Del gol de Hurst a la Mano de Dios: antología de las malas decisiones arbitrales en los Mundiales

Del gol de Hurst a la Mano de Dios: antología de las malas decisiones arbitrales en los Mundiales

El 10 de noviembre de 2006, la FIFA reconoció con una redacción solemne («Honor al que honor merece...», comenzaba), la autoría de dos goles mal registrados en su día. Uno fue el tercero del norteamericano Bert Patenaude ante Paraguay en Uruguay'1930, que así pasaba a ser el primer autor de un hat-trick en un Mundial; el otro, del checoslovaco Nejedly a Alemania en Italia'1934, con lo que sumaba cinco y quedaba como máximo goleador en solitario, despegado del alemán Conen y el italiano Schiavo. Dos errores inocuos que no afectaron a resultados y pudieron ser corregidos, aunque no en vida de los perjudicados, para dar satisfacción a sus descendientes y a sus federaciones. Pero la realidad es que no siempre fue tan fácil.

El gol fantasma de Hurst en la final de Inglaterra'1966 quedó como una cicatriz en la historia de la Copa del Mundo. Ocurrió en el décimo minuto de la prórroga: Hurst remata a la media vuelta, el balón pega en la cara inferior del larguero, bota en el suelo, vuelve al campo y el alemán Weber lo envía de cabeza a córner. El árbitro Dienst, suizo, acude al linier, Bakhramov (de Azerbayán, entonces la URSS), que hace signos afirmativos, y concede el gol entre protestas de los jugadores alemanes. Con los medios de televisión de entonces era imposible pronunciarse, pero una foto en color que circuló más adelante mostraba una gruesa mancha blanca en el balón, de color naranja, indicio de que pegó en la cal de la raya. Pasado más tiempo vio la luz una película, también en color, con una toma en línea con los postes que permitía ver al balón descender del larguero a la raya en paralelo a ellos. No dejaba lugar a la duda, no fue gol. Los ingleses sólo lo admitirían en el año 1995, casi 30 años después, a raíz de un estudio de la Universidad de Oxford.

A Dienst y a Bakhramov se les disimuló el error. El suizo incluso arbitraría la final de la Eurocopa'1968. El azerbayano actuó en México'1970. Allí declaró al periodista Luis Garro: «No vi entrar la pelota, pero Dienst vino a colgar de mi espalda toda la responsabilidad. ¿Qué otra cosa podía hacer?». Se puede entender. Hacía poco más de 20 años de que las V-1 y V-2 caían sobre Londres, el estadio estaba lleno y presidía la Reina Isabel II. Para justificarse, escribiría en sus memorias que le pareció que el balón había pegado en la parte alta de la red, y no en el larguero. No cuela. De ser como decía, no hubiera bajado con tanta velocidad.

Avanzados los años 90 tuve el privilegio de un café de sobremesa con Hurst en un restaurante londinense, gracias a Michael Robinson. Era un cincuentón embutido en un terno imponente, maneras de diputado tory y ninguna vanidad, y eso que aún se mantenía como el único jugador con tres goles en una final de la Copa del Mundo. (Mbappé le igualó en la cita de Qatar, en 2022). Nos dijo que tras chutar cayó de espaldas y quedó tapado por Schultz, por lo que no podía asegurar nada. No le entusiasmaba demasiado hablar del tema, así que la conversación se extendió por otros derroteros anecdotarios.

Bakhramov tuvo, una vez retirado, diversos cargos en la Federación de la URSS, y tras la independencia de Azerbayán llegó a ser secretario general de la de este país. Tras morir se le dio su nombre al estadio nacional de Bakú, cuyo estreno (2004) tuvo lugar con ocasión de un Azerbayán-Inglaterra clasificatorio para Alemania'2006, al que acudió el propio Hurst, que depositó un gran ramo de flores a los pies de la estatua de Bakhramov erigida allí. Eso escoció en Alemania, donde corre que había sido sargento del Ejército Rojo en la II Guerra Mundial y que en el lecho de muerte contestó a un amigo a la pregunta de cómo pudo conceder aquel gol: «Stalingrado».

Cuando se derruyó el viejo Wembley se preservó aquel larguero, que se expone en el museo de la Football Association. Al llegar ahí, el guía pregunta a las visitas si hay algún alemán, y el chistecito es distinto según lo haya o no. En Alemania aún se conoce como tor Wembley (tor es gol) a los goles mal concedidos. Hasta ahora, sólo el Bild Zeitung se ha permitido bromear con aquello. Ante el referéndum para el Brexit hizo cuatro ofertas a los ingleses para que no se marcharan: dejar de hablar de las orejas del Príncipe Carlos (hoy Carlos III), dejar de usar protección solar en solidaridad con sus quemaduras, buscar un malo para las próximas películas de James Bond y reconocer el gol de Wembley.

Aquel suceso delató la ley de bronce por la que se rigen los árbitros que quieren triunfar: en caso de duda, para el que conviene. Lo importante no es tanto no equivocarse como que el error no contraríe a la organización. En la historia de la Copa del Mundo es difícil encontrar errores contra las selecciones de los países que manejan el cotarro (principalmente Brasil, Alemania, Italia y Argentina) y contra el equipo de casa. Salvo conflicto entre partes, claro.

Bambridge

Un gol así no le fue concedido por el australiano Bambridge a Michel ante Brasil en México'1986, que una foto posterior confirmó como válido. En Sudáfrica'2010 le fue negado al inglés Lampard otro que botó metro y medio dentro, con Alemania precisamente como rival, pero esta vez Inglaterra carecía del amparo de Wembley y Alemania vivía bajo el paraguas de Adidas, patrocinador clave de la FIFA. Aun así, el error fue demasiado grosero y ha sido citado como uno de los móviles para instalar el VAR.

La historia de España en la Copa del Mundo es paradigmática en ese sentido: nos avasallaron en Italia'1934 dos veces (hubo desempate) ante el equipo de Mussolini; en Chile'1962, el árbitro Sergio Bustamante, chileno, sacó del área un penalti del brasileño Nilton Santos a Collar y anuló por nada el gol de Adelardo que siguió a la falta; Tassotti le partió la nariz en el área a Luis Enrique en cuartos de final en EE UU'1994 ante la indiferencia del húngaro Sandor Puhl, que aun así fue designado para la final; el egipcio Al Gandhour nos abrasó con dos goles mal anulados, como demostró la tele, a Morientes y Helguera frente a Corea en Japón y Corea'2002. (En la anterior ronda, por cierto, el ecuatoriano Byron Moreno achicharró infamemente a Italia en su partido con Corea). También podemos quejarnos de la patada de Nigel de Jong en el pecho a Xabi Alonso, que no alarmó al inglés Howard Webb en la final disputada en Johannesburgo.

Nunca hemos mandado en las alturas, pero cuando el Mundial se celebró aquí (1982) sí gozamos del privilegio congruente: ante Yugoslavia, el danés Lund-Sörensen nos dio un penalti a favor por zancadilla a Perico Alonso fuera del área y tras fallarlo López Ufarte lo hizo repetir por estimar que el portero se había movido; de segundas lo transformó Juanito. Sin salir de España'1982 quedó para la historia un hecho escandaloso: el caderazo violento de Schumacher al francés Battiston, ignorado por el holandés Corver. La escena fue espantosa y el descaro posterior del meta alemán («si necesita una dentadura nueva, que me la pida») creó indignación mundial.

La Mano de Dios, en el Mundial de México.

La Mano de Dios, en el Mundial de México.EM

Brasil, generalmente favorecido, sí fue asaltado en Argentina'1978, como rival histórico que era del país organizador. Presumiendo que Argentina lideraría su grupo, convenía que Brasil no ganara el suyo para que siguieran por rutas distintas. Se notó desde el primer partido, Suecia-Brasil, en el que se dio un hecho insólito. En el minuto 90, con 1-1 en el marcador, Dirceu saca un córner con precisión y Zico cabecea a gol. Inmediatamente suenan los tres pitidos que marcan el fin. Se acabó. ¿Ganó Brasil 2-1? No. Clive Thomas, galés, informa con un cinismo sin límites de que el tiempo se ha cumplido justo cuando el balón volaba desde la bota de Dirceu hasta la cabeza de Zico, y que se estaba llevando el pito a la boca cuando este cabeceó, según él fuera de tiempo. No dio el gol, y por ello Brasil terminó segundo en su grupo, pese a ser favorita.

El chasco fue que tampoco Argentina ganó el suyo por una no calculada derrota ante Italia, así que fueron juntas a la liguilla de la segunda fase. Allí ambas ganaron el primer día, empataron el segundo entre sí y en la tercera fecha se separaron dolosamente los horarios de los dos partidos. El Brasil-Polonia (3-1) se jugó antes para que Argentina supiera de antemano por cuántos goles de diferencia debía ganar a Perú. Necesitaba tres y ganó 6-0. Quedó una sensación ominosa, tanto más dado que el meta peruano, Quiroga, era argentino de nacimiento.

En México'1986 tuvimos el gol de Maradona con la mano a Inglaterra, tan bien efectuado que en el estadio (yo estaba en la tribuna de prensa), no se advirtió, sirva como paliativo al error del tunecino Bennaceur. Brasil sufrió en ese campeonato al que no se puede atribuir malicia, sino despiste o ignorancia del árbitro. Fue en cuartos de final, en la tanda de penaltis contra Francia. Están 2-2 cuando le toca tirar a Bellone, cuyo disparo da en el palo, vuelve al campo, pega en la espalda del meta brasileño Carlos y entra. El rumano Ioan Igna da gol. Edinho protesta, pero nadie le secunda y sigue la tanda, que dará el paso a las semifinales a Francia, ganadora por 4-3. El tiro de Bellone no debió darse por válido; según estaba la regla entonces, la acción terminaba cuando el balón lo rechazaba o detenía el portero o volvía al campo tras rebotar en un poste; sólo si tras golpear el palo rodaba o sobrevolaba la línea de meta y la traspasaba tras tocar en el portero se consideraba una misma acción y había que dar gol. No fue el caso: el balón rebotó, en oblicuo, hacia el campo, pegó en Carlos y entró.

Un error así arbitral en la Copa del Mundo y en partido de máximo lustre era muy duro para la credibilidad del sistema, así que se resolvió por el método Procusto: si el huésped no cabe en la cama, se le cortan las piernas. En este caso, se modificó la regla para dar como válido que cualquier carambola palo-portero que acabe dentro de la portería se da por válida. Lo correcto hubiera sido repetir el partido, lo previsto para el caso de que el árbitro muestre desconocimiento de una regla, pero ¿cómo hacer eso en la Copa del Mundo? Se reinterpretó la regla y desapareció el elefante de la habitación. Igna salió tan bien librado que a los dos años estaba arbitrando la semifinal de la Eurocopa, entre Países Bajos y Alemania.

No quiero terminar esta breve antología sin referirme al más chusco de los pinchazos arbitrales, ocurrido en el Francia-Kuwait en España'1982, jugado en Valladolid. Ganaba Francia 3-1 cuando en el minuto 80 hay un nuevo gol francés, de Platini. Desde la grada algún patoso había hecho sonar un pito y los kuwaitíes dijeron que habían parado de jugar al oírlo.

El árbitro, el soviético Miroslav Stupar, no les atiende y da el gol. Desde el palco, el jeque Fahad-al-Sabah, hace gestos ostensibles, protesta, baja al campo, las fuerzas de seguridad no se atreven a pararle y amenaza al árbitro con retirar al equipo. Ante la tesitura, Stupar se vuelve atrás y anula con gran escándalo el gol de los franceses, que al menos luego conseguirán otro, reconstruyendo el resultado de 4-1. La FIFA validó el resultado y reexpidió a la estepa a Stupar, retirándole a perpetuidad la condición de internacional. Ese error sí tuvo castigo.

Tres partidos para 'La Decisión' 2.0 de Griezmann: ¿Estados Unidos o pelear por dos títulos con el Atlético?

Tres partidos para ‘La Decisión’ 2.0 de Griezmann: ¿Estados Unidos o pelear por dos títulos con el Atlético?

El día en el que el Atlético conseguía su victoria histórica ante el FC Barcelona en el Metropolitano, Antoine Griezmann, que se salió en ese encuentro, iniciaba un vídeo en las redes sociales del club en el que decía: "Queremos llegar a la final". En las más de dos semanas que han transcurrido entre la ida y la vuelta de la eliminatoria de semifinales que se disputa esta noche, el futuro del francés ha sido una auténtica montaña rusa, con el jugador sin decir si estará o no en ese último partido copero con el club de su vida.

De la posibilidad de recalar en el Orlando City en marzo han hablado casi todos los implicados, pero ha habido ligeras inflexiones en los discursos. Desde el shock inicial en el que se lanzó un primer mensaje de que "ojalá elija lo que considera mejor y lo que él quiera porque se lo merece", palabras de Simeone tras Brujas. Hasta el cierre de puertas posterior del director deportivo: "Ese tema es especulación. Antoine tiene dos temporadas más", apuntó Mateu Alemany tras el sorteo europeo. Incluso el propio técnico introdujo nuevas variables tras vencer en Oviedo: "Lo he dicho ya, que sea lo mejor siempre para el club, para él y para el equipo".

A la elección del jugador se suman las necesidades del club y del equipo. No cabe duda de que estas, respecto al delantero francés, han cambiado desde el inicio de temporada. Si la leyenda rojiblanca, con 210 goles como colchonero, partía como un revulsivo para sumar desde el banquillo, sus buenas actuaciones y su eficacia de cara a puerta, con 12 tantos este curso, han cambiado un poco las perspectivas que cuerpo técnico y jugador tenían para este año, en el que es el duodécimo jugador más utilizado del plantel. "Es muy difícil hablar de Koke y Griezmann porque el afecto excede lo que pase de hoy para delante. No voy a medir ese afecto por la necesidad del equipo, pero los necesito como están entregados con lo que sea", explicó Simeone tras el partido de ida ante los culés.

Desde el entorno del jugador cuentan que la decisión no la tiene tomada y que puede depender de lo que pase en estas semifinales y si el equipo sigue avanzando en Champions. Parece mentira, pero como rojiblanco el francés sólo tiene una Supercopa en 2014 como título nacional ya que no llegó en la primera liga del Cholo y la segunda le cogió en el FC Barcelona después del polémico documental de La Decisión, cuando el francés se debatía entre ambos clubes.

Así, La Decisión 2.0 de Griezmann ya no resulta tan sencilla pese al amor que siente el jugador por todo lo americano y que lo demuestra siempre que puede. Verdadero aficionado de la NFL y la NBA, que el francés termine en Estados Unidos es algo que casi todo el mundo da por seguro y que él mismo ha llegado a decir en alguna ocasión. Otra cosa diferente es que decida hacerlo a mitad de temporada con dos títulos a tiro, aunque más sencillo este de la Copa del Rey.

Mercado complicado

En este mercado extraño de la Major League Soccer, que cierra el 26 de marzo, Orlando City veía en Griezmann el contrapunto perfecto a la llegada de Messi al vecino Inter de Miami tanto a nivel deportivo como de imagen. No obstante, no resulta tan sencillo el fichaje del francés. En la liga americana hay diferentes categorías de jugadores. Por resumir: los designated players y los otros. Los primeros tienen la ventaja de que sus fichas están fuera del tope salarial. Esas posiciones de privilegio ya están ocupadas en el equipo de Florida por Braian y Martín Ojeda y Marco Pasalic. Por lo que la llegada del jugador rojiblanco obligaría a la entidad a liberar una de esas plazas.

Se ha dicho, incluso, que el tinte de pelo de Griezmann es un guiño a la franquicia norteamericana, que juega con esos colores. Con guiño o sin él, si esta noche el Atlético consigue hacer valer su ventaja en la ida, parece complicado que el francés se marche un mes antes de poder conquistar la Copa del Rey, otra cosa es a final de temporada. De hecho, la renovación de su contrato el curso pasado y el diferir su salario en dos años, iba encaminado precisamente a favorecer la marcha del francés. Pero ni él ni el club quiere que esa salida sea por la puerta de atrás.

Serias dudas sobre la presencia de Irán: "Después de este ataque no se puede esperar que afrontemos el Mundial con esperanza"

Serias dudas sobre la presencia de Irán: “Después de este ataque no se puede esperar que afrontemos el Mundial con esperanza”

Actualizado

«Lo que es seguro es que después de este ataque no se puede esperar que afrontemos el Mundial con esperanza. Con lo ocurrido y con los ataques norteamericanos, es difícil para nosotros pensar en el Mundial, pero será decisión de los dirigentes deportivos». Las palabras de Mehdi Taj, principal dirigente del fútbol iraní y vicepresidente de la Confederación Asiática de Fútbol, evidencia la incertidumbre sobre la participación de Irán en el Mundial de fútbol. Queda por ver si la federación iraní, respaldada por el Estado, podría negarse a enviar a su equipo al torneo, que comienza el 11 de junio, o si el gobierno de Estados Unidos veta su participación.

Irán debería debutar el 16 de junio ante Nueva Zelanda, en Los Ángeles, donde volvería a jutar cinco días después frente a Bélgica. Terminaría la primera fase el 27 del mismo mes, ante Egipto. Sobre el papel, tendría opciones de clasificarse para la siguiente ronda como uno de los mejores terceros.

La selección iraní ha estado presente en seis de los últimos ocho Mundiales y es una de las más potentes de Asia. En el caso de que no participe en el torneo, puede ser sustituida por otro equipo para que se mantengan los 48 participantes en el campeonato. Irak o Emiratos Árabes Unidos se perfilan como las hipotéticas alternativas para ocupar su plaza.

Precedentes

En la historia de los Mundiales son numerosos los casos en los que fueron sustituidas selecciones por la renuncia de otras, como en 1930, cuando la deserción de potencias europeas (con Alemania e Italia a la cabeza), permitió la participación otros conjuntos como Yugoslavia, Rumanía o Bélgica. O en 1950, cuando India se clasificó automáticamente tras la retirada de todos sus rivales del grupo asiático (Filipinas, Indonesia y Birmania). Finalmente, India tampoco participó alegando problemas económicos y de preparación.

Si Irán se retirara del Mundial, su federación de fútbol perdería al menos 10,5 millones de dólares. La FIFA paga 9 millones de dólares en premios a cada una de las 16 federaciones cuyos equipos no avanzan desde la fase de grupos, y los 48 equipos clasificados reciben 1,5 millones de dólares "para cubrir costos de preparación". La federación iraní también afrontaría multas disciplinarias de la FIFA: al menos 274.000 euros por retirarse hasta 3 días antes del torneo, y al menos 548.000 euros si la decisión se toma en el último mes antes del inicio. Irán también se arriesgaría a ser excluido por la FIFA de las eliminatorias para el próximo Mundial en 2030.

Jugadores atrapados, partidos suspendidos y mucha incertidumbre: el caos geopolítico golpea la Euroliga

Jugadores atrapados, partidos suspendidos y mucha incertidumbre: el caos geopolítico golpea la Euroliga

La Euroliga ha devenido en una odisea geopolítica. Zarandeada desde hace tiempo tanto por la invasión de Ucrania (los equipos rusos, incluso el CSKA de Moscú, que es uno de los propietarios de la competición, fueron excluidos en 2022) como por el conflicto en Oriente Próximo, la guerra en Irán ha vuelto a desafiar el normal desarrollo de la máxima competición de clubes europeos. Ahora mismo, con dos equipos de Israel y uno de Dubai, todo son incertidumbres.

A falta de más reuniones, la primera medida, tomada este lunes, fue la de suspender oficialmente dos encuentros de esta jornada, la 30, a causa de «la situación actual en la región y la consiguiente imposibilidad de viajar tras el cierre temporal del espacio aéreo». Tanto el derbi israelí entre Maccabi y Hapoel de Tel Aviv (la propia liga hebrea se ha detenido) como el duelo entre el Partizán y el Dubai se iban a disputar este jueves. La Euroliga evaluará con los equipos afectados las mejores opciones para reprogramar los partidos, «siguiendo de cerca los últimos acontecimientos y manteniendo una comunicación constante con las autoridades locales e internacionales, así como con todas las organizaciones pertinentes, para garantizar la seguridad y el bienestar de todos los involucrados». También fue suspendido el Hapoel-París que se debía disputar este martes en La Mano de Elías (un duelo que ya no pudo acontecer en diciembre).

El conflicto en Gaza ya supuso todo un desafío logístico. Hasta diciembre, los equipos de Israel no pudieron disputar sus encuentros en Tel Aviv. El Maccabi pasó su destierro en Belgrado. Y el Hapoel, debutante en la Euroliga, en el Arena Botevgrad de Bulgaria. La paradoja es que, cuando volvieron a su país (no sin polémica), ambos pudieron jugar sus encuentros en sus pabellones, con público en las tribunas. Sin embargo, muchos de los que jugaron a domicilio (entre ellos Barcelona y Madrid), lo hicieron con las gradas vacías por medidas de seguridad. Toda una ventaja deportiva de la que muchos se quejaron.

«Los equipos rusos no han disputado la Euroliga los últimos cuatro años y ahora, con la situación de los clubes de Israel, ¿cómo van a afectar las relaciones a partidos entre los turcos y ellos? El resto de la temporada está en riesgo», ha protestado el presidente del Partizán, Ostoja Mijailovic, quien además ha tenido que afrontar el problema de que varios de sus jugadores se han quedado atrapados en Dubai, donde estaban de vacaciones (Dylan Osetkowski, Duane Washington y Shake Milton). «Hablamos con ellos constantemente y están a salvo. Le agradecemos al club de allí la disposición para que puedan entrenar. No puedo valorar cuándo van a volver, porque no sería profesional, pero hemos recibido la promesa de que fletarán un chárter con los chicos del Dubai Basketball que irá a Omán. Pero no se sabe cuándo», aclaró.

Dzanan Musa, en un partido reciente del Dubai Basketball.

Dzanan Musa, en un partido reciente del Dubai Basketball.EFE

No son los únicos en problemas allí. Sarunas Jasikevicius y otros dos miembros del Fenerbahçe (el jugador Armando Bacot y el fisioterapeuta español Jaime Capella Bouza) también se quedaron varados en la capital del emirato. En Abu Dhabi, el mismo sábado en que EEUU bombardeó Irán, quedó suspendido el torneo Next Generation (de jugadores sub-18) de la propia Euroliga. Y, desde ese día, todos los equipos y sus cuerpos técnicos se encuentran a la espera de que se reabra el espacio aéreo, retenidos en sus hoteles. Entre ellos, los jóvenes del Real Madrid y el Valencia. «Súper orgulloso de todos estos chicos y no hablo deportivamente (que también), en situaciones especiales aparecen las personas especiales y ellos lo son», escribió el entrenador blanco, Javi Juárez, en sus redes sociales.

Aunque la Euroliga es la máxima competición continental, esta temporada vio cómo sus propias fronteras se ampliaban con la inclusión del Dubai Basketball, un equipo que nació en 2023 y que firmó un contrato a cambio de una alta cantidad de dinero (nunca se especificó) hasta 2030. Para hacerle hueco, la competición se amplió de 18 a 20 equipos. El Dubai, que juega sus partidos en el Coca Cola Arena (17.000 espectadores), también disputa la Liga Adriática (ABA), en la que juegan equipos de países de la ex Yugoslavia.

Como la mayoría de deportes, el baloncesto también se ha rendido al encanto económico de los países árabes. La última Final Four de la Euroliga se disputó en Abu Dhabi. Y el próximo Mundial se jugará en 2027 en Qatar, país del actual presidente de la FIBA, el jeque Saud Ali Al Thani.

Mbappé busca una segunda opinión sobre su lesión en Francia y descarta el quirófano: esguince de rodilla y tratamiento "conservador"

Mbappé busca una segunda opinión sobre su lesión en Francia y descarta el quirófano: esguince de rodilla y tratamiento “conservador”

Decía Álvaro Arbeloa en la rueda de prensa posterior al duelo ante el Benfica que "tenemos un diagnóstico sobre la lesión de Mbappé, pero no soy yo el que debe darlo". Sin parte médico oficial sobre la situación del francés, el entrenador prefería no mojarse. Nueve días después del último partido que disputó el galo, el conjunto blanco ha roto hoy su silencio sobre el estado físico de su gran estrella: sufre un esguince en la rodilla izquierda.

Todo esto llega después de varios semanas en las que el francés no se encontraba bien. Según ha podido confirmar este periódico, el galo, desesperado por las constantes molestias en su rodilla, pidió a los servicios médicos del Madrid buscar una segunda opinión fuera de Valdebebas. Dicho diagnóstico lo encontró Mbappé en Francia, en médicos de su confianza y en compañía de Nico Mihic, jefe de los servicios médicos del Madrid.

Sobre la mesa, todas las opciones, incluida una operación que le dejaría en el dique seco demasiadas semanas. Finalmente, entre las distintas partes se ha decidido, al menos de momento, "un tratamiento conservador", asegura el Madrid. Quirófano descartado, de momento. La misma idea que tenían antes.

A la espera de que Arbeloa añada algo de información tras el encuentro de este lunes ante el Getafe, fuentes del club madridista insisten a este periódico en que Mbappé "está muy cerca" de volver y que, como en estos días anteriores, dependerá de sus sensaciones.

Simeone: "Tenemos que atacar por la zona de Lamine, porque defendiendo no está cómodo"

Simeone: “Tenemos que atacar por la zona de Lamine, porque defendiendo no está cómodo”

El Atlético de Madrid afronta en el Camp Nou la vuelta de las semifinales de la Copa del Rey con un FC Barcelona que cuenta con un once casi de gala salvo las ausencias de Lewandowski y Frenkie De Jong. Sin embargo, una de las claves del encuentro para Simeone estará en Lamine Yamal.

"Es un jugador individualmente muy bueno, desequilibrante sobre todo en el último tramo del juego. Tenemos que aprovechar la posibilidad que también nos da la posibilidad de atacar por ese sector, así que hay que llevarlo al lugar en el que siente más incómodo, que es defendiendo", ha analizado el técnico argentino las fortalezas y debilidades que aporta el concurso del canterano culé al rival.

Son muchos los jugadores desequilibrantes en el equipo rival como Pedri y Raphinha, debilidad del Cholo y al que le hubiera dado el Balón de Oro. "No hace falta decir la importancia que tienen en cualquier equipo, son muy buenos y seguro que estarán", ha apuntado.

El entrenador ha tenido un momento gracioso cuando un periodista le ha preguntado si firmaría el 3-0, sabiendo que, con los cuatro goles de renta, pasarían los rojiblancos. "No se puede saber antes del partido, hay que convivir con lo que va sucediendo, no puedo responder a esa pregunta porque sería adivinar", ha declarado.

El Atlético de Madrid vuelve a unas semifinales de Copa del Rey y repite presencia en octavos de Champions. El entrenador valoraba el lugar en el que se situaba el equipo en marzo, pese a que quizás se podría exigir estar más cerca en laliga. "Cuando empieza la pretemporada se piensa que ojalá estemos en marzo peleando por todo", ha comenzado el entrenador para luego añadir que "aunque aparezcan escenarios de temor, estamos fantásticos en el lugar que estamos".

En la cabeza del técnico no es esta semifinal un partido que puede marcar la temporada pese a que lo califica de duelo "importante" y de los que los futbolistas quieren jugar. Pero que es la prensa la que considera que una victoria o una derrota marcará el devenir de la temporada del club rojiblanco. "Para los que necesitan llenar un montón de espacios, lo hay, para nosotros no hay mucho espacio que llenar", ha concluido.

Abqar: "Da igual que hayas nacido en España, Marruecos se lleva en la sangre"

Abqar: “Da igual que hayas nacido en España, Marruecos se lleva en la sangre”

Abdel Abqar (Settat, 1999) llega con cara de cansado. Es la una de la tarde y el sol de febrero aprieta en las gradas del Coliseum de Getafe. El central marroquí, que es duda para visitar al Real Madrid en el Santiago Bernabéu por unas molestias musculares, sufre las obligaciones del Ramadán. Debe ayunar entre el amanecer y el atardecer y aunque a sus 26 años admite estar ya «acostumbrado» a ello, la falta de alimentación y los cambios en la rutina de sueño le pasan factura después de los entrenamientos.

Está ahora mismo en pleno Ramadán, ¿cómo lo lleva?
Los primeros días es difícil, pero como lo llevo haciendo desde pequeño pues al final te acostumbras. Intentas llevarlo de la mejor manera y adaptarte para no lesionarte. A las cinco y media me despierto, como algo y al amanecer ya no puedo comer ni beber agua hasta las siete de la tarde, más o menos, que es cuando se pone el sol. Luego ahí rompo el ayuno, como y meto proteína, después vuelvo a comer a las diez de la noche, antes de irme a dormir a las doce. Pero claro, es difícil meter comidas cada dos horas. Trato de adaptarme, meter proteína, agua y todo eso.
Si le toca jugar a las cuatro de la tarde, lo nota, ¿no?
Sí, pero en el Ramadán te toca apretar los dientes.
¿Cuándo vio un balón por primera vez?
De pequeño, en la calle, jugando con los niños. Mi padre me llevaba mucho a la tetería y siempre ponían partidos de fútbol en la televisión. Ahí ya me di cuenta de que me gustaba. Jugaba con los niños en el barrio y a los 11 años me vio una persona y me llevó a hacer una prueba a la Academia de Mohammed VI, que es la escuela de fútbol de Marruecos. La hice y me cogieron. Así que desde los 11 años estoy lejos de mi casa. Una situación un poco dura porque era un niño, y aunque me motivaba mucho el fútbol no me daba cuenta de lo duro que era estar lejos. Quizás por eso cuando a los 18 años me fui a Málaga ya no lo pasé tan mal.
¿Sabía algo de español?
Nada, cero. Lo aprendí cuando llegué. Tenía dos compañeros que habían estado conmigo en Marruecos y estaban también en el Málaga. Ellos me ayudaron mucho al principio, y luego el idioma lo aprendí con los compañeros del equipo, escuchándoles.
¿Era muy diferente su vida en España a la vida en Marruecos?
Un poco. En Marruecos tenía todo en el mismo sitio, el colegio, el fútbol, la residencia... Cuando llegué a España me tocó cocinar, hacer la compra... Fui aprendiendo viendo vídeos en internet.
¿La pandemia le pilló en Málaga?
Sí, viviendo solo en Málaga. Estuve casi dos años sin ver a mi familia, bastante difícil. Intentas hablar por videollamada, pero no es lo mismo. Está claro que para conseguir tu sueño tienes que sacrificar muchas cosas y se pasa mal. Yo me he perdido muchas cosas. Cuando me fui de casa mis hermanos eran muy pequeños y no he estado en muchos momentos. Que la gente se piensa que es llegar a España y ya está, ya debutas en el primer equipo. No es así.
Con 22 años seguía en el filial del Málaga. ¿En algún momento pensó en dejarlo?
Nunca. Nunca se me pasó por la cabeza. Tuve momentos difíciles, pero no iba a dejar mi sueño. Llevaba desde los 11 años persiguiendo una cosa y no lo iba a dejar a los 22. Después del confinamiento el Málaga no me renovó y me tocó ir a otro sitio, al Alavés, que sí que me dio la oportunidad y eso no lo voy a olvidar nunca.
Y ahora el Getafe de Bordalás.
Es un gran entrenador, eso lo sabe todo el mundo y yo ya me fijaba en él cuando le tenía enfrente. Pero como persona es muy cercano, te ayuda cada día.
No ha podido jugar la Copa África con Marruecos por diferentes lesiones, pero debutó en 2024. ¿Qué significó para usted?
Pues había jugado en la sub'17 y sub'20 y jugar con la absoluta no se puede explicar. Era mi sueño y el de mi familia, que me pusiera la camiseta. Lo cumplí y ahora me faltan otros sueños, que sería ganar un título con mi selección.
¿Hay mucho sentimiento por la selección en Marruecos?
R. Sí, desde pequeños. Lo primero que escuchas a tus amigos cuando sois pequeños es 'quiero jugar en la selección'. Hay clubes importantes, pero el sueño de todos, de los niños que quiere ser futbolistas y de sus familias, es la selección.
P. En la selección de Marruecos hay varios jugadores que nacieron en España, como Brahim o Achraf. ¿Eso explica parte de ese sentimiento nacional que hay?
Hay un sentimiento muy grande. Es un amor hacia tu país. Da igual dónde nazcas, en España o donde sea, porque lo llevas en la sangre. Al final para nosotros no es diferente que hayan nacido en España, no lo notamos, porque cuando jugamos lo hacemos unidos. Se lleva en la sangre. Las familias, desde que naces, te hacen llevarlo en la sangre. Es algo que se siente y no hace falta que te lo digan.
¿Ha hablado con Brahim después del penalti fallado en la final de la Copa África?
No, pero le mandé un mensaje de ánimo. Hablamos de vez en cuando, pero cada uno tiene su vida.
Pandiani, el ídolo que resurge desde el barro: "No tengo a nadie acá, estoy solo y quiero ser campeón"

Pandiani, el ídolo que resurge desde el barro: “No tengo a nadie acá, estoy solo y quiero ser campeón”

Son las 8 de la mañana de un día gélido y Walter Pandiani (Montevideo, 1976) está sentado solo junto a una mesa con su ordenador y un mate en las entrañas del estadio Nueva Balastera mientras suena un calefactor de aire. A su espalda, una cristalera que da hacia un polígono en el exterior de la ciudad de Palencia, donde se ubica el campo, y a su izquierda, el escudo del Palencia CF sobre una pared morada. Uno de los grandes delanteros de principios del siglo XXI en LaLiga, con más de 80 goles, con presencia también en Champions League, donde marcó otros 12 e incluso llegó a unas semifinales, vuelve al barro. "Vino como un favor, sino no podría estar aquí", revela a EL MUNDO Enrique Royuela, vicepresidente del club castellano.

El Palencia CF milita en Tercera RFEF, y en 2013 llegó incluso a desaparecer por problemas económicos hasta una plataforma lo reflotó con otro nombre, Club Deportivo Atlético 1929. La entrada de un grupo inversor cinco años después le dotó de recursos y le permitió recuperar el nombre original de 1929. En el último mercado de invierno se trajo al entrenador que ha puesto a un equipo de la quinta categoría del fútbol español en el mapa. "Teníamos que traer a un gallo más gallo de los que tenemos", cuenta a este periódico Sadok Mounmi, presidente del Palencia CF.

A las 9 de la mañana, entra en la oficina Alberto Gonzalo, Tito, segundo entrenador de Pandiani para darle el parte de las llegadas de los futbolistas. El técnico ha impuesto un estricto control de horas de llegada en la que no permite retrasos ni excesos. Cada día, el cuerpo técnico somete a los jugadores a un control de peso. «Si tienen que estar listos a las 9.15 horas, no pueden llegar a las 9.16, tampoco a las 9.13, tienen que llegar a menos cuarto para que les dé tiempo», apunta Walter Pandiani a EL MUNDO.

El uruguayo, en su despacho del Palencia CF.

El uruguayo, en su despacho del Palencia CF.Javier CuestaEl Mundo

No es el uruguayo un sargento, pero le gusta el orden y la disciplina, aunque luego se muestra cercano al futbolista, incluso paternal. "A mí nunca me ha faltado al respeto un jugador y creo que es por mi personalidad", explica sobre el ejemplo entre Vinicius y Xabi Alonso, que terminó con la salida del entrenador tolosarra. Algo que achaca también a las nuevas generaciones y a la "prisa" que hay en todo lo que rodea al fútbol. "A la hora de trabajar, saben que uno es muy exigente y que tampoco negocio nada", añade.

El técnico recorre junto a su segundo un pasillo eterno hasta llegar a las dependencias de los jugadores. La plantilla espera a su entrenador relajada, jugando al ping pong, unos; de charla, otros. La mayoría de los jugadores, ya con ropa de deporte, están preparados para la sesión de vídeo. Cuando Pandiani entra no se produce el silencio reverencial de las películas, el ruido se mantiene y el técnico bromea con los veteranos sobre los goles que le metió a Casillas, pese a que casi siempre perdió ante el capitán blanco. Con Canario, mediocentro del equipo, casi coincidió en el Espanyol, pero el jugador militaba en el B. "El resto me conocen de verme vídeos y, a veces, me comentan algunas cosas", explica.

Entonces, y cuando su segundo coloca la pantalla para realizar la sesión de vídeo, Pandiani dirige unas palabras a su vestuario y ahí sí, se hace el silencio. "Yo no tengo a nadie acá, estoy solo y quiero salir campeón", espeta a sus jugadores mientras les habla de la importancia del compromiso, de la solidaridad entre compañeros y de nunca bajar los brazos. "Siempre fui líder de las plantillas en las que estuve, entonces para mí la transición a entrenador fue muy fácil porque estas charlas ya las hacía de jugador", explica el Rifle sobre su desembarco en los banquillos. "No tiene que convencer, a alguien como él ya le crees", secunda el vicepresidente Royuela.

En multitud de ocasiones, Pandiani se dirige a sí mismo como el Rifle, el apodo que tenía cuando era jugador. Un nombre que tiene grabado en su kit de mate y que le cayó por su gran disparo con ambas piernas y su eficacia goleadora. Características que intenta transmitir especialmente a los delanteros a los que entrena. "Hago mucho trabajo extra con ellos. Les enseño a cómo reaccionar en ciertas situaciones para crecer y mejorar", desvela el técnico. Esos consejos se comprueban más tarde cuando la plantilla se entrena en el recinto Sergio Asenjo.

El entrenador durante una práctica.

El entrenador durante una práctica.Javier CuestaEl Mundo

La sesión comienza sobre las 11 y el termómetro no pasa de cinco grados, pero un viento racheado recrudece la sensación térmica. Hay ejercicios de pase, de centros laterales y después hay un partidillo entre los teóricos suplentes y los titulares. "Ser campeones no es por el que hace los goles, sino por los que están en el banquillo empujando", apostilla el técnico. El presidente y el vicepresidente del equipo, así como el director deportivo, están presentes en la sesión. Hay mucha ilusión por el ascenso a Segunda RFEF y así multiplicar las ayudas que reciben en la Federación. "Si no ascendemos esto puede ser un paso atrás en mi carrera", sentencia Pandiani.

Fue un riesgo dejar Uruguay, donde había entrenado ya a equipos de Primera División, como el Albion o el Cerro, para descender de golpe cuatro categorías. Lo hizo solo, sin su mujer, que es instructora de caballos, y sin sus hijos, que también intentan convertirse en futbolistas. Tampoco se pudo traer a sus compañeros de staff. "No tenía como objetivo volver a España", apunta, pero lo vio como una manera de mantenerse activo, por lo menos hasta que se abra la ventana de entrenadores en su país y, de paso, ayudar también a su representante, Eugenio Botas, una de las personas que está detrás de este proyecto deportivo en Palencia.

Profesionalidad siempre

Cuando termina el entrenamiento, Pandiani repasa junto a Tito, su segundo, cómo ve a los jugadores y qué pueden hacer para el partido del domingo (jugaron y ganaron frente al Mirandés B) antes de dirigirse juntos al Sector 8, un bar próximo al estadio donde la plantilla celebraba los cumpleaños de dos de sus jugadores y la despedida de Héctor Hernández, ex jugador también del Deportivo de la Coruña. En las mesas hay varias bandejas de embutido, fritos y un par de jarras de cerveza. Pandiani, al llegar, tuerce el gesto. "Hay que ser más profesional", indica pese al ambiente festivo y da a entender que mientras él sea el técnico, eso no repetirá antes de un encuentro.

Las tardes para el Rifle son monótonas en la habitación 211 del Hotel Castilla Vieja. "En breve me mudaré a un piso porque me encanta cocinar", explica a este periódico. También dice tras los entrenamientos se dedica a trabajar, hablar con su familia a través de la tablet y hacer ejercicio. Este uruguayo es de los pocos ex futbolistas que no ha terminado fastidiado de las articulaciones. Pandiani asegura que es capaz de correr 10 kilómetros en 38 minutos.

Pandiani revisa la tablet en su hotel.

Pandiani revisa la tablet en su hotel.Javier CuestaEl Mundo

También, cuando le apetece, se da un paseo por el casco viejo de Palencia, ciudad en donde se le reconoce por sus méritos pasados y por el impulso que le ha dado al equipo de esta capital de provincia de menos de 80.000 habitantes. "Hubo mucha repercusión con mi llegada, la gente me reconoce, me pide una foto, ha calado mucho mi fichaje", apunta mientras recorre las arcadas de la Calle Mayor y algunos transeúntes se giran la cabeza para verle.

El Masnou, Lorca, Emiratos, Uruguay y ahora Palencia. Habrá que ver cómo evoluciona la carrera de un entrenador que fue futbolista, pero también basurero, portero de discoteca y leñador y no se le caen los anillos como demuestra recogiendo el material tras el entrenamiento. De aquella época le quedó esa famosa imagen suya llegando a entrenar con el Depor subido a un camión Iveco, marca que le patrocinaba entonces, con el Rifle en el parasol y que hoy el Palencia replica en su página web para que la ciudad se suba a la Rifleneta. "Aquí no tengo ni coche", dice entre risas.

Munir e Iván Sánchez, la odisea de los futbolistas españoles para salir de Irán: más de 16 horas de carretera y misiles cayendo por el trayecto

Munir e Iván Sánchez, la odisea de los futbolistas españoles para salir de Irán: más de 16 horas de carretera y misiles cayendo por el trayecto

Las alarmas se encendieron en el Esteghlal FC cuando se produjeron los primeros ataques en Irán. Hasta ocho futbolistas extranjeros militan en las filas del Real Madrid iraní que disputa sus partidos en el estadio Azadi de Teherán, capital del país, con capacidad para casi 80.000 espectadores. Y la máxima dentro de la entidad fue la de evacuar a los futbolistas y staff que lo requirieran lo antes posible. Pero se cerró el espacio aéreo, no hubo vuelos disponibles y los jugadores y uno de los miembros del cuerpo técnico de origen turco tuvieron que ser evacuados por tierra, según confirman fuentes del club a EL MUNDO.

Así, el sábado, una minivan recogió a todos los foráneos que intentaron abandonar el país por aire ante el inicio del conflicto entre el estado asiático e Israel y Estados Unidos. En ese vehículo iban Munir El Haddadi, futbolista de Barça, Valencia, Alavés, Sevilla, Getafe, Las Palmas y Leganés, hoy en las filas iraníes; y los delanteros Duckens Nazon y Moussa Djenepo, según fuentes de la entidad. Nazon es de origen francohaitiano y Djenepo, de Mali. Además de un miembro del staff de origen turco, Ozcan Bizati.

Tras más de 12 horas de viaje, el vehículo consiguió traspasar la frontera turca por el lado norte de Irán y, de allí, los pasajeros pudieron coger vuelos a sus preceptivos destinos. "Quiero agradecer a todos los mensajes y la preocupación por mi situación en Irán", escribió el delantero de la Masía en su Instagram. "En este momento me encuentro a salvo en Turquía y en las próximas horas volveré a España", completaba El Haddadi su publicación escrita en la mañana de ayer.

Munir comparte equipo con Antonio Adán, ex portero del Real Madrid y Betis, entre otros. De hecho, fue éste al que llamó para enterarse de sus circunstancias allí tanto a nivel social como a nivel deportivo. El Esteghlal vive ahora un momento dulce y lidera la Iran Pro League tras cuatro victorias en los últimos cinco encuentros. Gracias precisamente a esa racha, el técnico del equipo, Sohrab Bakhtiarizadeh, había concedido dos días libres a la plantilla y Adán había aprovechado para ir a Turquía con lo que la crisis ya le cogió fuera del país, según ha podido saber EL MUNDO. Ahora, ya se encuentra en Madrid junto a su familia y no cree que vaya a volver si continúa el conflicto.

La huida por carretera ha sido el recurso también de otros futbolistas extranjeros que militan en las filas de equipos iraníes. Iván Sánchez, ex jugador del Real Valladolid y hoy en la plantilla del Sepahan SC, es otro que tuvo que recurrir a ello después de que les cancelaran su vuelo para salir del país con destino Dubai. La misma aeronave, por cierto, en la que viajaba el propio Munir, según recoge el Norte de Castilla.

Huidas y suspensiones

En el caso de Sánchez no fue una minivan sino un taxi, también proporcionado por su club, lo que les llevó a la misma frontera por la que salió el jugador hispanomarroquí. Según relata el futbolista, durante el trayecto pudieron ver "algunos misiles que se destruían en el aire". "Fueron unos momentos delicados", relata al rotativo vallisoletano.

La crisis iraní ha provocado la suspensión de la liga nacional hasta nuevo aviso. Pero no es el único campeonato al que le ha ocurrido puesto que Catar ha tomado la misma determinación lo que pone en peligro la disputa de la Finalissima, partido entre el campeón de Europa y el de la Conmebol, y que iban a disputar España y Argentina el próximo 27 de marzo.

El Valencia se impulsa en la alegría de Ramazani y Sadiq

Actualizado

El fútbol es un juego con el que se persigue la diversión entre amigos. Esa esencia casi no se percibe en ningún estadio de Primera. La industria, el espectáculo, la responsabilidad han devorado la alegría de los jugadores, que cargan con las ilusiones de toda una afición y la cuenta de resultados de los clubes que los convierten en millonarios. Si, además, lo que se intenta es huir de un descenso, la sonrisa desaparece. En Valencia hay dos futbolistas que parece que no se olvidan eso. Ramazani y Sadiq, amigos, caóticos, locuelos, siguen jugando como en el patio y su alegría feroz está resultando decisiva para endulzar la amargura de Mestalla. La victoria ante Osasuna que aleja el abismo la construyeron ellos. [Narración y estadísticas: 1-0]

No fue un partido virtuoso y las ocasiones fueron muy pocas. Los valencianistas, creciendo bajo la batuta en el juego de Javi Guerra y el equilibrio de Guido Rodríguez, buscaron por dónde hacer daño a los navarros, y la pareja Sadiq-Ramazani pronto se adivinó como la mejor arma. Las recuperaciones del menudo atacante, siempre buscando dar ventaja al nigeriano, fueron un quebradero de cabeza para la defensa rojilla, que apenas tenía control de la pelota. Ahora bien, tampoco sufría. Los locales mandaban, pero no eran capaces de probar a Sergio Herrera. Faltaba lucidez y acierto en el último pase.

Tampoco Osasuna podía contragolpear. Ni Víctor Muñoz ni Raúl Moro crearon problemas a una defensa donde Unai Núñez es cada día más líder y Cömert no se equivoca. Hasta Thierry, de vuelta, cumplió con su cometido. Budimir anduvo perdido por el césped y Rubén García tampoco emergió. No era su tarde más inspirada, pero se mantenía vivo buscando su momento.

En la segunda parte, el duelo tenía que abrirse. Si Osasuna buscaba acercarse a Europa, para el Valencia este duelo y el que tendrán frente al Alavés son finales por la salvación. Y así lo interpretaba Sadiq, ligero de carga, a quien Javi Guerra lanzó a la espalda de Herrando y en el mano a mano con Sergio Herrera, el portero lo tumbó. No hubo duda alguna sobre el penalti, que iba a tirar su amigo. Ramazani se ha convertido en el especialista y no lanzó uno, sino dos. El primero, que fue gol, hubo que repetirlo porque Gayà, como una exhalación, entró en el área antes de que golpeara. No dudó el belga: por el mismo sitio y con el mismo amago. Es su sello, como la acrobática voltereta de la celebración.

Con el marcador a favor en el minuto 67, el Valencia tenía otro reto: aguantar el marcador. Entonces apareció Dimitrievski, como un central más cuando el equipo lo necesitaba, cazando todos los balones laterales que Osasuna, por empuje, conseguía colgar. Apretando los dientes, sin conceder ni una ocasión clara, la portería se quedó a cero y Javi Guerra tuvo en el añadido un disparo lateral que hubiera dado la tranquilidad, que no les hizo falta.