Un Barça muy solvente se acerca aún más a la Liga en Getafe

Un Barça muy solvente se acerca aún más a la Liga en Getafe

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El Barça tiene la Liga cada vez más y más cerca. Sólo falta saber cuándo será un hecho. En un campo tan duro como el del Getafe, y con Lamine Yamal ausente ya por lo que queda de la competición, logró una trabajada victoria por 0-2 gracias a los goles convertidos por Fermín, en las postrimerías del primer tiempo, y Rashford. [Narración y estadísticas, 0-2]

El del inglés, de hecho, llegaría con el rival volcado buscando la igualada, pero no aplacó del todo el ímpetu de un Getafe que trató de seguir porfiando y que obligó a los azulgrana a estar fuertes y concentrados en tareas defensivas. Un negociado en el que Pau Cubarsí, a la práctica ya todo un veterano a pesar de su juventud, se mueve con un aplomo y madurez que muchos verían impropios de su edad. Tanto para cortar ataques rivales, recuperar balones e, incluso, evitar goles prácticamente sobre la línea, tal y como hizo este mismo sábado.

Los primeros compases del encuentro, desde luego, no fueron precisamente fáciles. Enfrentarse a un equipo de Bordalás es para el Barça como darse de cabeza una y otra vez contra un muro. El Getafe siempre busca incomodarlo al máximo. Empezando por un césped lo más alto y seco que permite el reglamento y siguiendo por un orden casi castrense y una rocosidad siempre al límite para que los azulgrana noten una y otra vez un agobio casi asfixiante. Ese manual, de hecho, les sirvió a los azulones para conceder muy pocas ocasiones realmente peligrosas frente a un rival plenamente consciente de que ganar, tras el empate del Real Madrid a domicilio ante el Betis, era escribir una línea más de una sentencia para la Liga que sigue acercándose inexorablemente.

Al entrenador del Getafe, quizás, se lo llevaron internamente los demonios cuando los de Flick, al límite del descanso, lograron al fin adelantarse en el marcador por medio de una acción a la contra. Pedri aprovechó una buena recuperación de Cubarsí para habilitar por sorpresa a un Fermín que, tras plantarse prácticamente solo ante Soria, envió el balón al fondo de las mallas.

El 0-1, además, tuvo una clara dedicatoria: Lamine Yamal. Ante la cámara, el onubense repitió el particular gesto, dibujar un tres, un cero y un cuatro con los dedos, el final del código postal de Rocafonda y que uno de sus más ilustres oriundos ha hecho una y otra vez para festejar sus tantos defendiendo tanto la elástica barcelonista como la de la Roja.

El 0-1 no cambió demasiado el manual de Bordalás con vistas al segundo tiempo, consciente de que estar a poca distancia podía darles a los suyos la posibilidad de rascar, quizás nunca mejor dicho, por lo menos un empate. Los azulgrana, por lo menos en el arranque del segundo acto, llegaron con algo más de claridad a los dominios de Soria, pero sin efectividad.

Tal vez por eso, Flick optó por sacar del campo a Roony, poco inspirado, Gavi y Koundé, ambos cargados con una amarilla que, en el caso del francés, le impedirá medirse a Osasuna el sábado que viene, y dar entrada a Rashford, De Jong y Araujo. Y el inglés, que sigue sin tener tanto protagonismo como llegó a tener antaño, acabó por marcar un 0-2 que, a la práctica, despejaba del todo el camino del triunfo para los suyos.

Rashford decide

El delantero cedido por el United se encargó de culminar una jugada a la contra, arrancando desde su propio campo y en pos de un balón largo de Lewandowski para anotar el segundo tanto de los barcelonistas en el Coliseum a poco más de 15 minutos para el final del tiempo reglamentario. No mucho antes, el Getafe había tenido una opción inmejorable para lograr ese 1-1 que dejaron en el alero durante tantos minutos. Cubarsí, prácticamente sobre la línea, se encargó de negar el gol después de que Davinchi metiera un peligrosísimo balón en el área barcelonista con un centro de golpeo tan inesperado como efectivo.

Pese al mazazo, los azulones no renunciaron a buscar la portería rival. Sus embestidas, no obstante, se estrellaron una y otra vez ante una esta vez sí ordenada y concentrada defensa azulgrana. Incluso, los azulgrana acabaron poniéndole un poco al final del partido ese cloroformo que Flick tantas veces ha echado de menos y cuya ausencia, en alguna ocasión, ha acabado por costarles terriblemente caro.

El Celta frena en seco las aspiraciones del Valencia y el Getafe se mete en la pelea europea

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El Celta vio por el retrovisor cómo le pisaban los talones y aceleró para remontar en Mestalla y despertar al Valencia de la ensoñación de pelear por Europa. No le alcanza a un equipo instalado en la irregularidad que, siempre que ambiciona algo, acaba en tierra de nadie. Sí dio ese paso al frente, con contundencia, el Getafe, que tonteó con el peligro al inicio de la temporada, pero sumó ante el Athletic la sexta victoria en ocho jornadas y atrapa a la Real.

En Mestalla, el duelo tuvo dos escenarios bien distintos en cada tiempo. En el primero, pareció que Guido Rodríguez guiaba al Valencia por el camino de la ambición. El argentino ha caído de pie, quizá porque hacía demasiado tiempo que la parroquia no veía con el escudo del murciélago a un futbolista de esa jerarquía, sobre el césped y en el vestuario. Es la sombra del entrenador, que ordena al resto de compañeros y que siempre sabe dónde tiene que estar. Pero solo no puede, aunque se responsabilizara de dos de los goles celtiñas y volviera a marcar en el 93. Para entonces, el partido estaba imposible.

Al Valencia le esperaba un partido incómodo ante un Celta acostumbrado a manejar los tiempos, por mucho que mirara de reojo a su duelo de Europa League. Sin embargo, bien plantados, los valencianistas, con un estadio a rebosar, aguantaron sin descomponerse que el rival hiciera circular la pelota sin encontrar grietas por dónde dañarles. Jutglà probó con un zurdazo tímido desde la medialuna en el minuto dos de juego, y nada más. No volvió a acercarse con peligro al área de Dimitrievski. El plan valencianista estaba muy claro: robos y carreras, con Ramazani al mando. Eso fue lo que hizo el belga, apoyándose en la incorporación por la derecha de Javi Guerra que le puso un centro preciso forzando a Radu. Fue un latigazo sin continuidad hasta que en tres minutos, el Valencia inclinó el partido.

Una falta por manos de Aidoo en el lateral izquierdo de su área la teledirigió Almeida buscando la escuadra del segundo palo. Salvó el gol una estirada magistral de Radu, pero el juego no se fue de ese área. Con el Valencia volcado, Javi Guerra filtró balón a Ramazani en el punto de penalti, no pudo sacar limpio el remate, pero el rechace acabó en la frontal donde Guido lo enganchó para marcar su primer gol como valencianista. Desde ese momento, el Celta, con tres partidos sin ganar a sus espaldas, se bloqueó. Volvió a tener el control, no mostraba colmillo ante una defensa bien plantada que ya solo volvió a crear una ocasión: un disparo lejano de Cömert.

Nada de eso se repitió tras el descanso. Fue como si Claudio Giráldez, con una varita mágica y tres decisiones, hubiera hecho desaparecer al Valencia. Reactivó a su equipo con la entrada de Fer López, Williot y El-Abdellaoui, buscando un todo o nada para darle la vuelta al marcador. En cinco minutos, lo logró. En el 55, Fer López se coló entre Gayà y Cömert para asistir a Williot. El remate del sueco solo pudo despejarlo Dimitrievski, pero lo cazó Ilaix Moriba para empatar el duelo. En el siguiente ataque, fue Williot quien burló al lateral derecho para encontrar solo a Fer López y que la pusiera a la escuadra.

No reaccionaban los valencianistas ni con los cuatro cambios de una tacada de Corberán, que volvió a escuchar gritos de dimisión cuando sus jugadores temblaban. A puro corazón buscaron el empate y, en una transición, se encontraron con el tercero, de Williot, que le podía aun más difícil lo que era una proeza porque al Celta le impulsa la mirada hacia la Champions. El segundo gol de Guido en el 90+3 solo sirvió para calmar a una grada que se olvidó de protestar para empujar.

Satriano catapulta al Getafe

No hubo sufrimiento en el Coliseum porque el partido se le puso muy de cara al Getafe en el minuto 14 con el gol de Luis Vázquez y el Athletic, desdibujado incluso con el regreso de Nico Williams, no encontró la manera de buscar el empate. Apenas creó ocasiones de peligro ante la portería de David Soria y el castigo se lo amplió Satriano con su gol en el 90. El uruguayo ha resultado una pieza perfecta en el engranaje de Bordalás desde que llegó en enero, tanto que el club lo ha comprado. Suyos han sido cuatro goles de esta racha que les ha permitido echarle el guante a la Real Sociedad y dejar atrás a Espanyol y Athletic. Una victoria tan cómoda como ilusionante.

Un obús de Molina salva el duelo de entreguerras europeas del Atlético

Un obús de Molina salva el duelo de entreguerras europeas del Atlético

Madrid parecía Birmingham. Panza de burro, viento y alguna que otra gota. No pudo haber día más perfecto para recordar en el Metropolitano a los Peaky Blinders. Y lo cierto es que en el césped hubo una guerra de bandas. Una lucha por cada palmo de territorio. Lo que pasa es que cuando planeas una estrategia de guerra de trincheras y te derriban con un obús. Poco hay que hacer. [Narración y estadísticas, 1-0]

Lo cierto es que resulta complicado construir con un muro de currantes sin un arquitecto. Faltaban la gorra y los tirantes a la línea de seis con la que el Getafe no ha perdido en seis de sus últimos siete duelos. Djené, la punta de lanza de ese sexteto, puede destruir pero la creatividad no está entre sus virtudes. Si te encuentras con un gol tempranero, no un gol, sino un golazo: un zambombazo de Molina desde fuera del área, necesitas nombres diferentes.

Porque se las prometían felices los de amarillo ante un Atlético que vive entre batallas. Partidos cada tres días durante todo 2026 y ninguno fácil. Las rotaciones están dando aire al equipo, pero otros años la plantilla rojiblanca no tenía tanto arsenal en el banquillo. Son los suplentes que más goles marcan en la liga después del Barcelona. De hecho salió Vargas, primera titularidad del mexicano, y dejó detallitos como una buena conducción y una gran capacidad para encontrar el pase fácil. No es poco.

La fortuna y una nefasta actuación de un portero permitió al Atlético llegar a este sábado entre batallas europeas bastante más relajado. Simeone recuperó su 5-3-2 y destapó las esencias ofensivas de Molina, sin duda, su faceta más destacada. Recuperó a un Nico como carrilero, voluntarioso e incisivo y apostó por el doble mediapunta entre Almada y Baena, que se mantuvieron entre luces y sombras.

Quizás se echó de menos la presencia ofensiva de Sorloth. El noruego estuvo menos participativo que otros duelos. Pero pese a la maraña que le tenía preparada Bordalás, aún tuvo ocasiones de marcar algún gol como un cabezazo que golpeó al poste por la parte exterior tras un buen centro de Baena.

Bordalás quiso mover el árbol a la vuelta del vestuario y metió a Birmancevic por Femenía, que había dejado una pérdida en la primera mitad que habría sido el segundo del Atlético si Almada hubiera culminado mejor una fantástica conducción de Nico González. El resto del equipo entendió el mensaje y se conectó más al encuentro dando un paso adelante y a punto estuvo de encontrar Vázquez el empate en un barullo en el área.

Pero una locura transitoria arbitral, comenzada desde el videoarbitraje, terminó con las esperanzas azulonas. Ortiz Arias expulsó a Abqar por tocar las partes a Sorloth en un encontronazo entre ambos. El noruego se fue con amarilla y casi termina expulsado en la siguiente jugada tras un forcejeo con Zaid Romero, al que le dio un manotazo tras ser agarrado por el defensa del Getafe. Al final, la amarilla fue para el central azulón que acabó sangrando por la nariz. Poco después, el árbitro perdonó la roja a Vargas por una entrada muy fea sobre Milla.

Capítulo arbitral

El partido, claro, afeó. Se ensució bastante y eso benefició a un Getafe que quiso cazar en río revuelto. Casi lo hace Arambarri, tardó el uruguayo en controlar un balón cruzado por el área de Musso, titular por lesión de Oblak, y el disparo posterior se le fue alto. Luego le tocó a Milla, pero respondió bien Musso. Cambió Bordalás al uruguayo justo cuando, pese a estar con diez, ambos estaban consiguiendo hacerse con el mediocampo.

El Atlético tuvo una triple ocasión para sentenciar el duelo pero entre Soria y Duarte consiguieron truncar los disparos de Griezmann y Lookman. Y en el tramo final, ambos equipos fueron a tumba abierta, algo quizás menos inteligente para los rojibancos que tenían la recompensa en el bolsillo. El Getafe lo intentó con centros laterales, y casi encuentra oro con un cabezazo de Liso que atajó Musso, y los de Simeone buscaron las contras. El marcador no se movió más y el Atlético consiguió salvar las entreguerras. Suficiente.

Luis Vázquez, el "guerrero" argentino con hermanas futbolistas que revitaliza al Getafe: "Me toca a mi mantener a mis padres"

Luis Vázquez, el “guerrero” argentino con hermanas futbolistas que revitaliza al Getafe: “Me toca a mi mantener a mis padres”

"Todo dependerá de lo que quiera y pueda el club pero necesitamos incorporaciones". Ese fue el último lamento de Bordalás, al inicio del mercado de invierno, antes de que Ángel Torres le trajera a Martín Satriano, Sebastián Boselli, Zaid Romero, Veljko Birmancevic y Luis Vázquez. Desde que llegaron, el Getafe no ha perdido en seis de siete encuentros y ha obtenido cuatro victorias. "El club estaba en una situación complicada, necesitaba energía y creo que tomamos esa responsabilidad muy bien", apunta Vázquez a EL MUNDO.

El argentino es un tipo de 1,90 con una presencia imponente, pero más fino que Satriano, cuyas piernas parecen acero de barcos. Ambos atraviesan el túnel de un Coliseum en obras para cumplir con los diferentes medios de comunicación, que visitan al club en antes del encuentro ante el Atlético de Madrid esta tarde. "Sabemos que va a ser un partido difícil, pero venimos de estos días trabajando, preparando el partido, de saber cómo podemos lastimarlo, cómo podemos defender y cómo podemos atacar", explica el ariete.

No hay miedo en un equipo que arrancó los tres puntos del Bernabéu, pero que sólo ha ganado una vez al Atlético desde que llegó Diego Simeone. Saben que tienen sus armas, aunque a veces no gusten. "Cada uno tiene su excusa, pero es nuestra forma de jugar y que así hemos sacado buenos resultados. Lo que digan los demás no nos tienen que interesar", explica Vázquez que ha encajado como un guante en esa filosofía porque él se considera un "guerrero" en el campo.

Por su estilo, batallador y un dolor de muelas para los centrales así como un balón de oxígeno para las salidas del equipo y por su rendimiento. En su debut jugó casi los 90 minutos y marcó un gol. "Venía con ese hambre de no jugar, y tener la oportunidad de jugar el primer partido, creo que eso me ha dado un alivio al saber que podían contar conmigo", apunta un jugador que lleva dos goles en siete partidos con el Getafe.

El delantero en un pasillo del estadio.

El delantero en un pasillo del estadio.MUNDO

El argentino llegó cedido del Anderlecht, un equipo que ha vivido otros momentos de mayor gloria, pero que se encuentra peleando por los primeros puestos de la liga belga. Y se encontró que la batalla del Getafe era otra. "Sabía a lo que venía, a lo que necesitaba el club, así que vine mentalizado a dar lo mejor", explica la batalla por evitar el descenso en la que lleva el club varios años y que éste tiene pinta de que va a ser más sencilla con 35 puntos, 10 por encima de la salvación.

Pero a Vázquez no le importó la situación del Getafe, le gustó lo que le dijo su agente de que era "un club muy humilde, como una familia" y además jugaba en la liga española, que era uno de sus sueños de cuando era niño y pateaba un balón por las calles de Recreo en la ciudad argentina de Santa Fe. "Cuando llegué me encontré con un grupo muy lindo, con compañeros que me ayudaron desde el primer día y me dieron confianza. Creo que la confianza es muy necesaria para los jugadores", apunta el futbolista.

Vestuario de duros

El delantero se ríe cuando los Nyom, Djené y compañía le dan "alguna patada" en los entrenamientos y asegura que él también les avisa que irá fuerte, pero siempre se queda en el campo. Sin embargo, a nivel de calidad asegura que sus compañeros Luis Milla y Mauro Arambarri son los que más le han impresionado. "Es muy impresionante cómo se dejan la vida, cómo juegan, cómo corren, así que eso también se hace ver muchísimo", explica sobre el arrastre de sus dos colegas. Milla, de hecho, pasa por detrás de él en el Coliseum porque ya ha terminado su entrevista. El español parece el hermano pequeño de Vázquez pese a que él tiene 31 años y el argentino, 24.

Ya han pasado dos años desde que el delantero atravesara el Atlántico, pero algo más de que consiguiera retirar a sus padres. Vázquez, que tiene 10 hermanos, es consciente de los sacrificios de su familia con material, viajes, apoyo... para que él triunfara en un deporte al que también juegan sus dos hermanas. "Mi padre ya está grande, mi madre también, así que contento de que ellos estén tranquilos en casa y me toca a mí mantenerlo día a día en el fútbol", concluye este guerrero.

Entrevista Flash

Arbeloa es un desastre

Arbeloa es un desastre

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Bueno, el Madrid dio un paso más hacia el cadalso del fracaso en la Liga. Fue un simulacro de equipo. Presa del tacticismo de Bordalás y sus maniobras en la oscuridad del fútbol.

Arbeloa es un incompetente. No puede ser entrenador del Madrid. Fue un medio fracaso en el Castilla y ahora será el enterrador de esta temporada. Si narramos la cantidad de barbaridades que cometió tácticamente llenaríamos varias páginas de la ignomia del ex lateral derecho.

Premió a los del fracaso de El Sadar y ante un Getafe que le iba a poner la muralla china siguió con su maldito 4-4-2. Y sin Mbappé. Con un hueco de inutilidad por el lado derecho, porque Valverde jugó donde le dio la gana sin respeto táctico.

Arda Güler juega casi siempre a 50 metros de la línea de meta y así es imposible que se convierta en un jugador peligroso. Y muy difícil que meta goles. Cuando lo intento en posición hizo la jugada del partido y la única ocasión clara del Madrid.

El caso de Gonzalo es patético. Le han dicho al genio del banquillo que tiene que defender, así que pasa más tiempo tratando de birlar el balón que de delantero centro, donde casi nunca está. Antes era un goleador, ahora Arbeloa lo ha convertido en un juguete roto.

El líder Vinicius sólo juega para él. "Yo soy el fenómeno". Y con el planteamiento de Bordalás era imposible que hiciera algo positivo. Siempre tenía a tres vigilantes. Pero él se empeñó. Que para eso es el líder. Ni siquiera dio un centro válido desde su posición. Claro que en el área no había nadie.

El Madrid es el peor equipo ofensivamente de los gallitos del fútbol. Nunca hay nadie dentro del área, porque hay que defender según el defensa llamado Arbeloa. Bordalás se había burlado de él. Durante la segunda parte, el aspirante a entrenador del Madrid comete el gran error de sólo atacar con delanteros. El fallo más latente de un entrenador que no sabe ni leer el catón. No sabe ni leer el fútbol.

¿Quien ha fichado Mantantuono y Huijsen? Habría que echarlos a los leones del circo del Bernabéu. Que ya casi lo hacen. Además. Mastantuono insulta en argentino y se va a la calle. Por no hablar de Trent o un despistado Carreras.

Francamente, el futuro inmediato es tenebroso. Una espesa niebla de Arbeloa ciega al Madrid, que sólo es un equipo sin alma, sin carisma, sin saber que para atacar con una defensa de bloques hay que buscar los espacios, con más velocidad de balón y no como jugadores de futbolín, todos atados para recibir el pase al pie.

Fíjense lo que queda de temporada. Un equipo al borde del precipicio y sin los goles de Mbappé, que escondían la mediocridad colectiva. Lo malo es que volverán los pitos en el Bernabéu a Arbeloa y probablemente a la presidencia. Queda el estadio, pero este no mete goles.

Abqar: "Da igual que hayas nacido en España, Marruecos se lleva en la sangre"

Abqar: “Da igual que hayas nacido en España, Marruecos se lleva en la sangre”

Abdel Abqar (Settat, 1999) llega con cara de cansado. Es la una de la tarde y el sol de febrero aprieta en las gradas del Coliseum de Getafe. El central marroquí, que es duda para visitar al Real Madrid en el Santiago Bernabéu por unas molestias musculares, sufre las obligaciones del Ramadán. Debe ayunar entre el amanecer y el atardecer y aunque a sus 26 años admite estar ya «acostumbrado» a ello, la falta de alimentación y los cambios en la rutina de sueño le pasan factura después de los entrenamientos.

Está ahora mismo en pleno Ramadán, ¿cómo lo lleva?
Los primeros días es difícil, pero como lo llevo haciendo desde pequeño pues al final te acostumbras. Intentas llevarlo de la mejor manera y adaptarte para no lesionarte. A las cinco y media me despierto, como algo y al amanecer ya no puedo comer ni beber agua hasta las siete de la tarde, más o menos, que es cuando se pone el sol. Luego ahí rompo el ayuno, como y meto proteína, después vuelvo a comer a las diez de la noche, antes de irme a dormir a las doce. Pero claro, es difícil meter comidas cada dos horas. Trato de adaptarme, meter proteína, agua y todo eso.
Si le toca jugar a las cuatro de la tarde, lo nota, ¿no?
Sí, pero en el Ramadán te toca apretar los dientes.
¿Cuándo vio un balón por primera vez?
De pequeño, en la calle, jugando con los niños. Mi padre me llevaba mucho a la tetería y siempre ponían partidos de fútbol en la televisión. Ahí ya me di cuenta de que me gustaba. Jugaba con los niños en el barrio y a los 11 años me vio una persona y me llevó a hacer una prueba a la Academia de Mohammed VI, que es la escuela de fútbol de Marruecos. La hice y me cogieron. Así que desde los 11 años estoy lejos de mi casa. Una situación un poco dura porque era un niño, y aunque me motivaba mucho el fútbol no me daba cuenta de lo duro que era estar lejos. Quizás por eso cuando a los 18 años me fui a Málaga ya no lo pasé tan mal.
¿Sabía algo de español?
Nada, cero. Lo aprendí cuando llegué. Tenía dos compañeros que habían estado conmigo en Marruecos y estaban también en el Málaga. Ellos me ayudaron mucho al principio, y luego el idioma lo aprendí con los compañeros del equipo, escuchándoles.
¿Era muy diferente su vida en España a la vida en Marruecos?
Un poco. En Marruecos tenía todo en el mismo sitio, el colegio, el fútbol, la residencia... Cuando llegué a España me tocó cocinar, hacer la compra... Fui aprendiendo viendo vídeos en internet.
¿La pandemia le pilló en Málaga?
Sí, viviendo solo en Málaga. Estuve casi dos años sin ver a mi familia, bastante difícil. Intentas hablar por videollamada, pero no es lo mismo. Está claro que para conseguir tu sueño tienes que sacrificar muchas cosas y se pasa mal. Yo me he perdido muchas cosas. Cuando me fui de casa mis hermanos eran muy pequeños y no he estado en muchos momentos. Que la gente se piensa que es llegar a España y ya está, ya debutas en el primer equipo. No es así.
Con 22 años seguía en el filial del Málaga. ¿En algún momento pensó en dejarlo?
Nunca. Nunca se me pasó por la cabeza. Tuve momentos difíciles, pero no iba a dejar mi sueño. Llevaba desde los 11 años persiguiendo una cosa y no lo iba a dejar a los 22. Después del confinamiento el Málaga no me renovó y me tocó ir a otro sitio, al Alavés, que sí que me dio la oportunidad y eso no lo voy a olvidar nunca.
Y ahora el Getafe de Bordalás.
Es un gran entrenador, eso lo sabe todo el mundo y yo ya me fijaba en él cuando le tenía enfrente. Pero como persona es muy cercano, te ayuda cada día.
No ha podido jugar la Copa África con Marruecos por diferentes lesiones, pero debutó en 2024. ¿Qué significó para usted?
Pues había jugado en la sub'17 y sub'20 y jugar con la absoluta no se puede explicar. Era mi sueño y el de mi familia, que me pusiera la camiseta. Lo cumplí y ahora me faltan otros sueños, que sería ganar un título con mi selección.
¿Hay mucho sentimiento por la selección en Marruecos?
R. Sí, desde pequeños. Lo primero que escuchas a tus amigos cuando sois pequeños es 'quiero jugar en la selección'. Hay clubes importantes, pero el sueño de todos, de los niños que quiere ser futbolistas y de sus familias, es la selección.
P. En la selección de Marruecos hay varios jugadores que nacieron en España, como Brahim o Achraf. ¿Eso explica parte de ese sentimiento nacional que hay?
Hay un sentimiento muy grande. Es un amor hacia tu país. Da igual dónde nazcas, en España o donde sea, porque lo llevas en la sangre. Al final para nosotros no es diferente que hayan nacido en España, no lo notamos, porque cuando jugamos lo hacemos unidos. Se lleva en la sangre. Las familias, desde que naces, te hacen llevarlo en la sangre. Es algo que se siente y no hace falta que te lo digan.
¿Ha hablado con Brahim después del penalti fallado en la final de la Copa África?
No, pero le mandé un mensaje de ánimo. Hablamos de vez en cuando, pero cada uno tiene su vida.
El homenaje de Davinchi, jugador del Getafe, a su padre, una de las víctimas del accidente de tren en Córdoba: "Es el mayor acto de amor que puedo hacer por ti"

El homenaje de Davinchi, jugador del Getafe, a su padre, una de las víctimas del accidente de tren en Córdoba: “Es el mayor acto de amor que puedo hacer por ti”

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El mundo del fútbol se ha visto golpeado por el fatídico accidente de dos trenes en la localidad cordobesa de Adamuz. Uno de los fallecidos es David Cordón, padre de Davinchi, jugador del Getafe.

Cordón, que tenía 50 años, también fue futbolista y militó en el Atlético de Madrid, el Sevilla o el Recreativo de Huelva, entre otros clubes. Además, pasó por la selección española de fútbol playa.

El padre del futbolista azulón había ido a Madrid para ver el partido del equipo de su hijo, que está lesionado, contra el Valencia en el Coliseum. Después del encuentro, cogió el tren de vuelta a Huelva, viéndose involucrado en el accidente ferroviario.

El homenaje de Davinchi, jugador del Getafe, a su padre, una de las víctimas del accidente de tren en Córdoba

Después de que se conociera la noticia, Davinchi quiso rendir homenaje a su padre con una emotiva carta que publicó en su cuenta de Instagram. "Sé que el Señor de las Penas y la Virgen del Amor te tienen a su lado y juntos me guiaréis durante toda mi vida. Me llenarás de fuerza en momentos de dificultad y siempre recordaré aquello que tanto nos decías: siempre felices y hacia delante", comienza.

"Todo lo que haga en esta vida siempre será por el lucero más grande que tengo en el cielo. Como me dijeron una vez: 'Cuando el camino se hace duro, solo los duros hacen el camino'. Tú fuiste siempre un luchador y me lo enseñaste desde el primer momento. Ese es el mayor acto de amor que puedo hacer por ti, demostrar que puedo con todo y que nunca me rendiré. Te amo, papá", concluye el jugador del Getafe.

Las condolencias del Getafe por la muerte del padre de Davinchi

El Getafe también mostró sus condolencias por la muerte del padre de su futbolista. "Lamentamos, profundamente, confirmar la noticia que nunca hubiéramos querido publicar. Nos invade el dolor por el fallecimiento de David Cordón Cano, padre de nuestro jugador Davinchi en el trágico accidente de Adamuz, Córdoba. Te conocimos hace siete meses y en poco tiempo nos conquistaste por tu sencillez, simpatía y generosidad. ¡Te echaremos mucho de menos! Descansa en paz, querido amigo", escribió el club madrileño en su cuenta de X.

La tragedia de Córdoba golpea también al fútbol: el padre de un jugador del Getafe entre los desparecidos

La tragedia de Córdoba golpea también al fútbol: el padre de un jugador del Getafe entre los desparecidos

"Cristo, en ti pongo mi fe y mi voluntad: pase lo que pase creo en ti y en tu amor eterno". Éste es el mensaje que publicó en redes sociales David Cordón, Davinchi, futbolista del Getafe, después de conocer que su padre estaba entre los desaparecidos de la tragedia ferroviaria de Córdoba.

David Cordón senior, de 50 años de edad, viajaba en el tren Alvia Madrid-Huelva que chocó en la tarde de ayer en Córdoba con otro Iryo dejando una cifra de 39 fallecidos y más de 150 heridos. Cordón está entre las decenas de desaparecidos de las que no tienen noticias sus familiares y amigos.

Cordón había acudido en la tarde del domingo a presenciar el encuentro liguero que enfrentó al Getafe con el Valencia en El Coliseum y que concluyó con victoria visitante. Según el medio local Huelva24 la pareja de Cordón no viajaba con él en el tren.

El padre de Davinchi fue un destacado jugador de fútbol playa. Como miembro de la selección española consiguió dos campeonatos de Europa en 2011 y 2004, en este último fue elegido mejor jugador, y dos subcampeonatos del Mundo en 2003 y 2004. A día de hoy, Cordón era enfermero en el Hospital Juan Ramón Jiménez de Huelva.

Su hijo Davinchi no ha acudido al entrenamiento del Getafe previsto esta mañana en la ciudad deportiva azulona. Desde el club piden el "máximo respeto, prudencia y solidaridad" respecto a las informaciones sobre esta tragedia. "Mantenemos la esperanza en nuestros corazones", escriben en un post de X.

Davinchi había recalado en el Getafe este curso proveniente del Recreativo de Huelva. El jugador empezó como titular en los onces de Bordalás hasta que una rotura de menisco le apartó de los terrenos de juego desde principios de octubre del año pasado.

Un gol de Gayà impulsa al Valencia en Getafe y le da un balón de oxígeno

Un gol de Gayà impulsa al Valencia en Getafe y le da un balón de oxígeno

No es fácil ser capitán del Valencia. No cuando se ha crecido soñando con llegar a un equipo que peleaba entre los grandes, que tenía hueco fijo en Europa, y cuando se toca la cima y se gana una Copa del Rey, todo se desmorona. A José Luis Gayà le ha tocado ser el capitán del peor Valencia que se recuerda y eso hace que sobre su espalda cargue un peso doloroso. Porque hiere ser un líder siempre en las malas y que, además, parte de tu grada no lo entienda. Ese dolor, a veces, impide gritar un gol como el que marcó al Getafe en el minuto 84 para que el Valencia ganara su primer partido fuera de casa.

A Gayà hay quien no le perdona nada. Le miran con lupa cuando juega, cuando lo cambian o no lo alinean, cuando se lesiona, cuando reclama el apoyo a la grada o cuando, como si fueran su familia, les pide que aflojen para dar un respiro a un vestuario poco curtido al que le han temblado las piernas esta temporada.

En los últimos partidos en Mestalla salió silbado, insultado, siendo el blanco de una ira que, cuando no se puede dirigir a un palco a 6.000 kilómetros de la Avenida de Suecia, se vomita contra los que están en el césped. A veces con razón; otras, sin demasiada.

Gayà exorcizó demonios en el Coliseum, aunque le cueste reconocerlo. No celebrar ese gol fue tan llamativo como la arenga en corro antes de arañar un empate contra el Elche. Si aquel partido creía que podía cambiar la temporada, su gol, el primero en tres años, con más razón. El Valencia no ganaba lejos de su estadio desde mayo y lo logró en uno de los estadios de donde suele salir golpeado. Eso para el capitán era lo importante.

"El equipo es siempre lo primero. Quiero lo mejor para mi equipo, que es el Valencia, aunque algunos no lo reconozcan. Llevo luchando por este escudo desde los once años y me sorprenden ciertas cosas que dicen de mí. Pero creo en mí y voy a creer hasta el final", advirtió el capitán, a quien Ugrinic encontró adelantado en el carril, como había diseñado Corberán, y picó el balón ante la salida de David Soria. Un gol como balón de oxígeno.

Nada había ocurrido en el partido cerca de las porterías. La única ocasión clara la había fabricado, en el minuto 42, Danjuma con un centro raso desde la orilla izquierda que, para que no llegara a Lucas Beltrán, Djene despejó... al larguero. El resto de los 45 minutos fueron brega y pundonor, sin que ningún equipo encontrara el punto de lucidez que le adelantara en el marcador. Y eso que lo que había en juego era mucho.

El Valencia, en puestos de descenso, necesita reaccionar con urgencia. La tensión en torno al club, como en los últimos tres años, vuelve a ser asfixiante. Corberán está bajo sospecha para la grada y, aunque la gerencia ejercida desde Singapur le mantiene la confianza, ningún entrenador puede sostenerse en un banquillo con unas estadísticas de un partido ganado de los últimos 14.

El club intenta darle herramientas, como el fichaje de Sadiq por cuatro millones, pero en el Coliseum fue suplente. Sin embargo, ir al mercado con los bolsillos vacíos complica la incorporación de un central, imprescindible tras la lesión de Diakhaby y el contratiempo de Tárrega. En Getafe, a la media hora, en el gesto de despejar un balón de cabeza en el área pequeña, con una rodilla tocada le falló la otra. Lo forzó el técnico y puede que lo pierda por un tiempo, sin que hayan llegado los refuerzos. Eso obligó a Pepelu a dar un paso atrás hasta el eje de la defensa, un parche que solventó con personalidad el jugador de Denia y hasta fue elogiado por su entrenador.

Demasiados obstáculos afronta el Valencia en este inicio de segunda vuelta. Perdió a Julen Agirrezabala en la portería para varias semanas, a Diakhaby para toda la temporada y a Thierry por un mes. A ellos se suma Tárrega y Cömert que, con problemas en la cadera, se cayó de la lista. Con Gayà apercibido, la situación es crítica y el club tiene que acelerarse en el mercado.

De momento, al remate del capitán se agarran como una bocanada de aire que permite evitar la asfixia.

La nueva Real Sociedad de Matarazzo ejecuta al Getafe en el caos del añadido

La nueva Real Sociedad de Matarazzo ejecuta al Getafe en el caos del añadido

Actualizado

La Real Sociedad reinó en el caos del tiempo añadido y ganó en el Coliseum con un tanto en el minuto 96 de Mikel Aramburu con el que derrotó al Getafe, hundido tras celebrar el empate en el 90 de Juanmi Jiménez y tocado moralmente mientras vive rodeado de una larga lista de problemas que auguran sufrimiento. [Narración y estadísticas (1-2)]

Cinco días después de su debut ante el Atlético en el banquillo de Anoeta (1-1), Pellegrino Matarazzo dio otra alegría para una Real que siempre mereció el triunfo. Incluso desperdiciando ocasiones claras con las que confirmar el 0-1 de Brais Méndez. Una salida de David Soria en un saque de esquina permitió a Aramburu ellevarse la victoria.

Los problemas del equipo de José Bordalás son más evidentes cada semana que pasa y las soluciones no llegan. Tiene cinco fichas sin cubrir, seis lesionados, entre ellos todos sus centrales y problemas burocráticos para firmar jugadores en el mercado de invierno. Y para culminar la lista de problemas, Bordalás jugó sin delanteros y con un centrocampista como Mario Martín en la punta de ataque.

Respirando pesimismo

Al Getafe sólo se le vio sufrimiento y un ejercicio de resistencia estéril. Se notaba que ni siquiera la cultura del esfuerzo iba a ser suficiente en el conjunto azulón. Se respiraba hasta pesimismo en la cara de Bordalás, que por una vez apareció sin sus características gafas, que tal vez escondían un cansancio que sin ellas reflejó su rostro.

La consecuencia de tanto hastío dejó al Getafe a merced de la Real, dominadora absoluta del balón. Aun así, le costó sumar ocasiones. De hecho, hasta el descanso, sólo gozó de una, pero fue suficiente. En el minuto 36, Brais aprovechó un mal despeje de Juan Iglesias para batir a Soria con un zurdazo espectacular.

El 0-1 deprimió al Getafe, que volvió de los vestuarios aún más errático, como un equipo sin alma, perdido y a merced de un rival que olió la sangre. Matarazzo adelantó líneas y ordenó una presión sobre los dos centrales de circunstancias del equipo de Bordalás, poco acostumbrados a lucirse con la salida del balón.

Luis Milla, cariacontecido tras una ocasión errada.

Luis Milla, cariacontecido tras una ocasión errada.EFE

Pronto comenzó la cascada de ocasiones y la Real no aumentó su renta en el primer cuarto de hora de milagro. Pudo marcar Gonçalo Guedes con un disparo desde fuera del área y después Mikel Oyarzabal desperdició dos mano a mano ante Soria. El primero, clarísimo tras un error garrafal de Diego Rico en una entrega hacia atrás, lo mandó fuera; el segundo, lo estrelló contra el cuerpo del portero.

Al Getafe aún le quedó un pequeño arranque de orgullo y dispuso de un cabezazo de Mauro Arambarri y de un 'casi remate' de Juanmi, que estuvo a punto de empujar el balón tras un centro de Jorge Montes desde la izquierda.

Esas ocasiones no fueron un espejismo ni una especie de último estertor del Getafe, que como la pasada jornada en Vallecas tiró de orgullo para sacar petróleo. Luis Milla sacó una falta y el hombre menos esperado, Juanmi, que no marcaba un gol en Liga desde la 28ª jornada del curso 2023/24, apareció de la nada para empatar. Sin embargo, esa alegría fue efímera. La grada celebraba un empate milagroso cuando apareció Aramburu para marcar el 1-2. Soria falló en una salida y el jugador de la Real cabeceó picado a la red.