Alcaraz, una estrella del rock en el desierto con un pelo de… ¿lobo o guerrero?
Carlos Alcaraz es una rock star en Indian Wells. Cualquiera de sus movimientos es seguido con vehemencia y un interés desmedido en el desierto californiano, desde la camiseta morada del 23 de Lebron James que lució en su primer entrenamiento, con el belga Zizou Bergs del otro lado de la imponente pista central, hasta el nuevo corte de pelo con el que se ha presentado en el 'quinto' grande de la temporada. Hay incluso debate sobre cómo definir su nuevo look. ¿Es "corte de lobo" o "corte de guerrero"?, se preguntaban algunos de sus incondicionales, con un debate extendido en redes sociales sobre el rapado que se ha hecho a la altura de las orejas. Lo suyo es un fenómeno de masas innegable.
No es de extrañar. Al descaro de su juego hay que sumarle unos números astronómicos que hacen difícil arrebatarle protagonismo en el circuito a estas alturas. Con Alcaraz se han alineado todos los planetas. Con solo 22 años aspira a llevarse una tercera corona en el Masters 1.000 más importante de la temporada y acceder al mismo olimpo en el que están sentados dioses como Roger Federer, Rafa Nadal o Jimmy Connors. Por encima de ellos, tan solo un Novak Djokovic que buscará su sexta corona en California, sabedor de que pasar por encima de Jannik Sinner o el mismo Alcaraz es más difícil que lograr un entendimiento entre israelíes y palestinos, y más con la racha de resultados que está firmando el español en este comienzo de temporada.
El murciano se presenta en Indian Wells sin haber perdido un solo partido en lo que va de año (12-0), algo que no había logrado hasta ahora. Tras completar el Grand Slam en Australia y llevarse el ATP 500 de Qatar con una autoridad insultante, es el máximo favorito, número uno del mundo y con un cuadro favorable para verse las caras con Sinner en el último partido, en la que sería una final inédita.
"Me siento un poco diferente"
La clave, dice, es que controla mejor sus emociones durante el juego. "En pista simplemente me controlo, y desde la calma, puedo encontrar las soluciones", dijo en rueda de prensa el martes. "Cuando me enfadaba, jugaba mal o lo que fuera, simplemente encontraba el camino correcto, porque estaba tranquilo. Me controlaba a mí mismo, a mis emociones y mantenía la concentración. Diría que lo hacía incluso mejor que antes", añadió.
Todo está yendo a pedir de boca, reconoce: "Me siento un poco diferente comparado con otros años, pero he tenido un par de buenos entrenamientos. Estoy de vuelta y listo, así que ha sido bueno y estoy emocionado por empezar".
El lunes hizo acto de presencia en las lujosas instalaciones de Indian Wells, en el valle de Coachella, una comunidad de ricos, blancos y jubilados con una clara inclinación por el golf y la vida tórrida y sosegada. Se topó con Ben Shelton a la entrada y después con una ovación en la pista central para su entrenamiento con Bergs. Da igual que fuera lunes y que aún no hubiera partidos de calado.
Alcaraz, durante su entrenamiento del martes en Indian Wells.
Se entrenó durante dos horas mientras la griega María Sakkari y la rusa Aryna Sabalenka, eufórica tras haberse comprometido con su novio, firmaban autógrafos en las inmediaciones. Después, se acercaron a darle un abrazo al español. Todo el mundo quiere tener que ver con Alcaraz.
Exento en primera ronda, debutará contra el ganador del Grigor Dimitrov-Terence Atmane, número 52 del ranking. A Dimitrov ya le superó el año pasado con comodidad en este mismo torneo, cediendo tan solo dos juegos. Por su lado del cuadro, potenciales rivales como Casper Ruud, Cameron Norrie (campeón en 2021), Alex de Minaur y Djokovic, con el que podría cruzarse en semifinales, en una nueva cita con la historia
































