En la cuna del hombre que desafía a Florentino, El hijo de Enrique 'el cantero', ilusión ante una posible victoria y una opinión compartida: "Es buena gente"

En la cuna del hombre que desafía a Florentino, El hijo de Enrique ‘el cantero’, ilusión ante una posible victoria y una opinión compartida: “Es buena gente”

A pesar de que su nombre resuene estos días por las calles de Madrid, y no es para menos, el pequeño municipio de Cox (Alicante, 7.722 habitantes), vive una mañana tranquila y calurosa. Las calles están medio vacías, el encargado de lotería de la ONCE sonríe en su puesto y los bares como el que regenta Antonio están llenos de gente tomando el desayuno.

"Viene de vez en cuando por aquí", comenta mientras no para un segundo de poner cafés y pinchos, en referencia al empresario que, en los próximos días, promete plantarle batalla a Florentino Pérez por la presidencia del Real Madrid, Enrique Riquelme (37 años). Una tarea, desde luego, nada sencilla en vista del historial y de la trayectoria que ampara al actual directivo de ACS.

Cox es su pueblo natal. El lugar que le vio crecer y el que da hoy nombre a su grupo empresarial. Allí todo el mundo le conoce, aunque más por su padre, Enrique, apodado como 'el cantero', y por su abuelo que por su propia estancia allí. Un detalle, el mote familiar, que no pasa desapercibido en la primera imagen de campaña publicada en sus redes sociales. En ella, el pequeño Enrique posa con su gorra y equipación blancas delante de un camión, cuyo propietario y sobrenombre aparecen escritos en la franja encima del cristal delantero.

Cartel de entrada al municipio de Cox (Alicante), localidad natal de Enrique Riquelme

Cartel de entrada al municipio de Cox (Alicante), localidad natal de Enrique RiquelmeAbel F. RosAraba Press

Desde detrás de la barra, Antonio explica a ELMUNDO que en Cox ya no se puede ver el fútbol . "Se ha perdido la tradición de ir a los bares a ver los partidos", comentan.

Él es madridista, como así demuestra el póster de la decimotercera enmarcado en una esquina, y hace varios años era uno de los socios de la peña madridista 'Pirri', la única que había en el municipio, y que acabó cerrando por falta de gente.

Sobre su famoso conciudadano, y su familia, en el bar sólo se escuchan buenas palabras: "Son buena gente". "Enrique [Riquelme], lo mejor de lo mejor", aunque se muestran algo escépticos de que vaya a conseguir alcanzar la presidencia. El objetivo es difícil y lo sucedido esta temporada, no invita al optimismo. "Estoy desencantado con el [Real] Madrid", lamenta Antonio.

Aunque en el pueblo late un cierto temor a hablar sobre él y otros vecinos por la proximidad y la cercanía que existe entre todos ellos, sí que hay lugares donde es posible encontrar grandes aficionados al fútbol.

Unas calles más adelante, en la plaza del consistorio, José, con una gorra de la selección española, disfruta de la mañana charlando con un amigo sentados en un banco. El sitio es amplio, silencioso, con varias cafeterías cerca y rodeado de árboles que aportan una sombra más que necesaria para estar a gusto.

"Sería la gloria"

Apodado como 'Pitillo', José asegura conocer también a su padre, que fue directivo en la época de Ramón Calderón. "Fuimos a ver al Real Madrid y pasando por la puerta del estadio me llamó a mí y a mi hija y nos invitó a entrar. Estuvimos allí cenando con todos los presidentes", relata.

"Yo a Florentino siempre le he considerado una persona que sabe y entiende mucho. Pero el hombre ya tiene una edad. Ahora viene gente más joven y a lo mejor tiene otras ideas", afirma en relación a los últimos acontecimientos que han rodeado al actual presidente del Real Madrid.

Sobre si ve posible que el joven Enrique pueda ganarle la presidencia en las elecciones, José, al igual que muchos de sus vecinos, se muestra dubitativo. "Está difícil, Florentino es mucho Florentino. Son muchos años y como él quiere seguir, a ver quién lo saca de ahí. Pero si ganara, para un municipio tan pequeño como Cox, sería la gloria", asegura ilusionado.

Una emoción diferente a la que siente cuando le preguntas por la situación deportiva: "Mejor no me preguntes. Me he enfadado muchas veces", explica.

Socios de la peña ¡Hala Madrid! en la localidad de Callosa de Segura

Socios de la peña ¡Hala Madrid! en la localidad de Callosa de SeguraAbel F. RosAraba Press

A escasos dos kilómetros de Cox, Callosa de Segura (19.988 habitantes) es el pueblo más cercano. Allí, a diferencia de su pueblo natal, todavía perviven pequeños rincones que respiran madridismo y vivencias por sus cuatro costados.

La peña ¡Hala Madrid!, situada en la calle Poeta Francisco Salinas, es el sitio más idóneo. Con 55 años de antigüedad, es la quinta peña más antigua de España y su presidente, Higinio Alcaraz, ya alcanza el cuarto de siglo como presidente.

El local es amplio, con una pequeña barra metálica al fondo y varias mesas alrededor donde los socios -actualmente no más de 100- y amigos pueden disfrutar de la mañana mientras mantienen una charla distendida. Todo el mundo es bien recibido e invitado a entrar.

Las paredes están llenas de fotos. Desde las galácticas plantillas del Real Madrid, hasta recuerdos entrañables con todos los socios. Pero si hay una que Higinio destaca con especial cariño es la que conmemora del año de su fundación, 1971. Mostrando y señalando dónde se encuentra él en aquella imagen, no puede evitar emocionarse.

Sobre el ya precandidato Enrique Riquelme, al igual que sus vecinos de Cox, señala que coincidieron con su padre, cuando éste era directivo, y que ambos son "buena gente". Un hecho que no quita sus dudas y escepticismo sobre si su candidatura podrá salir vencedora de los comicios.

"Yo quiero que el club siga siendo de los socios", afirma con rotundidad Higinio, al tiempo que califica como un "error" la frase pronunciada por Riquelme advirtiendo sobre una posible privatización del club.

Sobre la situación deportiva que rodea al equipo, Higinio no está contento. Después de dos temporadas en blanco, él era partidario de que Xabi Alonso hubiese continuado al frente del equipo los años que tenía de contrato.

"Los entrenadores tienen miedo de venir al Real Madrid porque saben que en el momento que pierdan dos partidos, les van a echar", lamenta.

Sin embargo y, dada la situación, el nombramiento de Arbeloa como técnico tampoco le ha resultado desagradable. "Yo me hubiera quedado con Arbeloa, es un entrenador que es de la casa y que conoce el Real Madrid".

"Apaga el fuego con gasolina"

Ahora, con el nombre de Mourinho como el principal candidato a ser el próximo entrenador blanco, Higinio tiene muy clara cuál es su opinión. "No me gusta, pero es un hombre que apaga el fuego con gasolina. En esta situación es el ideal".

"Hay que sacar a gente de la cantera", afirma Higinio mientras asegura que la pelea entre Valverde y Tchouameni "ya está solucionada".

Puede que sea ahora, en el futuro o puede que no sea nunca el momento en el que Enrique Riquelme ocupe la presidencia del Real Madrid. La tarea por delante es grande. Pero lo que sí deberá vencer es a ese miedo a lo desconocido y a la incertidumbre que rodea a su candidatura.

Nostalgia e ilusión

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Tiempo de elecciones. Después de las de Andalucía, que incumben a la población local, las del Real Madrid, que atañen y afectan a la humanidad, según la cosmogonía florentiniana. María Jesús Montero, perdedora por goleada, expresó con un símil futbolístico su futura forma de ejercer la oposición: "partido a partido".

Sanchista de vieja escuela y cholista de nuevo cuño, hará las delicias del Hospital de las Cinco Llagas, sede del Parlamento autonómico, con sus epanadiplosis ("primero y primero que todo"), sus laberintos churrulleros ("lo que dice el acuerdo es lo que dice; lo que no dice el acuerdo no lo dice") y su repertorio de visajes y aspavientos. Eran más graciosos los de David Vidal, un genio gallego de la mímica universal. Le echamos de menos.

Sánchez no se da por aludido electoralmente tras cuatro derrotas comunitarias consecutivas. Opina, aunque ni él se lo cree, que "no son extrapolables a nivel nacional". Eso es como pensar que perdiendo todos los partidos se puede ganar la Liga. Sánchez nos recuerda a esos entrenadores que hablan de "resultado engañoso" después de recibir su equipo una paliza monumental.

El socialismo andaluz puede tomarse como una metáfora del fútbol en su nostalgia del pasado, jugadores y entrenadores que se van, y su ilusión por el futuro, jugadores y entrenadores que vienen. En el Madrid, la máxima expresión de lo nostálgico y lo ilusionante la personaliza José Mourinho. Refleja, mezcladas, la nostalgia y la ilusión de un presidente descentrado, victimista y desafiante que culpa al empedrado y mata al mensajero. Tres años, hace tres lustros, fueron más que suficientes para conocer en Mourinho a un personaje atrabiliario y contaminante, reñido por carácter y comportamiento con los valores del club. ¡Ay, los valores! Cuanto más esgrimidos, menos practicados. Pérez, tan poco proclive a congeniar con sus entrenadores, estableció con él una relación de perniciosa empatía. Su regreso es un dislate retroactivo. Un camino hacia adelante recorriéndolo hacia atrás. Un paso al frente andando de espaldas.

Presumiblemente, Florentino será reelegido. Es lógico y justo: no va a perder Zamora en una hora después de haberla ganado en 23 años. Pero ya, abocado su mandato a la nostalgia, topa con un adversario que suscita la ilusión un poco ingenua de toda novedad en, por ende, momentos confusos. Con el fin de unir al madridismo frente a la artera agresión del enemigo exterior, el presidente ha recuperado a un elemento experto en fracturarlo y cuyo dedo señala el camino a algunos y a otros la salida. Mourinho, por otro lado, absorbe los focos y los desvía de los problemas deportivos, los contratiempos económicos y el debate acerca del nuevo y trascendental modelo societario del club.

Tendrá, además, una cierta influencia en las urnas, que pasan en parte por la aceptación o el rechazo a su persona. Para muchos madridistas, aceptarlo será votar nostalgia. Rechazarlo será votar ilusión.

¿Podrá Florentino fichar a Mourinho o renovar a Vinicius en pleno proceso electoral?

¿Podrá Florentino fichar a Mourinho o renovar a Vinicius en pleno proceso electoral?

Más allá de la esperpéntica rueda de prensa de Florentino Pérez, dos cosas han trascendido entre los ataques del presidente del Real Madrid: va a convocar elecciones y él va a presentar su candidatura para "defender a los socios". La pregunta que deja esta convocatoria es la maniobrabilidad que tendrá el club para obrar, por ejemplo, en el mercado y afrontar las operaciones que tenga pendientes como la de afrontar la vuelta de José Mourinho o la renovación de Vinicius Junior.

Lo primero que hay que fijarse es en los plazos. El proceso electoral del Real Madrid viene regulado en el artículo 40 de los estatutos sociales del club. Hay cuatro supuestos para su realización que son final del mandato, decisión del presidente, dimisión o inhabilitación o moción de censura. En este caso estaríamos ante el segundo supuesto ya que el mandato de Florentino Pérez terminaba en 2029.

Ahora, la Junta Electoral tiene dos días para iniciar el proceso electoral, que lo hará tras "anunciarse en el tablón de anuncios dispuesto al efecto en la sede social y publicarse en, al menos, dos periódicos de Madrid". Pasadas estas 48 horas se inicia un proceso de 10 días naturales para la presentación de candidaturas en las que el elegible debe, principalmente, llevar más de 20 años de socio del Real Madrid y presentar un aval con su patrimonio personal de un 15% del presupuesto general de gastos del Club, es decir, unos 187 millones de euros.

La Junta Electoral comprobará las candidaturas al día siguiente a su presentación y, de ser rechazadas, estas tienen dos días para presentar un recurso. En el peor de los escenarios, este proceso podría durar máximo 13 días. Si sólo hubiera un candidato al término de ese plazo, éste resultaría automáticamente elegido, que es lo que le ha pasado a Florentino desde 2009. De haber dos o más, las elecciones se deberían producir en un máximo de 15 días agotado el plazo de la presentación.

Con lo cual, el club estaría inmerso en un proceso electoral que podría durar en torno a un mes. ¿Qué pasa entonces con el funcionamiento normal de la institución? Nada. El artículo 39 de los estatutos dice que "el Presidente y la Junta Directiva salientes continuarán en el pleno ejercicio de sus funciones hasta la toma de posesión del Presidente y de la Junta Directiva que resulten elegidos".

Vinicius Jr, en el clásico ante el FC Barcelona.

Vinicius Jr, en el clásico ante el FC Barcelona.EFE

Legalmente, Florentino Pérez y su Junta Directiva podrían afrontar durante este proceso tanto la contratación de José Mourinho como la renovación de Vinicius Junior, dos operaciones de decenas de millones de euros. Sólo la ética y el sentido común impedirían al presidente firmar estas 'hipotecas' de, dicen, tres años para el técnico, y cinco para el jugador, sin conocer si él estará en el cargo al terminar el proceso electoral.

Código de Comercio

"Los contratos que pudiera firmar el actual presidente tendrían, en principio, plena validez y eficacia jurídica, de modo que la candidatura entrante debería respetarlos en sus propios términos", cuenta a EL MUNDO Álvaro Gómez de la Vega de Jofre Sports Law. Únicamente cabría analizar si en dichos contratos se hubiera pactado alguna cláusula resolutoria vinculada a un eventual cambio en la presidencia o en la estructura de gobierno del club (haciendo una analogía con un cambio de control del Código de Comercio).

No obstante, la viabilidad de este tipo de estipulaciones es reducida, tanto porque podrían ser cuestionadas al interpretarse como cláusulas arbitrarias establecidas en beneficio exclusivo de una de las partes, como porque el mero relevo en la Presidencia del Real Madrid Club de Fútbol no equivale, con carácter general, a un cambio de control de la entidad.

En un mes pueden pasar muchas cosas y una de ellas, por ejemplo, es el comienzo del Mundial de fútbol en Estados Unidos, México y Canadá. El Madrid quería dejar cerradas ambas operaciones y quizás también alguna salida antes de esa cita. ¿Puede hacerlo Florentino? Sí. ¿Debe hacerlo? Eso ya depende de la conciencia de cada uno.

Lo que la superioridad del Barça en la Liga dice de Madrid y Atleti

Lo que la superioridad del Barça en la Liga dice de Madrid y Atleti

Si el Barça aprieta, no hay Valverde que anime el vestuario del Madrid después del Clásico. Le caen seis. Es tan superior ahora mismo en España que ni siquiera necesita a Lamine y Raphinha para jugar a un deporte diferente a sus rivales; también tiene ausencias el equipo blanco, todo hay que decirlo. Las más graves, un entrenador y un director deportivo. Ni siquiera los antis, que vivimos con pánico crónico a que el cielo se derrumbe sobre nuestras cabezas en forma de Champions inverosímil o gol de Darth Vader en el descuento, auguramos una resurrección inminente. El posible regreso de Mourinho genera más expectación cómica que miedo. Si el antimadridismo está tranquilo, miren a Mbappé, algo huele a podrido en Chamartín.

La superioridad aplastante de los de Hansi Flick, un equipo divertidísimo pero aún incompleto, dice mucho del deprimente estado de una Liga española que afronta las tres últimas jornadas plagada de partidos de la basura en la mitad alta de la tabla. Parece la NBA en marzo. El Barça es campeón con total merecimiento, como lo fue el curso pasado, pero las eliminatorias contra equipos serios, ni siquiera élite (Inter en 2025, Atleti ahora), recuerdan que aún está lejos de la cima europea.

No es culpa del modelo del alemán, como se apresuran a señalar los oportunistas cada vez que le acribillan al espacio. El PSG va camino de repetir Champions con la misma idea y el Bayern, otro kamikaze, ha sido su única amenaza, pero jugar con tanto riesgo exige una calidad individual extrema en todos los futbolistas que el Barça aún no alcanza. La tiene arriba, claro, con un top 3 fabuloso (Lamine, Raphinha, Pedri) y Fermín amenazando con sumarse, pero le faltan un nueve, un cinco (quizás Bernal) y, sobre todo, defensas con el nivel suficiente para ayudar a Cubarsí a cubrir latifundios sin casi ayudas. No es lo mismo ser suicida cuando los que vuelven a la carrera son Nuno Mendes y Hakimi que cuando son Cancelo y Eric García (¿Koundé vive?). Y su problema es que, por más que a los periodistas afines les encante fabular con fichajes de 100 millones, esos jugadores tienen precios que hoy no puede pagar.

El último salto de los azulgrana es complicado... pero al menos es posible. Tras él, el Madrid no sabe a dónde va y el Atleti no parece tener intención de ir a ningún lado, feliz en su adosado en el extrarradio. El Barça no ha ganado la Liga, la ha conquistado sin visos de soltarla en un largo tiempo.

Mourinho, no vengas

Mourinho, no vengas

Los Estados Unidos desclasificaron esta semana un puñado de archivos secretos sobre avistamientos de OVNIs. Por mucho que se bucee en ellos no hay nada en esos papeles tan paranormal como el hecho de que el Barcelona haya necesitado llegar hasta la jornada 35 para ganarle la Liga a este abominable Real Madrid de vagos, indolentes e inútiles. Un sucedáneo de equipo y de club, con una afición desesperada, que llega a percibir como la única brizna de rebeldía el hecho de que los dos mejores futbolistas de la temporada se líen a hostias en el vestuario. Obviamente no es verdad. Y queda muchísimo por tragar.

En el Camp Nou cantó hasta Courtois. Por momentos el partido recordaba a esa escena en la que Maradona -salvando las distancias- le marca un penalti a Ali Turganbeko, un niño kazajo sin piernas, y se lo grita en la cara. Hasta los intentos de montar tanganas se sentían ridículos e impostados. Armó un pollo Dani Olmo porque Asencio tiró a puerta aprovechando que el árbitro ya había pitado previamente. Ese era, por resumir, el nivel del partido y de sus protagonistas.

El colegiado, en un acto de madridismo conmovedor, no quiso ayudar al maquillaje y determinó que abrirle la boca de un codazo a un rival en el área no es punible. No generó mayor polémica en la retransmisión. E la nave va...

Mientras todo eso sucedía, Mbappé estaba en su casa subiendo fotos de la televisión y asegurándose de que se viera bien el marcador, 2-0 ya en aquel momento. Parecía querer decir que esto es lo que pasaría si se cumplen los deseos de parte de la afición y se le empaqueta lo más lejos posible. Vinicius y Bellingham no hicieron nada para contradecirle. Ninguno parece consciente de que el consenso en la afición es que la forma más fácil de volver a ganar es mandarlos a los tres al Barça de golpe. Abandonemos toda esperanza. El club es cobarde, inmóvil y no habrá ninguna revolución. Así que lo más probable es que Mourinho no se coma el turrón. Traerle ahora, así, para esto, es una gran traición al hombre que cimentó la década gloriosa.

Vinicius liquida al Benfica en medio de otra polémica racista

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No sucumbe el Real Madrid en el caos, sólido y bien armado, aunque tampoco saca ventaja. Benfica salió demasiado vivo de un duelo dominado por el equipo de Arbeloa que abrió y cerró Vinicius. Marcó el brasileño un tanto de bandera y, justo después, el racismo se cruzó en su camino para adueñarse de un duelo que queda abierto para el Bernabéu. Y eso que la superioridad blanca fue indudable. [Narración y estadísticas: 0-1]

El Real Madrid jugó hasta el minuto 50 sin apresurarse lo más mínimo. Dejó que el Benfica descorchara el partido con unos minutos locos que encendieron a la grada y que fue apaciguando conforme pasaban los minutos. Aquel equipo que se descosió hace tres semanas ya no existe. Lo advirtió Mourinho y no se equivocó. No tembló ante las diabluras que le propusieron Dedic y Prestianni, con apariciones fugaces de Rafa Silva y los intentos de Aursnes de lanzar transiciones demoledoras. Les fue imposible. Este Madrid se ha transmutado en un equipo solidario, que se sacudió cualquier duda conforme iba madurando y adueñándose de la pelota. Lo único que le faltó fue colmillo. Mbappé fue el primero en probar a Trubin con un disparo que nació de la sociedad perfecta que formaron Carreras y Camavinga en la orilla izquierda. El francés como sombra del lateral, convertido en un puñal. Respondió Benfica con un testarazo de Araújo a centro lateral que atrapó Courtois.

A los 20 minutos, el conjunto blanco estaba ya engrasado para armar un ataque casi perfecto. Trent filtró un pase a Valverde al lateral del área, el uruguayo se la puso a Vinicius para que, a la media vuelta, la golpeara rozando el palo. Enseñaban el colmillo, pero no asestaban el bocado. Lo mismo que le ocurrió al Benfica cuando una diablura de Prestianni dejó a Aursnes un tiro franco desde la frontal que salvó la mano, un día más, milagrosa de Courtois. Para entonces, el partido se estaba vistiendo de madridista y, justo antes del descanso, pudo caer definitivamente a su favor con hasta cuatro ocasiones consecutivas. Desató un vendaval que todos los quilates de la delantera no pudieron aprovechar.

Trent se soltó por el carril derecho para dibujarle un centro raso a Mbappé que el francés, en el punto de penalti, no llegó a empujar por milímetros. Primer aviso. El segundo llegó por el otro costado, con Carreras asociado con Vinicius y el brasileño dando un pase atrás a Kylian, que no engancha portería. En el tercero apareció Trubin para frenar otro disparo del francés tras una conducción espléndida de Camavinga.

En la segunda mitad, el partido acabó en Vinicius, en una secuencia demasiado repetida. El brasileño cruzó un disparo soberbio para batir a Trubin en el minuto 50 y se fue a celebrarlo al banderín del córner. Encendió el estadio, vio una amarilla, pero también a Prestianni. Se tapó la boca el argentino, pero salió Vini como una exhalación a buscar al colegiado Letexier para denunciar que le había llamado «mono». Le creyó el francés, activó el protocolo antirracismo, bloqueó el duelo diez minutos y amagó el brasileño con quedarse en el banquillo. Lo calmaron las palabras de Mourinho y el sosiego que le pidió Arbeloa, aunque tuvo que volver al campo bajo una constante pitada.

El partido se descolocó... y cambió el guion porque, sin perder la solidez, el Real Madrid no supo cómo hundir más al Benfica con el marcador a favor y con un Vini que no se arrugó en ningún momento y a quien su entrenador, lo dejó en el campo sin miedo. Buscaban correr los portugueses y Tchouaméni, que se multiplicó barriendo todo el centro del campo sin permitir que crecieran las águilas a la carrera, como tanto les gusta, empezó a verse solo. Se acercaron los lusos buscando un empate que les diera vida en los instantes finales, en especial con una falta en el 85 que, protestada por Mou, le costó la expulsión. No estará en la banda del Santiago Bernabéu.

La prueba del sofá gris en Lisboa: el partido que mide el futuro de Arbeloa en el Real Madrid

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El sofá gris, el cambio de estructura en el campo, la mayor implicación de todos sus jugadores o la también mayor confianza que dan los resultados para tomar decisiones, por complicadas que parezcan. Álvaro Arbeloa tiene esta noche en Lisboa ante el Benfica de su mentor Mourinho una prueba de madurez. En Liga, el equipo ha respondido con pleno de victorias, más o menos vistosas, pero suficientes para seguir acosando al Barça, esperando el momento de asestar el zarpazo. El descalabro en la Copa del Rey en el estreno no tiene arreglo, pero el varapalo de esquivar esta repesca en Champions, sí.

Nadie espera un Real Madrid como el que dejó en la lona Trubin hace apenas unas semanas. «El partido no va a ser una copia. El entrenador ha tenido la capacidad de adaptar su equipo, salir de una derrota contra Benfica y sumar tres victorias consecutivas. La estructura que vi contra el Valencia y con la Real es distinta, vi una mentalidad táctica distinta», aseguró Mourinho, deshecho en elogios hacia Arbeloa -«entiende lo que es el Real Madrid, que no es fácil»- y hacia el que fue su equipo hace más de una década. «Espero al Real Madrid que es el candidato número uno para ganarla Champion», dijo poniéndose la piel de cordero un rato.

Esa estructura táctica pasa por el centro del campo, donde Tchouaméni, Camavinga y Valverde están consolidándose y fortaleciendo al equipo. Incluso partiendo de reconocer sus propias limitaciones tras pasar por el sofá gris de Arbeloa. «He ido muchas veces», bromeaba Camavinga, que quiere ser el faro que guíe la salida de juego del Real Madrid. «Me gusta jugar de 6, aunque me falta la regularidad y estar más focalizado en el campo, porque a veces tengo errores. Eso es lo que me falta. Pero soy capaz de hacer ese papel de organizador. Sé que los madridistas aún no han visto a un Camavinga completo», confesaba.

El regreso de Trent al lateral libera a Valverde y permite que la sala de máquinas vaya engrasándose y se aporte un equilibrio que da solidez. «Los tres lo están haciendo realmente bien, pero cuando un equipo es sólido es porque todos trabajan», advirtió Arbeloa, que no quiso establecer en qué porcentaje el paso adelante del equipo pasa por esa nueva estructura o por la mentalidad de sus futbolistas, aunque los elogios fueron a la plantilla.

«Desde que he llegado, he visto predisposición de los jugadores. Siempre es más fácil ser entrenador, porque es más fácil decir lo que hay que hacer que entrar en el campo. Lo que está ocurriendo es gracias a su trabajo. Con esa mentalidad, exigencia y trabajo están llegando los resultados», analizó, no sin advertir que Mourinho no se lo pondrá fácil: «Para ganar hay que jugar muy bien al fútbol. 90 minutos de concentración máxima para hacer un partido completo. El alma del Benfica será parecida porque su líder le marca: intensidad y competitividad. Aunque saliera con el equipo de Youth League sería así».

Pese a que el Real Madrid está inmerso en la pelea por la Liga, la Champions es una competición fetiche en la que no puede tropezar. De hecho, es la espina clavada de Mou, que no la logró ganar en aquellos «años violentos», como él los denominó, que vivió en el banquillo del Santiago Bernabéu. Arbeloa lo sabe. «No es una venganza, nuestro objetivo es ganar la Champions», aseguró. Cualquier otra cosa sería un doloroso tropezón que, quizá, complicaría su futuro como entrenador acabada la temporada.

Mou, siempre en el horizonte

En ese horizonte, la figura del carismático portugués emerge, satisfecho con su etapa como madridista. «Yo le di al Real Madrid todo lo que tenía. He hecho cosas buenas, cosas malas, pero cuando un profesional sale de un club con esa sensación, existe una conexión. Siento respeto y, en general, creo que me quieren. Pero con eso no quiero alimentar historias que no existen», aclaró el luso antes de volver a sembrar dudas. «Lo único que existe es que tengo un año más en Benfica. Firmado en una situación especial, que es que estamos en año electoral y el presidente Rui Costa y yo hemos acordado proteger por si hay una nueva presidencia. Por eso hay una cláusula para salir por las dos partes», desveló. Y volvió a cerrarse la puerta: «A Florentino se le puede decir que no».

De momento, su prioridad es poner a prueba el crecimiento del proyecto de Arbeloa en una eliminatoria que pasa por el infierno da luz, pero que tendrá, esta vez sí, una segunda parte en el Santiago Bernabéu dentro de una semana.

Mourinho y su ‘regreso’ a Madrid: “No quiero alimentar historias. Se le puede decir ‘no’ a Florentino”

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Jose Mourinho ni puede ni parece querer desprenderse del nexo que une al Real Madrid. Mantiene relación de amistad con Florentino Pérez y su familia, se siente respetado por todos los aficionados y le desea a Álvaro Arbeloa que sea capaz de ganar la Liga. Ni siquiera oculta que para Benfica será una tarea titánica tratar de evitar que el "candidato número uno para ganar la Champions" se quede en el camino. Eso sí, mientras advierte de que no quiere alimentar "historias" sobre su posible vuelta al banquillo del Bernabéu, dejar claro que tiene una cláusula para salir de Lisboa en junio. Y también que "se le puede decir que 'no' a Florentino", con quien no esconde su "amistad" y que le felicitó por llegar al Benfica, "un club grande". Una forma de dejar la puerta entornada.

"Debo de ser de los pocos entrenadores que han salido del Real Madrid sin ser despedido. Por mi voluntad, con el alma limpia. El presidente y José Ángel me dijeron que ahora venía lo bueno, lo fácil, lo difícil está hecho. Fueron tres años intensos, casi violentos y nos separamos en el momento justo", argumentó un Mourinho, satisfecho con su etapa como madridista. "Yo he dado todo al Real Madrid, todo lo que tenía. He hecho cosas buenas, cosas malas, pero cuando un profesional sale de un club con esa sensación, existe una conexión. Siento respeto y, en general, creo que me quieren. Pero con eso no quiero alimentar historias que no existen", añadió.

"Lo único que existe es que tengo un año más en Benfica. Firmado en una situación especial, que es estamos en año electoral y el presidente Rui Costa y yo hemos acordado proteger por si hay una nueva presidencia y hay una cláusula para salir", desveló.

Acto seguido, elogió a Arbeloa: "Me gustaría mucho eliminar al Real Madrid, pero me gustaría mucho que Álvaro ganara la Liga y se quedara muchos años. Es un entrenador con capacidad y con mucho madridismo dentro, con personalidad para entender al Real Madrid, que no es fácil".

Sobre el primero de los duelos, el portugués no espera un equipo igual al que venció hace unas semanas. "Ganar al Real Madrid es muy difícil, hacerlo dos, más difícil y en una eliminatoria aún más. La mentalidad del Real Madrid no es ganar al Benfica, es ganar la Champions. Nosotros sabemos por qué ganamos, pero el partido no va a ser una copia. El Real Madrid ha crecido. El entrenador ha tenido la capacidad de adaptar su equipo y salir de una derrota contra Benfica y sumar tres victorias consecutivas. Ante Valencia y Real Sociedad vi una mentalidad y una estructura táctica diferente", analizó, defendiendo, aún así, que "no hace falta un milagro para ganar"."Solo quiero que mi equipo no juegue como quiere el Real Madrid".

El peor Madrid desde la era Mou

El peor Madrid desde la era Mou

El peor baño que sufrió el Madrid en Lisboa no fue de agua ni de fútbol. Fue de realidad. Después de los brotes verdes ante Mónaco y Villarreal, el equipo regresó a Albacete, aunque con una lectura peor. Si en la Copa pudo sufrir falta de motivación, en la Champions el problema fue más grave, al tratarse de falta de recursos, individuales y colectivos. Courtois y Mbappé no bastan, y de Vinicius nunca se sabe si va a coger el teléfono. El belga y el francés son el sur y norte del Madrid, hoy el único modo de orientarse con seguridad para los aficionados y hasta para el entrenador. Entre ambos, un Madrid hipotenso, pero también lejos, muy lejos, de la calidad de sus mejores tiempos.

El Benfica no es mejor que este Madrid, pero su nivel de agresividad, no juego sucio, concentración y ambición desbordaron a un equipo con los nombres de siempre en el terreno de juego, aunque sin plan ni alternativa. La situación no puede achacarse a Arbeloa, que acaba de llegar al banquillo, y coloca a los mismos jugadores, aunque un enfoque distinto al de Xabi Alonso. El resultado, sin embargo, es el mismo. No. Peor. El tolosarra fue destituido, de "mutuo acuerdo", con el Madrid en la Copa y el Top 8 de la Champions, y, hoy, está fuera de la competición doméstica y de la 'first class' europea. La realidad no para ponerse susceptible, como le ocurrió a Arbeloa.

Sin embargo, hay que profundizar en el calado de las causas, en el diseño de una plantilla con carencias estructurales. En concreto, en la creación de juego, además de en posiciones sin el nivel de tiempos pasados, como la defensa, más allá de las lesiones. De eso hay que pedir responsabilidades en otra ventanilla, en el piso de arriba.

Mourinho las detectó bien y mandó a sus jugadores a castigar las zonas más débiles del Madrid, con continuas cargas del área. Lejos de la etiqueta defensiva del portugués, su Benfica fue tremendamente ofensivo, no sólo por las necesidades de su equipo, también por las carencias ajenas. Una de las virtudes de Mou es hacer peor al contrario. Al Madrid lo llevó a una de sus peores versiones europeas en mucho tiempo.

Observar la mediocridad del Madrid y la intensidad de un Benfica pletórico ha vuelto a activar la nostalgia que una buena parte del madridismo siente por el portugués. El tiempo blanco de Mou es pasado, como él mismo ha dicho. Un tiempo controvertido y polémico, en lucha contra el mejor Barça de la historia, pero con un Madrid cuya calidad no tenía nada que ver con la del actual, con Casillas o no, Sergio Ramos, Pepe, Marcelo, Xabi Alonso, Modric, Benzema, Cristiano o Di María, los futuros campeones de muchas Champions. El Madrid del presente es el peor Madrid desde entonces, con permiso de Courtois y Mbappé.

Mourinho, reventado por su propia autodestrucción, no sobrevivió para vivir en el banquillo blanco el cabezazo de Sergio Ramos en Da Luz, llave de la Décima. Al menos, en el mismo lugar celebró el de Trubin para seguir en esta Champions. Sin una plantilla como la que tuvo en su etapa, el Madrid necesita un mensaje parecido al que recibió el Benfica antes del partido. Eso no quiere decir que necesite a Mou ni a un Mou de marca blanca.

El "perdón" de Mourinho a Arbeloa por su celebración y la crítica de Mbappé: "Da un poco de vergüenza"

El “perdón” de Mourinho a Arbeloa por su celebración y la crítica de Mbappé: “Da un poco de vergüenza”

"Da un poco de vergüenza...". En la zona mixta volvió a aparecer Kylian Mbappé. Como en Atenas, en el último viaje del Real Madrid en la Liga de Campeones, y como en la previa del duelo ante el Mónaco. El francés fue de nuevo el portavoz del vestuario madridista en otra noche negra para el equipo, fuera ahora del Top8 de laChampions y obligado a jugar el playoff en las dos últimas semanas de febrero ante el Bodo/Glimt noruego o el propio Benfica tras la calamitosa derrota de Da Luz, 4-2, incluido un último gol anotado por el portero lisboeta, el ucraniano Trubin.

"Hemos jugado fatal, eso es una verdad. Pero el cuarto gol para nosotros ya no cambiaba nada... Da un poco de vergüenza, sí, por encajar otro gol, pero de manera matemática no cambiaba nada. Ya éramos novenos así. Pero es algo que tenemos que cambiar, tener más continuidad en nuestro juego porque la semana pasada jugamos tres partidos de buen nivel y hoy no hemos estado con esa actitud. Tenemos que trabajar", reflexionó el delantero francés, reflexionó el delantero francés, autor de dos goles en Da Luz, insuficientes para vencer o empatar.

El Madrid sabrá en el sorteo del viernes si se enfrenta al Benfica o al Bodo/Glimt y conocerá también su posible rival en octavos: el Sporting de Portugal o el Manchester City. Todo después de la segunda derrota dura de la etapa Arbeloa tras la eliminación en la Copa del Rey contra el Albacete.

"No tengo una explicación clara. Es la verdad. No es lo mismo que en Villarreal y ese es el problema, no tenemos continuidad en nuestro juego y lo tenemos que solucionar. No podemos estar un día sí y un día no, eso no es un equipo campeón. Merecemos estar en la posición que estamos, el Benfica ha merecido ganar. Ahora tenemos dos partidos más en el playoff y ya está", insistió Mbappé.

El domingo a las dos de la tarde, el Madrid volverá al Bernabeú para jugar ante el Rayo, en lo que será un nuevo juicio del estadio a su equipo tras la importante pitada del día del Levante. Arbeloa había aliviado la crisis con varias victorias y con elogios a su plantilla, pero tras la derrota en Da Luz aseguró que "no me arrepiento de esos mensajes". "Si esa es tu conclusión, no es así", contestó a un periodista.

"Asumo la responsabilidad"

Arbeloa reconoció que "hemos estado lejos de la exigencia del partido, de lo que nos jugábamos. Nos queda mucho por hacer y tenemos que mirar para adelante, al partido del Rayo". El técnico volvió a asumir la "responsabilidad" de la derrota y liberó de la culpa a los futbolistas. "Cuando las cosas no salen la responsabilidad es siempre y absolutamente mía", contestó, y en la pregunta siguiente se lo volvió a recordar a otro periodista: "Lo acabo de decir, no sé si me has escuchado, me siento totalmente responsable cuando las cosas no salen bien. Nos han faltado muchas cosas, también argumentos futbolísticos".

El salmantino, eso sí, puntualizó la situación clasificatoria del Madrid: "No es que nos hayan eliminado, ni mucho menos. Tenemos dos partidos y el objetivo de pasar a la siguiente ronda".

Unos minutos más tarde, Jose Mourinho entró emocionado en la sala de prensa. Saludó a los periodistas portugueses, pidió "respeto" para sus futbolistas tras la victoria y pidió perdón a Arbeloa y al Madrid por su celebración después del pitido final.

Mourinho: "Me olvidé de todo"

Tras el gol de Trubin, el entrenador portugués invadió el área técnica del Madrid dando saltos de alegría y señalando al público mientras Arbeloa miraba hacia el suelo. Cuando el árbitro pitó el final, Mourinho seguía ahí, así que Arbeloa se acercó a saludarle y estuvieron hablando unos segundos.

"Le he pedido disculpas a Álvaro por cómo he celebrado, pero Álvaro es un hombre de fútbol y ha entendido que en ese momento olvidas que es el Madrid el que está enfrente, que está Álvaro, que está Chendo... Olvidas todo", admitió el técnico del Benfica.

El de Setúbal, curiosamente, se medirá en el playoff al Madrid y al Inter, sus dos equipos del alma, y podría volver por primera vez al Bernabéu. "Hemos tenido suerte", vaciló. "No he estado en el Bernabéu nunca más desde mi salida. El fin de semana que iba a ir, que estaba organizado todo con mi amigo Óscar Ribot, me llamó el Benfica".