El regate surrealista de Mourinho al Madrid y a la prensa en el Bernabéu y la "lesión" de Mbappé: "Tenemos un diagnóstico, pero no soy yo el que debe decirlo"

El regate surrealista de Mourinho al Madrid y a la prensa en el Bernabéu y la “lesión” de Mbappé: “Tenemos un diagnóstico, pero no soy yo el que debe decirlo”

Era la cabina de prensa número 6, en el sector 4 de la zona habilitada para los medios de comunicación en el Santiago Bernabéu. Ahí, entre la Cadena Ser y Benfica FM, Jose Mourinho tenía planeado su regreso. Desde ahí debía ver la vuelta del playoff entre su equipo y el Real Madrid, la primera vez que veía un partido oficial en Chamartín desde su salida en 2013. Pero Mourinho, The Special One para todo, no apareció. Llegó en el autobús del conjunto lisboeta al interior del estadio y se bajó para alentar a los suyos, pero no se dejó ver en público. Volvió al autocar y desde allí observó la eliminación del Benfica.

Habían pasado 4.652 días desde su última noche en el banquillo del Bernabéu. Aquella despedida entre el amor y la rabia en un duelo contra Osasuna, el 1 de junio de 2013. Su etapa terminó con otra semifinal de Champions perdida y con otra rodilla hincada en Liga, donde se alejó a 15 puntos. Unos resultados deportivos que unidos a la pérdidas de sensaciones y buena convivencia con parte del vestuario, del club y de la grada pusieron el punto y final a los tres años más intensos que se recuerdan en la memoria mediática del Madrid.

Quizás por eso, por el foco que ha sido siempre Mourinho para la prensa y el entorno del conjunto blanco, su regreso ha sido tan curioso. Tan surrealista. En la previa pisó el césped del Bernabéu para dirigir el entrenamiento del Benfica, pero rechazó comparecer en la sala de prensa ante los medios, a pesar de que aún estando expulsado en la ida podía hacerlo. Dejó su lugar a su segundo y no ofreció palabras. Antes, eso sí, había firmado autógrafos y había sonreído ante los «vuelve a Madrid» de algunos de los fans que se acercaron al hotel.

Ya en la mañana del partido, Mourinho dejó el hotel del Benfica en un taxi durante dos horas y reapareció a media mañana. Un paseo, una cita o una reunión que no ha trascendido. Ya en la tarde, máximo surrealismo. Después de la expulsión de la ida no se podía sentar en el banquillo, así que la megafonía del Bernabéu anunció a João Tralhão, su segundo, y dejó a Chamartín sin la posibilidad de ofrecerle un cántico o una ovación. No hubo nada.

Los periodistas, esperando

En los pasillos del estadio reinó la incertidumbre. El Benfica había pedido al departamento institucional del Madrid una cabina de prensa para que Mourinho viera desde ahí el partido con alguno de sus asistentes. La famosa cabina 6, adecentada con tres sillas y un amplio catering con hamburguesas, frutos secos, fruta, agua y patatas fritas. A ella se acercaron varias decenas de periodistas para capturar en foto o vídeo la llegada del portugués al interior del Bernabéu. Una situación peculiar que obligó al club blanco a avisar al diferentes trabajadores de dicho departamento y a varios miembros de seguridad, que crearon un perímetro invisible al que los medios no se podían acercar. Ni siquiera a las mesas habilitadas para el trabajo, aunque fuera para otro tema. Algo que nunca había sucedido en la zona de prensa.

La prensa esperando a Mourinho el miércoles.

La prensa esperando a Mourinho el miércoles.E.M.

Todo, comida, prensa, seguridad y trabajadores del Madrid, para nada. Mourinho dejó colgado al Madrid y volvió al autobús con varios asistentes para desde allí, a través de un iPad, ver el decisivo duelo entre su equipo y el Madrid. Un Madrid al que, según pudo saber este periódico, sigue teniendo la ilusión de volver algún día.

El portugués fue el gran protagonista del partido junto a Mbappé mientras la grada decía «no al racismo» en respuesta a Prestianni, sancionado por la UEFA por su presunto insulto racista a Vinicius. Mbappé, por su parte, fue baja a última hora por las constantes molestias en la rodilla izquierda que arrastra desde diciembre. La ausencia del francés fue la segunda situación surrealista del día en el Madrid.

En la previa, Arbeloa había asegurado que «Mbappé está preparado para jugar mañana». Pero ya en la tarde del martes comenzó el runrún sobre su estado físico, y por la mañana ni siquiera entró en la convocatoria. «Hemos hablado él y yo con los médicos, y creemos que lo mejor es que pare, que se recupere y que vuelva al 100%. Creo que no va a ser cuestión de días, sino que va a ser un poco más largo», anunció el técnico, que rechazó hacer público el diagnóstico. «Tenemos un diagnostico, pero no soy yo el que tiene que dar ese tipo de datos. Tenemos claro qué es lo que le ha pasado y lo que le está pasando. Y queremos que se recupere al 100% y por eso hemos decidido que parase», insistió.

Vinicius marca y baila camino de los octavos de la Champions

Vinicius marca y baila camino de los octavos de la Champions

Vinicius juega contra todos y contra todo. Contra los rivales. Contra el racismo. Contra la irregularidad de su propio equipo. Contra sí mismo. Demasiados desafíos, quizás, pero desafíos estimulantes, sea en el gol, la protesta o el bailecito junto al banderín, como si lo hiciera junto a una garota. Ese Vini en estado puro es el que ha conocido el Benfica, con dos goles de categoría en esta eliminatoria, uno de Da Luz y otro en el Bernabéu, la ira por un presunto insulto, las miradas provocadoras y la samba. La Champions ya lo conoce, la Champions que ya ha ganado y lo aguarda, en octavos, no solo contra Sporting de Lisboa o Manchester City, posibles rivales del Madrid. Contra todos.

Hay algo de narcisismo en el brasileño y en eso tiene a quien parecerse. En esto del fútbol, sobra. Que se lo pregunten a José Mourinho. Special One, en la victoria o la derrota, jugó al escondite y Prestianni jugó a no jugar para que lo hicieran los suyos, después de una sanción que era como un pacto a dos, Benfica-UEFA. Una vez descargada la atmósfera, había que jugar, y para eso este Madrid tiene problemas. No es una novedad.

Dificultad en la construcción

La dificultad en la construcción del juego se ha convertido ya en un problema sistémico que enlaza las últimas noches con Ancelotti con la era de Xabi el breve y la itinerancia de Arbeloa, enjuto e hierático, como un personaje de El Greco. Como el 'Caballero de la mano en el pecho', ante la duda se señala el escudo. Todos sabían y todos saben lo que pasaba, pero todos dijeron «¡señor, sí señor!»

También lo sabe Mou, un especialista en hacer malo a los contrarios. En el Bernabéu elevó la presión, hecho que agravó los problemas del Madrid en la salida de la pelota, y ajustó muy bien a los suyos en el repliegue. En esas circunstancias y sin Mbappé, lesionado, era más necesario que nunca encontrar a Vini.

El brasileño asumió el rol, pero en la banda encontró a lo mejor del Benfica. Dedic ya redujo mucho las opciones de Vini en Da Luz, aunque sin poder impedir la explosión de su gol en la ida. En el Bernabéu fue un hueso, aunque no siempre pudiera detener al brasileño, letal en el desenlace, y un peligro en el despliegue de los portugueses.

El bosnio es, a sus 23 años, un futbolista muy interesante, al que seguir. No es la única arma del Benfica, con el otro Araujo en la zona de los centrales, Richard Ríos en los medios, el incansable Barreiros, Rafa Silva y el rápido Schjelderup o el tormento de Pavlidis, que exploró con intención los espacios libres entre los centrales y Trent. El inglés es el guante del Madrid a balón parado, pero a su espalda no está de más dejar unas crucecitas.

La del Benfica es una nómina muy lejos de la del Madrid por calidad, pero la sensación de equilibrio que ha dejado se debe a su entrenador y a la falta de un entrenador estable en el Madrid. Poco más se le puede pedir a Arbeloa, que sigue con la mano en el pecho y ha alcanzado los octavos, que ya estaban en el guion, tras pasar por un inesperado play in. Al menos, no es un pecho frío.

Los imposibles de Courtois

El Benfica se adelantó en el marcado porque mejor fue su puesta en escena frente a un Madrid incómodo. Quizás una atmósfera cargada le habría ido menor para inyectarle adrenalina. Pavlidis encontró metros en la derecha y su centro lo interceptó Asencio, pero para inventar un remate peligrosísimo a su propia puerta. Courtois reaccionó al fuego amigo como lo haría más tarde al fuego real, enemigo, ante un disparo durísimo y colocado de Ríos. El rechace, sin embargo, encontró de frente a Rafa Silva, que en dos tiempos logró lo que ya era inevitable.

Con la eliminatoria igualada, las dudas que el Madrid se trajo de Pamplona, ya sin liderato de la Liga, y un rival sin miedo escénico alguno en el Bernabéu, la situación era peliguada. El gol de Tchouaméni, a los dos minutos, fue, pues, como un Lexatín, pero en vena. El único error en una entrega hasta entonces del Benfica dio la oportunidad al Madrid de atacar el área con más gente. Valverde progresó hasta el fondo y Tchouaméni se frenó, con toda la intención. El pase del uruguayo lo encontró en la posición perfecta. El golpeo fue preciso, medido.

Sólido y asistente Valverde

El gol no es ajeno al francés, como ha demostrado en el pasado, pero su posición, hoy, más atrasada, le aleja de la zona erógena. No hay quien lo mueva. En esta eliminatoria y durante toda la temporada, es de lo más respetable. También lo fue Valverde, cuyas conducciones no necesitan de la regularidad del equipo. Suyas fueron las dos asistencias.

El empate dio al Madrid más tranquilidad y más balón, pero el hombro de Gonzalo le privó de una ventaja mayor después de que Güler encontrar la red tras un quilombo. Lo conservó tras el descanso, aunque la crecida del Benfica, que se sostuvo sin cambios casi hasta el final, aumentó el compromiso, hasta que un robo permitió a Valverde encontra a Vini en el espacio. Corrió y definió, preciso, para llevar la calma al Bernabéu e irse al banderín. No bailó una Samba para tí. Es una samba contra todos.

El Bodo/Glimt asombra en la Champions desde el círculo ártico por su osadía y sus cepillos de dientes gigantes

El Bodo/Glimt asombra en la Champions desde el círculo ártico por su osadía y sus cepillos de dientes gigantes

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Como un rayo. Así es como el sorprendente Bodo/Glimt (glimt es rayo en noruego) ha fulminado al último finalista de la Champions para hacer historia y convertirse en el primer club noruego en plantarse en los octavos de final de la máxima competición europea pese al parón de su liga. En Noruega, se disputa en año natural, y la nueva edición no arrancará hasta el próximo 14 de marzo. Debido a la adversa climatología, su campo es de césped artificial.

Este conjunto nórdico, cuya localidad se encuentra muy cerca del círculo polar ártico y que ronda los 53.000 habitantes, tiene una historia marcada por su capacidad de superación. Y, también, por un buen número de vaivenes. No se estrenó en la élite del fútbol de su país hasta 1977, 61 después de su fundación. Debutó en Europa un año antes, gracias a un triunfo en la Copa en 1975 que le permitió jugar la Recopa en el curso 1976-77. Su aventura, con todo, duró muy poco: el Nápoles lo apeó en la primera ronda al ganar 0-2 en Noruega y 1-0 en Italia.

Tras caer a segunda en 1980 y ascender en 1993, volvió a descender hasta en tres nuevas ocasiones, siendo su paso más breve el último, ocurrido en la campaña 2017. Desde 2018, no sólo ha logrado aposentarse en primera, sino que lo ha hecho con nota, con cuatro campeonatos y tres segundos puestos en los últimos ocho años. Títulos que, a su vez, se suman a la Copa noruega conquistada en 1993, así como a nueve campeonatos de la denominada Copa Noruega del Norte, disputada entre 1929 y 1969 y cuyo germen fue la prohibición de que los equipos del norte del país jugaran la Copa noruega, veto levantado en 1962, que provocaría la paulatina pérdida de importancia del trofeo hasta su desaparición.

Los aficionados del equipo cuentan con una particular tradición: suelen acudir al estadio llevando cepillos de dientes gigantes. El origen de esta curiosa manera de animar a los suyos estaría en el hecho de que, en la década de los 70 del siglo pasado, el encargado de dirigir los cánticos de un sector del campo pidió algo que le sirviera como batuta y le dieron un cepillo de dientes amarillo. Lejos de incomodarse por el hecho, los seguidores abrazaron decididamente el gesto. Y no solo ellos. Durante unos años, no fue extraño que los jugadores visitantes recibieran un cepillo de dientes, de tamaño normal, antes de los partidos.

A nivel deportivo, no puede decirse que el Bodo/Glimt cuente con rutilantes estrellas, aunque sí es cierto que hay futbolistas ahora particularmente conocidos que han pasado por sus filas, como Alexander Sorloth, autor del hat trick que le permitió al Atlético de Madrid dejar en la cuneta al Brujas en la ronda previa de la Champions. Los rojiblancos, de hecho, han sido una de las dos víctimas ilustres del equipo noruego en la fase de liguilla de la presente edición de la máxima competición continental. Los colchoneros fueron derrotados por 12 en el Metropolitano. El Manchester City de Pep Guardiola cayó por 3-1 en Bodo, el mismo resultado que se llevaría el Inter en ida de la ronda previa a los octavos de final. El Tottenham y el Dortmund firmaron sendos 2-2. El primero, en Noruega. El segundo, en Alemania. Su jugador más destacado es el danés Kasper Hogh, quien suma 44 goles en los 85 encuentros que ha disputado con el equipo noruego, y fue uno de los máximos anotadores de la última Europa League.

En la segunda máxima competición continental, precisamente, el Bodo/Glimt estuvo a punto de dar una sonada campanada el curso pasado. Se plantó en semifinales, tras quedar noveno en la fase de liguilla y eliminar consecutivamente al Twente, al Olympiakos y a la Lazio, en este último caso, por penaltis. Solo el ganador, el Tottenham, pudo hacer añicos su sueño.

La "máquina" Sorloth, el futbolista sin emociones: "Me alegro mucho, pero soy noruego"

La “máquina” Sorloth, el futbolista sin emociones: “Me alegro mucho, pero soy noruego”

Revelaba tras la victoria ante el Espanyol Simeone que había tenido una charla con Sorloth por las ocasiones falladas ante el Brujas en los minutos que disputó. Lejos de ser un mensaje de reproche, el técnico argentino, según manifestó el propio jugador, le brindó palabras de motivación y de cómo mejorar su trabajo. "Me encanta hablar con él porque tiene buenas palabras", expresó el goleador de la noche abrazado al balón del encuentro. Le habló de que tuvo tres oportunidades y le alabó la actitud pese a sus fallos. Pero en el Metropolitano, esas mismas oportunidades se convirtieron en goles. Un hat-trick de reivindicación y victoria.

"Sorloth tiene lo que no tiene ninguno de sus compañeros", expresó el técnico argentino de un gigante noruego que, en este 2026, muestra más olfato que ninguno. Son 10 tantos, el máximo goleador rojiblanco y, en estos 90 minutos frente al Brujas, consiguió convertir los mismos que llevaba en toda su carrera en la máxima competición continental. "Tengo hambre y quiero continuar así", declaró en zona mixta para luego admitir, entre risas, que su personalidad noruega le impide mostrar las emociones ante la frialdad al celebrar sus tres tantos ante los belgas. El delantero agradeció los pases a sus compañeros y uno de ellos le lanzó el piropo que se merecía. "Es un máquina", apuntó Johnny Cardoso, el otro gran jugador del partido.

El brasileño ha encontrado por fin la continuidad que le era esquiva por las lesiones y, en apenas dos partidos, ha mostrado las virtudes que le trajeron al Atlético y, además, coronadas por un gol que dio la tranquilidad ante el Brujas. "Desde que llegué aquí soñaba con noches así", concedió el mediocentro que se mantuvo firme en la faceta defensiva y vertical en la ofensiva.

Ese esfuerzo, y el de todo el equipo, valió un halago del argentino a una plantilla que dice que está comprometida tanto los titulares como los suplentes. "Muchos jugadores nuevos estos dos últimos años y volver a reinventarnos no es fácil. Cuando ves la convicción de los suplentes te sigues emocionando. Ese compromiso me hace sentir muy identificado", declaró el técnico rojiblanco. Simeone aplaudió volver a estar en los octavos de final, lugar que ha alcanzado en 11 de las 13 temporadas que ha conseguido clasificar al equipo desde su llegada al banquillo por la importancia que tiene para el club aunque el equipo quiere más.

Desde el entrenador a los jugadores, el mensaje no fue el clásico partido a partido. El Cholo fue el más indefinido, pero tanto Sorloth como Cardoso fueron muy positivos en este torneo. "Nosotros jugamos los torneos con la idea de ganarlos y la Champions lo mismo", apuntó el brasileño mientras que el noruego expresó, de manera más escueta: "Queremos ganar".

Sin preferencias

Nadie se moja en el equipo sobre qué rival quiere para los octavos. Las opciones son diversas, aunque una más complicada que otra. Tottenham o Liverpool les esperan en la siguiente ronda. "Estoy disfrutando mucho de mi primera Champions, sabemos que es un torneo muy difícil y nos da igual lo que venga", apuntó Cardoso mientras que el noruego dice que le "da igual".

La temporada pasada fue el Real Madrid el que tocó en la siguiente ronda y la eliminación, tras el doble toque en el penalti de Julián, sigue en el imaginario rojiblanco. No está Julián en su mejor momento y Simeone quiso lanzarle un halago público recordando el mal momento de Griezmann, el curso pasado. Sabe el técnico que necesitará la mejor versión de ambos para lo que resta de esta temporada.

El Bodo Glimt noruego hace historia y estará en octavos tras humillar al Inter

El Bodo Glimt noruego hace historia y estará en octavos tras humillar al Inter

La primera víctima con pedrigí de que no estará en octavos de la Champions fue el líder de la Serie A. El Inter, intratable en Italia, no solo fue incapaz de remontar el 3-1 que le endosó el Bodo Glimt sino que volvió a caer derrotado y dice adiós a la competición de manera humillante.

Los noruegos se agarraron al acierto de su portero Nikita Haikin ante los testarazos de Di Marco y Frattesi o el tiro de Zielinski, ocasiones claras de los italianos, que tenían en la grada lesionado a Lautaro Martínez, en una primera parte en la que su dominio sobre el Bodo, que solo probó a Sommer en el minuto 35 con un remate de cabeza de Evjen, no se convirtió en goles.

La segunda parte ya fue una lucha contra el reloj del último finalista de la Champions, que vio en el minuto 58 cómo un grosero error de Akanji en la salida de balón probó el robo y el disparo de Blomberg que, aunque salvó Sommer, cazó Petter Haug para poner el 0-1 en el marcador de San Siro.

Varapalo para el equipo de Chivu, que buscó la resurrección con un remate de Akanji que escupió el palo, palmeó Haikin y no rebañó Thuram. Pero apareció Evjen para sepultar, de disparo cruzado, cualquier esperanza, y eso que en el 76 Bastoni, en una carambola, logró marcar. Para el milagro faltaban demasiados goles.

Ahora a los noruegos les tocará un cruce con el Sporting de Portugal o el Manchester City, a quien ya derrotó en la fase liguilla en su estadio (3-1).

El Newcastle y Bayer, sin sufrir

Newcastle y Bayer Leverkusen hicieron sus deberes y estarán, sin sufrir, en los octavos de final de la Champions. El trabajo lo hicieron hace una semana lejos de sus estadios, con ventajas suficientes para que Qarabag y Olympiacos vieran como una tarea titánica armar las remontadas que no alcanzaron a producirse.

El duelo para el Newcastle se dibujó tranquilo desde el inicio. Llegaban las urracas a St. James' Park con cinco goles de ventaja y, en los primeros seis minutos, Tonali y Joelinton pusieron un 2-0 en el marcador que certificaba su presencia en octavos. Ese marcador ya les permitía incluso levantar el pie y tomarse el resto de la eliminatoria con calma.

El jugador del Newcastle Joelinton, tras marcar al Qarabag.

El jugador del Newcastle Joelinton, tras marcar al Qarabag.efe

El Qarabag se resignó a esforzarse en salir con dignidad de la máxima competición y, aunque tuvo un tímido acercamiento de Camilo Durán en la primera parte que salvó Ramsdale, no fue hasta el inicio de la segunda, en el minuto 50, cuando el delantero colombiano, a pase de Jony Montiel, puso el 2-1 en el marcador.

Apenas le duró la efervescencia porque, un minuto después, a saque de esquina, el cabezazo de Botman volvió a abrir distancia (3-1). No se rindió el equipo azerbayano, que tuvo a favor un penalti por mano que, aunque paró Ramsdale a Jankovic, remató Jafarguliyev (3-2).

Más ajustado estaba el duelo entre el Leverkusen y el Olympiacos de Mendilibar. Los alemanes vencieron en Atenas 2-0 y no vieron amenazada su clasificación. De hecho, apenas hubo ocasiones, la más clara nació de una doble pared camino del área entre Doku y Grimaldo que el lateral valenciano estrelló en el larguero.

La leyenda del equipo olímpico español de bobsleigh que nunca existió: "Éramos unos desgraciados"

La leyenda del equipo olímpico español de bobsleigh que nunca existió: “Éramos unos desgraciados”

¿De dónde sacaban los trajes para el hielo?
La madre de uno de los miembros del equipo compró tela, nos los cosió y nosotros pusimos encima unas pegatinas que nos dio la Federación Española. Pero no teníamos uniforme ni nada, íbamos por las estaciones con ropa de calle.
¿Y los cascos?
Utilizábamos unos cascos de moto que el entrenador sacó de la BMW y nos regaló. No eran homologados, nunca lo fueron.
¿Y el bobsleigh?
El equipo austriaco nos alquilaba uno que tenían viejo, que llevaba sin utilizar más de una década. Como ya no era reglamentario le tuvimos que hacer arreglos como soldarle unos bloques de plomo.

España sólo ha participado en bobsleigh en los Juegos Olímpicos de invierno en dos ocasiones. En Cortina d’Ampezzo 1956 se quedó cerca de ganar una medalla con el Marqués de Portago como líder y mecenas y en Grenoble 1968 se presentaron varios equipos a propuesta de Juan Antonio Samaranch. Pero estuvo clasificada una tercera vez y nadie la recuerda. Un conjunto de seis chavales enviados a un colegio mayor de Austria a aprender cómo era aquello de tirarse montaña abajo con un trineo consiguió un billete para Albertville 1992 y justo después se separó, fue eliminado, se evaropó. Hace cinco años ‘La Vanguardia’ recuperó la historia del llamado ‘equipo invisible’, cuyos miembros conversan ahora con EL MUNDO después de la clausura de los Juegos Olímpicos de Milán-Cortina.

"Fue una iniciativa que salió de los estudios de INEF de varias ciudades de España. Algunos que habían participado en los Juegos Olímpicos décadas atrás organizaron un casting, nos hicieron pruebas y montaron un equipo. Yo no estudiaba INEF, hacía Derecho, pero venía del atletismo y quedé segundo", recuerda Joan Manel Esclasans, uno de los protagonistas de la versión española de la película ‘Elegidos para el triunfo’, que relata los éxitos de Jamaica con el bobsleigh. "¡Aquellos jamaicanos eran amigos nuestros! Nosotros éramos unos desgraciados y caíamos bien a todo el mundo. Ellos tenían muchos más medios", apunta Esclasans, hoy de 56 años, informático, sobre aquel año de locura en su juventud. Junto a él se apuntaron Xavi Núñez, que venía de jugar al fútbol americano en los ya desaparecidos Diesel Eagles de Vilafranca o Luis Lisazo, que era subcampeón de España de lanzamiento de disco.

Una paella en Mónaco

"La Federación Española aceptó el proyecto, pero luego se sorprendió del éxito y nunca llegó a apostar. Se tomaba el bobsleigh a cachondeo. Nos enviaron a Innsbruck a entrenar y sólo nos cubrían alojamiento y manutención. Para el resto teníamos que usar el dinero de la beca ADO, que eran unas 75.000 pesetas -unos 450 euros-, o pedir ayuda a nuestras familias. Era todo muy precario. Teníamos un entrenador que venía con nosotros de vez en cuando, pero ni preparador físico, ni fisioterapeuta, ni médico, ni nada. De hecho si nos hacíamos daño nos atendían los médicos del equipo soviético porque teníamos buena relación con ellos", cuenta Esclasans.

En su palmarés, hasta siete participaciones en la Copa del Mundo de 1991 en lugares como Cortina d’Ampezzo o La Plagne y el Preolímpico previo a Albertville 1992, donde superaron el proyecto de Mónaco con su príncipe Alberto como uno de sus integrantes. "También teníamos buena relación con él. Nos invitó en verano a una competición de salidas que hacía en el Principado y le preparamos una paella", recuerda el miembro del bobsleigh que pasó de la gloria a la desaparición en un instante.

¿Qué ocurrió?
No se esperaban que nos clasificáramos para unos Juegos Olímpicos y no querían gastarse el dinero que tocaba. Nos dijeron que no nos iban a inscribir, que el presupuesto se lo llevaba Blanca Fernández Ochoa -bronce en esquí alpino en aquella edición- y nos enviaron para casa sin más.
¿Qué hicieron?
Nos sentimos engañados, nos tomaron el pelo. Yo había dejado Derecho, por ejemplo. Estuvimos más de un año fuera de casa y no sirvió para nada. Éramos muy jóvenes, teníamos muchas ganas y nos lo tomábamos muy en serio. Íbamos a ver cómo entrenaban los austriacos y les copiábamos en todo, estábamos ocho o nueve horas en el hielo. Con otros gestores hubiera sido un proyecto bonito.
¿Mantienen la relación?
La verdad es que no. Cada uno hizo su vida y ya está. Estaría bien reencontrarnos algún día.
El ajedrez ruso pierde la antigua hegemonía soviética: "Entonces era una herramienta ideológica"

El ajedrez ruso pierde la antigua hegemonía soviética: “Entonces era una herramienta ideológica”

Garry Kasparov siempre defendió con firmeza que la historia del ajedrez es un reflejo de la historia de la civilización. En el prólogo de su 'Mis geniales predecesores', el ex campeón desarrolla esta tesis, que fue llevada al extremo por Lenin, hace un siglo, cuando convirtió un pasatiempo burgués en una cuestión de Estado. El propio Kasparov le explicó a Billy Crystal en televisión, hace 10 años, que «el ajedrez era tratado en la Unión Soviética como una herramienta ideológica clave para demostrar la superioridad intelectual del régimen comunista sobre el decadente Occidente».

«Teníamos millones de niños que pasaban por estas redes en el país, donde había pocas opciones para chicos con talento: los negocios, la política y la ley no eran una opción. Todos los padres buscaban oportunidades para sus hijos y el ajedrez era una de ellas, como la música, el ballet, la ciencia y los deportes en general». No fue casualidad ni un milagro genético que el ajedrez soviético arrasara en la segunda mitad del siglo XX. Su alineación de campeones (Botvinnik, Smyslov, Tal, Petrosian, Spassky, Karpov, Kasparov y Kramnik) solo fue interrumpida, de forma fugaz, por la insolencia de Bobby Fischer, en 1972. Después del americano, en el mundo libre se conformaban con tener héroes como el neerlandés Jan Timman, fallecido hace unos días y conocido por los propios rusos como el «mejor de Occidente». Era un número 2 bohemio y disfrutón, sin la disciplina necesaria para ser campeón, un fabuloso representante de nuestra decadencia.

El primer "bárbaro"

Hasta el siglo XXI, Moscú era la capital mundial del ajedrez y la corona sencillamente les pertenecía. El desmoronamiento de la URSS no se reflejó de forma inmediata, pero no tardó en hacerlo. El primer «bárbaro» en asaltar el imperio fue el indio Viswanathan Anand, procedente de un país que pasó en cuatro décadas de ser la cuna irrelevante del juego a luchar por la hegemonía mundial, en dura competencia con Estados Unidos y China.

El pentacampeón indio da varias claves: «Rusia es una fracción de la Unión Soviética y las computadoras hicieron que todas las ventajas de su entrenamiento fueran irrelevantes. Y cuando el país se derrumbó, muchos emigraron a otros países».

250 grandes maestros

Pese a todo, Rusia todavía es el país con mayor número de grandes maestros, unos 250, más del doble que Estados Unidos, que supera por poco el centenar. España está entre los 10 mejores, con más de 50, pero si hablamos de calidad y no de cantidad, el declive ruso es palmario. En julio del año pasado, por primera vez se quedaron sin representantes en el 'Top 10'. En 2026 ya han sido expulsados del 'Top 20', un descalabro inédito desde que la FIDE publicó su primera lista en 1971.

El mejor ruso en la clasificación es Ian Nepomniachtchi (22), justo por detrás de Hans Niemann, quien solo es el sexto mejor de EE.UU. El vuelco es radical. Leonard Barden, columnista casi centenario de 'The Guardian', asegura que la situación actual era «inconcebible en los días de gloria del imperio soviético». En 1970, por ejemplo, la URSS derrotó al «Resto del mundo», en Belgrado, por 20,5 a 19,5. «En esos años», dice Barden, «habría sido una broma sugerir que la supremacía rusa desaparecería en medio siglo y sería reemplazada por una rivalidad entre India y Estados Unidos».

El duelo se repitió en 1984, en Londres, con nueva victoria soviética (21-19). En Madrid (1988), la URSS ganó una vez más (32,5-31,5), con Miguel Illescas en el equipo occidental, junto con una Judit Polgar de solo 12 años. En Moscú (2002), la historia había virado, dentro y fuera de los tableros, y el Resto del mundo venció por 52-48. Ya no tendría sentido organizar algo así.

Lo peor para Rusia es que no parece capaz de darle la vuelta. Nepo tiene 35 años y sus mejores días son historia. El siguiente en la lista es Andrey Esipenko, de 23 (puesto 35), pero está algo estancado desde los 19. Luego tienen a Peter Svidler, casi un cincuentón semijubilado. A corto plazo, su gran esperanza es Volodar Murzin (64), de 19 años. A medio, Roman Shogdzhiev (10 años) rompe récords en la estela del argentino Faustino Oro, pero es una bala lejana y solitaria.

Mejor las mujeres

Algo mejor resisten las ajedrecistas, que el año pasado ganaron en Jaén el Mundial Femenino por Equipos, aún sin derecho a exhibir su bandera. En una lista internacional en la que China copa las cinco primeras posiciones, la mejor rusa es Aleksandra Goryachkina (7), que llegó a ser número 2 y aún puede ganar a cualquiera. Kateryna Lagno (9) y Polina Shuvalova (10) demuestran que Rusia es aún una potencia, aunque en la clasificación por países (una media de Elo de las 10 mejores), las rusas son sextas -con China, India y Ucrania en el podio-, mientras ellos mantienen el cuarto puesto.

En la Rusia actual, el ajedrez es secundario, aunque Nepo y Sergey Karjakin recibieron un amplio apoyo cuando retaron a Carlsen por la corona. En realidad, la superioridad intelectual ya no preocupa demasiado en casi ningún lugar del planeta.

Incluso en los despachos flaquea la vieja hegemonía. El presidente de la FIDE, Arkady Dvorkovich, ha sido incluido por la UE en su lista de 30 personas y 64 organizaciones acusadas de socavar la soberanía de Ucrania y apoyar la guerra. Puede parecer solo un gesto, pero Kirsan Iliumzhinov, antecesor y compatriota de Dvorkovich, renunció tras ser sancionado por EE.UU en 2018, debido a sus negocios con Siria.

La ilusión de Mourinho es la llamada que recibió Ancelotti en 2021 para volver al Madrid: buena relación con Florentino, tres años que "sentaron las bases"...

La ilusión de Mourinho es la llamada que recibió Ancelotti en 2021 para volver al Madrid: buena relación con Florentino, tres años que “sentaron las bases”…

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Una mañana de junio de 2021, a José Ángel Sánchez, director general del Real Madrid, le sonó el teléfono. Era Carlo Ancelotti. El técnico italiano, en ese momento en el Everton, llamó al directivo madridista como cada inicio de verano y por la misma razón de siempre: comprobar si había algún futbolista del equipo blanco disponible para cesión o venta. Y de paso, cólo una broma que terminó en realidad: «El indicado soy yo», respondió cuando Sánchez sacó el tema del adiós de Zidane y la búsqueda de un nuevo entrenador. Así, entre bromas, peticiones y recuerdos, Ancelotti volvió al Bernabéu para ganar dos Copas de Europa más. Esa suerte de llamada es con la que todavía sueña Jose Mourinho, que esta noche desafía al Madrid con el Benfica en la decisiva vuelta del playoff.

El portugués estará en un palco del estadio madridista y no en el banquillo por la roja directa que vio en la ida. «No es la primera vez que no está en el banquillo por sanción», bromeó ayer Arbeloa. Mourinho bajará del autobús con sus jugadores, paseará por los pasillos del Bernabéu, dará la charla técnica en el vestuario y luego subirá a unos pisos para ver el duelo desde lo alto. Y desde allí, seguramente, pensará en las tres temporadas que pasó en la Castellana, en los miles de líos ante la prensa y rivales, en la Liga y la Copa conquistadas ante el Barça de Guardiola, en los dos subcampeonatos ligueros y en las tres semifinales de Champions perdidas, a cada cual más dolorosa. «Esos tres años sentaron las bases de lo que se consiguió después», se admite ahora en Valdebebas.

Mourinho no conquistó Europa con el Madrid, pero esas derrotas ante el Barça, contra el Bayern en penaltis y frente al Dortmund en un amago de remontada enrabietaron a un vestuario que triunfó en Lisboa en el primer año después de la marcha de The Special One.

«Me habría gustado que hubiera continuado, pero el nivel de presión ha ido incrementándose hasta un límite que todas las personas tienen. Nos ha dado un nivel de competitividad que hay que reconocer, ahora estamos en el lugar que le corresponde al Madrid. Hemos acordado de mutuo acuerdo que esta relación acabe, es el momento adecuado», explicó Florentino en la sala de prensa del Bernabéu, donde anunció el adiós del portugués con una comparecencia que ahora ya parece de otra época. Tenía contrato hasta 2016, pero «él cree que lo mejor es dejar el club y comparto sus razones».

Desde ese momento, el Madrid no dejó de crecer mientras Mourinho ha ido de más a menos en su carrera como técnico. Ganó la Premier con el Chelsea, la Europa League con el Manchester United y la Conference con la Roma, donde también perdió una final de Europa League. Su palmarés refleja esos años de más a menos. En ningún club estuvo más de tres campañas, pasando dos en el Tottenham y en el Fenerbahce sin tocar metal. Todo antes de aterrizar en Lisboa a mediados de septiembre, tres meses antes de que la situación de Xabi Alonso en el Bernabéu se complicara. Si no hubiera aceptado la oferta del conjunto lisboeta, en Valdebebas asumen que hubieran existido conversaciones para sustituir a Alonso.

Mourinho, Zidane y Ancelotti son los entrenadores de máxima confianza de Florentino. El francés y el italiano vivieron dos etapas en el club y sólo al portugués le falta un regreso a Chamartín. Esa confianza es absolutamente clave para el presidente ahora mismo, más incluso que la parte futbolística. Pérez, como cuando firmó a Ancelotti, busca a un técnico con mano, más que con ideas revolucionarias. De ahí la apuesta por Arbeloa, un hombre de la casa que ejecuta las directrices del club. Y de ahí que en los campos de Valdebebas todavía resuene el nombre de Mourinho de vez en cuando. Ancelotti tenía 62 cuando volvió al Madrid en 2021, y el portugués cumplió en enero 63.

En algunos despachos madridistas cuesta ver una segunda etapa del ahora técnico del Benfica, pero la buena relación entre presidente y entrenador, como en el caso de Zidane y Ancelotti, mantiene la puerta abierta para cuando encaje la ecuación. Se han intercambiado mensajes durante todos estos años, se han llamado y han estado pendientes el uno del otro. Se tienen aprecio.

Ayer, Mourinho llegó a Barajas entre gritos de «¡vuelve al Madrid!», firmó autógrafos en la puerta del hotel, se montó en un taxi para irse a comer con un par de asistentes y volvió a tiempo para pisar el césped del Bernabéu en el entrenamiento del Benfica, aunque evitó entrar en la sala de prensa. Hoy, el regreso oficial.

Mbappé, al límite por su rodilla izquierda desde hace casi tres meses, seria duda para jugar contra el Benfica

Mbappé, al límite por su rodilla izquierda desde hace casi tres meses, seria duda para jugar contra el Benfica

«Quiero poner en valor su compromiso con los compañeros, el equipo, el club, los aficionados... Es muy importante poner en valor su gran esfuerzo». Con estas palabras, Álvaro Arbeloa reconocía algo que se ve a simple vista: Kylian Mbappé está jugando al límite físico. El delantero francés sufre desde el día 7 de diciembre unas constantes molestias en la rodilla izquierda que le lastran y duelen en cada partido y entrenamiento, como se pudo ver en la mañana del martes en la ciudad deportiva de Valdebebas. Son ya casi tres meses, y este miércoles ante el Benfica hay dudas sobre si volverá a forzar su cuerpo para tratar de ayudar al Madrid en un partido decisivo para el devenir de la temporada madridista.

Mbappé será duda hasta última hora a la espera de las sensaciones que tenga durante todo el día. Una situación que se ha repetido durante los últimos meses. Se lesionó contra el Celta, no jugó contra el Manchester City en aquel duelo clave en la continuidad de Xabi Alonso y enlazó después tres partidos seguidos y completos para alcanzar el récord de goles en año natural de Cristiano Ronaldo. Después, un parón de dos semanas, ausencias contra el Betis en Liga y ante el Atlético de Madrid en la Supercopa de España y viaje fugaz a Arabia para disputar 15 minutos en la final contra el Barcelona. No estuvo en el desastre de Albacete y tras eso sumó seis partidos consecutivos disputando 90 minutos antes de descansar, de nuevo con molestias, ante la Real Sociedad.

Mbappé ha sido el todo y la nada estas semanas. O ha jugado los partidos completos o se ha quedado en el banquillo o en la grada. No ha habido punto medio, dosificación o mantenimiento. Nada.

Tras perderse el duelo de Albacete, voló durante seis partidos seguidos anotando nueve goles en esos seis encuentros, con dobletes ante Mónaco, Villarreal y Benfica.

«Le necesitamos», repiten en Valdebebas, donde hay dudas de qué hacer con él. Hay voces que piden que pare durante un par de semanas, pero otras admiten la urgencia de la temporada. El galo, mientras, acumula dos encuentros, ante Benfica y Osasuna, sin marcar y mostrándose muy lejos de su mejor nivel. Y tiene el Mundial en el horizonte.

Arbeloa anunció en la rueda de prensa que «está preparado para jugar mañana, es lo más importante», pero a media tarde, sin entrenamiento de por medio entre la comparecencia y la noticia, el medio francés L'Equipe anunciaba que el futbolista estaba descartado. Entre medias, el Madrid, que todavía no ha dado la convocatoria y que espera a las sensaciones del galo.

Sorloth se exhibe para meter al Atlético en octavos con un hat-trick

Sorloth se exhibe para meter al Atlético en octavos con un hat-trick

Hace 378 años que España salió de Flandes tras 80 años batiéndose el cobre. Los tercios aguantaron lo que el tiempo y los flamencos les permitieron hasta la Paz de Westfalia. Había que intentar emular a esa unidad de élite y vengar el resultado con un tifo recordándolo en la grada. Los tercios rojiblancos contaban con la presencia de una torre noruega que está imparable en 2026, lo certificó con un hat-trick, y con la resurrección de un mediocentro brasileño que marcó el tempo y uno de los goles que valieron los octavos de final para el Atlético y la venganza de Flandes. [Narración y estadísticas, 4-1]

Imagino que en una guerra, los instantes previos a la batalla son, quizás, los más complicados para la mente de los soldados. Nervios, incertidumbre y, a veces, miedo. Es difícil saber lo que pasaba por las cabezas de los jugadores del Atlético de Madrid no antes sino hasta 5 minutos después de salir al césped del Metropolitano. Se vieron perdidos entre las tropas belgas, que llegaban en oleadas y combinando en el área de Oblak como si estuvieran en su propio campo. Pero las guerras son muchas batallas. Pequeñas escaramuzas de las que conviene salir sin heridas para intentar responder cuando vengan mejor dadas.

Y lo cierto es que quizás fue la primera mini victoria, ganada por el mejor general rojiblanco este 2026, para que la guerra virara hacia los intereses de Simeone. Sorloth persiguió un balonazo a campo belga, lo ganó, lo escondió y lo alojó en la red bajo el sobaco de Mignolet. Si los tercios de Flandes se hubieran encontrado defensas como la del portero francés, quizás en Bélgica hoy se hablara español. O noruego.

El regalo sentó bien al Atlético que se asentó en el campo y, mayoritariamente a través de Giuliano, generó varias ocasiones de peligro sobre la portería belga que la poca fe de Julián hizo que no se ampliara la ventaja en el marcador. Ya llovía menos en esta tarde calurosa que, lejos de sentar bien a los fríos belgas, les despertó ansias ofensivas que no flaquearon por el golpe.

Los chicos de Leko son constantes en su juego y en su esfuerzo. Invariables en su estilo, alegre y ofensivo. La clave es encerrarles y hacerles sufrir en su campo, pero no se dejaron y sus líneas se mantuvieron firmes en terreno rojiblanco. Varias jugadas con pases incluso en área pequeña terminaron con milagros de Oblak o con Hancko ejerciendo de último bastión frente al gol. Pero terminó llegando el tanto belga. La desgracia para Simeone, que se revolvía en su asiento, es que fue en un córner tras un despiste de Johnny. El mediocentro perdió la marca de Ordóñez, que remató sólo ante un Oblak demasiado hundido la peinada de Mechele.

El equipo flamenco no vino de turismo a Madrid. Creen en lo que hacen y jugaban, desde su tercera posición en la liga belga, como un equipo grande en el Metropolitano. Pero tienen la inocencia que el Atlético se quitó tras varios años pisando estos terrenos europeos. Y Cardoso, con un zurriagazo desde fuera del área en el que Mignolet pudo hacer más, les enseñó que el peso europeo es cuestión de constancia y tiempo.

Martillo noruego

A la hora de encuentro, Simeone empezó a reconocer el mérito y a olvidar las sesiones de psicología. Julián necesita apoyo, algo le pasa pese a que haya vuelto a marcar, y su cambio por Griezmann era más que merecido tenga los galones que le quiera otorgar su entrenador. La calidad se le cae de los bolsillos, pero la confianza la tiene en el suelo y el francés vive una segunda juventud. Ayudó mucho a Ruggeri, que estaba sufriendo un calvario con Forbs, y supuso una brújula para el ataque colchonero.

Suya fue la asistencia a Sorloth para poner el gol de la tranquilidad a falta de un cuarto de hora para el término del encuentro. Pero no sería el último del noruego. Ese jugador que ha cambiado la cara este 2026. A cinco del final, el ariete escandinavo completaría su hat-trick tras culminar un gran centro de Ruggeri en una jugada ensayada a la salida de un córner. Los focos eran para él. Los ha reclamado en silencio. Ganando duelos y batallas y metiendo a su equipo en octavos. Ahora a esperar al viernes para saber si el equipo vuela a Londres para enfrentarse al Tottenham o vuelve a Liverpool. Las armas cambian para la guerra. Hay que sumar un martillo al ejército.