Denuncian una nueva estafa en la compra de entradas para la final de Copa del Rey

Denuncian una nueva estafa en la compra de entradas para la final de Copa del Rey

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Un aficionado de la Real Sociedad ha denunciado un nuevo timo al ser estafado con la compra de supuestas entradas para el partido de la final de la Copa del Rey que disputarán la Real Sociedad y el Atlético de Madrid el 18 de abril en Sevilla, ha informado este jueves la Guardia Civil.

Según ha indicado este cuerpo policial en las redes sociales, un vecino de Mataró (Barcelona), que cuenta con numerosos antecedentes por hechos similares, ha sido identificado como presunto culpable de la estafa y ha sido puesto a disposición judicial, al tiempo que se han aportado imágenes obtenidas a través de un cajero automático.

Los hechos fueron denunciados por un aficionado txuri urdin de Tolosa (Gipuzkoa) que fue víctima de una estafa de 200 euros, ha señalado la Guardia Civil, que ha precisado que el presunto delincuente facilitó para la transacción fraudulenta un número de teléfono móvil y una cuenta corriente que figuraban a su nombre.

Esta no es la primera estafa que se produce en la compra de entradas para el partido de la final de la Copa del Rey ya que, según indicó hace dos semanas la Guardia Civil, un donostiarra residente en Estados Unidos también denunció la pérdida de 3.000 euros.

La Ertzaintza ha alertado asimismo de estos timos y ha recomendado a los ciudadanos que confíen únicamente en los canales oficiales de venta de localidades.

Oyarzabal, de penalti, lleva a la Real Sociedad a la final de la Copa del Rey

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Tenía una espina clavada Mikel Oyarzabal. La Copa del Rey que, con un penalti al Athletic, le dio a la Real Sociedad en 2021, la levantó delante de una grada vacía por el Covid. Quería el capitán brindar a su afición la posibilidad de empujarles a ser campeones, de nuevo, ante el Atlético, como en 1987. Y lo logró, de nuevo, con un penalti que hizo imposible la remontada de un Athletic que la persiguió con más fe que acierto.[Narración y estadísticas: 1-0]

La Real no quería agarrarse a su renta, consciente de que este Athletic llegó a Anoeta más armado que hace tres semanas. Se lo recordó Berenguer cuando cruzó en exceso un testarazo en el primer minuto de un duelo que los rojiblancos trataron de acelerar desde el inicio, como si en el caos pudieran reinar. Sin embargo, la efervescencia de las carreras de Iñaki Williams les duró lo que tardaron en aparecer Guedes y Barrenetxea para, a calambrazos, instalar a los donostiarras en el área de Padilla. Tenían el control del juego y las ocasiones iban apareciendo.

De hecho, una mano magistral del guardameta desviando un saque de falta lateral que Carlos Soler había enroscado mantuvo el empate a cero en el marcador. La Real amenazaba hasta con las cabalgadas de Sergio Gómez, capaz de servir un centro raso al corazón del área que Aramburu no pudo cazar. La ocasión más clara llegó pasada la media hora de juego, cuando Oyarzabal, empeñado en enloquecer a los centrales rojiblancos con su movilidad, recuperó una pelota en el centro del campo y lanzó a Guedes a la carrera por el carril diestro para que pusiera un centro perfecto al punto de penalti que, inexplicablemente, Carlos Soler no pudo rematar.

El susto espabiló al Athletic, que creció sin poner en demasiados apuros al enmascarado Marrero, con problemas en un pómulo, pero a quien Matarazzo no quiso negarle la titularidad. Probó Berenguer con un remate blandito y Sancet con una volea mordida que no creó problemas. Faltaba contundencia, pero al descanso llegaron con vida porque Guedes, otra vez plantado ante Padilla, se resbaló y no pudo armar la pierna evitando que Yuri atajara el disparo. Nadie podía estar tranquilo en Anoeta porque el billete para la final de La Cartuja aún no tenía un nombre escrito.

El duelo tenía emoción por lo que había en juego, porque el fútbol era impreciso y las ocasiones escasas. El Athletic volvió del vestuario dispuesto a estirarse buscando el gol que necesitaba para igualar la eliminatoria. Dos recortes de Iñaki Williams ante Sergio Gómez fueron el primer aviso que Anoeta entendió: su equipo tenía que despertar y responder al dominio que empezaban a tener los leones.

Lo leyó Matarazzo, que mandó al campo la intensidad de Yangel Herrera y la electricidad de Pablo Marín. Antes, Jon Martín envió por encima del larguero un centro de Turrientes. El dominio que había tenido el Athletic se esfumó, aunque Guruzeta, en una contra, hizo esforzarse a los centrales donostiarras para evitar que se quedara mano a mano con Marrero.

Entre Oyarzabal y Guedes estiraron a la Real, que fue encadenando saques de esquina sin que sus ocasiones acabaran entre los tres palos. Los centros del portugués desde la línea de fondo no encontraban rematador y de los córners tampoco sacaban provecho. A Yangel Herrera también se le marchó su cabezazo por encima del larguero.

Incapaces de romper el cero en el marcador, en el minuto 70 el Athletic empezó a pensar en acelerar o se quedaría sin tiempo y la Real en sacar el pie que tenía en la final. Un chut de Berenguer, solo en el área, demasiado cruzado, fue otro aldabonazo: las piernas quizá no daban para atacar y defender. Había que elegir.

Por si tenían dudas, una carrera de Iñaki Williams para acabar forzando un córner les recordó lo que quedaba por correr. Ya no le quedaba gasolina a Guedes, por eso Matarazzo buscó a Óskarsson para volver a amenazar. Antes de que comprobar si los planes iban a salirle bien, la Real se encontró con un penalti.

El VAR avisó a Soto Grado de un agarrón de Ruiz de Galarreta a Yangel Herrera en un saque de esquina y Oyarzabal, especialista sin piedad, marcó para llevar a la Real a la final. La casi imposible reacción del Athletic la cortó de cuajo Marrero, que salvó a bocajarro un remate de Vesga, y la pudo enterrar Óskarsson con un cabezazo que se estrelló en el larguero cuando Anoeta ya celebraba que estarán en La Cartuja.

El autobús del Atlético y la venganza de Griezmann, ¿estará o no en la final de Copa?: "Esta foto va muy dura"

El autobús del Atlético y la venganza de Griezmann, ¿estará o no en la final de Copa?: “Esta foto va muy dura”

El Atlético de Madrid vuelve a una final de Copa del Rey 13 años después. El Atlético de Madrid marcó cuatro goles al Barça en el Metropolitano y resistió perder 3-0 en el Camp Nou poniendo un muro frente a Musso. "El Atlético de Madrid está destinado a sufrir", dijo Diego Simeone en la sala de prensa del estadio blaugrana tras la dulce derrota. Pero, tras todo eso, había otro nombre que no paraba de repetirse en la boca de la expedición del Atlético de Madrid: Antoine Griezmann.

El francés entraba al autobús rojiblanco en las tripas del Camp Nou con una sonrisa en los labios. Él había sido la principal arma del Cholo en la eliminatoria de semifinales ante el todopoderoso Barça: dando una exhibición ofensiva sin precedentes en la goleada a favor de la ida y aguantando el balón cuando más quemaba en el ejercicio de supervivencia de la vuelta. Porque los culés dominaron la posesión, 71% frente a 29%, y remataron 21 veces, nueve a portería, frente a las siete rojiblancas, dos a puerta. Y sin embargo...

Él francés fue el que se dio el abrazo más emotivo con su entrenador cuando terminó la vuelta de las semifinales. Su hijo pequeño, Amaro, vino a verle sufrir al Camp Nou y sufrió él mismo porque quizás sabe que puede ser uno de los últimos días de su padre con la rojiblanca, aunque a su madre le decía: "Esto no se entiende, se siente". Y porque alguno de sus compañeros en la zona mixta hablaban de él en pasado.

"Antoine ha dado mucho al equipo y estos años al club", comenzaba Juan Musso, otro de los héroes de la eliminatoria que mantuvo al equipo cuando el Barça consiguió llegar hasta su portería, que fueron muchas veces. El argentino tuvo que realizar seis paradas y algunas de mucho mérito, porque sus compañeros no atinaban a alejar el balón. Apenas dieron 212 pases precisos frente a los 616 del FC Barcelona. Y sólo entre Ruggeri (9), Lookman (9), Giuliano (7) y Llorente (7), tuvieron 32 pérdidas.

Pero el siete rojiblanco terminó con 3 ocasiones creadas, 35 pases totales y nueve recuperaciones en un día en el que el mapa de calor del partido quemaba en campo propio ya que el 80% de los toques que se dieron en el encuentro fueron en terreno rojiblanco. "En la ida nos dio mucho y en esta fase fue fundamental, pero si clasificamos fue por nuestra cancha", concedió Musso.

También Simeone, cuyos ensayos previos a esta vuelta de Copa se centraron más en cómo seguir atacando al Barça más que en lo que se vio en el Camp Nou. El Atlético fue un equipo impreciso y tímido que puso siempre 11 jugadores por detrás del balón y que estuvo los 90 minutos intentando administrar los cuatro goles de renta, que casi se esfuman. "No pudimos jugar como quisimos. Pero nos encontramos con un pase importantísimo para nuestra gente, necesitaba una final", valoró el técnico argentino.

Así, el Atlético estará en La Cartuja frente a la Real Sociedad o el Athletic de Bilbao. Los rojiblancos apearon a un equipo que ha ganado seis de las últimas 11 ediciones de la Copa del Rey. Y Griezmann se pudo vengar de un club no sólo con el que no terminó de cuajar sino que le lanzó un dardito con una foto suya hundido tras la última derrota y que él devolvió con el mismo mensaje y una imagen similar pero con los protagonistas invertidos. "Esta foto va muy dura", escribió el francés en sus redes mientras celebraba el pase con dos futbolistas culés tumbados en el césped.

Pero la pregunta que seguía en los atléticos no era si Griezmann se vengaría, si no si estaría el 18 de abril en Sevilla o el 26 de marzo, día en que se cierra el mercado de la MLS, se marcharía a Orlando City. "No sé qué va a pasar con Antoine, es él quien tiene que decidir su futuro y ojalá sea lo mejor para él, para los atléticos y para el club. Todos queremos que esté con nosotros y con el Atlético", dijo Koke, uno de sus mejores amigos, en zona mixta. "Es una decisión superpersonal. Decidirá lo mejor para él y le apoyaremos. Grizzi para mí es un gran amigo, compañero y tenerle en el equipo viene bien. Pero somos personas y tenemos unos objetivos en la vida y unas sensaciones y hay que respetarlas", explicó Marcos Llorente.

Confianza en el club

Sin embargo, desde el club son conscientes de la importancia que tiene el francés, máximo goleador rojiblanco de la historia con 210 tantos, y Enrique Cerezo no paró de indicar que Griezmann tenía contrato con la entidad. "El misterio ya se sabe cuál es, que es jugador del Atlético de Madrid. ¿Se va a quedar? En un principio, no veo ningún problema", expresó el presidente a la Cadena Ser.

Tanto Carlos Bucero, director de fútbol del club, como Mateu Alemany, director deportivo de la primera plantilla, estaban el martes en el Camp Nou. El nivel exhibido por Griezmann merece atención para ambos directivos porque la del Cholo ya la tiene. "Ojalá que sí la juegue. Se la merece más que nadie. Su calidad y talento lo va a mantener toda la vida. Qué puedo agregar más. Lo quiero mucho, quiero siempre lo mejor, ojalá pueda jugar esa final", lanzó Simeone por enésima vez.

Simeone casi se carga la final

Simeone casi se carga la final

La angustia del Atlético para que no le marcaran el 4-0 debe adjudicarse por completo a Simeone. Con un planteamiento miserable dejó al Barça que se comiera a su equipo con patatas. Fue inaudito ver el partido de ida, comparado con este lamentable de vuelta. Simeone hizo una genialidad en el Metropolitano. Y en el Camp Nou, un infame planteamiento. Su dispositivo miserable defensivo incluso desmotivó a su equipo con un espíritu perdedor.

Con decir que Griezmann fue el mejor del Atlético ya está todo dicho. Lo que ocurre es que pasado el minuto 60 el francés fue un artista paseante por el terreno de juego. ¿Por qué no alineó a Sorloth de inicio? Es otra de las desgraciadas decisiones de Simeone, que se garra a su propia salvación como alma que se lleva el diablo. El noruego es el goleador. El que puede jugar más en punta, sustentar el balón o una jugada de un centro para convertirlo en gol.

El Cholo se ha cargado definitivamente a Julián Alvarez. Me daba pena verle achicando balones en su área y tardando a incorporarse de punta. Ni se entera de que no es un jugador de ida y vuelta. También tiene culpa el argentino, porque no se atreve a contestar a su entrenador a la cara.

Hemos visto durante muchos años destrozar Simeone a futbolistas de una calidad sublime. Pero a él le importan un bledo los artistas. Sólo quiere siervos a los que manejar a placer. Y que no protesten. Ya se ha cargado a Julián y va camino de hacer lo mismo con Baena, aunque éste se rebele más. Por eso no le da tanta vida de titular.

Pese a la victoria, no me dio la impresión de que el juego rabioso del Barça pudiera con la línea Maginot rojiblanca. Además, dos goles, como siempre, fueron de arquitectura Negreira. Pedri buscaba el penalti y lo provocó con el pasmo de Pubill. Pero más escandaloso fue el 3-0 de Marc Bernal, cuando todos vimos el fuera de juego, pero el VAR, por sólo un tacón decidió otra cosa. En repeticiones televisivas se notó el off side, pero para el VAR de De Burgos Bengoetxea no lo fue. Lo que me gustaría siempre saber el punto del centro y cuando Bernal remata. Pero sólo ponen los cartones finales. Y nunca te enterarás.

Veo muy nervioso a Flick, como si supiera que su equipo sólo es un leve retrato del año pasado. Pero con la mortecina aptitud del Real Madrid, no va a atener ningún problema en ganar la Liga. Aunque, como siempre, la Champions será otra historia.

El Atlético sobrevive al Barça y a sí mismo y jugará la final de Copa

El Atlético sobrevive al Barça y a sí mismo y jugará la final de Copa

Le preguntaban en la previa a Simeone si firmaría un 3-0. El entrenador, se revolvió incómodo en la silla y dijo que habría que esperar a ver cómo se desarrollaba el partido. Debería haberlo firmado, se habría ahorrado 90 minutos de sufrimiento. Pero alcanzar una final es lo que tiene. Flick a punto estuvo de hacer posible lo imposible, pero se quedó sin tiempo y sin Pedri. Cuando se fundió el canario, se fundió el Barça, que rozó la proeza. Los rojiblancos irán a La Cartuja por los pelos. Primera final en 13 años. Menudo respiro. [Narración y estadísticas (3-0)]

El récord mundial de apnea está en algo más de 10 minutos y lo tiene un tal Vitomir Maricic. Son 600 segundos sin respirar los que estuvo el croata, más o menos es lo que soportó el Atlético en el Camp Nou. Los rojiblancos se atrincheraron en su campo, en una especie de recuerdo a la resistencia ante el Bayern, mientras el Barça tocaba y tocaba como si Musso fuera un trozo de carne en un tanque de tiburones.

No es lo mismo atacar sin Pedri y Raphinha, que hacerlo con ambos. La presión que imprime el brasileño en primera línea provoca pérdidas que permiten llegar más rápido a la portería contraria. Y el Barça necesitaba velocidad porque eran cuatro los goles a remontar. Entre ambos, se bastan y se sobran para cambiar la cara a un equipo en ataque y en defensa.

Escalofrío en el espinazo

Y luego está Lamine Yamal, claro. Hors categorie. Su primer eslalon provocó el remate peligroso de Ferran, pero se fue fuera. El segundo del valenciano fue tras una pérdida absurda de Koke que Musso desvió a córner. Pero, por volver a Yamal, fue a la salida de ese saque de esquina cuando se inventó un regate y un pase certero a Bernal para abrir el marcador y provocar el primer escalofrío en el espinazo rojiblanco. Griezmann había fallado un poco antes un disparo sólo ante Joan García que, quizás, habría apagado las llamas del Camp Nou, que el tanto avivó.

En la primera media hora los datos no mentían. Esto no era un partido, era un asedio. Además del gol, 10 remates, cinco de ellos a puerta, y la posesión 73% frente a 27%. El Atlético, aquella vez del francés y luego acercamientos con más susto que muerte. La imprecisión de Giuliano no estaba ayudando a las salidas del Atlético y tampoco los pases de Koke o Pubill, más veces a los pies del contrario que a los de los compañeros.

La renta de la ida seguía dando mucha holgura a los de Simeone y les permitía seguir jugando más a sobrevivir que al fútbol. Porque el único que parecía saber qué deporte era el del Camp Nou en el bando rojiblanco era Griezmann. Nunca le quema la pelota al francés tenga 34 o 50 años y un palo posterior certificó sus intenciones. Quizás no cambie el marcador, pero un susto de vez en cuando siempre enfría voluntades.

Raphinha coge el balón tras anotar el penalti.

Raphinha coge el balón tras anotar el penalti.LLUIS GENEAFP

Y si ya hubiera entrado el cabezazo de Lookman tras un gran centro de Llorente, todo habría cambiado. Pero el caprichoso fútbol quiso que en el descuento Pedri encontrara el carril central para ser derribado en el área. Penalti. Raphinha anotó y dejó la mitad del trabajo hecho antes del descanso. No quisiera estar en ese vestuario al descanso con el Cholo poseído por los demonios. Las sensaciones no eran buenas y quizás el equipo echaba en falta una torre que iluminara sus salidas, un noruego de dos metros sentado en el banquillo.

La segunda mitad comenzó más a golpes. Bueno para el Atlético. Faltaba que se conectaran Lookman y Julián para dar sentido al buen partido de Griezmann. Pero estaban ausentes y el Cholo quitó al primero para meter a Sorloth. Antes le dio tiempo a perder una pelota que permitió correr el Barça y casi termina en el tercero si no fuera por la intervención de Musso. Los azulgrana no jugaban con precipitación, como si fueran conscientes de que terminarían por conseguirlo.

Al borde de la proeza

Pero la sangre del noruego había conseguido enfriar un poco los ánimos culés. Encima su corpulencia permitía salir a los rojiblancos en largo y eso evitaba pérdidas cerca del área de Musso. Tampoco ayudó la lesión de Balde, que había salido por Koundé por el mismo motivo. Pero justo un minuto después, cuando nadie se había conectado al partido, Bernal encontró el tercer tanto barcelonista y terminó por meter el miedo al Atlético. Quedaban 20 minutos de sufrimiento.

El Barça se apagó como los músculos de Pedri. Los culés, sin cambios, necesitaban un esfuerzo extra y Flick lanzó a Araujo de nueve. Hubo más corazón que juego. Pero alguna hubo al final que obligó a Musso a seguir interviniendo. La supervivencia necesita de porteros firmes. Se rozó el drama, pero pasa el Atlético.

Guedes, la resurrección de un puñal que acelera a la Real Sociedad en busca de la final

Guedes, la resurrección de un puñal que acelera a la Real Sociedad en busca de la final

Cuando en el verano de 2017 apareció en Valencia Gonçalo Guedes (Benavente, 1996) causó asombro. El portugués, rápido y habilidoso, era un puñal que había prestado el PSG a su amigo Peter Lim, que acabaría fichándolo por 40 millones. Desde que el Valencia lo vendió en el verano de 2022, el luso no había encontrado su lugar en el mundo...hasta que llegó a San Sebastián para convertirse en un futbolista diferencial que, a fuerza de goles y, sobre todo, asistencias, quiere llevar a la Real Sociedad a la final de la Copa del Rey. De eso sabe, porque ha jugado dos con el Valencia. La primera, se la ganó al Barça de Messi en 2019; la segunda, se le escapó por penaltis ante el Betis en La Cartuja en 2022.

Guedes es feliz en Anoeta y su sonrisa ha vuelto a aflorar tras años crudos en Wolverhampton y lesiones en el Benfica. Ni siquiera su paso por el Villarreal compensó. Es ahora, en San Sebastián y especialmente en este 2026 y de la mano de Matarazzo, cuando se ha convertido en el motor ofensivo del equipo. Erik Bretos, el cerebro gris en la dirección deportiva, confió en él y lo firmó por cuatro millones que han resultado ser una ganga.

Ha entrado en todas las convocatorias, también con Sergio Francisco en el inicio de la temporada, y es el único futbolista de campo que ha jugado minutos en todas las jornadas de Liga. La clave: su don para acelerar partidos, incansable en el uno contra uno, con un disparo potente y su capacidad de asociarse en ataque. Se entiende de maravilla con Oyarzabal, con quien reconoce tener «una conexión especial» en el campo y en el vestuario, donde hay complicidad con Remiro y Aritz Elustondo, además de con Carlos Soler, viejo amigo.

Influencia en todo el ataque

Desde la llegada de Pellegrino Matarazzo al banquillo, Guedes se ha desatado. Tanto que lidera la tabla de asistentes y persigue a Oyarzabal en la de goleadores, aunque el capitán le lleva cuatro de ventaja. En Liga suma seis tantos y cuatro asistencias, una cifra aún lejos de los 11 que logró como valencianista en la temporada 21/22, su mejor año en España. Sin embargo, la sensación que dejó en el mes de enero es que ese registro no es inalcanzable. Marcó tres goles y dio tres asistencias, por lo que lleva siete en total en ambas estadísticas.

Además, cuando la Copa exigió, él se agigantó con goles y acrecentó su influencia en todo el ataque. Fue decisivo ante el Eldense, con una conducción para filtrar un pase de gol a Pablo Marín en el añadido que deshizo el empate y clasificó a los donostiarras. Ante el Alavés, en cuartos, asistió a Oyarzabal en el primer gol y marcó el segundo de la Real para empezar a hilvanar la remontada que necesitaban, y que acabaron logrando. En el partido de ida en San Mamés, fue una pesadilla para la defensa rojiblanca y colaboró en el gol de Beñat Turrientes que da ventaja a los txuri-urdin en la eliminatoria.

El portugués vuelve a ser un jugador decisivo para el duelo de vuelta en Anoeta -más con la ausencia por lesión de Kubo- y, además, ha demostrado que la Copa es una competición que le motiva. De hecho, es el único futbolista de la plantilla de Matarazzo que ha jugado dos finales. Una disputaron Carlos Soler y quienes se proclamaron campeones en 2020, a puerta cerrada en La Cartuja: Oyarzabal, Remiro, Zubeldia, Elustondo y Ander Barrenetxea.

No mira otro horizonte Guedes que no sea esa final y acercar a la Real de nuevo a Europa, pero no se olvida de la selección portuguesa y el Mundial, por difícil que sea. No lo convocan desde junio de 2022 y, por tanto, nunca ha ido con Roberto Martínez, aunque no pierde la esperanza.

Ultras del Barcelona revientan de una pedrada una luna del autobús del Atlético

Ultras del Barcelona revientan de una pedrada una luna del autobús del Atlético

Ultras del FC Barcelona que se habían juntado en los aledaños del estadio Spotify Camp Nou han reventado una luna del autobús que trasladaba a la expedición del Atlético de Madrid en la llegada del vehículo para el encuentro de vuelta de las semifinales de la Copa del Rey.

La expedición rojiblanca llegaba poco después de las 19.30 horas de la tarde, tras salir de su hotel apenas 15 minutos antes. En las calles aledañas al estadio barcelonista se juntaban numerosos aficionados barcelonistas que cantaban canciones contra el Real Madrid, el Atlético y para animar a su equipo.

Pero, cuando apareción el autobús rojo característico del Atlético de Madrid, se pasó de los cánticos a los insultos y al lanzamiento de objetos. Uno de ellos era una piedra que impactó contra una de las lunas laterales del vehículo rompiéndola. Desde la expedición del Atlético hablan de un gan "susto" pero sin consecuencias físicas para las personas que viajaban en el autobús.

El bus rojiblanco no entró por el acceso del FC Barcelona, que es donde mayor fuerzas de seguridad se concentraban y fue imposible controlar a los radicales. Llegó, además, con algunos minutos de retraso porque fue retenido por los Mossos D'Escuadra antes de entrar al estadio.

No es la primera vez que el autobús del Atlético recibe daños. En San Sebastián y Bilbao, estas tristes imágenes se han repetido con unas fuerzas del orden que no pudieron impedir estas agresiones.

Para este partido, los Mossos D'Escuadra habían permitido al FC Barcelona una especie de grada de animación de en torno a 700 personas. Un número similar de aficionados rojiblancos ha viajado a la ciudad condal para animar a su equipo en esta vuelta de semifinales de la Copa del Rey.

Tres partidos para 'La Decisión' 2.0 de Griezmann: ¿Estados Unidos o pelear por dos títulos con el Atlético?

Tres partidos para ‘La Decisión’ 2.0 de Griezmann: ¿Estados Unidos o pelear por dos títulos con el Atlético?

El día en el que el Atlético conseguía su victoria histórica ante el FC Barcelona en el Metropolitano, Antoine Griezmann, que se salió en ese encuentro, iniciaba un vídeo en las redes sociales del club en el que decía: "Queremos llegar a la final". En las más de dos semanas que han transcurrido entre la ida y la vuelta de la eliminatoria de semifinales que se disputa esta noche, el futuro del francés ha sido una auténtica montaña rusa, con el jugador sin decir si estará o no en ese último partido copero con el club de su vida.

De la posibilidad de recalar en el Orlando City en marzo han hablado casi todos los implicados, pero ha habido ligeras inflexiones en los discursos. Desde el shock inicial en el que se lanzó un primer mensaje de que "ojalá elija lo que considera mejor y lo que él quiera porque se lo merece", palabras de Simeone tras Brujas. Hasta el cierre de puertas posterior del director deportivo: "Ese tema es especulación. Antoine tiene dos temporadas más", apuntó Mateu Alemany tras el sorteo europeo. Incluso el propio técnico introdujo nuevas variables tras vencer en Oviedo: "Lo he dicho ya, que sea lo mejor siempre para el club, para él y para el equipo".

A la elección del jugador se suman las necesidades del club y del equipo. No cabe duda de que estas, respecto al delantero francés, han cambiado desde el inicio de temporada. Si la leyenda rojiblanca, con 210 goles como colchonero, partía como un revulsivo para sumar desde el banquillo, sus buenas actuaciones y su eficacia de cara a puerta, con 12 tantos este curso, han cambiado un poco las perspectivas que cuerpo técnico y jugador tenían para este año, en el que es el duodécimo jugador más utilizado del plantel. "Es muy difícil hablar de Koke y Griezmann porque el afecto excede lo que pase de hoy para delante. No voy a medir ese afecto por la necesidad del equipo, pero los necesito como están entregados con lo que sea", explicó Simeone tras el partido de ida ante los culés.

Desde el entorno del jugador cuentan que la decisión no la tiene tomada y que puede depender de lo que pase en estas semifinales y si el equipo sigue avanzando en Champions. Parece mentira, pero como rojiblanco el francés sólo tiene una Supercopa en 2014 como título nacional ya que no llegó en la primera liga del Cholo y la segunda le cogió en el FC Barcelona después del polémico documental de La Decisión, cuando el francés se debatía entre ambos clubes.

Así, La Decisión 2.0 de Griezmann ya no resulta tan sencilla pese al amor que siente el jugador por todo lo americano y que lo demuestra siempre que puede. Verdadero aficionado de la NFL y la NBA, que el francés termine en Estados Unidos es algo que casi todo el mundo da por seguro y que él mismo ha llegado a decir en alguna ocasión. Otra cosa diferente es que decida hacerlo a mitad de temporada con dos títulos a tiro, aunque más sencillo este de la Copa del Rey.

Mercado complicado

En este mercado extraño de la Major League Soccer, que cierra el 26 de marzo, Orlando City veía en Griezmann el contrapunto perfecto a la llegada de Messi al vecino Inter de Miami tanto a nivel deportivo como de imagen. No obstante, no resulta tan sencillo el fichaje del francés. En la liga americana hay diferentes categorías de jugadores. Por resumir: los designated players y los otros. Los primeros tienen la ventaja de que sus fichas están fuera del tope salarial. Esas posiciones de privilegio ya están ocupadas en el equipo de Florida por Braian y Martín Ojeda y Marco Pasalic. Por lo que la llegada del jugador rojiblanco obligaría a la entidad a liberar una de esas plazas.

Se ha dicho, incluso, que el tinte de pelo de Griezmann es un guiño a la franquicia norteamericana, que juega con esos colores. Con guiño o sin él, si esta noche el Atlético consigue hacer valer su ventaja en la ida, parece complicado que el francés se marche un mes antes de poder conquistar la Copa del Rey, otra cosa es a final de temporada. De hecho, la renovación de su contrato el curso pasado y el diferir su salario en dos años, iba encaminado precisamente a favorecer la marcha del francés. Pero ni él ni el club quiere que esa salida sea por la puerta de atrás.

Simeone: "Tenemos que atacar por la zona de Lamine, porque defendiendo no está cómodo"

Simeone: “Tenemos que atacar por la zona de Lamine, porque defendiendo no está cómodo”

El Atlético de Madrid afronta en el Camp Nou la vuelta de las semifinales de la Copa del Rey con un FC Barcelona que cuenta con un once casi de gala salvo las ausencias de Lewandowski y Frenkie De Jong. Sin embargo, una de las claves del encuentro para Simeone estará en Lamine Yamal.

"Es un jugador individualmente muy bueno, desequilibrante sobre todo en el último tramo del juego. Tenemos que aprovechar la posibilidad que también nos da la posibilidad de atacar por ese sector, así que hay que llevarlo al lugar en el que siente más incómodo, que es defendiendo", ha analizado el técnico argentino las fortalezas y debilidades que aporta el concurso del canterano culé al rival.

Son muchos los jugadores desequilibrantes en el equipo rival como Pedri y Raphinha, debilidad del Cholo y al que le hubiera dado el Balón de Oro. "No hace falta decir la importancia que tienen en cualquier equipo, son muy buenos y seguro que estarán", ha apuntado.

El entrenador ha tenido un momento gracioso cuando un periodista le ha preguntado si firmaría el 3-0, sabiendo que, con los cuatro goles de renta, pasarían los rojiblancos. "No se puede saber antes del partido, hay que convivir con lo que va sucediendo, no puedo responder a esa pregunta porque sería adivinar", ha declarado.

El Atlético de Madrid vuelve a unas semifinales de Copa del Rey y repite presencia en octavos de Champions. El entrenador valoraba el lugar en el que se situaba el equipo en marzo, pese a que quizás se podría exigir estar más cerca en laliga. "Cuando empieza la pretemporada se piensa que ojalá estemos en marzo peleando por todo", ha comenzado el entrenador para luego añadir que "aunque aparezcan escenarios de temor, estamos fantásticos en el lugar que estamos".

En la cabeza del técnico no es esta semifinal un partido que puede marcar la temporada pese a que lo califica de duelo "importante" y de los que los futbolistas quieren jugar. Pero que es la prensa la que considera que una victoria o una derrota marcará el devenir de la temporada del club rojiblanco. "Para los que necesitan llenar un montón de espacios, lo hay, para nosotros no hay mucho espacio que llenar", ha concluido.

El Atleti y Simeone: ¿Compensa el caos como forma de vida?

El Atleti y Simeone: ¿Compensa el caos como forma de vida?

En los últimos 20 días el Atleti ha jugado seis partidos. Goleó a Betis (0-5) y Barça (4-0) en dos de los mejores partidos de la era Simeone y, alrededor de esas exhibiciones, perdió en casa contra el mismo Betis y el Bodo Glimt noruego, cuya plantilla suma la mitad de valor de mercado que Julián Álvarez; fue incapaz de marcar al equipo más goleado de la Liga, el Levante, y decidió salir con suplentes (descanse en paz el glorioso partido a partido) para ser barrido por el Rayo.

Blanco reluciente o negro funerario, ni un mísero gris y todo, insisto, en los mismos 20 días en que usted no ha logrado sacar un rato para llevar el coche a la revisión, ir a cortarse el pelo o acabar esa serie. Si eres una persona ordenada, lógica y estable, hay opciones mejores. Si adoras el vodevil, este es tu sitio. Eso sí, si te gusta hablar de fútbol, aléjate rápido porque si juntas un equipo que es el mejor Liverpool de Klopp los miércoles y el Brasil de ‘Días de fútbol’ los domingos con una afición partida, el resultado es la esquizofrenia.

Tras los grandes días (tres en todo el curso, pero qué tres: los dos comentados y el 5-2 al Madrid), los cholistas salen en tromba a señalar a los antis y a los supuestos antis (cualquiera que ose criticar públicamente una decisión del técnico) con sus clásicos tabernarios de mamar y callar bocas, como si el hastío razonable ante cuatro años de vulgar día a día quedara invalidado por una noche de sexo salvaje.

Y tras cada ejercicio de impotencia frente a un rival menor, se invierten los roles y los que quieren echar a Simeone sacan los megáfonos, como si los argumentos del otro bando sobre el respeto debido a quien resucitó al club, las deficiencias de la plantilla y la zancadilla permanente de unos (aún) dueños cuya única ambición ha sido siempre llenarse el bolsillo no tuvieran una base sólida.

Cada tres días la brecha se agranda y entre medias queda una mayoría de atléticos que sólo quieren que su equipo funcione lo mejor posible y preferirían tener una conversación a una guerra, pero el clima hace imposible el análisis pausado, racional y necesario. El Atleti es un avión ante equipos ofensivos que le dejan espacios, pero el Cholo no ha logrado en todo este tiempo que sepa atacar a rivales cerrados. Ese es el gran problema deportivo, es crónico y es responsabilidad del entrenador. Es un lobo para los grandes y un cordero para los pequeños, lo que le aboca a entregar las ligas en invierno y pelear las copas en primavera, a cenar conservas todos los días del año menos cinco o seis noches que, eso sí, se da un homenaje en DiverXO, a vivir de extremos.

Esto es así y seguirá siéndolo salvo iluminación repentina, y cada vez menos probable, de Simeone. El Atleti debe decidir si compensa el modelo que propone y si su líder aún es la solución o, como Ross y Rachel, es hora de tomarse un descanso. Estaría bien poder discutirlo como personas adultas, pero olvídense. Para bien y para mal, nada es adulto en el Atleti. El caos lo ha devorado.