Trent, Carvajal y la gran grieta que lo condiciona todo en el Madrid

Trent, Carvajal y la gran grieta que lo condiciona todo en el Madrid

El lateral derecho del Real Madrid lo ha condicionado todo en el sistema de Carlo Ancelotti, de Xabi Alonso y de Álvaro Arbeloa desde la grave lesión de rodilla de Dani Carvajal en octubre de 2024. Un año y medio de dudas, de parches, de partes médicos y de futbolistas jugando en una posición que no era la suya. Una grieta constantemente abierta en el carril derecho que ha lastrado al conjunto blanco a todos los niveles y que ahora, con Trent Alexander-Arnold y el defensa español de vuelta tras sus lesiones, el club espera solucionar de forma definitiva.

Esta noche ante la Real Sociedad, en un duelo que puede hacer que el Madrid duerma líder de la Liga, Arbeloa elegirá a Trent o a Carvajal para el puesto de titular en la banda por primera vez desde que es entrenador del cuadro madridista. Así de dura es la vida en el carril diestro del Bernabéu. Trent no es titular desde el 3 de diciembre contra el Athletic y ha sufrido ya tres percances desde que fichó por el conjunto de Chamartín en junio: uno en el Mundial de clubes antes de la semifinal contra el PSG, otro en septiembre y otro en diciembre.

Lesiones que le han hecho perderse 21 partidos con el Madrid. Su mal fario con la enfermería, además, no ha llegado en la Castellana, porque el curso pasado ya estuvo ausente en 11 duelos entre el Liverpool y la selección inglesa. De hecho, su último encuentro con los Three Lions data del 7 de junio de 2025 y el anterior del 13 de octubre de 2024. Una realidad que le podría dejar fuera del próximo Mundial si no consigue ser constante en Madrid.

Valverde, el titular

Carvajal, por su parte, está en una situación bastante parecida, aunque en su caso el debate sobre su nivel físico levanta mucha más polvareda. El defensa de Leganés no se ve en el once inicial del Madrid desde el 27 de septiembre en el Metropolitano y aunque estuvo en la convocatoria de Luis de la Fuente el pasado mes de septiembre, se ha perdido las dos siguientes y no parece que vaya a estar en la que dará el seleccionador en marzo. Una contrarreloj que le deja en serias dudas de cara a la Copa del Mundo y que como en el caso de Trent, necesita de minutos para convencer al técnico. Esta temporada, Carvajal se ha perdido 16 encuentros por lesión, mientras que la pasada campaña la cifra se elevó a 61 entre club y selección.

Los problemas físicos del inglés y del español les han limitado de forma individual pero sobre todo han sido un déficit claro para Xabi Alonso y para Arbeloa, que han tenido que optar por Fede Valverde en su lugar. El uruguayo, que no nació para ser lateral, como repitió en rueda de prensa, ha tenido que exprimirse físicamente y se ha visto obligado a aprender nuevos conceptos tácticos para ser el lateral titular del Madrid en 16 ocasiones esta temporada. El que más de toda la plantilla. Arnold ha salido en el once seis veces, Carvajal cinco, Asencio cuatro y el canterano David Jiménez en tres.

Se trata de la posición en la que más futbolistas han jugado de todo el once del Madrid. Courtois, Asencio, Huijsen, Carreras, Tchouaméni, Güler, Vinicius y Mbappé han repetido en su puesto en la mayor parte del curso, con la única variante de Mastantuono, Rodrygo y Brahim en el extremo diestro, el otro hueco donde más se han repartido los protagonistas, con Camavinga haciendo de comodín en el centro del campo.

Arbeloa, durante el entrenamiento del viernes en Valdebebas.

Arbeloa, durante el entrenamiento del viernes en Valdebebas.EFE

La suerte para Arbeloa es que parece que esos problemas físicos han llegado a su fin, al menos de momento. Trent ya jugó en Mestalla y apunta a titular esta noche contra la Real y el martes contra el Benfica en la ida del playoff. Mientras, Carvajal, que sólo ha jugado media hora desde que volviera el 4 de enero, podría empezar a tener minutos este mismo fin de semana tras la polémica que ha rodeado a su suplencia en los últimos días.

El español se veía para tener minutos desde hace un par de semanas y el técnico ha dudado por la opinión de los médicos, que creían que la rodilla del lateral todavía no estaba para el máximo nivel competitivo. Tras el «sofá gris» de Arbeloa, donde ha reconocido hablar con los jugadores «cuando alguien no está contento», parece que la grieta del lateral se va solucionando.

Una gran Real deja de piedra a San Mamés y ya ve la la final a un paso

Una gran Real deja de piedra a San Mamés y ya ve la la final a un paso

La Real Sociedad le pasó la mano por la cara al Athletic en San Mamés, con un fútbol de altos vuelos que le deja a un paso de la final de La Cartuja. El equipo de Matarazzo concretó su superioridad con el gol de Turrientes, superada la hora de juego, confirmando su formidable estado de forma, con nueve partidos seguidos ya sin conocer la derrota. [Narración y estadísticas (0-1)]

La prudencia guio los primeros pasos del Athletic tanto como sus propias dificultades creativas. El balón no circulaba entre sus centrocampistas y volantes, que lo acarreaban a trompicones. De modo que tuvo que ser Lekue, un lateral no precisamente ducho en tales fines, quien dejase la única pincelada. Regate en un palmo de terreno, centro preciso desde la derecha para el cabezazo duro de Guruzeta, a las manos del portero.

La Real, en cambio, sí tenía un plan prestablecido, con una naturalidad asombrosa para hacer vertical su fútbol. Soler puso sobre aviso, con un disparo a la media vuelta desde el balcón del área, aunque la mejor ocasión fue servida por Guedes, profundizando para la carrera de Pablo Marín. En su duelo frente a Padilla, el canterano txuri urdin, apuntó a la cabeza del portero, que se sacudió el peligro como mejor pudo.

Sin revisión en el monitor

Uno los avales de la Real, aparte de sus ocho partidos sin derrota, era su fantástica actuación en ese mismo escenario hace apenas 10 días, truncada por la inexplicable roja a Brais Méndez. Aun sin los lesionados Kubo, Sucic y Barrenetxea, su caudal ofensivo volvió a crecer por encima de los diques rojiblancos. Guedes, desde la izquierda, desarbolaba a Lekue. Poco antes del descanso, el portugués sirvió desde ese mismo lado un libre directo hacia la frente de Jon Martin, pero Padilla volvió a interponerse, tan efectivo como poco académico.

Tenía el partido por la mano el equipo de Matarazzo, gracias a también la infinita sabiduría de Oyarzabal. En un par de toques del capitán cabía todo el fútbol de la noche. Un disparo de Turrientes, repelido por Laporte, prologó la acción más discutida de la noche. Una mano de Laporte en el área, tan clamorosa como interpretable. Al menos para Sánchez Martínez. Casi cinco minutos anduvo dando vueltas al asunto el árbitro con su colega Melero López en el VAR. Y ni siquiera se acercó al monitor para revisar si se trataba de una acción voluntaria.

Bien pudo agradecer el Athletic tanta confusión, porque antes del descanso, Rego vio al fin una diagonal de Iñaki Williams. A ese disparo sencillo para Remiro hubo que añadir una trifulca entre Adama y Aramburu. Entre tanto trajín se enmascaraban mejor las carencias rojiblancas.

Aramburu, ante Robert Navarro.

Aramburu, ante Robert Navarro.AFP

Dominaban tanto los donostiarras que el descanso suponía para ellos todo un engorro. Así que cuando al fin pudieron reiniciar el juego, Turrientes comandó otra ofensiva con la autoridad de un mariscal. Fue una jugada asombrosa, con el centro de Sergio Gómez desde la izquierda, el remate de Oyarzabal y la aparición milagros de Padilla. No salía de su campo el Athletic. No le llegaba la camisa al cuello a Valverde, que metió cuatro cambios de una vez.

Nico Williams, Ruiz de Galarreta, Selton y Nico Serrano, si de algún modo podrían ordenarse en cuestión de importancia y necesidad. Precisaban calidad, clarividencia, frescura y piernas los locales, pero la suerte de un partido no varía con un simple golpe de timón. La Real era tan superior que sólo necesitaba la puntada final.

Guedes avisó con un disparo de esos que le valieron fama mundial en el PSG y el Valencia. Turrientes, poderosísimo, detectó una indecisión entre Jauregizar y Ruiz de Galarreta para montar la acción del 0-1. Un robo, el pase monumental de Soler hacia Guedes y la llegada del propio Turrientes donde se espera a los cracks.

Con media por delante, el Athletic sólo podía apelar ya a sus ancestrales vínculos con la Copa. Si la Real bajaba la guardia, allí lanzarían sus fauces Los Leones. Un saque de esquina, un coletazo de Nico Williams, cualquier recurso parecía bueno vista su inferioridad. Tan crecido andaba Matarazzo que no dudó en dar minutos a Odriozola, cargado con una amarilla por sus festejos en la banda tras el 0-1.

Pellegrino Matarazzo, el catalizador de la Real Sociedad: autoestima, récord invicto y "café con ron" para Oskarsson

Pellegrino Matarazzo, el catalizador de la Real Sociedad: autoestima, récord invicto y “café con ron” para Oskarsson

Desde su primer entrenamiento en Zubieta, el pasado 26 de diciembre, Pellegrino Matarazzo quiso dejar claro a todos en la Real Sociedad que se dirigieran a él por el diminutivo familiar: Rino. Hijo de inmigrantes italianos, nacido en 1977 en Wayne (Nueva Jersey, 1977), Matarazzo tiene en tan alta estima los valores inculcados en casa como los códigos del vestuario. Por eso, su prioridad a lo largo de estas seis semanas no ha pasado por la táctica. El modo en que Matarazzo ha cambiado el rumbo de la Real Sociedad se ha fundamentado en la confianza.

Cinco victorias y tres empates en ocho partidos convierten a la Real en uno de los tres equipos invictos, junto con Olympique de Lyon y Milan, de las grandes ligas en 2026. Durante ese mismo periodo, sólo el Real Madrid ha sumado más en el torneo de la regularidad. Un balance que ni uno de los hinchas presentes en aquella sesión abierta en el campo José Luis Orbegozo pudo imaginar. Apenas seis semanas después, aquella Real deprimida, plana y pasiva, con dos puntos de margen sobre los puestos de descenso, es hoy un torrente de energía, vértigo y decisión, a un paso de disputar la final de la Copa del Rey.

Nada compendia mejor la metamorfosis moldeada por Matarazzo que una canción de la Grada Aitor Zabaleta. «Por la mañana café, por la tarde ron, llévame a Sevilla, Orri Oskarsson». Así corearon el domingo en Anoeta el gol con el que el delantero cerraba el triunfo ante el Elche (3-1). Los mismos acordes de Café con ron, el éxito de Bad Bunny, servían ahora para el islandés, un fichaje de 20 millones de euros que en 18 meses sólo había destacado por su propensión a las lesiones. Hoy, Oskarsson representa uno de las grandes bazas de los txuri urdin para disputar la final copera, el 18 o 19 de abril en La Cartuja.

Los tiempos de Montanier

Matarazzo se comunica en inglés con Orri y con Luka Sucic, otro futbolista que ha multiplicado su rendimiento respecto a su etapa con Imanol Alguacil y Sergio Francisco. Desde el primer día, las instrucciones en español quedaron en manos de John Maisano, su primer ayudante, conocido en la caseta por dirigirse a Mikel Oyarzabal como Michele. Más allá del idioma, Matarazzo nunca quiso agobiar con revoluciones en la pizarra, sino que puso el foco en alimentar la autoestima de sus futbolistas. Tal y como había intuido en los vídeos previos, la calidad estaba ahí. Simplemente había que liberarla.

Más de una década después, Matarazzo ha recuperado una de las fórmulas que mejor funcionaron en San Sebastián. Se trata del fútbol vertical, basado en las transiciones rápidas. El estilo con el que Philippe Montanier logró la clasificación para la Champions, con Asier Illarramendi como lanzador de Carlos Vela y Antoine Griezmann. Esta Real no necesita el balón para mandar en el partido, porque sabe la zona en que va a robarlo y el flanco débil donde desarbolar al rival. El guion es claro y el equipo lo aplica sobre el verde de un modo muy efectivo.

Nadie en Anoeta pudo extrañarse con el primer once de Matarazzo ante el Atlético, pero aquel domingo, cerrado con una clamorosa ocasión de Carlos Soler ante Jan Oblak (1-1), hubo un par de detalles que sorprendieron. Desde el minuto 15, seis suplentes saltaron a calentar. Una muestra de la activación y la agresividad que quería su técnico. Desde la banda, Matarazzo también se hacía muy presente. Esa energía a la hora de dar instrucciones, celebrar el gol y protestar a los árbitros, pronto también ante los micrófonos, calaron en la grada. Tras el 2-1 frente al Barcelona, el estadio coreó por primera vez su nombre.

Matarazzo, junto a Oyarzabal, el pasado sábado en Anoeta.

Matarazzo, junto a Oyarzabal, el pasado sábado en Anoeta.EFE

Aquel domingo, la gente salía atónita de Anoeta, no sólo porque Gonçalo Guedes había marcado en la jugada inmediata al gol de Marcus Rashford, sino porque su Real pudo resistir, en inferioridad numérica, ante el mejor frente de ataque de LaLiga. En las antípodas de aquel equipo que se desplomaba físicamente durante los últimos minutos, perdiendo puntos decisivos frente a Villarreal, Girona o Levante.

Nadie puede engañarse con Matarazzo, el primer técnico estadounidense en la historia de LaLiga, pero con nacionalidad e ideosincrasia italianas. De sus cuatro hermanos, todos varones, Leopoldo y Antonio también se han dedicado al fútbol. Los tres comenzaron en la Universidad de Columbia, donde Rino se graduó en Matemáticas Aplicadas en 1999. Era el sueño de sus padres, pero incluso a los 22 años él mantenía viva la llama de ser futbolista. Así que cambió el cálculo avanzado multivariable y la geometría diferencial por un salto al vacío. No cuajó nada en Italia, así que, sin conocer una palabra del idioma, tomó un avión hacia Alemania. Allí nunca pasaría de cuarta división, pero sí supo hacer contactos.

En aquel 62º curso de entrenadores de la Federación Alemana (DFB) conoció a Julian Nagelsmann, con quien compartió habitación en la ciudad deportiva de Hennef, a las afueras de Colonia. La sintonía entre ambos fue inmediata y en enero de 2018, el actual seleccionador de la Mannschaft contrató a su amigo como primer ayudante en el Hoffenheim. Tras casi dos temporadas juntos, Rino optó por volar solo en el Stuttgart, a quien ascendió a la Bundesliga. De ahí, vuelta a Hoffenheim, con billete para la Europa League. Su despido, en noviembre de 2024, cambió tanto su perspectiva que terminaría aceptando la oferta de DAZN como comentarista durante el Mundial de clubes.

Cosas de la buena ventura

Tras perder la carrera para dirigir a Estados Unidos en el Mundial, cuya responsabilidad acabaría en poder de Mauricio Pochettino, todos los azares del fútbol se han alineado para Matarazzo. En Zubieta no se olvidan de los cinco disparos a la madera del Barcelona, incapaz de batir a Alex Remiro tras la roja a Soler; ni de las paradas de Aitor Marrero durante la tanda de penaltis frente a Osasuna en octavos de Copa; ni de la asombrosa irrupción del balón parado, en manos de José Rodríguez, el especialista fichado en verano procedente del Aston Villa. Tras una angustiosa sequía en la estrategia, Jon Aramburu rubricó el 1-2 en Getafe tras cabecear un córner botado por Takefusa Kubo.

Matarazzo, durante el entrenamiento del martes en Zubieta.

Matarazzo, durante el entrenamiento del martes en Zubieta.EFE

Hoy, Matarazzo no podrá contar ante el Athletic con el japonés, ni con Ander Barrenetxea, ni con el citado Sucic, pero en Donosti ven la final más cerca que nunca. De las 8.000 peticiones, sólo 410 agraciados podrán disfrutarlo en directo en San Mamés. Se trata de la cuarta semifinal en siete años para la Real, tercera seguida, algo nunca visto en su historia. Los dos precedentes coperos ante el Athletic en esta instancia se saldaron con una remota eliminación (1923) y un triunfo (1987) que conduciría al título ante el Atlético en La Romareda.

"Tenemos que jugar con intensidad y conexión, todas las cosas que nos ha hecho muy fuertes, debemos seguir haciéndolas, porque si no, no funcionaremos bien", admitió el martes Matarazzo. Aún queda mucho margen para un conjunto incapaz de mantener su portería a cero desde el 24 de septiembre ante el Mallorca. Y que sobrevive en defensa pese a las tribulaciones de Duje Çaleta-Car, autor de un esperpéntico penalti sobre Toni Martínez, a quien cegó con su propia camiseta.

Esa remontada en Mendizorroza (2-3), sin embargo, fraguó también la conexión entre el vestuario y la afición. Muchos realzales se las habían ingeniado para conseguir una localidad fuera de la grada visitante y vibraron con las lágrimas de Marrero, baja para el que debía ser su día grande por un golpe fortuito con Guedes durante un entrenamiento. Tampoco olvidaron el detalle de Brais Mendes, que se sumó a la convocatoria apenas unas horas después del nacimiento de su segundo hijo. Inequívocos síntomas ambos de la salud del vestuario.

Los hermanos Williams hielan Mestalla para llevar al Athletic a semifinales y Oskarsson rescata a la Real Sociedad en Vitoria

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Dicen que a Nico el pubis le lleva a maltraer, que le merma y condiciona su juego y que a Iñaki le cuesta hacer goles, tanto como que solo había marcado uno. Se dibujaba una temporada gris, con pocos fogonazos de los Williams. Sin embargo, en Mestalla, les bastó un destello para mandar a la lona al Valencia y al Athletic a semifinales. Apenas jugaron media hora, porque Valverde les mandó al campo de la mano, pero fue suficiente. El pequeño centró y el mayor rebañó para marcar el 1-2 en el 90+5 que daba la victoria a los rojiblancos.

Mientras, en Vitoria, a la Real Sociedad también le tocó rehacerse ante un contestón Alavés que le tuvo contra las cuerdas hasta el minuto 88. Fueron los donostiarras siempre a remolque, con Oyarzabal igualando el gol tempranero de Abde, con Remiro parando a Toni Martínez el segundo penalti que le tiraba, porque el primero lo marcó el murciano. Fue Guedes quien empató para darles vida en el 76 y Oskarsson quien heló Mendizorroza con el 2-3 porque se les habían escapado las semifinales.

En Mestalla, la grada se había vestido de gala y no cesó recordarle a su equipo que quería la Copa. Valverde parecía haber renunciado desde el once, sin un titular y con el debut de Iker Monreal junto a Laporte en el centro de la defensa. Para pareja para bailar con Sadiq, un chaval y un veterano recién salido de lesión. La parroquia se relamía esperando, con paciencia, que el Valencia, que no tardó en buscar el primer balón en largo al nigeriano, engrasara su ataque. Mientras veía cómo Luis Rioja se iba convirtiendo en un problema para Lekue en la orilla derecha. Era incapaz el capitán de frenarle y encima el fuerte viento le jugaba malas pasadas. Permitió que el sevillano se le escapara para pisar área y cruzar un disparo que salvó Padilla.

La respuesta del Athletic fue solo una entre los tres palos en toda la primera parte y llegó por la incapacidad de los valencianistas para despejar un balón que el Athletic pudo sobar rondando el área hasta que Nico Serrano soltó un latigazo que obligó a Dimitrievski a sacar los puños.

La sensación era de que el Valencia estaba más cerca de abrir el marcador en cuanto Sadiq se afinara. Y lo hizo, pero en la portería que no tocaba. Una falta que Robert Navarro, desde casi la línea de banda, la cabeceó el delantero, solo en el pico del área, como si fuera el goleador del Athletic. Nadie entendió qué cortocircuito le llevó a perpetrar ese testarazo. Como si se hubiera quedado grogui, poco después falló en el remate de un centro de Rioja a un metro de la meta de Padilla. Sin embargo, se sacudió la culpa y lo enmendó cuando vio que Rioja -siempre Rioja- probó con un tiro desde el carril derecho que al meta del Athletic, en su intento por embolsarlo, se le escapó. Apareció como un rayo el nigeriano para rebañarla y poner el empate.

La igualdad espoleó al equipo de Corberán que se instaló en el área bilbaína, con Danjuma intentando castigar por la izquierda y Rioja siendo una pesadilla en la derecha. El Athletic solo intentaba estirarse para, al menos, llevar con vida al descanso. Esa estrategia le permitió tener el partido en la mano.

Valverde mandó a los Williams, a Nico y a Iñaki, al césped y Corberán respondió sacando a Sadiq, tras enviar alta una asistencia de Pepelu, y recompuso su defensa por la lesión de Copete. Creció y mucho el Athletic, que pudo marcar con un remate de media volea de Nico Serrano que estrelló en el lateral del área. Enlazó otra ocasión el extremo antes de que Foulquier, silbado todo el duelo, estirara al Valencia hasta la línea de fondo para estampar su tiro en el palo. Hasta ahí se mantuvieron los valencianistas en los cuartos de final. Y eso que Dimitrievski paró un penalti a Jauregizar que el VAR vio por mano de Tárrega. Ni Ramazani, ni Diego López, ni Hugo Duro ni Guido Rodríguez sacaron a su equipo del atasco, cada vez más romo y más parecido al que sufre mucho en Liga.

En el añadido, cuando se visualizaba la prórroga, apareció Nico Williams por el carril derecho para, desde el pico del área, regalarle a Iñaki un balón que solo tuvo que rebañar para llevar al Athletic a las semifinales de la Copa.

El Barça cae en Anoeta con una actuación descomunal de Remiro

El Barça cae en Anoeta con una actuación descomunal de Remiro

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El Barça volvió a caer en Anoeta. Una Real Sociedad que tuvo como punto de apoyo un Álex Remiro sencillamente excelente bajo los palos supo aguantar el chaparrón de ocasiones de los azulgrana y aprovechar perfectamente sus opciones para acabar llevándose un más que peleado triunfo por 2-1 gracias a los goles transformados por Oyarzabal y Guedes. De nada les sirvió a los de Flick recortar momentáneamente las distancias por medio de Rashford y contar con uno más en los instantes finales por la expulsión tras intervención del VAR de Carlos Soler.

Los de Flick, con Raphinha fuera de la lista por un golpe, vieron cómo el conjunto txuri urdin acababa por romper su racha de buenos resultados y, también, cómo el Real Madrid lograba recortar las distancias a solo un punto, justo una semana después de que el triunfo barcelonista en la Supercopa arrancara la serie de sucesos que culminó con la salida del club banco de Xabi Alonso y la llegada al banquillo de Álvaro Arbeloa.

Dicen que la historia tiende a repetirse. Algo que el Barça pudo atestiguar sobre el césped de Anoeta. El curso pasado, los azulgrana vieron cómo el VAR acababa anulando por fuera de juego un gol de Lewandowski que podía adelantarlos momentáneamente en el marcador, en un duelo en el que la Real acabó por imponerse por 1-0 gracias a un solitario tanto de Sheraldo Becker.

En esta ocasión, quien vio cómo le anulaban un gol poco antes de que anotaran los locales fue Lamine Yamal. Curiosamente, de nuevo, con Gil Manzano en el terreno de juego y Del Cerro Grande en la sala VOR. Tras muchos minutos de análisis de una jugada tremendamente embarullada, y podría decirse que prácticamente por milímetros, el tanto visitante no fue concedido y, no mucho después, Oyarzabal marcaba para los locales. Una jugada en la que los barcelonistas protestaron airadamente una posible falta previa sobre Olmo no concedida finalmente por el colegiado.

De nada le sirvió al Barça tener más el balón y llegar una y otra vez a las inmediaciones del área de Álex Remiro. Sobre todo, por medio de un Lamine Yamal eléctrico. El buen hacer del arquero local, en unas ocasiones, y la mala puntería, en otras, acabó por impedir que los azulgrana lograran marcharse momentáneamente a los vestuarios por lo menos con un gol en su casillero.

Y eso que, en el ocaso del primer tiempo, al límite del añadido, Gil Manzano señaló como penalti un derribo del joven 10 azulgrana por parte de Zubeldia, invalidado finalmente por un claro juego del de Rocafonda observado por la intervención del VAR. Justo en el amanecer, el videoarbitraje anuló también un tanto de Fermín por, precisamente, una falta de Olmo en su intento de arrebatarle el balón a Kubo.

Los azulgrana saltaron al campo con mucho ímpetu tras el descanso. El egarense tuvo un par de buenas opciones para anotar, una de ellas frustrada por un Remiro que firmaría también una gran intervención a disparo de Ferran.

El gol se les resistía, así que Flick optó por dar entrada como jugadores de refresco a Cancelo, Lewandowski y Rashford, en busca de algo más de mordiente en ataque. El polaco tuvo pronto una muy buena opción para anotar, salvada con una parada sencillamente espectacular del meta txuri urdin. Justo antes de que Kubo tuviera que dejar el campo por lesión.

Locura en un minuto

Y tanto iría el cántaro a la fuente que, cómo no, acabaría por romperse. Rashford, con un preciso remate de cabeza a centro de Lamine, pondría un 1-1 que, eso sí, duraría tremendamente poco. Casi nada más salir de centro, la Real llegaría con peligro al área barcelonista y Guedes acabaría por poner el 2-1 en el marcador.

Un resultado que, por mucho que unos y otros pisaran el acelerador en la recta final del duelo, hasta tal punto que Koundé estrelló un remate de cabeza al travesaño, y con la Real Sociedad con uno menos por expulsión de Carlos Soler a instancias del VAR por una entrada tremendamente fea sobre el tobillo de Pedri, acabaría por convertirse ya en del todo inamovible y desataría el delirio de Anoeta en la semana de su fiesta grande.

El Athletic salva la Copa con un penalti en la prórroga y la Real en la tanda de penaltis con el guardameta Marrero como héroe

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Athletic y Real Sociedad se vieron durante muchos minutos fuera de la Copa del Rey, pero con un penalti en la prórroga los bilbaínos y dos paradas de Unai Marrero, en la tanda de penaltis, los dos equipos vascos están en cuartos.

El partido más loco se vivió en el Reino de León, con los seis goles en los primeros 45 minutos, una prórroga y una pena máxima decisiva para culminar la remontada. Y es que la Cultural puso al Athletic contra las cuerdas desde el minuto 16, con un gol de Iván Calero. Guruzeta empató en el 26 pero, en la jugada que se inició en el saque de centro, el madrileño volvió a marcar.

La respuesta se la dio de nuevo el goleador del Athletic. Sufrían los de Valverde, que se vieron 3-2 abajo con un penalti de Rubén Sobrino por mano de Vivian. Sin embargo, Sancet con el tiempo cumplido, marcó un penalti hecho sobre Nico y puso la igualada.

La situación se complicó más para el Athletic al inicio de la segunda mitad con la expulsión de Paredes por insultar al árbitro. No se arrugaron los leones, pero tampoco el equipo de Ziganda, que les forzó a una prórroga decidida con otro penalti a Nico que marcó Unai Gómez.

Iñaki Williams intenta recortar a la defensa de la Cultural.

Iñaki Williams intenta recortar a la defensa de la Cultural.J.CASARESEFE

Tanto o más que el Athletic se tuvo que aplicar la Real para remontar a Osasuna. Le sorprendió Moncayola en el minuto 4 con un derechazo a bote pronto desde la frontal del área y, en el 17, puso un córner que, un mal despeje de Oyarzabal, convirtió en el 0-2.

Espabilaron los donostiarras, pero el zafarrancho de remontada lo tocó Turrientes con un gol en el 75 que incendió Anoeta para, con el tiempo cumplido, forzar la prórroga con otro de Zubeldia.

En el tiempo extra, como el Athletic, tuvo un penalti a favor por mano de Javi Galán que, inesperadamente, Oyarzabal falló. Guedes tuvo en sus botas evitar los penaltis, pero erró. En la tanda apareció su héroe, Unai Marrero, que atajó dos penaltis a Moncayola y Catena.

La nueva Real Sociedad de Matarazzo ejecuta al Getafe en el caos del añadido

La nueva Real Sociedad de Matarazzo ejecuta al Getafe en el caos del añadido

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La Real Sociedad reinó en el caos del tiempo añadido y ganó en el Coliseum con un tanto en el minuto 96 de Mikel Aramburu con el que derrotó al Getafe, hundido tras celebrar el empate en el 90 de Juanmi Jiménez y tocado moralmente mientras vive rodeado de una larga lista de problemas que auguran sufrimiento. [Narración y estadísticas (1-2)]

Cinco días después de su debut ante el Atlético en el banquillo de Anoeta (1-1), Pellegrino Matarazzo dio otra alegría para una Real que siempre mereció el triunfo. Incluso desperdiciando ocasiones claras con las que confirmar el 0-1 de Brais Méndez. Una salida de David Soria en un saque de esquina permitió a Aramburu ellevarse la victoria.

Los problemas del equipo de José Bordalás son más evidentes cada semana que pasa y las soluciones no llegan. Tiene cinco fichas sin cubrir, seis lesionados, entre ellos todos sus centrales y problemas burocráticos para firmar jugadores en el mercado de invierno. Y para culminar la lista de problemas, Bordalás jugó sin delanteros y con un centrocampista como Mario Martín en la punta de ataque.

Respirando pesimismo

Al Getafe sólo se le vio sufrimiento y un ejercicio de resistencia estéril. Se notaba que ni siquiera la cultura del esfuerzo iba a ser suficiente en el conjunto azulón. Se respiraba hasta pesimismo en la cara de Bordalás, que por una vez apareció sin sus características gafas, que tal vez escondían un cansancio que sin ellas reflejó su rostro.

La consecuencia de tanto hastío dejó al Getafe a merced de la Real, dominadora absoluta del balón. Aun así, le costó sumar ocasiones. De hecho, hasta el descanso, sólo gozó de una, pero fue suficiente. En el minuto 36, Brais aprovechó un mal despeje de Juan Iglesias para batir a Soria con un zurdazo espectacular.

El 0-1 deprimió al Getafe, que volvió de los vestuarios aún más errático, como un equipo sin alma, perdido y a merced de un rival que olió la sangre. Matarazzo adelantó líneas y ordenó una presión sobre los dos centrales de circunstancias del equipo de Bordalás, poco acostumbrados a lucirse con la salida del balón.

Luis Milla, cariacontecido tras una ocasión errada.

Luis Milla, cariacontecido tras una ocasión errada.EFE

Pronto comenzó la cascada de ocasiones y la Real no aumentó su renta en el primer cuarto de hora de milagro. Pudo marcar Gonçalo Guedes con un disparo desde fuera del área y después Mikel Oyarzabal desperdició dos mano a mano ante Soria. El primero, clarísimo tras un error garrafal de Diego Rico en una entrega hacia atrás, lo mandó fuera; el segundo, lo estrelló contra el cuerpo del portero.

Al Getafe aún le quedó un pequeño arranque de orgullo y dispuso de un cabezazo de Mauro Arambarri y de un 'casi remate' de Juanmi, que estuvo a punto de empujar el balón tras un centro de Jorge Montes desde la izquierda.

Esas ocasiones no fueron un espejismo ni una especie de último estertor del Getafe, que como la pasada jornada en Vallecas tiró de orgullo para sacar petróleo. Luis Milla sacó una falta y el hombre menos esperado, Juanmi, que no marcaba un gol en Liga desde la 28ª jornada del curso 2023/24, apareció de la nada para empatar. Sin embargo, esa alegría fue efímera. La grada celebraba un empate milagroso cuando apareció Aramburu para marcar el 1-2. Soria falló en una salida y el jugador de la Real cabeceó picado a la red.

El Atlético pierde sensaciones antes de la Supercopa ante una resucitada Real Sociedad

El Atlético pierde sensaciones antes de la Supercopa ante una resucitada Real Sociedad

A veces el fútbol es impaciente y pide imposibles. A veces el deporte reclama que un técnico que lleva 14 días y que no había debutado en la liga venza a uno que acumula 14 años y ocho títulos. Pero este juego es tan bonito e impredecible que todo pudo ocurrir en San Sebastián. Finalmente, el empate fue justo. Algo también raro. No siempre ocurre lo que uno merece, pero hubo alternativas tanto para el gigante que quiere seguir el ritmo a los transatlánticos como para un equipo que pudo mostrar señales de resurrección. [Narración y estadísticas, 1-1]

Lo cierto es que los donostiarras evocaron a aquella Real asfixiante de los primeros años con Imanol Alguacil. Kubo volvió a ser un puñal por la izquierda y Oyarzabal mantuvo el nivel de esta temporada, que está siendo estratosférico. Faltaban muchos nombres, pero estaba aquella energía alentada por un Reale Arena que vio mejores entradas otros años. Los rojiblancos, en cambio, no entraron al duelo como le gusta al Cholo pese a que en los inicios Julián perdonó una volea sólo en el área tras un córner. Una que no suele perdonar el argentino.

Tuvo otra poco después que también falló tras una cesión de Baena, y los atléticos se preguntaban si el hijo que acaba de recibir Julián y su pareja, Emilia Ferrero, vendría con algún que otro gol debajo del brazo. Empezó con un 0 de 2, pero con uno que entrara, valdría para que el delantero intentara recuperar el estatus y la confianza que alcanzó el año pasado. Pese a esos fallos, los rojiblancos inclinaron poco a poco el campo hacia la portería de Remiro.

Brais y Turrientes son buenos centrocampistas, pero no llegan al nivel de los Zubimendi y Merino que pusieron rumbo al líder de la Premier con un año de diferencia. Y eso, la Real era imposible que no lo terminara notando tarde o temprano. Si además tienes enfrente a Koke y Barrios, ambos en un gran estado de forma, parecía difícil que los donostiarras consiguieran imponerse en el tempo del encuentro.

Terminara como terminaran los 90 minutos, Matarazzo ha conseguido reactivar a las huestes realistas, decaídas y al borde del descenso en un tren de cola preocupante especialmente para clubes que ya se han olvidado de esas latitudes. Será la disciplina alemana y el espíritu estadounidense del técnico con raíces italianas. Rarezas.

Como la que le hizo Sorloth a Gómez antes del descanso, como si de Lamine Yamal se tratara. Tiene esas cosas el noruego que sorprenden a propios y a extraños. Es capaz también de fallar ocasiones increíbles, pero en cambio embocó la primera que tuvo aunque en la portería contraria tras una falta botada por Carlos Soler. Le salvó el VAR por fuera de juego posicional de Brais que le despistó en el salto.

Una de cal y otra de arena

La precaución deportiva y física obligó a la entrada de Gallagher y Le Normand por Barrios y Ruggeri tras el descanso. Perdían toque los colchoneros y ganaban físico. Pero hemos de volver al noruego, que esta vez sí, al principio del segundo tiempo, acertó en la portería buena tras una jugada increíble de Giuliano. Una de cal y otra de arena. Pudo duplicar la ventaja el Atlético dos minutos después, pero el británico desperdició un pase maravilloso de Baena.

La pregunta era cómo respondería la Real a ese aluvión rojiblanco. No se arredraron los donostiarras y aprovecharon una subida de Le Normand al ataque para coger desprevenido al Atlético a la espalda de Hancko. Kubo se la puso a Guedes que tuvo todo el tiempo que quiso para ponerla en la escuadra.

El duelo perdió finura y ganó en nervio. Había urgencia por los puntos, unos para alejarse del infierno y otros para no perder comba con la cabeza. Había que agarrarse a los líderes y la Real apelaba a la maestría de Oyarzabal, que tuvo un encuentro con Oblak que el público reclamó como penalti. El Cholo mandó a los suyos al banquillo, salvo Griezmann, al que no se le da mal el conjunto donostiarra. Ocho tantos le ha hecho para cumplir la ley del ex. Aunque tuvo un mano a mano sólo que marró con una vaselina muy complicada. Empujaron más en los últimos minutos los realistas, con cambios ofensivos y con una actitud muy diferente al del primer tercio de tempoarada. Pero al final, nadie contento.

El Ourense elimina al Girona y el Villarreal se aferra a los penaltis ante el Atlético Antoniano

El Ourense elimina al Girona y el Villarreal se aferra a los penaltis ante el Atlético Antoniano

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La tarde empezó a animarse ayer con las sorpresas de Talavera, Eldense y Murcia, que dejaron fuera a Málaga (2-1), Almería (2-1) y Cádiz (3-2). Una muestra del brío de los clubes de Primera RFEF, dado que el Guadalajara ya había dado la sorpresa la víspera frente al Ceuta (1-0). Sin embargo, los verdaderos aldabonazos de esta segunda ronda se hicieron esperar hasta bien entrada la noche, cuando el Ourense eliminó al Girona (2-1), mientras el Elche (1-2) y el Villarreal (1-1, 3-5) sólo tumbaron al Quintanar del Rey y el Atlético Antoniano en la prórroga y los penaltis, respectivamente.

El Ourense CF, verdugo del Real Oviedo (4-2) en primera ronda, aireó las carencias del equipo de Michel. Una nueva muestra de la competitividad de un equipo que el pasado curso ya dejó fuera a Deportivo de La Coruña y Real Valladolid. Los goles de Yuste y Omar Ouhdadi llevaron el delirio a O Couto, que en dieciseisavos recibirá a Barça, Real Madrid, Atlético o Athletic.

La visita a Lebrija resultó un tormento para el Villarreal, a quien no parecen haber escarmentado sus dos últimos tropiezos en el torneo, frente a Pontevedra y Unionistas. Ni siquiera gol de cabeza de Ayoze Pérez en el minuto 103, tras un saque de esquina botado por Dani Parejo, tranquilizó a los visitantes. Poco después, Pana estrelló contra la madera un formidable derechazo y Jesús García aprovechó el rechace para enviar el partido a la tanda de penaltis. Sólo una parada de Arnau Tenas en el tercer turno dio el pase al grupo de Marcelino.

'Hat trick' de Riquelme

Más de tres décadas después, el Torrent, un club con 103 años de historia, recibía a un Primera. La mala noticia para fue que las obras en el Municipal de Sant Gregori, escenario de sus partidos en Segunda RFEF, trasladaron el duelo al Ciutat de Valencia.

Aunque formó un once con Adrián, Valentín y Antony, Manuel Pellegrini dio descanso a sus mejores efectivos, dando paso en ataque a Cedric Bakambu y Chimy Ávila, que no cumplieron las expectativas. Traspasada la media hora, el argentino pudo ver la roja directa con una fea entrada sobre Miguelón. Quien sí aprovechó la oportunidad fue Rodrigo Riquelme, autor de tres goles, el primero de preciosa factura, con un toque sutil, casi sin ángulo, por encima del portero. Ese hat trick fue redondeado en el añadido por Ángel Ortiz para el 1-4 del Betis.

La Real, gris en Reus

Sobre un césped artificial en malas condiciones, el Reus impuso su fútbol durante 45 minutos, cediendo una sola ocasión antes del descanso. Sergio Francisco confió la titularidad a dos chicos del Sanse, el central Luken Beitia y el delantero Gorka Carrera. Sin embargo, el escaso entusiasmo de sus futbolistas le obligó a un triple cambio tras el descanso.

La entrada de Ander Barrenetxea y Umar Sadiq se hizo sentir en apenas tres minutos, ya que el primero sirvió un centro cabeceado por el nigeriano para que Mikel Goti enviase finalmente a la red. Los visitantes sólo pudieron respirar en el tiempo añadido, cuando Sadiq sentenció desde el punto de penalti (0-2).

Gorrotxategi decide el derbi vasco con un gol en el añadido

Gorrotxategi decide el derbi vasco con un gol en el añadido

Actualizado Sábado, 1 noviembre 2025 - 22:02

Un tanto en el tiempo añadido, un disparo a bocajarro, con el alma, de Jon Gorrotxategi, premió a la Real Sociedad en el derbi vasco ante el Athletic, que mantuvo el tipo hasta el último tramo y cayó víctima del empuje blanquiazul. Los tres puntos suponen un balón de oxígeno para Sergio Francisco, técnico local, mientras Los Leones enlazan su cuarta jornada sin victoria lejos de San Mamés. [Narración y estadísticas (3-2)]

El Athletic tuvo más posesión durante el arranque, pero tampoco era superior a una Real que no había empezado bien. Eso sí, los guipuzcoanos crecían poco a poco y Mikel Oyarzabal pudo anotar con un disparo seco que se marchó ligeramente desviado.

En el minuto 30, la Real reclamó penalti por una mano de Andoni Gorosabel, pero ni Munuera Montero ni la sala VOR indicaron nada. La primera de los rojiblancos llegó en el minuto 35 con un testarazo de Gorka Guruzeta que se marchó arriba, y en esa misma jugada, Ander Barrenetxea cayó lesionado en el muslo derecho.

Asistencia del lesionado

El canterano pudo continuar solo una jugada más, y puso el centro en el gol de Brais Méndez. Los vizcaínos reaccionaron bien, y en el minuto 42 Guruzeta igualó el marcador con un efectivo remate tras una buena acción de Andoni Gorosabel.

La primera de la segunda mitad fue para la Real, y Gonçalo Guedes la mandó al fondo de la red tras una gran acción individual. Los donostiarras se volvían a poner por delante nada más salir de los vestuarios para la explosión de felicidad de la grada.

Para tratar de remontar el partido, Valverde introdujo a Nico Williams, suplente inesperado, en detrimento de un gris Oihan Sancet. Los Leones empezaron a apretar, y el primer disparo peligroso fue de Iñigo Ruiz de Galarreta, por encima del larguero. Cuando mejor estaba el Athletic, Arsen Zakharyan, recién incorporado, puso el 3-1 a pase de Take Kubo, pero el nipón estaba adelantado y la acción quedó invalidada.

Siete minutos de añadido

A los tres minutos de lo que pudo ser el 3-1, Nico Williams remató arriba en una buena jugada trenzada por el Athletic. Robert Navarro, a un cuarto de hora del final, casi marcó en un centro que se fue envenenando y que no remató nadie.

En el minuto 79, el Athletic logró la igualada en una acción embarullada que Robert Navarro culminó para hacer el 2-2. El árbitro añadió siete minutos, y en el 92 Gorrotxategi, tras un rechace a la salida de un córner, puso el definitivo 3-2 para la locura de la afición local.