El defensa coge la otra mano de Dios: el encuentro de Araujo con Jesús en busca de su recuperación

El defensa coge la otra mano de Dios: el encuentro de Araujo con Jesús en busca de su recuperación

La mano de Dios fue la mano de Maradona, en realidad, un dios pagano. La mano que busca Ronald Araujo, en cambio, no es la pícara extremidad con la que el argentino engañó al mundo para poner en suerte un Mundial, en 1986. Es la mano del Dios que inspira su fe, porque entiende que únicamente en su misericordia podrá encontrar alivio al sufrimiento de su alma. Como Ainara, la protagonista de Los Domingos, lo hace ante el asombro y la incredulidad de quienes le rodean, en este caso en el club azulgrana, aunque con respeto por uno de los futbolistas más queridos en el vestuario.

El jugador uruguayo viajó a Tierra Santa a su encuentro con Jesús, a sentirlo en las estaciones del via crucis o en el Monte de los Olivos, y regresar con el gol, como un resucitado, en lugar de elegir las terapias de la ciencia para tratar sus problemas de salud mental. Los caminos de la fe son un intangible que la psicología no califica ni desprecia, pero se pregunta si serán suficientes, si Araujo será capaz de volver a levantarse si cae de nuevo con la cruz a cuestas.

El miedo al fracaso acabó por encerrar a Araujo, de 26 años, en su casa después de un error y una expulsión en un partido de Champions, en campo del Chelsea, del que el Barcelona salió derrotado. El club azulgrana no tiene un psicólogo adscrito al primer equipo. Tampoco el Madrid, algo que causa extrañeza en el sector de la psicología deportiva, pese a que ambos clubes han tenido casos que habrían merecido esa atención.

El miedo al fracaso

Iniesta y Bojan fueron los más relevantes, pero también en Valdebebas pusieron en relación las lesiones y el fracaso de Illarramendi en el Madrid con la incapacidad para responder a la presión o hay quien era partidario de que Vinicius hubiera tenido ayuda profesional para controlar su ira. Sólo si algún futbolista la requiere, los clubes la ofrecen o dan libertad para que la busquen a título personal.

Araujo no fue una excepción. El Barcelona, con la intermediación de Deco y el beneplácito de Hansi Flick, la puso a su disposición y ofreció al jugador el tiempo que necesitara para recuperarse. Incluso planteó al central que viajara a Uruguay para recuperarse anímicamente al calor del entorno familiar y en particular de la figura paterna. Celestino Araujo no es únicamente un padre para el futbolista. Es un referente, según cuenta el propio jugador, alguien que le inculcó desde niño el sentido de la responsabilidad y la cultura del esfuerzo, y al que ha recurrido en lo momentos de duda. En cambio, para sorpresa de la mayoría, Araujo apareció en Jerusalén bajo la capucha de su sudadera y asediado por jóvenes que pretendían un selfie.

Un coloso del deporte puede ser tan débil como cualquiera, lo que no puede tener es la privacidad de cualquiera. Araujo no era un peregrino refugiado en el anonimato, aunque pretendiera lo mismo. A pesar de la conflictiva historia de la región, en Tierra Santa muchos de los lugares han permanecido inalterables a cómo son descritos en la Biblia, con acuerdos y desacuerdos entre la teología y la arqueología. Incluso para quienes no somos creyentes, pero hemos sido educados en la cultura cristiana, los escenarios sobrecogen, como si subyaciera una fuerza telúrica. Para los que profesan la fe, el efecto es realmente el de una epifanía: «Podemos escuchar a Jesús, sentirlo al pisar donde pisó y tocar donde tocó».

Araujo agradece a Dios su gol en Albacete.

Araujo agradece a Dios su gol en Albacete.RTVE

Araujo escuchó, regresó, jugó y marcó, en el partido de Copa contra el Albacete. «La gloria, Señor, no es para nosotros; sino para tu nombre, por causa de tu gran amor y tu fidelidad», escribió en su perfil en redes sociales, con la fotografía de su celebración, en la que se tapaba la cara con una mano y levantaba la otra para señalar al cielo. Era su forma de decir que no era su gol, sino el gol de Dios.

El uruguayo es seguidor de la Iglesia Metodista, una de las variantes en el seno del protestantismo, que adora a la Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, y no reconoce la sucesión apostólica ni la autoridad del Papa. De hecho, contrajo matrimonio en la Iglesia Metodista de Montevideo con su pareja desde la adolescencia, Abigail Olivera, con la que ya tenía dos hijas.

Si bien el viaje espiritual de Araujo en busca de la recuperación anímica no es lo habitual entre los futbolistas, la religiosidad es común entre buena parte de los jugadores, especialmente sudamericanos y brasileños. Rivera, la ciudad de donde es originario el defensa, al norte de Uruguay, limita con Brasil y vive bajo una poderosa influencia cultural del país vecino. Eso incluye también a la religión.

El predicador Dani Alves

Desde Donato a Kaká, que dijo haber guardado castidad hasta el matrimonio debido a sus creencias, la fe alcanza, incluso, al propio Dani Alves, que después de la absolución de la pena por violación, ha reaparecido como predicador invitado en una parroquia evangélica en Girona. Tras el paso por la cárcel, Alves dice haber hecho un «pacto con Dios».

Los pactos de Araujo sólo los conoce el jugador, con el que el Barcelona quiere ir con tacto, especialmente su entrenador. Después de ser titular en Albacete, no jugó frente al Mallorca en el Camp Nou. Experiencias anteriores recomiendan cautela. La psicogía observa el caso entre el respeto y cierta expectación. «La fe ayuda, pero en el largo plazo, si los problemas persisten, puede no ser suficiente», afirma un profesional. Todas las manos que pueda coger Araujo serán, pues, bienvenidas para lograr el fortitudo animo, la fortaleza del alma.

El Barça no puede evitar sufrir en Albacete ni bajo el influjo de Lamine Yamal

El Barça no puede evitar sufrir en Albacete ni bajo el influjo de Lamine Yamal

Lamine Yamal vive retándose para sostener al Barça. Lo hizo para, con una precocidad inaudita, convertirse en una estrella que catapultaba al equipo y, sobre todo, a la selección. También para comprobar cómo era eso de estar bajo un foco que te persigue dentro y fuera del césped. Incluso para convivir con un dolor que desluce tu juego mientras los rivales tienen como objetivo eclipsarte. Ha aprendido que ninguno le encara uno contra uno, sino que aparecen ayudas para achicarle todos los espacios por donde pueda escapar. Lamine ha tenido que volver a sacar lustre a su talento y, con él, por momentos al Barça, ya sea en la Champions o en la Copa ante un Albacete que les hizo sufrir, aunque fuera en los últimos cinco minutos de locura. [Narración y estadísticas (1-2)]

En el Carlos Belmonte Lamine asumió la responsabilidad de hacer añicos una defensa de cinco que se esmeraba por mantenerse viva todo el tiempo posible mientras buscaba una contra que sorprendiera. Con Rashford y Dani Olmo como escuderos, no cesó en su empeño hasta que lo logró con otro gol por cuarto partido consecutivo. El Barça llegó a Albacete avisado, cómo no, después de la humillación al Real Madrid y no tardó en comprobar que la idea era la misma. En un duelo que, durante muchos minutos, fue de área a área, entre Lamine y Rashford hilvanaron el primer ataque que no pudieron empujar ni Olmo ni Lewandowski. Había espacios y solo era cuestión de aprovecharlos.

No lo hizo el inglés cuando Olmo le lanzó en carrera para que enfilara a Lizoain sin poder conectar el remate. Asomaban los azulgranas, pero el Albacete no cedía. Una pérdida de Lamine casi en la frontal de su área la cazó Agus Medina para lanzar a Puertas ante Joan Garcia. Los latigazos iban de lado a lado, pero el Barça no había conseguido aún un disparo claro entre los tres palos. Aceleraba el juego, pero no demostraba ninguna prisa, como si estuviera convencido de que su momento llegaría. No se la había jugado Flick con muchas rotaciones, solo las necesarias por las bajas y ante la obligación de hacer el rodaje de Araujo y Cancelo. No tuvo el portugués su noche y, con una amarilla, se quedó en el vestuario al descanso antes de que dejara a su equipo en inferioridad. Al uruguayo se le dio mejor.

Por cuarto partido consecutivo

Antes, Lamine siguió buscando por donde hurgar, en una lucha constante pero a trompicones, como el que le costó la lesión a Neva y puso en el campo a Vallejo, ovacionado por su afición. En esa tarea encontraron a la estrella azulgrana Rashford y De Jong en la jugada del gol. Rebañó la pelota el inglés cuando el Albacete intentaba avanzar y se la dejó al neerlandés para que la entregara a Lamine cuando aparecía en el área por el carril derecho para enroscar un latigazo que abría el marcador. Catorce goles suma ya, los últimos cuatro en partidos consecutivos. Si bien pudo engordar la ventaja Lewandowski si hubiera llegado a un centro preciso de Rashford, también Puertas buscó el mano a mano con Joan Garcia para hacer el empate al filo del descanso.

El Barça no quería sustos y volvió al campo dispuesto a sentenciar. En un saque de córner, Araújo voló sobre Javi Villar para conectar un testarazo que encarrilaba la victoria y devolvía la sonrisa al uruguayo, fundido en un abrazo con Flick. Fue el momento en que el alemán movió el banquillo y el técnico del Albacete recurrió al talismán Jefté, que tuvo dos ocasiones tan claras que parece increíble que las fallara.

El Barça seguía volcado, con Ferran y Olmo afilando el colmillo pero sin lograr el tercero. Y eso le llevó a sufrir. Al Albacete le ilusionó Jefté con un gol anulado por fuera de juego, pero la vida se la dio Javi Moreno cabeceando una falta directa en el minuto 86. Tembló el Barça cuando anularon el tercero a Ferran y tuvo Gerard Martín que sacar bajo palos un remate de Fran Gámez. Sufrieron, sí, pero el premio son las semifinales de la Copa. Más que vivos en tres torneos.

El apoyo emocional de Araujo en la conquista del título: "El discurso que dio antes de salir al campo nos emocionó a todos"

El apoyo emocional de Araujo en la conquista del título: “El discurso que dio antes de salir al campo nos emocionó a todos”

Actualizado

Aunque no saltó al césped hasta el añadido del segundo tiempo, para dar descanso a un Lamine Yamal que acusaba ya el esfuerzo y para reforzar a un equipo que se había quedado con diez por la expulsión de Frenkie de Jong, Ronald Araujo fue un jugador absolutamente trascendental para que el Barcelona disputara por segundo año consecutivo la Supercopa de España. Y los azulgrana, por supuesto, están más que encantados de que pueda volver a estar sobre un terreno de juego. Por todo lo que es capaz de dar, tanto dentro como fuera del campo.

Pedri, de hecho, confesó ante las cámaras nada más acabar el partido que el uruguayo tuvo una intervención en el vestuario, minutos antes de que el balón empezara a rodar sobre el césped, que resultó tremendamente motivadora. "Ronald nos aporta mucho, tanto dentro como fuera del campo. El discurso que dio antes de salir al campo nos ha ilusionado a todos", desveló el canario.

Araujo levantó la Supercopa en solitario, después de que Joan Laporta, con los ojos llorosos, se emocionara al felicitarlo en la ceremonia de entrega de galardones, a pesar de que el trofeo de Copa, conquistado el año pasado en La Cartuja, lo alzó junto con Marc-André ter Stegen. El primer capitán estuvo sin problemas en la convocatoria después de que unas molestias en su rodilla operada le dieran un buen susto, pero todos quisieron reforzar el protagonismo del uruguayo. E, incluso, lo mantearon de manera festiva en el propio terreno de juego.

Las críticas tras el partido ante el Chelsea

"Creo que en esta situación, que juegue y gane el título es muy importante. Me alegra verlo de vuelta, es un futbolista que tiene mucho peso en el vestuario", señaló Hansi Flick en su rueda de prensa posterior al duelo. El uruguayo, tras las fuertes críticas que recibió por la derrota frente al Chelsea, partido en el que fue expulsado por doble amarilla, decidió dar un paso al costado hace poco más de un mes. Aunque primero se argumentaron molestias intestinales y otras circunstancias para justificar su ausencia, el propio técnico fue quien acabó desvelando que no se sentía bien a título personal y pidió respeto para él.

Poco a poco, tras llevar a cabo también un viaje espiritual a Israel, justificado por sus profundas creencias cristianas del, Araujo ha vuelto a encontrar su centro. Ha evidenciado que el bienestar psicológico es tan importante como el físico. Algo que ha sido muy valorado por propios y extraños. Incluso, más allá de la fiera rivalidad deportiva que pueden tener dos equipos tan contrapuestos como el Barça y el Real Madrid.

Al término del primer tiempo, Vinicius Junior, con quien ha protagonizado duelos de altísimo voltaje sobre el césped, quiso interesarse por el estado del central. Tras unos instantes de conversación, el brasileño incluso le dedicó varios gestos de cariño. El capitán madridista, Dani Carvajal, también quiso hablar con él para saber de primera mano cómo estaba. Ambos evidenciaron que las personas son mucho más importantes que los escudos.

El Chelsea se lleva por delante a un Barça irreconocible

Actualizado Martes, 25 noviembre 2025 - 23:10

Hay noches en que todo sale mal y, desde el pitido inicial en Stamford Bridge, se dibujó así para el Barça. Fue un equipo irreconocible, sin fe ni fuerzas para enderezar un duelo que nunca tuvo de cara y que, además, le complicó su capitán, Ronald Araújo. Pareció el de Hansi Flick un equipo pequeño, incapaz de encontrar la forma de salir del ahogo al que le sometió el plan de Enzo Maresca. Ni por físico ni por fútbol. [Narración y estadísticas (3-0)]

Se equivocó más de lo que cualquiera puede permitirse ante el Chelsea. Dudó cómo imponer su talento y no encontró la manera de cortocircuitar a un rival eléctrico, comandado por el descaro de Enzo Fernández. No despertaron los azulgrana, ni siquiera a base de los guantazos que le fueron dando desde el primer minuto. Cuatro pasaron cuando respiraron al ver anulado un gol de Fofana porque rozó el balón con el brazo.

Para entonces, los blues ya habían dejado claro que su estrategia era agobiar al rival sin concederse ni un respiro. Pudo romper el guion el Barça cuando Lamine Yamal robó en el borde del área y filtró un balón a Ferran Torres, que logró engañar a Robert Sánchez pero no ajustar su remate. Fue la mejor ocasión y la falló.

Segundo gol anulado

Desde ese momento, el Chelsea se propulsó. Encendido, eléctrico, cargando el juego por la derecha con la velocidad de Malo Gusto y Estevao, con Enzo imperceptible y Pedro Neto amenazante, desarmó al grupo de Flick hasta que marcó. Y eso que antes le volvieron a anular otro gol. Esta vez por fuera de juego de Chalobah en un saque de falta que acabó cazando Enzo, pero el árbitro interpretó que el inglés interfirió sobre Joan Garcia.

Este detalle no iba a frenar a los blues, que volvieron a lanzar a Neto contra la meta culé cada vez que fue posible y buscaron sin cesar a Enzo con centros como el que Alejandro Garnacho sacó ante Jules Koundé. No reaccionaba el Barça, incapaz de mantener la pelota y moverla con criterio para que aparecieran Fermín López o Lamine. Era un equipo desordenado, con Éric García y Frenkie de Jong dejando vivir un partido cómodo a los hombres que Maresca puso en la sala de máquinas. Era como si el Chelsea avanzase en sexta velocidad y el Barça a cámara lenta.

A la media hora, llegó el premio para los ingleses. Merecido.. En un saque de esquina jugado en corto, se multiplicaron hasta lograr una superioridad que permitió a Marc Cucurella colarse hasta la línea de fondo para meter la pelota en el área pequeña, donde Pedro Neto la tocó de tacón y, cuando parecía que Ferran la sacaba bajo la línea, Koundé la volvió a meter. La única respuesta que dio el Barça fue trenzar una jugada que acabó Lamine con un remate manso. No había manera, y aún se complicó más cuando, al filo del descanso, Araújo vio la segunda amarilla por una entrada a Cucurella. La primera se la había enseñado el esloveno Vincic por protestar.

El malentendido entre Koundé y Ferran Torres para el 2-0.

El malentendido entre Koundé y Ferran Torres para el 2-0.EFE

Al regreso del vestuario, el panorama se ennegreció aún más. Lanzó Flick a Marcus Rashford en el lugar de Ferran, sin querer protegerse. Eso provocó que el dominio siguiera siendo local y suyos los goles. Cayó el tercero anulado, porque Garnacho recibió de Enzo en fuera de juego antes de serviar a Andrey Santos. Recién salido al campo, su acierto no engordó el marcador.

Sí que lo hizo el derechazo de Estevao. De un error en el pase de De Jong armaron una contra en la que el brasileño fue retando a rivales, recortó a Pau Cubarsí, aguantó la presión de Balde y armó un disparo casi sin ángulo imposible para Joan Garcia. El Barça iba a necesitar un milagro para la remontada. Todo en su fútbol resultaba gris, así que desde el banquillo, Flick buscó a su Iniesta en Raphinha.

Lejos de despertar, los azulgrana se llevaron el tercer zarpazo. Stamford Bridge tuvo que esperar de nuevo a la revisión del VAR antes de celebrar que Liam Delap había cazado el pase de Enzo desde la izquierda para poner el tercero, el de la goleada. Ni siquiera Raphinha, con un disparo en el 80 que salvó Robert Sánchez, pudo evitar el desastre.

El Sevilla pasa por encima del Barça en el Pizjuán

El Sevilla pasa por encima del Barça en el Pizjuán

Actualizado Domingo, 5 octubre 2025 - 18:40

El Sevilla pasó por encima a un Barça superado en todos los frentes. Alexis Sánchez, tras un penalti muy protestado por los azulgrana, Isaac Romero, con una acción precedida por una robo de balón a Koundé que el francés reclamó como falta, Carmona y Adams sentenciaron a un conjunto azulgrana poco o nada reconocible, resignado a devolver el liderato al Real Madrid. Un domingo de fiesta en el Sánchez Pizjuán, donde el Sevilla sólo había ganado uno de sus 12 útimos partidos previos. [Narración y estadísticas (4-1)]

En ataque, con la excepción de Rashford, el Barça se mostró incapaz de batir a un Odisseas Vlachodimos que, incluso, vio cómo Robert Lewandowski desaprovechaba desde los 11 metros la opción de poner el que habría sido el momentáneo 2-2. En defensa, mientras, se las vieron y desearon para frenar las internadas de los sevillistas, muy agresivos a la hora de ir al choque a lo largo y ancho del duelo. El guion, que superó seguramente lo previsto por Matías Almeyda, acabó por deparar un triunfo que los locales añoraban desde hacía 10 años.

El Sevilla se fue al descanso con una ventaja por 2-1 que podría haber sido incluso más ancha, por mucho que los azulgrana pudieran sentirse perjudicados por cómo llegaron esos tantos. El primero lo marcó Alexis Sánchez, de penalti, después de que el colegiado corrigiera su valoración sobre una acción entre Araujo e Isaac Romero que inicialmente había considerado como no punible a instancias del VAR.

Falta de mordiente

El segundo lo anotó el propio Romero, tras una recuperación en la que Koundé reclamó falta y que tanto el trencilla como el videoarbitraje no consideraron como tal a falta de poco más de 20 minutos para el final del primer tiempo. Entre medias, los locales podrían haberse marchado aún con más claridad en el marcador. Ante la falta de mordiente azulgrana en ataque y de intensidad a nivel defensivo, la poca puntería, en unas ocasiones, y las buenas intervenciones de Szczesny, especialmente tras un gran remate de Mendy, se encargaron de evitar que las distancias fueran aún más largas.

Y eso les costaría caro. Rashford, tras una buena asistencia de un Pedri incomodísimo a lo largo de toda la primera parte ante los pegajosos marcajes, se encargó de marcar el 2-1 en la prolongación de los primeros 45 minutos e inauguró así su cuenta anotadora en la Liga tras haberse estrenado ya en la Champions.

Visto lo visto, Flick buscó cambiar el devenir del duelo dando entrada a Balde y Eric por Gerard Martín y Araujo para empezar la segunda parte. Y lo cierto es que los azulgrana empezaron a ganar más duelos con un rival que, pese a todo, siguió insistiendo en sus llegadas al área barcelonista e incluso pidió penalti por una posible mano de Balde no considerado como tal ni por el árbitro ni por el VAR.

Akor Adams festeja el 4-1, el domingo en el Sánchez-Pizjuán.

Akor Adams festeja el 4-1, el domingo en el Sánchez-Pizjuán.EFE

Tal insistencia descentró el libro de ruta de un Barça que, pasados los apuros iniciales, encontró la forma de darles respuesta. Primero, con un Pedri que puso a prueba la seguridad de Odisseas Vlachodimos. Acto seguido, con un remate de cabeza de Eric tras el córner bien resuelto por el meta greco germano. La mejor opción la tendría Lewandowski, tras un penalti de Januzaj sobre Balde que el polaco, con su estilo desesperante tanto para propios como para extraños, mandó fuera.

Buscó Lewandowski resarcirse poco después con una buena asistencia para Roony Bardghji que el delantero sueco, con todo a favor para anotar su primer tanto oficial como jugador del Barça, culminó con un disparo que murió mansamente en las manos de Vlachodimos. El sueco también trató de redimirse cuando el partido moría, pero su disparo sería bien bloqueado por el arquero local en una acción que, de hecho, sería la antesala de la sentencia sevillista.

Carmona, en una salida a la contra, se encargó de marcar el definitivo 3-1 con un disparo cruzado que, pese al intento de Szczesny por desviarla con la punta de los dedos, acabó besando la red. Y Adams, en la prolongación, remató la faena con el 4-1 desatando el delirio de la grada de un Sánchez-Pizjuán muy poco acostumbrado en los últimos tiempos a hacerse con los tres puntos en casa.

El cóctel emocional que amenaza al Barça en el clásico: dudas sobre el planteamiento, presión del presidente y miedo al fracaso

El cóctel emocional que amenaza al Barça en el clásico: dudas sobre el planteamiento, presión del presidente y miedo al fracaso

Dudas sobre la respuesta del propio cuerpo, incógnitas acerca del planteamiento, presión excesiva del entorno y miedo al fracaso. Es el peligroso cóctel emocional al que se enfrentan los jugadores del Barcelona ante el clásico, el domingo en Montjuïc, inmediatamente después de haber caído en la Champions frente al Inter. Los psicólogos consultados por este periódico plantean los escenarios que suelen darse en estas situaciones, aunque desde la distancia, sin la información que tienen quienes lo hacen en el vestuario azulgrana. Entre ellos, ninguno de estos profesionales, porque como ya dijo Hansi Flick: «El psicólogo soy yo».

El entrenador, los futbolistas, el presidente, Joan Laporta, y el director deportivo, Deco, compartieron el jueves una barbacoa en la Ciutat Esportiva, convertida finalmente en una comida-conjura para el partido ante el Real Madrid. Fuentes próximas al equipo aseguran que estaba convocada antes de caer eliminados en el Giuseppe Meazza, aunque no con la presencia del presidente. Laporta pidió el máximo a los futbolistas, después de haber hecho ya un llamamiento a todos los aficionados para que acudan al estadio. «Es un partido clave para lograr la Liga. Hemos de llenar Montjuïc entre todos. Se lo pido a todo el barcelonismo para que podamos ganar al Madrid. Entre todos hemos de conseguir que los jugadores recuperen la mentalidad».

Para algunos de los consultados, eso es contraindicante, porque supone una «sobrepresión» innecesaria y crea la sensación de que es «la Liga o el fracaso». «Sería mejor tratar el partido como otro cualquiera e ir a la tarea, sin más», dice uno de los psicólogos.

El relato equivocado

Nada más caer en Milán, el Barcelona eligió el relato equivocado, al señalar al árbitro del partido, en opinión de un psicólogo que ha trabajado con equipos de Primera, por lo que prefiere no ser citado, como sus colegas, al estar vinculados al sector: «Habría sido más positivo centrarse en las cosas buenas que hizo el equipo en la eliminatoria, pero, en cambio, optaron por el victimismo». Un mal endémico del Barça del pasado, que siempre buscó coartadas, fuera en los arbitrajes como en hechos como la hepatitis de Maradona o el secuestro de Quini para justificar sus hundimientos en la Liga. Ese Barça no es el Barça de Lamine Yamal, con un liderazgo colosal ante el Inter pese a la derrota.

La caída europea provocó poca autocrítica, focalizados todos en el polaco Szymon Marciniak, salvo su compatriota Wojciech Szczesny. «Sin embargo, los futbolistas saben que encajaron siete goles, una cifra excesiva, y eso puede generarles internamente incertidumbres sobre el planteamiento del entrenador, aunque no lo manifiesten», explica un terapeuta habituado a trabajar con equipos. La preocupación por la defensa, muy arriesgada en el caso de Flick, aparece siempre después de las goleadas. A eso se añade la presencia de un portero circunstancial, que no ha mostrado los imposibles de Yann Sommer (Inter) o Gigi Donnarumma (PSG) durante las semifinales de la Champions, y la presencia enfrente de dos de los mejores delanteros al espacio, como Kylian Mbappé y Vinicius.

«Vamos a dejarnos el alma»

El Barça debe trabajar, pues, en el reforzamiento del juego que ha desarrollado, y eso es lo que intenta Flick durante estos días. El posible regreso de Alejandro Balde en Montjuïc devuelve cierta seguridad a la defensa. Uno de los más señalados ha sido Ronald Araújo, que pidió disculpas en las redes sociales y dijo: «Vamos a dejarnos el alma en el clásico».

«El desgaste físico no es determinante, pero pesa en los vestuarios, conscientes los jugadores de que se van a enfrentar a un rival que llegará más fresco», añaden. Los problemas del Madrid en su defensa pueden igualar ese aspecto, pero mientras para los de Carlo Ancelotti la victoria aparece como una oportunidad, los de Flick la ven como una necesidad, y «la necesidad puede conducir al bloqueo».

Después de tres victorias este curso sobre el Madrid y dos títulos (Supercopa y Copa), el del domingo será el cuarto clásico. Ninguno de los dos equipos ha logrado un pleno cuando se han enfrentado cuatro o más veces, aunque el empate mantendría la ventaja de cuatro puntos para el Barcelona. «El partido es una prueba de madurez definitiva para una generación que ha demostrado saber competir, como hizo en la Copa», finaliza uno los expertos. Primero han de vencer el vértigo.

Flick, tras la eliminación: "No quiero señalar al árbitro, pero..."

Flick, tras la eliminación: “No quiero señalar al árbitro, pero…”

Actualizado Miércoles, 7 mayo 2025 - 00:16

«Estoy decepcionado, pero no con el equipo. Estamos fuera, pero el año que viene volveremos para hacer feliz a los aficionados. No quiero hablar del árbitro, pero todo lo que era al 50% era para ellos, y eso me pone triste», lamentó Hansi Flick al término de un partido en el que el Barcelona acarició la clasificación. «El fútbol es así, puedes creer que es injusto, que algunas decisiones del árbitro fueron injustas. Lo que pienso ya se lo he dije al árbitro. Nosotros hemos hecho un gran trabajo ante un Inter que tiene un buen equipo, defiende bien y con buenos delanteros, con buenos automatismos», añadió el técnico alemán.

Para los azulgrana Szymon Marciniak fue determinante en el resultado del partido de anoche en Milán. «Creo que el fútbol ha sido muy cruel con nosotros. Hemos empezado otra vez con 2-0 y el carácter de este equipo es increíble. Después, no sé qué le pasa a este estadio. He venido tres veces y por A o por B o por cosas ajenas no nos ha salido de cara. Todos sabemos lo que pasó con este árbitro la última vez que vinimos aquí. No obstante, hay que estar orgullosos de la afición y de los jugadores. Muchos no confiaban en nosotros, decían que era un año de transición. Mira lo que hemos creado y aún nos queda la Liga», señaló Eric García en Movistar.

«En la segunda parte fuimos muy superiores, hemos demostrado el equipo que somos, pero en la prórroga se han encerrado muy bien y ya fue complicado. No creo que esto influya de cara al domingo, porque hemos superado las expectativas. Y, aunque no ha podido ser, el equipo sale reforzado», abundó el polivalente defensa, que esta vez ejerció como lateral derecho. Los zagueros anoche acapararon protagonismo.

Araújo, señalado

Gerard Martín fue clave para que el equipo de Flick superara los momentos más difíciles e igualara el 2-0 del Inter. Su aportación, con todo, al final sería estéril ante una nueva desconexión del otrora fiable Ronald Araújo. El lateral izquierdo, la apuesta habitual de Flick para tomarle el relevo a un Alejandro Balde que se lesionó en el duelo frente al Leganés del pasado 12 de abril, no era el favorito del siempre exigente entorno barcelonista para un partido tan vital. Pero el técnico germano prefirió ser fiel a sí mismo y no dudó a la hora de mantenerlo finalmente en el once. Una apuesta que, al final, acabó por darle un muy buen rendimiento

Quien, de nuevo, acabó señalado en la foto fue Araújo. A la altura de la expulsión que acabó por precipitar el 1-4 del PSG en Montjuïc el año pasado. El uruguayo, quien ha perdido su condición de indiscutible desde la llegada de Flick al banquillo, no acabó de cerrar a Francesco Acerbi en el remate que propició el 3-3 en el tercer minuto del tiempo añadido. Y aún más blando se mostró en la acción del 4-3

Marcus Thuram, completamente exhausto, le ganó la iniciativa, filtrando al interior del área un balón para Davide Frattesi, autor de un quirúrgico disparo a la cepa del poste derecho, imposible para Wojceh Szczesny. Un gol, en la primera parte de la prórroga que acabó por sellar una nueva cruel eliminación de los azulgrana.

Koundé abre el ciclo del nuevo Barça y entierra el de Ancelotti en una final trepidante

Koundé abre el ciclo del nuevo Barça y entierra el de Ancelotti en una final trepidante

El vuelo de Koundé no fue el vuelo de Ícaro. No había sol bajo La Cartuja que derritiera sus alas en forma de melena, sólo un dios del fuego, un Vulcano de la pelota que agitó en su fragua el carbón del orgullo y la ira para llevar al límite al mejor equipo del año en una final trepidante. El Madrid, en cambio, es el mejor en las llamas y el caos, pero, hoy, no es suficiente. La temporada lo ha demostrado. Le falta el yunque y una idea clara de cómo utilizarlo. Todo lo contrario que el nuevo campeón de Copa, con el modelo y las herramientas, y la pasión de un adolescente para el que lo mejor está por venir. [Narración y estadísticas (3-2)]

La conexión imberbe del primer gol es la prueba, Cubarsí-Lamine-Pedri. Entre los tres abrieron un marcador que cerró Koundé para empezar un ciclo con el primer gran título de esta generación, después de una Supercopa de chocolate. Un ciclo que entierra otro, el de Carlo Ancelotti, como un general romano en retirada en un imperio que se agota, pese al honor de las últimas batallas. Es el momento del César.

Para saber más

A Florentino Pérez corresponden decisiones que ya están pensadas, pendiente Xabi Alonso de una llamada. La misma que recibió Hansi Flick hace menos de un año para reconstruir un equipo adocenado. La llegada de Dani Olmo, que ha jugado a ratos, no justifica el cambio. Para acometer ese proceso, el Madrid debe mirarse hacia adentro sin mirar hacia afuera, sin engañarse con el relato arbitral por imprudentes que fueran los colegiados antes de la final de Sevilla. Se trata de cajones diferentes, no se abren a la vez.

Mbappé, suplente

Ese ciclo se cierra, además, en el año de Mbappé, el año que debía mostrar a un Madrid intratable. La realidad es que ha acabado maltratado por el Arsenal y el Barcelona, aunque en la Copa sólo llegara a derrotarle. La providencia, en forma de lesión, quiso que Mbappé no estuviera en el once de La Cartuja. La exigencia le obligó a exprimirse a partir del descanso. Fuera de la Champions, lejos en la Liga y por detrás ya en el marcador de la final, no había nada que administrar.

La baja del francés llevó a Ancelotti a hacer algo que, probablemente, le pedía el cuerpo y es huir del 4-3-3 para formar prácticamente en un 4-1-4-1, con Tchouaméni como pivote, Ceballos un paso adelante y Vinicius en punta. Rodrygo era un cuarto centrocampista absolutamente irrelevante, tanto que fue el señalado para dejar su sitio a Mbappé. La solución no funcionó, porque el Madrid no trabaja para eso. O corre o muere. Es lo que hizo después.

Al empezar, en cambio, tuvo enormes problemas para iniciar el juego ante la presión alta del Barcelona, lo que obligó a Courtois a sacar en largo, y falta de claridad para encontrar a un Vinicius solo, ofuscado y sin precisión. La primera vez que tiró entre los tres palos fue tras el descanso. Era también la primera vez del Madrid, sometido a un dominio total del Barcelona en el primer tiempo. Szczesny ganó el duelo al brasileño en una doble parada.

Los futbolistas del Madrid, abatidos, tras el gol de Koundé.

Los futbolistas del Madrid, abatidos, tras el gol de Koundé.AP

Flick no hizo experimentos y solucionó sus bajas con lo que más ha probado en la temporada, Ferran Torres por Lewandowski y Gerard Martín en el lateral izquierdo. Era el punto más débil del Barcelona, pero la inoperancia de Rodrygo acabó por hacerle crecer en confianza.

Asencio cortó un centro mortal de Raphinha y Courtois sacó una mano de gigante ante un remate de Koundé antes de que Cubarsí viera la carrera de Lamine Yamal. La ruptura de líneas con pases verticales es una de las especialidades del central. Lamine bailó con Fran García y se tomó una pausa, la justa para que la llegada de Pedri, certero en el lanzamiento allá donde Courtois no pudiera llegar. El crecimiento del canario esta temporada ha sido colosal, en el liderazgo y en su capacidad física para estar en todas partes, con el don de la ubicuidad, y decidir bien. Es también lo que distingue a Lamine, sin el protagonismo de otras veces, pese a su pelo coloreado, como un dios pagano.

Presionar, correr, atacar..

Ancelotti necesitaba activar a los suyos, desesperado en la banda, donde había sido ya amonestado. Quizás pensó que eso también podía levantar a su gente, narcotizada la grada por el dominio azulgrana. La temprana lesión de Mendy, que había forzado para jugar pero cayó a los ocho minutos, había sido ya el primer hándicap para el técnico.

La primera decisión fue llamar a Mbappé. Para eso había llegado al Madrid, para estos momentos, para el riesgo si era necesario. La salida, tras el descanso, fue como una punción en el sistema nervioso del equipo. Llegó entonces ese disparo iniciático de Vini. Empezaban a pasar cosas en el área azulgrana. Para el Barça no parecían importantes. Se equivocó. Lo serían.

Hacía falta más y llegó el turno de Arda Güler y Modric, y hacía falta presionar, correr, lanzarse, atacar, ser el Madrid, en pocas palabras. El cambio trajo las llegadas y, finalmente, una falta en la frontal. En esas circunstancias, era como encontrar una veta en una mina. Mbappé lanzó cruzado y, tras tocar en el palo, lo que parecía imposible se hizo realidad. Tan imposible, después de lo observado en el primer tiempo, que los azulgrana quedaron en estado de shock, expuestos y superados por los madridistas, lanzados entonces al espacio.

Courtois no alcanza el disparo de Pedri, en la acción del 1-0.

Courtois no alcanza el disparo de Pedri, en la acción del 1-0.AFP

Una llegada de Vini dejó el centro que Mbappé lanzó fuera, pero la tendencia había cambiado. Tchouaméni la consumó a balón parado, porque en todo era superior en ese instante el equipo blanco. Ahí tuvo la Copa a su alcance el Madrid, pero espacio por espacio, no aprovecharon más los suyos y dejó que lo hiciera Ferran Torres en la llegada aislada de un Barça que pedía oxígeno.

Pudo hacer el pleno en otra más, pero la caída de Raphinha no se había producido por la falta de Asencio, sino que el azulgrana la había simulado. De Burgos Bengoetxea señaló penalti, ya en el tiempo añadido, pero tras minutos de suspense fue a verla la jugada en el monitor y la anuló, mientras la afición del Barcelona insultaba a Florentino. Nada se olvida.

La prórroga empezaba del mismo modo, con el equilibrio que no tuvo el inicio, pero con el desenlace que ese mismo inicio apuntaba, cuando Koundé aprovechó un error del infalible Modric y, como Ícaro, atravesó el cielo sin quemarse mientras ardía el Madrid de Ancelotti.

La fe y el veneno de Lewandowski tumban al Girona y asientan al Barça en el liderato

La fe y el veneno de Lewandowski tumban al Girona y asientan al Barça en el liderato

El perdón no es un atributo divino en el fútbol. Es un signo de debilidad que se paga muy caro. Durante demasiados minutos esta página del catón se le olvidó al Barça, que no tenía intención de indultar al Girona pero se encontró con que le costó hacerle hincar la rodilla en Montjuïc. El estandarte de la fe azulgrana fue Robert Lewandowski. No se permite el polaco esa debilidad y no absuelve a rivales. Por eso, cuando el partido se empinó, salió a la palestra para ajusticiar con dos goles al Girona y destripar el duelo que ya era muy desigual en fútbol. Parecía cuestión de tiempo que lo reflejara el marcador. [Narración y estadísticas (4-1)]

Si el Barça quiere ser campeón de Liga necesita sobreponerse a sus propios desajustes, que exhibió demasiado durante toda la primera parte pese a ponerse por delante en el marcador con un libre directo de Lamine Yamal que rozó la mano de Krejci para que marcara su tercer autogol de la temporada despistando a un Gazzaniga, convertido en héroe durante muchos minutos. Mientras el Girona sólo tuvo la ocasión de Tsygankov, el Barça sumó una tras otra comandados por un Pedri imperial escudado por Eric García y con la amenaza constante de Lamine y de Gavi disfrazado de Raphinha. Necesitaba Flick rotaciones y el engranaje no se resintió.

Fue el gaditano el primero que pisó línea de fondo y buscó a Fermín al remate. Después probó Koundé porque nadie era capaz de arrebatarle la pelota al Barça. Hasta Lamine la recuperaba para dejar solo a Lewandowski ante el guardameta gironí. También se sobrepusieron los azulgranas a una polémica falta que Pulido Santana pitó en el mismísimo borde del área pero el VAR, si bien la vio dentro, la decretó de Fermín a Asprillia. De penalti a la nada. Se encendió de nuevo Lamine con un disparo alto tras otra recuperación, incluso caracoleó entre defensas para soltar un punterazo que salvó, otra vez, Gazzaniga. Tuvo que aparecer también el portero para sacar la mano que desviara el testarazo de Araujo en el primer palo en un córner telegrafiado por Pedri.

Charla productiva

A placer jugaba el Barça, acosando y asfixiando a un Girona desesperado que se agarraba al empate a cero en el marcador hasta el minuto 38, cuando Lamine Yamal volvió a tapar bocas. Desde que le recordaron que no marca, aunque esta vez le ayudara Krejci a cumplir el objetivo.

Pese a que el Barça no se recostó en esa ventaja, sí que el Girona buscó dar un paso al frente tras pasar por el vestuario. La charla de Míchel les llevó a volver tarde al campo, pero pareció productiva durante muchos minutos. Llegaba a Montjuïc con bajas en la medular, donde el Barça consiguió empequeñecerlo, y debía sobreponerse. La vida se la dio Danjuma aprovechando uno de los pocos errores del Barça, que pagó su riesgo. La salida de pelota de Araujo desde la defensa buscando a Lewandowski la leyó Blind para asistir a su goleador, que no fallaría. Ésa es la diferencia en el fútbol. El Girona tuvo dos ocasiones claras en todo el partido y una fue gol.

Apenas le duró unos minutos el aturdimiento al Barça, que resurgió con toda la fuerza y, esta vez, sí, el acierto. Probó Koundé con un centro chut y Éric García con un disparo que se estrelló en la madera, pero la última palabra la tuvo Lewandowski. Si ya despejó las dudas convirtiendo en el gol que deshacía el empate un balón en el que nadie creyó, probó después de nuevo Gazzaniga con otro disparo que atajó. Miro Flick al banquillo y le buscó munición sacando al campo a De Jong y a Ferran. No tardó el neerlandés en ganarle el baile a Arnau para asistir al polaco y que la cruzara al fondo de la red. 25 veces ha celebrado en Liga para ser Pichichi en su duelo con Mbappé y 38 para entrar de lleno en la pelea por la Bota de Oro.

Lamine Yamal, sobre el césped de Montuïc.

Lamine Yamal, sobre el césped de Montuïc.EFE

Si el 9 está en racha, Ferran también. Si uno está entre los máximo goleadores del continente, el otro es el mejor saliendo del banquillo. Y eso es lo que hizo. La goleada la cerró con su cuarto gol en los últimos tres partidos aprovechado un pase de Gerard Martín.

Ya no había dudas de que este Barça puede tener momentos de fragilidad, pero tampoco de que sabe sobreponerse a ellos. No le hunden, le espolean hasta hacer que los rivales paguen los platos rotos por su osadía. El hambre no la pierden jamás. Prueba de ello es que, a pesar de los 139 goles que llevan esta temporada y de tener cerrada la victoria en el tramo más exigente de la temporada, aún buscó Lamine Yamal hacer más daño con un remate de rosca que escupió la escuadra.

Mejor porcentaje goleador que Lamine, Raphinha y Lewandowski: Ferran Torres, a seguir la racha ante Osasuna

Mejor porcentaje goleador que Lamine, Raphinha y Lewandowski: Ferran Torres, a seguir la racha ante Osasuna

Actualizado Miércoles, 26 marzo 2025 - 23:12

Ferran Torres tiene otra gran oportunidad para reivindicarse este jueves frente a Osasuna. El valenciano, a quien Hansi Flick suele recurrir como revulsivo cuando las cosas no acaban de ir todo lo bien que le gustaría en la faceta ofensiva, ha sabido aprovechar hasta ahora muy bien sus oportunidades y se perfila como el relevo de un Raphinha finalmente descartado por el entrenador en el ataque barcelonista.

Con menos minutos en sus botas que Robert Lewandowski, el brasileño y Lamine Yamal, Ferran se ha erigido como cuarto máximo anotador de los azulgrana en lo que llevamos de curso. En total, suma 13 goles en todas las competiciones, los mismos que Yamal, pero está aún a una distancia considerable del ex delantero del Leeds (27 goles) y, sobre todo, del polaco (35 goles), quien parece vivir una segunda juventud como killer.

No obstante, los fríos datos son también demoledores si nos fijamos, precisamente, en los minutos de juego que atesoran unos y otros. En este sentido, Lewandowski, en promedio, marca un gol por cada 89,7 minutos disputados; Raphinha, uno por cada 127,4, y Lamine Yamal, uno por por cada 237,8. Los números de Ferran Torres, en este caso, son mejores que los de los tres delanteros en principio titulares indiscutibles: un gol por cada 86,7 minutos disputados. Sobre el papel, ha jugado únicamente seis duelos menos que el joven crack barcelonista para marcar los mismos tantos, pero, en muchas ocasiones, sus minutos han llegado con cuentagotas. A veces, incluso, se ha visto desplazado hacia el centro del campo azulgrana.

Espectacular 2025

El nuevo año, además, ha sido tremendamente productivo para él. No en vano, ha marcado en 2025 ocho de los 13 tantos que luce en su casillero. Su buena racha arrancó en la Copa del Rey, ante el Betis. Frente a los verdiblancos convirtió únicamente un tanto del contundente 5-1 con el que los azulgrana sellaron su pase a los cuartos de final.

Ante uno de sus ex equipos, el Valencia, fue capaz de marcar un gol en la Liga, en un duelo que terminó con 7-1 en el luminoso y, también, de sellar un hat trick en un cruce en la Copa del Rey que acabó con otra contundente victoria, en este caso por 0-5.

De vuelta a la Liga, el 22 de febrero, frente a Las Palmas, le bastaron únicamente cinco minutos para sentenciar el triunfo de los suyos al convertir el 0-2 en la recta final del partido. Y, justo antes del parón por las selecciones, fue capaz de anotar dos goles más frente al Atlético en el Metropolitano, en un encuentro que se saldó con un incontestable 2-4 para los azulgrana, por mucho que llegaran a verse dos tantos por debajo en el luminoso.

Algunos goles importantes

Curiosamente, su partido más productivo en los primeros meses de la competición llegó ante el que será el rival del Barça en los cuartos de final de la Champions: el Borussia Dortmund. En el Signal Iduna Park, Ferran Torres marcó dos tantos para un equipo que se llevó una victoria por 2-3. El Valladolid, el Mallorca y el Betis, mientras, en duelos en los que el Tiburón fue capaz de marcar un gol en cada uno de ellos, fueron sus otras víctimas en unos primeros compases de la temporada 2024-25 en los que también se vio frenado por una lesión en el bíceps femoral del muslo derecho que le obligó a perderse un total de ocho partidos con el equipo azulgrana.

Su rendimiento, en el conjunto de lo que llevamos de curso, está siendo más que satisfactorio a ojos de Flick. Por eso, no es nada raro que ya se esté especulando en el entorno azulgrana con la posibilidad de que el club amplíe su contrato, que finaliza al término de la temporada 2026-27, hasta el 30 de junio de 2029.

En el duelo frente a Osasuna tendrá una nueva opción para seguir sumando goles. En el partido aplazado por el fallecimiento del doctor Carles Miñarro iba a encargarse de relevar a un Lewandowski con molestias. En este caso, podría hacerlo como recambio de un Raphinha a quien Flick da por descartado junto con Ronald Araujo.

«Tienen que recuperarse»

«No van a jugar ni van a estar en el banquillo. Están fuera. El vuelo es largo y no es la situación más óptima. Tienen que recuperarse, entrenarse y, luego, ya veremos qué haremos el domingo. El equipo sigue siendo fantástico y tenemos que luchar por los tres puntos. Ganarlos sería la mejor reacción que podemos mostrar», sentenció un Flick que evitó quejarse del calendario con puyita incluida para el eterno rival. «Somos el Barça, no el Real Madrid, y estamos orgullosos de ser el Barça», sentenció.

Raphinha fue una de las víctimas a tiempo completo de la goleada sufrida por Brasil en Argentina (4-1), mientras que Araujo no jugó en el empate a cero de Uruguay en su visita a Bolivia.