El interminable lío entre el Sevilla y Sergio Ramos: ''Queremos seguir negociando''

El interminable lío entre el Sevilla y Sergio Ramos: ”Queremos seguir negociando”

Escribió el filósofo Antonio Gramsci en sus Cuadernos de la cárcel que «la crisis consiste precisamente en que lo viejo está muriendo y lo nuevo no acaba de nacer; y en este interregno surgen los síntomas mórbidos». Aplicado al fútbol y al Sevilla, cuando los propietarios que se tienen que ir no acaban de irse y los inversores que quieren llegar no acaban de invertir, en ese claroscuro, los clubes se quedan sin rumbo, a merced de los caprichos y de la pillería. Sin líderes fuertes, sólo reinan los villanos.

La venta del Sevilla ha pasado en apenas tres semanas de la notaría a la pira. Sergio Ramos compareció este lunes en Sevilla para ofrecer su versión sobre la ruptura de una operación que parecía cerrada y que debía convertirlo en el rostro visible de una nueva etapa en el club de su vida.

Con gafas, pañuelo en el bolsillo, con una intervención leída, apoyo de un powerpoint, puntero y una posterior ronda de preguntas, el nacido en Camas explicó el intento de compra que había protagonizado. «Nosotros seguimos aquí, yo sigo en Sevilla y queremos seguir negociando».

Antes de esa rueda de prensa, como tirita antes de la herida, los principales accionistas de la entidad habían decidido tomar la iniciativa. El famoso relato. Publicaron un comunicado durísimo, dividido en 14 puntos, en el que acusan al ex futbolista de haber cambiado las condiciones pactadas, de haber sustituido sobre la marcha a sus financiadores y de haber mantenido durante meses una negociación que, según ellos, acabó estallando de forma premeditada.

Según Ramos, en ese comunicado «hay palabras fuera de tono, pero nosotros tenemos la conciencia muy tranquila. Yo le pido personalmente a los accionistas que hagan un esfuerzo, como nosotros, ampliando el capital».

No se trataba de un comunicado oficial del Sevilla como institución ni tiene nada que ver con el consejo de administración. El texto lo suscribían las familias Guijarro, Castro, Carrión, Alés y Del Nido Benavente, es decir, el bloque accionarial que concentra la mayoría del capital social y que estaba llamado a vender sus acciones. El mundo viejo que no acaba de marcharse. Y lo firman ellos porque la operación es, en esencia, una compraventa entre propietarios y comprador. El club abrió la puerta a la auditoría y facilitó información, pero los vendedores eran quienes eran. Los que, cargados de legitimidad, anteponen su interés a los intereses de un club en los huesos.

El punto 14 es una bomba, con sus cables y todo. Los accionistas aseguran que han remitido una comunicación directa a Sergio Ramos y a Five Eleven Capital para denunciar el incumplimiento del acuerdo, reclamar el pago de la cláusula penal, advertir de posibles reclamaciones por daños y perjuicios y exigir el cese de cualquier vulneración de los pactos de confidencialidad suscritos durante la due diligence. Es decir, la guerra ya no es sólo mediática, sentimental o accionarial; la venta del Sevilla entraba en el terreno de los juzgados. Otra vez.

Críticas de accionistas

«Me veo en la obligación de presentar al sevillismo la oferta que traemos, que es muy importante. Y si no se da, es porque hay una oferta que mejore la nuestra y que incluya una ampliación del capital, que es lo importante», dijo el ex futbolista ante las críticas de los accionistas. «Me gustaría que me volvieran a llamar. Y sigo con la esperanza. Creo que es una buena oportunidad para los propietarios y para el Sevilla. Pero el tiempo corre en contra. Vamos muy tarde en lo deportivo».

La historia de amor había arrancado con otro tono. Ramos llevaba meses situado en el centro de la operación, como corazón de un proyecto de salvación de un club a la deriva. No era el comprador único ni el financiador principal, sólo la cara reconocible de un proyecto inversor. Su figura aportaba algo que ningún fondo extranjero podía tener, una vinculación emocional, ADN sevillista y una posible reconciliación con una grada que nunca perdonó del todo su salida al Real Madrid, sus celebraciones posteriores y su compleja vuelta como futbolista en 2023. En el entorno de Ramos se repetía una frase que resumía bien la dimensión íntima de la operación: era «algo personal».

El primer esquema de la compraventa se articuló con Five Eleven Capital. Según los accionistas, el 26 de enero se firmó una carta de intenciones vinculante para la venta de hasta el 85% del capital social. La operación incluía un precio por acción que debía pagarse al contado y una obligación posterior de ejecutar una ampliación de capital de 80 millones de euros para acelerar la recuperación económica del Sevilla. El acuerdo se sostenía, según esa versión, sobre el aval personalísimo de Ramos y sobre la presencia de varios inversores internacionales que habían presentado cartas de compromiso. En ese primer mapa apenas tenía protagonismo DMI, los mexicanos.

El escenario cambió poco después. El 11 de mayo, siempre según la versión de los accionistas, las partes refrendaron el acuerdo tras aceptar nuevas peticiones del grupo comprador. Entre ellas, un aplazamiento del pago y una reducción del precio de la transacción. Esas modificaciones habrían llegado el protagonismo de un nuevo inversor: el grupo DMI. La operación, pese a los vaivenes, seguía viva. De hecho, durante aquellos días se dio por prácticamente cerrada. Faltaban la formalización notarial, los contratos definitivos y las autorizaciones correspondientes.

Todo se rompió el 27 de mayo. En la reunión celebrada ese día, Ramos y sus asesores habrían comunicado su voluntad de no cumplir el pacto en los términos acordados. Según el comunicado, DMI dejó de ser un nuevo inversor para convertirse en el único inversor real de la operación. Desaparecieron los demás financiadores, incluida Five Eleven Capital. También cambiaron los interlocutores y cambió la estructura económica de la propuesta. Los vendedores interpretaron ese movimiento como una alteración completa del acuerdo. Como un síntoma de debilidad, de poca transparencia y de posible tocomocho.

La última oferta, según las informaciones conocidas, reducía de forma sustancial el desembolso directo a los accionistas. Frente al plan inicial, que se movía en torno a la compra del paquete mayoritario por una cantidad muy superior, Ramos habría planteado comprar unas 30.000 acciones por 100 millones de euros y activar después una ampliación de capital de 120 millones. Para los vendedores, esa fórmula permitía al grupo comprador alcanzar el control del club pagando mucho menos por las acciones. Para la parte de Ramos, el cambio se apoyaba en la situación económica del Sevilla tras la auditoría, con una deuda volcánica bajo la superficie.

«Las negociaciones tienen mucha complejidad. Son muchos accionistas y cada uno defiende lo suyo. Pero lo importante es mirar por el Sevilla FC, más allá de la oportunidad que vean como negocio», tiró el dardo el futbolista.

La posible ruptura llega en el peor momento posible para el Sevilla. El club vuelve a encontrarse sin comprador, con una plantilla a medio hacer, sin una dirección deportiva consolidada y con la urgencia de cuadrar números antes de entrar en el mercado. Antonio Cordón ha salido de la entidad y José Ignacio Navarro ha quedado al frente de la planificación, al menos de forma transitoria. El problema no es sólo administrativo. El Sevilla necesita vender, necesita fichar y necesita reconstruir una plantilla que apenas tiene valor deportivo y económico.

La ansiedad del club

El dato deportivo explica la ansiedad de la institución. El Sevilla lleva dos temporadas seguidas salvándose por un punto. En la 2024-25 acabó decimoséptimo con 41 puntos, sólo uno por encima del Leganés. En la 2025-26 terminó con 43 puntos, también uno por encima del descenso. La clasificación final maquilló la angustia, porque varios equipos quedaron apelotonados en la zona baja, pero no cambia las penurias. El Sevilla ha pasado de ser un modelo de gestión, un club reconocible en Europa y una referencia competitiva a vivir instalado en la permanencia, el miedo y la improvisación.

La inestabilidad viene de lejos. Desde la temporada 2022-23 se han sucedido los entrenadores y tampoco ha existido continuidad en la dirección deportiva tras la salida de Monchi. Víctor Orta y Antonio Cordón no consolidaron un proyecto estable. La plantilla ha sufrido ventas obligadas, fichajes de escaso rendimiento y una pérdida progresiva de jerarquía. Europa, que durante años fue el hábitat natural del Sevilla, ya queda lejos. Nadie habla de títulos, sólo de evitar la tragedia del descenso.

La figura de Monchi también sobrevoló toda la operación. En los primeros movimientos alrededor de Ramos, su nombre aparecía como una pieza más emocional y técnica capaz de dar sentido al proyecto. Su relación con la familia Ramos, su peso en la historia del club y su ascendencia sobre la afición lo convertían en un posible puente entre el nuevo capital y la memoria del sevillismo. Pero Monchi inicio hace semanas otra etapa en el Espanyol como director general deportivo. Oliéndose, quizá, el lío que venía. Ese fichaje lo sacó de la ecuación y dejó a Ramos sin el principal ancla emocional y deportiva de la reparación institucional.

Tampoco era la primera operación fallida. Antes de Ramos, los accionistas habían recibido distintas aproximaciones por el paquete mayoritario. Una vía norteamericana llegó a estar muy avanzada, pero perdió fuerza tras revisar las cuentas del club. También apareció la llamada tercera vía, con empresarios sevillanos y sevillistas como Antonio Lappí y Fede Quintero, cuya propuesta fue considerada insuficiente por los propietarios. Según el propio comunicado de este lunes, esas conversaciones, que quedaron suspendidas durante el periodo de exclusividad concedido a Ramos, de unos cinco meses, ya se han reactivado. El Sevilla vuelve, por tanto, a la casilla de salida. Sísifo empujando la piedra, de nuevo, hasta la cima.

La diferencia es que el tiempo se acelera y el mercado se estrecha. La operación Ramos había generado una expectativa enorme porque mezclaba dinero y narrativa. Era la vuelta definitiva del hijo pródigo. Ramos reparaba una herida y se ofrecía como un símbolo de reconstrucción.

El futbolista quiere seguir negociando. Las familias parecen unidas en el rechazo a su oferta. «Somos flexibles y estamos dispuestos a seguir negociando», fue el mensaje final y conciliador de Sergio Ramos. La pelota está de nuevo sobre el tejado de los accionistas, los mismos que han llevado al Sevilla hasta esta situación de urgencias y fragilidad.

Los accionistas del Sevilla dan por "rota" la negociación con Sergio Ramos para la venta del club ante un "giro inesperado inaceptable"

Los accionistas del Sevilla dan por “rota” la negociación con Sergio Ramos para la venta del club ante un “giro inesperado inaceptable”

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Las familias que detentan la mayoría accionarial del Sevilla han dado este miércoles por "rota" la negociación con Sergio Ramos y el fondo de inversión argentino Five Eleven Capital para la compraventa del club debido, según argumentan, a una "rebaja sustancial" de la oferta inicial, sobre la que existía un preacuerdo, y a la "insolvencia" de la parte compradora.

Fuentes de la negociación informaron de que este "giro inesperado" de la situación se produjo en la reunión celebrada en la mañana de este miércoles en un hotel sevillano, cuando Sergio Ramos y el abogado Julio Senn "retiraron la oferta que había recibido hace varios meses el plácet de los vendedores" para reformular la operación hasta convertirla en "inaceptable", según los actuales accionistas mayoritarios.

"Se habían comprometido a comprar 80.000 acciones, pero ahora querían adquirir unas 30.000 e ir ellos solos a la ampliación de capital, con lo que se harían con el control del club con un desembolso mínimo", indicaron las fuentes.

En términos económicos, las partes habían acordado la compraventa del Sevilla en unos 450 millones de euros menos la deuda neta -cifrada en unos 90 millones-, pero el giro radical de los términos reducía la inversión a "unos 100", que ya no correrían, según las fuentes, a cargo de Five Eleven Capital, sino de una familia originaria de Monterrey (México).

En esta ciudad Sergio Ramos se desempeñó como futbolista profesional entre febrero y diciembre del pasado. Así las cosas, los actuales propietarios del Sevilla han dado por "rota" la negociación, que se ha prolongado durante cinco meses.

Las principales familias accionistas del club hispalense arguyen "la insolvencia, y no sólo económica", de los potenciales compradores del proyecto encabezado por Sergio Ramos y, según las mismas fuentes, han mostrado su intención de "empezar a planificar la próxima temporada" a la espera de que se reactiven otras ofertas para la adquisición del club.

Courtois, Ramos, Messi y Cristiano... ¿Por qué los futbolistas compran ahora clubes de fútbol y no restaurantes? "Es mejor invertir en algo que conoces"

Courtois, Ramos, Messi y Cristiano… ¿Por qué los futbolistas compran ahora clubes de fútbol y no restaurantes? “Es mejor invertir en algo que conoces”

"El sevillismo no se negocia, se lleva en vena desde que se nace. Podéis contar conmigo para lo que necesitéis, es un hasta luego". Estas eran las palabras con las que Sergio Ramos se despedía del Sevilla en su segunda etapa como jugador. Menos de dos años después, el de Camas volvió para rescatar a un club que se encuentra en horas bajas tanto financiera, con una deuda de 90 millones de euros, como deportivamente, pese a haberse salvado inextremis del descenso.

Ramos llegó al Sevilla con el fondo Five Eleven como socio inversor en una operación de 450 millones de euros. Una de las mayores que ha realizado un futbolista respecto de una entidad deportiva. Porque ha habido muchos otros ex compañeros de Ramos que han realizado este tipo de inversiones, pero quizás la del club hispalense, por volumen, haya sido de las más importantes. El último, Thibaut Courtois con el CD Extremadura.

Así, el futbolista de Real Madrid se ha sumado a una moda que está atrayendo a muchos futbolistas no sólo que han colgado las botas sino que permanecen en activo. Una inversión muy lucrativa para muchos de ellos. "Es un negocio que conocen mejor que los restaurantes y otros sectores y les gusta más", apunta a EL MUNDO Carlos Cantó, CEO de SPSG Consulting.

Courtois, en la compra del Extremadura.

Courtois, en la compra del Extremadura.CD Extremadura

Si podemos hablar de uno de los pioneros, habría que referirse a David Beckham y su vinculación con el Inter de Miami. El inglés, una empresa andante desde que fue futbolista, se guardó un as en la manga al firmar con Los Ángeles Galaxy, el poder participar de una franquicia de la MLS. Algo que hizo al retirarse para entrar en el Inter de Miami por un monto que podría rondar los 25 millones de euros.

El británico, con el músculo financiero del magnate mexicano Jorge Mas, se hizo con el control de una entidad que hoy está valorada en más de 1.000 millones de dólares impulsada, principalmente por la llegada de Leo Messi a sus filas en julio de 2023.

Beckham, en una premiere del documental de su mujer.

Beckham, en una premiere del documental de su mujer.EM

Precisamente el argentino, quizás por el influjo del futbolista británico, decidió, recientemente, seguir sus pasos a un nivel muy inferior. El rosarino formalizó la adquisición de la totalidad de las acciones de la Unió Esportiva Cornellà, un club que milita en la quinta categoría del fútbol español y del que han salido jugadores como Gerard Martín, Jordi Alba y David Raya.

"El interés de un jugador en un club pequeño es para imprimir su huella, generar mas ingresos y contribuir a su desarollo", apunta Cantó sobre la inversión de un argentino cuyo negocio está en la "identificación de talento". "Además, los chicos querrán sumarse al club de Leo Messi", añade sin despreciar la atracción de patrocinadores que también genera su nombre. El caso de Ramos, Cantó lo encuadra más en un elemento "abridor de puertas" así como en un interés sentimental.

Muchos madridistas

El principal rival del rosarino este siglo ya había realizado también una inversión previamente en otro club español. Cristiano Ronaldo había comprado en febrero de este mismo año un 25% de la Unión Deportiva Almería, club que pelea por ascender a Primera División esta temporada.

"Desde hace tiempo he tenido la ambición de contribuir al fútbol más allá del campo", declaró en su momento el astro portugués sobre una inversión que realizó a través de su compañía, CR7 Sports Investments, de la que se estima que pudo superar los 25 millones de euros aunque no se han publicado cifras oficiales.

También su compañero del Real Madrid, Luka Modric, hoy en el Milan italiano, se ha decidido a invertir en un club de fútbol. En el caso del croata se trata de una participación del Swansea, club galés que milita en la Championship (Segunda División Inglesa) y en el que fue una gran estrella el asturiano Michu.

Y el último madridista en sumarse, aunque ya tenía una participación en el Le Mans ha sido Thibaut Courtois con su llegada al CD Extremadura, club que ha acumulado cuatro asecensos consecutivos y ya está en Primera Federación.

Final de etapa

Lo normal es que los jugadores que inviertan en clubes de fútbol lo hagan cuando ya están retirados, como el caso de Beckham o Thierry Henry, que entró como accionista en el Como que entrena y también tiene participación Cesc Fábregas, o en el ocaso de sus carreras. Cuando ya han acumulado las ganancias y la experiencia, junto a sus asesores para determinar o no la idoneidad de entrar en una entidad o fundarla como hizo Paolo Maldini con el Miami FC, la otra franquicia de la ciudad americana.

Ya es más extraño realizarlo cuando se está en activo, pero comienzan a verse ese tipo de inversiones de manera reciente. Gerard Piqué, por ejemplo, compró el Andorra cuando aún militaba en el FC Barcelona y le quedaban dos ligas y una Copa del Rey por ganar. En 2018 a través de su empresa, Kosmos Holding, el ex futbolista se hizo con un club que ha transitado estos años entre la segunda y la tercera categorías del fútbol español.

Pero, más extraño es que una estrella mundial, aún con mucho futuro por delante y uno de los futbolistas franquicias del Real Madrid haya hecho lo propio con el Caen a través de su fondo Coalition Capital Partners. En 2024, en una operación valorada en unos 20 millones de euros, Kylian Mbappé se haría con la entidad que disputa la segunda división francesa con tan sólo 25 años.

Son los clubes de fútbol, los nuevos 'restaurantes' de los futbolistas. Una moda en la que aterrizan con un mayor conocimiento y en la que "si se hace bien, se puede hacer mucho dinero". "Además, a día de hoy, los jugadores esán mucho mejor preparados y asesorados", concluye Cantó.

Sergio Ramos compra el Sevilla por 450 millones: "Es algo personal"

Sergio Ramos compra el Sevilla por 450 millones: “Es algo personal”

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«Es algo personal», dicen en el entorno de Sergio Ramos. «A lo mejor vemos el año que viene al primer presidente-jugador de la historia de nuestra liga», bromea un amigo. Lo cierto es que tras su breve paso por el Monterrey (34 partidos, 8 goles), el defensa de Camas no ha hecho pública su retirada. «Está para jugar, lo que no sé es si tiene ya la cabeza en eso», concluye.

Ramos ha cerrado, junto a Five Eleven Capital, un acuerdo para comprar el paquete mayoritario del Sevilla. La operación está valorada en torno a los 450 millones de euros, a los que habría que restar la deuda, y alcanzaría aproximadamente el 80% del capital social. El pacto queda pendiente de la formalización notarial, de los contratos definitivos y de las autorizaciones de LaLiga y del Consejo Superior de Deportes.

El precio por acción se sitúa por encima de los 3.000 euros. La deuda reconocida ronda los 90 millones y el plan de los nuevos propietarios contempla una ampliación de capital de hasta 100 millones para aliviar la tesorería, aumentar el límite salarial e ir más desahogados al mercado estival. El calendario, en cualquier caso, quedará condicionado por la situación deportiva del equipo, todavía pendiente de certificar la permanencia. Quedan nueve puntos en disputa y el Sevilla sólo está a tres del abismo.

El acuerdo supondrá, casi con toda seguridad, el final de la etapa de José María del Nido Carrasco como presidente. Una vez se formalice la compraventa, el consejo actual dará paso a una nueva estructura de gobierno. Del Nido Carrasco, muy señalado por la afición, ha quedado atrapado entre la crisis de la institución, la tragedia deportiva y el muro emocional entre palco y grada. Su padre, que lleva años pleiteando contra el club, tampoco ha tenido relevancia en la negociación.

Ramos no compra un club pacífico. Se hará cargo de un Sevilla que ha pasado de ser modelo de gestión a vivir en la urgencia, en el caos y en lo imprevisible. Desde la temporada 2022-23, por el banquillo han pasado nueve entrenadores: Lopetegui, Sampaoli, Mendilibar, Diego Alonso, Quique Sánchez Flores, García Pimienta, Caparrós, Matías Almeyda y Luis García Plaza. En la dirección deportiva, tras la salida de Monchi, tampoco hubo continuidad, con Víctor Orta primero y Antonio Cordón después. El resultado ha sido una plantilla deteriorada, fichajes sin rendimiento, ventas obligadas y un equipo que lleva varias temporadas coqueteando con el descenso. Europa, donde los nervionenses se convirtieron en héroes, ya es sólo una quimera.

La figura de Monchi había sobrevolado toda la operación. En enero, cuando empezaron los rumores de interés por parte de Ramos, era un nombre fundamental. Su relación con el futbolista, su peso en la historia reciente del club y su ascendencia sobre la afición lo convertían en un ancla para cualquier reconstrucción. Sin embargo, su fichaje por el Espanyol, anunciado este lunes, lo ha sacado de la ecuación. Monchi será director general deportivo del club catalán y no podrá formar parte del equipo de Ramos, al menos en esta primera fase. El sevillismo, vemos, también es una forma de viudedad.

El nuevo propietario visible del Sevilla tendrá que resolver, en un verano que será agitadísimo, algunos asuntos urgentes: definir el consejo, decidir la continuidad de Cordón y Luis García Plaza, hacer una profunda limpieza en la plantilla, ir al mercado a vender un proyecto ilusionante, recuperar crédito ante la afición y, sobre todo, fijar una línea deportiva creíble. Buscar un sello. Imaginar un estilo. El club conserva parte de su encanto: el Ramón Sánchez-Pizjuán, una ciudad deportiva remodelada, una masa social exigente y una historia de ensueño. Pero hace tiempo que el navío blanquirrojo navega a la deriva; sin estilo y sin esperanza.

La operación tiene, además, una carga sentimental que, en los primeros meses, será imposible de separar del negocio. Ramos salió de la cantera sevillista, debutó muy joven, se marchó al Real Madrid en 2005 y construyó allí una trayectoria monumental. Pero también dejó heridas abiertas en Nervión. Celebró goles, desafió a una parte de la grada, pidió perdón y regresó en 2023 para cerrar una cuenta pendiente. Su vuelta como futbolista fue intensa, pero breve. No se mantuvo. Y ahora vuelve por otra puerta, la acristalada que da entrada a los palcos, las tardes soleadas y los balones que no se sudan sobre la hierba, pero que se sufren igual.

Por eso en su entorno insisten en que es «algo personal». Que todo esto va más allá de los números. Que Ramos no sólo compra acciones. Compra el club que lo formó, que lo discutió y del que nunca logró destetarse. Busca poder, influencia y un papel emocional en la reconstrucción. Pero quizá, íntimamente, busca también otra cosa. Una reconciliación definitiva con los colores de su infancia. Una forma de redención en el mismo sitio donde empezó todo.

De Beckham, Piqué y Villa a Emery o Mbappé: estrellas que dieron el salto a la gestión de la industria del fútbol antes que Sergio Ramos

De Beckham, Piqué y Villa a Emery o Mbappé: estrellas que dieron el salto a la gestión de la industria del fútbol antes que Sergio Ramos

Sergio Ramos quiere comprar el Sevilla, una propuesta que ha sacudido LaLiga al inicio de 2026 pero que no es una excentricidad. Las estrellas del fútbol empiezan a tener peso en la industria más allá del césped o de los banquillos. Los palcos, los despachos, las gerencias y la propiedad ya no son terreno inexplorado para los jugadores una vez llegado el final de su carrera deportiva. De la base de la industria están pasando a la cúspide, incluso al frente de grupos empresariales que abarcan casi todo el espectro de negocio relacionado con el fútbol profesional. Con razones variadas, son cada vez más.

Ramos, si los máximos accionistas del Sevilla aceptan la oferta presentada con un grupo de empresarios, puede seguir la estela de compañeros de selección que iniciaron la senda. Uno de ellos es David Villa. El Guaje creó antes de colgar las botas DV7 Group, una empresa que gestiona junto a Víctor Oñate, y que tiene una dimensión global, con divisiones que van desde el management y la representación -en su cartera están Davide Ancelotti o Quique Sánchez Flores- al marketing, la comunicación y la formación a través de academias repartidas en todo el mundo. El último salto lo dio en marzo de 2023 cuando compró el Club de Fútbol Benidorm.

El asturiano ya había invertido en 2019 en levantar el proyecto del Queensboro FC en Nueva York, una franquicia con plaza en la USL Championship, la segunda división en Estados Unidos. Con su vuelta a España, tuvo oportunidad de comprar el Burgos, pero buscó un club al que hacer crecer desde cero y lo encontró en la Costa Blanca. «Esto no es solo crear un club de fútbol que gane o empate los domingos; esto es mucho más», aseguraba el ex goleador. La idea es subir un peldaño más y acercar la metodología de sus academias internacionales al fútbol profesional.

Villa, junto a su socio y el alcalde de Benidorm.

Villa, junto a su socio y el alcalde de Benidorm.E.M.

Por el momento juega en la Lliga Comunitat, la Tercera Federación de la Comunidad Valenciana, pero ha hecho crecer la base con 38 equipos en la cantera, dos de ellos femeninos. Con un estadio, el Guillermo Amor, con 9.000 localidades, la intención es ir dando pasos, desde la sostenibilidad, al profesionalismo en una ciudad con un potencial infinito y una colonia británica que se deja notar en las gradas. Villa optó por crecer desde la humildad, porque las fuentes de ingresos de su conglomerado empresarial vienen de las otras ramas en las que su intervención directa es menor. Para el Guaje, el contacto con los jóvenes talentos y ejercer como padrino ha sido su motivación para entrar de lleno en la industria.

Más atrevido fue Gerard Piqué cuando, en 2018, compró a través de Kosmos el Andorra. Cubrió sus deudas y, un año después, invirtió 452.000 euros para comprar la plaza del Reus en la entonces Segunda B y hacer pasar al club del Principado de la Primera Catalana a las puertas del fútbol profesional al que, con una inyección de casi cuatro millones de euros, no tardaría en llegar. De momento, lo tiene asentado en mitad de la tabla en Segunda y, al contrario que Villa, poco amigo de los palcos, Piqué sí sigue de cerca los partidos de su equipo. «Claro que volvería a invertir en el Andorra y en el país porque ha sido un éxito estar donde estamos ahora. Me he rodeado de buenos amigos que saben de esto y estoy convencido que algún día escucharemos el himno de la Champions en Andorra. Sé que es difícil, pero lucharemos y normalmente logramos las cosas que nos proponemos», ha reconocido el ex azulgrana en uno de sus alardes. La tarea no será fácil.

Sin hablar de Champions, palabras mayores, asentar un equipo en Primera fue lo que buscó Ronaldo Nazario en el Valladolid. Logró dos ascensos, pero no llegó a consolidarlo y, con la afición en contra y expectativas en Brasil, acabó vendiéndolo. Hasta el momento, el brasileño es la única estrella que ha sido dueño de un club de la máxima categoría en España.

Mucho más éxito ha tenido David Beckham, pero en Estados Unidos, donde las reglas con otras y la inversión es menos arriesgada porque la MLS es una competición cerrada, sin ascensos ni descensos que lo condicionen todo. Cuando el inglés firmó en 2007 con Los Ángeles Galaxy, su contrato incluía un acuerdo para comprar una franquicia a un precio reducido de 25 millones de dólares. En 2014 llegó el momento. Se asoció con los empresarios Jorge y José Mas y, en 2020, nació el Inter de Miami, con un crecimiento deportivo en el que se involucró el ex del Manchester para acabar conquistando a jugadores como Leo Messi, Luis Suárez o Busquets, que acabaron vistiendo la camiseta rosa en Florida y le dieron una dimensión global al club.

Beckham, junto a Leo Messi.

Beckham, junto a Leo Messi.D. BECKHAM

Ya sabía Beckham lo que era poseer un equipo, aunque a escala mucho menor. Sus compañeros de la Clase del 92 en el United se lanzaron al rescate del Salford City en 2014, un club en la cuarta categoría inglesa. Ryan Giggs, los hermanos Gary y Philp Neville, Paul Scholes y Nicky Butt se hicieron con 60% de la propiedad y el otro 40% lo compartieron con Peter Lim, que le cedió un 10% a Beckham. El dueño del Valencia salió de la sociedad en agosto de 2024 vendiéndole su paquete accionarial a Gary Neville. La nefasta gestión en el conjunto valencianista le ha llevado a renegar del fútbol, aunque sea en categorías casi de aficionados y por romanticismo.

La nostalgia y el sentimiento de pertenencia también provocan que jugadores y entrenadores acaben invirtiendo en los que fueron sus equipos. O de sus familiares. Es el caso de Unai Emery, que se ha convertido en el máximo accionista del Real Unión de Irún, uno de los 10 clubes que fundó la Liga en 1929, con cuatro Copas del Rey y cuatro temporadas en Primera. Allí jugaron de porteros su abuelo Antonio y su padre Juan Mari. «Es un proyecto que va más allá de lo deportivo. Mi sueño es ver al Real Unión en Primera, pero el objetivo es que nos sintamos orgullosos de nuestra tierra», aseguraba el entrenador del Aston Villa, que tiene a su hermano Igor en la presidencia y a su hijo Lander como guardameta del primer equipo, que lidera el grupo 2 de Segunda Federación.

A la lista de propietarios se unió hace un año hasta Kylian Mbappé, que compró el Caen normando de la tercera francesa.

Alves, con la camiseta de su nuevo equipo portugués.

Alves, con la camiseta de su nuevo equipo portugués.E.M.

Más reciente es la compra de Dani Alves que, además de predicar tras sus problemas judiciales, se ha convertido en copropietario del São João de Ver, un equipo de la Tercera División portuguesa cercano a Oporto.

El francés ex del Chelsea N'Golo Kanté, tras su millonario fichaje por el Al-Ittihad, compró el club belga Royal Excelsior Virton, de la tercera división. Drogba y Maldini decidieron invertir en la segunda división de Estados Unidos, en el Phoenix Rising el goleador y en el Miami FC el lateral italiano.

Si la lista de propietarios es larga, la de accionistas no deja de crecer. Thierry Henry y Cesc Fábregas se unieron al Como italiano, equipo que ahora entrena el español, y ha sido seducido Luka Modric, que adquirió en marzo un porcentaje del Swansea británico.

Los detalles del interés de Sergio Ramos en comprar el Sevilla: más imagen que dinero y Monchi como figura clave

Los detalles del interés de Sergio Ramos en comprar el Sevilla: más imagen que dinero y Monchi como figura clave

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Tras las campanadas, el 2026 ha introducido un giro inesperado en el ya enrevesado proceso de venta del Sevilla FC. Sergio Ramos, el central de 39 años que acaba de cerrar su etapa en Rayados de Monterrey, ha alterado el escenario, situando su nombre en el centro de las negociaciones, respaldado por un nuevo grupo de inversores, según informaron Radio Sevilla y COPE. Ramos no aparecería como comprador principal, sino como el rostro visible de un proyecto mucho más complejo.

Según fuentes próximas a las negociaciones, se trata de una oferta económica relevante, que incluso superaría los 2.700 euros por acción planteados por el grupo estadounidense que había avanzado posiciones tras revisar las cuentas del club. Hasta hace apenas unos días, los norteamericanos eran considerados favoritos para hacerse con el control de la entidad, pero las conversaciones se enfriaron tras una due diligence -auditoría previa a la transacción-que subrayó la delicada situación financiera del Sevilla.

En las oficinas de Nervión se ha recibido con sorpresa el repentino interés de Ramos por entrar en la operación. Dentro del club se da por hecho que el central no actúa solo, sino como intermediario o figura de referencia de un grupo inversor de envergadura. Más como símbolo y elemento de vinculación emocional de la futura propiedad que como empresario, un papel que aporta legitimidad social al proyecto, aunque no borra del todo la relación ambigua que sigue manteniendo con parte de la grada.

El volumen económico que se maneja -cifras que podrían situarse cerca de los 300 millones de euros necesarios para sanear la deuda acumulada- queda lejos del patrimonio personal de un futbolista, por muy consolidados que estén sus negocios. Se trataría, en definitiva, de capital exterior que busca una cara reconocible, capaz de generar confianza y de añadir un garabato sentimental a un proyecto eminentemente financiero.

Monchi, la clave

La entrada de Ramos adquiere una dimensión aún mayor por su vínculo con Ramón Rodríguez Verdejo, Monchi, figura capital en la historia reciente del Sevilla tras sus dos etapas como director deportivo (2000-2017 y 2019-2023). Ramos es vocal del CD San Fernando 1940, el club fundado hace apenas seis meses y presidido por Monchi tras la desaparición del anterior San Fernando CD. Su hermano, René Ramos, también forma parte de la estructura directiva. Un entramado que no es casual y que conecta con otros intentos de articular una alternativa sevillista a las ofertas de capital extranjero. Ese mismo entorno ya había sido señalado en anteriores movimientos para impulsar una vía de capital local, con el empresario Antonio Lappi y el periodista Fede Quintero entre los nombres que orbitaban alrededor de esa opción.

El ex portero sigue teniendo ascendencia sobre la grada blanquirroja y su figura -y su legado- amortiguaría la llegada de una propiedad ajena al ecosistema tradicional del club. Con Monchi se aspira a reconstruir un Sevilla sostenible, ambicioso y competitivo, lejos de la precariedad institucional y deportiva actual; con un entrenador, Matías Almeyda, que trata de sostener sobre el césped un proyecto frágil con una plantilla cogida con alfileres.

La cercanía de la familia Ramos con Monchi dibuja un escenario en el que el central podría convertirse en la palanca definitiva para facilitar su regreso al Sevilla o, al menos, para integrarlo en un proyecto que aspire a recuperar la estabilidad institucional de un club instalado desde hace años en la melancolía.

Desde dentro del consejo de administración, el anuncio de que Ramos presentaría una oferta formal ha generado desconcierto. Su retorno como futbolista en 2023 no limó por completo las asperezas entre el jugador y la grada. Su salida al Real Madrid y determinados gestos en el Ramón Sánchez-Pizjuán siguen presentes en la memoria colectiva del sevillismo.

Monchi, ex director deportivo del Sevilla.

Monchi, ex director deportivo del Sevilla.AFP

El club que Ramos estaría en disposición de heredar, si los accionistas aceptan la oferta, es una entidad debilitada y con un rumbo incierto. La última junta de accionistas, celebrada el pasado 16 de diciembre, reveló pérdidas de 54 millones de euros. La deuda reconocida ronda los 70 millones, aunque hay quien la duplica e incluso triplica. La fragmentación accionarial -con la familia del Nido, José Castro junto al Grupo de Utrera, la familia Alés, la familia Carrión y el denominado Grupo de los Americanos- ha marcado los últimos años del club, agravada por el enfrentamiento público entre padre e hijo Del Nido, con episodios judiciales y cruces de reproches en redes sociales.

Pese a este contexto, el Sevilla conserva activos de enorme valor. Un estadio como el Ramón Sánchez-Pizjuán, situado en el corazón de la ciudad, una ciudad deportiva recientemente remodelada y una masa social fiel y exigente, parte esencial del éxito de un club que durante años fue modelo de gestión, heptacampeón europeo y dinamizador de la competición doméstica. La recuperación de ese estatus continúa siendo un proyecto atractivo para inversores con una mirada a largo plazo.

Los próximos días serán determinantes. La venta del Sevilla, que hace apenas una semana parecía encaminada hacia manos estadounidenses, ha vuelto a abrir un abanico de escenarios. Y Sergio Ramos, el sevillista pródigo, se ha convertido en un factor inesperado en un proceso que parecía decidido, capaz de reabrir un corazón que el sevillismo daba por cerrado.

Salah, Ter Stegen y Sergio Ramos, las joyas del mercado de invierno

Salah, Ter Stegen y Sergio Ramos, las joyas del mercado de invierno

Actualizado

Con el arranque del año nuevo, se abrirá el mercado de invierno. Un periodo en el que, a partir del 2 de enero, en el caso de España, y hasta el 2 de febrero, en lo concerniente a todas las grandes ligas europeas, varios jugadores pueden cambiar de aires. Algunos, en busca de minutos, tras no haber contado con demasiada presencia en lo que llevamos de temporada. Otros, como refuerzos de lujo, con el objetivo de revertir situaciones complicadas de algunos equipos. Dos factores que, de hecho, no tienen por qué ser excluyentes. Lo que está muy claro es que esta ventana, pese a las gélidas temperaturas, puede ser especialmente caliente. Sobre todo, teniendo en cuenta varios ilustres nombres que hay ahora mismo sobre la mesa.

Una de esas operaciones está ya cerrada: la de Javi Galán. En verano de 2023, fue el fichaje más caro de aquel curso para un Atlético de Madrid en el que no ha acabado de encontrar su sitio. La temporada pasada llegó a disputar 40 partidos como rojiblanco y, a estas alturas de la campaña, sumaba dos, con lo que su traspaso a Osasuna, con el que ha firmado contrato hasta el 30 de junio de 2026 a cambio de 500.000 euros parece la mejor solución para el futbolista, pero quizás no tanto para un conjunto rojiblanco que llegó a pagarle 12 millones de euros al Celta para hacerse con sus servicios hace algo más de dos años.

Otro nombre que está ahora mismo sobre la mesa es el de Marc-André ter Stegen. El capitán del Barça ya ha recibido el alta médica tras operarse de la espalda el pasado verano e incluso jugó con el equipo azulgrana la eliminatoria de Copa frente al Guadalajara. Su situación, no obstante, sigue siendo la misma que al principio del curso: Joan García es el número uno para Hansi Flick. Si quiere ser titular con Alemania en el próximo Mundial, necesita acumular minutos.

En busca de minutos

Y el Girona parece ser el mejor situado para hacerse con su incorporación, en principio en forma de cesión. Paulo Gazzanigga ha dejado luces y sombras y Dominik Livakovic anunció hace ya tiempo su intención de marcharse del club en este mercado de invierno. Precisamente, con la intención de encontrar los minutos que no ha tenido en el conjunto gerundense para aspirar también a formar parte de la selección de Croacia en la próxima cita mundialista.

Y si hablamos de nombres ilustres de la Liga, es imposible no hablar de Sergio Ramos. El ex capitán del Real Madrid, de 39 años, ya ha dado por finalizada su etapa en el Rayados mexicano y arde en deseos de volver a estar sobre el césped en el nuevo año. Ante todo, quiere evitar pasarse otros seis meses sin equipo, tal y como le ocurrió al terminar su último paso por las filas del Sevilla. Y, de hecho, se ha estado especulando con la posibilidad de que el Milan o el Manchester United, dos equipos que están necesitados de apuntalar su línea defensiva, puedan lanzarse a por su fichaje en cuanto se abra un mercado que puede incluir movimientos otrora impensables.

Ter-Stegen, el pasado 8 de diciembre, durante un entrenamiento.

Ter-Stegen, el pasado 8 de diciembre, durante un entrenamiento.AFP

Como, por ejemplo, el de Mohamed Salah. Quien durante mucho tiempo fue santo y seña del Liverpool y que ahora disputa la Copa de África con Egipto, no acaba de estar contento con el papel que está teniendo esta temporada en el conjunto red y la posibilidad de que haga las maletas en enero, por mucho que su contrato no termina hasta el 30 de junio de 2027, es muy real. A sus 33 años, aún tiene mucho que decir en el fútbol europeo, pero también es cierto que en Arabia Saudí tampoco le harían ascos a su llegada a alguno de sus equipos.

Finalmente, otro nombre que ha saltado a la palestra en los últimos tiempos es el de Antonio Rüdiger. Por mucho que el defensa alemán parezca ahora mismo más que dispuesto a ampliar un contrato con el Real Madrid que acaba el próximo 30 de junio, el hecho de que esa renovación no se haya hecho aún efectiva abre las puertas a que otros traten de tentarlo para que acabe cambiando de aires. Entre ellos, un PSG que estaría más que encantado de tirar de talonario para reforzar sus filas y devolver así en parte el golpe asestado con el fichaje de Kylian Mbappé.

Sergio Ramos se despide de los Rayados de Monterrey: "Sí, es mi último partido"

Sergio Ramos se despide de los Rayados de Monterrey: “Sí, es mi último partido”

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Tras ser eliminados en las semifinales del Torneo Apertura 2025 de la liga mexicana ante el Toluca, Sergio Ramos ha confirmado su salida del Rayados de Monterrey: "Lo dejé bastante claro la semana pasada. Obviamente sí, es mi último partido", ha aseverado el central español a pie de campo.

Pese a las declaraciones del defensa, el entrenador del equipo mexicano, el también español, Domenec Torrent, no quiso pronunciarse sobre la marcha del jugador. "La verdad es que lo ignoro. Igual que no sé qué va a pasar con mi futuro, tampoco sé lo que pasará con Sergio; hay varios rumores en la prensa española, pero a partir de aquí yo no sé nada más", señaló el técnico tras caer 3-2 en el partido de vuelta de la semifinal.

En cuanto a la eliminación del Monterrey, Ramos admitió que "siempre duele perder una semifinal y quedarse a las puertas de una final". "Hay mucho que analizar. La primera parte prácticamente la regalamos. Nos faltó intensidad, ritmo, personalidad, tener el balón. Se puede perder porque al fin y al cabo esto es fútbol, pero se pierde jugando como la segunda parte, no como la primera, que la regalamos", afirmó Ramos, exjugador de Sevilla, Real Madrid y PSG.

Ramos es uno de los cuatro supervivientes del título mundial de España en Sudáfrica 2010 junto a Raúl Albiol, Pedro Rodríguez y Juan Mata tras la retirada de Sergio Busquets y Jordi Alba después de ganar la MLS con el Inter Miami.

El Monterrey de Ramos roza la heroica ante el Dortmund, pero no habrá reencuentro con el Madrid y sí revancha por Wembley

Actualizado Miércoles, 2 julio 2025 - 05:24

Rozó el gol en el minuto 91, pero su cabezazo se marchó acariciando el palo de Kobel. Fue su gran oportunidad y la de Monterrey, eliminado del Mundial de Clubes por el Borussia Dortmund del gigante Guirassy, que se cruzará con el Real Madrid en los cuartos del torneo (2-1). El delantero franco-guineano anotó dos goles en el inicio del duelo, Berterame recortó distancias y los mexicanos lo intentaron sin parar durante el tramo final, pero les faltó suerte. No habrá reencuentro entre Ramos y los blancos pero sí reedición de la final de Wembley entre alemanes y españoles.

Guirassy puso el duelo cuesta arriba para Rayados en apenas 23 minutos, los que tardó en marcar dos goles. En el 13, una combinación fugaz con Adeyemi en la frontal del área le dejó sólo ante el portero, definiendo con toque a la derecha de Andrada.

Los de Niko Kovac fueron muy superiores en el inicio y su pareja de atacantes desquició a la defensa mexicana, demasiado lenta en los cortes y con poca ayuda de sus centrocampistas.

En el 23, una contra lanzada por Adeyemi la culminó de nuevo Guirassy para casi sentenciar a Monterrey, aunque el equipo, con Canales, Óliver Torres, Ramos y compañía en sus filas, no dio su brazo a torcer.

El cuadro dirigido por el técnico español Domenec Torrent se hizo con el balón y aprovechó la desidia alemana, conforme con el 2-0. Deossa probó a Kobel y luego Corona tuvo la ocasión más clara mientras Jobe Bellingham veía una amarilla que le obligará a perderse el duelo contra su hermano Jude por acumulación de tarjetas.

Tras el descanso, Berterame aprovechó un rechace en el área tras un centro y llenó de ilusión la grada mexicana, superior a la alemana en el estadio. El duelo se convirtió en un asedio de Monterrey sobre la meta de Kobel, pero la falta de acierto derrotó al conjunto americano.

Corona erró un mano a mano, en el que pidió penalti por empujón de Sule, los mexicanos vieron cómo el colegiado les anulaba el empate por fuera de juego y en el 91 Ramos, de delantero en los últimos minutos, tuvo las tablas con un cabezazo que salió ligeramente desviado

Monterrey, que había empatado con Inter de Milán y River Plate y había goleado al Urawa Red Diamonds, sufrió su primera derrota del torneo justo cuando más importan. Aún así, el torneo de los mexicanos, y especialmente de su capitán Ramos, ha sido extraordinario.

"Cuando pierdes no estás feliz, pero estoy orgulloso de los jugadores. Lo han hecho muy bien", elogió Torrent tras el partido.

Los datos que explican la fiebre por Sergio Ramos en Rayados: “Su fichaje ha sido un regalo”

Actualizado Lunes, 30 junio 2025 - 22:23

Después de cada partido de Rayados de Monterrey en el Mundial de clubes, Sergio Ramos cumple con su rutina. Se ausenta del entrenamiento del resto del grupo y hace un trabajo específico en el hotel o en el gimnasio. A sus 39 años, no hay otra manera de aguantar el ritmo de minutos que ha tenido en el torneo. Lo ha jugado todo, brazalete en el brazo, ha marcado un gol y ha liderado al conjunto mexicano a los octavos de final, donde esta próxima madrugada se mide con el Borussia Dortmund.

Sus días alejado de los compañeros podrían haber decepcionado a los cientos de aficionados de Rayados que cada mañana se dan cita a las puertas del hotel y de las instalaciones esperando a ver unos segundos al de Camas mientras baja o se sube al autobús para pedirle un autógrafo, pero el central español se ha encargado de cumplirles el deseo.

Cuando no acude al entrenamiento, un empleado de Rayados se encarga de coger algunas camisetas y carteles, siempre con el nombre del sevillano, y se las acerca al defensa para que las firme, llevándolas de vuelta a los aficionados al terminar. Es el jugador más buscado y el que más peticiones recibe de autógrafos y entrevistas. Una fiebre.

«quiero terminar ganando»

«No hace falta decir lo que Sergio representa para el club, para los compañeros, para los aficionados y para el mundo del fútbol», explicó estos días Lucas Ocampos, compañero en Monterrey.

Sobre el césped, el que fuera capitán del Real Madrid está mostrando su mejor versión. Es el tercer futbolista más veterano entre todos los que todavía siguen vivos en el Mundial y no quiere ni hablar de retirada. Por delante, sólo Manuel Neuer, portero del Bayern, y Luka Modric, su amigo y ex compañero. «En mis últimos años quiero terminar ganando», aseguró hace unos días.

De momento, ha conseguido un triunfo ante el Urawa Red Diamonds y dos empates extraordinarios contra Inter y River. Nadie ha podido con Rayados, donde el español Doménec Torrent ha creado un muro defensivo sostenido por Ramos. El de Camas gana 2,7 balones aéreos por partido, la misma cifra que Dean Huijsen o Robin Le Normand, y realiza dos intercepciones por encuentro. En ambos apartados está dentro del top 15 del Mundial.

«Caja de resonancia mundial»

Siguiendo con los datos, según la plataforma de análisis estadístico WhoScored, que tiene en cuenta distintos apartados, Ramos es el segundo mejor defensa del torneo, sólo superado por Alexander Barboza, del Botafogo. Mantiene a cero su casillero de tarjetas, es el quinto jugador del Mundial con más pases largos realizados con éxito y está también en el top 15 en balones despejados.

«Poder aportar con la mejor versión en un Mundial de clubes con tanta repercusión, con los equipos más grandes del mundo, es un plus», dijo tras sellar el pase a octavos. «Fichar a Sergio ha sido un regalo, genera una caja de resonancia mundial y tiene eco, tanto a nivel mediático como en el campo», ha asegurado el presidente de Rayados, José Antonio Noriega.