El Real Madrid anuncia de manera oficial el adiós de Dani Carvajal

El Real Madrid anuncia de manera oficial el adiós de Dani Carvajal

El Real Madrid C. F. ha anunciado oficialmente a través de un comunicado la salida de Dani Carvajal del club al término de la presente temporada. Es el final de "unas etapa maravillosa", según escriben desde la entidad, de "una de las más grandes leyendas" madridistas y "del fútbol mundial".

Su último partido de blanco será el del próximo fin de semana ante el Athletic Club en el Santiago Bernabéu. El sábado, el club le rendirá un homenaje para recordar lo logrado por el niño que puso la primera piedra en Valdebebas y terminó como capitán en una de las mejores épocas madridistas, especialmente a nivel europeo.

El lateral de Leganés es uno de los cinco jugadores que, como Modric, Nacho, Kroos y Gento, han sumado seis Copas de Europa en su palmarés. La última, el título conseguido en 2024 ante el Borussia Dortmund en Londres al que contribuyó incluso con un gol.

Ese año, a nivel individual, Carvajal fue incluido en el Once Mundial de FIFpro 2024, consiguió el Premio The Best al Once Masculino de la FIFA 2024 y fue designado el Mejor jugador de esa final de la Champions de Wembley.

El defensa volvió al Real Madrid en el año 2002 tras un periodo de consolidación en el Bayer Leverkusen. Carvajal ha defendido la camiseta merengue durante 23 temporadas: 10 en la cantera y 13 en el primer equipo, con el que ha conseguido 27 títulos: 6 Copas de Europa, 6 Mundiales de Clubes, 5 Supercopas de Europa, 4 Ligas, 2 Copas del Rey y 4 Supercopas de España.

Carvajal ha disputado 450 partidos como madridista, en los que ha marcado 14 goles. Con la selección de España, ha jugado 51 partidos, proclamándose campeón de la Eurocopa en 2024 y de la Liga de Naciones en 2023.

El presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, considera a Dani Carvajal "una leyenda y un símbolo del Real Madrid y su cantera": "Su imagen junto a nuestro querido y recordado Alfredo Di Stéfano poniendo la primera piedra de la Ciudad Real Madrid quedará para siempre en el corazón de todos los madridistas y en la historia de nuestro club. Carvajal ha representado siempre los valores del Real Madrid de manera ejemplar. Esta es y será siempre su casa".

Arbeloa se alinea con Florentino Pérez: “¿Siete ligas robadas? Por supuesto”

Actualizado

Un día después de que el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, compareciera ante los medios para negar su dimisión, convocar elecciones y lanzar una andanada contra la prensa y el resto de sus enemigo, el técnico Álvaro Arbeloa se sentó en la sala de Valdebebas con la intención de mantener el relato.

El entrenador llegó visiblemente cargado de emoción y se fue tras dejar varios titulares que apuntalan la posición del club: las ligas, la doble vara de medir, la confianza ciega en Florentino y la denuncia al caso Negreira.

"¿Comparte Arbeloa la tesis del presidente sobre las ligas que el Madrid no habría ganado de forma limpia?", le preguntaron y su respuesta fue directa y sin matices: «Sí, por supuesto. Todos sabemos lo que ha pasado durante 20 años. Seguro que hay cosas que ni siquiera sabemos. No es legal ni tiene sentido para los que formamos parte de esta competición. Parece mentira que solo el Madrid quiera defender la legalidad en el fútbol. Es un sentimiento que tienen todos los madridistas».

Al lado de Florentino

Sobre la rueda de prensa de Florentino, Arbeloa rechazó entrar a valorarla punto por punto —«no estoy aquí para comentar su rueda de prensa»—, pero validó el fondo del mensaje: «Cualquier madridista que escuchó ayer al presidente está muy de acuerdo en defender el interés de sus socios. Y está de acuerdo en que se le trata de diferente manera que a otros clubes del mundo».

Bernat ArmangueAP

En esa misma línea fue su reflexión sobre el trato mediático al club: «La doble vara de medir siempre ha estado ahí. No podemos negar que llevamos dos años sin títulos. ¿Cuántos equipos llevan más años? ¿Cuántos equipos han ganado las Copas de Europa que hemos ganado estos años? Creo que el socio no es tonto. Lo que le duele es el maltrato diario de parte de mucha gente».

Preguntado sobre si votaría a Florentino en las elecciones anunciadas, Arbeloa recordó que no es socio pero no escondió su posición: «He conocido al Madrid sin Florentino y sé cómo era. Me quedo con estos 26 años. El aficionado se queda con lo que ha hecho Florentino más allá de los títulos. Junto a Santiago Bernabéu son las dos personas más influyentes de la historia del club. Si hay alguien capaz de dar la vuelta a esta situación, es Florentino».

Sobre Valverde y Tchouaméni

Antes de entrar en política, sin embargo, Arbeloa había dedicado los primeros minutos de la rueda de prensa a la pelea entre Valverde y Tchouaméni, que dejó al uruguayo en el hospital con puntos de sutura. La voz se le quebró en algún momento: «Tengo que decir dos cosas. Primero, estoy muy orgulloso de la contundencia, rapidez y transparencia del club. Y luego, que los jugadores hayan reconocido su error, expresado su arrepentimiento y pedido perdón. A mí, con eso me sirve. Lo que no voy a hacer es quemarles en una hoguera pública, porque no se lo merecen».

Y fue más allá, elevando el tono ante quienes han cuestionado el vestuario: «No voy a permitir que se aproveche todo esto para poner en duda la profesionalidad de mis jugadores, porque se están diciendo muchas mentiras. Es mentira que mis jugadores no son profesionales. Es mentira que me hayan faltado el respeto. ¡Uno de ellos, una sola vez! Es absolutamente mentira».

Sobre su futuro en el banquillo, Arbeloa pidió esperar al final de la temporada: «Entiendo todas las preguntas. Espero que podáis respetar mi decisión de pensar en el partido de mañana, después el Sevilla y luego el Athletic. Cuando acabe la Liga podré responder». Y añadió, con cierto tono de resumen de su etapa: «La filosofía desde que me he sentado en esta silla no ha sido mirar por mí, sino por el Madrid».

Para cerrar, apeló a la unidad con la afición de cara a los tres últimos partidos: «Siempre he dicho que el Madrid es más fuerte cuando estamos juntos. Así ha sido en nuestra historia y en sus grandes noches. En los momentos difíciles debemos estar juntos como una familia. Siempre volvemos».

El Madrid que su presidente no ve: dos años sin títulos, un vestuario roto y un Bernabéu que no es lo que había prometido

El Madrid que su presidente no ve: dos años sin títulos, un vestuario roto y un Bernabéu que no es lo que había prometido

"Este es el punto de partida para intentar ganar la Decimosexta". En los pasillos de Wembley, recién ganada la Decimoquinta Copa de Europa, Florentino Pérez ya miraba a la siguiente. Incansable. Insaciable. Su rostro era todo felicidad ante un equipo que vivía y jugaba como uno solo. "Lo que cuenta es el equipo, la atmósfera en la que viven, una gran familia, es uno de los éxitos por los que ganamos Copas de Europa, nadie es más protagonista ni quiere ser más personaje", declaró esa noche en Londres. Casi dos años después, la felicidad británica fue la rabia madrileña, con el presidente del Real Madrid enfrentado a sus enemigos invisibles, aquellos a los que ahora reta convocando elecciones, y a los visibles, la prensa, siempre en la trinchera de enfrente en su guerra contra los medios.

Para saber más

Entre el Florentino de 2024 y el Florentino de 2026 hay dos años, pero sobre todo hay muchos problemas. Todos visibles. Todos dolorosos. Su club, el más laureado de la historia, acumula dos años sin ganar ninguno de los tres títulos importantes y se ha llevado por delante a tres entrenadores, dos de forma oficial, Ancelotti y Alonso, y uno a la espera de su destino, Arbeloa. Y todo tras haber firmado después de aquellas palabras de Wembley a la joya de su galaxia, Kylian Mbappé, la estrella por la que llevaba peleando casi una década.

Algunos observan ahora la llegada del francés como un error. Una pieza que ha descompensado el equilibrio de una plantilla de la que Ancelotti repetía que era "el vestuario más sano del mundo". Dos años después, peleas, derrotas, filtraciones que preocupan a la cúpula y ganas de perderse de vista. La familia construida por Florentino se tambaleó con la llegada de Mbappé, y a nivel futbolístico el equipo se perdió tras el 'adiós' de Kroos. La salida del alemán fue vista por la planta noble como una oportunidad para los jóvenes centrocampistas, como Camavinga, y no como una pérdida importante por la que acudir al mercado. Ancelotti y Alonso pidieron un mediocentro en los dos últimos mercados de verano, pero Florentino lo rechazó, insistiendo, como en la tarde de este martes, en que tenía la mejor plantilla del mundo.

Jose BretonAP

Los dos años de impotencia liguera y continental demuestran que la planificación deportiva sigue lejos de ser ideal. La responsabilidad, eso sí, ha recaído en los técnicos, culpables, como la prensa, de las desgracias futbolísticas de estos dos años.

Mourinho como solución

Florentino acudirá ahora de nuevo a Jose Mourinho, como en su segunda época galáctica, cuando puso al portugués al mando de Cristiano, Benzema y Kaká. Una respuesta de emergencia ante una situación de emergencia. En 2021, el fichaje de Ancelotti, del que criticó sus formas en la primera etapa, le salió a la perfección y le regaló dos Copas de Europa más, situándole a la altura de Zidane en la pirámide afectiva de Pérez hacia los entrenadores. A esa quiere escalar ahora Mourinho, su tercer técnico de confianza.

Restaurar la competitividad deportiva será clave para preservar el legado de Florentino, que se enfrenta también a los constantes problemas de la remodelación del Bernabéu. Las obras del estadio, impresionante por dentro, con el techo retráctil y el hipogeo, han dejado también algunas dudas en cuanto a la insonorización y la fachada exterior, que no es como la proyectada inicialmente. El Madrid sigue sin poder acoger conciertos ni grandes eventos de mucho público más allá de los partidos del equipo de fútbol, provocando que los mayores artistas internacionales visiten el Metropolitano antes que Chamartín, cuya obra se ha ido ya a los 1.350 millones de euros. Algo que molesta también al presidente, que no puede ganar, al menos de momento, a los vecinos de la Castellana.

Más allá de la prensa, Florentino mantiene su guerra contra el Barça por el Caso Negreira y con LaLiga por los derechos audiovisuales, aunque parece haberle puesto fin a su pelea con la UEFA por la famosa Superliga. El mayor proyecto deportivo del presidente fuera del Madrid trabaja ahora porque sus ideas se incluyan en la Champions.

El consejo a Arbeloa para evitar (sin éxito) la descomposición del Madrid: "Pégate a Vinicius"

El consejo a Arbeloa para evitar (sin éxito) la descomposición del Madrid: “Pégate a Vinicius”

Hay una frase que define las situaciones que han marcado la temporada del vestuario del Real Madrid, acabada definitivamente después de la derrota contra el Barça en el clásico del Camp Nou. Un año sin títulos y dos cursos con Kylian Mbappé en plantilla en los que los blancos sólo han levantado la Supercopa de Europa y el Mundialito en la segunda mitad de 2024.

Vayamos a la frase. Cuando después de la Supercopa de EspañaÁlvaro Arbeloa sustituyó a Xabi Alonso al frente del banquillo del conjunto blanco, el técnico salmantino recibió las opiniones y consejos de aquellos que habían experimentado antes que él lo que era el día a día de Valdebebas. Personas que sabían de primera mano lo que ocurría en esas cuatro paredes de la Ciudad Real Madrid.

Fueron varias llamadas de teléfono y mensajes de Whatsapp en los que preguntó y le respondieron, en los que hubo intercambio de impresiones. Y una recomendación sobrevoló más que otras en el análisis de ese duopolio Mbappé-Vinicius que había agrietado la etapa de Alonso: "Pégate a Vini", le dijeron al otro lado del teléfono. No como orden, sino como consejo.

Es importante entender la ascendencia del brasileño en el grupo para comprender el desarrollo de estos últimos meses en el Madrid, enfatizados desde esa frase por el técnico del primer equipo. Su importancia y su influencia, constatada en el brazalete que llevó en el clásico y en la necesidad del club de que actúe como pacificador del vestuario. "A Vini le quieren todos", admiten fuentes cercanas a la plantilla. "No se lleva mal con nadie, ni siquiera con Mbappé", insisten. Sus compatriotas brasileños, Camavinga, Bellingham, Valverde, Carvajal, Courtois, Trent, Brahim... Durante estos últimos años, y especialmente a base de goles y asistencias en eliminatorias y finales de Champions, Vinicius se ha ido ganando la confianza de sus compañeros. Su carácter dentro del campo, algo inestable por momentos, ha podido enfadar puntualmente a alguno, pero todos le han defendido cuando han tenido que hacerlo.

Fuera del campo, ha organizado cenas de equipo o torneos de pádel en momentos del curso sin tantos partidos, siendo de nuevo el referente del vestuario en ese sentido. Ante la salida de futbolistas clave para el grupo, como Modric, Kroos, Nacho, Lucas o Joselu, el brasileño, tercer capitán, ha sido el encargado de intentar poner pegamento entre todas las piezas.

Y claro, llegamos entonces al adiós de Ancelotti y a la llegada de Xabi Alonso. La relación entre el tolosarra y Vinicius es de sobra conocida y no hace falta pararse demasiado a recordarla, pero sí merece una mención justo después del análisis de la importancia de la figura del brasileño en el vestuario.

Vinicius iba a ser suplente en las semifinales del Mundial de clubes, inició en el banquillo en el debut del Madrid en esta Champions y rotó durante las primeras jornadas de Liga. Mientras Mbappé era titular indiscutible, el enfado del brasileño comenzó a recorrer el vestuario antes incluso de su cambio contra el Barça en el clásico de octubre.

Dos grupos

A partir de ahí, parte de la plantilla que había levantado dos Champions con Vinicius como indiscutible se alejó de Alonso. Otros, eso sí, se quedaron a mitad de camino, provocando las grietas profundas que desembocaron en las tensiones de las últimas semanas. "En cuanto a la relación con el entrenador, hay dos grupos", admitían en el mes de diciembre fuentes cercanas a la plantilla. Algunos futbolistas eran partidarios de las ideas de Xabi, como Mbappé o Tchouaméni, pero otros, cercanos a Vinicius, asumían que lo mejor para la cohesión interna era cambiar de entrenador.

Ese cambio de técnico marcó a la plantilla. Unió de nuevo a gran parte del grupo con el entrenador, potenciado también por los elogios de Arbeloa a las estrellas del equipo. Mensajes muy claros y directos que tenían un objetivo evidente: recuperar la confianza del vestuario.

Pero cuando llegaron las derrotas, el grupo se volvió a romper a todos los niveles. Jugadores enfadados con Arbeloa por sus pocos minutos, como Carreras, Ceballos, Carvajal o Camavinga, futbolistas molestos con compañeros por su actitud, la plantilla renegando de Mbappé por su viaje a Italia, pesos pesados como Tchouaméni y Valverde peleándose... Ya no había dos grupos, sino una descomposición evidente en la que Vinicius, ayer primer capitán en el Camp Nou, está intentando poner paz. "Necesitan un tiempo sin verse y más autoridad", aseguran desde Valdebebas.

En la solución a esos problemas aparece ahora Jose Mourinho, pero el club también ha vuelto a mirar a Vinicius, clave en la reestructuración del grupo. Una responsabilidad de la que parece alejarse Mbappé, ausente ante el Barça por su lesión muscular y muy lejos de ser fuera del campo el líder que con sus goles parece dentro. El club, que también está disgustado con el galo por esta segunda parte del curso, parece renegar de ese liderazgo. El mensaje a Mourinho, o al siguiente, parece ser el mismo: "Pégate a Vinicius".

La imagen de Mbappé desde Madrid con 2-0 y la "conversación" de Arbeloa sobre el futuro: "Creo que el club buscará mejorar"

La imagen de Mbappé desde Madrid con 2-0 y la “conversación” de Arbeloa sobre el futuro: “Creo que el club buscará mejorar”

A falta de tres largas jornadas, el Real Madrid finiquitó su temporada en el Camp Nou. La peor visita en el peor momento. El conjunto blanco entregó definitivamente el título al Barça en una nueva demostración de desidia y defectos que no hacen sino reflejar su paupérrimo momento. Eliminado de la Champions en cuartos, de la Copa en octavos y alejada la Liga hasta los 14 puntos con nueve por jugar, los de Arbeloa, con Mbappé en Madrid, despidieron su curso.

Y es que el día no empezó bien para los blancos. Por la mañana, el club anunció su lista de convocados y en ella no estaba Mbappé. El francés, aquejado de unas molestias en el cuádriceps de la pierna derecha, había entrenado con el resto del grupo el viernes y el sábado, pero en la última sesión se retiró cinco minutos antes del final y avisó de que no estaba en condiciones de viajar.

La ausencia de Mbappé dolió en el vestuario, que sigue sin entender demasiado bien la gestión que ha hecho el galo de su lesión. El club aseguró que estaba haciendo «todo lo posible» para estar en el clásico, pero no pudo ser y se quedó en la capital, desde donde subió una imagen a sus redes sociales apoyando al equipo, ya con 2-0 en el marcador. «Veremos si puede jugar en estas dos semanas», se resignó Arbeloa ante los medios.

Ya en Barcelona, los blancos sufrieron la ira de algunos aficionados culés, que lanzaron piedras, botellas y latas sobre el autobús provocando la rotura de una de las lunas del vehículo. El suceso no pareció motivar al grupo madridista, que recibió dos goles en los primeros 17 minutos para certificar su K.O. liguero. En el césped, ni un gesto de ánimo, ni una indicación, ni una conversación sobre cómo presionar o cómo salir jugando. Nada. El Madrid fue un ente en la Ciudad Condal, preso de sus propios defectos y de su actitud ante un Barça que subió marchas en el inicio para homenajear al padre de Flick, fallecido en las horas previas.

Sólo Vinicius, capitán en un clásico por primera vez en su carrera ante las ausencias de Carvajal y Valverde, intentó hablar con los suyos, aunque muy tímidamente. El brasileño, como el resto, estuvo lejos de su mejor nivel y se enfrentó a la grada cuando ésta cantó «Vinicius, Balón de Playa», señalando el jugador las 15 Copas de Europa que ha ganado el Madrid.

El brasileño protestó un penalti a Bellingham en la segunda parte, se encaró con Olmo, siguió respondiendo a la grada y se enfrentó a Raphinha tras un encontronazo entre su compatriota y Trent.

El Madrid entra ahora en el terreno de la reflexión y de la negociación. Una que tendrá a Jose Mourinho, visto como solución a sus problemas, como el gran protagonista. «Entendemos la frustración de la gente. Lo único que podemos hacer es mirar al futuro, creo que el club buscará mejorar y sabemos que el Madrid siempre vuelve», dijo Arbeloa, que admitió que «seguramente tengamos una conversación» sobre el futuro del entrenador salmantino.

Apedrean el autobús del Real Madrid en su llegada al Camp Nou

Apedrean el autobús del Real Madrid en su llegada al Camp Nou

El autobús del Real Madrid ha sido apedreado en su llegada al Camp Nou antes del duelo liguero que enfrenta a los blancos contra el FC Barcelona. El vehículo ha sufrido la rotura de una luna, según ha informado el conjunto blanco y los miembros de seguridad del estadio, pero no se han lamentado daños personales dentro de la expedición merengue.

La llegada del equipo se ha producido en torno a una hora y media antes del clásico en el que el Barça podría proclamarse campeón de liga si gana o empata ante el equipo de Arbeloa. Al parecer, la gran cantidad de bengalas y el humo derivado de ellas también ha provocado que el autobús blaugrana, que ha llegado un poco antes, haya recibido algún que otro impacto antes de entrar en el estadio barcelonista. La afición culé, por error, rompió también varias lunas del vehículo azulgrana.

No es la primera vez que ocurren este tipo de incidentes a clubes rivales en su llegada al Camp Nou. El Atlético de Madrid, en sus visitas por la Copa del Rey y la Champions a la ciudad Condal, también sufrió la rotura de varias lunas debido a la imposibilidad de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado de controlar a la innumerable cantidad de gente que se aglutina en torno a la travesera de Les Corts.

Las obras en el estadio han provocado que los vehículos de las entidades visitantes del Camp Nou tengan que atravesar una zona de calles angostas que dificulta mucho controlar este tipo de incidentes.

El Real Madrid mira a Mourinho como solución a sus problemas

El Real Madrid mira a Mourinho como solución a sus problemas

El Real Madrid centra cada vez más su mirada en Jose Mourinho. Como ocurriera en 2010, el entrenador portugués es visto en Valdebebas como la solución a los problemas del conjunto blanco. Más todavía después de la pelea entre Aurelien Tchouaméni y Fede Valverde y la serie de constantes enfrentamientos entre distintos jugadores en los últimos meses. La situación ha terminado con la paciencia de la dirección del club, que está también decepcionada con la gestión de Álvaro Arbeloa, que no seguirá, y el técnico luso, según ha podido confirmar este periódico, crece como primera opción para terminar con el caos de este último año y medio. El segundo candidato en la recámara es Didier Deschamps, actualmente seleccionador de Francia pero que dejará su puesto después del próximo Mundial. Ganador de la edición de 2018, se valora su experiencia en un vestuario de estrellas como el galo y con compatriotas como Camavinga o el propio Tchouameni.

Ni Ancelotti, ni Alonso ni Arbeloa han conseguido éxitos importantes tras la llegada de Kylian Mbappé en el verano de 2024, acumulando dos cursos sin ganar ninguno de los tres títulos importantes y elevándose la tensión interna en el vestuario, con peleas y filtraciones. Ante eso, la reflexión que ha hecho la dirección del Madrid después de la derrota en el Allianz ante el Bayern en los cuartos de final de la Champions es que se necesita un entrenador diferente. Un perfil muy concreto.

Descartada la apuesta por otro entrenador joven, como pudiera ser Nagelsmann o Scaloni, tras salir mal el fichaje de Xabi Alonso, y rechazadas también las opciones de esos entrenadores que sonaron alguna vez para entrenar al club, como Pochettino o Allegri, Florentino Pérez navega hacia una decisión parecida a la de junio de 2021.

En ese mes, justo cuando se fue Zinedine Zidane, una llamada entre José Ángel Sánchez y Carlo Ancelotti terminó con el regreso del italiano al Bernabéu. Un entrenador que conocía el club y que había ganado títulos en Chamartín. La apuesta no necesita mucho más resumen que las dos Champions de 2022 y 2024 y la Liga de ese año, además de tener "el vestuario más sano del mundo".

Eso intentaría ahora el Madrid con la vuelta de Mourinho 13 años después de su adiós. El portugués estuvo tres temporadas, ganó una Liga, una Copa del Rey y una Supercopa de España y llegó a tres semifinales continentales. Pero lo que valoran los dirigentes madridistas es que "sentó las bases", insisten fuentes consultadas, de las cuatro Copas de Europa en cinco años que llegaron después.

La relación entre el portugués y la dirección del club ha sido extraordinaria durante estos años, y la sensación en Valdebebas es que desde hace una década el club sólo funciona con un determinado perfil de técnico: por eso se preguntó a Zidane si quería volver, por eso volvió Ancelotti y por eso se empuja ahora por Mourinho.

El luso es más combativo en el día a día que Zidane o Ancelotti, pero en estos 13 años que han pasado desde las guerras contra el Barça de Guardiola su perfil se ha calmado bastante. Ha pasado por Chelsea, Manchester United, Tottenham, Roma, Fenerbahce y Benfica, con el que acaba de perder la liga portuguesa a pesar de estar invicto.

Mourinho tiene contrato en vigor y el Benfica no le dejará en libertad, por lo que al Madrid le tocará negociar con el cuadro de Lisboa, algo que tampoco es un impedimento para el conjunto blanco.

Desde la eliminatoria de Champions que enfrentó a ambos clubes, Jorge Mendes, agente del técnico, se ha ido moviendo para ofrecer a Mourinho a los responsables del Madrid, que no habían mostrado demasiado interés hasta la derrota contra el Bayern. A partir de ahí y con la Liga ya perdida, la dirección madridista se ha centrado en la búsqueda del nuevo entrenador, descartando un sinfín de ofrecimientos y centrando su mirada en una primera lista de cinco, como informó este periódico el 16 de abril: Klopp, Pochettino, Deschamps, Scaloni y Mourinho.

Tras un análisis de las necesidades del club a todos los niveles y después de asumir el Madrid que Klopp seguía sin estar disponible, los nombres que han sobrevivido a la primera criba son Mourinho y Deschamps, con el portugués como solución a la emergencia en la que vive el equipo.

El Real Madrid multa con 500.000 euros a Valverde y a Tchouaméni por su pelea en el vestuario

El Real Madrid multa con 500.000 euros a Valverde y a Tchouaméni por su pelea en el vestuario

Al Real Madrid no le ha temblado la mano a la hora de sancionar a Valverde y Tchouaméni, que harán frente a una sanción económica de 500.000 euros. El club F. hizo público a través de un comunicado que, "tras los hechos que motivaron la apertura en el día de ayer de un expediente disciplinario a nuestros jugadores Federico Valverde y Aurélien Tchouaméni, ambos han comparecido hoy ante el instructor del expediente. Durante dicha comparecencia, los jugadores han mostrado su total arrepentimiento por lo sucedido y se han disculpado entre ellos".

"Asimismo, han trasladado sus disculpas al club, a sus compañeros, al cuerpo técnico y a la afición, y ambos se han puesto a disposición del Real Madrid para aceptar la sanción que el club estimara oportuna. Ante tales circunstancias, el Real Madrid ha resuelto imponer una sanción económica de quinientos mil euros a cada jugador, concluyendo así los procedimientos internos correspondientes".

Ambos jugadores se pelearon en dos ocasiones, este miércoles y este jueves, y la segunda pelea terminó con el centrocampista uruguayo en el hospital tras golpearse accidentalmente con una mesa. Al parecer Tchouaméni rechazó estrechar la mano de su compañero tras lo acontecido el día anterior al final del entrenamiento.

Estos graves incidentes han puesto de manifiesto la falta de unidad en el vestuario del equipo y han generado un serio daño reputacional al club a pocos días de visitar al Barcelona en el Camp Nou, partido en el que a los azulgrana les basta con empatar para certificar el título de Liga.

Filtraciones, división y peleas, la guerra de guerrillas en el polvorín del Madrid: "Nadie se fía de nadie"

Filtraciones, división y peleas, la guerra de guerrillas en el polvorín del Madrid: “Nadie se fía de nadie”

Valdebebas es ahora mismo un terreno de trincheras. Una guerra de guerrillas que ha tenido en los hechos de ayer, protagonizados por Aurelien Tchouaméni y Fede Valverde, su enfrentamiento más importante. Uno que puede provocar un terremoto a todos los niveles en el conjunto blanco, que dirime ahora cómo actuar ante la desconfianza que han creado las últimas filtraciones. «Ahora mismo nadie se fía de nadie», admiten a este periódico fuentes del vestuario blanco.

El encontronazo entre el uruguayo y el francés, que ha terminado con el primero en el hospital al golpearse con una mesa en plena trifulca, ha sido la gota que ha colmado el vaso de la paciencia de la dirección del club. El Madrid ha abierto expediente a ambos, aunque el uruguayo estará de baja dos semanas por un «traumatismo craneoencefálico», pero está «profundamente disgustado» con la deriva en la actitud del grupo durante los últimos meses y con la creciente sensación de que todo traspasa los muros de Valdebebas, antes considerado un búnker informativo. «Hay un claro interés de hacer daño», aseguran desde el club. «En un vestuario normal estas cosas pueden suceder y se zanjan entre nosotros mismos. Evidentemente aquí hay alguien detrás que corre rápido con el cuento», criticó Valverde en el comunicado de ayer, en el que insistió en que Tchouaméni «no me pegó, ni yo a él».

La imagen es para analizarla. José Ángel Sánchez, director general del Madrid, entrando en el vestuario del primer equipo para tener una reunión urgente con la plantilla. Dentro, Valverde, con sangre en la cabeza y camino de otra sala donde le iban a hacer curas antes de acudir al centro médico, Tchouaméni, explicándose tras los hechos, y el resto de la plantilla, la mayoría con la cabeza hacia abajo. «Es un grupo muy inmaduro, son unos niños», insisten las fuentes consultadas.

"Decepción" con la plantilla y con Arbeloa

Lejos, Arbeloa, que apenas medió en la discusión del miércoles, el inicio de todo, y tampoco lo hizo en la del jueves. Dejó a sus jugadores resolver el asunto, pero estos no supieron frenar y el técnico terminó ayudando al uruguayo en la sala médica de la ciudad deportiva. En los despachos del Madrid hablan de «decepción» con la plantilla y con el técnico por los sucesos, que tienen que ver más con las relaciones entre los futbolistas que con los resultados, aunque todo influye.

Y es que desde hace demasiado tiempo, el Madrid es más noticia por la falta de cohesión del vestuario que por las victorias. Se inició la serie de polémicas con el enfado de Vinicius con Alonso durante el clásico y a eso, ya más en privado, se sumó el apoyo de Bellingham al brasileño y su alejamiento del tolosarra. Siguió con la lesión de Mbappé y el error en su diagnóstico, la crisis del departamento médico, el enfado de Carvajal con Arbeloa, la decisión del técnico de apartar unos días a Asencio, la relación inexistente del entrenador con Ceballos, el malestar del núcleo español, el 'tortazo' de Rüdiger a Carreras, los crecientes problemas entre estrellas, el mosqueo del grupo por el viaje de Mbappé con su pareja y ahora este enfrentamiento entre Tchouaméni y Valverde, fruto también de la división en el vestuario.

Ambiente "tóxico"

Desde la salida de Alonso y la llegada de Arbeloa, el vestuario del Madrid se ha ido dividiendo, creando un ambiente que algunas fuentes consultadas definen como «tóxico». Existe un grupo que apoyaba más al tolosarra y otro que prefería la llegada de un nuevo entrenador. Cambió el banquillo y muchos no estaban de acuerdo, lo que generó disputas internas que junto a las derrotas han llevado al Madrid hasta la serie de enfrentamientos entre los futbolistas, con el cuerpo técnico también como protagonista.

A pesar de la pelea, el club parece descartar la venta de Valverde o Tchouaméni, considerados claves en el presente y futuro a corto plazo de la entidad, aunque tomará medidas internas con ambos, poniendo más énfasis en el uruguayo al ser el segundo capitán. Si Carvajal termina por no renovar, el centrocampista ascenderá por veteranía al primer puesto del brazalete, pero en el club esperan un cambio por su parte tras los hechos de esta semana. Así está el polvorín de Valdebebas.

El carácter de Fede Valverde: dos Champions de pasión, una cafetera en Arabia y dos peleas con Tchouaméni tras el año dramático del Madrid

El carácter de Fede Valverde: dos Champions de pasión, una cafetera en Arabia y dos peleas con Tchouaméni tras el año dramático del Madrid

Fede Valverde es un tipo con carácter. Caliente. Un futbolista que no reniega esfuerzos, que va al choque, que brega y que no da nada por perdido. Características que le definen y que le han llevado a ser el futbolista que es, el complemento perfecto a Casemiro, Modric y Kroos camino de la Copa de Europa de 2022 y parte vital del equipo durante la conquista de la Decimoquinta en 2024. Todo eso bajo el cariño de la dirección del club, elevado a ser uno de los capitanes tras las salidas de Modric y Lucas Vázquez y recibido el dorsal '8' en manos de Kroos. "El 8 es para este chico. Eres el mejor", le dijo al uruguayo en la celebración de la Champions en Cibeles.

Pero dos años después, la mala temporada del Madrid ha encontrado a Valverde en una posición complicada. Protagonista en algunos buenos momentos, como el hat-trick contra el Manchester City en el playoff de Champions, y actor principal en otros peores, como la polémica con Xabi Alonso en Almaty o el doble enfrentamiento con Tchouaméni en una semana de máxima tensión en Valdebebas.

En mitad de las derrotas, el carácter de Valverde, como el de muchos en el vestuario madridista, incluido el propio Tchouaméni, ha saltado del césped al interior de las instalaciones. La rabia por perder ha sido una constante en la plantilla del Madrid durante todo el curso, acumulando derrotas y sensaciones negativas que han terminado por enfrentar al grupo. Y para dar una muestra del sentimiento del ahora capitán, está la final de la Supercopa de España.

Cuando llegó al vestuario del Estadio King Abdullah de Yeda, Valverde, en una forma de exteriorizar esa rabia y en un ejemplo de ese carácter pasional que tiene, golpeó y rompió una cafetera. Dolido por la derrota por la mínima (3-2) ante el Barça en la final, la tomó con el objeto, haciéndose cargo más tarde. Un partido que los blancos, con Xabi Alonso en el precipicio, pelearon hasta el último minuto y que se escapó en una ocasión clarísima errada por Carreras en el descuento. El técnico vasco trató de calmar al uruguayo, pero no sirvió. Era un nuevo título que se le escapaba al Madrid en mitad de un curso extremadamente difícil y el último duelo de Alonso al frente del Madrid.

Todo eso llegó tras los múltiples rumores que ponían a Valverde en contra de Alonso tras sus declaraciones en Almaty, donde aseguró que "no he nacido para ser lateral". Una frase que matizó después en un comunicado pero que creó un runrún a su alrededor. Él, durante meses, insistió en que no tenía nada contra el entrenador de Tolosa.

Este enfrentamiento con Tchouaméni, repetido durante el miércoles y el jueves, iniciado por la fuerza excesiva usada entre ambos en los choques durante un partidillo de entrenamiento y terminado con el uruguayo camino del hospital con un corte en la cabeza, ha llevado a muchos a recordar el pique de Valverde con Baena, otra muestra de lo caliente que es el futbolista charrúa.

Aquello reflejó también su carácter, aunque no tuvo que ver con nada futbolístico. Valverde acusó a Baena de mentar a su hijo no nacido durante el partido y se lo recriminó en el interior del Bernabéu, propinándole, según diversas fuentes, un puñetazo, aunque el incidente terminó sin sanción por no estar "debidamente justificado el delito". Lo que está confirmado que hubo fue un enfrentamiento entre ambos y una defensa, así lo aseguran los que mejor le conocen, del uruguayo ante su familia.

Ahora, Valverde, como Tchouaméni, se enfrenta a la apertura de un expediente disciplinario por parte del Madrid, a su ausencia en el clásico por prescripción médica y a un final confuso de una temporada todavía más extraña. Se irá a capitanear a Uruguay en el Mundial, pero como capitán del Madrid le quedan algunas cosas por resolver en Valdebebas.