarro ya había jugado bajo otros técnicos de renombre. Sino que el jugador quería un equipo que fuera más ofensivo que defensivo. Así, pasó de ser un defensa testimonial de amarillo y un mediocentro top de blanquiazul a delantero centro provisional del conjunto británico aprovechando la gran plaga de lesiones que tuvo el Arsenal en ataque el curso pasado. "Eso da una idea de la polivalencia del jugador", explican desde su entorno.

Mientras, el español está feliz en Londres "como buen norteño" dedicado al deporte al 100%. "Vive por y para el fútbol", cuentan quienes le conocen, pese a que esta temporada no está siendo tan indiscutible como la anterior. Tampoco lo es el otro jugador que hizo el camino contrario desde la capital británica. Conor Gallagher aterrizó en el Atlético del Chelsea por 40 millones de euros tras el no de Merino y su rendimiento ha sido irregular desde su llegada al Metropolitano, sin llegar a asentarse nunca en el once inicial de Simeone. Encima, las llegadas de Cardoso, Nico y Almada complican aún más su presencia en el once.

"Es el traspaso que estaba buscando": Zubimendi se va al Arsenal y deja 70 millones en las arcas de la Real Sociedad

“Es el traspaso que estaba buscando”: Zubimendi se va al Arsenal y deja 70 millones en las arcas de la Real Sociedad

"Este es un gran momento en mi carrera. Es el traspaso que estaba buscando y el que quería. En cuanto pones un pie aquí, te das cuenta de lo grande que es este club". Son palabras de Martín Zubimendi recogidas en la página web del Arsenal, el que es ya su nuevo club. El centrocampista internacional con la selección española abandona así la Real Sociedad dejando en las arcas de los donostiarras 70 millones de euros, por encima de lo que señalaba su cláusula de rescisión a cambio de que los británicos puedan pagar a plazos.

«"Puse mi mirada en el Arsenal porque su estilo de juego encaja conmigo. Han mostrado potencial recientemente y lo mejor todavía está por llegar", añadió el vasco, que se reunirá en el Emirates Stadium con su excompañero Mikel Merino, que ya ha completado su primera temporada a las órdenes de Mikel Arteta, también donostiarra y con un breve paso por la Real como jugador.

"Martín es un jugador que nos va a dar mucha calidad e inteligencia futbolística. Se va a acoplar realmente bien y tiene todos los atributos para ser un jugador clave para nosotros. Los estándares que ha mostrado de forma regular en las últimas temporadas tanto para su club como para su selección es lo que nos hace que tengamos tantas ganas de que esté con nosotros", valoró Arteta.

Los Gunners tenían en el radar a Zubimendi desde hace varios meses. Deseado por varios clubes de élite, en especial en Inglaterra, rechazó al Liverpool y en su momento también sonó para el Barcelona y el Real Madrid. Su contratación responde la necesidad del club londinense, semifinalista de la última edición de la Liga de Campeones y subcampeón de la Premier League, tras las salidas de Jorginho y Thomas Partey.

Cariñosa despedida

"Desde los catorce años en Zubieta, el donostiarra ha sido un ejemplo para todos. Compromiso, exigencia y rendimiento máximos los que ha dado pilotando la nave txuri urdin desde el centro del campo", expresó la Real Sociedad en un mensaje de despedida, en el que le desea "la mejor de las suertes". "Esta siempre será tu casa. Lo que nace en el corazón no lo cambia nada ni nadie. Eskerrik asko [gracias], Martín", concluye el mensaje de su ya ex equipo, que sigue padeciendo un severo proceso de descapitalización profesional e inicia una incierta etapa con la llegada como entrenador de Sergio Francisco tras la salida de Imanol Alguacil, quien dirigió el equipo desde marzo de 2018. Con Zubimendi, de 26 años, la Real ganó una Copa del Rey estuvo cinco temporadas consecutivas en competiciones europeas, una de ellas en la Liga de Campeones.

El medio centro ha brillado con la selección estos últimos meses en ausencia de Rodri, Balón de Oro 2024, gravemente lesionado de la rodilla a mediados de septiembre y que regresó a la competición en mayo con el Manchester City. El guipuzcoano ha firmado un contrato de "larga duración" con el club londinense y se une a un centro del campo que incluye a Declan Rice, Martin Odegaard, además del citado Mikel Merino.

Es la segunda incorporación del Arsenal este verano, tras la deLguardameta Kepa Arrizabalaga, y la primera piedra para que Arteta y su equipo den el paso definitivo para ganar un gran título después de tres subcampeonatos de la Premier League consecutivos. Los siguientes pasos en la jefatura deportiva del Arsenal incluyen el fichaje de un defensa central, estando muy avanzada la incorporación de Cristhian Mosquera, del Valencia, y sobre todo de un delantero, posición para la que los anhelos van dirigidos hacia Viktor Gyokeres y Benjamin Sesko.