La increíble historia de un fan del Barça que se equivocó de estadio y terminó en un partido de la Tercera División inglesa a 600 kilómetros de St. James's Park

La increíble historia de un fan del Barça que se equivocó de estadio y terminó en un partido de la Tercera División inglesa a 600 kilómetros de St. James’s Park

El martes por la noche recibieron una visita muy inesperada en St James Park. Se trataba de un joven de 25 años, vestido con ropa de montaña y con una enorme mochila a la espalda. El joven se acercó tímidamente a los stewarts con su teléfono en la mano para mostrarles la entrada. Quedaba poco para que comenzara el partido y la afición ya recorría nerviosa los aledaños del estadio. Entonces, el sudor frío. "Perdona, pero aquí no vas a ver el Newcastle - Barcelona", le dijeron en la entrada al español.

El teléfono de este aficionado del Barça mostraba un ticket para el partido que su equipo jugaba frente al Newcastle en St James' Park que no el St James Park. Un pequeño apóstrofe hace la diferencia. Esa diferencia son 600 kilómetros: los que hay entre la ciudad del norte del país donde jugaban Lamine Yamal y compañía y la del condado de Devon, en el sur, donde lo hacía el Exeter City. También en los propios estadios, mientras el St James Park del Exeter puede acoger a 8.000 aficionados, en el del Newcastle, con apóstrofe, caben 52.000.

Así, cuando el stewart sacó de su error al aficionado este se quedó "devastado". "Se le vio muy asustado, perdido y muy solo", comenta a este periódico Josh Denman, un aficionado del Exeter que presenció toda la escena. Dice que al principio pensó que era una broma que le habían hecho sus amigos o que se trataba de algún vídeo para Tiktok o Youtube. "Yo ya estaba esperando ver aparecer las cámaras", añade.

Apunta que el joven tenía un inglés bastante pobre y que había cogido un tren desde la estación de Paddington en Londres y que había terminado aquí con su entrada deseando ver a su equipo, que terminaría empatando frente a las urracas en el verdadero encuentro. Entonces, los stewarts avisaron a Adam Spencer, Supporter Experience Officer del Exeter City Football Club, de lo que había ocurrido y mandaron al joven a hablar con él.

Este le repitió la historia como pudo y le contó que había pagado 100 libras (116 euros al cambio) por una entrada que ya no podría disfrutar. El responsable de los aficionados del Exeter, al principio incrédulo y luego ya apenado por la situación del aficionado decidió invitarle al partido que se disputaba esa misma noche en el St James Park sin apóstrofe. Jugaba el Exeter City frente al Lincoln City, partido perteneciente a la jornada 36 de la tercera división inglesa, lo equivalente a la Primera RFEF española.

Spence, intentando animar al aficionado culé, le dijo que él prefería "ver a Reece Cole que a Lamine Yamal". Cuenta a este periódico que el chico se sentía muy avergonzado y que no quiso que se conociera su nombre ni consintió hacerse una foto para contar su historia. Lo que sí hizo fue entrar al estadio, al menos a ver el primer tiempo entre ambos equipos. "En el segundo ya no le vi, quizás se fue a un hotel a ver la segunda parte del Barça por la televisión", explica Spence y se ríe de que suelen que "el verdadero St James Park es el nuestro".

Decepción paralela

La historia termina con que ninguno de los dos equipos logró el resultado deseado. Mientras el Exeter fue derrotado por un solitario gol de Tom Hamer en el minuto 32, el Barça salvó el empate en el último suspiro del encuentro con un penalti transformado por Lamine Yamal. Drama en los estadios y en el viaje de este joven aficionado que nunca podrá ya olvidar la diferencia de nombre entre ambos estadios. "Yo creo que llegó siguiendo el teléfono y se confundió", explica Josh.

Nadie se pudo enterar si este fan del Barcelona voló a Londres y ya se perdió en la estación de tren o si ya vivía en Londres, aunque lo segundo, a juzgar por su capacidad de comunicación, parece más improbable. Tampoco se sabe si consiguió volver a su destino después de esa equivocación. Al menos, la vuelta del partido de Champions entre Barcelona y Newcastle es en el Camp Nou. Malo será que el joven termine en un partido entre el Sabadell y el Europa.

El Madrid de Arbeloa rompe su "Día de la Marmota": "Se crea un ambiente un poco tóxico, se nos ha faltado al respeto"

El Madrid de Arbeloa rompe su “Día de la Marmota”: “Se crea un ambiente un poco tóxico, se nos ha faltado al respeto”

En la previa del partido contra el Manchester City, Álvaro Arbeloa le habló al vestuario del Real Madrid sobre la película 'Atrapado en el tiempo', también conocida como 'El día de la marmota'. En ella, y en un modo muy resumido, el personaje interpretado por Bill Murray repite sin cesar el mismo tipo de día hasta que consigue romper el fenómeno actuando de manera diferente a cómo lo estaba haciendo. Arbeloa notaba que su Madrid estaba repitiendo demasiados defectos en demasiados partidos y contra Guardiola no se lo podía permitir. Funcionó en el ejemplo, aunque la plantilla del conjunto blanco era demasiado joven para conocer el film.

"Hablaba con ellos de 'El día de la marmota' y nadie sabía lo que era. Es que soy una generación diferente. Nadie había visto 'Atrapado en el tiempo'. Asencio me decía que la habían estrenado 10 años antes de que él naciera. La cuestión es que quiero que crean que son muy buenos, pero que tenemos que ser un muy buen equipo, pensando colectivamente. Está claro que hay duelos contra tu par, pero esto va de ser un equipo e igual que el otro día en Vigo dimos un gran paso, ojalá esto sea un punto de inflexión. Veremos el sábado, ante un rival que ha tenido mucho tiempo para preparar su partido y nosotros mucho menos", reflexionó el entrenador salmantino, muy contento con la imagen de su equipo.

Ese 'Día de la marmota' madridista se ha repetido demasiadas veces en la última temporada y media. Un equipo plano, sin ideas, lento con y sin balón y sin una pizca de tensión competitiva. Ante el City fue todo lo contrario. Sin Mbappé, Bellingham, Rodrygo, Ceballos, Militao, Carreras ni Alaba, el Madrid presionó la salida de balón rival, fue vertical con balón, intenso en los duelos individuales, generoso en el esfuerzo... Lo tuvo todo. Y el Bernabéu se lo premió con una de las grandes ovaciones de la temporada.

"Hemos ganado un partido y aquí no celebramos victorias, celebramos títulos. Si nos relajamos, nos lo harán pagar", admitió Arbeloa, que insistió en que "hemos sido un equipo con mayúsculas". "Somos el Real Madrid. Dije que les íbamos a mirar a los ojos y lo hemos hecho. Se ha demostrado que puedo tener razón", señaló el entrenador.

"No hay excusas"

En los pasillos del estadio, los jugadores del Madrid sacaron pecho por el esfuerzo realizado. "Cuando trabajamos juntos podemos hacer grandes cosas", reconoció Valverde, "el jugador más infravalorado del mundo", según su compañero Alexander-Arnold. "No hay excusas cuando juegas en el Madrid. Tenemos que ganar todas las competiciones y da igual a quién tengamos delante", insistió el inglés.

Más duro y reflexivo fue Thibaut Courtois, que nunca se esconde ni negocia sus palabras. El belga pasó por la zona mixta del estadio y repasó las últimas semanas y los últimos meses, muy duros a nivel mediático para el equipo.

"En mi primer año aquí estábamos mucho peor y para mí no había este ambiente un poco tóxico, entre comillas. Que cada cosa está fatal y horrible, y cuando se pierde se toca el fondo. Es verdad que estamos teniendo una temporada de altibajos, pero para mí donde se falta más al respeto es al vestuario es cuando se dice que no somos profesionales, que pedimos no jugar en Albacete, que mandamos más que el míster... Eso me parece mal, porque nosotros somos profesionales y hacemos lo que nos pide el míster", resumió el portero, que no evitó los temas más polémicos de este curso: "Nosotros no estamos ahí diciendo 'bueno, hoy no nos apetece salir a entrenar'. Obviamente no existe eso, somos el Madrid y esas cosas aquí no pasan, pero a veces salen esas cosas y se crea un ambiente tóxico con los aficionados que piensan que nosotros hacemos lo que nos apetezca", repitió, y dejó claro que "nosotros no le hemos hecho la cama a Xabi Alonso". "Que no nos gusta ver vídeos, la táctica... Soy un profesional, si me tengo que ver un vídeo de una hora lo veo, no hay problema. En la NFL ven vídeos todo el día y no hay problema", comentó.

Courtois volvió a ser capital en el triunfo del Madrid con una excelente parada ante un disparo de O'Reilly y con el pase del 1-0 a Valverde. "Saben que tengo un gran golpeo en largo. Muchas veces la gente dice que no juego bien con los pies. Sé que no soy Ter Stegen, pero tengo un buen golpeo, sobre todo en largo. Hoy ha salido bien", finalizó.

El enigma Julián Álvarez: la confianza de Simeone, el interés del Barcelona y las dudas del argentino

El enigma Julián Álvarez: la confianza de Simeone, el interés del Barcelona y las dudas del argentino

Dice el dicho que "cuando se cierra una puerta, otra se abre". Lo que pasa es que mientras que la frase significa el consuelo que se espera tras un infortunio o una oportunidad perdida, en el Atlético hace referencia a la continuidad de sus dos grandes estrellas. En la misma noche, la parroquia rojiblanca asintió atónita a cómo Antoine Griezmann confirmaba que se quedaría en el club, al menos hasta final de temporada, mientras que escuchó a Julián Álvarez, autor de un doblete frente al Tottenham, plantar la duda sobre su futuro el curso que viene.

"Yo qué se. No sé, puede ser que sí, que no, nunca se sabe. Yo estoy muy feliz acá como te dije. Me hacían una pregunta que después sale por todos los lados. Yo estoy feliz, pienso en el día a día, trabajo para mejorar y nunca dije nada, ni hablé mal del club". No hay más enigmas en una declaración porque no le dio tiempo al argentino a soltarlos en la zona mixta del Metropolitano tras la victoria del Atlético en Champions.

Para empezar por el final, tiene sentido que no hable mal de un club que, desde que llegó, sólo le ha dado cariño, y especialmente su entrenador, cuando le mantuvo en el once pese a que su rendimiento no era merecedor de ello. "Pasó la temporada pasada con Griezmann que lo ponía, lo ponía, lo ponía y no podía responder. Bueno, son decisiones que uno tiene que tomar y yo las asumo y creo en este tipo de futbolistas porque son muy buenos, tanto Griezmann como Julián, hoy", lanzó Simeone en el momento más bajo del delantero.

No cabe duda de que el jugador sigue trabajando, presionando y esforzándose en los entrenamientos, no sólo porque así lo han deslizado siempre desde el club, sino porque el técnico y su "el trabajo termina pagando", supone que sin esfuerzo no hay mérito. Y es cierto que en cualquier entrenamiento, calentamiento u otro acto del equipo, al argentino se le suele ver sonriente y muy compenetrado en el vestuario. Además, ha recuperado el gol, que parecía haberle abandonado y, con los dos ante el Tottenham, suma 16, a los que suma siete asistencias.

Entonces, ¿por qué dejar esa duda en la noche en la que tu amigo y leyenda del club dice que se queda a cumplir un sueño? En el Atlético de Madrid creen que no existe ningún tipo de intención de salir el año que viene por parte del futbolista e inciden en las veces que ha repetido lo feliz que está. Apuntan a "rumores interesados" que filtran candidatos a "unas" elecciones, en clara referencia a los comicios a la presidencia del FC Barcelona, donde ha salido el nombre del argentino. "Cada uno puede decir lo que quiera. Julián Álvarez es jugador del Atlético de Madrid", respondió con contundencia el presidente del club, Enrique Cerezo, a las intenciones blaugranas.

Interés de Inglaterra

No obstante, hay rumores de que varios clubes británicos también han mostrado interés por contar con los servicios del argentino. Inglaterra es un destino que Julián conoce bien después de estar dos temporadas en el Manchester City de Guardiola quien en alguna ocasión ha deslizado que quizás se equivocó al dejar salir a La Araña. Aunque lo único claro es que el jugador tiene contrato hasta junio de 2030 y una cláusula de rescisión de 500 millones de euros.

Quedan dos objetivos muy vivos en el Atlético este curso, y el club no quiere que la atención se desvíe de ellos. Lo que es seguro es que este curso Griezmann y Julián seguirán de rojiblanco. El que viene ya...

Alcaraz alcanza los cuartos de final de Indian Wells tras deshacerse de Casper Ruud

Alcaraz alcanza los cuartos de final de Indian Wells tras deshacerse de Casper Ruud

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Carlos Alcaraz está en un momento de forma tal, que es capaz de convertir a un triple finalista de Grand Slam en una suerte de sparring. Tampoco era la primera ronda, sino los octavos de final de un torneo de la envergadura de Indian Wells, el Masters 1000 californiano. Poco importa. El murciano parece haberse instalado en un halo de imbatibilidad y de paz mental que le permite despachar a los rivales con la facilidad de un profesor corrigiendo exámenes de primaria. A Ruud lo superó en dos sets por 6-1 y 7-6 (2) sin tener sin exigirse en demasía, cómodo en todo momento en esta monumental pista central que ha convertido en su patio trasero.

No salió fino el noruego y eso, frente a un Alcaraz en estado de gloria, puede significar una muerte súbita en la pista. Solo en el primer juego cometió tres errores no forzados que pusieron el partido de cara de inmediato para el murciano. Alcaraz aprovechó la segunda bola para apuntarse el primer break del choque y someter a su rival, que no tenía el día, ni en el servicio ni en el nivel de agresividad necesarios para inquietar al número uno mundial.

Ya con el marcador de cara, comenzó la exhibición. Jim Courier, desde uno de los palcos de prensa, no podía contener la risa ante uno de los golpes del campeón en Australia, una volea en globo con efecto desde el fondo de la pista que superó con facilidad al noruego pese a la dificultad de su ejecución. "¡No puede ser!", exclamaba sorprendido el estadounidense, ex número uno del mundo.

El español, con la sonrisa ocasional en el rostro, seguía a lo suyo, regando genialidades y despliegues de virtuosismo físico por la pista central de Indian Wells. Forzó seis bolas de ruptura sobre el siguiente servicio del nórdico y puso la directa hacia la primer manga, que con 3-0 quedó sentenciada en 20 minutos. Ruud trató de reaccionar pero nada de lo que le tiraba al español le alteraba.

Ruud subió el nivel a mitad de la segunda manga y Alcaraz bajo el suyo, dándole algo más de emoción al partido, sin una sola bola de break hasta llevarlo altie break. El escandinavo mejoró en su porcentaje de primeros y su juego desde el fondo de la pista, sin argumentos, eso sí, para frenar el aluvión de golpes ganadores del español en el desempate.

Está siendo un año irregular para el noruego, descentrado, quizá, por su recién estrenada paternidad, muy lejos del nivel que le llevó a ganar en Madrid en su última edición. Por fuera del Top Ten del ranking ATP, Ruud lleva más derrotas que victorias en lo que va de 2026, con los octavos de final en Australia como mejor resultado hasta ahora. Alcaraz no era el mejor rival para recuperar sensaciones, un jugador contra el que perdió las finales del US Open y Miami en 2022 y un hueso al que solo ha pedido superar en la Copa de Maestros de Turín en 2024 en sus siete enfrentamientos.

El bicampeón en Wimbledon, en cambio, sigue abonado a la perfección en 2026. Ya son 15 seguidas y 33 consecutivas en pista rápida, igualando la mejor racha de Novak Djokovic y de Rod Laver. El triunfo ante Ruud supone, además, otro récord. El de El Palmar es el jugador más joven en alcanzar cinco veces los cuartos de final en Indian Wells. Casi nada.

Es de suponer que el siguiente escollo le plantee algo más de resistencia. De hecho, la última vez que se vio la caras con Cameron Norrie acabó perdiendo. Fue en tercera ronda de un Másters 1.000 que aún se le resiste, el de París. El británico ya sabe lo que es ganar en Indian Wells, en 2021, aunque superar a este Alcaraz son palabras mayores.

Creo en Dios y en el Real Madrid

Creo en Dios y en el Real Madrid

El increíble equipo del Santiago Bernabéu vivió otra de las hazañas históricas. Como siempre en la Champions. Ganarle por incomparecencia al millonario Mánchester City por tres a cero y que pudieron ser cuatro si Vinicius ejecuta el penalti es otro de los proféticos estigmas del club blanco.

Por velocidad, por convicción y buen juego aplastó al equipo de Guardiola. El técnico catalán ya sabe que muchas veces el Bernabeu puede ser su cementerio perpetuo. Su equipo casi no tuvo ocasiones de gol y se le veía depauperado. Era un City rendido, hundido y con complejo de inferioridad ante un Real Madrid resucitado.

Fede Valverde jugó el partido de su vida. Hizo muchas cosas cercanas a la genialidad y además hizo los tres goles. Su pasión, su velocidad y su remate fueron fulminantes. El Madrid buscaba un líder y creo que inequívocamente es Valverde, que además es el capitán.

Guardiola ha despreciado a Arbeloa desde que supo que su continuo exterminador le había tocado otra vez. En esta ocasión, en octavos, muy lejos de ganar la Champions. Pero, su minivalorado Arbeloa le metió un rejón de muerte. Sería otra hazaña dantesca que el City pudiera darle la vuelta en Manchester. Despellejó Arbeloa tácticamente a Guardiola. Seguro que no contaba que Valverde jugara de extremo y lateral y centrocampista, que se recorriera el terreno de juego como si fuera tan pequeño como el del fútbol sala.

Además, algo vital para el Madrid es que su entrenador dispusiera que Thiago Pitarch fuera la sombra de Rodri, la pesadilla, el eje del City. El sumo creador se quedó como un jugador más. Sin brújula, ni sentido vertical.

Buena apuesta de Arbeloa, que le salió como un gran jugador, aunque Rodri ya no sea el de antes. Ha perdido dinamismo, es más lento y ya no baja tanto. A Guardiola nunca le han gustado los defensas. Solo posesión, posesión, toque- toque e inutilidad ofensiva. Algo más anticuado que una película muda. Hasta ha dejado a Haaland como un monstruo al que le han dado veneno.

Hace dos días, Guardiola le decía al Daily Mirror que en cualquier momento puede llegar su fin, en un respiro, en un suspiro. A lo mejor este no es el momento decisivo. Pero este fracaso le va comiendo como la carcoma.

El Madrid fue un huracán y el City un ahogado. Ahogado en tristeza, en súltil envejecimiento y que no conecta con estos tiempos.Todos o casi todos dábamos por muertos al Real y, de repente, de improviso, aparece el increíble Real Madrid de las Champions. Por eso creo en Dios y en el Real Madrid.

El Tractor, un campeón de la liga iraní demasiado incómodo para los ayatolás: "Es algo más que un club de fútbol"

El Tractor, un campeón de la liga iraní demasiado incómodo para los ayatolás: “Es algo más que un club de fútbol”

El pasado 1 de febrero, el Tractor Sazi FC denunció el apagón informativo con el que el régimen de los ayatolás había querido sofocar otra oleada de protestas. "Cuánto dolor se ha vivido, cuántas vidas se han perdido estos 24 días", lamentaba el vigente campeón de liga, aún perplejo por el "asesinato" de su ex jugador, Mujtaba Tarshiz, abatido a disparos junto a su esposa. Estas muertes redoblaron la indignación en Tabriz, la ciudad del Tractor, al noroeste del país, cercana a la frontera con Azerbaiyán y Turquía, las dos naciones con las que sus hinchas se sienten realmente identificados. Durante los dos últimos partidos como local, las muestras de dolor se sumaron a las tradicionales protestas en el estadio Sahand.

"Los aficionados de Tractor no suelen corear consignas directas contra el régimen, sino que reclaman la educación a sus hijos en lengua turca y azerí, la liberación de presos políticos o denuncian el racismo sufrido por los turcos en Irán", explica a EL MUNDO el sociólogo Vahid Qarabagli, enfrascado desde hace años en la lucha por los derechos civiles de los azeríes iraníes. "Desde su ascenso en 2009, el Tractor se convirtió progresivamente en algo más que un simple club de fútbol para ser visto como un símbolo de Azerbaiyán y de la población turcoparlante de Irán", añade el activista.

Según una encuesta de la Confederación Asiática de Fútbol (AFC), realizada en enero de 2021, el Tractor es el equipo más popular de su continente, donde se estima que cuenta con 35 millones de seguidores. La mayoría, turcos azeríes procedentes de Irán y de la diáspora mundial turcoparlante. "Para ellos, su equipo representa a una comunidad que ha luchado durante largos años por el reconocimiento de su lengua e identidad cultural dentro del Estado iraní", revela Qarabagli, estableciendo similitudes con lo que representó el FC Barcelona durante los estertores del franquismo.

Agravios históricos

A esta tesis se suma Emil Aslan, profesor de Estudios de Seguridad en la Universidad Carolina de Praga. "La mayoría de los aficionados del Tractor muestran sus reivindicaciones separatistas, como las de algunos catalanes. Son partidarios de formar parte de Turquía o la República del Norte de Azerbaiyán en el Cáucaso. No obstante, tampoco diría que esta agenda irredentista suponga un gran problema para toda la comunidad azerí iraní, ya que muchos aún se consideran ciudadanos leales y no quieren la secesión", valora Aslan sobre esta etnia de religión musulmana chií, que representa alrededor del 30% de la población iraní.

El pasado 25 de febrero, tres días antes del primer bombardeo de Israel y Estados Unidos sobre Teherán, el Tractor remitió una carta a Mattias Grafstrom, secretario general de la FIFA. En su escrito cargaba con dureza contra la federación de su país, a la que acusaba de violar el principio de imparcialidad, de un mal uso del protocolo VAR y de pasar de puntillas sobre los cánticos racistas sufridos por su portero, Alireza Beiranvand, titular indiscutible de la selección, y su capitán Shoja Khalilzadeh, fijo también en los planes del combinado nacional. "Solicitamos la intervención del Comité de Ética de la FIFA para examinar las razones por las cuales la Federación no aborda los prejuicios étnicos y raciales, incluyendo si tal inacción se debe a presiones externas o consideraciones no deportivas", finalizaba el texto.

No se trataba de una reclamación puntual, sino el último capítulo de una serie de agravios históricos que había alcanzado su clímax en mayo de 2015. Entonces, el Tractor denunció un escándalo a gran escala durante la última jornada liguera. A falta de 20 minutos para el final de su partido ante el Naft Teherán, con 1-3 favorable, el árbitro expulsó de forma muy rigurosa a Andranik Seymourian. De modo que la ventaja se diluyó hasta el 3-3 definitivo. En cualquier caso, aquel empate les bastaba para ser campeones, ya que el Sepahan, su rival por el título, no había pasado del 2-2.

Una pancarta contra el racismo persa, en el estadio Sahand.

Una pancarta contra el racismo persa, en el estadio Sahand.TRACTOR FC

O eso es lo que parecía cuando en el minuto 87 la televisión, la radio y los teléfonos se apagaron repentinamente, dejando a todos en ascuas. Confiados en su destino, los futbolistas del Tractor ya no buscaron el 3-4. Tras cinco minutos de celebración, la noticia de que el Sepahan en realidad se había impuesto 2-0 cayó como una bomba en el vestuario. "Nos engañaron", clamó Toni Oliveira, su entrenador, que había sido personalmente informado del presunto 2-2 por miembros de la Federación iraní.

Tuvo que pasar justo una década, hasta el pasado 15 de mayo, para que el Tractor superase aquel trauma. "¡Abajo el racismo persa!", "¡Qué alegría ser turco!", "¡Tabriz, Bakú, Ankara! Persia nos queda muy lejos!". Así retumbaban las gradas del estadio Sahand, mientras más de 70.000 aficionados festejaban el primer título liguero de su historia. El delirio entre los Lobos Rojos, como se denominan a sí mismo, en referencia al animal totémico de los pueblos turcos. "No existen muchos canales para plasmar la desconexión con la República Islámica, así que se hace a través del fútbol, el deporte más popular del país. Es un fenómeno que se ha acentuado desde principios de la pasada década", sostiene Aslan.

Burro turco y mono persa

Habían pasado 55 años desde la fundación del club, destinado a dar alegrías a los trabajadores de las fábricas de maquinaria pesada en Tabriz. La revancha tanto tiempo postergada contra el Esteghlal, el gran rival capitalino, que siempre arrastró fama de progubernamental. Primero por sus lazos indirectos con el Sha de Persia y, tras la revolución de 1979, por sus vínculos con el gobierno islámico que se había hecho con las riendas del club. "Durante sus partidos se escuchan muchos eslóganes peyorativos. Los hinchas de Teherán se refieren a los de Tabriz como "el burro turco" y los azeríes les responden con "el mono persa", revela Aslan.

"Sabemos que la policía se ha vuelto menos dispuesta a aceptar los insultos étnicos, especialmente los que provienen de los azeríes iraníes. Son mucho más tolerantes con los insultos de los persas, pero mucho menos con lo que se dice contra ellos. Por lo tanto, tenemos pruebas indirectas de que las fuerzas del orden han intervenido tras estos partidos para localizar y sancionar a los aficionados azeríes iraníes", añade desde Praga el autor del estudio Football Nationalism Among Iran's Azeris, publicado en 2015.

En enero de 2010, el periodista deportivo Abdollah Sadoughi fue detenido en Tabriz tras publicar un cartel de apoyo al Traktor, el equipo de su corazón. Tras ser encarcelado sin cargos, se declaró en huelga de hambre. Fue recluido en régimen de aislamiento y trasladado después a una celda con delincuentes comunes. Un año más tarde Sadoughi volvió a ser arrestado por sus actividades en favor del lago Umbría, convertido en un enorme salar por la negligencia de las autoridades. En 2020 volvieron a registrar su domicilio para confiscarle material.

En cualquier caso, las tribunas del Sahand también han acogido escenas mucho más esperanzadoras, como la presencia de mujeres. "Con el tiempo, el estadio se ha convertido en un espacio donde los aficionados plantean diversas preocupaciones sociales y culturales, como los derechos de las mujeres. En los últimos años, se han producido algunos cambios y cada vez se permite más la asistencia femenina a ciertos partidos, incluidos los del Tractor, donde ellas han mostrado un apoyo firme y apasionado al equipo", finaliza Qarabagli.

Kvaratskhelia deshace al Chelsea en un duelo loco que pone al PSG cerca de los cuartos de final

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Ni PSG ni Chelsea saben especular. No están hechos para jugar con el freno de mano puesto y sus estrellas se desatan buscando siempre la portería contraria. La locura. Es lo que hizo Kvaratskhelia, saliendo desde el banquillo para decidir este duelo de pistoleros y la eliminatoria. [Narración y estadísticas: 5-2]

El equipo de Luis Enrique quiso imponerse como le gusta, manejando el partido desde el dominio de balón, algo que le costó porque los ingleses lo castigaban a latigazos. Aún así, tuvieron momentos de fluidez. Fue con una circulación casi perfecta como se adelantó el PSG a los diez minutos, después de que Joao Pedro les avisara de lo peligroso. Vitinha buscó en el lateral del área a Dembélé para que centrara al segundo palo y que Neves, de cabeza, le entregara a Barcola un remate que mandó la escuadra.

No se amedrentó el Chelsea sino que siguió tratando de engrasar su plan: balones largos por las orillas a Pedro Neto, Palmer o la incorporación de Gusto en transiciones rápidas que diseñó Enzo Fernández. Ellos siempre necesitan menos contacto con el balón para hacer peligro. El partido se abrió y los golpes se sucedieron de portería a portería. Si Dembélé, tras recortar a Caicedo, obligaba a Jorgensen a salvar un zurdazo, Neto se escapaba por el carril izquierdo en una combinación rapidísima que Nuno Mendes casi manda al fondo de su portería, obligando a dos paradas acrobáticas de Safonov.

Fueron los minutos más fluidos del Chelsea, con Palmer en caliente y apareciendo con peligro Cucurella. Hasta Joao Pedro volvió a intimidar con un cabezazo blandito. Estaban cómodos los ingleses, con algún respingo como el que les obligó a dar Barcola luciendo juego de cintura para obligar al guardameta danés, y logrando el empate. Enzo, en otra contra, encontró a Gusto por el agujero que había dejado Nuno Mendes a su espalda y el francés armó un remate inapelable.

Habían sido 28 minutos de locura y los dos equipos bajaron un poco de revoluciones antes de volver a apretar al borde del descanso con una jugada en la que el segundo gol fue de la portería del PSG a la del Chelsea. Un disparo envenenado de Palmer lo atajó Safonov, la pelota la recuperó Hakimi, se la dio a Doué para que lanzara a la carrera a Dembélé. El Balón de Oro se plantó en el área para quebrar a Fofana con un movimiento de cadera y armar un derechazo que tumbó a Jorgensen.

Nadie se relajó en la segunda mitad. El Chelsea parecía atascado, pero estaba vivo y atento a cualquier error. Como la pérdida de Doué que, con la ayuda de Neto, Enzo convirtió en el empate. Una oportunidad, un gol.

Pero aún quedaba por aparecer Vitinha para aprovechar otro error de Jorgensen y volver a adelantar a los parisinos con una bella vaselina. Esa sutileza que luce el portugués. Tocaba ahora la respuesta del Chelsea, que apareció a través de las botas de Pedro Neto, siempre dañando por el carril, y que Enzo remató antes de que Hernández Hernández señalara fuera de juego.

Para entonces, Luis Enrique ya había mandado al campo a Kvaratskhelia, que aprovechó un robo de Mayulu para ir haciéndose hueco en el frontal del área hasta soltar un misil que dejaba claro que el PSG estaría en cuartos. Aún quedaba tiempo para que fuera anulado, también por fuera de juego, otro gol de Kang In. Y entonces apareció de nuevo todo el talento de los parisinos: un taconazo de Vitinha para encontrar a Hakimi y que pusiera un pase al punto de penalti al georgiano, que cerró un resultado inapelable y quién sabe si también el pase a cuartos.

Queremos once 'thiagitos' y once 'federicos'

Queremos once ‘thiagitos’ y once ‘federicos’

En el primer minuto de partido Thiago Pitarch había robado un balón, le había caído un rebote, había hecho una apertura a banda de exterior y encendido al Santiago Bernabéu con una conducción hacia atrás. Ya no podía pensar en otro eslogan: queremos once thiagitos. Corajudos, raulistas y populistas en el esfuerzo, de cabeza erguida y orgullo primario. Cuando el estadio iba a recordar al original ito, Juan Gómez, Doku pilotaba su monoplaza contra el muro de la fe blanca. Daban ganas de no mirar, o mirar por una rendija entre los dedos, cada encontronazo de ese extremo diabólico con Trent. El propio Trent se perfilaba de espaldas, como para no ver tampoco él. En una de esas le pudo hacer penalti Thiago, en otra salvó el milagro Valverde. Después obró otros tres. Y Courtois salvó que un error camavinguico del canterano no fuera gol del City. Lo perdonamos todo: mientras llegan los once thiagitos, tenemos once federicos.

El capitán, cuestionado tanto en el inicio de temporada, fue ayer las noches europeas del Madrid, los 90 minuti y todo el refranero junto. Arbeloa planteó un equipo sin delantero, desnortó a la UEFA, que en el grafiquito del partido colocó de nueve a Arda Güler. Ese espacio en realidad no lo ocupó nadie, nunca, Gonzalo no jugó un minuto. Y en ese camaleón blanco, que el gol llegara mediante asistencia del portero era consecuencia casi lógica. A ella escapa la posterior definición con la izquierda en el segundo y el truco de magia en el tercero. Pero son ya momentos para la historia del club que justifican su brazalete.

Valverde metió al Madrid en un estado de autoconfianza imparable y ahí lo asentó Mendy, nuestro policía de Los Ángeles. Amado Ferland: no te vayas nunca mientras puedas regalarnos estos 45 minutos cada 12 meses. La entrada de Fran García fue un temblor colectivo, se había roto el muro, pero también él estuvo vallejiano cuando el penalti fallado de Vinicius condenó a aguantar. El estadio, obediente, no se acordó de Guardiola, que en general no hizo nada para que nadie reparase en él. Llegó con aroma sobrado y se fue con un revolcón de Arbeloa. El fútbol. Pero queda mucha eliminatoria: cabeza, cabeza.

Valverde sueña despierto y abre en canal al Manchester City con tres goles de videoteca

Valverde sueña despierto y abre en canal al Manchester City con tres goles de videoteca

Fede Valverde despierta por la mañana. Ha tenido un sueño. Es el sueño de un niño que marca tres goles en el Bernabéu en la Copa de Europa, la Champions, pero no unos goles cualquiera. No. Unos goles de los que se sueñan, con los autopases de Cruyff, los controles en carrera de Maradona o el sombrerito del adolescente Pelé en la final del Mundial de Suecia. Esas cosas no pasan. Se sueñan. [Narración y estadísticas, 3-0]

Valverde despierta y mira el móvil. Pone la radio. No puede ser. Lee su sueño, lo escucha, incluso mejor de lo que es capaz de recordarlo. Un hat-trick con el que el Madrid vence al Manchester City de Pep Guardiola, nada menos, al anticristo del Bernabéu.

El relato que escucha está cargado de adjetivos en los que jamás piensa, sólo corre, como un antílope en el Serengueti, para dejar que piense su cuerpo, que decida el instinto de un futbolista difícil de clasificar. Quizás eso explique que se sintiera extraño en la clasificación pretendida por Xabi Alonso y, en cambio, explote en este caos que tan bien le sienta al Madrid. El caos, en realidad, es un orden distinto que te permite estar en todas partes, y eso es lo que hace el uruguayo, en defensa y en ataque, en el área propia como en la contraria. No es un desconocido para el gol, en absoluto, pero eran goles distintos, explosiones de su propio físico. Estos goles son otra cosa. Se sueñan.

Convertirlos en reales no depende únicamente de la determinación y el deseo. Necesitan de una atmósfera, de una fuerza telúrica. Sólo la combinación de ambas puede convertir en una noche a un gran jugador en la sombra chinesca de los mejores de la historia. El control y el autopase a Donnarumma en el primer tanto y el sombrero sobre el defensor en el tercero son propios de lo mejor que se puede encontrar en las videotecas, en blanco y negro o tecnicolor. A esos añadió Valverde el disparo del segundo, certero pero más propio de su condición humana. Por algo, el destino le escogió también a él para esa suerte.

Es cierto que hubo errores del rival, de O'Reilly y el propio Donnarumma, malas mediciones en el primer gol, y que un rebote lo habilitó en la acción del segundo. Nada de eso, sin embargo, resta mérito y mística a lo hecho por el uruguayo.

Valverde logra el primer gol.

Valverde logra el primer gol.OSCAR DEL POZOAFP

Los goles llegaron pronto, dos antes de la media hora y los tres antes del descanso, para rearmar moralmente a un Madrid ajado por las bajas, con Mbappé como un turista histérico en la grada vip después de su polémica estancia en París para recuperarse de una lesión. Guardiola olió el rastro de la sangre y salió con todas sus baterías. Incluso demasiadas. Se empachó. La sobrepoblación de delanteros apartó al técnico y a su equipo de su estado preferido, de las largas posesiones de su centro del campo. Rodri no parecía el Rodri renacido, sino un guardia urbano en la rotonda de Cibeles de madrugada. Cuando el técnico quiso corregirlo, con la entrada de Reinjders, ya iba tres abajo, ya jugaba sobre el desfiladero.

Guardiola buscó el talón de Aquiles del Madrid, la espalda de Trent, con insistencia. Lo hizo con Doku, un diablo. Las acometidas provocaron vértigo en el Bernabéu, miedo por lo que se venía, pero entonces Courtois tomó una decisión a contraestilo. Lanzó un balón larguísimo para la carrera de Valverde. Todo lo demás pasó en sus sueños.

Guardiola observa a Arbeloa.

Guardiola observa a Arbeloa.THOMAS COEXAFP

En el Bernabéu eran tan reales que acabaron por cambiar la realidad. El gol activó todavía más a un Madrid que había arrancado intenso, aunque no dominante. A partir de ahí, se comió el partido, con ayudas incesantes para auxiliar a Trent, fueran del propio Valverde o de un Thiago Pitarch estajanovista, de un lado a otro, imparable. El esfuerzo y despliegue físico del jugador de la cantera justifica la elección de Arbeloa como titular por delante de Camavinga, que salió en la segunda mitad. Uno llega con el compromiso que el Madrid, hoy, necesita. Hoy y siempre. El otro está detenido. El único error de Thiago Pitarch encontró la pierna salvadora de Courtois, el ángel de la guarda en el portal el Madrid.

Los goles continuaron para inflamar el alma blanca, con un tercero preciosista, en el que Brahim hizo un primer sombrero para que Valverde realizara el segundo y el remate definitivo. El malagueño fue un recuperado para la causa, después de llegar algo deprimido de la Copa de África. En la plaga bíblica que sufre el Madrid, su regreso es como el agua.

Tampoco para el City lo que pasaba era real. Era una pesadilla, con un ataque estéril, Haaland aislado, como un farero en un islote, y Guardiola con las manos en la cabeza. Le espera el rincón de pensar. Vinicius, en el punto de penalti, falló la estocada, aunque con este Madrid y este City quizás no sea necesario llevar el estoque a Manchester.

La noche "soñada" por Fede Valverde en la peor visita de Guardiola al Bernabéu: "Habíamos entrenado mucho los saques de puerta"

La noche “soñada” por Fede Valverde en la peor visita de Guardiola al Bernabéu: “Habíamos entrenado mucho los saques de puerta”

El Real Madrid necesitaba un gol de Fede Valverde porque la estadística decía que nunca perdía cuando marcaba el uruguayo: 32 victorias y dos empates. Necesitaba uno, pero el «Bombazo», así le llaman en el vestuario, se atrevió a marcar tres en 45 minutos al Manchester City. Una actuación histórica que lleva el nombre de pocos jugadores en la historia del fútbol: sólo Messi, Lewandowski y Haaland había anotado tres goles en un partido eliminatorio en Copa de Europa. Ni siquiera Cristiano Ronaldo, Rey de Reyes europeos en Chamartín. Valverde hizo suyo lo impredecible.

En la historia del Madrid, sólo tres jugadores habían marcado tres goles en una primera parte de Champions, aunque ninguno en la fase del K.O: Rial contra el Amberes en 1957, Puskas ante el Benfica y el Feyenoord en 1962 y 1965 y Mbappé ante el Olympiacos esta temporada. Nadie más hasta Valverde, que nunca había marcado un hat-trick.

"Uno sueña con noches así. Seguro que es mi mejor partido, sobre todo en goles. Disfruté mucho hoy, hacía bastante que no disfrutaba un partido de esta forma. Estoy contento, estoy alegre pero sobre todo por el triunfo del equipo. Si todos trabajamos juntos podemos conseguir grandes cosas. Gracias a la gente que nos apoya aunque sea una temporada difícil", reflexionó el uruguayo.

Fue una primera parte apoteósica en la que el Madrid salió a morder siguiendo los dientes de Thiago Pitarch. «Es un niño, pero muerde», admitían el martes fuentes del conjunto blanco a este periódico. Esas carreras constantes del canterano contagiaron a un equipo que parecía muerto en las últimas semanas e impulsaron el mejor partido del Madrid en toda la temporada.

Los goles de Valverde fueron la consecuencia de la presión y la verticalidad del Madrid de Arbeloa, que sentó a Gonzalo y a Camavinga para dar entrada a Brahim y a Pitarch. «Thiago no se va a esconder, va a querer el balón», avisaba el técnico antes del duelo.

"Habíamos entrenado bastante los saques de puerta, que ellos iban a presionar uno a uno. Somos rápidos arriba y lo aprovechamos bien", admitió Valverde.

Enfrente, Guardiola, que había prometido una alineación «sin sorpresas», apostó por cuatro delanteros para atacar más que defender. Y lo pagó. El Madrid se hizo grande mordiendo en transiciones.

Ahí apareció Valverde, al espacio en los tres goles, celebrando con rabia hacia el público cada uno de ellos, agitando los puños en tres ocasiones, como siempre hace, y repitiendo los hat-tricks de Benzema en 2022, los únicos de un futbolista con el brazalete al hombro en el Madrid.

En el descanso, Mendy se quedó en los vestuarios por unas molestias. «Un calambre», aseguraban en el conjunto blanco, que unido al tiempo sin jugar hicieron que Arbeloa no tomara riesgos.

Durante el tramo final, Tchouaméni y Valverde sintieron distintas molestias, pero aguantaron sobre el césped mientras Guardiola trataba de seguir vivo en la eliminatoria. El catalán agitó los brazos cuando Donnarumma detuvo el penalti de Vinicius y se los llevó a la cara cuando Courtois evitó el gol de O'Reilly. Desesperado, terminó quitando a Haaland y se llevó su peor derrota del Bernabéu en 13 visitas.

Desde 2020, el Madrid ha conseguido eliminar al City en tres de cinco cruces. Veremos si en una semana llega el sexto.