El Barça de Kusturica conquista, ante el Real Madrid, su segunda Euroliga júnior

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El gran aperitivo de la final de la Euroliga fue un clásico con aroma a porvenir. El desenlace del torneo júnior, que cada año acapara más atención, proclamó en el OAKA rey de Europa al Barça, asombroso colectivo que maneja Álvaro Salinas, tras derrotar en un igualadísimo duelo al Real Madrid (77-85) de Javi Juárez.

Es el segundo título para los azulgrana, desde el que lograron en Berlín en 2016. Se acercan a los cinco del Madrid, que se estrenó un año antes con Luka Doncic como MVP. Fue Nikola Kusturica el gran protagonista (20 puntos, 10 rebotes) inabordable y bien acompañado por Joaquin Boumtje-Boumtje (MVP del torneo), quien despertó con 15 puntos en la segunda mitad.

Por primera vez, la Euroliga encajó el desenlace del futuro en la previa de la gran final y en el mismo escenario, fulminando ese partido por el tercer puesto que no gustaba a nadie. Un premio para los chicos y un aliciente para las tribunas, que calentaban de rojo y blanco para lo que venía después.

Madrid y Barça llevan años presumiendo de ser los mejores en eso de captar talentos por todo el mundo, de labrarlos hasta que acudan irremediablemente a la llamada de la NCAA. Amalgaman jóvenes llegados de cualquier rincón del planeta. A las órdenes de Juárez, el equipo que este año también conquistó (las dos finales contra el Barça) el Campeonato de España de la categoría y, hace unos días, la novedosa Liga U (sub 22), apenas hay un joven español, el base Hugo Alonso. Cuatro en el Barça, en el que se lucen otros que ya han debutado en el primer equipo como Kusturica o Sayon Keita.

Camino a la final en el OAKA, ambos fueron arrasando. En semifinales, los blancos al Panathinaikos (126-48) y los azulgrana al Team 3SSB (84-101). Y entre ellos reinó la igualdad en una primera parte (38-39) en la que no hubo rastro del más prometedor de los prometedores, el estadounidense Joaquim Boumtje-Boumtje, hijo de Ruben, un pívot camerunés que llegó a jugar en los Blazers. Más protagonista fue el atildado Nikola Kusturica. Por el Madrid, más coral, fueron Kayser y Grinvalds los líderes.

El Barça, apoyado en su dominio del rebote, llevó siempre la iniciativa. Pero siempre encontraba respuesta: con triples del ruso Frolov y del serbio Bjelic, se puso por delante al final del tercer acto, cuando Boumtje ya había entrado en acción.

Sólo en la recta de meta, ya eliminado Frolov por faltas, fue cuando el Barça se escapó hacia la victoria. La pareja Kusturica-Boumtje (el precoz Dabone, con 14 años, también resultó clave), remató a un Madrid en el que Amosov, con 16 puntos, fue el máximo anotador.

El noruego Dversnes-Lavik sorprende a los velocistas del Giro en el meta de Milán

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A veces hay que comenzar una crónica deportiva diciendo quién no ganó, porque es noticia. Y fue noticia en la decimoquinta etapa del Giro entre Voghera y Milán, de 157 kms. que no ganó Jonathan Milan, el destinado, el esperado, el hasta ahora frustrado. Milan no ganó en Milán, sino Fredrik Dversnes-Lavik. ¿Un sprinter en una etapa de manual para velocistas? No. Un héroe que, junto a otros tres, se escapó desde temprano, y tuvo las agallas y las fuerzas para aguantar a un pelotón desencadenado que calculó mal.

Calor (32º). Monotonía (llanura hasta el horizonte). Velocidad (51 por hora). Y esos cuatro hombres en fuga desde muy pronto, todos a más de dos horas de Vingegaard: los italianos Martin Marcellusi (Bardiani), Mattia Bais (Polti) y Mirco Maestri (Polti), y el noruego Fredrik Dversnes-Lavik (Uno-X). Nunca llegarían a disponer de más de tres minutos. En buena lógica, no tenían ninguna posibilidad frente a un pelotón dirigido y controlado por los equipos de los velocistas. Digamos principalmente el Lidl-Trek para Jonathan Milan, el Soudal para Paul Magnier y el Unibet para Dylan Groenewegen.

Velocidad. Monotonía. Calor. El cuarteto entró en Milán a falta de 75 kms. Y en el circuito urbano, al que tendrían que dar cuatro vueltas, a los 73 y con una diferencia que no llegaba a los dos minutos. El pelotón tenía tiempo de atrapar a esos héroes abocados al martirio. Pero pesaban los kilómetros y los minutos, y no se producía la fusión. Y, de pronto, mientras el calor y la velocidad se mantenían, la monotonía cedió paso a la emoción.

Los escapados entraron en los 16 últimos kilómetros con 54 segundos de diferencia. Aún podían ser devorados y digeridos, alimento para el grupo. Pero éste iba quemando hombres, incluso los que deberían mantener cierta frescura para lanzar a sus lobos-jefes, y la diferencia menguaba muy poco a poco. Y menguó tan poco a poco, tan poco a nada, que Dversnes-Lavik, Maestri, Marcellusi y Bais, exprimiendo los postreros, casi póstumos, gramos de unas fuerzas ya inexistentes, entraron por ese orden por delante de las primeras unidades de un pelotón hecho jirones, roto por completo, sumido en el agotamiento y la impotencia. El heroísmo tuvo premio.

Lunes de descanso antes del martes de esfuerzos con la etapa más corta de la carrera, Bellinzona-Cari (Suiza) y cinco puertos, dos de 2ª, otros dos de 3ª y uno de primera, en la llegada.

La Junta Electoral valida la candidatura de Enrique Riquelme y confirma que habrá elecciones en el Real Madrid

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Habrá elecciones en el Real Madrid. La Junta Electoral valida la candidatura presentada por Enrique Riquelme, que será rival de Florentino Pérez. El empresario alicantino, de 37 años, ha logrado en un tiempo récord cumplir con todos los requisitos, el aval bancario y la composición de la Junta Directiva que concurrirá contra la del actual presidente. Todos fueron aprobados por la Junta Electoral, que únicamente advirtió un error en el número de socio de uno de los vocales. Ahora corresponde anunciar los nombres al propio Riquelme. El organismo no fija el día de las elecciones, que deberían celebrarse en el plazo de 15 días.

"Presentada en plazo y reuniendo la misma todos los requisitos exigidos en las vigentes normas electorales y demás disposiciones legales aplicables, esta Junta Electoral adopta por Unanimidad proclamar válida la candidatura presentada por d. Enrique José Riquelme Vives, de conformidad con lo que dispone el artículo 40, apartados B) y C) de los vigentes estatutos del club y traslada comunicación de aceptación a la citada candidatura a través de la dirección de correo electrónico aportada por el representante de la candidatura", informó.

El organismo señala que recibió de Riquelme "el escrito de presentación, la relación de los miembros que componen la candidatura con la firma y aceptación expresa de todos y cada uno de ellos y el programa electoral que se recepciona con sello de entrada fechado a 23 de mayo de 2026".

Además, presentó "preaval y aval bancario a tenor de lo dispuesto en el artículo 40.B.7 de los Estatutos Sociales del Real Madrid CF". El presidente de Cox Energy será el primer rival de Florentino Pérez desde que, en 2004, derrotó a Arturo Baldasano con más del 92% de los votos. Desde su regreso a la presidencia, en 2009, no ha tenido adversario en ninguna convocatoria.

Nostalgia e ilusión

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Tiempo de elecciones. Después de las de Andalucía, que incumben a la población local, las del Real Madrid, que atañen y afectan a la humanidad, según la cosmogonía florentiniana. María Jesús Montero, perdedora por goleada, expresó con un símil futbolístico su futura forma de ejercer la oposición: "partido a partido".

Sanchista de vieja escuela y cholista de nuevo cuño, hará las delicias del Hospital de las Cinco Llagas, sede del Parlamento autonómico, con sus epanadiplosis ("primero y primero que todo"), sus laberintos churrulleros ("lo que dice el acuerdo es lo que dice; lo que no dice el acuerdo no lo dice") y su repertorio de visajes y aspavientos. Eran más graciosos los de David Vidal, un genio gallego de la mímica universal. Le echamos de menos.

Sánchez no se da por aludido electoralmente tras cuatro derrotas comunitarias consecutivas. Opina, aunque ni él se lo cree, que "no son extrapolables a nivel nacional". Eso es como pensar que perdiendo todos los partidos se puede ganar la Liga. Sánchez nos recuerda a esos entrenadores que hablan de "resultado engañoso" después de recibir su equipo una paliza monumental.

El socialismo andaluz puede tomarse como una metáfora del fútbol en su nostalgia del pasado, jugadores y entrenadores que se van, y su ilusión por el futuro, jugadores y entrenadores que vienen. En el Madrid, la máxima expresión de lo nostálgico y lo ilusionante la personaliza José Mourinho. Refleja, mezcladas, la nostalgia y la ilusión de un presidente descentrado, victimista y desafiante que culpa al empedrado y mata al mensajero. Tres años, hace tres lustros, fueron más que suficientes para conocer en Mourinho a un personaje atrabiliario y contaminante, reñido por carácter y comportamiento con los valores del club. ¡Ay, los valores! Cuanto más esgrimidos, menos practicados. Pérez, tan poco proclive a congeniar con sus entrenadores, estableció con él una relación de perniciosa empatía. Su regreso es un dislate retroactivo. Un camino hacia adelante recorriéndolo hacia atrás. Un paso al frente andando de espaldas.

Presumiblemente, Florentino será reelegido. Es lógico y justo: no va a perder Zamora en una hora después de haberla ganado en 23 años. Pero ya, abocado su mandato a la nostalgia, topa con un adversario que suscita la ilusión un poco ingenua de toda novedad en, por ende, momentos confusos. Con el fin de unir al madridismo frente a la artera agresión del enemigo exterior, el presidente ha recuperado a un elemento experto en fracturarlo y cuyo dedo señala el camino a algunos y a otros la salida. Mourinho, por otro lado, absorbe los focos y los desvía de los problemas deportivos, los contratiempos económicos y el debate acerca del nuevo y trascendental modelo societario del club.

Tendrá, además, una cierta influencia en las urnas, que pasan en parte por la aceptación o el rechazo a su persona. Para muchos madridistas, aceptarlo será votar nostalgia. Rechazarlo será votar ilusión.

¿Quién es Oksana Selekhmeteva, la tenista recién nacionalizada española? “En Rusia hace mucho frío”

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Tan repentina fue su nacionalización que Oksana Selekhmeteva apareció el pasado jueves en el sorteo del cuadro de Roland Garros sin bandera, castigada como el resto de las tenistas rusas, y tuvo que alertar a la organización de que no, de que ya no competía por su país de nacimiento, de que ahora es española. En su debut este domingo ante la ucraniana Marta Kostyuk, Selekhmeteva ya se presentó en la pista Simone-Mathieu como una novedad: «La espagnole Oksana Selekhmeteva», anunció el speaker, y en los marcadores la acompañaba la rojigualda. Una sonrisa al aire de Selekhmeteva; la belleza de las primeras veces.

La española, número 88 del mundo, quiso brillar en un día tan especial, pero su cambio de país no ablandó a Kostyuk, campeona este año del Mutua Madrid Open, que la derrotó sin piedad por 6-2 y 6-3. Kostyuk admitió después que estaba especialmente motivada porque unas horas antes había caído un misil del ejército ruso a 100 metros de la casa de sus padres. En realidad, la derrota tampoco importó demasiado. «Todavía no estoy a su nivel, tengo que mejorar», reconoció Selekhmeteva, que de todos modos había debutado como española en un Grand Slam. Con 23 años, ya vendrán más ocasiones.

Su historia nace del éxito ajeno. Hace un par de décadas, incluso antes de la eclosión de Rafa Nadal, las academias españolas adquirieron fama internacional y empezaron a llenarse de talentos rusos; tras ellos llegó Selekhmeteva. «En Rusia es muy difícil entrenar tenis. Hace frío y hay muchos problemas de tráfico. Cuando tenía 14 años probé un par de meses en una academia de Barcelona y al año siguiente ya me quedé. Desde entonces vivo en Barcelona con mis padres», relató en castellano a la prensa española desplazada al torneo.

Thibault CamusAP Photo/Thibault Camus

Detrás de esas palabras hay un proceso burocrático lento y fugaz al mismo tiempo: Selekhmeteva solicitó el pasaporte español en 2023 tras cumplir cinco años como residente, y después de mucho papeleo, de numerosos retrasos y de múltiples requerimientos, la nacionalidad llegó de golpe por carta de naturaleza gracias a la aprobación del Consejo de Ministros. «Me enteré por Instagram de que ya era española y no me lo creí hasta que me llamaron de la Federación Española para confirmarlo», reconoció este domingo.

El futuro del equipo español

La nacionalización de Selekhmeteva es un movimiento de la Real Federación Española de Tenis (RFET) en un momento de crisis del equipo femenino que capitanea Carla Suárez. Tras la retirada de Garbiñe Muguruza y de la propia Suárez, las esperanzas se centraron en Paula Badosa, pero sus problemas físicos son constantes y hacen difícil contar con ella en la Billie Jean King Cup. La temporada pasada, de hecho, llegó tocada a las finales y España cayó en cuartos de final ante Ucrania.

Este curso, con el billete a las finales ya asegurado, Selekhmeteva puede convertirse en una pieza clave junto a Cristina Bucsa, número 33 del mundo, y Jessica Bouzas, número 50. Con las tres en el Top 100 y el ascenso de jóvenes como KaitlinQuevedo, la selección puede aspirar a recuperar el lugar en la cima que hace años le perteneció.

Gaby Deck y su deuda con las Final Four: “El basket siempre te da revancha”

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En este Real Madrid de ausencias a última hora, de caídas en desgracia tremendas después de una temporada casi impecable en cuanto a prevención de lesiones, si alguien sabe de quedarse con la miel en los labios es Gaby Deck. "Las últimas dos Final Four me las perdí, justo ahí antes", explicaba el argentino antes de partir hacia Atenas. Ya en el OAKA, con todas las ganas acumuladas, de vuelta a la cita cuatro años después, su papel en la semifinal contra el Valencia Basket resultó determinante. Como lo deberá ser este domingo ante Olympiacos (20.00 h., Movistar).

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"Todos tenemos que multiplicarnos para jugar en esa posición", contaba ayer en la pista del OAKA, antes del último entrenamiento del Madrid, recordando algún tiempo en su carrera en el que le tocó jugar de cinco. Tan lejos que ni se acuerda, en categorías inferiores: "Ahí siempre jugaba al cuatro y al cinco". Porque si algo puede oponer el Real Madrid contra el físico, la defensa y el talento que maneja Bartzokas es aquello que representa Deck. Versatilidad, experiencia, espíritu ganador, rebote. Con Trey Lyles obligado al pívot puro en el que faltarán por lesión Tavares, Alex Len y Garuba, y seguramente Chuma Okeke también ahí como plan B, el puesto de cuatro, como si las fichas se fueran moviendo, recaerá en dos tipos con espíritu de alero. Uno es Mario Hezonja y el otro es Deck.

El Tortuga llegó a Madrid, desde el San Lorenzo de Almagro, el verano después de que el club conquistara la Décima en Belgrado. Disputó la Final Four de 2019 en Vitoria, eliminados en semifinales por el CSKA. En 2020 la pandemia acabó con la competición y en 2021 puso rumbo a Oklahoma, aventura NBA, y, además, el Madrid no se clasificó para Colonia. Así que, ausente en Kaunas 2023 (se torció la rodilla durante la famosa y polémica serie contra el Partizán) y Berlín 2024 (en la penúltima jornada de la liga regular de la ACB en Valencia, se volvió a quebrar la rodilla), su última presencia es la de 2022 en Belgrado, final perdida contra el Efes.

Ahora es su momento. Y lo sabe. "Tengo muchas, muchísimas ganas acumuladas. La verdad es que el basket siempre da revancha y poder estar en una final y competir es algo muy lindo. Por eso digo que primero disfrutar y después, obviamente, tratar de ganar el partido, que esto es lo que todos queremos", confesaba a pregunta de este periódico.

Deck, 31 años, luce en una plenitud como no se recordaba. Tanto en los cuartos de final contra el Hapoel como en la Final Four ante el Valencia, solventados algunos problemas que ha ido arrastrando en su hombro, mostró su versión más plena. Fue un verdadero tormento para lo de Pedro Martínez: 18 puntos y ocho rebotes, cinco de ellos ofensivos, el arma determinante para el triunfo. Es la competitividad de tipos como él lo que pone nervioso a Bartzokas, con todo a favor en la final.

Scariolo, de los pitos a su primera final de Euroliga: "Para esto he venido"

Scariolo, de los pitos a su primera final de Euroliga: “Para esto he venido”

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«Para eso he venido. Cuando el Real Madrid me propuso esta oportunidad, dentro de mí sentí que era lo que buscaba a estas alturas. Algo que podía estimularme y motivarme. Porque estaba muy cómodo en la selección. Hacer algo que no había hecho antes y tener por fin un equipo para ganar la Euroliga». La ambición de un entrenador como Sergio Scariolo no se sacia con puñados de medallas. A su dimensión histórica le faltaba el remate de una Euroliga. Esta noche en el OAKA (20.00 h., Movistar), por primera vez desde que hace ya 37 años iniciara su camino en los banquillos en Pésaro, se encontrará bajo los focos de toda una final continental.

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A Scariolo, 65 años, le costó 279 partidos alcanzar semejante cota, más que nadie de los (no tantos) que llegaron. Y no hay rastro de lamento en su discurso antes de la final, pese a que razones no le faltan ante los 24 días de fatalidad del Real Madrid (las graves y consecutivas lesiones de Tavares, Alex Len y Garuba, la última, el mismo viernes), que afrontará el duelo contra el más temido de los oponentes sin sus tres pívots. «Podrían aplastarnos físicamente», deslizó el mismo viernes, aún con el frenesí de lo ocurrido ante el Valencia Basket. Ayer habló de «rebelarse contra la mala suerte, de no rendirse». De utilizar las bajas como gasolina, pese a que para enfrentar a pívots de la talla y la calidad de Nikola Milutinov, Tyrique Jones, Donta Hall o incluso el versátil Sasha Vezenkov (MVP de la competición), apenas contará con Trey Lyles, que se desempeñó toda la temporada de cuatro, el jovencísimo y casi inédito Izan Almansa y todo lo que puede inventar, como Chuma Okeke. «Estoy seguro de que Sergio va a preparar algo diferente, probablemente una zona, como en el pasado hizo. No esperamos un partido fácil. No esperéis escucharme decir que somos favoritos», pronunció un Georgios Bartzokas que ya sabe de lo que es capaz su rival blanco cuando nadie apuesta por él, sin ir demasiado lejos, ahí está la final de Kaunas.

Nunca pisó una final de Euroliga Scariolo (las dos anteriores Final Four, cayó en semifinales: con Scavolini en 1991 y con Unicaja en 2007), pero le sobran en otros escenarios en su carrera. Durante estos días, el italiano se ha afanado en reivindicar su labor a nivel de selecciones. «No hay diferencias», repitió ayer, por si alguien tiene la tentación de restar valor a un palmarés que incluye una final olímpica, dos mundiales y cuatro continentales. De ese puñado, ganó seis oros y sólo perdió la de los Juegos de 2012 contra el USA Team. También ganó y perdió finales a nivel de clubes, desde aquellas iniciáticas en 1990 con el Pésaro (ganó la Lega, perdió la Korac) a, sin ir tampoco muy lejos, la última de Copa en el Roig Arena, cedida ante el Baskonia. Por el camino, Ligas y Copas con el Madrid, el Baskonia, el Unicaja, la Virtus o el Olímpia Milán. Incluso unas Finales de la NBA ganadas como asistente con los Raptors. «Después de muchas ocasiones, crees que te sientes cómodo en estas situaciones. No hay muchas diferencias grandes en otras experiencias, en partidos a vida o muerte, que ya he tenido», repitió.

Scariolo, durante la semifinal contra el Valencia en el OAKA.

Scariolo, durante la semifinal contra el Valencia en el OAKA.EFE

La maestría de veterano desborda su cuenco y sus variantes tácticas, pese a la inferioridad sobre el papel contra Olympiacos (el mejor equipo también de la temporada regular, aunque nadie consiguió ganar el título desde ahí), desvelan a cualquiera, incluso al «peor de los grandes rivales posibles». Es consciente Scariolo de que nunca tuvo en sus manos semejante plantilla a nivel de clubes y de que disputar la final es un logro («hay otros 18 equipos mirándonos y pensando que les gustaría estar aquí») ya en un curso en el que tuvo que esquivar muchas balas. Ni a él ni a nadie se le olvida que, hace no demasiado, se le silbó en el Palacio cuando la megafonía anunciaba su nombre. «Dejar el ruido a un lado», admitió como clave del año.

Porque ni se inmutó, pese a que fueron repetidas las ocasiones en las le pitaron. No ganó la Supercopa, dudó demasiado en Europa, especialmente fuera de casa, y tropezó en la Copa. Ahí, en el Roig Arena, en febrero, vivió su Madrid su situación más delicada. La derrota en la final contra el Baskonia escoció y amenazó con hacer saltar por los aires un vestuario que, pese a todo, siempre lució unidad. Si algo se rompió, pronto sanó. El tramo final de la Euroliga y especialmente el playoff contra Hapoel, ya sin Tavares, así lo demostró. Llegados ahora a la final mira la oportunidad consciente de la dificultad pero sin lamentos, con «confianza y tranquilidad»: «La competitividad la doy por hecha, conozco mis jugadores».

Las 24 horas de vértigo de Riquelme entre negociaciones, notaría y baños de masas para presentarse a la presidencia del Real Madrid: "No esperamos barro"

Las 24 horas de vértigo de Riquelme entre negociaciones, notaría y baños de masas para presentarse a la presidencia del Real Madrid: “No esperamos barro”

Todo el mundo en la campaña de Enrique Riquelme sabría que tendrían que exprimir hasta el último segundo para poder cumplir el sueño de un madridista. Desde que Florentino Pérez anunciara que adelantaba las elecciones el martes 12 de mayo, apenas han pasado 12 días. Un periodo en el que el ya precandidato Riquelme tenía que construir una campaña y conseguir un aval de más 187 millones de euros. Su entrada al Bernabéu, poco después de las 20.30 horas, era el final a 24 horas frenéticas pero muy positivas para un precandidato que ya ha llegado más lejos que nadie en los últimos 20 años.

La presencia del presidente del Cox Energy no pasaba desapercibida cuando recorría la avenida Concha Espina para dirigirse a la puerta 65, la que da acceso a su abono del club blanco desde hace más de 20 años. Una marabunta de personas se desplazaba con el precandidato, poco después de las 20.00 horas, animándole en los próximos comicios. "Enrique, valiente", le gritaban unos. Otros se acercaban y le decían que le votarían ellos, sus hijos y sus nietos. "Presidente presidente", se escuchaba a la masa.

Sorprendía ver el apoyo popular del nuevo y joven precandidato, apenas 37 años, entre una multitud que le chocaba la mano y le pedía fotos hasta con un reloj. "Así me gusta, tecnología", apuntaba Riquelme esbozando lo que puede ser una de las diferencias que le separaban de su rival. Al llegar a la puerta, en cambio, se paraba un segundo para anunciar que había 15 días para "poder hablar de la candidatura de la campaña". "Hoy es el día de Daniel Carvajal, un titán dentro del club, esta es su casa y nos da mucha pena que salga, nos hubiese gustado que juegue el Mundial. Volverá al Madrid cuando quiera", declaraba.

Venía vestido con una camiseta del Real Madrid y unos vaqueros, más informal que unas horas antes, cuando salía de Valdebebas con un traje oscuro y con las actas que contenían la formalización de la presentación de su candidatura bajo el brazo. Media hora estuvo en las oficinas del club blanco en lo que, según él, "era un día muy importante para el Real Madrid, después de 20 años se va a poder votar". Así aceptaba el niño mexicano el desafío de Florentino Pérez a la presidencia del club. Habían pasado 12 días desde que el mandatario blanco retara a los que quisieran ser sus rivales. "No es una candidatura contra nadie, es a favor del Real Madrid", decía Riquelme.

Riquelme entrando en Valdebebas.

Riquelme entrando en Valdebebas.Javier BarbanchoMUNDO

Pero el empresario llegaba a Valdebebas casi directo de firmar el aval en la notaría. Estaba previsto que Riquelme lo hiciera por la mañana, pero hasta esas horas extra necesitó el accionista mayoritario de Cox para, junto a representantes de Andbank, conformar el aval. Las influencias de su rival y sus presiones llegaron hasta otras entidades bancarias españolas como Banco Santander o BBVA, que a última hora se bajaron del barco.

Le obligaron a viajar a Madrid desde Sevilla, tras presidir la Junta de Accionistas de su compañía el viernes por la mañana, para buscar otras entidades que respaldaran su patrimonio personal. Finalmente fueron la filial española del banco andorrano, secundado por la canadiense Scotia Bank, los que le concedieron una garantía de 193,7 millones, requisito imprescindible para formalizar su candidatura.

Comicios nobles

Decían desde la campaña de Riquelme: "No esperamos barro", sin embargo el rival ya había desplegado todas sus artes para intentar que el joven cayera en el proceso previo a formalizar su candidatura. Ese aval que, sin embargo, no es necesario para el actual presidente blanco. Riquelme, elegante, lanzaba un mensaje mucho más deportivo. "Pido la oportunidad a los socios y que no tengan miedo, que tengan la valentía para poder escucharnos", solicitaba.

Se supone que el plazo máximo para poner las urnas para la presidencia del club blanco es de 15 días, periodo que comenzaría tan pronto la Junta Electoral valide la candidatura de Enrique Riquelme, lo que tendría que ocurrir hoy mismo. No obstante, desde la candidatura del alicantino dudan que se vaya a exprimir el plazo.

Dicen que buscarán, en los días que les concedan, exponer un proyecto "ilusionante, serio, profesional en lo deportivo y en lo social y con la mirada puesta en el socio". Aún no han trascendido nombres, pero aseguran que ya hay grandes incorporaciones comprometidas para intentar arrebatar la presidencia a Florentino, puesto en el que lleva ya 26 años. Si no lo consiguen, aseguran que ya habrán recorrido el camino para ponerse en la pole position cuando Pérez, de 78 años, de un paso al lado.

Carvajal, el adiós del niño y el triunfo de una leyenda: "Sólo espero que cuando me recordéis lo hagáis con orgullo"

Carvajal, el adiós del niño y el triunfo de una leyenda: “Sólo espero que cuando me recordéis lo hagáis con orgullo”

Seguro que Dani Carvajal, capitán del Real Madrid, se alegró cuando el speaker cambió el orden al dar el once titular y dejó su nombre para el final y aumentar así la ovación del público. Seguro que el único superviviente en la plantilla blanca de las seis Champions en esta última década se emocionó cuando vio el tifo que le dedicaban en la grada de animación: "El sueño de un niño, el triunfo de una leyenda". Pero lo que no cabe ninguna duda para quien conozca al capitán del equipo merengue es que cuando dio su 57 asistencia en su carrera como madridista para que Gonzalo abriera el marcador ante el Athletic su pecho se hinchó de orgullo una vez más. La última.

Corría el minuto 84 cuando llegaba el momento que nunca quiso que llegara el defensa madrileño tras 451 choques de blanco. Cuando el speaker anunciaba su nombre en el cambio, el numero dos del Real Madrid quiso retrasar todo lo que pudo el recorrer el pasillo que le dedicaron sus compañeros y los rivales. Se abrazó uno por uno a jugadores y técnicos. Incluso con Arbeloa, con el que el gesto fue muy cariñoso.

Después, el club quiso mediante un vídeo recordar la carrera de una de las mayores leyendas de su historia. Y concedió al capitán un micrófono para que pudiera despedirse de una afición que le ha adorado hasta el último día. "He vivido dos años muy difíciles, la cara amarga de este deporte, habéis sido mi motor. Que sacase la fuerza para levantarme una y otra vez. Os quiero mucho", apuntó.

El dorsal número dos quiso agradecer el primero a Florentino Pérez, el presidente que le trajo de vuelta del Bayer Leverkusen, y después habló de sus compañeros, familia y público. "Yo sólo quiero que el día de mañana me recordáis con orgullo y como alguien que se entregó a su camiseta", cerró su discurso.

El de Leganés es alguien que vive el césped como nadie, que se exprime en cada partido y que esta temporada, su decimotercera como jugador de la primera plantilla, decía adiós después de ganar más títulos que nadie en la historia del Real Madrid, 27, si no fuera por Luka Modric que tiene 28.

El último de los importantes, por cierto, la Champions League ante el Borussia Dortmund en Londres, se consiguió con un gol suyo de los 14 que ha marcado en su trayectoria con el equipo que le formó.

Ingresó con 10 años en la cantera blanca y con 12, el 12 de mayo de 2004, fue uno de los encargados de colocar la primera piedra de la futura Ciudad Real Madrid junto al entonces presidente de honor Alfredo Di Stéfano. A ese momento aludía el tifo que le dedicó la grada fan, con una imagen de ambos.

El choque en el Bernabéu, el último de Carvajal y de Alaba, quien también se llevó una cariñoso homenaje del estadio, silla incluida, terminó con victoria blanca por cuatro goles a dos frente al Athletic, quien, por su parte, despedía también a Íñigo Lekue, aunque en su caso, el defensa vasco colgaba las botas, no dejaba la disciplina rojiblanca. También se decía adiós Ernesto Valverde al equipo de San Mamés, pero todo eso era ya otra historia.

Amarga despedida del Mallorca y el Girona a Primera mientras que el Celta y Getafe regresan a Europa

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Partían condenados y no pudieron evitar su suerte. Mallorca y Girona, dos equipos que en los últimos años han conseguido la proeza de jugar la final de Copa y pasearse por Europa en la Champions, descienden a Segunda División. No lograron arreglar en el último partido todos los errores que fueron acumulando en el tramo final de la temporada y acompañan al Oviedo en el triste camino.

El Girona sabía que jugaba una final en Montilivi y no fue capaz de ganarla, aunque pudo salvarse hasta el último suspiro. Su último descenso hay que buscarlo en la temporada 18/19, hace siete temporadas, y le costó tres más salir de ese pozo. Lo hizo de la mano de Míchel, en un playoffs aunque con un juego que lo convirtió en referencia de la Liga. La inyección del City Group, con jugadores brillantes, no solo le permitió el ascenso en la primavera de 2022, sino que le llevó a la Champions dos años después. Es cierto que ahí comenzó su sufrimiento liguero, que ha acabado por certificar un doloroso descenso y el adiós de un técnico que deja huella. El Elche logró lo que quería en la batalla. Se adelantó con un golazo de Álvaro en el minuto 39 y, cuando Arnau empató en la segunda parte, ese punto les dejaba en Primera un año más, agarrados a una primera vuelta brillante con la propuesta de Eder Sarabia y un empujón en las últimas dos jornadas.

El otro drama de la noche se vivió en Mallorca. Le ganó al Oviedo con goles de Pablo Torre, Manu Morlanes y Muriqi, pero no se dieron todas las carambolas que necesitaba para agarrarse a la salvación. Se acabaron sus cinco temporadas en Primera y la proeza de volver a disputar una final de Copa del Rey, que ilusionó a toda la isla aunque acabara llevándosela el Athletic. El último descenso fue en la temporada de la pandemia, pero de la mano de García Plaza volvió a la temporada siguiente para encadenar años sin sufrimiento con Javier Aguirre y Jagoba Arrasate. Sin embargo, esta campaña se complicó en exceso, provocó el adiós del técnico vasco y la llegada de Martín Demichelis.

Muriqi se lamenta de una ocasión fallada ante el Oviedo.

Muriqi se lamenta de una ocasión fallada ante el Oviedo.EFE

Del infierno se escapa el Levante, que se puso la soga al cuello en La Cartuja en el minuto 5 cuando Abde adelantó al Betis. Con esa derrota seguía fuera del descenso, pero condenado a depender de otros resultados. Antes del descanso apareció el héroe Carlos Espí, que con la confianza de Luis Castro lleva 11 goles en 2026. Ese punto daba una tranquilidad que se perdió cuando marcó Pablo Fornals.

Aun así, el resto de marcadores le favorecían y era Osasuna quien estuvo con el agua al cuello, pendiente de lo que pasaba en Montilivi, porque si el Girona remontaba, mandaba a Segunda a los navarros. No ocurrió.

Valencia y Rayo vencieron

Con el descenso definido, quedaba en el aire Europa. El Celta se agarró a la Europa League ganando al Sevilla con un tanto de Ilaix Moriba en el arranque de la segunda mitad y sin sentirse amenazado porque, aunque el Getafe puso al Girona contra las cuerdas con un tanto de Luis Milla en el 60, desde ese momento estuvo ya más preocupado de consolidar esa victoria que le metía en Europa de nuevo, aunque fuera en Conference.

Y que por detrás apretaron Valencia y Rayo. Los valencianistas, con Mestalla volcado y comandado por un extraordinario Javi Guerra, remontaron el tanto de Lewandowski para el Barça con un gol del centrocampista y dos más de Rioja y Guido. El Rayo también hizo sus deberes en Vitoria y le dio la vuelta a un marcador que encarriló Toni Martínez antes de que aparecieran Camello y Nteka para ganar el duelo y volcarse en la final de Leipzig.