«Es una vergüenza. No podemos más». Los jugadores de un equipo de fútbol de la Primera División de España envían estos mensajes porque se tuvieron que acercar a su estadio para comprobar el estado del césped un día antes del partido que tenían agendado. No se fiaban del todo, vieron que había razones para sus dudas y terminaron haciendo un comunicado contra la presidencia de su club. Se han duchado en muchas ocasiones con agua fría, han tenido que entrenar a una hora de su ciudad deportiva por las «deficiencias» en las instalaciones, tanto en el interior como en el exterior de las mismas, han recibido algunas nóminas con retraso... Es el «desastre» continuo del Rayo Vallecano, una entidad que este año está jugando la Conference League, la tercera competición de Europa, que lleva cinco temporadas seguidas en la Liga y que en los últimos balances económicos ha dado beneficios.
Nada de ese éxito deportivo parece arreglar la situación institucional del conjunto presidido por Raúl Martín Presa, encajado en el ojo del huracán desde hace ya demasiado tiempo por el vestuario y la afición. El aplazamiento del encuentro del pasado sábado contra el Oviedo ha sido la gota que parece haber colmado el vaso de los futbolistas y los seguidores. «El terreno de juego no reúne las garantías necesarias para la celebración del encuentro en condiciones de seguridad», apuntó la Liga como razón de la suspensión del duelo. Unos días antes, Pep Chavarría, lateral izquierdo del conjunto vallecano, ya había advertido ante la televisión que el césped de Vallecas era «una vergüenza». «No podemos jugar aquí», insistió.
Unas declaraciones que después tuvieron su eco en el comunicado de la plantilla a través de AFE tras meses de reclamaciones internas a Presa. «Durante la pretemporada, la plantilla estuvo tres meses sin poder entrenar en nuestra ciudad deportiva debido al mal estado de los campos. En el último mes, el estado del césped del estadio ha sido claramente deficiente», puntualizó el grupo en ese texto, refiriéndose a que durante las primeras semanas de temporada tuvieron que entrenar en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas por un hongo que había en la ciudad deportiva. En el comunicado también recordaron las «deficiencias en las instalaciones, como la falta de agua caliente en las duchas, una limpieza que no siempre ha sido la adecuada y unas instalaciones obsoletas».
Para que se hagan una idea, en pleno 2026 en el Estadio de Vallecas no hay conexión wifi en las cabinas de prensa o en la grada, algo que no sucede en otras ligas o torneos profesionales de fútbol, baloncesto o tenis en nuestro país. Presa, mientras, echa balones fuera pidiendo en público la necesidad de tener un nuevo estadio, seguramente lejos del centro de Vallecas, donde está ahora el campo. Una idea que encuentra el rechazo rotundo de su afición. «La propietaria del campo es la Comunidad. El Rayo tiene que salir de este campo, como se quede aquí, muere», aseguró el presidente hace sólo unos días.
Pero esa necesidad económica en la que insiste Presa choca directamente con los movimientos (o la falta de ellos) de la directiva del Rayo a la hora de buscar y generar nuevos ingresos. Uno de ellos llama especialmente la atención. El Rayo forma parte del grupo de equipos españoles que se adhirieron al acuerdo con CVC, pero no ha recibido ninguna cantidad por no haber cumplido con los requisitos para ello, que básicamente son los de plantear un proyecto en el que invertir las cantidades, que se estiman en unos 30 millones de euros. Así que mientras otros clubes mejoran sus ciudades deportivas o sus estadios gracias al dinero del famoso Plan Impulso, los vallecanos siguen en el punto de partida.
Diciembre de 2023. Final de la Copa del Mundo en Copper Mountain (EEUU). Segunda ronda. Ahí, en el último truco, el tiempo se detuvo para Queralt Castellet (Sabadell, 1989). Un pequeño desequilibrio en el aire y un golpe espeluznante con su costado contra el pipe. La rider, que aún lo recuerda con respeto, cayó a plomo, quebrada. «Pasé bastante miedo». A sus 32 años entonces, con el sueño de una vida cumplido, la medalla olímpica en Pekín podía ser, perfectamente, el final de todo para una deportista histórica, una de esas pioneras surgidas contra todo pronóstico en el panorama español. Ni la rotura de seis costillas, ni el colapso pulmonar ni el susto. Ni el año entero en el dique seco. Ni otra lesión a comienzos de 2025 que le hizo retirarse del Mundial. Ni competir contra rivales a las que dobla en edad. La catalana afronta a partir de mañana sus sextos Juegos Olímpicos, la única de la delegación nacional que presume de presea.
Queralt sigue siendo, en el fondo, la niña que acudía los fines de semana al camping de Andorra en la caravana con sus padres, la que aprendía snowboard persiguiendo a su hermano mayor. Es como si siempre hubiera estado persiguiendo algo, lo improbable de una campeona en un país que no cuenta (sigue sin hacerlo, pese a sus protestas) con instalaciones para su deporte. Desde aquel debut en Turín 2006, no se ha perdido ninguna edición de los Juegos de Invierno, siempre mejorando, siempre persiguiendo, esa medalla que al fin llegó, de plata, en Pekín.
Pregunta. ¿Cuánto estrés mental y físico acarrean de más unos Juegos?
Respuesta. A nivel de trabajo es igual que otra prueba, pero obviamente los Juegos son la competición con la que todo deportista sueña, hacer la mejor actuación allí, que coincida tu mejor momento. Estamos acostumbrados a la competición, pero lo más importante es ahora, porque, en nuestro deporte, los Juegos es donde se da más bombo y hay más visibilidad.
P. Serán sus sextos Juegos. Pocos deportistas españoles, incluyendo los de verano, pueden presumir de algo así.
R. Seis. Se dice rápido, ¿no? Pero al final es una carrera dedicada al deporte que amo, por lo que tengo más pasión. Tengo mucha suerte.
Castellet, en acción.Red Bull
P. Cuando ganó la plata en Pekín, ¿le cambió la vida? ¿Notó esa repercusión en su deporte en más gente joven?
R. Desgraciadamente no. No fue un antes y un después en ese sentido. Para mí lo único que me ha cambiado es que es algo que necesitaba conseguir, personalmente. El resto de mi carrera ya la llevo de otra manera. Hasta el punto de que lo disfrutas más incluso, con menos presión. Pero en repercusión, no, no se ha notado muchísimo. Al final, si el halfpipe se conoce más es porque el deporte en sí crece. Hay más conocimiento, pero no porque gracias a mi medalla se haya dado más repercusión a los deportes de invierno o al snowboard en particular.
P. El problema de la falta de instalaciones en España, de tenerte que ir fuera a entrenar, sigue igual.
R. Exacto, es que eso no ha cambiado.
P. Una medallista olímpica en un país donde no hay ningún sitio donde entrenar su deporte.
R. Increíble. Es que para seguir el recorrido que he hecho yo, hace falta más que suerte. No hay un camino establecido, hay que intentar aprovechar todas las oportunidades que te puedan surgir e imaginarte las que no están para crearlas. Hay que trabajar mucho en este país para poder conseguir oportunidades, opciones.
P. Se tuvo que ir de casa con 16 años.
R. He dedicado mi vida, absolutamente. He tenido la suerte, que no todos los niños tienen, de tener unos padres que nunca me metieron presión. Nunca dudaron de mí y me apoyaron y siguieron, aunque pareciera una locura. Realmente ahora miro atrás y digo: 'Ostras, confiaron en mí incluso más que yo misma'. Fue jugármelo todo, irme a otro país, a Estados Unidos. Todo eso costaba dinero y era, o gano o no puedo seguir. En una carrera como la mía hay mucha suerte involucrada. No es fácil que se vuelva a repetir. Hay que producir opciones, posibilidades para las siguientes generaciones.
Queralt Castellet.Red Bull
P. La caída en Copper Mountain.
R. El deporte que hago es un deporte de impacto, hay caídas hasta para aprender. Esa caída en particular fue muy dura, pero de la que se aprendió y se siguió. Me alegra también que se pudiera ver, porque tuvo mucha repercusión. Y mucha gente se dio cuenta de que eso no es una cosa que pasa de vez en cuando. Es nuestro día a día. Estamos entrenando y caídas como esa están ocurriendo. Helicóptero para arriba y para abajo. Cuanta más presión te pongas a ti misma, o metas más altas tengas, o trucos más difíciles quieras hacer, pues más riesgo hay en los elementos.
P. ¿Pasó miedo en esos segundos en el aire en que era consciente de que iba a caer mal?
R. Sí, yo cuando salía sabía que me iba afuera. Pero al rebotar de espaldas no sabía en qué altura caería del pipe, si pillaría un poco de transición o caería totalmente al plano. Y fue así, al plano, por esa razón fue tan dura. No me salvó ni media la transición del pipe.
P. En su deporte no se puede ser prudente.
R. La gente prioriza. La parte de riesgo que pongas depende de la importancia que le des a aprender o hacer un elemento u otro. Para mí siempre ha estado en el margen de que todo esté dentro de mi control. Si hago todas las cosas bien, sé que el truco va a salir. Lo que pasa es que, claro, llega un momento que afecta tanto la adrenalina, las emociones y demás. Y hay que saber jugar todos esos elementos
P. ¿Cómo se lleva competir contra riders a las que dobla en edad?
R. De alguna manera, ellas han crecido viéndome a mí y yo las he visto desde el principio que han aterrizado en la competición. Para mí es un orgullo poder decir que he formado parte de esa progresión, de ese talento que va llegando y que va creciendo de una manera increíble. El nivel que hay ahora es diferente, todo el rato va evolucionando, van saliendo trucos nuevos, más altura, más todo.
P. ¿Imaginaba que se iban a poder llegar a estos límites?
R. No, ni en broma. Es increíble donde está ahora mismo el nivel del snowboard, tanto en chicos como en chicas.
P. ¿Se visualizó con otra medalla olímpica al cuello?
R. Y tanto, sí, yo lo sueño. Pero tengo que reinventarme todos los días. El juego es ese.
«En ese momento la aparición de un pibe en el seleccionado brasileño no era para mí nada especial. Además, entró en el segundo tiempo. Recién al final me enteré de su nombre. Le decían Pelé. La historia de esa Copa Roca fue la acostumbrada para las selecciones argentinas. El equipo que ganó el Sudamericano de Lima en abril de 1957 fue liquidado con las ventas al exterior de Rogelio Domínguez, Maschio, Angelillo y Sívori. Por eso en julio ya se armó otro cuadro con gente nueva. De todos modos, este fue el primer partido y lo sacamos bien. Argentina aguantó atrás y un rato antes de terminar el primer tiempo ya ganábamos 1-0 con gol de Labruna. Ellos no podían llegar y en el segundo seguimos igual. Parecía que terminaba así. Pelé no tocó ninguna pelota. Pero en esta jugada se escapó uno de ellos y le pegó muy fuerte. Yo tuve que tirarme y no alcancé a retenerla. Ahí apareció Pelé, antes de que pudieran taparle. Todo fue muy veloz y la definió bien tocando con derecha. Por suerte, a los dos minutos el Gitano Juárez marcó un golazo y terminamos ganando dos a uno. Ahora que veo la foto y me voy dando cuenta de lo que significó ese negrito en el fútbol mundial, me asombro. ¡Pensar que ese pibe era Pelé...!»
Así describió el mítico Amadeo Tarzán Carrizo el debut de Pelé con Brasil, todavía con dieciséis años, el 7 de julio de 1957. En menos de un año, el 29 de junio de 1958, aquel chiquillo, ya con diecisiete, se proclama campeón del mundo en Suecia y regresaba a su país con seis goles en cuatro partidos. Su éxito lo saludaba así Nelson Rodrigues en su seguidísima columna semanal en Última Hora: «(...) Pelé, un menor de edad total, un menor en toda regla, que no puede entrar a ver una película de Brigitte Bardot. Para recibir el sueldo, para recibir los billetes con que le pagan, su padre tiene que actuar en su nombre. Pues bien, Pelé asombró al mundo. No se limitó a marcar goles, trató de adornarlos, de darles el mayor lustre posible (...)».
Un año de la nada a la gloria, que no sería como en tantos casos transitoria, sino imperecedera. Aquel chico se llamaba Edson Arantes do Nascimento y era hijo de João Ramos do Nascimento, ex futbolista con el apodo de Dondinho al que una lesión de rodilla despeñó del Fluminense al humildísimo Baquinho, de Três Corações, y Celeste Arantes, que detestaba ese deporte que dejó lisiado y sin oficio ni beneficio a su marido. La familia salía adelante con dificultades; el pequeño Edson contribuía voceando periódicos y lustrando zapatos para aportar unas monedas.
Cuentan los historiadores de Pelé que Dondinho lloró desesperado junto a la radio cuando Brasil perdió la final del Maracanazo. Sufrió aquella derrota como si le hubieran arrancado la piel. Si Brasil hubiera ganado esa final al menos podría pensar el resto de su vida que un trocito de esa gloria le pertenecía, pero no se le dio. Junto a él estaba su pequeño Edson, de nueve años que, impresionado por las lágrimas de su padre, tuvo un arranque de gallardía: «Papá, no llores. Yo ganaré el Mundial para Brasil y para ti». El tiempo hará verdad esa ingenua promesa. Para ello habrían de unirse varias circunstancias: su genética, un bien urdido complot entre el padre y un ex internacional, la audacia de Vicente Feola y la coincidencia con una gran generación.
El chico jugaba en baldíos, con pelotas de trapo, hasta que llegó al Baquinho, el club aficionado en el que el maltrecho Dondinho arrastró sus últimas rengas carreras. El equipo lo entrenaba como distracción Walter Brito, mundialista en Italia 1934, con buenas relaciones en el mundo del fútbol. A espaldas de la madre, el padre y Walter le consiguieron al chico una prueba en el Santos, donde gustó. De vuelta, doña Celeste puso el grito en el cielo, justo ahora que Edson había entrado en una fábrica de zapatos con dos dólares al día, todo un porvenir. Ella siempre le decía que su obsesión por el fútbol le convertiría en un pelé, un pelado, un pobre (de ahí su apodo, aunque otra versión asegura que de pequeño pronunciaba así el nombre de Bilé, el meta del Baquinho, su primer ídolo, y que le vino de ahí). Pero nada podía frenar la ilusión del chiquillo, respaldada por el aval de un tipo tan acreditado como Walter Brito, así que fichó por el Santos. Allí le prepararon un plan para fortalecerle y con 16 años debutó en un amistoso contra el Corinthians, en el que marcó. De entonces conserva el Santos un telegrama de Porto Alegre pidiendo la cesión de un interior; le ofrecieron al novísimo Pelé y al veterano Pagão, y la respuesta fue: «Pelé desconocido, envíen a Pagão».
Pelé, con el 10, marcando uno de los goles en la final contra Suecia.EFE
Pelé no tardó en brillar en el ambiente paulista y conquistó Río en un torneo entre el Santos, el Flamengo, el São Paulo, Os Belenenses y el Dinamo de Zagreb, donde le hizo tres goles a Os Belenenses y uno a los demás. De seguido llegó el ya comentado debut en la selección, ante Argentina en Maracaná.
Para el Mundial Suecia 1958 se formó un revuelo en Brasil sobre si Pelé sí o Pelé no. Se había alcanzado la clasificación sin él, y delanteros buenos sobraban. Feola tenía que compartir la decisión con un comité técnico que completaban Paulo Carvalho, propietario de Rádio Record y muy impuesto en fútbol, y Hilton Gosling, sicólogo de profesión, que tenían dudas al respecto. Poco antes de salir hacia Europa la selección jugó contra el Corinthians, a cuyo ídolo local, Luizinho, no le habían convocado por su escaso físico (le apodaban Pequeno Polegar, o sea, Pulgarcito) y sin embargo llevaban a ese mocoso llamado Pelé, aún sin rematar en estatura ni en peso. El ambiente cerril favoreció que Ari Clemente, el defensa-matón corinthiano, le sacara del campo por un patadón.
Aún así, Feola le llevó a Suecia con un tratamiento de toallas calientes en la rodilla. No pudo jugar los amistosos previos, y el primer partido, ante Austria, la delantera la formaron Joel, Didi, Mazzola, Dida y Zagallo. Ganó Brasil 3-0, con solvencia. Esperado como un equipo pinturero, inestable y frágil que no contaba en los pronósticos, sorprendió con un orden táctico nuevo: Feola cambió la WM (3-2-2-3), de uso universal, por un 4-2-4 que asentaba la defensa con un cuarto hombre y adelantaba a un interior junto al delantero centro. La media se despoblaba, pero el sabio juego en largo de Didi permitía transiciones rápidas.
El posterior 0-0 ante Inglaterra encendió alarmas. Una derrota en el tercer partido ante la URSS podría dejarles fuera. Así que Feola, apoyado por Nilton Santos, Bellini y Didi, convenció a sus colegas del comité de cambiar la delantera. Joel, que luego pasaría por el Valencia, dejó su plaza a Garrincha, y Mazzola hizo lo propio con Pelé, ya recuperado. Vavá ya había jugado ante Inglaterra por lesión de Dida y se mantuvo. Nacía una delantera legendaria: Garrincha, Didi, Vavá, Pelé y Zagallo. Todo con protestas de Hilton Gosling, que en su informe dijo de Pelé: «Es obviamente infantil. Carece del espíritu de lucha necesario». Y a Garrincha le puso prácticamente de deficiente mental.
Aquella delantera funcionó. Vavá no era un exquisito, pero sí un ariete incordiante, alrededor del cual Pelé flotaba como una mariposa y picaba como una abeja. Garrincha hizo locuras en la banda. Ganó Brasil con dos goles de Vavá, sendos tiros al palo de Pelé y Garrincha e innumerables paradas de Yashin. Contra Gales, en cuartos, volvió Mazzola al eje del ataque, en detrimento de Vavá, pero Pelé y Garrincha se mantuvieron. Hubo nueva exhibición, aunque el gol se retrasó hasta el 65, cuando Pelé recibió una entrega de cabeza de Didi, controló con el pecho, se giró bruscamente desconcertando a su marcador con un breve toque y cuando llegaba a cerrarle otro defensa remató duro junto al palo. Fue a la red, besó el balón y le abrazaron varios compañeros, apelotonados en un rincón de la portería, felices por su éxito y deslumbrados por la maniobra.
Contra Francia en semifinales, regresaría Vavá, a costa de Mazzola, porque su fútbol primario resultaba mejor complemento en el grupo de malabaristas. (Mazzola jugaría luego durante años en Italia con su apellido, Altafini. Lo de Mazzola era el apodo, perdida una 'z', con que se le conoció en Brasil por su origen italiano y su parecido con el gran Valentino Mazzola, fallecido trágicamente).
Pelé, durante un amistoso con Brasil.AP
Francia llegaba con copete de favorita y la pequeña sociedad Kopa-Fontaine en pleno rendimiento, pero se encontró con una exhibición portentosa de todo Brasil y sobre todo de Pelé, que despachó un hat-trick en veinte minutos. El resultado fue 5-2. El mismo marcador se dio en la final, ante los suecos, dos de los cuales, Gren (37 años), y Liedholm (36), duplicaban en edad a Pelé. Cuando este nació, Gren ya era internacional.
Marcó por delante Suecia con gol elegantísimo del milanista Liedholm, dando paso a un continuo ataque de Brasil, que al descanso ya había remontado con dos tantos casi idénticos: desborde de Garrincha, centro raso al borde del área chica y remate de Vavá, uno con cada pie, lo único que los distingue. Antes y después, una lluvia de ocasiones, entre ellas un zurdazo al poste de Pelé, desde fuera del área.
Tras la pausa se reanuda la tormenta de juego, y a los diez llega una jugada mágica que discute de tú a tú con el gol de Maradona a los ingleses en 1986. El lateral Nilton Santos, metido en el campo de Suecia y recostado a la izquierda, envía el balón al área, donde está Pelé, apretado entre dos rivales. Salta con agilidad, contacta el balón con el pecho para hacerlo pasar sobre la cabeza de Börjesson, para de inmediato hacerle un nuevo sombrero, este con el pie, a Gustafsson. Sobre el punto de penalti, mano a mano con el meta Svensson y antes de que el balón toque el suelo remata de empeine, duro y abajo. Una maniobra fugacísima en un metro cuadrado que anonada a tres rivales y eleva el marcador a 1-3, fuera ya del alcance de Suecia. Luego Zagallo marcará el 1-4, y a su gol siguieron los de Simonsson, que más adelante ficharía por el Madrid como pretendido sucesor de Di Stéfano, y finalmente otro de Pelé, casi sobre el pitido final del árbitro, de cabeza, con un golpe de parietal, cruzando al otro palo. Resultado final, 2-5. Pelé llora en los brazos del veterano meta Gilmar, mientras Garrincha, ante la euforia, pregunta si no hay que jugar una segunda ronda contra los mismos. Casi se apena, de tanto como se estaba divirtiendo. Brasil nunca perderá un partido con los dos en el equipo, toda una desautorización para el doctor Hilton Gosling.
¡Brasil Campeão! Ahora podían desempolvar los diarios brasileños el titular que quedó arrumbado en 1950. El niño de Três Corações había cumplido su promesa y el viejo Dondinho lloró esta vez de felicidad. L'Equipe hace una encuesta entre especialistas en la que Pelé sale como el jugador más cotizado del certamen, con una valoración de 100.000 dólares, por delante de Garrincha (90), Kopa, Fontaine y Vavá (80), y Didi (75). Doña Celeste pudo perdonar a su marido y al viejo Walter Brito aquel complot para llevarse al chico de casa.
La Federación Española de Fútbol ha decidido en la tarde de este lunes apartar cautelarmente al árbitro de Segunda División que está siendo investigado por, supuestamente, agredir a una prostituta haciéndose pasar por un policía.
El colegiado, asturiano y de entre 30 y 40 años según la información publicada por La Nueva España, fue detenido hace unos días en Gijón acusado de estos hechos. "En base a la normativa interna, y a efectos de aclarar los hechos publicados, se ha procedido a la apertura de un expediente de investigación y, como medida cautelar, el árbitro en cuestión ha sido suspendido de toda actividad con carácter inmediato hasta la resolución del proceso", explica la Federación en su comunicado.
Los hechos han sido desvelados por el periódico asturiano este lunes. Siempre según este relato, el colegiado habría sido detenido en Gijón hace unos días y puesto en libertad el pasado 29 de enero tras tomarle declaración, con una orden de alejamiento de 300 metros de la denunciante y una investigación abierta por un delito de agresión sexual.
Según el relato de la mujer, el hombre estaba en posesión de diferentes distintivos policiales y con ellos la coaccionó para que accediera a sus peticiones, amenazándola con que, si no colaboraba, tendría problemas con su situación irregular en el país.
La Policía, en el marco de las diligencias de investigación, procedió también al registro de la vivienda del árbitro, que finalmente fue puesto en libertad, aunque las pesquisas continúan. De hecho, el colegiado volvió a pitar un partido de Segunda División a partir de esa fecha.
Hay cierto consenso en la NFL en que Mike Macdonald, el entrenador que el domingo llevó a los Seattle Seahawks a ganar su segunda Super Bowl es un "genio". Se usa mucho la palabra en el deporte, pero los que mejor lo conocen, y los que juegan para él, dicen que en su caso no es a la ligera. Un genio de los números, de las combinaciones, con un libro de jugadas infinito y una capacidad asombrosa para escuchar e incorporar ideas, vengan de quien vengan. Alguien que come, bebe, respira y exuda fútbol las 24 horas, pero capaz de sintonizar con los jugadores, de establecer una conexión basada en el respeto, en la sinceridad y en la franqueza que el 'coach' aprendió de su padre, un graduado de West Point.
En la final, los Seahawks destrozaron a los New England Patriots, la franquicia más poderosa de la historia. Anularon sin piedad a Drake Maye, el quaterback al que sólo le faltó un voto para ser escogido mejor jugador de la liga en esta temporada. Dieron una exhibición defensiva que pasará a los libros de historia y con un quaterback trotamundos, descartado, ninguneado o humillado en sus aventuras anteriores que nunca dejó de creer e sí mismo.
El mérito, en gran medida, es de su entrenador jefe, un hombre de 38 años, en su segunda temporada como máximo responsable de un equipo profesional que ha roto además otro tabú, el de ser el primero que logra el anillo siendo además el responsable directo de la defensa, sin intermediarios. Alguien, elogiado siempre por su enorme inteligencia y su capacidad analítica, fiel a su estilo desde hace una década, pero que ha entendido que para alcanzar la gloria tenía que adaptarse, crecer y hacer cosas que no le salen de forma natural. Como, quizás, establecer vínculos personales, cercanos, con jugadores no mucho más jóvenes que él, pero que buscan desesperadamente en el campo una figura casi paterna que los proteja.
En las ruedas de prensa posteriores al partido, las estrellas de los Seahawks explicaban que en cierto modo la victoria había sido como el carácter de Macdonald. Un partido sustentado en la inteligencia, metódico, sin nada al azar y sin excesos. No hubo nadie que acaparara los focos, aunque Kenneth Walker III, un atacante,se llevó el premio al MVP. Fue un ejercicio colectivo, el reconocimiento a un trabajo exhaustivo en los despachos. Un despliegue táctico impecable, como la firma del entrenador. Sin épica, sin discursos de Disney, sólo con trabajo diario, exigencia, disciplina y una fe enorme en el sistema y en cada uno de los integrantes. Seattle hizo lo que llevaba dos años entrenando, un método casi perfecto para acosar, asfixiar, el ataque rival.
Mike Macdonald, con el Lombardi Trophy, junto al comisionado de la NFL Roger Goodell.Jeff ChiuAP
"Siempre nos reímos diciendo que el coach tiene ciertos rasgos como... de inteligencia artificial, como si lo hubieran implantado y estuviera aprendiendo a ser humano día a día", bromeó en los días previo el 'defensive tackle' Leonard Williams. Directo pero introvertido. "Es tremendamente inteligente. Bromeamos con que parece que hace falta haber ido a Harvard para jugar en esta defensa porque constantemente está añadiendo nuevas presiones, nuevas ideas". A veces, admiten, es demasiado. Hay tanta información, tantas permutaciones, que no son capaces de asimilarlo. Y Macdonalds, simplemente, se disculpa y da un paso atrás en el siguiente partido.
"Su estilo es el día a día, no una performance. No es alguien de gritar, volcar una mesa y dar un discurso apasionado. Es simplemente una repetición abrumadora de un trabajo realmente bueno, es el resultado de tomar decisiones acertadas y calculadas, tratar bien a la gente y centrarse en lo correcto", ha explicado desde San Francisco esta semana Jay Harbaugh, el responsable de los equipos especiales de Seattle, que empezó a trabajar con MacDonald hace una década, en los primeros compases de ambos en la liga con Baltimore.
Solo cinco entrenadores han ganado una Super Bowl con dos o menos temporadas de experiencia previa como entrenador principal. No ha sido el más joven de la historia, pero casi (el tercero). En sus dos temporadas ha tenido números magníficos, los mejores de la franquicia en mucho tiempo. Este curso, fueron el equipo que menos puntos encajó (17,2 puntos por partido) y fueron uno de los dos equipos junto con los Denver Broncos en ubicarse entre los 10 primeros en casi todos los apartados: anotaciones, carreras, pases, terceras oportunidades y defensa total. Eso no ocurre por casualidad. "Creo que lo que hace especial a nuestro grupo es que hablamos de 12 como uno solo. Es la sinergia de nuestro grupo, cuando jugamos juntos y realmente intentamos crearlo como si estuviéramos jugando contra más de 11 chicos. Eso es lo que queremos que sea nuestra huella y nuestra identidad, y los chicos lo han aceptado" celebró anoche Macdonald.
De joven, en Georgia, el hoy entrenador fue un atleta con posibilidades en fútbol y béisbol, pero las lesiones tempranas cerraron todas las puertas. Se volcó enseguida en los banquillos, primero a nivel de instituto, rápidamente en la universidad y explotando las posibilidades que se abrían a nivel profesional. En cada equipo que ha estado destacó enseguida, deslumbrando a sus jefes con un arsenal de ideas, combinaciones y creatividad. Y con una personalidad y una fortaleza mental únicas. Los entrenadores con vocación defensiva han ganado solo 10 de los últimos 30 campeonatos, y ninguno desde 2018. El legendario Bill Belichick, al frente precisamente de los Patriots, aporta seis de esos 10. Y ahora Macdonald ha abierto una categoría propia.
Los jugadores, que aprecian que les hable no sólo de objetivos y sueños sino de proceso y cada paso, tienen fe ciega en él porque notan que sabe más, que entiende sus dudas y porque es capaz de resolverlas y hacer que lo sigan sin vacilar. No les da ordenes sin más, sino que ha logrado integrarlos en el proceso, haciendo que integren cada movimiento, cada zona, la razón de cada decisión. Y asumiendo sin dudar la responsabilidad y la culpa cuando algo va mal, sin excusas. Por eso en una liga marcada por el ego, la ambición, el individualismo, sus jugadores han aceptado algo tan contraintuitivo como que el éxito del grupo es más importante que el personal. Por eso tienen los mejores números colectivos, pero ninguno domina las estadísticas de la liga por si mismo.
"Es increíblemente agudo, joven e innovador", ha elogiado el safety Julian Love, uno de sus mayores fans. "Tiene principios de la vieja escuela, pero métodos de la nueva y los vive en su forma de dirigir la defensa. El esquema ha sido el mismo desde siempre, pero él encuentra maneras de ajustarlo y hacerlo suyo. Su forma de implementarlo es lo que lo hace especial. Desde el principio, hemos creído en su forma de dirigir el juego. Para mí, es insuperable", zanjó antes del partido. Al terminar, sólo podía celebrar en la sala de prensa: "os lo dije".
Acostumbrada a hacer posible lo imposible, ¿quiso ir Lindsey Vonn demasiado lejos? La estrella estadounidense del esquí alpino se fracturó la pierna izquierda en el descenso de los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina, el domingo, tras llegar ya con la rodilla izquierda gravemente lesionada.
El último desafío de Vonn, que soñaba a los 41 años con añadir un segundo título olímpico a su inmenso palmarés, se estrelló contra la nieve en 13 segundos.
La pista Olimpia delle Tofane, una de sus preferidas y donde venció 12 veces en la Copa del Mundo, no fue esta vez talismán: la Speed Queen perdió el equilibrio en el segundo bache de la pista y tras dar con una de las puertas del recorrido, golpeó violentamente contra la pista con sus esquíes, que no se desprendieron de sus pies a pesar del fuerte impacto.
Después de una larga intervención de los servicios médicos en plena pista, la campeona olímpica del descenso de Vancouver 2010 fue transportada en helicóptero al hospital de Cortina, y de allí a otro de Treviso, donde fue sometida a "una intervención quirúrgica ortopédica para consolidar la fractura de la pierna izquierda", explicó el hospital Ca'Foncello.
Medios italianos informaron que Vonn ha sido operada una segunda vez de la pierna dañada el domingo.
Para muchos, la que es considerada una de las mejores esquiadoras de la historia, cometió simple y trágicamente un error en su elección de trayectoria. "Hay un pequeño error técnico", estima en declaraciones a la AFP el francés Luc Alphand, ganador de la Copa del Mundo en 1997 y actualmente comentarista para la televisión pública de su país.
"En el momento en que vuelve a subir la pendiente, se inclina un poco con los hombros (...) y como hay un desnivel, sigue intentando esquiar y sube directamente hacia la puerta. Ahí mete el brazo en la puerta, eso es lo que le hace girar", analiza Alphand.
"Como no lleva bastante velocidad, los esquís no saltan (...) El efecto palanca de los esquís es enorme, son de 2,15 metros y son pesados. Eso provoca daños", sentencia.
¿La lesión explica la caída?
Vonn había sufrido nueve días antes otra grave caída, en Crans Montana (Suiza), y allí se había roto el ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda, pero en todo momento pareció convencida de poder participar en los Juegos Olímpicos.
El doctor Bertrand Sonnery-Cottet, cirujano ortopédico consultado por numerosos futbolistas y otros deportistas víctimas de esa lesión, no ve "a priori" ningún nexo entre la rodilla dañada y el motivo de la caída.
También descarta la idea de la compensación para aliviar su rodilla lesionada, en una posición que le habría llevado a un eventual error de trayectoria.
Lindsey Vonn, tras su traslado en helicóptero al hospital.FELICE DE SENAAFP
"Después uno puede hacer legítimamente la pregunta de saber si la férula (que Vonn llevaba para consolidar su rodilla izquierda) agravó la fractura o impidió una agravamiento de las lesiones de ligamentos de la rodilla".
Pese a no tener acceso a su historial médico, el doctor Sonnery-Cottet rechaza la idea de que Vonn, varias veces lesionada en las rodillas en su carrera y acostumbrada a gestionar ese tipo de lesiones, estuviera mal aconsejada por sus médicos.
"Siempre es el deportista el que decide, teniendo perfecta consciencia de los riesgos de una decisión así. Ella lo intentó todo, pero esto demuestra que los milagros y los superhéroes no existen", afirma.
¿Hay que prohibir asumir riesgos?
Ante el caso Vonn, algunos expertos sugieren que un esquiador lesionado debería recibir la autorización de un médico independiente antes de poder tomar parte en una carrera.
Es una hipótesis que el presidente de la Federación Internacional de Esquí (FIS), Johan Eliasch, no se lo plantea: "Es trágico, pero así es el esquí de competición (...) La gente que dice que no debería haber corrido hoy no conoce a Lindsey", dijo el mismo domingo.
De vuelta incluso tras una grave lesión en la pierna izquierda (doble fractura tibia-peroné), la italiana Federica Brignone resume el sentimiento general del mundo del esquí: "Nadie puede decirte lo que debes hacer, es una decisión que solo una persona debe tomar, el deportista".
Después del triunfo del descenso del sábado, obtuvo Franjo von Allmen su segunda medalla de oro como componente del dúo formado con Tanguy Nef en la combinada por equipos. Ambos, el primero en el descenso y el segundo en el eslalon, constituían Suiza 2. Hubo dos platas en el empate, a 99 centésimas de los vencedores, entre Austria 1 y Suiza 1.
Veinticuatro horas después, los Juegos seguían conmocionados por el drama de Lindsey Vonn. Operada de urgencia el domingo para estabilizar la gravemente fracturada rodilla izquierda, la esquiadora, según un parte del hospital, permanecía "bajo observación estrecha en la Unidad de Cuidados Intensivos" para garantizar su privacidad y con un seguimiento constante de su evolución inmediata". Al parecer, Vonn ha sido intervenida dos veces por cirujanos plásticos y ortopédicos a fin de prevenir posibles complicaciones inflamatorias y relacionadas con el flujo sanguíneo. Según Aksel Lund Svindal, entrenador de Vonn y leyenda del esquí noruego y mundial, Lindsey tuvo la entereza y la deferencia, en sus terribles circunstancias, de felicitar a su compañera Breezy Johnson por su triunfo en el descenso.
La combinada por equipos ha sustituido modernamente a la combinada individual. En ésta, un mismo esquiador se enfrentaba al descenso y el eslalon. Era algo casi "contra natura" y con el relativo interés de ver a los esquiadores fuera de su hábitat. Los "suicidas" del descenso penaban en el zigzagueante eslalon. Y los "virgueros" del eslalon las pasaban canutas en el vertiginoso descenso. El espectáculo se resentía doblemente. Con buen criterio, se optó por formar equipos con especialistas puros en cada una de las modalidades. Se suman los tiempos y el resultado es una atractiva mezcla de estilos que provoca una considerable emoción.
Las grandes potencias (Suiza, Austria, Italia, Francia) presentaban cuatro equipos con sus estrellas entremezcladas para crear el mayor equilibrio posible. El descenso lo dominó Italia 1 con Giovanni Franzoni, plata en la prueba individual, por delante de Suiza 3 (Alexis Monney) y Suiza 1 (Marco Odermatt). Un poco más allá, Suiza 2 (Franjo von Allmen, el oro individual) e Italia 2 (Dominik Paris, el bronce).
Parte de la emoción de la prueba reside en que, en el eslalon, los esquiadores salen en orden inmerso a la clasificación en el descenso. El primer tiempo a considerar llegó con Austria 2 (Fabio Gstrein, compañero de Stefan Babinski). Lo mejoró Austria 4 (con Mario Matt, "partenaire" de Raphael Haaser). Cedió el liderato ante Austria 1 (Manuel Feller, la pareja de baile de Vincent Kriechmayr).
Los austriacos aguantaron el envite de Francia 1 e Italia 2. Pero no el de Suiza 2 (Von Allmen y Nef). Salvaron la plata con ese empate cronométrico frente a Suiza 1 (Odermatt y Loïc Meillard). Italia 1 no pudo acceder a medalla alguna. Luego del primer puesto de Paris en el descenso, la actuación de un desolado Alex Vinatzer en el eslalon, la envió al séptimo lugar. Odermatt, cuarto en el descenso individual del sábado, una sorpresa, ya tiene una medalla. Poca cosa la plata para él, mucho más si es compartida con un colega y, además, con otro país. Pero estaba visible y lógicamente contento. Una medalla es una medalla para todos: para la persona y para el país. Suma por partida doble.
El martes está reservado para la combinada femenina. El equipo lo habrían formado quizás Lindsey Vonn y Mikaela Shiffrin, las dos grandes entre las grandes. No fue posible ni ya lo será nunca.
Este mismo lunes ha arrancado oficialmente la carrera por la presidencia del Barça. El hasta ahora máximo dirigente, Joan Laporta, y nueve de sus directivos, tal y como indican los estatutos, han presentado su dimisión para darle el pistoletazo de salida a unos comicios que tendrán lugar el próximo 15 de marzo y en los que el abogado barcelonés opta a un segundo mandato. Rafael Yuste, vicepresidente primero y máximo responsable del área deportiva en la última junta, será el encargado de hacerse cargo de la presidencia de manera interina hasta el término de la presente campaña. La directiva, en este caso, solo podrá tomar decisiones relativas al funcionamiento ordinario de la entidad azulgrana hasta que el 1 de julio tome posesión del cargo el nuevo presidente electo del club.
«Me voy con ganas de volver a veros», señaló el propio Laporta ante los medios una vez presentada su dimisión, citando aquel eslogan que, escrito en una lona gigante, se desplegó en la fachada de un edificio de Madrid y que fue todo un golpe de efecto en los comicios de 2021. «Nos vamos satisfechos por el trabajo que se ha hecho estos cinco años. Pensamos que el Barça, en todos los ámbitos, está mucho mejor y eso es gracias al colectivo de trabajadores y trabajadoras del club que tienen este sentido de pertenencia que me gusta mucho», señaló. «Se tenía que salvar al Barça, lo hemos salvado y lo hemos recuperado económicamente. Deportivamente, pues ahora estamos también es un momento dulce y de lo que estamos muy orgullosos la junta y yo de que hemos devuelto la alegría al barcelonismo», aseguró. Un terreno deportivo en el que quiso dar todo el mérito a la plantilla y el staff, pero en el que tiene una espina clavada: la Champions.
«Los jugadores son los artífices de los éxitos que hemos tenido en los últimos cinco años. Son muchos títulos, alguno se nos resiste, pero eso lo dejamos para los próximos años si los socios nos dan su voto», explicó un Laporta que, además, no pudo evitar sacar pecho por una reforma del Spotify Camp Nou que, desde su punto de vista, era vital. «Llevarlo adelante no era fácil, por el momento en el que se encontraba el club, pero la fuerza del escudo es enorme. Es el proyecto patrimonial más importante de la historia del club, hoy es una realidad y nos ha permitido ganarnos la credibilidad tanto de los inversores, de los socios y socias y, también, del mundo del fútbol», aseveró. Con la dimisión, arranca un proceso electoral que se prolongará por algo más de un mes. El 13 o 14 de febrero tendrá lugar la constitución de la Junta y Mesa electoral, el 15 se podrán pedir las papeletas necesarias para recoger las 2.337 firmas de socios necesarias para constituir oficialmente una candidatura, con fecha límite para su presentación establecida en el 2 de marzo.
Fechas clave
Una vez se haya proclamado la lista de candidatos, cuya publicación debería producirse entre el 3 y el 5 de marzo, arrancará una campaña electoral que se extenderá desde el 6 al 13 de marzo. El día 14 será jornada de reflexión y el 15, finalmente, se producirán efectivamente unos comicios en los que se habilitarán cinco puntos de votación, uno por cada provincia catalana (Barcelona, Tarragona, Lleida y Girona), así como uno más en Andorra. El censo será único y los socios podrán votar en el punto que prefieran, independientemente de su lugar de residencia, pero, en esta ocasión, no habrá voto por correo, como sí sucedió hace cinco años.
Por el momento, además de Joan Laporta, hay cuatro socios más del Barça que han hecho pública su intención de presentarse como precandidatos en estos comicios. Víctor Font, segundo en 2021, Xavi Vilajoana, directivo en la etapa de Josep Maria Bartomeu y que ya fue precandidato en las últimas elecciones, si bien no logró pasar el corte de las firmas, Marc Ciria, quien fue colaborador en el pasado del propio Laporta, y William Maddock St Noble, quien ha saltado este mismo lunes a la palestra definiendo su propia campaña como «de low cost y de último minuto», y cuyas opciones de pasar el corte de las firmas se antojan en estos momentos como terriblemente complicadas.
Lleva 23 goles en las 23 jornadas de Liga. 22 en su caso tras perderse el duelo contra el Betis a principios de enero. A gol por encuentro, un promedio que no se ve en la Liga desde los años de Leo Messi y Cristiano Ronaldo. Quizás por el recuerdo de los años que compartió con el portugués, a Arbeloa se le apareció en la mente su excompañero a la hora de analizar el momento de Kylian Mbappé. «Pensamos que no íbamos a ver nada igual que Cristiano y parece que Mbappé va por ese camino. Parecía que lo de Cristiano era de extraterrestre, pero Kylian tiene condiciones para seguir su estela. Nunca sabes si lo podrá superar porque Cristiano estuvo muchos años, pero si alguien puede es Kylian», aseguró el técnico.
El francés sentenció al Valencia con el 0-2 anotado en el descuento y dejó al Madrid de nuevo a un punto del Barça tras una noche cómoda pero con algo de tensión en Mestalla, hasta que Carreras adelantó a los blancos e inclinó el duelo hacia el banquillo visitante.
«Sabemos que venir a Mestalla es como ir al dentista, por la exigencia y por la necesidad que tenían ellos. Habíamos conseguido aquí sólo tres victorias en los últimos 11 años, así que sé la dificultad que tiene», admitió Arbeloa, que con los cambios en los laterales terminó con los experimentos del día del Rayo, cuando situó en los carriles a dos centrocampistas, Valverde y Camavinga. Ese detalle, que en el caso del francés no convence demasiado en la dirección del club, quedó aparcado en Valencia, donde David Jiménez y Carreras fueron los titulares.
«Soy consciente de que Fede donde es feliz es el en el centro del campo, es donde más partido le podemos sacar», reconoció el técnico sobre el uruguayo. Y es que sorprendió Arbeloa en la alineación, situando en el lateral derecho al canterano Jiménez y dejando en el banquillo a Carvajal y Alexander-Arnold, de vuelta el británico a la convocatoria después de dos meses lesionado. La decisión del técnico envió a Valverde al centro del campo y volvió a confirmar las dudas que existen sobre el nivel físico actual de Carvajal, que ni siquiera calentó.
Este periódico informó el miércoles que el lateral español lleva días repitiendo en Valdebebas que se siente «listo» para tener minutos, pero el entrenador salmantino sólo le ha dado 29 minutos en el último mes, un rato contra el Albacete en Copa y otro contra el Mónaco en Champions, dejándole sin jugar en los últimos cuatro encuentros. A pesar de las ganas del capitán, los servicios médicos apelan más a la cautela, preocupados por la inflamación que sufre su rodilla con los minutos.
«A Dani le voy viendo cada vez mejor en los entrenamientos. No pienso correr ningún riesgo con él. Dentro del vestuario no tengo que contar su importancia, es el primero que da una palabra siempre antes de los partidos y es importante tener una referencia como él. Estoy seguro que encontrará su mejor nivel con paciencia y trabajo. Le queda menos para ser más relevante», explicó Arbeloa en la sala de prensa. Tras el partido, el defensa se quedó hablando en el césped con Antonio Pintus.
La nota positiva fue Carreras, que se sacó la espina del último mes. El lateral izquierdo falló una ocasión clarísima en el último segundo de la final de la Supercopa contra el Barça, sufrió en Lisboa contra el Benfica y no disputó ni un minuto ante el Rayo, pero marcó el gol decisivo del duelo ante el Valencia. Vio un hueco en el área rival, aprovechó un ligero rebote tras un slalom y batió a Dimitrievski para poner por delante al Madrid. Fue su segundo gol con la camiseta blanca, repitiendo el rival contra el que había anotado el primero en la primera vuelta, un Valencia que queda «muy jodido», en palabras de su capitán Gayà.
El alemán Pascal Kaiser vivió su momento de gloria hace 10 días cuando pidió matrimonio a su novio Moritz justo antes del partido de la Bundesliga entre el Colonia y el Wolfsburgo. Los 50.000 espectadores del RheinEnergieStadion vieron al joven árbitro amateur hincar la rodilla y con un micrófono en la mano declararse a su novio a la vez que le ofrecía el anillo de compromiso.
La imagen del joven, defensor de la causa LGBTQ+, emocionó en toda Alemania. Sin embargo, una semana después, la alegría se ha transformado en desgracia.
Según informa L'Équipe, en la noche del pasado sábado, Kaiser fue agredido físicamente en su domicilio. El día anterior, había recibido amenazas explícitas en las que se incluía su domicilio, por lo que había avisado a la Policía, que no vio un peligro inminente.
Pero el diario francés afirma que tres hombres le estaban esperando en su jardín y le atacaron violentamente mientras fumaba un cigarrillo. Kaiser cree que la agresión tienes tinte homófobos y vincula directamente este ataque con su propuesta de matrimonio.