El Barça regala una victoria ante el Betis a Lewandowski en su despedida del Camp Nou

El Barça regala una victoria ante el Betis a Lewandowski en su despedida del Camp Nou

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Raphael Dias 'Raphinha', con un doblete, y Joao Cancelo, con otro gol, redondearon este domingo la fiesta de despedida de Robert Lewandowski en el Spotify Camp Nou, una victoria sobre el Betis (3-1) que selló el pleno de triunfos del Barça como local en la presente temporada de LaLiga EA Sports.

De este modo, el conjunto entrenado por Hansi Flick se convirtió en el primero que alcanza este logro desde que la competición cuenta con veinte equipos, pues el último en lograrlo fue el Real Madrid de la 'Quinta del Buitre' en el curso 195-86, cuando aún la disputaban 18 equipos.

Asimismo, el momento más emotivo de la noche se vivió en el minuto 83, cuando Lewandowski fue sustituido por Casadó y, con dificultades para contener las lágrimas, se retiró ovacionado, con el Spotify Camp Nou puesto en pie.

El polaco, que en agosto cumplirá 38 años y termina contrato este verano, se marchará tras cuatro temporadas en las que ha marcado 119 goles en 192 partidos -a falta de una jornada-, y ha contribuido a ganar tres Ligas, una Copa del Rey y tres Supercopas de España.

Con Lewandowski en el eje del ataque y ejerciendo de capitán, como no podía ser de otro modo en su gran día, Flick alineó un once muy titular y plagado de centrocampistas porlas bajas de Lamine Yamal, De Jong y Ferran. Más limitado estaba Pellegrini, sin seis futbolistas, y el chileno sorprendió al situar a Lo Celso punta ante la ausencia del colombiano 'Cucho' Hernández por sanción.

Aunque ambos equipos llegaban con los deberes hechos, campeón el Barça y clasificado para la 'Champions' el Betis, los azulgranas se hicieron con el control del balón desde el pitido inicial y pronto probaron a Álvaro Valles.

Raphinha, muy participativo en la banda derecha, lo intentó con un tiro centrado y Cancelo, que podría haber vivido su último partido en el Spotify Camp Nou como local porque termina su cesión en junio, se topó con los reflejos del arquero tras un eslalon en el lado opuesto.

El Betis sufría para cruzar la medular, aunque en una de sus pocas internadas Ez Abde marcó un gol que fue invalidado por fuera de juego en el inicio de la acción. Y el Barça, agresivo en la presión, ponía la directa a la mínima ocasión. Raphinha, tras una veloz combinación con Kounde, se plantó ante Álvaro Valles, que salvó el mano a mano.

Raphinha, tras anotar el primer tanto del partido.

Raphinha, tras anotar el primer tanto del partido.Joan Mateu ParraAP Photo/Joan Mateu Parra

Sin embargo, la insistencia del brasileño encontró premio en una falta directa ajustada al palo del portero y que sorprendió a Valles. El guardameta dio un paso en falso hacia el lado contrario y ya no pudo reaccionar para evitar el 1-0 (min.28).

El Betis se estiró tras el gol, espoleado por el descaro de Abde, que testó a Joan Garcia con un remate blando. Con todo, la ocasión más clara antes del intermedio fue azulgrana, una combinación de Raphinha, Lewandowski y Fermín que repelió Álvaro Valles.

Tras el receso, Pellegrini refrescó el ataque con Bakambu e Isco en el lugar de Lo Celso y Fidalgo, y Flick introdujo a Balde por Fermín. Justamente fue Isco quien, con un pase medido, encontró a Bellerín a la espalda de Balde. Evitó el empate Joan Garcia, rápido en la salida.

Mandaba tímidamente el Betis cuando Raphinha adivinó un mal pase de Bellerín en terreno verdiblanco y marcó el 2-0 con un chut pegado a la cepa del poste (min.62), pero los de Pellegrini replicaron de inmediato en un penalti por falta de Gavi sobre Isco, revisado por el VAR, que transformó el andaluz (2-1, min.69).

Aunque pudo empatar Antony en un disparo lejano que rozó el palo, Joao Cancelo firmó el 3-1 a renglón seguido con un chut desde fuera del área (min.75).

El polaco, sin premio

El último aliciente quedaba al partido era la posibilidad de que Lewandowski se despidiera con un gol, y a punto lo logró con un tiro desviado. Acto seguido, Flick le sustituyó por Casadó. Emocionado, el polaco recibió un abrazo colectivo de todos sus compañeros sobre el campo y se retiró ovacionado, con el estadio puesto en pie coreando su nombre.

Fue el último servicio de un delantero que siempre será recordado en el Spotify Camp Nou por haber contribuido con sus goles a devolver al Barcelona a la élite en uno de sus peores momentos.

El Madrid empata en La Cartuja ante el Betis y deja la Liga vista para sentencia

El Madrid empata en La Cartuja ante el Betis y deja la Liga vista para sentencia

La sentencia es definitiva. Ya sólo restan las cuentas del título para el Barça. Empiecen. Para el Madrid sólo quedaba retrasarla, llevarla con tensión hasta el clásico. Todo indica que ya no sucederá. Los azulgrana pueden, hoy, ampliar a 11 puntos su ventaja si ganan en Getafe. Es duro este anochecer de la Liga para un equipo que no se entiende sin la victoria, mientras sus jugadores miran ya al Mundial. El último, Mbappé, que se retiró por unas molestias. Ganar en La Cartuja, aunque fuera desde la portería de Lunin, ante un Betis entre la desilusión europea y la ilusión doméstica, entre la Semana Santa y la Feria, era ganar la honra, pero un empate no es honra ni victoria.

Carvajal volvió a empezar en el banco. Arbeloa dijo que no había nada personal en la decisión. No podía decir lo contrario. La realidad es que, si no hay nada personal para mantener al capitán en la suplencia, tampoco hay nada personal para devolverlo alguna vez al once. Es decir, ni pizca de cariño. Si Carvajal lo merece deben juzgarlo los socios.

Arbeloa ya sabe que no continuará, pero la impresión es que no está dispuesto a hacer concesiones. Tiene la coartada de que la Liga no está decidida matemáticamente. Veremos qué sucede cuando se produzca. Para otros jugadores la impresión es que ya hay cierta licencia. A las primeras molestias, al varadero y a pensar en el Mundial. Es lo que hizo Mbappé en la Cartuja. Si la Liga estuviera en un puño, quizás Militao y Güler tampoco habrían sido ya descartados para el resto de la temporada.

Además de Carvajal, tampoco estaba Camavinga entre los once. Ni Carreras. El francés no ha estado a su nivel y su futuro no sería de blanco si el Madrid decidiera, pero de este club no quiere irse nadie. Del Madrid ni de Madrid. Que se lo pregunten a Ceballos, fuera de la convocatoria en el día que el Madrid jugaba contra el equipo de sus orígenes. Ni un reproche por ello a Arbeloa. Todos para un jugador al que le ha faltado cuajo para responder a las expectativas que creó cuando apareció en el Villamarín y las categorías inferiores de la selección.

La ausencia de Carreras también señala la caída del rendimiento del lateral, de más a menos desde su llegada. Si Mendy no se lesionara tanto, habría sido titularísimo.

El gol de Vinicius

Con el trío de ases en el campo, Mbappé, Vinicius y Bellingham, lo fundamental del mensaje seguía en pie. El Madrid sólo respondió en el inicio, tenso y con ritmo, frente a un Betis algo deprimido, como su afición, pese a tener consolidada la quinta plaza. Lo del Braga en la Europa League fue muy duro, sobre todo en La Cartuja, y ha obligado a Pellegrini a tener que explicar cosas. El chileno ha hecho crecer a este Betis, pero hay caídas de las que cuesta levantarse. Cuando se acercaba al tesoro que el Sevilla, su gran rival, hizo suyo como un tirano, llegó la desilusión.

Con poco se adelantó el Madrid frente a un rival de mantequilla al comienzo. El disparo de Valverde no encontró unas manos como Dios manda y el rechace de Valles lo cazó Vinicius, al acecho en el área. Era la segunda aproximación de peligro tras una de Mbappé, habilitado con un envío de Trent marca de la casa. Lo repitió, aunque el francés voleó en fuera de juego. Pocos tienen en el fútbol el tiralíneas del inglés.

EFE

El regreso de Thiago Pitarch fue otra de las decisiones que sentaron bien al Madrid, junto a la alineación de Brahim, salvo por un error que pudo costarle al Madrid el empate. Lunin estuvo a nivel Courtois en la reacción. Repitió intervención poco después ante un remate de Antony. Pitarch ha sumado otros fallos, ante City o Bayern, algo que debe corregir. Tiene todo el tiempo por delante, si le dejan.

El empate de Bellerín

Pitarch y Brahim son jugadores de muy buen pie, pero, además, de un trabajo que el equipo necesita. Antony lo padeció, hasta el punto de pedirle perdón el canterano del Madrid. Valverde se benefició, al poder realizar más pases interiores de lo habitual. Cestero, Manuel Ángel, Diego Aguado y Javi Navarro ponían el color cantera al vestuario. El día después de Arbeloa, sin títulos, será una incógnita para ellos.

El Betis, que perdió a Bartra por lesión, se sacudió el tedio y acabó el primer tiempo con amenaza sobre la portería de Lunin, en su sitio. La crecida fue a más tras el descanso, con los cambios de Pellegrini, incluido Isco tras cinco meses ausente. El Madrid no era el mismo al sentirse apretado. El Cucho se sumó a las ocasiones de Antony o Fornals, pero ahí estaba el portero ucraniano hasta que Bellerín llegó para obtener el fruto que tanto había perseguido el Betis y dejar la Liga vista para sentencia.

El intenso legado de Pellegrini en el Betis, un club al que le ha cambiado la vida

El intenso legado de Pellegrini en el Betis, un club al que le ha cambiado la vida

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A Manuel Pellegrini (Santiago, Chile; 1953) te lo puedes encontrar algún sábado en una mesa esquinada en el Milonga's, un restaurante argentino en el barrio del rival, Nervión, desde el que casi puede verse el azulejo del Ramón Sánchez-Pizjuán. Vino de malbec, lomo bajo al punto de la casa y en el móvil, apoyado en el vaso de agua, algún partido de LaLiga. Firma servilletas, se hace fotos con los niños que se lo piden y se despide con timidez de los camareros. Es un hombre pausado, de voz baja y enfados hacia dentro.

"Es una herida profunda que tardará en cicatrizar. La menor preocupación es la parte mía. Mi preocupación es seguir ganando con el Betis. Tengo un año más firmado", dijo en la primera rueda de prensa tras la dolorosa eliminación frente al Sporting de Braga la semana pasada en la Europa League. La herida, al parecer, va a tener que suturarla otro.

"La primera forma de un fracaso es pensar en el futuro sin mirar al presente", declaró enigmáticamente el presidente Ángel Haro. Luego sentenció antes del partido en Girona: "Espero que ganemos, ya no vale otra cosa". El Betis ganó en Montilivi y lo hizo gracias al regreso de Isco. Si el centrocampista hubiera estado bien, si hubiera tenido continuidad, quizá el tramo final del equipo verdiblanco habría sido otro.

"No saco nada con tener una orquesta con los diez mejores guitarristas si no tengo un pianista", dijo Pellegrini cuando fue despedido del Real Madrid tras sumar 96 puntos y quedar segundo por detrás del Barcelona. Isco apenas ha jugado 50 minutos esta temporada y el fútbol de su equipo lo ha pagado. El juego del Betis se convirtió por momentos en una gimnasia previsible. Ahí aparece uno de los argumentos contra la continuidad de Pellegrini. Su fútbol ha perdido frescura, le ha faltado cintura en la zozobra y sus ideas no tenían la plantilla adecuada para sostenerse.

Llegó al Betis en el verano de 2020. Aterrizó en un club nervioso, con demasiadas mudanzas en el banquillo y poca personalidad en el rectángulo. Su primer trabajo fue ordenar el vestuario. El segundo, bajar la ansiedad en los despachos. El tercero, instalar una rutina competitiva en un equipo que vivía más pendiente de las sacudidas emocionales que de lo que ocurría sobre la hierba. Pellegrini, con su seriedad y su flema, le dio al Betis paciencia y regularidad.

Primer éxito

La Copa del Rey de 2022 avaló pronto el trabajo. Con una media de 60 puntos en Liga, el club enlazó cinco clasificaciones europeas consecutivas. Alcanzó en 2025 su primera final continental, la Conference perdida 1-4 contra el Chelsea. Se convirtió además en el entrenador con más victorias en la historia del Betis y en el técnico con más partidos dirigidos por la entidad en Primera y en Europa. Los datos bastan para medir su importancia en la historia reciente del club.

La eliminación en casa contra el Braga alimentó nuevas dudas y agrandó la sensación de desgaste. El equipo parece haber tocado techo con él y empieza el crespúsculo. Ya no sorprende, ya no muerde y no ha estado a la altura en los momentos decisivos. Ya nadie le concede demasiado valor a haber llegado a la cima. Pesa no haber sabido pinchar en ella la bandera.

La plantilla de esta temporada ha estado descompensada y el míster no ha sabido mover las piezas adecuadas para reparar los desconchones. Se ha percibido incluso una leve sombra de conformismo. El mediocentro volvió a ser un abismo. Deossa y Amrabat llegaron para reforzar un lugar capital en su sistema y no han logrado darle al equipo jerarquía ni una lectura limpia de los partidos. Pellegrini ha convivido con ese hueco durante demasiados meses y el equipo se le ha caído en los momentos más sensibles del curso.

Antony es lo que en Manchester ya se intuía, un talentoso intermitente. El club hizo un esfuerzo económico importante para quedárselo tras una cesión que dejó goles, asistencias y un impacto sentimental inmediato. Este curso ha seguido siendo un puntal ofensivo, pero le han faltado balones que alimentaran su ataque. Su tramo final está siendo irregular. Las molestias físicas y la pérdida de contundencia le han quitado influencia.

Antony, en un partido con el Betis.

Antony, en un partido con el Betis.EFE

Sorprende también la gestión de vestuario de Pellegrini. Nunca ha sido un entrenador invasivo, dicen desde dentro. Su autoridad es sobria y delegada. Su método descansa en la jerarquía natural de la plantilla. Él ordena lo táctico y entrega buena parte del pulso interno a los veteranos. Esa fórmula le dio paz al grupo durante mucho tiempo, pero en las fases de tormenta deja un equipo más entregado a sus inercias. En esa grieta aparecen algunas críticas de los futbolistas, porque la calma de Pellegrini se ha traducido en cierta distancia con sus propios jugadores. Ya no todos compran sus mensajes y algunos echan en falta más pasión desde la línea de cal.

De Pellegrini quedará la obra que deja. Ha hecho competir al Betis con una seriedad que el club no encontraba desde hacía mucho tiempo. Deja al equipo en un exilio extraño, en La Cartuja, mientras el Benito Villamarín se remodela y el club imagina un futuro que solidifique las buenas sensaciones que ha dejado el chileno en Heliópolis. El estadio provisional encaja casi como una metáfora de este momento deportivo. Buscando un tiempo nuevo sin haber cerrado del todo el anterior. Pellegrini deja algo valioso en medio de esa mudanza. Deja una medida de exigencia, una pausa por encima del arrebato y un aroma a fútbol clásico, pragmático y lacónico que casa muy bien con los colores verde y blanco.

Plácida clasificación del Betis a costa del Panathinaikos

Plácida clasificación del Betis a costa del Panathinaikos

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El Real Betis se ha clasificado este jueves para los cuartos de final de la Liga Europa gracias a su goleada (4-0) sobre el Panathinaikos, en un encuentro en el que Aitor Ruibal y el marroquí Sofyan Amrabat remontaron la eliminatoria en la primera parte y Cucho Hernández y Antony la liquidaron en la segunda.

Se trata de la primera vez, tras seis intentonas fallidas, que el Betis supera los octavos de final de la segunda competición europea y lo hace a costa del equipo entrenado por el español Rafa Benítez, que vio quebrada en La Cartuja una racha inédita en su historia de nueve partidos invicto en los torneos continentales.

La doble punta alineada por Pellegrini equilibró enseguida la eliminatoria, después de que Pau López desbaratase con el pie el primer acercamiento peligroso de Pellistri, gracias a un zambombazo tremendo de Cucho Hernández que repelió el larguero y remachó, a placer, un Ruibal muy atento a la continuidad de la acción.

El primer tiempo transcurrió con ambas escuadras más pendientes de conservar el emparejamiento igualado que de cobrar ventaja, si bien el Betis avisó con un disparo con rosca de Antony que rozó la escuadra y el delantero visitante, Tetteh, se mostraba amenazante con su trabajo entre los centrales.

Al borde del descanso, sin embargo, Amrabat puso en ventaja a los andaluces gracias a un disparo muy lejano entró por la escuadra y que culminaba una acción litigiosa, pues Abde la dio por concluida al recibir en claro fuera de juego que no decretó el asistente y el VAR consideró que el remate del marroquí pertenecía ya a una acción diferente.

El paseo del Betis

La segunda mitad fue un paseo para los béticos, que terminaron de decantar la eliminatoria con un tercer gol, al poco de reanudarse el encuentro, de bellísima factura, ya que lo hizo Cucho Hernández al culminar una jugada colectiva iniciada por un toque de cabeza de Fornals hacia Ruibal, quien asistió al primer toque al delantero colombiano.

El equipo local atacaba en oleadas ante la pasividad de un conjunto griego superado por el alto ritmo de circulación de pelota y lo velocidad de los dos extremos locales, que fabricaban el cuarto gol mediante una incursión supersónica de Abde por la izquierda, cuyo pase de la muerte convirtió Antony.

En los veinte minutos finales, ante el delirio de La Cartuja, el portero Alban Lafont se convirtió en el futbolista más destacado del Panathinaikos, ya que evitó con sus paradones ante Abde y Antony, que se plantaron solos ante él tras ganarle la espalda a sus defensores, disparasen el tanteo.

Debacle del Betis, aguanta el Celta y subidón del Rayo

Debacle del Betis, aguanta el Celta y subidón del Rayo

No fue la debacle inglesa en la Champions, pero la igualdad terminó por brindar suerte desigual a los españoles en este jueves europeo. En Europa League, el Betis se ahogó en Grecia (1-0), el Celta aguantó a duras penas al Olympique de Lyon de Endrick en Vigo (1-1). Sin embargo, el Rayo puso pie y medio en cuartos tras derrotar al Samsunsport turco en su feudo (1-3)

Quizás el conjunto de Pellegrini era uno de los equipos más temibles en esta Europa League. Pero el finalista de la Conference el curso pasado no termina de encontrar su juego en los últimos partidos y tampoco lo hizo en Grecia, donde cayó derrotado por el Panathinaikos de Rafa Benítez, pese a que jugó casi media hora con uno más.

Una primera parte pareja, pero con pocas ocasiones dio lugar a un segundo tiempo algo bronco y espeso, con retales de Cucho o Antony, pero sin verdadero peligro. Luego llegó la expulsión de Zaroury en el 66, y los sevillanos no supieron cómo meter mano a un equipo muy serio defensivamente.

Los griegos, apuntalados atrás, esperaban una contra que llegó a cinco minutos del final. Swiderski ganó la espalda a Valentín Gómez y, pese a que pudo rematar a la puerta de Pau López, Llorente le pisó la tibia con los tacos. Penalti y expulsión que terminó transformando Taborda y dando al traste este inicio de los octavos para los sevillanos.

Sin embargo, las cosas empezaron mejor en Vigo. Quizás la escuadra de Giráldez tuviera el enemigo más temible de los equipos españoles con un Endrick en racha. Los celestes se adelantaron en el marcador con un tanto de Rueda y rondaron más la portería de Greif en el primer tiempo.

No obstante, al inicio de la segunda mitad, una imprudencia de Borja Iglesias, con un codazo a Niakhaté, le valió la segunda amarilla y obligó al Celta a aguantar al equipo francés con uno menos. Radu se hizo gigante en varias ocasiones sacando manos inverosímiles hasta que falló en el tanto del empate de Endrick aún con seis minutos por jugarse. Finalmente, consiguió sobrevivir el Celta a las acometidas del brasileño.

Conference League

Al Rayo, por su parte, se le está poniendo cara de favorito al título en la Conference League. Los de Íñigo Pérez conquistaron Turquía de la mano de un Alemao muy zidanesco. Su segundo tanto fue un dechado de técnica y fuerza, ruleta incluida.

Además del doblete de Alemao, Álvaro García sigue agrandando su leyenda en Vallecas. El utrerano es el máximo goleador franjirrojo en Primera y quiere seguir engrosando sus cifras en Europa. El control y su tanto son exquisitos y propios de un futbolista de muchos kilates.

'Chamba', un ultraman en recuerdo a Miki Roqué: "Cuando le diagnosticaron el cáncer, yo quería ayudarle"

‘Chamba’, un ultraman en recuerdo a Miki Roqué: “Cuando le diagnosticaron el cáncer, yo quería ayudarle”

«Empecé en la ultrarresistencia a través del fútbol», advierte el triatleta Juan Bautista Castilla, 'Chamba', y de entrada no se entiende nada. ¿Qué tendrá que ver una cosa con la otra? 'Chamba' compite en la distancia Ultraman, es decir, en la mayor barbaridad imaginable: nada 10 kilómetros, recorre 421 en bicicleta y luego corre dos maratones seguidas, 84 kilómetros. Un esfuerzo tan increíble está muy lejos de la preparación clásica del futbolista y, a priori, no parece que exista ninguna relación. Pero en la historia de 'Chamba', la conexión entre las largas distancias y el fútbol es muy profunda.

«Cuando acabé mi carrera universitaria, entré como preparador físico de las categorías inferiores del Betis. Llegué al primer equipo, pero justo me pilló el descenso de 2009 y volví al filial. En una pretemporada llegó Miki Roqué, que había estado en el Barcelona y el Liverpool, y el entrenador me encargó que le ayudara en la adaptación. Tenía que ser el líder, pero era muy tímido y eso en Sevilla no encajaba mucho. Al final nos hicimos muy amigos. Y cuando le diagnosticaron un cáncer, yo quería ayudarle», arranca la narración 'Chamba', con un recuerdo todavía muy a flor de piel.

«No sabía cómo echarle una mano, pero hablando con él le dije que le demostraría que el ser humano es capaz de todo, que no tiene límites. Vi que un tío había hecho una prueba extrema de triatlón que se llama la Fuga de Alcatraz y me apunté. Tiene mucha fama porque es muy dura, porque en las aguas hay tiburones, porque hay que correr sobre la arena... Miki se reía, decía que no saldría vivo, que estaba loco. Pero le entretuve unas cuantas semanas con la preparación. Al final entré por delante de algunos profesionales y en meta sentí una alegría muy grande, el mayor orgasmo de mi vida. Y así empecé en la ultradistancia».

«me cambió la manera de vivir»

'Chamba', que ahora tiene 42 años, cuenta que venía de la natación y que en aquellos inicios lo que más le preocupaba era aprender a montar en bicicleta. Por las mañanas entrenaba a las jóvenes promesas verdiblancas y por las tardes se pegaba palizas de horas y más horas. Todo siempre en comunicación con Roqué, que le animaba en sus desafíos. Hasta que, en junio de 2012, el joven futbolista falleció a los 23 años.

«Lo recuerdo como si fuera ayer. Yo estaba en el Ironman de Niza, en Francia, y al cruzar la meta me llamó Olma, su madre, para decirme que Miki no aguantaba más y que acababa de fallecer. Ahí se me nubló todo. Aquello me cambió la manera de vivir la vida», narra 'Chamba', que entonces dejó de trabajar en el fútbol y se centró en entrenar, entrenar y entrenar. Como terapia le esperaba el desafío más grande, su primer Ultraman, y todas las conquistas que vendrían después. En 2024, en el famoso Ultraman de Hawái, se proclamó campeón del mundo de la distancia extrema en una prueba que completó en 25 horas y seis minutos.

¿No le duelen las piernas?
Mucho. El Ultraman te descubre todos tus límites: mueres y resucitas varias veces. Es una prueba en la que el dolor empieza muy pronto, cuando llevas tres horas nadando y ya no sientes los hombros. Pero tienes que aprender a convivir con él. En eso siempre me acuerdo mucho de Miki, porque yo no sabía lo que era una quimioterapia hasta que lo viví con él. Eso sí que es dolor.

'Chamba' asegura que en los últimos tiempos ha aprendido a equilibrar su vida personal, su vida laboral -da clases en las universidades de Sevilla y Huelva- y su vida deportiva, aunque reconoce que para hacer lo que hace no hay más remedio que sudar durante «más de 30 horas a la semana».

«Aprovecho todo el tiempo que tengo. Si tengo un hueco entre clase y clase, por ejemplo, me pongo a correr alrededor de la facultad. Mis alumnos al principio se extrañaban, pero ahora ya no. No salgo a tomarme una cerveza, no pierdo el tiempo. O estoy con mi familia, o en el trabajo, o entrenando», cuenta 'Chamba', que deja un mensaje final: «Espero que a mis hijos y a la gente que me rodea les quede el ejemplo de la constancia, el trabajo, el esfuerzo y, sobre todo, la pasión. Son los valores más bonitos que hay en la vida. Tenemos que superar las adversidades que se nos presentan y continuar adelante».

El Betis rompe la racha invicta del Metropolitano y mete en problemas a Simeone

El Betis rompe la racha invicta del Metropolitano y mete en problemas a Simeone

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Una genialidad de Antony y, también, la vuelta a sus peores pesadillas en lo ofensivo condenaron al Atlético ante el Betis en el Metropolitano, escenario de la primera derrota liguera de su equipo. Los verdiblancos, así, se cobraron una revancha muy en caliente por una eliminación en la Copa en la que los rojiblancos, con cinco tantos a domicilio, parecían haber encontrado la mejor manera de castigar la portería contraria. Una efectividad que, visto lo visto sobre el terreno de juego, corre peligro de convertirse en un oasis en medio del desierto. [Narración y estadísticas (0-1)]

Sin goles, no hay victorias. Pelear por la Liga, ahora mismo, parece imposible. En la Copa, mientras, el Barça es una amenaza clara y fehaciente. Y, si no mejoran claramente las cosas, incluso el Brujas puede permitirse soñar con dar la campanada en Europa. Esas son las sensaciones que dejan ahora mismo este tropiezo en casa. Aunque, en el fútbol, las cosas pueden cambiar de forma tan espectacular como inesperada de un día para otro. A eso, sin duda, sí pueden agarrarse los colchoneros.

Los primeros compases fueron un intercambio de golpes en toda regla. Avisó primero Lookman, con un disparo que no encontró el camino de la portería del Álvaro Valles. Más serias, en cambio, serían las advertencias iniciales de los béticos. Ambas, con Bakambu como protagonista. En los dos casos, Jan Oblak se empleó a fondo para evitar que el balón acabara en el fondo de su portería. Sendos avisos a los que les seguirían dos remates de un Julián Álvarez que, junto con Sorloth, lidera la tabla de goleadores rojiblancos en la Liga, pero cuya capacidad anotadora es un poco como el Guadiana, que aparece y desaparece cuando menos te lo esperas, y de un Giménez que buscó la sorpresa ante los que el portero visitante mostró una solvencia fuera de toda duda.

más ganas que puntería

En el otro extremo del campo, mientras, Oblak no pudo en última instancia impedir que un sorprendente disparo de Antony desde la frontal acabara por convertirse en el 0-1. Aún no se habían cumplido los primeros 30 minutos y a los de Simeone les tocaba remar a contracorriente. Tras el tanto, cómo no, se esforzaron por volver a poner las tablas. Con más ganas que puntería, todo sea dicho. El Betis, por su parte, confortado por la ventaja, tendría también alguna que otra opción para echar algo de sal a la herida. Sin éxito, en este caso. Quien sí encontraría el camino de la portería contraria al filo del final reglamentario del primer tiempo sería Lookman.

Su gol de cabeza, servido desde la derecha por Marcos Llorente, acabaría siendo invalidado por fuera de juego. Visto el panorama, el técnico del Atlético movió el banquillo para dar entrada a Le Normand por Ruggeri, Baena por Almada y Sorloth por Julián Álvarez, en busca de aumentar la vigilancia sobre Antony y darle una vuelta a sus opciones en ataque. Y, de hecho, logró muy pronto amenazar a su rival, con un desplazamiento de balón de Koke al que Giuliano trató como pudo de darle una vida extra, pero que no inquietó al meta rival.

Por eso, quizás, El Cholo no tardó tampoco demasiado en darle entrada al tercero en discordia en cuanto a estadísticas anotadoras de los rojiblancos en la Liga: un Antoine Griezmann que, aunque veterano, parece tener todavía bastante que decir, aunque sea partiendo de inicio desde el banquillo. Con el noruego y el francés, el Atlético buscó estirar un poco más sus líneas para igualar lo antes posible. Encomendados, en muchas ocasiones, a la fe inquebrantable de Giuliano Simeone en tareas ofensivas.

Lookman, ante Ruibal, el domingo en el Metropolitano.

Lookman, ante Ruibal, el domingo en el Metropolitano.AFP

La portería del Betis, a pesar de todo, parecía una y otra vez inaccesible. Hasta que Llorente, en su intento de estorbar a Griezmann cuando el rojiblanco buscaba el remate a un medido centro de Giuliano, sí envió el balón al fondo de su propia portería. Pero el tanto, tras unos instantes de suspense, acabaría siendo invalidado a instancias del VAR por fuera de juego.

Los de Pellegrini, vistas las circunstancias, acabaron apostando más por defenderse que por buscar la sentencia, con un ejercicio de orden y paciencia. En el añadido Riquelme dispuso de una fantástica ocasión para el 0-2, con un intento de vaselina neutralizada por Oblak. Muchos habían abandonado ya sus asientos en el Metropolitano, molestos con la imagen de su equipo. Los problemas se amontonan para el conjunto de Simeone, que sólo sacó dos victorias en sus últimos seis partidos.

Lookman comanda una goleada de locura para llevar al Atlético a semifinales

Lookman comanda una goleada de locura para llevar al Atlético a semifinales

Irreverente, descarado, vertical, preciso y letal. Podrían ser adjetivos que describan al Atlético de Madrid que despedazó sin piedad al Betis en apenas 20 minutos para plantarse en las semifinales de la Copa del Rey. Pero también son calificativos que describen a su último fichaje, el nigeriano Ademola Lookman. Ni por un segundo pareció que en La Cartuja debutara con la camiseta rojiblanca. Fue una pesadilla por la orilla izquierda, una avispa que clavaba su aguijón en una defensa bética incapaz de controlarle. Y lo hizo gracias a padrinos como Baena y Barrios, que se encargaron de que no le faltaran balones con los que quebrar a Aitor Ruibal, Bartra y Diego Llorente. El Betis no encontró cómo frenar un vendaval que en el descanso ya los había eliminado.

Por fin Simeone vio un partido redondo y eso que tuvo que recomponerse ante la baja de Sorloth y la imprevista indisposición de Julián Álvarez. Tuvo que echar mano de Griezmann, de Baena centrado en el ataque y acelerar la adaptación del atacante nigeriano que, por fin, le había traído Mateo Alemany. Abde, con una rosca buscando la escuadra de Musso, fue el primer y único aviso de los verdiblancos en el arranque de un duelo que ya no volvió a controlar. El Atlético pulsó el botón del vértigo y Baena no tardó en ejercer de crupier y repartir una asistencia que Griezmann, pese a su magia, no pudo cazar. Pero de ahí nació un saque de esquina que Hancko cabeceó en el primer palo para marcar el primer gol en el minuto 12. La bestia acababa de despertar. Otra vez Baena dejó a Lookman en un mano a mano con Adrián que el nigeriano cruzó en exceso. Entre los dos habían agitado al Atlético para calvario del Betis, que ni olía una pelota que siempre rondaba al rojiblanco debutante. Debió pensar en qué buen momento dejó el Atalanta, porque otra vez, entre Marcos Llorente y Hancko, le pusieron de cara a portería.

Trató de estirarse el Betis sin fortuna, porque Hancko le arrebató el remate a Chimy Ávila y Antony estrellaba su centro-chut en Musso. Ni siquiera Deossa, que cazó el rechazo, pudo ponerla entre los tres palos. No estaba el equipo de Pellegrini encontrando sensaciones en la primera media hora del partido. Y ya nunca lo haría.

La respuesta del Atlético fue más vértigo y más precisión. Como si fuera un rondo, entre Baena volvió a asociarse con Lookman y con Ruggeri para que pusiera un centro que al primer palo Giuliano convirtió en el segundo gol. Estaban cuajando el duelo más perfecto de los últimos años, y eso no lo cambió ni algún destello de Antony, porque su equipo estaba cortocircuitado. Era imposible maniatar a un rival que estaba disfrutando de su particular locura en la que Lookman estaba como pez en el agua y Griezmann recordando por qué es un mago. El nigeriano, con un perfil agitador que no tenía Simeone, se atrevió a salir del carril izquierdo, sentar a Bartra y a Llorente en el área y fusilar a Adrián para certificar que puede ser imparable y que le gusta tener socios como Giuliano, que no cazó otro de sus centros al filo del descanso por una talla de bota.

El rondo en que se convirtió la primera parte no desapareció en la segunda, por mucho que el Betis, por defender su honra, tratara de despertar. Pero es que no pudo a pesar de que el Atlético tuvo la mala noticia de la noche cuando Barrios sintió un latigazo en los isquios que le impidió salir caminando del campo. El impacto de perder, por un tiempo, a un jugador vital se lo sacudieron pronto los colchoneros. El cuarto gol lo ensayó primero Hancko, omnipresente en defensa y en ataque, y lo consiguió Griezmann para poner el broche a un partido perfecto. Se lo regaló Lookman, un puñal a la espalda de la zaga verdiblanca. A la carrera se fue de todos y se la cedió al francés para que cruzara a la escuadra del meta bético.

Cuando parecía que tocaba levantar el pie y jugar hasta que se agotaran los minutos mientras debutaban Rodrigo Mendoza o Vargas, eso no ocurrió. La voracidad atlética le llevó a completar la manita y una humillación que indignó a La Cartuja. Erró Griezmann ante Adrián tras una asistencia de Almada que el argentino recogió para poner el quinto en el marcador. El Atlético vuela en una Copa en la que se cruzará con Barcelona, Real Sociedad o Athletic.

Fornals rescata y catapulta al Betis ante un amenazante Valencia

Fornals rescata y catapulta al Betis ante un amenazante Valencia

El Betis se encontró, por primera vez esta temporada, con un Valencia amenazante y peleón que solo cometió dos graves errores en el partido, pero los pagó muy caros. Se tuvieron que arremangar los hombres de Pellegrini y supieron sostenerse mejor en los minutos finales de un duelo igualado en el que Pablo Fornals apareció en el minuto 88 para catapultarles a la quinta plaza, a la pelea por Europa. El Valencia, en cambio, se queda con el regusto amargo de un partido en el que mereció más y salió de vacío, mirando de nuevo hacia abajo porque la distancia con el descenso vuelve a ser escasa. [Narración y estadísticas: 2-1]

Si la pregunta en el vestuario del Valencia es qué más tienen que hacer para ganar partidos, la respuesta es clara: equivocarse menos. En el arranque del partido, hubo valencianistas que se frotaron los ojos viendo cómo su equipo mostraba una personalidad apenas vista esta temporada. Es cierto que la primera ocasión fue un centro tenso de Antony que se paseó sobre la frontal del área pequeña sin que lo acertara a embocar Abde en el segundo palo, con Foulquier de mero espectador. Le pillaron ese despiste al Valencia, pero poco más.

La razón es que, valiente, se volcó en jugar en campo del Betis y en generar ocasiones que amenazaran. Lo hizo Gayà con un centro que cabeceó Hugo Duro en pugna con Diego Llorente. Y lo hizo Danjuma colándose hasta la línea de fondo y retando a Ruibal hasta que el bético, en opinión de Sánchez Martínez, lo trabó con un penalti discutido por la grada. El Valencia tuvo la oportunidad de adelantarse, pero Pepelu no pudo engañar a Álvaro Vallés, que se estiró para repeler su disparo desde los 11 metros. No tiene fortuna el equipo de Corberán: de los cuatro penaltis lanzados, tres los ha fallado, dos Pepelu y uno más Danjuma.

El varapalo no apaciguó al Valencia, que siguió con su plan mientras el Betis estaba en su letargo y no tomaba el mando. Ugrinic, multiplicado en las labores de recuperación, armó un ataque buscando en la orilla izquierda a Danjuma y Gayà, que colgó un centro a la cabeza de de Hugo Duro que acabó en Lucas Beltrán. De espaldas en el área pequeña, el argentino se la cedió a Rioja en la frontal para, de un zurdazo, colocarla pegada al palo para marcar un gol que, por su sentimiento bético, no celebró. En esos 20 minutos, el Valencia tuvo en sus manos el partido. Sin embargo, la ventaja le duró poco.

Creció el Betis, Ruibal apareció en el área y Copete, tras despejar un balón con peligro, le pisó. No tardó Sánchez Martínez en ver penalti, sin que el VAR lo corrigiera. Al contrario que Pepelu, Chimy Ávila fusiló a Dimitrievski para poner el empate. Desde ese momento, los hombres de Pellegrini dieron un paso al frente y comenzaron a hilar jugadas. No amenazaban, pero era un Betis mucho más reconocible. Buscó hacer daño y fue en los últimos minutos antes del descanso cuando llegaron las ocasiones, y no solo béticas. Se complicó Abde buscando colocar, de primera, con el interior del pie y al palo largo un centro de Marc Roca, al igual que Lucas Beltrán intentando un remate de chilena.

Para la segunda mitad, Pellegrini, obligado a repartir esfuerzo ante la plaga de bajas y las tres competiciones en disputa, ya no se guardó más a Fornals, aunque el castellonense tardó en aparecer. El Valencia mantuvo la misma intensidad y, como si fuera un pinball, acumuló disparos a la portería de Vallés. De un centro de Danjuma, una pesadilla toda la tarde, nació un remate de Beltrán que salvó Bartra, como también atajó el rechazo que enganchó Rioja, que cazó Ugrinic para obligar a Vallés a volver a lucirse. No tumbaban la muralla verdiblanca, por más que habían encontrado el camino.

También el Betis empezaba a amenazar, con Abde, poco inspirado, y el Chimy Ávila, por eso el empate era un resultado difícil de sostener y los entrenadores buscaban más músculo y, de paso, repartir esfuerzos para la Copa. Al Betis le espera el Atlético y al Valencia, el Athletic. Corberán optó por cambiar la delantera, con Sadiq, y el centro del campo, sacando a Pepelu y Beltrán. Ni Santamaría ni Almeida, que desplazó a Danjuma al centro, cumplieron con su misión.

Se abrió de nuevo el duelo y, si bien la tuvo Ugrinic rematando un centro de Gayà desde la línea de fondo, también pudo marcar Abde si, tras dos recortes que sentaron a Cömert, no hubiera estrellado el disparo en el lateral del área. Ya ninguno encontraba continuidad, y quien primero se equivocara, perdería el punto. Habría hecho bien el Valencia con intentar contener al Betis y aguantar el resultado, pero quiso más sin protegerse. Se escapó Deossa por la banda perseguido sin intensidad por Santamaría, que no fue capaz de frenarle, y su asistencia al área la remató Fornals dos veces hasta marcar el 2-1 que impulsaba a su Betis.

El Betis doblega al Feyenoord comandado por Antony y certifica su plaza en el 'top 8'

El Betis doblega al Feyenoord comandado por Antony y certifica su plaza en el ‘top 8’

Actualizado

Goleador y asistente, Antony recuperó su versión más decisiva para liderar el paso adelante del Betis, dentro de los ocho primeros de la liguilla y directo a los octavos de final en la Europa League. El brasileño puso su firma al golazo del 1-0, en el minuto 17, y al el centro del 2-0, que peinó Abde Ezzalzouli para sentenciar a la media hora. [Narración y estadísticas (2-1)]

Tras esa rápida ventaja, el Betis quiso aplicar la ley del mínimo esfuerzo, sesteando en cuando tenía el balón y confiado en que la falta de puntería de Cyle Larin, que pifió un cabezazo franco en el arranque del segundo tiempo, iba a contagiarse al resto de sus compañeros.

Esta actitud especulativa terminó costándole el gol del descuento, anotado por Casper Tengstedt de espectacular media vuelta después de porfiar por el balón con Pau López, que había abandonado su portería para obstaculizar el avance del delantero, muy hábil para embocar su tiro parabólico.

"Me sacrifico por este club"

Aunque la lesión de Shaqueel van Persie, cuando su padre ya había agotado los cambios hizo que el Feyenoord jugase el cuarto de hora final en inferioridad numérica, el Betis no respiró tranquilo hasta el pitido final, ya que se empeñó en defender durante el último tramo demasiado cerca de su área.

El conjunto de Manuel Pellegrini cierra pues la liguilla en la cuarta posición y en su horizonte asoman ahora cuatro rivales: Panathinaikos, Fenerbahce, Viktoria Plzen y Nottingham Forest, dependiendo de quiénes superen los dieciseisavos.

"Estoy jugando con dolor desde el día del Getafe. Pero me sacrifico por este club. Juego con mucha molestia, paré una semana, pero con la camiseta del Betis hay sacrifico porque el club lo merece todo", confesó Antony en los micrófonos de Movistar Plus.

Vuelta en Balaídos

El Celta, mientras, se ganó un sitio entre los cabezas de serie en dieciseisavos. Lo hizo con su 1-1 en Belgrado contra el Estrella Roja. En su reestreno, Fer López marcó el 0-1 en los instantes finales, pero en la siguiente acción lo niveló el conjunto serbio. El equipo de Claudio Giráldez es decimosexto, por lo que disputará la vuelta en Balaídos, con dos posibles oponentes: Lille o PAOK Salónica.

Javi Rueda, ante Avdic, el jueves en Belgrado.

Javi Rueda, ante Avdic, el jueves en Belgrado.AFP

Sólo el Olympique de Lyon y el Aston Villa llegaban con plaza segura entre los ocho primeros y el billete a octavos en el bolsillo. Ambos ganaron al PAOK (4-2) y al Salzburgo (3-2), respectivamente, asentándose en las dos primeras plazas, que les permiten jugar la vuelta como local en todas las eliminatorias previas a la final.

El Oporto, dos veces campeón de Europa (1987, 2004) y líder destacado en la Primeira Liga, se clasificó quinto tras su victoria 3-1 ante el Glasgow Rangers, mientras que la Roma se quedó con el octavo y último puesto que otorgaba el pase tras un 1-1 a domicilio frente al Panathinaikos.