El Atlético se lleva un triunfo ante Osasuna con dos zarpazos

El Atlético se lleva un triunfo ante Osasuna con dos zarpazos

Nunca es justo el fútbol. O pocas veces. O quizás nos acordemos menos de las veces que lo es. El Osasuna no debió perder su duelo contra un Atlético de Madrid ya casi de vacaciones, pero no pudo ni aprovechar la expulsión de Llorente. Se quedó sin tiempo y los rojiblancos ya le habían metido sendos zarpazos (1-2). Lookman y Sorloth fueron los leones. Barja hizo creer, pero el tiempo se extinguió sin recompensa.

En una de esas loterías que son los onces de los equipos sin objetivos a final de temporada, Simeone decidió cimentar su medio campo, con tres mediocentros y Almada, y salir sin delanteros de referencia. Lookman y Griezmann debían inquietar a centrales con poca movilidad como Catena y otros que tienden a tener despistes como Boyomo.

El Osasuna de Lisci estaba en ese terreno de nadie que, con nueve puntos por jugarse, puede aspirar a casi todo, pero necesita un concurso casi perfecto. Así que los rojillos plantearon un once ofensivo para aprovechar la falta de objetivos rojiblanca. No tuvieron suerte finalmente y no será porque no lo intentaron.

El partido estaba feo hasta que se cumplió la ley del ex de manera inversamente proporcional. Más que meter un gol, Javi Galán concedió uno al Atlético gracias a un penalti muy inocente que transformó Lookman. Casi sin carrera, engañó a Aitor Fernández sustituto de Sergio Herrera.

Los rojillos reaccionaron con valentía. Dispusieron de varias ocasiones tres saques de esquina casi consecutivos, pero Catena y Budimir no terminaron de encontrar la portería de Musso, sustituto de Oblak, quizás en un favor de Simeone para introducir al argentino en la lista definitiva del Mundial después de entrar entre los 55 de Scaloni.

Aunque el fallo garrafal fue poco después cuando Koke cedió sin fijarse a su espalda al portero argentino, pero quien estaba ahí era Budimir. El delantero croata, sin oposición, la echó arriba. Lisci, que ha pasado de temer por el descenso a soñar con Europa, se echaba las manos a la cabeza.

Parecía increíble que con tantos centrocampistas y jugadores que quieren el balón, el Atlético no lo disfrutara en el primer tiempo. Los rojillos le ganaron la posesión en un 60/40, pero los rojiblancos llegaban a oleadas como en una cabalgada de Pubill que salvó a Aitor in extremis.

Hubo tiempo para la polémica poco antes del descanso. En un despeje de puños, Musso rozó a Budimir y el árbitro Guzmán Mansilla señaló la pena máxima. El VAR corrigió al colegiado ya que percibió claramente, que el argentino, en contra de lo ocurrido en la Copa con la Real, toca balón y el roce al croata es residual.

Los navarros se echaron encima del Atlético a la vuelta de vestuarios, pese a que Simeone cambiara a Almada por Sorloth en un giro ofensivo. Lisci respondió metiendo a Raúl García de Haro para ayudar a Budimir en su pelea con Le Normand y Hancko.

Demasiado castigo

Osasuna llegaba, pero no lo hacía de manera clara ante un Musso que no había hecho una parada en la primera hora. La hizo en el 65, a un cabezazo de Budimir que fue como un martillo. Pudo ser el empate, pero lo negó el argentino. En cambio, lo que llegó poco después fue el segundo tanto del Atlético. Lo hizo Sorloth, tras un centro de Llorente que envenenó involuntariamente Moi Gómez. Ya en el vuelo del balón se veía la cara de lamento de Catena, consciente de que no llegaba y el esfuerzo del equipo se iba por la borda.

Dispusieron los rojillos de 15 minutos en superioridad numérica por expulsión de Llorente. No fue tiempo suficiente para la gesta pese al gol de Kike Barja. El sueño europeo deberá esperar porque se antoja complicado en los seis puntos que les quedan. Quizás la gesta del Rayo en la Conference obre lo que no pudieron los rojillos en el césped. Pero bueno, las matemáticas están para los creyentes.

El Barça, con Raphinha y Bernal para acercarse aún más al título

El Barça, con Raphinha y Bernal para acercarse aún más al título

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Si el Barça mantiene el ritmo, es solo cuestión de días que sume la segunda Liga consecutiva con Hansi Flick en el banquillo. Incluso, podría serlo únicamente de horas, si logra imponerse a Osasuna este sábado en Pamplona (21.00 horas) y el Real Madrid no consigue vencer a domicilio al Espanyol en el que será el último partido del domingo.

Para ganar en El Sadar, un estadio en el que los azulgrana cayeron la pasada temporada con estrépito por 4-2, el técnico germano podrá contar prácticamente con toda seguridad tanto con Raphinha como con Marc Bernal, que ya se han ejercitado esta misma semana al mismo ritmo que sus compañeros y están solo pendientes de recibir la pertinente alta médica. Con todo, su presencia de inicio en el once es algo que el entrenador prefiere guardar ahora mismo en secreto. En lo que se refiere al delantero brasileño, incluso, no quiere aventurar ahora mismo si tendrá o no minutos.

«A veces hay lesiones, pero siempre da el máximo, tanto en los partidos como en los entrenamientos. Esa es su mentalidad. Nos ayuda mucho, pero esta temporada ha sufrido, y es importante que esté de vuelta, es uno de los capitanes. Ya veremos qué hacemos», dejó caer Flick en rueda de prensa sobre Raphinha. En lo que se refiere a Bernal, en cambio, fue algo más claro. Deslizó que tendrá minutos, pero no dejó entrever si será o no titular. Lo que tiene claro es que alineará al mejor equipo posible. «Recuerdo la derrota del curso pasado. Hicimos muchos cambios en el once y eso es algo que no va a pasar esta vez. Estamos en un buen momento, pero Osasuna también está jugando bien y tiene como objetivo estar en Europa. Tendremos que dar lo mejor de nosotros en el campo», aseveró el preparador azulgrana, quien se centra única y exclusivamente en los suyos, sin pensar, por ahora, en el eterno rival. «No quiero hablar de otros, solo del nuestro», sentenció.

Con todo, sabe muy bien que, salvo que las cosas se tuerzan mucho en esta recta final del campeonato, el camino hacia su segunda Liga como azulgrana parece más que despejado. «La gente nos da las gracias por la calle, es fantástico y un honor para mí. Cuando entrenas a un club como el Barça, se trata de ganar títulos, ese es el objetivo. El ambiente es fantástico. Puedes tener a los mejores jugadores, pero, para ganar títulos hay que tener al mejor equipo», apuntó, en lo que se podría leer entre líneas un dardo en toda regla hacia el Real Madrid. Eso sí, se resiste a vender la piel del oso antes de cazarlo. «Me hace feliz lo que hacen los jugadores, lo dan todo por este club, y el entorno es fantástico. Vamos todos a una, también cuando perdemos, y eso me sorprende mucho y hace que me sienta orgulloso, pero tenemos que seguir mejorando y evolucionando. La temporada, además, aún no se ha acabado y, de momento, solo hemos ganado una Liga», zanjó.

Sabe muy bien, además, que ganar todos los partidos que restan le permitiría acabar la Liga nada más y nada menos que con 100 puntos en el casillero. Y ese es un reto que le encantaría lograr. «Estamos centrados en el siguiente partido, pero queremos ganarlos todos. No se me dan bien los números, sería perfecto vencer todos los que quedan, aunque los rivales que tendremos son duros. Sobre todo, tenemos que aprender de los errores, esa es nuestra actitud, nuestra mentalidad y estoy contento con lo que he visto en los entrenamientos. Todos los jugadores están centrados en hacer el trabajo», recalcó un Flick que, en parte, no pudo evitar abordar temas que van más allá de lo que queda de curso. Como, por ejemplo, el futuro de Robert Lewandowski o la recuperación de Lamine Yamal para jugar el Mundial con España.

«Con Robert vamos hablando, pero lo que nos decimos es algo que queda entre nosotros. Ante todo, nos centramos en los partidos que quedan de aquí al final de temporada. Cuando acabe el curso, ya veremos qué pasa», se limitó a señalar acerca del polaco, cuyo contrato con el club azulgrana finaliza el próximo 30 de junio y que, de acuerdo con las últimas especulaciones, podría fichar por la Juventus este mismo verano. «Estamos en contacto con los médicos de la selección y él lo está con el seleccionador. Está evolucionando bien y estará en el Mundial. Es lo que quiere», aseguró Flick acerca del joven crack barcelonista, quien ya fue determinante para que la selección española se hiciera con la última edición de la Eurocopa y aspira ahora a afianzarse un poco más en lo más alto en la gran cita futbolística de este verano.

El Valencia se impulsa en la alegría de Ramazani y Sadiq

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El fútbol es un juego con el que se persigue la diversión entre amigos. Esa esencia casi no se percibe en ningún estadio de Primera. La industria, el espectáculo, la responsabilidad han devorado la alegría de los jugadores, que cargan con las ilusiones de toda una afición y la cuenta de resultados de los clubes que los convierten en millonarios. Si, además, lo que se intenta es huir de un descenso, la sonrisa desaparece. En Valencia hay dos futbolistas que parece que no se olvidan eso. Ramazani y Sadiq, amigos, caóticos, locuelos, siguen jugando como en el patio y su alegría feroz está resultando decisiva para endulzar la amargura de Mestalla. La victoria ante Osasuna que aleja el abismo la construyeron ellos. [Narración y estadísticas: 1-0]

No fue un partido virtuoso y las ocasiones fueron muy pocas. Los valencianistas, creciendo bajo la batuta en el juego de Javi Guerra y el equilibrio de Guido Rodríguez, buscaron por dónde hacer daño a los navarros, y la pareja Sadiq-Ramazani pronto se adivinó como la mejor arma. Las recuperaciones del menudo atacante, siempre buscando dar ventaja al nigeriano, fueron un quebradero de cabeza para la defensa rojilla, que apenas tenía control de la pelota. Ahora bien, tampoco sufría. Los locales mandaban, pero no eran capaces de probar a Sergio Herrera. Faltaba lucidez y acierto en el último pase.

Tampoco Osasuna podía contragolpear. Ni Víctor Muñoz ni Raúl Moro crearon problemas a una defensa donde Unai Núñez es cada día más líder y Cömert no se equivoca. Hasta Thierry, de vuelta, cumplió con su cometido. Budimir anduvo perdido por el césped y Rubén García tampoco emergió. No era su tarde más inspirada, pero se mantenía vivo buscando su momento.

En la segunda parte, el duelo tenía que abrirse. Si Osasuna buscaba acercarse a Europa, para el Valencia este duelo y el que tendrán frente al Alavés son finales por la salvación. Y así lo interpretaba Sadiq, ligero de carga, a quien Javi Guerra lanzó a la espalda de Herrando y en el mano a mano con Sergio Herrera, el portero lo tumbó. No hubo duda alguna sobre el penalti, que iba a tirar su amigo. Ramazani se ha convertido en el especialista y no lanzó uno, sino dos. El primero, que fue gol, hubo que repetirlo porque Gayà, como una exhalación, entró en el área antes de que golpeara. No dudó el belga: por el mismo sitio y con el mismo amago. Es su sello, como la acrobática voltereta de la celebración.

Con el marcador a favor en el minuto 67, el Valencia tenía otro reto: aguantar el marcador. Entonces apareció Dimitrievski, como un central más cuando el equipo lo necesitaba, cazando todos los balones laterales que Osasuna, por empuje, conseguía colgar. Apretando los dientes, sin conceder ni una ocasión clara, la portería se quedó a cero y Javi Guerra tuvo en el añadido un disparo lateral que hubiera dado la tranquilidad, que no les hizo falta.

Graves altercados en El Sadar tras la victoria de Osasuna frente al Madrid: dos detenidos y cuatro heridos, dos de ellos policías

Graves altercados en El Sadar tras la victoria de Osasuna frente al Madrid: dos detenidos y cuatro heridos, dos de ellos policías

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Dos personas han sido detenidas y cuatro han resultado heridas -dos civiles y dos agentes de policía- tras los altercados que tuvieron lugar este sábado por la noche en el interior del estadio de El Sadar al término del encuentro entre Osasuna y el Real Madrid, en el que el equipo local se impuso por 2-1.

Según informan fuentes de la Delegación del Gobierno, el origen de los altercados se produjo cuando, tras finalizar el partido, la policía fue a identificar al autor del lanzamiento de una botella durante la primera mitad del encuentro. Los incidentes, explican estas mismas fuentes, comenzaron porque "se pusieron violentos" con los agentes.

En ese momento comenzaron las cargas policiales en el fondo sur del estadio, que se saldaron con el autor del lanzamiento detenido y otra persona más por desobediencia y desórdenes públicos. Uno de los detenidos era menor de edad y ha sido puesto en libertad.

El otro permanece ingresado en el Hospital Universitario de Navarra y se encuentra fuera de peligro con heridas de distinta consideración. El otro de los heridos fue atendido fuera del estadio y no requirió traslado.

Además, dos agentes también resultaron heridos leves. La Policía Nacional continúa investigando y no se descartan nuevas detenciones.

Por su parte, Osasuna ha informado en un comunicado de que abrirá una investigación interna para aclarar los incidentes. El club ha lamentado "las imágenes que se han presenciado en las zonas interiores del estadio una vez concluido el partido, las escenas de pánico y la afectación que ello ha tenido sobre socios y socias que desalojaban el estadio en ese momento celebrando una gran victoria de su equipo".

Un espeso Real Madrid encalla ante Osasuna y pone en riesgo el liderato de LaLiga

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La siesta en Pamplona puede costarle el liderato al Real Madrid. Osasuna vio a un rival al trantrán, con la tensión baja, y se le asestó dos golpes precisos que le dejan en la lona y con nuevas dudas. No ha sabido sostenerse el equipo de Arbeloa y cayó en un estadio que le había sido plácido desde 2011. [Narración y estadísticas: 2-1]

Se relajó demasiado el conjunto blanco, como si este partido entre las batallas ante el Benfica estorbara en el calendario. O como si su equipo estuviera tan engrasado que pudiera dosificarse y elegir el momento en que encenderse para llevarse la victoria. Incluso repartir minutos como los que tuvieron entre los titulares, por primera vez desde diciembre, Carvajal y Alaba.

El Real Madrid saltó a El Sadar a tomar el mando y avanzar, pero sin prisas, desde la solidez y el control, sin aceleraciones excesivas que abrieran a Osasuna la posibilidad de dañar a la carrera. El plan duró los 20 minutos que los de Alessio Lisci tuvieron que vivir en su área, cierto es que sin sufrir claras ocasiones. No desequilibraba Vinicius y Mbappé estaba ahogado. Y eso apenas cambió en todo el partido.

Eso permitió que Budimir fuera el primero en hacer que la grada alzara los brazos cuando Aimar Oroz lo lanzó contra Alaba y el croata lo quebró para cruzar de rosca un disparo que buscaba el poste. Los navarros, viendo que el líder optaba por jugar al ralentí, dieron un paso al frente . Lo hizo Rubén García retando y sentando a Carreras en la orilla derecha para servir un centro al segundo palo que a punto estuvo de cazar Aimar. Hasta Rosier pudo olvidarse de Vinicius para, sin que el brasileño se inmutara, incorporarse al ataque, creando así una grieta mayor. Antes de alcanzar la media hora, Osasuna logró abrir ventaja en el marcador.

Lo pudo evitar antes Courtois con un paradón a bocajarro en una pelota centrada por Rubén García que desvió Carreras con el hombro. Los reflejos del meta belga brillaron en Pamplona. Después le ayudó el palo cuando, vencido, no podía ya atajar el testarazo de Budimir en otro centro lateral, esta vez de Javi Galán desde la izquierda. El Madrid solo pudo responder a través de Vini, que se escapó para servir un pase atrás que nadie, salvo Alaba desde la frontal, pudo enganchar. Al austriaco le dejó sin premio Catena al desviar una asistencia filtrada de Carvajal al corazón del área.

Antes de que esos dos chispazos hubieran podido provocar que el equipo de Arbeloa conectara, llegó el error. Balón en largo a Budimir, carrera mal medida de Asensio y dudas en el despeje que exponen a Courtois a salir para frenar al goleador con un pisotón. No lo vio el árbitro, pero sí el VAR. Casi infalible, el croata puso el 1-0 en el marcador en el minuto 38. Con el Real Madrid deshilvanado, Víctor Muñoz desnudó a Carvajal por velocidad, que se recompuso tirando de galones para cerrarle el disparo al descarado extremo. Apenas quedaba tiempo de reacción hasta el descanso, pero al menos escucharon el pitido del árbitro en el área navarra, más por vergüenza que por convencimiento y sin que Mabppé o Vinicius hubieran podido armar la pierna.

La segunda mitad arrancó con un derechazo desde la media luna de Güler que rozó el larguero, pero Osasuna, descarado, quiso dominar, jugar. Puro Alessio Lisci ante un rival sin tensión. Lo quiso activar Arbeloa con Brahim y, sobre todo, con Trent. El primer balón del inglés cruzó El Sadar de banda a banda para acabar en la bota de Vinicius, que recortó a toda la defensa para armar un disparo desde el punto de penalti que se estrelló en Galán.

Pareció que el conjunto blanco renacía, con Brahim filtrando pases que encontraban a Mbappé, aunque en fuera de juego. Pero fue Vinicius quien logró el empate gracias al arrojo de Valverde. Se lanzó el uruguayo al área, zancada a zancada, escorándose hacia el carril izquierdo para poner un pase tenso que Vini solo tuvo que empujar. El duelo se descompuso. Tuvo el segundo Mbappé, que lo salvó otra vez Galán.

La última palabra, sin embargo, fue de Osasuna: un error de Ceballos, que se la entregó a Raúl Moro para que, preciso, dejara a Raúl García que quebrara a Asensio y a Courtois. Una derrota con mucho coste.

Alessio Lisci, el italiano que apostó por España para convertirse en entrenador

Alessio Lisci, el italiano que apostó por España para convertirse en entrenador

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La historia de la llegada de Alessio Lisci (Roma, 4 de noviembre de 1985) a los banquillos es tremendamente interesante. Por un lado, es cierto que tiene ese componente de futbolista que no acaba de prever para sí mismo un futuro muy brillante sobre el césped y prefiere apostar pronto por irse a la pizarra. Pero, por el otro, la forma en que decidió gestionar esta apuesta si es, como mínimo, bastante atípica.

Tras colgar las botas en el Guidonia, un club romano de la Serie D, en 2007, empezó pronto a trabajar como preparador físico en las filas del Lazio. Por lo que fuera, no parece que allí se sintiera demasiado a gusto. Por eso, aprovechando el programa Leonardo da Vinci de la UE, decidió contactar por carta con múltiples clubs españoles, en busca de hacerse con un hueco en sus canteras. Solo le contestaron dos: el Atlético y el Levante. Y, de ambas propuestas, la que más le convenció fue la del conjunto granota. Así que, ni corto ni perezoso, decidió hacer las maletas y plantarse en Valencia.

En lo personal, ha confesado que tiene redes sociales, recalcando, no obstante, que no le gusta estar pendiente de ellas. Sobre todo, para evitar que le condicionen en sus decisiones. De familia humilde, dedicada sobre todo a la hostelería, es de los que no le duelen prendas a la hora de arremangarse y echar una mano. En este caso, en la cocina. Lo de estar en la barra no parece gustarle demasiado. Además, tiene un hermano informático, que vive en Barcelona.

Por mucho que dirigiera sus pasos hacia el fútbol español para formarse como entrenador, cómo no, está muy pendiente de los equipos de su tierra, a los que estudia con atención. También, por supuesto, de los gigantes de la Premier, una competición que mueve muchísimo dinero año tras año. Pero, con tantas opciones sobre la mesa, sus cartas se dirigieron a España. También, sus pasos, después de aceptar una propuesta del Levante que le pareció más seductora que la del Atlético.

Su llegada al Osasuna

Sus dos primeros años fueron intensos. No solo ejerció como ayudante en el Juvenil e, incluso, en el Atlético Levante, filial directo del equipo granota, sino que también dirigió algunos de los equipos aún más inferiores. No obstante, a nivel monetario, las cosas no eran tan boyantes como le habría gustado. Por eso, tuvo que combinar ese trabajo con labores de representación en el mercado de comida italiana de Valencia.

En 2016, con el despido de MiguelÁngel Villafaina como técnico del Atlético Levante, su etapa en el club pareció llegar a su fin. Con todo, meses después, volvería para hacerse cargo del Juvenil B, desde donde ascendería al A en 2018. Un par de años después, en diciembre de 2020, volvería también al Atlético Levante, pero ya a todas luces como máximo responsable del equipo, como relevo de un Luis Tevenet con quien el equipo estaba teniendo un rumbo muy errático. Su llegada, en este caso, sería providencial: bajo su mando, el conjunto acabó por lograr una trabajada permanencia en Segunda División RFEF.

En noviembre de 2021 llegó otro salto, al relevar a Javier Pereira para reconducir la situación de un primer equipo que parecía condenado al descenso. Su debut en la élite, en la Copa del Rey, frente al modestisimo Huracán Melilla, fue todo un torbellino: 0-8. El Alcoyano con todo, cortaría su progresión en la siguiente ronda. En la Liga, mientras, pese a que el equipo era el farolillo rojo, consiguió tener opciones de salvación hasta el final, pero el Levante se vio finalmente abocado al descenso. La junta le ofreció un trabajo en los despachos, pero prefirió seguir con su carrera en los banquillos. En junio de 2023, tras prácticamente un año alejado de su sueño, el Mirandés anunció su fichaje como técnico.

El primer año evitó por poco el descenso pero, en el segundo, logró disputar el playoff de ascenso. Logro que, a la postre, le permitiría llegar a Osasuna como recambio de Vicente Moreno el verano pasado. Ahora, arde en deseos de medirse al vigente líder de Primera en casa este sábado a las 18.30 horas. «Me han dicho que el ambiente con el Real Madrid siempre es increíble», sentencia.

De líder en la Liga Europa a la lucha por sobrevivir en la Liga de Campeones: el desplome del peor Athletic de la era Valverde

De líder en la Liga Europa a la lucha por sobrevivir en la Liga de Campeones: el desplome del peor Athletic de la era Valverde

Hace un año a estas alturas del curso el Athletic lideraba la clasificación de la Liga Europa, era tercero en la Liga EA Sports, igualado con 41 puntos con el Barcelona, entonces segundo, había marcado 33 goles y encajado 20, perdió 2-0 con el Barcelona en las semifinales de la Supercopa de Europa y acababa de ser eliminado en los octavos por Osasuna en octavos de final de la Copa del Rey. El equipo de Ernesto Valverde viajaba a velocidad de crucero por el continente, con el estímulo agregado de vislumbrar la final del torneo en San Mamés, y se posicionaba firme en el torneo doméstico. Más allá del inesperado tropiezo en Copa, que hasta pudo venir bien para acometer objetivos prioritarios, la temporada respondía plenamente a las expectativas.

Este miércoles (21.00 h. Movistar) el Athletic apura en su visita al Atalanta de Bérgamo las escasas opciones de clasificarse entre los 24 primeros en la Liga de Campeones. Es trigésimo, a dos puntos del Qarabag, que marca la frontera para seguir adelante. Ha ganado un partido, ha empatado dos y ha perdido tres. El peor Athletic de la era Valverde es décimo en la Liga EA Sports, con 24 puntos, a 17 del Atlético de Madrid, que señala la última plaza para el máximo torneo continental. Ha marcado 19 goles y soporta 28. Cayó 5-0 ante el Barcelona en semifinales de la Supercopa. Algo ha mejorado con respecto al ejercicio precedente: el 4 de febrero visitará al Valencia en los cuartos de final de la Copa.

Nico Williams, Berenguer y Yuri no viajaron a Bérgamo por problemas físicos, una rémora que figura como principal atenuante para el bajo rendimiento del Athletic, que sufrió el pasado sábado ante el Mallorca (3-2), cierto es que en un partido condicionado por dos discutibles penaltis en contra, su décima derrota en la Liga española. El carrusel de damnificados no ha cesado, con bajas significativas también en defensa, pues a la sanción de diez meses a Yeray Álvarez por dar positivo en un control antidopaje, se unió en diciembre la de Aymeric Laporte, llamado a un papel central en su regreso al club. Egiluz, Prados y Sannadi son otros de los perseguidos por la mala fortuna.

La pubalgia de Nico Williams

Frustrada su marcha al Barcelona, Nico Williams, la gran estrella del equipo, sólo ha tenido una presencia intermitente y atenuada, víctima de una pubalgia a la que ahora se suma una sobrecarga muscular. Oihan Sancet, que en este trance del pasado curso sumaba 15 goles, presenta sólo uno, golpeado también por sucesivas lesiones. En su décima temporada al frente de equipo, la cuarta de su tercera etapa, Valverde trata de levantar a un grupo que emite sensaciones de agotamiento.

En estos momentos parece difícil que el técnico, entre cuyos notables méritos se encuentra volver a llevar al equipo al título de Copa 40 años después, renueve su contrato y ya circulan hipotéticos relevos. Andoni Iraola, que está haciendo un buen trabajo en el Bournemouth y cuenta con el pedigrí de sus 12 brillantes temporadas en el Athletic, sería el mejor situado para un hipotético relevo. Más arriesgada se intuye la opción de Eder Sarabia, que ascendió con el Elche y circula con garbo al frente del conjunto alicantino en la máxima categoría.

El Atalanta es quinto en la Liga de Campeones, con 13 puntos. En caso de conseguir un resultado positivo, y siempre dependiendo de los equipos que le preceden, el Athletic mantendría sus opciones ante el último encuentro de esta fase regular, este 28 de enero, en San Mamés, contra el Sporting de Portugal. En el curso 2024/2025, el Athletic perdió ante el Manchester United en semifinales de la Liga Europa y certificó el tercer puesto en la Liga EA Sports. La mejor noticia para los vizcaínos es que aún queda mucho por jugar.

El Athletic salva la Copa con un penalti en la prórroga y la Real en la tanda de penaltis con el guardameta Marrero como héroe

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Athletic y Real Sociedad se vieron durante muchos minutos fuera de la Copa del Rey, pero con un penalti en la prórroga los bilbaínos y dos paradas de Unai Marrero, en la tanda de penaltis, los dos equipos vascos están en cuartos.

El partido más loco se vivió en el Reino de León, con los seis goles en los primeros 45 minutos, una prórroga y una pena máxima decisiva para culminar la remontada. Y es que la Cultural puso al Athletic contra las cuerdas desde el minuto 16, con un gol de Iván Calero. Guruzeta empató en el 26 pero, en la jugada que se inició en el saque de centro, el madrileño volvió a marcar.

La respuesta se la dio de nuevo el goleador del Athletic. Sufrían los de Valverde, que se vieron 3-2 abajo con un penalti de Rubén Sobrino por mano de Vivian. Sin embargo, Sancet con el tiempo cumplido, marcó un penalti hecho sobre Nico y puso la igualada.

La situación se complicó más para el Athletic al inicio de la segunda mitad con la expulsión de Paredes por insultar al árbitro. No se arrugaron los leones, pero tampoco el equipo de Ziganda, que les forzó a una prórroga decidida con otro penalti a Nico que marcó Unai Gómez.

Iñaki Williams intenta recortar a la defensa de la Cultural.

Iñaki Williams intenta recortar a la defensa de la Cultural.J.CASARESEFE

Tanto o más que el Athletic se tuvo que aplicar la Real para remontar a Osasuna. Le sorprendió Moncayola en el minuto 4 con un derechazo a bote pronto desde la frontal del área y, en el 17, puso un córner que, un mal despeje de Oyarzabal, convirtió en el 0-2.

Espabilaron los donostiarras, pero el zafarrancho de remontada lo tocó Turrientes con un gol en el 75 que incendió Anoeta para, con el tiempo cumplido, forzar la prórroga con otro de Zubeldia.

En el tiempo extra, como el Athletic, tuvo un penalti a favor por mano de Javi Galán que, inesperadamente, Oyarzabal falló. Guedes tuvo en sus botas evitar los penaltis, pero erró. En la tanda apareció su héroe, Unai Marrero, que atajó dos penaltis a Moncayola y Catena.

Raphinha derriba el muro de Osasuna

Raphinha derriba el muro de Osasuna

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La combatividad de Raphinha fue el arma a la que tuvo que encomendarse el Barça para hacerse con los tres puntos ante un Osasuna que se plantó en el Spotify Camp Nou con un planteamiento terriblemente rocoso, encomendándose a mantener una defensa prácticamente numantina y dejando las opciones de gol a algún chispazo aisladísimo en vanguardia. [2-0: Narración y estadísticas]

El punta brasileño, tan anárquico como voluntarioso en su juego, fue el encargado de materializar los dos tantos que le permitieron al conjunto de Hansi Flick imponerse y asegurarse así mantener las distancias con un Real Madrid del que la grada barcelonista llegó a acordarse en muchos momentos. Muy especialmente, de un Xabi Alonso que transita por la cuerda floja tras las dos derrotas consecutivas encajadas frente al Celta y el Manchester City en el Santiago Bernabéu.

Para lograrlo, el técnico germano optó por dejar de inicio en el banquillo a dos piezas otrora claves como Robert Lewandowski y Frenkie de Jong y mantener en el once a un Marcus Rashford que revolucionó el último choque con el Eintracht en la Champions. Partiendo de esas premisas, el primer tiempo fue prácticamente un monólogo de los azulgrana. Con Osasuna encerrado a cal y canto lo más cerca posible de Sergio Herrera, algo que solo abandonaban cuando el arquero ejecutaba el saque de portería, los de Flick casi monopolizaron el control del esférico.

Y, de hecho, dispararon hasta 13 veces contra el arco rival, obligando a Herrera a emplearse una y otra vez a fondo para que los suyos se fueran al descanso manteniendo la igualada en el luminoso. Los visitantes fiaban toda su suerte a nivel ofensivo a alguna salida a la contra para que Budimir, como una isla desierta en medio del océano, pudiera cazar algún balón y a aprovechar la punta de velocidad de Víctor Muñoz. Joan García, eso sí, no se dejó intimidar en ningún momento.

Al Barça solo le faltó algo más de puntería para inaugurar el marcador en los primeros 45 minutos. Y, de hecho, lo lograron, con un remate de cabeza de Ferran Torres a pase de Marcus Rashford finalmente invalidado por un fuera de juego muy anterior de Raphinha. Y la grada del Camp Nou, además, protestó mucho un posible penalti sobre el inglés, que se plantó con aparente ventaja en el área rival tras un gran pase de Eric García, que ni Cordero Vega ni el VAR consideraron finalmente como punible. Las cosas no cambiarían mucho, de hecho, en el arranque del segundo tiempo. Los azulgrana siguieron picando piedra para romper el muro rival mientras Osasuna se encomendaba a poco menos que un milagro para llevarse los tres puntos. Hasta que Raphinha, a poco más de 20 minutos para el final, logró batir por fin a Herrera con un disparo desde fuera del área tras una prometedora conducción de un Pedri que dejó varios detalles de su gran calidad a lo largo del duelo.

El hecho de verse por detrás en el marcador, no obstante, no alteró ni un ápice el plan de Osasuna, mientras que el Barça, espoleado por el tanto, le puso incluso un poco más de ahínco a la búsqueda de la meta rival para sentenciar poniendo más tierra de por medio. Lamine Yamal tuvo una gran oportunidad para hacerlo, tras acción personal culminada con disparo perfectamente resuelta por un Herrera que, en cambio, no pudo hacer nada para evitar que el propio Raphinha marcara el definitivo 2-0 tras aprovechar un balón tocado voluntariamente hacia atrás por Catena y dejar sentenciado el encuentro.

Vicente Moreno, el entrenador de Primera que estuvo 15 días limpiando el barro de la dana: "No sabía si mis hijos se habían podido poner a salvo. Imagínate la agonía"

Vicente Moreno, el entrenador de Primera que estuvo 15 días limpiando el barro de la dana: “No sabía si mis hijos se habían podido poner a salvo. Imagínate la agonía”

Hace justo un año desde que el cielo descargó más de 700 litros por metro cuadrado en gran parte de Valencia y Castilla-La Mancha. Aquella terrible dana dejó 229 personas fallecidas y millones de euros en daños materiales, y a muchas otras personas afectadas a nivel físico y psicológico. Osasuna venía de ganar 0-2 en Anoeta, pero la semana de Vicente Moreno (Massanassa, 1974) no la marcaría el fútbol sino lo ocurrido en su tierra. A la que se fue 15 días en plena temporada con permiso del club rojillo.

¿Se esperaba aquello?
Inimaginable. Aunque habían pasado días y uno había visto imágenes... te puedo asegurar que hasta que no entras, no eres consciente de lo que realmente ha pasado, de la magnitud. Aquellos primeros días eran una cosa de locos.
¿Cómo fue el impacto visual?
Increíble. A una orilla del río parecía todo normal y en la otra, cuando pasamos, mi mujer y yo no podíamos ni articular palabra. Coches unos encima de otros, la carretera arrancada, la marca del agua a dos o tres metros en los edificios. Entiendo que se ha dado mucha importancia, cobertura y que ha afectado a todo el mundo, pero realmente no llegas a sentirlo de la misma manera si no lo ves.
¿Y qué sintió?
Impotencia. Ahora con el tiempo, entiendo que haya mucha gente que ha tenido problemas como la depresión, porque la sensación era que todos los días eran igual. O sea, tú te levantabas, te volvías a poner la ropa del día anterior y otra vez a sacar barro, a ayudar como podías y la sensación era de no avanzar, de volver a empezar cada día. Éramos hormiguitas. Había días que no tenías ganas de levantarte. Me acuerdo de las colas para poder comer y cosas que uno hoy no le da importancia, pero al acabar el día tenías que intentar ducharte y no tenías agua ni luz en casa.
Fue uno más.
Sí, como no puede ser de otra manera, con la fortuna de dedicarme a algo con el potencial de solucionar a nivel económico muchos de los problemas que has tenido. La diferencia es que mucha gente no puede y yo 15 días después salí de esa burbuja e intenté seguir con mi vida profesional. Pero me costó mucho.
El técnico ayudando durante la DANA en Masanasa.

El técnico ayudando durante la DANA en Masanasa.EM

El peor momento fue no poder hablar con sus hijos.
Jugábamos Copa al Rey en Chiclana, aunque el partido se terminó suspendiendo, y tener que hacer el viaje sin saber nada de ellos... Te puedes imaginar, te pones en lo peor. Por suerte vivo en un bajo en el casco antiguo con las habitaciones en una primera planta, entonces tenía la tranquilidad de que podían subir. Pero al no tener noticias, al escuchar tantas cosas, ya no sabía uno si se habían podido poner a salvo. Te puedes imaginar la agonía. Cuando por fin les vi pues les abracé y bueno, la tranquilidad. Aunque esas semanas estuvimos muy descolocados y ya después de 15 días te tienes que incorporar otra vez al fútbol.
De una burbuja a otra.
Imagínate, me fui directo al Bernabéu. Jugamos contra el Real Madrid y bueno, estuve en el partido, pero en la cabina de arriba. No me veía con fuerza para estar en el banquillo y la cabeza no la tenía en la parte profesional. Tuve que hacer un esfuerzo bastante grande porque tuve mis dudas incluso de si merecía la pena seguir con lo profesional. Luego, con el tiempo, hablando con mi mujer y viéndome en el día a día después de aquello, lo llevé muy por dentro. No lo comenté con nadie, pero estuve tocado a nivel anímico. Intenté seguir con mi vida, pero me costaba levantarme por la mañana.
¿Tuvo una minidepresión?
Sí, sin duda. Me cambió mucho el pensamiento en todo. Aunque uno intenta ser muy profesional y a veces incluso he puesto mi vida profesional por delante de la personal, creo que me pasó factura y seguramente lo bien que tiene que estar uno para poder ejercer esa profesión, pasé unos meses en los que no lo estuve, esa es la realidad.
Bien Osasuna, que le permitió ir.
Increíble, pero, y esto lo voy a decir por primera vez, estuve dudando de dejar mi cargo de entrenador en Osasuna y quedarme en casa con mi familia. Fue muy duro no estar en ese momento con mis hijos. Realmente lo pasé mal. Pero mi conciencia con mi profesión me hizo llevarlo por dentro y tirar para adelante. Sentía una obligación hacia la gente que se portó bien conmigo. En todo momento se pusieron a mi disposición el presidente, la dirección deportiva, la dirección general, empleados, jugadores... Estaré toda mi vida muy agradecido a la gente de Pamplona y de Osasuna.
El entrenador en una rueda de prensa en Qatar.

El entrenador en una rueda de prensa en Qatar.Al Wakrah

¿Cree ahora que quizás salió de Osasuna porque lo necesitaba?
La decisión seguramente va por ahí. Sin ninguna duda. Lo vivido en mi tierra te va marcando en lo sucesivo y aunque todas las decisiones son maduradas, tus vivencias te van haciendo pensar de forma distinta, darle más importancia o menos a ciertas cosas y querer vivir un tiempo de forma diferente.
Además de eso, ¿por qué se marchó a Qatar?
Es un poco todo, siempre hay un componente económico allá donde vayas, pero no es lo que me mueve. Y más ahora que ya llevas un recorrido y tienes una libertad que a lo mejor no tenías hace unos años. Quería venir aquí, de hecho tuve otras opciones pero quise venir aquí.

Miedos y futuro

¿Le da miedo que en Europa se olviden de usted?
Creo que escuché a Vicente del Bosque decir que muchas veces manifestamos que no tenemos miedos, y en absoluto. Los tenemos como cualquiera, y también dudas. El problema no es tenerlos, sino que te paralicen. Yo tengo los míos, pero a mí lo que hacen es empujarme, volverme más competitivo. En ese sentido no tengo ningún miedo.
¿Echa de menos su casa?
No he tenido tiempo de pensar, pero estoy bien aquí. Y ha sido una decisión que no era fácil, estar entrenando al máximo nivel en España y salir de una liga por la que se mataría todo el mundo.
¿Qué sensaciones ha tenido cuando ha vuelto a Valencia?
Ha mejorado todo notablemente, pero sigue habiendo heridas, es muy difícil borrar lo que pasó. Por ejemplo, el colegio al que fui de pequeño tuvieron que derribarlo y ahora se da clase en uno de los campos de fútbol. Con el paso de los años, las nuevas generaciones lo irán olvidando, pero esto ha sido una de las peores cosas que han pasado en España.