Courtois, Ramos, Messi y Cristiano... ¿Por qué los futbolistas compran ahora clubes de fútbol y no restaurantes? "Es mejor invertir en algo que conoces"

Courtois, Ramos, Messi y Cristiano… ¿Por qué los futbolistas compran ahora clubes de fútbol y no restaurantes? “Es mejor invertir en algo que conoces”

"El sevillismo no se negocia, se lleva en vena desde que se nace. Podéis contar conmigo para lo que necesitéis, es un hasta luego". Estas eran las palabras con las que Sergio Ramos se despedía del Sevilla en su segunda etapa como jugador. Menos de dos años después, el de Camas volvió para rescatar a un club que se encuentra en horas bajas tanto financiera, con una deuda de 90 millones de euros, como deportivamente, pese a haberse salvado inextremis del descenso.

Ramos llegó al Sevilla con el fondo Five Eleven como socio inversor en una operación de 450 millones de euros. Una de las mayores que ha realizado un futbolista respecto de una entidad deportiva. Porque ha habido muchos otros ex compañeros de Ramos que han realizado este tipo de inversiones, pero quizás la del club hispalense, por volumen, haya sido de las más importantes. El último, Thibaut Courtois con el CD Extremadura.

Así, el futbolista de Real Madrid se ha sumado a una moda que está atrayendo a muchos futbolistas no sólo que han colgado las botas sino que permanecen en activo. Una inversión muy lucrativa para muchos de ellos. "Es un negocio que conocen mejor que los restaurantes y otros sectores y les gusta más", apunta a EL MUNDO Carlos Cantó, CEO de SPSG Consulting.

Courtois, en la compra del Extremadura.

Courtois, en la compra del Extremadura.CD Extremadura

Si podemos hablar de uno de los pioneros, habría que referirse a David Beckham y su vinculación con el Inter de Miami. El inglés, una empresa andante desde que fue futbolista, se guardó un as en la manga al firmar con Los Ángeles Galaxy, el poder participar de una franquicia de la MLS. Algo que hizo al retirarse para entrar en el Inter de Miami por un monto que podría rondar los 25 millones de euros.

El británico, con el músculo financiero del magnate mexicano Jorge Mas, se hizo con el control de una entidad que hoy está valorada en más de 1.000 millones de dólares impulsada, principalmente por la llegada de Leo Messi a sus filas en julio de 2023.

Beckham, en una premiere del documental de su mujer.

Beckham, en una premiere del documental de su mujer.EM

Precisamente el argentino, quizás por el influjo del futbolista británico, decidió, recientemente, seguir sus pasos a un nivel muy inferior. El rosarino formalizó la adquisición de la totalidad de las acciones de la Unió Esportiva Cornellà, un club que milita en la quinta categoría del fútbol español y del que han salido jugadores como Gerard Martín, Jordi Alba y David Raya.

"El interés de un jugador en un club pequeño es para imprimir su huella, generar mas ingresos y contribuir a su desarollo", apunta Cantó sobre la inversión de un argentino cuyo negocio está en la "identificación de talento". "Además, los chicos querrán sumarse al club de Leo Messi", añade sin despreciar la atracción de patrocinadores que también genera su nombre. El caso de Ramos, Cantó lo encuadra más en un elemento "abridor de puertas" así como en un interés sentimental.

Muchos madridistas

El principal rival del rosarino este siglo ya había realizado también una inversión previamente en otro club español. Cristiano Ronaldo había comprado en febrero de este mismo año un 25% de la Unión Deportiva Almería, club que pelea por ascender a Primera División esta temporada.

"Desde hace tiempo he tenido la ambición de contribuir al fútbol más allá del campo", declaró en su momento el astro portugués sobre una inversión que realizó a través de su compañía, CR7 Sports Investments, de la que se estima que pudo superar los 25 millones de euros aunque no se han publicado cifras oficiales.

También su compañero del Real Madrid, Luka Modric, hoy en el Milan italiano, se ha decidido a invertir en un club de fútbol. En el caso del croata se trata de una participación del Swansea, club galés que milita en la Championship (Segunda División Inglesa) y en el que fue una gran estrella el asturiano Michu.

Y el último madridista en sumarse, aunque ya tenía una participación en el Le Mans ha sido Thibaut Courtois con su llegada al CD Extremadura, club que ha acumulado cuatro asecensos consecutivos y ya está en Primera Federación.

Final de etapa

Lo normal es que los jugadores que inviertan en clubes de fútbol lo hagan cuando ya están retirados, como el caso de Beckham o Thierry Henry, que entró como accionista en el Como que entrena y también tiene participación Cesc Fábregas, o en el ocaso de sus carreras. Cuando ya han acumulado las ganancias y la experiencia, junto a sus asesores para determinar o no la idoneidad de entrar en una entidad o fundarla como hizo Paolo Maldini con el Miami FC, la otra franquicia de la ciudad americana.

Ya es más extraño realizarlo cuando se está en activo, pero comienzan a verse ese tipo de inversiones de manera reciente. Gerard Piqué, por ejemplo, compró el Andorra cuando aún militaba en el FC Barcelona y le quedaban dos ligas y una Copa del Rey por ganar. En 2018 a través de su empresa, Kosmos Holding, el ex futbolista se hizo con un club que ha transitado estos años entre la segunda y la tercera categorías del fútbol español.

Pero, más extraño es que una estrella mundial, aún con mucho futuro por delante y uno de los futbolistas franquicias del Real Madrid haya hecho lo propio con el Caen a través de su fondo Coalition Capital Partners. En 2024, en una operación valorada en unos 20 millones de euros, Kylian Mbappé se haría con la entidad que disputa la segunda división francesa con tan sólo 25 años.

Son los clubes de fútbol, los nuevos 'restaurantes' de los futbolistas. Una moda en la que aterrizan con un mayor conocimiento y en la que "si se hace bien, se puede hacer mucho dinero". "Además, a día de hoy, los jugadores esán mucho mejor preparados y asesorados", concluye Cantó.

El Sevilla seguirá en Primera pese a perder ante el Real Madrid, que se impuso con un gol de Vinicius

El Sevilla seguirá en Primera pese a perder ante el Real Madrid, que se impuso con un gol de Vinicius

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El Real Madrid, con Carvajal como titular, venció al Sevilla FC (0-1) con un gol de Vinicius precedido de un codazo no pitado de Mbappé a Carmona. El francés, que volvió a salir de inicio, tuvo el 0-2 en la segunda parte, pero se durmió ante Vlachodimos cuando encaraba solo la portería.

Sevilla FC y Real Madrid se enfrentaban tras una semana agitada de puertas hacia dentro. Cada uno con su cruz. Sergio Ramos encabezando una oferta para comprar el club donde debutó y Florentino Pérez desencadenado convocando elecciones y protagonizando una rueda de prensa noventera. Álvaro Arbeloa y Luis García Plaza apuran su estancia en los banquillos en estas dos jornadas que serán como las últimas horas en el after. Tras la puerta, la luz del día y el bajón de regreso a casa.

En el minuto 4, Courtois voló para desviar a saque de esquina un disparo de Oso. El Sevilla, mecido por un Ramón Sánchez-Pizjuán rojo e infatigable, marcaba el ritmo del partido. Presionaba, finalizaba jugada e incomodaba a un Madrid que buscaba a Vinicius como un niño a su juguete. Con esa puerilidad. Con esa fuerza minúscula. A falta de fútbol, un codazo de Mbappé a su marcador abrió el camino del gol para los visitantes.

Recibió el francés en el área y, al dormirla con el pecho, extendió los brazos, impactado con Carmona, que cayó al suelo desplomado. Sin defensa, fue más sencillo ceder el esférico a Vini Jr. que, con suavidad y mirando de reojo al árbitro, la acomodó al palo izquierdo de un vencido Vlachodimos. Sánchez Martínez lo dio por válido y el VAR hizo su ponciopilatada de la jornada.

El tanto disciplinó a los nervionenses. Una mano en su área pudo ser definitiva, pero el colegiado no vio penalti. El encuentro se enmarañaba. Muchas interrupciones y dos bloques con más entusiasmo que armonía. Akor Adams, el héroe inesperado del tramo final de la temporada, no estaba fino. Ni entendía los centros de sus compañeros, ni incomodaba a la pareja de centrales que vestían de azul. Maupay, su compañero de baile, también fue cuestionado por la grada. Era exasperante su incapacidad para levantar la mirada, buscar a los de blanco, y esa estéril urgencia por disparar aun rodeado de rivales. Demasiada hambre por el gol. Párpados cerrados y dentelladas al aire.

Un disparo de Mbappé en el 38 se fue por poco. Tampoco se vio mucho más peligro. El centro del campo era una entelequia. El Sevilla lo intentaba por los costados, con Vargas algo trotón y Oso de más a menos. Y el Madrid simplemente dejaba pasar el tiempo entre protestas al árbitro y quejas por la intensidad defensiva local. Como ese chiste que ya te han contado mil veces, pero siempre te arranca una sonrisilla.

Tras el descanso, Luis García agitó al Sevilla y abrió el tapón con Ejuke, Agoume y Alexis Sánchez. Le funcionó unos minutos. El equipo jugó con más desparpajo y seguridad en las zonas calientes del campo. Suazo centró en el 55 y a Alexis remató mal en el área pequeña. El estadio casi gritó gol. En el 58, en un contraataque, Mbappé recorrió medio campo con el balón pegado al pie y cuando iba a fusilar al portero, Kike Salas, tras una persecución como la del T100 a Sarah Connor en Terminator 2, le rebañó el cuero con la puntera. Recibió una ovación y el Sánchez-Pizjuán volvió a apretar a los suyos. Huijsen, en la otra área, también hacía su trabajo con brillantez. El partido era ajetreado y ruidoso.

Arbeloa sacó a Mastantuono y Camavinga para darle algo de alegría a los suyos. El argentino, desde el gajo del área, probó suerte. Y su disparo fue repelido por el palo derecho de Vlachodimos. Vinicius tuvo que ser sustituido y salió del rectángulo cojeando. El Sevilla ponía corazón no fútbol. Era un juego caótico, a empujones, atascado en el área, sin luz. Y el Madrid empezó a sentirse cómodo. Apenas se jugó en los últimos minutos. Tras la derrota del Girona, el Sevilla huye de la quema. Más emoción que fútbol. Y una temporada que pide The End para dos equipos sin juego, sin rumbo y sin alma.

¿Quiénes son los socios de Sergio Ramos que han comprado el Sevilla? Millonarios argentinos y la conexión con el Manchester City

¿Quiénes son los socios de Sergio Ramos que han comprado el Sevilla? Millonarios argentinos y la conexión con el Manchester City

El Sevilla tiene nuevos dueños. El club ya no es propiedad de José María del Nido y las familias Carrión, Alés y Castro, accionistas históricos de la entidad, ahora pertenece a un grupo de inversión argentino y está comandado por una empresa hasta ahora desconocida con sede fiscal en Malta. La cara visible de la operación es Sergio Ramos, pero detrás hay un consorcio financiero de perfiles discretos. Por 450 millones de euros menos la deuda neta del club, cifrada en 85 millones, el ‘holding’ se ha hecho con el control del sexto mejor equipo en el ranking histórico de la Liga, el siete veces campeón de la Europa League, pero... ¿Quién lo forma realmente?

Según publicó ‘El Confidencial’, buena parte del dinero procede de la familia Werthein, una de las más ricas de Argentina, con negocios en múltiples sectores e incluso participación política en el Gobierno de Javier Milei -Gerard Werthein fue su ministro de Exteriores-. Con la intermediación de JB Capital Markets, la firma de Javier Botín, hermano de Ana Botín, los Werthein pujaron hace meses por la entidad y secundados por un fondo de inversión mexicano -del que se desconocen detalles- ahora la pondrán en manos de un compatriota, Martín Ink, y de su compañía, Five Eleven Capital.

El espejo del City Group

"Un ecosistema empresarial centrado en el fútbol", se autodefine en su web, aunque el "ecosistema" todavía está dando sus primeros pasos. Fundada hace apenas dos años, en enero de 2024, Five Eleven Capital es una empresa que busca controlar varios clubes de fútbol como hace el City Football Group que controla el Manchester City, el Girona, el New York City, el Melbourne y tantos otros. La idea es que los equipos operen de forma autónoma dentro del mismo sistema, con la misma estructura financiera, la misma metodología e incluso el mismo talento y así se beneficien los unos de los otros. Antes de abordar el Sevilla, el grupo en ciernes ya había adquirido temporalmente una participación en el Debrecen húngaro, había adquirido una parte del Esporte Clube Juventude brasileño y había participado en la venta del Espanyol por parte del empresario estadounidense Alan Pace. Con el club hispalense ahora asalta la élite, la ambición de su fundador, Ink.

Nacido en Argentina en 1974 y licenciado en Administración de Empresas por la Universidad Argentina de la Empresa (UADE), Ink fue directivo de varias empresas argentinas como la agrícola Goyaike o la asesoría Euro-Latin Capital hasta que se sumergió en el fútbol a través de proyectos. Primero creó una red social de aficionados llamada Hinch.as, luego impulsó el proyecto del museo Legends en Madrid junto a su compatriota Marcelo Ordás y finalmente, con todos los contactos, creó Five Eleven Capital.

A su lado en la cúpula de Five Eleven figura Andrés Tortarolo, cofundador y Chief Revenue Officer, también CEO de Vanquish Sportainment, agencia madrileña que gestiona los derechos de imagen de futbolistas como Enzo Fernández y Moisés Caicedo, ambos en el Chelsea, y luego está Marc Boixasa.

El colaborador de Guardiola

Marc Boixasa es el Chief Football Officer de Five Eleven Capital y el candidato para dirigir el área deportiva del Sevilla una vez consumada la venta, en sustitución de Antonio Cordón. Barcelonés, con experiencia precisamente en varios clubes del City Football Group, en el City fue uno de los principales colaboradores de Pep Guardiola como jefe de operaciones. De Manchester saltó al Burnley, donde conoció a su presidente Alan Pace, que más tarde se convertiría en dueño del Espanyol, pero casi es más importante lo que hizo antes. Boixasa ya trabajó en el Sevilla entre 2008 y 2009, en el departamento de marketing, como Football Executive, por lo que no entrará en el club como un extraño.

La conexión entre Five Eleven y el Sevilla tiene, además, otro punto de unión más bien curioso. Antonio Cordón formó parte del holding antes de recalar en Nervión en junio de 2025 y su llegada tendió un puente entre el fondo y el club que este martes desemboco en la compra de la entidad. Con Sergio Ramos por bandera y el dinero de una familia multimillonaria argentina, Martín Ink, el creador del mayor museo del fútbol, y Marc Boixasa, quien fuera colaborador de Guardiola, serán los arquitectos del nuevo Sevilla.

Alexis insufla vida al Sevilla, que gana a la Real y sale del descenso

Alexis insufla vida al Sevilla, que gana a la Real y sale del descenso

Un gol de Alexis Sánchez, que había entrado tras el descanso, rentabilizando la pelota acomodada por Maupay, desató la euforia en Sevilla recién iniciada la segunda mitad. Poco antes, Oyarzabal no llegó a rematar el centro de Oskarsson y Barrenetxea disparó a continuación muy cerca de su objetivo. A sus 37 años, el chileno aún sigue marcando tantos importantes, aunque sea ya lejos de los grandes equipos en los que vivió los mejores años de su dilatada carrera.

La atmósfera respondió a las urgencias de uno de los clásicos del fútbol español. A falta de cinco jornadas para la conclusión de la Liga, el Sevilla recibía a la Real Sociedad con la urgencia de escapar del descenso. Si ya el pasado curso el equipo andaluz hubo de recurrir a Joaquín Caparrós para escapar de una delicadísima situación, esta vez acudió a Luis García Plaza, cuyo trabajo no había logrado enmendar el tortuoso camino.

Una muestra de la extraordinaria carga emotiva con la que vivió el encuentro el entrenador local fue su reacción tras una entrada de Aramburu, castigada con tarjeta amarilla, por la que reclamó airadamente al árbitro, hasta ser él mismo castigado con la misma sanción.

El Sevilla fue beneficiario y víctima de ese ambiente. Buscó la portería de Remiro con más pasión que juego y, durante la primera mitad, tuvo en el habilidoso Ejuke a su hombre más incisivo.

Con este triunfo por 1-0, los andaluces salen del descenso en perjuicio del Alavés y aguardan otro partido en el Sánchez Pizjuán, ante el Espanyol, otro de los equipos que tiene comprometida su supervivencia en la máxima categoría. De momento, oxígeno para el Sevilla.

Un sprint final con el Sevilla en peligro ante el posible descenso más caro de la historia

Un sprint final con el Sevilla en peligro ante el posible descenso más caro de la historia

Poco después de las diez de la noche del 21 de mayo de 2011, Aduriz adelantaba al Valencia en Riazor y metía al Deportivo en descenso en la temporada 2010/11. Los coruñeses dispondrían de numerosas ocasiones para empatar el partido frustradas por César antes de la sentencia de Soldado en el minuto 95. Tan pronto Muñiz Fernández pitaba el final del encuentro, se consumaba el descenso del conjunto de Miguel Ángel Lotina con 43 puntos, la mayor puntuación de la historia de un equipo con la que bajaba de categoría.

A día de hoy y a falta de seis jornadas, el Alavés marca el descenso con 33 puntos. Nunca antes había ocurrido salvo aquella fatídica temporada para el Depor, aunque el que ocupaba esa posición en esta jornada con esos mismos guarismos era el Zaragoza. La mejoría de los equipos en puestos de descenso de los que tanto los vitorianos, como el Levante y el Oviedo sólo han perdido un encuentro de los últimos cinco, presagia que esta temporada se podrá igualar o quizás superar la puntuación con la que bajó el Depor.

De hecho, hay diez equipos que aún no han llegado a los 40 puntos y entre el décimo y el decimoctavo sólo hay seis de diferencia. En las seis jornadas restantes hay numerosos duelos directos que determinarán si hay cambios en las posiciones de descenso que se han mantenido bastante estables a lo largo del curso. Pero el Oviedo ha encontrado a Fede Viñas (4 tantos en los últimos cuatro duelos), el Levante, a Carlos Espí (siete goles en los últimos siete encuentros) y el Alavés ha recurrido a Quique Sanchez Flores en su banquillo para intentar salvarse frente a otros clubes que están cerca en la clasificación.

La victoria del Elche (35 puntos) ante un Atlético de Madrid que tiene las miras puestas en otros objetivos, ha perdido sus últimos cuatro encuentros ligueros, ha sacado momentáneamente a los ilicitanos de unas posiciones que rondan el Sevilla (34 puntos), un histórico que se ha complicado la vida tras su derrota ante el Levante, y a un Rayo Vallecano (38 puntos) que ha cogido aire frente al Espanyol (38 puntos) para invertir su energía en la Conference League, competición en la que disputa las semifinales.

También está por ahí el Mallorca (35 puntos), que perdió una oportunidad de oro en la última jornada ante el Valencia para alejarse un poco más de un sprint final dramático. Aunque tendrá otra precisamente ante el Alavés (14.00 horas). Unos para dar un paso de gigante y otros, tras rozarlo ante el Real Madrid, para volver a hacer crecer la esperanza.

Quien ya parece fuera de esa carrera es el Athletic de Bilbao, que esta noche se enfrenta a un Atlético de Madrid en dinámica negativa. La victoria por la mínima ante Osasuna, en un duelo en el que los rojillos fallaron un penalti en las botas de Budimir, parece haberle alejado definitivamente e incluso virado los objetivos en la última temporada de Ernesto Valverde al frente del banquillo bilbaíno.

Del descenso a mirar a Europa

Cómo estará la Primera División de ajustada este año, que los leones con esa victoria, a día de hoy, puedan incluso soñar con Europa, que les queda a tan sólo un partido, cuando han estado coqueteando con el descenso todo el curso. Es el equipo bilbaíno el único club junto con Real Madrid y FC Barcelona que no ha bajado a Segunda División en toda su historia.

Con 44 puntos, a tres del Athletic y con los mismos que el Celta, el Getafe ocupa la plaza de la Conference League a la espera de saber si por coeficiente a final de este curso se consigue superar de manera definitiva a Alemania y se suma otra plaza de Champions League.

Está el Atlético muy tranquilo con sus ocho puntos de renta frente al Betis en esa cuarta posición liguera por detrás del Villarreal, pero a los de Simeone, que juegan el próximo miércoles contra el Arsenal las semifinales de la Champions, no les conviene despistarse. Sería un fracaso deportivo y financiero romper la racha de 14 temporadas seguidas en la máxima competición continental. Uno de los pocos clubes que puede presumir de ello en Europa. Pero Budapest, sobrevuela el horizonte.

El Levante apunta al Sevilla al descenso

El Levante apunta al Sevilla al descenso

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En un duelo dramático de matar o morir se enfrantaron el Levante y el Sevilla en el Ciudad de Valencia. Los granotas se llevaron un partido muy intenso gracias al doblete de Iván Romero (2-0) y meten de lleno a los hispalenses en el barro del descenso.

En estos momentos, los de García Plaza, que sólo han podido ganar a un Atlético que piensa en Europa, están apenas un punto por encima del descenso que marca el Alavés con 33. Los granotas están a dos de la salvación gracias a que sólo han perdido un partido de los últimos cinco y, de esos, han ganado tres.

Quedan seis jornadas, 18 puntos en juego, y son ocho equipos los que están en esa batalla por no descender a Segunda División. Uno de los que están en esa tesitura es el Rayo Vallecano que ayer se enfrentó al RCD Espanyol en Vallecas (1-0) y, gracias al tanto de Camello, ganó algo de aire para afrontar el gran objetivo de su temporada que se trata de aspirar al primer título europeo de su historia. Los de la franja comienzan su eliminatoria de semifinales en Conference League el próximo jueves ante el Estrasburgo.

Por su parte, los de Manolo González no terminan de abandonar los puestos de peligro y siguen sin conocer la victoria en los últimos 15 partidos. La excepcional primera vuelta de los periquitos, donde coquetearon con Europa, les permite seguir vivos por evitar un descenso que se va a poner muy caro. Hay que saber pelear estas últimas jornadas y a un histórico como el Sevilla le podría pesar la falta de costumbre de pelear en esas latitudes.

Muere Curro Sanjosé, leyenda del Sevilla

Muere Curro Sanjosé, leyenda del Sevilla

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Curro Sanjosé, 'VIII Dorsal de Leyenda' del Sevilla, ha muerto en la capital hispalense a los 73 años, ha informado el club sevillista, en el que el racial lateral zurdo jugó 16 temporadas en las que disputó 373 partidos oficiales.

Francisco Sanjosé García, octavo jugador con más partidos oficiales con la camiseta del Sevilla, fue lo que se conoce como jugador de un solo equipo, el Sevilla, al que llegó tras dos años en el Alcalá y en el que debutó con dieciciete años en Pontevedra, a las órdenes de Max Merkel en un partido copero.

Una temporada después, en la 1971/72, llegó el estreno liguero en el Camp Nou de la mano del griego Dan Georgiadis y, desde ese momento, no tardó en hacerse el dueño del lateral izquierdo del equipo, en el que permaneció de forma ininterrumpida hasta la 1985/86.

Tras colgar las botas, el club le rindió homenaje con un partido en el Ramón Sánchez-Pizjuán ante el Nacional de Montevideo en agosto de 1986 y, posteriormente, siguió vinculado a los veteranos y mundo de las peñas, acudiendo a todos los actos a los que se le requería.

Un Atlético que piensa en Champions cae ante un Sevilla que sale del descenso

Un Atlético que piensa en Champions cae ante un Sevilla que sale del descenso

¿Cómo jugar con la urgencia del drama? ¿Cómo hacerlo con varios niños que aún ven lejos la Primera División? Esa doble dicotomía se debía resolver esta noche en el Sánchez Pizjuan. Era un duelo de supervivencia para unos y de entreguerras para otros. Empezar en descenso la jornada 31 ya no es mirar el abismo desde lo alto de un acantilado, es hacerlo con un pie en tierra y el otro suspendido en el aire. Los sevillistas quisieron agarrarse a la tierra, volvieron a respirar gracias a los tantos de Adams y Gudelj. De poco sirvió el tanto del canterano Boñar más que para la emoción del joven rojiblanco. [Narración y estadísticas, 2-1]

El heptacampeón de Europa notaba la brisa de Segunda en su nuca y, pese a los cambios de entrenador, la situación no había mejorado hasta este punto crítico del que le debe sacar Luis García Plaza, el último de los bomberos. Y en ello está un técnico llamado habitualmente para estas lides. El fuego del Pizjuan crepitó desde los primeros minutos. Mal negocio es este Atlético, aunque haya venido vestido de colegial a Sevilla. De hecho, su primera posesión fue de 1 minuto y 23 segundos, sin embargo, tan pronto cogió el balón el Sevilla, los hispalenses tuvieron una doble ocasión ante Musso.

El argentino es una de las mejores noticias de este nuevo Atlético. Las manos que sacó a un disparo de Manu Bueno fueron de las que habitualmente hace un tal Jan Oblak. Pero en ese barullo, el VAR llamó a Díaz de Mera por una inocencia de Daniel Martínez. Penalti y terrible debut para un canterano. El cancerbero casi le detiene la pena máxima a Akor Adams, pero la fuerza del disparo le impidió rechazarlo.

Adams anota el penalti en el Sánchez- Pizjuán.

Adams anota el penalti en el Sánchez- Pizjuán.CRISTINA QUICLERAFP

El partido siguió esa tónica extraña de este nuevo Atlético que está en esa transición de atacar mejor y defender peor, como resaltó su técnico recientemente. La posesión fue monopolizada por los, ayer, blanquiazules, que sobaban sin filo. Todo lo contrario que el Sevilla, cuyas intenciones cuando recuperaban el esférico eran verticales y de pocos pases. Vargas hizo pasar un pequeño calvario al joven Boñar en el ala izquierda y Adams aprovechó su espalda en una contra para amenazar con el segundo tanto sevillista.

Pero el fútbol tiene esas cosas de generar grandes historias, inesperadas a veces, y le tocó al canterano colchonero en el 35. Un defensa muy goleador en el Madrileño mostró su buena llegada arriba para rematar un centro de Julio Díaz y empatar el encuentro. La cara de emoción del joven de 20 años mostró lo que es el Atlético para un chico que siempre sintió la rojiblanca.

Boñar, tras marcar su gol en Sevilla.

Boñar, tras marcar su gol en Sevilla.CRISTINA QUICLERAFP

Antes del descanso mostró Gudelj, de nuevo, la inocencia de la línea defensiva improvisada de un Atlético de Madrid cuyas batallas están en otros territorios. El futbolista serbio remató solo un córner en área pequeña y daba una bombona de oxígeno a los hispalenses en el descuento del primer tiempo. El suspiro de Luis García Plaza movió hasta las ramas de los numerosos naranjos de la capital hispalense.

La Champions estaba en el horizonte y eso le valió al Sevilla para disfrutar de un rival poco habitual y poco habituado, sin los automatismos necesarios que se ven, especialmente, en la última línea. No es poca ventaja esa cuando uno está con el agua al cuello. Salir del vestuario fuera del descenso es un alivio, pero el objetivo era hacerlo transcurridos los 90 minutos.

Sufrimiento y victoria

Nada cambió en el segundo tiempo. Monólogo rojiblanco con balón y los hispalenses con el cuchillo entre los dientes para salir rápido a la contra. Isaac Romero perdonó el tercero tras un gran cruce de Agoumé en una de esas salidas. La pregunta sería si lo terminará echando de menos el equipo sevillano. Lo cierto es que los de García Plaza dieron un paso adelante conscientes de que jugar cerca de Odysseas era un peligro para sus intereses. A veces cuesta porque el miedo atenaza, pero un botín menor no era una opción para un equipo cuyo final de temporada debe plantearse casi como un título.

Con el puesto de Champions casi asegurado, el Atlético pareció conformarse con pelear y no morder. Apenas generó ocasiones para empatar el encuentro en un acto involuntario de solidaridad para salvar a un histórico español. Además, la pelea es el martes. Ahí está la temporada... y el sábado. También en Sevilla. Todo pasa por la capital hispalense. Derrota dulce de entreguerras, la Champions y la Copa esperan.

Luis García Plaza, solución de emergencia al luto perpetuo del Sevilla

Luis García Plaza, solución de emergencia al luto perpetuo del Sevilla

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Matías Almeyda es consecuencia y no causa. Es el fruto amargo de un árbol podrido. Es la herida y no el puñal. Si el Sevilla Fútbol Club vive en un luto perpetuo no es tanto por quienes están pasando por el banquillo, como por un cadalso, sino por quienes se siguen sentando en el palco. Suya es la inestabilidad, suyos son los oscuros intereses y suyo es el maltrato a una entidad que teme bajar a los infiernos. Porque una plantilla hecha con rotos y retales no puede vestir a ninguna afición exigente; nadie en su sano juicio culparía al costurero de semejante prenda. Almeyda intentó llenar con corazón los huecos que el talento iba dejando, pero no fue suficiente y ahora aterriza Luis García Plaza. El balón no se deja engañar tan fácilmente. Manda el pie y no la sangre.

José María del Nido Carrasco asumió la presidencia del Sevilla el 1 de enero de 2024, aunque llevaba tiempo moviendo los hilos en la sombra. La cuchilla no ha dejado de girar desde entonces en esa minipimer que es el Ramón Sánchez-Pizjuán. Para entonces, Monchi -la gran factoría de aciertos deportivos y pararrayos oficial del sevillismo- ya había hecho las maletas. «Si las personas que están por encima mía empiezan a dudar de que yo tengo que tener ese rol, no pasa absolutamente nada», dejó dicho antes de marcharse, como epitafio de una época de oro que la actual dirección decidió desmontar pieza a pieza, tornillo a tornillo, símbolo a símbolo.

Carrusel de entrenadores

Lo que vino después fue un casting de frustraciones: Diego Alonso, Quique Sánchez Flores, García Pimienta, el apagafuegos Caparrós, Almeyda... y ya asoma Luis García Plaza, especialista en salvar equipos que observan el abismo. Nueve entrenadores en cuatro años, una cifra desconcertante para un club que se acostumbró a medir su grandeza por finales europeas y no por vivir su propio Vietnam temporada tras temporada. Nervión es ahora un cementerio de esperanzas.


Víctor Orta, llamado a ocupar el hueco descomunal de Monchi, no encontró ni estabilidad, ni equilibrio en el vestuario, ni ilusión en la grada, ni puntería en los fichajes. Su relevo, Antonio Cordón -el hombre que habló del Sevilla como de un elefante arrodillado al llegar en junio de 2025-, tampoco está enderezando el rumbo del club pese a su experiencia. Eligió a Almeyda como pilar de un proyecto a tres años que se desmoronó en nueve meses. Llegaron futbolistas deficitarios, parche tras parche, cesiones de emergencia y apuestas de saldo para un equipo que había hecho del mercado su seña de identidad. Comprar barato, vender caro, decían antes. Lejos del lo que caiga que dirán ahora.

La temporada de Almeyda empezó con firmeza y pasión, pero duró poco el espejismo. Apenas dos victorias en 2026, una caída libre en la segunda vuelta y un equipo que empezó a competir para no perder, más que para ganar. Sus arengas motivadoras -virales como la que precedió a la goleada 4-1 al Barça en octubre de 2025- quedaron como su único legado, un destello de carácter en medio de la mediocridad colectiva. No se entendieron muchas de sus decisiones. Los futbolistas estaban con él, pero no movió las piezas con audacia. Gabriel Suazo como titular pese a su bajón de rendimiento, un Lucien Agoumé errático, Batista Mendy y Oso en el ostracismo, la desaparición de Akor Adams en momentos clave. Ante el Valencia, en su último partido, la perplejidad fue apabullante, con bandazos tácticos y errores no forzados que terminaron acelerando su salida. El Sevilla lo despidió tras 32 partidos oficiales, con el equipo tres puntos por encima del descenso y después de una derrota que vació completamente el crédito del argentino.

La derrota de Almeyda

Su despedida, con un «me voy con la tranquilidad de haberlo dado todo, con honestidad y respeto por este escudo», sonó a derrota íntima pero también a diagnóstico certero: el problema no está solo en la banda, sino más arriba. Almeyda se marcha sin haber cumplido la primera temporada de su contrato, engullido por una entidad que necesita un nuevo culpable cada primavera.

Y ahora aparece Luis García Plaza, un entrenador con oficio, de pizarra sobria, manos curtidas y poco confeti. Uno de esos técnicos que suelen llegar cuando el incendio ya ha devorado media casa. Tiene detrás una carrera larga, 229 partidos en Primera y aventuras en China y en Emiratos. Ha sido, sobre todo, un técnico de reconstrucción. Un hombre capaz de ordenar equipos, de endurecer pieles blandas, de hacer competir sin necesidad de artificios. Ascendió al Levante, devolvió al Mallorca a Primera y subió también al Alavés, al que luego sostuvo en la élite antes de su salida. Su fútbol no promete fantasía, pero sí rigor, sentido, disciplina táctica y una idea muy clara de lo que cada jugador debe hacer para que el equipo no se rompa. Un antídoto para el reciente barroquismo de Almeyda.

Pero ni siquiera un entrenador así puede garantizar la estabilidad institucional, principal tragedia de este club. Porque hay preocupación. Mucha preocupación. El descenso ladra al otro lado de la verja. Y la Segunda es un cepo para osos. Uno de esos artefactos brutales de los que muchos creen que saldrán enseguida por el peso de su historia, por el tamaño de su escudo o por la memoria de sus noches europeas. Pero luego resulta que no. Que el hierro se clava profundo, que el bosque se queda en silencio y que hay clubes que tardan años en entender que descender no siempre es un camino de ida y vuelta. García Plaza será el encargado de despertar de su pesadilla a los sevillistas. Y sólo nueve noches le quedan por delante para conseguirlo. Nueve jornadas de palcos, cuentas, sustos y pitadas.

Matías Almeyda, destituido como entrenador del Sevilla

Matías Almeyda, destituido como entrenador del Sevilla

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El argentino Matías Almeyda fue destituido este lunes por el Sevilla como entrenador del equipo, al que sólo le separan tres puntos de los puestos de descenso tras su derrota el sábado ante el Valencia (0-2). Con 32 partidos oficiales dirigidos, 29 de ellos en LaLiga EA Sports y 3 en la Copa del Rey, el club anunció su 'adiós' en un comunicado.

Almeyda, quien llegó al club del barrio de Nervión el pasado verano, abandona el banquillo sevillista dejando al equipo en una delicada situación clasificatoria, decimosexto con 31 puntos tras 8 triunfos, 7 empates y 14 derrotas, con sensaciones muy negativas y una pésima imagen, en especial, en sus encuentros en el estadio Ramón Sánchez-Pizjuán.

García Plaza, opción con más peso

El Sevilla FC negocia con el técnico Luis García Plaza como posible sustituto del entrenador de Azul (provincia de Buenos Aires), aunque también sonado otros candidatos como Manolo Jiménez o Diego Martínez, con pasado en la entidad sevillista.

Almeyda, de 52 años, firmó en verano un contrato por tres años, hasta junio de 2028, para dirigir al conjunto sevillista e intentar que recuperara su nivel y el potencial que tuvo en este siglo XXI, después de cuatro temporadas -incluida ésta- en las que en LaLiga ha tenido que luchar por el objetivo de la permanencia.

Con el argentino en el banquillo, el Sevilla ha sumado 31 puntos, de ellos 16 en quince partidos en su estadio y 15 fuera en 14 encuentros, y es el equipo más goleado de Primera División con 49 goles encajados, uno más que el Levante (48) y dos más que el Mallorca (47), que ocupan zona de descenso, y tres más que el Elche (46), el rival que marca ahora la salvación.

"El Sevilla FC desea agradecer el trabajo de Matías Almeyda y su equipo en estos meses y le desea la mejor de las suertes en sus próximos retos profesionales", aseguró en su comunicado el club hispalense.