Antes del partido, un empleado del Newcastle publicó un video en sus redes sociales, enseñando el laberinto que tenían que recorrer los jugadores para llegar desde el vestuario visitante hasta el verde y, cuando por fin llegaron, ya perdían 1-0. Los goles a favor siempre han sido uno de los grandes males de la historia del Barça, especialmente en Champions. El equipo nunca está preparado para pasar la eliminatoria, ni siquiera para jugar la ida, sino para ganar el título. Incluso el presidente en funciones, Rafa Yuste, no dudó en hablar de la felicidad que le supondría ganar la orejona, y aún no había entrado al restaurante de la comida de directivas. Todo mal.
Cada vez que se ponía por delante en el marcador, el Barça se dejaba embaucar por una estadística que dice que aún no ha perdido ningún partido en el nuevo estadio, obviando otra que decía que Lewandowski no había marcado nunca con una máscara. Y lo que es peor, que sin ella sus estadísticas no eran mucho mejores.
Hace meses que el Barça se habla de la imposibilidad de ganar la Copa de Europa sin un 9, y ya no digamos ganarle al Atlético. Sin embargo, las estadísticas también dicen que las segundas partes del Barça de Flick siempre son las buenas. Algo les suelta el alemán en el descanso que no entienden 45 minutos antes, porque los jugadores son los mismos. Y lo que en el descanso es un debate sobre el 9, se acaba convirtiendo en la tercera vez en la historia que el Barça marca siete goles en Champions. La primera sin Messi.
El domingo, durante la celebración de su victoria electoral, Laporta aclamó a gritos a Hansi Flick, antes de aclamar a la sala de fiestas Luz de gas, lo que indica el nuevo orden de prioridades del presidente. El entrenador es el verdadero artífice de la resurrección de este Barça mucho antes de lo que auguraban las auditorías. Incluso podría permitirse hacer suya la frase del gran Brian Clough, quien acabó ganando dos Champions con el Nottingham Forest, que siguen sumando más que sus ligas: "Roma no se construyó en un día... pero yo no estaba a cargo".
Hansi Flick lo tiene muy claro: en cuanto acabe su etapa en el Barcelona concluirá también su etapa como entrenador. "Este será mi último club y mi último trabajo", aseguró el técnico, de 61 años, en la previa de un duelo tan importante como la vuelta de los octavos de final de la Liga de Campeones ante el Newcastle. Tras el empate a uno registrado en St James' Park, los azulgrana están obligados a apuntarse un triunfo en el Spotify Camp Nou para asegurar su pase a los cuartos de final. Quizás, por eso mismo, Joan Laporta, vencedor de las elecciones del pasado domingo, se pasó por el entrenamiento para desearles la mejor de las suertes.
"Creo que es importante tener una estructura, porque eso es lo que te da estabilidad. Todo el mundo está contento de que haya venido y nos ha deseado suerte para el partido", apuntó el alemán sobre la visita de Laporta antes de dejar caer su particular bombazo. "No pienso en irme a otro lugar. Y eso es algo que me hace muy feliz", aseguró un Flick que, pese a que el presidente electo dio por hecha la ampliación de su contrato en un particular tour por las dos emisoras principales de Cataluña, RAC1 y Catalunya Ràdio, no quiere por ahora adelantar acontecimientos.
"Está claro que me gusta trabajar aquí, pero también me gusta ser independiente, tengo una gran familia con la que quiero hablar primero y mucho apoyo. Esto es fútbol, intento dar lo mejor al equipo, pero ya veremos. Aún hay tiempo para ir hablando de ello», aseveró.
En cuanto al encuentro con el Newcastle, sabe muy bien que no será precisamente sencillo eliminar a los ingleses. Sus futbolistas, desde luego, están más que avisados de ello. "Espero un partido distinto, pueden presionar arriba y defienden bien. Será duro, ya se lo he dicho a los jugadores. Físicamente son fuertes y en transición son rápidos, así que habrá que hacer un partido perfecto, y eso es precisamente lo que intentaremos", recalcó el técnico barcelonista, quien confía también plenamente en las opciones que tienen los suyos de alzarse con un trofeo que se le resiste al club desde 2015.
Necesidad de progresión
"En el fútbol pueden pasar muchas cosas. Hay que ser positivos, porque tenemos calidad y somos capaces de ganar esta Champions, pero hay que mejorar, recuperar a jugadores que ahora no están por lesión y lograr que todos jueguen a su mejor nivel", arengó el entrenador alemán, que incidió en la necesidad de recuperar las mejores versiones de Ferran Torres y Robert Lewandowski para poder competir por todo.
En cuanto al polaco, que termina contrato el 30 de junio, Laporta aseguró en RAC1 que la intención es ofrecerle también la renovación. "Nos gustaría que siguiera, pero dependerá de lo que él quiera. Vino en un momento difícil, nos ha ayudado mucho y queremos que siga", aseveró el presidente electo, que no tomará posesión de su cargo precisamente hasta el arranque de la temporada que viene, el 1 de julio.
La continuidad del ex delantero del Bayern, no implicaría que el club cerrara las puertas a incorporar a un posible refuerzo para la punta de ataque, si bien Laporta aseguró que, entre Lewandowski y Ferran Torres, la posición estaría en principio más que bien cubierta. Además, dejó caer que se intentará incorporar definitivamente a Rashford, quien llegó en calidad de cedido por el Manchester United el verano pasado, y que se trabajará en ampliar el aforo del Estadi Johan Cruyff hasta unos 16.000 espectadores, en previsión de que pueda acoger partidos del primer equipo con vistas al arranque de la temporada 2027-28, cuando se estará trabajando en la instalación de la cubierta del Spotify Camp Nou.
Huérfano de poder institucional en Cataluña, donde lo ocupa y lo gestiona casi todo el PSC de Salvador Illa; con ERC y Junts enfrentados entre sí, sin un liderazgo político claro -ya que la ultra Sílvia Orriols sigue siendo vista por el establishment como un fenómeno pueblerino-, y un gran vacío emocional por llenar tras el fracaso del procés, el nacionalismo encontró en Joan Laporta una figura redentora. El paraguas azulgrana donde reagruparse, darse mimos y rearmarse moralmente a base de goles, a la espera de tiempos más favorables para su causa -como hizo tantas veces en su historia-, recuperando y actualizando el símbolo del Barça cual club-Estado y ejército desarmado de Cataluña que planta cara al «palco del Bernabéu» y el Madrid DF (Distrito Federal) de Florentino Pérez e Isabel Díaz Ayuso.
La contundente victoria de Laporta ante Víctor Font, un tipo robótico y con alma de director de oficina provincial de La Caixa, consagra el regreso del nacional-barcelonismo, espoleado además por las victorias deportivas de la brillante Generación Lamine.
Aunque sin la efervescencia independentista de sus años de juventud y delgadez, Laporta entendió la importancia de las emociones y los símbolos para una parte significativa de la sociedad catalana, que otorga al Barça una dimensión espiritual y conectada a la propia existencia de Cataluña. Razón por la cual, Laporta cultivó ese perfil de gamberro tocanarices -mitad Berlusconi de la Barceloneta, mitad boixos nois otoñal-, que se enfrenta sin complejos a «la caverna madrileña», con su «inventado caso Negreira», y otros «poderes fácticos» del maligno deep state español.
Un relato conspiranoico que raya la parodia, pero que le ha permitido a Laporta, bajo el lema de resonancias trumpistas «Defensem el Barça» -la apelación a un club asediado por enemigos externos-, conectar con el estado de ánimo del socio culé. Tapando así todas las sombras de corrupción y de dudosa gestión económica durante su presidencia: además de por el caso Negreira, está siendo investigado por su implicación en una presunta estafa de 4,7 millones de euros a una familia en relación con negocios en China y el club Reus Deportiu.
Ninguno de estos procesos, ni el divorcio con Messi, rebajaron el apoyo de los socios y de un independentismo político que en todo momento dejó claro que su candidato era Laporta. Una de las primeras llamadas que recibió tras ganar las elecciones fue la de Carles Puigdemont. La relación de Laporta con el fugado de la justicia, con el economista Xavier Sala i Martín haciendo de puente, siempre ha sido muy estrecha.
En 2020, en la anterior campaña electoral, Laporta se entrevistó con Puigdemont en Perpiñán y recibió su aval como «candidato de país». Otro apoyo decisivo para Laporta ha sido el del magnate de la comunicación Jaume Roures, fundador de Mediapro y uno de los cerebros en la sombra del procés, quien en 2022 salvó al club de la bancarrota con la compra del 24,5% de Barça Studios a través de una de sus empresas (Orpheus Media) a cambio de 100 millones de euros.
Durante la última campaña electoral y en diferentes declaraciones, Laporta tampoco rehuyó la cuestión política y esa etiqueta de candidato indepe: «la independencia de Cataluña siempre la tenemos que tener presente». Y solventó con la facilidad del tahúr con años de mili en el casino del fútbol la contradicción que supone tener como asesor áulico -sin cargo oficial- y mandamás a su excuñado Alejandro Echevarría, otrora miembro de la Fundación Francisco Franco, con valores catalanistas de los que hace gala la institución. Le bastó decir el Barça «no es sectario» para cerrar el tema.
Aún así, para quien el factor Echevarría podía suponer reparos éticos o retortijones patrióticos, la fotografía de Laporta junto al ex presidente de la Generalitat Jordi Pujol -otra figura recuperada y rehabilitada- despejó toda duda sobre la vinculación de Laporta con la causa nacional y abrió el camino a su incontestable victoria sobre Font. Incluso el ministro de Cultura, el colauista Ernest Urtasun, fiel a la herencia soberanista del PSUC y de la izquierda caviar de Sant Gervasi, se fotografió con Laporta rompiendo la imparcialidad que se espera de un miembro del Gobierno en unas elecciones de un club tan importante.
La victoria de Laporta también se vio favorecida por la renuncia del PSC a articular una candidatura alternativa que permitiera alejar al Barça de Junts y el independentismo. La falta de un candidato de garantías -pensaron en Jordi Roche, ex presidente de la Federación Catalana de Fútbol-, la conexión íntima de Laporta con el sentimiento más primario de la afición culé, los éxitos deportivos desde la llegada de Flick y la inauguración del remodelado Camp Nou desbarataron el proyecto de Illa.
Otro factor clave fue el fichaje de Álvaro Echevarría -hermano del cuñadísimo- como director de la Oficina del presidente de Telefónica, Marc Murtra, militante del PSC y amigo de Illa. Esto habría reconducido la relación con los socialistas de esta familia tan influyente y decisiva en la suerte del laportismo y el Barça. El resultado es que un presidente de dudosa solvencia gestora y ética arrasó en las urnas y regala a un independentismo a la baja algo más que una victoria moral.
Joan Laporta logró una victoria más que contundente en las elecciones a la presidencia del Barça de 2026. Quizás, incluso, más que lo esperado de antemano. Con 32.934 votos, un 68,18%% del total de 48.480 emitidos tanto en Barcelona como en las sedes habilitadas para tal efecto en Lleida, Girona, Tarragona y Andorra, lo que dejó la participación en un 42,34% del censo, superó a un Víctor Font que sumó 14.385 apoyos, un 29,78% del total de votos emitidos.
Fue, de hecho, el cuarto triunfo de Laporta en unas elecciones a la presidencia del Barça, en un periplo por la presidencia del club que arrancó en verano de 2003, se prolongó a partir de 2006 sin que siquiera hubiera comicios, dado que nadie logró reunir las firmas necesarias para ello y que, tras perder frente a Josep Maria Bartomeu en 2015 (en gran parte, gracias al triplete conquistado en la temporada 2014-15 de la mano sobre todo de Leo Messi), arrancó de nuevo en marzo de 2021 y que se prolongará ahora, de acuerdo con los actuales estatutos del club, hasta el final de la temporada 2030-31.
A lo largo de toda la jornada, de hecho, Laporta supo moverse en el escenario electoral como solo él sabe hacerlo, sin dejar de lado incluso su perfil más populista. Por mucho que el anfitrión, oficialmente, fuera el encargado de tomarle el relevo una vez presentada su dimisión, un Rafael Yuste que fue en su anterior mandato su vicepresidente primero y máximo responsable del área deportiva, quien acompañó sin paños calientes a todos y cada uno de los VIPs que se acercaban a depositar su voto en la carpa habilitada para tal efecto en los aledaños del Spotify Camp Nou fue el propio Laporta.
Así, a lo largo de la mañana, apareció en la foto junto con Jordi Pujol, Aitana Bonmatí, Danny Cruyff, Sergio Busquets o el actual ministro de Cultura, Ernest Urtasun. Víctor Font, mientras, insistió en hacer cola para votar, pese a que podría haberse ahorrado tal trámite, y no supo explotar esa faceta descarada, en el buen sentido, a la que tanto juego sabe sacarle el de nuevo máximo dirigente barcelonista.
Acaparando el foco
Por la tarde, una vez acabado el partido, Laporta supo estar perfectamente atento para buscar nuevas instantáneas y vídeos con los que, unos minutos antes, habían sido los protagonistas sobre el césped y el banquillo por parte del bando barcelonista. Por un lado, varios jugadores, entre los que estaban Dani Olmo, Raphinha, Pedri, Pau Cubarsí o Ronald Araujo. Incluso, celebró al bote con algunos de ellos lo que parecía que, más que el triunfo del equipo por goleada ante el Sevilla, era el propio en las urnas. Algo que fue recibido con profundo malestar por parte de la candidatura encabezada por Font.
Pero, sobre todo, destacó la imagen buscada al lado de un Hansi Flick que, pese a escudarse por prudencia en el secreto del voto para evitar desvelar su preferencia, no dudó a la hora de darle su firma a Laporta. E, incluso, aunque después daría un pasito para atrás, llegó a deslizar que no se veía en el banquillo si no era con él en la cúpula.
Con solo la mitad del escrutinio, la derrota de Font parecía ya un hecho tan inamovible que el propio candidato saltó a la palestra para dar su valoración de la jornada. "Obviamente, quiero felicitar a Joan Laporta, el presidente electo, por la victoria incontestable en las urnas. En segundo lugar, quiero agradecer también su participación a los más de 40.000 socios que se han movilizado y han demostrado que tenemos aún la suerte de poder decidir quién está al frente de la institución, especialmente a los que nos han dado su apoyo", apuntó.
"Es obvio que no hemos alcanzado los resultados que esperábamos, pero quiero remarcar que nos habría gustado que la participación fuera más alta de lo que ha sido. Esperamos que sea la última vez que el proceso sea así, hay que modernizar la institución", dejó caer, en referencia, más que posiblemente, a que se produzca con vistas a los próximos comicios la implementación de un voto correo que sí existió en 2021, de manera excepcional a causa de la pandemia de Covid-19.
Para Víctor Font, lo que explica la victoria de Laporta fue, ante todo, el buen momento deportivo que vive la entidad. "Es evidente que la pelotita y los resultados deportivos cuentan mucho. Eso y la vuelta al Camp Nou ha estado muy por encima de otras cosas de las que los socios, según nos consta, no están satisfechos", apostilló, muy poco antes de que el propio Laporta acudiera a interactuar de manera cordial con él, en un momento que fue capturado por los medios que siguieron una jornada que había arrancado casi a primera hora de la mañana de este domingo.
García Márquez escribió que la música de Pérez Prado era como un «golpe de Estado contra la soberanía de los ritmos conocidos». El músico cubano afincado en México era ya calificado como el Rey del Mambo, el mayor divulgador de una suerte de sincretismo musical, porque el mambo es, al igual que la santería, una manifestación de la herencia africana en el Caribe. Joan Laporta no ha dado un golpe de Estado. Todo lo contrario. Aferrado al mástil del proyecto deportivo, renueva su mandato en un club que tiene todas las virtudes y vicios de las viejas democracias: participación y debate, pero también cainismo, rencor e intrigas. Todos quieren al Barça con la misma intensidad que se odian entre sí. Entre las miradas de la sala de baile del Camp Nou nadie se mueve como Laporta, pese a los kilos de más y sus 63 años. Quizás no sea el mejor presidente, pero era el mejor candidato, capaz de adaptarse a cualquier melodía y mandar en la pista sobre su pareja, sea Negreira, Xavi, Messi, Víctor Font o Florentino Pérez. Es el Rey del Mambo.
Estamos ante el Laporta más Laporta, más transparente en lo personal, aunque esa transparencia sería de desear en algunas de las operaciones realizadas por el Barcelona. Como en las antiguas empresas con deudas, y la del club azulgrana es colosal, hay que hacer muchas pelotas. Ahora le llaman palancas, pero es lo mismo: adelantar ingresos, hipotecar el futuro. Ello no implica necesariamente que se cometan ilegalidades, aunque pueden vulnerar las reglas de los reguladores, Liga y UEFA.
Javier Tebas miró hacia otro lado con las primeras palancas, porque necesita al Barça para dos equilibrios: el económico y el institucional en esta interminable guerra del fútbol. No se puede estar contra todos, salvo si eres Florentino. Ni siquiera, pero hay monarquías donde nadie le dice al rey que va desnudo por palacio.
La UEFA, por su parte, ya ha advertido y multado al Barça, aunque con rebajas. El no a la Superliga es el pago. Veremos si con esa decisión se costea también lo último del caso Negreira, ya que cuando acabe el proceso penal con condenas, por nimias que sean y aunque no afecten a Laporta, la sentencia llegará a Nyón.
Una campaña llena de minas
El reelegido presidente ha sorteado una campaña electoral llena de minas. Acostumbrado a atacar, como buen cruyffista, ha tenido que defenderse, fuera de Negreira, de Xavi y hasta de un socio anónimo que puso una querella en la Audiencia Nacional por varios delitos económicos, entre ellos blanqueo de capitales. Un asunto escabroso, sucio, con detectives implicados por ambas partes y muy peligroso en dos direcciones: para los acusados y para los que acusan. Si fuera cierto el rastro que se pretende establecer desde la firma New Era Visionary Group, con sede en Dubai, hasta el entorno del presidente, este mandato sería el de Laporta el breve; si no lo es, que se siga la pista del origen de los papeles.
Cómodo en el populismo que le lleva a saltar en la grada y hacer una butifarra (corte de mangas), lo mismo que a cocinar macarrones, subirse a un tractor o ayudar a un deteriorado Jordi Pujol en la urna, Laporta señala a Madrid cuando se siente acosado, del mismo modo que Donald Trump hace con los ayatolás. Crea una amenaza y tendrás prietas las filas. Eso funciona. Hasta Florentino le ha copiado, con un ejercicio de laportismo en la última Asamblea del Madrid, en la que cargó contra el arbitraje, la Liga y la UEFA, como si existiese una confabulación judeomasónica contra uno de los equipos más queridos y admirados del mundo. Con ese maniqueísmo ninguno intenta proteger a su club, sólo a su gestión, a sí mismos.
Laporta es uno de los presidentes que pagó a Negreira y esa pregunta le perseguirá siempre. A todo ha vuelto a responder el dirigente en su nuevo libro, Así salvamos el Barça (Now Books, 2026), presentado durante la campaña. «Invito a todos aquellos que nos acusan de corrupción arbitral con tanta ligereza y frivolidad a que especifiquen el partido, el gol, la jugada o el acto sospechoso de favoritismo como resultado de este asesoramiento técnico. Durante setenta años, los socios, ex jugadores o ex directivos del Madrid nombraron a los árbitros que debían impartir justicia en cada uno de los partidos. ¡Ese fue el mayor escándalo de la historia del fútbol español!», explica en el libro, donde defiende la contratación de la constructora turca Limak, entre otras razones, para no crear tensiones "políticas" con la elección de una española. Curioso.
Laporta y Hansi Flick, en las urnas.EFE
Del despido de Koeman, de la era Xavi o hasta del no regreso de Messi habla en sus páginas: «¿Soy tu entrenador?», dice que le preguntó Koeman. «Y yo le digo: 'Ronald, para mí eres una leyenda; yo lloré en Wembley, pero tengo que decirte que no lo eres'. No se lo tomó nada bien. (...) 'Lo que pienso hacer -añadí- es decidir el entrenador que quiero', que era Hansi Flick, pero entonces estaba entrenando a Alemania y no podía ser. Por eso, finalmente, lo mantuvimos: 'Si no puede ser él, ya está bien que continúes'».
Tampoco lo era Xavi, que, vinculado de nuevo a Font en esta campaña, tildó de mentiroso a Laporta en una entrevista en La Vanguardia. Xavi bajó del altar a las cloacas del barcelonismo, un viaje innecesario, dado su colosal legado como futbolista. El rencor es siempre un mal consejero. El mediocentro también atacó a Laporta por la supuesta dependencia de su ex cuñado, Alejandro Echevarría, muy influyente en las decisiones del club sin ostentar cargo. La realidad es que nadie como Xavi atendió a los consejos de Echevarría en el pasado. Menos una vez. «No vengas», le dijo cuando Mateu Alemany y Jordi Cruyff lo tentaron en Qatar. Sabía Echevarría que Xavi, como Koeman, no era el entrenador del presidente. Si le hubiera escuchado se habría ahorrado un periodo autodestructivo para su figura, que no colma una Liga.
Xavi, tras votar en las elecciones.EFE
La realidad es que después de la salida de Xavi y la llegada del Flick, todo cambió. El instinto de Laporta volvió a acertar en lo que más importa al soci, como había sucedido en el pasado con Fran Rijkaard o Pep Guardiola.
A Laporta también le han vuelto a preguntar por la vinculación que su ex cuñado tuvo con la Fundación Francisco Franco. «En el Barça caben todas las formas de pensar», dijo en TV3, en un regate más difícil que el de Negreira, porque llega desde dentro, y porque le sitúa frente a su propia contradicción: no ha habido mayor centralismo que el franquismo.
Echevarría no tiene que dar ninguna explicación, fiel a su pragmatismo y capacidad para relacionarse, y a observar el fútbol con cierto relativismo y lejos de la pasión arrebatadora del presidente. De las pasiones de forofos están hartos los futbolistas, razón por la que acabaron por acercarse y escuchar al cuñado. Xavi, Iniesta y Messi, entonces, como ahora Lamine Yamal. El día que apuñalaron a su padre, Echevarría auxilió a su familia, y el día de la jornada de reflexión, la estrella que personifica el éxito deportivo actual ligado a la Masia, puso una foto suya con Laporta y dos corazones. Esa influencia no se logra con un mambo.
Joan Laporta afronta un aparente last dance al frente del Barça con varios retos por delante. De acuerdo con los estatutos del club publicados en 2021, dentro de cinco años no podrá optar a la reelección. Únicamente permiten dos mandatos consecutivos, en busca de evitar que un presidente prácticamente se eternice, como ocurrió con un Josep Lluís Núñez que estuvo 22 años al frente de la entidad. Al final de la temporada 2030-31, ya habrá cumplido cumplido 69 años y tendrá que esperar a que termine el mandato de su sucesor para optar a volver a ponerse al frente del club. Algo que, por supuesto, no parece ahora muy probable. Pero que, de hecho, a decir verdad, tampoco sería imposible.
A lo largo de estos próximos cinco años, si no se produce ninguno de esos cataclismos que a lo largo de este siglo XXI han provocado que se adelantaran en algunas ocasiones de manera inesperada los comicios, Laporta trabajará para dejar un legado tangible tanto en lo patrimonial como en lo económico y lo deportivo. Desde el punto de vista patrimonial, finalizar de una vez por todas las obras de un Spotify Camp Nou que acabarán por alargarse finalmente hasta septiembre u octubre de 2027, según indican ahora todas las previsiones, es sin duda la más importante de ellas. El propio presidente no dudó en destacar la valentía de su junta por no esperar más y tirar adelante una reforma profunda de la que se habló durante mucho tiempo, incluso en sus primeros mandatos, pero que no llegó a tomar forma hasta 2023, con las obras de demolición de toda la estructura no protegida por ley. El montaje de la cubierta, la guinda final, no tendrá lugar hasta el año que viene.
Un nuevo Spotify Camp Nou que, de hecho, es solo la guinda del pastel de un Espai Barça con el que la directiva espera conseguir también pingües beneficios, y en el que la que debe ser la segunda joya de la corona, un nuevo Palau Blaugrana, está aún pendiente de ver el inicio de sus correspondientes obras. De acuerdo con los estatutos de la Euroliga, el club barcelona debe contar con un recinto capaz de albergar un mínimo de 10.000 espectadores (en el actual Palau caben cerca de 7.600 como máximo) y el futuro hogar de las secciones profesionales azulgrana, uno de los grandes orgullos de la entidad, tendrá capacidad para unos 15.000. Además de los diferentes partidos, está previsto que pueda albergar otros eventos, como posibles conciertos, tal y como hace actualmente el Palau Sant Jordi en la montaña de Montjuïc.
Restañar de una vez por todas la delicada economía del club que, de acuerdo con los números presentados en 2021, acumulaba pérdidas multimillonarias tras la etapa de Josep Maria Bartomeu al frente de la entidad, envueltos desde hace mucho tiempo en un halo de sospecha por parte del siempre convulso entorno barcelonista de haber sido al menos levemente exagerados, es el gran reto en lo económico. Fundamentalmente, se trata de poder volver a la tan ansiada norma del 1.1 para poder fichar sin depender de palancas o recursos ante los tribunales. Las últimas inscripciones de fichajes han sido llevadas a cabo casi como un encaje de bolillos y no hay que olvidar tampoco la intervención del CSD, a principios de 2025, para Dani Olmo y Pau Víctor pudieran seguir inscritos en LaLiga y la agria polémica que se desató entonces.
Con el 1.1 bajo el brazo, apuntalar convenientemente el proyecto de Hansi Flick al frente del primer equipo azulgrana con la llegada de los convenientes refuerzos será también más sencillo. Por lo menos, en principio. A pesar de que el alemán elogia siempre que tiene la oportunidad el trabajo de La Masia, y añade hechos a sus palabras apostando sin dudarlo por jóvenes canteranos, no le haría ascos a reforzar la plantilla. Es poco probable que el mercado ofrezca una oportunidad tan de oro como lo fue el pago al Espanyol de la cláusula de Joan García, su indiscutible número uno bajo los palos. Apuntalar especialmente el centro de la zaga y, sobre todo, encontrar un recambio adecuado en punta para un Lewandowski que podría dejar el club este verano serían sus prioridades.
El delantero del BarcelonaLamine Yamalsubió a su cuenta oficial de Instagram una foto junto a Joan Laporta, presidente saliente y candidato en las elecciones al club catalán que se celebrarán este domingo.
La estrella del Barça irrumpió en la jornada de reflexión para subir una historia en Instagram en la que posa con una camiseta azulgrana con su nombre y el '10' a la espalda junto al rival de Víctor Font en las urnas.
Una instantánea en la que Laporta y él aparecen sonrientes junto a la maqueta del nuevo Spotify Camp Nou y que Lamine Yamal adorna con dos corazones azulgranas.
De este modo, el extremo del Barça parece posicionarse a favor de Laporta en la carrera electoral, como en su momento lo hicieron el técnico del primero equipo, Hansi Flick, y el director deportivo, Anderson Luis de Souza 'Deco'.
La irrupción de Xavi Hernández en la campaña electoral para la presidencia del FC Barcelona agitó el debate a una semana de la celebración de los comicios de este domingo. El ex entrenador del equipo, que ganó una Liga y una Supercopa de España antes de ser relevado por Hansi Flick, responsabilizó a Joan Laporta de que Leo Messi no regresase al club azulgrana en 2023, en una entrevista a La Vanguardia.
Laporta, favorito para mantenerse en el cargo frente a Víctor Font, único opositor, estuvo en la noche de este martes en El Partidazo, programa de la cadena COPE, para rendir cuentas de su gestión y replicar a los ataques de sus críticos, entre los que se erigió Xavi Hernández, decepcionado por el trato que recibió por el hombre que le llevó al banquillo.
"Seguimos el ritmo de actos. No noto un incremento especial de la intensidad de la campaña", comenzó. "Hubo un momento en el que quería explicar nuestro proyecto de manera natural a los barcelonistas de a pie, a diferencia del candidato opositor, Víctor Font. Nos encontramos un estadio muy deteriorado y un equipo que no ganaba. Ahora tenemos un estadio nuevo y un equipo que gana".
Respecto a Xavi, dijo: "El señor Font ha utilizado a una leyenda como él. para ir a hacer daño y no les ha salido bien. Su dinámica era perdedora y la de Flic¡k, ganadora".
"Lo de Messi fue con luz y taquígrafos. Su padre vino a casa meses después tras enviarle un contrato y me dijo que habían decidido que estarían mejor en Miami. Esto no aporta nada al debate electoral. Siempre he ido de cara con Xavi y me he mojado por él. Esta manera de actuar decepciona", explicó.
"Con Flick hablé en 2021, pero tenía un acuerdo con la selección alemana. A partir del momento en el que Xavi dice que se tiene que ir al final de la temporada, en febrero, nos empezamos a mover. Después Xavi dice que se quiere quedar y que hará al equipo campeón, y más adelante dice que con ese equipo no puede competir".
La gestión económica
El candidato a la presidencia del Barcelona sacó pecho de la gestión económica que ha hecho en su último mandato. "Hemos reducido en 200 millones la deuda. Hemos reducido la masa salarial, que era un 98% de los ingresos del club, a un 54%.La Liga ve que el Barcelona tiene una evolución positiva. Hemos renovado a todos los jugadores jóvenes, gracias al excelente trabajo de Deco. Nos hemos salido del uno-uno, pero estamos cerca de recuperar ese uno-uno. Es uno de nuestros objetivos".
Respecto al supuesto cuestionamiento de la continuidad de Flick en caso de que gane las elecciones Víctor Font, comentó: "Flick está feliz en el Barcelona. Font dice que va a sacar a Deco. Flick ya ha dicho que sin él no se sentiría a gusto. Font se ha convertido en el peligro número 1 para la estabilidad del Barcelona. Quiere a tres personas para que hagan el trabajo de uno. No tiene proyecto deportivo. Vamos primeros en la Liga, con cuatro puntos, jugamos en octavos de la Champions con el Newcastle, hemos ganado la Supercopa, perdimos una eliminatoria magnífica ante el Atlético de Madrid en la Copa del Rey. No podemos poner el club en manos de Víctor Font".
Otra de las personas a las que comprometió Xavi fue Alejandro Echevarría, en cuya defensa se posicionó Laporta. "Alejandro Echevarría es una persona de mi máxima confianza. Siempre ha velado por el equilibrio del vestuario. Es valiente, íntegro. Sabe resolver conflictos. No cobra del club. A mí me toca liderar tras conocer las opiniones de las personas en las que confío. Personas como él nos ayudan a mandar. Es ruin hacerme daño a mí atacando a una persona a la que aprecio Tanto Alejandro como Rafa Yuste defendieron a Xavi hasta el final, hasta que dijo que no íbamos a ser competitivos y que no estaba conforme con la plantilla".
También hubo tiempo para su lado victimista y uno de los lemas de su campaña. "Contra todo y contra todos es una expresión para ilustrar lo que nos está pasando estos años. El club estaba intervenido, le dejaron hacer unas cosas con la voluntad de que se llegara a este extremo. Ha habido una campaña de desprestigio institucional que se ha hecho contra el Barcelona desde Madrid por el caso Negreira. Lo que hizo el Barsa es absolutamente legal. Se pagaba a una empresa que ya nos la encontramos en 2003. Estoy seguro de que el Madrid también lo hizo. Quieren condenarnos antes de juzgarnos. Ahora se está internalizando en los clubes, es un trabajo que hacen profesionales. Durante 72 años, el comité técnico de árbitros ha estado presidido por personas relacionadas con el Real Madrid".
Mantuvo su discurso sobre las actuaciones arbitrales esta temporada. "Desgraciadamente, no se equivocan mucho a favor del Barsa, pero cuando nuestro rival directo está en un bache en algún momento les ayudan".
El FC Barcelona ha calificado de "total y absolutamente falsa" la documentación en la que se basa la información publicada este lunes sobre una denuncia presentada contra el candidato Joan Laporta y su última junta directiva ante la Audiencia Nacional por un socio del club por, entre otros delitos, blanqueo de capitales y presunto "cobro de comisiones indebidas".
En un comunicado, el club asegura que "los documentos sobre los cuales" se basan las acusaciones tendrían que "ser falsos y/o manipulados".
De este modo, la entidad azulgrana ha salido al paso tras conocer la existencia de una denuncia presentada ante la Audiencia Nacional por un socio del club por, entre otros delitos, blanqueo de capitales y presunto "cobro de comisiones indebidas".
Según el relato del club, el 15 de enero de 2026 dos medios de comunicación y la organización Organized Crime & Corruption Reporting Project ya se pusieron en contacto con la entidad para contrastar "supuestos documentos" que "serían la base" de los hechos denunciados que ha publicado este lunes 'El Periódico'.
De acuerdo con los procedimientos internos, siempre según el Barcelona, dicha información fue analizada de manera preliminar con la finalidad de valorar su "verosimilitud, consistencia y credibilidad" a través de comprobaciones internas y externas.
"El club, en fecha 19 de enero, contestó debidamente a esta organización y a los periodistas indicándoles expresamente que la información que querían contrastar era total y absolutamente falsa y que los documentos sobre los que decían que se basaba (sin haberlos visto), sin duda, deberían ser falsos y/o manipulados", añade el comunicado.
En este sentido, la entidad denuncia que "esta información falsa ha sido ofrecida a multitud de medios de comunicación" de España y "ninguno de ellos la ha publicado dado que todos han evidenciado claros indicios de falsedad".
Con todo, el FC Barcelona ha anunciado que "iniciará de inmediato las acciones legales oportunas" contra el socio o socios en cuestión por "presentación de denuncia falsa, falsedad documental, calumnias y cualquier otra que sea pertinente a la vista de la denuncia".
Además, instará a la comisión de disciplina a abrir un "expediente disciplinario" contra el socio o socios denunciantes solicitando que "adopte las medidas disciplinarias más severas con independencia de que la denuncia sea admitida o no" a trámite.
La entidad azulgrana señala también que "estudiará las acciones que sean oportunas contra el medio de comunicación que ha publicado la noticia sabiendo, de manera fehaciente, que la denuncia se basa en información y documentación falsa y sin hacer constar la versión del club sobre estos hechos, que fue recibida oportunamente".
Y avisa de que "actuará con total firmeza y rotundidad contra los medios y/o particulares que den por cierta una información que resulta totalmente falsa", por lo que "solicita" a los periodistas que "contrasten con el club las informaciones que puedan afectar negativamente tanto a la imagen de la entidad tanto como a la de sus precandidatos antes de publicarlas".
Asimismo, el FC Barcelona se ha comprometido a poner a disposición de la junta electoral "toda la información" de la que dispone sobre dichas informaciones con el fin de que "verifique la realidad de la situación y advierta a los precandidatos de las consecuencias de la utilización de noticias e informaciones falsas durante este proceso electoral".
Por último, el comunicado lamenta que la publicación de esta información se produzca en pleno proceso electoral, algo que "podría responder a un intento ilegítimo de alterar el normal desarrollo del proceso democrático", con el objetivo de "condicionar o manipular la soberanía de los socios" de la entidad.
Este mismo lunes ha arrancado oficialmente la carrera por la presidencia del Barça. El hasta ahora máximo dirigente, Joan Laporta, y nueve de sus directivos, tal y como indican los estatutos, han presentado su dimisión para darle el pistoletazo de salida a unos comicios que tendrán lugar el próximo 15 de marzo y en los que el abogado barcelonés opta a un segundo mandato. Rafael Yuste, vicepresidente primero y máximo responsable del área deportiva en la última junta, será el encargado de hacerse cargo de la presidencia de manera interina hasta el término de la presente campaña. La directiva, en este caso, solo podrá tomar decisiones relativas al funcionamiento ordinario de la entidad azulgrana hasta que el 1 de julio tome posesión del cargo el nuevo presidente electo del club.
«Me voy con ganas de volver a veros», señaló el propio Laporta ante los medios una vez presentada su dimisión, citando aquel eslogan que, escrito en una lona gigante, se desplegó en la fachada de un edificio de Madrid y que fue todo un golpe de efecto en los comicios de 2021. «Nos vamos satisfechos por el trabajo que se ha hecho estos cinco años. Pensamos que el Barça, en todos los ámbitos, está mucho mejor y eso es gracias al colectivo de trabajadores y trabajadoras del club que tienen este sentido de pertenencia que me gusta mucho», señaló. «Se tenía que salvar al Barça, lo hemos salvado y lo hemos recuperado económicamente. Deportivamente, pues ahora estamos también es un momento dulce y de lo que estamos muy orgullosos la junta y yo de que hemos devuelto la alegría al barcelonismo», aseguró. Un terreno deportivo en el que quiso dar todo el mérito a la plantilla y el staff, pero en el que tiene una espina clavada: la Champions.
«Los jugadores son los artífices de los éxitos que hemos tenido en los últimos cinco años. Son muchos títulos, alguno se nos resiste, pero eso lo dejamos para los próximos años si los socios nos dan su voto», explicó un Laporta que, además, no pudo evitar sacar pecho por una reforma del Spotify Camp Nou que, desde su punto de vista, era vital. «Llevarlo adelante no era fácil, por el momento en el que se encontraba el club, pero la fuerza del escudo es enorme. Es el proyecto patrimonial más importante de la historia del club, hoy es una realidad y nos ha permitido ganarnos la credibilidad tanto de los inversores, de los socios y socias y, también, del mundo del fútbol», aseveró. Con la dimisión, arranca un proceso electoral que se prolongará por algo más de un mes. El 13 o 14 de febrero tendrá lugar la constitución de la Junta y Mesa electoral, el 15 se podrán pedir las papeletas necesarias para recoger las 2.337 firmas de socios necesarias para constituir oficialmente una candidatura, con fecha límite para su presentación establecida en el 2 de marzo.
Fechas clave
Una vez se haya proclamado la lista de candidatos, cuya publicación debería producirse entre el 3 y el 5 de marzo, arrancará una campaña electoral que se extenderá desde el 6 al 13 de marzo. El día 14 será jornada de reflexión y el 15, finalmente, se producirán efectivamente unos comicios en los que se habilitarán cinco puntos de votación, uno por cada provincia catalana (Barcelona, Tarragona, Lleida y Girona), así como uno más en Andorra. El censo será único y los socios podrán votar en el punto que prefieran, independientemente de su lugar de residencia, pero, en esta ocasión, no habrá voto por correo, como sí sucedió hace cinco años.
Por el momento, además de Joan Laporta, hay cuatro socios más del Barça que han hecho pública su intención de presentarse como precandidatos en estos comicios. Víctor Font, segundo en 2021, Xavi Vilajoana, directivo en la etapa de Josep Maria Bartomeu y que ya fue precandidato en las últimas elecciones, si bien no logró pasar el corte de las firmas, Marc Ciria, quien fue colaborador en el pasado del propio Laporta, y William Maddock St Noble, quien ha saltado este mismo lunes a la palestra definiendo su propia campaña como «de low cost y de último minuto», y cuyas opciones de pasar el corte de las firmas se antojan en estos momentos como terriblemente complicadas.