El Barça salva el match-ball, el Madrid se enfrentará al Hapoel (¿sin público?) y el Valencia acaba segundo y espera rival

El Barça salva el match-ball, el Madrid se enfrentará al Hapoel (¿sin público?) y el Valencia acaba segundo y espera rival

Y después de 38 jornadas...

Pese a que no fue jornada unificada y todo se resolvió en dos días (ni siquiera los horarios coincidieron, ni uno...), la Euroliga puso el broche a su larguísima temporada regular y lo hizo con casi todo en el aire. Los últimos resultados, sin sorpresas, ordenaron los cuartos de final, el camino previo a la Final Four de Atenas (del 22 al 24 de mayo).

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Allí quieren regresar los equipos españoles, ausentes todos de la última en Dubai. Y, menos el Baskonia (sin opciones desde hace semanas), los tres restantes cumplieron en la última fecha. El Real Madrid lo hizo el jueves, asegurando el factor cancha. Y este viernes el Barça salvó su match-ball y se metió en el play-in tras ganar de forma contundente al Bayern (95-89; nada se jugaban los alemanes, en el último partido de la carrera del legendario Svetislav Pesic). Y el Valencia Basket confirmó su histórica trayectoria: en su retorno a la máxima competición continental, sólo el Olympiacos fue mejor que ellos.

Los taronjas vencieron en Sarajevo al Dubai Basketball (85-95; aunque el Barça cumplió, le hizo un buen favor) y acabaron segundos. Han ganado 25 de los 30 partidos cuando casi nadie apostaba por ellos. Con ventaja de campo, aguardan rival del play-in: se enfrentarán al que venza del ganador del Panathinaikos-Monaco, que se disputa en el OAKA el martes. Si son los de Ergin Ataman, favoritos, los que se imponen, no será un rival nada apetecible.

Con su victoria, el Madrid acabó tercero y se las verá con el Hapoel de Tel Aviv, sexto. A los hebreos les ha derrotado en las dos ocasiones del curso, la última hace apenas unos días en el Palacio (92-83). Cuentan, eso sí, con una lujosa plantilla que encabezan Vasilje Micic y Elijah Bryant. Pero, sobre todo, tienen un hándicap. En esa ocasión, por medidas de seguridad a causa de la guerra en Oriente Próximo, no hubo espectadores en las tribunas. Así ha ocurrido con muchas de las visitas de los equipos de Tel Aviv, no todas. Falta por saber si en esta ocasión se repetirá, si el Madrid, después de los sudores para lograr el factor cancha, no podrá tener el aliento de su público en la eliminatoria clave. También si los de Itoudis seguirán jugando en su exilio de Sofia.

Pesic, homenajeado en el Palau Blaugrana.

Pesic, homenajeado en el Palau Blaugrana.EFE

El Barça, por su parte, deberá resolver un complicado play-in. Al acabar noveno, primero deberá vencer al Estrella Roja el martes en el Palau Blaugrana para no quedar eliminado. Y, después, siempre a domicilio, derrotar al perdedor del duelo entre Panathinaikos y Monaco. Si sobrevive a ambas citas, se las verá, nada menos, que con el mejor equipo de la temporada regular en cuartos: el Olympiacos.

La otra eliminatoria asegurada es que la enfrentará al Fenerbahçe, actual campeón y cuarto finalmente, contra el Zalgiris (quinto).

Beñat Turrientes: "Matarazzo es enorme e impone cuando se enfada, pero estamos muy contentos con él"

Beñat Turrientes: “Matarazzo es enorme e impone cuando se enfada, pero estamos muy contentos con él”

Beñat Turrientes (Beasain, 2002) es paciente y sereno gracias al influjo de su padre, a quién perdió en la pandemia. "Me acuerdo mucho de él en estos momentos en los que estoy consiguiendo cosas. Me da pena que no esté aquí, pero estoy seguro de que está muy orgulloso", explica a EL MUNDO. El mediocentro de la Real confía en que esté dándole "muchos ánimos" desde arriba para conseguir el primer título con el equipo de su vida.

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Porque Turrientes se acuerda perfectamente de aquella Copa del Rey de la pandemia en 2021 en la que Oyarzabal, hoy capitán del equipo, convertía un penalti que daba el título a los donostiarras en el derbi vasco. "Había salido por la tarde con amigos por Beasain y luego me fui a casa con mi familia y lo vimos ahí. Cuando ganaron, salí al balcón a gritar y a cantar el himno porque lo pusieron en algún balcón del barrio. Fue un día muy bonito", revela el jugador.

Ahora tiene la oportunidad de vivirlo él, después de que gracias a la fe de su padre y a su confianza en él, pese a la impaciencia de la juventud, esperara en el equipo de su pueblo junto a sus amigos la llamada del equipo txuri-urdin y rechazara la oferta que le hizo el Antiguoko, un equipo potente de la región. "Como era un chaval, quería ir pero mi padre insistió en que me quedase en el pueblo con los amigos y que si seguía jugando como lo estaba haciendo me llamaría a la Real", apunta.

Le llamó la Real y comenzó a quemar etapas en Zubieta hasta llegar al primer equipo donde su etapa antes de la llegada de Matarazzo era testimonial. "Un día estás abajo, otro te puede cambiar la vida. Este año, que ya era el tercero y no estaba teniendo minutos, creía que era el momento de salir. Pero al final ha venido Rino Matarazzo, ha confiado en mí y estoy muy contento", explica el mediocentro donostiarra que dice que sólo le pidió un cosa: "Que fuese yo mismo".

Pero la llegada de Matarazzo no supuso sólo un giro en su situación, sino también en la del equipo. "Cambió el chip", desvela sobre el cambio de estar luchando por el descenso a hacerlo por Europa y llegar, claro, a la final del torneo copero. "Al ser un entrenador de fuera todo el mundo quiso demostrarle las cualidades que teníamos", incide.

Cómo para no hacerle caso al técnico, con lo grande que es...
Sí (risas). Es enorme e impone un poco cuando algunas veces se enfada, pero estamos muy contentos con él.
El centrocampista en las gradas del campo de entrenamiento.

El centrocampista en las gradas del campo de entrenamiento.Jose Ignacio UnanueAraba

Ya son 14 partidos con Matarazzo con siete victorias, cuatro empates y sólo tres derrotas. Dice Turrientes que se puede imaginar la charla que les dará en los vestuarios de La Cartuja antes de saltar a la final y asegura que será "motivadora", pero que su obligación será "estar tranquilos" porque los nervios les pueden traicionar en una final tan importante y que muchos integrantes de esta plantilla no han jugado.

Tampoco Turrientes, pero el donostiarra sí que ha vivido, ni más ni menos, que una final olímpica en la que falló el penalti que pudo dar el oro antes de la prórroga. "Pasé de estar ahí abajo a, de repente, Camello meter los dos goles y ganar el oro. Para un deportista ganar un oro olímpico es lo máximo y estar en ese equipo y vivirlo fue algo muy bonito", revela el campeón vasco.

Leyendas enfrentadas

En Sevilla, y en frente, tendrá a Griezmann, "leyenda del Atlético y jugador muy querido en la Real". Pero la debilidad del vasco es Oyarzabal. "Sabemos lo que significa Mikel para la Real, es un referente para todos los chavales que subimos de la cantera y bueno, ahora en la selección también se está viendo", alaba el mediocentro.

Oyarzabal era uno de sus ídolos cuando corría por las calles de Beasain con sus amigos. Situaciones con las que soñaba con jugar en la Real Sociedad y que hoy se harán realidad en La Cartuja. "He tenido momentos malos y buenos, pero todos me han servido de aprendizaje y ahora estoy en uno muy bueno y espero que siga", dice un jugador que dedica su tiempo libre a pasear sus perros y aprender inglés: "Me gusta y me permite integrar en el equipo a la gente que viene de fuera".

Giuliano y el reto ganar la Copa que consiguió su padre cuando él tenía 10 años: "Como aficionado siempre estás nervioso por el equipo de tus sueños"

Giuliano y el reto ganar la Copa que consiguió su padre cuando él tenía 10 años: “Como aficionado siempre estás nervioso por el equipo de tus sueños”

Diez años tenía Giuliano Simeone cuando Joao Miranda metía el gol con el que el Atlético de Madrid tomaba el estadio Bernabéu en la última Copa del Rey conquistada por el equipo rojiblanco. Fue un 17 de mayo de 2013 en el que el menor de los hijos del Cholo, acompañado de su hermano mediano, Gianluca, saltaba en su casa de Argentina con el segundo título que ganaba su padre en el banquillo del equipo colchonero. "Siempre nos poníamos los partidos del Atlético y nos acordamos de muchos que veíamos cuando éramos chiquitos", explica el Cholito en el Media Day del equipo.

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Aquella Copa del Rey era el primer título nacional para Diego Simeone, la que se juega esta noche en el estadio de La Cartuja de Sevilla, es el primero al que aspira su hijo. "Estamos muy centrados, muy emocionados y con mucha ilusión, pero sabemos que cualquier final nunca es fácil", apunta el argentino sobre un partido ante la Real Sociedad cuya magnitud sólo conocen Koke y Diego Simeone en la plantilla actual del Atlético.

¿Ha hablado con el capitán o con tu padre sobre lo que supone una final de Copa?
No.

Es la sinceridad y la concentración de una nueva generación de Simeone que tiene "muchas ganas y mucha motivación" para conseguir su primer título con la camiseta del Atlético de Madrid. Su padre lo hizo tanto como jugador como entrenador con casi 20 años entre ambos títulos (1996 y 2013). "Como aficionado siempre estás nervioso por el equipo de tus sueños, siempre quieres lo mejor para ellos, pero bueno, ahora toca entrenar, plantear bien el encuentro y estar a la máxima disposición posible para el partido", apunta el Cholito.

El pequeño de los Simeone es un portento de la naturaleza que irrumpió en el primer equipo a base de coraje y corazón y que en la actualidad es indispensable en las alineaciones del Cholo. Es el segundo jugador más utilizado de la plantilla del Atlético, con 3.441 minutos, el primero es Hancko (3.579). Simeone valora mucho una virtud de su hijo: es el jugador de la zona de ataque con más tackles ganados y el cuarto de toda la plantilla, con 21, superado por Llorente (32), Hancko (26) y Koke (23).

Giuliano, en el calentamiento de un partido con el Atlético.

Giuliano, en el calentamiento de un partido con el Atlético.Manu FernandezAP

No escatimar esfuerzos y mantener un gran estado físico son capacidades que le permitem jugar cada tres días y disputar casi sin descanso las tres competiciones en las que sigue inmerso el club. Algo muy importante cuando sólo han transcurrido cuatro días entre el pase a semifinales de la Champions, en una batalla sin cuartel ante el Barcelona, y la final de Copa del Rey frente a la Real. "Ya tuvimos tiempo para descansar, estamos centrados en esta final", ha apuntado el argentino. "Este sábado nos toca jugar y tenemos que estar centrados en nuestro equipo, en dar lo mejor de nosotros para poder hacerle el máximo daño al rival".

Homenaje a Griezmann

La Real Sociedad es para el delantero un "grandísimo equipo" que tiene "en muchas líneas del campo grandes jugadores que hacen la diferencia". "Con el nuevo entrenador están haciendo las cosas muy bien. Hacen mucho daño a cualquier rival", ha dicho Giuliano sobre un conjunto que ha pasado de coquetear con el descenso a sólo perder tres partidos de los 14 que ha disputado con Pellegrino Matarazzo. Eso provoca que no haya jugador en el Atlético ni el staff técnico que se vean como favoritos, pese a que el presupuesto de ambos clubes se de 1 a 4. "En una final hay poco de favoritismo, casi ninguno, en una final se juega a todo o nada", apunta el argentino.

En el límite entre el sábado y el domingo se conocerá quién levanta esa Copa del Rey, tanto el equipo como el jugador, porque quizás Koke quiera dejar a Griezmann ese momento, en su año de despedida. "Antoine es una leyenda del club, un jugador increíble y un líder en la cancha. No tiene nada que demostrar", asegura el versátil argentino sobre un compañero que quiere su primer gran título nacional como rojiblanco.

La final que reivindica al entrenador: el liderazgo reforzado de Simeone ante la resurrección de la Real con Matarazzo

La final que reivindica al entrenador: el liderazgo reforzado de Simeone ante la resurrección de la Real con Matarazzo

Esta Copa tiene un peligro para el Atlético. Es el de entender la final de La Cartuja como una especie de meta volante camino de la cumbre que se ha convertido en el Grial del club, en su urgencia histórica: la Champions. La Real Sociedad no tiene ese dilema. La final es un premio inesperado al acierto en la elección del personaje elegido para arreglar el estropicio que sucedió a la marcha de Imanol Alguacil. Sergio Francisco no llegó a Navidad y la irrupción de Pellegrino Matarazzo, un italo-americano que parece escapado de Little Italy, fuera de los grandes radares del fútbol, cambió la dinámica de un equipo que se despeñaba.

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La final encuentra, pues, a dos equipos claramente definidos por la personalidad y el liderazgo de sus entrenadores. El de Diego Pablo Simeone, renovado por la posibilidad de volver a ganar un título y alcanzar las semifinales de la Champions, en ambos casos después de eliminar al Barcelona de Lamine Yamal y con el Madrid averiado en el varadero. El de Matarazzo, descubierto en unos meses con asombro. Si el juego que discurre en el campo es como la circulación de la sangre de los equipos, en La Cartuja, hoy, los corazones que la bombeen estarán en los banquillos.

"Volvemos a la tierra"

Simeone sabe bien de qué peligro hablamos, por lo que fue claro: «El martes jugamos Champions, pero ahora volvemos a la tierra, que es lo que cuenta». A su lado, Griezmann se lo dijo a sí mismo, que es como decírselo a todos: «Estaremos a full para regalarnos la Copa». Simeone insistirá. La Copa antes del regreso a la Champions necesita más que nunca de su «partido a partido».

Matarazzo no puede hablar tan directamente a los suyos, porque no domina todavía el castellano, pero se hace entender. El lenguaje emocional y corporal de este gigante tiene cosas en común con el de Simeone. Por ahí empezó para reconstruir a mitad de curso las ruinas de una Real deprimida y fragmentada, con capillitas en el vestuario y sin vida en el campo. «Le debemos mucho», reconoció Oyarzabal.

El inicio de su historia en la Real es como el de Simeone en el Atlético. Si el italoargentino llegó a Anoeta un 20 de diciembre, el argentino lo hizo un 23 del mismo mes, tras la destitución de Gregorio Manzano. Es utópico pensar que su recorrido será similar. Son ya más de 14 años.

Los parecidos en el campo

En el campo continúan algunas similitudes. Matarazzo organizó la presión en una Real indolente, y lo hizo rapidísimo. El equipo blanquiazul, sin embargo, no la realiza en cualquier lugar. Generalmente es una presión alta, sobre la salida de balón del contrario, para después replegarse, muy junto en la línea de su área. Eso recuerda algunos de los tempos del Atlético de Simeone, al que hemos visto en arranques a fuego, asfixiantes, para después optar por cerrar los espacios en su campo.

Matarazzo conversa con sus jugadores en La Cartuja.

Matarazzo conversa con sus jugadores en La Cartuja.EFE

Rino, como llaman al técnico realista, insistió mucho en la organización del juego ofensivo, en los roles de cada jugador, hecho que ha reforzado la autoridad de piezas clave, como Remiro, Aramburu, Brais Méndez u Oyarzabal, pero también ha devuelto su mejor versión a otros, en concreto Carlos Soler o Guedes. Matarazzo dejó la duda de si matendrá a Marrero en la portería. Veremos. En la del Atlético estará Musso. Simeone no traiciona ese código.

La Real de Matarazzo es camaleónica. Puede elegir la salida de balón, en busca de Brais o Turrientes, o decantarse por el despliegue de sus laterales y un juego más directo para conectar con Oyarzabal. Tras una etapa de éxito con Imanol, que incluyó el título de Copa de 2020, prorrogado a 2021 por la pandemia, caracterizada por la posesión, ahora la utiliza si la necesita. En cuanto puede, corre.

"Nunca jugué por un título"

Matarazzo minimiza los riegos de la posesión, las pérdidas de balón, contra los grandes y lo cierto es que le ha dado resultados, con un empate ante los atléticos o la victoria sobre el Barça en Liga. Todo indica que lo hará en La Cartuja para ceder metros e iniciativa al Atlético, aunque todo es nuevo para este técnico que llegó de la segunda línea de la Bundesliga: «Nunca había jugado por un título».

Simeone, en cambio, se ha sentido generalmente más cómodo cuando ha jugado desde la inferioridad. De ese modo ganó su primer título, precisamente la Copa, en el Bernabéu, la temporada siguiente a su llegada. Enfrente, el Madrid de Mourinho, Casillas, Sergio Ramos o Cristiano. Ahora se invierten los papeles, con la heráldica de Griezmann, en su última Copa, Lookman o Julián Álvarez.

Jugadores para ganar, aunque para abrir los caminos quizás necesite del sensiblemente recuperado Pablo Barrios. Juegan los jugadores, pero juega Simeone y juega Matarazzo, entrenadores intervencionistas, y juega la grada, con dos aficiones ante una fiesta, lejos ya de la lacra que acabó con la muerte de Aitor Zabaleta. O eso deseamos.

Rafa Jódar es un terremoto: derrota a Cameron Norrie por la vía rápida y ya está en semifinales del Godó

Rafa Jódar es un terremoto: derrota a Cameron Norrie por la vía rápida y ya está en semifinales del Godó

En una década será apenas una línea en Wikipedia, pero este Godó supone la carta de presentación ante el público español de un nuevo ídolo, de otro portento: Rafa Jódar. Si en el Open de Australia dejó destellos en primera ronda y conquistó su primer título en el ATP 250 de Marrakech, en el ATP 500 de Barcelona ha dado un paso más al alcanzar las semifinales con un tenis agresivo, muy alejado del tópico nacional.

Como sucede con Carlos Alcaraz, Jódar no es un jugador defensivo, ni un especialista en resistir o en el desgaste físico. Todo lo contrario: ataca, impone y gobierna el punto desde la pegada.

Tras su etapa universitaria en Estados Unidos, afronta su primera temporada como profesional con una madurez sorprendente. En los cuartos de final del Godó, ante un veterano como Cameron Norrie, confirmó su crecimiento con una victoria por 6-3 y 6-2 en poco más de una hora.

Superados unos nervios iniciales que le costaron un par de breaks, el español brilló con el revés cruzado sobre la zurda de Norrie, incapaz de encontrar soluciones. Enfrente, un chaval de apenas 19 años. Enfrente, un rival que le acribillaba a golpes. El británico terminó con 25 errores no forzados que, en realidad, lo fueron a medias: la velocidad de bola de Jódar resultaba muy difícil de sostener.

"Ahora quiero más, hay que seguir. Todavía queda mucho torneo A prepararse para mañana", comentaba Jódar al acabar con su tranquilidad. Su grandeza futura se lee en su calma al celebrar los éxitos: nunca se vuelve loco porque sabe que vendrán más. "Soy una persona tranquila dentro y fuera de la pista y esa mentalidad me ayuda mucho a afrontar estos partidos", confirmaba quien se enfrentará este sábado en semifinales (16.00 horas, Teledeporte) al francés Arthur Fils, que derrotó a Lorenzo Musetti por 6-3 y 6-4. En la otra semifinal, por otro puesto en la final, se medirán el ruso Andrey Rublev y el serbio Hamad Medjedovic, procedente del torneo clasificatorio.

Simeone: "El martes jugamos Champions y fue muy bonito, pero ahora volvemos a la tierra"

Simeone: “El martes jugamos Champions y fue muy bonito, pero ahora volvemos a la tierra”

Más allá de la sonrisa que le sacó a Diego Simeone que se apagara la luz de la sala de prensa justo antes de su primera pregunta, el gesto del entrenador ha sido serio, concentrado, mejor dicho, en su comparecencia previa a la final de Copa del Rey ante la Real Sociedad. Como si fuera él el que se fuera a calzar las botas mañana para saltar al césped de la Cartuja. "El martes fue un paso muy bonito jugar y pasar a semifinales de Champions. Pero ahora volvemos a tierra y en la tierra estamos", ha apuntado el entrenador.

Ha dicho el argentino que él siempre imagina "lo mejor". "No sólo por poder ganar una Copa del Rey sino como propósito a un montón de cosas", ha aducido el entrenador sobre la ilusión que genera conseguir el noveno título desde que está en el banquillo rojiblanco hace ya algo más de 14 años. "Se gestiona con ilusión, con entusiasmo, con fe, con humildad y con seguridad", ha añadido.

Sin querer revelar sus cartas de cara a la convocatoria del partido de mañana, sabe el entrenador que el duelo ante la Real Sociedad será muy complicado porque el equipo vasco ha crecido mucho desde la llegada de su nuevo técnico, aunque en el Metropolitano consiguieran vencerles.

El argentino no cree que la experiencia en este tipo de encuentros sea un factor determinante. "No hay una regla, la edad no cuenta en el fútbol. Se puede ser un joven de 18 años con una cabeza enorme o uno de 36 años. El partido está dentro de sus cabezas. El que sepa jugarlo mejor será beneficiado", ha desvelado.

Cuenta que sus noches y sus días antes de una gran cita son "variados" en los que alterna el estar algo más "callado" y "tranquilo" a un poco más alterado. Pero ha explicado que él ha evolucionado, como hizo como futbolista. Aunque en esta segunda etapa "creciendo siempre con la posibilidad que el club ha brindado" siguiendo siempre una idea, un proyecto.

Tanto él como Griezmann, que le ha acompañado en la rueda de prensa previa a la final, han tenido palabras de agradecimiento a la afición, no sólo por el acompañamiento de este año, "siempre un empuje en momentos difíciles", sino durante la carrera de ambos.

Pero si hay un jugador para el que el duelo del sábado sea un poco más especial es sin duda para el delantero francés del Atlético y leyenda del club. "No lo estoy pensando mucho porque me emocionaría y no quiero porque quiero llegar fresco al partido. Me abrieron las puertas que en Francia no hicieron", ha citado Griezmann a la Real Sociedad.

Griezmann y su despedida

Ha dicho el francés que el pase a semifinales de Champions hace que "se olviden los esfuerzos y el cansancio" y que ve al grupo "enchufado y alegre sin quejas ni egos". No obstante, sabe que la nueva Real de Matarazzo y Guedes, al que ha querido destacar su nivel desde que militaba en el Valencia va a exigir a los suyos una gran organización defensiva y ofensiva.

Esta final será uno de los últimos grandes partidos de Griezmann como rojiblanco, aunque el francés no ha querido centrarse en estos 90 minutos y lleva tiempo disfrutando de los pequeños detalles que le unen al Atlético como un pase a algún compañero, una instrucción del Cholo y hasta de los cánticos de los aficiondos. "No pienso si va a ser la última. Solo si va a ser un partido muy importante, una final que muy pocos la pueden jugar", ha concluido el francés.

Carlos Alcaraz renuncia a jugar el Mutua Madrid Open: "Hay noticias que cuesta muchísimo dar"

Carlos Alcaraz renuncia a jugar el Mutua Madrid Open: “Hay noticias que cuesta muchísimo dar”

Carlos Alcaraz anunció este viernes su renuncia a participar en el Mutua Madrid Open que empezará la semana próxima. Por segundo año consecutivo, no podrá acudir al torneo por culpa de una lesión sufrida en el Conde de Godó, en este caso una distensión de la muñeca derecha.

"Hay noticias que cuesta muchísimo dar. Madrid es casa, uno de los lugares más especiales del calendario para mí, y por eso me duele tanto no poder jugar aquí por segundo año consecutivo", afirmó en sus redes sociales

Su objetivo esta temporada era completar la gira de tierra batida al completo rumbo a Roland Garros, pero un nuevo problema físico le obliga al descanso. Después de llegar a la final del Masters 1000 de Montecarlo, donde cayó ante Jannik Sinner, apenas pudo disputar un partido en Barcelona, no estará en Madrid y queda en el aire su participación en el Masters 1000 de Roma ya en mayo.

Su baja del Mutua Madrid Open se sumó a la renuncia de Novak Djokovic, que también este viernes anunció que no tomará parte por culpa de una lesión en el hombro. En el caso del serbio está en duda incluso su participación de Roland Garros. Por sus problemas físicos recurrentes podrá saltarse toda la gira de arcilla y centrarse en Wimbledon, un Grand Slam que le suele ser más propicio.

Ahora el interrogante en Madrid se centra en Sinner. El número uno del mundo aterrizará este sábado en la capital de España, entrenará en la Caja Mágica hasta el lunes y será entonces cuando decidirá si compite o no. Ese mismo lunes, Alcaraz y Sinner estarán en la entrega de premio de los Laureus -los dos están nominados como mejores deportistas del año- y se reencontrarán en el acto.

Pilar Pasanau, la primera española en dar la vuelta al mundo en vela en solitario: "Tenía alucinaciones, oía voces en mitad del océano"

Pilar Pasanau, la primera española en dar la vuelta al mundo en vela en solitario: “Tenía alucinaciones, oía voces en mitad del océano”

Hay una pregunta que Pilar Pasanau se hizo en algún punto del Índico, noche cerrada y piloto automático, que resume qué es navegar completamente sola durante más de un año: ¿Quién me está llamando? «Tuve alucinaciones auditivas. Alguien me estaba llamando, decía mi nombre. Sabía perfectamente que no había nadie, pero escuchaba voces igual», reconoce con la naturalidad de quien cuenta algo rutinario. «Antes, en otras regatas largas, ya había tenido alucinaciones visuales. Veía tierra cuando todavía estaba muy lejos. Es el efecto del cansancio y la falta de sueño, no es algo tan raro».

Pasanau tiene 57 años y acaba de completar la Mini Globe Race: más de 50.000 kilómetros alrededor del mundo, en solitario, hacia el oeste, en un barco pequeñísimo, de apenas 5,80 metros de eslora. Tardó 190 días y 16 horas. Llegó cuarta, a 19 horas del tercer puesto. Y se convirtió en la primera mujer española en terminar una regata de vuelta al mundo sin ayuda. «Eso son solo estadísticas. Yo navego por amor, no por palmarés», proclama, aunque también es cierto que luchó con todas sus fuerzas por subirse al podio.

¿Cuántas horas dormía?
El primer día intenté no dormir para marcar diferencias. Luego, cuando me metí en el grupo de delante, dormía al caer el sol, porque de día me cuesta un montón. Al final me acostumbré a un horario, a una especie de rutina. El cuerpo se adapta a todo. Mira, cuando acabé una etapa y desembarqué en las islas Marquesas, en la Polinesia Francesa, me agarró un mareo brutal justo al pisar el muelle. Me tuve que tumbar en el suelo. Me había habituado tanto al movimiento del barco que había perdido el equilibrio en tierra.

¿Qué comía?
En puerto compraba fresco: verduras, fruta... Luego intentaba cocinar algo. Cuando llevas un año con conservas y liofilizado, el estómago al final te lo rechaza. Había días que no me apetecía nada, que no podía. Me obligaba a comer. Tampoco soy muy comedora; por ejemplo, al acabar cada etapa no tenía caprichos en ese sentido. Lo que más deseaba era una ducha con agua caliente y una cama seca que no se moviera.

El aviso de piratería en Indonesia

¿Cuál fue el tramo más duro?
En el Pacífico estuve 40 días sin pisar tierra, pero es un océano que casi no tiene barcos, no hay tráfico, podía descansar. Fue más complicado el Índico, por ejemplo, porque hay muchísimos cargueros y cambios de tiempo radicales. En Indonesia hubo una alerta de piratería, pero se quedó en nada. En realidad casi fue peor el prólogo, la etapa de calificación. Fuimos del sur de Portugal a Lanzarote, no conocía el barco y lo pasé fatal. Había estado centrada en arreglar el barco y buscar patrocinios, y cuando me eché a la mar no entendía nada. Se me cayó el spinnaker, lo rompí. Pensé: ¿qué hago aquí? Incluso quise dejarlo, pero al llegar me dijeron que había llegado segunda y eso me picó el orgullo para seguir.
¿Cómo se distraía?
Con un Starlink tenía conexión a internet la mayor parte del tiempo, aunque apenas la utilizaba. Al principio me ponía música, pero luego dejé de hacerlo. Principalmente leía; me leí hasta 30 libros, de todo tipo: novelas, ensayos sobre karma o yoga ashtanga.

Pasanau fue capitana de la marina mercante durante años. «Es como tener dos vidas paralelas: una en el mar y una en tierra», recuerda sin ánimo de regresar. El último trabajo fue estresante. Un episodio con piratas en Malabo, Guinea Ecuatorial, acabó de inclinar la balanza. Decidió dejarlo. Ahora es autónoma del mar: skipper, docencia náutica, lo que llegue.

Tiene una deuda importante porque completar la Mini Globe Race cuesta unos 120.000 euros y los patrocinadores no llegaron para todo. El barco que utilizó, el Peter Punk, está ahora en Antigua, con el compromiso de que alguien lo traiga a Barcelona para venderlo. «Esa etapa se ha terminado. No lo voy a hacer otra vez», proclama, aunque ya tiene nuevos proyectos, como mínimo un par. El otro, para 2030, es la vuelta en solitario hacia el este, la dirección normal. «Tenemos más mar que tierra en el planeta», concluye. «¿Por qué no aprovecharlo?»

Ángel Ruiz-Cotorro, el médico de los tenistas: "Alcaraz tiene muchas cosas de Nadal: potencia, resistencia, aceleración... No me preocupa su físico"

Ángel Ruiz-Cotorro, el médico de los tenistas: “Alcaraz tiene muchas cosas de Nadal: potencia, resistencia, aceleración… No me preocupa su físico”

Si hay una pista de tenis, ahí, al lado, está Ángel Ruiz-Cotorro. Un jugador hace un mal gesto como le ocurrió Carlos Alcaraz el pasado lunes y él lo observa atento; en las siguientes horas deberá atenderlo. Desde hace más de tres décadas es el médico del tenis, ya sea cuidando del equipo español de Copa Davis, de Rafa Nadal o de un junior. Como director de la Clínica Tenis Teknos, del Grupo Quirónsalud, estos días dirige el servicio médico oficial del Conde de Godó, en cuyas instalaciones atiende a EL MUNDO. «Hay mucho que hacer; también nos encargamos de la salud de los espectadores de todas las pistas», apunta, tan sereno como siempre.

¿Hay más lesiones hoy en el tenis o hablamos más de ellas?
El tenis ha cambiado en los últimos 20 años. Antes no se jugaba tan físico, el nivel medio ha subido mucho y los nuevos materiales han hecho que la pelota vaya mucho más deprisa. Todo eso ha aumentado la intensidad y ha generado nuevas lesiones. No ha salido gratis. Tenemos lesiones musculares que antes no teníamos porque ahora los apoyos no son completos: hay que salir de inmediato. Por eso sufren más los aductores y las caderas. Recuerdo que los primeros problemas de cadera nos parecían una anomalía, como el de Guga Kuerten en el 2000, y ahora son muy recurrentes. Por la velocidad de la bola también hay más patologías en los codos y en las muñecas, como hemos podido ver en este Godó.
¿Hemos llegado al límite de la salud de los jugadores?
Estamos en ese límite, sin lugar a dudas. El tenis le está ganando la batalla a la salud. Es un tema que deben plantearse todos los organizadores y, en realidad, todos los implicados en el deporte. El jugador puede hacer un acto de conciencia y descansar más, pero el sistema de puntos le exige jugar una cantidad brutal de partidos. No está en su mano. No puedo establecer un número máximo de torneos, pero deberían tomarse medidas para que el número de lesiones disminuya y esté controlado. No estamos en ese punto ahora.
Rafa Nadal, paciente suyo, fue durante años la muestra más clara de ese difícil equilibrio entre éxito y salud en el tenis. ¿Cómo le definiría?
Rafa era un portento físico desde el punto de vista genético. Tenía potencia, resistencia, aceleración... todo en uno. Y luego había que sumarle sus cualidades técnicas y, por supuesto, sus cualidades mentales. Pero yo creo que si no hubiese tenido el problema de pie desde pequeño -el síndrome de Müller-Weiss- todo lo que vino después hubiera sido infinitamente menor. El cuerpo del tenista empieza desde abajo, y esa lesión condicionó el bienestar de toda la cadena cinética hacia arriba: rodilla, cadera, espalda... Piensa que no le dejábamos correr para cuidar el pie.
¿Cómo?
Un tenista tiene que correr, evidentemente, pero él fuera de la pista no podía hacerlo. No es que no pudiera: es que no consideramos que fuera lo más oportuno. Si corría, lo hacía en máquinas como el Alter-G, con gravedad reducida para no tener el impacto del apoyo. Eso limitó toda su preparación física durante su carrera. Tuvo que adaptarse a unas circunstancias con un condicionante que no le permitía entrenar como él quería. Y aun así mira sus resultados.
¿Ve similitudes físicas entre Nadal y Carlos Alcaraz?
Son jugadores distintos, eso está claro, pero Carlos tiene muchas cosas de Rafa. Como decía antes: la potencia, la resistencia, la aceleración... todo eso lo tiene Carlos. En el tenis español ha habido todo tipo de perfiles, pero los jugadores son siempre atletas, con muy buenas condiciones físicas y muy buenas preparaciones. Eso es así desde Sergi Bruguera. Cuando ganó Roland Garros en el 93 ya tenía unas cualidades físicas espectaculares, por encima de la media.
No puede hablar de las molestias actuales en la muñeca derecha, pero... ¿Le preocupa el historial de pequeñas lesiones de Alcaraz?
Es muy joven y ha tenido sus cosas, pero como todos los tenistas. En el tenis actual hay movimientos muy violentos, de cambios de dirección y de ritmo, y es normal que se acumulen estos problemas. Las sobrecargas en la zona de los aductores que ha sufrido posiblemente indican que la cadera está muy exigida. Es normal al ritmo que juegan. Pese a su baja aquí, Carlos no ha sufrido ninguna lesión grave y es un chico muy bien preparado físicamente; no me preocupa.
Máxima tensión por los ultras en el dispositivo policial de la final de Copa del Rey: "Sabemos que van a intentar quedar"

Máxima tensión por los ultras en el dispositivo policial de la final de Copa del Rey: “Sabemos que van a intentar quedar”

El 8 de diciembre de 1998 es una fecha que no se olvida y no se quiere olvidar. Hace casi 28 años, ultras del Atlético de Madrid asesinaban a sangre fría al seguidor de la Real Sociedad Aitor Zabaleta, y el odio permanece hasta nuestros días. "Unos descerebrados cometieron un asesinato y nadie quiere que esto se olvide, así que me temo que vamos a continuar con la tensión", asegura a EL MUNDO José Luis Tucho, inspector de la Policía Nacional y coordinador de Seguridad del Atlético de Madrid. Una tensión que en Liga se maneja con mayor facilidad gracias al acuerdo entre ambos clubes de no venderse entradas, pero que se deberá resolver mañana en La Cartuja en la final de Copa del Rey que enfrentará a los dos equipos.

Sevilla acoge desde ayer, durante tres días, a más de 70.000 personas relacionadas con un partido cuyo dispositivo de seguridad comenzó a perfilarse en enero. Un plan cuyo objetivo primordial es evitar que se junten las aficiones de ambos equipos, unas 25.000 por bando, salvo en el propio estadio de La Cartuja, donde estarán los rojiblancos (Fondo Norte), al ejercer de locales según el sorteo, y los donostiarras (Fondo Sur). "Lo que queremos es que el espectáculo esté en el césped", explica a este periódico Óscar González, inspector jefe de la Unidad de Intervención Policial (UIP) y principal responsable del operativo de mañana.

Para ello, más de 1.200 miembros de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado se distribuirán por la capital hispalense con especial prevención, lógicamente, en el estadio de La Cartuja y sus alrededores, donde se sitúan las fan zones de ambos equipos: la rojiblanca en el Parque del Alamillo y la txuri-urdin en el parking de la Avenida Carlos III. "Se trata de que ambas aficiones circulen y vivan lo más alejadas posible una de otra", explica González. De hecho, estos lugares se han elegido para que las rutas de acceso al estadio lleven directamente a los fondos que cada una debe ocupar.

Seguridad Final Copa del Rey Cartuja

"La Cartuja es un estadio fácil de controlar porque está fuera de la ciudad. Los de dentro tienen más barreras arquitectónicas que incomodan", apunta el jefe de un dispositivo que dispondrá de tres anillos de control hasta el estadio. El primero se instala principalmente porque el país se halla en alerta terrorista nivel 4, y vehículos blindados y miembros de la UIP con armas largas evitarán la posibilidad de arrollamientos. El segundo será a 20 metros de los tornos para prevenir avalanchas y realizar los primeros cacheos, y luego está el de las puertas de acceso, donde se repetirán las revisiones y se chequeará que la entrada coincida con la zona de acceso correspondiente.

El problema principal, pese a que La Cartuja es sede oficial de la Copa del Rey y ya hay mucho background al respecto, es lo que ocurra en la ciudad y, principalmente, en los 60/70 ultras que viajarán desde San Sebastián y en el más de un centenar que lo harán de Madrid. "Sabemos que van a intentar quedar, el miedo es que gente que no tiene nada que ver con esto salga perjudicada", revela Tucho. La Policía no quiere que se repitan las imágenes de las batallas campales que se produjeron en 2024 en la Alameda de Hércules, donde hasta cinco facciones ultras se enfrentaron el día de la final entre el Athletic y el Mallorca. "Hay que prever qué puede salir mal en una ciudad donde se van a juntar el Frente Atlético, los Biris, la Bultzada, Supporters Gol Sur y hasta Bukaneros", revela el coordinador de Seguridad. "Tenemos que vigilar tanto a los ultras que llegan como a los que ya son de la ciudad", completa González.

Apoyo de los clubes

De momento, los clubes participantes han provisto a la Policía de cualquier información relevante sobre sus aficionados: nombres, modo de desplazamiento... Desde el Atlético mantienen que no hay "ninguna preocupación por problemas entre las aficiones pese al pasado que hay". La Real Sociedad, por su parte, ha enviado una nota de prensa a sus seguidores para pedir un buen comportamiento y confían en que haya "normalidad y respeto".

La Policía mantiene que "los métodos de inteligencia" han mejorado desde la muerte de Zabaleta y esperan que eso les ayude a la hora de prever los movimientos de los aficionados más peligrosos. Una vez avistados, se trata de que no haya encuentros con ultras de la afición rival. "No van a pasar desapercibidos porque son grupos numerosos", augura Tucho. De hecho, saben que este tipo de aficionados son "cobardes" que se amparan en la masa y que, si consiguen evitar que haya quedadas para que se peguen entre ellos, puede haber otro problema mayor. "Creo que van a ir a la caza", explica el coordinador de Seguridad del Atlético sobre sus intenciones cuando vean una camiseta del equipo rival. Los ojos policiales ya están en Sevilla.

Mayor precaución por la presencia del Rey

La Jefatura Superior de Sevilla realizó un informe para que la Copa del Rey no coincidiera con la Feria de Abril. Obligaba a ampliar un dispositivo de seguridad que ya de por sí resulta complicado y numeroso. La otra variable que supone un especial cuidado a la hora de diseñar el operativo es la presencia de la Casa Real en el evento. El jefe del dispositivo, Óscar Gozález, asegura que la llegada de la familia del Rey a Sevilla implica «un despliegue especial, en el que se controlen itinerarios y haya una proteccion integral al Jefe del Estado». La mayor autoridad en España será el encargado de entregar el trofeo al equipo ganador mañana en el estadio de La Cartuja.