La roja a Camavinga que decidió el Bayern-Real Madrid y la duda con el árbitro: “Creo que no sabía que era la segunda”

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24 minutos duró en el campo Eduardo Camavinga y ocho tardó en ver las dos amarillas que sentenciaron la noche y la temporada del Real Madrid. El futbolista francés vio una amarilla por un agarrón sobre Musiala y la segunda por retener el balón más de la cuenta tras una falta a Harry Kane. Protestó todo el banquillo del conjunto blanco, consciente de que ahí se terminaba el curso, pero no sirvió de nada. Tres minutos después, Luis Diaz anotó el empate a tres y clasificó al Bayern para las semifinales.

"Nadie entiende que puedas expulsar a un jugador por algo así. La eliminatoria se ha acabado en ese momento. Es inexplicable e injusto. Felicito al Bayern por la gran eliminatoria, pero nos hubiese gustado que nos ganaran de manera diferente. Es una expulsión inexplicable, una injusticia", criticó Arbeloa en la sala de prensa. En la misma, el técnico admitió que el vestuario cree que Vincic no sabía que Camavinga ya tenía tarjeta.

"Sí. Creo que le ha sacado la segunda porque han ido los del Bayern a decirlo. A veces parece que los árbitros o no han jugado al futbol o no entienden", insistió el entrenador.

El técnico salmantino apeló a la épica durante toda la semana, al escudo, a la historia... A todos menos al fútbol porque sabía bien que a veces el balón es lo menos importante en este deporte. A los 34 segundos, Múnich encontró la respuesta. Un error de Neuer en salida y un golazo de Güler, el segundo más rápido en la historia del club en la Copa de Europa tras uno de Rial al Amberes en 1957 (31 segundos). Puro Real Madrid.

El Madrid dio el primer puñetazo de una primera parte imparable, sin tiempos muertos. La entrada de Bellingham y Brahim en lugar de Camavinga y Pitarch dejó un centro del campo inédito en el cuadro blanco. Fede Valverde como mediocentro, tres mediaspuntas a su alrededor y Vinicius y Mbappé para meter peligro a la defensa del Bayern.

Atrás, Mendy, que jugó 45 minutos en la ida contra el Manchester City desapareció un mes hasta ser visto de nuevo en el tramo final del duelo contra el Girona. El francés, en una actuación extraordinaria a la par que inexplicable por su supuesta falta de ritmo competitivo, fue el antídoto de Olise, que había pasado por encima de Carreras en la ida. Al lado del francés, Militao, que no salía de inicio en Europa desde la cita de Anfield, allá por noviembre.

Todas esas circunstancias dieron igual porque no hubo ni tiempo para reflexionar sobre ellas. Güler marcó a los 34 segundos, Pavlovic en el minuto seis, Güler de nuevo en el 29 con una falta sensacional, Kane en el 38 y Mbappé en el 42. Cinco goles y tres del Madrid en un rato impredecible. Los blancos, que ya habían metido tres en el Allianz en la primera parte de las semifinales de 2014, repitieron hazaña en tierra hostil. Es el único club que lo ha hecho jamás.

Pero el esfuerzo del Madrid se encontró con la inmadurez de Camavinga y con la rigurosidad del esloveno Slavko Vincic, que no dudó en expulsarle antes de los goles de Diaz y Olise. Los blancos se comieron al árbitro y Güler terminó expulsado por protestar, pero todo lo tenían ya perdido.

Hansi Flick cae en su propia trampa con la defensa adelantada

Hansi Flick cae en su propia trampa con la defensa adelantada

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La defensa adelantada es una de las señas de identidad del Barça de Hansi Flick. Algo irrenunciable para el técnico alemán. En su primer curso al frente del banquillo barcelonista, este sistema funcionó como un reloj. Pero, en esta segunda temporada, las cosas no han marchado tan bien. Sus rivales ya saben a qué juega el equipo y muchos han dado con la tecla para castigar su pasión por el riesgo. A lo largo de la presente edición de la Champions, su equipo nunca fue capaz de dejar la portería a cero. Y, además, fue también el más goleado de entre los ocho primeros.

En la liguilla, los azulgrana concedieron 14 tantos. Varios de los conjuntos que se vieron obligados a pasar por una ronda previa, entre los que estarían nombres como los del Inter, el Newcastle, el Galatasaray o, incluso, el Mónaco, fueron capaces de acabar la primera fase de la competición con menos goles en contra en su casillero. El PSG, el grupo más goleador de la Champions, logró imponerse a domicilio a los barcelonistas por 1-2 en un partido ciertamente muy competido, mientras que el Brujas (3-3) y el Chelsea (3-0) se mostraron como los más efectivos a la hora de castigar su fragilidad.

Expulsiones en el límite

Los riesgos que asumen los barcelonistas a la hora de defender explican también, en gran parte, cómo el Atlético consiguió que dos defensores del conjunto del Camp Nou se vieran abocados a marcharse a la caseta antes de tiempo, tanto en la ida como en la vuelta de su cruce en estos cuartos de final de la Champions. Para evitar lo que podía ser un uno contra uno letal ante su portero, Cubarsí, en el feudo barcelonista, y Eric García, en el Metropolitano, tuvieron que cometer sendas infracciones que, tras ser revisadas por el VAR, acabaron con sendas tarjetas rojas.

La semana pasada, los barcelonistas fueron capaces, pese a ello, de firmar un acoso casi infernal a la portería de Musso. El pasado martes, en cambio, el bajón físico provocado más que posiblemente por el desgaste de los primeros 45 minutos hizo que fuera menos patente.

A lo largo de este cruce de cuartos con el Atlético, el Barça ha sido capaz de generar muchas acciones ofensivas. En la ida, pese a jugar toda la segunda parte con un futbolista menos sobre el campo, firmaron un total de 60 ataques, mientras que los jugadores de Simeone, por su parte, rubricaron 20. En la vuelta, sobre todo en ese primer tiempo de alto voltaje, el equipo de Flick incluso mejoró los números de la semana anterior, con un total de 63 ataques. Los rojiblancos, por su parte, firmaron 27. En ambos casos, la efectividad ante la portería rival marcó la diferencia.

La semana pasada, por mucho que se volcaran una y otra vez en busca de la meta rival, los azulgrana fueron incapaces de marcar un solo tanto. Por contra, los visitantes asestaron dos zarpazos que dejó la eliminatoria terriblemente cuesta arriba para los culés por medio de Julián Álvarez y Sorloth.

En el Metropolitano, mientras, los barcelonistas vieron un poco más recompensado su esfuerzo. Únicamente, en los primeros 24 minutos del duelo. Lamine Yamal, incombustible a lo largo de todo el cruce y conjurado para lograr lo imposible, abrió el marcador y Ferran Torres puso el 0-2. No obstante, el buscadísimo 0-3 no quiso llegar. En gran parte por el buen hacer de Musso bajo los palos. Yendo a por todas, guardando como oro en paño el hecho de haber igualado la eliminatoria, el Atlético aprovechó los riesgos que tomaron los zagueros azulgrana para bajar el suflé con el 1-2.

Y, a partir de allí, los intentos por volver a igualar la situación de los visitantes, con la excepción del tanto anulado a Ferran Torres por fuera de juego, caerían en saco roto.

«En la primera parte, debimos marcar más goles y no esperábamos que ellos lo hicieran», confesó Flick tras un duelo en el que también le critican la falta de acierto en los cambios.

Ser más contundentes y defender mejor. Esas dos son las tareas pendientes en las que el equipo debe mejorar para ser de verdad serio aspirante a lograr un título tan exigente como la Champions.

Simeone y Griezmann, el yin y el yang del 'nuevo' Atlético: "No es fácil dejar fuera tres veces al Barça de Messi y Yamal"

Simeone y Griezmann, el yin y el yang del ‘nuevo’ Atlético: “No es fácil dejar fuera tres veces al Barça de Messi y Yamal”

Es el contraste de este Atlético. El yin y el yang. Clement Turpin pitaba el final y Simeone se quedaba quieto, como una estatua, en la banda junto a su banquillo. Griezmann iniciaba su serie de saltos y celebraciones que culminarían en un baile, solo, en el centro del campo del Metropolitano. "Es la canción que solemos hacer después del partido, me salió solo y disfruté mucho ese momento", explicó el jugador.

Era una hazaña rojiblanca este pase a semifinales de Champions. Otra protagonizada por el equipo del Cholo que vuelve al penúltimo paso de la máxima competición continental tras nueve años. "No es fácil dejar tres veces a fuera al Barça de Messi y de Yamal", comenzaba el técnico para culminar con un eslogan atlético sobre el merecimiento: "Mucho trabajo y corazón". Y Griezmann.

El argentino pareció acordarse de aquello de si el francés comía en la mesa de Messi y Cristiano. Él no duda de que fue una de las claves de este pase a semifinales. El galo es su niño bonito, el que mereció el mayor de sus halagos en la sala de prensa del Camp Nou en la ida de esta nueva batalla ante el Barça en Champions y que este martes repitió sin dudar. "Hablamos tanto con Antoine. Él sabe lo mucho que le quiero y lo dije delante de todos porque es un genio. Nos daremos cuenta con el tiempo. Es un jugador diferencial, con personalidad, increíble. Ojalá Dios y el destino le den lo que está buscando", alabó de nuevo.

Lo que está buscando el francés son títulos. Se perdió alguno importante con el Atlético y ahora los pelea con ahínco, sudando cada minuto. "Es mi profesión", ha dicho con humildad para luego devolver los piropos a su técnico sobre lo que está consiguiendo en los últimos años. Hablamos de cuatro semifinales europeas de las siete en la historia del club y tres eliminaciones del todopoderoso Barcelona. "No habrá otro como él, ojalá se quede lo máximo posible. Lo que está haciendo es increíble y no lo puedo explicar en dos minutos", lanzó el jugador.

El nuevo Atlético

Lo que resulta inverosímil, para los mayores seguidores de Simeone y para sus detractores, es el cambio de rumbo de su equipo. El Atlético de Lookman, un futbolista de una categoría y características que "nunca" tuvo el Atlético según el Cholo, de Julián, de Sorloth, al que el argentino llama cariñosamente El Flaco y de Antoine, claro, no se parece en nada al que forjó el entrenador para intentar asaltar dos finales de Champions.

"Cada equipo tiene su patrón de juego y con los años hemos ido evolucionando a distintos patrones, pero tenemos muy claro lo que queremos. Atacamos mejor que defendemos, no tenemos otro camino. El patrón es ése", definió el Cholo. En 14 partidos de la máxima competición continental, los rojiblancos suman 34 goles a favor en 208 disparos y 26 en contra. Son 2,43 tantos marcados y 1,86 encajados por partido cuando la media de las últimas 10 temporadas es 1,36 a favor por encuentro frente a 1,25 en contra.

El equipo de las últimas semifinales, las que se perdieron ante el Real Madrid en la 2016/17, apenas encajó 10 tantos en 12 partidos y si nos vamos al finalista del curso anterior, apenas siete tantos en 13 partidos y el de la 2013/14, 10 en los mismos encuentros.

A este nuevo Atlético, le viene otra montaña el sábado. En esta ocasión se trata ya de hollar cumbre. "Ahora queremos ganar la Copa. Llevamos mucho tiempo sin ganarla y vamos a ir a por ella", expresó el capitán Koke. La Real Sociedad espera a este ofensivo equipo rojiblanco.

Muere Curro Sanjosé, leyenda del Sevilla

Muere Curro Sanjosé, leyenda del Sevilla

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Curro Sanjosé, 'VIII Dorsal de Leyenda' del Sevilla, ha muerto en la capital hispalense a los 73 años, ha informado el club sevillista, en el que el racial lateral zurdo jugó 16 temporadas en las que disputó 373 partidos oficiales.

Francisco Sanjosé García, octavo jugador con más partidos oficiales con la camiseta del Sevilla, fue lo que se conoce como jugador de un solo equipo, el Sevilla, al que llegó tras dos años en el Alcalá y en el que debutó con dieciciete años en Pontevedra, a las órdenes de Max Merkel en un partido copero.

Una temporada después, en la 1971/72, llegó el estreno liguero en el Camp Nou de la mano del griego Dan Georgiadis y, desde ese momento, no tardó en hacerse el dueño del lateral izquierdo del equipo, en el que permaneció de forma ininterrumpida hasta la 1985/86.

Tras colgar las botas, el club le rindió homenaje con un partido en el Ramón Sánchez-Pizjuán ante el Nacional de Montevideo en agosto de 1986 y, posteriormente, siguió vinculado a los veteranos y mundo de las peñas, acudiendo a todos los actos a los que se le requería.

Muere Santamaría, leyenda del Real Madrid y ex seleccionador de España

Muere Santamaría, leyenda del Real Madrid y ex seleccionador de España

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El que fuera jugador del Real Madrid y seleccionador nacional de España en el Mundial 1982, el uruguayo Emilio Santamaría, falleció este miércoles a la edad de 96 años. El Real Madrid, que informó de la muerte, "lamenta profundamente" el fallecimiento de Santamaría al que califica de "una de las más grandes leyendas" del club y del fútbol mundial.

"El Real Madrid quiere expresar sus condolencias y su cariño a su esposa Nora, a sus hijos Nelson, Nora, Beatriz, José, Silvia y Javier, a sus nietos, sus bisniestos y a todos sus familiares, compañeros y seres queridos", dice el comunicado del Madrid.

"José Emilio Santamaría llegó al Real Madrid en 1957 procedente del Club Nacional de Football (Uruguay), y defendió la camiseta de nuestro club durante nueve temporadas, hasta 1966", señala la nota, que añade que "ganó con el Real Madrid 4 Copas de Europa, 1 Copa Intercontinental, 6 Ligas y 1 Copa de España, en 337 partidos", añade la n ota.

"Santamaría siempre será recordado como uno de los grandes símbolos de nuestro club. Formó parte de un equipo que quedará en la memoria de todos los madridistas y de todos los aficionados al fútbol en el mundo. Junto a los Di Stéfano, Puskas, Gento o Kopa, aquel equipo comenzó a construir el mito del Real Madrid. Santamaría siempre representó de manera ejemplar los valores de nuestro club y hasta su último momento, el Real Madrid ha sido la gran pasión de su vida", ha expresado el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez.

Jose Emilio Santamaria posa con sus trofeos en su casa.

Jose Emilio Santamaria posa con sus trofeos en su casa.JAVIER BARBANCHOEL MUNDO

Con el Club Nacional de Football ganó cuatro veces el Campeonato Uruguayo, fue internacional en 25 ocasiones con Uruguay y 16 con España, disputó el Mundial de Suiza en 1954 con la selección uruguaya, y el Mundial de Chile en 1962 con la selección española.

"Como entrenador, Santamaría comenzó su carrera al año siguiente de su retirada como jugador, en la cantera del Real Madrid. Dirigió a la selección olímpica de España en los Juegos Olímpicos de México en 1968 y en los Juegos Olímpicos de Moscú en 1980. Y en 1982, fue el seleccionador español en el Mundial de España", informa el club blanco.

"Desde 1971, y durante 7 temporadas dirigió al RCD Espanyol en 252 partidos, convirtiéndose en el entrenador con más partidos oficiales en la historia del club", señala la nota.

Mensaje interno del Madrid a Bellingham para hacer funcionar a las estrellas: “Depende de ti”

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La opinión pública debate sobre Kylian Mbappé y Vinicius Júnior, pero estos últimos días en Valdebebas la mirada se ha dirigido hacia Jude Bellingham. «Esto depende de ti», le han dicho, directamente y a la cara, al centrocampista inglés en la ciudad deportiva del Real Madrid antes de viajar a Múnich. En Alemania, los blancos se enfrentarán al Bayern y al último juicio de la temporada... Y veremos si de este proyecto.

Despedido Xabi Alonso, perdida la Copa y olvidada la Liga tras una serie de catastróficos pinchazos, la Champions League es la única cuenta pendiente de un vestuario que se ha ganado a pulso ser la diana de los responsables del club. En los despachos del Bernabéu han dejado a un lado las lesiones, las ideas de Xabi Alonso o cualquier otro condicionante que haya sido protagonista en la temporada del Madrid y han girado su vista y sus culpas hacia el vestuario.

Antes del partido de ida, el mensaje al grupo ya se centraba en que la eliminatoria contra el Bayern iba a ser clave en la posible reconstrucción de la plantilla en verano. Una derrota aceleraría algunas reflexiones que ahora ya se deslizan en varios pasillos. Algunas ventas importantes que hace meses eran impensables ya no lo son.

El enfado de la dirección general del club por el rendimiento desde el verano de 2024 ha ido aumentando en los últimos seis meses y las derrotas contra Arsenal, Liverpool, Barcelona o PSG, rivales directos en la lucha por los títulos, han ido menguando la confianza de la directiva en la plantilla. Y en este momento, Bellingham, querido y respetado por los distintos grupos que forman el vestuario, ha recibido galones de líder en un tramo crucial del curso y del proyecto. Y es que el inglés se intuye capital en el éxito de esta generación del conjunto blanco y así se lo han hecho saber. Confían en él después de una extraordinaria primera temporada y admiten que las lesiones de hombro e isquio no le han dejado coger ritmo, pero le piden más a todos los niveles. Mayor implicación tanto en el césped como en el vestuario.

La pareja Vini-Mbappé, innegociable

En un equipo falto de líderes, Militao, Valverde, Rüdiger y el propio Bellingham han dado un paso adelante en estas últimas semanas. El inglés, especialmente, tras su vuelta de la lesión. Su regreso y el de Mbappé ha coincidido con dos derrotas y un empate y con el inevitable debate de si el inglés, el francés y Vinicius pueden jugar juntos. La respuesta en Valdebebas es clara: «Deben hacerlo». No hay opción.

El club, a pesar de los resultados del último año, no se plantea romper el tridente y sí analiza cómo mejorar el centro del campo y la defensa, pero le insiste a Bellingham con la frase de estos días: «Depende mucho de ti».

El británico, a caballo entre la mediapunta y el puesto de delantero centro en el doblete de 2024, está llamado por la dirección del club a ser más centrocampista que delantero, más organizador que ejecutor, más facilitador que goleador. Y a Bellingham, que recibió los focos de medio mundo hace menos de dos años, le está costando asumir el cambio. «Los últimos meses han sido de frustración y desde 2024 y ha sido un cambio de posición, no ha sido fácil» admitió en el Allianz sobre las diferencias entre el equipo ante s y después de la llegada de Mbappé. Esta noche, juicio en Múnich.

El Atlético se repone a sí mismo y al Barça y pasa a semifinales de la Champions

El Atlético se repone a sí mismo y al Barça y pasa a semifinales de la Champions

Decía el Cholo que tenía un plan. Flick, claro, atesoraba otro muy diferente. No se sabe si el del alemán era para contrarrestar el del argentino o viceversa. Pero hay factores externos que hay que prever tengas el plan que tengas. Quizás Simeone contó con la inoperancia de Lenglet. O no. La historia es que si el francés decide asistir a Lamine en el primero del partido y enjuagar la mitad de la ventaja que traías del Camp Nou es difícil de augurarlo aunque seas pitoniso. [Narración y estadísticas, 1-2]

Pero el Atlético se repuso a ese y a otro del francés que costó el segundo. Se repuso al miedo y a los nervios. Griezmann enseñó el camino a semifinales que ya conocen los rojiblancos y Lookman abrió la puerta. Nueve años hace. Casi nada.

Simeone no quiso añadir sobresaltos a los que ya tenía en defensa y salió con Musso para no experimentarlos en la portería después de mes y medio de ausencia de Oblak. Y lo cierto es que el cancerbero ya tuvo que intervenir antes del primer minuto ante Lamine y dos después en un mano a mano de Olmo. El Barça salió como un cohete. No sabe contemporizar y generó cuatro ocasiones en cuatro minutos.

Lo bueno que mostró la escuadra de Simeone es que no se plantó en dos líneas de cinco frente a su meta pese al gol en contra. Los rojiblancos presionaban arriba y salían rápido a la contra, aunque sí se juntaban atrás cuando el Barça les empujaba. Valentía, sí, pero con cabeza, y más cuando cuentas con un defensa titular de los cuatro disponibles. La espalda de Molina era una preocupación y desde ahí llegó el segundo y terminó la ventaja del Atlético con Lenglet de nuevo mirando a las musarañas. Fue Olmo quien encontró a Ferran que embocó desde el perfil izquierdo. Si Flick tenía un plan, era el de Aníbal el del Equipo A. Le faltaba el puro.

Y la fiesta seguía. Apenas un minuto después, Lamine encontró a Fermín para el tercero, pero Musso detuvo bien el cabezazo aunque en su salida golpeó al blaugrana con la bota. Más susto que muerte. Peor le sentó al bando barcelonista lo que ocurrió poco después. Una triangulación rápida entre Griezmann, Llorente y Lookman terminó con el tanto del nigeriano. Ya llovía menos en el Metropolitano. Sólo atacando podría superar la actuación de Lenglet, algo así a lo que sufrió el Barça ante el Inter en las semifinales del año pasado.

El partido no tenía freno. Si el Cholo de hace 10 años viera al Cholo de ahora, jugando de poder a poder ante el Barcelona, al intercambio de golpes, se echaría las manos a la cabeza. Pero hace una década estábamos en las mismas. Pasó el Atlético. En el minuto 45 la ventaja aún era rojiblanca, aunque Ferran intentara enjugarla antes del descanso con un libre directo a las nubes del Metropolitano. Quedaba un mundo.

La segunda parte dio un respiro, si a cinco minutos sin ocasiones puede contarse como tal. El vértigo inicial dio lugar a mayor control del Barça y a un Atlético que buscaba a Griezmann como su brújula para salir de la cueva. El francés mejoró cada balón que tocó. Tenía uno de esos días en los que baila.

Sin embargo, quien retornó como nunca de las catacumbas es Ferran. Tres meses sin meter un gol y el valenciano ha vuelto a marcarlos a pares. Se destapó con dos en el derbi e hizo lo propio en el Metropolitano, hasta que el VAR le anuló el segundo por fuera de juego milimétrico. Se salvaba el Atlético. Lo que daría el Cholo por tener a un Gabi y a un Godín para cerrar su portería, pero uno debe luchar con lo que tiene. Incluido Lenglet.

Ajedrez y resistencia

El primer movimiento de ajedrez fue el del argentino cambiando sus bandas. Puso más balón y brega con Baena y Nico a lo que el germano respondió con pólvora: Lewandowski y Rashford. Si no defiendes bien, lo mejor es admitirlo y tirarte a tumba abierta, aunque si llegas a recibir el segundo con dos remates de Le Normand tras un córner y una falta... acababa todo.

No fue un gol, pero sí la expulsión de Eric la que volvió a poner la eliminatoria cuesta abajo para los intereses rojiblancos. Los momentos, que decía Flick, de nuevo para el Atlético. El Barça no pudo con el peso de la historia. Nunca eliminó al Atlético del Cholo en Champions.

La “frustración” de Bellingham y la fe de Arbeloa: “No necesitamos un milagro”

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Jude Bellingham será titular el miércoles en un duelo vital para el Real Madrid, la vuelta de los cuartos de final de la Liga de Campeones contra el Bayern. El inglés, lesionado en los isquios durante varias semanas, volvió a ser titular en Liga ante el Girona y estrenará puesto en el once inicial ante el cuadro alemán. En juego, el curso entero del conjunto blanco. "Es una final para nosotros", admitió el británico en rueda de prensa, donde insistió en que "es todo o nada y no nos vamos a esconder". "No tenemos más ocasiones", añadió.

Cuestionado sobre su posición en el campo y el ataque con Vinicius y Mbappé, admitió que ha sido "difícil" y un "cambio" para él desde la llegada del francés. "Hemos tenido muchos partidos donde hemos jugado bien todos. Hay que mirar el momento de cada uno. Podemos encontrar ese equilibrio, tener esa libertad y jugar con fluidez. Hay que creer en Vini y Mbappé porque tienen mucho talento. No estoy preocupado, se mira el vaso medio vacío", dijo.

Sobre el cambio entre Xabi y Arbeloa, el británico, que admitió que "los últimos meses han sido frustrantes", reflexionó que "mi posición ha cambiado con los años". "Con Arbeloa juego un poco más retrasado, creo que puedo jugar en varias posiciones a buen nivel y eso es bueno y malo porque te tienes que adaptar. Cuando marco goles quiero marcar más pero también tienes que defender y cuando no marco goles tengo que ayudar al equipo", comentó.

Fue llamativa su celebración de un gol haciendo que bebía, algo que explicó con calma en la sala de prensa del Allianz Arena: "No se puede mezclar la vida privada con el fútbol. Salieron cosas que no eran ciertas, que salía mucho y que bebía mucho y no era cierto. Soy muy profesional. Fue una broma, nada más".

Unos segundos después hizo acto de presencia Álvaro Arbeloa, que rechazó hablar de "milagro". "No veo que tengamos que hacer ningún milagro. Si el otro día ganamos no hubiera sido ninguna locura. Su portero fue el MVP y somos capaces de hacerlo. Nadie que conozca al Madrid piensa que que el Madrid gane mañana será un milagro", explicó el técnico, que respondió a la frase de Kompany sobre la historia del Madrid.

"No creo mucho en esas historias (remontadas), todos tenemos nuestra historia", dijo el entrenador del Bayern. A lo que Arbeloa contestó: "No sé cuántos equipos pueden decir que han ganado 15 veces la Copa de Europa. Los jugadores creen, el club cree. Ni un aficionado madridista me ha dicho que no cree. El Madrid estará presente mañana y daremos lo mejor de nosotros mismos".

La historia de Zaire, el primer equipo del África negra en un Mundial: cuando la vida depende de ganar o perder

La historia de Zaire, el primer equipo del África negra en un Mundial: cuando la vida depende de ganar o perder

La clasificación de la República del Congo para el inminente Mundial desempolva el recuerdo de su lejana aventura de Alemania 1974, cuando aquel país, entonces con el nombre de Zaire, fue el primero del África negra en jugar una fase final de la Copa del Mundo. Antes sólo se habían producido dos presencias africanas. La primera, Egipto en 1934, tras ganar en eliminatoria única al Mandato Británico de Palestina, lo que terminaría siendo Israel. Luego hubo muchas ediciones sin representante del continente, bien por renunciar a disputar una plaza con Asia o incluso un tercio de plaza con Asia y un repescable de Europa, bien por el boicot en cadena a Israel en 1958... Para México 1970, ya con una plaza fija para África, se disputó una larga y seria fase de clasificación que ganaría Marruecos, que después no quedó mal: perdió por 2-1 con Alemania (finalista en la edición anterior y semifinalista en esta), por 3-0 ante Perú (con la mejor generación de su historia) y empató 1-1 con la Bulgaria de Asparukhov.

Para saber más

Los dos participantes del continente hasta ese momento representaban un fútbol que podríamos definir como europeizado: Egipto, de tanta influencia inglesa hasta la crisis del Canal de Suez, y Marruecos, durante mucho tiempo protectorado de Francia y España. Ahora se trataba de Zaire, un país subsahariano, del África negra, selvática, legendaria y misteriosa a los ojos del mundo de entonces.

Zaire fue el nombre que tuvo aquel país entre 1971 y 1997, antes conocido como Congo Belga, derivado del río que lo atraviesa y nutre. El dictador Mobutu Sese Seko lo rebautizó como Zaire, palabra equivalente a fuerza o energía, con la que era denominado también el río Congo por algunas tribus. Lo decidió así en el marco del proceso de "autenticidad", un distanciamiento del pasado colonial que impuso la sustitución de nombres europeos por los de lenguas autóctonas. Él mismo, que nació como Joseph-Désiré Mobutu, mutó su nombre en Mobutu Sese Seko Nkunku Ngbendu Wa Za Banga, traducible por "guerrero resistente que todo lo conquista dejando el fuego a su paso". Oficial ambicioso, llegó al poder en 1965 tras traicionar a quienes le auparon y se sostuvo férreamente hasta su muerte. Falleció con una fortuna de 5.000 millones de dólares en Suiza, equivalente en su momento a la deuda externa del país.

Zaire contrató como seleccionador al yugoslavo Blagoje Vidini, uno de esos sabios trotamundos futbolísticos que extendieron los modos de la Escuela del Danubio por el mundo. Había sido un buen portero, medalla de plata en Melbourne 1956 y de oro en Roma 1960. Jugó en Yugoslavia hasta que, a los 30 años, le permitieron fichar por el Sion, y se retiró en la incipiente liga norteamericana. Mobutu lo contrató porque había clasificado a Marruecos para México 1970, y aquí repetiría el éxito: Zaire apartó en eliminatorias de ida y vuelta a Togo, Camerún y Ghana para finalmente salir ganador de la liguilla triangular definitiva, con Marruecos y Zambia como rivales. Marruecos se sintió tan atracado por el árbitro en su visita a Zaire que se retiró, negándose a recibirlos después en su campo.

Su presencia constituyó una explosión de exotismo en Alemania 1974. No se sabía apenas nada del fútbol de aquella región del mundo, salvo por algunas figuras portuguesas nacidas en sus provincias africanas, los mozambiqueños Coluna y Eusébio, al fin y al cabo ciudadanos de un país de tradición futbolística europea. Aparte de ellos estaban las singularidades del maliense Salif Keita, que tras triunfar en Francia fichó por el Valencia en el verano de 1973, y del propio zaireño Kialunda, un gigantón líbero del Anderlecht, asiduo a los campeonatos europeos de clubes. Aun siendo el mejor jugador del país, no fue seleccionado. Los clubes tenían entonces la potestad de impedir que sus extranjeros fueran a sus selecciones. El Anderlecht le exigió a Mobutu 18 millones de francos para cederlo y este prefirió ahorrárselos. Tenía 34 años, había pasado del Anderlecht al AS Vita Club (entonces llamado Roi Léopold), pero se mantenía en gran forma y era todo un personaje. Era propietario de un establecimiento nocturno en el distrito de Matongé, llamado Le Vatican, punto de reunión de escritores, pintores, diplomáticos, políticos y periodistas. Allí reinaba él, apodado como "el Papa de Matongé".

La selección se compuso íntegramente con jugadores de la liga local. Salieron de Kinshasa como héroes, despedidos por miles de aficionados, pasaron un mes de concentración en Suiza y finalmente llegaron a Alemania por el aeropuerto de Fráncfort, desde donde se corrió el rumor de que en el equipaje llevaban carne de mono. Toda su estancia iba a estar acompañada de una curiosidad malsana, con el visible deseo en las informaciones de buscar ángulos extravagantes.

El primer rival fue Escocia, el escenario el Westfalenstadion de Dortmund, y la asistencia, 25.800 espectadores. Los escoceses tenían un buen equipo, con varios de los mejores jugadores de su historia. El capitán era Billy Bremner y el ataque lo formaban Kenny Dalglish, Joe Jordan, Dennis Law y Peter Lorimer. Los zaireños, unos perfectos desconocidos para el resto del mundo, llamaron la atención por el colorido de su vestimenta: verde chillón la camiseta, amarillo aún más chillón el pantalón, y en el pecho una circunferencia dorada que encerraba la cabeza igualmente dorada de un leopardo. Fuertes, altos, elásticos, rápidos, salieron del trance con un sobrio 2-0, goles de Lorimer (26') y Jordan. Las críticas fueron bastante buenas.

A la espera del segundo partido, contra Yugoslavia, que ocupaba en el campeonato la plaza que nos ganó a nosotros en el desempate, llegó a la concentración un grupo de hechiceros, los más destacados de cada etnia, con su cargamento de amuletos. Vidini les prohibió la entrada, y ellos respondieron con una conferencia de prensa en la que le acusaron de estar del lado del siguiente rival, su país de nacimiento. Para el seleccionador, desde luego, se trataba de un trance difícil, que se complicó aún más por el ambiente surgido en el seno del equipo esos días. Mobutu les había prometido un coche y una casa a cada uno si se clasificaban, pero veían que la promesa se desvanecía. Tampoco les daban dietas, alegando que el gasto de los vuelos y estancias agotaba las posibilidades económicas de la Federación. A medida que se enteraban de cómo vivían y eran tratados los jugadores de otras selecciones se fueron enfadando. Muchos salieron ante Yugoslavia decididos a hacer patente su descontento, con el equipo dividido entre los que querían boicotear el partido y los que no. Y sobrevino la catástrofe.

El escenario fue el Parkstadion de Gelsenkirchen, ante 31.700 espectadores, que presenciaron una masacre. Yugoslavia, ávida de goles por si al final del grupo se decidía por el goal average (como así sería), aprovechó las facilidades para firmar un estrepitoso 9-0. En 18 minutos ya habían entrado tres. El hombre de confianza enviado por Mobutu al Mundial ordenó a Vidini que sustituyera al meta titular, Kazadi Mwamba, por Tubilando Ndimbi, el preferido del presidente. Al poco fue expulsado por una patada a destiempo el defensa Ndaye Mulamba. Al descanso se llegó ya con 6-0. Kakoko Etepé, la gran figura del país (le llamaban "el Rey del Balón"), se negó a salir de nuevo al campo y hubo de ser sustituido por Mayanga Mapu. Finalmente encajaron nueve. La buena imagen del debut se derrumbó.

Dos días después aparecieron tres oficiales de la guardia personal de Mobutu que, tras hacer salir del hotel a los periodistas, al entrenador, al médico y al personal auxiliar, se encerraron con los jugadores para trasladarles un mensaje presidencial: si ante Brasil perdían por más de tres goles, no regresarían con vida al país y sus familias correrían peligro.

La selección de Zaire, antes del partido contra Escocia.

La selección de Zaire, antes del partido contra Escocia.GETTY

El 22 de junio cerraron su participación, de nuevo en el Parkstadion de Gelsenkirchen. Acudieron 36.200 espectadores. En aquel Brasil jugaban Pereira y Leivinha, que más adelante actuarían en el Atlético de Madrid, y tres supervivientes del equipo campeón de México 1970: Piazza, Jairzinho y Rivelino. Seguía también el seleccionador, Zagallo. La situación del grupo era curiosa: todo lo que no jugó Zaire fueron empates, de modo que Escocia y Yugoslavia tenían cuatro puntos y Brasil llegaba con dos. Se le daba por ganador ante Zaire, claro, pero ¿por cuántos goles? Le bastaba ganar por tres para quedar por delante de Escocia; no tenía necesidad de escalar los nueve de Yugoslavia. Por fortuna para los muchachos de Zaire, la cosa quedó exactamente en tres.

Pero aún sufrirían el último escarnio, a cuenta de su defensa Mwepu Ilunga. Quedaba poco para el final, y gana Brasil ya por 3-0 cuando hay una falta cerca de la frontal del área de Kazadi Mwamba, regresado a la titularidad y autor de un partido asombroso, mezclando paradas mágicas con salidas suicidas. Los zaireños forman la consabida barrera. El rumano Rdulescu Rainea hace el gesto y pita para autorizar el saque, y antes de que ninguno de los dos posibles lanzadores arranque, Mwepu Ilunga sale de la barrera como una exhalación y pega un zapatazo al balón que lo manda al otro campo. La jugada provoca estupefacción en el árbitro y en los brasileños, e hilaridad en los telespectadores de todo el mundo, confirmando los prejuicios: unos comedores de monos en manos de hechiceros y perfectos ignorantes. En la BBC, John Motson lo definió como "un extraño momento de locura africana". Mwepu fue amonestado y el posterior saque no tuvo consecuencias.

Habían salido como héroes y regresaron con sordina, pero al menos vivos, sin sufrir represalias. Mobutu ya estaba entretenido con un nuevo juguete: la preparación del Ali-Foreman, por el que puso 15 millones de dólares, aquel célebre Rumble in the Jungle que se disputaría en octubre de ese mismo año en Kinshasa. Mwepu se hizo popular en todo el mundo; se hicieron camisetas con su nombre y rostro y hasta fue invitado al programa humorístico de la ITV de David Baddiel y Frank Skinner, donde explicó que conocía de sobra la norma y que lo hizo como protesta contra Mobutu. Nadie le creyó.

En 2014 le entrevistó el periodista español José David López en la revista Panenka. Dijo que ya quiso quitarse de en medio en el partido ante Yugoslavia, "pero el árbitro se equivocó. Los blancos nos veían a todos iguales y expulsó a Mulamba por la patada que yo di". En el momento de la falta reaccionó así por un instinto de autodefensa ante la posibilidad del cuarto gol brasileño. "Lo hice a propósito. Por supuesto que conocía las normas del juego. Había jugado muchos años al fútbol, ¿cómo no iba a saberlas? No tenía razón ninguna para continuar jugando. Quería marcharme del partido, intentaba forzar mi expulsión. Los jugadores brasileños y la gente se rieron, me sentí muy enfadado con ellos en ese momento. No sabían la presión que estábamos sufriendo nosotros. Fue muy doloroso".

Vivía en extrema pobreza. Falleció al año siguiente, a los 66 años.

La extraña y duradera recuperación de Oblak ante el buen hacer de Musso: "No vuelve para devolverle los galones"

La extraña y duradera recuperación de Oblak ante el buen hacer de Musso: “No vuelve para devolverle los galones”

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"Jan es uno de los líderes del vestuario junto con Koke". Es una de las frases que deslizan desde el Atlético de Madrid para recordar quién es "uno de los mejores porteros del mundo". En 12 años defendiendo la portería rojiblanca ha conseguido seis veces el Zamora, el que más de toda la historia de España, una Liga, una Europa League y dos Supercopas, una de España y otra de Europa. Hasta ahí los datos. Pero luego aparece Musso, quien resuelve bien, con su sobriedad, duelos complicados y, aunque no haya dudas, hay una leve brisa externa respecto a la portería, no así a nivel interno. "Es una persona de mucho peso cuyas opiniones cuentan mucho", apuntan desde dentro sobre el esloveno.

Cuando se dio la convocatoria del partido ante el Sevilla, competición que corresponde a Oblak, y su nombre no estaba, volvieron las dudas. "Todavía no está para acompañarnos, esperemos que para el martes", comentó Simeone. Son seis los duelos que se ha perdido Oblak tras una lesión en el costado que sintió en el entrenamiento justo antes del partido frente al Getafe. "Depende del grado de dolor, pero un portero se resiente más de una dolencia en un costado o en un hombro que con un esguince de tobillo", apunta Roberto Jiménez, ex guardameta de Atlético de Madrid u Olympiakos, entre otros.

"La formación la daré a las 19.00 horas", adelantó el Cholo. Lo lógico sería que fuera titular hoy en el Metropolitano en estos cuartos de Champions ante un Barça que es, sin duda, su peor rival. Oblak sólo ha ganado cinco veces, ha empatado las mismas y ha perdido 17. Encima, su media de goles encajados se dobla con el conjunto azulgrana, de 0,8 por partido a 1,55. En el Camp Nou, además, nunca ha ganado, ya que se perdió la ida, y suma tres empates y ocho derrotas en 11 duelos. Venció en Montjuic, eso sí, en la Liga pasada.

La vuelta de uno de los capitanes al once ante un rival tan duro generaría dudas cuando se trata de un jugador de campo, pero para Jiménez no hay ninguna respecto a Oblak. "Cuando un futbolista dice que está apto lo está para cualquiera, tanto para una primera ronda de Copa como para unos cuartos de Champions. La responsabilidad es la misma", explica. El que fuera también guardameta rojiblanco tampoco cree que la inactividad de Oblak influya en el juego del Barcelona a la hora de probarle más y cree que "si desde el banco rival ven que está en la portería, estará para dar el máximo nivel".

La cumbre de Oblak ante el Barcelona fue también en los cuartos de la máxima competición europea en 2016. La única vez que el esloveno se enfrentó al equipo azulgrana, sus paradas sostuvieron en el Camp Nou a su equipo pese a que Torres fue expulsado por doble amarilla. Aunque perdieron por 2-1 en ese encuentro, los rojiblancos remontaron 2-0 en el Calderón para pasar a semifinales. Es de las pocas porterías a cero del guardameta ante los barcelonistas. Tres han sido en 27 duelos y sólo una en el Camp Nou. Fue un empate sin goles en 2021, en la Liga que terminaría ganando el Atlético en Valladolid.

Experiencia y liderazgo

Para Jiménez, ex compañero de puesto de Oblak, la "experiencia" le ayudará a volver más preparado de "apenas un mes de lesión". Él se conoce perfectamente y habrá hablado con Diego Simeone respecto a sus sensaciones en el terreno de juego. "Será una conversacion entre jugador y entrenador, y ambos decidiran si está apto. No lo basaran en devolverle los galones. Hay confianza y Oblak sabrá si está al 100%", dice.

Porque, a las buenas actuaciones de Musso con 11 porterías a cero en 18 partidos, se suman los rumores de la salida a Arabia de uno de los mejores porteros de la historia del club. "Le quedan dos años de contrato", responden desde la entidad sobre el jugador mejor pagado de la plantilla con 20 millones de euros. No obstante, la dirección deportiva no puede dejar de explorar recambios y Mamardashvili o Leo Román podrían ser candidatables a suplir esa gran ausencia.