El Elche mete en un lío a un Valencia sin puntería ni oficio

El Elche mete en un lío a un Valencia sin puntería ni oficio

El Elche se agarra con uñas y dientes a Primera empujado por la energía del Martínez Valero y a costa de un Valencia que, desperdiciando una veintena de ocasiones, vuelve a meterse en el lío del descenso. A cuatro puntos mira el abismo un equipo que, hace una semana, tenía en su mano poder soñar con Europa. LaLiga se aprieta en el escalón más bajo, ese del que no hay forma de que los valencianistas se escapen. [Narración y estadísticas: 1-0]

No hubo duda desde el inicio de quién se jugaba más en este encuentro. El Elche, sin alardes, propuso y el Valencia, anestesiado, se dejó manejar y apenas opuso resistencia. No es una actitud nueva, pero no hay manera de que se le ponga remedio. Es responsabilidad de Corberán, lo es también de sus jugadores. Nadie se esconde de eso, aunque el remedio sigue sin aparecer. La rabia que acompaña cada derrota, cada golpe, dura lo que una pompa de jabón. No hay aprendizaje para el futuro, no deja cicatriz que recuerde que, para que no duela, hay que emplearse mejor. 35 puntos en 31 jornadas. El Valencia tendrá en Mallorca una final porque lo merece, por su desempeño en los campos, incluso en Mestalla.

En el Martínez Valero, Sarabia quiso el balón. Su salvación pasa por ese estadio y por creer en una idea de juego que, pese al susto de verse abajo, mantiene firme. El control le sirvió para lanzarse en velocidad al área, aprovechando la facilidad que encontraban por la orilla de Thierry. Por allí llegó el primer disparo de Germán Valera. El otro carril también estaba marcado en rojo para buscar el hueco entre Gayà, muy alto, y Cömert, muy obligado. Hasta Sangoré se animó en un ataque en el que acabó pidiendo penalti del capitán valenciano.

Lejos de que este dominio supusiera golpear al rival, el Elche se pudo ver con el marcador en contra a los 15 minutos. De manera inexplicable, Lucas Beltrán, de nuevo titular, no empujó al fondo de la red, con Dituro batido, una asistencia perfecta de Rioja desde la línea de fondo. El sevillano -a pierna natural por la derecha por primera vez en los últimos dos años- había sido capaz de burlar a Petrov y hacer daño. Hasta ahí llegó el colmillo del Valencia, con Guido y Ugrinic incapaces de sujetar a un brillante Febas y a Gonzalo Villar, y Sadiq sin ganarle ni un solo duelo a Affengruber.

Sin pulso de los que vestían como aquellos equipos de Víctor Espárrago y Guus Hiddink, fueron los ilicitanos los que despertaron. Una recuperación de Affengruber y un pase filtrado de Febas permitieron a Rafa Mir encarar a Dimitrievski, aunque el golpeo no encontró puerta. Desde ese momento, los valencianistas se esforzaron en ordenarse, como si eso fuera garantía de algo en un equipo frágil en defensa al que se le vio temblar. No consigue Corberán que sus hombres sean capaces de sostenerse y crecer en los partidos. Viven estancados y con dudas. El ejemplo fue un despeje a córner de Ugrinic que casi se convierte en autogol, o el despiste para dejar a Rafa Mir solo en el área pequeña para cazar un rechazo, con la fortuna de que estaba en fuera de juego.

En la segunda parte, el Elche se encontró con un rival algo más intenso, con Rioja colocando un centro lateral para el cabezazo de Sadiq que el nigeriano, otra vez de manera inexplicable, no conectó. Los dos no tardarían en ir al banquillo. Antes, Rafa Mir volvió a encontrar el pasillo a la espalda de Cömert pero se pensó tanto el disparo que apareció Dimitrievski a sus pies. Dituro también tuvo que salvar primero un tiro de lejano de Ramazani y un golpeo colocado de Gayà, en el segundo palo tras un saque de esquina, que se le colaba rozando el larguero. El veterano cancerbero argentino empezaba su exhibición. Eso sí, lo hizo con su equipo en ventaja.

Había refrescado Sarabia su frente de ataque y no tardó en darle resultado. Febas, aprovechando la lesión de Cömert, en el suelo y pidiendo el cambio, se coló entre la defensa para asistir al chileno Cepeda y que su primer contacto con el balón fuera un gol que sacaba al Elche del descenso. El golpe obligó al Valencia a tocar arrebato y Ramazani, en ese escenario, siempre es protagonista. El belga se marcó una jugada maradoniana, regateándose a todo el Elche para acabar estrellando su disparo en Dituro. El guardameta encadenó otra parada a derechazo lejano de Hugo Duro que iba ajustado al palo.

No paró el asedio, con los locales ya convertidos en un frontón. Lo pudo tumbar Hugo Duro dos veces, le birló el gol Valera, llegando antes para mandar a la grada un centro raso y tenso de Danjuma y después él mismo, atacando mal de cabeza un córner a portería vacía. Estaba mereciendo el Valencia el empate que no llegó. Se activó demasiado tarde y se complica, otra vez, la temporada. "Tenemos 35 puntos que no son suficientes para garantizar que el Valencia no baje a Segunda. Hay que sumar más", admitió Corberán.

Alcaraz confirma su recuperación para llegar a la final de Montecarlo y medirse a Sinner por primera vez este año

Alcaraz confirma su recuperación para llegar a la final de Montecarlo y medirse a Sinner por primera vez este año

De aquellas dudas ya solo queda el recuerdo. Si hace unos días Carlos Alcaraz parecía otro, envuelto en un halo de inseguridad, ahora ya es él. Está preparado. Este domingo (a las 15.00 horas, Movistar) se medirá por primera vez este año a su rival generacional, Jannik Sinner, en la final del Masters 1000 de Montecarlo después de derrotar en las semifinales a Valentin Vacherot por 6-4 y 6-4.

Pese a la peculiaridad de su rival, un desconocido hace medio año antes de que ganara en el Masters 1000 de Shanghái, no era un partido fácil para el español y lo resolvió en una hora y 24 minutos de juego. La serenidad, recobrada. La confianza, reencontrada. Su fiabilidad en el servicio en el primer set y la capacidad de sufrir en el segundo confirmaron que su mejor nivel está de vuelta. Sinner ha cambiado su juego para poder desafiarle; otro duelo entre ambos que será interesantísimo.

«Es un escenario de ensueño. Yo lucharé por mi segundo título aquí en Montecarlo y Jannik por el primero. Además el número uno del ranking está en juego y eso hace que la final sea aún más especial. Tengo muchas ganas de enfrentarme a Jannik por primera vez este 2026», aseguró Alcaraz tras la victoria ante Vacherot que le dejó varias buenas noticias.

Un enredo en el segundo set

La primera es su recuperación en el servicio. En partidos anteriores había estado incluso por debajo del 50% de primeros y este sábado rondó el 70% en el primer periodo, es decir, regresó a los números del Open de Australia. Sobre tierra batida el servicio no es tan decisivo, pero la mejoría permitió que Alcaraz tomara el control del partido. No tenía que enfrentar bolas de rotura; solo debía mover a su adversario.

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Vacherot se presentaba en el encuentro con la confianza por las nubes, en casa -es uno de los escasos 10.000 monegascos- y sin presión alguna. Con su altura -1,93 metros- y su servicio obligaba al español a mantener la concentración, un despiste podría tener un alto precio, pero Alcaraz estuvo firme. Si vaciló, fue únicamente en el segundo set, y para entonces ya tenía margen. Con una rotura a su favor, se enredó con un par de errores y una doble falta, permitió que su adversario le devolviera el 'break' y tuvo que sufrir.

Su reacción en los puntos decisivos, especialmente la devolución a la línea de un 'smash' de Vacherot, fue el reflejo de su regreso. «Estoy muy contento por la victoria. Valentin venía con mucha confianza, jugaba en casa y sabía que iba a ser un partido duro. Creo que he estado muy sólido y me voy satisfecho», concluyó Alcaraz antes de su primer enfrentamiento con Sinner de este año. En juego, revalidar el título. En juego, mantener el número uno del ranking ATP. Otro duelo entre ambos que será interesantísimo.

El Barcelona, con un ojo en el derbi y otro en la Champions

El Barcelona, con un ojo en el derbi y otro en la Champions

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Hansi Flick no puede evitarlo. Por mucho que imponerse al Espanyol en el derbi de este sábado sea algo fundamental para afianzar un poco más el liderazgo del Barça en la Liga, tampoco puede evitar tener muy en mente un cruce de cuartos de final de la Champions con el Atlético que, pese al 0-2 encajado en la ida, se resiste a dar por perdido. Por eso, no es nada raro que se esté planteando muy seriamente dar minutos a jugadores que últimamente han tenido menos minutos. Algo que, de paso, le permitiría que algunas piezas lleguen con algo más de frescura a un duelo del próximo martes en el que pretende dar muchísima guerra a los de Simeone.

«Tenemos que gestionar los minutos, como siempre, pero creo que tenemos mucha calidad en este equipo y el equipo que sea finalmente titular será sin ninguna duda fantástico», deslizó un Flick que concedió además la posible presencia en este once inicial de Gavi. «Es una muy buena opción que empiece mañana el partido. Luego, ya veremos si juega o no si juega los 90 minutos. Tenemos que ir paso a paso, pero creo que está preparado para empezar el encuentro», aseguró el germano, quien, eso sí, no parece muy predispuesto a dejar a Lamine Yamal inicialmente en el banquillo. Sobre todo, porque el joven crack azulgrana es de esos a los que no les gusta perderse ni un minuto de juego.

«Para él, es bueno empezar el partido y ver luego qué pasa, pero, a decir verdad, aún no hemos decidido qué haremos», dejó caer el alemán jugando un poco al despiste. En cuanto a Pedri, pese a las molestias que le obligaron a perderse la segunda parte del último encuentro contra el Atlético, ha podido trabajar con normalidad y formará parte de la convocatoria para el derbi. Con la duda, eso sí, de si jugará o no de inicio, con vistas a dosificar sus minutos. En el caso de Frenkie de Jong, mientras, su presencia en la lista aún no está decidida. Lo que sí tiene muy claro Flick es que, si forma finalmente parte de ella, empezará el duelo desde el banquillo. Con el holandés quiere ir paso a paso, con vistas a tenerlo al máximo para la recta final de la campaña.

En sus esquemas, la Liga es una competición que marca el tono de competición de un equipo y premia, sobre todo, la regularidad. No obstante, puestos a elegir, tiene también muy claro que hay una que está por encima de todo. «La Liga es la base, pero el sueño para todos es ganar la Champions, y en todos los partidos podemos comprobar cómo el equipo está motivado incluso por encima del cien por cien. Tenemos que hacer nuestro trabajo de cada día en la Liga, pero lo más importante es ganar la Champions», aseguró el técnico barcelonista. Por eso, tal vez, no dudó tampoco a la hora de retomar sus quejas por la actuación del VAR del pasado martes. «Lo tenemos para eso. Si ven algo que no es correcto, tienen que avisar y decirle al árbitro que lo mire. Eso es lo que eché de menos en ese partido. También es cierto que no hicimos nuestro mejor partido, pero esos errores creo que acabaron siendo decisivos», aseveró.

En ese sentido, se mostró también satisfecho por la queja formal que el Barça ya ha presentado ante la UEFA, por mucho que esta acción de los azulgrana, a la postre, no parece que vaya a tener precisamente mucha trascendencia. «No sé cuál será el resultado pero, para mí y para el equipo, me parece perfecto que el club nos apoye, porque me parece que fue injusto todo lo que ocurrió. A este nivel, se puede cometer un error, pero no dos», recalcó el entrenador azulgrana quien, pese a mostrarse combativo en este aspecto, prefirió no entrar al trapo con los dardos que cada vez por tres lanza Álvaro Arbeloa contra la entidad barcelonista. «No pierdo mi energía con eso. Es su opinión, así que adelante. Me centro en mi equipo y en lo que yo puedo controlar», señaló. «Estas cosas ni me interesan ni me preocupan. A nuestro alrededor siempre hay mucho ruido. Lo que tenemos que hacer es centrarnos en nuestro equipo y no pensar en el Real Madrid», sentenció.

Rory McIlroy asume el rol de Tiger y arrasa Augusta National

Rory McIlroy asume el rol de Tiger y arrasa Augusta National

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Asumió Rory McIlroy el rol del añorado Tiger Woods para provocar un golpe de efecto en Augusta National y su Masters. La segunda jornada del torneo fue una exhibición de principio a fin, con el hoyo 1 y el 18 como marcos de un día magistral en el que Rory cerró su vuelta con cuatro birdies consecutivos para situarse en plena disposición de conquistar su segunda chaqueta verde. Le costó tanto lograr la primera que el actual número dos del mundo se resiste a desprenderse de la codiciada prenda y llega al fin de semana con seis golpes de ventaja.

Tanto Jon Rahm como Sergio García lograron, a base de coraje, salvar sendas bolas de partido que les mantienen en el torneo, aunque ya lejos de los partidos que decidirán al ganador.

Esa batalla queda reservada, por el momento, para McIlroy, autor de 65 golpes, que con una tarjeta de -7 dejó el acumulado en -12 para dominar este Masters con autoridad sobre sus perseguidores más inmediatos: Sam Burns (-6) y Patrick Reed (-6). Las estrellas alineadas por el norirlandés se completan con Justin Rose (-5), Shane Lowry (-5) y Tommy Fleetwood (-5). Otro inglés, Tyrrell Hatton (-4), comparte la cuarta plaza tras firmar 66 golpes y protagonizar la remontada del día, cimentada en alcanzar los 18 greenes en regulación; es el tercer jugador que lo logra en los últimos 30 años.

Los 65 golpes de Rory suponen la ronda más baja jamás firmada por un campeón defensor del Masters y la décima ocasión en la que McIlroy presenta en un major una tarjeta igual o inferior a esa cifra. Los seis golpes de ventaja de cara al fin de semana representan la mayor renta en un major desde el PGA Championship de 2019, cuando Brooks Koepka partió con siete. Nunca antes un jugador se había presentado con semejante ventaja al fin de semana en Augusta. La salvajada de los dos primeros días de Rory deja fuera de combate a muchos aspirantes, como Scottie Scheffler: el número uno del mundo terminó la jornada al par y con -2 en el acumulado, a diez golpes del liderato. Mucho más dramático fue el desenlace para Bryson DeChambeau, junto a Rahm el gran icono del LIV Golf, que cerró con triple bogey en el 18 y se quedó fuera del corte.

Augusta National no elevó en exceso el nivel de dureza y refrescó los greenes para evitar una posible carnicería. Aun así, el club tiene margen de maniobra de cara al sábado y domingo para convertir el torneo en un infierno —o al menos tensarlo— y ofrecer algo de competencia al líder.

García terminó desesperado

La ronda de García fue una oda a la desesperación, tanto por el repertorio gestual del español como por su propio juego. Firmó 75 golpes (+3), con un doble bogey, tres bogeys y dos birdies, acompañados de juramentos, golpes al suelo y aspavientos: un auténtico vía crucis sobre las verdes calles y los greenes de Augusta National.

La zona mixta posterior fue aún más cruda. "Hemos intentado no pasar el corte", arrancó de forma irónica ante los medios españoles desplazados a Augusta. "Las sensaciones son muy malas, muy feas, y el problema es que los fallos son para todos los lados", continuó visiblemente frustrado. "Si en mi juego no funciona el drive, todo se viene abajo, porque me quita la confianza en el resto". La frustración llevó al castellonense a compartir pensamientos autodestructivos sobre su golf. "Pegar como le estoy pegando a la bola me trae pensamientos que no son de los más bonitos", reconocía. Ante la insistencia de los periodistas, García escenificaba con un gesto el acto de colgar la bolsa de palos. "Nos vamos acercando...", añadía. La prensa quiso rebajar la tensión del momento. "No es un calentón de una semana", zanjó el jugador. Es apenas la segunda vez que supera el corte desde que hace nueve años se enfundara aquí la chaqueta verde.

Rahm cerró la jornada con 70 golpes para un acumulado de +4, suficiente para defender su inmaculada hoja de servicios en Augusta: diez cortes superados en diez participaciones. Las sensaciones, sin embargo, no terminan de acompañar. "Sabía lo que estaba haciendo mal", confesó, aunque sin terminar de descifrar el ajuste técnico que sigue inquietando al campeón del Masters de 2023. "El birdie en el 16 me ha relajado bastante; estaba pendiente del corte", explicó, aún con la incógnita de qué versión de Augusta National se encontrarán este fin de semana. "Pueden hacer que se juegue sobre par, todo depende de cómo lo quieran preparar".

Las condiciones seguirán siendo secas y se espera todavía más calor el sábado y el domingo. Rahm tuvo además un seguidor muy especial en los hoyos finales: la leyenda del deporte español Rafa Nadal. "No tenía ni idea de que estaba Rafa; esta mañana también me ha escrito Carlos Alcaraz. Un poco de apoyo no viene mal, y más viniendo de dos de los más luchadores", reconoció. Su objetivo inmediato es claro: "El top 10 puede ser asequible, pero hay que hacerlo".

Fuera del corte quedó José María Olazábal, tras firmar 79 golpes. A sus 60 años, el doble campeón del Masters es consciente de sus limitaciones en un escenario tan exigente. "Sé muy bien el lugar que tengo", admitía. Aun así, visiblemente emocionado, relataba haber disfrutado de los segundos nueve hoyos, especialmente por los recuerdos que le asaltaron durante la vuelta. "Me he acordado de personas que ya no están", confesó con la voz entrecortada.

Arbeloa no gana un partido

Arbeloa no gana un partido

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Otra semitragedia en el Bernabéu, con el enésimo batacazo en campo propio, lo que convierte la Liga en un título prácticamente perdido de antemano.

Esta vez, el impresentable Alberola fue el elegido para el partido contra el Girona, porque el Comité de necios del arbitraje nacional seleccionó perfectamente a uno de los que más odian al Madrid. Y este árbitro es perfecto para ese papel.

El penalti que le birló a Mbappé pasará a los anales del Frankenstein arbitral. ¿Creen que al Barcelona le habrían dejado sin pitar un penalti así? En esta Liga española, con Tebas y compañía, al Madrid no le dan ni el pan ni la sal.

En la primera parte, por el lado izquierdo —donde Vinícius siempre fue más un estorbo que una ayuda—, Mbappé hizo una jugada de fábula. Se fue de dos rivales y Alberola señaló falta del francés alegando un supuesto braceo. Mbappé tenía una clara ocasión de gol. ¿Se imaginan si le hacen eso a Lamine Yamal en el Camp Nou?

Es aborrecible cómo los árbitros actúan frente al Madrid. Pero también la política madridista se lo ha ganado a pulso con esa estúpida televisión del club, dedicada a atacar a los árbitros y a dejarlos en ridículo repitiendo las jugadas una y mil veces. El odio al Madrid es ya visceral.

El Madrid de Arbeloa es un desastre, tan desastre como el propio entrenador. Es uno de los peores errores del club en muchos años: decidir que Arbeloa fuera el técnico. Le miro la cara —que me perdone— y me recuerda a un "enterrador" del fútbol, con ese semblante caótico.

Es un agravio para el equipo y para la inteligencia, y todo solo porque es un fan de Florentino, al que ha hecho mucho la pelota, incluso poniendo la zancadilla al que era su amigo, Xabi Alonso, al que prácticamente apuñaló por la espalda.

Juntar a Vinícius —un grotesco ejemplar de futbolista— con Brahim y el impotente Bellingham solo perjudicó al equipo. Encima le robaron espacio al mejor jugador del mundo. Miren si es grande Mbappé que, aun jugando fuera de su banda, por la derecha, en la segunda parte volvió locos a los pobres defensores gerundenses.

Sé de buena fuente que el Manchester United prepara una oferta descomunal para fichar a Mbappé. Desconozco la opinión del francés. Aguarda hasta el partido de Múnich. ¿Y después? Yo, en su lugar, me iría del Madrid como alma que lleva el diablo.

Sigue siendo el único que aporta algo en el Madrid y, encima, lo critican, cuando ha llegado a la peor plantilla del club quizá en dos décadas. Los expertos futbolísticos dicen que lo que hay que hacer es correr. Lo que hay que hacer es jugar al fútbol, y el Madrid es una auténtica vergüenza durante gran parte de la temporada.

Y de Pinto "Gorgorito" ni hablo, porque en la segunda parte el Madrid no podía ni con las botas. Casi todos los jugadores estaban muertos. Quizá los esté preparando para Múnich. Pensar en un éxito ante el Bayern es casi como creer en el "Contubernio de Múnich", aquel episodio ridiculizado incluso por el franquismo.

Sinceramente, el Madrid es hoy un muerto viviente. Ya dije que la crisis es más profunda de lo que pensaba la Casa Blanca. Además, no dan ni una: ni al fichar ni al elegir entrenadores. Es un desastre general.

Arbeloa estalla contra los árbitros por el penalti no pitado sobre Mbappé: "Cuando viene bien entra el VAR, y cuando no, no entra"

Arbeloa estalla contra los árbitros por el penalti no pitado sobre Mbappé: “Cuando viene bien entra el VAR, y cuando no, no entra”

El Madrid empató ante el Girona en un mal partido, se dejó otros dos puntos en la pelea por la LIga y si el Barça gana al Espanyol estará a nueve puntos del liderato. Los blancos estuvieron lejos de su mejor nivel y fallaron varias ocasiones claras, pero en la noche del viernes también hubo hueco para la polémica. El conjunto madridista reclamó un penalti de Reis sobre Mbappé en los últimos minutos del encuentro. El francés trató de regatear al defensa brasileño y éste le dio un codazo al abrir los brazos para proteger la posición. Tal fue el golpe que el delantero terminó ensangrentado y el Madrid clamando por el arbitraje de Alberola Rojas.

"Es un penalti de aquí a la Luna. Una más, una semana más", declaró Álvaro Arbeloa en la primera respuesta de la rueda de prensa. En la segunda, insistido por los medios, amplió su reflexión sobre la acción. "No lo entiendo yo ni lo entiende nadie (que el colegiado no acudiera a la pantalla del VAR). El VAR entra cuando viene bien, y cuando no, no entra. Ya sabéis mi opinión y estos hechos solo la siguen manteniendo. Para mí es clarísimo", aseguró.

El Madrid reclamó que en la primera parte, Alberola Rojas le sacó una amarilla a Mbappé por un codazo sobre un defensor en una acción similar a la del penalti. "Le han pitado a Kylian una falta que era menos que el penalti... Ya está. Hemos tenido muchas con los árbitros, con este, en Mallorca... Lo de siempre", finalizó el técnico salmantino, que admitió que "no he hablado nada con el árbitro".

Se trata del tercer partido seguido del Madrid sin ganar, contando el de Mallorca y el del Bayern, y el cuarto seguido con Mbappé como titular. El francés salió en el once en la derrota de Pamplona y después decidió parar, molesto con su rodilla. Regresó para los duelos ante City y Atlético, en los que saltó desde el banquillo, y volvió a ser titular en Mallorca tras el parón de selecciones.

En esta mala racha del Madrid Mbappé acumula solo un gol, el anotado ante el Bayern, y un sinfín de ocasiones falladas. "No puedo estar preocupado por Vini o Mbappé. Tenemos que mejorar ante equipos que nos esperan, que nos dejan pocos espacios, ahí nos sigue costando. Tiene que ver más con el desempeño colectivo que con el talento individual", les defendió Arbeloa.

Ante el Girona, el entrenador del Madrid probó a Camavinga y Bellingham como titulares en el centro del campo de cara al trascendental duelo de Múnich, donde ambos aspiran de nuevo al once inicial. "Quería ver a Eduardo en esa posición, lo ha hecho en otros momentos, se siente cómodo, entiende que es donde él más rinde", dijo sobre Camavinga, favorito a suplir la baja del sancionado Tchouaméni.

En cuanto a Bellingham, el inglés disputó una hora de encuentro en su primer partido como titular desde hace 67 días. "Hemos visto a Jude con buenas sensaciones, ágil, con confianza... Ahora está cansado, que es normal después de tanto tiempo parado, pero le ha venido bien para coger ritmo y sensaciones".

A pesar de los regresos y las ocasiones, el Madrid no pasó del empate, algo que para Arbeloa refleja que "al 90% no podemos ganar, o no siempre". "Tenemos que dar el 200% para ganar a cualquiera", reconoció, y se puso ya en camino hacia Múnich. "Yo quiero creer en los míos, estoy convencido que los 25 que vayamos allí estaremos convencidos, van a tener delante camisetas blancas y escudo redondo. Tenemos que ir convencidos a morirallí", finalizó.

Un Madrid a la deriva y sin pólvora empata con el Girona y cava su tumba en la Liga

Un Madrid a la deriva y sin pólvora empata con el Girona y cava su tumba en la Liga

En un universo paralelo existe un Real Madrid galáctico, con Mbappé, Vinicius y Bellingham, que funciona, encaja y fluye. Que gana y divierte a un Bernabéu lleno. En el nuestro, en esta Tierra, ninguna estrella se alinea con la otra. En el viernes noche de Chamartín y ante el Girona, la constelación del conjunto blanco, a camino entre la ida y la vuelta contra el Bayern, apenas apareció. Una frase demasiado recurrente en los últimos meses. Los blancos, con el francés con la pólvora mojada, empataron, tantos de Valverde y Lemar, y podrían alejarse a nueve del Barça si los culés ganan al Espanyol. Un 'adiós' clamoroso a la Liga de un equipo a la deriva.

Arbeloa devolvió la titularidad a Bellingham 67 días después, apostó por Militao y Camavinga pensando en el Allianz Arena, le dio un hueco en el once a Carvajal, Asencio, Fran García y juntó a Brahim con sus estrellas, pero el Madrid, como siempre, para desgracia de su gente, fue un equipo plano, lento, previsible y en primera marcha constante. Sin revoluciones.

Y eso que el Girona tiene virtudes que podrían favorecer a los blancos. Quiere el balón, no le importa asumir la posesión durante muchos segundos, se mueve, lo intenta por la vía estática y permite espacios a su espalda, pero este Madrid y sus estrellas no castigan. Mbappé, dejando la presión en defensa para los demás, tuvo las mejores opciones de la primera parte, pero se encontró con sus rivales. En el minuto 5, controló demasiado lejos un buen balón de Camavinga y Gazzaniga se hizo grande a tiempo y en el 10 remató al cuerpo de un defensa un pase lateral de Brahim.

Los intentos iniciales de los blancos, sin éxito, dieron paso a un tramo intrascendente, con más dominio visitante que local, pero con poquísimo ritmo. Ounahi probó a Lunin en el 13 y Echeverri apareció entre líneas en varias acciones para provocar algún runrún en la grada, pero nada más.

El duelo se durmió en los pases fáciles que intentaba el Madrid, sin riesgo, como en el calentamiento de un entrenamiento. Pases cortos, sin movimientos tras la acción, sin generar espacios ni aumentar el ritmo. Valverde pudo marcar en el 27 después de que Carvajal le ganara la espalda a Moreno en un balón largo, pero volvió a aparecer Gazzaniga.

Y así hasta el descanso, en un Bernabéu pacífico a pesar de las dos derrotas seguidas y de lo difícil del viaje a Múnich. La grada amagó con algunos pitos en el intermedio, pero se aguantó en medio de la buena temperatura de la noche madrileña. No había ganas ni de apretar a los suyos. A ese punto ha llegado este Madrid.

Respuesta tras el descanso

En el vestuario tuvo que haber alguna charla o advertencia, por leve que fuera, porque el Madrid subió una velocidad al saltar al campo. Poco, tampoco arrasó, pero le fue suficiente para inquietar al Girona más de lo que lo estaba haciendo. Bellingham falló un claro remate desde el centro del área, lanzando a las manos de Gazzaniga, y en el 50 Fede Valverde marcó el primero de la noche con un fuerte disparo desde fuera del área que el portero, estático, no consiguió despejar.

El quinto gol en Liga del uruguayo fue el mejor momento de un Madrid pasivo y errático en sus movimientos. Mbappé no alcanzó a definir un gran centro de Valverde y Vinicius remató flojo ante Gazzaniga en la siguiente acción después de amasar demasiado balón en un ataque prometedor.

Bajón y pitos

A partir de ahí la bajada de tensión fue dramática y los pitos empezaron a sonar con más volumen en el Bernabéu. Más todavía cuando Lemar empató el duelo con un lanzamiento desde la frontal que pasó entre las piernas de Camavinga, flojo en la marca, mientras el resto de compañeros miraban la jugada.

El Madrid pasó de activarse a regresar al pozo de noviembre y diciembre, cuando encadenó, sin ritmo, ideas ni ganas, varios pinchazos que pusieron fin a la etapa de Xabi Alonso en el banquillo. La entrada de Güler y Gonzalo en los minutos finales inclinó un poco el partido y el Madrid pidió un penalti sobre Mbappé por codazo de Reis. El galo acabó ensangrentado, pero nadie en el VAR advirtió a Alberola. El Madrid volvió a dejarse puntos y se podría alejar a nueve del Barça si los culés ganan al Espanyol. Demasiado lejos para pelear nada, si es que lo estaba peleando ya.

Alcaraz se sacude las angustias ante Bublik y mantiene el pulso por el número uno en Montecarlo

Alcaraz se sacude las angustias ante Bublik y mantiene el pulso por el número uno en Montecarlo

Carlos Alcaraz ya camina por las alturas sobre un alambre: a partir de ahora, si pierde, perderá el número uno. Con ambos en semifinales del Masters 1000 de Montecarlo, Jannik Sinner acecha la mejor posición del tenis mundial y quizá se acabe decidiendo todo el domingo en un cara a cara. Pero de momento el español no se asusta. Si las matemáticas del ranking ATP añaden presión a estas semanas tontas, irregulares, extrañas, a esta leve crisis de confianza, Alcaraz responde con su genialidad.

Este viernes lo hizo para derrotar en cuartos de final a Aleksandr Búblik por 6-3 y 6-0 en una hora y tres minutos de juego y sacudirse las angustias. Hubo más historia de la que muestra el marcador, pero las sensaciones que quedaron fueron mucho mejores que en octavos de final ante Tomás Etcheverry. «En otra vida quizá te gano», admitió el kazajo en la red al finalizar el encuentro, y Alcaraz le devolvió el halago: «Espera a la hierba».

El amable intercambio de palabras, en realidad, sirvió como resumen del partido. Búblik, un bicho raro en la tierra batida, tenista de golpes planos, apareció convencido de que iba a perder y perdió. Capaz de ganar a Sinner dos veces sobre hierba en los últimos años, sabía que ante el español sobre arcilla sus opciones eran pocas, pero tampoco hizo mucho para incrementarlas. Salió a golpear. Salió a arriesgar. Y no le funcionó. Acabó con 28 errores no forzados y, como mucho, dejó alguna invención sorprendente para contentar al público monegasco. Poco más.

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Lo más interesante del partido estuvo en el rendimiento de Alcaraz. «He vuelto a perder un poco de feeling con la bola, pero he corrido para recuperarlo. Al final he conseguido grandes puntos, he completado grandes intercambios y me voy con más confianza. He sabido jugar ante un tenista anárquico como es Aleksandr, y estoy satisfecho», analizó el número uno que, en efecto, vivió un bloqueo parecido al sufrido ante Etcheverry. Su virtud estuvo en que esta vez lo minimizó.

Un mal rato más corto

Otra vez sus primeros minutos sobre la pista Rainiero III provocaron vértigo y otra vez su tenis se frenó en seco. A los cinco minutos de partido disfrutaba de cuatro bolas de rotura para ponerse 3-0; cinco minutos después no solo había dejado escapar la oportunidad, también había permitido un break de Búblik. Con problemas con su primer saque -acabó con un 57%-, volvió a encallarse en el revés, campo de batalla estos días. Pero se rehizo. Al contrario que el día anterior, controló los pensamientos negativos, estiró los puntos y poco a poco volvió a fluir. De hecho, encadenó nueve juegos consecutivos a favor para decidir.

Con las rarezas de Búblik, tuvo tiempo incluso para entretenerse y multiplicar sus highlights. Si buscan el vídeo del partido, encontrarán la defensa de un smash que cambió el partido, una contradejada deliciosa, un globo a un rival de casi dos metros y, entre otras cosas, un raro remate dándose la vuelta que nadie esperaba. Sus estadísticas no fueron gran cosa -13 ganadores-, pero esta vez se marchó con una sonrisa.

Un hito histórico y a semifinales

«Estoy muy contento de haber llegado a mi victoria número 300 en la ATP», aseguró cuando le mencionaron el hito histórico. Más allá de eso, el valor de haber alcanzado el número 300 está en que solo necesitó 67 derrotas para hacerlo, menos que Novak Djokovic, Rafa Nadal o Roger Federer. De hecho, en toda la historia, solo Rod Laver y Jimmy Connors lo hicieron con mejor balance. «Ahora que sean más», proclamó Alcaraz, y este mismo sábado tendrá la oportunidad.

Ante Valentin Vacherot (no antes de las 15.30 horas, Movistar) buscará el pase a su segunda final consecutiva en Montecarlo para revalidar el título y mantener el pulso con Sinner por el trono del tenis mundial. El italiano se medirá antes (no antes de las 13.30 horas, Movistar) a Alexander Zverev en unas semifinales recurrentes -este año ya se enfrentaron en Indian Wells y Miami- que suelen caer de su lado. El número uno se decide estos días y Alcaraz aglutina argumentos para defenderlo.

Rafa Nadal cumple uno de sus sueños: ver el Masters de Augusta

Rafa Nadal cumple uno de sus sueños: ver el Masters de Augusta

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El inicio del Masters de Augusta ha traído un regalo muy especial, la presencia del ganador de 22 majors y leyenda del tenis, Rafa Nadal. El tenista español apareció por Augusta National alrededor de mediodía invitado por Ana Patricia Botín, presidenta del Banco Santander y única socia española en la exclusiva nómina de cerca de 300 chaquetas verdes.

Botín conversaba animadamente bajo el gigantesco roble de la casa club con Rafa y su buen amigo Rafa Tomeu. Volaron este jueves desde Madrid en el avión de la presidenta tras unas horas en la capital de España, donde Rafa aprovechó para hacerse un fitting de palos de golf en el Centro Nacional gestionado por la Real Federación Española de Golf.

Resultaba curioso descubrir cómo el mejor deportista español de la historia, con todos los reconocimientos y galardones posibles, estaba visiblemente emocionado ante su nueva experiencia. "Es la primera vez en el Masters, en activo era complicado cuadrar el calendario y me resultaba imposible", nos comenta, incidiendo en que el año pasado visitó el Augusta National fuera de la semana del torneo para jugar 36 hoyos en un día.

De nuevo entonces, Ana Patricia Botín, como socia del club, fue su anfitriona. Nadal llevaba el polo y gla orra edición especial de Augusta, que solo se puede comprar en la tienda del club con acceso limitado a los socios. Compartió el español charla con Sir Nick Faldo, se fundió en un abrazo con Sergio García justo antes de que el golfista de Castellón saliera a jugar y vio su salida en el hoyo 1.ç

Luego fue a ver los golpes en el hoyo 10 de Tommy Fleetwood y Patrick Reed, para minutos más tarde trasladarse hasta el hoyo 18 para ver terminar a José María Olazábal. Como un niño en la mañana de Reyes Magos, Rafa se encaminó a continuación a buscar el partido de Rory McIlroy, para seguir unos hoyos a su buen amigo. Eso sí, la leyenda española se quedará con las ganas de ver a Tiger Woods. "Es una pena, estaba convencida de que vendría", le dice Ana Patricia, a lo que Rafa asiente expresando la ilusión que le hubiera hecho ver competir al que Nadal considera uno de sus ídolos en el deporte.

Rafa Nadal tiene previsto quedarse todo el fin de semana en Augusta y seguir disfrutando de su deporte favorito con las principales estrellas del golf.

Castigo del golf español en la primera jornada más dura del Masters

Castigo del golf español en la primera jornada más dura del Masters

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A solo unos metros del tee del hoyo uno, en la famosa terraza de la casa club de Augusta National, se juega cada semana del torneo otro bien diferente. El foco social se traslada a las chaquetas verdes, que se entremezclan con los tonos verdes, amarillos o blancos de la particular pasarela de vestidos de gasa o floreados, que en muchos casos combinan a la perfección con el Azalea, el cóctel de moda que solo se puede tomar aquí esta semana. Estar en el Masters de Augusta, y más aún como socio o invitado de uno de ellos, es un símbolo de estatus.

Bajo el gigantesco roble de este exclusivo rincón del campo apareció al mediodía Rafa Nadal, en su primera visita al Masters, invitado por la única socia española, Ana Patricia Botín. Rahm tuvo un ritmo tan frenético como cuando competía, de un partido a otro, aunque se quedaría gran parte de los segundos nueve hoyos con Rory McIlroy, uno de los líderes de la jornada con 67 golpes (-5). Nada hacía presagiar en el soleado y apacible día en Augusta que Jon Rahm iba a firmar su peor resultado en 10 años y en 40 rondas de Masters de Augusta, una inexplicable debacle donde por primera vez el de Barrika no logró arañar ni un solo birdie al recorrido.

Todo fue mal en el golf del gran dominador de la liga saudí, pero su juego fue especialmente dramático a medida que se acercaba a los secos y duros greenes, donde el español perdió más de cuatro golpes con respecto a la media del torneo. De hecho, de su historial en majors desde que se contabiliza esta estadística en 2020 no existe una referencia tan catastrófica de una jornada tan aciaga con el palo más definitivo de la bolsa. Los 78 golpes finales (+6) dejan al ganador del torneo en 2023 en un serio aprieto, ya que la progresión del corte oscilará mañana entre el +4 y +5. "Ha sido todo, todo igual de mal....", comentaba de forma lacónica el campeón español. "Ahora mismo no puedo hacer un análisis, simplemente un mal día, tengo que pasar página", añadía ante las preguntas de la prensa española. "En general es de los días en los que más difícil he visto el campo, hay que jugar muy bien al golf. El campo está hoy casi como suele estar un domingo con buen tiempo", analizaba antes de buscar algún aspecto positivo del día: "Lo único bueno del día es que no he hecho 80", finalizaba.

El mejor español, con una ronda del par del campo, fue Sergio García, que contra todo pronóstico fue capaz de construir una jornada más que correcta de golf con sus 72 golpes finales. "Tenía un drive muy malo, horroroso, de dejar el golf, y pegué un hierro 4 abriendo la bola 60 metros", comentaba el de Castellón con respecto a uno de los golpes del día en el hoyo 17. "Es el mejor golpe que he pegado en Augusta, sin duda. Es un buen resultado porque no me encuentro bien, aunque te vas pensando que podría haber hecho dos bajo par perfectamente", explicaba. "Tengo el juego con alfileres en estos momentos", se sinceraba con un horizonte no demasiado halagüeño para la segunda jornada.

Y otro de los momentos épicos del día se vivió a primera hora con un pletórico José María Olazábal, que en el día en el que su mentor hubiera cumplido 69 años quiso recordar a Seve llegando a liderar el torneo con -2 en su fase inicial. "Ha sido una sorpresa, para mí y para todos, supongo. Pero me he visto ahí arriba y me he dicho: ¡Vamos! ¡Estás liderando el Masters! Obviamente ha sido un momento divertido e ilusionante, pero hay que ser consciente y realista de dónde estás. No aspiro a ganar el Masters, pero sí a seguir disfrutando todo lo que pueda, dando lo mejor de mí, como siempre, y alguna alegría como esta", comentaba el ganador de dos chaquetas verdes, que todavía hoy se emocionaba cuando le recordaban la onomástica de Ballesteros. Olazábal ha sido el mejor jugador de los 91 participantes en este Masters alrededor del green, donde ha sido capaz de ganar casi cinco golpes con respecto a la media del torneo.

Solo 16 jugadores fueron capaces de jugar bajo el par en una primera jornada donde ni los más veteranos recordaban un campo tan duro. Con 67 golpes (-5), Rory McIlroy y Sam Burns, uno de los mejores pateadores, compartieron la primera posición, con el número uno Scottie Scheffler finalizando en la sexta plaza con 70 golpes.

Sergio García, con su ronda del par, fue el mejor jugador de los nueve representantes del LIV Golf, que acumularon un resultado de 31 golpes sobre el par del campo. Con el golf espanol fuera de juega, el Masters prepara su edición más tensa y dura.