Cuando España se quedó fuera del Mundial 74, el drama de toda una generación: "Se ha perdido otra guerra"

Cuando España se quedó fuera del Mundial 74, el drama de toda una generación: “Se ha perdido otra guerra”

Tras quedarnos sin acudir a México 1970, la Federación, presidida por José Luis Pérezpayá (ex futbolista de cierto fuste conocido como Pérez Payá, que una vez en el cargo decidió unir sus apellidos), contrató como seleccionador a Ladislao Kubala, leyenda de nuestro fútbol en los cincuenta. Húngaro, fugado del comunismo, emblema del régimen y del Barça, jugador legendario y ahora entrenador entusiasta y locuaz («chicos bien, moral óptima», era su latiguillo favorito). Entró en 1969, con la eliminación para México 1970 ya consumada, y se estrenó con un España-Finlandia patriótico, en La Línea de la Concepción, con el Peñón al fondo. Tuvo excelentes resultados al principio, sobre todo una gran victoria ante Alemania en Sevilla y otra sobre Italia en Cagliari. Pero pinchó en el intento de asalto a la Eurocopa 1972: nos eliminó la URSS, ganándonos en Moscú y empatando en Sevilla con un sensacional partido de su meta Rudakov.

Para saber más

Ahora tocaba el asalto a Alemania 1974, que reuniría a 16 selecciones. El sorteo nos colocó en el grupo VII de la zona europea, con Grecia y Yugoslavia como rivales. Grecia no era gran cosa. Aunque el Panathinaikos había llegado, con Ferenc Puskás como entrenador, a la final de la Copa de Europa de 1971 (cayó ante el Ajax de Johan Cruyff), su selección ocupaba el puesto 23 en Europa, según el ránking del respetado periódico L'Équipe. Otra cosa era Yugoslavia, país hoy desmenuzado en Eslovenia, Croacia, Serbia, BosniaHerzegovina, Montenegro, Kosovo y Macedonia del Norte. En aquel tiempo era una potencia deportiva en muchas especialidades, entre ellas el fútbol, y tenía a uno de los mejores jugadores del continente en ese momento, el extremo izquierdo Dragan Daji. Desde el inicio estaba claro: eran ellos o nosotros.

Empezamos mal: un 2-2 el 19 de octubre de 1972 en el Estadio Insular de Las Palmas. Se buscó en Canarias un clima supuestamente incómodo para los yugoslavos, pero a Kubala se le ocurrió la «genialidad» de colocar como delantero centro a Marcial, un exquisito centrocampista, para nada adaptable a esa posición. Yugoslavia nos ganaba 1-2 en el minuto 90, había estrellado un tiro en el palo... pero en el descuento un gol salvador de Asensi palió el desastre. La visita de Grecia a Yugoslavia, el 18 de noviembre, se saldó con victoria yugoslava, 10, sin mucha más historia.

El 17 de enero de 1973 España visita a Grecia sin margen de error. Kubala dispone partidos en los campos del San Andrés y el Sabadell, de tamaño similar al Nikolaidis de Atenas, y ordena que no se riegue el césped, en previsión de lo que encontraríamos allí. El partido se juega a las dos de la tarde y lo ganamos 2-3 gracias a una tarde gloriosa del extremo valencianista Óscar Rubén Valdez, que marca dos goles y tres cuartas partes del otro. Grecia nos devuelve visita el 21 de febrero, en La Rosaleda malagueña. Ganamos 3-1 sin problemas.

La visita a Zagreb

Pero arrastramos el empate inicial y ahora hay que visitar a Yugoslavia. Se juega el 21 de octubre en el Maksimir de Zagreb, estadio del Dinamo, a reventar, y con un despliegue de bengalas y carracas desconocido aquí. En las repletas gradas se perciben pequeños grupúsculos de españoles. España hace su mejor partido del grupo, tiene varias ocasiones y hasta un tiro al poste. Termina 0-0, con lo que compensamos el ya lejano 2-2 del Insular.

Sólo queda la visita de Yugoslavia a Grecia y las cuentas son claras: si Yugoslavia pierde, empata o gana por un gol de diferencia, España irá al Mundial. Si gana por tres o más, se habrá clasificado. Si gana por dos, habrá que jugar un Yugoslavia-España de desempate, en fecha y lugar a concertar.

Sospechas en Atenas

El Grecia-Yugoslavia se juega el 19 de diciembre de 1973 en el Karaiskakis de Atenas. Las vísperas son asfixiantes, llenas de rumores y sospechas contra los griegos en general y su portero en particular, Kalassidis, de los que se insiste en que están vendidos. Las revistas Barrabás y Fútbol In publican que el presidente y el secretario de la Federación, PérezPayá y Andrés Ramírez, viajan con un maletín de 30.000 dólares, equivalentes a 1.500.000 pesetas, para contrarrestar la supuesta oferta de los yugoslavos al portero y a su figura, Domazos. A saber. También viaja Kubala, que lo presenciará junto a Puskas. El partido es a las dos menos cuarto de la tarde, de nuevo la hora de la comida, y nos sentamos a verlo con la impotencia del que ha puesto su vida en manos de otros, o del azar, que nunca se sabe lo que es peor.

El desánimo ha cundido tanto en Grecia que el aspecto del campo es desolador: de los 45.000 asientos sólo están cubiertos 6.000, un tercio de ellos por yugoslavos. Al cuarto de hora Yugoslavia gana 0-2. El meta local, Kalassidis, parece transparente. En España muchos apagan la tele, en la seguridad de que estaba vendido y se iba a llevar un carro. Pero Yugoslavia amaina su avalancha inicial, Grecia reacciona, marca el 1-2 sorprendiendo a Mari, cegado por el sol; luego es expulsado el delantero centro yugoslavo Duan Bajevi por una agresión, y Yugoslavia encaja otro gol al borde del descanso. Así que 2-2 y Yugoslavia con diez para todo el segundo tiempo. Ya está. Los desertores vuelven a encender el televisor. Quizá mejor que no lo hubieran hecho.

Yugoslavia se crece: en el minuto 62, un jugadón de Aimovi acaba tras varios rebotes en gol de Surjak. Luego aprieta. Los minutos van pasando a nuestro favor con exasperante lentitud: 83, 84, 85, 86, 87, 88, 89... Y en el último suspiro, a 15 segundos del pitido final, una volea de Karasi bota en el suelo y se cuela: 2-4. Habrá desempate.

El seleccionador griego, Alketas Panagoulias, se indignó: «Es una vergüenza. Yo envié al campo a once futbolistas distintos de los que he visto después», y dimitió, anunciando que no quería saber nada más del fútbol griego. El país quedó abochornado por la sospecha de venalidad en todos o algunos de sus futbolistas; el Gobierno abrió una investigación, los jugadores fueron multados con 800 dólares por cabeza y se anunció que la mayoría de ellos no volvería a la selección nacional.

El desempate, en Frankfurt

Pero había que desempatar, en suma. Era lo que había. Yugoslavia quería hacerlo enseguida y en Grecia; Kubala se negó por no preparar el equipo a toda prisa. España propuso enero, pero Yugoslavia hacía pausa invernal... Al final decidió la FIFA: 13 de febrero de 1974, en Frankfurt, la misma ciudad en que cuatro meses exactos después tenía que albergar el partido inaugural, que enfrentaría a Brasil, campeón vigente, contra, precisamente, el ganador de ese partido. Las agencias de viajes publicitan sus ofertas: «Tres días, del 12 al 14 de febrero, vuelo regular de Iberia, habitación con baño, traslados. Entrada al campo en tribuna cubierta». Todo pagadero en plazos mensuales de 1.290 pesetas.

El 31 de enero Kubala da una lista de 22 futbolistas: Iribar, Reina y Deusto; Sol, Gallego, Benito, Jesús Martínez, Capón y Uría; Costas, Juan Carlos, Claramunt, Pirri, Asensi y Marcial; Amancio, Rexach, Gárate, Quini, Galán, Valdez y Rojo. Se concentran el 4 de febrero en Eurovillas, una urbanización cerca de Madrid, a la que los periodistas acudimos en tropel. El día 6 hay un amistoso contra el Torrejón, en el que juegan los «posibles» (una hora sin descanso y resultado de 7-0), y el 8 otro contra el Atlético de Madrid, en el Manzanares, a las 18.30 horas, para coincidir con la luz del atardecer en Frankfurt a las 19.30. Para darle un carácter de «ensayo general con todo», el Atlético vistió de azul noche y pantalón blanco, como la selección yugoslava lo haría días más tarde.

Kubala pretendió disputarlo a puerta cerrada, pero se acumuló tal multitud que hubo que permitir la entrada por miedo a un motín. En el primer tiempo jugaron los «probables», exactamente los mismos once que lo harían cinco días después en Frankfurt (Iribar; Sol, Benito, Jesús Martínez, Uría; Juan Carlos, Claramunt, Asensi; Amancio, Gárate y Valdez). Ganó la selección 3-1, los tres de Amancio. En la segunda mitad salieron los «posibles», todos los demás, incluidos los dos porteros, que se alternaron. Hubo empate a dos, goles de Pirri y Galán para la selección. Aquel era un buen Atlético: el de Reina, Ovejero, Panadero, Ufarte, Luis, Salcedo, Irureta, Alberto, Becerra... Sin Gárate ni Capón, claro, seleccionados con España.

Kubala hace seis descartes: Reina, Gallego, Pirri, Galán y Chechu Rojo. Sorprenden especialmente los de Pirri («necesito hombres que marquen al contrario», argumenta) y Chechu Rojo, en mejor forma que Valdez. El equipo viaja el lunes 11, a las 15.30, previo entrenamiento matinal en el Bernabéu. Hay un segundo vuelo el 12, una romería. Van todos los federativos, muchos directivos de club, varios presidentes, una nubecilla de técnicos y figuras como Santana y Julio Iglesias, gente de lo más variopinto.

Kubala decide entretener la tarde de la víspera con una sesión de cine y escogen Papillón, las peripecias de un convicto francés escapado de una prisión caribeña, basada en la novelarelato de Henri Charrière, un best seller. La tarde se agrió por una angina de pecho del masajista Ángel Mur padre (su hijo le sucedió). Parece un golpe de mal fario. Sus tareas habría de hacerlas el masajista de la selección alemana, Eich Denser. No era lo mismo, claro. Mur padre se repuso y vivió hasta los 93 años posteriormente.

El partido se juega a las 19.30 horas. En el Waldstadion hay 15.000 españoles, en su mayoría emigrantes que han roto la hucha para ver a España clasificarse. Pero son el doble de yugoslavos, porque Frankfurt y su entorno tenían una gran inmigración yugoslava. El resto, hasta 62.000, es público local, dispuesto a disfrutar de este aperitivo mundialista. Los españoles cantan el «Que viva España», cómo no, de Manolo Escobar. Aquí, todos ante la tele. Se podría haber pasado lista y comprobar que no faltaba nadie.

La ilusión duró 13 minutos, los que tardó Josip Katalinski en marcar. Una falta desde la derecha lanzada al segundo palo, Katalinski cabecea, Iribar rechaza como puede y el balón le cae al propio Katalinski, que en un escorzo incómodo lo caza en el aire y marca.

Y después, la nada. Kubala sólo reacciona en el 73', metiendo a Marcial y Quini por Juan Carlos y Amancio, sin que se note la menor reacción. Todo es soso, aburrido, decepcionante, absurdo. Suena el pitido final y apagamos la tele con un ánimo lúgubre.

"Se perdió otra guerra"

«Ridículo en Frankfurt», «Desastre», «El peor partido en la era Kubala», «Se perdió otra guerra» son algunos de los titulares. Ya se decía que Kubala ganaba batallas, los amistosos, pero perdía guerras. Él acusaba a la prensa del «pecado latino»: presentar al equipo antes del partido como un «monstruo con dos cabezas y siete colas» y tirarlo a la basura cuando perdía.

Katalinski, nacido en Sarajevo (BosniaHerzegovina) en 1948, era jugador del eljezniar. La resonancia de su gol le valió el traspaso al Niza, donde a los cuatro años le retiró una lesión de rodilla con 30. Fue un líbero con buen físico (1,81 y 80 kilos), limpia técnica y gran salto. Para Yugoslavia jugó 43 partidos con 10 goles; en el eljezniar, 240 y 32, y en el Niza, 103 y 28. Retirado, fue directivo del eljezniar e invirtió con acierto en hoteles en Cabo Antibes y Fréjus. Falleció en Sarajevo en el año 2011, con 63 años, víctima de un cáncer. Su nombre quedó grabado en piedra en la memoria de los aficionados españoles de la época.

El sueño casi imposible de Kosovo, a 90 minutos de su primer Mundial: "Los 'Gladiadores Dardanianos' nunca se rinden"

El sueño casi imposible de Kosovo, a 90 minutos de su primer Mundial: “Los ‘Gladiadores Dardanianos’ nunca se rinden”

En el Estadio Fadil Vokrri de Pristina caben 14.000 espectadores, pero este martes "entrarían 100.000 si se pudiera", admite el alemán Franco Foda, seleccionador de la República de Kosovo, país que se cita hoy a las 20:45 con la historia. El combinado kosovar, en la rueda de la UEFA desde hace poco más de una década, se enfrenta a Turquía por un billete para el próximo Mundial. Un acontecimiento único para una selección joven que nunca ha disputado una Copa del Mundo y para un país que trabaja, también a través del fútbol, para ser aceptado por unanimidad en los organismos internacionales.

Gran parte de la ONU y la OTAN reconoce la independencia de Kosovo, declarada en 2008 tras años de guerra, pero no lo hacen Serbia, Rusia, China y cinco miembros de la Unión Europea, entre ellos España, que mantiene su "no" junto a Grecia, Rumanía, Eslovaquia y Chipre.

"Estamos cerca de hacer historia. A un sólo partido, pero nos enfrentamos a un gran rival, con grandes talentos individuales. Y tenemos unos aficionados demasiado sentimentales, debemos tener cuidado y no dejar que eso nos lleve a cometer errores. El único camino hacia el éxito es mantener la calma", clama Foda para amansar los ánimos de una hinchada en constante delirio desde que vencieron a Eslovaquia en las semifinales, precisamente uno de los países que no reconoce a Kosovo.

Turquía sí lo hace, pero el ambiente en Pristina será de máxima emoción, una batalla con tintes bélicos alentada por los responsables del país. "Los Gladiadores Dardanianos demostraron que Kosovo nunca se rinde", aseguró Agim Ademi, presidente de la Federación de Fútbol de Kosovo. Los dárdanos eran una tribu que vivía en Dardania, un país que ocupaba el sur de Serbia, la actual Kosovo, el norte de Macedonia y parte de Albania.

Para Kosovo, el balón es una forma de mostrarse al mundo. "Estamos a un paso de la historia. Gracias a todos los aficionados que estuvieron presentes en el estadio, en Kosovo y en la diáspora", añadió Ademi.

No fue el único. El ministro de Economía, Hekuram Murati, anunció que el Gobierno, a petición del primer ministro Albin Kurti, destinará 500.000 euros a la selección tras su victoria, y anunció una cifra superior si consiguen vencer a Turquía.

"Nos queda un pequeño paso para llegar al Mundial y hacer historia. Así podremos llevar alegría a todo Kosovo", aseguró Vedat Muriqi, delantero del Mallorca y gran estrella de la selección kosovar.

De menos a más

El que gane la final entre Kosovo y Turquía volará al Grupo A del Mundial, junto a Australia, Paraguay y Estados Unidos. Todo eso suena lejano ahora en Pristina, donde hay ánimo de reivindicación nacional. La UEFA y la FIFA reconocieron su hueco en el fútbol continental e internacional en 2016 y cada partido en una fase de clasificación se ha convertido en una reclama histórica para el pueblo kosovar, con el fútbol como principal conexión con la diáspora.

Durante años, jóvenes de origen kosovar crecieron en academias europeas y acabaron representando a otras selecciones, como Suiza en el caso de Granit Xhaka o Xherdan Shaqiri, pero el reconocimiento internacional al país en 2008 y su entrada en la UEFA y la FIFA una década después ha permitido construir una selección de talento que ha ido de menos a más en los últimos años.

Muriqi, Milot Rashica, Edon Zhegrova o Florent Muslija son piezas clave de una generación que mezcla raíces locales y formación europea, y a la que la llegada de Franco Foda le cambió la cara y la ampliación del Mundial a 48 selecciones le ha permitido soñar con algo imposible.

Kosovo inició la fase de clasificación perdiendo 4-0 en Suiza y la Copa del Mundo ni siquiera aparecía en el horizonte. "Nuestro objetivo era clasificarnos para la Eurocopa 2028", admite Foda. Pero algo hizo 'clic'. Ganaron dos veces a Suecia, otra a Eslovenia y lograron varios empates para conseguir plaza en el playoff. Además, han conseguido el ascenso a la Liga B de la Nations League.

Un ejemplo de la reconstrucción futbolística de un país que todavía trata de hacerse un hueco en el panorama internacional.

Marmoush, el goleador bajo la sombra de Salah y Haaland

Marmoush, el goleador bajo la sombra de Salah y Haaland

Si alguien le preguntara a un aficionado por el delantero de Egipto, la respuesta inmediata sería Mohamed Salah. Si lo hicieran por un atacante del Manchester City, sería Earling Haaland. Y en medio de ambos, al acecho, está Omar Marmoush. Con 26 años, se empeña en salir de la sombra alargadísima de dos monstruos del fútbol. Esta noche, ante España en Cornellá, será el arma ofensiva de Egipto. Salah no estará y en él recaerá el peso del ataque. De hecho, será la figura que más reconozcan los aficionados que llenen las gradas. Es la visibilidad que aporta vestir la camiseta del City pese a que Guardiola no le esté dando demasiadas oportunidades.

No es algo que le asuste, porque desde los 17 años ha peleado para hacerse un hueco en el fútbol. Marmoush se crio en el barrio de Maadi, uno de los más acomodados de El Cairo. Sus padres, que vivieron durante seis años en Canadá, se pudieron permitir el regreso para criar a sus hijos en su país. La etapa canadiense les permitió obtener la doble nacionalidad y eso a Omar le ha hecho tener que reivindicarse como «100% egipcio» una y otra vez. Tenía la posibilidad, pero nunca se planteó jugar con Canadá. «Llevo a Egipto en el corazón, pero Canadá ocupa un lugar en mi historia», admitía. Sus raíces y sus convicciones siguen siendo muy profundas, quizá porque antes de ser mayor de edad ya tuvo que vivir lejos del Nilo.

Comenzó a jugar en el Wadi Degla Sporting Club en 2016 y, en un año, fue a buscarle el Wolfsburgo de la Bundesliga. Era una apuesta de futuro, porque solo había marcado tres goles. Su formación en las categorías inferiores le llevó a debutar con el primer equipo en mayo de 2020, solo un partido antes de salir cedido en enero de 2021 al St. Pauli, recién ascendido, y en agosto al Stuttgart. En ese momento, su valor ya eran tanto sus goles como sus asistencias, su incidencia en un frente de ataque en el que puede jugar de referencia o escorado a la banda.

Explosión en el Eintracht y 75 millones

Eso valoró el Eintracht para firmarle, libre, en el verano de 2023. En Frankfurt llegó la explosión del egipcio. En la primera temporada marcó diecisiete goles, con seis asistencias, y en la segunda mejoró sus registros en solo 26 partidos: 20 tantos y 16 asistencias. Su sociedad con Hugo Ekitiké aún se recuerda en el Commerzbank Arena y despertó el interés de Pep Guardiola. 75 millones pagó el City en enero de 2025 para llevárselo a la Premier. Ya entonces era un referente en la selección egipcia, donde el portugués Carlos Queiroz lo había hecho debutar en octubre de 2021.

El salto a la Premier le llevaba a seguir los pasos de Salah, estrella del Liverpool. «Es un ejemplo para todos los jugadores egipcios», reconocía. La estrella de Anfield pidió que no los compararan porque era poner una presión injusta sobre Marmoush. En la selección han aprendido a convivir en el campo porque Hoissem Hassan, una leyenda del fútbol egipcio, los necesita a ambos. En esta ventana de amistosos, Salah no está y Omar mostró galones con un gol espléndido a Arabia Saudí (0-4). Por eso es un fijo en las convocatorias, pese a no tener muchos minutos en el City. Para Guardiola, Marmoush es un revulsivo y, cuando le pone, le responde, como ocurrió en las semifinales de la Carabao Cup en las que le marcó un doblete al Newcastle. «En este equipo aprendo todo el rato», confesaba. Sin embargo, hay quien le ve fuera del Etihad. Si se le vio como el relevo de Julián Álvarez cuando salió al Atlético, ahora podría ser objetivo del Barça.

Así se ha convertido Luis de la Fuente en un gran reclamo (con un caché alto) para empresas y marcas: "Podría ser tu vecino"

Así se ha convertido Luis de la Fuente en un gran reclamo (con un caché alto) para empresas y marcas: “Podría ser tu vecino”

El 12 de diciembre de 2022, Luis de la Fuente tenía 61 años. Hoy se encamina hacia los 65 (21 de junio), y en estos tres años y medio, su figura ha cambiado de tal manera que asistimos, según expertos en el sector, «a una de las transformaciones más grandes de una figura pública española en las últimas décadas». Porque el día que se presentó como seleccionador, las miradas fueron de recelo, cuando no de desprecio. Un señor mayor, con la única experiencia de las categorías inferiores y opuesto por completo a Luis Enrique, un tipo aparentemente sin carisma, ni vibra, ni aura. Hoy, en cambio, ese mismo seleccionador es campeón de Europa, de la Liga de Naciones y dirige, sin objeciones, a un puñado de chavales que conforman el núcleo de la gran favorita para ganar el Mundial: es España la mejor selección del mundo ateniéndose a la única clasificación posible en este tinglado, que es el ranking FIFA.

Ese cambio, obvio, no ha pasado desapercibido para las empresas y las marcas comerciales, que se disputan hoy la presencia de Luis en sus charlas para ejecutivos o en los anuncios de sus productos. En la génesis de esta explosión está lo deportivo, cómo no, pero también la decisión de fichar por Youfirst, una agencia de representación con la que ya hizo su renovación en el cargo en 2025, llevándole a los 3,5 millones de salario bruto. La compañía, por cierto, fue comprada poco antes por Gersh, un gigante estadounidense de la representación, así que se puede decir, por qué no, que De la Fuente (y Alexia Putellas, por ejemplo) comparten agencia con nombres como Meg Ryan, Sofia Coppola o Jean-Claude Van Damme. En fin, que esto da un poco igual.

El caso es que el entrenador riojano es, hoy, una de las piezas más codiciadas por empresas y marcas, que si quieren contratarle, han de preparar, en el caso de una acción con directivos, una cantidad superior a los 5.000 euros. «Luis transmite la imagen de normalidad, un tipo normal que ha llegado a lo más alto. Podría ser tu vecino, y es uno de los mejores entrenadores del mundo», explican desde su agencia, que acumula peticiones (alrededor de 40 mensuales) para que Luis haga alguna «acción», como se dice en ese mundo. Entrando todavía más en detalles, su forma de ser le hace apetecible para ámbitos muy diversos. «Es un líder sin dar voces. Las grandes empresas le quieren porque él les puede explicar cómo tratar a los jóvenes, pues él ha conseguido que gente como Lamine o Nico le sigan. Esa gestión de la juventud es muy atractiva. Y lo hace a través del convencimiento, no de la imposición. Transmitir cómo hacer eso es muy valioso», insiste uno de sus colaboradores.

Buenas personas

Toda la prensa que sigue a la selección tiene una cosa clara desde que él llegó al cargo. A Las Rozas llegan los buenos, sí, pero los buenos que saben convivir en grupo, que facilitan la convivencia. Ha habido algún jugador que, tras una presencia, no ha vuelto, y no porque su nivel futbolístico no sea suficiente, sino porque entendía el entrenador que le podía desestabilizar el grupo. «Él ejerce un liderazgo muy concreto, un liderazgo que nace del respeto. El que él tiene con los que dirige y el que exige a esos jugadores entre ellos. No es una pose. Siempre suele decir: 'pudiendo elegir, elijo a las buenas personas'», cuentan desde su entorno, que ahora se ha hecho más grande, pero que en la Federación sigue siendo el mismo. Su grupo de trabajo, su staff, como dice él, y un reducido número de trabajadores, entre ellos la responsable de comunicación que él ha pedido expresamente tener cerca y que se encarga de acompañarle a casi todos los actos que tiene. Seguramente será una de las pocas personas que ya ha leído "La vida se entrena cada día", la autobiografía que él mismo firma y que saldrá a la venta el 7 de mayo.

Otro aspecto define su imagen. «Es la marca España», resumen en Youfirst, y compañías de relojes, de ropa, de transporte, quieren esa imagen. «Él viene de una generación, los nacidos en los 60, a los que les dijeron que todos eran mejores que los españoles. Los italianos, los ingleses, los alemanes... Y él defiende que no, que aquí somos tan buenos como el que más, y que no hay que tener ningún complejo de ser español y presumir de nuestras tradiciones, de nuestra forma de hacer las cosas», cuentan. En ese contexto cabe su defensa, desacomplejada, de los toros y de la fe, de lo español, cosas de moda precisamente, así lo dicen las encuestas, entre los jóvenes, el público con el que él trabaja y al que ha llevado a la cima del fútbol.

Un último dato explica la relevancia de su figura. No tiene redes sociales porque rechazó que alguien las gestionara por él, un servicio que suelen ofrecer las agencias de representación. Y, sin redes sociales, fue nombrado el año pasado Influencer del año por la revista especializada del sector. «¿Por qué? Porque llega a todo el mundo y la idea de liderazgo, experiencia, la gestión de grupos desde el respeto y la 'marca España' se refleja perfectamente en él», concluyen desde Youfirst mientras él, sin hacer ruido, mira al Mundial con ambición. Y sin complejos. Ya se los quitó.

Luis de la Fuente: "La decisión de la portería ya está tomada"

Luis de la Fuente: “La decisión de la portería ya está tomada”

Luis de la Fuente está en Barcelona a los mandos de una selección, la española, que afronta el último partido amistoso antes de conocer la lista de los que irán al Mundial. Una lista, por cierto, que ya está formada en un porcentaje altísimo. "Tenemos 20 o 22 que sí nos gustaría que estuviesen", avanzó el técnico, una cosa bastante obvia pero que llama la atención cuando la verbaliza el responsable de hacer esa lista.

Antes espera, este martes, Egipto. Y el foco está puesto en quiénes jugarán y en quiénes no por aquello de que no se lesione nadie. "Vamos a refrescar el equipo. Es una decisión que teníamos tomada desde que terminó el anterior. Vamos a sacar un equipo competitivo porque queremos seguir ganando. La gente ahora está en la selección, que también demanda máximo rendimiento", contó el entrenador, que volvió sobre esa idea en varias ocasiones.

"Yo sólo pienso en la selección. Los clubes, hoy y aquí, no me interesan nada. Igual que yo no opino de los clubes cuando están en la temporada. Estamos en la ventana de la selección y nosotros ya hemos empezado a jugar el Mundial. El lunes empezamos a trabajar para el Mundial. Igual que yo respeto a los clubes, exijo que ahora respeten también a la selección", dijo.

¿Y la portería? "Tenemos la decisión tomada de quién va a jugar de inicio, pero no de lo que transcurra durante el partido. En otras demarcaciones lo tenemos muy claro. El portero que juegue mañana de inicio, pues lo sabréis, y lo sabrán, mañana. No es un partido de los mal llamados amistosos, nos estamos jugando el primer puesto en el ranking mundial, por lo que tenemos que sacar un equipo competitivo. Los que salgan van a ser muy buenos, todos aquí lo son, y en la portería veremos".

También confirmó que está muy pendiente de los lesionados. Muy pendiente de Mikel Merino, de Nico, de Fabián... Porque ellos también son parte de esos fijos que anunció que tenía, y que están en la mente de todos.

Gary Woodland gana en Houston tras superar un tumor y un fuerte estrés postraumático

Gary Woodland gana en Houston tras superar un tumor y un fuerte estrés postraumático

Actualizado

"Gary, Gary, Gary....", coreaban al unísono los miles de espectadores concentrados en torno al green del 18 del Texas Children's Houston Open. Lo que parecía una semana más de transición del PGA Tour, pendiente del estado de Tiger Woods o lo que suceda en unos días en el Masters de Augusta, se acabó convirtiendo en la historia del año.

Gary es Gary Woodland, un golfista de 41 años de Kansas que pasó a la eternidad en 2019 al coronarse como campeón del US Open. Una carrera notable que, sin embargo, dio un giro dramático en abril de 2023.

De pronto empezó a sentir miedo. Mucho miedo. Miedo a la muerte sin motivo. "Me temblaban mucho las manos. Llamé a mi médico personal para que me diera algo que me calmara. Le estaba explicando lo que estaba experimentando y me dijo: 'Gary, necesito que te hagas una resonancia magnética'". Se la hizo ese mismo día y a las pocas horas todo dio un vuelco. "Encontraron algo en el cerebro y mi vida cambió para siempre", recuerda.

Pasó por el quirófano con la incertidumbre de no saber si volvería a despertar, el golf pasó a otro plano de su vida. El tumor que le extirparon resultó ser benigno, pero comenzó una carrera por comenzar de nuevo.

Woodland, 2.478 días más tarde de su última victoria en el US Open, y dos años después de resucitar de la mesa de un quirófano, volvió a ganar en el Circuito Americano. Lo hizo con una exhibición de control de juego y emociones. Llegó a manejar seis golpes de ventaja en la última jornada del domingo en Texas, finalmente ganaría por cinco al danés Nicolai Hojgaard.

Woodland mantuvo la calma y la respiración a lo largo de cinco horas de torneo. A menudo se llevaba la mano al pecho e inspiraba profundamente antes de cada golpe. Y es que su cabeza, ya limpia de lesiones físicas, no llegó nunca a recuperarse de las psíquicas.

Fue en septiembre del año pasado, jugando el Procore Championship en Napa, cuando Gary volvió a sentir una sensación extraña mientras jugaba. Una persona encargada de anotar los resultados caminaba, como es habitual, unos metros por detrás del jugador. "Me empecé a agobiar, sentía que me perseguía", explica.

Su caddie, el veterano Brennan Little, se dio cuenta de que algo iba mal y se acercó a su jugador, que comenzó a llorar desconsoladamente y sin motivo. No quiso retirarse y, con las gafas de sol de su caddie, terminó la jornada como pudo, metiéndose en cada baño portátil que encontraba por el campo para descargar el llanto como un niño desconsolado.

Tras varias pruebas, los médicos no tardaron en diagnosticar un severo estrés postraumático. Empezó de nuevo otra lucha con terapeutas, familia e incluso hablando con veteranos del ejército que sufrían un transtorno similar. Los médicos le recomendaron dejar de competir, pero Gary sabía que esa línea sería la última que cruzaría.

El domingo su triunfo supuso una verdadera historia de superación. En sus zapatos de golf, escrita la palabra "coraje", una palabra que le ayudaba a recordar en cada golpe su armamento para superar las batallas pasadas.

Transparencia

Hace un par de semanas, con motivo del The Players Championship, Gary Woodland quiso compartir con todos, a través de una entrevista con Golf Channel, su segunda lucha con el estrés postraumático. "Ya no puedo gastar energías ocultándolo. Todos en el circuito han sido increíbles conmigo. Me dicen: 'Qué bueno es verte superar esto, es genial verte al cien por cien', y yo agradezco ese cariño y apoyo. Pero por dentro siento que me estoy muriendo y siento que estoy viviendo una mentira", relató entonces. Woodland soltó un lastre con el que convivía. "Siento que me he quitado 1.000 kilos de encima", apuntó, y con esa sensación se plantó este jueves en el torneo de su resurrección definitiva.

Cuando embocó su putt en el 18, volvió a llorar, esta vez un llanto de alegría y no de angustia. Se rompió por completo cuando estrechó los brazos de su mujer Gabby Granado. "Aquí practicamos un deporte individual, pero hoy no estuve solo", dijo el golfista con la voz temblorosa en cuanto le entrevistó la televisión tras su triunfo. "Espero que quienes estén pasando por dificultades me vean y no se rindan. Que sigan luchando", agregó. Su triunfo además le clasifica para el Masters de Augusta.

Aday Mara lleva a Michigan a la Final Four y hace historia para el baloncesto español

Aday Mara lleva a Michigan a la Final Four y hace historia para el baloncesto español

Aday Mara abre el marcador con un mate, luego baila ante su defensor para lucirse con un gancho y, más tarde, anota un triple en transición, su tercero de la temporada. Tiene 20 años. Mide 2,21 metros. Es una de las sensaciones del baloncesto universitario en Estados Unidos.

Este domingo, su equipo, los Michigan Wolverines, lograron su pase a la Final Four de la NCAA tras imponerse a los Tennessee Volunteers por 95-62, y el pívot se convirtió en el primer español en llegar a la fase final de la competición. No es un logro menor. El ecosistema universitario estadounidense mueve audiencias de cientos de millones de espectadores, genera ingresos de cientos de millones de dólares y es el mejor escaparate para llegar a la NBA. En los mocks del draft, es decir, en las páginas que prevén qué jugadores escogerá cada franquicia, ya aparece en primera ronda, incluso entre los 15 primeros puestos. Después de la Final Four, su posición solo puede mejorar.

De Zaragoza y formado en el Casademont Zaragoza, equipo con el que debutó en la ACB deslumbrando por una capacidad de pase y una visión de juego inusuales, en 2023 se marchó a UCLA, donde vivió una dura experiencia. Un entrenador que no le valoraba. Poco tiempo en pista. Mucha exigencia mental. «El golpe me lo llevé los primeros meses de competición. En ningún momento pensé en dejarlo, pero cuando me di cuenta de cuál era la realidad, me puse a ganarme los minutos y a trabajar duro», contaba a Gigantes.

El cambio a Michigan

Por eso pidió el traslado a Michigan, donde ha cambiado todo. Bajo la dirección de Dusty May ha encontrado un sistema que le encaja —mucho bloqueo indirecto, juego desde el poste y espacio para sus movimientos— y un vestuario que funciona. Esta temporada ha sido el primer jugador de Michigan en alcanzar los 100 tapones en un año, además de ser nombrado Jugador Defensivo del Año de la conferencia Big Ten.

MICHAEL REAVESGetty Images via AFP

En el encuentro ante Tennessee completó una actuación que explica por qué los Wolverines han llegado hasta aquí. Firmó 11 puntos, cuatro rebotes, dos tapones y un robo en 18 minutos de partido. Lastrado por las faltas, sus números pudieron ser mayores, pero su impacto fue clave. Junto a él jugadores como alero Yaxel Lendeborg, nacido en Puerto Rico, que también apunta a la NBA. «Es una pasada porque siempre ves a estos equipos llegando tan alto, y ser parte de ello y de la historia que estamos haciendo en Michigan es una experiencia increíble», dijo Mara en la previa.

En las semifinales de la NCAA, que se disputarán el próximo sábado en el Lucas Oil Stadium de Indianápolis, Michigan se medirá a los Arizona Wildcats. Es el rival más complicado que los Wolverines pueden encontrar en un torneo en el que, de momento, han arrasado. En sus cuatro partidos del March Madness han anotado 90 puntos o más, siendo el primer equipo que lo logra desde los Huskies de Connecticut en 1995.

El objetivo para Mara ya está declarado: ganar el torneo. Luego, el futuro ya dirá. «No voy a estar pensando en la NBA cuando tengo la oportunidad de estar disfrutando de un equipo con posibilidades de ganar el campeonato», aseguró el español.

Sinner completa en Miami el 'Sunshine Double' y relanza la pelea por el número 1 con Alcaraz

Sinner completa en Miami el ‘Sunshine Double’ y relanza la pelea por el número 1 con Alcaraz

Tan sólo un turno de servicio aguantó Jiri Lehecka, que llegaba intacto en esa suerte en la final de Masters 1000 de Miami ante Jannik Sinner. El italiano quebró en el tercer juego y empezó a sentar las bases para convertirse en el octavo jugador capaz de lograr la Sunshine Double, el triunfo en una misma edición de Indian Wells y el torneo que concluyó en esta madrugada española tras demorarse una hora y media el inicio de la final debido a la lluvia y verse interrumpida durante otra hora y cuarto tras el inicio del segundo set. Venció por un doble 6-4 en una hora y 33 minutos.

El italiano salvó tras lograr la rotura tres amenazas sobre su saque y confirmó el camino para seguir los pasos de Roger Federer, el último capaz de suscribir dos triunfos consecutivos en la gira americana de primavera en pista dura.

Sinner recupera la iniciativa y añade interés al curso de tierra batida, donde se presentará con posibilidades de arrebatar el número 1 del mundo a Carlos Alcaraz, sorprendido en tercera ronda por Sebastien Korda. Este lunes saldrá a 1.190 puntos del español, que ya se rueda para Montecarlo y defiende 4.300 en los torneos de peso que se avecinan. Se trata del vigésimosexto título de la ATP para el transalpino y de su séptimo Masters 1000.

En su primera final de un torneo de este rango, Lehecka, como es lógico ante la calidad de su adversario, mostró más dudas que en actuaciones precedentes, las que le habían permitido dejar atrás, entre otros, a Taylor Fritz, séptimo favorito, Martín Landaluce, la sensación del torneo, y Arthur Fils, a quien sólo concedió cuatro juegos en semifinales, pero se ha de elogiar su carácter firme y perseverante.

El partido se detuvo en el inicio del segundo set, con 15-30 para Sinner. El regreso a la cancha fue para el checo un ejercicio de supervivencia, sometido a las continuas acometidas de su oponente sobre su saque. Resistió hasta el noveno juego, al que llegó tras haber neutralizado nueve de las diez opciones de break. El italiano, que sumó diez saques directos, no perdonaría a continuación, aprovechando su primera bola de partido.

Gracias a las nuevas normas, las carreras son más emocionantes

Gracias a las nuevas normas, las carreras son más emocionantes

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Tenemos una tendencia natural a ser muy críticos con aquello que nos desagrada y, en cambio, muy apocados y cohibidos a la hora de ensalzar lo que nos gusta. Las redes sociales están infestadas de haters porque hablar mal de algo genera mucho más ruido, más polémica y más clickbait que hacer elogios. Estar en contra suele funcionar mejor que estar a favor. Cuanto más cáustico, mordaz y destructivo te muestres, mayor capacidad tendrás para generar opinión. Criticar está de moda, y la Fórmula 1 no se libra de este hábito.

Siendo honestos, también hay que reconocer que se lo han puesto muy fácil a esta jauría de jueces apocalípticos. La nueva normativa tiene muchos defectos: es compleja, difícil de entender y de seguir; genera una forma de competir aún más artificial que la anterior (que ya lo era); hace que las clasificaciones sean menos emocionantes y provoca que, en muchas ocasiones, no entiendas qué está ocurriendo ni por qué.

En mayor o menor medida, los pilotos también se han sumado a las críticas. Es cierto que, en algunos casos, existe una relación directa entre la intensidad de esas quejas y la posición en el campeonato: ni George Russell ni Kimi Antonelli protestan por las nuevas normas, porque a ellos les va bien. Pero la opinión de los pilotos no es la fundamental. La que realmente debería contar es la del público. Y, pese a todos los defectos de esta nueva Fórmula 1, hay algo innegablemente positivo que al aficionado generalista le gusta: las carreras son mucho más emocionantes.

El año pasado, el Gran Premio de Japón fue una procesión soporífera de coches en la que adelantar era prácticamente imposible. Mucho circuito de vieja escuela, mucho hablar del maravilloso trazado diseñado por John Hugenholtz —el mismo que ideó el Circuito del Jarama—, muchas loas a sus dificilísimas enlazadas... pero lo cierto es que en Suzuka no adelantaba ni el Tato. La carrera fue un truño insoportable. Un año después, y en medio de una oleada de críticas, en Japón se han producido 43 adelantamientos, cambios en el liderato y una lucha intensa hasta el final por el podio.

Aprendizaje sobre la marcha

La carrera fue muy entretenida y obligó a los pilotos a aprender sobre la marcha, a mejorar la gestión de la energía y a extraer el máximo rendimiento de sus monoplazas. Otra vez una salida emocionante, otra vez los Mercedes en apuros en las primeras vueltas y, de nuevo, incertidumbre hasta la bandera a cuadros. Cualquiera que haya visto ambas carreras, la de 2025 y la de este año, no tendrá dudas: la de esta temporada fue infinitamente más divertida.

Volvió a ganar Kimi Antonelli. Su segunda victoria consecutiva lo convierte en el líder del Mundial más joven de la historia, el primer italiano en décadas, y supone un subidón para el entusiasmo transalpino, que sueña con volver a tener un campeón por primera vez desde 1953. De momento, a Antonelli parece sonreírle la suerte del campeón. Ganó en China gracias a un problema técnico de su compañero y rival, George Russell, en la clasificación del sábado, y volvió a ganar en Japón beneficiado por un golpe de fortuna: la oportuna salida del coche de seguridad en el momento perfecto para él.

El incidente que provocó la aparición del safety car fue el brutal accidente de Oliver Bearman. Perdió el control de su monoplaza al intentar evitar un impacto contra el Alpine de Franco Colapinto. Esta es otra de las consecuencias de la nueva normativa: genera diferenciales de velocidad enormes en función de la carga y del despliegue de energía. El impacto contra las barreras superó las 50 G. Afortunadamente, el británico solo sufrió una contusión en la rodilla; en otro circuito, el accidente podría haber sido mucho más grave.

El problema es que, antes de empezar la temporada, algunos equipos y muchos pilotos ya advirtieron de que esto podía ocurrir. Justo antes de la carrera, Fernando Alonso definía los adelantamientos de este año no tanto como un sobrepaso, sino como una maniobra de evasión para evitar estrellarte contra el coche de delante. Todo depende del nivel de batería disponible en cada momento.

La FIA ha emitido un comunicado anunciando conversaciones con los equipos para modificar el reglamento en todo aquello que sea necesario con el fin de mejorar la seguridad. Es bastante probable que, dentro de un mes, cuando se celebre el próximo Gran Premio en Miami, haya cambios. No serán sencillos, pero sí necesarios. Serán soluciones a corto plazo, más parches, más tiritas, aunque en realidad todo el mundo —detractores y defensores— sabe que esta nueva Fórmula 1, tarde o temprano, necesitará una reforma mucho más profunda.

Los 77 de Luis De la Fuente: juegue quien juegue, gana España

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España enfila el camino del Mundial como favorita con un estilo reconocible, innegociable y, sobre todo, ganador. Luis de la Fuente ha conseguido que la idea esté por encima de los futbolistas y que siempre funcione. A 77 ha citado en las 14 convocatorias que ha hecho desde aquella primera en marzo de 2023. 70 jugadores han tenido minutos. Da igual quién juegue, España siempre gana. Al pie de esa frase solo hay que acotar el clamoroso descalabro, por inesperado, en Escocia (2-0) y una derrota en el amistoso ante Colombia (0-1) de hace un año. La final de la Nations League ante Portugal se escapó en la tanda de penaltis y no cuenta como derrota, aunque impidiera ganar el tercer título continental consecutivo.

El seleccionador ha construido su bloque sobre pilares fijos que, salvo lesión, siempre están en sus planes. Unai Simón, Laporte, Le Normand, Rodrigo, Pedri, Oyarzabal o Merino han sido algunos de ellos. Al grupo se suman Zubimendi, Dani Olmo, Fabián Ruiz o Ferran, además de Lamine Yamal y Nico Williams. Otros, intocables también, han ido saliendo, como Morata o Carvajal, y se han sumado a los hombres del seleccionador Fermín, Álex Baena, Cubarsí, Huijsen, Barrios o el regreso de Pedro Porro y Marcos Llorente.

Para todos los contratiempos, De la Fuente ha encontrado solución efectiva, mientras buscaba el billete para Estados Unidos. Como goleador se destapa Oyarzabal. Zubimendi ha hecho que no tenga que llorar a Rodri. Porro y Llorente han relevado a Carvajal. España se clasificó sin haber podido contar con Lamine y Nico Williams, que solo aparecieron en la primera ventana de septiembre. Entre Baena, Fermín, Ferran y ahora Víctor Muñoz, con gol en el debut, han hecho llevaderas sus ausencias.

Porque si hay algo a lo que el seleccionador no renuncia es, por un lado, a volver a abrirle las puertas a sus indiscutibles cuando caen por lesión y regresan a su nivel. Lo hizo con Pedri, con Rodrigo y lo hará con Nico Williams, Merino o Fabián, si se recuperan a tiempo. Está por ver si en ese grupo está también Dani Carvajal. Pero, por otro lado, De la Fuente pesca en cada momento a los jugadores que, encajando en su estilo, rozan el nivel de excelencia. Por eso la lista de sus 14 convocatorias es de 77 jugadores. Solo cuatro no tuvieron minutos (Azpilicueta, Gila, Pepelu y Abel Ruiz) y hay tres, Joan Garcia, Barrenetxea y Carlos Soler, que aún pueden escaparse de esa estadística si el martes juegan en Cornellá. El resto, todos han participado e irrumpen nombres de apariciones fugaces en estos años, como Kepa, Fran García, Pedraza, Paredes, Canales, Ceballos o Sancet. En el ataque aparecen más movimientos, con De Frutos, Jesús Rodríguez, Abel Ruiz, Riquelme, Sarabia, Ayoze o hasta Sergio Gómez.

Tampoco ha dudado el seleccionador en echar mano de internacionales que llevaban tiempo sin vestir la camiseta, como Rodrigo Moreno, Iago Aspas o Nacho. El estado de forma al que llegaban los jugadores en cada ventana ha sido determinante. Por eso desaparecieron Pau Torres, Balde, Mingueza. David García, Gerard Moreno y Joselu para dejar paso a quienes emergían en cualquier campeonato. Morata, el capitán, es el mejor ejemplo.

De la Fuente tiene a sus pretorianos, pero no negocia estados de forma, salvo que el regreso sea enfilando ya la línea ascendente tras una lesión. Así han vuelto Rodri y Pedri. Gavi y Carvajal siguen en la lista de espera. Del seleccionador riojano se puede dibujar un once tipo en un partido oficial y casi acertar, pero maneja con solvencia un amplio abanico de futbolistas que sabe insertar en un engranaje casi perfecto que le hace ser la gran selección europea que menos partidos ha perdido desde 2023: dos, frente a las cinco de Inglaterra y Francia o las siete de Alemania. Argentina cayó cuatro veces desde que es campeona del Mundo.

TODOS LOS CONVOCADOS POR LUIS DE LA FUENTE

PORTEROS

Unai Simón; David Raya; Álex Remiro; Robert Sánchez; Kepa Arrizabalaga; Joan Garcia (sin jugar).

DEFENSAS
Dani Carvajal; Pedro Porro; Jesús Navas; Marcos Llorente; César Azpilicueta (sin jugar); Robin Le Normand; Aymeric Laporte; Pau Torres; Dani Vivian; Nacho; Raúl Asencio; Pau Cubarsí; Dean Huijsen; Alejandro Balde; Marc Cucurella; Alejandro Grimaldo; Óscar Mingueza; Iñigo Martínez; David García; Jordi Alba; Fran García; Pedraza; Paredes; Mario Gila (sin jugar); Cristhian Mosquera.

CENTROCAMPISTAS

Rodrigo Hernández; Martín Zubimendi; Mikel Merino; Fabián Ruiz; Pedri; Gavi; Isco; Pablo Barrios; Aleix García; Álex Baena; Fabián Ruiz; Dani Olmo; Fermín López; Pablo Fornals; Marc Casadó; Pepelu (sin jugar); Carlos Soler (sin jugar); Ceballos; Oihan Sancet; Sergio Canales.

DELANTEROS

Álvaro Morata; Joselu Mato; Borja Iglesias; Mikel Oyarzabal; Ferran Torres; Dani Olmo; Nico Williams; Lamine Yamal; Yeremy Pino; Bryan Zaragoza; Bryan Gil; Gerard Moreno; Marco Asensio; Samu Omorodion; Jorge de Frutos; Abel Ruiz (sin jugar); Ansu Fati, Ander Barrenetxea (sin jugar); Jesús Rodríguez; Víctor Muñoz; Iago Aspas; Rodrigo Moreno; Rodrigo Riquelme; Pablo Sarabia; Ayoze; Sergio Gómez.