A veces, en contra de la lógica y de los manuales de periodismo, hay que empezar una crónica mencionando al perdedor, porque la sorpresa sobrevenida lo exige. Hay sorpresas relativas y sorpresas absolutas. Y la experimentada en la combinada femenina por equipos fue total. El equipo ganador habla alemán y no inglés. El Austria 2, formado por Ariane Raedler y Katharina Huber, se llevó un oro inopinado ante, seguimos con el mismo idioma, Alemania (Kira Weidle-Winkelmann y Emma Aicher) y USA 2 (Jacqueline Wiles y Paula Moltzan). El USA 1 de Breezy Johnson y Mikaela Shiffrin, cuarto, se quedó a las puertas, que se le cerraron bruscamente, de cualquier metal.
Incluso la plata y el bronce hubieran sido insatisfactorios. Estaban en liza la ganadora del descenso individual y la esquiadora que más eslalons ha ganado en la historia de la humanidad: 71. Dos mujeres de 30 años, en lo mejor de su joven madurez y de su madura juventud. Cuando Breezy obtuvo el mejor tiempo en el descenso se dio por descontado, y dentro de la incertidumbre inherente a toda competición deportiva, que, en el eslalon, Mikaela remataría la faena.
Curiosa y extrañamente, hizo el peor eslalon de la temporada. Y tanto, porque los ha ganado todos, los siete disputados. Ha ido a fallar precisamente en el más importante. Bueno, realmente el más importante será el individual del miércoles 18. Pero éste era un eslalon con todas las de la ley, con las medallas en juego, las personales y las nacionales. Esquió mal, una novedad asombrosa. No parece atribuible semejante torpeza a una presión excesiva. No tenía que remontar, en una actuación heroica, un cronómetro adverso. Su compañera había ganado el descenso, aunque sólo con seis centésimas de ventaja, si bien en esa prueba no es poco. A ella le bastaba con cumplir, asegurándola, su parte del trabajo. Fracasó.
La tensión, en principio, tenía que afectar a los equipos que habían quedado en el descenso por detrás del USA 1 de Johnson. A ese Austria 2 de Raedler (y Huber). Al Italia 2 de Laura Pirovano (y Martina Peterlini). Al USA 2 de Wiles (y Moltzan). Al Austria 1 de Cornelia Huetter (y Katharine Truppe). Incluso al sexto clasificado, el Alemania de Weidle-Winkelmann (y Aicher). La emoción era innegable. Había ocho equipos en menos de un segundo.
Ariane Raedler y Katharina Huber, con el oro.Andy WongAP
En el turno del eslalon, Emma Aicher, magnífica, y también gran especialista en la velocidad (plata en el descenso del domingo), ya marcó un crono difícil de superar. No lo consiguió Austria 1. Ni USA 2. Ni Italia 2 (Peterlini se salió del trazado). Pero sí Austria 2. En el portillón estaba preparada Shiffrin. Salió, llegó, vio y... perdió. Su rostro era un poema. Su compañera, Johnson, trataba en vano de animarla. Ya veremos qué repercusiones puede tener este traspié en las siguientes actuaciones de Shiffrin, el eslalon del día 18, tres días antes, el gigante.
Mikaela no ha ganado ninguno esta temporada. Puede verse afectada si empieza a darle vueltas a la cabeza pensando en su desdichada actuación en los Juegos de Pekín, en 2022.
Decepción Italia
Italia tuvo un día decepcionante. Su gran estrella, Sofia Goggia, del equipo número uno que formaba con Lara Della Mea, no acabó el descenso, su hábitat, su terreno, después haber ganado el bronce en la prueba individual. Y, ya en el eslalon, Giada dAntonio, que formaba el Italia 4 con Nadia Delago, se salió de la pista. Es comprensible y perdonable. De padre italiano y madre colombiana, sólo tiene 16 años. Acusó el impacto de verse presente en unos Juegos Olímpicos.
Participaron 28 equipos y, tras las caídas que sufrieron Sofia Goggia e Isabella Wright del USA 4 que besó la nieve el día de su 29º cumpleaños), tomaron la salida 26 en el eslalon. Presentaron cuatro Suiza, Austria, Italia y Estados Unidos. Francia, tres. Fue emocionante ver de nuevo a Petra Vlhová después de dos años y 20 días sin competir a causa de una grave lesión. En el eslalon se enganchó en un palo y ahí terminó todo. Pero ha vuelto. Tiempo al tiempo.
El competidor ucraniano de skeleton Vladyslav Heraskevych, abanderado de su país en los Juegos Olímpicos de Milán Cortina, no podrá usar un casco que recuerda a algunos atletas fallecidos en la guerra de Ucrania, ha informado el Comité Olímpico Internacional (COI).
El COI ha alegado para la prohibición a la regla 50.2 de la Carta Olímpica que establece que "no se permite ningún tipo de manifestación ni propaganda política, religiosa o racial en los sitios, sedes o áreas olímpicas".
Heraskevych, de 26 años y que había utilizado el casco en la sesión de entrenamiento de este lunes, rendía homenaje a varios deportistas fallecidos durante el conflicto, como la halterófila Alina Perehudova, de 14 años; el boxeador Pavlo Ischenko, de 33, y el jugador de hockey sobre hielo Oleksiy Loginov, de 23, entre otros.
Tras la decisión, el deportista ha mostrado su rechazo en sus redes sociales: "Tengo la sensación de que el COI está traicionando a esos atletas que formaron parte del movimiento olímpico al no ser homenajeados".
"En los Juegos hemos visto un gran número de banderas rusas y para el COI esto no supone ninguna violación, sin embargo, si se encontró una violación en el casco que rinde homenaje a los miembros de la familia deportiva ucraniana que han sido asesinados, la verdad está de nuestro lado, espero una decisión justa del COI" señaló Heraskevych.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha manifestado su apoyo al atleta a través de la red social "X": "Esta verdad no puede ser incómoda, inapropiada ni calificarse de manifestación política en un evento deportivo. Es un recordatorio para todo el mundo de lo que es la Rusia moderna".
Por su parte, Mark Adams, portavoz del COI, se ha mostrado comprensivo con "el deseo de los atletas de recordar a su amigos" pero también ha señalado que "el casco contraviene las directrices". Adams dijo que el COI haría una excepción a las pautas y permitiría a Heraskevych usar un brazalete negro en la competencia
El primero en lanzarse a la pista el domingo, cuando Lindsey Vonnsufrió una aparatosa caída durante el descenso la pista de Cortina d'Ampezzo y se fracturó la pierna izquierda, fue el doctor Thomas Spallinger, un joven anestesista en Arzignano. "El accidente de Lindsey Vonn fue un momento de gran tensión", confiesa el médico, de madre italiana y padre austríaco. "Intervine junto al carabinero que estaba de servicio conmigo en la salida de las carreras y esquiamos hasta alcanzarla. La evaluamos y, visto el tipo de lesión, se decidió activar su traslado al hospital con el helicóptero de rescate. En ese momento tenía mucho dolor, así que me apresuré a iniciar el tratamiento en el lugar y la estabilicé", relata Spallinger. "También intervino su fisioterapeuta, que nos ayudó a tranquilizarla hasta la llegada del helicóptero. Todo se desarrolló de manera fluida, gracias a la buena coordinación y preparación de sanitarios, rescatistas y organización", continúa.
Habilidades como esquiador
Para Spallinger era su primera participación en un evento olímpico y fue elegido también por sus habilidades como esquiador. "En situaciones así, las emociones se dejan de lado y entra en juego la concentración propia del trabajo de emergencias. Solo al concluir la intervención me di cuenta realmente de la importancia del evento y del papel desempeñado. Saber que contribuí, en un momento tan delicado, al rescate de una atleta como Lindsey Vonn es motivo de gran satisfacción. Fue un episodio crítico que confirmó la importancia del trabajo en equipo. Le deseo una pronta recuperación a la campeona estadounidense", afirma el médico.
Meses de preparación
Y luego explica la preparación que conlleva un trabajo de tanta responsabilidad. "Formar parte de los médicos de los Juegos de Cortina es un gran honor, pero también una responsabilidad importante. Detrás hay meses de preparación, formación y estudio de protocolos muy rigurosos para garantizar intervenciones rápidas, coordinadas y precisas. Cuando estamos en pista, durante las competiciones, sabemos que debemos actuar en pocos instantes, incluso en condiciones ambientales complejas, como las de los días de prueba", explica. "Los coordinadores nos activan y permanecen en constante contacto por radio con nosotros durante todas las fases del rescate, para optimizar la asistencia al atleta y restablecer rápidamente las posiciones, asegurando así el mismo nivel de seguridad para los siguientes competidores", concluye.
Evaluación inmediata e intervención coordinada
Lo confirma la doctora Cristina Barbarino, directora de Urgencias y Emergencias en el área de los Dolomitas: "En carrera, cada segundo es determinante para el equipo de rescate, al igual que para los atletas. Nos hemos entrenado varias veces, simulando todos los escenarios posibles. La presión es diferente, pero el método de trabajo es el mismo que adoptamos todos los días: evaluación inmediata, decisión rápida e intervención coordinada. Una vez alcanzada la atleta, el médico realiza la evaluación clínica y decide el recorrido asistencial más apropiado y, con un equipo técnico-sanitario, activa los recursos necesarios, incluido el helicóptero de rescate Falco".
Traslado en helicóptero
Vonn fue elevada hasta un helicóptero en tiempos muy reducidos y en pocos minutos trasladada a la Policlínica Olímpica de Codivilla en Cortina, dirigida por la doctora Michele Tessarin, directora médica del Hospital de Padua. "Garantizamos asistencia sanitaria y humana protegiendo la privacidad y proporcionando un intérprete", dice Tessarin.
El padre de Lindsey Vonn habla sobre el estado de la esquiadora: "No habrá más carreras para ella"
"Todo pasó muy rápido y fue aterrador, especialmente cuando vimos venir la camilla. Siempre se atreve, dio el 110%, como siempre", ha confesado Karin Kildow, hermana de Lindsey Vonn.
Finalmente, la estadounidense fue trasladada al hospital olímpico de Treviso, donde fue operada y permanece ingresada. El gobernador Alberto Stefani le envió un gran ramo de flores con una tarjeta con un mensaje motivador: "Incluso en la adversidad, tu espíritu sigue siendo una poderosa fuente de inspiración para los atletas".
El golfista español Eugenio López-Chacarra ha decidido ha decidido hacer un alto en su carrera de forma temporal debido a problemas de salud mental al considerar que necesita tiempo para "resetear, sanar y cuidar la mente" con el fin de "volver más fuerte, sano y realmente preparado para competir".
López-Chacarra, de 25 años y 143 en el ránking mundial, ha comunicado su decisión en un mensaje en su cuenta de Instagram, en el que asegura que volverá "pronto", aunque sin fijar plazos concretos.
"No ha sido fácil de aceptar. Últimamente, el mayor desafío no ha sido físico; ha sido mental. Creo en ser honesto sobre los altibajos y, ahora mismo, necesito tiempo para resetear, sanar y cuidar mi mente para poder volver más fuerte, más sano y realmente preparado para competir. Me duele apartarme de la competición, que es lo que más me gusta, pero a veces lo más fuerte que puedes hacer es escucharte a ti mismo", señala en su texto.
El jugador madrileño, considerado uno de los jóvenes talentos del golf español, estaba inscrito en el Abierto de Kenia, del DP World Tour, que se va a celebrar en Nairobi del 19 al 22 de este mes, pero ha decidido no participar después de "mucha reflexión y muchas conversaciones" con su equipo.
"Gracias a todos por todo el cariño, la paciencia y el apoyo, significa más de lo que os imagináis. Volveré pronto", concluye su mensaje.
En su palmarés, López-Chacarra cuenta con un título en el circuito europeo, logrado en marzo del pasado año en la India, el más importante de su trayectoria.
También ganó en agosto de 2023 un torneo del circuito asiático y en octubre de 2022, en Bangkok, sumó su primera victoria como profesional, al ser el primer español en ganar un torneo de LIV, la liga saudí de golf, lo que le reportó un premio de casi cinco millones de euros.
Fue uno de los primeros españoles en incorporarse a LIV, aunque decidió abandonar este circuito a finales de 2024 para regresar al europeo.
Antes de su salto a profesional, fue número dos del ránking amateur durante su estancia en la Universidad de Oklahoma State, donde estudió Gestión Deportiva y Finanzas.
Siete millones de seguidores en redes sociales, una relación con el también mediático Jake Paul y ahora también campeona olímpica. La neerlandesa Jutta Leerdam se impuso este lunes en los 1.000 metros de la prueba de patinaje de velocidad de los Juegos de Invierno de Milán-Cortina con un tiempo de 1:12.31, estableciendo un nuevo récord olímpico, cuatro años después de ser subcampeona olímpica en Pekín.
Consiguió así liderar un podio en el que su compatriota Femke Kok fue plata y la japonesa Miho Takagi se colgó el bronce.
Jutta Leerdam es una de las deportistas más populares en estos Juegos Olímpicos, al menos por su impacto en las redes sociales, donde cuenta con más de cinco millones de seguidores en Instagram y más de dos millones en TikTok. Influencer y ex jugadora de hockey hierba, Leerdam ya era seis veces campeona mundial.
"Es como la guinda del pastel de mi carrera, básicamente. Es increíble. Es perfecto", aseguró.
Frente a una multitud ruidosa de fanáticos vestidos de naranja de su nación apasionada por el patinaje de velocidad, Leerdam nunca se desvió de sus pasos firmes hasta cruzar la línea de meta. Luego levantó un brazo y lanzó un grito.
Este lunes estaba en la grada del Milano Speed Skating Stadium el que es su pareja desde 2023, el youtuber reconvertido en boxeador estadounidense Jake Paul.
Jake Paul, en la grada para apoyar a su prometida.Luca BrunoAP
Leerdam le lanzó besos y formó un corazón con sus manos mientras las lágrimas —y el rímel— corrían por sus mejillas. "Mi maquillaje estaba por todas partes", dijo Leerdam más tarde con una sonrisa. "Pero eso es algo bueno, creo".
Paul se ha estado recuperando en las últimas semanas de la fractura de mandíbula que sufrió en un combate organizado por Netflix y en el que fue noqueado por el británico Anthony Joshua, el pasado 19 de diciembre en Miami.
En los Juegos de Cortina aspira también a subir al podio en la prueba de 500 metros.
El Dios del Cuádruple dejó anonadado a uno de los mejores tenistas de todos los tiempos en los Juegos Olímpicos de Milán-Cortina.
Ilia Malinin salió al hielo la noche del domingo sabiendo que la medalla de oro en patinaje artístico por equipos descansaba sobre sus hombros. Estados Unidos estaba empatado con Japón y solo quedaba el programa libre masculino. El joven de 21 años procedió a realizar otra actuación impresionante, llena de sus característicos saltos cuádruples, y lo remató todo con un salto mortal hacia atrás que aterrizó solo con una cuchilla.
Fue ese momento el que hizo que Novak Djokovic se pusiera de pie, con la boca abierta.
"He oído de todos que después de que aterricé mi salto mortal hacia atrás, él estaba allí de pie, con las manos en la cabeza, y yo pensé, 'Oh Dios mío, eso es increíble'", dijo Malinin. "Es un momento único en la vida ver a un famoso tenista viendo mi actuación".
Malinin ha estado recibiendo el trato de estrella durante los Juegos de Invierno. El actor Stanley Tucci estuvo en las gradas y el rapero Snoop Dog lo visitó en un entrenamiento.
La estrella del hockey Alex Ovechkin incluso le regaló a Malinin un par de sus cordones de patines amarillos característicos para usar en los Juegos Olímpicos.
Ninguno de esos encuentros con la fama parece desconcertar a Malinin, sin embargo, porque él mismo ha sido una estrella desde hace mucho tiempo.
Irrumpió en la escena poco después de que quedara fuera del equipo para los Juegos de Beijing de manera controversial, cuando el patinaje artístico de Estados Unidos optó por el más experimentado Jason Brown. No ha perdido un título nacional desde entonces, ha ganado oro en el prestigioso Grand Prix Final los últimos tres años, y ha ganado los dos últimos títulos mundiales sin que nadie se acerque siquiera a vencerlo.
De hecho, Malinin no ha sido vencido en sus últimas 14 competiciones completas, un período que se ha extendido por más de dos años.
"No le diría a la gente que soy intocable. Quiero lo contrario. Quiero que la gente se relacione conmigo", dijo Malinin a The Associated Press. "Sí, estoy haciendo todas estas locuras en el hielo que desafían la física de alguna manera. Aún quiero que vean que todos nosotros, los patinadores, somos seres humanos".
La realidad es que Malinin estuvo lejos de ser perfecto durante la prueba por equipos y en la final del domingo no intentó el axel cuádruple, el salto de cuatro revoluciones y media que solo él ha aterrizado en competición.
Quizás lo esté guardando para la prueba individual, probablemente el programa libre, que concluye la competencia el viernes por la noche.
"Ver lo que Ilia ha hecho en los últimos tres años ha sido alucinante", dijo Kristi Yamaguchi, la campeona olímpica de 1992. "Nunca pensamos que viviríamos para ver un cuádruple axel realizado y aterrizado en competición, y aquí viene Ilia, simplemente haciéndolo como si no fuera nada. Bastante asombroso. Hay tantos factores que intervienen en crear este mundo perfecto para hacer lo que él ha hecho".
Kagiyama promete ser el mayor rival de Malinin en el evento masculino en Milán. Shun Sato, quien casi lo igualó en el programa libre por equipos, también podría influir en la competencia. Pero lo más probable es que los compañeros de equipo japoneses estén luchando por la medalla de plata.
Malinin incluso ha sugerido que su mayor competencia es él mismo.
"Ser perfeccionista es como, ese rival soy yo", explicó Malinin. "Tienes ese lado rival de querer ser perfecto, de querer que todo salga exactamente como quiero. Creo que esa es la mayor lucha que tengo, es solo con la perfección misma".
La estadounidense Lindsey Vonn, que el domingo sufrió una dura caída en el descenso de esquí alpino de los Juegos Olímpicos de Milán-Cortina 2026, desveló que sufre una fractura múltiple de tibia que requerirá más operaciones aparte de la ya efectuada y que su lesión en el ligamento cruzado de la rodilla izquierda no tuvo nada que ver en su trágica despedida.
"Ayer mi sueño olímpico no terminó como había soñado. No fue un final de cuento de hadas, solo fue la vida. Me atreví a soñar y trabajé muy duro para lograrlo. Porque en el esquí alpino la diferencia entre una línea estratégica y una lesión catastrófica puede ser tan pequeña como 12 centímetros", comentó en una publicación en su Instagram.
Vonn, que compitió a sus 41 años pese a tener la rodilla derecha de titanio y haber sufrido una rotura del ligamento cruzado anterior de la izquierda en el descenso de la Copa del Mundo de Crans Montana (Suiza) la semana pasada, sufrió un aparatoso percance a los 13 segundos de esta cita olímpica.
"Simplemente me quedé 12 centímetros demasiado cerca de la línea cuando mi brazo derecho se enganchó en el interior de la puerta, lo que me hizo girar y causó la caída. Mi ligamento cruzado anterior y mis lesiones anteriores no tuvieron nada que ver con mi caída", aclaró.
"Desgraciadamente, sufrí una fractura compleja de tibia que actualmente está estable, pero que requerirá múltiples operaciones para curarse correctamente", desveló.
La esquiadora de St. Paul (Minesota), que cuenta 84 victorias en la Copa del Mundo, 45 de ellas en descenso, no se arrepiente de su decisión.
"Aunque ayer no terminó como esperaba, y a pesar del intenso dolor físico que me causó, no me arrepiento. Estar ayer en la puerta de salida fue una sensación increíble que nunca olvidaré. Saber que estaba allí con la oportunidad de ganar fue una victoria en sí misma. También sabía que competir era un riesgo. Siempre ha sido y siempre será un deporte increíblemente peligroso", comentó.
"Y al igual que en las carreras de esquí, en la vida también asumimos riesgos. Soñamos. Amamos. Saltamos. Y a veces caemos. A veces nos rompen el corazón. A veces no logramos los sueños que sabemos que podríamos haber tenido. Pero esa es también la belleza de la vida: podemos intentarlo. Lo intenté. Soñé. Salté", añadió.
La Premio Princesa de Asturias de los Deportes en 2019, dueña de 11 medallas en grandes eventos, incluido un oro olímpico en Vancouver (Canadá) y dos oros mundiales, acabó con un mensaje a sus seguidores.
"Espero que si sacáis algo en claro de mi trayectoria, sea que todos tengáis el valor de atreveros a hacer grandes cosas. La vida es demasiado corta para no arriesgarse. Porque el único fracaso en la vida es no intentarlo. Creo en vosotros, igual que vosotros creísteis en mí", finalizó.
«Es una vergüenza. No podemos más». Los jugadores de un equipo de fútbol de la Primera División de España envían estos mensajes porque se tuvieron que acercar a su estadio para comprobar el estado del césped un día antes del partido que tenían agendado. No se fiaban del todo, vieron que había razones para sus dudas y terminaron haciendo un comunicado contra la presidencia de su club. Se han duchado en muchas ocasiones con agua fría, han tenido que entrenar a una hora de su ciudad deportiva por las «deficiencias» en las instalaciones, tanto en el interior como en el exterior de las mismas, han recibido algunas nóminas con retraso... Es el «desastre» continuo del Rayo Vallecano, una entidad que este año está jugando la Conference League, la tercera competición de Europa, que lleva cinco temporadas seguidas en la Liga y que en los últimos balances económicos ha dado beneficios.
Nada de ese éxito deportivo parece arreglar la situación institucional del conjunto presidido por Raúl Martín Presa, encajado en el ojo del huracán desde hace ya demasiado tiempo por el vestuario y la afición. El aplazamiento del encuentro del pasado sábado contra el Oviedo ha sido la gota que parece haber colmado el vaso de los futbolistas y los seguidores. «El terreno de juego no reúne las garantías necesarias para la celebración del encuentro en condiciones de seguridad», apuntó la Liga como razón de la suspensión del duelo. Unos días antes, Pep Chavarría, lateral izquierdo del conjunto vallecano, ya había advertido ante la televisión que el césped de Vallecas era «una vergüenza». «No podemos jugar aquí», insistió.
Unas declaraciones que después tuvieron su eco en el comunicado de la plantilla a través de AFE tras meses de reclamaciones internas a Presa. «Durante la pretemporada, la plantilla estuvo tres meses sin poder entrenar en nuestra ciudad deportiva debido al mal estado de los campos. En el último mes, el estado del césped del estadio ha sido claramente deficiente», puntualizó el grupo en ese texto, refiriéndose a que durante las primeras semanas de temporada tuvieron que entrenar en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas por un hongo que había en la ciudad deportiva. En el comunicado también recordaron las «deficiencias en las instalaciones, como la falta de agua caliente en las duchas, una limpieza que no siempre ha sido la adecuada y unas instalaciones obsoletas».
Para que se hagan una idea, en pleno 2026 en el Estadio de Vallecas no hay conexión wifi en las cabinas de prensa o en la grada, algo que no sucede en otras ligas o torneos profesionales de fútbol, baloncesto o tenis en nuestro país. Presa, mientras, echa balones fuera pidiendo en público la necesidad de tener un nuevo estadio, seguramente lejos del centro de Vallecas, donde está ahora el campo. Una idea que encuentra el rechazo rotundo de su afición. «La propietaria del campo es la Comunidad. El Rayo tiene que salir de este campo, como se quede aquí, muere», aseguró el presidente hace sólo unos días.
Pero esa necesidad económica en la que insiste Presa choca directamente con los movimientos (o la falta de ellos) de la directiva del Rayo a la hora de buscar y generar nuevos ingresos. Uno de ellos llama especialmente la atención. El Rayo forma parte del grupo de equipos españoles que se adhirieron al acuerdo con CVC, pero no ha recibido ninguna cantidad por no haber cumplido con los requisitos para ello, que básicamente son los de plantear un proyecto en el que invertir las cantidades, que se estiman en unos 30 millones de euros. Así que mientras otros clubes mejoran sus ciudades deportivas o sus estadios gracias al dinero del famoso Plan Impulso, los vallecanos siguen en el punto de partida.
Diciembre de 2023. Final de la Copa del Mundo en Copper Mountain (EEUU). Segunda ronda. Ahí, en el último truco, el tiempo se detuvo para Queralt Castellet (Sabadell, 1989). Un pequeño desequilibrio en el aire y un golpe espeluznante con su costado contra el pipe. La rider, que aún lo recuerda con respeto, cayó a plomo, quebrada. «Pasé bastante miedo». A sus 32 años entonces, con el sueño de una vida cumplido, la medalla olímpica en Pekín podía ser, perfectamente, el final de todo para una deportista histórica, una de esas pioneras surgidas contra todo pronóstico en el panorama español. Ni la rotura de seis costillas, ni el colapso pulmonar ni el susto. Ni el año entero en el dique seco. Ni otra lesión a comienzos de 2025 que le hizo retirarse del Mundial. Ni competir contra rivales a las que dobla en edad. La catalana afronta a partir de mañana sus sextos Juegos Olímpicos, la única de la delegación nacional que presume de presea.
Queralt sigue siendo, en el fondo, la niña que acudía los fines de semana al camping de Andorra en la caravana con sus padres, la que aprendía snowboard persiguiendo a su hermano mayor. Es como si siempre hubiera estado persiguiendo algo, lo improbable de una campeona en un país que no cuenta (sigue sin hacerlo, pese a sus protestas) con instalaciones para su deporte. Desde aquel debut en Turín 2006, no se ha perdido ninguna edición de los Juegos de Invierno, siempre mejorando, siempre persiguiendo, esa medalla que al fin llegó, de plata, en Pekín.
Pregunta. ¿Cuánto estrés mental y físico acarrean de más unos Juegos?
Respuesta. A nivel de trabajo es igual que otra prueba, pero obviamente los Juegos son la competición con la que todo deportista sueña, hacer la mejor actuación allí, que coincida tu mejor momento. Estamos acostumbrados a la competición, pero lo más importante es ahora, porque, en nuestro deporte, los Juegos es donde se da más bombo y hay más visibilidad.
P. Serán sus sextos Juegos. Pocos deportistas españoles, incluyendo los de verano, pueden presumir de algo así.
R. Seis. Se dice rápido, ¿no? Pero al final es una carrera dedicada al deporte que amo, por lo que tengo más pasión. Tengo mucha suerte.
Castellet, en acción.Red Bull
P. Cuando ganó la plata en Pekín, ¿le cambió la vida? ¿Notó esa repercusión en su deporte en más gente joven?
R. Desgraciadamente no. No fue un antes y un después en ese sentido. Para mí lo único que me ha cambiado es que es algo que necesitaba conseguir, personalmente. El resto de mi carrera ya la llevo de otra manera. Hasta el punto de que lo disfrutas más incluso, con menos presión. Pero en repercusión, no, no se ha notado muchísimo. Al final, si el halfpipe se conoce más es porque el deporte en sí crece. Hay más conocimiento, pero no porque gracias a mi medalla se haya dado más repercusión a los deportes de invierno o al snowboard en particular.
P. El problema de la falta de instalaciones en España, de tenerte que ir fuera a entrenar, sigue igual.
R. Exacto, es que eso no ha cambiado.
P. Una medallista olímpica en un país donde no hay ningún sitio donde entrenar su deporte.
R. Increíble. Es que para seguir el recorrido que he hecho yo, hace falta más que suerte. No hay un camino establecido, hay que intentar aprovechar todas las oportunidades que te puedan surgir e imaginarte las que no están para crearlas. Hay que trabajar mucho en este país para poder conseguir oportunidades, opciones.
P. Se tuvo que ir de casa con 16 años.
R. He dedicado mi vida, absolutamente. He tenido la suerte, que no todos los niños tienen, de tener unos padres que nunca me metieron presión. Nunca dudaron de mí y me apoyaron y siguieron, aunque pareciera una locura. Realmente ahora miro atrás y digo: 'Ostras, confiaron en mí incluso más que yo misma'. Fue jugármelo todo, irme a otro país, a Estados Unidos. Todo eso costaba dinero y era, o gano o no puedo seguir. En una carrera como la mía hay mucha suerte involucrada. No es fácil que se vuelva a repetir. Hay que producir opciones, posibilidades para las siguientes generaciones.
Queralt Castellet.Red Bull
P. La caída en Copper Mountain.
R. El deporte que hago es un deporte de impacto, hay caídas hasta para aprender. Esa caída en particular fue muy dura, pero de la que se aprendió y se siguió. Me alegra también que se pudiera ver, porque tuvo mucha repercusión. Y mucha gente se dio cuenta de que eso no es una cosa que pasa de vez en cuando. Es nuestro día a día. Estamos entrenando y caídas como esa están ocurriendo. Helicóptero para arriba y para abajo. Cuanta más presión te pongas a ti misma, o metas más altas tengas, o trucos más difíciles quieras hacer, pues más riesgo hay en los elementos.
P. ¿Pasó miedo en esos segundos en el aire en que era consciente de que iba a caer mal?
R. Sí, yo cuando salía sabía que me iba afuera. Pero al rebotar de espaldas no sabía en qué altura caería del pipe, si pillaría un poco de transición o caería totalmente al plano. Y fue así, al plano, por esa razón fue tan dura. No me salvó ni media la transición del pipe.
P. En su deporte no se puede ser prudente.
R. La gente prioriza. La parte de riesgo que pongas depende de la importancia que le des a aprender o hacer un elemento u otro. Para mí siempre ha estado en el margen de que todo esté dentro de mi control. Si hago todas las cosas bien, sé que el truco va a salir. Lo que pasa es que, claro, llega un momento que afecta tanto la adrenalina, las emociones y demás. Y hay que saber jugar todos esos elementos
P. ¿Cómo se lleva competir contra riders a las que dobla en edad?
R. De alguna manera, ellas han crecido viéndome a mí y yo las he visto desde el principio que han aterrizado en la competición. Para mí es un orgullo poder decir que he formado parte de esa progresión, de ese talento que va llegando y que va creciendo de una manera increíble. El nivel que hay ahora es diferente, todo el rato va evolucionando, van saliendo trucos nuevos, más altura, más todo.
P. ¿Imaginaba que se iban a poder llegar a estos límites?
R. No, ni en broma. Es increíble donde está ahora mismo el nivel del snowboard, tanto en chicos como en chicas.
P. ¿Se visualizó con otra medalla olímpica al cuello?
R. Y tanto, sí, yo lo sueño. Pero tengo que reinventarme todos los días. El juego es ese.
«En ese momento la aparición de un pibe en el seleccionado brasileño no era para mí nada especial. Además, entró en el segundo tiempo. Recién al final me enteré de su nombre. Le decían Pelé. La historia de esa Copa Roca fue la acostumbrada para las selecciones argentinas. El equipo que ganó el Sudamericano de Lima en abril de 1957 fue liquidado con las ventas al exterior de Rogelio Domínguez, Maschio, Angelillo y Sívori. Por eso en julio ya se armó otro cuadro con gente nueva. De todos modos, este fue el primer partido y lo sacamos bien. Argentina aguantó atrás y un rato antes de terminar el primer tiempo ya ganábamos 1-0 con gol de Labruna. Ellos no podían llegar y en el segundo seguimos igual. Parecía que terminaba así. Pelé no tocó ninguna pelota. Pero en esta jugada se escapó uno de ellos y le pegó muy fuerte. Yo tuve que tirarme y no alcancé a retenerla. Ahí apareció Pelé, antes de que pudieran taparle. Todo fue muy veloz y la definió bien tocando con derecha. Por suerte, a los dos minutos el Gitano Juárez marcó un golazo y terminamos ganando dos a uno. Ahora que veo la foto y me voy dando cuenta de lo que significó ese negrito en el fútbol mundial, me asombro. ¡Pensar que ese pibe era Pelé...!»
Así describió el mítico Amadeo Tarzán Carrizo el debut de Pelé con Brasil, todavía con dieciséis años, el 7 de julio de 1957. En menos de un año, el 29 de junio de 1958, aquel chiquillo, ya con diecisiete, se proclama campeón del mundo en Suecia y regresaba a su país con seis goles en cuatro partidos. Su éxito lo saludaba así Nelson Rodrigues en su seguidísima columna semanal en Última Hora: «(...) Pelé, un menor de edad total, un menor en toda regla, que no puede entrar a ver una película de Brigitte Bardot. Para recibir el sueldo, para recibir los billetes con que le pagan, su padre tiene que actuar en su nombre. Pues bien, Pelé asombró al mundo. No se limitó a marcar goles, trató de adornarlos, de darles el mayor lustre posible (...)».
Un año de la nada a la gloria, que no sería como en tantos casos transitoria, sino imperecedera. Aquel chico se llamaba Edson Arantes do Nascimento y era hijo de João Ramos do Nascimento, ex futbolista con el apodo de Dondinho al que una lesión de rodilla despeñó del Fluminense al humildísimo Baquinho, de Três Corações, y Celeste Arantes, que detestaba ese deporte que dejó lisiado y sin oficio ni beneficio a su marido. La familia salía adelante con dificultades; el pequeño Edson contribuía voceando periódicos y lustrando zapatos para aportar unas monedas.
Cuentan los historiadores de Pelé que Dondinho lloró desesperado junto a la radio cuando Brasil perdió la final del Maracanazo. Sufrió aquella derrota como si le hubieran arrancado la piel. Si Brasil hubiera ganado esa final al menos podría pensar el resto de su vida que un trocito de esa gloria le pertenecía, pero no se le dio. Junto a él estaba su pequeño Edson, de nueve años que, impresionado por las lágrimas de su padre, tuvo un arranque de gallardía: «Papá, no llores. Yo ganaré el Mundial para Brasil y para ti». El tiempo hará verdad esa ingenua promesa. Para ello habrían de unirse varias circunstancias: su genética, un bien urdido complot entre el padre y un ex internacional, la audacia de Vicente Feola y la coincidencia con una gran generación.
El chico jugaba en baldíos, con pelotas de trapo, hasta que llegó al Baquinho, el club aficionado en el que el maltrecho Dondinho arrastró sus últimas rengas carreras. El equipo lo entrenaba como distracción Walter Brito, mundialista en Italia 1934, con buenas relaciones en el mundo del fútbol. A espaldas de la madre, el padre y Walter le consiguieron al chico una prueba en el Santos, donde gustó. De vuelta, doña Celeste puso el grito en el cielo, justo ahora que Edson había entrado en una fábrica de zapatos con dos dólares al día, todo un porvenir. Ella siempre le decía que su obsesión por el fútbol le convertiría en un pelé, un pelado, un pobre (de ahí su apodo, aunque otra versión asegura que de pequeño pronunciaba así el nombre de Bilé, el meta del Baquinho, su primer ídolo, y que le vino de ahí). Pero nada podía frenar la ilusión del chiquillo, respaldada por el aval de un tipo tan acreditado como Walter Brito, así que fichó por el Santos. Allí le prepararon un plan para fortalecerle y con 16 años debutó en un amistoso contra el Corinthians, en el que marcó. De entonces conserva el Santos un telegrama de Porto Alegre pidiendo la cesión de un interior; le ofrecieron al novísimo Pelé y al veterano Pagão, y la respuesta fue: «Pelé desconocido, envíen a Pagão».
Pelé, con el 10, marcando uno de los goles en la final contra Suecia.EFE
Pelé no tardó en brillar en el ambiente paulista y conquistó Río en un torneo entre el Santos, el Flamengo, el São Paulo, Os Belenenses y el Dinamo de Zagreb, donde le hizo tres goles a Os Belenenses y uno a los demás. De seguido llegó el ya comentado debut en la selección, ante Argentina en Maracaná.
Para el Mundial Suecia 1958 se formó un revuelo en Brasil sobre si Pelé sí o Pelé no. Se había alcanzado la clasificación sin él, y delanteros buenos sobraban. Feola tenía que compartir la decisión con un comité técnico que completaban Paulo Carvalho, propietario de Rádio Record y muy impuesto en fútbol, y Hilton Gosling, sicólogo de profesión, que tenían dudas al respecto. Poco antes de salir hacia Europa la selección jugó contra el Corinthians, a cuyo ídolo local, Luizinho, no le habían convocado por su escaso físico (le apodaban Pequeno Polegar, o sea, Pulgarcito) y sin embargo llevaban a ese mocoso llamado Pelé, aún sin rematar en estatura ni en peso. El ambiente cerril favoreció que Ari Clemente, el defensa-matón corinthiano, le sacara del campo por un patadón.
Aún así, Feola le llevó a Suecia con un tratamiento de toallas calientes en la rodilla. No pudo jugar los amistosos previos, y el primer partido, ante Austria, la delantera la formaron Joel, Didi, Mazzola, Dida y Zagallo. Ganó Brasil 3-0, con solvencia. Esperado como un equipo pinturero, inestable y frágil que no contaba en los pronósticos, sorprendió con un orden táctico nuevo: Feola cambió la WM (3-2-2-3), de uso universal, por un 4-2-4 que asentaba la defensa con un cuarto hombre y adelantaba a un interior junto al delantero centro. La media se despoblaba, pero el sabio juego en largo de Didi permitía transiciones rápidas.
El posterior 0-0 ante Inglaterra encendió alarmas. Una derrota en el tercer partido ante la URSS podría dejarles fuera. Así que Feola, apoyado por Nilton Santos, Bellini y Didi, convenció a sus colegas del comité de cambiar la delantera. Joel, que luego pasaría por el Valencia, dejó su plaza a Garrincha, y Mazzola hizo lo propio con Pelé, ya recuperado. Vavá ya había jugado ante Inglaterra por lesión de Dida y se mantuvo. Nacía una delantera legendaria: Garrincha, Didi, Vavá, Pelé y Zagallo. Todo con protestas de Hilton Gosling, que en su informe dijo de Pelé: «Es obviamente infantil. Carece del espíritu de lucha necesario». Y a Garrincha le puso prácticamente de deficiente mental.
Aquella delantera funcionó. Vavá no era un exquisito, pero sí un ariete incordiante, alrededor del cual Pelé flotaba como una mariposa y picaba como una abeja. Garrincha hizo locuras en la banda. Ganó Brasil con dos goles de Vavá, sendos tiros al palo de Pelé y Garrincha e innumerables paradas de Yashin. Contra Gales, en cuartos, volvió Mazzola al eje del ataque, en detrimento de Vavá, pero Pelé y Garrincha se mantuvieron. Hubo nueva exhibición, aunque el gol se retrasó hasta el 65, cuando Pelé recibió una entrega de cabeza de Didi, controló con el pecho, se giró bruscamente desconcertando a su marcador con un breve toque y cuando llegaba a cerrarle otro defensa remató duro junto al palo. Fue a la red, besó el balón y le abrazaron varios compañeros, apelotonados en un rincón de la portería, felices por su éxito y deslumbrados por la maniobra.
Contra Francia en semifinales, regresaría Vavá, a costa de Mazzola, porque su fútbol primario resultaba mejor complemento en el grupo de malabaristas. (Mazzola jugaría luego durante años en Italia con su apellido, Altafini. Lo de Mazzola era el apodo, perdida una 'z', con que se le conoció en Brasil por su origen italiano y su parecido con el gran Valentino Mazzola, fallecido trágicamente).
Pelé, durante un amistoso con Brasil.AP
Francia llegaba con copete de favorita y la pequeña sociedad Kopa-Fontaine en pleno rendimiento, pero se encontró con una exhibición portentosa de todo Brasil y sobre todo de Pelé, que despachó un hat-trick en veinte minutos. El resultado fue 5-2. El mismo marcador se dio en la final, ante los suecos, dos de los cuales, Gren (37 años), y Liedholm (36), duplicaban en edad a Pelé. Cuando este nació, Gren ya era internacional.
Marcó por delante Suecia con gol elegantísimo del milanista Liedholm, dando paso a un continuo ataque de Brasil, que al descanso ya había remontado con dos tantos casi idénticos: desborde de Garrincha, centro raso al borde del área chica y remate de Vavá, uno con cada pie, lo único que los distingue. Antes y después, una lluvia de ocasiones, entre ellas un zurdazo al poste de Pelé, desde fuera del área.
Tras la pausa se reanuda la tormenta de juego, y a los diez llega una jugada mágica que discute de tú a tú con el gol de Maradona a los ingleses en 1986. El lateral Nilton Santos, metido en el campo de Suecia y recostado a la izquierda, envía el balón al área, donde está Pelé, apretado entre dos rivales. Salta con agilidad, contacta el balón con el pecho para hacerlo pasar sobre la cabeza de Börjesson, para de inmediato hacerle un nuevo sombrero, este con el pie, a Gustafsson. Sobre el punto de penalti, mano a mano con el meta Svensson y antes de que el balón toque el suelo remata de empeine, duro y abajo. Una maniobra fugacísima en un metro cuadrado que anonada a tres rivales y eleva el marcador a 1-3, fuera ya del alcance de Suecia. Luego Zagallo marcará el 1-4, y a su gol siguieron los de Simonsson, que más adelante ficharía por el Madrid como pretendido sucesor de Di Stéfano, y finalmente otro de Pelé, casi sobre el pitido final del árbitro, de cabeza, con un golpe de parietal, cruzando al otro palo. Resultado final, 2-5. Pelé llora en los brazos del veterano meta Gilmar, mientras Garrincha, ante la euforia, pregunta si no hay que jugar una segunda ronda contra los mismos. Casi se apena, de tanto como se estaba divirtiendo. Brasil nunca perderá un partido con los dos en el equipo, toda una desautorización para el doctor Hilton Gosling.
¡Brasil Campeão! Ahora podían desempolvar los diarios brasileños el titular que quedó arrumbado en 1950. El niño de Três Corações había cumplido su promesa y el viejo Dondinho lloró esta vez de felicidad. L'Equipe hace una encuesta entre especialistas en la que Pelé sale como el jugador más cotizado del certamen, con una valoración de 100.000 dólares, por delante de Garrincha (90), Kopa, Fontaine y Vavá (80), y Didi (75). Doña Celeste pudo perdonar a su marido y al viejo Walter Brito aquel complot para llevarse al chico de casa.