Haaland mete un gol en los tableros y se convierte en un gigante del ajedrez

Erling Haland no había demostrado hasta ahora excesiva inquietud por el ajedrez. Incluso había ironizado en alguna entrevista sobre lo que le costaba comprender su popularidad. «Tengo un par de amigos a los que les gusta, pero no puedo entender cómo es posible», afirmaba hace solo cuatro años. El delantero noruego, sin embargo, acaba de dar un paso inédito, algo que no habían hecho ninguno de los futbolistas y entrenadores que sí alardean de su amor por las 64 casillas.
El fútbol y el ajedrez siempre han mantenido una extraña relación, alimentada por los componentes estratégicos que comparten. Mo Salah confiesa que es «un adicto». Simen Adgestein, primer entrenador de Magnus Carlsen, fue delantero de la selección noruega de fútbol, además de siete veces campeón nacional de ajedrez. El gran maestro Julio Granda habla en sus clases del valor del juego dinámico en ambos terrenos de juego. En España, Quique Setién, Juan Francisco Funes y Pep Guardiola tienen en cuenta la estrategia ajedrecística en sus pizarras. A las órdenes de este último en el City sobresale el corpachón de Haaland, quien se ha aliado con el empresario Morten Borge para fundar Total Chess.
Carlsen, gran beneficiado
En su primer gran movimiento, la compañía de Haaland ha comprado el 25% de Norway Chess, organizadora del mejor torneo privado del planeta y, sobre todo, promotora del circuito Total Chess World. El año que viene, además de un campeón del mundo de ajedrez clásico, otro de rápidas y otro relámpago, tendremos a un «supercampeón», que necesitará combinar lo mejor posible las tres modalidades, con una pequeña variante: al ajedrez clásico se cambia por el «fast classic», que dura un poco más de la mitad de lo habitual (serán 45 minutos para toda la partida, más 30 segundos de incremento por jugada).
El compatriota de Halaand se convierte además en vencedor moral de su guerra particular contra la FIDE. El número uno, de hecho, renunció a defender su título de campeón clásico cuando la Federación Internacional se negó a aceptar sus propuestas para reformar el Campeonato del Mundo. Su idea era justo mezclar varias velocidades de juego, en busca de un ganador más completo. Ahora, la duda es saber hasta qué punto puede devaluar este nuevo título el de campeón clásico, en poder del indio Gukesh Dommaraju, quien además no atraviesa su mejor momento y ha caído al número 15 de la clasificación internacional.
A cambio del peligro de minar el prestigio de sus propios campeonatos, la FIDE consigue algo de dinero y no quedarse al margen de las últimas innovaciones, como este «supermundial» combinado y el de ajedrez aleatorio que promueve Freestyle Chess. Haaland y Carlsen, dos de los noruegos más famosos del mundo, verán así estrechados sus lazos de forma irremediable. La popularidad no es fácil de medir, pero al menos en Instagram el futbolista se impone con claridad: 40-2 en millones de seguidores.
Torneo piloto en otoño
La propia FIDE celebra la irrupción del delantero como socio del circuito combinado, que estará formado por cuatro torneos al año, en cuatro ciudades diferentes, y durante un mínimo de 16 temporadas. En otoño tendrá lugar una prueba piloto, casi con seguridad en Noruega, y en 2027 se pondrá en marcha el Total Chess, con una bolsa total de premios de al menos 2,3 millones de euros.
Arkady Dvorkovich, presidente de la FIDE, asegura que ajedrez y futbol «siempre han sido un lenguaje global de estrategia y creatividad». La llegada de un deportista de clase mundial la ve como una prueba de «la atención global y la relevancia cultural que disfruta el ajedrez hoy en día». Su ambición, asegura, siempre fue «convertir el ajedrez en un deporte global sostenible y atractivo».
Haaland comparte esta visión y asegura que ha invertido en ajedrez porque cree que el nuevo circuito «puede convertirlo en un deporte aún más grande para los espectadores de todo el mundo». «El equipo detrás de Norway Chess ya ha hecho un trabajo impresionante haciendo crecer el evento y unirme al proyecto fue demasiado emocionante como para dejar pasar la oportunidad», dice el futbolista.





























