El Madrid vence al Oviedo en el partido del plebiscito y del silbado regreso de Mbappé

El Madrid vence al Oviedo en el partido del plebiscito y del silbado regreso de Mbappé

Los inquilinos de un vestuario desnortado, en el paredón, esperando el castigo por su indolencia en un final de curso deprimente. El juicio por los despropósitos marcó el regreso del Madrid al Bernabéu. Un retorno sellado con una victoria sin brillo ante un Oviedo colista y también carente de ambiciones.

El escaso morbo del partido de los frustrados (subcampeón y primer descendido) radicaba en conocer los veredictos sobre las dimisiones de Mbappé y el combate de Tchouaméni. Indiferencia para el centrocampista y silbidos para el delantero, al que Arbeloa escondió en el banquillo en el inicio.

Arrancó el duelo con un volumen alto de decibelios en la presentación de los jugadores y con un 11 de Arbeloa inédito. Recuperó a Courtois y repescó a Alaba, Carreras y Mastantuono. Apostó por Camavinga, que comenzó el partido disgustado con Didier Deschamps para la exclusión del Mundial.

Arbeloa, en su penúltima cita en el feudo blanco, se olvidó, una vez, más de Carvajal y otorgó descanso a Rüdiger y Bellingham. El inglés jugó en el segundo periodo. Tampoco Almada tuvo consideración con Santi Cazorla, otro histórico, que agota las últimas citas y que volvió a ser suplente. Eso sí, el internacional recibió el abrazo de Arbeloa, ex compañeros en la selección, y el aplauso del público cuando salió tras el descanso.

En ese entorno extraño por la decepción y la falta de intensidad empezó el Madrid, con arreones de Vinicius, amagos de regates de Mastantuono, errores de Camavinga y lanzamientos de Trent. El inglés firmó la primera ocasión, en el minuto 20, con un disparo que rozó la escuadra izquierda de la portería de Escandell. Brahim también lanzó desviado a la media hora.

El Oviedo cargaba su juego por su banda izquierda, donde Thiago Fernández intentaba aprovechar la posición adelantada de Trent. Nacho Vidal asustó a Courtois con un remate en el área que se escapó por alto y que los ovetenses reclamaron penalti de Asensio.

El juego pastoso lo desatascó Gonzalo al filo de descanso con un lanzamiento en el borde de área precedido de un gran reverso. Quinto tanto del canterano en la temporada. Para el madrileño, el encuentro sí tenía interés: figura en la pre lista de Luis de la Fuente.

En el segundo acto, el Oviedo perdonó un par de ocasiones antes de la reaparición de Carvajal y la pitada a Mbappé, que jugó los últimos 20 minutos, y del gol marcado por Bellingham que cerró el encuentro del plebiscito del Bernabéu.

Ballerini vence en el peligroso pavés de Nápoles antes de afrontar la criba del coloso Blockhaus

Ballerini vence en el peligroso pavés de Nápoles antes de afrontar la criba del coloso Blockhaus

Jornada inolvidable para Davide Ballerini, el italiano que estrenó palmares en el Giro de Italia. El rodador del Astana impuso su velocidad en una peligrosa llegada en Nápoles. El firme adoquinado y resbaladizo por el agua provocó una caída a falta de 400 metros para el final, que afectó, entre otros, a Paul Magnier, Orlius Aular y Jonathan Milan. El italiano superó en en el tramo final de un sprint en rampa al belga Jasper Stuyven. El portugués Afonso Eulalio sumó su segunda jornada de líder. El navarro Igor Arrieta, el heróico vencedor en Potenza, mantiene la segunda plaza.

En la capital del Vesubio, el pelotón del Giro selló una jornada de transición, víspera de la primera cita selectiva de la carrera, con el ascenso y final en Blockhaus, el coloso de los Abruzzos. Fue un día grato para el veterano Ballerini (31 años) que volvió a servir de escaparate para los meritorios. Y es que en este Giro en el que nadie cuestiona la jerarquía de Vingegaard y las caídas eliminan a candidatos al podios, los ciclistas necesitados de reconomiento público aprovechan las ocasiones. Diego Pablo Sevilla, sin victorias en su palmarés, lidera la clasificación de Montaña, Arrieta se estrena con triunfo en una grande, Afonso Eulalio se viste de rosa por primera vez, como antes hizo el uruguayo Thomas Silva.

Este jueves, en esa pugna entre los necesitados apareció un cuarteto que intentó la aventura lejos de pelotón. Los italianos Vergllito, Marcellusi, Tarozzi y Bais se fugaron a falta de 100 kilómetros para la llegada. Una fuga castigada por la lluvia y condenada al fracaso pero que consiguió la cuota publicitaria anhelada por los patrocinadores de los equipos.

El póquer de corredores fue neutralizado cuando restaban 37 km para la clausura. El Lidl-Trek de Milan, el Soudal de Magnier y el Unibet Rose de Dylan Groenewegen tomaron la cabeza en las tierras de los alrededores Vesubio y no aflojaron en el ritmo hasta la misma meta de Nápoles, situada en una pequeña zona de pavés, junto al puerto. Un sprint en rampa en el que Ballerini se aprovechó del desconcierto por una caída para sumar su primer triunfo en la Corsa Rosa y el segundo de la temporada, el anterior fue en el Tour de Turquía

Una jornada que precedió al gran examen de este viernes, con una etapa de 244 kilómetros, con final en la cima de Blockhaus, un puerto de más de 13 km y 8,4% de pendiente media. Una cúspide inolvidable para Eddy Merckx. Ahí, el belga, el 31 de mayo de 1967, ganó su primera etapa en una de las tres grandes rondas. Entonces contaba con 21 años y sólo destacaba como clasicómo. Este viernes, todos los ojos puestos en Vingegaard y en Arrieta, que sueña con la maglia rosa.

El Bernabéu, en el partido más triste, enjuicia a Florentino, Arbeloa y al vestuario dividido

El Bernabéu, en el partido más triste, enjuicia a Florentino, Arbeloa y al vestuario dividido

Juicio en el partido de la amargura. El público del Bernabéu dicta sentencia este jueve tras la sucesión de escándalos en un vestuario dividido, la decepción por una temporada frustrante y la insólita comparecencia de un presidente que denuncia una confabulación contra el madridismo.

Después de la derrota en el Camp Nou y del segundo título consecutivo del Barça en la Liga, el equipo de Álvaro Arbeloa teme una bienvenida hostil, como aquella en el encuentro ante el Levante. El el palco también recelan con una escala alta de decibelios.

En el aspecto meramente deportivo, la cita contra el Oviedo queda en un segundo plano, uno juega con la decepción de perder el campeonato, y el otro, con la certeza de la pérdida de categoría. El morbo radica en conocer cómo el estadio responde ante la indolencia de unos jugadores señalados por sus peleas y escaso compromiso con el grupo. Muchas miradas se dirigirán hacia Tchouaméni tras su enfrentamiento con Valverde, que acabó con el uruguayo en un hospital y fuera de los terrenos de juego por dos semanas por un traumatismo craneoencefálico.

Pero el más esperado es Kylian Mbappé, tras su escapada a Cerdeña y su ausencia en el duelo contra el Barcelona por su dolencia muscular. El francés se ha entrenado con el grupo en las dos últimas jornadas y, salvo cambio imprevisto, estará listo para recibir al colista de Primera. Otra asunto es si Arbeloa cree oportuno colocar al máximo goleador del equipo en el 11 titular. En la conferencia de prensa del miércoles no despejó las dudas: «Kylian tendrá minutos para demostrar su compromiso con el club y a pesar de esas cuatro tarjetas intentar jugar estos tres partidos que quedan».

El técnico insistió en que no quiere hablar sobre su futuro y la previsible vuelta de Mourinho y, una vez más, apeló a la unidad del grupo: «Siempre he dicho que el Madrid es más fuerte cuando su afición y el equipo están juntos. Así ha sido durante la historia, somos una familia. Siempre volvemos, el Madrid siempre vuelve».

Arbeloa también incidió en que a pesar de las últimas derrotas no se puede tirar la toalla. «La exigencia es muy grande, no nos conformamos nunca. Perder duele, más que a otros clubes. Volveremos a ganar con el apoyo de nuestra afición. Hay una doble vara de medir, siempre ha estado ahí. Llevamos dos años sin títulos, otros llevan muchos más. ¿Cuántos han ganado las Champions que tenemos nosotros? Y se pone en tela de juicio la estabilidad del club. Pero el socio no es tonto, entiende y le duele este maltrato», exclamó.

Para el penúltimo partido de la temporada en el Bernabéu (la clausura será el día 23 ante el Athletic) será duda Dean Huijsen, recientemente recuperado de una gripe. Carvajal, que ha superado la lesión producida por un golpe en un dedo de un pie, podría disponer de algunos minutos. La despedida aguarda al capitán y referente de la cantera.

El Madrid tendrá enfrente a otro equipo depresivo. El colista Oviedo afronta los tres últimos partidos sabiendo que ya ha descendido de categoría. En su primera visita al estadio del Madrid en los últimos 25 años, intentará dar una alegría a su afición. Un asunto de orgullo y respeto. «Quedan tres partidos y representamos a un club muy prestigioso y a una hinchada muy fiel, hay que tratar de ganar en el Bernabéu para mitigar esa tristeza. Se merecen todo por el respaldo permanente a los jugadores», señaló el técnico Guillermo Almada.

El ecuatoriano Narváez gana la cuarta etapa de un Giro que habla español

El ecuatoriano Narváez gana la cuarta etapa de un Giro que habla español

Regreso a casa, cambio de escenario y nuevo líder para un Giro muy intenso. Después del tríptico por tierras búlgaras, la ronda regresó a la bota con una etapa ganada por el ecuatoriano Jhonatan Narváez (UAE), que se aprovechó del trabajo realizado por el Movistar en una jornada en la que el uruguayo Thomas Silva (Astana) perdió la maglia rosa. El nuevo líder es el local Giulio Ciccone (Lidl-Trek).

La etapa de este martes arrancó en Catanzaro, la capital de Calabria, entre el mar Jónico y la meseta de la Sila, en el punto más estrecho de la península italiana, con la mirada puesta en el primer puerto de entidad de la ronda, Cozzo Tunno (15 kilómetros y 6% de pendiente media), a 58 km de la meta, que como estaba previsto, decantó el rumbo de la carrera.

El Movistar fue el que tomó la iniciativa en el ascenso. García Cortina y Nelson Oliveira tomaron la cabeza y fragmentaron en pelotón. Esa labor de desgaste estaba encaminada a eliminar al mayor número posible de velocistas, para que Orluis Oular tuviera menos competencia en la meta de Cosenta, con un recta final de 450 metros y una pendiente del 3,7%. Entre los primeros en descolgarse figuraon Jonathan Milan, Paul Maginer y Thomas Silva.

El empuje de la escuadra española también hizo daño a Egan Bernal (Ineos), que perdió contacto con el grupo cabecero, pero que luego pudo conectar haciendo un esfuerzo extra.

En esa acometida del Movistar también participó el Visma de un Jonas Vingegaard que se presentó en la salida con el disgusto por la retirada de Wilko Kelderman por las consecuencias de la caída del sábado. El neerlandés, tercero en el Giro de 2020, era el lugarteniente del danés y la segunda apuesta del Visma para la general. Demasiadas bajas de cazaetapas y candidatos al top-ten (Yates, Vine, Buitrago, Soler...) en sólo cuatro jornadas.

Los gregarios de Vingegaard y del Movistar estiraron tanto la cuerda,que al final la etapa se resolvió entre un grupo de 40 unidades. El líder Silva cedió más 10 minuto.

Entre los fugados, el mejor colocado en la general era el italiano Ciccone, del Lidl-Trek, que también colaboró con Movistar y Visma. A la expectativa se quedó el UAE, que sólo asomó en los últimos dos kilómetros, con un salto de Jan Christen y el acelerón final de Narváez, que superó a Aular, Ciccone y Ben Turner. Un Giro para Hispanoamérica.

Sevilla, el 'agricultor' madrileño que reina en la Montaña y en las escapadas del Giro: ''Es un sueño, me he dejado ver y he dado visibilidad al equipo''

Sevilla, el ‘agricultor’ madrileño que reina en la Montaña y en las escapadas del Giro: ”Es un sueño, me he dejado ver y he dado visibilidad al equipo”

Sabe cabuchear el terreno para sembrar ajos, cosechar espárragos, levantar surcos con el azadón y plantar lechugas y cebada. El rey de la Montaña del Giro de Italia aprendió a cultivar cuando era un crío y ayudaba su padre en las fértiles tierras de San Martín de la Vega, regadas por el Jarama. El sacrificio propio del agricultor ha moldeado a Diego Pablo Sevilla. El madrileño ha tenido que esperar hasta los 30 años para recoger los frutos de una labor ardua. Su reconocimiento ha llegado en los verdes campos de Bulgaria, donde arrancó la Corsa Rosa, que este martes regresa a la actividad tras su primera jornada de descanso.

El espíritu aventurero de Sevilla ha acaparado los focos en este Giro. Una rentable visibilidad para su equipo, el Polti VisitMalta. En las tres primeras etapas disputadas en Bulgaria siempre ha estado escapado. Él se siente más cómodo en solitario que en el pelotón. En la jornada inaugural saltó tras el banderazo de salida y se marchó junto al italiano Manuel Tarozzi, estuvieron fugados durante 124 kilómetros. En la segunda etapa adoptó idéntica estrategia y abandonó el grupo junto a Mirco Maestri, su compañero en el equipo. Casi 200 kilómetros de una aventura que finalizó a falta de 27 km, poco antes de la caída que obligó a abandonar a Marc Soler, Adam Yates y Jay Vine y de la primera ofensiva de Jonas Vingegaard. Siguió el mismp patrón el pasado domingo, escoltado por Tarozzi (otra vez) y por el también italiano y compañero Alessandro Tonelli. El trío estuvo fugado 174,6 km y fue neutralizado a sólo 400 metros de la meta, en Sofía. En total, el español ha estado fugado 493 km, más del 90 % del tiempo de la carrera.

La combatividad del madrileño le ha otorgado la maglia azzurra que distingue al líder de la clasificación de la Montaña. Ha coronado en primera posición cinco de los seis puertos disputados en Bulgaria, suma 42 puntos, muy por delante de los 12 de Tarozzi y de los nueve de Vingegaard. Una primera plaza que ensalza la figura de un corredor que estudió Grado Superior de Técnico Superior en Animación de Actividades Físicas y Deportiva (TAFAD) y se formó en la academia de Alberto Contador. Destacó en el ciclocross y desde juvenil ha estado unido a la estructura del grupo del campeón pinteño, una escuadra que en los últimos años ha estado patrocinada por Specialized, Polartec, Kometa y Polti VisitMalta.

Sevilla se estrenó como profesional en 2018 y en su palmarés no figura ningún triunfo. Esta temporada ganó la clasificación de la Montaña de la Tirreno-Adriático.

El propósito del madrileño y de la dirección técnica del equipo es conservar la maglia azzurra hasta el próximo viernes, con la irrupción de primer final en alto. «Llevar el maillot de la Montaña es un sueño. Ganar este Premio será difícil, pero hasta ahora nos estamos dejando ver, dando visibilidad al equipo y a los sponsors, que creo que es algo importante», dice el ciclista madrileño. Alberto Contador, en Eurosport, ha añadido: «Hemos hecho cálculos y creemos que puede llegar como líder de la Montaña hasta la etapa del Blockhaus». El nuevo reto de Sevilla, el agricultor del Giro.

El Giro, con la salida en Bulgaria y la inesperada repercusión de un líder uruguayo, amplía su escenario global

El Giro, con la salida en Bulgaria y la inesperada repercusión de un líder uruguayo, amplía su escenario global

«¡Histórico¡ el uruguayo Thomas Silva gana la segunda etapa del Giro», publicaba Montevideo.com. «El padre de Thomas Silva: ya está, ya no me lo puedo pedir más», titulaba El Observador. La prensa charrúa despierta al ciclismo y los responsables de la Corsa Rosa se congratulan con la suma de un nuevo mercado audiovisual. El triunfo y liderato del ciclista del Astana es una bendición para los cazadores de audiencias, como antes lo fueron las victorias del ecuatoriano Richard Carapaz o del colombiano Egan Bernal.

Para saber más

La apertura de nuevos escenarios en Hispanoamérica sirve para fortalecer la comunidad ciclista y multiplicar el seguimiento de un Giro de Italia que arrancó con Jonas Vingegaard como gran reclamo y que este lunes afronta su primera jornada de descanso. El martes, la ronda se reanuda en Italia, con una etapa llana de 144 kilómetros entre Catanzaro y Cosenza.

La ronda organizada por RCS Sport extendió sus fronteras con la Grande Partenza en Bulgaria. La serie de tres etapas, que concluyó ayer con la victoria de Paul Magnier en la meta de Sofía, ha servido para abrir cobertura en los países de Europa del Este.

La organización y los broadcasters de la carrera hablan de una «difusión global sin precedentes», con emisiones en directo en Europa, América, Asia y Oceanía a través de RAI, Eurosport, HBO Max, TNT Sports, ESPN, SBS, JSports y otras plataformas. Warner Bros. Discovery, propietario de Eurosport y HBO Max, informó de que el ciclismo italiano ya tuvo un crecimiento muy fuerte en 2025 en streaming y redes sociales. El grupo renovó los derechos del Giro hasta 2029 precisamente por ese crecimiento internacional.

En Italia, la RAI ha publicado cifras en las que se apunta un share del 18% y de más de 8,5 millones de consumos digitales en RaiPlay. En Reino Unido e Irlanda, TNT Sports y HBO Max han reforzado la cobertura de 2026 con más de 100 horas en directo y programas especiales.

«El Giro no sólo se disputa en la carretera. Su universo digital sigue creciendo, ofreciendo a los aficionados una experiencia cada vez más inmersiva e interactiva», señalan desde el departamento de Comunicación de la prueba. «Desde la web oficial, la app, con cobertura en directo multilingüe y contenido exclusivo, las redes sociales, las plataformas de videojuego e iniciativas de participación de los fans, el Giro se convierte en una historia continua», añaden.

Los aficionados también pueden participar en plataformar interactivas de juegos, creando sus propios equipos y apostando sobre los ganadores de cada etapa. «Este año, el Giro ha entrado en una nueva dimensión con el debut en el videojuego Fortnite, con la incorporación de un mapa oficial inspirado en icónicas etapas», aseguran dese la ronda italiana.

Innovar para seguir creciendo.

Miguel Pardeza, el ex futbolista que tiene 15.000 libros y publica su tercera novela: ''¿Intruso? Escribir no es potestativo de una casta''

Miguel Pardeza, el ex futbolista que tiene 15.000 libros y publica su tercera novela: ”¿Intruso? Escribir no es potestativo de una casta”

Desde el ventanal de su despacho, en el séptimo piso de una urbanización de Valdebebas, se observa el tapiz verde del campo de golf de La Moraleja. La estantería de la pared rebosa libros. No hay balones, banderines o camisetas. Miguel Pardeza (La Palma del Condado, Huelva, 1965), el verso libre de La Quinta del Buitre, se abre camino como escritor. Acaba de publicar su tercera novela: Los últimos días de Alejandro Reig (Renacimiento). «Desde hace 10 años me aparté del fútbol y me centré en la escritura», dice el ex delantero del Real Madrid y del Zaragoza, que se estrenó en las librerías en 2016 con la novela Torneo (Malpaso), título adoptado de un programa de TVE de 1979 en el que fue elegido mejor jugador y le catapultó, con 14 años, a las categorías inferiores del Real Madrid. En 2020 publicó Angelópolis (Renacimiento), en la que narra el ocaso de un futbolista (él mismo) en el equipo mexicano del Puebla. Vive en Islantilla (Huelva) y Madrid. Es licenciado en Filología Hispánica y estudió hasta cuarto de Derecho..

No es habitual que un ex futbolista se dedique a la escritura.
Desde niño me gustó leer y escribir. Es algo innato, no me cuesta.
¿Es cierto que en su biblioteca tiene 15.000 libros?
Sí, más o menos. Los tengo repartidos entre Madrid e Islantilla. Claro que no he leído todos.
Torneo y Angelópolis estaban ambientadas en el fútbol. Los últimos días de Alejandro Reig es diferente, habla de las dudas de un escritor.
Las dos primeras eran autobiográficas, pero con fantasía. Torneo tiene que ver con los sueños de un chico que quiere jugar. Angelópolis va sobre la recta final de un jugador profesional. Quería narrar qué pasaba por las cabezas de ambos.
Esos libros representan el inicio y final de su trayectoria. Falta la etapa intermedia, la de éxito en el fútbol.
La parte intermedia de mi vida, la de los goles, los equipos, los títulos, la selección española, el Mundial que disputé... Todo eso se encuentra al alcance de cualquiera que acuda a la hemeroteca.
En Los últimos días de Alejandro Reig hay un cambio de temática, pero también se atisban apuntes biográficos: un abogado que quiere ser escritor y la ambientación en Islantilla...
Sí, hay un cambio. Con ello no quería cerrar cuentas, pero sí iniciar un nuevo ciclo en mi vida. Quería contar dos experiencias que podían transcender: la de un joven que quiere empezar a escribir y la de un viejo que ha dado por finiquitada su carrera, que vive retirado, amargado. Quería contar porqué entran en contradicción.Me interesaba contar porqué entran en contradicción. Lo ambienté en Islantilla porque yo necesitaba conocer bien el escenario y situarlo en un contexto extraordinario: un sitio de verano en otoño. En la novela llueve mucho, hace mal tiempo. La sucesión de tormentas que aparecen casa muy bien con lo que es el temperamento de Alejandro Reig.
¿La novela siguió un guion preconcebido o fue evolucionando, abriendo ventanas?
Yo no soy un escritor de planificación, ni de mapas, ni de guías. Tengo una idea en el origen. En este caso me imaginé a un escritor con dudas y otro que está de vuelta de todo. No tenía mucha más idea sobre la novela, ella fue descubriéndose.
¿Cuánto tiempo tardó en escribir la novela?
Dos años y medio. Escribo lento. Escribir 500 palabras al día me parece un éxito. Soy muy disperso, indisciplinado. No soy muy prolífico. Tardo mucho tiempo en corregir. En esta novela casi he tardado tanto en corregirla como en escribirla. Intentaba que la novela fluyera bien, que no sobrasen cosas.
¿Para usted escribir es algo innato?
Se aprende a escribir a lo largo del tiempo. Escribir no fue mi vocación original, pero desde niño tuve esa inquietud. Siempre me ha gustado más leer que escribir. No sufro escribiendo. Me divierte mucho, si no me divirtiese no escribiría. No creo que haya una necesidad de hacerlo, ni que una misión trascendente llame al escritor, no creo en esas paparruchas. Escribir es como cualquier otro trabajo. A mí me ayuda a pasar el tiempo, me entretiene, es un desafío permanente conmigo mismo.
¿Quién es su escritor referente?
Hay muchos, pero para mí, Ignacio Martínez de Pisón es el maestro de la narrativa. Leo a los autores clásicos, sigo a los escritores de ahora por estar al día, por curiosidad.
En su casa de Madrid apenas hay referencias a su pasado en el fútbol.
Me he ido alejando del fútbol de una manera gradual, en la medida que me he metido en los libros. Siempre quise ser futbolista, pero tuve claro que el fútbol se acabaría pronto y que debía estar preparado para hacer otras cosas. Me interesaba cerrar ese capítulo de mi vida, pero lo cierto es que me ha costado mucho, porque tras dejar el fútbol estuve seis años de director deportivo en el Zaragoza, cinco en el Real Madrid, colaboré con una agencia de representación... Al final tardé mucho tiempo en poner en práctica mi objetivo: sentarme y escribir. Esto lo hago desde hace 10 años y es lo que me gustaría hacer desde aquí hacía adelante.
¿Se puede vivir escribiendo?
Algunos sí, algunos no. Yo no podría, pero tengo los recursos que gané con el fútbol. Ese drama del escritor español está muy extendido, hay muy buenos escritores que malviven. Vender libos es muy complicado, excepto para los fenómenos, autores muy consagrados o los que hacen un género muy vendible. Los demás tiran como pueden.
Mientras que la mayoría de futbolistas, en concentraciones y viajes, jugaba a las cartas, usted leía ¿En el fútbol no se sintió un bicho raro?
No. Bueno, un poco raro siempre he sido. El mundo del fútbol es mucho más tolerante de lo que parece. A mí nadie me molestaba, ni nadie me decía nada. También leían gente como Jorge Valdano o Emilio Butragueño. Yo leo desde pequeño, para mí eso no era ninguna anomalía. Yo leía como jugaba.
¿La Quinta del Buitre tendría sitio en el fútbol actual?
Sí, el talento siempre tiene sitio, no tiene épocas.
Era el único no madrileño de La Quinta, el que tuvo que marcharse del Real Madrid debido a una gran competencia: Butragueño, Hugo Sánchez, Santillana, Juanito y Valdano. ¿Fue el desheredado del grupo?
No. Siempre tuve mucha suerte, eché los dientes en el Madrid y por varias circunstancias me tuve que marchar. Salí de aquí, pero en el Zaragoza gané tres títulos, fui internacional, pude jugar un Mundial. Me divertí mucho. Fui muy feliz en Zaragoza.
Estuvo algo desplazado en el fútbol y ahora le ocurre algo parecido en la literatura, donde algunos le ven como un intruso
Eso es inevitable. Siempre me he movido en tierra de nadie, ese ha sido mi sino. Con algunos amigos escritores ya lo he hablado, ese estigma de intruso lo voy a arrastrar siempre. Algunos pensarán en el jugador que he sido, otros pensarán que qué estoy haciendo ahora... Como si escribir fuera potestativo de una casta. Lo que hay que intentar es hacer las cosas bien, independientemente de donde provengas. Pero es inevitable que alguna gente piense que vengo de otro mundo y qué hago aquí. Como comprenderán, a estas alturas de mi vida esto me importa muy poco. Lo relevante es hacer las cosas bien y que lo que escriba tenga algún mérito, ese es mi objetivo. Si hago esto es porque, humildemente, creo que se pueden leer. No quiero superar a nadie, ni sentar cátedra de nada, ni escribir la obra perfecta. Para mí es una diversión, y si hay gente que comparte las cosas que escribo, pues bendito sea. Es una suerte poder hacer lo que te gusta. Me he empeñado en escribir libros, ya he escrito seis y pretendo seguir dando la paliza.
Además de sus tres novelas, tiene tres libros: uno de aforismos (La cola del cometa), otro sobre su vida (Teoría general del abandono) y otro de artículos (A pie cambiado), pero su debut en la escritura se produjo con un estudio del escritor y periodista César González-Ruano. ¿Por qué González-Ruano?
Fue por casualidad. Yo había acabado Filología, hice los dos años de doctorado y hablando con amigos surgió la figura de González-Ruano. Me llamó la atención que apenas hubiera obras sobre él, creo recordar que La escritura perpertua de Paco Umbral y poco más. Me parecía un personaje interesante, un buen escritor y que tenía una vida muy ajetreada, muy picaresca. Por todo eso me llamó la atención.
Usted también también tiene fama de pícaro, dentro y fuera del campo.
Risas. Yo creo que cualquier persona que tiene que salir muy joven de casa, como me sucedió a mí, que con 14 años me fui de La Palma del Condado a Madrid, tiene que desarrollar un cierto tipo de picardía para subsistir. La lucha por la vida es complicada, alguna picardía terminas por adquirir.
El clásico del (posible) alirón y de las peleas y traiciones que cuestionan la autoridad de Arbeloa

El clásico del (posible) alirón y de las peleas y traiciones que cuestionan la autoridad de Arbeloa

Rafael Louzán viaja a Barcelona con la Copa que distingue al campeón de Liga. Si el Real Madrid no gana este domingo en el Camp Nou, el presidente de la Federación Española entregará el trofeo al equipo de Hansi Flick. Si no es hoy, será la próxima semana. El Barça, un campeón en diferido.

Un empate le sirve a un equipo lanzado y que espera volver a contar con la eficacia de Raphinha. Enfrente estará un rival dividido por las peleas de unos jugadores que han manchado vergonzosamente la imagen del club. Un equipo al que se le cuestiona todo, hasta la autoridad de un entrenador que conoce su fecha de caducidad. Álvaro Arbeloa nunca se imaginó un final de temporada tan frustrante. El pasado domingo se salvó de hacer el pasillo al Barça, pero ahora acude a un campo con un público que se ha divertido durante toda la semana con la pelea entre Valverve y Tchouaméni.

Ayer, el entrenador salió en defensa de sus jugadores, asegurando que está muy orgulloso de ellos, porque han pedido perdón y asumido sus errores. También aclaró que él es responsable de no haber solucionado a tiempo este conflicto. No ha sabido gestionar bien a ese vestuario y eso lo refleja la contundencia con la que ayer criticó a un entorno nocivo: «Que se filtren cosas que han pasado en el vestuario me parece una traición para el Real Madrid y una deslealtad al escudo».

Pasar página

Arbeloa quiere pasar página, pero sabe que nada volverá a ser igual después de los últimos y lamentables sucesos. Una derrota humillante esta noche podría generar un clima de alta tensión para el partido del próximo jueves contra el Oviedo en el Bernabéu. Pitos contra los jugadores y el palco. Una situación que podría dulcificarse con una victoria en el Camp Nou. Para evitar el escarnio, Arbeloa confía en la reacción de un equipo al que regresa del recuperado Thibaut Courtois. También estará Tchouaméni, multado con 500.000 euros, pero no apartado de la disciplina deportiva. Mbappé, en el foco por su viaje con su novia a Cerdeña, ha entrenado con el grupo y viaja a Barcelona.

El desencanto del Madrid contrasta con la grata expectación que rodea al Barça, que busca proclamarse campeón de Liga por primera vez en un clásico. El club blanco ya lo hizo en la temporada 1931-32, hace 96 años. Entonces, un empate en Les Corts (2-2) propició la conquista del título. Todo listo para una fiesta en el campo en la que sólo faltará Lamine Yamal. El internacional español fue la única ausencia en el último entrenamiento de ayer. Estuvo trabajando en el gimnasio mientras continúa recuperándose de la lesión en el bíceps femoral de la pierna izquierda. Christensen, aún sin el alta médica, se entrenó junto a sus compañeros. También se ejercitó Raphinha, que podría disponer de minutos tras haber sido convocado en la última victoria ante Osasuna.

«Queremos ganar este título, sería el segundo consecutivo. No es algo normal en España, pero es nuestro objetivo. Sabemos perfectamente cómo queremos jugar y eso es lo que queremos ver», remató ayer Hansi Flick. Respecto a la pelea entre los jugadores del Madrid no quiso darle demasiada importancia. «Son cosas que pasan en todo el mundo. Me sorprendió un poco, pero al final no me importa, no es mi equipo», recalcó.

Bart Lemmen: el militar que abandonó las armas por la bici y que es el gregario de élite de Vingegaard en el Giro

Bart Lemmen: el militar que abandonó las armas por la bici y que es el gregario de élite de Vingegaard en el Giro

Jonas Vingegaard cruza la primera etapa del Giro en el puesto 76, unos metros por detrás llega el neerlandés Bart Lemmen (100), su compañero de equipo, el ciclista tardío que abandonó las armas por la bici. El rodador del Visma es el guardaespaldas preferido por todos. El campeón danés se siente seguro junto a su gregario.

Lemmen (Utrecht, octubre de 1995) es militar, comandante de las fuerzas aéreas de Países Bajos. Un oficial que hace tres temporadas cambió la disciplina del cuartel por el estrés del pelotón. Un corredor atípico por origen y formación. Desde pequeño apuntó maneras y se dedicó a competir a nivel amateur, pero hasta los 28 años no saltó al profesionalismo, para eso tuvo que prescindir de su actividad en una unidad especializada en protección de aeródromos.

Lemmen estuvo destinado en la base aérea de Volkel. Practicaba el ciclismo en su tiempo libre y destacaba como contrarrelojista. En 2021, un ojeador del equipo Volker Wessels le convenció para que se uniera a su grupo de aficionados. Fue cuarto en el Campeonato de ruta de Países Bajos en ruta y séptimo en el Tour de Eslovaquia. Unos resultados que llamaron la atención de los técnicos del Human Powered Health, que en 2023 le presentaron un contrato profesional. Doce meses después fichó por el Visma de Vingegaard.

Lemmen no fue un prodigio juvenil, ni acudió a una academia de ciclismo. Llegó a la élite con 28 años, 10 años después de lo que ahora es habitual. Con la potente escuadra neerlandesa ha competido en pruebas UCI World Tour. Esta primavera estuvo en la Volta a Catalunya, ganada por Jonas Vingegaard.

La disciplina

«Nunca pensé que podría dedicarme al ciclismo profesional. Para mí, la bici siempre fue un hobby, pero cuando me ficharon tuve que cambiar hábitos y nutrición y aprender rápido estrategias de carrera. La disciplina del ejército me ha servido muchísimo en mi actividad de ciclista, un deporte en el que es muy importante el trabajo en equipo y la resistencia mental», advirtió en el portal De Rode Lantaarn.

Desde el inicio, Lemmen se integró perfectamente en el Visma y sus buenos resultados llegaron de inmediato. Se estrenó en 2024 con una quinta plaza en el Tour Down Under, finalizó segundo en el Tour de Noruega y 30º en Critérium Dauphiné. En junio de ese año fue seleccionado para participar en el Tour de Francia, se unió a la expedición del Visma sólo cuatro días antes del inicio de la carrera para ocupar la baja de Sepp Kuss. Terminó en el puesto 70 y ayudó a Vingegaard en su pelea con Tadej Pogacar.

El neerlandés se ha convertido en un uno de los escuderos predilectos de Vingegaard, por eso ha sido elegido para este Giro. En la pasada edición de la Corsa Rosa, Bart Lemmen terminó en el puesto 42.

«Estoy acostumbrado a entrenamientos exigentes, a estructuras estrictas y trabajo en equipo. En carreras duras, esa mentalidad me permite resistir esfuerzos largos y situaciones límite», apunta. Unas características muy valoradas por sus directores y compañeros. Los técnicos creen que a sus 30 años todavía atesora margen de mejora porque empezó tarde en el ciclismo.

El joven francés Paul Magnier, primer líder del Giro tras ganar en una caótica 'volata'

El joven francés Paul Magnier, primer líder del Giro tras ganar en una caótica ‘volata’

Un sprint caótico dictó sentencia en la apertura en un Giro de Italia que promete emociones intensas. El velocista Paul Magnier (22 años) se anotó este jueves la primera etapa de la Corsa Rosa, con final en Burgas (Bulgaria), en la orilla del Mar Negro, y es el primer líder de una prueba en la que el danés Jonas Vingagaard es el favorito indiscutible.

El francés fue el más rápido en una llegada que resultó condicionada por una monumental caída a falta de 800 metros, que provocó que sólo una decena de corredores optara a la victoria. Entre ellos se encontraba Jonathan Milan (Lidl-Trek), que era el gran candidato a la victoria, pero el italiano se vio sorprendido por la potencia de Magnier, el estandarte de los nuevos sprinters. Entre los damnificados por la caída figuraron el neerlandés Dylan Groenewegen y el australiano Kaden Groves.

Magnier fue el más aclamado en Burgas, una ciudad adornada con los motivos rosas que distinguen a la ronda italiana. Para Bulgaria, acoger esta ronda por primera vez y durante tres días supone uno de los grandes retos deportivos de su historia. Un nuevo país disfruta de la Grande Partenza. En los últimos años, RCS Sport, empresa propietaria del Giro, ha apostado por salidas fuera de Italia: en 2025 partió de Albania, en 2022 de Hungría y en 2018 de Israel.

La jornada inolvidable para Bulgaria comenzó sin respiro. Tras el banderazo de salida en Nessebar, ciudad Patrimonio de la Humanidad, se fugaron el español Diego Pablo Sevilla (Polti) y el italiano Manuele Tarozzi (Bardiani), que llegaron a tener una renta cercana a los dos minutos. El madrileño se mostró muy combativo y se hizo con los puntos suficientes para liderar el Gran Premio de la Montaña. Ambos fueron cazados a falta del 23 km para la meta. El equipo Soudal, liderado por Magnier, asumió la cabeza del pelotón y no la soltó hasta el decisivo último kilómetro, en ligera pendiente y con una carretera ancha que propició unos peligrosos bandazos y cambios de dirección que ocasionaron la primera caída del Giro.

Un día accidentado en el que Jonas Vingegard quedó escondido en el seno del pelotón. El danés, además de asumir las responsabilidad de ser el rival a batir de la carrera, tiene tiempo para promocionar campañas altruistas y humanitarias. Este jueves, antes de la salida de la etapa, apareció con el dedo anular de la mano pintado de rojo. En un vídeo difundido por el Visma en sus redes sociales, el danés explicaba la razón de esta iniciativa: "Es por una buena causa. Es para denunciar la condiciones de los niños en Dinamarca. Uno de cada seis niños sufren abuso mental o físico por parte de sus padres. Así que queremos luchar contra eso. Cada niño necesita tener buenas condiciones en casa. Creo que es un tema importante" .

Este sábado se afronta la segunda de las tres jornadas por carreteras búlgara. Es la etapa más larga: 221 kilómetros. Sale de Burgas, termina en la medieval de Veliko Tarnovo e incluye tres ascensiones de tercera categoría. La última, camino del Monasterio de Lyaskovets, tiene una longitud de 3,5 km y una pendiente media del 7,5%. Se encuentra a sólo 11 km de la meta, por lo que el pelotón llegará fraccionado.