¿Quiénes son los socios de Sergio Ramos que han comprado el Sevilla? Millonarios argentinos y la conexión con el Manchester City

¿Quiénes son los socios de Sergio Ramos que han comprado el Sevilla? Millonarios argentinos y la conexión con el Manchester City

El Sevilla tiene nuevos dueños. El club ya no es propiedad de José María del Nido y las familias Carrión, Alés y Castro, accionistas históricos de la entidad, ahora pertenece a un grupo de inversión argentino y está comandado por una empresa hasta ahora desconocida con sede fiscal en Malta. La cara visible de la operación es Sergio Ramos, pero detrás hay un consorcio financiero de perfiles discretos. Por 450 millones de euros menos la deuda neta del club, cifrada en 85 millones, el ‘holding’ se ha hecho con el control del sexto mejor equipo en el ranking histórico de la Liga, el siete veces campeón de la Europa League, pero... ¿Quién lo forma realmente?

Según publicó ‘El Confidencial’, buena parte del dinero procede de la familia Werthein, una de las más ricas de Argentina, con negocios en múltiples sectores e incluso participación política en el Gobierno de Javier Milei -Gerard Werthein fue su ministro de Exteriores-. Con la intermediación de JB Capital Markets, la firma de Javier Botín, hermano de Ana Botín, los Werthein pujaron hace meses por la entidad y secundados por un fondo de inversión mexicano -del que se desconocen detalles- ahora la pondrán en manos de un compatriota, Martín Ink, y de su compañía, Five Eleven Capital.

El espejo del City Group

"Un ecosistema empresarial centrado en el fútbol", se autodefine en su web, aunque el "ecosistema" todavía está dando sus primeros pasos. Fundada hace apenas dos años, en enero de 2024, Five Eleven Capital es una empresa que busca controlar varios clubes de fútbol como hace el City Football Group que controla el Manchester City, el Girona, el New York City, el Melbourne y tantos otros. La idea es que los equipos operen de forma autónoma dentro del mismo sistema, con la misma estructura financiera, la misma metodología e incluso el mismo talento y así se beneficien los unos de los otros. Antes de abordar el Sevilla, el grupo en ciernes ya había adquirido temporalmente una participación en el Debrecen húngaro, había adquirido una parte del Esporte Clube Juventude brasileño y había participado en la venta del Espanyol por parte del empresario estadounidense Alan Pace. Con el club hispalense ahora asalta la élite, la ambición de su fundador, Ink.

Nacido en Argentina en 1974 y licenciado en Administración de Empresas por la Universidad Argentina de la Empresa (UADE), Ink fue directivo de varias empresas argentinas como la agrícola Goyaike o la asesoría Euro-Latin Capital hasta que se sumergió en el fútbol a través de proyectos. Primero creó una red social de aficionados llamada Hinch.as, luego impulsó el proyecto del museo Legends en Madrid junto a su compatriota Marcelo Ordás y finalmente, con todos los contactos, creó Five Eleven Capital.

A su lado en la cúpula de Five Eleven figura Andrés Tortarolo, cofundador y Chief Revenue Officer, también CEO de Vanquish Sportainment, agencia madrileña que gestiona los derechos de imagen de futbolistas como Enzo Fernández y Moisés Caicedo, ambos en el Chelsea, y luego está Marc Boixasa.

El colaborador de Guardiola

Marc Boixasa es el Chief Football Officer de Five Eleven Capital y el candidato para dirigir el área deportiva del Sevilla una vez consumada la venta, en sustitución de Antonio Cordón. Barcelonés, con experiencia precisamente en varios clubes del City Football Group, en el City fue uno de los principales colaboradores de Pep Guardiola como jefe de operaciones. De Manchester saltó al Burnley, donde conoció a su presidente Alan Pace, que más tarde se convertiría en dueño del Espanyol, pero casi es más importante lo que hizo antes. Boixasa ya trabajó en el Sevilla entre 2008 y 2009, en el departamento de marketing, como Football Executive, por lo que no entrará en el club como un extraño.

La conexión entre Five Eleven y el Sevilla tiene, además, otro punto de unión más bien curioso. Antonio Cordón formó parte del holding antes de recalar en Nervión en junio de 2025 y su llegada tendió un puente entre el fondo y el club que este martes desemboco en la compra de la entidad. Con Sergio Ramos por bandera y el dinero de una familia multimillonaria argentina, Martín Ink, el creador del mayor museo del fútbol, y Marc Boixasa, quien fuera colaborador de Guardiola, serán los arquitectos del nuevo Sevilla.

El Manchester City vence al Arsenal y pone la Premier patas arriba

El Manchester City vence al Arsenal y pone la Premier patas arriba

Poco a poco, como el agua erosionando una roca, el Manchester City de Pep Guardiola ha ido enjugando la ventaja del Arsenal hasta que, con la victoria de este domingo, esta ya depende que los citizens ganen o no su partido aplazado ante el Cristal Palace. Cherki y Haaland hicieron inane el esfuerzo de Haavertz por conseguir rédito para los gunners.

En la liga el Clásico es un partido inamovible. Un duelo que para el mundo futbolístico. Pero la igualdad de la Premier hace que el encuentro más importante de cada temporada vaya cambiando según la capacidad de los contendientes. No obstante, Arsenal y Manchester City llevan ya un tiempo, con permiso del Liverpool, ganándose ese privilegio de encender todos los focos.

Y si hay un jugador al que le gusten es Ryan Cherki. El francés ilumina los campos por los que pasa. Su gol ante el Arsenal, con el que abrió el marcador en el Etihad, no fue una carrera sino un baile. El centrocampista fue quitándose defensores gunners como quien esquiva conos hasta poner el balón en la cepa del poste de la portería que defendía David Raya.

Lo había merecido el City y lo había rondado Haaland. Un poste tras un rechace a una presión del noruego y un bloqueo a un despeje de Raya había puesto el miedo en el cuerpo de un conjunto gunner que veía que su ventaja se encogía ante su más inmediato perseguidor.

Pero el que verdaderamente se despistó fue el italiano Donnarumma que, con un control impropio, dejó como Haavertz llegara a taponar su despeje y se introdujera el balón en su propia portería. Esta casualidad fue, además, apenas unos minutos después del tanto citizen.

En la primera parte, el peligro del Arsenal venía del balón parado, su gran arma este curso, mientras que el City se aprovechaba de la fuerza y el músculo de Haaland y la habilidad del francoargelino. Sin embargo, fueron los skyblues al inicio de la segunda mitad los que casi se adelantan a la salida de un córner.

La segunda mitad estuvo marcada por un mayor dominio del City, no sólo por jugar en casa, sino porque si ganaba ya sí podría depender de sí mismo al tener un partido aplazado. El Arsenal defendía con intensidad, y salía rápido a la contra como en una en la que generó una doble ocasión de Haavertz y Martinelli, que permitió a Donnarumma rehacerse de su fallo en el primer tiempo. Poco después, el Arsenal devolvió el poste al City con un zambombazo de Eze.

Sin embargo, quien aprovechó un contraataque para ponerse de nuevo por delante fue el City. En tres pases llevaron el balón a Haaland y el noruego no perdonó. El ritmo del partido presagiaba goles y tres parecían, por lo pronto, insuficientes. Y el Arsenal dio la razón golpeando otro palo tras una falta lateral poco después.

Los de Guardiola intentaron dormir el duelo, conscientes de su ventaja y el Arsenal quiso seguir empujando pero las energías no eran las del inicio de partido, así que se puso a colgar balones hasta que en el descuento Donnarumma volvió a aparecer ante un cabezazo de Haavertz. Victoria del City y la Premier se pone al rojo vivo.

Un Liverpool en crisis se aferra a su decaído crédito en Anfield para remontar dos goles al PSG

Un Liverpool en crisis se aferra a su decaído crédito en Anfield para remontar dos goles al PSG

Pocas veces un 2-0 adverso puede merecer una interpretación esperanzadora. Arne Slot asumió que el Liverpool tuvo fortuna de salir con vida del Parque de los Príncipes. El PSG le sometió a un asedio poco rentabilizado en el marcador, que, no obstante, mantiene al vigente campeón de Europa como claro favorito para presentarse en las semifinales. "Tendremos que hacer algo muy especial. De otra manera, no habrá opción. Si jugamos como en París, estamos fuera", asumió este lunesr en conferencia de prensa Virgil van Dijk.

Goleado por el Manchester City en los cuartos de final de la Copa inglesa, tempranamente eliminado de la Copa de la Liga por el Crystal Palace y descabalgado de la lucha por la Premier, a 18 puntos del Arsenal, el Liverpool tiene esta noche la última oportunidad de hacer algo grande en un curso decepcionante.

Slot, que tras conquistar la Premier en primera temporada al frente del equipo ha visto cómo éste se le caía, esgrimió sus argumentos para levantar el marcador ante los de Luis Enrique, que ha tomado velocidad de crucero en el tramo crucial de la temporada. "En los 49 partidos que hemos jugado conmigo en el banquillo, 36 veces fuimos capaces de marcar dos o más goles. Cierto, no hemos jugador esos 49 partidos contra el PSG, pero los oponentes que tuvimos en la Liga de Campeones y en la Premier fueron muy fuertes".

Titubeante

Lo cierto es que Anfield, tradicionalmente bendecido por la mística, ha perdido este curso buena parte de su aura invulnerable. Son ya diez las derrotas sufridas por los reds en su propio estadio en la Premier League, donde el pasado sábado vencieron por 2-0 al modesto Fulham, con goles de Ngumoah y Salah. En Europa también asoma algún borrón, como el 1-4 sufrido ante el PSV Eindhoven en la fase regular.

En Salah se encarna la crisis del equipo al que ha liderado durante las últimas nueve temporadas. Suplente en el partido de ida, enfrentado con su entrenador a finales del pasado año, el delantero egipcio, de 33 años, afronta sus últimos meses en el club. Pero hay también problemas de otra naturaleza. La inversión de 450 millones de euros en fichajes no ha dado resultados.

Alexander Isak, por quien el Liverpool pagó 150 millones al Newcastle, sólo ha disputado 16 partidos, tras la grave lesión sufrida en diciembre. Volvió a una convocatoria para la ida en París. El francés Hugo Ekitike, contratado del PSG por 95 millones, ha sido la más rentable de las seis contrataciones y es el arma más solvente en ataque, con 17 goles, tres de ellos en el torneo continental.

Luis Enrique, cuyo equipo precisó los penaltis para eliminar al Liverpool en octavos de la pasada edición de la Liga de Campeones, se muestra en su papel y no quiere confianza alguna. "Necesitamos saber cómo manejar los momentos difíciles", dijo.

Francisco Trincao, del paso fugaz por el Barcelona a la explosión con el Sporting de Lisboa

Francisco Trincao, del paso fugaz por el Barcelona a la explosión con el Sporting de Lisboa

Instantes después de ser reconocido como el jugador más valioso de la noche en la que el Sporting de Portugal ganó 5-0 al Bodo Glimt en el estadio José Alvalade para disolver el 3-0 adverso del partido de ida, Francisco Trincao cedió tales honores a su compañero Maximiliano Araujo, el lateral zurdo que había marcado el cuarto tanto.

El equipo portugués alcanzaba los cuartos de final de la Liga de Campeones ante un rival que se había ganado el corazón de los aficionadosen las dos últimas temporadas, desde que alcanzó las semifinales de la pasada edición de la Liga Europa, antes de lucir en la primera fase del máximo torneo continental con triunfos como el también logrado en la primera fase del torneo ante el Manchester City.

Francisco Trincao lideró la revuelta del Sporting para someter al atrevido conjunto noruego y esta noche, ante el Arsenal, de nuevo como local, intentará compremeter las opciones de uno de los candidatos al título.

Sus dos formidables asistencias y la determinación con la que empujó a sus compañeros en busca de una tarea de cuidado le convirtieron en el protagonista de un partido que se fue hasta los 12O minutos. A sus 26 años, el que fuera jugador del Barcelona en el curso 2020/21, aún tierno y en una etapa convulsa del club azulgrana, luce como uno de los futbolistas interesantes en Europa gracias a la madurez adquirida y a un rendimiento también secundado por las estadísticas. Suma 11 goles y 17 asistencias en los 41 partidos que ha jugado esta temporada.

Ni Koeman ni Xavi

Nacido en Viana do Castelo, una pequeña localidad del norte de Portugal, jugó cinco temporadas en el Braga antes de que el Barcelona le contratase por 30 millones de euros. Tras un curso discreto, en el que ni Ronald Koeman ni después Xavi Hernández acabaron de contar con él, salió cedido al Wolverhampton y de allí al Sporting de Portugal, equipo que finalmente le fichó y con el que ha renovado su contrato hasta 2030.

La amplicación de su vínculo con el segundo clasificado de la Liga portuguesa no ha rebajado el volumen de su nombre en el mercado de la Premier. Zurdo de exquisito trato con el balón, Trincao suele jugar a banda cambiada y parte del centro del campo para moverse por la media punta. Aún sin un puesto fijo en una selección con alta competencia en esa zona del campo, sí será uno de los convocados por Roberto Martínez para el Mundial de Estados Unidos. Ha marcado tres goles en sus 17 partidos con Portugal.

Admirador de Michael Jordan y Nicolas Anelka,es un joven de carácter discreto, ajeno a cualquier manifestación de divismo. Desde ahí ha crecido hasta convertirse en uno de los mejores argumentos del conjunto entrenado por Rui Borges, que tiene en Luis Suárez, autor de 29 goles este curso, cinco de ellos en la Liga de Campeones, a su bota más feraz.

El Arsenal, favorito para estar en semifinales, no podrá descuidarse, menos aún después de caer eliminado ante el Southampton en los cuartos de final de la Copa Inglesa. Los de Mikel Arteta, líderes en la Premier, también perdieron recientemente, contra el Manchester City, la final de la Carabao Cup. Y sufrieron en octavos de la Champions ante el Bayer Leverkusen.

La carrera de Vinicius contra la camisa de cuadros de Guardiola: no había tanto que temer

La carrera de Vinicius contra la camisa de cuadros de Guardiola: no había tanto que temer

Vinicius nunca debe dejar de correr. Ni siquiera para tirar un penalti. Paradinhas absurdas como la de la ida, censurables en cualquier ser humano, en él son una marcianada contra natura que sólo conduce al desastre. Esa pausa infernal nos rondó a todos la cabeza en la semana. Volvió con la primera pifia de Valverde. Con el primer pase atrás de Doku. Con las primeras manos de Courtois. Con su propio trallazo al palo y el rebote en el culo de Donnaruma que no quiso ir para dentro. Se hizo carne cuando le enfocó la cámara recitando a saber qué antes de ejecutar. Fue un alivio enorme la carrera directa hacia el balón, sin esa especie de anuncio de Youtube que es la maldita paradinha cuando se cuela en el ritual. Gol y todo parecía ya muerto y enterrado. Pudieron ser unos cuantos después. El propio Vinicius parecía empeñado en no querer marcarlos por si un exceso en la celebración le dejaba sin jugar la siguiente eliminatoria contra el Bayern.

Con diez el Manchester City, y 0-4 abajo, la imagen de Guardiola embutido en una sobrecamisa de cuadros ridiculizaba nuestro propio miedo anterior. Grave error. Don Fútbol se encargó de recordarnos que por ahí seguía Doku y sobre todo seguía Trent, que regaló un duelo, un córner y el gol del empate. El oasis del descanso se rompió de golpe con la imagen macabra de Courtois lesionado y Mbappé calentando. Parecía que el equipo quería rendir homenaje al acojone general de la afición e intoxicar de emoción la eliminatoria. Lo contrario que Guardiola, que quitó a Haaland con mucha prisa. A él y a otros les secó a paradones Lunin, acostumbrado a demostrar en el silencioso Etihad que es un gran portero.

Durante 20 minutos la emoción radicó ya en ver qué tal estaba Kylian, que no pareció cojitranco y echó buenas carreras. El balón de oro Rodri vio desde el banquillo como el balón de plata Vinicius marcaba su gol 34 en la Champions League. Guardiola, que sabe que el Madrid no gana una Champions sin drama mediante, supo estarse quietecito. A ver los alemanes.

La gran venganza de Vinicius ante el Etihad y el City por el “deja de llorar tanto” del Balón de Oro: “Siempre hay otra oportunidad”

Actualizado

Vinicius Júnior se la tenía guardada al Etihad Stadium. "Stop Crying your heart out (Deja de llorar tanto)" rezaba la pancarta gigante que ocupó uno de los fondos del estadio del Manchester City en la eliminatoria de año pasado. Con ese lema y una foto de Rodri besando el Balón de Oro, la grada británica le recordaba al brasileño lo sucedido en la entrega del premio, ausente el delantero y la expedición del Madrid en París al no recibir el galardón. Así que este martes, cuando Vinicius anotó el penalti que sentenció el cruce a favor del conjunto blanco, tenía claro el gesto que iba a hacer: mandó callar a la afición llevándose el dedo índice a la boca y después se acercó los puños a los ojos haciendo una mueca de lloro, refiriéndose a la pancarta del curso pasado.

Fue el gol que lo decidió todo y que llegó tras el asedio inicial del City, con hasta tres paradas, a cada cual más increíble, de Thibaut Courtois, el otro protagonista del duelo. El belga realizó cuatro vuelos increíbles en la primera parte antes de irse lesionado en el descanso por una sobrecarga en el abductor derecho. Cherki, Rodri y Haaland se encontraron con él, desesperados, unos minutos antes de la revisión que cambió la noche.

La sala VAR del Etihad estuvo cinco minutos analizando la jugada que provocó el penalti y la expulsión de Bernardo Silva. Primero un posible fuera de juego de Vinicius en el inicio de la acción y después el codo del portugués, abierto para evitar el tanto del brasileño en el rechace. Turpin esperó sobre el césped y después acudió a la pantalla en la banda, mientras recibía cientos de improperios de la grada local. El resultado, calamitoso para el City: penalti y roja.

Vinicius, lejos de esconderse tras la pena máxima fallada en la ida, volvió a asumir la responsabilidad. Al principio Güler cogió el balón, pero después se lo cedió al brasileño, que repitió lado y evitó hacer el salto innecesario con el que erró hace una semana. Fue su venganza por la pancarta, lo que unido a su gol en el descuento le hacen sumar nueve en 15 partidos desde la llegada de Arbeloa. Antes, en 33 bajo las órdenes de Xabi Alonso, había marcado siete. Un dato que explica el giro que ha sufrido Vinicius desde el cambio de entrenador. El delantero lleva ya 34 goles en la Copa de Europa, a solo uno de Puskas. Palabras mayores. "Siempre hay otra oportunidad y aquí está hemos ganado y vamos a cuartos, con la afición y nuestro cuerpo técnico que hace todo por nosotros", dijo sobre el gesto.

En el intermedio, al que se llegó con tensión entre Donnarumma y Rüdiger, Courtois se quedó en los vestuarios. El belga se fue al túnel hablando con Luis Llopis y de inmediato Lunin salió a calentar. En una de sus estiradas, el belga se hizo daño. Le tocó el turno al ucraniano, héroe hace dos años en los penaltis de los cuartos de final.

En el minuto 68, Mbappé volvió a jugar tras cinco partidos ausente, casi un mes, y fue parte del 4-1 del Madrid al City en las eliminatorias disputadas entre ellos en los últimos cinco años. El clásico del fútbol moderno es blanco.

Queremos once 'thiagitos' y once 'federicos'

Queremos once ‘thiagitos’ y once ‘federicos’

En el primer minuto de partido Thiago Pitarch había robado un balón, le había caído un rebote, había hecho una apertura a banda de exterior y encendido al Santiago Bernabéu con una conducción hacia atrás. Ya no podía pensar en otro eslogan: queremos once thiagitos. Corajudos, raulistas y populistas en el esfuerzo, de cabeza erguida y orgullo primario. Cuando el estadio iba a recordar al original ito, Juan Gómez, Doku pilotaba su monoplaza contra el muro de la fe blanca. Daban ganas de no mirar, o mirar por una rendija entre los dedos, cada encontronazo de ese extremo diabólico con Trent. El propio Trent se perfilaba de espaldas, como para no ver tampoco él. En una de esas le pudo hacer penalti Thiago, en otra salvó el milagro Valverde. Después obró otros tres. Y Courtois salvó que un error camavinguico del canterano no fuera gol del City. Lo perdonamos todo: mientras llegan los once thiagitos, tenemos once federicos.

El capitán, cuestionado tanto en el inicio de temporada, fue ayer las noches europeas del Madrid, los 90 minuti y todo el refranero junto. Arbeloa planteó un equipo sin delantero, desnortó a la UEFA, que en el grafiquito del partido colocó de nueve a Arda Güler. Ese espacio en realidad no lo ocupó nadie, nunca, Gonzalo no jugó un minuto. Y en ese camaleón blanco, que el gol llegara mediante asistencia del portero era consecuencia casi lógica. A ella escapa la posterior definición con la izquierda en el segundo y el truco de magia en el tercero. Pero son ya momentos para la historia del club que justifican su brazalete.

Valverde metió al Madrid en un estado de autoconfianza imparable y ahí lo asentó Mendy, nuestro policía de Los Ángeles. Amado Ferland: no te vayas nunca mientras puedas regalarnos estos 45 minutos cada 12 meses. La entrada de Fran García fue un temblor colectivo, se había roto el muro, pero también él estuvo vallejiano cuando el penalti fallado de Vinicius condenó a aguantar. El estadio, obediente, no se acordó de Guardiola, que en general no hizo nada para que nadie reparase en él. Llegó con aroma sobrado y se fue con un revolcón de Arbeloa. El fútbol. Pero queda mucha eliminatoria: cabeza, cabeza.

Valverde sueña despierto y abre en canal al Manchester City con tres goles de videoteca

Valverde sueña despierto y abre en canal al Manchester City con tres goles de videoteca

Fede Valverde despierta por la mañana. Ha tenido un sueño. Es el sueño de un niño que marca tres goles en el Bernabéu en la Copa de Europa, la Champions, pero no unos goles cualquiera. No. Unos goles de los que se sueñan, con los autopases de Cruyff, los controles en carrera de Maradona o el sombrerito del adolescente Pelé en la final del Mundial de Suecia. Esas cosas no pasan. Se sueñan. [Narración y estadísticas, 3-0]

Valverde despierta y mira el móvil. Pone la radio. No puede ser. Lee su sueño, lo escucha, incluso mejor de lo que es capaz de recordarlo. Un hat-trick con el que el Madrid vence al Manchester City de Pep Guardiola, nada menos, al anticristo del Bernabéu.

El relato que escucha está cargado de adjetivos en los que jamás piensa, sólo corre, como un antílope en el Serengueti, para dejar que piense su cuerpo, que decida el instinto de un futbolista difícil de clasificar. Quizás eso explique que se sintiera extraño en la clasificación pretendida por Xabi Alonso y, en cambio, explote en este caos que tan bien le sienta al Madrid. El caos, en realidad, es un orden distinto que te permite estar en todas partes, y eso es lo que hace el uruguayo, en defensa y en ataque, en el área propia como en la contraria. No es un desconocido para el gol, en absoluto, pero eran goles distintos, explosiones de su propio físico. Estos goles son otra cosa. Se sueñan.

Convertirlos en reales no depende únicamente de la determinación y el deseo. Necesitan de una atmósfera, de una fuerza telúrica. Sólo la combinación de ambas puede convertir en una noche a un gran jugador en la sombra chinesca de los mejores de la historia. El control y el autopase a Donnarumma en el primer tanto y el sombrero sobre el defensor en el tercero son propios de lo mejor que se puede encontrar en las videotecas, en blanco y negro o tecnicolor. A esos añadió Valverde el disparo del segundo, certero pero más propio de su condición humana. Por algo, el destino le escogió también a él para esa suerte.

Es cierto que hubo errores del rival, de O'Reilly y el propio Donnarumma, malas mediciones en el primer gol, y que un rebote lo habilitó en la acción del segundo. Nada de eso, sin embargo, resta mérito y mística a lo hecho por el uruguayo.

Valverde logra el primer gol.

Valverde logra el primer gol.OSCAR DEL POZOAFP

Los goles llegaron pronto, dos antes de la media hora y los tres antes del descanso, para rearmar moralmente a un Madrid ajado por las bajas, con Mbappé como un turista histérico en la grada vip después de su polémica estancia en París para recuperarse de una lesión. Guardiola olió el rastro de la sangre y salió con todas sus baterías. Incluso demasiadas. Se empachó. La sobrepoblación de delanteros apartó al técnico y a su equipo de su estado preferido, de las largas posesiones de su centro del campo. Rodri no parecía el Rodri renacido, sino un guardia urbano en la rotonda de Cibeles de madrugada. Cuando el técnico quiso corregirlo, con la entrada de Reinjders, ya iba tres abajo, ya jugaba sobre el desfiladero.

Guardiola buscó el talón de Aquiles del Madrid, la espalda de Trent, con insistencia. Lo hizo con Doku, un diablo. Las acometidas provocaron vértigo en el Bernabéu, miedo por lo que se venía, pero entonces Courtois tomó una decisión a contraestilo. Lanzó un balón larguísimo para la carrera de Valverde. Todo lo demás pasó en sus sueños.

Guardiola observa a Arbeloa.

Guardiola observa a Arbeloa.THOMAS COEXAFP

En el Bernabéu eran tan reales que acabaron por cambiar la realidad. El gol activó todavía más a un Madrid que había arrancado intenso, aunque no dominante. A partir de ahí, se comió el partido, con ayudas incesantes para auxiliar a Trent, fueran del propio Valverde o de un Thiago Pitarch estajanovista, de un lado a otro, imparable. El esfuerzo y despliegue físico del jugador de la cantera justifica la elección de Arbeloa como titular por delante de Camavinga, que salió en la segunda mitad. Uno llega con el compromiso que el Madrid, hoy, necesita. Hoy y siempre. El otro está detenido. El único error de Thiago Pitarch encontró la pierna salvadora de Courtois, el ángel de la guarda en el portal el Madrid.

Los goles continuaron para inflamar el alma blanca, con un tercero preciosista, en el que Brahim hizo un primer sombrero para que Valverde realizara el segundo y el remate definitivo. El malagueño fue un recuperado para la causa, después de llegar algo deprimido de la Copa de África. En la plaga bíblica que sufre el Madrid, su regreso es como el agua.

Tampoco para el City lo que pasaba era real. Era una pesadilla, con un ataque estéril, Haaland aislado, como un farero en un islote, y Guardiola con las manos en la cabeza. Le espera el rincón de pensar. Vinicius, en el punto de penalti, falló la estocada, aunque con este Madrid y este City quizás no sea necesario llevar el estoque a Manchester.

Guardiola y el "que mee con la suya" a Xabi Alonso: "Las recomendaciones se las hago a la gente con la que tengo buena relación, con Arbeloa no la tengo"

Guardiola y el “que mee con la suya” a Xabi Alonso: “Las recomendaciones se las hago a la gente con la que tengo buena relación, con Arbeloa no la tengo”

Pep Guardiola volvió este martes al Santiago Bernabéu. Su 14ª visita entre el Barcelona, el Bayern y el Manchester City y la quinta temporada en la que viaja a Chamartín de forma consecutiva. Son demasiados partidos y eliminatorias como para no conocer el contexto del conjunto blanco, y quizás por eso ha evitado verse como favorito, al menos en público, en la eliminatoria. "No seré yo el que menosprecie al Real Madrid", dijo. "Ya lo veremos el próximo martes", insistió.

Sobre el cambio de técnico en la casa blanca, el catalán observa "cosas parecidas" entre los equipos de Xabi Alonso y Arbeloa. "Cada entrenador tiene lo suyo. Tienen bajas, pero el Madrid siempre es el Madrid, solo hay matices. Por muchas teorías, esto depende de los jugadores".

El entrenador del City repitió el mensaje de centrarse en ellos mismos y no en el Madrid. "Si no eres tú mismo, no consigues nada. Yo no me puedo agarrar a cómo está el Madrid, no le veo cada día. No sé la realidad. Me agarro a lo que somos nosotros en los últimos partidos. No me queda otra".

Por la mañana, Arbeloa había declarado que esperaba "alguna sorpresa" de Guardiola en la alineación del partido, algo que el catalán rechazó. "Muchas sorpresas (risas)... Es la primera vez contra Álvaro, no lo sé. Pero nos conocemos bien. Nos conoce, hay ajustes que debemos hacer por su calidad. Pero no habrá sorpresas", aseguró.

Cuestionado por su recomendación a Alonso en la última visita al Bernabéu, en la que le aconsejó "que mee con la suya", Guardiola rechazó lanzar algún consejo a Arbeloa. "Las recomendaciones se las hago a gente con la viví. Con Álvaro no he coincidido nunca. Sólo lo hago a la gente que coincidí y con él no lo he hecho nunca. A Xabi sí, porque coincidimos en Múnich y tenemos una buena relación, pero con Álvaro no la tengo", reflexionó.

Guardiola bromeó al ser preguntado por el viaje de Kylian Mbappé a París para buscar una segunda opinión sobre sus molestias en la rodilla, y dejó un mensaje más propio de la prensa rosa que la deportiva. "¿De verdad es tan importante lo que opine yo sobre el viaje de Mbappé? Además, según las informaciones no fue solo a París...", dijo, riéndose y refiriéndose a las fotografías del francés con la actriz española Ester Expósito. "En nuestro club también suceden esos viajes", añadió.

"¿Con quién vamos, papá?" y la aberración de apoyar a todos los equipos españoles

“¿Con quién vamos, papá?” y la aberración de apoyar a todos los equipos españoles

"Papá, ¿con quién vamos?", me pregunta mi hijo cada vez que se sienta a mi lado a ver deporte. Cualquiera. Fútbol, baloncesto, NFL... Si no juega el Atleti, esa es la única cuestión que importa. No afloja si le respondo que me da lo mismo, que no estoy prestando atención o que la única y enfermiza razón por la que me estoy tragando un Levante-Girona en la siesta de un sábado es porque tengo en la Fantasy a un central cuya existencia desconocía hasta que lo fiché y por eso he insultado a la pantalla cuando un delantero al que tampoco pongo cara ha marcado gol. Adiós a los puntos de la portería a cero. No me juzguen. Pero a Javi todo eso le da igual e insiste: «Vale, pero si tienes que elegir, ¿con quién vamos?».

Recuerdo ser igual a los nueve años, esa necesidad de implicarme en cualquier competición de cualquier deporte, de ser durante hora y media más del Elgorriaga Bidasoa que un vecino de Irún, de celebrar que Cayetano Cornet bajara de 45 segundos, de ir con (que no contra) todos los equipos españoles en Europa. Sí, con todos. Pienso que a mi padre, al que si Trump le pidiera hoy unas coordenadas le señalaría sin titubear ese edificio enorme de la Castellana, entonces nunca se le ocurrió decirme: "Los de rossonero son los nuestros". Eso es amor. No sé en qué momento nos hicimos antis.

Sostiene Rodrigo Terrasa que Emilio Aragón es la mejor persona de España y, cuanto más lo conozco, más claro tengo que Rodri acierta. El caso es que el otro día acabé charlando de fútbol con Emilio y detecté su amor por el Real Madrid. Salté como un resorte, casi emocionado: "¡Te pillé! Ya sabía yo que escondías algo chungo". Pues ni siquiera.

Me explicó que, como niño emigrante en América que fue y aunque su padre, el gran Miliki, sí era madridista, él hallaba su patria en apoyar a todos los equipos españoles y que todavía mantiene ese corazón sin bufandas. Si hay una persona en el mundo de la que me creo semejante aberración emocional es de Emilio. Tanta bondad sólo cabe en el corazón de un niño de nueve años y en el de la mejor persona de España. Punto. Es bonito...

¿Es bonito?

Mientras escribo esto, sólo puedo pensar en que ojalá el Manchester City le meta cinco al Madrid el miércoles y sé que usted no es distinto. Al fin y al cabo, con alguien hay que ir, ¿no?