Havertz rompe la atonía en Lisboa y da el triunfo al Arsenal en el 90

Havertz rompe la atonía en Lisboa y da el triunfo al Arsenal en el 90

El Arsenal más tibio, cauto y pragmático encontró un premio exagerado con el gol de Havertz en el minuto 90, cuando unos y otros daban por bueno el marcador, como habían hecho a lo largo de todo el encuentro. El veterano delantero, que se incorporó por Odegaard a 20 minutos de la conclusión, controló con mimo un exquisito centro de Martinelli, otro de los reclutados en el segundo tiempo, y definió certero ante Rui Silva. Los británicos sacan oro del José Alvalade y ratifican su condición de favoritos para estar en semifinales, a la espera de lo que suceda el próximo miércoles en el Emirates Stadium.

En el casi desesperado afán de encontrar atractivos a un partido plano, muy plano, hasta que llegó el momento determinante, podría destacarse la combustión de Araujo por la banda izquierda, tanto a la hora de proyectarse desde su lateral como de fajarse con Madueke cuando le tocaba defender. Podría uno detenerse a observar al reaparecido Odegaard, novedad en el centro del campo de un Arsenal no obstante en la línea decaída de los últimos partidos. Quedó también algún detalle de Trincao dentro de su discreta actuación, como lo fue la de los dos equipos en términos colectivos.

Cierto que los británicos avanzaron levemente líneas tras el descanso, pero cabe esperar mucho más de un equipo que pretende postularse para el máximo torneo continental y pierde gas de manera preocupante. Languideció un partido en el que nadie quiso exponerse. Un par de ocasiones, sendos palos, insinuaron algo distinto en un duelo sin ritmo donde ambos equipos se esmeraron en no comprometer sus opciones en la eliminatoria.

Pocas ocasiones

Pronto tuvo que dejarse ver David Raya. Un gran pase con el exterior de Diomande al desmarque de Araujo derivó en un disparo que el guardameta español desvió al larguero. El lance, a los siete minutos, fue como la chispa que pudo haber encendido la noche, al igual que sucedió poco después con un córner que Madueke puso en el larguero.

Llegaba el Arsenal a Lisboa en un momento incierto cuando mayores han de ser las certezas. Eliminado por un equipo de inferior categoría como el Southampton en los cuartos de la FA Cup, poco después de perder ante el Manchester City la final de la Carabao Cup, al conjunto que entrena Mikel Arteta parece amenazarle el vértigo. Sólido líder de la Premier, aún siente la amenaza del City, situado a nueve puntos, con un partido menos y a la espera de recibirle en el Etihad el día 19.

La incontestable autoridad plasmada en la fase regular de esta Liga de Campeones ha dado paso a un equipo dubitativo, que sufrió más de lo esperado para eliminar al Bayer Leverkusen tras caer 1-0 en el partido de ida. Distinta era la tendencia del Sporting de Lisboa, al que el estadio José Alvalade recibió con la memoria aún cercana de los cinco goles al Bodo Glimt que le dieron la clasificación después del sofoco padecido en Noruega.

Hubo otro gol, sí, lo marcó Zubimendi de un disparo desde el exterior del área en el minuto 60, pero fue anulado por un fuera de juego previo. Más allá de algunas tímidas tentativas a balón parado, el Arsenal no había inquietado a Rui Silva. Los gunners se han convertido en un equipo previsible, que ya ni siquiera cuenta con los réditos acostumbrados en el fútbol de estrategia. Pero a Arteta, hombre metódico y cabal, volvió a funcionarle el fondo de armario. Cuando todo abocaba a nada, emergió Martinelli y resolvió Havertz.

El Arsenal ejecuta al Madrid en el paredón de todos sus males

El Arsenal ejecuta al Madrid en el paredón de todos sus males

Los misiles de la muerte pudieron hasta con el cíclope blanco. Courtois hace milagros, pero no hay panes y peces para quien no los merece. La caída del Madrid fue algo más que una muerte a balón parado. Fue una ejecución en el paredón de todos sus males, con disparos de Declan Rice que tenían todo lo que, hoy, no tiene este Madrid deambulante: la contundencia y la precisión. Rice, en realidad, sólo apretó el gatillo.

La cruel derrota, consumada por Mikel Merino, un delantero de paso, compromete al equipo blanco, que necesita invocar a todos los espíritus de la remontada, no sólo a Juanito, y compromete a Ancelotti. Con el entrenador atascado, Vinicius perdido y Bellingham desesperado, la esperanza es la épica y quien todavía no sabe nada de esa épica. Mbappé llegó para ganar Champions. Primero debe ganar al destino. [Narración y estadísticas (3-0)]

La forma de caer ante el Arsenal es proporcional a dos cosas: la tendencia del Madrid en los últimos partidos y la proporción del rival. Leganés, Real Sociedad y Valencia, con distintos resultados, ya mostraron los problemas de un equipo frágil en defensa, desenfocado en el centro del campo y no siempre enfocado en ataque.

No es el equipo de Mikel Arteta lo mejor de la Premier, pero es un equipo que crece y crece si le dejas jugar. Si los goles no llegaron antes de que Declan Rice activara el cañón, fue gracias a Courtois, brutal en sus intervenciones ante el propio Rice y Martinelli, en el primer tiempo, o de nuevo Martinelli y Merino en el segundo. El Arsenal hizo lo suficiente para golear de cualquier manera.

parábola inverosímil

La pegada de Rice está fuera de catálogo. Ambos goles llegaron de falta, lejanas, y ambos con una potencia y colocación que redujeron a Courtois a su condición humana. Ni un reproche al portero, todo el mérito para el jugador inglés, que recordará este día toda su vida, sea cual sea el desenlace de la eliminatoria. Primero salvó la barrera con una parábola inverosímil; después, colocó en la escuadra.

Ancelotti sabía bien de la febrícula de su equipo y por eso les mandó abrigarse. El Madrid no tiene la temperatura corporal adecuada y el entrenador sacó la mantita al salir al Emirates para cubrir bien todo el centro del campo. En el Bernabéu habrá que quitársela y jugar a pecho descubierto. No quedan días para 'pechos fríos'

La manta era el 4-4-2, en el que Bellingham se situaba en la izquierda y Rodrygo, en la derecha, con claras instrucciones defensivas. Vinicius y Mbappé, pues, compartían el ataque. Las razones de Ancelotti no se debían únicamente a la peligrosidad del Arsenal por las bandas, con Saka y Martinelli, sino a las componendas que tiene que hacer en la defensa desde el principio de temporada. Valverde volvió al lateral derecho y en el izquierdo apareció Alaba, con una venda en un muslo, todavía bajo mínimos. El austriaco conoce el puesto, ya que jugó en esa posición en sus inicios en el Bayern, pero hace ya largo tiempo. Saka lo sometió a un tormento, pero también puede decirse lo mismo de Martinelli ante el uruguayo. El compromiso en las ayudas de Bellingham y Rodrygo no bastaba.

Bellingham, desesperado tras una ocasión perdida.

Bellingham, desesperado tras una ocasión perdida.EFE

El cambio de sistema, del 4-3-3 habitual al 4-4-2, cargaba el mensaje: precaución. El Arsenal de Arteta es un equipo de alto ritmo de juego y llegada por las bandas, pero también de compenetración en las jugadas a balón parado, diseñadas por uno de los ayudantes del técnico donostiarra. Cuando lanza un córner, acumula jugadores casi en la línea del portero, como niños que esperan, ansiosos, que se rompa la piñata. El overbooking hizo que Saliba rechazara un centro-chut que había superado a Courtois. Con esa producción ofensiva no tener en el área a Havertz o Gabriel Jesus es un hándicap. Arteta ha pedido a Merino que se convierta en camaleón. Se ha puesto el traje del nueve con goles, también frente al Madrid, el tercero, después de porfiar mucho frente a Courtois.

El Madrid respondió al acoso inicial con posesiones largas, aunque estériles, para bajar las revoluciones al partido. Cuando pudo, corrió, gracias a los robos o pérdidas que abrían un páramo por delante. Ni Vinicius ni Mbappé, sin embargo, encontraron la precisión para batir al español Raya, sin trabajo, pero con sensación de dominar el área en todas sus salidas.

Más desalentador resultó su nula reacción tras los goles del Arsenal, cuando ya no había que abrigarse más, sino destaparse. La excitación del equipo inglés y la mejor gestión de Arteta pudieron generar un resultado todavía más cruel, mientras Camavinga se autoexpulsaba y las soluciones del banco, como Brahim, no aportaban nada, porque el problema no era de nombres, sino de rumbo. Ahora sólo está a tiempo de la épica.

Los candidatos marcan terreno: goleadas del Manchester City, el Dortmund y el Inter

Los candidatos marcan terreno: goleadas del Manchester City, el Dortmund y el Inter

Casi simultáneamente al primer gol de Robert Lewandowski ante el Young Boys llegó el tanto de Gündogan en Bratislava. El Manchester City instaló el campamento cerca del área del Slovan y apenas se movió de allí. Circulaba bien la pelota con el alemán al mando de las operaciones y Doku percutiendo por la banda derecha. Al cuarto de hora los de Pep Guardiola ya ganaban por 0-2, gracias al tanto de Phil Foden. Pudieron ser tres antes del descanso si el palo no se hubiera entrometido en un fino disparo de Doku.

Después del empate en casa ante el Inter de Milan y tras las dudas generadas por la igualada frente al Newcastle, el equipo británico necesitaba demostrar que puede ofrecer garantías tras perder a Rodri para el resto del curso. Refrendó su autoridad con un nuevo tanto de Haaland y otro del debutante McAtee, tras una entrega mimosa de Foden: 0-4. También rotó el campeón de la Premier: Ederson, Ruben Dias, Bernardo Silva y Walker empezaron desde el banquillo. Sólo Dias y Walker tuvieron algunos minutos.

Derrota del PSG ante el Arsenal

El Paris Saint Germain pasó más que un mal rato en su visita al Arsenal. Havertz adelantó a los gunners con un cabezazo que dejó bajo sospecha a Donnarumma. Aún con el runrún de la ausencia de Dembélé por motivos disciplinarios, el equipo francés, que pudo empatar con un remate de Nuno Mendes rechazado por el poste, vio cómo una falta botada por Saka desde la derecha se deslizaba por un bosque de piernas hasta convertirse en el segundo tanto local.

En el minuto 63 entró Mikel Merino, en su debut con la camiseta del Arsenal. Casi de inmediato Joao Neves se topó con el travesaño. Los de Arteta habían dado un paso atrás y lograron administrar su ventaja. Al Borussia Dortmund se le cayeron los goles ante la debilidad de un Celtic que se fue al descanso con un 5-1 y acabó recibiendo siete. Adeyemi hizo tres. El Bayer Leverkusen de Xabi Alonso derrotó por 1-0 al Milan (Boniface, minuto 51), que sale de la segunda jornada sin un solo punto.