Fabien Causeur, el héroe inesperado de las Final Four: "Cuando entré al vestuario del Madrid por primera vez pensé: 'Son todos mejor que yo'"

Fabien Causeur, el héroe inesperado de las Final Four: “Cuando entré al vestuario del Madrid por primera vez pensé: ‘Son todos mejor que yo'”

"Un madrileño más", presume Fabien Causeur (Brest, Francia, 1987), vecino en la capital de Trey Thompkins y Anthony Randolph, jugadores de esos sin los que no se entendería la reciente época del Real Madrid. Secundarios o imprescindibles que ahora reviven el pasado "con una buena botella de vino". Recién retirado tras una temporada final en Milán, el francés reflexiona, antes de que los blancos busquen en Atenas su 12ª Copa de Europa, sobre lo vivido: pocos mejor que él entendieron lo que es una Final Four.

Pregunta. El héroe inesperado de la final de 2018 en Belgrado. La defensa sobre Sloukas, los 17 puntos...

Respuesta. Fue increíble. Es gracioso, luego me enteré de los planes de Pablo Laso: yo no iba a jugar. Él quería rotar con 10, Randolph y yo fuera. Pero en la semifinal contra el CSKA, las cosas no iban bien y a los 10 minutos cambió de opinión. Y como jugué bien, defendiendo a Higgins y a De Colo, fui titular en la final. Eso habla muy bien de la forma que leer los partidos de Pablo. Creo que la confianza que gané en esta Final Four cambió toda mi historia en el Madrid, fue un antes y un después.

P. ¿Qué recuerdos le vienen a la mente de esa final?

R. Sobre todo, era muy impresionante el ambiente en Belgrado, había 20.000 personas y sólo 300 o 400 del Madrid. Cuando meto mi primera canasta, ya se fueron todos los miedos. Me dio alas. Era el tapado, nadie hablaba de mí. Fallé esos tiros libres al final, pero sin más.

Causeur y Doncic, tras ganar la Final Four de Belgrado en 2018.

Causeur y Doncic, tras ganar la Final Four de Belgrado en 2018.EFE

P. En Vitoria, un año después, le haces 18 puntos en semifinales al CSKA, aunque perdéis.

R. Esta Final Four y la siguiente en Belgrado contra el Efes... son las que más frustración me han dado. Teníamos el partido muy controlado contra el CSKA. De Colo hace un último cuarto espectacular. Se perdió la oportunidad del back to back.

P. Belgrado 2022. Haces también una gran semifinal contra el Barça y Laso dice: "Fabien nunca es un secundario para mí". Luego perdéis contra el Efes.

R. No sé cómo explicarlo. Suena a tópico, pero mi confianza la gané entrenando. Me gustaba mi trabajo, llegar el primero y quedarme a tirar después, horas y horas. De mí decían: 'Solo va a izquierdas'. Y era verdad. Pero llegaba el día D y rendía. Me metía presión, pero de la buena.

P. Y el remate en Kaunas. La de Llull. Pero en esa final metes tres triples.

R. En la semi no juego nada. En la final entro en el segundo cuarto y meto una bandeja desde el tiro libre. Soy muy tozudo. Fue la final de Llull, claro, su canasta a lo Michael Jordan, lo que le faltaba a su carrera. Y el Chacho hizo un gran fin de semana. Yo acabé en lágrimas, porque esta temporada había sufrido un poco más, con menos minutos. Todos tenemos mucho ego y siempre pensamos que merecemos más.

P. ¿Cómo es tu vida ahora después de parar de golpe una carrera tan intensa?

R. El ritmo es mucho más tranquilo. Estoy sobre todo centrado en dedicar el tiempo perdido con mis hijos, con mi mujer. Yo dedicarme a ellos, más que ellos seguirme todo el tiempo. Y disfruto de poder hacer cosas que no he hecho antes. No había esquiado en mi vida, cosas así.

P. ¿Se echa de menos el baloncesto?

R. Pensaba que no estaba preparado para la retirada. Yo quería seguir jugando un año más, entrené durante el verano para eso. Pero no hubo ninguna oferta que me interesara y todo se paró de repente. Pero creo que estaba listo. Hace unos días tuve una conversación con Tony Parker y le pregunté, porque hay mucha gente que sufre con la retirada. Me dijo que los dos hemos ganado mucho y eso ayuda: '¿qué más te queda por hacer?'. De hecho, no he tocado la pelota desde que me retiré. Creo que en el fondo lo necesitaba, pero mi cerebro no me lo decía todavía.

P. Cuando sales de la cantera de Le Havre, ¿se te hubiera pasado por la cabeza una carrera así (sólo con el Madrid ganó 14 títulos)?

R. No, no, imposible. Cuando eres alguien como yo, sin hype, del que no se hablaba, no te lo imaginas. Lo que sí creo es que siempre, desde muy pequeño, era muy competitivo en todo. Quería ser el mejor, quería ganar, quería mejorar. Amaba el baloncesto más que mucha gente y esta mentalidad me ha ayudado mucho.

P. ¿Se sintió infravalorado?

R. Nunca me sentí una estrella.

Causeur, durante un partido de Euroliga con el Madrid.

Causeur, durante un partido de Euroliga con el Madrid.EFE

P. ¿Cómo ves la Final Four? No es la primera que llega el Madrid con lesiones y bajas.

R. Las dos Final Four que gané con el Madrid llegamos de una forma parecida. A Belgrado 2018, después de que Sergi (Llull) hubiera estado lesionados siete meses. Vuelve contra el Panathinaikos en cuartos. Campazzo tenía un edema en la rodilla. Y en Kaunas igual, jugamos sin Poirier, sin Yabusele y sin Deck. Y ganamos la Euroliga haciendo una zona 2-3 y Ndiaye parando a Mirotic, el mejor jugador de Europa. Por lo que he vivido, prefiero llegar no siendo favorito. Jugar la Final Four sin Tavares, que es el jugador más determinante de Europa, es duro. Pero el Madrid siempre da la cara y yo no apostaría contra ellos.

P. ¿Cómo era ese vestuario con Felipe, Llull, Rudy, el Chacho...?

R. Antes de llegar, los veía y les tenía la etiqueta de cazadores de títulos. Convivir con ellos fue fácil, me adapté muy rápido. Sentía que tenía su misma mentalidad. Competir con esta gente era algo muy divertido, especial. Y aunque jugara más o menos, siempre tuve mi momento. Sigo pensando que, si ellos siguen cerca del club, como directivos, se mantendrá la misma mentalidad. Los españoles de la selección... De hecho, cuando me preguntan por qué ha ganado más que la selección francesa, les digo: 'Vive conmigo un año en Madrid y lo entenderás'. Esta gente no deja una oportunidad marchar.

P. Te tocó aprender a defender.

R. Sí, totalmente. Antes jugaba para meter puntos, pero no tuve otra. Si quería jugar... Cuando entré en el vestuario del Madrid y vi a mis compañeros, me dije: "Joer, todos son mejores que yo. Tengo que hacer algo para jugar". Tenía que ser una navaja suiza, hacer un poco de todo. Meter puntos, defender. Cuando Jaycee Carroll se fue, quería ser como él. Que cuando entrara en el campo, pasara algo.

P. ¿El momento más difícil fue el de la polémica salida de Laso y la llegada de Chus Mateo?

R. Nos quitaron a una persona que llevaba una década en el club. Todos teníamos mucho cariño a Pablo. Pero somos jugadores y nos tenemos que centrar en nuestro trabajo. Chus no era un desconocido y siguió mucho la línea de Pablo, aunque metiendo lo suyo. Fue inteligente y el cambio de entrenador resultó fácil.

P. ¿Cómo te gustaría que se te recordara?

R. Buena persona, trabajador y ganador. He notado mucho el cariño de la gente cuando fui a ver el clásico en el Palacio. Flipé que me llamaran leyenda del Madrid. Porque nunca tuve esa etiqueta.

Manuela García, una española en la elite mundial del Hyrox: "Es una bestialidad, pero es adictivo"

Manuela García, una española en la elite mundial del Hyrox: “Es una bestialidad, pero es adictivo”

Este mismo fin de semana, en la Fira de Barcelona, más de 15.000 atletas, motivados, musculosos y sin camiseta, se dedicaron a explorar sus límites físicos corriendo ocho kilómetros en total, parando de estación en estación, a cada cual más dura e impronunciable. Primero SkiErg, después Sled Push, Sled Pull, Burpee Broad Jumps, Rowing, Farmers Carry, Sanbag Lunges y, para acabar, Wall Balls... Todo junto, completado en algo más de una hora por los mortales, se llama Hyrox y es el deporte de moda. Y en España, la reina se llama Manuela García: «Sí, es esto es una bestialidad».

En el VAM Box de Móstoles, Manuela recibe a EL MUNDO entre ruedas de tractor, cuerdas agarradas al techo, pesas que se llaman Kettlebell y música atronadora. En unas semanas (a partir del 7 de junio) afrontará la final del Mundial en Estocolmo y apura sus jornadas de entrenamiento, siempre dobles. «Me levanto antes de las ocho, desayuno lo típico: claras de huevo, arroz... Depende de lo que toque, de 11 a una hacemos la primera sesión, más de gimnasio. Descanso a mediodía y a la tarde salgo a correr, no más de una hora. La carrera en Hyrox sí que es súper importante. En total, unas 10 horas semanales», explica la almeriense de 28 años.

Como para la mayoría de practicantes, puro boom, el Hyrox para ella no deja de ser una novedad. Básicamente, supone adentrar en la competición a los adictos al gimnasio. Un exitoso invento que surgió en 2017 en Alemania, de la mano del campeón olímpico de hockey hierba Moritz Fürste y dos ex directivos, de Audi (Michael Trautmann) y de Ironman (Christian Toetzke). Crearon un entrenamiento híbrido, entre el crossfit y el running. «Hay muchos triatletas que están viniendo y gente desde el maratón, que pensarías que quizá no se le da tan bien por el componente de fuerza que tiene», aclara Manuela, que también dirige su propio grupo de entrenamiento -es licenciada en Ciencias del Deporte por la Universidad Europea, donde también completó un Máster en entrenamiento y nutrición-, la base económica para poder ser profesional.

Manuela García.

Manuela García.MUNDO

Lo suyo con el Hyrox fue un flechazo. «Me quedé prendada», recuerda con una sonrisa. De niña, en Vera, practico cada deporte que se le ponía por delante, alentada por sus padres. «Siempre tuve facilidad y cierta habilidad, incluso para destacar entre niños», recuerda de su paso por atletismo, natación, equitación y hasta baloncesto. Y después llegó la halterofilia (ganó algún campeonato madrileño) y, más intenso, el CrossFit. «Lo intenté con todas mis ganas, pero realmente yo no tenía las capacidades como para la élite. Fue un proceso psicológico también, de aceptar que nunca alcanzaría el nivel que me gustaría sin dejar de tener una relación sana con el deporte. Y apareció el Hyrox, me abrazó», relata con entusiasmo quien no tardaría en convertirse en referencia mundial.

Este mismo viernes rebajó en Barcelona su marca, que es récord de España (1:01:02). Llegó a estar entre las 15 mejores del mundo, el Elite 15, adonde trata de volver (no está lejos) para poder disputar la gran final del Mundial de Estocolmo. Sí lo consiguió en la modalidad por parejas, junto a la alemana Seka Arning.

García presume de poder vivir del Hyrox, gracias también al apoyo de patrocinadores como Weider o Nike. E imagina con ser algún día olímpica: «Me encantaría. Menudo sueño». No parece algo inalcanzable, pues hay indicios que apuntan al progresivo acercamiento de la disciplina a los Juegos. Hace unos meses, fue incluida en la Federación Española de Triatlón una modalidad llamada Hyatlón. Además, la propia competición ha cambiado sus reglas: para el 2027 Manuela no podrá correr con su pareja alemana pues se competirá por nacionalidades. «Por suerte, la chica que es la segunda mejor marca de España, que es Mónica Ferrer, tiene una hora y tres minutos. Hemos hablado de entrenar juntas, me motiva».

Más allá de la elite, el atractivo del Hyrox reside en la respuesta social que ha tenido. Las inscripciones a los grupos de edad, a 125 euros las individuales, vuelan. Y se multiplican las pruebas (Lisboa y Tenerife han sido de las últimas en sumarse al calendario): se calcula que, en el conjunto de la temporada, de julio a julio, el número de inscritos en España se acercará a los 100.000 participantes. En países con todavía más arraigo, como Gran Bretaña, Londres congregó en diciembre 40.000 atletas compitiendo. «Principalmente es que te hace sentir capaz», explica Manuela sobre una «combinación de ejercicios que resulta adictiva». «La complejidad técnica no es alta. Sí tiene un componente de resistencia, de mantener un ritmo sostenible durante un periodo largo. Puedes entrenarlo casi en cualquier sitio y tienes un montón de opciones a la hora de competir. Y luego está la parte de los viajes, el atractivo de las sedes. Las localizaciones son chulísimas, te hacen sentir una atleta», relata.

Manuela García posa para EL MUNDo en el VAMBox de Móstoles.

Manuela García posa para EL MUNDo en el VAMBox de Móstoles.MUNDO

Manuela no reniega de la dureza de su disciplina, de cómo las piernas arden tras los burpees o en la transición del trineo a la carrera y de cómo la fatiga hace mella en esos ocho kilómetros, troceados de uno en uno, que ella es capaz de correr a ritmos de 3:50. Y de la exigencia mental que ella compara con el tenis por la «capacidad de recomponerse cuando las cosas se ponen difíciles».

Como todo buen deporte, el Hyrox -que reparte suculentos premios económicos de hasta 15.000 dólares entre los ganadores en su circuito de Majors- empieza a tener sus propias polémicas, en torno a las penalizaciones de los jueces. Por ejemplo, a la hora de tener los pies paralelos en el salto del burpee: tras el aviso pueden llegar los 15 segundos de sanción.

El Real Madrid se refuerza con el gigante turco Yurtseven ante las lesiones de Tavares y Len

El Real Madrid se refuerza con el gigante turco Yurtseven ante las lesiones de Tavares y Len

En el momento más inoportuno de la temporada, a las puertas de la Final Four de la Euroliga (la próxima semana en Atenas) y de los playoffs de la Liga Endesa, el Real Madrid, toda la temporada esquivando lesiones serias en su plantilla, recibió el golpe de las bajas de sus dos pívots. Ni Edy Tavares ni Alex Len estarán en condiciones para este sprint final de curso y en los despachos el club ha reaccionado con celeridad. Este mismo sábado se ha hecho oficial la llegada de Omer Yurtseven.

Para saber más

El pívot turco, de 27 años y 213 centímetros, firma hasta final de temporada pero sólo podrá estar a las órdenes de Sergio Scariolo en Liga Endesa ya que el plazo de fichajes en Euroliga se cerró hace tiempo.

A Yurtseven, nacido en Tashkent (Uzbekistán), se le ha podido ver esta misma temporada con el Panathinaikos. Llegó en 2024 a Atenas y este curso disputó 19 partidos a las órdenes de Ataman (6,3 puntos y 3,5 rebotes), pero fue cortado y regresó a EEUU, su lugar de formación. Con los Warriors jugó nueve de los últimos partidos de la temporada. Tras no avanzar en los playoffs, el pívot ha firmado por un Real Madrid que apenas cuenta con Usman Garuba e Izan Almansa como cinco puros.

El nuevo jugador del Real Madrid, hasta el final de la temporada, siempre llamó la atención en las categorías de formación, brillando con Turquía, el país de sus padres. Se formó en la cantera del Fenerbahçe, pero en 2016 puso rumbo a la NCAA, primero NC State y luego Georgetown. Aunque no fue drafteado, disputó dos temporadas en los Heat de Miami y una, la 23/24, en Utah Jazz. En total, casi 140 partidos en la NBA.

"He podido hablar con Arda Güler y ya le he dicho que estoy muy contento de ser el segundo jugador turco del club", ha manifestado en la web oficial del club, poniéndose como objetivo "ganar la ACB": "Aunque sé que ahora tienen por delante la Final Four de la Euroliga, estoy deseando jugar las finales de la Liga".

Vingegaard asesta el primer golpe al Giro en el Blockhaus, aunque le aparece un rival

Vingegaard asesta el primer golpe al Giro en el Blockhaus, aunque le aparece un rival

Cómo no va a recordar el tiempo a un ciclista como Jonas Vingegaard, un elegido al que el capricho del destino unió su trayectoria a la del mejor de siempre. Y aun así, lucirá un palmarés enorme. En el camino de completar su tridente, ganar Tour, Giro y Vuelta (algo que todavía Pogacar no ha conseguido), el danés puso su primera piedra italiana en un puerto de esos que llaman a las gestas. Si no le hace falta más dureza al Blockhaus, en sus casi 14 kilómetros al 8,4% de desnivel, el viento fue el ingrediente mortal para tantos colapsos. Una victoria contundente que, sin embargo, no le otorga el rosa y no elimina a todos sus rivales. [Así lo hemos contado]

Beso su manillar Vingegaard en la cima, ya su nombre en las etapas de las tres grandes vueltas. No pareció ni exhausto, como si controlara los esfuerzos, consciente de que este Giro debe ser impulso para el Tour que vendrá. Y de que queda tantísimo hasta Roma. Por eso compartió sonrisas con Afonso Eulalio, todavía líder gracias a su renta en el día de Potenza. No será rival el portugués, pero queda la duda de si lo será Felix Gall, uno de los mejores escaladores del mundo, quien soportó con sus largas pedaladas, de menos a más, hasta casi echar el guante al danés.

Más dudas las que dejaron otros que se presumían batalladores. "He aprendido para la próxima", reconocía en meta el osado Giulio Pelizzari, el valiente que salió a rueda de Vingegaard. Él cedió más de un minuto, como su compañero Hindley y Ben O'Connor. El resto prácticamente dijo adiós al Giro, incluidos Egan Bernal (a 2:53) y, sobre todo, Enric Mas (a 5:47 y eso que le apoyó todo el Movistar), otro fracaso a las primeras de cambio.

Apareció el frío, el viento y la lluvia, esa mezcla que hace único al Giro, que escribió sus leyendas pretéritas. Como sus montañas, inigualables. La primera gran cima, nombre austríaco del fortín del siglo XIX que la corona, era el Blockhaus, allá donde Eddy Merckx dio la pincelada inicial de la obra maestra que iba a ser su carrera, en 1967. Donde también ganó el Tarangu Fuentes (1972) o Nairo Quintana (2017).

No hay escapada en este Giro sin Diego Pablo Sevilla, el valiente de San Martín de la Vega decidido a vestir el azul de la montaña lo máximo posible, para gloria de su patrocinador, el Polti VisitMalta de Alberto Contador. Pero los fugados -seis en principio, sólo dos, Van der Lee y Zukowski ya al final- eran conscientes de su destino cuando llegaran las rampas del coloso de los Abruzzos. Llegaron a gozar de más de seis minutos y atravesaron como el resto los cambios del clima de un día eterno (de la lluvia al sol y viceversa), el más largo de la Corsa Rosa, casi 245 kilómetros desde Formia que Vingegaard, el más rápido, iba a completar en seis horas y ocho minutos.

No hubo tiroteo en el puerto previo (Roccaraso, 6.9 kilómetros al 6.4%), todo iba a caer por su peso en el Blockhaus. Primero fue Ineos, luego Red Bull y finalmente Visma, los que hicieron la selección. Fueron cayendo maduros, uno de los primeros Igor Arrieta, el héroe de Potenza, quien soñaba con el rosa. Más sorprendió el prematuro adiós de Enric Mas y Egan Bernal.

Esas primeras rampas, azotadas por un viento huracanado, casi siempre lateral, eran una tortura. Peor cuando Sepp Kuss lanzó a Vingegaard: a falta de poco más de cinco kilómetros, el danés se fue a por todas en solitario.

Aunque, de primeras, fue Pellizzari el que le aguantó un kilómetro, el italiano explotó. Feliz Gall, más diésel, iba a ser el mejor de los mortales, apenas perdió 13 segundos, antojándose el único oponente posible ya a estas alturas de Giro tan tempranas. "Es un gran rival. Ya lo sabía antes del Giro", reconoció Jonas. El jovencísimo Markel Beloki salvó el honor de los españoles: toda una promesa.

Cuatro equipos, cuatro jornadas: la agónica lucha por evitar el descenso en la ACB

Cuatro equipos, cuatro jornadas: la agónica lucha por evitar el descenso en la ACB

Cuatro jornadas, cuatro equipos y un drama por esquivar. La lucha por evitar el descenso en la Liga Endesa ha devenido en un sprint final tan igualado como no se recordaba. Mientras el Obradoiro ya logró el billete para volver a la elite y el Covirán Granada se resiste al destino que tiene marcado desde hace semanas (apenas ganó uno de los 21 primeros partidos) dando sustos aquí y allá, Morabanc Andorra, Dreamland Gran Canaria, Casademont Zaragoza y San Pablo Burgos -cuatro proyectos tan dispares en lo deportivo y lo económico- hacen cábalas para no ser quien acompañe a los nazaríes a la Primera FEB.

Nueve victorias en 30 partidos para cada uno. Con varios duelos directos, algún encuentro aplazado y muchas cuentas por hacer. Empezando por quien menos hubiera esperado encontrarse en semejante tesitura, el Granca, que ha disputado los últimos cinco playoffs de la ACB y el año pasado fue subcampeón de la Eurocup, intenta renacer de la mano de un entrenador revulsivo, el argentino Néstor Che García, que tardó demasiado en sustituir a Jaka Lakovic, y de algunos refuerzos (Chimezie Metu, Brandon Jefferson, Kassius Robertson...) como parches a una plantilla que nunca rindió como se esperaba. Este jueves, los amarillos se la juegan ante La Laguna Tenerife en un derbi de fuego. Lleida y Manresa, sin mucho en juego ambos, serán sus siguientes citas antes de acabar el curso visitando el Roig Arena.

Perder la categoría sería un drama para el club que preside Sitapha Savane, por estatus y presupuesto. Del cuarteto, es el menos acostumbrado a estos terrenos y eso juega en su contra. Mientras su equipo femenino no deja de brillar (se acaba de meter en la final de Liga), tampoco hubiera imaginado encontrarse ahí el Zaragoza, una plantilla que cuenta con elementos que cualquiera envidiaría: desde Santi Yusta, a Devin Robinson, pasando por la experiencia de Bojan Dubljevic o el talento de Trae Bell-Haynes (que acaba de volver tras varias semanas de lesión). Todo se enredó desde el inicio con un entrenador novato (Jesús Ramírez) y algunos refuerzos que acabaron en fracaso (Stevenson, Joel Soriano, Kabaca...). En plena crisis, el club maño acudió al bagaje de Joan Plaza -curiosamente, despedido días atrás del Andorra- y todo pareció ponerse en orden.

Sin embargo, las dos últimas derrotas, incluida la última en casa con el casi desahuciado Granada -"Hemos colapsado, el miedo y la ansiedad ha podido con nosotros", admitió Plaza-, han dejado contra las cuerdas al Casademont. Aplazado su partido de esta jornada contra el Valencia, le queda visitar Manresa, recibir al pujante UCAM y, en la última jornada, ir a un Breogán que nada se jugará. De los cuatro, es el que mejor lo tiene en caso de empate por basket-average.

Los jugadores del Morabanc Andorra celebran una acción, la última jornada.

Los jugadores del Morabanc Andorra celebran una acción, la última jornada.EFE

Pese a su abultada derrota del domingo ante el Barça (no pudo contar con su estrella, Gonzalo Corbalán) por sensaciones e incluso calendario, a priori, para el que mejor pinta tiene la situación es para el Recoletas Salud San Pablo Burgos. Los refuerzos (Ethan Happ, Jaden Shackelford, Max Heiddeger...) y Porfi Fisac, que sustituyó al brasileño Bruno Savignani (el entrenador que obró la histórica temporada pasada del ascenso) en la jornada 10, reanimaron al club castellano, que recientemente ganó a Manresa y Lleida. En su calendario, este jueves aparece el Unicaja y después un duelo directísimo en Andorra. Tras visitar al Joventut, cierran en el Coliseum ante un Granada seguramente descendido.

Ese encuentro en el Principado del próximo domingo decidirá tantas cosas. Porque al Andorra -también cambió a su entrenador, de Joan Plaza a Zoran Savic- muchos le daban por descendido y, sin embargo, sus dos últimas victorias han dado mucha vida. También añadió nuevas piezas (Sir Jabari Rice, Kostadinov...) y su calendario incluye las visitas al Joventut y al Lleida y una última jornada en casa contra el Barça.

Golpe al Real Madrid en el momento clave: Tavares y Alex Len se pierden la Final Four y el resto de la temporada

Golpe al Real Madrid en el momento clave: Tavares y Alex Len se pierden la Final Four y el resto de la temporada

Había transcurrido la temporada (infinita, 77 partidos a estas alturas) del Real Madrid con una impecable gestión de minutos y esfuerzos. Cruzando los dedos también, pero con la salud de la plantilla para presumir, comparándola, sin ir demasiado lejos, con la del equipo de fútbol. "No recuerdo una temporada con tan pocos problemas musculares. Estamos donde queríamos", presumió Sergio Scariolo hace unas semanas, sacando pecho de su equipo biomédico y de su famoso (y a veces criticado) 'excel'. Pero, llegada la hora de la verdad, con la Final Four a menos de 10 días, el golpe. Durísimo. En el OAKA de Atenas se presentará sin Edy Tavares (se lesionó la rodilla en el primer partido de la serie ante el Hapoel Tel Aviv) y sin Alex Len, que sufrió una lesión en la fascia de su pie izquierdo el domingo ante el Rio Breogán.

Para saber más

Posiblemente ambos se pierdan también el resto de temporada, los playoffs de la Liga Endesa que arrancarán en breve y que el Madrid encarará desde el primer puesto. Más posibilidades tiene de llegar el ucraniano, casi ninguna el de Cabo Verde, un tipo cuya carrera ha permanecido practicamente inmune a los problemas físicos, el jugador más determinante del Real Madrid. Los dos gigantes de Scariolo fuera. Y el siguiente, Usman Garuba, con su mano derecha tocada tras el fuerte golpe que sufrió en Bulgaria en el tercer partido de cuartos.

El Madrid tendrá que recurrir a soluciones de urgencia, más allá de la importancia que pueda adquirir Izan Almansa, quien apenas ha contado en la primera plantilla. Trey Lyles se ha desempeñado en momentos puntuales al cinco e incluso Chuma Okeke podría ayudar en la pintura. Mario Hezonja y Gaby Deck también se desempeñarán más al cuatro ante el movimiento de posiciones.

Pero nada, ni la energía e influencia defensiva de Garuba, especialmente brillante en la serie contra el Hapoel, podrían sustituir los centímetros de intimidación, defensa y rebote que aportaban Len y, sobre todo, Tavares. Y la opción de fichar, que se podría valorar de cara al título ACB, ya está cerrada desde hace tiempo para Europa.

El Río Breogán gana 24 años después en el Palacio a un despistado Real Madrid

El Río Breogán gana 24 años después en el Palacio a un despistado Real Madrid

Pasaron 24 años, un triunfo de otra época entonces, renovado por el histórico Río Breogán en una tarde también para recordar en el Palacio. Honores a los gallegos, a un entrenador como Luis Casimiro Palomo, pura sabiduría: desde aquel TDK de leyenda no ha dejado de dar lecciones en el baloncesto español. Pescó en las aguas calmadas de un Real Madrid despistado, al que aguantó incluso el arreón final habitual que intentó Sergio Llull. [97-101: Narración y estadísticas]

Hubo polémica, hubo emoción y hubo muchos puntos. Pero hubo, sobre todo, un equipo dispuesto a elevar el tono. Lo bordó el Breogán, una estupenda segunda mitad, y un acierto mortal en la recta de meta. Ahí donde Scariolo prefirió reservar a sus habituales killers (ni Hezonja, ni Campazzo ni Maledon en ese tramo), y donde Llull (17 puntos) a punto estuvo de firmar otra heroica. Lo más preocupante, pese a todo, fue la lesión de Alex Len, quien se marchó cojeando tras dejar 19 puntos y ocho rebotes.

La resaca búlgara del Hapoel había dejado a un Real Madrid mermado, lamiendo heridas para lo que está por venir y con la tranquilidad de quien ya hizo todos los deberes en ACB: acabará primero pase lo que pase en estas cinco últimas jornadas. Sin Deck, Garuba ni por supuesto Tavares, a última hora se cayó también Kramer con una bronquitis. Tampoco el rival se jugaba precisamente la vida, pues también cumplió con creces el Río Breogán, equipo de autor, sin opciones de playoffs pero también, desde hace semanas, sin ningún apuro por el descenso, que es de lo que se trata en su caso.

Luis Casimiro, que llegó mediado el pasado curso, ha maximizado las cualidades de un grupo que divierte y se divierte. Con dos americanos que cumplen (Dwayne Russell, que volvía tras lesión, y el completísimo DeAndre Cook). Con balcánicos de los que no fallan, desde el gigante Brankovic a ese metrónomo que es Mavra, pasando por Aranitovic, Apic o el atildado Andrics. Y con un Francis Alonso que es una de las revelaciones del año, anotador voraz.

Con todo eso y con la desinhibición de ambos, la tarde en el Palacio fue de vaivenes. De parciales de idas y vueltas. De la igualdad del acto inicial, ya con Hezonja en plan videojuego (con un espectacular caño incluido en una transición) a los latigazos gallegos, con los puntos de Cook y Aranitovic y las asistencias de Russell. Llull dejó un triple a tabla de esos imposibles y a Scariolo no le terminaba de gustar tanta pérdida.

El toma y daca siguió a la vuelta. Un correcalles por momentos, con ausencia de defensas y con los protagonistas poniéndose las botas. En ese ambiente, Hezonja es el alma de la fiesta. Pero el Breogán no se arredraba, con Dibba completando una y otra vez con mates los contragolpes y Mavra asestando triples lejanísimos, ante la oportunidad de ganar por tercera vez en su historia en semejante escenario (la última vez, en 2002).

Fue al inicio del acto final cuando el Breogán empezó a creer realmente en la machada. El Madrid perdió los nervios con alguna decisión arbitral y los de Casimiro estiraron la cuerda a un esperanzador +12 (tras dos canastas en pintura de Brankovic), a falta de ocho minutos. Más difícil todavía para el Madrid cuando Andric y Mavra volvieron a herir desde el perímetro. No faltaban ni tres minutos y sólo Llull creía en el imposible.

Le faltó poco, pues clavó dos triples, más tres tiros libres. Mavra pareció sentenciar a falta de 40 segundos y en la última acción, rocambolesca, del triple fallado por Procida atrapó el rebote Lyles, que falló clamorosamente bajo canasta, atrapó su rebote y anotó recibiendo falta después. Los árbitros, tras la revisión convenientemente perdida por Casimiro, anularon la acción de tiro y la opción de prórroga. Una locura de final.

Paula Blasi, la estrella del ciclismo que hace dos años no era ni profesional: "Ha sido una locura"

Paula Blasi, la estrella del ciclismo que hace dos años no era ni profesional: “Ha sido una locura”

Era la primera vez que el ciclismo femenino se adentraba en las legendarias e infinitas rampas por encima del 20% de desnivel del Angliru. Esa ascensión que solo pronunciarla impone respeto. Era ya de por sí un hito, una conquista global, y también un lugar icónico por inaugurar. En el recuerdo de la mítica cima asturiana quedará ya para siempre el nombre de Paula Blasi aunque, curiosamente, no fuera la ganadora allí. Apenas dos años después de descubrir que había nacido para el ciclismo, la española, segunda en la meta tras Petra Stiasny, conquistó la Vuelta a España.

Para saber más

Lo festejó la catalana como un triunfo, no era para menos. Brazos al cielo, manos al rostro, pura emoción en el abrazo con su madre, cuando coronó 23 segundos después de Stiasny, una menuda ciclista suiza que le había remontado en los dos últimos kilómetros, cuando el asfalto de la Cueña les Cabres convierte cada pedalada en una odisea: "Ha habido momentos en los que he estado a punto de poner el pie en el suelo". De pie sobre la bici los 45 kilos de Stiasny; sentada Blasi, moviendo vatios a golpe de riñón, puro fuego en sus piernas forjadas en su pasado en el triatlón y el atletismo, incluso en el esquí de montaña que le gusta practicar. Hasta 2024 no dio el salto al pelotón, de la mano del UAE Team ADQ, cuando una lesión la obligó a abandonar todo lo demás. Aunque le guste seguir practicando la carrera a pie por pura liberación mental, pese a que en su equipo le aconsejen parar: "Lo que me cuesta no es entrenar, sino descansar".

El podio de la Vuelta con Van der Breggen, Blasi y Marion Bunel.

El podio de la Vuelta con Van der Breggen, Blasi y Marion Bunel.MIGUEL RIOPAAFP

«Ha sido una locura. El Angliru ha sido realmente duro, especialmente el último kilómetro de subida. Me decían que fuera hasta el límite porque mis rivales se estaban quedando atrás», admitió después Blasi, asimilando la gesta. Y confirmando un boom meteórico, un 2026 que no entraba en ninguna de las predicciones. Fue en el pasado mes de abril cuando Paula, contra todo pronóstico (acudió llegó a última hora por las bajas en su equipo y con el objetivo de trabajar para sus compañeras), sorprendió con su victoria, ya histórica, en la Amstel Gold Race. Su estallido continuó con el tercer puesto en la Flecha Valona y un quinto en la Lieja-Bastoña-Lieja, su primer Monumento. Eso la convenció definitivamente -a ella y a su entrenador desde hace años, Fran Escolá- de que tenía lo necesario para aspirar a más, su primera grande: «Esta semana de las Clásicas de las Ardenas me cambió la vida. Creo que ahora tengo derecho a perseguir mis propios objetivos», declaró antes del inicio de la Vuelta.

En la ronda española ha brillado por su regularidad, más allá del remate glorioso del Angliru. En las seis etapas precedentes estuvo entre las mejores, sin ceder demasiado tiempo, mientras algunas de las favoritas (Ferrand-Prévot, Kasia Niewiadoma...) iban sucumbiendo. Siempre contó con el apoyo y el consejo de su compañera Mavi García, su compañera, "una hermana mayor". Y fue el viernes, segunda en la durísima ascensión a Les Praeres (apenas a ocho segundos de Anna van der Breggen), cuando se comprobó con opciones de la victoria final a pesar de una caída.

En el Angliru labró una obra maestra. Resistió el ataque de la francesa Marion Bunel -"tal vez me he precipitado un poco al principio al seguir a Marion..."-, de tan solo 21 años, que iba a completar el podio y ganar el maillot blanco a la mejor joven. Y la dejó atrás para irse en solitario y abrir brecha con el maillot rojo de Van der Breggen, a la que aventajó finalmente en 24 segundos. Sólo Stiasny fue capaz de remontar por detrás.

Hasta ayer, solo una española, Joane Somarriba (tres Tour y dos Giros de Italia), sabía lo que era ganar una grande del ciclismo. Paula se confirma como la sensación del pelotón femenino y una de las figuras ya del deporte nacional. La desconocida que hace un año subió del filial al primer equipo del UAE y que empezó a prometer en el cierre de 2025 (cuarta en el Tour de Romandía, sexta en el Tour de L'Avenir, campeona de Europa Sub-23 y bronce antes en los Mundiales de Ruanda de dicha categoría) es ya toda una realidad.

Paula Blasi hace historia en el Angliru para conquistar la Vuelta a España

Paula Blasi hace historia en el Angliru para conquistar la Vuelta a España

El ciclismo femenino español ya tiene a su reina, un prodigio como no se recordaba. Su irrupción en la elite este 2026, con la victoria en la Flecha Valona, se ha visto confirmada en la más mítica de todas las ascensiones. En el Angliru, Paula Blasi ha dejado una hazaña imperecedera para conquistar la Vuelta a España.

Lo celebró con los brazos en alto y las lágrimas en el rostro. Era una victoria sin serlo, a apenas 23 segundos de la suiza Petra Stiasny. Porque Paula se sabía historia: acababa de poner su nombre en el palmarés de la ronda española, la primera que conquista una ciclista nacional. Había dejado hacía mucho, incluso antes de encarar la Cueña de les Cabres, sus rivales por la general, Anna Van der Breggen y Marion Blunel, habían cedido ante su poderío. A sus 23 años, la de Espluges de Llobregat, sólo dos años después de pasar del duatlón al ciclismo, conquista una gran ronda.

Paula es la sensación del pelotón femenino y una de las figuras ya del deporte nacional. Hace un año subió del filial al primer equipo del UAE y su cierre de 2025 ya prometía: cuarta en el Tour de Romandía, sexta en el Tour de L'Avenir... y campeona de Europa de ciclismo en ruta sub-23.

Aunque quizá nadie esperaba este boom: el pasado 19 de abril se graduó en la Amstel Gold Race (una prueba a la que acudió llegó a última hora por las bajas en su equipo y con el objetivo de trabajar para sus compañeras) y días después acababa tercera de la Flecha Valona y quinta en su primer Monumento, la Lieja-Bastogne-Lieja. A la Vuelta acudía con una mezcla de osadía y prudencia. Y fue el viernes, segunda en la durísima ascensión a Les Praeres, cuando se comprobó con opciones de la gesta.

Realizada en un escenario único. En el Angliru y sus rampas imposibles, Blasi se fue a por la cima con todo. Con su pedalear potente, casi siempre sentada, a falta de tres kilómetros era cabeza de carrera, con un rosario de rivales por detrás. Sólo la remontada de la menuda suiza Stiasny pudo con ella. Pero la corredora del Human Powered Health no era rival por la general. Blasi lo sabía y así lo celebró en la meta. Segunda, había remontado los 18 segundos de desventaja con la neerlandesa Van der Breggen. También conquistó la general de la Montaña.

La inspiración del ciclista Javier Romo, entre el toreo y la fe: "He leído cuatro veces la Biblia, me ha enseñado mucho"

La inspiración del ciclista Javier Romo, entre el toreo y la fe: “He leído cuatro veces la Biblia, me ha enseñado mucho”

Al Giro de Italia en el que este viernes Javier Romo (Villafranca de los Caballeros, Toledo, 1999) debuta le acompaña la pequeña Biblia que le regaló un profesor cuando estudiaba en la Residencia Blume y era una de las grandes promesas del triatlón español. Es el amuleto de un ciclista contracorriente al que la pandemia y el impulso de Óscar Sevilla le hicieron cambiar de deporte, que encuentra en el toreo y en las conversaciones con los maestros Paco Ureña y Ángel Téllez, amigos y confidentes, la inspiración y el arrojo. Tras brillar recientemente tanto en la Tirreno Adriatico (12º) como en la Vuelta al País Vasco (7º), su puerta grande sería cazar una etapa en la Corsa Rosa.

Pregunta. Sorprendió en su debut en el Tour, hace dos años (23º). En la última Vuelta, un manifestante propalestino le salió de una cuneta y le arruinó. En la Itzulia también le tiraron...

Respuesta. La victoria está costando, pero son cosas que en el momento te cabreas y luego lo miras en frío y piensas: 'Que toda la mala suerte que tenga en la vida sea esto'. Tengo también mucha suerte de estar donde estoy. Y sobre todo de tener buenas piernas y poder disfrutar de días como el de la Itzulia o los que tuve en la Vuelta.

P. ¿Tenía ganas de Giro?

R. En septiembre ya lo pedí, porque era una carrera que me atraía. El frío, la lluvia... No me gusta, obviamente, pero creo que no me van mal esas etapas. Si te soy sincero, no he visto mucho del recorrido. Hay una crono larga por ahí por el medio, pero me gusta ir día a día. Hay etapas que te levantas con la pata tonta, como digo yo, y hay que intentar aprovecharlas.

P. ¿Mirará de reojo la general?

R. A veces se da que te metes en una fuga, coges tiempo... eso puede ser. Pero vamos, la idea es ir a buscar etapas. Creo que tenemos un líder claro que es Enric (Mas) e intentaremos ayudarlo.

P. ¿Después del Giro?

R. Aunque me hubiera gustado, a la Vuelta seguro que no repito porque tengo previsto ser padre. Ahora son seis semanas obligatorias de baja y si todo va como tiene que ir... No sé la idea que tiene el equipo, pero espero, si todo va bien, estar en el Tour.

P. Allí estará Paul Seixas. ¿Qué le pareció de cerca en la Itzulia?

R. Se le ve bastante maduro para la edad que tiene y bueno, pues si va rápido, porque no va a ir al Tour. Yo no lo veo mal. Y la verdad es que va bastante rápido.

Romo, en una rueda de prensa de principios de año.

Romo, en una rueda de prensa de principios de año.GettyMUNDO

P. En 2020, aún triatleta, se presenta al campeonato de España sub'23 en Úbeda y lo gana... ¿Cómo lo recuerda?

R. Corrí sin presión, simplemente por disfrutar. Tampoco esperaba nada, ni ser profesional. Lo hice aprovechando el momento, la oportunidad que me dio la vida. Porque para mí simplemente ser ciclista amateur era ya la leche. Disfruté y todo salió mejor de mejor de lo esperado. Y ahí pues vi que... joder, nunca había pensado que podía ser ciclista.

P. ¿Echa de menos el triatlón?

R. Cuando hablo con mis padres lo recuerdo como la época en la que más he disfrutado, especialmente mi etapa en el CAR de Madrid. Eres un niño, estás con gente que hace lo mismo que tú... Vas a clase con gente con la que te entiendes, que llevan tú mismo estilo de vida. Ahora en el ciclismo intento ser profesional, un poco más maduro, porque ahora se ha convertido en trabajo.

P. ¿Sigue nadando o corriendo?

R. Los primeros años sí que mantuve lo de correr y nadar, pero este último poco o nada. Me gustaría, pero con mi entrenador hemos decidido centrarnos más en la bici y he hecho gimnasio y poco más.

P. A alguno en el pelotón no le gustaba mucho su pasado triatleta...

R. Ahora ya soy un poco más respetado. No es que fuese algo grave, son cosas normales.

P. ¿De dónde le viene la afición taurina?

R. Igual que me pasó con el deporte, no es algo de familia. Aunque tengo recuerdos con mis abuelos, las tardes de toros en verano en Castilla-La Mancha Televisión. No sé por qué, pero desde pequeñito me encantaba ver los toros. Después, por una serie de casualidades, tengo dos amigos, que uno ha sido torero y otro lo sigue siendo. Y también me han ayudado a conocer el mundillo desde dentro. He hecho muy buena amistad, me gustan los toros y tampoco me da miedo exponerlo.

P. Paco Ureña y Ángel Téllez, con el que compartes entrenamientos en bicicleta.

R. Sí, sí. Salgo con él a entrenar y algún día casi que me pone las pilas. Y Paco hace mucho rodillo para su preparación y también tengo muy buena amistad con él. En mis ratos libres intento estar con ellos, salirme un poco de lo que es la bici y aprender. Paco, por ejemplo, es una persona con mucha experiencia en la vida y he aprendido también mucho de él.

P. ¿Hay algún consejo suyo que le haya marcado?

R. Me transmite tranquilidad, que crea en mi trabajo, que tarde o temprano todo sale. Me hubiera gustado ir a verle este año en San Isidro, torea el 17 y el 31. Pero, como le dije: "Espero no poder ir a verte porque si puedo es que algo ha salido mal". Así que estaré siguiéndole desde la tablet.

P. Son mundos muy diferentes, pero, ¿también tienen cosas en común?

R. Sí, yo encuentro muchos aspectos en común y esas charlas que tengo con Paco la verdad es que me ayudan mucho a afrontar después momentos en el pelotón, que también tienes miedo, que tienes que echarle valor. Hay caídas que son parecidas a las cogidas. Y la forma de afrontarlas: hay que seguir para adelante. Sí, la verdad es que me inspiro mucho en el toreo.

P. No creo que te lo permitan por contrato, pero, ¿te pondrías delante de un toro?

R. No, no. Yo creo que ni aunque el contrato me dejara me pondría. No tengo valor. Me gusta y ojalá poder tener valor, pero no lo tengo.

P. Eres muy religioso. ¿Cómo te ayuda ese mundo espiritual?
R. Sí. Él no se acordará, pero tuve un profesor cuando estaba en la residencia Joaquín Blume me marcó mucho. Me regaló una Biblia tamaño mini, que es como un amuleto que llevo siempre. La habré leído tres o cuatro veces. Es el mejor libro que he leído, me ha enseñado bastantes cosas. Sí, soy muy religioso, tengo bastante fe. Mi familia también, mis abuelos, mis padres... Cuando puedo, aprovecho para ir a misa con ellos o con mi pareja.

P. ¿Te sientes un ciclista a contracorriente?

R. No te sé decir. Creo que todos somos muy diferentes y no soy ni mejor ni peor. Intento tener mi personalidad y hacer lo que me gusta, pero tampoco lo hago por intentar ser diferente. Lo hago porque me sale del corazón, soy así. Todo lo que hago, intento no hacer daño a nadie, ser buena persona, pero no por llamar la atención.

P. Quería preguntarte por tu evolución, porque has llegado tarde, entre comillas, al ciclismo.

R. Lo sé y sí que veo que año a año voy progresando. No a pasos agigantados, pero cada año doy un pasito más. Creo que mi madurez como ciclista va a llegar un poco más tarde e intento ser cada año un poco más regular, aprender de los errores, sobre todo en cuestión de entrenamientos, de cómo tengo que comer, cómo tengo que competir y sobre todo tomarme las cosas con más tranquilidad. Confiar en el trabajo que hago pues creo que va a dar sus frutos.

P. Me hablas de tranquilidad. ¿Antes eras más impulsivo?

R. En el en el sentido de que muchas veces, una mala carrera te la tomabas como que se ha acabado el mundo. Y creo que no hay que darle tantas vueltas. Olvidar lo que ha pasado y centrarte en lo que va a venir.