Oriol Cardona y Ana Alonso completan su semana histórica con un bronce en el relevo mixto de los Juegos Olímpicos

Oriol Cardona y Ana Alonso completan su semana histórica con un bronce en el relevo mixto de los Juegos Olímpicos

Llegarán noruegos, suecos, alemanes, chinos o japoneses a un deporte que hasta ahora desconocen y habrá que explicarles quién manda aquí: el esquí de montaña es de España. En los primeros Juegos Olímpicos de la especialidad, tres medallas como tres soles, un hito. Después del oro de Oriol Cardona y del bronce de Ana Alonso el jueves en la distancia sprint, este sábado ambos se unieron para conseguir un bronce en el relevo mixto y confirmarse como la referencia en invierno.

Para su país, son los campeones a cuidar, a reconocer y, por supuesto, a financiar. Hasta esta semana España había sumado sólo cinco medallas olímpicas en toda su historia invernal y ahora ya tiene ocho. Para el resto del mundo son los ejemplos en los que mirarse si quieren crecer en la nueva disciplina. Su preparación, su técnica y su mentalidad sentarán las bases de los campeones que vendrán, sean de donde sean.

En la final de este sábado, la pareja superó numerosos problemas para subir nuevamente al podio. Alonso, atropellada hace sólo cinco meses, autora de una recuperación milagro, pagó el desgaste de la prueba al sprint y se desfondó en sus dos turnos. En la primera, de menos a más, entregó el relevo a Cardona en cuarto puesto por culpa de una mala última transición. Y en la segundo, cayó hasta la quinta posición, completamente exhausta, y se colocó las últimas pieles de foca fuera de la zona correspondiente. A Cardona le tocó remontar en ambas ocasiones.

GUILLAUME HORCAJUELOEFE

La sanción de tres segundos

Con la pareja francesa formada por Thibault Anselmet y Emily Harrop en cabeza con mucha ventaja, el español se fue a por el conjunto suizo de Marianne Fatton y Jon Kistler para tratar de asaltar la plata, pero las fuerzas no le llegaron para más. Mucho hizo con alejarse del conjunto estadounidense, cuarto, y salvar los tres segundos de sanción por el error de Alonso. De hecho en sus dos turnos hizo el mejor tiempo.

"Hemos luchado mucho. Hemos salido a por el oro, lo hemos intentado con todas nuestras fuerzas y hemos conseguido una medalla que es historia de nuestro deporte", asumía Alonso en la meta en los micrófonos de Televisión Española, quien en los momentos críticos nunca dejó de creer en Cardona, su compañero. "Estoy abrumado por todo, tengo dolor de cabeza y todo", añadía el ya doble medallista olímpico. Durante la prueba, Cardona creyó que la sanción podría ser mayor, pero en cuanto se confirmó que se quedaba en tres segundos, se abrazó a su compañera y ambos rompieron a llorar. Una pareja para la historia.

Ella de Granada, entrenando en Sierra Nevada y él de Banyoles, entrenando en los Pirineos franceses, su unión parecía extraña cuando empezaron a competir juntos, en el Europeo de 2022, pero con los años se hizo más y más lógica. Los dos tienen 31 años, los dos vienen de familias amantes del esquí y los dos comparten un temperamento tranquilo.

Después del accidente de Alonso el pasado septiembre, Cardona pudo buscar otra compañera para encarar el último tramo de la preparación olímpica, pero ni tan siquiera lo pensó. «Hubiera entendido perfectamente que Oriol buscara otra opción. Era lo normal viendo cómo estaba yo. Nuestro éxito siempre se ha basado en la confianza mutua, el uno con el otro», confesaba Alonso en la previa. Esa confianza les ha llevado al éxito; el esquí de montaña es de España.

Floyd Mayweather anuncia su regreso al boxeo profesional a los 49 años y tras casi una década en el retiro

Floyd Mayweather anuncia su regreso al boxeo profesional a los 49 años y tras casi una década en el retiro

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La leyenda Floyd Mayweather, campeón del mundo en cinco divisiones con un balance de 50-0, ha anunciado su regreso al boxeo profesional cuando está a punto de cumplir los 49 años y tras casi una década en el retiro.

El campéon, según ha explicado, regresará al ring de manera oficial tras el evento de exhibición en el que participará junto a Mike Tyson y que tendrá lugar el próximo mes de abril en la República Democrática del Congo. "Todavía tengo lo necesario para lograr más récords en el boxeo. Desde mi próximo evento con Mike Tyson hasta mi siguiente pelea profesional después de eso, nadie tendrá un impacto mayor en las taquillas, tendrá una audiencia global de transmisión más grande ni generará más dinero con cada evento", ha asegurado Mayweather.

El boxeador estadounidense volverá a las peleas junto a su socio global de medios CSI Sports/FIGHT SPORTS. Desde su retirada en 2017, Mayweather ha participado en varias peleas de exhibición, entre ellas una contrra John Gotti III en Ciudad de México.

El milagro de Kevin Punter sofoca la rebelión del UCAM Murcia

El milagro de Kevin Punter sofoca la rebelión del UCAM Murcia

Nadie contaba con él, una lesión muscular hace unos días que le hacía perderse la Copa del Rey. Una baja de esas para las que no hay reemplazo. Pero como un milagro, Kevin Punter renació para la gran cita. No sólo eso, lo hizo a lo grande, el factor decisivo que sofocó la rebelión del UCAM Murcia. Los de Sito Alonso hicieron sudar al Barça más de 35 minutos, le tuvieron realmente contra las cuerdas en varias fases, pero en el desenlace les abandonó el acierto, el ímpetu y la manera de frenar el buen puñado de talentos que tan bien maneja Xavi Pascual.

Para saber más

Se las verán los azulgrana este sábado (21.00 h., DAZN) en semifinales contra el Kosner Baskonia, duelo de equipos lastrados físicamente pero que sobrevivieron a un viernes de emoción. Clásicos coperos en una cita con enorme premio, regresar a una final. Para el Barça sería hacerlo dos años después, aunque no la levanta desde 2022 en Granada.

El emparejamiento más disputado y vibrante de cuartos fue el último plato. Como se sospechaba. Porque, por mucho que un púgil fuera el Barça y el otro un casi recién llegado (era apenas la tercera presencia en la Copa para el UCAM), nadie puede fiarse de un colectivo que se identifica a sí mismo con el tejón de la miel, el animal más fiero del panorama, pese a las apariencias.

Las apariencias son las de un equipo humilde, el menor presupuesto de los ocho del Roig Arena, con un entrenador que en su día fue despedido del propio Barça poco antes de una Copa. De una afición poco acostumbrada a estas alturas. De fichajes que son riesgos, tipos puestos en duda por los que casi nadie apuesta. La realidad, es un colectivo que muere por la causa de Sito Alonso. Que hace dos años se plantó en toda una final de la ACB. Y que este año ya había tumbado en dos ocasiones al propio Barça, entre otros.

Y que se situó en el duelo sin complejos, haciendo lo que mejor sabe: elevar la temperatura a base de intensidad. El UCAM iba a morir matando, cada balón dividido una guerra, en cada rebote la vida, pese a que los tocados del Barça estuvieran listos en la hora de la verdad. Incluso Kevin Punter, con el que (casi) nadie contaba, y que amaneció con siete puntos casi seguidos. Un serio aviso de lo que estaba por venir. Fue un toma y daca constante, una sucesión emocionante de golpes.

Porque, a los primeros intentos de demarraje azulgrana, respondió tácticamente Sito Alonso. Dos tiempos muertos que zanjaron el asunto y la irrupción de Dylan Ennis, tres triples consecutivos que dispararon al UCAM. Otro de Kelan Martin sobre la bocina, a tabla, desató la euforia de una afición llegada en masa. Su equipo se iba al descanso por delante (42-44).

Y no se iba a arredrar a la vuelta de vestuarios, donde aconteció un intercambio pletórico, ante el que mantener el nivel de los talentos del Barça. Y lo hizo (56-62 fue su máxima en ese tramo), y el tiempo y los nervios, parecía, empezaron a contar de su lado. Aunque el Barça y su experiencia en estos terrenos le hacían seguir siendo amenaza, momento ahora de Willy, Punter y Joel Parra, para recobrar la iniciativa y las sensaciones con un parcial de 10-0.

Que resultó completamente clave, porque el Barça, la sabiduría de Xavi Pascual, encontró su resquicio, la debilidad por donde tumbar al rival con un puñado de buenas defensas, de acciones decisivas de Punter y Will Clyburn. A falta de dos minutos, habían puesto la máxima (86-76), cuando ya sólo DeJulius respondía y Sito Alonso se desesperaba. Porque se le escapaba de las manos el sueño. Sólo fueron tumbados en la recta de meta, aunque se marchan de Valencia con la cabeza bien alta y la promesa de que no tardarán en volver.

Alessio Lisci, el italiano que apostó por España para convertirse en entrenador

Alessio Lisci, el italiano que apostó por España para convertirse en entrenador

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La historia de la llegada de Alessio Lisci (Roma, 4 de noviembre de 1985) a los banquillos es tremendamente interesante. Por un lado, es cierto que tiene ese componente de futbolista que no acaba de prever para sí mismo un futuro muy brillante sobre el césped y prefiere apostar pronto por irse a la pizarra. Pero, por el otro, la forma en que decidió gestionar esta apuesta si es, como mínimo, bastante atípica.

Tras colgar las botas en el Guidonia, un club romano de la Serie D, en 2007, empezó pronto a trabajar como preparador físico en las filas del Lazio. Por lo que fuera, no parece que allí se sintiera demasiado a gusto. Por eso, aprovechando el programa Leonardo da Vinci de la UE, decidió contactar por carta con múltiples clubs españoles, en busca de hacerse con un hueco en sus canteras. Solo le contestaron dos: el Atlético y el Levante. Y, de ambas propuestas, la que más le convenció fue la del conjunto granota. Así que, ni corto ni perezoso, decidió hacer las maletas y plantarse en Valencia.

En lo personal, ha confesado que tiene redes sociales, recalcando, no obstante, que no le gusta estar pendiente de ellas. Sobre todo, para evitar que le condicionen en sus decisiones. De familia humilde, dedicada sobre todo a la hostelería, es de los que no le duelen prendas a la hora de arremangarse y echar una mano. En este caso, en la cocina. Lo de estar en la barra no parece gustarle demasiado. Además, tiene un hermano informático, que vive en Barcelona.

Por mucho que dirigiera sus pasos hacia el fútbol español para formarse como entrenador, cómo no, está muy pendiente de los equipos de su tierra, a los que estudia con atención. También, por supuesto, de los gigantes de la Premier, una competición que mueve muchísimo dinero año tras año. Pero, con tantas opciones sobre la mesa, sus cartas se dirigieron a España. También, sus pasos, después de aceptar una propuesta del Levante que le pareció más seductora que la del Atlético.

Su llegada al Osasuna

Sus dos primeros años fueron intensos. No solo ejerció como ayudante en el Juvenil e, incluso, en el Atlético Levante, filial directo del equipo granota, sino que también dirigió algunos de los equipos aún más inferiores. No obstante, a nivel monetario, las cosas no eran tan boyantes como le habría gustado. Por eso, tuvo que combinar ese trabajo con labores de representación en el mercado de comida italiana de Valencia.

En 2016, con el despido de MiguelÁngel Villafaina como técnico del Atlético Levante, su etapa en el club pareció llegar a su fin. Con todo, meses después, volvería para hacerse cargo del Juvenil B, desde donde ascendería al A en 2018. Un par de años después, en diciembre de 2020, volvería también al Atlético Levante, pero ya a todas luces como máximo responsable del equipo, como relevo de un Luis Tevenet con quien el equipo estaba teniendo un rumbo muy errático. Su llegada, en este caso, sería providencial: bajo su mando, el conjunto acabó por lograr una trabajada permanencia en Segunda División RFEF.

En noviembre de 2021 llegó otro salto, al relevar a Javier Pereira para reconducir la situación de un primer equipo que parecía condenado al descenso. Su debut en la élite, en la Copa del Rey, frente al modestisimo Huracán Melilla, fue todo un torbellino: 0-8. El Alcoyano con todo, cortaría su progresión en la siguiente ronda. En la Liga, mientras, pese a que el equipo era el farolillo rojo, consiguió tener opciones de salvación hasta el final, pero el Levante se vio finalmente abocado al descenso. La junta le ofreció un trabajo en los despachos, pero prefirió seguir con su carrera en los banquillos. En junio de 2023, tras prácticamente un año alejado de su sueño, el Mirandés anunció su fichaje como técnico.

El primer año evitó por poco el descenso pero, en el segundo, logró disputar el playoff de ascenso. Logro que, a la postre, le permitiría llegar a Osasuna como recambio de Vicente Moreno el verano pasado. Ahora, arde en deseos de medirse al vigente líder de Primera en casa este sábado a las 18.30 horas. «Me han dicho que el ambiente con el Real Madrid siempre es increíble», sentencia.

Cardona y Alonso vuelven a por otro oro tras cuatro años juntos y absoluta fidelidad tras el grave accidente: "Hubiera entendido que buscara a otra pareja"

Cardona y Alonso vuelven a por otro oro tras cuatro años juntos y absoluta fidelidad tras el grave accidente: “Hubiera entendido que buscara a otra pareja”

En la presentación de las parejas que precede a todas las carreras de relevos mixtos, hay muchas que tienen preparado un gestito sincronizado, un saludo raro hacia cámara e incluso una suerte de bailecito, como suelen hacer los estadounidenses Gibson y Smith. Oriol Cardona y Ana Alonso, nada de eso. Se juntan, se cogen de los hombros, sonríen para el público y al lío.

Él es de Banyoles y entrena en los Pirineos; ella es de Granada y entrena en Sierra Nevada; pero juntos forman un dúo con mucha lógica. De 31 años ambos, hijos de pioneros en el esquí de montaña los dos, comparten un carácter reservado y, desde hace cuatro temporadas, una confianza absoluta el uno en el otro. «La ganaremos», aseguraba ayer Cardona cuando hablaba con los medios de comunicación y alguien le preguntaba: «¿Ganaréis otra medalla?». Después de su oro y el bronce de Alonso en el sprint de los Juegos Olímpicos de Milán-Cortina, en los relevos mixtos de este sábado (13.30 horas, Teledeporte y Eurosport) son favoritos pese a las diferencias entre ambas distancias.

Si en el sprint solo recorrían 700 metros y cada ronda duraba unos tres minutos, en los relevos mixtos cada uno dará dos vueltas a un circuito exigente de 1.500 metros -de manera alterna, mujer, hombre, mujer, hombre- y competirán casi media hora en una única final. La pareja francesa formada por Anselmet y Harrop y la pareja suiza de Kistler y Fatton serán sus rivales, pero a ambas ya las han derrotado en múltiples ocasiones.

Cuatro años juntos

Porque Cardona y Alonso apostaron juntos en 2022 por el oro olímpico y juntos continúan. Entonces los relevos mixtos se acababan de crear y solo se conocían de breves conversaciones en los campeonatos, pero su unión era lógica. Por edad, por estilo y porque eran los dos españoles que más brillaban en la Copa del Mundo. Cardona todavía no dominaba y a Alonso le costaba entrar en las finales; de la mano irían creciendo. En su primera carrera, el Europeo de Boí Taull de 2022, acabaron cuartos; en 2023 celebraron sus primeras victorias y en el Mundial de 2025 se colgaron la plata -precisamente por detrás de Anselmet y Harrop-.

Que se presentarían como pareja en Milán-Cortina no estuvo en duda ni cuando atropellaron a Alonso en Granada el pasado septiembre. De entre las primeras llamadas que recibió, la de Cardona. «Hubiera entendido perfectamente que Oriol buscara otra opción. Era lo normal viendo cómo estaba yo. Nuestro éxito siempre se ha basado en la confianza mutua, el uno con el otro», aseguraba Alonso en la previa, cuando definía su relación con Cardona: «Es como jugar con Messi, me encanta porque me obliga a dar mi mejor versión. Hemos crecido mucho juntos, nos entendemos muy bien y sabemos que podemos luchar con cualquiera». «Lo que ha hecho Anita es increíble. Viniendo de donde venía con la lesión, es indescriptible. Se merece todo lo que llegue ahora», contaba el esquiador español, ya campeón olímpico.

Este año, en la Copa del Mundo, acabaron segundos -nuevamente detrás de Anselmet y Harrop- pese a que Alonso esquió con una enorme rodillera para evitar dolores y Cardona tuvo que remontar varias posiciones en sus dos turnos. Este sábado en los Juegos Olímpicos la pareja de la confianza buscará redondear unos días de ensueño.

La asombrosa vigencia de Llull: de los récords al "liderazgo que contagia"

La asombrosa vigencia de Llull: de los récords al “liderazgo que contagia”

Con 38 años cumplidos, 18 Copas a cuestas y 1.000 batallas en sus manos, Sergio Llull podría exigir privilegios. En una plantilla de 15 jugadores, optar por minutos selectos, quizá descanso hasta la final o un ratito en los partidos ahí donde es único. «Que me dieran los tiros para resolver», podría pasarle por su cabeza. Nadie podría discutirle. Sin embargo, el jueves, en el paso número uno del Real Madrid en el torneo, el triunfo arrollador contra Unicaja, ahí estaba el capitán, el primero en la fila, cual William Wallace arengando a las tropas. Sergio Scariolo le puso de titular. Esta tarde (18.00 h., DAZN), contra el local Valencia Basket, de inicio o el último de la rotación, el menorquín será, que nadie dude, trascendente. Busca su 14ª final. «Historia por hacer», respondió él en sus redes sociales a la efeméride.

«Titularidad anecdótica», aclaró después el entrenador. Porque a la hora de jugar, a Llull no se le mira el DNI. Ni el palmarés (en busca en el Roig Arena del título número 30 de su carrera). Se le sigue calibrando por el rendimiento y eso, su vigencia deportiva, no deja de ser uno más de sus asombros.

Contra Unicaja, Llull fue el primero en ponerse las pilas en defensa. Labor de zapa sobre Chris Duarte, talento rival. Lo suyo es aportar o contagiar. Un rato antes del partido, Trey Lyles, ex estrella NBA, novato en Europa, le preguntaba: «Sergi, ¿cuántas Copas has jugado?». «Esta es mi 18ª», respondía. «Y he ganado siete, igual que Rudy, más que nadie». Sólo Clifford Luyk y Epi presumen de más, 10, eso sí, antes de la era ACB.

Sergio Llull, en el partido de cuartos contra el Unicaja.-

Sergio Llull, en el partido de cuartos contra el Unicaja.-ACB Photo

Esa noche, la del jueves, el balear despedazó otro récord, algo que ya es costumbre. Se convirtió en el jugador con más minutos en la historia de la Copa, adelantando de una vez a Juan Carlos Navarro (tercero con 973) y a Felipe Reyes (segundo con 976). Le faltan 24 puntos para superar a Jordi Villacampa como máximo anotador (468) de siempre. Hoy ante el Valencia Basket en semifinales, igualará a la Bomba como segundo con más partidos y si gana, a Felipe en victorias (36, por nueve derrotas). Nadie metió tantos triples (77) y sólo Marcelinho Huertas le mira por encima en asistencias. «Llull tiene cosas dentro y cosas fuera de la pista...», resumía Scariolo, por primera vez su jefe a nivel de clubes. «Lo más importante es su capacidad mental de llevar su nivel de concentración a cotas tan altas que es contagioso. Tan atento y tan preparado que responde a cada situación. Sus compañeros lo ven tan metido que es un liderazgo que contagia. Al margen de todo lo que se ha dicho todo él y no quiero repetir como un topicazo», se rindió el italiano, con quien conquistó seis de sus siete medallas con la selección española.

La Copa es Llull. Incluso más allá de números, estadísticas, títulos o MVP's (lo fue en 2012 y en 2017). Son «buenos recuerdos» desde su debut en 2008 (sólo se perdió, por su grave lesión de rodilla, la de 2018; aunque, en plena recuperación, en Las Palmas acompañó a sus compañeros). Desde el primer título, en 2012 en el Sant Jordi, el comienzo de la era Laso. Es, sobre todo, su lanzamiento sobre la bocina en el Martín Carpena 2014. Junto al de Kaunas para ganar una Euroliga, el que resume una carrera sin parangón.

En una Copa que puede ser el punto y final de muchas bonitas historias (¿será la última de Ricky, Huertas, Shermadini o el propio Tomic?), ni siquiera en el ambiente se sopesa si lo será la de Llull. Es el jugador del Real Madrid que Scariolo más ha utilizado en Liga Endesa, donde sólo seis jugadores en la historia le superan: no se ha perdido ni uno de los 20 partidos (18 victorias). El año pasado, asombroso, fue el jugador que más partidos -42 (sólo se perdió uno en todo el año)- disputó de una competición en la que es segundo en el histórico de victorias, tercero en triples y quinto en asistencias. Y en la presente edición de la Euroliga, sólo descansó cuatro de los 28. Ni rastro de decadencia de quien es todo récords, incluso en Europa, donde tampoco nadie jugó más encuentros.

Alcaraz se cabrea con Rublev para llegar a su segunda final este año

Alcaraz se cabrea con Rublev para llegar a su segunda final este año

Carlos Alcaraz juega al tenis por el placer de jugar al tenis y cuesta ver un partido en el que eso no sea así. Este viernes, en las semifinales del ATP 500 de Doha, fue el caso. El español no es uno de esos deportistas que quiere romper a su rival, acabar con sus ánimos, hundirle. Su mente suele moverse por el disfrute propio y, en muchas ocasiones, el disfrute de quienes le están viendo. Pero ante Andrey Rublev eso cambió. Quizá por el cansancio después del Open de Australia, quizá por sus sensaciones estos días en Catar y, seguro, por el comportamiento del ruso, Alcaraz se cabreó y así venció por 7-6(3) y 6-4 para clasificarse para la final del torneo. En las gradas del complejo Tenis Khalifa Internacional, su amigo Holger Rune, que bien lo conoce, se reía.

Por una vez y sin que sirva de precedente, el español cambió la sonrisa por el ceño fruncido y la alegría por la irritación para hacerse con el triunfo. En realidad, las dos maneras son válidas. Aunque a Alcaraz le funciona mejor la positiva. Lo sabía su entrenador, Samu López, que a principios del segundo set le pedía que levantara la cabeza y sonriera, y lo sabía él mismo, que intentó tranquilizarse. Pero el cabreo no se le fue del cuerpo hasta que cerró el encuentro.

El momento de la polémica

El enojo de Alcaraz llegó por una extraña queja de Rublev. En los primeros juegos del partido, el español había estado impreciso y desordenado en los intercambios largos, como ya le había pasado en cuartos de final ante Karen Khachanov. El ruso tuvo entonces opciones de adelantarse, pero prefirió autoflagelarse, como acostumbra: en lugar de centrarse en su magnífica derecha, se martirizó por sus problemas con el revés. Así se descubrió con un break en contra. En el marcador, 5-4, saque para Alcaraz, y todo parecía decidido. Pero ahí tuvo lugar la polémica.

Rublev obtuvo una bola de rotura y, justo antes de que se disputara, empezó a quejarse al juez de silla. Que si Alcaraz tardaba mucho en sacar, que si a él le habían advertido por lo mismo... El español no entendía nada. En ese preciso instante, con el set en juego, era un momento inadecuado para congelar el encuentro. Y esa desorientación le afectó. Después de un rato de charla entre Rublev y el juez, Alcaraz se enfrió, cometió una doble falta y se vio obligado a alargar un set que tenía controlado. Su cara lo decía todo: estaba enfadado. En los puntos posteriores empezó a tirar derechazos como si estuviera poseído, y le funcionó hasta que dejó de hacerlo. Al final tuvo que esperar al tiebreak para calmarse y llevarse ese primer set.

La finura de Alcaraz

Cuando lo hizo, Rublev ya se había desesperado. Después de romper las cuerdas de la raqueta contra su rodilla y de tener que marcharse a los vestuarios por ello, el ruso encaró el segundo set con el ánimo torcido. Nuevamente volvió a inquietar a Alcaraz, especialmente con su finura al resto, pero en los momentos decisivos se vio superado por el número uno, ya más relajado. Divertido y cabreado a partes iguales, Alcaraz no deja de ganar este año, y este sábado —a las 19.00 horas por Movistar— disputará su segunda final.

Arbeloa: "Esperemos que lo que ocurrió con Vinicius sea un antes y un después en el mundo del fútbol"

Arbeloa: “Esperemos que lo que ocurrió con Vinicius sea un antes y un después en el mundo del fútbol”

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Álvaro Arbeloa ha dedicado más de la mitad de la rueda de prensa previa al partido de este sábado contra Osasuna (18.30 h, DAZN) a hablar, cómo no, sobre el incidente racista en el que se vio envuelto Vinicius, que acusa al jugador del Benfica Prestianni de llamarle "mono" en varias ocasiones. Con un discurso firme y bien articulado, el técnico del Madrid incidió una y otra vez en dos ideas: que lo ocurrido en Lisboa no puede volver a pasar y que el jugador argentino debe ser sancionado.

"Vinicius ha estado triste, como todos. No podemos permitir este tipo de actos, no sólo en el fútbol, sino en la sociedad. Tenemos una opotunidad única de erradicarlos", comenzó sus explicaciones el entrenador. "Lo importante es luchar contra este tipo de actos. No lo vamos a tolerar, que quede claro. Nos van a tener enfrente".

Arbeloa ha ido cogiendo poso en sus comparecencias ante los periodistas. Y en este caso, cuando la razón le asiste, se encontró especialmente cómodo. "Si Vinicius hubiese decidido no seguir jugando, todos nos hubiésemos ido detrás de él. No tengáis ninguna duda. Se lo he dicho a los jugadores: no vamos a ganar ningún título que me haga sentir más orgulloso de lo que me sentí el martes cuando vi a todos los compañeros arropar a uno que lo estaba pasando mal".

Donde no quiso ser tan explícito fue a la hora de reprochar a Jose Mourinho su justificación de lo que pasó, escudándose en la celebración del fubolista del Real Madrid. Aprovechó para decir, eso sí, y mirando ya a lo deportivo, que ojalá Bellingham se recupere pronto, aunque el equipo haya comenzado a funcionar sin él.

Devontae Cacok, un campeón de la NBA en Murcia: "Mucha gente dudó de mí. Eso me motiva. Sólo quiero demostrar que se equivocan"

Devontae Cacok, un campeón de la NBA en Murcia: “Mucha gente dudó de mí. Eso me motiva. Sólo quiero demostrar que se equivocan”

«Sólo pienso en el presente. He aprendido eso». Devontae Cacok (Chicago, 1996) repasa la historia de su vida y todo son giros inesperados. El penúltimo le llevó a Murcia, un campeón de la NBA en el modesto UCAM. A las órdenes de Sito Alonso se reencuentra consigo mismo, ese pívot de apenas dos metros, pura fiereza, que domina pinturas. Y que afronta la Copa (hoy, 21:00 horas, en cuartos contra el Barça), sin ningún complejo: ya han derrotado dos veces esta temporada a los azulgrana.

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Cacok, padre haitiano, madre jamaicana, es el chico que se rompió la muñeca jugando al fútbol americano y acabó probando en el baloncesto, un deporte que desconocía. «Era malísimo, terrible. En mi primer año promedié 0,5 puntos», recuerda. Es el joven que, años después, recién salido de la Universidad de North Carolina-Wilmington y sin ser drafteado, se encontró encerrado en la burbuja de Disney World compartiendo existencia con LeBron James y ganando un anillo con los Lakers. El pívot que se destrozó la rodilla en un partido de Euroliga en Belgrado en 2023 y tardó 20 meses en volver a jugar. Es el padre y marido que se aficionó, durante la baja, a la fotografía y el vídeo (no se separa de sus cámaras) y que ha encontrado en la insospechada Murcia una ciudad desde la que volver a despegar.

«Sólo quiero demostrar a todos que se equivocan. Mucha gente dudó de mí cuando firmé, porque llevaba mucho tiempo sin jugar, lo cual es comprensible. Pero esa duda me motiva», desafía quien, todavía en la búsqueda de su nivel anterior a la lesión con la Virtus de Bolonia (no pasa de 17 minutos en pista), promedia 12,2 puntos y 4,8 rebotes, líder de valoración del grupo salvaje de Sito Alonso, un técnico al que venera. «Desde el primer momento en que lo conocí, supe que él y yo tendríamos una buena conexión. En un partido reciente estaba frustrado conmigo mismo, no defendía. Y me sustituyó. Y sabía exactamente por qué me estaba cambiando. No porque fallara mis tiros, sino porque no estaba defendiendo. Me gusta eso. Porque no le importa quién sea, nos hace responsables a todos por igual. Lo adoro, es mi hombre», elogia al técnico que obra el milagro del UCAM -«somos físicos, duros incómodos para el rival»- un equipo de presupuesto bajo que busca un perfil de jugador como Cacok. Tipo de los que el resto no se fían (DeJulius, Forrest, Raieste...).

Cacok acude desde un calvario. «En Murcia estoy agradecido y bendecido. Ver lo que estamos logrando, sabes que es más grande que el baloncesto. Porque ahora veo todo desde otra perspectiva. Ya no doy nada por sentado. Pasé por un enorme estrés: durante cuatro meses no podía hacer nada por mí mismo. Mi madre me tuvo que acompañar, no podía ni bañarme, ni caminar. Momentos duros», acude a aquel 28 de diciembre de 2023, cuando todo se detuvo en Belgrado. Momentos de incertidumbre hasta que le confirmaron el peor de los escenarios. «Lo más difícil para mí fue cómo me informaron sobre lo que me hice. Después del partido, sabía que tenía algo mal en la rodilla. Pero me hicieron una ecografía y dijeron que todo estaba bien, que podría jugar en un par de días. Les dije de hacerme una resonancia para asegurarnos y ahí me comunican que mi temporada ha terminado. Esa parte fue la más difícil. Era lo último que esperaba y me pilló desprevenido», pronuncia con amargura. El proceso con la Virtus, que a final de esa temporada dio por terminado su contrato, fue amargo: «sucedieron muchas cosas fuera de la cancha, fue muy frustrante». Tuvo que intervenir el Comité de Conciliación y Arbitraje de la Lega y Cacok se quedó sin equipo en plena fase de recuperación.

Fue el momento crítico de una carrera ya para presumir. Porque Devontae ya guarda en su memoria una experiencia de la que contar a los nietos. En su vitrina luce un anillo de la NBA. El anillo más especial de la historia, el de la burbuja de Florida en plena pandemia. «Era mi año de novato. Había pasado de una universidad pequeña a uno de los mercados más grandes del mundo, Los Ángeles. Estaba rodeado de LeBron, Anthony Davis, Rajon Rondo.... Fueron dos meses de locura, pero valió la pena», repasa. Cacok apenas disputó un encuentro ese curso, 20 más la temporada siguiente y otro puñado con los Spurs después. Pero en su retina guarda las vivencias con LeBron. «Fue surrealista. Nunca piensas que estarás jugando en el mismo equipo que Lebron James. Me costó acostumbrarme al principio, pero después de un tiempo, simplemente... ya sabes, son personas normales, también pasan por cosas normales, y simplemente observas, ves su ética de trabajo, ves cuánto esfuerzo requiere llegar a un nivel superior. Aprendí mucho de él: ser constante con tu cuerpo, con tu juego y ser duro».

Un pasado del que presumir, otro del que aprender. Giros y más giros. Por eso Devontae no quiere anticiparse a nada. Ni siquiera a escenarios que le devuelvan a la Euroliga. O a la propia NBA. "¿El futuro? Con mi lesión y todo eso, he decidido sólo mirar al presente. Hoy estoy en Murcia y voy a darlo todo. Seguiremos adelante y luego veremos qué pasa. Sé que mentalmente es bueno pensar así, sentir así y estar preparado. Lo que tenga que pasar, pasará".

Como aviones en el Roig Arena: el Real Madrid aplasta a Unicaja y buscará contra el Valencia la final

Como aviones en el Roig Arena: el Real Madrid aplasta a Unicaja y buscará contra el Valencia la final

Como si hubiera estado esperando este momento meses. «Se acerca lo que siempre me ha gustado», avisó Sergio Scariolo antes de viajar a Valencia, recordando no tan viejas gestas. Hasta ahora fue tiempo de sucesión de partidos, viajes, victorias, derrotas, vaivenes... Rutina. Hojas del calendario que arrancar hasta la primera hora de la verdad, el olor a napalm, la Copa del Rey. Un título que reconquistar. Y entonces, se desata la furia de un equipo construido a lo grande. [100-70: Narración y estadísticas]

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En el Roig Arena fue como si Mike Tyson saltara al ring. No hubo ni media duda en el Real Madrid, directo al mentón del Unicaja, el campeón, el mismo rival que el domingo pasado le había llegado a desconcertar en el Martín Carpena (18 arriba en la primera parte), pese a la remontada posterior. Quizá esa fue una de las claves, la fórmula de Ibon Navarro desvelada, el truco del prestidigitador de Copas. El caso es que, al descanso, su Unicaja estaba roto, en la lona. Frustrado. Maniatado. Sin rastro esta vez de Sulejmanovic, ni de Cobbs. Mucho menos de Duarte (secado Abalde). Se había quedado en 28 puntos, ante un oponente que se multiplicaba, como si tuviera súper poderes.

Fue primero el dominio de Tavares, que ya lo condiciona todo. Después el veneno de Trey Lyles, que te mata suavemente. Aceleró Theo Maledon y un parcial de 14-0 dejó tiritando al campeón (la final ganada a los blancos en Las Palmas también estaba en la mente de muchos, la revancha como acicate), tan diferente al que fue. Llegó el momento de la reinvención malagueña, piezas perdidas en el mercado (Kameron Taylor, Osetkowski, Tyson Carter, Yankuba Sima...), otros cuantos lesionados (Tillie, Tyson Pérez, Kravish...) y una búsqueda del origen que no siempre es sencilla.

Al comienzo del segundo acto intentó reaccionar Unicaja, un triple de James Webb, otro de Kalinoski... Pero el Madrid defendía, reboteaba y corría. Se sentía cómodo. Inabordable. Como aviones. Estiró aún más la cuerda de un marcador flagrante (50-26 llegó a mandar). Hasta en pista apareció, cual Cid, un Alberto Díaz lastrado físicamente, con el que nadie contaba. Cualquier cosa para intentar la reanimación.

El mismo Real Madrid al que se le señalaba por su inconsistencia defensiva. Por encajar 100 puntos un día sí y otro también. Hasta a su gurú de la zaga, Luis Guil, se puso en cuestión allá por enero. Ver para creer, aunque la evolución necesitará ser refrendada, más pronto que tarde este mismo sábado ante el amenazante Valencia Basket. Con un puñado de argumentos ofensivos más que este Unicaja y el apoyo de las tribunas.

La segunda parte no cambió la tónica. Unicaja se había esfumado. No le quedaba ni orgullo en el fondo de su mochila. Sin acierto, pero también sin ánimos. Perdía balones ante un Madrid que disparaba flechas, que no iba a soltar la presa. Deck, Hezonja y Llull elevaron todavía más la distancia, sonrojante ya (69-34). Ya todos pensaban entonces en el descanso del día después, las semifinales uno, las heridas el otro, con tanto camino aún en la temporada este Unicaja. El Roig Arena hacía la ola mientras los dos rivales intercambiaban canasta esperando al final. Porque la fiesta de la Copa nunca para. Y la máxima fue de esas que hacen desempolvar los libros de los récords (94-57).

Todo había sido del Madrid: el rebote, el control, el acierto, la energía. Sólo Kramer y Alex Len se quedaron sin anotar. Apenas James Webb y Balcerowski se salvaron en los andaluces.