Adiós al último gran capitán del Madrid: la marcha de Carvajal, con seis Champions, deja un vacío en un vestuario por reconstruir

Adiós al último gran capitán del Madrid: la marcha de Carvajal, con seis Champions, deja un vacío en un vestuario por reconstruir

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El Real Madrid dice adiós a Dani Carvajal, no al revés. Un adiós agridulce, no por la relación con el club, pese a los desencuentros con Álvaro Arbeloa, sino por la relación con su propio cuerpo, por las lesiones que han maltratado a un futbolista colosal, dueño de seis Champions, tantas como las seis Copas de Europa de Paco Gento. Del último estallido de su rodilla, en 2024, ya no regresó el mismo Carvajal, y eso no tuvo efectos únicamente en el campo, también en el vestuario, sin una voz de alto compromiso cuando era más necesaria. A esta crisis le ha faltado un gran capitán. Carvajal, de 34 años, es el último de su estirpe que se marcha, después de que lo hicieran en años consecutivos Sergio Ramos, Marcelo, Benzema, Nacho y Modric. José Mourinho necesitará la reencarnación de uno de ellos con el brazalete, un líder que complemente al líder.

Carvajal, de 34 años, tendrá la oportunidad de despedirse de la afición el próximo sábado, en el último partido de Liga, ante el Athletic en el Bernabéu. La comunicación del club y las palabras del futbolista anticipan un adiós sin acritud, aunque Carvajal se haya sentido poco respaldado en este tramo final de temporada, en el que hubiera deseado más minutos para intentar encontrar la mejor forma y no perder el tren del Mundial. En la primera prelista de Luis de la Fuente, de 55 jugadores, ya no se encontraba. De nada sirvió ya el último partido en el Sánchez-Pizjuán, el domingo, donde mostró un buen tono.

El eslabón de la cantera

A la espera de que algunos de los jóvenes de la cantera incorporados por Arbeloa en este periodo, en especial Thiago Pitarch, consiga consolidarse en el primer equipo blanco, Carvajal era una especie de último mohicano de la Fábrica. El Madrid recordaba en su comunicado cómo, todavía niño, acompañó a Alfredo Di Stéfano en la puesta de la primera piedra de la Ciudad Deportiva, en Valdebebas: «Es una leyenda y un símbolo del Real Madrid y su cantera».

Es cierto que Álvaro Carreras tuvo una crianza inicial en la cantera blanca y que a ésta se incorporó Fede Valverde, pero ninguno cerró el círculo como Carvajal, de blanco desde alevín, salvo la temporada 2013-14, que jugó en el Bayer Leverkusen. Elegido por 'Bild' en el once de la Bundesliga, el Madrid hizo uso de la opción de recompra y Carvajal acabó por desplazar del lateral derecho, curiosamente, a Arbeloa. Esa primera temporada la concluyó sobre el campo en la final de Lisboa ante el Atlético, como uno más de la 'Décima'. Desde entonces, ha sumado cinco más, la última con gol en la final frente al Borussia Dortmund, en Wembley.

450 partidos

A las Champions se unen seis Mundiales de Clubes, cinco Supercopas de Europa, cuatro Ligas, dos Copas del Rey y cuatro Supercopas de España. En total, 27 títulos después de jugar 450 partidos con el Madrid. Una epopeya de 13 años en el primer equipo, en la que se hizo dueño de la banda derecha, tanto por su eficacia defensiva como por su proyección ofensiva. Carvajal nunca negoció el esfuerzo, algo que siempre tiene premio en el Bernabéu. La última lesión y las reiteradas recaídas le impidieron competir con Trent, un jugador de gran calidad técnica, pero que no llena su vació en el campo y, mucho menos, en el hábitat del vestuario.

En 2024, Carvajal vivió su mejor año como futbolista y también su calvario. Si las lesiones le habían impedido en el pasado tener mayor continuidad con la selección, ese año alzó, como uno de los capitanes, la Eurocopa, en Alemania, pocos meses después de haber conquistado la Champions, con el gol que depuso el dominio inicial del Borussia Dortmund. En una polémica votación del Balón de Oro, por la ausencia de su equipo en la Gala de París, fue cuarto, por detrás de Rodri, Vinicius y Bellingham. En octubre de ese año, al poco de iniciarse la temporada, se produjo la grave lesión en un partido con el Villarreal. Le esperaba un curso en blanco. A su vuelta, nada fue igual.

«Me voy tranquilo y en paz», se despidió Carvajal en sus redes sociales, a la espera de un futuro que debe decidir, quizás en ultramar, como su cuñado Joselu. El brazalete pasa a un futbolista señalado por los últimos episodios, como Fede Valverde, lo que abre incógnitas sobre el liderazgo en el vestuario. Un futuro que ya no es el de Carva, que merece una despedida a la altura de la Griezmann en el Metropolitano o Lewandowski en el Camp Nou.

Griezmann y el Atleti, una perfecta historia de amor imperfecto

Griezmann y el Atleti, una perfecta historia de amor imperfecto

Si Griezmann nunca se hubiera ido al Barça, nadie discutiría que es el mejor jugador de la historia del Atleti. Habiéndose ido, tampoco hay mucho debate. Lo diferencial de su carrera en este equipo, ya para siempre su equipo, no son los 500 partidos, los 212 goles (más que nadie), las 100 asistencias... Es la historia de amor. El fútbol se mueve siempre en dos líneas, la emocional y la racional, que discurren en paralelo hasta que algunos genios, muy pocos, logran forzar que se crucen en una intersección gloriosa. En la primera línea, el mejor para mi abuelo fue Ben Barek; para mi padre, Gárate; para mí, Futre; para otros, Escudero, Collar, Mendonça, Luis, Simeone, Fernando Torres... Antoine parecía abocado a ser el rey de la segunda, un sensacional futbolista que renunció a un reino que tenía conquistado porque se despistó con uno más rico, que no mejor (para él).

Se fue. Se fue mal. Volvió. Volvió peor. Con una afición poco dispuesta a perdonar y algunas humillaciones indecentes por parte del club, como aquel esperpento de las suplencias forzadas para no pagar por su recompra al Barça. Durante muchos meses, la redención no parecía en su horizonte, pero aguantó como ya no aguanta ninguna estrella de su calibre. Tragó, calló, trabajó, volvió. Volvió a lo grande.

Cualquier otro se habría rendido y hecho las maletas rumbo a Estados Unidos en 2022 sin ruido alguno en vez de en 2026 entre lágrimas. Suyas, de Koke y de un estadio que prometió no volver a quererle, pero hoy le adora. Por suerte, en las mejores historias de amor las promesas no sirven de nada y la perfección, sobrevalorada, las aboca a una breve dedicatoria en la tumba: "Se conocieron, se enamoraron y pasaron la vida juntos". Es bonito, no me malinterpreten, pero convierte las relaciones en algo mucho más simple de lo que casi siempre son.

Demasiada gente cree que el amor gira en torno a encontrar a la persona adecuada, pero es mentira. Tan importante como el quién es siempre el cuándo. Miles de relaciones no surgen o se rompen cada día por cuestión de minutos, de un autobús que se escapa, la vida es un permanente "¿qué hubiera pasado si...?". Griezmann no supo querer en su primera etapa, pero tuvo la fortuna de tener una segunda oportunidad. ¿Azar, empeño, destino? Un poco de todo. Decidió aprovecharla y la película quedó completa.

Griezmann se despide como el mejor jugador de la historia del Atlético, Antoine se marcha como uno de nosotros. Lo primero se lo podrá arrebatar otro, lo segundo es eterno.

Griezmann, el Galileo del Atlético, alcanza la plenitud con la pelota y las emociones: "Te quiero"

Griezmann, el Galileo del Atlético, alcanza la plenitud con la pelota y las emociones: “Te quiero”

¡La pelota, a la mierda! Fue el primer grito de Diego Pablo Simeone cuando llegó al Cerro del Espino, lugar de entrenamiento del Atlético. Primero el orden, después el movimiento, porque el segundo sin el primero es un caos. El Atlético que encontró el argentino era como el puzle del que se han caído todas las piezas al suelo. La obsesión por la posición conecta a entrenadores que parecen estar en las antípodas, como Simeone y Johan Cruyff o su discípulo Pep Guardiola. La realidad es que no están tan alejados, porque la pelota, como la Tierra, es redonda y se mueve. Una vez ordenado, todo equipo necesita a quien conozca las leyes de ese movimiento, indescifrables para la mayoría, a su Galileo. Esta madurez de Antoine Griezmann nos ofrece, posiblemente, la mejor versión de esa representación en los 14 años de la era Simeone, de nuevo frente al Rubicón de la Champions. Es un Galileo que ha conocido la gloria y que ha sobrevivido a sus errores y a intrigas propias de la Inquisición, más convencido que nunca de lo que siempre se susurró a sí mismo, fuera en el Calderón como en el Stade de France: Eppur si muove. Y, sin embargo, se mueve.

«Hemos tenido un genio del fútbol. Nos daremos cuenta con el tiempo. Ojalá que Dios y el destino le den lo que está buscando». Galileo, condenado a cadena perpetua, conmutada por una especie de arresto domiciliario, por los supuestos intérpretes de Dios en la tierra, y ciego no pudo escuchar los elogios que le llegan a Griezmann de todas partes. En el caso del hombre de ciencia hicieron falta siglos. Por una vez, el fútbol despide con amor, no con odio, en perfecta coordinación el Atlético con su nuevo destino, Orlando, a la nueva estrella de la Mayor League Soccer.

Simeone da instrucciones desde la banda.

Simeone da instrucciones desde la banda.JOSE JORDANAFP

"Si no corres, vas fuera"

Las reiteradas palabras de Simeone sobre el francés se condesaron precisamente en una emocionante declaración de amor antes de enfrentarse al Barcelona en la Champions. «Te quiero», proclamó, con los ojos húmedos, y añadió: «Pero si no corres, vas para fuera».

Al Cholo se le quiere corriendo, hecho que todavía otorga más mérito a la adaptación de este futbolista a un hábitat para el que no parecía predestinado por sus condiciones. Lo mismo ocurría en Francia, país que tuvo que dejar porque la competencia física con los futbolistas de raza negra le apartaba de las primeras selecciones de los técnicos en su periodo de formación.

«Siempre estaré agradecido a la Real Sociedad, porque apostaron por mí cuando no lo hacían en mi país», afirma el jugador. Años después, en 2018, Griezmann sería el epicentro de la conquista del segundo Mundial para Les Bleus y del final de los complejos por el peso del 98 para varias generaciones de futbolistas franceses.

«Antoine, tengo que decirte algo. Gracias por todo lo que has hecho por el fútbol francés, la selección y el fútbol en general. Me has dado mucho», afirmó Thierry Henry en directo, en el plató de CBS Sports, después de que el Atlético eliminara al Barcelona. Griezmann ya no estará sobre el césped en el Mundial del próximo verano por decisión propia. La suya ha sido una relación de encuentros y desencuentros con el fútbol francés y la selección, sea por sus complicados inicios o por la decisión de Didier Deschamps de ceder a la petición de capitanía por parte de Kylian Mbappé, hecho que precipitó la primera renuncia a Les Bleus de Griezmann. El regreso nunca fue lo mismo. «Estaré en la grada con mi hijo y la camiseta de Francia», dice, sin rencores.

Griezmann, durante el partido contra el Arsenal.

Griezmann, durante el partido contra el Arsenal.JAVIER SORIANOAFP

El hombre que, hoy, le dice «te quiero», ayer le hizo padecer. El salto de la Real Sociedad al Atlético le obligó a un periodo de adaptación que ha acabado con más de uno. Es la mili del Cholo. Pasado ese tiempo, Griezmann no sólo se adaptó al ecosistema futbolístico, también al emocional, incluso con el mate en las manos. El crecimiento le llevó a uno de los mejores contratos de la Liga, 20 millones al año libres de impuestos, y a la ambición por «sentarse a la mesa de Messi y Cristiano», legítima, pero también a la confusión. El error no estuvo en la decisión de irse al Barça tanto como en las formas de hacerlo, con dos intentos cargados de indecisiones y polémicas. Dejó a la vez a Simeone y al hombre que había custodiado con criterio su carrera, el agente Iñaki Ibáñez, y se enredó en un laberinto en el que aparecían familiares y abogados que pedían lo suyo. La chapuza costó dinero al futbolista y al Barcelona de Josep Maria Bartomeu, y todavía tiene recorrido en los juzgados.

El 'Santo Oficio' de Messi

Las intrigas de los despachos no eran menos en el vestuario, a ojos de Griezmann, que sentía que lo miraban con celos por haber ganado el Mundial, desplazado por el Santo Oficio de Messi. No todo eran maravillas en el país de Leo. La vuelta al Metropolitano fue como la de un penitente, de rodillas, con los brazos en cruz y sin condiciones.

A los 35 años, los partidos de Griezmann se han convertido en una especie de cátedra en el Metropolitano. El francés ha dado pasos atrás para convertirse en un organizador ofensivo colosal. «Cada balón suyo mejora al equipo», reconoce Simeone. Lo hace sin perder su capacidad de llegar al área, al gol.

Griezmann no es el primer caso de delantero que al retrasar su posición, despliega su visión y calidad. No es lo mismo hacerlo con el aliento del rival en el cuello a que varios metros. Lo vimos con Juanito en su madurez, en algún partido del otoñal Raúl, en el autodestructivo Wayne Rooney o en el incansable correcaminosSweinsteiger cuando se plantó en los medios.

Todos conocían las leyes del movimiento tanto como Griezmann, que intentará mover el balón como si fuera la Tierra para provocar un eclipse en el Emirates de Londres. Si lo consigue, cuando el sol alumbre de nuevo encontrará al Atlético en Budapest.

Vinicius supera sus fantasmas para noquear al Espanyol y evitar al Madrid el pasillo de la humillación en el Camp Nou

Vinicius supera sus fantasmas para noquear al Espanyol y evitar al Madrid el pasillo de la humillación en el Camp Nou

No habrá pasillo, un pasillo humillante para el Madrid. Habrá clásico. Menos morbo y más fútbol. Buena cosa. El título del Barcelona va a caer como las campanadas, pero todavía estamos en los cuartos y al menos el siguiente se ha puesto interesante. El único pasillo en Cornellà fue el que trazó Vinicius, indescifrable, como una cobra en el área, para lograr dos goles de bandera, por el amago en el primero y por el golpeo en el segundo. Gonzalo, sutil, y Bellingham, de tacón, intermediaron en dos acciones que sacaron al Madrid del tedio, entre su inapetencia inicial y la impotencia de un Espanyol que vive de las rentas, pero obligado cada jornada a mirar la peseta, como se decía antes. Casi media vuelta sin ganar es insoportable y le lleva a una situación límite. El Madrid, pese a la victoria, mira los euros en millones por lo que viene y por lo que se queda: Vinicius.

Si Hansi Flick vio el partido en pijama o se acostó después de bajar al perro sólo lo saben el técnico alemán y su señora. La cancelación de la función del Mago Pop le obliga a buscar otro día para asistir a la función. No será la semana que viene, ante un clásico en el que le vale empatar, pero que cobra un interés especial. Si el Madrid apretó, después de conjurarse con su melé en el centro del campo tras el descanso, algo que nunca hace, para evitar el pasillo, lo mismo hará para intentar que el Barça no cante el alirón en su presencia. La victoria en el Camp Nou sería, pues, como un título de chocolate en este año sin azúcar en el Bernabéu, sólo sal en el café.

Arbeloa, con todo

Arbeloa hará una alineación para ganar, quién sabe si ya con Mbappé, como la hizo en Cornellà. La atomésfera y la motivación no serán las mismas. El entrenador puso todo lo que tenía. Valverde volvió a explorar su terreno, el del nueve, como en aquel partido contra el City que supuso su mejor obra y hoy parece cosa del pasado. Brahim, entre líneas, en una posición donde puede sacar más partido a sus condiciones, a sus giros, sus pases y acelerones, y Thiago Pitarch en todas partes.

El canterano es la aportación de Arbeloa el breve. Veremos si lo que viene lo encuentra en el mismo lugar. Difícil. El Madrid afronta una reconversión que precisa garantías, y eso pasa por futbolistas. Dos años sin títulos de tronío, apenas una Supercopa de Europa, es ridículo para un club que no se entiende sin la victoria. Un tercero sería insoportable y peligroso en las alturas. Florentino Pérez ya ha escuchado gritos de dimisión en el Bernabéu. Cuidado.

En minutos quedó claro que lo importante no eran las piezas, sino la tensión con la que se plantaron sobre el césped. Escasa. No había llegado el minuto cuatro cuando el Espanyol ya había llegado tres veces al área de Lunin, aunque sin precisión. Iba a ser la cruz del equipo de Manolo González, que tuvo en los disparos de Terrats algunas de las escasas oportunidades, pero Lunin y la espalda de un compañero evitaron el gol. Más clara fue la de Cabrera tras un saque de esquina a la inglesa. El defensa cabeceó hacia atrás y los reflejos del ucraniano le hicieron saltar como si le hubiera dado la corriente. La ocasión cerró un primer tiempo entre la inacción y la frustración.

Conjura tras el descanso

Pocas cosas más habían pasado con la pelota en el primer tiempo, salvo por alguna carrera de Bellingham y la lesión de Mendy. La serie del francés es como una película de terror. Un déficit que el Madrid arrastra desde ya un largo tiempo, porque ni Carreras ni Fran García tienen su nivel defensivo.

Sin la pelota, pasaron algunas más, todas con Vinicius de por medio. El brasileño protestó desde el primer minuto, insistente, como si estuviera fuera de sí. La primera amarilla hizo temer lo peor, como las miradas de Gil Manzano. En una de ellas, el colegiado se equivocó al expulsar a El Hilali. El VAR rectificó la roja y puso a Vini al límite. Estaba en el alambre. De un lado u otro. El descanso le dio la paz para elegir el correcto.

Arbeloa movió el banco para dar minutos a Gonzalo y Mastantuono, y el primero intermedió en un gol de Vinicius a lo grande. El Madrid se activo frente a un Espanyol enfrentado a sus dudas sin respuestas y al abandono de la grada. Vini volvió a moder el gol y acabó como quiere empezar en el Camp Nou. No hay Liga, hay clásico.

El Barça cumple en Pamplona y será campeón si el Real Madrid no gana al Espanyol

El Barça cumple en Pamplona y será campeón si el Real Madrid no gana al Espanyol

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El Barça cumplió en Pamplona. Una vez más, ante un rival tremendamente rocoso y dispuesto a incomodarlo hasta el límite, acabó llevándose un trabajado triunfo por 1-2 que le permite dar un paso prácticamente definitivo hacia el título de Liga.

Los goles, ya en la segunda mitad, fueron obra de Robert Lewandowski y Ferran Torres, mientras que Raúl García recortó distancias para Osasuna. Si el Real Madrid no logra sumar los tres puntos en su visita a Cornellà-El Prat frente a un Espanyol muy necesitado, los azulgrana se proclamarán matemáticamente campeones.

En caso de victoria madridista, al Barça le bastaría con un empate en el clásico del próximo domingo en el Camp Nou para asegurar el título. Además, los de Hansi Flick mantienen otros objetivos en el horizonte: cerrar la temporada con pleno de victorias en casa y alcanzar la simbólica cifra de los 100 puntos.

El Barça, sólido en defensa

Desde el inicio quedó claro que no sería un partido sencillo. Osasuna optó por ceder la iniciativa y buscar el daño al contragolpe. El Barça dominaba la posesión, pero sin encontrar claridad ni profundidad en los últimos metros.

De hecho, las ocasiones más peligrosas del primer tiempo fueron para el conjunto rojillo, con Ante Budimir como principal amenaza. El croata estrelló un zurdazo en el poste en una jugada en la que parecía no tener ángulo y, poco después, obligó a Joan García a intervenir con una gran parada para evitar el gol.

La solidez defensiva azulgrana, con un Pau Cubarsí muy concentrado, resultó clave para sostener al equipo en esos momentos. El central brilló tanto en el área como en sus anticipaciones lejos de ella.

EFE

En ataque, el Barça apenas generó peligro real. La ocasión más clara llegó en un disparo lejano de Roony que detuvo sin problemas Sergio Herrera. Lewandowski, muy aislado, dispuso de un par de oportunidades, siendo la más clara un remate tras asistencia de Dani Olmo —habilitado por Pedri— que se marchó muy por encima del larguero.

Tras el descanso, los azulgrana dieron un paso adelante, conscientes de que la victoria podía dejar la Liga prácticamente sentenciada. Las llegadas al área rival fueron más constantes, aunque Osasuna seguía muy firme en defensa.

Los goles decisivos

Flick movió el banquillo para agitar el ataque: dio entrada a Ferran Torres y Marcus Rashford en lugar de Roony y Olmo, y reforzó el centro del campo con Frenkie de Jong por un Gavi ya condicionado por una tarjeta amarilla.

Rashford, nada más entrar, tuvo una ocasión clara que no logró concretar. Osasuna también respondió con peligro, obligando a Joan García a otra gran intervención en una contra.

El partido se rompió definitivamente cuando Rashford, con pausa y precisión, puso un centro medido que Lewandowski convirtió en el 0-1 con un certero cabezazo. Poco después, Ferran Torres firmó el 0-2 que parecía sentenciar el encuentro.

En el tramo final, Raúl García recortó distancias para Osasuna, añadiendo algo de incertidumbre al marcador. Sin embargo, el 1-2 ya no se movería, dejando al Barça a un paso de proclamarse campeón de Liga.

Da vergüeza ver a este Real Madrid

Da vergüeza ver a este Real Madrid

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Es patético cómo juega el Madrid. No puede ni con un Betis semicadavérico, que fue goleado y maltratado nada menos que por el Sporting de Braga. Me da solemne vergüenza ver cómo afronta los partidos este Real Madrid.

Es un equipo destrozado por un ridículo aspirante a entrenador llamado Arbeloa, que creyó que con un fallo del portero contrario podía ganar un partido. Era imposible. Y encima resucitó a Pellegrini.

Arbeloa ha contagiado al Real Madrid con un virus mortal. Si estuviéramos en mitad de la Liga, lo tendría jugando para salvar el descenso. Solo hay que ver los números.

Al final, este ridículo equipo y club puede acabar a veinte puntos del Barcelona. Quedan seis partidos y veo que, tal como conduce Arbeloa al equipo, van como un coche de Fórmula 1 hacia el abismo, como si hubieran perdido los frenos y la compasión por sus seguidores.

Thiago es un ejemplo de la mediocridad de su entrenador. No puede seguir jugando en el Madrid. Regaló goles al City y al Bayern. En este partido se ha superado: fueron tres. Salvados por un espectacular Lunin, que se quejaba de que, una tras otra, los verdiblancos le fusilaban.

Pero no es solo Thiago. La lista de jugadores que no pueden seguir en el Madrid por falta de categoría es larga. Empieza en la defensa, con el Antoñito Rüdiger, la falsa promesa de Huijsen y el envejecido Alaba. Luego, Brahim, por mucho que se diga. Y claro que sí, Camavinga y el fraude de Bellingham, que siempre parece ser más una ayuda para el rival que para su equipo. Lleva así dos temporadas.

La crisis del Madrid

Hay gente del Madrid que incluiría a Vini, pero es una vaca sagrada del presidente. También están Carvajal, el bético Ceballos -que sigue cobrando siendo apenas un aprendiz de conspirador-, y luego Carreras, Mastantuono, y quizá alguno más.

No cuento a Mbappé porque ha desaparecido desde su 'lesión'. Ha comprobado que no tiene nada que hacer en este Real Madrid, antes todopoderoso. Por eso, ante la mínima posibilidad de una lesión, se quita de en medio. En su horizonte, con toda la razón, solo tiene el foco puesto en el Mundial. Luego se irá a la Premier League, con la que ya tiene contactos continuos.

Que con el mejor portero del mundo, el mejor jugador del mundo y un equipo histórico se caiga en el ridículo durante toda una temporada nefasta es bochornoso. Mientras tanto, el Bernabéu se convierte en pista de tenis, antes en campo de rugby americano, sin olvidar la 'sala de conciertos' cerrada por una metedura de pata.

No sé qué piensa Florentino Pérez, pero ahora mismo lo tiene muy difícil. Ya avisé: al Madrid le llegaba la mayor crisis de los últimos muchos años.

El Madrid empata en La Cartuja ante el Betis y deja la Liga vista para sentencia

El Madrid empata en La Cartuja ante el Betis y deja la Liga vista para sentencia

La sentencia es definitiva. Ya sólo restan las cuentas del título para el Barça. Empiecen. Para el Madrid sólo quedaba retrasarla, llevarla con tensión hasta el clásico. Todo indica que ya no sucederá. Los azulgrana pueden, hoy, ampliar a 11 puntos su ventaja si ganan en Getafe. Es duro este anochecer de la Liga para un equipo que no se entiende sin la victoria, mientras sus jugadores miran ya al Mundial. El último, Mbappé, que se retiró por unas molestias. Ganar en La Cartuja, aunque fuera desde la portería de Lunin, ante un Betis entre la desilusión europea y la ilusión doméstica, entre la Semana Santa y la Feria, era ganar la honra, pero un empate no es honra ni victoria.

Carvajal volvió a empezar en el banco. Arbeloa dijo que no había nada personal en la decisión. No podía decir lo contrario. La realidad es que, si no hay nada personal para mantener al capitán en la suplencia, tampoco hay nada personal para devolverlo alguna vez al once. Es decir, ni pizca de cariño. Si Carvajal lo merece deben juzgarlo los socios.

Arbeloa ya sabe que no continuará, pero la impresión es que no está dispuesto a hacer concesiones. Tiene la coartada de que la Liga no está decidida matemáticamente. Veremos qué sucede cuando se produzca. Para otros jugadores la impresión es que ya hay cierta licencia. A las primeras molestias, al varadero y a pensar en el Mundial. Es lo que hizo Mbappé en la Cartuja. Si la Liga estuviera en un puño, quizás Militao y Güler tampoco habrían sido ya descartados para el resto de la temporada.

Además de Carvajal, tampoco estaba Camavinga entre los once. Ni Carreras. El francés no ha estado a su nivel y su futuro no sería de blanco si el Madrid decidiera, pero de este club no quiere irse nadie. Del Madrid ni de Madrid. Que se lo pregunten a Ceballos, fuera de la convocatoria en el día que el Madrid jugaba contra el equipo de sus orígenes. Ni un reproche por ello a Arbeloa. Todos para un jugador al que le ha faltado cuajo para responder a las expectativas que creó cuando apareció en el Villamarín y las categorías inferiores de la selección.

La ausencia de Carreras también señala la caída del rendimiento del lateral, de más a menos desde su llegada. Si Mendy no se lesionara tanto, habría sido titularísimo.

El gol de Vinicius

Con el trío de ases en el campo, Mbappé, Vinicius y Bellingham, lo fundamental del mensaje seguía en pie. El Madrid sólo respondió en el inicio, tenso y con ritmo, frente a un Betis algo deprimido, como su afición, pese a tener consolidada la quinta plaza. Lo del Braga en la Europa League fue muy duro, sobre todo en La Cartuja, y ha obligado a Pellegrini a tener que explicar cosas. El chileno ha hecho crecer a este Betis, pero hay caídas de las que cuesta levantarse. Cuando se acercaba al tesoro que el Sevilla, su gran rival, hizo suyo como un tirano, llegó la desilusión.

Con poco se adelantó el Madrid frente a un rival de mantequilla al comienzo. El disparo de Valverde no encontró unas manos como Dios manda y el rechace de Valles lo cazó Vinicius, al acecho en el área. Era la segunda aproximación de peligro tras una de Mbappé, habilitado con un envío de Trent marca de la casa. Lo repitió, aunque el francés voleó en fuera de juego. Pocos tienen en el fútbol el tiralíneas del inglés.

EFE

El regreso de Thiago Pitarch fue otra de las decisiones que sentaron bien al Madrid, junto a la alineación de Brahim, salvo por un error que pudo costarle al Madrid el empate. Lunin estuvo a nivel Courtois en la reacción. Repitió intervención poco después ante un remate de Antony. Pitarch ha sumado otros fallos, ante City o Bayern, algo que debe corregir. Tiene todo el tiempo por delante, si le dejan.

El empate de Bellerín

Pitarch y Brahim son jugadores de muy buen pie, pero, además, de un trabajo que el equipo necesita. Antony lo padeció, hasta el punto de pedirle perdón el canterano del Madrid. Valverde se benefició, al poder realizar más pases interiores de lo habitual. Cestero, Manuel Ángel, Diego Aguado y Javi Navarro ponían el color cantera al vestuario. El día después de Arbeloa, sin títulos, será una incógnita para ellos.

El Betis, que perdió a Bartra por lesión, se sacudió el tedio y acabó el primer tiempo con amenaza sobre la portería de Lunin, en su sitio. La crecida fue a más tras el descanso, con los cambios de Pellegrini, incluido Isco tras cinco meses ausente. El Madrid no era el mismo al sentirse apretado. El Cucho se sumó a las ocasiones de Antony o Fornals, pero ahí estaba el portero ucraniano hasta que Bellerín llegó para obtener el fruto que tanto había perseguido el Betis y dejar la Liga vista para sentencia.

Plasma rico en plaquetas, láser, radiofrecuencia y corrientes: así será el tratamiento "conservador" de Lamine para llegar al Mundial

Plasma rico en plaquetas, láser, radiofrecuencia y corrientes: así será el tratamiento “conservador” de Lamine para llegar al Mundial

Cerrada la puerta de la Liga y abierta la ventana del Mundial. Lamine Yamal, tras el lanzamiento de penalti que otorgó la victoria al Barça ante el Celta, sufrió una lesión en el bíceps femoral de la pierna izquierda que le impide participar en la Liga. Podría estar de baja durante un mes y medio, justo para llegar al campeonato de selecciones, que arrancarán dentro de 50 días. Lo previsible es que el delantero no esté en plenitud de condiciones para los primeros partidos del torneo. España debutará el 15 de junio contra Cabo Verde.

Luis de la Fuente respira aliviado y Hansi Flick se resigna a perder a su jugador más determinante. Al Barcelona, que acaricia el título de Liga, le restan seis encuentros, ante Getafe (mañana), Osasuna (2 de mayo), Real Madrid (día 10), Alavés (13), Betis (17) y Valencia (24).

El Barcelona aseguró ayer que Lamine seguirá un tratamiento conservador. Esta es la segunda lesión del extremo de Rocafonda en esta campaña. La anterior fue una pubalgia que le hizo perderse cinco partidos. Por cierto, que el Real Madrid también ha confirmado que Militao y Arda Güler sufren sendas lesiones en los bíceps femorales: el brasileño en la pierna izquierda y el turco, en la derecha. En el club del Bernabéu creen que ambos jugadores se perderán el resto de la temporada y son dudoso para el Mundial.

Los expertos en medicina deportiva sostienen que la lesión en el bíceps femoral es una de las más habituales en futbolistas, pero sobre todo en jugadores explosivos, como Lamine. «Este músculo trabaja al límite en acciones como el sprint o los cambios de ritmo. La clave de la recuperación de Lamine Yamal va a depender fundamentalmente del lugar en el que se localiza la lesión, siendo un caso mucho más problemático si esta rotura se sitúa cerca de la inserción del músculo con el tendón (unión miotendinosa)», advierte Luis García, fisioterapeuta y osteópata, responsable del área Fisioterapia en la Clínica iQtra Medicina Avanzada.

«De esta manera estaríamos hablando de unos plazos que podrían prolongarse entre cinco y ocho semanas, aunque en el deporte de élite estos plazos tratan de acortarse al máximo mediante tratamientos como el plasma rico en plaquetas (PRP), que aporta factores de crecimiento y ayuda a optimizar la reparación del tejido muscular, fisioterapia invasiva como la Electrolisis Percutánea Intratisular (EPI) o no invasiva con láser de alta potencia o radiofrecuencia; todas ellas encaminadas a mejorar la vascularización y el entorno biológico de la lesión», añade Luis García.

Este especialista apunta que el gran reto al que se enfrenta Lamine no es sólo la recuperación, sino evitar recaídas: «Los isquiotibiales, y el bíceps femoral es uno de los tres músculos que componen los isquiotibiales, tienen una alta tasa de recidiva si no se respetan los tiempos biológicos de curación y una correcta readaptación. Es necesario hacer un abordaje progresivo que combine control de la carga, trabajo de fuerza y una reintroducción gradual al gesto deportivo».

En este sentido coincide con el doctor Pedro Luis Ripoll, que apunta que esta lesión tiene un índice de recaída del 30%. «Hay que tener mucho cuidado. Hay que ser extremadamente precavidos con los plazos de la recuperación... No hay que meter presión al jugador», dijo en Radio Marca. El galeno también advirtió de que en esta temporada nueve jugadores del Barça han padecido lesiones en el bíceps femoral, y seis de ellos tuvieron recaídas.

Luis García recalca que la vuelta a la competición no debe marcarla el calendario, sino la funcionalidad del jugador: «Deberá regresar cuando haya ausencia de dolor, recuperación completa de la fuerza y capacidad para realizar esfuerzos máximos sin riesgo. Forzar una reincorporación precoz puede aumentar significativamente el riesgo de recaída y prolongar el tiempo total de baja».

Sin prisas, pues, con Lamine.

"Tratamiento conservador" para Lamine, que no volverá a jugar con el Barça esta temporada pero sí estará en el Mundial

“Tratamiento conservador” para Lamine, que no volverá a jugar con el Barça esta temporada pero sí estará en el Mundial

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Lamine Yamal podrá jugar el Mundial con España. No podrá participar en ninguno de los seis partidos que le quedan al Barça antes de terminar la Liga, pero sí estará a las órdenes de Luis de la Fuente el próximo 30 de mayo. Así lo ha comunicado oficialmente el Barcelona.

"Las pruebas realizadas han confirmado que el jugador del primer equipo Lamine Yamal tiene una lesión en el bíceps femoral de la pierna izquierda. El jugador seguirá un tratamiento conservador. Lamine Yamal se perderá lo que resta de la temporada y está previsto que esté disponible para la disputa del Mundial", dice el texto del club azulgrana.

El futbolista se lesionó en el minuto 40 del partido de este miércoles contra el Celta al lanzar el penalti que supuso el único gol del partido para su equipo, que venció (1-0) y mantiene la distancia de 9 puntos respecto al Real Madrid, con seis jornadas por disputarse.

Se alivia en parte el miedo que recorrió el Camp Nou cuando el futbolista, después de marcar, miró al banquillo, pidió el cambio y se tumbó en el césped ante la atónita mirada de sus compañeros. Después se levantó, caminó hacia el banquillo, recibió el abrazo de su entrenador, Hansi Flick, y se metió dentro del vestuario.

Tras pasar una mala noche, en la mañana de este jueves, pasadas las 11.00 horas, entraba en la ciudad deportiva del Barça, donde ha pasado las pruebas médicas pertinentes, que han puesto nombre a una lesión que ya se filtraba desde el propio club en la noche del miércoles. Aunque no hay confirmación oficial, los plazos hablan de una rotura muscular.

El problema ahora es para Luis de la Fuente, que recibirá el 30 de mayo, día del inicio de la concentración, a su estrella en los últimos días de su recuperación, lejos del ritmo competitivo con el que se supone que debía llegar. España tiene, antes de comenzar el Mundial (el lunes 15 de junio contra Cabo Verde), dos partidos amistosos, uno el día 4, sin rival y sede confirmados, y otro el día 8, contra Perú en la ciudad mexicana de Puebla.

Las salidas de tono de Lamine: del Madrid 'roba y se queja' al inexplicable enfado tras la victoria crucial ante el Atlético

Las salidas de tono de Lamine: del Madrid ‘roba y se queja’ al inexplicable enfado tras la victoria crucial ante el Atlético

Actualizado

A Hansi Flick no le disgusta que alguno de sus jugadores se marche enfadado del campo. Ya sea después de una sustitución o si, simplemente, no le han salido las cosas. Por eso, no es nada raro que el técnico del Barcelona restara trascendencia a los malos humos con los que Lamine Yamal dejó el césped del Metropolitano tras el ajustado triunfo de los suyos en la noche de este sábado.

De hecho, ni celebró el 1-2 marcado por Lewandowski. «No sé exactamente que pasó, pero creo que fue un partido cargado de emociones. Lamine lo dio todo. No todo fue perfecto, pero lo intentó todo. Creo que es por eso por lo que estaba enfadado», aseguró el técnico en la sala de prensa. "No tuvo la suerte de marcar, pero volverá", había dejado caer poco antes ante las cámaras de DAZN.

Desde luego, no es la primera vez que Lamine Yamal se enfurruña en el césped. Este mismo curso, por ejemplo, ya se lo llevaron los demonios un par de veces cuando su entrenador decidió sustituirlo. La última vez, en los instantes finales de un duelo ante el Rayo Vallecano en casa, partido en el que los azulgrana se impusieron gracias a un solitario gol de Araujo. "Siempre igual, siempre a mí", fueron algunas de las palabras con las que, visiblemente enojado, se despachó una vez en el banquillo.

En cuanto a quién era el destinatario, pues división de opiniones. Algunos creen que era un reproche a su técnico por el cambio. Otros, que lamentaba que el árbitro le hubiera sacado tarjeta amarilla justo antes del cambio.

Frente al Levante, en un partido que acabó con triunfo azulgrana por 3-0, tampoco aceptó nada bien que Roony le tomara el relevo. Sobre todo, muy posiblemente, porque tampoco le salieron las cosas. "Es normal. Entiendo que esté enfadado, no entendería que estuviese contento", señaló entonces Flick para defenderlo.

Los problemas con Lewandowski

Que, pese a su juventud, Lamine tiene un carácter fuerte y una ambición tremenda es algo innegable. En el curso 2023-24, Lewandowski le recriminó un mal pase y casi saltaron chispas. Al final, tras unos instantes, ambos zanjaron cualquier polémica con un abrazo sobre el mismo terreno de juego. Todo eso queda muy lejos. Ahora, hasta se cruzan chascarrillos. En algún entrenamiento, incluso ha llegado a llamarle el abuelo, en tono jocoso.

El delantero internacional español tiene dificultades para metabolizar el éxito alcanzado a tan temprana edad. Pese a que ha ido tomando algunas decisiones personales para verse menos sobreexpuesto en la redes sociales, aún necesita aprender a gestionar mejor su carrera. También su comportamiento sobre el terreno de juego y la relación con sus compañeros.

Cómo no, su enfado tras la derrota frente al Real Madrid en el clásico del pasado mes de octubre también fue monumental. En los días previos, se había despachado con unas declaraciones que no hicieron ni pizca de gracia en el entorno madridista y Carvajal, por ejemplo, le recriminó en público ese hecho. Entonces, los blancos lograban abrir una brecha de cinco puntos con su rival que escalaría posteriormente hasta los siete que, ahora, tienen de ventaja los de Flick con respecto al conjunto de Álvaro Arbeloa tras una victoria frente al Atlético que dejó un par de sustos.

Ronald Araujo, en este caso, estará en disposición de jugar este miércoles, en la ida de los cuartos de final de la Liga de Campeones, en el Camp Nou, de nuevo frente al Atlético de Madrid, mientras que Marc Bernal, por su parte, sufre un esguince de tobillo y podría estar un par de semanas de baja.