El Metropolitano llora a Griezmann en su despedida: "Tenía un discurso preparado, pero se fue a la mierda"

El Metropolitano llora a Griezmann en su despedida: “Tenía un discurso preparado, pero se fue a la mierda”

Cayeron unas gotas del cielo de Madrid poco antes de las seis de la tarde, como lágrimas para despedir a un Príncipe. Las que le caerían también a él al bajarse del autobús antes de cambiarse por última vez en 'su casa'. Pero, en el momento de la verdad, ni siquiera las nubes osaron ensombrecer el adiós de una leyenda y se abrieron para iluminar la última vez que saldría Antoine Griezmann al césped del Metropolitano enfundado con el siete rojiblanco. Su pequeña manía, de evitar el aro del patrocinador en esa salida, ya no se vería más por Las Rosas. El Girona sería su invitado esta tarde 500 duelos después.

Al término del encuentro, volvía el francés con más lágrimas aún en el pasillo que le brindaron sus compañeros. Saludos cariñosos a todos y dos abrazos eternos con su amigo y su maestro. Koke y Simeone no querían soltar al galo que, poco después veía un resumen de sus goles como rojiblanco. Muchos y muy importantes. Goleador de leyenda. Con un siete eterno, sus capitanes: el madrileño, Oblak y Giménez le hacían entrega de una camiseta conmemorativa a ritmo de Sweet Child of Mine.

"Tenía un discurso preparado, pero se fue a la mierda", recitaba el francés con la voz tomada. Eran muchas emociones y aún el remordimiento de su salida al FC Barcelona. "Pido perdón otra vez. No me di cuenta del cariño que tenía aquí, era muy joven. Cometí un error, recapacité e hice todo por volver y disfrutar de nuevo", apuntaba poco después. Las palabras más cariñosas de su mensaje fueron para Koke, su amigo, al que le llamó "puta leyenda" y para el Cholo, claro, "el entrenador que le hizo campéon del mundo y le hizo creer que era el mejor del mundo".

Su capitán le devolvió los halagos entre sollozos. No le salían las palabras ya no a un amigo sino a "un hermano". "Has dejado un legado enorme", concedía el madrileño mientras que el argentino le alabó, sobre todo, la gran personalidad que tiene. "Es difícil que te quieran todos y a ti te quieren todos", le lanzaba el técnico. En el homenaje al francés, de algo más de una hora, estuvieron otros capitanes como Torres o Godín, también grandes amigos del galo. "Esto es una despedida, un ciclo que se termina, el más bonito, pero ahora empieza una leyenda", apuntaba el uruguayo.

Poco después de las 22.00 horas, Griezmann dejaba el césped del Metropolitano por última vez con su familia de las manos. Erika, inseparable, y gran apoyo de su marido, y sus cuatro pequeños. Quedaba una bandera gigante con la leyenda: "Gracias Antoine" y dos banderas en el césped con su nombre.

Antes, un último calentamiento, con peto blanco, diferente del amarillo del resto de sus compañeros. Sólo Koke, su gran amigo y confidente, iba a juego. Antes, el madrileño había llegado al Metropolitano con una camiseta que ponía: "Griezmann, leyenda rojiblanca". Además, le había decido el brazalete de capitán en un último gesto que medía la grandeza de ambos en el Atlético y en el fútbol.

Jueguecitos con el balón pisaditas, croquetas y decenas de aficionados en el túnel de acceso al terreno de juego con su camiseta. Esperando un gesto, una mano, una caricia, lo que sea de su ídolo. La última. La de la despedida. Llorente, fuera de la convocatoria, en la banda con una camiseta con el siete y Grizzie en la espalda. Nadie quería perderse el evento. Tampoco sus hijos, Shai en sus brazos, le acompañaron en ese paseíllo antes del inicio del encuentro.

Fue pitar Muñiz Ruiz y Griezmann regaló un pase maravilloso a Lookman, pero el nigeriano no controló bien. Pese a que la pancarta con la que recibieron al francés fue: "Goleador de la historia rojiblanca", 212 tantos lo atestiguan, y casi bate a Gazzaniga en el 20 de partido, su desempeño como asistente también es más que destacado con 99 pases de gol. Sería muy redondo cerrar su etapa como colchonero con 100 asistencias. Aún queda el partido ante el Villarreal.

Pero, para qué esperar si puedes hacerlo ya ante los catalanes. La voracidad del galo no entiende de favores. Y así, repitiendo protagonistas, fue el 22 rojiblanco el que quiso conceder ese favor a su compañero. Nadie puede negar nada al Príncipe en el día de su despedida.

Completada la asistencia, sus compañeros buscaron constantemente que se fuera el galo engrosando su ventaja como máximo goleador de la historia del Atlético de Madrid. Tuvo tres disparos a puerta en la primera mitad, todos blocados por Gazzaniga. En la segunda, su gran ocasión llegaría en un pase atrás de Almada, pero el galo no encontró portería. No todo puede ser perfecto.

El público se caía cada vez que el francés iba a sacar un córner. "Se le echará mucho de menos", decían a este periódico desde el club, más lo hará el Metropolitano. Ni rastro del resquemor de sus dos años de huída al FC Barcelona, periodo en el que el equipo, su equipo, aprovechó para ganar la segunda liga con Diego Simeone.

Y el Cholo quiso dejar a su pupilo los 90 minutos. Con el partido ganado y ante un Girona con 10 tras agotar sus ventanas, el francés se despedía de su público con victoria. No merece menos el galo, pese a que los aficionados catalanes suspiraran por un favor rojiblanco. Era día de homenajes no de favores. Las lágrimas son de despedida no de pena.

Ramazani y Dimitrievski dan al Valencia una bocanada de salvación ante el Girona

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Mestalla solo quiere sobrevivir. Da igual que no disfrute, que el peregrinaje al templo sea para sufrir, porque su Valencia es incapaz de resolver un partido con rotundidad y ofrecerles una plácida tarde de fútbol. La parroquia se desesperó con una primera parte de errores groseros, pero vio a su equipo llegar al 60 cómodo con dos goles de ventaja porque Ramazani siguió creyendo y cargando el ataque a sus espaldas, porque Sadiq, fallón hasta la desesperación, no desperdició un centro maravilloso de Gayà. Fue un espejismo. Tocaba sufrir y que Dimitrievski fuera el héroe sin capa que voló en el añadido para atajar un disparo a bocajarro de Stuani y darle al Valencia una bocanada de salvación. [Narración y estadísticas:2-1]

Si alguien no entiende aún por qué el Valencia vive otra temporada más en el abismo, le basta con visualizar que, a los problemas estructurales arrastrados desde 2020 escasa inversión de Peter Lim, se unen los coyunturales: las decisiones en el campo casi siempre son erróneas. Da igual que el marcador no se haya estrenado, que vayan perdiendo o incluso ganando. Cuando no se equivoca Corberán no atinan los jugadores. Las, pocas, veces en que logran incomodar a los rivales, necesitan encadenar un carrusel de ocasiones porque el último pase suele ser siempre el equivocado. Al Girona le dio vida que Sadiq no hiciera una a derechas en toda la primera parte.

Míchel vio cómo sus jugadores dibujaban el partido parsimonioso que le gusta, adueñándose del balón y manejándolo a su antojo hasta desquiciar. Pero lo cierto es que no le sirvió para acosar a Dimitrievski. El Valencia, una vez más, no discutió ese dominio y lo fio todo a una contra. Gayà se convirtió en un estilete por la orilla izquierda, Rioja se esforzó en ayudar a Saravia a controlar las subidas de Álex Moreno y el peligro de Ounahi y Ramazani ratoneaba ante los centrales. Sin embargo, tuvo que ser un penalti sobre Sadiq no señalado ni en el campo ni por el VAR lo que aceleró a los valencianistas. Una jugada de Gayà y Ramazani que acabó con un centro perfecto del belga al que hubiera llegado el nigeriano de no haber sido agarrado.

A partir de ese minuto 15, el Valencia fue encadenando tantas ocasiones como clamorosos fallos. Entre Rioja y Guerra le fabricaron la primera a Beltrán, que apareció en el área para recoger un centro y estrellarlo en el poste. Después fue el pícaro Ramazani quien le birló la pelota a Blind para regalarle un gol a Sadiq... que tiró fuera.

Mestalla se desesperaba lamentando tanto error no forzado, porque Gazzaniga no blocó ni un balón. Siguieron una cabalgada de Saravia y otro increíble error de Sadiq, que eligió intentar un remate de rosca desde el lateral del área en lugar de ponerle un pase de la muerte al segundo palo a Ramazani, que asomaba al segundo palo. Con el empate llegaron al descanso porque Echeverri se le fue una falta directa desde la medialuna.

Al regreso del vestuario, el Valencia se entonó y, en diez minutos, se puso el duelo muy de cara. Un balón en largo de Javi Guerra, cambiando el juego, lo convirtió Ramazani en el primer gol burlando a Arnau y a Vitor Reis. Ese golpe activó al Girona, que se vio en el lío y buscó un juego más directo. El primer disparo del partido fue de Witsel y lo salvó Dimitrievski. Pero, antes de que se dieran cuenta, Gayà volvió a aparecer como centella por el costado izquierdo para llegar al área, recortar a Arnau y, con la derecha, poner un centro perfecto que, esta vez sí, Sadiq cabeceó. Un 2-0 que ponía las cosas más fáciles, aunque quedara media hora.

Ramazani y Sadiq celebran el primer gol del Valencia.

Ramazani y Sadiq celebran el primer gol del Valencia.ANA ESCOBAREFE

Fue entonces cuando Míchel movió su banquillo y Joel Roca, recién pisado el césped, empujó un centro de Francés desde la derecha que repelió el cancerbero macedonio como pudo. Todo el estadio entendió que tocaba apretar los dientes porque el duelo, que pareció encarrilado, se volvía a abrir.

Buscó piernas Corberán y peligro el Girona, con Bryan Gil retando, y tapando a Gayà, y Stuani molestando a un excelso Pepelu reconvertido en central. Salvó el empate primero Tàrrega y el Valencia solo podía intimidar con contras, como la que lanzó Ugrinic para servir a Hugo Duro el tercer gol si no hubiera llegado una milésima antes Francés.

Quedaba partido, tanto que tuvo que aparecer Dimitrievski para volar ante el remate de Stuani y Pepelu para rechazar otro tiro de Tsygankov después de tres remates en el área pequeña. En el añadido, convertido en una ida y vuelta, Ugrinic volvió a recorrerse todo el campo para volver a dejar a Hugo Duro ante Gazzaniga, pero apareció Rincón. Tuvo el Valencia que esforzarse en no perder lo ganado, que fue mucho.

Un Madrid a la deriva y sin pólvora empata con el Girona y cava su tumba en la Liga

Un Madrid a la deriva y sin pólvora empata con el Girona y cava su tumba en la Liga

En un universo paralelo existe un Real Madrid galáctico, con Mbappé, Vinicius y Bellingham, que funciona, encaja y fluye. Que gana y divierte a un Bernabéu lleno. En el nuestro, en esta Tierra, ninguna estrella se alinea con la otra. En el viernes noche de Chamartín y ante el Girona, la constelación del conjunto blanco, a camino entre la ida y la vuelta contra el Bayern, apenas apareció. Una frase demasiado recurrente en los últimos meses. Los blancos, con el francés con la pólvora mojada, empataron, tantos de Valverde y Lemar, y podrían alejarse a nueve del Barça si los culés ganan al Espanyol. Un 'adiós' clamoroso a la Liga de un equipo a la deriva.

Arbeloa devolvió la titularidad a Bellingham 67 días después, apostó por Militao y Camavinga pensando en el Allianz Arena, le dio un hueco en el once a Carvajal, Asencio, Fran García y juntó a Brahim con sus estrellas, pero el Madrid, como siempre, para desgracia de su gente, fue un equipo plano, lento, previsible y en primera marcha constante. Sin revoluciones.

Y eso que el Girona tiene virtudes que podrían favorecer a los blancos. Quiere el balón, no le importa asumir la posesión durante muchos segundos, se mueve, lo intenta por la vía estática y permite espacios a su espalda, pero este Madrid y sus estrellas no castigan. Mbappé, dejando la presión en defensa para los demás, tuvo las mejores opciones de la primera parte, pero se encontró con sus rivales. En el minuto 5, controló demasiado lejos un buen balón de Camavinga y Gazzaniga se hizo grande a tiempo y en el 10 remató al cuerpo de un defensa un pase lateral de Brahim.

Los intentos iniciales de los blancos, sin éxito, dieron paso a un tramo intrascendente, con más dominio visitante que local, pero con poquísimo ritmo. Ounahi probó a Lunin en el 13 y Echeverri apareció entre líneas en varias acciones para provocar algún runrún en la grada, pero nada más.

El duelo se durmió en los pases fáciles que intentaba el Madrid, sin riesgo, como en el calentamiento de un entrenamiento. Pases cortos, sin movimientos tras la acción, sin generar espacios ni aumentar el ritmo. Valverde pudo marcar en el 27 después de que Carvajal le ganara la espalda a Moreno en un balón largo, pero volvió a aparecer Gazzaniga.

Y así hasta el descanso, en un Bernabéu pacífico a pesar de las dos derrotas seguidas y de lo difícil del viaje a Múnich. La grada amagó con algunos pitos en el intermedio, pero se aguantó en medio de la buena temperatura de la noche madrileña. No había ganas ni de apretar a los suyos. A ese punto ha llegado este Madrid.

Respuesta tras el descanso

En el vestuario tuvo que haber alguna charla o advertencia, por leve que fuera, porque el Madrid subió una velocidad al saltar al campo. Poco, tampoco arrasó, pero le fue suficiente para inquietar al Girona más de lo que lo estaba haciendo. Bellingham falló un claro remate desde el centro del área, lanzando a las manos de Gazzaniga, y en el 50 Fede Valverde marcó el primero de la noche con un fuerte disparo desde fuera del área que el portero, estático, no consiguió despejar.

El quinto gol en Liga del uruguayo fue el mejor momento de un Madrid pasivo y errático en sus movimientos. Mbappé no alcanzó a definir un gran centro de Valverde y Vinicius remató flojo ante Gazzaniga en la siguiente acción después de amasar demasiado balón en un ataque prometedor.

Bajón y pitos

A partir de ahí la bajada de tensión fue dramática y los pitos empezaron a sonar con más volumen en el Bernabéu. Más todavía cuando Lemar empató el duelo con un lanzamiento desde la frontal que pasó entre las piernas de Camavinga, flojo en la marca, mientras el resto de compañeros miraban la jugada.

El Madrid pasó de activarse a regresar al pozo de noviembre y diciembre, cuando encadenó, sin ritmo, ideas ni ganas, varios pinchazos que pusieron fin a la etapa de Xabi Alonso en el banquillo. La entrada de Güler y Gonzalo en los minutos finales inclinó un poco el partido y el Madrid pidió un penalti sobre Mbappé por codazo de Reis. El galo acabó ensangrentado, pero nadie en el VAR advirtió a Alberola. El Madrid volvió a dejarse puntos y se podría alejar a nueve del Barça si los culés ganan al Espanyol. Demasiado lejos para pelear nada, si es que lo estaba peleando ya.

Así resucitó Míchel a un Girona "roto": un "momento clave", las llamadas con Guardiola y el sentimiento de los veteranos

Así resucitó Míchel a un Girona “roto”: un “momento clave”, las llamadas con Guardiola y el sentimiento de los veteranos

Lo del Girona ha sido toda una resurrección. Se pasó los primeros meses de temporada dentro del descenso o rozándolo, situando al borde del precipicio el proyecto de Míchel, construido con calma, solidez y éxito durante cuatro años hasta tocar el cielo de la Liga de Campeones. Perdió en cuatro de las primeras cinco jornadas encajando 15 goles y suman sólo un punto, no ganó hasta la octava y llegó a las vacaciones de Navidad con solo tres triunfos. Un drama para un vestuario que en ese momento estaba «roto», admiten a este periódico fuentes del conjunto catalán. Ahora, en plena primavera, el Girona pisará el Santiago Bernabéu situado en la duodécima posición, con ocho puntos de ventaja sobre el infierno y a cuatro del séptimo puesto que da acceso a Europa. La resurrección del Girona es también la resurrección de Míchel.

«La sensación que teníamos era de equipo roto y los jugadores le han dado la vuelta. Ya somos un equipo, una familia. Y no ha sido fácil porque hemos vivido muchos momentos muy duros», admitió el técnico esta semana. El lunes ganaron en casa al Villarreal por 1-0, el mismo rival ante el que perdieron 5-0 en agosto, en la segunda jornada del campeonato liguero. En esa ocasión, Míchel apostó por Yangel Herrera, Asprilla, Krejci o Solís, futbolistas que ya no están en el equipo.

«Cuando pierdes, el jugador intenta salvarse él. Y ahí tener un vestuario veterano con sentimiento de pertenencia ayudó», asegura Míchel en declaraciones a este periódico. «El momento clave fue la victoria en Mallorca (4 de enero). Desde ahí, vimos que siendo un equipo solidario podíamos ser fuertes. Nos cambió la perspectiva», insiste, sincero.

La confianza

La resurrección tiene responsables, y antes de viajar al banquillo hay que asomarse a los despachos de Montilivi. Quique Cárcel, director deportivo del Girona, nunca dudó del técnico. Ni siquiera en esa quinta jornada en la que sumaba un punto de 15 posibles. Ni siquiera en la 10, cuando seguía colista. Ni en la 14, en la que todavía estaba en descenso. Nadie en el Girona dudó del entrenador. Tampoco Pere Guardiola, hermano de Pep y presidente del Consejo de Administración del club. Ni su hermano, el técnico del Manchester City, club que es hermano mayor del Girona dentro de la empresa City Football Group. Las conversaciones entre Pep y Míchel se han repetido durante los últimos meses, especialmente en los peores momentos, tanto para analizar la complicada situación del equipo como para gestionar a jóvenes fichajes.

Siguiendo el ejemplo de Savinho, el City cedió al Girona al brasileño Vitor Reis y al argentino Claudio Echeverri, claves ahora en el renacer del equipo. El central llegó en verano y es un fijo en el centro de la zaga, soñando incluso con disputar el Mundial con Brasil, mientras que el delantero aterrizó en invierno en Montilivi y se ha convertido en un revulsivo vital para Míchel.

Junto a los jóvenes, fichajes como Ounahi o Vanat, que se perdieron las primeras jornadas y llegaron sin periodo de adaptación, han transformado el vestuario en algo «muy sano». «La comunicación es continua. Que los jugadores sientan la cercanía para no engañarles y exigirles hacia dónde va el equipo. Puertas abiertas, fluidez en el lenguaje y comunicación», explica Míchel como claves de la evolución del club.

En febrero ganaron al Barça y ahora llegan al Bernabéu con opciones de pinchar a un Madrid que está pensando en el encuentro de vuelta de cuartos contra el Bayern. Mientras, Míchel observa a lo lejos los cantos de sirena de algunos equipos, como el Ajax, interesados en sus servicios. Pero él, de momento, no se baja del barco del City Group e incluso bromea con la posibilidad de suceder a Guardiola, su compañero de llamadas. «Yo sí me veo preparado para entrenar al City. Ahora me veo preparado para entrenar a cualquier equipo», admitió en una entrevista reciente. «Pep me ha llamado para echarme una mano, hablamos mucho. Tenemos una relación muy buena», comentó.

Aplazan el Sevilla-Girona por el aviso naranja por lluvia y fuertes vientos causado por la borrasca Marta

Aplazan el Sevilla-Girona por el aviso naranja por lluvia y fuertes vientos causado por la borrasca Marta

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El partido Sevilla-Girona, de la 23ª jornada de LaLiga y fijado para este sábado (18.30 horas) en el Ramón Sánchez-Pizjuán, ha sido aplazado por el 'aviso naranja' decretado en la provincia sevillana y otras andaluzas por fuertes lluvias y vientos a causa de la borrasca Marta.

Fuentes del club hispalense informaron a primera hora de la tarde de que el encuentro no se disputará y queda pendiente de jugarse en otra fecha, una petición que este sábado el Sevilla FC trasladó oficialmente a LaLiga y a la que también se sumaron la Subdelegación del Gobierno central en esta provincia y el Ayuntamiento de la capital andaluza.

Asimismo, el derbi regional entre el Cádiz CF y el UD Almería de la 25ª jornada de Segunda División ha quedado también suspendido a causa del temporal. El duelo debía disputarse a las 16.15 horas en el Nuevo Mirandilla.

La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) ha decretado aviso naranja por viento en la provincia hispalense y amarilo por lluvias y tormentas. En cambio, Cádiz se encuentra bajo alerta naranja por los tres fenómenos mencionados, así como en nivel amarillo por fenómenos costeros.

Ter Stegen, perseguido por la desgracia: lesión muscular en su segundo partido con el Girona

Ter Stegen, perseguido por la desgracia: lesión muscular en su segundo partido con el Girona

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Las desdichas no tienen fin para André ter Stegen. Después de su cesión al Girona con el objetivo de volver a jugar regularmente, una vez recuperado de su última lesión, y no perder el tren del Mundial con Alemania, un nuevo infortunio vuelve a dejarle en el dique seco y con un peliagudo pronóstico.

Ter Stegen, de 33 años, sufrió una lesión en el isquiotibial izquierdo durante el partido de Liga contra el Real Oviedo, el segundo compromiso con su nueva camiseta. De este modo, se someterá a pruebas médicas complementarias para determinar el alcance de la lesión, según anunció el lunes el club rojiblanco. El germano notó molestias durante el partido, pero no le dio excesiva importancia, completando los 90 minutos de juego. No obstante, las primeras exploraciones hicieron saltar todas las alarmas y apuntan al quirófano.

Al margen de los servicios médicos del club gerundense, el jugador será examinado también por los doctores azulgranas, ya que es propiedad del Barcelona. En función del alcance de la lesión, el Girona podría plantearse renunciar al acuerdo de cesión. La circunstancia puede volver a abrir las puertas de la titularidad a Paulo Gazzaniga en el equipo de Míchel. El argentino había atravesado momentos de irregularidad en la portería, hecho por el que el Girona aceptó la cesión de Ter Stegen. Un contratiempo más en una dura temporada.

«me sabe muy mal por él»

Ter Stegen, que ya se perdió la primera mitad del curso por una lesión en la espalda, recaló en el Girona durante el marcado de invierno para tener minutos de cara al Mundial, porque Joan García es el titular indiscutible en el Barça para Hansi Flick.

Preguntado por la nueva lesión del guardameta durante la rueda de prensa previa al partido contra el Albacete, el entrenador del Barcelona le mostró su apoyo: «Me acabo de enterar ahora y no he hablado con Marc todavía, ni tampoco con Deco (director deportivo del Barça) sobre el tema. Pero me sabe muy mal por él. Hemos de esperar el resultado de las pruebas y a ver qué pasa», declaró Flick.

La sintonía entre ambos no había sido la mejor desde la llegada del entrenador, la pasada temporada. La inactividad de Ter Stegen debido a las lesiones hizo el resto, antes incluso del fichaje de García. La titularidad del ex portero del Espanyol no dejó lugar a la duda desde su llegada.

El Atlético vuelve a recurrir a sus clásicos para triunfar en Girona

El Atlético vuelve a recurrir a sus clásicos para triunfar en Girona

Aprendió el Atlético algo de Eindhoven. Un esfuerzo inicial con premio ayuda al desarrollo posterior de los acontecimientos. Si además sumas la contundencia, esa palabra que siempre está en la boca del Cholo, parece que los dramas a domicilio son menos. Triunfaron en Países Bajos e hicieron lo propio en Girona. Koke, Griezmann y Oblak pusieron los highlights y la experiencia del partido y Gallagher se sumó con suerte a la fiesta. [Narración y estadísticas, 0-3]

Lo dicho, los chicos de Simeone salieron a morder al mismo Gazzaniga, que seguía sacando el balón con pisaditas. Un presión alta y agresiva ponía en apuros la defensa de cinco que Míchel había instalado para protegerse de uno de los gigantes ligueros y, de paso, cortar la hemorragia goleadora. El Girona es el equipo más goleado de Primera División con 33 tantos en contra.

El Cholo, que ya intuía las intenciones del técnico madrileño, colocaba a su hijo en paralelo a Llorente e igualaban dibujos en fase defensiva. Pero tácticas aparte, la intensidad no era la misma en ambos bandos. Tras unos minutos rondando el gol, éste lo encontró Koke. O se podría decir que lo inventó. El golpeo del vallecano desde el borde del área fue uno de los goles del campeonato. Se coló por la escuadra.

El tanto retrasó algo las líneas y las intenciones de los rojiblancos y creció el Girona sin llegar a generar verdadero peligro. Sólo amenazó a balón parado y ahí llegó la gran ocasión de cambiar el duelo. Tras una falta que botó Tsygankov, el balón encontró a Witsel sólo en el segundo palo que fusiló a Oblak. El esloveno sacó una mano firme, que pareció llevar seis dedos, como los Zamoras que acumula. El público se llevó las manos a la cabeza. Ahí estaba el empate y otra de las jugadas de la Liga.

Pese a estar el duelo igualado en fuerzas, el marcador favorable a los colchoneros pesaba en los catalanes. Las contras rojiblancas llevaban veneno y una de ellas, además, una pizca de suerte. Gallagher, que había entrado por Nico poco antes, por una lesión en su pierna derecha, disparó desde fuera del área y el balón pegó en Reis, que engañó involuntariamente a Gazzaniga.

La mejoría del Girona en los últimos duelos fue borrada por el Atlético. Los rojiblancos se aprovecharon del toque catalán para matarlos con la velocidad. Mejor tres pases que treinta y mejor robar en campo contrario que recorrer 70 metros con el balón. Esa superioridad le insufló cierto bajón anímico al equipo de Míchel, que no sabía cómo hacer daño a los de Simeone que supieron cómo dormir el juego con balón. De hecho, al comenzar el segundo tiempo por poco estuvo Koke de repetir suerte.

El yin y el yang

Sólo un despiste podía cambiar la suerte del encuentro. Llegó a 15 minutos del final con una ruptura de Álex Moreno al espacio. De nuevo apareció el Oblak más brillante. Pero ese susto y los cambios de Míchel dieon ánimos a los gironís, que jugaron más agresivos y consiguieron embotellar por momentos a los colchoneros, que esperaban cerrar el duelo a la contra.

Contra pronóstico, el partido se fue apagando a medida que el tiempo se iba consumiendo. Parecían ambos púgiles dispuestos a aceptar su destino hasta que apareció Griezmann que quiso reclamar su cuota de protagonismo con un gol de clase. El destino del Atlético, claro, era más positivo porque sigue la estela de la cabeza, pero para el Girona vuelven los problemas y se queda en descenso. La guerra ahí abajo requiere mucho carácter.

El Ourense elimina al Girona y el Villarreal se aferra a los penaltis ante el Atlético Antoniano

El Ourense elimina al Girona y el Villarreal se aferra a los penaltis ante el Atlético Antoniano

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La tarde empezó a animarse ayer con las sorpresas de Talavera, Eldense y Murcia, que dejaron fuera a Málaga (2-1), Almería (2-1) y Cádiz (3-2). Una muestra del brío de los clubes de Primera RFEF, dado que el Guadalajara ya había dado la sorpresa la víspera frente al Ceuta (1-0). Sin embargo, los verdaderos aldabonazos de esta segunda ronda se hicieron esperar hasta bien entrada la noche, cuando el Ourense eliminó al Girona (2-1), mientras el Elche (1-2) y el Villarreal (1-1, 3-5) sólo tumbaron al Quintanar del Rey y el Atlético Antoniano en la prórroga y los penaltis, respectivamente.

El Ourense CF, verdugo del Real Oviedo (4-2) en primera ronda, aireó las carencias del equipo de Michel. Una nueva muestra de la competitividad de un equipo que el pasado curso ya dejó fuera a Deportivo de La Coruña y Real Valladolid. Los goles de Yuste y Omar Ouhdadi llevaron el delirio a O Couto, que en dieciseisavos recibirá a Barça, Real Madrid, Atlético o Athletic.

La visita a Lebrija resultó un tormento para el Villarreal, a quien no parecen haber escarmentado sus dos últimos tropiezos en el torneo, frente a Pontevedra y Unionistas. Ni siquiera gol de cabeza de Ayoze Pérez en el minuto 103, tras un saque de esquina botado por Dani Parejo, tranquilizó a los visitantes. Poco después, Pana estrelló contra la madera un formidable derechazo y Jesús García aprovechó el rechace para enviar el partido a la tanda de penaltis. Sólo una parada de Arnau Tenas en el tercer turno dio el pase al grupo de Marcelino.

'Hat trick' de Riquelme

Más de tres décadas después, el Torrent, un club con 103 años de historia, recibía a un Primera. La mala noticia para fue que las obras en el Municipal de Sant Gregori, escenario de sus partidos en Segunda RFEF, trasladaron el duelo al Ciutat de Valencia.

Aunque formó un once con Adrián, Valentín y Antony, Manuel Pellegrini dio descanso a sus mejores efectivos, dando paso en ataque a Cedric Bakambu y Chimy Ávila, que no cumplieron las expectativas. Traspasada la media hora, el argentino pudo ver la roja directa con una fea entrada sobre Miguelón. Quien sí aprovechó la oportunidad fue Rodrigo Riquelme, autor de tres goles, el primero de preciosa factura, con un toque sutil, casi sin ángulo, por encima del portero. Ese hat trick fue redondeado en el añadido por Ángel Ortiz para el 1-4 del Betis.

La Real, gris en Reus

Sobre un césped artificial en malas condiciones, el Reus impuso su fútbol durante 45 minutos, cediendo una sola ocasión antes del descanso. Sergio Francisco confió la titularidad a dos chicos del Sanse, el central Luken Beitia y el delantero Gorka Carrera. Sin embargo, el escaso entusiasmo de sus futbolistas le obligó a un triple cambio tras el descanso.

La entrada de Ander Barrenetxea y Umar Sadiq se hizo sentir en apenas tres minutos, ya que el primero sirvió un centro cabeceado por el nigeriano para que Mikel Goti enviase finalmente a la red. Los visitantes sólo pudieron respirar en el tiempo añadido, cuando Sadiq sentenció desde el punto de penalti (0-2).

Ounahi, el '8' marroquí del Girona que encandiló a Luis Enrique

Ounahi, el ‘8’ marroquí del Girona que encandiló a Luis Enrique

Actualizado Sábado, 29 noviembre 2025 - 17:20

La historia de Azzedine Ounahi (Casablanca, 2000) es curiosa. Hace tres años, cuando Marruecos eliminó a España en la tanda de penaltis de su cruce en los octavos del Mundial de 2022, después de que el partido acabara con 0-0, Luis Enrique, no escatimó elogios para el habilidoso futbolista marroquí. «Me ha sorprendido gratamente el número 8, no recuerdo cuál es el nombre, lo siento. ¡Madre mía! ¿De dónde ha salido ese muchacho?», aseguró el entonces seleccionador. Cualquiera habría dicho que su progresión iba a ser fulgurante. El Olympique de Marsella, en enero de 2023, pagó ocho millones de euros para llevárselo del Angers. Su paso por el estadio del Vélodrome, con todo, estuvo lejos de alcanzar la brillantez.

En las siete apariciones que tuvo con el equipo marsellés antes de permanecer varios meses de baja por la fractura de un dedo de un pie que sufrió en un amistoso ante Brasil, apenas hizo nada. Y eso que le bastaron 16 minutos para estrenarse con gol ante el Nantes en el que fue su debut con el equipo marsellés. En la temporada siguiente, la 2023-24, las cosas no fueron a mejor.

Hasta tal punto, que en el arranque de la campaña 2024-25 el técnico del Olympique, Roberto de Zerbi, le abrió la puerta para que se marchara al Panathinaikos para afrontar, en calidad de cedido, un periplo por la competición helena en el que logró tener algo más de protagonismo, si bien los números volvieron a resistirse a hacer justicia a su calidad. Por eso, no fue extraño que el club francés lo traspasara el pasado agosto por seis millones de euros, más una parte de los beneficios de una posible venta, a un Girona donde sí parece haber encontrado su sitio.

"No juego por dinero"

Su salto al fútbol europeo se produjo en 2018, a través de las filas de un Racing de Estrasburgo con el que nunca llegó a jugar en el primer equipo. Antes, su formación pasó por el Raja y por la Academia Mohamed VI, inaugurada por el monarca marroquí en 2009 como parte de una iniciativa para promover y mejorar las infraestructuras futbolísticas de un país que, junto con España y Portugal, organizará el Mundial 2030. Un evento contra el que muchos jóvenes marroquíes están protestando, al entender que otros ámbitos, como la sanidad, deberían ser ahora prioritarios en lugar de las infraestructuras. Unas protestas a las que Ounahi se sumó.

Desde la perspectiva del talentoso centrocampista, el fútbol tiene más que ver con la ilusión que con el dinero. «Desde que era un niño, soñaba con jugar para un club grande. Ahora, viviré esa experiencia aquí. No juego por dinero, sino para disfrutar y para crecer como profesional», aseguró durante su presentación con el Girona. Un fichaje en el que, además, tuvo mucho que ver un compañero de selección con pasado en el Atlético de Madrid, el Sevilla y el propio equipo gerundense: Bono.

En estos momentos, Ounahi es uno de los grandes argumentos de Míchel para conseguir que el Girona consiga salir del pozo de la clasificación, con dos victorias, cinco empates y seis derrotas. Por lo menos, lleva sin perder desde que cayó frente al Barcelona por 2-1. Esta noche recibe a un Madrid que ha recuperado a Thibaut Courtois, Eder Militao, Antonio Rüdiger y Franco Mastantuono. Raúl Asencio es duda por un virus intestinal.

Paliza del Getafe, 0-11, y sorpresa por la derrota del Oviedo ante el Ourense

Paliza del Getafe, 0-11, y sorpresa por la derrota del Oviedo ante el Ourense

Hay milagros imposibles y sorpresas recurrentes. Ambas situaciones son las que trae la Copa del Rey en sus primeros compases, especialmente cuando entran en los bombos los equipos de Primera División. El milagro imposible fue el de la familia Mayoral o el del Negreira, no pudo ganar el Inter de Valdemoro al Getafe, que le goleó, ni tampoco el equipo de apellido prohibido en el fútbol a la Real Sociedad.

Por contra, el Oviedo es la sorpresa. el primer grande caído ante un rival de inferior categoría. Fue el Ourense, de primera RFEF, el que dio la campanada en la prórroga y lo hizo por dos tantos. Menudo inicio el de Carrión en esta vuelta al conjunto ovetense. El Sevilla sufrió en el inicio en el Salto del Caballo con el Toledo, de Tercera RFEF, pero consiguió sacar el partido adelante con el oficio que le ha traído la llegada de Matías Almeyda.

Los carbayones tuvieron uno de los partidos más complicados para los Primeras en esta ronda inicial. El Ourense es un equipo tapado de la antigua Segunda B con más fútbol del que dicta su categoría. Pese a que los de Carrión se adelantaron hasta en dos ocasiones, los gallegos lograron llevar el partido al tiempo añadido en el 94. En la prórroga fueron muy superiores a los asturianos y la renta pudo ser mayor si aciertan con el penalti que erró Guerrero en el último minuto.

En el partido del Getafe hay que destacar a otro delantero que no es Borja Mayoral, aunque el de Parla anotó un doblete. Fue Juanmi, con poca participación este temporada por culpa de las lesiones, quien volvió por la puerta grande a la titularidad y anotó un póker en el 0-11 al equipo del mayor de los Mayoral. El Coliseum, estadio en el que pidió jugar el Inter de Valdemoro, se les hizo demasiado grande a los modestos fubolistas de un equipo que milita en la Primera Autonómica de Madrid, la sexta categoría del fútbol.

Otra de las goleadas de la jornada la propinó el Valencia al Maracena. Necesitaba este espaldarazo Corberán tras los últimos resultados cosechados en Liga. Los goles del conjunto ché, una manita, se repartieron entre toda su pléyade de delanteros. Partido fácil y a centrarse en LaLiga.

El Girona, por su parte, sufrió lo suyo también ante un Constancia al que venció 2-3, pero un gol a 10 minutos del final consiguió llevar el partido a la prórroga. Una vez en el tiempo añadido, los cambios, especialmente la salida de Tsygankov y Vanat, pusieron fin al sueño del equipo mallorquín que milita en Tercera Federación pese a su tanto en las postrimerías del encuentro.

La Real Sociedad cumplió con su papel sin brillo ante el gallego Negreira. Más allá del apellido, los donostiarras se hicieron con el choque sin polémicas arbitrales y con la sobriedad que da la falta de gol de este equipo. Anotó tres tantos, y con ellos terminaron con el sueño de este conjunto humilde que fue pasando rondas hasta obtener este premio gordo.

También los equipos de Segunda consiguieron en su mayoría ganar con suficiencia sus partidos de esta Primera Ronda. Racing de Santander y de Ferrol, Cádiz, Granada, Burgos, Albacete y Huesca estarán en el siguiente bombo de la Copa del Rey. No así Las Palmas, que cayó ante el Extremadura por 3-1, un equipo de Segunda Federación.

Hoy debutan el Osasuna de Lisci, que no atraviesa su mejor momento, como tampoco el Mallorca de Arrasate. Mientras que también lo harán Elche, Rayo y Villarreal, el único equipo que se encuentra entre los tres primeros de LaLiga en Primera División. Será más difícil, por la entidad de los rivales, que esta jornada se preste a sorpresas como la que ha sufrido el Oviedo de Luis Carrión.