El Valencia araña un punto ante el Rayo que no alivia a Mestalla

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No hay salvación matemática ni para el Valencia ni para el Rayo Vallecano después del empate en Mestalla. Es cierto que están cerca, pero la apretada clasificación no les concede tregua y el valencianismo no se fue aliviado con el punto. Al contrario, clamó contra sus jugadores y volvió a pedir la cabeza del entrenador por no tener suficiente latido.[Narración y estadísticas: 1-1]

Arrancó el equipo de Corberán sobreexcitado. No era una final, no de las que ansía la parroquia de Mestalla, pero lo pareció. Las gargantas atronaban a pesar de que Dimitrievski no tardó en aparecer para rozar con los dedos un centro del Pacha Espino a Nteka, que ya se relamía. Era la primera vez que le cogía la espalda a Renzo Saravia y, dos minutos después, el uruguayo apareció para empujar un balón de Pedro Díaz desde la orilla derecha cuando el lateral valencianista lo arrolló. No dudó Quintero en señalar el punto de penalti, ni Nteka en agarrar la pelota. Enfrente, un viejo amigo que echó mano de sus artimañas para que angoleño estrellara el lanzamiento en la cepa del palo. El estadio respiraba y se agarraba a la zancada de Javi Guerra, a quien no ataba la medular vallecana. Por eso pudo conducir hasta pisar el área y armar un disparo que lamió el palo de Batalla.

El partido era de ida y vuelta, aunque fue bajando de revoluciones y se complicó para los valencianistas cuando Lejeune, sin oposición que le obligara siquiera a saltar, cabeceó un córner que dibujó Gumbau en el minuto 20.

Al Valencia, que perdió a Saravia por lesión, le costó reaccionar. No hilvana jugadas ni peligro. Al contrario, Tárrega sufría para sujetar a Nteka, al que Dimitrievski le quitó el segundo gol segándole el balón en los pies en un mano a mano que hizo contener la respiración a todo Mestalla.

La reacción llegó. La dirigió Guerra, primero lanzando a Rioja cara a cara con Batalla hasta que apareció Mendy para robarle el gol. Después, convirtiendo un saque de banda de Rioja en un centro desde la línea de fondo que empujó Diego López en el 40. Todo empezaba de nuevo.

En la segunda mitad, el empuje de inicio fue del Valencia, sin criterio y permitiendo al Rayo crecer. La reacción del banquillo valencianista enfureció a la grada, porque sacó del campo a Javi Guerra. Repitió Corberán el once y lo cambios, echando mano de Ramazani, que no se enganchó, de Ugrinic y de un Sadiq que tampoco apareció.

Iñigo Pérez, pese a que buscó toda la pólvora de Pathe Ciss, De Frutos y Alemao, dominó el juego sin ser incisivo y sin poder poder arañar más de un punto, que sirve. A Mestalla, no. Por eso gritó al unísono «Carlos, vete ya».

El Rayo gana también en Estrasburgo y jugará la primera final europea de su historia

El Rayo gana también en Estrasburgo y jugará la primera final europea de su historia

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El Rayo ya ha hecho historia. Tras unas semifinales impecables, saldadas con victorias por la mínima tanto en Vallecas como en Estrasburgo, el conjunto vallecano no solo tendrá la oportunidad de pelear por un título europeo por primera vez en su historia.

Su triunfo por 0-1, con gol de Alemao, tal vez corto visto lo visto a lo largo de un partido en el que los visitantes supieron pelear jugando sus cartas y en el que el meta local, Penders, firmó grandes paradas, no solo les permitirá jugarse la Conference League con el Crystal Palace en Leipzig, sino que también asegura matemáticamente una quinta plaza de Champions para España. Un puesto que, ahora mismo, ocupa el Betis, con seis puntos de distancia por encima del Celta de Vigo.

Lejos de especular, el Rayo saltó al terreno de juego como si fuera el conjunto vallecano el que necesitaba marcar por lo menos un gol para igualar la eliminatoria. Buscó ahogar la salida de balón del Estrasburgo y llegó una y otra vez a las inmediaciones de la portería rival, si bien es cierto que, de todas esas llegadas, únicamente cuatro de ellas fueron realmente peligrosas. La primera, un remate de Alemao, antes de que se cumplieran los primeros diez minutos, perfectamente salvada por Penders.

La segunda, un tiro lejano de Chavarría atajado también por el meta. La tercera, un remate desde dentro del área de Leujene, en el ocaso del primer tiempo, también frustrado por el meta belga que, no obstante, fue la antesala de una cuarta que sí fue la vencida. Alemao, cómo no, recogió su rechace para anotar el 0-1. Un tanto que Batalla, desviando un remate de Doué tras despiste de la zaga rayista al filo del descanso, hizo aún más valioso.

La reacción local

El Estrasburgo, en la reanudación, sí optó por buscar con más ganas la meta rival. Al fin y al cabo, no le quedaba otra. Frente a un Rayo, eso sí, que podía estar más que cómodo con el agregado de la eliminatoria. Para igualarlos, los locales necesitaban dos goles, mientras que al equipo de Íñigo Pérez le bastaba con verlas venir y defenderse tratando de desgastarse lo menos posible. Sabedores de que, tal vez, podían pescar alguna acción que fuera ya la sentencia definitiva tanto del partido como del cruce. Y, de hecho, no tardó mucho en encontrarlas.

La primera la tuvo Isi, con un remate quizás demasiado centrado que le facilitó mucho la enésima parada a Penders. Y De Frutos, a la salida del córner, firmó un remate que no acabó en el fondo de la red por muy poco. Dos sustos que, además de serenar al Rayo, acabaron con la inicial efervescencia local. Aún encontraron los franceses alguna opción. Ocasionalmente. Armados de paciencia, los visitantes volvieron a pisar el área rival y obligaron a Penders a estar muy atento para evitar males mayores. Lo mismo que Echevarría y Batalla para evitar que los locales recortaran distancias. Al portero, de hecho, todavía le dio tiempo a parar un penalti en el último minuto.

Isi Palazón, el alma del Rayo al ritmo de 'Pájaros de barro' entre las cañas con los vecinos: "Le encanta cantar, es el protagonista de todas las comidas"

Isi Palazón, el alma del Rayo al ritmo de ‘Pájaros de barro’ entre las cañas con los vecinos: “Le encanta cantar, es el protagonista de todas las comidas”

«Por la mañana café, por la tarde gol, llévanos a Leipzig, Isi Palazón», canta la afición del Rayo Vallecano después de cada partido en honor al centrocampista murciano, modificando un poco una canción de Bad Bunny. Isi es el icono del barrio, el futbolista diferente que se toma cañas con los vecinos, nunca antes de un partido, y que en seis años se ha convertido en uno de los grandes personajes de la historia del Rayo.

El conjunto madrileño anunció su fichaje el 23 de enero de 2020, cuando su realidad era la de ser el séptimo clasificado de la Segunda. Entiendan bien estos datos. Hoy, 7 de mayo de 2026, Isi Palazón, a sus 31 primaveras, liderará al club de la franja en Estrasburgo, en la vuelta de las semifinales de la Conference League, donde el Rayo buscará la primera final europea de su historia en la que es sólo su segunda participación en un torneo continental. El único espejo en el que se miran en Vallecas son los cuartos de final de la UEFA del año 2000-2001, donde el Alavés, finalista más tarde, acabó su sueño.

«Cuando Isi está feliz todo funciona», admite a EL MUNDO Iván Balliu, uno de los veteranos del equipo y gran amigo del centrocampista murciano. Ahí, a la Región de Murcia, concretamente a Cieza, irá la plantilla del Rayo este verano para celebrar la boda de uno de sus capitanes. Óscar Valentín es el primero, pero las rotaciones de Iñigo Pérez en el medio le han dado el brazalete en muchas ocasiones a Palazón, alma y líder del vestuario dentro y fuera del campo.

El murciano lleva tres tantos y tres asistencias en la Conference League, donde está siendo uno de los mejores jugadores. Ha marcado o asistido en cuatro de los cinco encuentros eliminatorios del torneo, pero es que su ascendencia en el grupo llega más allá del césped. «Para nosotros tiene muchísima importancia. Le mete mucha energía al grupo. Es de esos jugadores cuya energía influye mucho en el equipo, transmite muy buen rollo», analiza Balliu, que sólo puede recordar a Isi cantando 'Pájaros de barro', la famosa canción de Manolo García. «En las comidas y en las cenas siempre es el protagonista, le encanta cantar, canta delante de quien sea y siempre canta la misma: 'Pájaros de barro'».

Palazón acumula siete goles y seis asistencias entre todas las competiciones, manteniendo el nivel general de temporadas anteriores. En Liga le ha costado más producir, también obligado por las necesidades del equipo en Europa, pero los números y los intangibles animan a la dirección del Rayo a valorar su renovación más allá de 2028, cuando finaliza su contrato.

El salto desde la Ponferradina

Y es que Isi ha sido uno de los mejores fichajes de la historia del cuadro madrileño. Llegó en 2020 a cambio de 600.000 euros, su cláusula de rescisión en ese momento, procedente de la Ponferradina como una firma más, un jugador de equipo que aterrizaba en el mercado de invierno para suplir la baja de Embarba. Venía de marcar dos goles y de dar cuatro asistencias con el conjunto de El Bierzo en su primera temporada en Segunda División tras cuatro años seguidos en Segunda B. Tenía 25 años y parecía que su carrera se había estancado en ese escalón del fútbol profesional, sin ánimo ni condiciones para dar un salto más, pero algo le cambió en Vallecas, donde se ha convertido en un icono.

El Rayo no consiguió ascender en la campaña que llegó Isi, pero al año siguiente, con el '7' como titular indiscutible, logró el billete hacia LaLiga tras vencer en la vuelta del playoff en el campo del Girona.

En apenas año y medio, Palazón había pasado de Segunda B a Primera División. «No sé lo que me pasó en Ponferrada, pero fue donde empecé a creer que podía jugar en la elite. Mi ego se transformó», admitió en una entrevista con este periódico en 2022, en la que también recordó la importancia de su etapa recogiendo melocotones en la huerta murciana. «Cuando el Villarreal no contó conmigo pensé: 'A lo mejor ya no valgo'. No podía fichar por ningún equipo hasta enero, me encontraba mal física y mentalmente y le dije a un amigo que me iba a trabajar con él. Me daban 100 euros a la semana. Y no soy ningún héroe», reconoció en la charla.

La historia de Palazón llega ahora a Estrasburgo después del rechazo recibido en las canteras del Real Madrid o el Villarreal, de la bajada a la tierra en la huerta murciana, de la resurrección en Ponferrada y del éxito inesperado en su viaje a Vallecas, donde este enero ha cumplido seis años, elevado ya a los altares emocionales del barrio.

Alemao hace soñar a Vallecas y el Rayo volará con ventaja a Estrasburgo

Alemao hace soñar a Vallecas y el Rayo volará con ventaja a Estrasburgo

El Rayo Vallecano está hoy más cerca que ayer de jugar la primera final europea de su historia. Palabras mayores para el humilde proyecto del barrio de Vallecas. El conjunto franjirrojo venció al Estrasburgo por la mínima y volará al noreste de Francia la semana que viene para defender el resultado camino de la final de la Conference League. Alemao marcó el único tanto del encuentro al aprovechar un córner lanzado por Isi y los de Iñigo Pérez pudieron ampliar la renta en el tramo final.

Fue un partido equilibrado, donde hubo más miedo que fútbol y en el que el Rayo fue mejor cuando creyó de verdad en el tipo de plantilla que es. Cuando se vio más talentoso, más fuerte, más equipo. Todo eso ha conseguido Iñigo Pérez, uno de los entrenadores revelación del fútbol español, capaz de llevar al «barrio más grande de Europa», como rezaba el tifo que se construyó en la grada, a las puertas de una finalísima continental.

Enciso fue el futbolista más peligroso del Estrasburgo en el primer tiempo, capaz de llevar la voz cantante del juego galo ante un Rayo demasiado pasivo, demasiado pendiente de la trascendencia histórica de la noche en Vallecas. Isi trató de poner pausa, pero los primeros 45 minutos no dejaron muchas ocasiones en la memoria. Ni un tiro a puerta, un córner a favor del Estrasburgo y empate en la posesión. Nadie quería perder, nadie hizo lo suficiente por ganar.

Tras el descanso, sin embargo, el Rayo fue otro. Sirvió la charla de Iñigo en los vestuarios, porque los locales apretaron hacia la portería rival en el segundo acto. Ilias fue la chispa, Isi el control, Lejeune la fuerza y Alemao el gol. Después de varias llegadas peligrosas sin encontrar la meta francesa, Alemao apareció en el área pequeña, en el primer palo, para cabecear a la red un buen córner de Isi. Locura en Vallecas y merecido 1-0 para el conjunto español, que lo quería más que el Estrasburgo.

El tanto noqueó a los galos y el Rayo pudo llevarse un resultado más amplio hacia Francia, pero apareció el joven portero belga Penders, llamado a ser el heredero de Courtois en la selección. A sus 20 años, voló varias veces para evitar los tantos de Lejeune y Alemao, perdonando el Rayo el segundo. Todo se decidirá en Estrasburgo.

Desastre del Celta en Alemania y fiesta del Rayo en Vallecas

Desastre del Celta en Alemania y fiesta del Rayo en Vallecas

El Celta sufrió una dolorosa derrota en Friburgo y necesitará un milagro en Balaídos para pasar a las semifinales de la Europa League, donde intentará llegar el Betis, que el miércoles empató contra el Braga en Portugal. El duelo español antes de la final se ha complicado más de lo esperado tras el contundente 3-0 de los gallegos en Alemania. El drama de los celestes empañó un jueves que había empezado con grandes noticias en el Estadio de Vallecas, donde el Rayo dio un paso de gigante para alcanzar las semifinales de la Conference League tras vencer al AEK de Atenas por 3-0.

El Celta saltó con miedo al campo del Friburgo. Blando, atemorizado, sin intensidad en los duelos individuales y un peldaño por debajo del nivel requerido a estas alturas de la competición. Como si los futbolistas de Claudio Giraldez hubieran infravalorado al conjunto germano, que el pasado fin de semana estuvo a punto de dar la sorpresa contra el Bayern. En el minuto 80 ganaba 2-0, y aunque terminó perdiendo ante los de Múnich, dejó un aviso importante al Celta.

Dicha advertencia no hizo efecto en el vestuario vigués, que cuajó una desastrosa primera parte que podría ser decisiva en la eliminatoria. Grifo abrió el marcador en el minuto nueve con un gran gol desde fuera del área y Beste, en el 31, amplió el delirio local al aprovechar la pasividad de la defensa gallega.

Intento tras el descanso

El Friburgo no bajó la marcha y se encontró con el larguero antes del descanso, al que se llegó con un enfado monumental de Claudio Giraldez. El entrenador del Celta trató de revolucionar a su equipo con dos cambios en el intermedio, Fer López y Jones El-Abdellaoui, además de incluir más tarde a dos veteranos como Vecino y Aspas, pero su plan no funcionó. En el minuto 77, Ginter, libre de marca y de cabeza, marcó el tercero, que hundió todavía más las opciones del Celta en el cruce. Fer López tuvo una clara ocasión para anotar el tanto del honor y dar algo de luz a la pesadilla gallega, pero falló en el remate.

En Vallecas, el Rayo logró una enorme victoria gracias a los tantos de Ilias Akhomach, Unai López e Isi Palazón, y podrá viajar a Grecia con la tranquilidad de haber sacado un sobresaliente en el partido ida. Sus semifinales están más cerca.

Las salidas de tono de Lamine: del Madrid 'roba y se queja' al inexplicable enfado tras la victoria crucial ante el Atlético

Las salidas de tono de Lamine: del Madrid ‘roba y se queja’ al inexplicable enfado tras la victoria crucial ante el Atlético

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A Hansi Flick no le disgusta que alguno de sus jugadores se marche enfadado del campo. Ya sea después de una sustitución o si, simplemente, no le han salido las cosas. Por eso, no es nada raro que el técnico del Barcelona restara trascendencia a los malos humos con los que Lamine Yamal dejó el césped del Metropolitano tras el ajustado triunfo de los suyos en la noche de este sábado.

De hecho, ni celebró el 1-2 marcado por Lewandowski. «No sé exactamente que pasó, pero creo que fue un partido cargado de emociones. Lamine lo dio todo. No todo fue perfecto, pero lo intentó todo. Creo que es por eso por lo que estaba enfadado», aseguró el técnico en la sala de prensa. "No tuvo la suerte de marcar, pero volverá", había dejado caer poco antes ante las cámaras de DAZN.

Desde luego, no es la primera vez que Lamine Yamal se enfurruña en el césped. Este mismo curso, por ejemplo, ya se lo llevaron los demonios un par de veces cuando su entrenador decidió sustituirlo. La última vez, en los instantes finales de un duelo ante el Rayo Vallecano en casa, partido en el que los azulgrana se impusieron gracias a un solitario gol de Araujo. "Siempre igual, siempre a mí", fueron algunas de las palabras con las que, visiblemente enojado, se despachó una vez en el banquillo.

En cuanto a quién era el destinatario, pues división de opiniones. Algunos creen que era un reproche a su técnico por el cambio. Otros, que lamentaba que el árbitro le hubiera sacado tarjeta amarilla justo antes del cambio.

Frente al Levante, en un partido que acabó con triunfo azulgrana por 3-0, tampoco aceptó nada bien que Roony le tomara el relevo. Sobre todo, muy posiblemente, porque tampoco le salieron las cosas. "Es normal. Entiendo que esté enfadado, no entendería que estuviese contento", señaló entonces Flick para defenderlo.

Los problemas con Lewandowski

Que, pese a su juventud, Lamine tiene un carácter fuerte y una ambición tremenda es algo innegable. En el curso 2023-24, Lewandowski le recriminó un mal pase y casi saltaron chispas. Al final, tras unos instantes, ambos zanjaron cualquier polémica con un abrazo sobre el mismo terreno de juego. Todo eso queda muy lejos. Ahora, hasta se cruzan chascarrillos. En algún entrenamiento, incluso ha llegado a llamarle el abuelo, en tono jocoso.

El delantero internacional español tiene dificultades para metabolizar el éxito alcanzado a tan temprana edad. Pese a que ha ido tomando algunas decisiones personales para verse menos sobreexpuesto en la redes sociales, aún necesita aprender a gestionar mejor su carrera. También su comportamiento sobre el terreno de juego y la relación con sus compañeros.

Cómo no, su enfado tras la derrota frente al Real Madrid en el clásico del pasado mes de octubre también fue monumental. En los días previos, se había despachado con unas declaraciones que no hicieron ni pizca de gracia en el entorno madridista y Carvajal, por ejemplo, le recriminó en público ese hecho. Entonces, los blancos lograban abrir una brecha de cinco puntos con su rival que escalaría posteriormente hasta los siete que, ahora, tienen de ventaja los de Flick con respecto al conjunto de Álvaro Arbeloa tras una victoria frente al Atlético que dejó un par de sustos.

Ronald Araujo, en este caso, estará en disposición de jugar este miércoles, en la ida de los cuartos de final de la Liga de Campeones, en el Camp Nou, de nuevo frente al Atlético de Madrid, mientras que Marc Bernal, por su parte, sufre un esguince de tobillo y podría estar un par de semanas de baja.

El Barça evita el sofoco ante el Rayo con un gol de Araujo y agarrado a Joan Garcia

El Barça evita el sofoco ante el Rayo con un gol de Araujo y agarrado a Joan Garcia

Ganar es marcar y evitar que el contrario lo haga. Así de simple dibujó el Barça, espeso, su duelo ante el Rayo Vallecano. Encontró el gol de Araujo y se agarró aún más al salvavidas de Joan Garcia, que demostró por qué debe tener hueco en la España de Luis de la Fuente. Con eso le bastó para esperar a ver si el derbi madrileño le coloca más líder de LaLiga. [Narración y estadísticas:1-0]

A los azulgranas les cuesta adaptar sus biorritmos a la luz solar de las dos de la tarde, aunque sea jugando en casa, donde nadie ha sido capaz de robarle puntos. Las dos cosas las tuvo en cuenta el Rayo, preparado para sufrir pero sin renunciar a asestarles un bocado al mínimo descuido. En el primer minuto de juego, el desajuste apareció. Chavarria cogió la espalda de Araujo para poner un centro perfecto que Carlos Martín embocó a gol, pero se estrelló en un agigantado Joan Garcia. Había jugado Flick al equívoco con Szczesny muy protagonista en el calentamiento, pero el nuevo internacional fue, una vez más, el seguro de vida.

Poco más tuvo la pelota el Rayo hasta los minutos finales de la primera parte. Ordenado, con claras las vigilancias sobre Fermín y Lamine, vivió encerrado en su campo viendo cómo el Barça buscaba huecos donde no los había. El susto se lo dio Raphinha. Aprovechó un error de Pathé Ciss en la salida de balón para plantarse en un mano a mano con Batalla que definió al lateral del poste. Suspiraron los vallecanos, pero volvieron a encogerse cuando el central senegalés, esta vez en la línea de fondo, derribó a Lamine y todo el estadio reclamó un penalti que ni Cordero Vega ni el VAR señalaron.

A quien también se le cortó la respiración fue al técnico culé cuando Joan Garcia se quedó clavado, rodilla en tierra, tocándose el gemelo. Una mínima atención y de vuelta a la portería. Aceleró de nuevo su equipo, esta vez con un centro de Lamine con el exterior, como si quisiera sacudirse se la pelota, que fue telegrafiado a la otra orilla donde Raphinha lo cazó con una vaselina forzada ante la que se estiró Batalla. De ese córner llegó el gol: Joao Cancelo, con el guante, le puso el balón perfecto al segundo palo a Araujo, que le ganó el salto a Pathé Ciss para abrir el marcador.

Se había engrasado el Barça, con Raphinha intimidando y probando al guardameta argentino, pero con poca colaboración de Lamine y nula de Lewandowski, desaparecido en toda la primera parte. Parecía que podía salir el Rayo, pero consiguió estirarse, plantarse en el área y reclamar un posible penalti, discutido, de Fermín a Ratiu que los colegiados no vieron. Llegaron entonces una seguidilla de saques de esquina de los que no sacó provecho para empatar, pero que inquietaron a la grada hasta el descanso.

Sin llegar a sestear, Flick también percibió que necesitaba más energía para volver a inquietar a la defensa del Rayo y dejó al polaco en el banquillo para buscar el colmillo de Ferran Torres. Al regreso también se encontró un rival más ajustado, con Pacha Espino incomodando a Fermín y Álvaro García buscando desequilibrar para nutrir a Isi, vestido de 9 en el Camp Nou.

Joan Garcia vuelva para atajar una ocasión del Rayo.

Joan Garcia vuelva para atajar una ocasión del Rayo.TONI ALBIREFE

El Rayo tenía las ideas claras y esperaba su oportunidad. Bien es cierto que el marcador siguió corto porque ni Lamine ni Raphinha, a centro de Ferran, estuvieron finos. Entonces volvió a aparecer Joan Garcia. Primero, para atajar un disparo del diabólico Álvaro García, quebradero de cabeza en la izquierda, y mostrar reflejos para salvar un testarazo de Unai López a saque de esquina. Estaba claro que el Rayo se sentía muy vivo, aunque dio y recibió algún sobresalto.

El primero lo provocó Batalla queriendo regatear a Raphinha fuera de su área y provocando un centro del brasileño que, a puerta vacía, nadie pudo empujar. Falló el Barça... y el Rayo. Un envío largo a la espalda de los centrales a Pacha Espino que, ante Joan Garcia, malgasta el que pudo ser el empate. Se revolucionaron los vallecanos, con Cancelo sufriendo ante Camello y Ratiu y el golpeo seco de Jorge De Frutos que hizo lucirse, una vez más, al cancerbero culé. Con agarrarse a él les bastó.

Debacle del Betis, aguanta el Celta y subidón del Rayo

Debacle del Betis, aguanta el Celta y subidón del Rayo

No fue la debacle inglesa en la Champions, pero la igualdad terminó por brindar suerte desigual a los españoles en este jueves europeo. En Europa League, el Betis se ahogó en Grecia (1-0), el Celta aguantó a duras penas al Olympique de Lyon de Endrick en Vigo (1-1). Sin embargo, el Rayo puso pie y medio en cuartos tras derrotar al Samsunsport turco en su feudo (1-3)

Quizás el conjunto de Pellegrini era uno de los equipos más temibles en esta Europa League. Pero el finalista de la Conference el curso pasado no termina de encontrar su juego en los últimos partidos y tampoco lo hizo en Grecia, donde cayó derrotado por el Panathinaikos de Rafa Benítez, pese a que jugó casi media hora con uno más.

Una primera parte pareja, pero con pocas ocasiones dio lugar a un segundo tiempo algo bronco y espeso, con retales de Cucho o Antony, pero sin verdadero peligro. Luego llegó la expulsión de Zaroury en el 66, y los sevillanos no supieron cómo meter mano a un equipo muy serio defensivamente.

Los griegos, apuntalados atrás, esperaban una contra que llegó a cinco minutos del final. Swiderski ganó la espalda a Valentín Gómez y, pese a que pudo rematar a la puerta de Pau López, Llorente le pisó la tibia con los tacos. Penalti y expulsión que terminó transformando Taborda y dando al traste este inicio de los octavos para los sevillanos.

Sin embargo, las cosas empezaron mejor en Vigo. Quizás la escuadra de Giráldez tuviera el enemigo más temible de los equipos españoles con un Endrick en racha. Los celestes se adelantaron en el marcador con un tanto de Rueda y rondaron más la portería de Greif en el primer tiempo.

No obstante, al inicio de la segunda mitad, una imprudencia de Borja Iglesias, con un codazo a Niakhaté, le valió la segunda amarilla y obligó al Celta a aguantar al equipo francés con uno menos. Radu se hizo gigante en varias ocasiones sacando manos inverosímiles hasta que falló en el tanto del empate de Endrick aún con seis minutos por jugarse. Finalmente, consiguió sobrevivir el Celta a las acometidas del brasileño.

Conference League

Al Rayo, por su parte, se le está poniendo cara de favorito al título en la Conference League. Los de Íñigo Pérez conquistaron Turquía de la mano de un Alemao muy zidanesco. Su segundo tanto fue un dechado de técnica y fuerza, ruleta incluida.

Además del doblete de Alemao, Álvaro García sigue agrandando su leyenda en Vallecas. El utrerano es el máximo goleador franjirrojo en Primera y quiere seguir engrosando sus cifras en Europa. El control y su tanto son exquisitos y propios de un futbolista de muchos kilates.

El Rayo arrolla a un Atlético ramplón de resaca copera

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El Atlético de Madrid tiene una cara B, se podría decir que esa es la que ha lucido durante toda la temporada cuando sale del fortín del Metropolitano. Y no cambió que, esta vez, el partido se jugara a unas decenas de kilómetros, en el exilio del Rayo en Leganés. Los dos zarpazos al filo del descanso de Fran Pérez y Óscar Valentín y el tercero de Mendy en la segunda parte fueron suficientes para bajar a los rojiblancos de la nube. Para que todos en el estadio se preguntaran cómo se podía descomponer un equipo apisonadora hace menos de 72 horas.[Narración y estadística:3-0]

Arrastra el Atlético un debe en la Liga, donde con solo tres victorias (Betis, Getafe y Girona), todas al final de la primera vuelta, no alcanza para pelear por la cabeza de la tabla, si es que ese no es un objetivo enterrado. Las miradas quizá estén en otros lugares. Hacia allá apareció señalar Simeone con un once remendado para este partido de entreguerras: la aplastante victoria sobre el Barça sin sufrir ni una escaramuza y la que le espera en Brujas por la supervivencia el miércoles en Champions.

En Butarque, pareció que el Atlético solo se transforma con los sorbos de la Copa, esos que sirven Griezmann y el recién descorchado Lookman, ambos suplentes. Era el momento de que tomara galones Álex Baena, crecieran Cardoso y, sobre todo, Rodrigo Mendoza, de que Sorloth se sumara como amenaza. Ni asomaron ellos ni la verticalidad de su cara A, la incontestable. El Rayo, con una presión alta, complicó todos los movimientos y al Atlético le quedaron ocasiones contadas, como el tiro de Nico González al larguero a centro de Nahuel Molina, un disparo de Baena rozando de nuevo los palos y una asistencia del almeriense que no pudo llegar a empujar el gigante noruego.

Estaban espesos los hombres de Simeone y el Rayo empezó a encontrar sus grietas por los costados. Lo hizo el Pacha Espino, obligando a Oblak a salvar su disparo, y tuvo que hacerlo también cuando Ilias Akhomach hilvanó, ayudado por Ratiu e Isi, un ataque primoroso. La respuesta la armó por su cuenta Nico González, en una contra buscando la portería de Batalla. Pero el varapalo no tardaría en llegar. Ruggeri, que estaba vigilado y recriminado por Simeone, se quebró ante el baile de Ratiu con un carrusel de bicicletas que lo hundió en el área sin poder evitar que el centro tenso del rumano lo cazara en el punto de penalti Fran Pérez. Le tocaba al Atlético subir su intensidad, y su fútbol, pero al descanso se fue con una desventaja mayor.

Óscar Valentín aprovechó las dudas de Lenglet para robar el balón y dejar un disparo a Isi que salvó Oblak con la punta de los dedos sin poder evitar que apareciera el propio Óscar Valentín para rebañar a gol. Al descanso, Simeone estaba obligado a resetear y darle un giro nuevo a su once con el arsenal que guardaba en el banquillo.

No fue de inicio, como si el argentino quisiera darle la oportunidad de espabilar a los titulares, sin embargo no podía esperar demasiado. En apenas siete minutos, agotó los cambios para apuntalar la defensa, castigando a los desacertados Ruggeri y Le Normand y, sobre todo, remodelar el centro del campo con los quilates de Julián Álvarez, Llorente y el colmillo de Lookman. De nada poco sirvió, porque llegó el tercero del Rayo en un córner en corto que Álvaro, desde el lateral del área, puso al remate de cabeza de Mendy ante la pasividad de todo el once rojiblanco. Aunque Giménez, en un escorzo, obligara a Batalla a salvar su remate, la victoria estaba absolutamente decantada y los olés se coreaban en una grada semivacía de Butarque, entremezclados con los cánticos contra Presa. El Rayo, sin ganar tres jornadas, había hecho jirones a Atlético 13 años después y salía del descenso.

El "vergonzoso" desastre eterno del Rayo Vallecano: éxito deportivo con agua fría, hongos en el césped y sin invertir los 30 millones de CVC

El “vergonzoso” desastre eterno del Rayo Vallecano: éxito deportivo con agua fría, hongos en el césped y sin invertir los 30 millones de CVC

«Es una vergüenza. No podemos más». Los jugadores de un equipo de fútbol de la Primera División de España envían estos mensajes porque se tuvieron que acercar a su estadio para comprobar el estado del césped un día antes del partido que tenían agendado. No se fiaban del todo, vieron que había razones para sus dudas y terminaron haciendo un comunicado contra la presidencia de su club. Se han duchado en muchas ocasiones con agua fría, han tenido que entrenar a una hora de su ciudad deportiva por las «deficiencias» en las instalaciones, tanto en el interior como en el exterior de las mismas, han recibido algunas nóminas con retraso... Es el «desastre» continuo del Rayo Vallecano, una entidad que este año está jugando la Conference League, la tercera competición de Europa, que lleva cinco temporadas seguidas en la Liga y que en los últimos balances económicos ha dado beneficios.

Nada de ese éxito deportivo parece arreglar la situación institucional del conjunto presidido por Raúl Martín Presa, encajado en el ojo del huracán desde hace ya demasiado tiempo por el vestuario y la afición. El aplazamiento del encuentro del pasado sábado contra el Oviedo ha sido la gota que parece haber colmado el vaso de los futbolistas y los seguidores. «El terreno de juego no reúne las garantías necesarias para la celebración del encuentro en condiciones de seguridad», apuntó la Liga como razón de la suspensión del duelo. Unos días antes, Pep Chavarría, lateral izquierdo del conjunto vallecano, ya había advertido ante la televisión que el césped de Vallecas era «una vergüenza». «No podemos jugar aquí», insistió.

Unas declaraciones que después tuvieron su eco en el comunicado de la plantilla a través de AFE tras meses de reclamaciones internas a Presa. «Durante la pretemporada, la plantilla estuvo tres meses sin poder entrenar en nuestra ciudad deportiva debido al mal estado de los campos. En el último mes, el estado del césped del estadio ha sido claramente deficiente», puntualizó el grupo en ese texto, refiriéndose a que durante las primeras semanas de temporada tuvieron que entrenar en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas por un hongo que había en la ciudad deportiva. En el comunicado también recordaron las «deficiencias en las instalaciones, como la falta de agua caliente en las duchas, una limpieza que no siempre ha sido la adecuada y unas instalaciones obsoletas».

Para que se hagan una idea, en pleno 2026 en el Estadio de Vallecas no hay conexión wifi en las cabinas de prensa o en la grada, algo que no sucede en otras ligas o torneos profesionales de fútbol, baloncesto o tenis en nuestro país. Presa, mientras, echa balones fuera pidiendo en público la necesidad de tener un nuevo estadio, seguramente lejos del centro de Vallecas, donde está ahora el campo. Una idea que encuentra el rechazo rotundo de su afición. «La propietaria del campo es la Comunidad. El Rayo tiene que salir de este campo, como se quede aquí, muere», aseguró el presidente hace sólo unos días.

Pero esa necesidad económica en la que insiste Presa choca directamente con los movimientos (o la falta de ellos) de la directiva del Rayo a la hora de buscar y generar nuevos ingresos. Uno de ellos llama especialmente la atención. El Rayo forma parte del grupo de equipos españoles que se adhirieron al acuerdo con CVC, pero no ha recibido ninguna cantidad por no haber cumplido con los requisitos para ello, que básicamente son los de plantear un proyecto en el que invertir las cantidades, que se estiman en unos 30 millones de euros. Así que mientras otros clubes mejoran sus ciudades deportivas o sus estadios gracias al dinero del famoso Plan Impulso, los vallecanos siguen en el punto de partida.