El Madrid es un puro disparate

El Madrid es un puro disparate

Casi al borde del abismo, con unos disparates que había imaginado ese espectro de entrenador que es Arbeloa. El Madrid, al fin, logra una victoria tras encadenar cuatro derrotas consecutivas. Rozando el disparate, porque ganó salvado por la campana y con un Alavés que parecía el Bayern en el segundo tiempo.

No jugó mal el Madrid en la primera parte, aunque la renta fue escasa, con el solitario gol de Mbappé, que incluso pareció darle vergüenza celebrar. Vinicius parecía un loco atacando con los mismos trucos ya muy vistos.

Pero la segunda parte, amén del golazo de Vinicius, fue una auténtica vergüenza, perpetrada por ese ignorante Arbeloa, que solo le hace la pelota a sus jugadores. Sin criterio ni imaginación, se comportó como un esperpento, cometiendo errores tácticos y realizando cambios absurdos. Estúpidos.

Arbeloa le dio todas las oportunidades al Alavés para ganar el partido. En un gesto de inutilidad, quitó a Bellingham y a Güler. No se conformó con eso: luego aparecieron Camavinga, Brahim y Mantantuono, por orden directiva. Qué mediocre argentino. Incluso le dio unos minutos para contentar al impertinente que es el veterano capitán Carvajal, en su viaje a los infiernos, que una vez más parece vivir en el pasado.

Cuatro o cinco ocasiones tuvo el Alavés para empatar el partido, y solo la mala suerte evitó otra vergüenza mayúscula del Madrid. El Alavés logró acortar distancias cuando apenas quedaba un minuto, a punto de partir en dos al equipo blanco.

El Madrid tiene un calendario de pánico para los últimos seis partidos y cuenta con un entrenador indigente. Pensé en este equipo ante el Barcelona: puede ser una hecatombe madridista o, peor aún, un fracaso infinito. El club azulgrana espera con cierta malicia, sabiendo que es la mejor oportunidad para lograr otra goleada de cinco tantos.

Ya sabemos que para los barcelonistas es casi más importante golear al Madrid que ganar la Liga. Sería el colmo de la catástrofe, la guinda de una segunda temporada en blanco. Más blanco que nunca.

Y hay otras muchas reflexiones: entre la hora (las nueve y media) y la situación irrisoria del equipo blanco, se produjo una de las mayores caídas de asistencia en el Santiago Bernabéu de los últimos años. El estadio es muy bonito, pero el equipo es muy feo. Y lo veo con ojos cada vez más pesimistas. Es un dislate total. Salir de esta crisis será algo más que un laberinto.

La gran locura del Cholo

La gran locura del Cholo

Aunque parezca un milagro, lo cierto es que el Cholo ha logrado, indiscutiblemente, meter al Atlético de Madrid en una semifinal de la Champions nueve años después. Hasta el final jamás se sabrá si el Cholo podrá por fin ganar una Champions que le tiene retorcido por dentro, como un castigo pendiente.

Con el segundo gol azulgrana, el de Ferrán, vi a un Barcelona imparable y a un Atleti excesivamente asustado, incapaz de frenar esa orgía de pases entre Pedri, Fermín, Olmo y el increíble Lamine Yamal. Más de un momento pensé que el Atleti, una vez más, iba a ser el acostumbrado 'pupas'.

¿Qué pasó para que la inercia del partido cambiara mágicamente a favor del Atlético? Pues la carrera espectacular de Llorente y el inmejorable remate de Lookman, con la inestimable ayuda del desastroso Koundé, que atraviesa una simbiosis perfecta entre la mediocridad absoluta y el error perpetuo.

Pero el gran culpable fue Flick, al que una vez más le pillaron al equipo completamente desnudo. Por eso Flick no ganará nunca una Champions con el Barcelona. No se puede jugar con un sistema tan adelantado y tan suicida. Siempre encontrará la misma muerte defensiva.

El gol de Lookman fue otra muerte en vida para el Barcelona. Ya no hubo más exhibiciones de esos jugadores que volvían locos a los rojiblancos, ni aparecieron los regalos del inefable Lenglet, que había entregado dos goles al Barcelona en bandeja. Sobre todo en el primero de Lamine Yamal.

El cambio de Yamal

Yamal nunca pudo deshacerse de Ruggeri, a pesar de que Simeone había tomado la decisión y solo el argentino le marcaba. Pero Lamine es como un suflé chispeante que se apaga: algo deslumbrante que acaba siendo inoperante. Incluso tuvo que desplazarse al lado izquierdo, porque Flick se dio cuenta de que no había más remedio, ante la aparición del diminuto Correa.

En la segunda parte el Barcelona lo siguió intentando, pero las fuerzas se habían agotado. Gavi hizo su habitual faena y fue con rabia a golpear al rival Ruggeri, que había sido el culpable de que su Lamine no funcionara como se esperaba. Fue roja, pero el pulcro Turpin no la sacó.

Sean mentalmente sinceros. ¿Creen que un árbitro español hubiera expulsado al exaltado EricGarcía? De ninguna manera. Incluso los árbitros del Comité Técnico han premiado con una final de Copa al árbitro que no pitó el penalti a Mbappé, que en aquel momento valía más que el agua. La corrupción es absoluta. Al árbitro al que llaman barcelonista.

Los catalanes nunca lograrán que el catalán se hable en Europa. Ni siquiera en la Champions, donde acaban como un equipo que ni siente ni padece fuera de casa. El gran abrazo del Atleti.

¡Adiós, Madrid!

¡Adiós, Madrid!

En poco más de dos meses, Arbeloa ha perdido dos títulos para el Madrid. Primero con aquel infame partido con el Albacete y, en un partido muy similar, ante el Mallorca, que llevaba una carrera hacia el infierno. El Madrid de Arbeloa, ahora, hasta ha resucitado al equipo balear.

En el primer período, el meta mallorquín Leo Román le robó hasta tres ocasiones de gol a Mbappé casi milagrosamente. Y eso fue decisivo para el partido. El Madrid solo era Mbappé y el resto una panda de muertos, que jugaban a la velocidad mínima, aplastados por el calor y el espíritu de salvación mallorquín.

Siempre dije que Arbeloa no daba la talla, aunque fuera un capricho del presidente. Lo del City solo fue un espejismo. En Son Moix volvió a tomar una entrada hacia el cadalso. Hizo una alineación repleta de desastres. Sacó otro conejo de la manga, pero era negro, porque Manuel Ángel no puede jugar en el Madrid. No tiene ni cuerpo ni calidad.

Todo para tapar el lado derecho de Trent, porque Arbeloa sabe que no defiende bien. Pero lo que logró fue que aún empeorara la situación. A Trent le tapó cualquier tipo de penetración y, defensivamente, el Mallorca se aprovechó.

Dejó a Vini para que descansara. Pero castigó a Güler, que se había dejado la vida con Turquía. Mantenía a Brahim, que parecía un muerto andante, tras jugar dos partidos con Marruecos. Pero también se le vio a Tchouaméni gastado por el fervor francés.

Llegó un momento en el que solo había quedado el petardo de Mastantuono, y el director técnico del Madrid había quemado en la hoguera de las vanidades a Carreras, que es un coladero, como demostró en el primer gol balear. Huijsen daba más sensación de error que de confianza. Y Trent era un fantasma.

En cuanto a Mastantuono, no más comentarios. Doscientos millones tirados a la basura, cuando hasta un tuerto veía que al Madrid le hacían falta dos creadores. Fue la aniquilación de la plantilla, con el error reforzado de Xabi Alonso.

Arbeloa es tan mediocre para hacer los cambios que, cansado y todo, el único que podía dar un pase de gol era Arda Güler, y lo quitó para que actuara su "descubrimiento", Thiago, cuando solo es un jugador de ir detrás de un balón.

Luego, cuando salieron Bellingham, Vini y Militao, sólo uno funcionó: el gran cabeceador Militao. Con él, Huijsen que se vaya despidiendo. Pero con todos los cambios, lo que logró Arbeloa fue cortarle los caminos a Mbappé. Le anularon en el segundo tiempo, porque le quitaron todos los conductos hacia la gloria. Vini y Bellingham lo taponaron, y hasta Thiago iba por la izquierda. ¿Quién había por la derecha? Nadie.

Efectivamente, Demichelis se burló de las posiciones tácticas, que hasta a cualquiera le hubieran provocado vergüenza. Y es que el Madrid sigue estando tan mal como cuando inició el Mundialito. No ha dado tregua a los malditos errores de falta de creación de fútbol.

¿Qué hará la Casa Blanca cuando el próximo martes el Bayern le deje otra vez desnudo? Dos temporadas con los títulos tirados a la cuneta; se me antoja que el equipo está ahogándose en la miseria. ¡Adiós, Madrid!

Éxtasis y angustia del Madrid

Éxtasis y angustia del Madrid

El partido tuvo la grandeza de ser un encuentro muy intenso, distinto, vivido entre la tristeza y el éxtasis, pero el Real Madrid mereció ganar, porque una vez más Diego Simeone planteó el duelo con su personalidad defensiva de siempre.

De inicio, dos grandes errores de Álvaro Arbeloa. El primero, colocar con calzador al capitán Dani Carvajal. El Madrid no es Cáritas, y Arbeloa no puede sucumbir al sentimentalismo. Carvajal desea ir al Mundial —es su sueño—, pero su nivel actual no sostiene ese anhelo en el conjunto blanco.

El segundo error fue no alinear al mejor jugador del mundo, Kylian Mbappé. Ya advertí antes del encuentro que lo utilizaría solo si las cosas iban mal. Y así fue: justo tras el empate prodigioso del Atlético, gracias a otro gol magnífico de Nahuel Molina, como la semana pasada ante el Getafe. Habrá que empezar a creer que Molina es un artillero celestial.

El gol de la victoria blanca fue una acción técnica de Trent Alexander-Arnold, que profundizó hasta el límite. Los defensas se marcharon tras Mbappé, lo que dejó un espacio vital para que Alexander-Arnold sirviera el pase de la muerte a Vinicius Júnior, que fusiló al Atlético.

Los sueños de invierno, tras la eliminación del City, parecían evaporados en el éter hasta el tanto final de Vinicius. El astuto Simeone le tendió una trampa de novato a Arbeloa: el secreto del éxito del Madrid siempre ha sido el contragolpe, y el equipo apenas pudo ejecutarlo, salvo otra jugada magistral de Federico Valverde que se estrelló en el poste derecho.

El Atlético, con una línea de cuatro desprotegida y un Antoine Griezmann perdido, actuaba como un lobo solitario sin opciones. El Madrid, sin espacios, tampoco tuvo fortuna, y Carvajal se quedó descolgado, lo que permitió que Ademola Lookman, el exjugador del Atalanta, marcara aprovechando el desconcierto defensivo madridista.

El partido tuvo que reanudarse prácticamente desde cero, y un penalti innecesario sobre Brahim Díaz —que no tenía ángulo ni opción de tiro— dio un paso de gigante hacia la victoria. Vinicius transformó la pena máxima con acierto.

Después llegó el trallazo de Molina, que devolvió al Madrid a un mar de dudas. Carvajal volvió a desaparecer. Hasta que reapareció Alexander-Arnold y, junto a Vinicius, certificaron la sentencia ante un Atlético que buscó el empate demasiado tarde. Sin espacios, el equipo de Simeone se vuelve tan previsible como un error de cálculo en el espacio-tiempo.

La expulsión de Valverde me pareció fruto de una provocación innecesaria de Álex Baena, un futbolista que suele comportarse con maldad sobre el césped. Tras tantos enfrentamientos previos, a Valverde se le nubló la sangre y vio una roja excesiva en una acción sin necesidad. Baena es un problema recurrente para Simeone.

No cabe duda de que fue un partido épico, una victoria que permite al madridismo sonreír, disfrutar y celebrar: la quinta consecutiva, que deja al Barcelona sumido en la duda sobre su propia personalidad.

Creo en Dios y en el Real Madrid

Creo en Dios y en el Real Madrid

El increíble equipo del Santiago Bernabéu vivió otra de las hazañas históricas. Como siempre en la Champions. Ganarle por incomparecencia al millonario Mánchester City por tres a cero y que pudieron ser cuatro si Vinicius ejecuta el penalti es otro de los proféticos estigmas del club blanco.

Por velocidad, por convicción y buen juego aplastó al equipo de Guardiola. El técnico catalán ya sabe que muchas veces el Bernabeu puede ser su cementerio perpetuo. Su equipo casi no tuvo ocasiones de gol y se le veía depauperado. Era un City rendido, hundido y con complejo de inferioridad ante un Real Madrid resucitado.

Fede Valverde jugó el partido de su vida. Hizo muchas cosas cercanas a la genialidad y además hizo los tres goles. Su pasión, su velocidad y su remate fueron fulminantes. El Madrid buscaba un líder y creo que inequívocamente es Valverde, que además es el capitán.

Guardiola ha despreciado a Arbeloa desde que supo que su continuo exterminador le había tocado otra vez. En esta ocasión, en octavos, muy lejos de ganar la Champions. Pero, su minivalorado Arbeloa le metió un rejón de muerte. Sería otra hazaña dantesca que el City pudiera darle la vuelta en Manchester. Despellejó Arbeloa tácticamente a Guardiola. Seguro que no contaba que Valverde jugara de extremo y lateral y centrocampista, que se recorriera el terreno de juego como si fuera tan pequeño como el del fútbol sala.

Además, algo vital para el Madrid es que su entrenador dispusiera que Thiago Pitarch fuera la sombra de Rodri, la pesadilla, el eje del City. El sumo creador se quedó como un jugador más. Sin brújula, ni sentido vertical.

Buena apuesta de Arbeloa, que le salió como un gran jugador, aunque Rodri ya no sea el de antes. Ha perdido dinamismo, es más lento y ya no baja tanto. A Guardiola nunca le han gustado los defensas. Solo posesión, posesión, toque- toque e inutilidad ofensiva. Algo más anticuado que una película muda. Hasta ha dejado a Haaland como un monstruo al que le han dado veneno.

Hace dos días, Guardiola le decía al Daily Mirror que en cualquier momento puede llegar su fin, en un respiro, en un suspiro. A lo mejor este no es el momento decisivo. Pero este fracaso le va comiendo como la carcoma.

El Madrid fue un huracán y el City un ahogado. Ahogado en tristeza, en súltil envejecimiento y que no conecta con estos tiempos.Todos o casi todos dábamos por muertos al Real y, de repente, de improviso, aparece el increíble Real Madrid de las Champions. Por eso creo en Dios y en el Real Madrid.

Una victoria de salvación provisional

Una victoria de salvación provisional

Cuántas veces se ha dicho que el fútbol es sólo un juego. Y la fortuna puede aparecer con rotundidad. Había entrado Iago Aspas y, a la primera jugada, su zurdazo se estrella en el poste izquierdo de Courtois. No muchos minutos después, un disparo de Valverde desde fuera del área tropezó en Marcos Alonso para transformarse en la primera victoria del Madrid en tres jornadas.Y respira. Por lo menos puede respirar el abatido Arbeloa.

El Madrid siempre luchó la victoria. El Celta no lo hizo. Giráldez se inhibió casi tácticamente. Jugó con un catenaccio melindroso. Sólo quería que el Madrid no tuviera espacios en ataque. No los tuvo, pero al final, como se dice, te la juegas a que un rebote cause la derrota.

Aunque fuera en un gol de suerte, creo que Giráldez se equivocó con su alineación y su miedo a dejar espacios a Vinicius. Logró un gol, porque Alexander-Arnold se lo regaló al Celta. Ni más ni menos. El ahora llamado Trent es como un cadáver en el juego. Creo que le importa un bledo el Madrid. Cobró un disparate por la prima de fichaje y se ha sentado a descansar en Madrid. Además, casi siempre anda lesionado.

Una pequeña brisa corre a favor del Madrid, ya que al Barcelona no le queda otro remedio que ganar en San Mamés. Estamos de acuerdo que el equipo de Flick juega mejor y es el favorito. Pero pienso que un Madrid sin fútbol, ni jugadores, casi los mejores, lesionados sólo cede un punto frente al líder.

Arbeloa ha logrado que su equipo pueda ganar un partido. Se equivocó al dejar a Trent sobre el césped. Y al hacer jugar a Brahim demasiado escorado hacia el lado derecho, una imposición que merma a la estrella de Marruecos. Esto fue lo que entorpeció a Valverde, sin espacio para participar donde le gusta, casi de extremo derecho.

Además, el técnico canterano es el culpable de que Arda Güler pierda toda su personalidad y efectividad. Lo pone de mediapunta, pero le exige que baje 40 metros hacia su portería para que inicie el juego ofensivo. Güler es un mediocentro que tiene gol. A 50 metros de la portería lo inutilizas.

Es increíble cómo Tchouaméni se ha convertido en la actual gran estrella del Madrid. Incluso marcó un tanto con precisión milimétrica. Y fue una vez más el mejor de su equipo.

No sé si esta afortunada victoria en Balaídos es tan decisiva como se supone. Con 10 bajas, con jugadores de la cantera que no son brillantes se puede creer aún en los los ángeles blancos madridistas. El próximo hueso es un Manchester City que parece favorito. Aunque nunca se sabe.

Simeone casi se carga la final

Simeone casi se carga la final

La angustia del Atlético para que no le marcaran el 4-0 debe adjudicarse por completo a Simeone. Con un planteamiento miserable dejó al Barça que se comiera a su equipo con patatas. Fue inaudito ver el partido de ida, comparado con este lamentable de vuelta. Simeone hizo una genialidad en el Metropolitano. Y en el Camp Nou, un infame planteamiento. Su dispositivo miserable defensivo incluso desmotivó a su equipo con un espíritu perdedor.

Con decir que Griezmann fue el mejor del Atlético ya está todo dicho. Lo que ocurre es que pasado el minuto 60 el francés fue un artista paseante por el terreno de juego. ¿Por qué no alineó a Sorloth de inicio? Es otra de las desgraciadas decisiones de Simeone, que se garra a su propia salvación como alma que se lleva el diablo. El noruego es el goleador. El que puede jugar más en punta, sustentar el balón o una jugada de un centro para convertirlo en gol.

El Cholo se ha cargado definitivamente a Julián Alvarez. Me daba pena verle achicando balones en su área y tardando a incorporarse de punta. Ni se entera de que no es un jugador de ida y vuelta. También tiene culpa el argentino, porque no se atreve a contestar a su entrenador a la cara.

Hemos visto durante muchos años destrozar Simeone a futbolistas de una calidad sublime. Pero a él le importan un bledo los artistas. Sólo quiere siervos a los que manejar a placer. Y que no protesten. Ya se ha cargado a Julián y va camino de hacer lo mismo con Baena, aunque éste se rebele más. Por eso no le da tanta vida de titular.

Pese a la victoria, no me dio la impresión de que el juego rabioso del Barça pudiera con la línea Maginot rojiblanca. Además, dos goles, como siempre, fueron de arquitectura Negreira. Pedri buscaba el penalti y lo provocó con el pasmo de Pubill. Pero más escandaloso fue el 3-0 de Marc Bernal, cuando todos vimos el fuera de juego, pero el VAR, por sólo un tacón decidió otra cosa. En repeticiones televisivas se notó el off side, pero para el VAR de De Burgos Bengoetxea no lo fue. Lo que me gustaría siempre saber el punto del centro y cuando Bernal remata. Pero sólo ponen los cartones finales. Y nunca te enterarás.

Veo muy nervioso a Flick, como si supiera que su equipo sólo es un leve retrato del año pasado. Pero con la mortecina aptitud del Real Madrid, no va a atener ningún problema en ganar la Liga. Aunque, como siempre, la Champions será otra historia.

Mourinho se quedó ko

Mourinho se quedó ko

Lo más importante para el prestigio de Real Madrid es que vuelve por enésima vez a los octavos de final de la Champions. Que menos que esté entre los dieciocho mejores equipos de Europa con un presupuesto de mil millones. Otro resultado hubiera sido un Vía Crucis.

Mourinho cayó, pero el Benfica apareció como un equipo arrebatador, muy litigante, con jugadas de gol, algo que logró en el minuto catorce. Mou fue un maestro táctico, pero erró con la posición de Valverde. Casi siempre libre. Y dio el pase de la muerte al gran Tchouameni. Nadie sabe lo que hubiera ocurrido de no empatar el francés. Fue decisivo. Es impensable como se ha elevado a los cielos el centrocampista francés. Decisivo.

El Madrid, al empatar, entró la misma penumbra del inicio del partido. No sabía mandar, el juego era exclusivo del Benfica. Y una vez más, aparecieron los milagros de Courtois. Por ejemplo en una imposible desviación que dio en el larguero para librar al Madrid del gol que el Benfica se merecía. Y peor aún es que el Madrid atacó mal. Toda la ofensiva por el lado de Vinicius, que era un torpe atacante.

Es curioso que el grave de error de Mourinho con Valverde lo pagará aún más cuando, el uruguayo, jugando por el lado izquierdo tras la salida de Manstantuono le dio el gol de la tranquilidad a Vinicius, que lograba el récord de un tanto por partido. Como Mbappé.

Es un misterio el caso Mbappé. Hay mucha especulación sobre su baja definitiva por una semanas. Se dice que no le gusta Arbeloa, con su idea provocativa de que Vini resucitara y fuera el líder. Quizá sólo se cuida para el Mundial. Otra teoría es que está harto del Madrid por ver un equipo errático y con poca personalidad y quizá ya tenga una oferta de la Premier. Todo es posible.

Lo que es cierto es que le ha dejado el camino expedito a Vini para que se luzca y recupere el liderato perdido. El club quería esa empresa para poder renovarlo. ¿Para venderlo quizá por un gran puñado de euros? Nadie lo sabe.

Un Madrid perdido en Pamplona

Un Madrid perdido en Pamplona

Desastre total del Madrid ante una Osasuna que no pasa de ser un equipo muy físico y con muy poca calidad técnica. Si presumes de liderato, Arbeloa no puede hacer un ridículo táctico tan exagerado: jugar con el mismo tacticismo de Lisboa ante un equipo superdefensivo que solo buscaba achicarle los espacios al Madrid. No se puede caer en la trampa del enemigo.

¿Con Rüdiger hubiera Osasuna ganar el partido? Sinceramente, no. Es deplorable el error de Asencio con Raúl García y un despistado Courtois, que no estuvo en el partido desde que le pitaron el penalti. En realidad, fue culpa del belga, porque Asencio ya había despejado, pero siempre que sale de su zona de los milagros es un jugador caótico. Aunque, ¿dónde estaba el acabado Alaba para dejar descubierta su propia zona. Es como el error del exjugador Ceballos.

El bético fue el culpable por pusilánime en el gol de la victoria osasunista. Ni Carvajal ni Alaba ni Ceballos debieron jugar un solo minuto en el partido. No dan el prestigio que necesita el Madrid. Y encima no jugó Trent, que era el mejor en los últimos partidos. Todo porque Carvajal ha protestado. Es ridículo.

En cualquier caso, el Madrid salió a jugar andando. Sin fuste, sin casi nada de presión y como si no se jugara nada, porque ya está en la Champions. Cuidado con estas demoníacas confianzas. Desde un principio escribí que Arbeloa no tiene categoría para ser el entrenador. Y ya verán en el futuro.

Los cambios que hizo en el partido fueron descomunalmente erráticos. A parte de la alineación, "quitó" a Valverde cuando había hecho la única jugada de velocidad en ataque y el único gol blanco para la nueva estrella Vini. Error mayúsculo, porque su sustituto fue Brahim, que ni es centrocampista ni atacante ni nada. Es como si en África le hubiera picado la mosca tsetsé.

La cantidad de centros que se desperdiciaron por culpa del club, que nunca querrá fichar un delantero centro. Gonzalo es un simulacro. Y el peor cambio fue el de Ceballos. Así que toda esta cadena de calamidades llevó al Madrid a perder casi seguro el liderato y poner un pie firme hacia adelante. Pero el Madrid de Arbeloa no da para más, aunque se han festejado los anteriores partidos como si fuera el descubrimiento del huevo de Colón.

El factor Pintus es una pura patraña. El equipo se rajó, se desmoronó físicamente en el segundo tiempo, e incluso en el primer tiempo, con un acento peligroso en los repliegues. El único que estuvo acelerado y tratando de desbordar fue Vini.

Así, Arbeloa se reivindica como resucitador del brasileño, mientras ha cometido un grave error al meterle un cuerno a Mbappé cuando el francés atacó el ridículo del primer partido en Lisboa. Así que Arbeloa está tan contento de que Vini sea la verdadera estrella del Madrid. Es de risa.

Vinicius lleva dos partidos seguidos sin meter un gol. Logró uno en fuera de juego y falló otro muy claro. Creo que su cabeza no está en el Madrid. Tras el afán del mediocre Arbeloa de hacer estrella a su Vini, como cobista del presidente.

Cada día que pasa veo a Mbappé y su espíritu en la Premier. No sé si le habrán tentado ya, pero no es aquel Mbappé de antes del escapulario de Arbeloa. Y ya veremos si el técnico puede con su ídolo Mourinho el miércoles.

Goles blancos sin Mbappé

Goles blancos sin Mbappé

Victoria fácil del Madrid ante una Real muerta de cansancio y que nunca fue enemigo. Pero la mejor noticia madridista es que no jugaba Mbappé y ha logrado una goleada. Nada menos que cuatro goles , que pudieron ser más si hubiera estado acertado Gonzalo.

Como buen defensa, Arbeloa, igual que Ancelotti en su día, ha diseñado un equipo al que es difícil marcarle un gol. Entre la fuerza de la naturaleza de Valverde, Tchouameni y Camavinga, más una presión exclusiva , el Madrid ha encontrado una estabilidad defensiva , algo que era vital.

Si no hubiera sido por el error de Huijsen, que provocó un penalti estúpido, la Real tuvo muchas dificultados para probar su verticalidad de estos últimos partidos. Pero el Bernabéu , el cansancio de Bilbao y la buena noche Vinicius, se quebró una racha , el sueño donostiarra.

Encima fue decisivo el gol de pillo de Gonzalo a los cuatro minutos . Ese gol se convirtió en una muralla para la Real. Se encontró el regalo de Huijsen y empató el partido. La Real empezó a crecer un poco. No mucho.

Hasta dos veces picó Aramburu con Vini y dos penaltis para el Madrid y doblete de pena máxima para Vini , que se lo había merecido. Sin Mbappé -ahí está el detalle- jugó más suelto y más efectivo. Se convirtió en esa estrella del Madrid que se había nublado como en un atardecer plomizo.

Se muere por inhalación la "revolución" Matarazzo, que francamente en el Bernabeu fue un fracaso continuo en defensa y y en ataque. Quizá hay que redimirlo por el esfuerzo en Bilbao, contra el Athletic. Creo que pesó mucho.

Quiero hablar un poco de Trent. Junto con el increíble Valverde fueron los mejores hasta que dejaron de jugar. Trent dio unos pases maravillosos hacia el espacio donde hacía daño, como el pase del primer tanto de Gonzalo.

Ahora si que parece a aquel jugador del Liverpool. Lo peor es que no sabemos como llega de castigado por las lesiones. Se parece al caso de Alaba, que llegó al acabar el contrato, como el inglés, pero siempre se lesionaba mucho.

Mbappé debió de parecerle extraño que su equipo ganara por goleada sin ninguna tipo de colaboración del francés, que tiene una rodilla un tato quejica. Es vital para Lisboa, como todo el equipo. Y no creo que el Madrid repita la "charlotada" anterior ante el Benfica.

Un Madrid, nuevamente líder , con ilusiones y como un león esperando que el rey león de , es decir, el Barcelona , cometa algún error. Por cierto es de risa las protestas de la goleada del gran Atleti que pasen por las excusas del árbitro. El Barça, nunca existió en el Metropolitano.