Domina Norris, pero Verstappen sobrevive en Marina Bay

Domina Norris, pero Verstappen sobrevive en Marina Bay

"Gracias, Daniel". Un conciso mensaje, el único que trascendió en la voz de Max Verstappen tras 62 vueltas en Singapur. Un guiño para su ex compañero Daniel Ricciardo, piloto de la filial de Red Bull, que arrebató a última hora la vuelta rápida a Lando Norris. Un logro simbólico para derruir la moral del aspirante, gran dominador de la noche ante Mad Max, todo un maestro a la hora de contener los daños. Porque la fiesta nunca termina por ser completa para Norris. Si quiere ser campeón, el británico deberá recortar 52 puntos en las seis últimas carreras.

El despótico poderío de Norris se plasmó en la tabla de tiempos, con 21 segundos sobre Verstappen, segundo, el doble sobre Oscar Piastri, su acompañante en el podio y 96 sobre Carlos Sainz, el último que pudo librarse de los doblajes. El séptimo puesto del madrileño, justo por delante de Fernando Alonso, puede considerarse un mal menor tras la catastrófica qualy del sábado. Su 200ª carrera de F1, en cualquier caso, merecía otro desenlace.

Por una vez, a Norris no le tembló el pulso para soltar a tiempo el embrague y mantenerse a salvo en la salida. Las cuatro zonas de DRS suponían una amenaza para el líder en ese inicio, pero ya en la tercera vuelta marcó un 1:38.480 con el que dejar las cosas claras a Verstappen. Desde ese momento fue engordando su ventaja cuándo y cómo quiso. Se iba a anotar el Grand Chelem, con victoria, pole, vuelta rápida y liderato durante toda la carrera, cuando a dos giros de la meta Ricciardo borró su registro por medio segundo (1:34.486).

"relájate y trae el coche a casa"

Poco antes de cumplir la mitad de la prueba, Norris se había dado un susto terrible en la curva 8, con un error de frenada que puso en riesgo su alerón delantero. Por entonces, mandaba con tanta holgura que incluso partió por delante de Piastri a la salida del pit-stop. Nada menos que 21 segundos sobre Verstappen. Un dominio a la altura del mejor Red Bull de 2023. A falta de 13 giros, cuando ya rozaba el medio minuto, Norris atacó la vuelta rápida (1:34.925) porque ese punto de bonus resultaba precioso tal para la lucha por el Mundial. Justo entonces debió de cundir el pánico en el garaje de McLaren al ver a su piloto rozando una de las protecciones. "Sólo relájate y trae el coche a casa", le cantaron por radio.

Ni siquiera por ésas hubo opción de safety car, cita obligada en Marina Bay a lo largo de sus 14 presencias previas en el Mundial. Kevin Magnussen, con un pinchazo lento, supo arrastrar su monoplaza hasta los boxes, frustrando la última posibilidad. Nada habría cambiado tampoco en las posiciones de cabeza, porque Piastri cedía 20 segundos con Verstappen y éste mantenía 18 sobre Russell. El podio del australiano se forjó a fuego lento, con un par de adelantamientos calcados en la curva 7 sobre Lewis Hamilton y George Russell.

Para desgracia de McLaren, nadie importunaba al tricampeón mundial, que navegó con comodidad durante ese primer tramo, lejos del alcance de Mercedes. Toto Wolff había dividido el plan con los neumáticos para sus pilotos, probando los blandos para Hamilton. Tras 17 giros, el heptacampeón mundial pasó al compuesto duro. Ese primer movimiento podía dar pistas sobre lo que vendría después.

Alonso, por delante de Leclerc en Marina Bay.

Alonso, por delante de Leclerc en Marina Bay.AFP

"El undercut aquí parece fuerte, en torno a los dos segundos", advirtieron por radio a Norris, tras medir el tiempo que había conseguido Sainz con su parada en la vuelta 13. Partiendo décimo, el madrileño debía aferrarse a un milagro en esas calles donde el año pasado obtuvo una memorable victoria. Ferrari, por supuesto, mantuvo todo el tiempo que pudo a Leclerc, aguardando un safety car que no llegaba. Tras 36 vueltas, el monegasco fue el último piloto en renovar sus gomas.

Debió de hacerse largo ese relevo a Leclerc, demasiado tiempo por detrás de Alonso, que le negaba todos los espacios pese a su clamorosa desventaja mecánica. Bastante hacía el Aston Martin para sujetarse al alerón trasero de Nico Hulkenberg, quinto con el Haas tras darse el capricho de ganar provisionalmente la posición a Piastri. Una noche especial la de estos dos veteranos, porque Alonso aún tuvo que ajustarse los machos en el último tercio de carrera.

No había manera de contener a los Ferrari, por supuesto, pero su Aston Martin había de contener a Hulkenberg, Sergio Pérez y Franco Colapinto. Ya podía quejarse el mexicano de que su Red Bull saltaba "como un canguro" y ya podía apretar los dientes el argentino, única esperanza de Williams tras el madrugador problema de Alexander Albon con una toma de refrigeración. Ya podía insistir también Hulkenberg, orgullo de Haas, porque Alonso no iba a entregar su octava plaza.

Victoria al límite de Bastianini y corte de mangas de Jorge Martín, segundo, por la maniobra del ganador

Victoria al límite de Bastianini y corte de mangas de Jorge Martín, segundo, por la maniobra del ganador

Actualizado Domingo, 22 septiembre 2024 - 16:05

La apuesta al límite de Enea Bastianini fue ganadora. El italiano, durante muchas vueltas el único capaz de mantenerle el ritmo a un meteórico Jorge Martín, apuró al máximo una maniobra en la curva cuatro de la última vuelta para obligar al español a salirse de la pista y arrebatarle a la postre el triunfo en el Gran Premio de la Emilia-Romagna.

El segundo puesto, no obstante, a pesar de su tremendo enfado, le permite afianzarse un poco más en el liderato del campeonato al aventajar en 24 puntos a un Pecco Bagnaia que no estuvo del todo cómodo sobre la pista y acabó por irse al suelo antes de empezar la vuelta 22. Marc Márquez, mientras, a pesar de partir desde la séptima posición, logró finalmente subirse al tercer escalón del podio en una jornada en la que, según confesó, no creía posible aspirar a tal logro.

"Sin duda, estoy muy satisfecho. Lo hablamos con el equipo antes de empezar, un cuarto puesto ya era bueno, pero vi que a Bagnaia le costaba, después fue a tope y, en cuanto llegó su error, me vi en el podio, los otros eran muy rápidos, y me dije a mí mismo 'hoy ha sido un regalo'. Ahora es momento de estar muy concentrados, porque viene la gira asiática y puede pasar de todo", señaló Marc Márquez nada más acabar la prueba.

"Ha sido una carrera muy buena, muy dura. Al principio me costó adelantar a Pecco, pero vi que podía y fui a por todas. Al final, la maniobra de Bastianini fue un poco demasiado, porque me echó y no pude devolvérsela. Me enfadé, e hice algunos gestos porque estaba en caliente. Creo que fui el más fuerte y que merecía la victoria, pero no ha sido así", apuntó Jorge Martín. El gesto al que aludía fue un evidente corte de mangas al cruzar la meta.


"Ha sido una carrera increíble, Jorge iba perfecto y era difícil tratar de adelantarlo, pero, en la última vuelta, vi un poco de hueco en la curva cuatro y entré un poco al límite, pero al final cerré la trazada. Lograr esta victoria en Misano, ante todos mis amigos, es increíble", explicó por su parte un eufórico Enea Bastianini, ahora tercero en la tabla con un punto de ventaja sobre Marc Márquez.

La prueba, en cuanto aparecieron los primeros titubeos de un Pecco Bagnaia que lideró inicialmente la carrera, tras responder a los primeros golpes de Martín, acabó por convertirse en un mano a mano entre el de San Sebastián de los Reyes y el italiano. Un piloto que suele caracterizarse por firmar unos instantes finales de altísimo voltaje, tal y como lo prueba en esta ocasión su polémica maniobra ganadora. En el parque cerrado, eso sí Martín se mostró más comprensivo con él. Al fin y al cabo, su segundo puesto valió también su peso en oro.


En cuanto al resto de pilotos españoles, Maverick Viñales fue sexto: Aleix Espargaró, octavo; Álex Márquez, noveno; Joan Mir, undécimo; Raúl Fernández, decimotercero; y Augusto Fernández, decimoctavo. Pedro Acosta, quien llegó a rodar en el cuarto puesto y dejó muy buenas sensaciones en los compases iniciales de la carrera, acabó por irse al suelo, mientras que Álex Rins no pudo participar a causa de un proceso gripal.

La selección femenina conquista su octavo título mundial

La selección femenina conquista su octavo título mundial

Actualizado Domingo, 22 septiembre 2024 - 02:14

La selección femenina de España se proclamó campeona del mundo de hockey sobre patines este sábado tras derrotar en la final a Portugal (0-2), con goles de Sara Roces y María Sanjurjo, en el Pala Igor de Novara (Italia).

El combinado español, dirigido por el seleccionador debutante Sergi Macià, rubricó así un campeonato casi perfecto, en el que, tras debutar con un inesperado empate ante Chile (1-1), enlazó las victorias contra Gran Bretaña (0-14), Italia (3-0), Francia (8-2) y la anterior campeona, Argentina (1-4), hasta alcanzar la final.

Pese a partir como favorita en el partido por el título, la disciplina defensiva de Portugal y las intervenciones de la portera lusa Claudia Vicente impidieron a España trasladar su dominio al marcador en los primeros minutos.

El combinado español monopolizaba la bola y acumulaba disparos de peligro, pero el gol no llegaba. Aun así, la selección dirigida por Sergi Macià no perdió la paciencia y encontró el botín deseado en el último minuto de la primera mitad.

Aina Florenza recibió una falta dentro del área y Sara Roces, con un tiro seco y ajustado a la escuadra, estrenó el marcador desde el punto de penalti (0-1, min.24).

España asestó el golpe definitivo tras el paso por vestuarios. Florenza asistió desde detrás de la portería a María Sanjurjo, que tras un primer remate en falso logró enviar la bola al fondo de la red (0-2, min.26).

Aunque la segunda mitad acababa de empezar, Portugal ya no tuvo capacidad de reacción y España administró la renta sin demasiados sobresaltos para, de este modo, proclamarse campeona del mundo por octava vez en su historia, la cuarta en las últimas cinco ediciones.

La noche de "rock and roll" del Madrid y tres amarillas a las estrellas: "Te la estás jugando, Kylian"

La noche de “rock and roll” del Madrid y tres amarillas a las estrellas: “Te la estás jugando, Kylian”

Munuera Montero se llevó gran parte de los abucheos del Santiago Bernabéu en la noche del sábado, una noche que fue de "rock and roll", así lo admitió Carlo Ancelotti, para el conjunto blanco tras su victoria por 4-1 contra el Espanyol.

Después de un buen inicio de encuentro, el cuadro de Chamartín se vio por debajo en el marcador y necesitó de la salida al campo de Vinicius Júnior para remontar el duelo y sumar otros tres puntos a su clasificación. Pero la cita, más allá de los cinco goles, tuvo gotas de polémica.

El colegiado amonestó por protestar a las tres estrellas del Madrid, Mbappé, Bellingham y Vinicius. El galo en la primera parte, tras protestar un fuera de juego, y al británico y al brasileño en el segundo tiempo, justo después del 3-1 de Vinicius.

Fueron momentos de tensión entre los futbolistas más importantes del Madrid y el árbitro del duelo. "Te la estás jugando, Kylian", le llegó a decir Munuera Montero a Mbappé tras una conversación con él.

En el minuto 81 llegó la gran polémica. Bellingham cayó al suelo en un forcejeo con Aguado y el colegiado decidió no pitar falta, a lo que el inglés respondió levantando la mano y protestando. Su reacción fue castigada con amarilla, algo que molestó al Bernabéu y a Vinicius, que acudió a reclamarle la situación al árbitro. Munuera Montero tampoco dudó con el brasileño, que recibió otra amarilla. Chamartín enfureció.

Según captaron las cámaras de Movistar, Bellingham, enfadado, dijo en inglés: "Piece of shit (pedazo de mierda)".

Ninguno de los tres jugadores hablaron en la zona mixta, pero Ancelotti sí fue preguntado al respeto y reconoció que "el método de los árbitros ha cambiado un poco". "Esta temporada llevamos tres que han sido muy severas. El método de los árbitros ha cambiado un poco. Son más severos en este sentido y debemos acostumbrarnos", valoró el italiano.

Desde el inicio de esta temporada, hay una nueva norma en relación a las conversaciones con los colegiados: sólo se pueden dirigir a ellos los capitanes de los equipos. Nadie más.

En sala de prensa, Ancelotti elogió el encuentro de su equipo, capaz de remontar un marcador adverso y de sumar el partido número 38 seguido sin perder en Liga. Una temporada. Desde la derrota en el Metropolitano en septiembre de 2023. "Confirman que este equipo lo ha hecho bien, lo hace bien", declaró, y dio un dato que le sorprende: "Esta temporada hay un dato: sólo hemos marcado un gol en primeras partes. Llama la atención. Lo he hablado con los jugadores antes del partido, a ver si podía cambiar esta dinámica. No lo ha hecho, pero sí hemos jugado con más intensidad". "Ha sido un partido de rock and roll, sí", finalizó.

El entrenador explicó los problemas físicos de Carvajal y Bellingham, que terminaron el partido algo tocados. El lateral tuvo que pedir el cambio después de marcar el empate, pero Ancelotti aseguró que es "sólo un golpe, nada serio". El inglés, por su parte, se hizo daño en el hombro izquierdo al lanzarse al suelo a cortar un balón, y por momentos se temió por una lesión más grave.

Se quedó durante un minuto tumbado en el césped haciendo gestos de dolor en el mismo hombro que ya le dio problemas el curso pasado, pero finalmente pudo disputar casi todo el partido. "A ver cómo se encuentra mañana, aunque no parece nada particularmente preocupante. Hace un mes se quitó la protección del hombro porque estaba bien, pero ha vuelto a tener este problema. Creo que no será un problema, aunque debe cuidarse, obviamente", explicó Carletto.

El poder de los jugadores del Madrid

El poder de los jugadores del Madrid

Actualizado Sábado, 21 septiembre 2024 - 23:42

Un Madrid sin cerebro, sin saber como se juega al fútbol, al final derrumbó la voluntad del Espanyol, gracias al poder técnico de sus futbolistas, que continuamente resuelven los conflictos del equipo. Lo imposible sucedió cuando el Espanyol logró un tanto gracias a un error increíble de Courtois. La suerte es que pocos minutos después, otro fallo grosero de Joan García le regalo a los madridistas el empate.

Desde ese momento, el equipo blanquiazu

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Otro récord histórico de Llull y la polémica del clásico: "Es muy pronto para calentarme, pero la diferencia de tiros libres parece excesiva"

Otro récord histórico de Llull y la polémica del clásico: “Es muy pronto para calentarme, pero la diferencia de tiros libres parece excesiva”

El primer plato de la temporada, otro clásico para empezar, dejó un duelo de muchas caras nuevas en semifinales, de más errores que aciertos y de costumbres conocidas: volvió a ganar el Real Madrid y este domingo (20.00 horas, Movistar Plus) buscará ante el Unicaja (derrotó al UCAM, 78-84) en el Palacio de los Deportes de Murcia su séptima Supercopa Endesa consecutiva, la undécima de su palmarés. Nada menos.

Para saber más

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Fue un choque errático pero emocionante y de esos de los que conviene no sacar demasiadas conclusiones. En el Madrid, apenas pinceladas de los nuevos. El más sólido, Serge Ibaka en la pintura, como si llevara toda la vida, con tapones impresionantes y decisivos. Rathan-Mayes ("viene de meter muchísimos puntos [en la liga rusa] y aquí entiende que lo importa es que aporta su energía", apuntó Chus Mateo) y Andrés Féliz estuvieron intermitentes y, en general, poco integrados en el juego colectivo. Y Usman Garuba, que llegaba tras superar una lesión, sólo permaneció cuatro segundos en pista: "Necesita ritmo. En la final seguramente jugará más". Hugo González ni saltó a pista.

Volvieron a decidir los de siempre, especialmente Tavares y Campazzo (33 de valoración). Porque los Brates tuvieron sus momentos. Musa falló los seis triples que intentó y Hezonja, de nuevo, fue capaz de lo mejor y de lo peor, con cinco perdidas y demasiados lanzamientos precipitados y fallados.

Punter, defendido por Rathan-Mayes.

Punter, defendido por Rathan-Mayes.ACB Photo

En el Barça, el gigante Fall, que llegaba con un esguince, no jugó. Y los otros debutantes tuvieron sus destellos y sus errores. Kevin Punter es el anotador que busca el equipo y Juan Núñez y Chime Metu necesitan acoplarse, aunque estuvieron sólidos por momentos. Justin Anderson, ex del Valencia, es todo un guerrero y no parece que le vaya a costar ser importante para Joan Peñarroya.

No fue un clásico demasiado polémico, con los árbitros estrenando el audio de sus instan replay. Algunas antideportivas, un tiro libre que barrió Metu y pudo sumar un punto más para el Madrid... Sólo en la hoja estadística se descubre un desequilibrio llamativo y del que Peñarroya protestó. El Madrid acudió 31 veces a la línea de tiros libres por sólo 13 del Barça. "En cuanto a la diferencia de tiros libres, es muy pronto para calentarme, pero estoy contento de que el Real Madrid haya anotado 14 de los 22 puntos del último cuarto en el tiro libre. La diferencia de tiros libres parece demasiado excesiva", admitió en rueda de prensa el técnico catalán, quien no dudó tampoco en hablar de errores propios: "El equipo podía haber pasado mejor el balón en algunos momentos".

Chus Mateo le dio un "notable alto" a su equipo y reconoció momentos de "ansiedad" en ataque. Una noche para la historia de Sergio Llull. En Murcia arrancó la que es su 19ª temporada con el Real Madrid, lo que nadie, superando a Rafa Rullán (1969-87). Un récord histórico no sólo en la sección de baloncesto: el balear está por encima también de leyendas como Paco Gento, Miguel Ángel y Manolo Sanchís, que sumaron 18 temporadas de blanco.

Vinicius provoca una chispa a tiempo en el Madrid para remontar al Espanyol

Vinicius provoca una chispa a tiempo en el Madrid para remontar al Espanyol

El Madrid vive de impulsos, de momentos y de chispas. Contra el Espanyol recuperó ritmo de juego y mereció más en la primera parte, pero se vio por debajo en el marcador tras un rebote. Apareció ahí, por fin este año, Vinicius, chispa e impulso del conjunto blanco durante los últimos años. Entre él, Carvajal, Rodrygo y Mbappé remontaron el duelo. [Narración y estadísticas (4-1)]

Ante las exigencias del calendario y el físico del equipo, Ancelotti inició las rotaciones que había prometido hace unas semanas. Le dio la oportunidad en el once a Fran García y a Arda Güler, que entraron en el lugar de Mendy y Vinicius. Además, Carletto desplazó a Tchouaméni a la defensa para dar descanso a Rüdiger.

La entrada del joven turco dio más dinamismo al ataque madridista durante la primera media hora. Se entendió bien con Modric y provocó las mejores ocasiones del conjunto local, aunque Mbappé no estuvo fino. El galo, de nuevo en el centro del ataque con Rodrygo a la derecha, disparó tres veces entre los tres palos en los 30 minutos iniciales, pero Joan García evitó sus goles.

Sostenidos por Valverde

En el 10, Güler dejó un buen balón de cabeza a Mbappé, el francés controló con el pecho y remató ante la salida de Joan. Dos minutos más tarde, Güler probó al portero, y cinco después le tocó a Mbappé desde la frontal, pero su remate salió demasiado centrado. Eran buenos minutos de un Madrid sostenido por Valverde en el eje, con menos acumulación de gente en la creación y más en la frontal. Mereció ponerse por delante y Mbappé lo intentó de nuevo en el 27, pero no atinó y el equipo cayó en la calma.

A partir del 30, estuvo más impreciso en el último tercio, no terminó sus ataques y dejó al Espanyol correr en transiciones, para enfado de Ancelotti. Arda, que había sido el mejor, desapareció, y con él el equipo.

En la izquierda, Rodrygo no estuvo todo lo incisivo que le pedía el duelo y el Madrid sufrió para crear. Mbappé y el brasileño intercambiaron posiciones durante algunos instantes, buscando el francés más espacio en el costado zurdo, pero el ritmo del balón era demasiado lento.

Rodrygo intenta progresar ante Romero y Cabrera.

Rodrygo intenta progresar ante Romero y Cabrera.AFP

Fran García pidió penalti por un manotazo de El Hilali, pero Munuera Montero, que había sacado amarilla a Mbappé por protestar, dejó seguir sin castigo y la primera parte terminó con el público molesto con el colegiado.

Tras el descanso, Joan siguió acumulando paradas. Una a disparo de Mbappé y otra tras un gran zurdazo de Bellingham. Mejoraba el conjunto de Ancelotti, recuperando el ritmo de los primeros minutos del duelo, pero seguía sin acierto. Una constante durante estas primeras semanas de la temporada. A los blancos les cuesta abrir la lata de sus partidos, tanto en el Bernabéu como lejos de casa, y especialmente ante rivales que se encierran atrás y buscan la contra. Es el día de la marmota en Chamartín, una y otra vez.

El fútbol es caprichoso y no suele entender de sensaciones. Lo sabe el Madrid, que muchas veces ha encontrado premio en escasos intentos, y lo vivió el Espanyol, que logró el 0-1 en un pelotazo de Joan a Jofre y en un centro de éste hacia nadie que tocó en Güler y se coló entre las piernas de Courtois.

El error de Joan García

Era el minuto 54 y el Madrid necesitaba despertar, así que Ancelotti llamó a Vinicius y éste le regaló sus mejores minutos de la temporada. En 25 minutos había sentenciado el duelo con una asistencia, un gol y varias arrancadas que descosieron a la cansada defensa perica.

Carvajal empató en el 58 tras un pase de la muerte de Bellingham y un error, el primero, del portero, y Rodrygo puso por delante a los locales en el 75 tras un gran pase de Vinicius con el exterior.

Respiró el Bernabéu y aceleró el Madrid, que disfrutó de unos minutos de correcalles ante un Espanyol rendido en la batalla. Vinicius anotó el tercero tras un pase al hueco de Mbappé y el galo marcó su gol después de un penalti provocado por Endrick, que siempre produce cuando le dejan. Tres puntos más.

Trejo, el hijo adoptivo de Vallecas, un futbolista de barrio: "Volvería a la capitanía si veo que las cosas cambian"

Trejo, el hijo adoptivo de Vallecas, un futbolista de barrio: “Volvería a la capitanía si veo que las cosas cambian”

Sale Óscar Guido Trejo (Santiago del Estero, 1988) de la entrevista con EL MUNDO y la abuela Lola le aborda con un achuchón, unas magdalenas caseras y una camiseta para que se la firme. Ella, para quien no conozca su historia, no es familiar del futbolista, pero es un símbolo en Vallecas y en el club gracias a la comida que lleva al vestuario tras los partidos. "Sus tortillas están buenísimas", confiesa el argentino.

Y es que Trejo en Vallecas no es sólo el jugador extranjero con más partidos en la historia del Rayo Vallecano. Es el futbolista del pueblo, uno más en el barrio, alguien que no dudó en renunciar a la capitanía y enfrentarse a la propiedad por los trabajadores del club y el progreso de un equipo que él cree firmemente no sólo que "lo merece" sino que "puede permitírselo".

¿Volverás a la capitanía?
Si renuncié es por un motivo y si volviera es porque veo que las cosas cambian. Yo no puedo decir algo y que luego nada cambie y no lo hago por capricho sino porque quiero ver que las cosas avanzan.

Las cosas ahora están más calmadas pese a que hay numerosas pintadas en torno al estadio de Vallecas pidiendo la salida de Raúl Martín Presa de la entidad. "Con el presidente, nos saludamos, pero nada más", zanja el jugador un capítulo que no le gusta recordar tras ocho años en el club.

Los aficionados te adoran
Siempre he dicho que soy un hijo adoptivo de Vallecas. Me ha dado mucho la gente, pero creo que es por mi naturalidad y mi manera de ser porque ellos son el corazón del club. Abarrotan un campo un lunes a las 21.00 y te alientan ganes o pierdas, es inevitable no pelear por ellos y sentirse orgulloso de esta camiseta.
¿Qué quiere ser Óscar Trejo para el Rayo Vallecano?
Yo les digo a mis hijos que cuando no juegue, podré venir con ellos tranquilamente a la cancha sin agachar la cabeza, todo lo contrario. Lo he dado y estoy dando todo y lo he hecho con el corazón y la naturalidad de mi persona.
Trejo, en una de las porterías del estadio de Vallecas.

Trejo, en una de las porterías del estadio de Vallecas.Angel NavarreteMUNDO

Lo cierto es que son ya 36 primaveras y los años pesan. "Ya no recupero como antes", sonríe el mediapunta sobre su madurez y recuerda cuando llegó a España siendo un niño, apenas tenía 17 años, y ahora en cambio es el más veterano de un vestuario. Caseta que comparte con un jugador que se podría pensar que está de vuelta, pero que el Rayo lo ha acogido con la ilusión de un niño.

¿Qué tal con James?
Es un jugadorazo de talla mundial que nos va a dar muchas alegrías. Nos estamos conociendo y él también está muy contento por cómo se ha abierto el vestuario con él.
¿Cómo lleva volver al barro?
Creo que los que han pasado por tantos lugares, no sólo equipos, sino en diferentes países y culturas es como un reinicio. Y este no es un club top, comparado con otros que han estado, pero creo que aquí ganan en calidad humana. Para cualquier futbolista, la cercanía que hay con la gente no la hay en ningún lado.
Falcao también fue todo un descubrimiento
Ya como futbolista lo tenía en un pedestal, pero cuando conoces a la persona, en el día a día, a su familia...te alegras por todo lo bueno que ha hecho en el fútbol. Nos ha alimentado y nos ha hecho ver un fútbol al que no estábamos acostumbrados y cada vez que él hablaba todo el vestuario se callaba y escuchaba porque eran palabras de aprendizaje y de una calidad humana tremenda.

Sin embargo, sólo hay un futbolista que está arriba en la lista de Óscar Trejo. Y no es Antoine Griezmann, al que se enfrentará este domingo en el estadio de Vallecas y al que admira por su habilidad de "cambiar un partido pese a no tocar el balón durante 10 minutos".

El mejor del mundo

Siendo argentino, la respuesta se presume, pero no se trata sólo por la habilidad de Lionel Messi en el terreno de juego donde dice que "te da cosa marcarlo porque te va a hacer pasar vergüenza" sino por la afabilidad en el trato del que es uno de los mejores jugadores de la historia.

"Te sorprende la sencillez y la humildad que maneja un tipo que podría tener el mundo a sus pies y al contrario, él es el que baja sus pies al suelo", revela un futbolista que pudo compartir equipo con el 10 y no sólo eso, sino ganar un Mundial, aunque finalmente no terminara entre los seleccionados. "Le decía a mi mujer que estaba emocionado todo el día, salía la energía sola. Fue un momento que vino de trabajar mucho tiempo en en este mundo y fue de esas cosas que te llenan el alma", confiaba Trejo sobre esa única espinita clavada en su carrera.

Porque cada etapa en la carrera del argentino, desde Boca Juniors al Mallorca, Elche, Sporting, Toulousse y Rayo, por dos veces, ha sido un momento de aprendizaje y de alegría aunque ninguno como cuando pudo cumplir su mayor sueño desde que se calzó sus primeras botas por las calles de Santiago de Estero. "Mi sueño era regalarle una casa a mis padres. Nosotros éramos cinco hermanos y vivíamos todos en un cuarto de 20 metros cuadrados. Cuando lo logré fue una sensación inexplicable y aún tengo la imagen en la cabeza", cuenta Trejo.

Campazzo mantiene las costumbres frente al nuevo Barça de Peñarroya

Campazzo mantiene las costumbres frente al nuevo Barça de Peñarroya

La vida sigue igual. O eso, al menos, cuenta la Supercopa Endesa, tan tempranera, pero de nuevo con triunfo del Real Madrid sobre el Barcelona en el partido que descorchó oficialmente la temporada 24/25. La vida sigue igual porque Facundo Campazzo, en el momento de la verdad, sacó su genio de la chistera, su gen ganador, y decidió una semifinal competida. Los blancos, que buscan en Murcia su séptimo título consecutivo, se enfrentarán el domingo al ganador del UCAM-Unicaja. [89-83: Narración y estadísticas]

Para saber más

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Fue una asistencia a Tavares y un robo culminado en contragolpe por el propio argentino ya en el último minuto lo que desestabilizó a este novedoso Barça de Joan Peñarroya, la enésima vuelta de tuerca del proyecto culé. Fue la culminación de otra actuación majestuosa del Facu (18 puntos, seis asistencias...) para mantener las costumbres. Otro título que no alzarán los catalanes, en blanco toda la temporada pasada, aunque esta vez todo parezca tener un aire más ilusionante.

Al menos en lo anímico -lo baloncestístico todavía resulta difícil de calibrar-, las sensaciones que transmite este nuevo Barça son esperanzadoras para escapar del barrizal de los últimos tiempos. No hubo rastro de complejos pasados en esta Supercopa -un "partido loco" según Chus Mateo-, que no deja de ser un torneo oficial en mitad de la pretemporada, pero que, por supuesto, suma después en el palmarés y en las cuentas siempre pendientes entre los dos gigantes.

En el Palacio de los Deportes de Murcia, por segundo año consecutivo, Madrid y Barça se desperezaron con todo su carrusel de caras nuevas. Aunque falló dos tiros libres seguidos (uno sin tocar aro), Rathan Mayes, titular, pronto dejó pinceladas de lo que puede llegar a ser para Mateo. En los azulgrana, su fichaje más 'desconocido', el ex NBA Chime Metu, también. En una primera mitad de vaivenes y algunos lanzamientos fallados de más, como si a ese nuevo balón de la ACB aún costara tomarle las costuras, fue otra novedad, Serge Ibaka, el que primero impactó.

Brizuela, ante Ibaka.

Brizuela, ante Ibaka.ACB Photo

Con sus 35 años pero su físico tan impecable como imponente, el pívot -que ya jugó unos partidos de blanco durante el lockout de la NBA de 2012- puso en órbita al Madrid, ocho arriba mediado el segundo acto (32-24). Pero pronto hubo respuesta del Barça. Y contundente. Aunque esta vez de un 'conocido'. Jabari Parker, que hace un año por estas fechas era toda una incógnita, demostró que es ya el auténtico líder azulgrana. Con su talento y su movilidad, despertó a los de Peñarroya, contagió a Brizuela (tres triples casi seguidos) y dejó al aspirante por delante al descanso (41-42).

Pero a la vuelta de vestuarios fue como si la pretemporada se hubiera terminado para el Madrid. De repente, su ritmo habitual, su colmillo y dos nombres propios dominando la cancha. Hezonja, que amaneció con dos triples y, especialmente Tavares. Perezoso al comienzo, en ese impás resultó el de siempre: completamente desequilibrante en la pintura.

Entre los refuerzos del Barça de este verano, también hay un anti-Tavares, un gigante de 2,21, Youssoupha Fall (desde el Asvel) que Peñarroya no utilizó, pues arrastra un esguince. El caboverdiano impulsó a un Madrid que se disparó con un 16-4 (60-48) pero que iba a bajar el pistón después. El final ajustado (80-80 a falta de menos de un minuto), lo había propiciado un tridente de pequeños en un Barça que lanzó, eso sí, 18 tiros libres menos, con el debutante Juan Núñez a los mandos y Laprovittola y Brizuela como puñales.

Pero en la recta de meta, pocos 'sprinters' tienen la cosas más claras que Campazzo.

El Valencia despierta ante un Girona lento que olvidó su fútbol

Actualizado Sábado, 21 septiembre 2024 - 21:00

Las pesadillas se acaban con un despertar, no son eternas. Basta con un detalle para que salir de un doloroso letargo. En Mestalla, ente el Girona, fueron dos los que permitieron al Valencia ver reconocido su esfuerzo, resoplar y soltar la piedra que siempre lastra los pies del colista. Seguirá abajo, siendo un equipo que se hace pequeño, pero de él ya pueden tirar sin temblar las casi 41.000 personas que le rescatan siempre desde la grada. [Narración y estadísticas (2-0)]

No quería vestir Baraja el partido de decisivo y lo hicieron sus jugadores. Lo encararon responsabilizados, ordenados, batalladores, algunos incluso incombustibles en los duelos ante un Girona espeso, lento, con tantos recursos como dudas y sin la pátina que le hizo brillar hace pocos meses.

Su derrota tuvo tanto de merecimiento como de desgracia. En dos minutos, entre el 56 y el 58, Pepelu recuperó dos balones que abrió sus extremos. Fue primero Rioja quien, cansado de intentar centros en balde, probó un disparo que desvió Juanpe para desgracia de Gazzaniga. En la banda contraria se reprodujo el ataque y, esta vez, el capitán gironí lo que no pudo es desviar lo suficiente el tiro de Dani Gómez. En dos zarpazos el Valencia había despertado.

Antídoto contra el veneno

No fue un duelo de ida y vuelta desde el arranque y apenas se pisaron las áreas. Ambos equipos parecían incapaces de recordar lo que fueron hace pocos meses. El Girona se olvidó del fútbol con el tuteó a las elites del campeonato y el Valencia de la capacidad de asestar golpes definitivos a sus rivales con una velocidad endiablada. Se alternaron el control pero, como si hubieran pactado una tregua, no lograban amenazarse.

El plan valencianista era sostenerse en busca de un triunfo que ejerciera de antídoto al veneno que le condena en la clasificación. Ganar pasaba por no equivocarse ante un rival que no suele perdonar. Eso lo logró, con Tárrega y Mosquera desesperando dejando sin balón a Abel Ruiz y haciendo desaparecer a Miovski, con Barrenechea siempre vigilante en las ayudas y Thierry frenando en seco el poder destructor de Danjuma. Hasta Javi Guerra parecía tener un partido a su medida que no se lanzó a aprovechar hasta el paso por el vestuario.

Donde el Valencia encalló fue arriba. Sin Hugo Duro, es un equipo romo. Nadie apareció para cazar un centro de Guerra que se paseó por el área en la primera parte, como tampoco el de Diego López que acabó en las manos de Gazzaniga, a quien Dani Gómez estuvo a punto de sacarle los colores. Fueron sustos, pero más que los del Girona, que ni siquiera probó a Mamamardashvili.

Seis meses después

El paso al frente lo dieron en la segunda parte, lanzando más a sus extremos y encontrando en ellos la vía del gol. Cuando llegaron y la ventaja fue cómoda en un pispás, el equipo fluyó.

El pueblo de Mestalla, que no celebraba desde marzo, empujó. No llegaron más goles, ni siquiera ocasiones claras, pero no hubo sufrimiento pese a la revolución de un contrariado Míchel. Eso sí, Mamardashvili salvó con su vistosidad habitual un testarazo de Misehouy para confirmar que la victoria tenía dueño.