El Sevilla seguirá en Primera pese a perder ante el Real Madrid, que se impuso con un gol de Vinicius

El Sevilla seguirá en Primera pese a perder ante el Real Madrid, que se impuso con un gol de Vinicius

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El Real Madrid, con Carvajal como titular, venció al Sevilla FC (0-1) con un gol de Vinicius precedido de un codazo no pitado de Mbappé a Carmona. El francés, que volvió a salir de inicio, tuvo el 0-2 en la segunda parte, pero se durmió ante Vlachodimos cuando encaraba solo la portería.

Sevilla FC y Real Madrid se enfrentaban tras una semana agitada de puertas hacia dentro. Cada uno con su cruz. Sergio Ramos encabezando una oferta para comprar el club donde debutó y Florentino Pérez desencadenado convocando elecciones y protagonizando una rueda de prensa noventera. Álvaro Arbeloa y Luis García Plaza apuran su estancia en los banquillos en estas dos jornadas que serán como las últimas horas en el after. Tras la puerta, la luz del día y el bajón de regreso a casa.

En el minuto 4, Courtois voló para desviar a saque de esquina un disparo de Oso. El Sevilla, mecido por un Ramón Sánchez-Pizjuán rojo e infatigable, marcaba el ritmo del partido. Presionaba, finalizaba jugada e incomodaba a un Madrid que buscaba a Vinicius como un niño a su juguete. Con esa puerilidad. Con esa fuerza minúscula. A falta de fútbol, un codazo de Mbappé a su marcador abrió el camino del gol para los visitantes.

Recibió el francés en el área y, al dormirla con el pecho, extendió los brazos, impactado con Carmona, que cayó al suelo desplomado. Sin defensa, fue más sencillo ceder el esférico a Vini Jr. que, con suavidad y mirando de reojo al árbitro, la acomodó al palo izquierdo de un vencido Vlachodimos. Sánchez Martínez lo dio por válido y el VAR hizo su ponciopilatada de la jornada.

El tanto disciplinó a los nervionenses. Una mano en su área pudo ser definitiva, pero el colegiado no vio penalti. El encuentro se enmarañaba. Muchas interrupciones y dos bloques con más entusiasmo que armonía. Akor Adams, el héroe inesperado del tramo final de la temporada, no estaba fino. Ni entendía los centros de sus compañeros, ni incomodaba a la pareja de centrales que vestían de azul. Maupay, su compañero de baile, también fue cuestionado por la grada. Era exasperante su incapacidad para levantar la mirada, buscar a los de blanco, y esa estéril urgencia por disparar aun rodeado de rivales. Demasiada hambre por el gol. Párpados cerrados y dentelladas al aire.

Un disparo de Mbappé en el 38 se fue por poco. Tampoco se vio mucho más peligro. El centro del campo era una entelequia. El Sevilla lo intentaba por los costados, con Vargas algo trotón y Oso de más a menos. Y el Madrid simplemente dejaba pasar el tiempo entre protestas al árbitro y quejas por la intensidad defensiva local. Como ese chiste que ya te han contado mil veces, pero siempre te arranca una sonrisilla.

Tras el descanso, Luis García agitó al Sevilla y abrió el tapón con Ejuke, Agoume y Alexis Sánchez. Le funcionó unos minutos. El equipo jugó con más desparpajo y seguridad en las zonas calientes del campo. Suazo centró en el 55 y a Alexis remató mal en el área pequeña. El estadio casi gritó gol. En el 58, en un contraataque, Mbappé recorrió medio campo con el balón pegado al pie y cuando iba a fusilar al portero, Kike Salas, tras una persecución como la del T100 a Sarah Connor en Terminator 2, le rebañó el cuero con la puntera. Recibió una ovación y el Sánchez-Pizjuán volvió a apretar a los suyos. Huijsen, en la otra área, también hacía su trabajo con brillantez. El partido era ajetreado y ruidoso.

Arbeloa sacó a Mastantuono y Camavinga para darle algo de alegría a los suyos. El argentino, desde el gajo del área, probó suerte. Y su disparo fue repelido por el palo derecho de Vlachodimos. Vinicius tuvo que ser sustituido y salió del rectángulo cojeando. El Sevilla ponía corazón no fútbol. Era un juego caótico, a empujones, atascado en el área, sin luz. Y el Madrid empezó a sentirse cómodo. Apenas se jugó en los últimos minutos. Tras la derrota del Girona, el Sevilla huye de la quema. Más emoción que fútbol. Y una temporada que pide The End para dos equipos sin juego, sin rumbo y sin alma.

Vinicius y Mbappé, historia de una 'guerra fría': "Tiene mal arreglo"

Vinicius y Mbappé, historia de una ‘guerra fría’: “Tiene mal arreglo”

El pasado 15 de abril, en Múnich, horas antes del partido de vuelta de cuartos de final de Champions entre el Bayern y el Madrid, un miembro del vestuario del equipo blanco recibe ánimos de un conocido. Había que remontar el 1-2 del Bernabéu, y ese conocido alude a la presencia del Mbappé y Vinicius sobre el campo. Su interlocutor, que convive con ellos, niega con la cabeza. Ese día, el tercer gol del Madrid fue un pase del brasileño al francés. No sirvió para nada, quizá porque esa conexión fue anecdótica.

La relación entre ambas estrellas se puede analizar desde lo tangible y desde lo intangible. ¿Qué dicen los números? Que Vinicius le ha dado 12 asistencias de gol a Mbappé y, al revés, cuatro. En dos años, muy poco. Pero, sobre todo, ¿qué no dicen los números? Pues que la relación entre ambos desde el verano de 2024 es, en el mejor de los casos, fría. ¿Se odian? No ¿Se defienden si la situación (los insultos de Prestianni) lo requiere? Por supuesto ¿Se hablan con normalidad? Sí. Pero, ¿hay tensión entre ambos? Mucha.

Según varias fuentes, más allá de las declaraciones y los gestos públicos, hay una lucha soterrada por ser la máxima estrella del Real Madrid, y eso explica situaciones como la mala educación del brasileño en el famoso cambio del Clásico y, también, las declaraciones, con muy mala baba, de Mbappé el jueves por la noche. Por partes.

En ese verano del 24, Mbappé aterriza en un Madrid campeón de Europa con Vinicius como estrella indiscutible. El francés acepta su rol de recién llegado y asume que no podrá jugar en su posición porque ahí está el 7. Paralelamente, de ese vestuario desaparecen Kroos y Nacho (se van) y pierden peso Carvajal (lesionado de gravedad) e incluso Modric (menos participación). En la caseta, Mbappé se muestra respetuoso, pero de Valdebebas comienza a salir una frase que hoy se ha hecho evidente. «Va a su bola». Marca 44 goles, pero su inhibición defensiva provoca que Vinicius también dimita de esas funciones. El equipo empieza a chirriar, pero el año, gracias a Ancelotti, termina en calma. Durante ese curso, por cierto, se estanca la renovación de Vinicius, que, filtran desde dentro del club, quiere ganar lo mismo que Kylian. Y, vuelven a filtrar, no se lo van a pagar.

PUNTO DE INFLEXIÓN

Llegamos al verano del 25. Aparece Xabi Alonso y, casi desde el primer entrenamiento, Vinicius percibe que el niño bonito del nuevo entrenador es Mbappé. A favor y en contra del técnico vasco se van formando los grupos dentro del vestuario que han acabado como han acabado: Vinicius lidera la facción más ruidosa, donde están Valverde y Bellingham. Mbappé lidera otra facción, más discreta, donde están Tchouamèni y Rüdiger. Una prueba de esa discrección de este segundo grupo es cuando, poco después del cambio de entrenador, el 9 de febrero de este año, le preguntan a Tchouamèni por si Pintus ha cambiado, para bien, la preparación física: «Tengo mi propia idea, pero no puedo decir nada».

Con esas camarillas bien definidas y cada vez más distantes, llega Arbeloa. Y en una de sus primeras ruedas de prensa dice: «Voy a exigir a mis jugadores que busquen a Vinicius y le den el mayor número de balones posible», influenciado, seguro, por el consejo que recibió de una de las personas a las que llamó para pedir consejo en su aterrizaje: "Pégate a Vinicius", le dijo alguien que había estado antes que él en ese vestuario. Mbappé, mientras tanto, empieza a sentir que los problemas en su rodilla son serios y, harto de lo servicios médicos del Madrid, se marcha a Francia.

Los protagonistas, en un partido del Real Madrid.

Los protagonistas, en un partido del Real Madrid.AFP

Vinicius crece y Mbappé mengua en el equilibrio de poder del vestuario. El primero sabe que el segundo está pasando un mal momento e intenta recuperar el foco perdido sabiendo que en el horizonte sigue su renovación. Cuando el fútbol le niega al Madrid los títulos, Arbeloa sube otro escalón y, sabiéndose ya fuera, lanza varias frases que duelen a Mbappé. Así que el jueves, tras el partido contra el Oviedo, el francés le dice a uno de los responsables de comunicación que va a salir a hablar. Intentan evitarlo pidiéndole que se calme y que habrá tiempo para explicarse. No hay manera. Aparece por la zona mixta, 15 minutos después de terminar el partido (la ducha más rápida de un futbolista en la última década) y dice todo lo que dice. Fue otro acto de esta guerra fría donde los puñetazos se los llevan terceras personas. Del mismo modo en que Xabi Alonso pagó los nervios de Vinicius, que sabía que perdía foco con Mbappé, Arbeloa pagó esos mismos nervios, pero en la dirección contraria.

¿Qué va a pasar ahora? No hay muchas pistas, más allá de un vistazo a la entrevista de Florentino en La Sexta. Dos frases. Una, sobre la renovación de Vinicius (le queda un año y el 1 de enero puede negociar con quien quiera): «No hay prisa». Y dos, preguntado por Mbappé: «Es el mejor jugador que tiene en estos momentos el Real Madrid».

¡Ah! Y una tercera frase, que ayer por la mañana salía de los alrededores del vestuario del Madrid: «Esto tiene mal arreglo».

¿Podrá Florentino fichar a Mourinho o renovar a Vinicius en pleno proceso electoral?

¿Podrá Florentino fichar a Mourinho o renovar a Vinicius en pleno proceso electoral?

Más allá de la esperpéntica rueda de prensa de Florentino Pérez, dos cosas han trascendido entre los ataques del presidente del Real Madrid: va a convocar elecciones y él va a presentar su candidatura para "defender a los socios". La pregunta que deja esta convocatoria es la maniobrabilidad que tendrá el club para obrar, por ejemplo, en el mercado y afrontar las operaciones que tenga pendientes como la de afrontar la vuelta de José Mourinho o la renovación de Vinicius Junior.

Lo primero que hay que fijarse es en los plazos. El proceso electoral del Real Madrid viene regulado en el artículo 40 de los estatutos sociales del club. Hay cuatro supuestos para su realización que son final del mandato, decisión del presidente, dimisión o inhabilitación o moción de censura. En este caso estaríamos ante el segundo supuesto ya que el mandato de Florentino Pérez terminaba en 2029.

Ahora, la Junta Electoral tiene dos días para iniciar el proceso electoral, que lo hará tras "anunciarse en el tablón de anuncios dispuesto al efecto en la sede social y publicarse en, al menos, dos periódicos de Madrid". Pasadas estas 48 horas se inicia un proceso de 10 días naturales para la presentación de candidaturas en las que el elegible debe, principalmente, llevar más de 20 años de socio del Real Madrid y presentar un aval con su patrimonio personal de un 15% del presupuesto general de gastos del Club, es decir, unos 187 millones de euros.

La Junta Electoral comprobará las candidaturas al día siguiente a su presentación y, de ser rechazadas, estas tienen dos días para presentar un recurso. En el peor de los escenarios, este proceso podría durar máximo 13 días. Si sólo hubiera un candidato al término de ese plazo, éste resultaría automáticamente elegido, que es lo que le ha pasado a Florentino desde 2009. De haber dos o más, las elecciones se deberían producir en un máximo de 15 días agotado el plazo de la presentación.

Con lo cual, el club estaría inmerso en un proceso electoral que podría durar en torno a un mes. ¿Qué pasa entonces con el funcionamiento normal de la institución? Nada. El artículo 39 de los estatutos dice que "el Presidente y la Junta Directiva salientes continuarán en el pleno ejercicio de sus funciones hasta la toma de posesión del Presidente y de la Junta Directiva que resulten elegidos".

Vinicius Jr, en el clásico ante el FC Barcelona.

Vinicius Jr, en el clásico ante el FC Barcelona.EFE

Legalmente, Florentino Pérez y su Junta Directiva podrían afrontar durante este proceso tanto la contratación de José Mourinho como la renovación de Vinicius Junior, dos operaciones de decenas de millones de euros. Sólo la ética y el sentido común impedirían al presidente firmar estas 'hipotecas' de, dicen, tres años para el técnico, y cinco para el jugador, sin conocer si él estará en el cargo al terminar el proceso electoral.

Código de Comercio

"Los contratos que pudiera firmar el actual presidente tendrían, en principio, plena validez y eficacia jurídica, de modo que la candidatura entrante debería respetarlos en sus propios términos", cuenta a EL MUNDO Álvaro Gómez de la Vega de Jofre Sports Law. Únicamente cabría analizar si en dichos contratos se hubiera pactado alguna cláusula resolutoria vinculada a un eventual cambio en la presidencia o en la estructura de gobierno del club (haciendo una analogía con un cambio de control del Código de Comercio).

No obstante, la viabilidad de este tipo de estipulaciones es reducida, tanto porque podrían ser cuestionadas al interpretarse como cláusulas arbitrarias establecidas en beneficio exclusivo de una de las partes, como porque el mero relevo en la Presidencia del Real Madrid Club de Fútbol no equivale, con carácter general, a un cambio de control de la entidad.

En un mes pueden pasar muchas cosas y una de ellas, por ejemplo, es el comienzo del Mundial de fútbol en Estados Unidos, México y Canadá. El Madrid quería dejar cerradas ambas operaciones y quizás también alguna salida antes de esa cita. ¿Puede hacerlo Florentino? Sí. ¿Debe hacerlo? Eso ya depende de la conciencia de cada uno.

El consejo a Arbeloa para evitar (sin éxito) la descomposición del Madrid: "Pégate a Vinicius"

El consejo a Arbeloa para evitar (sin éxito) la descomposición del Madrid: “Pégate a Vinicius”

Hay una frase que define las situaciones que han marcado la temporada del vestuario del Real Madrid, acabada definitivamente después de la derrota contra el Barça en el clásico del Camp Nou. Un año sin títulos y dos cursos con Kylian Mbappé en plantilla en los que los blancos sólo han levantado la Supercopa de Europa y el Mundialito en la segunda mitad de 2024.

Vayamos a la frase. Cuando después de la Supercopa de EspañaÁlvaro Arbeloa sustituyó a Xabi Alonso al frente del banquillo del conjunto blanco, el técnico salmantino recibió las opiniones y consejos de aquellos que habían experimentado antes que él lo que era el día a día de Valdebebas. Personas que sabían de primera mano lo que ocurría en esas cuatro paredes de la Ciudad Real Madrid.

Fueron varias llamadas de teléfono y mensajes de Whatsapp en los que preguntó y le respondieron, en los que hubo intercambio de impresiones. Y una recomendación sobrevoló más que otras en el análisis de ese duopolio Mbappé-Vinicius que había agrietado la etapa de Alonso: "Pégate a Vini", le dijeron al otro lado del teléfono. No como orden, sino como consejo.

Es importante entender la ascendencia del brasileño en el grupo para comprender el desarrollo de estos últimos meses en el Madrid, enfatizados desde esa frase por el técnico del primer equipo. Su importancia y su influencia, constatada en el brazalete que llevó en el clásico y en la necesidad del club de que actúe como pacificador del vestuario. "A Vini le quieren todos", admiten fuentes cercanas a la plantilla. "No se lleva mal con nadie, ni siquiera con Mbappé", insisten. Sus compatriotas brasileños, Camavinga, Bellingham, Valverde, Carvajal, Courtois, Trent, Brahim... Durante estos últimos años, y especialmente a base de goles y asistencias en eliminatorias y finales de Champions, Vinicius se ha ido ganando la confianza de sus compañeros. Su carácter dentro del campo, algo inestable por momentos, ha podido enfadar puntualmente a alguno, pero todos le han defendido cuando han tenido que hacerlo.

Fuera del campo, ha organizado cenas de equipo o torneos de pádel en momentos del curso sin tantos partidos, siendo de nuevo el referente del vestuario en ese sentido. Ante la salida de futbolistas clave para el grupo, como Modric, Kroos, Nacho, Lucas o Joselu, el brasileño, tercer capitán, ha sido el encargado de intentar poner pegamento entre todas las piezas.

Y claro, llegamos entonces al adiós de Ancelotti y a la llegada de Xabi Alonso. La relación entre el tolosarra y Vinicius es de sobra conocida y no hace falta pararse demasiado a recordarla, pero sí merece una mención justo después del análisis de la importancia de la figura del brasileño en el vestuario.

Vinicius iba a ser suplente en las semifinales del Mundial de clubes, inició en el banquillo en el debut del Madrid en esta Champions y rotó durante las primeras jornadas de Liga. Mientras Mbappé era titular indiscutible, el enfado del brasileño comenzó a recorrer el vestuario antes incluso de su cambio contra el Barça en el clásico de octubre.

Dos grupos

A partir de ahí, parte de la plantilla que había levantado dos Champions con Vinicius como indiscutible se alejó de Alonso. Otros, eso sí, se quedaron a mitad de camino, provocando las grietas profundas que desembocaron en las tensiones de las últimas semanas. "En cuanto a la relación con el entrenador, hay dos grupos", admitían en el mes de diciembre fuentes cercanas a la plantilla. Algunos futbolistas eran partidarios de las ideas de Xabi, como Mbappé o Tchouaméni, pero otros, cercanos a Vinicius, asumían que lo mejor para la cohesión interna era cambiar de entrenador.

Ese cambio de técnico marcó a la plantilla. Unió de nuevo a gran parte del grupo con el entrenador, potenciado también por los elogios de Arbeloa a las estrellas del equipo. Mensajes muy claros y directos que tenían un objetivo evidente: recuperar la confianza del vestuario.

Pero cuando llegaron las derrotas, el grupo se volvió a romper a todos los niveles. Jugadores enfadados con Arbeloa por sus pocos minutos, como Carreras, Ceballos, Carvajal o Camavinga, futbolistas molestos con compañeros por su actitud, la plantilla renegando de Mbappé por su viaje a Italia, pesos pesados como Tchouaméni y Valverde peleándose... Ya no había dos grupos, sino una descomposición evidente en la que Vinicius, ayer primer capitán en el Camp Nou, está intentando poner paz. "Necesitan un tiempo sin verse y más autoridad", aseguran desde Valdebebas.

En la solución a esos problemas aparece ahora Jose Mourinho, pero el club también ha vuelto a mirar a Vinicius, clave en la reestructuración del grupo. Una responsabilidad de la que parece alejarse Mbappé, ausente ante el Barça por su lesión muscular y muy lejos de ser fuera del campo el líder que con sus goles parece dentro. El club, que también está disgustado con el galo por esta segunda parte del curso, parece renegar de ese liderazgo. El mensaje a Mourinho, o al siguiente, parece ser el mismo: "Pégate a Vinicius".

Mourinho, no vengas

Mourinho, no vengas

Los Estados Unidos desclasificaron esta semana un puñado de archivos secretos sobre avistamientos de OVNIs. Por mucho que se bucee en ellos no hay nada en esos papeles tan paranormal como el hecho de que el Barcelona haya necesitado llegar hasta la jornada 35 para ganarle la Liga a este abominable Real Madrid de vagos, indolentes e inútiles. Un sucedáneo de equipo y de club, con una afición desesperada, que llega a percibir como la única brizna de rebeldía el hecho de que los dos mejores futbolistas de la temporada se líen a hostias en el vestuario. Obviamente no es verdad. Y queda muchísimo por tragar.

En el Camp Nou cantó hasta Courtois. Por momentos el partido recordaba a esa escena en la que Maradona -salvando las distancias- le marca un penalti a Ali Turganbeko, un niño kazajo sin piernas, y se lo grita en la cara. Hasta los intentos de montar tanganas se sentían ridículos e impostados. Armó un pollo Dani Olmo porque Asencio tiró a puerta aprovechando que el árbitro ya había pitado previamente. Ese era, por resumir, el nivel del partido y de sus protagonistas.

El colegiado, en un acto de madridismo conmovedor, no quiso ayudar al maquillaje y determinó que abrirle la boca de un codazo a un rival en el área no es punible. No generó mayor polémica en la retransmisión. E la nave va...

Mientras todo eso sucedía, Mbappé estaba en su casa subiendo fotos de la televisión y asegurándose de que se viera bien el marcador, 2-0 ya en aquel momento. Parecía querer decir que esto es lo que pasaría si se cumplen los deseos de parte de la afición y se le empaqueta lo más lejos posible. Vinicius y Bellingham no hicieron nada para contradecirle. Ninguno parece consciente de que el consenso en la afición es que la forma más fácil de volver a ganar es mandarlos a los tres al Barça de golpe. Abandonemos toda esperanza. El club es cobarde, inmóvil y no habrá ninguna revolución. Así que lo más probable es que Mourinho no se coma el turrón. Traerle ahora, así, para esto, es una gran traición al hombre que cimentó la década gloriosa.

Del "líder" Vinicius a la situación de Mbappé: "Los médicos coordinan cuándo deben ir los jugadores a Valdebebas, no dudo del compromiso de nadie"

Del “líder” Vinicius a la situación de Mbappé: “Los médicos coordinan cuándo deben ir los jugadores a Valdebebas, no dudo del compromiso de nadie”

Mientras el Real Madrid hacía un corrillo grupal antes de empezar su partido ante el Espanyol, en el duelo en el que necesitaba ganar para no perder la Liga definitivamente ante el Barça, Kylian Mbappé, que sufrió una lesión muscular ante el Betis, aterrizaba en el aeropuerto de Barajas tras pasar unos días en Italia. El francés, que según el club está haciendo «todo lo posible» por estar en el clásico del próximo día 10, reflejaba así una parte del resumen de la temporada del conjunto blanco.

"La planificación de los lesionados está a cargo de los servicios médicos, que coordinan cuándo tienen que ir los jugadores a Valdebebas y cuándo no, y a partir de ahí cada jugador en su tiempo libre hace lo que considera oportuno. Ahí no entro", expresó Arbeloa.

Con 14 puntos de desventaja sobre el Barcelona, el Madrid estaba en la obligación de ganar en el RCDE Stadium para evitar un alirón culé y a la vez esquivar el pasillo en el Camp Nou. En el vestuario la reflexión en los días previos era clara: alargar lo máximo posible la alegría azulgrana, aunque las sensaciones, como contó este periódico el domingo, no eran del todo buenas en Valdebebas, donde comenzaban a acumularse las grietas en el vestuario.

Una de esas tensiones tenía que ver directamente con Mbappé y la gestión que el francés estaba haciendo de su lesión. Y sin él, Vinicius, compañero en la delantera y en la galaxia, brilló ante el Espanyol anotando dos goles, jugando uno de sus mejores partidos del curso en Liga y marcando gol por tercer encuentro seguido en la competición.

El brasileño ha marcado 15 goles en 26 partidos en 2026, empatado con Lamine como máximo goleador del torneo en ese tramo. El cambio de entrenador y los elogios de Arbeloa le han impulsado tras los problemas que tuvo con Xabi Alonso, con el que sólo había marcado cinco goles. En total, Vinicius lleva 15 tantos en Liga, cinco en Champions y uno en la Supercopa, lo que eleva sus cifras hasta los 21. Está a dos goles de igualar su mejor estadística en la Liga (17 en la 21-22), y a tres de su mejor año entre todas las competiciones (24 en la 23-24).

Las cifras de Vinicius

Con el doblete de Cornellà, Vinicius se suma a una lista de estrellas que marcaron 20 tantos o más en cinco temporadas consecutivas con el Madrid entre todas las competiciones. Una clasificación que el brasileño comparte con Pahiño, Di Stéfano, Puskás, Hugo Sánchez, Raúl, Cristiano Ronaldo y Benzema. Palabras mayores.

Y eso que la noche empezó con pique para él. Su cruce con El Hilali provocó una amarilla para cada uno, la primera al brasileño por un forcejeo y la segunda para el marroquí tras una entrada que de primeras Gil Manzano castigó con roja directa. La vio en el VAR y dio marcha atrás, pero la bronca ya estaba en la mesa. La grada local la tomó con Vinicius, que como siempre no esquivó los duelos dialécticos con su par y con el árbitro mientras al Madrid le costaba.

Eso sí, algo cambió tras el descanso, porque el brasileño se transformó para sentenciar el partido en 10 minutos con dos golazos. El primero tras un gran amago con el que se zafó de dos rivales y el segundo con un genial disparo a la escuadra.

"Vinicius ha vuelto a hacer un partidazo, siendo el líder y una amenaza total. Muy agresivo, inteligente y valiente. Un líder nato, todo el mundo le quiere y es una gran persona", señaló Arbeloa, que no quiso comparar su compromiso con el de Mbappé: "Yo no dudo del compromiso de ninguno de mis jugadores. Saben lo importante que son estos partidos, no existe un jugador más grande que el Madrid", añadió.

La lesión de Mendy

Los tantos del delantero, que encontró una buena conexión con Gonzalo, suplente de inicio, aliviaron el domingo del Madrid. Una noche que había empezado con problemas por la nueva lesión de Mendy. El francés duró 10 minutos antes de sufrir una lesión en el cuádriceps.

El lateral no disputa tres partidos seguidos como titular desde noviembre de 2024, una circunstancia clave en la debilidad defensiva del conjunto blanco. En su lugar saltó al campo Fran García, elección de Arbeloa por delante de Carreras. Una decisión que responde a la tensión que también contó este periódico entre el lateral gallego y el técnico, que tuvieron un encontronazo hace un par de semanas.

Vinicius supera sus fantasmas para noquear al Espanyol y evitar al Madrid el pasillo de la humillación en el Camp Nou

Vinicius supera sus fantasmas para noquear al Espanyol y evitar al Madrid el pasillo de la humillación en el Camp Nou

No habrá pasillo, un pasillo humillante para el Madrid. Habrá clásico. Menos morbo y más fútbol. Buena cosa. El título del Barcelona va a caer como las campanadas, pero todavía estamos en los cuartos y al menos el siguiente se ha puesto interesante. El único pasillo en Cornellà fue el que trazó Vinicius, indescifrable, como una cobra en el área, para lograr dos goles de bandera, por el amago en el primero y por el golpeo en el segundo. Gonzalo, sutil, y Bellingham, de tacón, intermediaron en dos acciones que sacaron al Madrid del tedio, entre su inapetencia inicial y la impotencia de un Espanyol que vive de las rentas, pero obligado cada jornada a mirar la peseta, como se decía antes. Casi media vuelta sin ganar es insoportable y le lleva a una situación límite. El Madrid, pese a la victoria, mira los euros en millones por lo que viene y por lo que se queda: Vinicius.

Si Hansi Flick vio el partido en pijama o se acostó después de bajar al perro sólo lo saben el técnico alemán y su señora. La cancelación de la función del Mago Pop le obliga a buscar otro día para asistir a la función. No será la semana que viene, ante un clásico en el que le vale empatar, pero que cobra un interés especial. Si el Madrid apretó, después de conjurarse con su melé en el centro del campo tras el descanso, algo que nunca hace, para evitar el pasillo, lo mismo hará para intentar que el Barça no cante el alirón en su presencia. La victoria en el Camp Nou sería, pues, como un título de chocolate en este año sin azúcar en el Bernabéu, sólo sal en el café.

Arbeloa, con todo

Arbeloa hará una alineación para ganar, quién sabe si ya con Mbappé, como la hizo en Cornellà. La atomésfera y la motivación no serán las mismas. El entrenador puso todo lo que tenía. Valverde volvió a explorar su terreno, el del nueve, como en aquel partido contra el City que supuso su mejor obra y hoy parece cosa del pasado. Brahim, entre líneas, en una posición donde puede sacar más partido a sus condiciones, a sus giros, sus pases y acelerones, y Thiago Pitarch en todas partes.

El canterano es la aportación de Arbeloa el breve. Veremos si lo que viene lo encuentra en el mismo lugar. Difícil. El Madrid afronta una reconversión que precisa garantías, y eso pasa por futbolistas. Dos años sin títulos de tronío, apenas una Supercopa de Europa, es ridículo para un club que no se entiende sin la victoria. Un tercero sería insoportable y peligroso en las alturas. Florentino Pérez ya ha escuchado gritos de dimisión en el Bernabéu. Cuidado.

En minutos quedó claro que lo importante no eran las piezas, sino la tensión con la que se plantaron sobre el césped. Escasa. No había llegado el minuto cuatro cuando el Espanyol ya había llegado tres veces al área de Lunin, aunque sin precisión. Iba a ser la cruz del equipo de Manolo González, que tuvo en los disparos de Terrats algunas de las escasas oportunidades, pero Lunin y la espalda de un compañero evitaron el gol. Más clara fue la de Cabrera tras un saque de esquina a la inglesa. El defensa cabeceó hacia atrás y los reflejos del ucraniano le hicieron saltar como si le hubiera dado la corriente. La ocasión cerró un primer tiempo entre la inacción y la frustración.

Conjura tras el descanso

Pocas cosas más habían pasado con la pelota en el primer tiempo, salvo por alguna carrera de Bellingham y la lesión de Mendy. La serie del francés es como una película de terror. Un déficit que el Madrid arrastra desde ya un largo tiempo, porque ni Carreras ni Fran García tienen su nivel defensivo.

Sin la pelota, pasaron algunas más, todas con Vinicius de por medio. El brasileño protestó desde el primer minuto, insistente, como si estuviera fuera de sí. La primera amarilla hizo temer lo peor, como las miradas de Gil Manzano. En una de ellas, el colegiado se equivocó al expulsar a El Hilali. El VAR rectificó la roja y puso a Vini al límite. Estaba en el alambre. De un lado u otro. El descanso le dio la paz para elegir el correcto.

Arbeloa movió el banco para dar minutos a Gonzalo y Mastantuono, y el primero intermedió en un gol de Vinicius a lo grande. El Madrid se activo frente a un Espanyol enfrentado a sus dudas sin respuestas y al abandono de la grada. Vini volvió a moder el gol y acabó como quiere empezar en el Camp Nou. No hay Liga, hay clásico.

Los pitos a Vinicius y el dilema de Mbappé: "Queremos un Mbappé que quiera ser Mbappé todos los días"

Los pitos a Vinicius y el dilema de Mbappé: “Queremos un Mbappé que quiera ser Mbappé todos los días”

Cuando Thiago Pitarch perdió un balón en área propia que casi termina en gol de Gnabry, a los dos minutos estaba corriendo como un loco detrás de Harry Kane, provocando los aplausos de la grada. No fue el mejor partido del canterano, pero el público le recompensó el esfuerzo. A unos metros, Vinicius y Mbappé jugaban el encuentro a su manera, esperando una opción de ataque para tratar de acercar al Madrid en el encuentro mientras la grada, que espera el mismo esfuerzo de todos, se desesperaba con ellos.

Mbappé terminó anotando un gol que da vida al Madrid camino de Múnich, pero el aficionado se desesperó con sus ocasiones falladas, que hicieron MVP del partido a Neuer. Con Vinicius el volumen fue todavía más alto, con los pitos que aparecieron después de su error en salida de balón antes del 0-2 del cuadro alemán.

Los dos fallos del brasileño, que también perdió el balón previo al primer tanto y tiró al limbo una acción clarísima ante Neuer, le pusieron en la diana de un público que le tiene ganas. Vinicius sumó dos dobletes seguidos ante Manchester City y Atlético de Madrid a mediados de marzo y parecía que volvía a su mejor nivel, pero ante el Bayern se apagó. Intentó siete lanzamientos y realizó cinco regates, pero no fue el Vinicius que castigó a los alemanes en 2024. Esa versión constante sigue sin aparecer.

En el caso de Mbappé, el delantero empieza a acumular sobre él los focos del fracaso del Madrid en la última temporada y media. Los blancos se asoman a una campaña en blanco por primera vez desde 2021 y el público ve en su fichaje la razón principal. Es lo fácil, analizar la salida de Kroos y la llegada de Mbappé en un pack indivisible. En el club tratan de separarlo, reflexionando que la llegada de un mediocentro hará funcionar al equipo y mejorará la delantera formada por Vinicius y el galo, pero la realidad de estos meses desespera al Bernabéu.

Ante el Bayern, Mbappé, que "llegó para momentos así" según dijo Arbeloa en la previa, se encontró con Neuer en tres ocasiones y envió otras dos lejos de la portería. "Neuer fue el mejor", insisten en el vestuario blanco, pero la realidad es que si Mbappé llega a marcar uno de esos tantos, el camino hacia Múnich sería diferente.

El delantero francés lleva 14 goles en esta Champions, pero no estuvo ante el City, no marcó ante el Benfica, Liverpool ni Juventus. Sus goles llegaron ante el Kairat (3), Olympiacos (4), Benfica en fase de liga (2), Mónaco (2) y Marsella (2).

Unos números que unidos a todo lo demás, dejaron alguna frase interesante de Arbeloa: "He visto un Mbappé comprometido, capaz de desequilibrar. Lo que es, el mejor jugador del mundo. Este es el Mbappé que queremos. Un Mbappé que quiera ser Mbappé todos los días", manifestó el técnico salmantino.

El entrenador habló en varias ocasiones durante el partido con Vinicius y Mbappé, pidiéndoles estar más cerca en la presión y más liberados de su marca cuando el Madrid recuperaba: "Hablamos al descanso que cuando recuperas el balón tras correr un minuto o dos hay que dar opciones al poseedor, porque sino te metes en un ciclo de estar siempre defendiendo. Tenemos que ser capaces de descansar con balón, en la segunda parte lo hicimos mejor", reflexionó.

Arbeloa: "Si hay un equipo que puede ganar en Múnich, ese es el Real Madrid"E.M

El gol del galo mantiene con vida al Madrid, pero le obliga a ganar en Múnich, donde necesitará la mejor versión de Vinicius y Mbappé: "Podemos hacerle mucho daño al Bayern. Si algún equipo puede ganar en Múnich, ese es el Madrid", aseguró Arbeloa, que insistió en "lo futbolístico". "En lo anímico sé que tienen personalidad, porque lo primero que han dicho es 'vamos a ganar allí'. No hay miedo".

Estábamos equivocados: el problema no es Mbappé

Estábamos equivocados: el problema no es Mbappé

No hay un madridista, ni en la Tierra ni en la cara oculta de la Luna, que no tuviese la certeza de que la primavera de ilusión duraría hasta que emergiese Mbappé. Y pese a ello no hay mucho que reprocharle al francés. Hizo persecuciones defensivas hasta la frontal del área, conducciones explosivas a la contra, buenos desmarques y Neuer le sacó tres balones nivel Courtois y casi le para el del gol. La posibilidad de que sea gafe existe, pero más allá de eso no hubo leña para quemar a Kylian en la hoguera de la frustración del hincha. Al contrario.

El ojo entrenado en la Copa de Europa detectó las turbulencias cuando Olise cogió la primera bola y al paso no le salió Mendy, sino Güler y Carreras. El lateral sacó una bajo la línea como aquella de Ferland contra el City, pero no era lo mismo. Se produjo un milagro para no castigar con gol un fallo monumental de Pitarch, idéntico al de los octavos de final. Pero no era lo mismo. En otro tiempo, habríamos visto destellos de decimosexta hasta cuando el árbitro se inventó una amarilla a Tchouameni que empezaba a poner los cimientos de una exhibición redentora de Camavinga en la vuelta en Münich.

Pero nada era lo mismo. Vinicius, el antiMbappé, el hombre que sí nos ha dado la gloria europea dos veces, la enterró esta vez con dos balones lamentables al medio que cayeron como dos losas bávaras. Después falló el 1-2 en una jugada que despertó el tenebroso recuerdo continental de Gonzalo Higuaín.

Con todo, hubo arrebato europeo. El equipo nos castiga con la esperanza de la fe. Hubo un buen Bellingham, un apocadillo Bayern, un cambio inexplicable del gran Arda y la sensación de que la eliminatoria no está cerrada. La necesidad, también, de entender que la mística del estadio no existe y que plantillas mejores que la tuya es muy posible que el 99% de las veces jueguen mejor que tú, salvo que tengas a Mendy para frenar a ese demonio llamado Olise. ¿Ficharía el Real Madrid a un extremo del Crystal Palace? Por el mismo precio, fichó a Mastantuono...

Vinicius: "No pude conectar con Xabi, jugaba pocos minutos. Pero con Arbeloa tengo una conexión maravillosa, como con Ancelotti"

Vinicius: “No pude conectar con Xabi, jugaba pocos minutos. Pero con Arbeloa tengo una conexión maravillosa, como con Ancelotti”

Vinicius Júnior no hablaba en una rueda de prensa del Real Madrid desde el 3 de marzo de 2025. Hace más de un año. Fue en la previa de la eliminatoria de Champions League contra el Atlético de Madrid. Desde entonces han pasdado muchas cosas. Se fue Ancelotti, llegó Xabi Alonso, acabó su etapa el tolosarra y aterrizó Arbeloa. El brasileño tenía mucho que analizar.

"Con Xabi jugaba partidos, pero pocos minutos. Cada entrenador tiene sus métodos y yo no conecté con él. Pero fue un aprendizaje y ojalá pueda seguir con Arbeloa, que tengo una conexión maravillosa con él y siempre me ha dado confianza", explicó sobre el cambio de técnico, insistiendo en que pidió perdón por su enfado en el clásico contra el Barcelona.

"Fue un momento que no fue bonito, pedí perdón a todos, al club, compañeros, entrenador y afición. Me gusta jugar todos los partidos y no salir de ninguno. Y creía que estaba jugando bien y no era un cambio correcto. Luego, con la cabeza fría, puedes entender que te has equivocado. Soy joven y cada día es una experiencia nueva en la que puedes mejorar", reflexionó, elogiando la gestión de Arbeloa.

"Con Arbeloa he tenido una conexión especial como tuve con Ancelotti. Siempre me ha dejado claro lo que quiere de mí. Yo siempre he dado lo mejor de mí y lo voy a seguir dando. Creo que nunca había estado tanto tiempo sin marcar goles. He aprendido de este mal momento y quiero seguir aprendiendo. Los mejores jugadores siempre dan la vuelta", añadió.

El brasileño repitió que "he pasado por momentos complicados esta temporada", pero aseguró que ahora está "mejor". "Ahora muy bien. He pasado momentos difíciles esta temporada, donde estuve sin marcar goles y la afición me pitó, pero fue todo para aprender".

A pesar de estos malos momentos, Vinicius asegura que quiere seguir "muchos años" en el Madrid. "Ojalá pueda seguir aquí mucho tiempo. Aún me queda un año de contrato, pero estoy muy tranquilo. Tengo la confianza del presidente. En el momento correcto haré la renovación y seguiré aquí mucho tiempo, porque es el club de mis sueños", recalcó.

Unos segundos después, Arbeloa rechazó valorar la importancia de una posible derrota en la eliminatoria contra el Bayern y sus consecuencias. "Sólo pensamos en ganar. No pensamos en no ganar la eliminatoria. Para nosotros solo hay un escenario: pasar la eliminatoria. Es lo único que creemos", insistió.

El técnico defendió a Mbappé después de las críticas por el partido de Mallorca y dejó caer que Bellingham apunta a titular contra el Bayern. "Está claro que Mbappé tiene condiciones distintas a las de Brahim y por ahí tenemos que jugar de una manera diferente. Pero estoy encantado de tener a esos grandísimos jugadores a disposición. Mbappé vino para jugar este tipo de partidos. Es una suerte poder contar con todos y no tener un equipo con diez u once bajas. Me pongo en la piel de los defensas que tienen que enfrentarse al Madrid y es complicado", argumentó, y pidió que le hicieran la pregunta de si '¿Sabe Mbappé lo que significa el Madrid?' "después de la eliminatoria".

Sobre Bellingham, incidió: "Lo que cambia con él es que somos mejor equipo, estoy convencido de ello. Tiene unas condiciones diferentes a otros compañeros y cuando está en el campo nos tenemos que adaptar. De eso se trata el fútbol, de tener esas relaciones entre los jugadores. Pero bendito problema tener que encajar a Bellingham en el equipo".