El PSG aplica la pena máxima al Arsenal y conquista su segunda Champions consecutiva

El PSG aplica la pena máxima al Arsenal y conquista su segunda Champions consecutiva

Han pasado las mejores estrellas, se han gastado cientos de millones y han desfilado una enorme cantidad de entrenadores. Hasta que el PSG ha decidido contratar no a un entrenador sino a un artista. Luis Enrique ha dibujado una obra de arte utilizando una técnica vanguardista. Nadie escatima esfuerzos. Nadie. Y una vez arriba, el lienzo es de los futbolistas. Su primer cuadro fue puro surrealismo, un sueño. Éste ha sido más minimalista, pero el resultado ha sido el mismo. En los penaltis, sí, pero la orejona se queda en París. [Narración y estadísticas, 1-1]

Ni en los mejores sueños de Al Khelaifi, en el palco junto a Ceferin, habría estado el encontrar a un técnico que no sólo te ha dado títulos, sino que te ha llevado a otra dimensión futbolística. Lo hizo, además, cuando se libró del lastre de Mbappé. Dos Champions después, en una discusión imaginaria, Luis Enrique siempre tuvo razón.

Y eso que la final de la Champions League saltó por los aires en el minuto 5. En la jugada más tonta, un despeje y un rebote, ante el jugador más listo de la clase. Kai Havertz recogió ese balón perdido para enfilar a Safonov tras una carrera de 40 metros en solitario. La reventó a su escuadra y se colocó el duelo donde nunca hubiera soñado el ordenador de Arteta. En ese mundo de estadísticas, que te dice que al Arsenal sólo le han remontado un partido en toda la temporada, tuvo que intentar desenvolverse el PSG.

Los jugadores del Arsenal celebran el tanto de Havertz.

Los jugadores del Arsenal celebran el tanto de Havertz.Armin DurgutAP Photo/Armin Durgut

Los franceses decidieron monopolizar el esférico, pero la libertad de sus movimientos estaba más que estudiada por la doble línea de cinco muy junta que colocó Arteta para defender su ventaja. Hablábamos de hormigón armado, habría que añadir también trincheras y ayudas constantes. Ergo, la final dependía de inspiraciones individuales más que de movimientos de balón, pese a que Vitinha fue el que más intentó que el esférico circulara de lado a lado para intentar encontrar una grieta en esa argamasa gunner.

Lo increíble es que, la más clara de la primera mitad, volvió a corresponder al punta alemán del Arsenal. Tras una preciosa pared con Odegaard por el perfil izquierdo, el delantero vio de nuevo a Safonov en su mirilla, pero cuando disparó, apareció Marquinhos como una exhalación para dar aire al PSG y esperanza a los aficionados al fútbol. Una ventaja de dos goles a la mejor defensa de Europa, apenas 6 encajados en 14 partidos, provocaría un colapso en las esperanzas francesas. Encima sería poco antes del descanso, doble golpe moral salvado.

De los franceses a nivel ofensivo poco que decir en 45 minutos pese a ser el equipo más goleador del torneo con 44 tantos. Una internada de Nuno Mendes que terminó con un cabezazo fuera de Fabián quizás fue lo más peligroso. Hubiera sido más si el español hubiera permitido el remate a Kvaratskhelia, mejor colocado en la acción. El único tiro a puerta también perteneció a Fabián, pero fue muy lejano y escorado y, pese a los problemas de Raya para atajarlo, pocas opciones tenía de ser el empate del encuentro.

Luis Enrique debía virar la final del cemento al talento. El que tienen sus jugadores de ataque y a los que el balón les llegaba siempre con el Arsenal muy bien plantado. Así que, lo importante era mayor velocidad de balón y jugar al primer toque. Ese momento llegó en el 64 y lo protagonizaron los dos delanteros más talentosos. Una pared entre Kvaratskhelia y Dembélé terminó con el derribo del georgiano por Mosquera dentro del área. Penalti y el técnico asturiano reclamó con sentido una segunda amarilla que Siebert no concedió. Marcó el mosquito y el partido volvió a empezar con sólo media hora por jugarse.

Demebele celebra su tanto de penalti.

Demebele celebra su tanto de penalti.Armin DurgutAP Photo/Armin Durgut

Ahora Arteta debía decidir qué partido jugar, porque Luis Enrique iba a seguir empujando hacia Raya, como demostró Kvaratskhelia poco después con una contra estrellada en el poste. Y el vasco respondió metiendo a Gyokeres para lanzar un mensaje a los suyos de que sólo defendiendo no se gana una final de Champions. Los londinenses mostraron algo más de intención, poca, y se fueron medianamente contentos a la prórroga, porque Vitinha les perdonó a un minuto del final del encuentro y Barcolá en el añadido.

Prórroga soporífera

El Arsenal agotó los cambios al inicio de la prórroga. Arriesgado, pero efectivo para un equipo que ha estado exprimiéndose hasta casi el final de temporada cuando consiguió abrochar la Premier. Con ellos también mudó la iniciativa ante un PSG al que se vio algo cansado y, por momento, partido. Parte de culpa la tuvo Madueke, eléctrico y retando a Nuno en cada carrera. Le ganó una que pudo ser penalti, pero Siebert prefirió dejarlo pasar. Poco dejó la primera parte de la prórroga salvo el susto de Hincapié, cuando su equipo no tenía cambios.

Sorprendió que en la segunda casi ninguno lo intentara. Descaradamente, ambos equipos se encaminaron a los penaltis salvo por algún error del rival que nunca llegó. En la pena máxima Raya pudo ser el héroe al devolver la esperanza a los británicos tras el fallo de Eze, pero Gabriel lanzó a las nubes el quinto y definitivo y cerró la posibilidad de hacer historia. De la forma más cruel. Pena máxima para los británicos y gloria a Luis Enrique y al PSG.

Declan Rice, el “faro” del Arsenal para Arteta: 2.136 pases, 120 millones de valor y ‘fichado’ por Wenger cuando era juvenil

Actualizado

Es el faro la primera señal de esperanza para los marineros. La luz que te guía hacia tierra firme. Mikel Arteta considera que Declan Rice (Londres, 1999) es eso en el Arsenal y así le llama. Como si fuera poco. «Nunca había oído eso antes, pero él suele decir cosas que nunca se oirían, así que fue algo muy especial», expresó el centrocampista británico en una entrevista a la UEFA.

Rice es el futbolista inglés más caro de la historia: 120 millones de euros pagó el Arsenal al West Ham en 2023, dos millones más que los que costó Jack Grealish al Manchester City. Es el más valorado de los gunners junto a Saka.

El entrenador vasco insistió en la contratación de centrocampista internacional cuando militaba, en 2023, en el West Ham para que el Arsenal se agarrara a él en días de tormenta. Declan Rice siempre cumple, brega y aporta.

Lidera las estadísticas del Arsenal en pases completados: 2.136. Pero su verdadero talento aparece con en el balón parado, el gran arma del Arsenal. Porque sus botas están detrás de casi todas las faltas y córneres lanzados por equipo británico. Es el jugador más activo en esta especialidad, que ha otorgado grandes beneficios a una plantilla que esta temporada ha batido el récord de la Premier en goles a balón parado: una veintena, 16 de ellos de córner. Gabriel, con cuatro tantos, es el mejor rematador de los lanzamientos del internacional inglés.

Rice llega al último escalón de la Champìons League con un déficit en finales, que no en títulos. El británico ha conseguido una Conference y una Community Shield, ambas en 2023, con el West Ham, y la reciente liga con el Arsenal. No obstante, ha perdidola final de la Copa de la Liga con los gunners y dos finales de la Eurocopa con Inglaterra, selección a la que se mudó en 2019 después de haber jugado en todas las categorías inferiores con la de Irlanda por ascendencia de sus abuelos paternos. Una victoria en Budapest le igualaría las emociones en estos partidos a vida o muerte.

"De niño, crecías viendo las noches de la Champions League, la fase de grupos, las eliminatorias, la final... Y luego, al darte cuenta de que estabas a punto de llegar a ella, mirabas el reloj: cinco minutos para el final, dos... y por fin oías el silbato. De repente, todo se desbordaba: alivio, pura felicidad, pura emoción. Fue una sensación que recordaré siempre", rememora Rice el pitido del árbitro Daniel Siebert, en el Emirates, en la ida de la semifinal con el Atlético de Madrid.

Sueño de niño

Ahora será Rice el que disfrute en Budapest de ese sueño que tuvo de niño. El que tendrá que enfrentarse a uno de los mejores centros del campo del mundo y a una línea delantera que ahoga en la zona de la salida del balón en la que normalmente baja Rice a construir. "No puedes saber antes del partido si vas a jugar bien o no. Es una incógnita. Pero lo que sí puedes controlar es cómo empiezas, cuánta confianza puedes generar en ti mismo", apuntó el británico sobre este duelo final.

El futbolista al que llaman El caballo, por su enorme despliegue, deberá galopar mucho y demostrar por qué Arsene Wenger, mítico entrenador gunner, se quedó fascinado con su juego cuando le vio 20 minutos siendo juvenil. Tiene la mejor oportunidad de reivindicarse de la historia del club británico, la de lograr el título que se les escapó al Arsenal de entre los dedos en 2006 ante el Barcelona. Qué mejor que lograrlo justo 20 años después.

Luis Enrique y Arteta, la historia para PSG y Arsenal se escribe en Budapest: "El trabajo está hecho"

Luis Enrique y Arteta, la historia para PSG y Arsenal se escribe en Budapest: “El trabajo está hecho”

Ocurra lo que ocurra esta noche en Budapest, alguien hará historia. Lógicamente, Mikel Arteta tiene en su mano ser recordado para siempre en el imaginario del Arsenal como el primer entrenador que consiguió ganar la Champions. Luis Enrique, por su parte, entraría en el selecto club de nueve técnicos que encadenaron dos consecutivas -desde el Olimpo les mira a todos ellos Zinedine Zidane con tres- y metería al PSG como único equipo junto al Real Madrid que ha logrado levantar la orejona dos veces seguidas desde que la Copa de Europa mutó a la actual Champions.

En las comparecencias previas al gran duelo, ambos entrenadores han rebosado confianza y han lanzado mensajes contundentes respecto a sus posibilidades. "Somos los campeones", recordaba Luis Enrique, que hablaba poco antes de las cuatro de la tarde. Casi tres horas después, le respondía Arteta: "Son los campeones y estamos para quitarles ese privilegio".

Un privilegio que se dirime, hoy, en el Puskas Arena. Es la primera vez que se decide un título de la máxima competición de clubes en Hungría. "Me gusta, ya he jugado aquí con la selección", valoraba Bukayo Saka, quien fue uno de los dos jugadores que acompañaron al técnico gunner en la rueda de prensa previa al encuentro.

Quizás sea el británico el primero en conseguir el trofeo que se le escapó antes a otros grandes jugadores gunners como Henry o Robert Pires. "Si están en esa final es porque la merecen", apuntó el centrocampista francés después de participar en el Trofeo de Leyendas que se llevó su equipo, capitaneado por Iván Rakitic.

Quien sería la verdadera leyenda del conjunto británico es un Mikel Arteta que dice que sólo "ve felicidad", porque "todo el mundo quiere ser parte de ello". De hecho, todos están disponibles salvo Ben White. Él, como capitán del barco, sería el principal responsable de conseguir lo que se le escurrió a su equipo hace 20 años en Roma. Una expulsión temprana de Lehman hizo imposible el milagro ante el Barcelona de Ronaldinho y Frank Rijkaard. "Es la oportunidad de ganarse el momento. Escribir un nuevo capítulo en la historia de este gran club", lanzaba el entrenador vasco.

Por el otro lado aparece la figura de Luis Enrique, una "referencia" para Arteta desde jugador. El asturiano ya lleva dos Champions League separadas por 10 años, una con el Barça en 2015 y la última edición con el PSG del que dice el vasco que trasluce "su huella". Lo cierto es que, de conseguir este segundo título consecutivo, se metería en una nómina en el que hay nueve técnicos: Arrigo Sacchi (1989, 1990), que lo hizo con el Milán; Brian Clough (1979, 1980), con el Nottingham Forrest; o Helenio Herrera (1964, 1965), con el Inter de Milan, entre otros, que lo lograron antes. "Es muy poderoso ganar la primera, pero es más grande ganar la segunda seguida", apuntó el técnico asturiano.

Luis Enrique mostró la confianza del que sabe que ha construido al mejor equipo a nivel ofensivo de esta Champions, con 44 tantos a favor. Pero hoy se enfrenta a la mejor defensa del torneo, sólo seis tantos en 14 partidos. "Somos equipos que se parecen, porque nosotros también defendemos bien, pero que han seguido caminos diferentes", expresó igualmente.

Con todos disponibles, incluido Achraf Hakimi, que venía aquejado de unas molestias, Luis Enrique confía plenamente en su equipo más allá de dejar o no un legado. "La motivación no es la historia, que ya la hicimos el año pasado, sólo queremos seguir siendo el mejor equipo de Europa y del mundo", recordó el técnico, pese a que perdieron la final del Mundial de Clubes frente al Chelsea.

Normalidad

Dijo Mikel Arteta que no haría nada especial ayer noche más allá de cenar con el equipo y vivir con normalidad uno de los partidos más importantes en la historia del club y en la suya propia. "El trabajo está hecho", contó. Pero Luis Enrique sabe que todo cambia cuando se consigue el anhelo de un club. Él ya lo ha vivido en París y quiere repetirlo esta tarde en Budapest.

Daniel Siebert, el árbitro del que tanto se quejó el Atlético de Madrid por su actuación en la vuelta de semifinales, será el juez de la contienda. Cuando pite el final, su silbato determinará qué historia se escribe en esta edición de la Champions League. Si la del aspirante, que quiere derrocar al campeón para conseguir su primera corona, o la del campeón que, con un equipo joven, ha conseguido mantener el hambre para seguir queriendo más y más. Seguro que ninguno imaginó cuando vestía la camiseta azulgrana que estarían luchando por hacer historia en Europa.

El adiós más amargo para los 'veteranos' Griezmann y Koke: "Han sido más contundentes en las dos áreas"

El adiós más amargo para los ‘veteranos’ Griezmann y Koke: “Han sido más contundentes en las dos áreas”

Era su ilusión, despedirse del fútbol europeo llevando al Atlético a la fiesta de Budapest para pelear por el sueño de ser campeones de Europa. Antoine Griezmann quería marcharse así, como Koke, que aunque no diga adiós sabe que caen los días del calendario de su carrera y no habrá muchas más posibilidades. Para los dos, fue un adiós amargo en el que dieron todo lo que tenían sin que fuera suficiente para igualar el gol de Saka al filo del descanso.

Eran los jugadores con más galones en el once de Atlético y no dudaron en cargarse el equipo a la espalda desde que comenzó el partido. Hacía falta su pulmón y su talento pero, sobre todo, su inteligencia para colocarse en el campo y aparecer cada vez que hiciera falta. Cada uno tenía sus motivos. Los dos el mismo objetivo: ser campeones de la primera Champions de la historia del Atlético.

El capitán se hubiera pellizcado si alguien le hubiera dicho a principio de temporada que iba a ser titular e indiscutible en la semifinal ante el Arsenal. Frente Lewis-Skelly, Eze y Declan Rice, Koke aportó equilibrio durante buena parte de la primera mitad, atajando la intención de los gunners de hilvanar jugadas. En la segunda, la cuesta se empinó. "Estamos muy dolidos, pero estoy orgulloso del equipo. Lo hemos dado todo. Hemos tenido ocasiones pero no ha querido entrar la pelota. El fútbol es contundencia, y han sido más contundentes que nosotros, en las dos áreas", explicó el capitán, que puso en valor la temporada del equipo. "Ha sido emocionante en Copa y Champions, aunque en Liga no hemos sido regulares y nos hemos dejado muchos puntos. Pero este equipo está creciendo un montón, es gente muy joven que va a pelear por cosas importantes. ¿Yo con ganas de ayudar? Hablaremos cuando haya que hablar", dejó sobre la mesa Koke.

Koke y Llorente persiguen a Eze.

Koke y Llorente persiguen a Eze.EFE

Al trabajo oscuro del centrocampista se unió la omnipresencia de Griezmann. Es cierto que no apareció su genio en ataque, aunque le dio para robar y armar peligro con un par de asistencias que asustaron a Raya. Pero donde se notó fue en defensa. Apareció en el punto de penalti para salvar un tiro de Trossard y arrancó en la segunda parte obligando a Raya a salvar un derechazo mientras Calafiori le pisaba el tobillo en una jugada que hubiera sido penalti de no haber pitado el colegiado alemán una falta previa de Pubill. Simeone, sin querer hablar del arbitraje, habló sobre esa polémica: "Se ve y es muy evidente, pero no nos quedemos con un detalle".

Si la vieja guardia apareció para incomodar al Arsenal, no lograron hacer lo mismo ni Lookman ni Julián Álvarez. La Araña no pudo desquiciar una pareja sólida como Saliba y Gabriel Magalhães. No les ganó ningún duelo por más que lo intentó, quizá porque el tobillo no estaba recuperado.

El londinense apenas retó a Ben White, poco ayudado por Saka en esa orilla derecha, y todas las decisiones que tomó fueron confusas. En el otro costado, a Giuliano tuvo algo más de lucidez, pero el mismo acierto. Suya fue la mejor ocasión para el empate pero, cuando encaraba solo a Raya, apareció Gabriel para incomodarle lo justo.

Sabía el Cholo que ninguno le había encontrado el pulso al partido, en el que aún seguían vivos. Por eso buscó en el banquillo el control de Cardoso, el fútbol de Baena, el remate de Sorloth y el disparo de Nahuel Molina. Había mucho que ganar tomando algún riesgo, aunque ya tuviera que ser sin Griezmann. No se dio la temporada y arranca la vida sin él.

"¿Ganas de volver? Ahora, no"

¿Arrancará sin el Cholo? El técnico argentino dejó una frase de dolor que tendrá que explicar en las próximas semanas, mientras muere una Liga en la que ya no tienen nada que hacer. "Hemos hecho una Champions muy buena, hemos dado el máximo y hemos llegado más lejos de lo normalmente esperado. Una pena, porque habíamos hecho méritos para permitir una prórroga que nos daba alguna opción más. Los detalles no estaban a nuestro favor", analizó.

A la pregunta de si tenía ganas de volver a intentarlo el próximo año, fue tajante: "Ahora no, seguro que no".

La Champions y el Atleti: una historia de odio eterno

La Champions y el Atleti: una historia de odio eterno

Hay que jugarla, supongo. Te clasificas, da mucho dinero, te permite atraer estrellas y mantiene a la afición ilusionada hasta primavera. Hay que jugarla, supongo, pero si me dieran a elegir... ojalá el Atleti renunciara a la Champions cada año. El odio es mutuo. Yo ahora podría estar en el cine. O bebiendo. Eso aún no lo descarto. Y estoy aquí escribiendo con cara de (aún más) idiota.

Una vez más, el sueño se rompió en un accidente en el peor momento, dos rechaces en el área, un despiste defensivo, gol de Saka en el 44. Ni un guiño del destino. Hasta ahí, más allá de creerse su leyenda y celebrar cada córner como un penalti, el extremadamente mezquino Arsenal no había tirado a puerta y el Atleti estaba cómodo y con la sensación de que, antes o después, iba a cazar una, pero los rebotes que le castigaron en su área nunca le sonrieron en la inglesa.

La segunda parte fue un orgulloso quiero y no puedo de un equipo que se estaba moviendo a alturas que por talento y dinero no le correspondían. Y se notó. Giuliano tuvo la más clara y, a puerta vacía, le faltaron vuelo y recursos. No es culpa suya, es la diferencia de nivel individual. Y un penalti clamoroso a Griezmann se perdió en el limbo por una inexistente falta previa de Pubill. En la larga colección de delirios arbitrales que ha sufrido el Atleti en este torneo odioso, este se coloca muy arriba. La Champions odia al Atleti, ya saben. Nosotros a ella, más.

Tiempo habrá, y es indispensable hacerlo, para sacar conclusiones sobre esta extraña temporada. Mediocre en su trabajo diario de la Liga, brillante en las bodas y bautizos de las eliminatorias y fallido en el desenlace. Es difícil juzgar un curso así, de cinco aunque a dos detalles de ser de 10, pero hay que aclarar si el proyecto crece o se marchita. Ese análisis requiere enfriar las emociones y no es el día.

Hoy corresponde elogiar el carácter de Pubill, el despliegue de Llorente y el liderazgo de Koke; lamentar que Julián Álvarez, medio cojo, no pudiera ser la estrella que es y, sobre todo, dar las gracias a Griezmann tras su último gran partido en el Atleti, uno donde estaba evitando goles del Arsenal en un instante, organizando el juego al siguiente y siendo el más peligroso para Raya mientras le duró la gasolina. No es el final que merecía el mejor jugador de la historia del club, pero sí el tipo de actuación que ratifica esa afirmación.

La Champions odia al Atleti, pero la ganará. Cuando menos se lo espere, logrará esa maldita copa y la tirará al río. Ese día podremos descansar. Mientras, sólo queda seguir persiguiendo ese imposible hasta que se rinda.

El Atlético cae ante el Arsenal y se despide de su sueño de Champions

El Atlético cae ante el Arsenal y se despide de su sueño de Champions

¿Cuánto puede la ilusión? ¿Hasta dónde puede llegar el deseo? ¿Hasta una final de Champions? ¿Ganarla?. Nunca ha querido Simeone mencionar Budapest. Ya saben, partido a partido. Pero el Atlético de Madrid llegó a Londres en algo más que una misión, era una cruzada. Una revancha. Un anhelo. Eran tantas cosas en una que con sólo un suspiro se podía desvanecer, como pasa con los sueños. La lluvia pedía épica, pero terminó borrando la esperanza del Atlético y un ordenador hizo el resto.

El Arsenal es un equipo prosaico, cuyas decepciones y hasta alegrías parecen más fruto de un trámite administrativo que de una emoción. Así lo ha construido Arteta, como una máquina perfecta, casi inhumana, una inteligencia artificial. Hasta el tifo inicial, "Por tierra y mar", como referencia a las batallas entre Inglaterra y España, parecía impostado. Los jugadores se han plegado a la táctica rígida del vasco y no les ha ido mal. La Premier la tienen a tiro tras el empate reciente del City y la Champions, a un paso tras convertir Saka el tanto de la victoria. Sin corazón, sin coraje. Pura burocracia. [Narración y estadísticas, 1-0]

La vida es que comiences el duelo con un 25% de posesión en el Emirates y las primeras ocasiones las tengas tú en las botas de Julián y Giuliano. También que te plantes con un 5-4-1 en fase defensiva y que en un parpadeo estés con un 4-3-3 provocando fallos de Raya que, con balón en los pies, era una bomba de relojería.

Entonces cae el primer córner británico en el minuto 15 y el público lo celebra como el primer tanto. Pero el saque pasado de Rice, pese a que encontró a Saka solo, no resultó efectivo. La estrategia que ha fraguado el récord de goles de saque de esquina en la Premier, con 17, había funcionado, pero no había concretado. El peligro lo generó el extremo británico en la siguiente jugada tras un buen pase de White. Saka la puso al punto de penalti pero el balón no encontró ningún gunner.

El partido y el juego buscaban un fallo. Era una línea contínua de unos y ceros en el que ambos esperaban el hueco en la serie. Unos, a través de un saque de esquina, los otros, a la espalda de los laterales británicos. Pero, mientras Giuliano parecía haber vuelto a su versión del inicio de temporada, Lookman no terminaba de conectarse el juego. Y hacía falta el concurso del nigeriano en su ciudad natal. Si ustedes buscan un partido de goles, era en la otra ventanilla.

La pasión estaba más en el banquillo rojiblanco, con un Simeone quemando la banda, que en el campo, donde había más miedo que emoción. Y pese el pavor que generaba la vuelta del mejor Saka, que había marcado el fin de semana ante el Fulham, el mayor peligro venía de un Gyokeres que parece haber recuperado la versión del Sporting. El sueco, con su último doblete en Premier, es el segundo jugador gunner con más de 20 goles en su temporada de debut (21).

Saka celebra el primer gol en el Emirates.

Saka celebra el primer gol en el Emirates.Alastair GrantAP

Precisamente, ambos jugadores encontraron el fallo en Matrix. Un balón en profundidad para el sueco terminó con un centro que Trossard remató provocando una gran intervención de Oblak. La defensa rojiblanca se durmió en el rechace y Saka apareció para batir al esloveno. Un tanto que llegaba en el minuto 44 para pesar del ánimo rojiblanco.

La obligación rojiblanca era acelerar el ritmo del partido. Tenían capacidad para ello y la exigencia competitiva y física del Arsenal probablemente le impediría mantener el ritmo de un equipo que lleva un mes jugando con el filial en liga. Por lo pronto, las líneas se adelantaron varios metros y el juego se acercó más a la portería de Raya. El primer susto lo dio Giuliano con un balón largo de Pubill que gana en primera instancia a Gabriel y al portero español y, sin oposición, ve como el central brasileño le recupera el terreno perdido y la desvía a córner.

Penalti no pitado

El duelo pudo cambiar si Siebert, árbitro con el que nunca ha ganado el Atlético, hubiera apreciado el penalti que le hicieron a Griezmann y no pitado una inexistente falta a Gabriel de Pubill. No obstante, fue Gyokeres el que poco después perdonó a los rojiblancos tras fallar un remate a un centro cruzado de Hincapié. Las contras del Arsenal hacían daño a un Atlético ya volcado.

Faltaba la épica. Una locura de Molina o una aparición de Baena, con Julián fuera por lesión. Y apareció, pero Sorloth desperdició la dejada del andaluz. Entonces Arteta metió el programa de contención en el ordenador y, con viento a favor, la IA se encargó de apagar poco a poco el corazón rojiblanco. El Deep Blue ha llegado al fútbol y estará en Budapest. El rojiblanco llora, sufre y siente y en Londres dice adiós a la temporada.

El deseo del Atlético y el guiño de Simeone para que Griezmann pueda jugar su último partido importante como rojiblanco: "Eres campeón del mundo"

El deseo del Atlético y el guiño de Simeone para que Griezmann pueda jugar su último partido importante como rojiblanco: “Eres campeón del mundo”

No fue la misma actitud la de Simeone que la de Arteta. Uno entró en la sala de prensa del Emirates relajado, como si no fuera la semifinal de la Champions League la que se jugara hoy entre dos equipos que nunca la han conseguido ganar y que llevan cuatro finales perdidas entre ambos. El otro lo hizo con un atisbo de rabia contenida. Algo más relajado tras la victoria ante el Fulham el pasado fin de semana, pero con la presión del favorito que se desmorona en la parte clave de la temporada. "De la manera que compiten, que juegan y el deseo de ganar... Me han demostrado que hay que confiar en ellos. Mañana [por hoy] será un partido diferente pero estamos preparados para competirlo y jugarlo", expresó el vasco.

Mientras las preguntas y respuestas del ténico gunner llevaban aparejado un deje de necesidad de victoria, de reivindicación, las del Cholo iban más hacia el terremo emocional, con algunos momentos verdaderamente graciosos, como cuando le preguntaron por el cambio de hotel del partido de octubre al de hoy, en el que el entrenador argentino justificó entre risas que fue por el precio cuando toda la prensa que sigue al Atlético de Madrid sabe que es por pura supersitición. Y también cuando se inmiscuyó en la respuesta de Griezmann, el jugador que le acompañó en la rueda de prensa, sobre los partidos importantes que ha jugado y le quedan por jugar al francés. "Eres campeón del mundo", le susurró a su pupilo para sacarle media sonrisa en plena comparecencia.

Actitudes aparte, hoy se juega el partido más importante de la temporada del Atlético. El único objetivo que le queda a la entidad tras la derrota frente a la Real Sociedad en la final de la Copa del Rey. "Convencidos de lo que tenemos que hacer. El plan que se elija habrá que llevarlo hasta el final", apuntó el Cholo sobre la importancia de seguir un camino que trazó desde que se llegó a este club hace ya más de 14 años. "Estamos convencidos de lo que queremos", repitió.

También lo es, o uno de ellos, en la carrera de Griezmann. El francés ha jugado finales de Champions y de Europa League, pero esta es la última temporada como rojiblanco y, de no ganar, este podría ser el último partido del francés a nivel europeo como jugador del Atlético pese a que hubo rumores de que podría dejar el equipo en marzo. "Siempre fui claro que mi idea era seguir aqui porque sentía que se podía hacer algo increíble. No lo dudé y estamos a un paso. El equipo lo sabe, se ve tranquilidad y confianza", lanzó el galo.

Dice que su rol actual es liderar con el ejemplo. Lo de las charlas a los jóvenes se lo deja a Koke. La experiencia le ha dado la capacidad de saber imponer la pausa en el juego cuando es necesaria. "Cada vez que empezamos la Champions te ves levantando el trofeo y cualquier jugador cuando era niño lo ha hecho. Nos hemos situado a dos partidos y hay que estar bien tácticamente y seguir la línea del segundo tiempo en casa", proyectó el jugador.

Griezmann, seguro, Julián...

El galo será uno de los fijos en el once del Cholo, pero existe la duda con Julián Álvarez, que realizó la primera parte del entrenamiento rojiblanco al margen del grupo. "Por más que le demos vueltas los entrenadores el fútbol todo pasa por los jugadores y tenemos que hacer que lleguen de la mejor manera al juego. Creo que la experiencia y el tiempo te da más calma y la paz para enfrentar un partido como éste", lanzó el técnico, confirmando que tanto Giuliano como Julián o Sorloth estarán hoy aunque no sabe si para 30,45, 60 o los 90 minutos.

Esta noche se determinará si Arteta sigue serio, Simeone sonriente y Griezmann esperanzado. Lo juzgará Daniel Siebert, un colegiado alemán con el que el Atlético nunca ha ganado. Pero las estadísticas y las supersticiones... están para romperlas.

Del Chelsea al Arsenal, el Atlético quiere revivir el camino de 2014 hacia la Champions: "La fortaleza era el grupo, pero el líder era Simeone"

Del Chelsea al Arsenal, el Atlético quiere revivir el camino de 2014 hacia la Champions: “La fortaleza era el grupo, pero el líder era Simeone”

Ha traído Simeone la cábala al Atlético y ahora la parroquia no la abandona a un paso de otra final de Champions, la tercera (¿va la vencida?) desde la llegada del argentino. No es sólo que el Cholo cumpla 1.001 partidos, capicúa, en el duelo de esta noche ante el Arsenal. También que la última semifinal ante un equipo inglés, de la que se venía de nuevo tras eliminar al Barcelona, hubo un empate en la ida y, entre duelo y duelo, se jugó y ganó al Valencia en Mestalla. "Variaba muchas cosas en función del resultado según le dieran suerte o no", explica Dani Aranzubia, ex guardameta rojiblanco, que vivió algunas cábalas de su técnico, como la de cambiar de hotel tras una derrota, algo que ha hecho en Londres tras haber perdido con el Arsenal en octubre. "Era más barato", ironizó el Cholo.

Además de cábala, Simeone ha trazado un camino que se basa en una palabra que dos de los jugadores que ya lo recorrieron recuerdan perfectamente: confianza. "Teníamos mucha confianza para eliminar a cualquiera". "Era un equipo que se fue construyendo a partir de confiar en el mensaje del Cholo. Sabía que podía competir con cualquiera", explican a EL MUNDO tanto Aranzubia como Raúl García, miembros de la plantilla que disputó y ganó la penúltima batalla de Londres hace 12 años.

No fue el Arsenal sino el Chelsea de José Mourinho y... Fernando Torres, el que esperaba en Stamford Bridge en el penúltimo escalón de la máxima competición continental. Lo hacía tras arrancar un empate a cero en el Calderón en un duelo en el que "sólo vinieron a defenderse", según rememora García. "Nosotros preferíamos jugar primero en casa por los goles en campo contrario", completa Aranzubia sobre la época, ya pasada, en la que valían doble esos tantos.

Hablan los ex rojiblancos de los nervios lógicos de un duelo tan importante para un bloque que, salvo David Villa, nunca había alcanzado ese tipo de latitudes. "A pesar de no tener futbolistas que hubieran pisado semifinales de Champions, había jugadores con un carácter impresionante: Godín, Gabi, Raúl García, Diego Costa o Villa. Supieron tirar del carro", lanza el ex guardameta. Mientras que el centrocampista apunta a vivir y enfocarse en "disfrutar el momento" como clave a la hora de sacar adelante cualquier tipo de duelos. Los dos coinciden, eso sí, en que el el equipo remaba de manera unánime en "una única dirección": "La fortaleza era el grupo, pero el líder era el míster", destaca Aranzubia, aquella temporada, compañero de Courtois.

12 años

Han pasado 12 años desde aquel 30 de abril de 2014, y a los protagonistas les cuesta recordar los detalles de cómo fueron las emociones y el desarrollo de aquella histórica vuelta de semifinales en Londres. Pero a Aranzubia sí que le llamó la atención lo cerca que estaban los banquillos y los apenas dos metros que separaban a los entrenadores. El estoicismo aparente de Mourinho contrastaba con la efusividad y las carreras del Cholo, especialmente con el gol de Arda Turán, que cerraba un partido que se había puesto cuesta arriba.

"Tener enfrente a Torres ya era un aliciente. Pero él quería pasar y encima te marca el primer gol. Es la típica historia de decir somos el Atlético y tiene que haber este recuerdo", apunta Raúl García sobre ese momento, en el minuto 36, cuando El Niño manda a la red un centro de Azpilicueta y la semifinal se ponía cuesta arriba. Hasta que se desata el vendaval rojiblanco.

Vendaval rojiblanco

Primero Juanfran salvando un pase de Thiago sobre la línea y poniéndosela a Adrián para la igualada. "El empate de Adrián nos dio mucho aire. Tener tan cerca la final, que no era el objetivo al inicio de temporada, pero luego se añade ese punto de presión", cuenta Raúl García que sería el que poco después sustituiría al goleador. "Mucha ilusión jugarlo y sentirte junto a tus compañeros estar a ese nivel. Fuera de casa, te sientes orgulloso. Esa segunda parte yo mismo la disfruté como si fuera un cuento", añora el navarro. Luego ya llegarían el 1-2 de Diego Costa de penalti y el citado tanto del turco para apagar definitivamente la ilusión británica con el 1-3 y seguir soñando en rojiblanco.

Courtois, Arda Turán y Koke celebran el pase a la final en 2014.

Courtois, Arda Turán y Koke celebran el pase a la final en 2014.Eddie KeoghREUTERS

"Nadie hablaba de ganar todo, pero no se descartaba. Simeone nos mentalizo de que era posible", explica Aranzubia, ya que poco después, esa misma plantilla también se sobrepondría a un gol en contra en el Camp Nou, para llevarse la Liga frente al Barça de Messi. "No hay que ocultarlo, aquel equipo estaba hecho de ambición y de confianza en lo que hacíamos. No teníamos tantos nombres, pero no teníamos miedo a competir con nadie", añade García. Una confianza que se mantiene dentro de un vestuario rojiblanco muy diferente al de entonces, pero también un entrenador muy cambiado.

Diferencias y similitudes

El navarro recuerda que en aquel Atlético existía la sensación de que "cuando se adelantaba el partido se acababa", mientras que en el actual el Cholo se ha cansado de repetir que su equipo "ataca mejor que defiende". No obstante, tanto Raúl García como Dani Aranzubia creen que este club, con futbolistas de mayor nombre que entonces y que "te pueden decidir partidos de manera individual", tiene posibilidades de eliminar a un equipo británico que "no es el de principio de temporada". "Tienen una plantilla capaz de vencer y el Arsenal acumula la presión de ganar trofeos", apostilla García.

Budapest está a la vuelta de la esquina como apareció Lisboa tras aquella batalla de Londres. En la misma ciudad pero distinto escenario, este Atlético con diferente piel buscará volver a conquistar Reino Unido. Los símbolos son favorables, pero el nivel futbolístico también lo es y, pese a que los ex rojiblancos coincidan en que "el fútbol nunca te debe nada", la diosa fortuna podría, por fin, dar la primera a Koke y permitir a Griezmann la despedida soñada. ¿Por qué no?

El gol más amargo

«Nunca celebraría un gol contra el Atlético». Fernando Torres tuvo opción de demostrar una frase que lanzó en la previa de la Supercopa de Europa de 2012 que le enfrentaría como jugador del Chelsea a su ex equipo. No marcó entonces, pero la Champions les volvió a unir dos años después en semifinales y allí sí tuvo la oportunidad de exhibir su corazón rojiblanco.

Aquel tanto en el minuto 36 tras un gran pase de Azpilicueta, provocó un inmediato gesto de perdón de El Niño hacia la grada, aunque el partido se celebrase en Stamford Bridge. Posteriormente y con semblante serio, bajó la mirada y fue sepultado por sus compañeros en la celebración. De poco serviría ese gol.

Al filo del final de la primera mitad, Adrián embocaría un pase atrás de Juanfran para poner el empate en el marcador que se encontraría con un hierático Mourinho, entrenador de los blues. Posteriormente, fue Diego Costa el que transformó un penalti generado por él mismo gracias a la inocencia de Samuel Eto'o.

Poco después era sustituido Torres por Demba Ba y habría división de opiniones en la grada británica con aplausos y algún silbido para el delantero madrileño. Desde el banquillo, Torres vería el tercer tanto rojiblanco tras una pared de Arda Turán con el larguero. Ese 1-3 daba el pase a su Atlético a la segunda final de Champions de su historia y la primera del Cholo, quien le recuperaría la temporada después tras una infructuosa cesión al Milan desde Londres.

Arteta: "Espero que preparemos bien el partido y salgamos mañana como bestias"

Arteta: “Espero que preparemos bien el partido y salgamos mañana como bestias”

El entrenador del Arsenal, Mikel Arteta, ya parece haber olvidado el mal sabor de boca del arbitraje que sufrió su equipo en el Metropolitano y que apuntó a que "cambió el partido". Tras su contundente victoria ente el Fulham este fin de semana, el vasco está enfocado en que su equipo esté preparado para la batalla europea de mañana ante el Atlético. "Lo único que tengo que hacer es acabar de preparar mañana el equipo y el partido y que salgamos mañana como bestias", ha lanzado.

El entrenador dice que de las dudas, sólo Timber, se ha quedado fuera de la convocatoria y que Haavertz y Odegaard están listos para mañana. "No necesitamos que los jugadores estén disponibles sino que estén en las mejoras condiciones como lo está Saka", ha dicho, no obstante sobre las necesidades a la hora de afrontar unas semifinales de Champions.

Un duelo del que saldrá el primer finalista de la Champions, escalón que los gunners no pisan desde hace 20 años. "Estamos hambrientos", ha manifestado el entrenador, que ha apuntado que quiere colocar al Arsenal "entre los mejores partidos de Europa". Pese a la importancia del duelo de semifinales ante el Atlético ha pedido el entrenador que sus jugadores estén en el "mejor estado emocional".

Para ello sabe que contarán con varias iniciativas de los fans del Arsenal como el recibimiento al equipo así como un gran tifo para antes del inicio del duelo. Ha apuntado el entrenador que el público "no necesita mensajes" y que su deber es ganar el partido y pasar la eliminatoria.

Confía el vasco en que sus jugadores puedan hacerlo porque "se lo han demostrado a lo largo de la temporada". "Mañana será un partido diferente, pero estamos preparados para competirlo, jugarlo y ganarlo", ha expresado el entrenador gunner que habla de "sueño" el pasar a la final.

El vasco no ha querido comentar sobre la posibilidad de que inicie Julián Álvarez u otro jugador y que su responsabilidad es centrarse en su equipo. "Nosotros nos hemos enfocado en nuestras armas", ha expresado el técnico sobre la importancia de no plantear el partido según lo que haga el Atlético del que no sabe si saldrá a presionar o en bloque bajo porque "tiene capacidad de hacer cualquier cosa".

Simeone tira de ironía ante la prensa inglesa sobre sus supersticiones: "Cambiamos de hotel porque es más barato"

Simeone tira de ironía ante la prensa inglesa sobre sus supersticiones: “Cambiamos de hotel porque es más barato”

Recuperó Diego Simeone a Antoine Griezmann en la rueda de prensa como escudero. No salió mal la elección del francés en los cuartos de final ante el FC Barcelona, que se saldó con unas emotivas palabras del entrenador para su pupilo en su última campaña como rojiblanco. Ahora ambos no quieren despedidas, quieren llegar hasta la final de Budapest y para ello necesitan irse con la victoria del Emirates. "Convencidos de lo que tenemos que hacer. El plan que se elija habrá que llevarlo hasta el final", ha expresado el técnico bajo la atenta mirada de su jugador.

Más allá de la victoria británica en esta fase de grupos, Atlético de Madrid y Arsenal ya se vieron antes en otra semifinal europea. Era de Europa League y los rojiblancos consiguieron empatar en el Emirates precisamente con gol del francés para luego eliminar a los británicos con un tanto de Diego Costa en el Metropolitano en 2018. "Da igual si meto gol o no, prefiero ganar o pasar. Al llegar al partido estoy más calmado, antes tenía mucho estrés", ha apuntado el galo.

Pero la cábala del argentino es algo que ha traspasado al alojamiento del equipo. El Atlético de Madrid ha cambiado de hotel en Londres al Courthouse Hotel Schoreditch tras su derrota en octubre en fase de grupos. Preguntado por ello por la prensa inglesa, el técnico ha tirado de ironía. "Estamos mejor que en octubre y cambiamos de hotel porque era más barato", ha dicho entre risas y provocando carcajadas en la rueda de prensa.

Más allá de las cábalas, el entrenador argentino espera que todos sus jugadores, incluidas las dudas, estén preparados para el enfrentamiento del martes donde el equipo se juega la tercera final de Champions bajo su batuta, la cuarta en toda la historia del club.

"Por más que le demos vueltas los entrenadores el fútbol pasa por los jugadores y tenemos que hacer que lleguen de la mejor manera al juego. Creo que la experiencia y el tiempo te da más calma y la paz para enfrentar un partido como el de mañana", ha lanzado el técnico confirmando que tanto Giuliano como Julián o Sorloth estarán para mañana aunque no sabe si para 30,45, 60 o los 90 minutos.

Quien seguro que estará es un Antoine Griezmann que no quiere que termine su periplo europeo con el Atlético esta temporada y del que dice nunca estuvo cerca de interrumpirse por su parte antes de tiempo. "Siempre fui claro que mi idea era seguir aqui porque sentía que se podía hacer algo increíble. No lo dudé y estamos a un paso. El equipo lo sabe, se ve tranquilidad y confianza", ha lanzado el galo.

El ejemplo en el campo

Dice que su rol actual es liderar con el ejemplo, que lo de dar charlas a los jóvenes es "más de Koke" y que la experiencia le ha dado la capacidad de saber imponer la pausa en el juego cuando es necesaria. "Cada vez que empezamos la Champions te ves levantando el trofeo y cualquier jugador cuando era niño lo ha hecho. Estamos a dos partidos y mañana hay que estar bien tácticamente y seguir la línea del segundo tiempo en casa", ha proyectado el jugador.

La rueda de prensa ha tenido otro momento gracioso y de complicidad entre entrenador y jugador cuando le preguntaban a Griezmann sobre las finales pasadas y él recordaba sus buenos momentos en un terreno de juego. "Eres campeón del mundo", le susurraba el Cholo con media sonrisa mientras el francés asentía y dejaba escapar una risilla.