Londres fue la tumba del Real Madrid. Jamás he visto a un equipo madridista hacer semejante ridículo en la Champions; un bochorno.
El Arsenal no es un equipo estratosférico, es un conjunto más bien limitado y sólo dependiente de los córneres o de las faltas de ese increíble Rice, que se proclamó el mejor jugador dude partido con permiso de Courtois. Sin él, el Madrid hubiera perdido con seis goles, en contra. Y con justicia.
No sé lo que dirán los fans de la prensa de Ancelotti, auténticos paladines del vetusto entrenador italiano. Lo cierto es que se han desinflado como las burbujas del champán del éxito. ¿Cuánto tiempo lleva Ancelotti siendo el enemigo número uno del Real Madrid?
Como era de esperar, en sólo cuestión de días , ha perdido la Liga y la Champions sin despeinarse. Su única defensa es que la presidencia le apoya. Y, ¿Cómo sabe eso?. Nunca he visto u oído a Florentino defender Ancelotti. Así que a buen entendedor...
ADRIAN DENNISAFP
Es insoportable que esta Casa Blanca haya mantenido a este caduco en entrenador, cuando sabía perfectamente que es una carga muy pesada. Se sabe que el presidente le quiso echar en aquel lamentable partido en Manchester.
La posición de Vinicius
¿Por qué le ha mantenido? Para mí es tan misterioso como descubrir el sexo de los ángeles. Como tampoco se entiende que no haya fichado a nadie tras las lesiones de Carvajal y Militao. Que no tenga un lateral izquierdo por lo menos eficiente. Y que el mejor centrocampista vaya a cumplir los 40 años
Hay demasiados interrogantes: ¿Por qué Ancelotti mantuvo a dos jugadores como Rodrigo y Vini casi todo el partido? Ni se dio cuenta de que jugó con dos menos. Y con la vergüenza de Vinicius, que en la izquierda perjudica una barbaridad a Mbappé, que se desesperó en Londres porque su equipo volvía a no jugar a nada.
El Real Madrid logró que Arteta fuera un prodigio como técnico, que Rice pareciera la estrella más rutilante de los cielos europeos y que el equipo inglés encontrara petróleo en el País Vasco con Merino.
Si los hooligans del Madrid sueñan todavía con una remontada es que creen en los milagros. No se va a dar porque el Madrid de Ancelotti es un espejo del demonio castigado al infierno. Cualquiera se puede avergonzar de este equipo. Vaya Real Madrid.
Los misiles de la muerte pudieron hasta con el cíclope blanco. Courtois hace milagros, pero no hay panes y peces para quien no los merece. La caída del Madrid fue algo más que una muerte a balón parado. Fue una ejecución en el paredón de todos sus males, con disparos de Declan Rice que tenían todo lo que, hoy, no tiene este Madrid deambulante: la contundencia y la precisión. Rice, en realidad, sólo apretó el gatillo.
La cruel derrota, consumada por Mikel Merino, un delantero de paso, compromete al equipo blanco, que necesita invocar a todos los espíritus de la remontada, no sólo a Juanito, y compromete a Ancelotti. Con el entrenador atascado, Vinicius perdido y Bellingham desesperado, la esperanza es la épica y quien todavía no sabe nada de esa épica. Mbappé llegó para ganar Champions. Primero debe ganar al destino. [Narración y estadísticas (3-0)]
La forma de caer ante el Arsenal es proporcional a dos cosas: la tendencia del Madrid en los últimos partidos y la proporción del rival. Leganés, Real Sociedad y Valencia, con distintos resultados, ya mostraron los problemas de un equipo frágil en defensa, desenfocado en el centro del campo y no siempre enfocado en ataque.
No es el equipo de Mikel Arteta lo mejor de la Premier, pero es un equipo que crece y crece si le dejas jugar. Si los goles no llegaron antes de que Declan Rice activara el cañón, fue gracias a Courtois, brutal en sus intervenciones ante el propio Rice y Martinelli, en el primer tiempo, o de nuevo Martinelli y Merino en el segundo. El Arsenal hizo lo suficiente para golear de cualquier manera.
parábola inverosímil
La pegada de Rice está fuera de catálogo. Ambos goles llegaron de falta, lejanas, y ambos con una potencia y colocación que redujeron a Courtois a su condición humana. Ni un reproche al portero, todo el mérito para el jugador inglés, que recordará este día toda su vida, sea cual sea el desenlace de la eliminatoria. Primero salvó la barrera con una parábola inverosímil; después, colocó en la escuadra.
Ancelotti sabía bien de la febrícula de su equipo y por eso les mandó abrigarse. El Madrid no tiene la temperatura corporal adecuada y el entrenador sacó la mantita al salir al Emirates para cubrir bien todo el centro del campo. En el Bernabéu habrá que quitársela y jugar a pecho descubierto. No quedan días para 'pechos fríos'
La manta era el 4-4-2, en el que Bellingham se situaba en la izquierda y Rodrygo, en la derecha, con claras instrucciones defensivas. Vinicius y Mbappé, pues, compartían el ataque. Las razones de Ancelotti no se debían únicamente a la peligrosidad del Arsenal por las bandas, con Saka y Martinelli, sino a las componendas que tiene que hacer en la defensa desde el principio de temporada. Valverde volvió al lateral derecho y en el izquierdo apareció Alaba, con una venda en un muslo, todavía bajo mínimos. El austriaco conoce el puesto, ya que jugó en esa posición en sus inicios en el Bayern, pero hace ya largo tiempo. Saka lo sometió a un tormento, pero también puede decirse lo mismo de Martinelli ante el uruguayo. El compromiso en las ayudas de Bellingham y Rodrygo no bastaba.
Bellingham, desesperado tras una ocasión perdida.EFE
El cambio de sistema, del 4-3-3 habitual al 4-4-2, cargaba el mensaje: precaución. El Arsenal de Arteta es un equipo de alto ritmo de juego y llegada por las bandas, pero también de compenetración en las jugadas a balón parado, diseñadas por uno de los ayudantes del técnico donostiarra. Cuando lanza un córner, acumula jugadores casi en la línea del portero, como niños que esperan, ansiosos, que se rompa la piñata. El overbooking hizo que Saliba rechazara un centro-chut que había superado a Courtois. Con esa producción ofensiva no tener en el área a Havertz o Gabriel Jesus es un hándicap. Arteta ha pedido a Merino que se convierta en camaleón. Se ha puesto el traje del nueve con goles, también frente al Madrid, el tercero, después de porfiar mucho frente a Courtois.
El Madrid respondió al acoso inicial con posesiones largas, aunque estériles, para bajar las revoluciones al partido. Cuando pudo, corrió, gracias a los robos o pérdidas que abrían un páramo por delante. Ni Vinicius ni Mbappé, sin embargo, encontraron la precisión para batir al español Raya, sin trabajo, pero con sensación de dominar el área en todas sus salidas.
Más desalentador resultó su nula reacción tras los goles del Arsenal, cuando ya no había que abrigarse más, sino destaparse. La excitación del equipo inglés y la mejor gestión de Arteta pudieron generar un resultado todavía más cruel, mientras Camavinga se autoexpulsaba y las soluciones del banco, como Brahim, no aportaban nada, porque el problema no era de nombres, sino de rumbo. Ahora sólo está a tiempo de la épica.
Fue el partido más lamentable de un Real Madrid previsiblemente vergonzoso. No es que el fútbol exhibiese este martes lo que el equipo había ido sugiriendo toda la temporada. Lo que había ya estaba claro: se vio contra el Barcelona, contra el Liverpool, contra el Milan y contra cualquier rival de entidad excepto el grotesco City de Guardiola. Esta es la obra de Ancelotti y del club en todo su esplendor: un equipo que con Valverde, Camavinga, Modric, Bellingham, Rodrygo, Mbappé y Vinicius es incapaz de dominar un solo minuto de un solo partido.
Esa es la luna, aunque el dedo apuntó a otro lado. El primer día del preverano del 2025 en Madrid lo pasaron millones de personas angustiadas por la posibilidad de que Ancelotti saliese contra el Arsenal con Lucas Vázquez y Alaba como laterales. La perspectiva, tan tenebrosa, hacía pensar durante la tarde en que quizá lo mejor para la eliminatoria fuese que prosperase súbitamente la cruzada contra la UEFA de la Unión Internacional de Peñas del Atleti por el doble toque de Julián Álvarez. Ahorrarse la tortura y que se la comiesen el Cholo Simeone, Nahuel Molina y Javi Galán. Al final no jugó Lucas y sí Alaba, y en ese trampantojo quedó sugerido que el Madrid ha vuelto tiempo atrás: vuelven las trampitas de vestuario, la persecución del filtrador. Falta el del banquillo.
Ya en partido, todo siguió bastante el guion previsto. El Madrid se conjuró en la previa para no conceder saques de esquina y antes de los diez minutos Courtois había salvado un gol olímpico y uno del Arsenal había despejado sobre la línea un remate de su compañero. La apuesta por Alaba para reforzar el agujero izquierdo resultó en ocasiones más o menos continuas por ese costado. En ataque, Vinicius le ignoró igual que ignora a Fran García, así que tampoco se notó demasiado el cambio. Al único que no ignora es a Mbappé, lo que provoca finalizaciones de contraataques crecientemente ridículas. Aquel Madrid ya añejo se habría ido 0-2 al descanso. Pero fue 0-0 y había que dar gracias.
Declan Rice abrió fuego bordeando una barrera made in Móstoles que desató el infierno. La exhibición de inferioridad fue inmensa. La aportación desde el banquillo fueron Lucas y Fran. Es tan ridículo como suena: dejo a un lado el maquillaje de acojone de los antis, esto es hoy el Real Madrid.
Adiós a la Liga. El Madrid no puede ni con un rival que lucha por la salvación. Pero es que el equipo de Ancelotti - aunque eso sea una entelequia- no es capaz de ganar a nadie. Tenía el agua que casi le llegaba a la nariz y ahora se ha ahogado definitivamente.
La tragedia es que hace más de una temporada el Madrid ni tiene juego, ni sistema, ni sentido futbolístico. A muchos les extraña, pero todo el que me lee sabe que llevo denunciándolo ya más de dos años. Es un vetusto entrenador, apagado por su estilo decimonónico y muy engreído en su estilo.
Ahora, los corifeos madridistas dirán que Mamardashvili fue un gigante en la portería y que impidió en más de media docena de ocasiones claras, la mayoría de ellas de Mbappé. Pero el francés solo no puede con unos compañeros que se creen dioses del Olimpo del fútbol, con la nefasta propaganda de la Casa Blanca.
Es cierto que el Valencia metió tres fallas ignífugas para defender. Que sólo hubo tres oportunidades y que dos de ellas terminaron en gol. El último de ellos en el ocaso de un partido que pasará a la historia como cuando el Madrid cayó al infierno.
Es posible incluso que el Madrid logre un gol con esa clase delanteros egocéntricos, que jamás juegan con el compañero, sino que van en busca de la jugada perfecta, la genial.
Lo cierto es que Brahim sólo regatea para él y no se va de nadie. Bellingham arranca desde atrás y también quiere meter su gol maravilloso. Y Vinicius es un desastre. Sólo piensa en sus regates.
Y sale hasta Endrick y también quiere ser un dios en el Olimpo madridista por egocentrismo. Un disparate. Como todos los desperdician todo, castigan a su equipo a perder minutos y minutos en el juego colectivo.
Y, curiosamente, el menos individualista sea el mejor: Mbappé. El único que tiene gol. Lo que no entiendo es que cediera ejecutar el penalti al inútil de Vinicius, que ya ha recibido una sinfonía de pitos. No es para menos. Fue decisivo. Ese minuto que marcará una Liga. Jamás entenderé el compañerismo de Mbappé
Hay muchos misterios de Ancelotti en el partido. Una vez más se cargó a Asencio, para que ya nadie dude de su odio cerval, porque se tragó su calidad. Nadie entendió a Tchouaméni en la defensa, cuando por delante sólo estaba Modric para ser mediocentro y un tocado Valverde. Todo es sospechoso.
Nadie defiende ya a Ancelotti. Y no quiero hablar más de él. Estoy cansado y en el club no hacen nada, sólo el tancredo. Ni lo echan ni fichan a nadie, pero, eso sí, tiene un estadio espectacular. Absurdo.
Y no quiero pensar lo que podrá ocurrir en Londres el martes, porque lo mismo se llevan una manita o quizás cuatro. Con Saka y Merino de verdugos. Mientras tanto, Ancelotti come chicles. Quizá demasiados.
El octavo clásico en una final de la Copa del Rey aterrizará el 26 de abril en La Cartuja. 4-3 gana hasta ahora el Madrid, que le dio la vuelta al balance histórico venciendo en las dos últimas ocasiones: 0-1 en la de 2011, con aquel salto de Cristiano Ronaldo, y 1-2 en la de 2014, con la carrera de Gareth Bale por la banda de Mestalla para superar a Marc Bartra y marcar el tanto decisivo. Dos partidos en los que los galácticos de la pasada generación decidieron el duelo. Así son los clásicos, cruzan a los dos mejores equipos del país y comparan constantemente sus galaxias.
Dentro de tres semanas, Sevilla actuará como punto de inflexión en ese análisis entre ambas plantillas. Los títulos acumulados en los últimos tres años explican la superioridad manifiesta del Madrid, con dos Champions, dos Ligas y una Copa en el bolsillo en plena explosión de Vinicius, Rodrygo, Jude Bellingham y compañía. Pero en los últimos meses, coincidiendo con la llegada de Kylian Mbappé, el Barcelona ha demostrado que su nueva camada ha llegado para quedarse. Guiados por Lamine Yamal, han vencido en el clásico de octubre y en la final de la Supercopa de España, ambos con contundencia (0-4 en Liga y 2-5 en Arabia).
Dos bofetadas futbolísticas que han amenazado el trono del Madrid en el fútbol español, aunque la primavera dictará sentencia. Blancos y azulgranas se medirán el 26 en Sevilla, el 10 o el 11 de mayo en Montjuïc en una cita trascendental para la Liga y, quizás, en una hipotética final de Champions, el próximo 31 de mayo en Múnich. Sería la madre de todos los clásicos, el único que queda por disputarse en un gran evento tras tantas finales de Copa y Supercopa.
Trincheras en pleno apogeo
Lo que refleja la historia es que un clásico en una final siempre supone un antes y un después. Empezando por el primero, disputado apenas un mes antes de la sublevación militar que dio inicio a la Guerra Civil española. Fue el 21 de junio del 36, y fue en Mestalla. Ganó el Madrid 2-1 en el último partido de Ricardo Zamora. También ganó el Madrid en 1974, mientras que el Barça levantó el trofeo en 1968 y 1983. Y en 1990, el triunfo azulgrana salvó la cabeza de Johan Cruyff, dejando la Copa sin final 'clásica' hasta 2011.
Ese año, Mestalla fue testigo de una de las grandes batallas de la guerra Mourinho-Guardiola, unas trincheras en pleno apogeo en ese momento. El cabezazo de Cristiano en la prórroga dejó al Barça, que conquistó Liga y Champions, sin triplete. Fue un partido durísimo, con corrillos constantes sobre el árbitro, tensión en los banquillos y en la grada y duelos hasta el límite. Mourinho ganó la batalla, pero Guardiola contestaría unos días después en las semifinales continentales.
La de 2014 fue todavía más trascendental y confirmó la crisis de identidad del Barça tras la salida de Guardiola. El Tata Martino claudicó ante Ancelotti, Bartra ante Bale y la victoria madridista provocó la temporada en blanco de los azulgrana y la llegada de Luis Enrique al Camp Nou. Decisión de calado, porque con él llegaría el triplete de la 2014-2015.
Aquella visita a Valdebebas
Ahora, 11 y 14 años después de Mestalla, la Copa les vuelve a reunir en otro momento trascendental, con Yamal, Pedri, Raphinha, Mbappé, Vinicius y Bellingham sustituyendo a las estrellas de la pasada década. Lamine tenía tres años en la primera final de Mestalla y Mbappé estaba a punto de visitar Valdebebas con 12 años, regalo de sus padres e invitación de Zinedine Zidane para conocer a su ídolo Cristiano. El destino, caprichoso, les enfrenta ahora.
En el Bernabéu se observan estos dos próximos clásicos (Copa y Liga) como cruciales para el mandato de Ancelotti. Cuestionado en algunos momentos de la temporada por el nivel de juego del equipo, el italiano llega por primera vez a abril vivo en los tres torneos desde, precisamente, 2014. Aquel año terminó ganando Copa y Champions, pero hincó la rodilla en Liga, como el Barça, ante un Atlético que levantaría el título en el Camp Nou.
El desgaste de los clásicos influyó en la Liga, algo que intentará evitar Hansi Flick, obsesionado con mantener el nivel físico de su equipo para pelear el triplete y confirmar esa «nueva era» que se repite en la Ciudad Condal con cada victoria en los clásicos. De ello depende sostener la ventaja de tres puntos en Liga, con la Copa y la Champions como inyección mental hacia el vestuario.
Mbappé y Robert Lewandowski batallan por el pichichi liguero, Endrick y Ferran Torres por el copero. Ambos clubes, por todo. Un clásico.
El entrenador del Real Madrid, Carlo Ancelotti, ha entregado al tribunal que le juzga por dos delitos fiscales un peritaje, al que ha tenido acceso EL MUNDO, que concluye que está siendo víctima de «un juicio completamente sesgado, capcioso e interesado» por parte de la Agencia Tributaria.
Entre los muchos elementos que discute la defensa de Ancelotti al Fisco se halla también la valoración que hace la Hacienda pública de la entrega de un reloj de alta gama al entrenador en el marco de un acuerdo comercial.
Así, Hacienda considera que se incrementó la base imponible del entrenador en 2015 al serle regalado por la firma Cecil Purnell un reloj que valoraba en 250.000 francos suizos -unos 260.000 euros-. El técnico italiano ha encargado un peritaje del reloj a la joyería Chocrón, que estima que el valor real de ese artículo de lujo se sitúa entre 25.000 y 30.000 euros.
El fiscalista que ha elaborado el dictamen técnico de la defensa del italiano, Manuel de Vicente-Tutor, concluye, basándose en ese caso y en muchas otras circunstancias, que las reclamaciones tributarias a Ancelotti nunca debían haberse canalizado a través de la vía penal y que, en todo caso, se deberían haber sustanciado en la contencioso-administrativa.
En lo que respecta al ejercicio 2015, el perito de Ancelotti combate frontalmente la postura del Fisco de que era residente fiscal en España y arguye que lo fue en Reino Unido. «Las autoridades fiscales británicas han confirmado tajantemente la validez de su certificado de residencia, por lo que no habría defraudado cantidad alguna». De ahí que reduzca la cuestión a un simple «conflicto de doble residencia entre España y Reino Unido» que «debe resolverse según las reglas contenidas en el Convenio de Doble Imposición».
Ancelotti, a su llegada a los juzgados.JJ GuillenEFE
También rebate De Vicente-Tutor «la incorrecta calificación jurídica» que la Agencia Tributaria «ha realizado de la renta pagada por el Real Madrid por la cesión de la explotación de los derechos de imagen» y defiende que, en ningún caso, se cometió un delito.
«La existencia de un delito fiscal exige, además de la concurrencia de requisitos de carácter objetivo -perjuicio patrimonial a la Hacienda pública en cuantía superior a 120.000 euros- otros requisitos de carácter subjetivo, 'el ánimo de defraudar' al que es inherente el dolo». Por lo que «quedan despenalizadas aquellas omisiones de pago de deudas tributarias que, aunque superen el umbral legal, no sean dolosas».
No en vano, el perito destaca que el Real Madrid tiene una «experiencia probada en la celebración de este tipo de contratos de cesión de explotación de derechos de imagen» y se trata, por lo tanto, de «una obligación autónoma del Real Madrid el ingresar las retenciones correspondientes a los pagos que realiza». «La diferencia entre lo retenido por el Real Madrid y lo que efectivamente debió retener [...] es un incumplimiento de las obligaciones tributarias que únicamente incumbían al club».
No obstante, la defensa de Ancelotti considera que «los razonamientos» expuestos tanto por su parte como por el Fisco «se encuentran lejos de una interpretación irracional». «Ambas son posiciones que encuentran su fundamento en la ley y la jurisprudencia, por lo que, en todo caso, la disputa debería dirimirse en la vía contencioso-administrativa por tratarse de un contencioso tributario y no de una defraudación tributaria».
El entrenador del Real Madrid, Carlo Ancelotti, ha declarado en el juicio por un presunto fraude fiscal de un millón de euros en los ejercicios fiscales de 2014 y 2015 que "nunca" pensó en defraudar, afirmando que fue el Real Madrid el que le sugirió una fórmula para cobrar los derechos de imagen que entendía que era "correcta" y con la que el club blanco obtendría ventajas fiscales.
El técnico italiano se enfrenta a unapetición fiscal de cuatro años y nueve meses de prisión por dos delitos contra la Hacienda Pública. La deuda tributaria ha sido cobrada por la Agencia Tributaria mediante embargo, ascendiendo finalmente a un total de 1.217.958,24 euros, un recargo de apremio de 243.593,71 euros y 47.298,10 por intereses. El fiscal le reclama dos penas de multa que ascienden a un total de 3.186.237 euros.
En las cuestiones previas, el abogado del acusado ha solicitado que se incorpore a las actuaciones un documento en el que consta que Ancelotti dio instrucciones al Real Madrid para proceder al pago del dinero que se le exigía, dado que la Abogacía del Estado discute que ese abono sea voluntario.
En su declaración, el entrenador merengue ha detallado que cuando llega al Real Madrid firmó un contrato federativo en julio de 2013, acordando que un 15% de su salario lo cobraría por derechos de imagen y en el que se hablaba de una sociedad cesionaria para los citados derechos.
A preguntas del fiscal sobre las sociedades creadas para presuntamente eludir a Hacienda el rendimiento por derechos de imagen, ha indicado que siempre ha negociado los contratos al neto y que en este caso, negoció seis millones de euros por temporada. "Yo nunca he dado importancia a los derechos de imagen. Los entrenadores no son tan importantes pero sí los jugadores porque venden camisetas. Me importaba solo cobrar seis neto", ha afirmado.
El técnico ha insistido en que "nunca" se dio cuenta de que "algo no era correcto" y que ya en 2018 tuvo conocimiento de los hechos por los que se le juzga porque hasta entonces la Fiscalía no le comunicó nada sobre el supuesto fraude fiscal. "Nunca pensé en defraudar porque nunca me ha pasado", ha aseverado.
Además, ha subrayado que fue el propio Real Madrid el que le sugirió una fórmula para cobrar derechos de imagen, que usaban el resto de futbolistas y que a él le parecía "normal". "Pensaba que era correcto. Me puse en contacto con mi asesor fiscal. Nunca pensé que podría ser un fraude", ha reiterado. A preguntas sobre su intervención en los derechos de imagen, ha apuntado que "no tuve más participación más allá de lo que hacían mis asesores fiscales".
Durante el interrogatorio de su letrado, el entrenador ha explicado que el Real Madrid le iba a pagar una parte en derechos de imagen y que hizo una cesión de un 50% en este concepto, reiterando que ese tema no es importante para los técnicos.
"No vendemos camisetas. Pensé que era para retribuirme el salario no cobrado", ha agregado, indicando que a través de este sistema no ganaba nada. "Yo quería seis neto y al final de la temporada tenía seis neto", ha reiterado.
El fiscal considera que a pesar de que confirmó su condición de residente en España a efectos fiscales, y de que reflejó que su domicilio estaba en Madrid, solo consignó en sus declaraciones de la renta las retribuciones de trabajo personal percibidas del Real Madrid y omitió el rendimiento correspondiente a la explotación de sus derechos de imagen que ficticiamente pretendía haber cedido a otras entidades.
Residencia en Madrid
El escrito de acusación recuerda que el 4 de julio de 2013, el acusado firmó un contrato de trabajo de deportista profesional como entrenador del Real Madrid para el periodo comprendido entre el 5 de julio de 2013 y el 30 de junio de 2016, "fijándose y especificándose en su remuneración para ese periodo, además de unos rendimientos del trabajo, unos rendimientos derivados de la cesión de los derechos de imagen al club".
A partir del mes de julio de 2013, el acusado pasó a trabajar y residir en España, fijando su domicilio y residencia habitual en Madrid, si bien cesó de forma anticipada su relación profesional con el club el día 25 de mayo de 2015.
No obstante, desde su llegada a España hasta aproximadamente el mes de octubre del año 2015, dispuso de dicha vivienda arrendada, siendo ese mismo año España "su centro principal de relaciones personales e intereses económicos y profesionales". De hecho, obtuvo 14.867.622,25 euros del Real Madrid sólo en concepto de rendimientos del trabajo, "debiendo por tanto tributar por su renta universal en nuestro país también en este ejercicio 2015".
La Fiscalía sostiene que el acusado, con el fin de eludir la tributación por los rendimientos de dichos derechos de imagen que recibía del club o de otras marcas por participar en algunos eventos, acudió para canalizar el cobro de dichos derechos "a un complejo y confuso entramado de fideicomisos y sociedades interpuestas".
Cualquier debate sobre Simeone nace viciado porque para los atléticos no es un entrenador sino un familiar y un héroe y para los madridistas, que aseguran que a ellos el Atleti les da igual pero plagan las redes y los medios de ataques al Cholo, no es un entrenador sino un pimpampum. Este segundo grupo refuerza la reacción siciliana del primero y a partir de ahí todo es elegir bando. La más leve crítica te hace anticholista y cualquier elogio, un devoto ciego.
Y no. O no debería porque limita el asunto a una ridícula pugna de máximos: hay que renovarle de por vida o despedirle hoy mismo. Dos bobadas de similar calibre. Simeone recogió un Atlético en derribo y con las piezas de un triciclo destrozado construyó un avión. Es uno de los trabajos más brillantes de un entrenador en este siglo y eso no se lo va a quitar nadie.
Tan cierto como que una primavera más, y van cuatro seguidas, apenas comienzan las alergias y el Atleti ya está a verlas venir, con un partidito a la semana para acabar tercero sin sudar y decir que ha cumplido objetivos (la baza de la Copa cambiaría el ánimo más que la evaluación). La justa indignación con el (supuesto) doble toque de Julián Álvarez llega hasta donde llega y ese lugar no debería ser la rueda de prensa del Cholo tras dar pena ante el Espanyol. Era día para la autocrítica y, como ha pasado demasiadas veces en los últimos años, no llegó.
El Atleti no se dejó la Liga en el 2-4 del Barça sino en los esperpentos en Getafe y Cornellà. Una escena, la dimisión fuera de casa cuando no se mide a colosos, que repite desde hace un lustro. No es casualidad. Si la sensación es mejor esta temporada que las pasadas es porque el Cholo ha vuelto a crear un equipo competitivo ante Madrid y Barça, ha ganado la arriesgada apuesta de Giuliano y ha captado para la causa a un fuera de serie como Julián. No es poco, pero no es suficiente.
Simeone es el entrenador que es, como Guardiola, como Ancelotti, como Flick, como todos. Ha evolucionado, claro, pero dentro de los parámetros del fútbol en el que cree (control, que ocurra lo menos posible, esperar el error...). Y cuando lo basas todo en resistir, tus futbolistas morirán por ti en el Bernabéu, pero se sentirán peces fuera del agua cuando no tengan molinos enfrente en Leganés o Vallecas. Ahí ni encontrarán un enemigo ante el que ser David ni sabrán ser Goliat. Serán la nada. Así lleva años el Atleti y le condena al limbo de la decepción. ¿Es capaz el Cholo de cambiarlo? A estas alturas, la duda es legítima y el tiempo para resolverla no puede ser eterno.
Carlo Ancelotti vuelve a estar tranquilo y relajado, es lo que tiene el descanso del parón por las selecciones y la victoria contra el Leganés. El respiro del triunfo le volvió a situar este martes como ese entrenador reflexivo, con discurso y calma en sus argumentos, en la rueda de prensa previa a la vuelta de la semifinal copera contra la Real Sociedad. Casi media hora en la que el técnico italiano debatió sobre casi todo: el fútbol del Madrid, el del Barça, el calendario, los jóvenes...
"No me molesta que digan que el Barça juega bien y que el Madrid juega mal. Hay a quien le gusta más la presión alta, otros el bloque bajo, el balón largo, la posesión... Hay muchas facetas y cada uno puede opinar", respondió, cuestionado sobre los halagos al eterno rival. "El Barça juega un fútbol muy bonito, con intensidad, y el Madrid juega distinto, con mucha calidad. A mí me encanta el fútbol del Madrid", admitió, antes de reconocer que es "difícil" comparar estilos.
"Es difícil porque dependen de las características de los jugadores. A mí me encanta cómo juega el Madrid desde hace tres años (con dos Champions, dos Liga y una Copa), si seguimos así, bien. No siempre eres capaz de tener la misma estructura porque cambian los jugadores, por esto es imposible mantener un estilo y una identidad definida para muchos años. Quien intenta tener la misma identidad siempre, acaba fallando al final", declaró, en una indirecta al estilo firme del Barça y un elogio a lo camaleónico que ha sido su Madrid bajo su mando.
Courtois, aún con molestias
De cara al partido contra la Real, Ancelotti aseguró que "los que no jugaron contra el Leganés tendrán más opciones". Una frase que abre la puerta del once titular a Valverde, Tchouaméni, Alaba, Rodrygo y Vinicius, suplentes ante los pepineros. En la portería repetirá Lunin, viendo que Courtois sigue sin entrenarse con el grupo por molestias. Y queda la duda de la punta del ataque, si habrá oportunidad para Endrick o si el italiano mantendrá a Mbappé.
El 0-1 del Reale Arena no parece relajar a Ancelotti, que dejó entrever que los jóvenes deben tener paciencia y "chupar banquillo". "Muchos jugadores que ahora son titulares han chupado banquillo mucho tiempo, es la costumbre si quieres estar en el Madrid, chupar un poco de banquillo. Vinicius, Rodrygo, Valverde...", manifestó el entrenador.
Sobre el calendario, volvió a insistir en que el gran problema es el poco tiempo disponible para preparar los partidos. "Cuando yo jugaba no había este desgaste, es otro deporte, otro fútbol, también por la preparación de los partidos. Hemos pensado si ampliar el cuerpo técnico, que es bastante reducido con ayudantes, analistas y entrenador de porteros, pero insisto, el problema grande del calendario es no tener tiempo para preparar partidos en el campo, hay que emplear mucho vídeo".
Carlo Ancelotti aprovechó la rueda de prensa de este viernes, previa al encuentro que el Real Madrid disputará ante el Leganés este sábado a las 21 horas, para responder a los comentarios del presidente de LaLiga, Javier Tebas, que ayer criticó el entrenador del conjunto blanco por no aprovechar los cinco cambios permitidos desde hace meses y esperar hasta el minuto 85 para hacerlos, en referencia a la denuncia del italiano por lo apretado del calendario.
"Sabía la obsesión que tenía por el Madrid, pero no sabía la obsesión que tenía por su entrenador. Se tiene que centrar en sus cosas, porque está faltando al respeto al Madrid y a los entrenadores", declaró Ancelotti.
Ayer, en la presentación de ISDE Sports Convention 2025, Tebas le mandó un recado al técnico transalpino. "¿Para qué queremos los cinco cambios, para hacerlos en el minuto 85? Habrá que estudiar cuántos jugadores del Madrid han jugado más del 60% de los minutos de todas las competiciones, habrá que verlo, y más del 80. Si se hacen plantillas de 25 jugadores es para evitar lesiones y también para rotar. Si se aprobaron los cinco cambios fue también para esto. Ahora esto no sirve. Pues siete cambios pondremos. Lo que no puede ser es que todo sea culpa de la organización, de las ligas...", reflexionó el presidente de LaLiga.
Este viernes, y más allá de su respuesta a la "obsesión" de Tebas, Ancelotti se refirió a las famosas 72 horas entre partidos y a la amenaza del Madrid, que dijo que no se presentará a un partido en el que no se respete ese horario. "Tengo que añadir una cosa: siempre que sea sin razón justificada. A veces no se puede, pero comparando con el Villarreal se podía cambiar el horario. Vilarreal estaba de acuerdo y las televisiones también, pero LaLiga no. Si un partido se puede cambiar y no lo cambian, no jugamos. Si no se puede cambiar por otro motivo, nos presentamos", insistió, y compartió las quejas de Flick por la fecha del Barça-Osasuna, disputado ayer en Montjuic. "Es un poco raro jugar en este día tras el parón. También comparto que el Real Madrid no es el Barcelona", bromeó.
El segundo tema importante en la rueda de prensa era el presunto interés de la Federación Brasileña de Fútbol en contratar a Ancelotti, más todavía después de la sonrojante derrota de la 'canarinha' ante Argentina (4-1) en este último parón de selecciones. El italiano fue contundente: "Brasil no ha contactado conmigo. El contrato habla claro, no tengo nada que añadir a esto. Tengo mucho cariño a la afición de Brasil, a sus jugadores, pero tengo contrato con el Madrid", dijo, y negó cualquier contacto con Ronaldo Nazario sobre su posible papel en el banquillo sudamericano. "No recuerdo haber hablado con él sobre esto".
Sobre el estado de la plantilla, Ancelotti lamentó las molestias de Courtois, que será baja este fin de semana, y confirmó que están intentando recuperar a Ceballos y a Mendy para el partido de ida contra el Arsenal, el próximo martes 8 de abril.