Jódar remonta para vencer a Michelsen y aprende una valiosa lección en Roland Garros

Actualizado

Cuatro horas de lección. Un partido para el futuro. A sus 19 años, Rafa Jódar sigue construyendo su tenis y en esa construcción habrá pocos momentos como su victoria este viernes ante Alex Michelsen. En su primer Roland Garros ya está en octavos de final, pero sobre todo ha ido aprendiendo las exigencias de un Grand Slam, cómo aferrarse a una pista para que nadie le saque de allí, un ejercicio de pura supervivencia. Quizá no fue su triunfo más lúcido; sin duda fue el más importante. Con un marcador de 7-6(0), 6-7(3), 4-6, 6-3 y 6-3 cruzó una ronda más -ya le espera Pablo Carreño- después de una jornada durísima.

Porque este viernes Jódar se descubrió ante Michelsen frente a un espejo. Las coincidencias eran muchas, exageradas. Los dos son de la misma generación. Los dos miden 1,93 metros. Los dos son hijos de maestros. Los dos se han formado en el tenis universitario estadounidense. Los dos visten igual en este Roland Garros, con un conjunto blanco y negro de Adidas. Y, lo más importante, los dos juegan el mismo tenis. Como Jódar, Michelsen exhibió agresividad a raudales, golpes muy planos, restos directos y presencia dentro de la pista; como Jódar, Michelsen padeció en los movimientos laterales y mostró su escasa variedad táctica. Las similitudes entre ambos invitaban a la igualdad, marcaron el encuentro hasta el quinto set y condujeron a una conclusión ajustada.

EFE

Para Jódar, acostumbrado a adversarios más defensivos, Michelsen supuso todo un reto. Desde el inicio se le vio incómodo, como delataban sus numerosas dobles faltas, aunque mantuvo su carácter y su prodigiosa serenidad. Cedió el primer set en el tie-break, cuando el estadounidense dudaba menos en los momentos decisivos. Pero en el segundo y tercer set Michelsen tomó la iniciativa gracias a su potente saque, a su buen juego en la red y a la incorporación de efectos en sus golpes de derecha. El desconcierto cambió de lado y, en ciertos momentos, Jódar se asomó al abismo, cerca de la eliminación. Tan serio como es, se pasó todo el cuarto set levantando los brazos para animarse y, de paso, avivar a los aficionados españoles que le acompañaban en la preciosa pista Simonne-Mathieu.

Un cambio táctico

Y de alguna manera funcionó. Mientras Michelsen empezaba a acusar el cansancio, Jódar multiplicó el riesgo buscando algunos ángulos, moviendo un poco a más a su rival por la pista, y así fue encontrando las preciadas oportunidades. Romperle el saque al estadounidense seguía siendo dificilísimo, pero fueron apareciendo bolas de break, y más bolas de break, y otra bola de break más.

En el quinto set todo ese trabajo floreció. Como si el partido le hubiera enseñado algo en tiempo real, Jódar empezó a leer mejor el juego de su rival, a gestionar los puntos con mayor criterio y a no dejarse arrastrar por el intercambio frenético que tanto había beneficiado a Michelsen durante los sets anteriores. Más entero, más dueño de sí mismo, fue imponiendo su peso físico y mental sobre un rival que se desvanecía. El éxito final no fue un regalo: fue el resultado de un jugador que, en el momento más exigente, encontró dentro de sí la versión que necesitaba. A los 19 años, Rafa Jódar ya sabe lo que cuesta ganar en un Grand Slam. Y también que cómo hacerlo.

"Estoy super contento por estar en octavos, es un sueño hecho realidad. He tenido que luchar mucho y me quedo con mi mentalidad. Alex ha jugado muy bien y yo he sabido dar batalla", proclamó Jódar que fue a celebrar con un grupo de aficionados que le habían estado animando todo el partido y cerró su presencia deseando suerte al PSG en la final de la Champions de este sábado.

Luis Enrique, ante el reto de repetir título: “Es poderosa la motivación de ganar la primera Champions, pero mucho más ganar la segunda”

Actualizado

Todos los entrenadores mundiales siguen viendo a Zinedine Zidane en la cúspide de la pirámide. El francés es el único que ha logrado ganar la Champions tres veces seguidas. No es el que más tiene que es Carlo Ancelotti, cinco, pero sí el que se despega de los técnicos que la han logrado de manera consecutiva.

Si Luis Enrique vence en Budapest, además de lograr su tercera orejona tras la que obtuvo con el Barça en 2015, entra en un club selecto en el que hay nueve técnicos como Arrigo Sacchi (1989, 1990) que lo hizo con el Milán, Brian Clough (1979, 1980), con el Nottingham Forrest o Helenio Herrera (1964, 1965), con el Inter de Milan, entre otros, que lo lograron antes. "Es muy poderoso ganar la primera, pero es más grande ganar la segunda seguida", ha apuntado el técnico asturiano.

Luis Enrique ha mostrado la confianza del que sabe que ha mostrado al mejor equipo a nivel ofensivo de esta Champions. Pero el sábado se enfrenta a la mejor defensa del torneo. "Somos equipos que se parecen, porque nosotros también defendemos bien, pero que han seguido caminos diferentes", ha expresado.

Con todos disponibles, incluido Achraf Hakimi, que venia aquejado de unas molestias, Luis Enrique se ha mostrado muy confiado en su equipo. "La motivación no es la historia, que ya la hicimos el año pasado, sólo queremos seguir siendo el mejor equipo de europa y del mundo", ha recordado el técnico pese a que perdieron la final del Mundial de Clubes frente al Chelsea.

Igualmente, no quiere el asturiano perderse en los halagos que le puedan hacer sus rivales o la prensa, quiere mantenerse lejos de ese "ruido" que genera un PSG del que, dice, le brinda las mejores herramientas para afrontar retos tan importantes como los que está consiguiendo con el conjunto francés, 11 títulos en tres años.

Líderes en ataque y defensa

Dos de esas herramientas, han acompañado al técnico en la comparecencia previa al gran partido. Uno de ellos, Ousmane Demebele, reciente balón de oro, le ha calificado como "uno de los mejores técnicos que ha tenido en su carrera". "Es de los que más me ha hecho progresar", ha explicado.

Para el asturiano también ha habido halagos del capitán del PSG. Marquinhos dice que casi todo lo que ha probado en el terreno de juego ha funcionado. "Es un técnico de un nivel muy alto y esperemos que siga mucho tiempo", ha pedido el central brasileño.

Si hay una cosa que le ha alabado al entrenador es la capacidad que ha tenido de poner a trabajar al equipo en torno a la misma idea, tanto atacantes como defensores. "Tenemos jugadores que saben hacer de todo", ha apuntado el defensa.

Pablo Carreño es la sorpresa: de no poder coger la raqueta a octavos de Roland Garros

Actualizado

Corría el tercer set y ya llevaban más de dos horas de partido cuando Pablo Carreño, con sus 34 años y su extenso historial médico, decidió pegarse un sprint de camino a su banquillo. Tocaba descanso entre juegos, pero él no lo necesitaba. La galopada era un mensaje para su rival, el argentino Thiago Agustín Tirante, de 25 años: si quería ganar no le bastaría con esperar a que el veterano se agotase; tendría que hacerlo con tenis. Y con tenis, al final, Carreño se impuso.

Este viernes venció a Tirante por 7-6(0), 7-5, 3-6 y 6-4 para clasificarse para octavos de Roland Garros por cuarta vez en su carrera, la primera desde 2021, y alejar el fantasma de una retirada que parecía inminente.

"No quería que la lesión me retirara, quería volver a disfrutar del tenis. Obviamente me planteé dejarlo porque no podía jugar, entrenar, no podía hacer nada. Siempre sufría dolor y fui perdiendo la ilusión. Por suerte me operé, fue bien y poco a poco mejoré. No volveré a mi mejor nivel, pero no lo necesito. Solo quiero acabar mi carrera con buen sabor de boca", explicaba a EL MUNDO el pasado otoño en Nueva York, durante el US Open. Pero esta temporada todo le empujaba hacia el adiós.

Y ahora, quizá Jódar

Después de múltiples lesiones de espalda y codo, el hombro derecho le andaba martirizando y, de hecho, la semana pasada tuvo que retirarse del Challenger de Valencia. "Me dolía el hombro, no podía ni coger la raqueta. Vine aquí a Roland Garros muy justo, pero parece que el tratamiento ha surtido efecto. Me ha sorprendido mucho, la verdad", confesaba Carreño tras derrotar en primera ronda al checo Jiri Lehecka, número 12 del mundo, y en segunda al australiano Thanasi Kokkinakis.

ANNE-CHRISTINE POUJOULATAFP

En la próxima ronda, el domingo, le espera un veinteañero -Rafa Jódar o el estadounidense Alex Michelsen-, pero que le quiten lo bailado. Si quería volver a disfrutar del tenis antes de colgar la raqueta, en París lo está consiguiendo. Vaya si lo está consiguiendo.

Al acabar el partido ante Tirante, Carreño se echaba las manos a la cabeza como quien no se cree lo que acaba de ocurrir, aunque el triunfo fue merecido. Como hizo en los partidos anteriores, el español despegó un juego completísimo, capaz de frenar el ímpetu de su adversario desde el fondo de la pista, con variedad e inteligencia. La única duda que se ceñía sobre él era si sería capaz de mantener el esfuerzo físico y lo hizo.

Florentino Pérez desea renovar a Vinícius y asegura que no ha hablado con Mourinho

Florentino Pérez desea renovar a Vinícius y asegura que no ha hablado con Mourinho

Actualizado

Florentino Pérez, candidato a la presidencia del Real Madrid, ha manifestado este jueves su deseo de renovar al internacional brasileño Vinicíus Júnior, al que definió como "uno de los delanteros mejores del mundo", y, preguntado por si va a fichar al portugués Jose Mourinho para el banquillo, aseguró que aún no ha hablado con él. "Es un buen entrenador claramente pero no lo voy a anunciar porque todavía no he hablado con Mourinho", ha confirmado en una entrevista con Televisión Española en la que ha adelantado que no va a participar en ningún debate electoral con el otro candidato a presidir el club, Enrique Riquelme.

En su primera entrevista concedida en periodo electoral, Florentino Pérez volvió a cargar de nuevo contra el empresario alicantino, de quien dijo tener la sensación de que se presenta a las elecciones "porque necesita el club para su empresa" y sobre quien volvió a sembrar dudas respecto a su aval. "Dicen que este señor ha pedido un crédito al 54% anual. ¿Pero, cómo se puede pedir un crédito al 54%?", se preguntó. Asimismo, recordó que "quiere mucho" al club blanco. "Cuando veo que van a por él, aquí estoy yo" dijo en referencia a la candidatura rival, que vinculó con la etapa de Ramón Calderón al frente del club, la cual calificó como "la más siniestra que ha habido en el historia del Real Madrid".

Preguntado por el motivo de la convocatoria de las elecciones, Pérez explicó que "estaba detectando un movimiento en la sombra que tenía como objetivo desestabilizar al club" a través de su persona. "Y yo, como sigo creyendo que el club es de los socios dije: a convocar elecciones. El que quiera que se presente". En relación con los comentarios de Riquelme sobre la supuesta intención de Pérez de privatizar el club, éste respondió que el Real Madrid ha sufrido muchos ataques.

"La Liga contribuyó a que nos querían quitar los ingresos económicos del Madrid para repartirlos entre todos los clubes, una cosa insólita. Conseguimos pararlo, pero he llegado a la conclusión de que la única manera de proteger nuestro patrimonio es que pase el valor del club a todos los socios".Cuestionado por el 'caso Negreira', volvió a mostrarse contundente: "Ahí voy a muerte. Precisamente voy a ir este fin de semana a la final de la Champions, me ha invitado el presiente de la UEFA, y le voy a comunicar que cuando termine la campaña electoral le voy a entregar un dossier que hemos elaborado durante tres años. Cuando lo vean todos los que lo tienen que ver, es el caso de corrupción más grande que hay en la historia de fútbol", aseguró."El Madrid tiene la suerte de que estoy yo", concluyó Florentino Pérez.

Rafa Jódar, un niño "no especialmente bueno" que ya es una estrella: "Me despertó sonámbulo para decirme que me había ganado"

Rafa Jódar, un niño “no especialmente bueno” que ya es una estrella: “Me despertó sonámbulo para decirme que me había ganado”

La noche antes de la final del Torneo Nacional Sub-15 de 2021, en un hotel de Cartagena, Rafa Jódar y Luis Llorens compartían litera. Eran los dos finalistas del torneo, amigos íntimos y compañeros en el Club de Tenis Chamartín. A mitad de la noche, Llorens se despertó sobresaltado. Jódar estaba sonámbulo junto a su cama, con la raqueta en ristre.

"Me dijo: 'Luis, Luis, dame la mano, que te he ganado'. Yo estaba flipando. El tío había visualizado tanto la victoria durante el día que también lo estaba haciendo dormido", recuerda Llorens, que al día siguiente cayó ante Jódar por 6-1 y 6-4. "Me enchufó lo que quiso. Lo mejor es que al despertar no hablamos de lo que había pasado, porque ninguno de los dos sabíamos si había sido real o un sueño. Hasta después de la final no sacamos el tema. Por encima de todo, de Rafita siempre me ha sorprendido su competitividad".

El mismo chico que aprendió a golpear una pelota en el garaje de su casa en Leganés es hoy la nueva sensación del circuito mundial a sus 19 años, cuartofinalista en el Mutua Madrid Open y en el Masters 1000 de Roma, y uno de los aspirantes al Roland Garros, donde hoy (sobre las 13.00 horas) disputa la tercera ronda contra Alex Michelsen. EL MUNDO ha hablado con quienes le han acompañado en el camino para contar cómo se construyó un fenómeno.

El padre que marcó el camino

Todo empieza por el padre. En todas las conversaciones aparece el padre. Detrás de Rafa Jódar, Rafael Jódar. "Yo estoy en un segundo plano y me gustaría seguir así", responde cuando se le pide una entrevista, y ahí está su carácter reservado, discreto.

Licenciado en INEF y profesor de Educación Física, cuentan quienes le conocen que llegó al tenis por descarte. Fue una coincidencia. Antes de sentarse en el banquillo de su hijo por los torneos del mundo, fue preparador físico de atletismo y baloncesto y, de hecho, descubrió la élite con un equipo de baloncesto femenino. Entre 2007 y 2014 formó parte del cuerpo técnico del Rivas Ecópolis, club con el que ganó una Liga Femenina, una Copa de la Reina y rozó el título de la Euroliga.

El Rivas Ecopolis, con Jódar en el centro, atrás.

El Rivas Ecopolis, con Jódar en el centro, atrás.Benito Pajares

Entre sus pupilas de aquella época estaba Amaya Valdemoro, una de las mejores jugadoras españolas de la historia. "Era un tío muy trabajador, que te decía siempre las cosas claritas y un amante del deporte", recuerda Valdemoro. "Hablábamos mucho del atletismo, que nos encantaba a los dos. Y ya por entonces andaba su hijo por allí, con la raqueta a cuestas". Pero aquello acabó de golpe: el Rivas cayó en bancarrota, Valdemoro se retiró y Jódar padre tuvo que reinventarse. Así llegó al tenis. De aquellas ruinas, este imperio.

Rafa hijo nació el 17 de septiembre de 2006 en el Hospital Universitario Severo Ochoa de Leganés, creció sin hermanos en el barrio de Arroyo Culebro de la ciudad y desde pequeño compartió con su padre la misma pasión por el deporte. Pudo haber sido futbolista -jugó varios años en el Santa Bárbara de Getafe- o incluso jugador de baloncesto, dado sus 1,91 metros, pero eligió el tenis.

Los primeros golpes, en el garaje de casa

Los primeros golpes los dio en el garaje de casa, con su padre lanzándole pelotas, y el salto a la pista llegó cuando Rafael padre encontró trabajo como preparador físico en la escuela de tenis del Complejo Deportivo del RACE de Ciudalcampo. Allí conoció a Fernando Varela, entrenador que se convertiría en la voz técnica más influyente de su primera etapa como tenista.

"En la escuela de RACE contrataron a Rafa padre como preparador físico y empezó a traer al niño, que era muy pequeñito, a recibir alguna clase el fin de semana", rememora Varela. "Así empezamos a trabajar juntos, pero la escuela cerró y tuvimos que buscar soluciones. Conseguí que me cedieran unas pistas en mi urbanización, también en Ciudalcampo, y allí entrenaba dos días a la semana a Rafa junto a otros niños. Luego, en el Chamartín, donde era socio, repetía y repetía todo lo que habíamos ensayado con su padre".

Jódar, con Varela, después de un entrenamiento.

Jódar, con Varela, después de un entrenamiento.CEDIDA

Esa dinámica -Varela como guía técnico, el padre como entrenador diario- definiría la formación de Jódar, junto a sus ganas de jugar. En sus muchas horas en el Chamartín peloteaba con quien se pusiera por delante -"hasta con las veteranas", apuntan- e incluso hubo una época en la que se acercaba a las pistas municipales del Polideportivo Olimpia, en su Leganés, para sumar más sesiones. Allí entrenaba Lolo Pastrana, que hoy precisamente es director deportivo del Club de Tenis Chamartín.

Un ecosistema único

"Tanto él como su padre han sabido empaparse del entorno. Rafa siempre ha peloteado con todo tipo de socios del Chamartín y ha escuchado sus consejos. El club tiene un ecosistema muy particular y por eso han salido de aquí Rafa, Martín Landaluce, Dani Mérida, Jessica Bouzas...", se enorgullece Pastrana, que destaca el trabajo de Jódar como jugador de club y el trabajo con su padre: "Es como el padre de las Williams en positivo: es muy metódico, incluso contaba las bolas que su hijo pegaba en cada sesión, pero al mismo tiempo respetuoso con la figura de los entrenadores".

Jódar, junto a Llorens y Cristina Ramos, del Chamartín

Jódar, junto a Llorens y Cristina Ramos, del ChamartínCEDIDA

Del Jódar niño cuesta encontrar referencias porque entonces no era una promesa, como admite todo su entorno. "No destacaba", define Pastrana. "No era un niño especialmente bueno", confirma Varela, su técnico. "Tardó muchos años en ganarme", añade Llorens, su amigo y compañero. Mientras otros jugadores de su generación marchaban a academias de élite en Barcelona o Valencia y se apuntaban a institutos online para poder entrenar más horas, el ahora número 29 del mundo crecía en Madrid sin expectativas, como un adolescente más. Bajo la influencia de unos padres maestros -su madre también es profesora-, se sacó el bachillerato de Ciencias, con Biología y Química, de manera presencial en el IES Rafael Frühbeck de Burgos de Leganés, y nunca renunció a la normalidad.

En ese tiempo, además, Jódar arrastraba un defecto que con el tiempo ha convertido en virtud. En su niñez y preadolescencia era un tenista lento, incluso muy lento. Quienes se enfrentaban a él sabían que si le movían le podían ganar, y por eso él empezó a jugar como juega ahora. Si hoy resta tan bien, si golpea con tanta velocidad, si es letal al revés es porque años atrás necesitaba acortar los intercambios. ¡Boom!, y se acababa el problema. Así, de hecho, empezó a asomar entre los mejores del país.

De la promesa al fenómeno mundial

Después de la victoria en el Torneo Nacional Sub-15 de 2021 de la somnolencia, Jódar volvió a estar bajo el radar hasta su segundo año como junior, en 2023. Aquella temporada empezó con una victoria en el J200 de Valencia y ahí despegó. "Tenía 16 años y ese torneo le catapultó. Tuvo que empezar en la fase previa porque antes no había jugado mucho. Se perdía muchos torneos porque le coincidía con clases o exámenes y sus padres nunca quisieron que se saltara ni uno", cuenta Álvaro Ribes, entrenador del Chamartín que le acompañó en muchos torneos y que recuerda cómo le favoreció el estirón. A partir de entonces el ascenso: en 2024 ganó el US Open para menores de 18 años, en 2025 se fue a la Universidad de Virginia y este 2026, ya como profesional, la eclosión.

"Siempre estaba en el Chamartín con su padre a pico y pala, con una disciplina, una seriedad y una profesionalidad increíble. Yo entonces entrenaba a una jugadora estadounidense, Peyton Stearns, que ahora está entre las 50 mejores del ranking WTA, le pedí si podía hacer de 'sparring' y lo hizo encantado", recapitula Pato Clavet, que fue Top 20 del mundo y ganador de la Copa Davis de 2000, ahora entrenador en el Chamartín. Admiten quienes vieron aquellos encuentros entre el Jódar junior y Stearns que el español ganaba "siempre y sin pisar el acelerador". "Rafa es muy educado, un chico muy correcto", le define Clavet en la misma línea de todos los entrevistados.

Jódar, en el centro de sus amigos, con la camiseta de España.

Jódar, en el centro de sus amigos, con la camiseta de España.CEDIDA

"Es un chaval de esos que te puedes llevar a cualquier lado y siempre te va a hacer quedar bien. No es muy extrovertido, pero siempre sabe qué decir", precisa el técnico Ribes. "Es un poco hermético, pero es muy amable y, sobre todo, muy inteligente. Entiende todo lo que está ocurriendo a su alrededor, eso no le va a despistar. Y tiene claro lo que quiere", apunta Pastrana, director deportivo. "Tiene la virtud del trabajo. Incluso diría que es un superdotado cuando hay que acumular volumen de entrenamiento", comenta Varela, que fue su entrenador. "Nosotros la liamos más y él es el tranquilo del grupo, pero no es un tío callado ni serio. Se ríe como todos, pero simplemente es más tranquilo", finaliza su amigo, Llorens.

Según cuenta, Jódar no es muy de móviles ni videojuegos y el hobby al que dedica más horas es el fútbol. Seguidor del Real Madrid, no se pierde un partido, más ahora, que ha hecho amistad con Jude Bellingham. Rafita Jódar, el adolescente que hace cinco años le despertó sonámbulo con la raqueta en ristre, es ahora una estrella mundial.

Diego Poncelet, montaña abajo con un skate a más de 130 kilómetros por hora: "Es como una meditación profunda"

Diego Poncelet, montaña abajo con un skate a más de 130 kilómetros por hora: “Es como una meditación profunda”

Diego Poncelet es un tipo curioso. Cuando se le pregunta qué siente a 130 kilómetros por hora sobre su monopatín, bajando una carretera de montaña sin frenos, con el viento amenazando con descoyuntarle si se atreve a levantarse de golpe, lo que elige contestar es «tranquilidad». Ni adrenalina, ni vértigo, ni tan siquiera velocidad. «Es algo parecido a una meditación profunda. Tienes que estar en el momento. Sientes cierta calma. Si tienes claro lo que quieres, todo va a ir bien», cuenta a EL MUNDO después de proclamarse dos veces campeón del mundo de downhill skate.

Su deporte es fácil de resumir: cuatro intrépidos se lanzan cuesta abajo y el primero que llega gana. «Es la Fórmula 1 del skate», dice Poncelet, aunque, al contrario que a Max Verstappen o a Fernando Alonso, no le protege ningún chasis. Viste un traje similar al de los pilotos de motos y lleva casco, pero una caída duele sí o sí.

El riesgo es innegable.
Hay que confiar en uno mismo. Si hago un cálculo del riesgo y decido que puedo conseguirlo, entonces todos mis instintos, todas mis emociones, mis impulsos tienen que estar encaminados hacia ese objetivo. Sin ninguna duda. Es el acto máximo de confianza en uno mismo. Y confiar no solo en tus habilidades, sino también en ese cálculo de riesgo. Eso es aún más importante.

Pero... ¿cómo frena?
Levantándome, pero por partes. Si voy a 130 kilómetros por hora y me levanto de golpe, salgo volando directamente. Primero tengo que levantar las manos, después los brazos, subir un poco el pecho y así, poco a poco, ponerme de pie para generar resistencia al viento.

Un asombro en la infancia

Poncelet habla con acento extraño porque acumula nacionalidades. Es de todas partes y de ninguna. Nació en México, de madre española y padre belga, y cuando era niño se mudó a Lausana, en Suiza, donde ocurrió todo. En una cuesta empinada de la ciudad alpina, un patinador pasó a toda velocidad frente a él y desapareció de su campo de visión en un instante. Con ocho años, corrió hasta la rotonda de más abajo esperando encontrar el desastre. Pero no había nada. El patinador había frenado sin frenos, había sobrevivido a la física. «Aquello me pareció increíble. Que alguien pudiera dominar así un skate», recuerda sobre su momento de revelación. Décadas después vive en Mallorca y ha alcanzado tal dominio en su especialidad que ya no compite. ¿Para qué disputar otro Mundial, otra competición? Ahora solo busca los límites.

Abre Google Maps, localiza las carreteras más empinadas del mundo, investiga el estado del asfalto, consulta la normativa local y viaja para lanzarse cuesta abajo. El objetivo puede ser superar su récord de velocidad punta -ya en 131 kilómetros por hora-, batir la plusmarca mundial -146 kilómetros por hora- o simplemente dar a conocer su deporte. «Después de ser campeón dos veces, me di cuenta de que te vuelves algo defensivo. Si tu sueño es ser campeón del mundo y lo consigues, solo puedes defender ese sueño, solo puedes repetirlo. Yo tengo una noción de la ambición que no depende del logro en sí, de tener la copa en casa para verla, sino de seguir empujándome cada vez más allá», declara quien se ve a sí mismo como un pionero. Ya es más explorador que deportista.

La ayuda de un monje

El descenso en monopatín no es un deporte con décadas de historia ni una federación internacional detrás; todavía está naciendo, y alguien tiene que hacer ese trabajo. De hecho, Poncelet, como todos los practicantes de la especialidad, no fue a ninguna escuela a aprenderlo. Fue a una cuesta, encontró a otros que bajaban y así fue evolucionando. Hoy sigue construyendo comunidad en la Serra de Tramuntana, donde cuenta con compañeros que le avisan de los coches que vienen de frente durante sus descensos y donde, hace unos años, conoció a un coach muy singular.

Le ayuda un monje budista.
Lo conocí en Mallorca porque también patinaba, y fue una suerte. Me demuestra que puedo ser la persona que quiera ser, que no me hace falta ajustarme a ningún molde y que debo desarrollar mi propio carácter. Ahora vive en un monasterio de Estrasburgo y, siempre que puede, pide permiso para venir a patinar conmigo.

De Luis Enrique o Arteta a Unai Emery, España domina Europa: “Estamos en la pole y queremos mantenernos”

Actualizado

La imagen de Unay Emery subido a hombros del Dibu Martínez después de ganar su quinta Europa League en Leipzig es la metáfora perfecta del lugar en el que se encuentran los técnicos españoles en Europa. Pero antes de él, de Arteta, de Luis Enrique, de Íñigo Pérez, que no pudo culminar la gesta en Leipzig, o de Pere Romeu que le ganó la partida a Jonathan Giráldez... 70 años antes, de hecho, un entrenador español triunfaba por primera vez en el viejo continente. Se trataba de un teniente coronel que en 1956 ganó la primera Copa de Europa con el Real Madrid, el primer título continental de un club español. José Villalonga no sólo triunfó con el equipo blanco sino que también fue el artífice del primer entorchado de la selección española: la Eurocopa de 1964.

Villalonga fue el precursor de una escuela de entrenadores, la española, que ha conseguido un hito sin precedentes en el mundo del fútbol a nivel de clubes: seis de los ocho técnicos que han llegado al último escalón de los torneos UEFA son españoles. El vasco derrotó al Friburgo para seguir haciendo historia en la Europa League. Dos de ellos, Luis Enrique y Mikel Arteta, se enfrentarán en la Champions League masculina. Íñigo Pérez rozó el milagro en la Conference League ante un Crystal Palace que quintuplica el presupuesto del Rayo. Y Romeu masacró a Giráldez, entrenador del Olympique de Lyon, con un Barcelona de récord en la Champions femenina.

"Nos pone muy contentos, es el reflejo de un trabajo de hace muchos años en la formación que repercute también en el talento del futbolista", explica a EL MUNDO David Gutiérrez, director de la escuela de entrenadores de la RFEF. Un organismo del que han salido otras grandes figuras como Pep Guardiola o, más recientemente, Xabi Alonso, recientemente elegido como nuevo técnico del Chelsea, además de los otros finalistas europeos.

Entre los seis técnicos finalistas no hay un mismo esquema. Los estilos son diferentes, pero Gutiérrez expone un elemento común para todo el que haya salido de la escuela de la RFEF. "En nuestro caso, el juego colectivo y el entendimiento del juego es lo que nos ayuda al éxito frente a otros países con características más fuertes, más físicos y más rápidos", expone el director.

Luis Enrique, en un entrenamiento con el PSG.

Luis Enrique, en un entrenamiento con el PSG.Matthias SchraderAP

Es evidente que la solidez defensiva y el balón parado son los puntos fuertes de un Arsenal ante un PSG que contrapone la presión alta y la creatividad desde todas las líneas. El uso de las bandas del Rayo y su intensidad, son seña de identidad de Íñigo Pérez. "Anticipar situaciones de juego nos hace diferentes", aglutina Gutiérrez sobre el entrenador español.

Según Gutiérrez, la serie Eurocopa-Mundial-Eurocopa de 2008 a 2012 atrajo las miradas mundiales hacia los banquillos y la formación españolas. "Formamos para que entiendan todas las situaciones del juego, por eso hay perfiles diferentes", comienza el director de la escuela para hablar de "principio adaptabilidad".

El país de la formación

Un puesto del que España no quiere bajarse. "Estamos en la pole y queremos mantenernos", apunta Gutiérrez. Por ello, a la metodología española se han añadido innovaciones técnicas y aprendizaje constante con viajes y visitas a otros países para seguir creciendo a nivel formativo. "En UEFA nos conocen como el país de la formación", revela el director.

Esta preponderancia del estilo español, mayormente representada por los equipos de LaLiga, ha brindado a nuestro país una quinta plaza en Champions, privilegio que sólo tiene la Premier League. Una liga, por cierto, que tenía a cinco técnicos españoles, cuatro de ellos como principales: Guardiola (Manchester City) y Arteta (Arsenal), que se jugaron la Premier, Emery (Aston Villa) y Andoni Iraola (Bournemouth). Recientemente llegó Paco Jémez como asistente en el West Ham de Nuno.

El fútbol femenino también coronó a dos españoles en la Champions femenina que se disputó en Oslo. Ambos campeones con el FC Barcelona. Romeu, el actual, y Giráldez, que no pudo conseguir el título que se le escapó cuando estaba en el banquillo blaugrana. El fútbol español está en la cima de Europa gracias a "estar a la última, pero con su propio sello".

Sinner, su piel clara, el hándicap de haber crecido en los Alpes y una adaptación al calor pendiente: “Desde los años 80 hay estudios de cómo hacerlo”

Actualizado

Cada invierno, Jannik Sinner se refugia en Dubái. Lejos de Montecarlo, donde tiene su residencia, pretemporada tras pretemporada se reúne allí con sus entrenadores Simone Vagnozzi y Darren Cahill para evolucionar en su juego y, al mismo tiempo, aclimatarse al calor. Sesiones y más sesiones intensas bajo el sol del golfo Pérsico. Y su tenis mejora, vaya si mejora, pero como se demostró este jueves en su derrota ante Juan Manuel Cerúndolo año tras año las altas temperaturas siguen siendo su talón de Aquiles.

Criado en los Alpes italianos, hijo de los encargados del Rifugio Fondovalle, no supo lo que era entrenar bajo la canícula hasta que se mudó a la costa mediterránea, a la Academia Piatti, con 13 años, y desde entonces arrastra el mismo hándicap. De piel clara y, por tanto, más propensa a sufrir los efectos del sol, no es extraño verle enrojecido durante los partidos ni tampoco sofocado. Con el estómago y los calambres como puntos débiles recurrentes, a lo largo de su carrera ha sufrido ya numerosos episodios en los que el calor le ha llevado a la retirada o le ha dejado al borde de ella.

Thibault CamusAP Photo/Thibault Camus

"No es casualidad que vayamos a Dubái en pretemporada por el clima. Intentamos prepararnos para este tipo de escenarios. Aun así, hay días en los que las cosas no salen como esperas", reconocía esta temporada en el Open de Australia, donde sufrió lo indecible para vencer a Eliot Spizzirri en tercera ronda. Un año antes también había padecido calambres y dolores en octavos ante HolgerRune, y había tenido que abandonar tanto en la final del Masters 1000 de Cincinnati como en la tercera ronda del Masters 1000 de Shanghai. "Con los años conozco un poco más mi cuerpo e intento manejar mejor ciertas situaciones complicadas. Espero que este tipo de problemas vayan disminuyendo poco a poco", comentaba entonces, aunque para esa mejora necesitará algo más que voluntad.

Los contenedores de calor

Según varios estudios fisiológicos, la temperatura ideal para el deporte está entre los tres y los diez grados, y cuanto más sube el termómetro, más cae el rendimiento. Cualquier deportista puede perder hasta un 20% de sus capacidades en días calurosos, y según su formación y su genética, unos son más propensos que otros a los golpes de calor.

"Desde los años 80, con los estudios de González Alonso, los mejores deportistas han trabajado para aclimatarse al calor. Muchos eventos, como el Tour de Francia, los Juegos Olímpicos o los Mundiales de atletismo, tienen lugar entre julio y agosto, y ha habido mucha investigación a su alrededor", explica a EL MUNDO Carles Tur, fisiólogo, responsable de entrenadores del equipo ciclista Q36.5 y preparador de la Federación Española de Vela (RFEV). Antes de los Juegos Olímpicos de Tokio, las sesiones en la cámara de calor del Centro Especializado de Alto Rendimiento de Santander llevaron a las medallas a Nico Rodríguez y Jordi Xammar en el horno que era la bahía de Enoshima. Y en esos mismos contenedores, donde se pueden alcanzar hasta 40 grados y un 70% de humedad, también se preparó durante meses la marchadora María Pérez, que odió el calor hasta que aprendió a dominarlo para convertirse en campeona olímpica y mundial.

La mayoría de tenistas no recurren a ese tipo de entrenamientos porque confían en el efecto de los descansos entre juegos y en la ayuda de las pausas de cinco minutos para ir al vestuario, los llamados toilet breaks. Pero un caso como el de Sinner podría requerir una solución más radical. Un tratamiento de adaptación al calor aumenta la tolerancia de los deportistas e incluso les enseña a sudar más y en más zonas del cuerpo -se puede pasar de un 70% a un 90% de la superficie cutánea-, es decir, a regular mejor la temperatura interna. Sudar mucho puede ser incómodo para la vida diaria, pero es una bendición en competición: quienes sudan más tardan más en deshidratarse y están menos expuestos a una pájara.

Aurelien MorissardAP Photo/Aurelien Morissard

Sinner ya es el mejor del mundo, pero mientras las marcas del termómetro sigan poniendo en jaque su cuerpo, tendrá una deuda pendiente con los Grand Slam. La ciencia lleva décadas ofreciendo respuestas. Solo falta que el número uno decida ir más allá de sus límites para aplicarlas y consiga adaptarse a ellas.

Magnier, antes de la batalla de los Dolomitas, vuelve a imponer su velocidad

Actualizado

Poniéndonos en el lugar de los italianos, tampoco esta vez vimos ganar a Jonathan Milan. En la penúltima oportunidad para los sprinters en este Giro poco favorable en general para los intereses de este tipo de fieras, el muchachote del Lidl-Trek volvió a quedarse en blanco, dominado por Paul Magnier y Edoardo Zambanini. Magnier obtuvo su tercera victoria en este Giro y la 29ª de su trayectoria.

Era una etapa que podía catalogarse de llana. En todo caso, de ondulada, con un puertecito de 3ª. Pero contenía una trampa. A 9 kms. del final, la carrera se topaba con el Muro di Cadel Poggio, de 4ª por corto. Sólo por corto. Chiquito pero matón: 1,1 kms. al 12,3% de media y con una rampa máxima del 198%. No podía ser más breve ni más severo. ¿Pasarían los velocistas? ¿No pasarían?

Pasaron. Todos. La etapa entera había sido una preparación para ese momento. Cuando aún faltaban 134 kms. para llegar al final de un recorrido de 171, Mattia Bais (Polti), Andrea Mifsud, el franco-maltés, también del Polti, que celebraba su 27º aniversario, James Shaw (EF Education) y Jonas Geens (Alpecin) se marcharon a descubrir el mundo. A los tres primeros los cazaron cuando la llegada se hallaba sólo a 22 kms. Geens aguantó un poco más, hasta casi el pie del Muro. Entretanto, Narváez, en su pelea con Magnier por la maglia ciclamino, había cogido un puntito en el sprint especial.

El pelotón entró en el estrechamiento inicial del Muro como un enjambre de balas de distinto calibre. Se las podía escuchar silbar. Eulálio, que se había ido al suelo en el avituallamiento y se había reintegrado pronto al grupo, lo intentó. Lo enganchó el pelotón con Vingegaard al frente. Lo volvería a intentar en unión de Jonas Kulset. Pero ambos no evitaron la "volata", el destino de la etapa. Tras doblar una curva peligrosa, los lobos se abalanzaron sobre la presa. La atrapó con sus colmillos Paul Magnier, de nuevo "ciclamino". A Milan le queda una de esas balas en la recámara. Tal vez en Roma...

...Y ahora, con ustedes, viernes y sábado, Sus Majestades los Dolomitas. Para empezar, seis puertos, cuatro de 2ª, incluyendo el de la llegada, y dos de 1ª, entre ellos la Cima Coppi, el Passo Giau, con 2.233 metros de altitud.

Antony Gordon, un fan de Mourinho para reforzar el ataque del Barça

Antony Gordon, un fan de Mourinho para reforzar el ataque del Barça

Actualizado

Anthony Gordon (Liverpool, 2001) se ha convertido en la gran sorpresa de este mercado de fichajes. Más que por su calidad como jugador, por la inusitada celeridad con la que el Barça ha pactado su llegada. Este delantero, quien se declara sin tapujos fan de Mourinho y que se mueve ahora por todo el frente del ataque, pese a iniciar su carrera como extremo izquierdo, estaba hace no tanto en la agenda de varios equipos europeos. Incluso, del Bayern de Múnich.

Con todo, se incorporará a las filas de un club que le pagará al Newcastle 70 millones de euros fijos a los que se les pueden sumar hasta 10 más si se cumplen una serie de variables. La negociación llevada a cabo para cerrar la operación por Deco, el actual director deportivo azulgrana, ha sido inesperadamente rápida. Tal vez, por la proximidad de un Mundial que el punta disputará con la selección inglesa y en el que su valor podría haberse disparado aún más.

Formado en las categorías inferiores de un Everton al que se incorporó tras ser descartado por el Liverpool cuando tenía 11 años, su estreno en la élite llegó en diciembre de 2017, en un duelo de la Europa League en el que los Toffees vencieron a domicilio al Apollon Limassol chipriota (0-3) y en el que estuvo sobre el césped con el ahora rojiblanco Ademola Lookman.

Tras un encontronazo con radicales del Everton, tensó la cuerda para marcharse al Newcastle en el mercado de invierno de la campaña 2022-23 a cambio de unos 46 millones de euros a los que se les podían sumar alrededor de seis más en variables. Con las Urracas, precisamente, mejoró mucho en una faceta anotadora que brilló en gran parte por su ausencia en el primer equipo del Everton. No en vano, deja el equipo tras anotar 39 goles y repartir 28 asistencias en 152 partidos.

El pasado curso sus números en la Champions fueron más que destacables. En la máxima competición europea, de la que el Newcastle fue apeado precisamente por el Barça en los octavos de final tras empatar en Inglaterra (1-1) e imponerse por 7-2 en casa, después de que su cruce en el primer partido de la liguilla se saldara con victoria azulgrana por 1-2, Gordon fue capaz de marcar un total de 10 goles en 12 partidos. El primero, curiosamente, ante el que será su nuevo equipo, si bien su víctima preferida fue un Qarabag al que le endosó cuatro tantos en la ida de la ronda previa a las eliminatorias.

Delantero presionante

Su perfil combativo, que le lleva a vaciarse presionando a la defensa rival, seguro, será muy del agrado de Flick. Lo curioso, con todo, es que este rápido y habilidoso delantero no lo ha dudado ni un momento a la hora de declarar abiertamente su admiración por un entrenador que no cuenta precisamente con mucho cariño por parte de la afición azulgrana, pese a su paso por el club: José Mourinho. "Me dijo 'Eres increíble', y eso es un gran elogio para mí, porque de niño era mi entrenador favorito", confesó tras el duelo con el Benfica en el que su equipo venció por 3-0 y en el que marcó un gol y dio una asistencia.