La pelea entre Valverde y Tchouaméni en el entrenamiento del Real Madrid desata una oleada de memes en las redes

La pelea entre Valverde y Tchouaméni en el entrenamiento del Real Madrid desata una oleada de memes en las redes

Actualizado

El vestuario del Real Madrid es un polvorín. En los últimos tiempos ya se habían producido varios enfrentamientos entre compañeros (incluido un tortazo de Antonio Rüdiger a Álvaro Carreras) y también hubo problemas entre el entrenador, Álvaro Arbeloa, y algunos futbolistas. Sin embargo, todo ha estallado por los aires tras las dos peleas consecutivas entre Fede Valverde y Aurélien Tchouaméni.

Ya tuvieron un rifirrafe el miércoles, pero la situación fue a mayores al día siguiente. El uruguayo y el francés se volvieron a enzarzar y el primero acabó en el hospital tras sufrir un corte en la cara al golpearse contra una mesa durante el enfrentamiento.

Los mejores memes de la pelea entre Valverde y Tchouaméni

Obviamente, en las redes sociales el incidente no ha pasado desapercibido. Más allá de la incredulidad y del cabreo de muchos aficionados madridistas, numerosos usuarios se han tomado el asunto con humor.

Las redes se han llenado de memes mofándose de la pelea entre los dos centrocampistas. Muchos los han comparado con luchadores de la UFC o la WWE o se han imaginado cómo fue la pelea o cómo es el ambiente actual en el vestuario blanco.

Ni el comunicado de Valverde a última hora del jueves, pidiendo perdón y negando que se hubieran pegado, pudo frenar la oleada de memes que invadió las redes.

Mientras tanto, el club ha abierto un expediente disciplinario a ambos jugadores que podría acabar en sanción. Además, organizó una reunión de urgencia en Valdebebas con toda la plantilla para tratar de calmar la situación.

Con respecto al estado de Valverde, la entidad presidida por Florentino Pérez comunicó que sufre un "traumatismo craneoencefálico" que le obligará a estar de baja entre 10 y 14 días. Por tanto, no podrá jugar el Clásico frente al Barcelona de este domingo. Acabar la temporada sin títulos parece no ser lo peor de una campaña nefasta para el conjunto merengue.

El Rayo gana también en Estrasburgo y jugará la primera final europea de su historia

El Rayo gana también en Estrasburgo y jugará la primera final europea de su historia

Actualizado

El Rayo ya ha hecho historia. Tras unas semifinales impecables, saldadas con victorias por la mínima tanto en Vallecas como en Estrasburgo, el conjunto vallecano no solo tendrá la oportunidad de pelear por un título europeo por primera vez en su historia.

Su triunfo por 0-1, con gol de Alemao, tal vez corto visto lo visto a lo largo de un partido en el que los visitantes supieron pelear jugando sus cartas y en el que el meta local, Penders, firmó grandes paradas, no solo les permitirá jugarse la Conference League con el Crystal Palace en Leipzig, sino que también asegura matemáticamente una quinta plaza de Champions para España. Un puesto que, ahora mismo, ocupa el Betis, con seis puntos de distancia por encima del Celta de Vigo.

Lejos de especular, el Rayo saltó al terreno de juego como si fuera el conjunto vallecano el que necesitaba marcar por lo menos un gol para igualar la eliminatoria. Buscó ahogar la salida de balón del Estrasburgo y llegó una y otra vez a las inmediaciones de la portería rival, si bien es cierto que, de todas esas llegadas, únicamente cuatro de ellas fueron realmente peligrosas. La primera, un remate de Alemao, antes de que se cumplieran los primeros diez minutos, perfectamente salvada por Penders.

La segunda, un tiro lejano de Chavarría atajado también por el meta. La tercera, un remate desde dentro del área de Leujene, en el ocaso del primer tiempo, también frustrado por el meta belga que, no obstante, fue la antesala de una cuarta que sí fue la vencida. Alemao, cómo no, recogió su rechace para anotar el 0-1. Un tanto que Batalla, desviando un remate de Doué tras despiste de la zaga rayista al filo del descanso, hizo aún más valioso.

La reacción local

El Estrasburgo, en la reanudación, sí optó por buscar con más ganas la meta rival. Al fin y al cabo, no le quedaba otra. Frente a un Rayo, eso sí, que podía estar más que cómodo con el agregado de la eliminatoria. Para igualarlos, los locales necesitaban dos goles, mientras que al equipo de Íñigo Pérez le bastaba con verlas venir y defenderse tratando de desgastarse lo menos posible. Sabedores de que, tal vez, podían pescar alguna acción que fuera ya la sentencia definitiva tanto del partido como del cruce. Y, de hecho, no tardó mucho en encontrarlas.

La primera la tuvo Isi, con un remate quizás demasiado centrado que le facilitó mucho la enésima parada a Penders. Y De Frutos, a la salida del córner, firmó un remate que no acabó en el fondo de la red por muy poco. Dos sustos que, además de serenar al Rayo, acabaron con la inicial efervescencia local. Aún encontraron los franceses alguna opción. Ocasionalmente. Armados de paciencia, los visitantes volvieron a pisar el área rival y obligaron a Penders a estar muy atento para evitar males mayores. Lo mismo que Echevarría y Batalla para evitar que los locales recortaran distancias. Al portero, de hecho, todavía le dio tiempo a parar un penalti en el último minuto.

Filtraciones, división y peleas, la guerra de guerrillas en el polvorín del Madrid: "Nadie se fía de nadie"

Filtraciones, división y peleas, la guerra de guerrillas en el polvorín del Madrid: “Nadie se fía de nadie”

Valdebebas es ahora mismo un terreno de trincheras. Una guerra de guerrillas que ha tenido en los hechos de ayer, protagonizados por Aurelien Tchouaméni y Fede Valverde, su enfrentamiento más importante. Uno que puede provocar un terremoto a todos los niveles en el conjunto blanco, que dirime ahora cómo actuar ante la desconfianza que han creado las últimas filtraciones. «Ahora mismo nadie se fía de nadie», admiten a este periódico fuentes del vestuario blanco.

El encontronazo entre el uruguayo y el francés, que ha terminado con el primero en el hospital al golpearse con una mesa en plena trifulca, ha sido la gota que ha colmado el vaso de la paciencia de la dirección del club. El Madrid ha abierto expediente a ambos, aunque el uruguayo estará de baja dos semanas por un «traumatismo craneoencefálico», pero está «profundamente disgustado» con la deriva en la actitud del grupo durante los últimos meses y con la creciente sensación de que todo traspasa los muros de Valdebebas, antes considerado un búnker informativo. «Hay un claro interés de hacer daño», aseguran desde el club. «En un vestuario normal estas cosas pueden suceder y se zanjan entre nosotros mismos. Evidentemente aquí hay alguien detrás que corre rápido con el cuento», criticó Valverde en el comunicado de ayer, en el que insistió en que Tchouaméni «no me pegó, ni yo a él».

La imagen es para analizarla. José Ángel Sánchez, director general del Madrid, entrando en el vestuario del primer equipo para tener una reunión urgente con la plantilla. Dentro, Valverde, con sangre en la cabeza y camino de otra sala donde le iban a hacer curas antes de acudir al centro médico, Tchouaméni, explicándose tras los hechos, y el resto de la plantilla, la mayoría con la cabeza hacia abajo. «Es un grupo muy inmaduro, son unos niños», insisten las fuentes consultadas.

"Decepción" con la plantilla y con Arbeloa

Lejos, Arbeloa, que apenas medió en la discusión del miércoles, el inicio de todo, y tampoco lo hizo en la del jueves. Dejó a sus jugadores resolver el asunto, pero estos no supieron frenar y el técnico terminó ayudando al uruguayo en la sala médica de la ciudad deportiva. En los despachos del Madrid hablan de «decepción» con la plantilla y con el técnico por los sucesos, que tienen que ver más con las relaciones entre los futbolistas que con los resultados, aunque todo influye.

Y es que desde hace demasiado tiempo, el Madrid es más noticia por la falta de cohesión del vestuario que por las victorias. Se inició la serie de polémicas con el enfado de Vinicius con Alonso durante el clásico y a eso, ya más en privado, se sumó el apoyo de Bellingham al brasileño y su alejamiento del tolosarra. Siguió con la lesión de Mbappé y el error en su diagnóstico, la crisis del departamento médico, el enfado de Carvajal con Arbeloa, la decisión del técnico de apartar unos días a Asencio, la relación inexistente del entrenador con Ceballos, el malestar del núcleo español, el 'tortazo' de Rüdiger a Carreras, los crecientes problemas entre estrellas, el mosqueo del grupo por el viaje de Mbappé con su pareja y ahora este enfrentamiento entre Tchouaméni y Valverde, fruto también de la división en el vestuario.

Ambiente "tóxico"

Desde la salida de Alonso y la llegada de Arbeloa, el vestuario del Madrid se ha ido dividiendo, creando un ambiente que algunas fuentes consultadas definen como «tóxico». Existe un grupo que apoyaba más al tolosarra y otro que prefería la llegada de un nuevo entrenador. Cambió el banquillo y muchos no estaban de acuerdo, lo que generó disputas internas que junto a las derrotas han llevado al Madrid hasta la serie de enfrentamientos entre los futbolistas, con el cuerpo técnico también como protagonista.

A pesar de la pelea, el club parece descartar la venta de Valverde o Tchouaméni, considerados claves en el presente y futuro a corto plazo de la entidad, aunque tomará medidas internas con ambos, poniendo más énfasis en el uruguayo al ser el segundo capitán. Si Carvajal termina por no renovar, el centrocampista ascenderá por veteranía al primer puesto del brazalete, pero en el club esperan un cambio por su parte tras los hechos de esta semana. Así está el polvorín de Valdebebas.

El carácter de Fede Valverde: dos Champions de pasión, una cafetera en Arabia y dos peleas con Tchouaméni tras el año dramático del Madrid

El carácter de Fede Valverde: dos Champions de pasión, una cafetera en Arabia y dos peleas con Tchouaméni tras el año dramático del Madrid

Fede Valverde es un tipo con carácter. Caliente. Un futbolista que no reniega esfuerzos, que va al choque, que brega y que no da nada por perdido. Características que le definen y que le han llevado a ser el futbolista que es, el complemento perfecto a Casemiro, Modric y Kroos camino de la Copa de Europa de 2022 y parte vital del equipo durante la conquista de la Decimoquinta en 2024. Todo eso bajo el cariño de la dirección del club, elevado a ser uno de los capitanes tras las salidas de Modric y Lucas Vázquez y recibido el dorsal '8' en manos de Kroos. "El 8 es para este chico. Eres el mejor", le dijo al uruguayo en la celebración de la Champions en Cibeles.

Pero dos años después, la mala temporada del Madrid ha encontrado a Valverde en una posición complicada. Protagonista en algunos buenos momentos, como el hat-trick contra el Manchester City en el playoff de Champions, y actor principal en otros peores, como la polémica con Xabi Alonso en Almaty o el doble enfrentamiento con Tchouaméni en una semana de máxima tensión en Valdebebas.

En mitad de las derrotas, el carácter de Valverde, como el de muchos en el vestuario madridista, incluido el propio Tchouaméni, ha saltado del césped al interior de las instalaciones. La rabia por perder ha sido una constante en la plantilla del Madrid durante todo el curso, acumulando derrotas y sensaciones negativas que han terminado por enfrentar al grupo. Y para dar una muestra del sentimiento del ahora capitán, está la final de la Supercopa de España.

Cuando llegó al vestuario del Estadio King Abdullah de Yeda, Valverde, en una forma de exteriorizar esa rabia y en un ejemplo de ese carácter pasional que tiene, golpeó y rompió una cafetera. Dolido por la derrota por la mínima (3-2) ante el Barça en la final, la tomó con el objeto, haciéndose cargo más tarde. Un partido que los blancos, con Xabi Alonso en el precipicio, pelearon hasta el último minuto y que se escapó en una ocasión clarísima errada por Carreras en el descuento. El técnico vasco trató de calmar al uruguayo, pero no sirvió. Era un nuevo título que se le escapaba al Madrid en mitad de un curso extremadamente difícil y el último duelo de Alonso al frente del Madrid.

Todo eso llegó tras los múltiples rumores que ponían a Valverde en contra de Alonso tras sus declaraciones en Almaty, donde aseguró que "no he nacido para ser lateral". Una frase que matizó después en un comunicado pero que creó un runrún a su alrededor. Él, durante meses, insistió en que no tenía nada contra el entrenador de Tolosa.

Este enfrentamiento con Tchouaméni, repetido durante el miércoles y el jueves, iniciado por la fuerza excesiva usada entre ambos en los choques durante un partidillo de entrenamiento y terminado con el uruguayo camino del hospital con un corte en la cabeza, ha llevado a muchos a recordar el pique de Valverde con Baena, otra muestra de lo caliente que es el futbolista charrúa.

Aquello reflejó también su carácter, aunque no tuvo que ver con nada futbolístico. Valverde acusó a Baena de mentar a su hijo no nacido durante el partido y se lo recriminó en el interior del Bernabéu, propinándole, según diversas fuentes, un puñetazo, aunque el incidente terminó sin sanción por no estar "debidamente justificado el delito". Lo que está confirmado que hubo fue un enfrentamiento entre ambos y una defensa, así lo aseguran los que mejor le conocen, del uruguayo ante su familia.

Ahora, Valverde, como Tchouaméni, se enfrenta a la apertura de un expediente disciplinario por parte del Madrid, a su ausencia en el clásico por prescripción médica y a un final confuso de una temporada todavía más extraña. Se irá a capitanear a Uruguay en el Mundial, pero como capitán del Madrid le quedan algunas cosas por resolver en Valdebebas.

La metamorfosis de Vingegaard para ganar el Giro: cambio de calendario, menos viajes y el entrenador que relanzó a Van Aert

La metamorfosis de Vingegaard para ganar el Giro: cambio de calendario, menos viajes y el entrenador que relanzó a Van Aert

La metamorfosis de Jonas Vingegaard arrancó después de los altercados en Madrid provocados por los manifestantes contra Israel y en favor de Palestina. Después de anotarse la accidentada Vuelta a España del pasado año, el danés decidió dar un golpe de timón a su carrera para buscar nuevos objetivos y generar más brío para seguir retando a Tadej Pogacar.

En el eje de ese nuevo ciclo aparece el Giro de Italia, que arranca este viernes en Bulgaria con una etapa llana con salida en Nessebar y meta en Burgas, a orillas del mar Negro. Por delante queda un recorrido de 3.468 kilómetros, con siete finales en alto (jornadas 7ª, 9ª, 14ª, 16ª, 17ª, 19ª y 20ª ). La etapa reina es la 19ª: Feltre-Alleghe (Piani di Pezzè), 151 km con ascensiones al Passo Duran, Coi, Forcella Staulanza, Passo Giau y Passo Falzarego, en los Dolomitas. Otra jornada que marcará distancia será la 10ª: crono llana de 40 km entre Viareggio y Massa. La prueba concluye el 31 de mayo, en Roma.

Vingegaard, que debuta en la Corsa Rosa, ganó la Vuelta de 2025 y los Tour de Francia de 2022 y 2023 y ahora pretende unirse a la selecta nómina de los siete vencedores de las tres grandes rondas: Jacques Anquetil, Felice Gimondi, Eddy Merckx, Bernard Hinault, Vincenzo Nibali, Chris Froome y Alberto Contador.

«Después de ganar la Vuelta necesitaba un cambio. Ya contaba con triunfos en dos grandes carreras, sólo me faltaba el Giro. Entonces me reuní con el equipo Visma, entendieron mis necesidades y modificamos la planificación prevista. Además, ya llevábamos cinco años repitiendo calendario. Me motiva mucho ganar el Giro», ha explicado el líder del Visma.

Un nuevo de rumbo también inspirado en Pagacar, que en 2024 afrontó con éxito la doble conquista Giro-Tour. «Estoy convencido de que el Giro me servirá para llegar más fuerte al Tour de Francia. No será como un entrenamiento de calidad, pero me ayudará mucho. Noto que hay una nueva energía en el equipo y dentro de mí», ha dicho en Eurosport.

Los expertos aseguran que afrontar el Giro con la intención de ganar supone un gran desgaste que suele pasar factura en el Tour. «Se asumen muchos riesgos, lo que hizo Pogacar hace dosaños es algo extraordinario», inciden.

Sólo dos carreras

Ese cambio de calendario y estrategia se ha traducido en una reducción de kilómetros y de viajes en la primera parte del curso. Una caída en enero, en un entrenamiento en Málaga, provocó su ausencia en el Tour de UAE. Hasta el inicio del Giro, Vingegaard sólo ha disputado dos carreras, pero con resultados espectaculares. En 15 días de competición se anotó la Volta a Catalunya y la París-Niza, en ambas ganó dos etapas. Abruma a sus rivales.

«Sigo convencido de que las rondas por etapas son las carreras que mejor se ajustan a mis características, y en ello voy a seguir centrándome. Si me preguntaran qué prefiero si ganar el Tour de 2026 o sumar las grandes, respondo que vencer en el Giro», ha señalado en el digital belga La Dernière Heure.

Vingegaard acude a la salida de Bulgaria tras realizar una preparación en altura en el Teide, donde ha coincidido con Sepp Kuss, su gregario de primer nivel, que ha publicado en Strava divertidas imágenes de sus entrenamientos por las solitarias carreteras de la montaña tinerfeño.

Nuevo supervisor

Los entrenamientos han sido controlados por su nuevo entrenador, el ex ciclista neerlandés Mathieu Heijboer, licenciado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, que antes relanzó la trayectoria de Wout van Aert. Hasta el pasado enero y durante los últimos siete años, Vingegaard estaba supervisado por Tim Heemskerk. Con la llegada del nuevo técnico, el danés buscaba más motivación y frescura. Ese cambio también ha ido acompañado de una profunda remodelación del equipo Visma, que arrancó el curso con las bajas de Simon Yates, Van Baarle, Valter, Bennot, Kooij y Uijtdebroeks. Sus puestos fueron ocupados por Armirail, Barré, Doul, Fiorelli, Piganzoli y Kielich.Los dos últimos han sido seleccionados para este Giro.

Vingegaard es el rival a batir en una edición de la Corsa Rosa diseñada para su lucimiento. Sus principales enemigos, ante las ausencias de Almeida, Del Toro y Carapaz, serán el británico Adam Yates (UAE) y el colombiano Egan Bernal (Ineos). Las opciones españolas en la general pasan Enric Mas (Movistar), que sólo ha competido 10 días, terminó 24º en la Volta a Catalunya. Los otros ochos españoles que parten de Bulgaria son Juanpe López, García Cortina, Marc Soler, Javier Romo, De la Cruz, Pablo Sevilla, Igor Arrieta y David González.

La inspiración del ciclista Javier Romo, entre el toreo y la fe: "He leído cuatro veces la Biblia, me ha enseñado mucho"

La inspiración del ciclista Javier Romo, entre el toreo y la fe: “He leído cuatro veces la Biblia, me ha enseñado mucho”

Al Giro de Italia en el que este viernes Javier Romo (Villafranca de los Caballeros, Toledo, 1999) debuta le acompaña la pequeña Biblia que le regaló un profesor cuando estudiaba en la Residencia Blume y era una de las grandes promesas del triatlón español. Es el amuleto de un ciclista contracorriente al que la pandemia y el impulso de Óscar Sevilla le hicieron cambiar de deporte, que encuentra en el toreo y en las conversaciones con los maestros Paco Ureña y Ángel Téllez, amigos y confidentes, la inspiración y el arrojo. Tras brillar recientemente tanto en la Tirreno Adriatico (12º) como en la Vuelta al País Vasco (7º), su puerta grande sería cazar una etapa en la Corsa Rosa.

Pregunta. Sorprendió en su debut en el Tour, hace dos años (23º). En la última Vuelta, un manifestante propalestino le salió de una cuneta y le arruinó. En la Itzulia también le tiraron...

Respuesta. La victoria está costando, pero son cosas que en el momento te cabreas y luego lo miras en frío y piensas: 'Que toda la mala suerte que tenga en la vida sea esto'. Tengo también mucha suerte de estar donde estoy. Y sobre todo de tener buenas piernas y poder disfrutar de días como el de la Itzulia o los que tuve en la Vuelta.

P. ¿Tenía ganas de Giro?

R. En septiembre ya lo pedí, porque era una carrera que me atraía. El frío, la lluvia... No me gusta, obviamente, pero creo que no me van mal esas etapas. Si te soy sincero, no he visto mucho del recorrido. Hay una crono larga por ahí por el medio, pero me gusta ir día a día. Hay etapas que te levantas con la pata tonta, como digo yo, y hay que intentar aprovecharlas.

P. ¿Mirará de reojo la general?

R. A veces se da que te metes en una fuga, coges tiempo... eso puede ser. Pero vamos, la idea es ir a buscar etapas. Creo que tenemos un líder claro que es Enric (Mas) e intentaremos ayudarlo.

P. ¿Después del Giro?

R. Aunque me hubiera gustado, a la Vuelta seguro que no repito porque tengo previsto ser padre. Ahora son seis semanas obligatorias de baja y si todo va como tiene que ir... No sé la idea que tiene el equipo, pero espero, si todo va bien, estar en el Tour.

P. Allí estará Paul Seixas. ¿Qué le pareció de cerca en la Itzulia?

R. Se le ve bastante maduro para la edad que tiene y bueno, pues si va rápido, porque no va a ir al Tour. Yo no lo veo mal. Y la verdad es que va bastante rápido.

Romo, en una rueda de prensa de principios de año.

Romo, en una rueda de prensa de principios de año.GettyMUNDO

P. En 2020, aún triatleta, se presenta al campeonato de España sub'23 en Úbeda y lo gana... ¿Cómo lo recuerda?

R. Corrí sin presión, simplemente por disfrutar. Tampoco esperaba nada, ni ser profesional. Lo hice aprovechando el momento, la oportunidad que me dio la vida. Porque para mí simplemente ser ciclista amateur era ya la leche. Disfruté y todo salió mejor de mejor de lo esperado. Y ahí pues vi que... joder, nunca había pensado que podía ser ciclista.

P. ¿Echa de menos el triatlón?

R. Cuando hablo con mis padres lo recuerdo como la época en la que más he disfrutado, especialmente mi etapa en el CAR de Madrid. Eres un niño, estás con gente que hace lo mismo que tú... Vas a clase con gente con la que te entiendes, que llevan tú mismo estilo de vida. Ahora en el ciclismo intento ser profesional, un poco más maduro, porque ahora se ha convertido en trabajo.

P. ¿Sigue nadando o corriendo?

R. Los primeros años sí que mantuve lo de correr y nadar, pero este último poco o nada. Me gustaría, pero con mi entrenador hemos decidido centrarnos más en la bici y he hecho gimnasio y poco más.

P. A alguno en el pelotón no le gustaba mucho su pasado triatleta...

R. Ahora ya soy un poco más respetado. No es que fuese algo grave, son cosas normales.

P. ¿De dónde le viene la afición taurina?

R. Igual que me pasó con el deporte, no es algo de familia. Aunque tengo recuerdos con mis abuelos, las tardes de toros en verano en Castilla-La Mancha Televisión. No sé por qué, pero desde pequeñito me encantaba ver los toros. Después, por una serie de casualidades, tengo dos amigos, que uno ha sido torero y otro lo sigue siendo. Y también me han ayudado a conocer el mundillo desde dentro. He hecho muy buena amistad, me gustan los toros y tampoco me da miedo exponerlo.

P. Paco Ureña y Ángel Téllez, con el que compartes entrenamientos en bicicleta.

R. Sí, sí. Salgo con él a entrenar y algún día casi que me pone las pilas. Y Paco hace mucho rodillo para su preparación y también tengo muy buena amistad con él. En mis ratos libres intento estar con ellos, salirme un poco de lo que es la bici y aprender. Paco, por ejemplo, es una persona con mucha experiencia en la vida y he aprendido también mucho de él.

P. ¿Hay algún consejo suyo que le haya marcado?

R. Me transmite tranquilidad, que crea en mi trabajo, que tarde o temprano todo sale. Me hubiera gustado ir a verle este año en San Isidro, torea el 17 y el 31. Pero, como le dije: "Espero no poder ir a verte porque si puedo es que algo ha salido mal". Así que estaré siguiéndole desde la tablet.

P. Son mundos muy diferentes, pero, ¿también tienen cosas en común?

R. Sí, yo encuentro muchos aspectos en común y esas charlas que tengo con Paco la verdad es que me ayudan mucho a afrontar después momentos en el pelotón, que también tienes miedo, que tienes que echarle valor. Hay caídas que son parecidas a las cogidas. Y la forma de afrontarlas: hay que seguir para adelante. Sí, la verdad es que me inspiro mucho en el toreo.

P. No creo que te lo permitan por contrato, pero, ¿te pondrías delante de un toro?

R. No, no. Yo creo que ni aunque el contrato me dejara me pondría. No tengo valor. Me gusta y ojalá poder tener valor, pero no lo tengo.

P. Eres muy religioso. ¿Cómo te ayuda ese mundo espiritual?
R. Sí. Él no se acordará, pero tuve un profesor cuando estaba en la residencia Joaquín Blume me marcó mucho. Me regaló una Biblia tamaño mini, que es como un amuleto que llevo siempre. La habré leído tres o cuatro veces. Es el mejor libro que he leído, me ha enseñado bastantes cosas. Sí, soy muy religioso, tengo bastante fe. Mi familia también, mis abuelos, mis padres... Cuando puedo, aprovecho para ir a misa con ellos o con mi pareja.

P. ¿Te sientes un ciclista a contracorriente?

R. No te sé decir. Creo que todos somos muy diferentes y no soy ni mejor ni peor. Intento tener mi personalidad y hacer lo que me gusta, pero tampoco lo hago por intentar ser diferente. Lo hago porque me sale del corazón, soy así. Todo lo que hago, intento no hacer daño a nadie, ser buena persona, pero no por llamar la atención.

P. Quería preguntarte por tu evolución, porque has llegado tarde, entre comillas, al ciclismo.

R. Lo sé y sí que veo que año a año voy progresando. No a pasos agigantados, pero cada año doy un pasito más. Creo que mi madurez como ciclista va a llegar un poco más tarde e intento ser cada año un poco más regular, aprender de los errores, sobre todo en cuestión de entrenamientos, de cómo tengo que comer, cómo tengo que competir y sobre todo tomarme las cosas con más tranquilidad. Confiar en el trabajo que hago pues creo que va a dar sus frutos.

P. Me hablas de tranquilidad. ¿Antes eras más impulsivo?

R. En el en el sentido de que muchas veces, una mala carrera te la tomabas como que se ha acabado el mundo. Y creo que no hay que darle tantas vueltas. Olvidar lo que ha pasado y centrarte en lo que va a venir.

Luiz Tonidandel, el mayor coleccionista de pines olímpicos del mundo: "No son una excusa para ligar"

Luiz Tonidandel, el mayor coleccionista de pines olímpicos del mundo: “No son una excusa para ligar”

Los pines. ¿Los pines? Sí, los pines. En los años 90 estuvieron de moda: cosas del grunge. Una chaqueta tejana o una chupa de cuero con sus pines de Nirvana o de Guns N' Roses era lo más, pero desde entonces se ven pocos, por no decir que ya no se ven. Están pasados de moda, perdidos en cajones. Pero en cuanto empiezan unos Juegos Olímpicos hay centenares de aficionados que se vuelven locos por los pines, que viajan miles de kilómetros por los pines, que preguntan a propios y extraños para conseguir más pines.

«¿Tienes un pin?». En todas las sedes siempre hay un coleccionista con ansias de ampliar su muestrario. El Olympic Collectors Club se congratula de tener más de 500 miembros de más de 30 países y, entre ellos, la estrella, el referente, la cabra, es el brasileño Luiz Fernando Tonidandel. Sus más de 4.000 piezas le elevan en la cima del coleccionismo olímpico de pines, un coleccionismo que presume de no haber caído en la vorágine capitalista que rodea otros objetos. Aquí no se vende.

¿Qué valor tiene su colección de pines olímpicos?
No lo sé, nunca he pensado en ponerla a la venta. Para mí cada pin representa algo que he vivido, personas que he conocido, historias que he experimentado. Venderlos sería renunciar a una parte de mi vida. Incluso guardo los pines duplicados para intercambios, nunca los vendo. Así tengo una sensación de continuación. Cada edición de los Juegos Olímpicos guardo pines para la siguiente.

Dueño de su propio modelo

Tonidandel, conocido en Instagram como @LuizOlympicPins -tiene más de 50.000 seguidores-, charla con EL MUNDO desde Curitiba, donde trabaja como asesor de proyectos empresariales. siempre que no haya Juegos. Si hay Juegos lo deja todo, desempolva sus ahorros y se desplaza donde haga falta. «Todo empezó en 2008, en los Juegos Olímpicos de Pekín, un poco por casualidad. Un entrenador brasileño que conocía me dio mi primer pin y no entendí del todo lo que significaba. Pero con el tiempo me di cuenta de que había algo profundo. El pin es una forma de volver a recordar: quién me lo dio, donde estábamos, qué estábamos viviendo juntos», cuenta.

En la primera edición, Atenas 1896, ya existía una suerte de pines que ayudaban a reconocer a los atletas, pero el coleccionismo nació en Los Ángeles 1984. Un patrocinador, Coca-Cola, vio que había aficionados interesados y creó el Centro de Intercambio de Pines, hoy en día convertida en una sede más. Para cada edición olímpica se fabrican entre 5.000 y 6.000 pines diferentes con diseños de los diferentes comités nacionales, de los sponsors, de algunos medios de comunicación, de las estrellas e incluso de los voluntarios. El mismo Tonidandel tiene su propio modelo, que regala a quien se lo pide.

¿Cuál es el más raro que tiene?
Es difícil escoger. De los últimos Juegos Olímpicos de París tengo uno de Snoop Dogg, con los cinco aros salió de su boca como si fueran humo de un cigarro. Tengo otro de una sesión del COI en Roma que es extremadamente raro o uno de Corea del Norte, producido en cantidades muy limitadas. La persona debía estar asumiendo un gran riesgo al intercambiarlo.

"Sólo quiero hacer amigos"

Según Tonidandel, el coleccionismo de pines exige una planificación intensa meses antes de cada ceremonia de inauguración. «Mucha gente piensa que es llegar e intercambiar y no es así. Tenemos grupos ya formados y nos organizamos porque algunos pines son extremadamente limitados y desaparecen rápido. Durante los Juegos hay zonas específicas de intercambio, puntos de encuentro, y hay que fijarse en quien va por la calle con la acreditación llena de pines. Esa suele ser una señal de que esa persona está abierta a intercambiar», anota el brasileño que niega el rumor más extendido.

Siempre se ha dicho que el intercambio de pines sólo es una excusa para que los deportistas -o los que no lo son- liguen durante los Juegos. «Los pines son un rompehielos universal, he intercambiado sin decir ni una sola palabra. Pero para mí no son una excusa, mi objetivo es hacer amigos, no otra cosa», finaliza Tonidandel a la espera de la próxima cita, Los Ángeles 2028, para ampliar su ya amplísima colección.

Fede Valverde explica su versión de la pelea con Tchouaméni: "No me ha pegado, ni yo a él. Aquí hay alguien detrás que corre rápido con el cuento"

Fede Valverde explica su versión de la pelea con Tchouaméni: “No me ha pegado, ni yo a él. Aquí hay alguien detrás que corre rápido con el cuento”

Fede Valverde ha roto su silencio después de su pelea con Aurelien Tchouaméni, por la que terminó en el hospital tras sufrir un corte en la cabeza después de golpearse con una mesa en plena trifulca. "En la discusión me golpeé accidentalmente contra una mesa haciéndome un pequeño corte en la frente que requirió una visita protocolar al hospital. En ningún momento mi compañero me ha pegado y yo tampoco lo he hecho", aseguró el uruguayo en un texto compartido en sus redes sociales, donde insistió en que el problema surge "producto de una jugada en un entrenamiento".

El futbolista cargó duramente contra la persona que filtró la noticia de su enfrentamiento con el francés: "En un vestuario normal estas cosas pueden suceder y se zanjan entre nosotros mismos sin que salga a la luz. Evidentemente aquí hay alguien detrás que corre rápido con el cuento, sumado con una temporada sin títulos donde el Madrid siempre es el punto de mira y todo se magnifica. Entiendo que para ustedes sea más fácil creer que nos hemos cagado a piñas o ha sido intencional, pero eso no sucedió", insistió.

Después, Valverde pidió perdón por "discutir con un compañero". "Siento que mi enfado con la situación, mi frustración de ver que alguno de nosotros estamos llegando con las últimas fuerzas al final de temporada rompiéndonos el alma me haya alcanzado hasta llegar al límite de discutir con un compañero".

Y recalcó que el Madrid "es una de las cosas más importantes de mi vida". "Lo siento de corazón porque me duele la situación, me duele el momento que estamos pasando. El Madrid es una de las cosas más importantes de mi vida y no puedo ser ajeno. El resultado es una acumulación de cosas que terminan en una pelea sin sentido perjudicando mi imagen, dejando el beneficio de la duda de que se invente, difame y agreguen condimento a un accidente, que no tengo dudas que los roces que podamos tener fuera de un campo adentro dejan de existir y si tengo que defenderlo dentro de un estadio seré el primero", dijo sobre su relación con Tchouaméni.

Para acabar, se puso "a disposición del club y de mis compañeros" tras la apertura de un expediente a ambos futbolistas. "Me entristece pasar por esta situación que me impide jugar el próximo partido por decisiones médicas porque siempre fui hasta el final, hasta las últimas consecuencias y me duele más que nadie no poder hacerlo. Estoy a disposición del club y de mis compañeros para colaborar en cualquier decisión que vean necesario".

El Real Madrid de Garuba acaba con la resistencia del Hapoel y regresa a la Final Four

El Real Madrid de Garuba acaba con la resistencia del Hapoel y regresa a la Final Four

El Real Madrid está de regreso a la Final Four, a la lucha por el cetro continental, su razón de ser. A la segunda, en el improbable escenario del Botevgrad Arena, remató al Hapoel de Tel Aviv y la serie ya no volverá al Palacio. No es un título, pero estar en Atenas es un logro de este colectivo que fragua a fuego lento Scariolo, superando borrones como el de la Copa. [81-89: Narración y estadísticas]

Lo consiguió a la segunda, sin Tavares de nuevo y superando esa extraña parálisis que le lleva atenazando toda la temporada a domicilio en Europa. Se desmelenó al fin, intuyó la presa y no la soltó. Bailó al ritmo atildado de Maledon, a lomos de la garra de Garuba, del colmillo de Andrés Feliz. Secundarios indispensables para completar la obra de Campazzo, el principio y el fin de todo en este Madrid. Ni el empeño de Micic ni la rotunidad de Oturu (29 puntos) pudieron con todo eso.

Fue un triunfo de dureza mental. De esos que gustan a los entrenadores. De superar cada obstáculo, incluido un mal comienzo y otra actuación sin demasiado brillo de Hezonja. Fue un paso adelante de tantos que se refleja en la batalla por el rebote y en la cantidad de asistencias. Todo, acompañado por el indispensable acierto: apenas fallaron un tiro libre.

Esta vez el guion fue diferente al del martes, un mal amanecer y un rotundo despertar. La prueba del algodón para Alex Len, la ausencia de Tavares, no le está sentando bien al gigante ucraniano, al que Oturu le hizo trizas en un arranque preocupante (13-4, 10 puntos del nigeriano). Todo lo contrario Garuba, agarrando la oportunidad. Dos equipos diferentes según el pívot que esté en cancha.

Porque fue salir el de Azuqueca, con su mano vendada por el golpe del partido anterior, y llegó la revolución. Despertó el Madrid con rabia, un parcial de 8-32, velocidad, triples y rebotes ofensivos; alegría. Un ciclón que alargó Maledon y un tramo en el que el Hapoel se tambaleó como un boxeador sonado (21-36). Pero fue regresar Len y Oturu, también Llull en ese mal rato en pista, y de nuevo la batalla cambió de color, ahora, poco antes del descanso, la inercia en favor del local, un 3-13 para darle vida. Aunque Campazzo dejara un triple sobre la bocina para los highlights...

Scariolo había encontrado la fórmula: escapar del ritmo áspero de Itoudis. Más Campazzo y menos Micic. Las transiciones fugaces de Maledon, Feliz... la defensa de Deck sobre Elijah Bryant. Pese a Oturu, el rebote era dominado totalmente por el Madrid y esa era la mejor forma de controlarlo todo. Aunque eran las pérdidas el principal lastre.

En la frialdad del Botevgrad Arena, el Hapoel empezaba a dar muestras de rendición ante el bloque duro del Madrid, ante el ímpetu de Feliz y Garuba. Echaba de menos a Malcolm y los triples de Blakeney, baja de última hora. Pero el empeño de Micic era grande. Fueron dos acciones de esas que cambian partidos las que sentenciaron al Hapoel. Un dos más uno sobre la bocina del tercer cuarto de Maledon y un triple nada más comenzar el cuarto de Lyles. Al poco, un más 15 que era ya remar a favor de corriente. Por supuesto, Garuba fue el que puso el remate, una de las mejores noches de su carrera.

Este Madrid, aún con tantas cosas por mejorar y a la espera de Tavares, se las verá en el OAKA con el Panathinaikos o el Valencia. Aunque eso será otra historia.

El principio de autoridad perdido en el Real Madrid: ni entrenador, ni capitán, ni presidente

El principio de autoridad perdido en el Real Madrid: ni entrenador, ni capitán, ni presidente

Donde antes se comían pipas, ahora se comen hostias. Las cáscaras que caían junto al banquillo, como si fuera el banco de un parque, mientras el Madrid perdía ante el Mallorca en el terreno de juego, colmaron la paciencia de Florentino Pérez, que dos días después presentaba su dimisión: "Los he malcriado". Veinte años después, de 2006 a 2026, lo que se cae es un futbolista golpeado por un compañero. Palabras mayores que precisan de una respuesta ad hoc con lo sucedido en el marco de una crisis que ha superado al ser superior.

Que el presidente malcría a los jugadores no hace falta que lo repita, ya lo sabemos. El problema es cuando los malcriados pierden el respeto al club, y no sólo con las manos. Lo hizo Vinicius con sus exagerados aspavientos al ser sustituido por Xabi Alonso y lo ha hecho Mbappé al tomarse unas vacaciones en el mar, lesionado y con su equipo en crisis. El Madrid necesita con urgencia fijar el principio de autoridad que, hoy, no se aprecia en ninguna parte, como si el club no tuviera entrenador, capitán ni presidente.

Valverde disputa un balón.

Valverde disputa un balón.EFE

En apenas una semana, Rüdiger da una torta a Carreras, Valverde es atendido en el hospital tras un enfrentamiento con Tchouaméni y el viajecito de Mbappé a Cerdeña avergüenza al vestuario, al entrenador y a los aficionados. Arbeloa ha decidido decir algo más de lo que, en 2006, decía el devoto López Caro. Es innegable el paralelismo en el banquillo después de fracasar otros proyectos, aunque el tiovivo de entrenadores de entonces nada tiene que ver con la época actual. López Caro no presenció, que sepamos, escenas como las que se han dado en el vestuario de Arbeloa. Si las ha visto y no ha actuado de forma contundente, algo para lo que está facultado, es que después de sentir que sus hombres no han corrido lo suficiente, ha decidido que se pudran en sus propias miserias.

El entrenador, que se definió como un soldado del club, colmó de elogios a Vinicius al llegar, fuera por orden, consejo o convicción, con el objetivo de recuperar emocionalmente al jugador más diferencial, junto a Mbappé. La realidad es que otros también lo necesitaban. Los que corren. Ahora dice Arbeloa que los rivales corren más que sus jugadores. Normal. Para hacerlo se necesita creer y sentirse querido. Desengañado, mastica el rencor en esta cuenta atrás que todavía puede empeorar. Entre perder y descomponerse hay diferencias.

Arbeloa, en rueda de prensa

Arbeloa, en rueda de prensaEFE

Uno de los que no se ha sentido querido por el entrenador es Carvajal, y eso ha sido clave para la atmósfera del vestuario, que perdió la voz del gran capitán. El brazalete pasó en el campo a Valverde, un tipo introvertido, de pocas palabras y con ataques de ira. Ya tuvo uno con Baena, al que agredió en el parking, una vez duchado, por algo que supuestamente le había dicho contra su familia en el terreno de juego. El club no tomó ninguna medida por una acción que no puede tolerarse en sus instalaciones, sean cuales sean las circunstancias. Tampoco lo hizo con Vini tras sus protestas contra su entrenador en el clásico. Mal asunto. Veremos qué sucede ahora con Valverde y Tchouaméni, más allá de un expediente protocolario o la posible baja del uruguayo por prescripción médica.

Las pruebas del deterioro del vestuario no están únicamente en lo que ocurre, sino en lo que se cuenta. Todo. La solución fácil es dirigir el foco del 'casting' para el banquillo hacia el modelo de entrenador-látigo. Una estupidez. Los jugadores de alto nivel se ríen de los látigos. La gravedad de la situación actual, sin jugadores con la autoridad moral de Modric o Kroos, ni pacificadores como Ancelotti, exigen que el elegido para la reconstrucción sea claramente reforzado por Florentino como hasta ahora sólo hizo en una ocasión. El presidente está desgastado por el tiempo, como toda su guardia de corps, angustiada por el futuro, pero esta vez no se va a marchar, pese a haber escuchado pitos en el Bernabéu.

Esta crisis no se soluciona con un cambio de cromo en el banquillo. Es más profunda. La llegada de Xabi Alonso se produjo, precisamente, para reconducir a un equipo que se había adocenado en el último año de Ancelotti, según el análisis del propio club. Después de amortizarlo en meses, ahora se pelean, cuchichean, se delatan, ríen y algunos dejan de correr. La reconstrucción exigirá también dinero, mucho, porque hay futbolistas sobrevalorados, y eso preocupa en un Madrid que busca ingresos, pero el dinero sin autoridad acabará en las mismas hostias, porque ya no se comen pipas.