Hakimi pide el sobreseimiento de su acusación de violación y presenta una carta de Mbappé en favor de su defensa

Hakimi pide el sobreseimiento de su acusación de violación y presenta una carta de Mbappé en favor de su defensa

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El defensa marroquí del PSG Achraf Hakimi acudió este viernes al tribunal de Versalles, a las afueras de París, para solicitar el sobreseimiento de la acusación de violación que pesa contra él desde 2023, para lo que aportó una carta firmada por Kylian Mbappé en favor de la defensa del que era su compañero de equipo.

El ahora jugador del Real Madrid precisa en esa misiva su testimonio inicial, que sirvió a la instructora para ordenar en febrero pasado el envío de Hakimi ante un tribunal para que sea juzgado por violación, delito por el que está acusado por una joven.

A ocho días de la final de la Liga de Campeones que el PSG disputará contra el Arsenal, en la que Hakimi apunta a titular pese a que sale de una lesión, el marroquí acudió al tribunal ante el que ha apelado la decisión de enviarle a juicio. La decisión sobre ese recurso será anunciada el 19 de junio, cuando Hakimi se encuentre con Marruecos en pleno Mundial de Estados Unidos, México y Canadá.

Al término de la audiencia, la abogada del defensa, Fanny Colin, confirmó que han presentado nuevos elementos para pedir el sobreseimiento. Fuentes próximas al caso indicaron que, en particular, se trata de la carta de Mbappé, en la que matiza el testimonio que dio ante los investigadores el 14 de abril de 2023.

Entonces, el delantero, amigo personal de Hakimi, aseguró que el marroquí le había confesado que había besado a la joven y que le había tocado "partes íntimas", sin haber sentido en ningún momento rechazo de su parte.

Esas palabras figuran en el auto de envío a juicio del jugador como un elemento más, ya que la magistrada instructora consideró que confirmaban el testimonio de la denunciante y negaban el de Hakimi. En su escrito, Mbappé matiza que se refería a "partes íntimas", y no "sus partes íntimas", sin precisar si se trataba de órganos sexuales. Se trata de un matiz que no ha convencido a la abogada de la denunciante, Rachel-Flore Pardo, que duda de que una persona pueda utilizar la expresión "partes íntimas" sin que tenga un trasfondo sexual.

En declaraciones a la prensa, la letrada se sorprendió del matiz aportado por Mbappé y recordó que en su interrogatorio hace tres años expresó "espontáneamente" que Hakimi le había dicho que había acariciado sus "partes íntimas". Pardo criticó, además, la benevolencia con la que está siendo tratado Hakimi, en contraste con la dureza empleada con representantes del mundo del espectáculo, como sucede ahora en Francia con el cantante y actor Patrick Bruel, al que están pidiendo que anule todos sus conciertos tras haber sido acusado de violación.

"Los jugadores de fútbol gozan de cierta inmunidad. Es un mundo esencialmente masculino y la lucha contra la violencia sexual todavía no ha comenzado. Pero lo hará", dijo la abogada, que recordó que tres magistrados han considerado que hay elementos para que Hakimi se siente en el banquillo de los acusados.

La denunciante acudió el 25 de febrero de 2023 a Boulogne-Billancourt, a las afueras de París, al domicilio de Hakimi, con quien mantenía contacto por medio de las redes sociales desde hacía más de un mes. Según su denuncia, el futbolista la besó en los labios pese a su rechazo, le levantó la ropa y le besó los senos e incluso le introdujo los dedos en la vagina, a pesar de su resistencia.

La chica, entonces de 24 años, señaló que consiguió deshacerse de su agresor de una patada y envió un mensaje a una amiga, que acudió a buscarla. Hakimi ha negado desde el principio cualquier acto de penetración, admitiendo únicamente abrazos mutuos e intercambios de besos consentidos.

El jugador consideró "injusta" la decisión de enviarle a juicio mientras que el club no ha emprendido ninguna medida en su contra amparándose en la presunción de inocencia.

Marc Márquez después del estremecedor accidente sufrido por su hermano Álex y Johann Zarco: "Hoy solo doy gracias"

Marc Márquez después del estremecedor accidente sufrido por su hermano Álex y Johann Zarco: “Hoy solo doy gracias”

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Las imágenes que pudieron verse en el circuito de Montmeló en el Gran Premio de este pasado fin de semana son de esas que le hielan la sangre a cualquiera. El accidente de Álex Márquez, que acabó con su moto volando por los aires para caer al suelo hecha pedazos, y la caída de Johann Zarco, con su pierna atrapada en la montura de Pecco Bagnaia, hicieron que presagios muy feos cruzaran por la mente de cualquier aficionado que estuviera viendo la carrera.

Con el paso de las horas, y una vez ambos fueron sometidos a chequeos más amplios en el Hospital General de Cataluña, la sensación fue de tremendo alivio. Al final, ninguno de los dos deberá afrontar consecuencias del todo irremediables, pese a la aparatosidad que mostraron los dos percances que vivieron en la pista.

"Hoy solo doy gracias". Esa frase fue todo lo que compartió Marc Márquez a través de sus redes sociales este mismo domingo una vez, muy posiblemente, ya le habían informado de cuál era el estado en el que se encontraba su hermano. Álex dejó este lunes el Hospital General de Cataluña, donde fue sometido a una intervención para colocarle una placa en la clavícula derecha, por su propio pie, con un collarín rígido para cuidar su séptima vértebra cervical, fracturada también a causa de su accidente en Montmeló, y el pulgar en alto.

La espectacularidad del incidente, que podría haber tenido un final mucho peor si el de Cervera hubiera impactado con el muro tras perder el control de su moto, caló hondo en el paddock. Muchos, como Fabio Quartararo, no ocultaron su conmoción. "No es fácil volver a salir después de haber pasado bajo el puente en la curva 10 y haber visto a Álex en el suelo", señaló el francés en declaraciones recogidas por los medios oficiales del Campeonato del Mundo de MotoGP.

El impacto de las imágenes

"No quieres volver a salir. Tenía la piel de gallina, lo vi todo, las piezas, los neumáticos y la moto volando. No fue fácil, pero forma parte de nuestro trabajo hacerlo", insistió el francés al término de la prueba. Diogo Moreira, compañero de equipo de Johann Zarco, por su parte, señaló que prefirió no ver las imágenes del accidente del francés, para mantener así su concentración al máximo.

El propio Zarco, desde el hospital, dejaba el pasado domingo palabras más o menos tranquilizadoras. "Llevo un collarín, pero lo que hace es más molestarme que otra cosa. Sobre todo, es la rodilla, los ligamentos, pero el fémur no está roto. Tengo una pequeña fractura al final de la fíbula, en la parte exterior de mi tobillo izquierdo", compartió a través de sus redes sociales. "Estoy más asustado que herido, podríamos decir", sentenció.

Según señaló el equipo Honda, Zarco fue dado de alta este lunes al mediodía y, a partir de ahora, seguirá con su recuperación en casa, en Francia. A partir de este mismo martes, empezará a trabajar en Lyón con el doctor Bertrand Sonnery-Cotte, especialista en lesiones de rodilla y famoso por haberse hecho cargo de la recuperación de futbolistas afectados por problemas con esta articulación, como Kylian Mbappé, Karim Benzema, Zlatan Ibrahimovic o Mouctar Diakhaby.

"Ahora mismo, puedo decir que estar en Mugello y Hungría es básicamente imposible. Los milagros siempre pueden ocurrir, pero no preveo que Johann pueda estar en la pista en las dos próximas carreras. Sabremos más cuando el especialista nos dé su diagnóstico", señaló Lucio Cecchinello, director del equipo japonés, durante los tests que se llevaron a cabo a largo de este lunes en el circuito de Montmeló.

El Sevilla seguirá en Primera pese a perder ante el Real Madrid, que se impuso con un gol de Vinicius

El Sevilla seguirá en Primera pese a perder ante el Real Madrid, que se impuso con un gol de Vinicius

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El Real Madrid, con Carvajal como titular, venció al Sevilla FC (0-1) con un gol de Vinicius precedido de un codazo no pitado de Mbappé a Carmona. El francés, que volvió a salir de inicio, tuvo el 0-2 en la segunda parte, pero se durmió ante Vlachodimos cuando encaraba solo la portería.

Sevilla FC y Real Madrid se enfrentaban tras una semana agitada de puertas hacia dentro. Cada uno con su cruz. Sergio Ramos encabezando una oferta para comprar el club donde debutó y Florentino Pérez desencadenado convocando elecciones y protagonizando una rueda de prensa noventera. Álvaro Arbeloa y Luis García Plaza apuran su estancia en los banquillos en estas dos jornadas que serán como las últimas horas en el after. Tras la puerta, la luz del día y el bajón de regreso a casa.

En el minuto 4, Courtois voló para desviar a saque de esquina un disparo de Oso. El Sevilla, mecido por un Ramón Sánchez-Pizjuán rojo e infatigable, marcaba el ritmo del partido. Presionaba, finalizaba jugada e incomodaba a un Madrid que buscaba a Vinicius como un niño a su juguete. Con esa puerilidad. Con esa fuerza minúscula. A falta de fútbol, un codazo de Mbappé a su marcador abrió el camino del gol para los visitantes.

Recibió el francés en el área y, al dormirla con el pecho, extendió los brazos, impactado con Carmona, que cayó al suelo desplomado. Sin defensa, fue más sencillo ceder el esférico a Vini Jr. que, con suavidad y mirando de reojo al árbitro, la acomodó al palo izquierdo de un vencido Vlachodimos. Sánchez Martínez lo dio por válido y el VAR hizo su ponciopilatada de la jornada.

El tanto disciplinó a los nervionenses. Una mano en su área pudo ser definitiva, pero el colegiado no vio penalti. El encuentro se enmarañaba. Muchas interrupciones y dos bloques con más entusiasmo que armonía. Akor Adams, el héroe inesperado del tramo final de la temporada, no estaba fino. Ni entendía los centros de sus compañeros, ni incomodaba a la pareja de centrales que vestían de azul. Maupay, su compañero de baile, también fue cuestionado por la grada. Era exasperante su incapacidad para levantar la mirada, buscar a los de blanco, y esa estéril urgencia por disparar aun rodeado de rivales. Demasiada hambre por el gol. Párpados cerrados y dentelladas al aire.

Un disparo de Mbappé en el 38 se fue por poco. Tampoco se vio mucho más peligro. El centro del campo era una entelequia. El Sevilla lo intentaba por los costados, con Vargas algo trotón y Oso de más a menos. Y el Madrid simplemente dejaba pasar el tiempo entre protestas al árbitro y quejas por la intensidad defensiva local. Como ese chiste que ya te han contado mil veces, pero siempre te arranca una sonrisilla.

Tras el descanso, Luis García agitó al Sevilla y abrió el tapón con Ejuke, Agoume y Alexis Sánchez. Le funcionó unos minutos. El equipo jugó con más desparpajo y seguridad en las zonas calientes del campo. Suazo centró en el 55 y a Alexis remató mal en el área pequeña. El estadio casi gritó gol. En el 58, en un contraataque, Mbappé recorrió medio campo con el balón pegado al pie y cuando iba a fusilar al portero, Kike Salas, tras una persecución como la del T100 a Sarah Connor en Terminator 2, le rebañó el cuero con la puntera. Recibió una ovación y el Sánchez-Pizjuán volvió a apretar a los suyos. Huijsen, en la otra área, también hacía su trabajo con brillantez. El partido era ajetreado y ruidoso.

Arbeloa sacó a Mastantuono y Camavinga para darle algo de alegría a los suyos. El argentino, desde el gajo del área, probó suerte. Y su disparo fue repelido por el palo derecho de Vlachodimos. Vinicius tuvo que ser sustituido y salió del rectángulo cojeando. El Sevilla ponía corazón no fútbol. Era un juego caótico, a empujones, atascado en el área, sin luz. Y el Madrid empezó a sentirse cómodo. Apenas se jugó en los últimos minutos. Tras la derrota del Girona, el Sevilla huye de la quema. Más emoción que fútbol. Y una temporada que pide The End para dos equipos sin juego, sin rumbo y sin alma.

Arbeloa: "Sé que Kylian no estaba contento y me gusta"

Arbeloa: “Sé que Kylian no estaba contento y me gusta”

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Álvaro Arbeloa ha intentado zanjar la polémica surgida con Mbappé tras la suplencia del francés el jueves frente al Oviedo asegurando que le da "mucha normalidad" a todo lo que "ha pasado estos días". Este sábado, durante la previa del partido frente al Sevilla, el entrenador del Real Madrid ha dicho que sabía que el delantero francés "no estaba contento" por no haber jugado de inicio, algo que le "gusta".

El técnico se refirió a las polémicas declaraciones de Mbappé, en las que afirmó que Arbeloa le había dicho antes del encuentro que era el cuarto delantero y quiso dar el asunto por zanjado "Justo subía para aquí y acabo de ver a Mbappé. Le he dicho que estuviese tranquilo, que ya me encargaba yo. Entiendo que estas cosas puedan ser noticia. Todo lo que dijo lo habíamos hablado ya antes, yo me lo tomo con más naturalidad. Entiendo cómo se sienten los jugadores cuando no juegan", señaló.

"Kylian el otro día no estaba contento y me gusta. Para mí es algo que tiene mucha más normalidad de lo que se le ha dado. Lo mejor era que jugase un rato la segunda parte. Quizás, sin el partido de mañana, la situación habría sido distinta. Pero nada más. Yo le doy mucha normalidad a lo que ha pasado estos días. Mi relación con Mbappé sigue siendo la misma", agregó.

Un partido del domingo, contra el Sevilla, en el que Mbappé podría volver a la titularidad, y que el técnico calificó de máxima dificultad. "Es un Sevilla que ha ganado los tres últimos partidos, que viene haciendo las cosas muy bien con Luis -García Plaza-, un entrenador con grandísima experiencia. Conocemos cómo trabajan sus equipos. Le ha dado la vuelta al Sevilla y el estadio es ilusionante por el ambiente, la complejidad, una afición que es de las mejores de España", analizó.

"Si Mourinho está aquí la temporada que viene, estaré muy contento"

Arbeloa también se refirió a José Mourinho, quien podría relevarle como técnico blanco la temporada que viene. "He sido muy claro respecto a lo que pienso de Mourinho. Como su jugador y como madridista, Mourinho es el número uno. Es y será siempre 'uno di noi' (uno de los nuestros). Si está de vuelta aquí la temporada que viene, estaré muy contento de tenerle de vuelta en casa", señaló en rueda de prensa.

En el caso de que llegue el portugués sería el cuarto entrenador del Real Madrid en poco más de un año, tras la salida de Carlo Ancelotti, Xabi Alonso y la que supondría de Arbeloa. Tiempo en el que los conflictos internos en el vestuario, y la ausencia de títulos, han marcado la actualidad madridista.

"No entiendo muy bien lo del vestuario ingobernable. O no lo comparto. No es como definiría al vestuario del Real Madrid. El club tomará una decisión respecto al entrenador de la temporada que viene, cuando consideren oportuno", señaló.

Un Arbeloa cuya etapa en el banquillo del primer equipo apunta a ser corta, tras asumir el cargo en enero. "Estos cuatro meses han sido una grandísima experiencia y un aprendizaje enorme. El día que esto acabe me marcharé con la conciencia tranquila", señaló. "He sentido siempre el cariño de la afición. De mis 43 años, 20 los he pasado dentro de este club. Son muchos años en la que considero mi casa", completó en palabras que, pese a no ser oficial, parecen ya una despedida del técnico.

Vinicius y Mbappé, historia de una 'guerra fría': "Tiene mal arreglo"

Vinicius y Mbappé, historia de una ‘guerra fría’: “Tiene mal arreglo”

El pasado 15 de abril, en Múnich, horas antes del partido de vuelta de cuartos de final de Champions entre el Bayern y el Madrid, un miembro del vestuario del equipo blanco recibe ánimos de un conocido. Había que remontar el 1-2 del Bernabéu, y ese conocido alude a la presencia del Mbappé y Vinicius sobre el campo. Su interlocutor, que convive con ellos, niega con la cabeza. Ese día, el tercer gol del Madrid fue un pase del brasileño al francés. No sirvió para nada, quizá porque esa conexión fue anecdótica.

La relación entre ambas estrellas se puede analizar desde lo tangible y desde lo intangible. ¿Qué dicen los números? Que Vinicius le ha dado 12 asistencias de gol a Mbappé y, al revés, cuatro. En dos años, muy poco. Pero, sobre todo, ¿qué no dicen los números? Pues que la relación entre ambos desde el verano de 2024 es, en el mejor de los casos, fría. ¿Se odian? No ¿Se defienden si la situación (los insultos de Prestianni) lo requiere? Por supuesto ¿Se hablan con normalidad? Sí. Pero, ¿hay tensión entre ambos? Mucha.

Según varias fuentes, más allá de las declaraciones y los gestos públicos, hay una lucha soterrada por ser la máxima estrella del Real Madrid, y eso explica situaciones como la mala educación del brasileño en el famoso cambio del Clásico y, también, las declaraciones, con muy mala baba, de Mbappé el jueves por la noche. Por partes.

En ese verano del 24, Mbappé aterriza en un Madrid campeón de Europa con Vinicius como estrella indiscutible. El francés acepta su rol de recién llegado y asume que no podrá jugar en su posición porque ahí está el 7. Paralelamente, de ese vestuario desaparecen Kroos y Nacho (se van) y pierden peso Carvajal (lesionado de gravedad) e incluso Modric (menos participación). En la caseta, Mbappé se muestra respetuoso, pero de Valdebebas comienza a salir una frase que hoy se ha hecho evidente. «Va a su bola». Marca 44 goles, pero su inhibición defensiva provoca que Vinicius también dimita de esas funciones. El equipo empieza a chirriar, pero el año, gracias a Ancelotti, termina en calma. Durante ese curso, por cierto, se estanca la renovación de Vinicius, que, filtran desde dentro del club, quiere ganar lo mismo que Kylian. Y, vuelven a filtrar, no se lo van a pagar.

PUNTO DE INFLEXIÓN

Llegamos al verano del 25. Aparece Xabi Alonso y, casi desde el primer entrenamiento, Vinicius percibe que el niño bonito del nuevo entrenador es Mbappé. A favor y en contra del técnico vasco se van formando los grupos dentro del vestuario que han acabado como han acabado: Vinicius lidera la facción más ruidosa, donde están Valverde y Bellingham. Mbappé lidera otra facción, más discreta, donde están Tchouamèni y Rüdiger. Una prueba de esa discrección de este segundo grupo es cuando, poco después del cambio de entrenador, el 9 de febrero de este año, le preguntan a Tchouamèni por si Pintus ha cambiado, para bien, la preparación física: «Tengo mi propia idea, pero no puedo decir nada».

Con esas camarillas bien definidas y cada vez más distantes, llega Arbeloa. Y en una de sus primeras ruedas de prensa dice: «Voy a exigir a mis jugadores que busquen a Vinicius y le den el mayor número de balones posible», influenciado, seguro, por el consejo que recibió de una de las personas a las que llamó para pedir consejo en su aterrizaje: "Pégate a Vinicius", le dijo alguien que había estado antes que él en ese vestuario. Mbappé, mientras tanto, empieza a sentir que los problemas en su rodilla son serios y, harto de lo servicios médicos del Madrid, se marcha a Francia.

Los protagonistas, en un partido del Real Madrid.

Los protagonistas, en un partido del Real Madrid.AFP

Vinicius crece y Mbappé mengua en el equilibrio de poder del vestuario. El primero sabe que el segundo está pasando un mal momento e intenta recuperar el foco perdido sabiendo que en el horizonte sigue su renovación. Cuando el fútbol le niega al Madrid los títulos, Arbeloa sube otro escalón y, sabiéndose ya fuera, lanza varias frases que duelen a Mbappé. Así que el jueves, tras el partido contra el Oviedo, el francés le dice a uno de los responsables de comunicación que va a salir a hablar. Intentan evitarlo pidiéndole que se calme y que habrá tiempo para explicarse. No hay manera. Aparece por la zona mixta, 15 minutos después de terminar el partido (la ducha más rápida de un futbolista en la última década) y dice todo lo que dice. Fue otro acto de esta guerra fría donde los puñetazos se los llevan terceras personas. Del mismo modo en que Xabi Alonso pagó los nervios de Vinicius, que sabía que perdía foco con Mbappé, Arbeloa pagó esos mismos nervios, pero en la dirección contraria.

¿Qué va a pasar ahora? No hay muchas pistas, más allá de un vistazo a la entrevista de Florentino en La Sexta. Dos frases. Una, sobre la renovación de Vinicius (le queda un año y el 1 de enero puede negociar con quien quiera): «No hay prisa». Y dos, preguntado por Mbappé: «Es el mejor jugador que tiene en estos momentos el Real Madrid».

¡Ah! Y una tercera frase, que ayer por la mañana salía de los alrededores del vestuario del Madrid: «Esto tiene mal arreglo».

Máxima tensión entre Arbeloa y Mbappé: "El míster me ha dicho que soy el cuarto delantero"

Máxima tensión entre Arbeloa y Mbappé: “El míster me ha dicho que soy el cuarto delantero”

Si la noche ante el Oviedo fue la más difícil de Kylian Mbappé desde que llegara al Real Madrid hace dos temporadas, el delantero francés no ha querido suavizarla y se ha marchado del estadio Santiago Bernabéu disparando contra su entrenador. "Estoy bien al 100%. No he jugado porque para el míster he sido el cuarto delantero de la plantilla por detrás de Mastantuono, Vini y Gonzalo", ha lanzado en zona mixta.

Casi al tiempo en el que el francés soltaba esa bomba, a menos de 50 metros, su entrenador Álvaro Arbeloa se sentaba en rueda de prensa y la respuesta de su jugador le cogía completamente desprevenido en la primera pregunta de los periodistas. "No tengo cuatro delanteros ni le he dicho semejante frase a Mbappé. No me habrá entendido bien", ha toreado el técnico el ataque del jugador galo.

Lo cierto es que las comparecencias de ambos han sido una especie de combate de boxeo del que traslucía que, entre ambos, no existe la mejor de las relaciones. "Con Arbeloa no tengo ningún problema", ha comenzado el jugador para luego soltar: "No veo las ruedas de prensa del míster. En casa tengo la televisión francesa, no la española".

El Madrid vence al Oviedo en el partido del plebiscito y del silbado regreso de Mbappé

El Madrid vence al Oviedo en el partido del plebiscito y del silbado regreso de Mbappé

Los inquilinos de un vestuario desnortado, en el paredón, esperando el castigo por su indolencia en un final de curso deprimente. El juicio por los despropósitos marcó el regreso del Madrid al Bernabéu. Un retorno sellado con una victoria sin brillo ante un Oviedo colista y también carente de ambiciones.

El escaso morbo del partido de los frustrados (subcampeón y primer descendido) radicaba en conocer los veredictos sobre las dimisiones de Mbappé y el combate de Tchouaméni. Indiferencia para el centrocampista y silbidos para el delantero, al que Arbeloa escondió en el banquillo en el inicio.

Arrancó el duelo con un volumen alto de decibelios en la presentación de los jugadores y con un 11 de Arbeloa inédito. Recuperó a Courtois y repescó a Alaba, Carreras y Mastantuono. Apostó por Camavinga, que comenzó el partido disgustado con Didier Deschamps para la exclusión del Mundial.

Arbeloa, en su penúltima cita en el feudo blanco, se olvidó, una vez, más de Carvajal y otorgó descanso a Rüdiger y Bellingham. El inglés jugó en el segundo periodo. Tampoco Almada tuvo consideración con Santi Cazorla, otro histórico, que agota las últimas citas y que volvió a ser suplente. Eso sí, el internacional recibió el abrazo de Arbeloa, ex compañeros en la selección, y el aplauso del público cuando salió tras el descanso.

En ese entorno extraño por la decepción y la falta de intensidad empezó el Madrid, con arreones de Vinicius, amagos de regates de Mastantuono, errores de Camavinga y lanzamientos de Trent. El inglés firmó la primera ocasión, en el minuto 20, con un disparo que rozó la escuadra izquierda de la portería de Escandell. Brahim también lanzó desviado a la media hora.

El Oviedo cargaba su juego por su banda izquierda, donde Thiago Fernández intentaba aprovechar la posición adelantada de Trent. Nacho Vidal asustó a Courtois con un remate en el área que se escapó por alto y que los ovetenses reclamaron penalti de Asensio.

El juego pastoso lo desatascó Gonzalo al filo de descanso con un lanzamiento en el borde de área precedido de un gran reverso. Quinto tanto del canterano en la temporada. Para el madrileño, el encuentro sí tenía interés: figura en la pre lista de Luis de la Fuente.

En el segundo acto, el Oviedo perdonó un par de ocasiones antes de la reaparición de Carvajal y la pitada a Mbappé, que jugó los últimos 20 minutos, y del gol marcado por Bellingham que cerró el encuentro del plebiscito del Bernabéu.

El Bernabéu silba a sus jugadores y condena a Mbappé mientras la seguridad del Real Madrid retira dos pancartas en contra de Florentino

El Bernabéu silba a sus jugadores y condena a Mbappé mientras la seguridad del Real Madrid retira dos pancartas en contra de Florentino

Era el día del plebiscito. El último. El inmediato a la histórica y esperpéntica rueda de prensa de Florentino Pérez, en el que anunciaba las elecciones a la presidencia del Real Madrid, en marcha desde este mismo jueves. Previa de puente, la asistencia al duelo ante el descendido Oviedo fue la que fue. Ni 63.000 almas. Pero los pitos se oyeron, más para unos, Mbappé, que para otros. No ha gustado al público del Bernabéu este final de temporada tan aciago con un clásico lleno de impotencia blanca.

Ni la atronadora megafonía consiguió apagar el descontento de los asistentes, que se elevó cuando finalizó el himno de la Décima. Tronó en la cubierta cerrada, aunque la pitada no fuera unánime. Varios decibelios menor que ante el Levante. Cambió incluso el Madrid el paso del speaker para evitar males mayores.

El primer aviso fue en el calentamiento, pero los pocos asistentes que había en el interior del estadio provocó que los pitos que oyeron los jugadores blancos en su salida al calentamiento fueran pocos y no unánimes. Tuvieron suerte, además, de que los aplausos a los jugadores del Oviedo en su salida de vestuarios, al ser casi simultánea, apagaran también la crítica a la segunda temporada sin títulos importantes para la plantilla blanca.

Entre los titulares no estaba Kylian, dos duelos ausente el francés de la disciplina blanca por una lesión. Los goles, 41 este curso, no han sido suficientes para que la grada le aguantara sus desaires y se llevó el galo la mayor pitada de los jugadores del Real Madrid.Potente cuando le mencionó el speaker y atronadora cuando saltó al campo en lugar de Gonzalo. Vinicius, en cambio, tuvo división de opiniones.

Florentino Pérez, por su parte, saludaba a los aficionados desde el palco de honor como si nada hubiera ocurrido en estas últimas 48 horas. Con las elecciones ya en marcha, el máximo mandatario apareció con la confianza del que sabe que puede repetir tras 26 años en el cargo y hasta departía con los asientos cercanos, con algún gesto más airado que otro. Pese a que no recibió ningún cántico en su contra, la seguridad del Bernabéu retiró un par de pancartas que ponían "Florentino culpable" y "Florentino vete ya".

Florentino Pérez saluda al Bernabéu.

Florentino Pérez saluda al Bernabéu.OSCAR DEL POZOAFP

Antes, con 10 minutos para las 20.00 horas, había llegado el autobús del Madrid oculto bajo el sol. Circulando por Concha Espina menos escoltado que nunca. Los pocos asistentes que quisieron recibir al equipo mezclaron los silbidos con los aplausos. Pocos de lo uno y de lo otro. El del Oviedo lo había hecho cinco minutos por delante. Recorriendo una vacía y triste calle del Padre Damián. Ya les quedan pocos duelos en Primera a los asturianos y muchos se vieron en cambio por los alrededores del estadio blanco.

Pancartas ultras

Unos alrededores en los que destacaban dos pancartas en la tradicional zona de los ultras. La calle Marceliano Santamaría era de las que no votaría, precisamente a su presidente. Mezclados con los centenares de aficionados que bebían en las afueras de los bares, dos mensajes. "Disfruta de tu Barza fuerte", ponía el primero con una imagen de Florentino vestido con la camiseta blaugrana y levantando un trofeo. En el muro de al lado, otra lona mucho mayor que rezaba: "Club arruinado, club secuestrado, club robado, próximamente..." con la imagen del máximo mandatario blanco y su nuevo consejero Anas Laghrari.

El señalamiento que hizo el presidente de los ultras como uno de los enemigos del club y suyos propios en su última comparecencia ha agrandado una herida que supura desde su expulsión en 2013 del estadio blanco. Pocos votarían al mandatario en unas hipotéticas elecciones de haber más candidaturas válidas en los próximos diez días.

Apoyo al presidente

Sin embargo, no piensan igual algunos aficionados que, junto a sus hijos, se dirigían poco antes del inicio del choque, a sus puertas de acceso al coliseo blanco. Tanto Antonio Pérez, como Álex Acedos y Manuel Gómez votarían de nuevo a Florentino Pérez como presidente de la entidad que son socios. "Lo haría hasta que dejara de presentarse", apuntaba a EL MUNDO Manuel Gómez.

Tampoco comulgan con la crítica a través de pitos a su equipo pese a que su temporada fuera "una vergüenza". "Nunca pito a mi equipo", explicó Pérez con sus 45 años de edad y los mismos de socio a este periódico. "¿Pitar? No", respondía por su parte Álex Acedos, mientras que Manuel Gomez mantenía que "nunca había pitado a los jugadores" y que tampoco lo haría a su presidente.

Pero dentro del estadio muchos no pensaron como ellos. El resultado ante el Real Oviedo era lo de menos. Sin nada en juego, el Bernabéu era un juicio y los juzgados estaban en el césped y en el palco. Los jugadores, sin lugar a dudas, fueron declarados culpables y Mbappé, condenado sin paliativos. El partido, por cierto, lo ganó el Madrid.

El Bernabéu, en el partido más triste, enjuicia a Florentino, Arbeloa y al vestuario dividido

El Bernabéu, en el partido más triste, enjuicia a Florentino, Arbeloa y al vestuario dividido

Juicio en el partido de la amargura. El público del Bernabéu dicta sentencia este jueve tras la sucesión de escándalos en un vestuario dividido, la decepción por una temporada frustrante y la insólita comparecencia de un presidente que denuncia una confabulación contra el madridismo.

Después de la derrota en el Camp Nou y del segundo título consecutivo del Barça en la Liga, el equipo de Álvaro Arbeloa teme una bienvenida hostil, como aquella en el encuentro ante el Levante. El el palco también recelan con una escala alta de decibelios.

En el aspecto meramente deportivo, la cita contra el Oviedo queda en un segundo plano, uno juega con la decepción de perder el campeonato, y el otro, con la certeza de la pérdida de categoría. El morbo radica en conocer cómo el estadio responde ante la indolencia de unos jugadores señalados por sus peleas y escaso compromiso con el grupo. Muchas miradas se dirigirán hacia Tchouaméni tras su enfrentamiento con Valverde, que acabó con el uruguayo en un hospital y fuera de los terrenos de juego por dos semanas por un traumatismo craneoencefálico.

Pero el más esperado es Kylian Mbappé, tras su escapada a Cerdeña y su ausencia en el duelo contra el Barcelona por su dolencia muscular. El francés se ha entrenado con el grupo en las dos últimas jornadas y, salvo cambio imprevisto, estará listo para recibir al colista de Primera. Otra asunto es si Arbeloa cree oportuno colocar al máximo goleador del equipo en el 11 titular. En la conferencia de prensa del miércoles no despejó las dudas: «Kylian tendrá minutos para demostrar su compromiso con el club y a pesar de esas cuatro tarjetas intentar jugar estos tres partidos que quedan».

El técnico insistió en que no quiere hablar sobre su futuro y la previsible vuelta de Mourinho y, una vez más, apeló a la unidad del grupo: «Siempre he dicho que el Madrid es más fuerte cuando su afición y el equipo están juntos. Así ha sido durante la historia, somos una familia. Siempre volvemos, el Madrid siempre vuelve».

Arbeloa también incidió en que a pesar de las últimas derrotas no se puede tirar la toalla. «La exigencia es muy grande, no nos conformamos nunca. Perder duele, más que a otros clubes. Volveremos a ganar con el apoyo de nuestra afición. Hay una doble vara de medir, siempre ha estado ahí. Llevamos dos años sin títulos, otros llevan muchos más. ¿Cuántos han ganado las Champions que tenemos nosotros? Y se pone en tela de juicio la estabilidad del club. Pero el socio no es tonto, entiende y le duele este maltrato», exclamó.

Para el penúltimo partido de la temporada en el Bernabéu (la clausura será el día 23 ante el Athletic) será duda Dean Huijsen, recientemente recuperado de una gripe. Carvajal, que ha superado la lesión producida por un golpe en un dedo de un pie, podría disponer de algunos minutos. La despedida aguarda al capitán y referente de la cantera.

El Madrid tendrá enfrente a otro equipo depresivo. El colista Oviedo afronta los tres últimos partidos sabiendo que ya ha descendido de categoría. En su primera visita al estadio del Madrid en los últimos 25 años, intentará dar una alegría a su afición. Un asunto de orgullo y respeto. «Quedan tres partidos y representamos a un club muy prestigioso y a una hinchada muy fiel, hay que tratar de ganar en el Bernabéu para mitigar esa tristeza. Se merecen todo por el respaldo permanente a los jugadores», señaló el técnico Guillermo Almada.

Lo que la superioridad del Barça en la Liga dice de Madrid y Atleti

Lo que la superioridad del Barça en la Liga dice de Madrid y Atleti

Si el Barça aprieta, no hay Valverde que anime el vestuario del Madrid después del Clásico. Le caen seis. Es tan superior ahora mismo en España que ni siquiera necesita a Lamine y Raphinha para jugar a un deporte diferente a sus rivales; también tiene ausencias el equipo blanco, todo hay que decirlo. Las más graves, un entrenador y un director deportivo. Ni siquiera los antis, que vivimos con pánico crónico a que el cielo se derrumbe sobre nuestras cabezas en forma de Champions inverosímil o gol de Darth Vader en el descuento, auguramos una resurrección inminente. El posible regreso de Mourinho genera más expectación cómica que miedo. Si el antimadridismo está tranquilo, miren a Mbappé, algo huele a podrido en Chamartín.

La superioridad aplastante de los de Hansi Flick, un equipo divertidísimo pero aún incompleto, dice mucho del deprimente estado de una Liga española que afronta las tres últimas jornadas plagada de partidos de la basura en la mitad alta de la tabla. Parece la NBA en marzo. El Barça es campeón con total merecimiento, como lo fue el curso pasado, pero las eliminatorias contra equipos serios, ni siquiera élite (Inter en 2025, Atleti ahora), recuerdan que aún está lejos de la cima europea.

No es culpa del modelo del alemán, como se apresuran a señalar los oportunistas cada vez que le acribillan al espacio. El PSG va camino de repetir Champions con la misma idea y el Bayern, otro kamikaze, ha sido su única amenaza, pero jugar con tanto riesgo exige una calidad individual extrema en todos los futbolistas que el Barça aún no alcanza. La tiene arriba, claro, con un top 3 fabuloso (Lamine, Raphinha, Pedri) y Fermín amenazando con sumarse, pero le faltan un nueve, un cinco (quizás Bernal) y, sobre todo, defensas con el nivel suficiente para ayudar a Cubarsí a cubrir latifundios sin casi ayudas. No es lo mismo ser suicida cuando los que vuelven a la carrera son Nuno Mendes y Hakimi que cuando son Cancelo y Eric García (¿Koundé vive?). Y su problema es que, por más que a los periodistas afines les encante fabular con fichajes de 100 millones, esos jugadores tienen precios que hoy no puede pagar.

El último salto de los azulgrana es complicado... pero al menos es posible. Tras él, el Madrid no sabe a dónde va y el Atleti no parece tener intención de ir a ningún lado, feliz en su adosado en el extrarradio. El Barça no ha ganado la Liga, la ha conquistado sin visos de soltarla en un largo tiempo.