Otro desastre de Ancelotti e hijo

Otro desastre de Ancelotti e hijo

Actualizado Sábado, 1 marzo 2025 - 21:31

El Betis mereció ganar tras un nuevo cataclismo del Real Madrid, que se quedó como un escritor con la página en blanco. No hay más que decir, salvo que el Madrid regala la Liga y, esta vez, no es por los árbitros.

Les voy a decir el embrollo que metieron al Madrid, en el nuevo desastre de padre e hijo, de apellido Ancelotti. El primer gran error fue poner como centrales a un Rüdiger que sin el apoyo del centro del campo, sin velocidad, se queda desnudo, acompañado de un Alaba al borde del adiós.

¿Por qué se olvido de Asencio, que actualmente es el mejor defensa del Madrid? No me imagino a un jugador fuerte mentalmente que le afecte que le llamen "asesino". Y si se lo llaman, peor para el Betis. Estos son los complejos de un caduco entrenador.

A partir de ahí, tras unos despampanantes veinte primeros minutos, el Madrid se cayó en un pozo sin posibilidad de emerger. Con Modric más cansado y un Tchouaméni que es un absoluto desastre, el equipo equipo de cristal era irrelevante.

Si fueran unos buenos técnicos, no desperdiciarían tanto talento como Rodrygo, un Mbappé a la baja, abrumado con tanto cambio táctico de Ancelotti. Un correr y bajar fuera del área.

Una pantalla a Alaba, que estaba alelado, resucitó a un Betis que estaba en el limbo. Para colmo, el técnico que odia los cambios, prescindió de Mbappé, cuando aún faltaban 20 minutos y mantenía a un Vinicius que daba vergüenza verlo. El brasileño ya no se va de nadie y sólo sobresale por idioteces con la árbitros. Alguien me decía: "Que lo manden al desierto". Y pienso que sería una magnífica idea.

A partir de tantos errores, el Madrid se deprimió con el empate y se sintió condenado a perder. El Betis pareció un enorme equipo, cuando sólo está para la Conference League. Qué manera de hacerse el hara-kiri los de Ancelotti.

Que no se crea el altivo Pellegrini que ha sido por su equipo y su planteamiento. Ha encontrado el Madrid de inicios de la gira, que la regala el gol como si fuera baratija. El Betis hizo como todos los equipos que juegan en casa al Madrid.

Expulsan espuma por la boca, se hinchan a correr, hacen decenas de faltas y próximamente perderán con cualquier equipo de la Conference, como ya ha ocurrido. Salvaron en casa con los últimos 30 minutos agotados. Cualquier equipo con cabeza, le hubiera podido hacer mucho daño.

Pero, ¿quién iba a hacer un gol? ¿Arda Güler? Al turco sólo lo ha vuelto loco y no es posible que ahora juegue tan mal. Y Endrick, con ansia y pocos minutos, no encuentra el tesoro del gol. Además, nunca vi un partido en que el Madrid perdiera todos los balones.

Lo peor es que Ancelotti tiene muchas bajas, porque cuando en un principio había más jugadores para una plantilla incompleta, ni se quejó, como obediente y sumiso de la Casa Blanca.

No veo luz en el túnel para el Madrid. Ni por ánimo ni por juego podrá soportar al Atlético. Entonces, el Madrid habrá perdido dos títulos como si estuvieran anestesiados por los Ancelotti. Pero le queda la Copa, que la va a perder también. El pesimismo se ha apoderado de la Casa Blanca.

Szczesny, el talismán de Flick: nueve partidos sin derrota y cuatro porterías a cero

Szczesny, el talismán de Flick: nueve partidos sin derrota y cuatro porterías a cero

Actualizado Domingo, 16 febrero 2025 - 22:04

Wojciech Szczesny es el talismán de Hansi Flick. El propio técnico así lo esgrimió cuando empezaron a preguntarle por el cambio de tercio que se ha experimentado en la portería del Barça desde el arranque del año. Con el veterano guardameta como titular, el conjunto azulgrana no conoce la derrota: nueve partidos. Y, de hecho, ha sido capaz de ganar los tres encuentros de Liga en los que el ex del Arsenal o la Juventus ha estado bajo los palos. Algo que, seguro, espera que se repita hoy ante el Rayo Vallecano (21.00 horas). Sobre todo, con la opción que tienen en sus manos de retomar el liderato en caso de triunfo.

Szczesny se estrenó ante el Barbastro en la Copa del Rey, el pasado 4 de enero. Un partido que a punto estuvo de atragantársele al Barça, que en esta ocasión se saldó con triunfo por 0-4 y sin que el polaco pasara por apuros. Su primera oportunidad seria llegó en la Supercopa. Iñaki Peña llegó tarde a la sesión de activación y Flick, quien exige la máxima puntualidad a sus jugadores, optó por repetir apuesta. Otra vez, con éxito. El Barça se impuso por 0-2 al Athletic y el guardameta, en esa ocasión, sí mostró varios destellos de su calidad. Como, por ejemplo, un blocaje a un peligroso disparo.

En la final ante el Real Madrid, con todo, evidenció una importante laguna en su juego que, a lo largo de las últimas semanas, ha ido puliendo cada vez más: el control de las distancias al jugar con una defensa tan adelantada como la del Barça. El arquero, en su intentó por frenar una internada de Kylian Mbappé, acabó por cometer falta y fue expulsado con roja directa. El encuentro, con todo, acabó con goleada (2-5). Su expulsión, en este caso, le obligó a perderse el duelo de Copa con el Betis, resuelto con 1-5 y con Peña en la portería. El alicantino fue también el encargado de defender el arco en una visita a Getafe que se saldó con un 1-1 con cierto regusto a derrota.

Decisivo en Lisboa

El polaco recuperó la titularidad frente al Benfica, en la Champions. Y, desde entonces, no ha vuelto a perderla. En Lisboa, eso sí, firmó su peor actuación. En la jugada del 2-1 midió fatal su salida y se llevó por delante a Alejandro Balde y cometió también un penalti que propició el 3-1. Los suyos, a pesar de todo, firmaron una gran segunda parte en la que Szczesny tuvo también tiempo para vestirse de héroe evitando que Ángel Di Maria firmara lo que habría sido el 5-4 para los portugueses y acabaron por llevarse el triunfo por 4-5.

Desde entonces, ha jugado tres partidos de Liga, en los que ha encajado dos goles y ha sido capaz de dejar la portería a cero en una ocasión (7-1 ante el Valencia, 1-0 frente al Alavés y 1-4 contra el Sevilla), uno más de Copa del Rey, que se saldó con triunfo por 0-5 en Mestalla, y otro en la Champions, que acabó con 2-2 frente al Atalanta.

Con los fríos números en la mano, Szczesny le está dando la razón a Flick. Ha jugado nueve partidos y ha encajado nueve goles, mientras Iñaki Peña ha encajado 25 goles en 22 encuentros (1,13 de promedio). El gran borrón del polaco fue el Benfica. Pero, a pesar de ello, ha sido capaz de dejar su marco invicto en cuatro ocasiones.

A la espera de Ter Stegen

Una estadística en la que sí le supera el alicantino, con seis porterías imbatidas, una de ellas, nada más y nada menos, que en el Bernabéu, pero en la que, a nivel de porcentaje, el rendimiento del veterano guardameta sigue siendo mucho más alto. Tanto, que incluso ya se está especulando en el entorno barcelonista con la posibilidad de ampliar su contrato, que termina en principio el próximo 30 de junio.

La veteranía y la calidad de Szczesny le vendrían muy bien a un Barça en el que Marc-André ter Stegen, que este mismo sábado empezaba a hacer trabajo de portería y podría estar a punto para finales de temporada, lleva mucho tiempo sin tener competencia seria. Por mucho que, a su vez, acabara por provocar que Iñaki Peña tuviera que buscar un cambio de aires.

El lío de la traducción: Munuera Montero expulsó a Bellingham por "fuck you" y Ancelotti dice que sólo fue "fuck off"

El lío de la traducción: Munuera Montero expulsó a Bellingham por “fuck you” y Ancelotti dice que sólo fue “fuck off”

Actualizado Sábado, 15 febrero 2025 - 19:36

Jude Bellingham recibió la roja directa en El Sadar por espetar al árbitro "fuck you" (que te jodan), tal y como refleja el acta firmada por José Luis Munuera Montero. Sin embargo, según pudo leerse en sus propios labios, el centrocampista del Real Madrid se dirigió al colegiado en otros términos: "I'm talking to you with respect, fuck off", que podrían traducirse como "Estoy hablando contigo con respeto, vete a la mierda".

Esa confusión entre las palabras de Bellingham y lo entendido por el colegiado andaluz fue uno de los principales argumentos de Carlo Ancelotti durante su rueda de prensa. "El árbitro no ha entendido bien el inglés. Jude dijo 'fuck off', no 'fuck you'. Ahí se ha equivocado", reveló el técnico italiano, sin ganas de añadir mucho más "porque quiero estar en el banquillo el próximo partido".

"Todo el mundo lo ha visto en estos tres partidos. El VAR ha revisado situaciones en nuestra área, pero no en la contraria, como ha pasado hoy al inicio, con dos o tres situaciones que en nuestra opinión se tenían que revisar", añadió Carletto, sobre un posible penalti sobre Vinicius.

Recorte del acta firmada por Munuera Montero.

Recorte del acta firmada por Munuera Montero.RFEF

Sobre la expulsión de Bellingham, el ganador de cinco Champions defendió ser partidario de "hablar con el árbitro, no con su futbolista "porque Jude ha hecho una protesta que decía: 'si esto es falta, lo otro era penalti y no me jodas'. La tarjeta roja se debe al nerviosismo del árbitro". "Bellingham hoy no ha hecho nada para ser expulsado. Se ha equivocado en la expulsión y ya está", concluyó.

"No se trata de un insulto"

En la zona mixta de El Sadar, el internacional inglés fue abordado por los periodistas para que ofreciese su versión de los hechos. "Es evidente que hubo un error de comunicación. Fuck off es una expresión como la española 'joder' y eso nos dejó con uno menos. No se trata de un insulto, sino de una expresión para mí, como se podrá comprobar en los vídeos", reveló.

"Le dije fuck off cuando ya me había dado la vuelta. Es difícil asumir que diga que le insulto cuando yo no hecho nada de eso", reveló el '5' blanco. La única satisfacción para Bellingham es que el Comité de Competición pueda evaluar lo sucedido con las numerosas imágenes a su disposición. "Me alegra que los vídeos estén disponibles para probar y contradecir lo que el árbitro escribió en el acta", concluyó.

Los árbitros ya están en guerra con el Madrid

Los árbitros ya están en guerra con el Madrid

Actualizado Sábado, 15 febrero 2025 - 19:07

Francamente pienso que la estrategia de aquella carta del Real Madrid en contra de los árbitros y los estamentos federativos ha sido un fracaso. Lo único que ha conseguido es que los colegiados ya estén en guerra con el club blanco.

El Comité de Árbitros, tras tantas infamias, se siente más fuerte. Todos los clubes que odian al Madrid se sienten reforzados con el apoyo del resto del fútbol español. A partir de ahora, el Madrid está condenado a cadena perpetua. Y será imposible que gane la la Liga ni la Copa. Que lo vaya olvidando.

Siempre surgirá un penalti inexistente, un fuera de juego, una cadena de penas máximas sin pitar... Lo peor es que los rivales se sienten inmunes y dan estopa hasta en el paladar.

No quiero entrar mucho en la pantomima de Pamplona. Jamás habría ganado el Madrid y me dicen que el enemigo número uno de los árbitros, el prevaricador Clos Gómez, tomó las riendas por lo que pudiera pasar.

Llevó las riendas del VAR, que para eso es el jefe. Cualquier penalti o similar del Madrid jamás sería revisado en manos de estos desaprensivos. Creo que seguro hubo tres penaltis y que el gol inventado por el pisotón del torpe Camavinga -cada vez me gusta menos- fue cuando ya había disparado Budimir.

Pero no fue tan sólo eso. Osasuna se portó como un villano, con faltas que nunca fueron amonestadas. Y jamás castigaría nada a Osasuna. Encima Bellingham picó cuando sabía que el árbitro estaba en contra. Fue indecente la vergüenza de Pamplona.

De risa ver cómo empataban de penalti falso y lo celebraban como si hubieran ganado la Chammpions. Ni jugando en superioridad durante 50 minutos quisieron ganar el partido. Acurrucado como un animal herido, protegido por el arbitraje. Vicente Moreno siempre me ha parecido un entrenador gris, incluso mediocre.

Fue Moreno quien desató una violencia de sus jugadores rayana en el delirio. Desde hace muchos años, Pamplona es un foco de un odio tenebroso al Madrid, con muchos independentistas vascos a la cabeza. Me acuerdo cómo Buyo tenía que soportar hasta chinas de tirachinas para amedentralo.

Luego está la cuestión de Ancelotti, que también ayudó al descalabro. Como siempre, no sacó a nadie salvo el perdido Rodrygo. Modric no podía ni correr y no lo sustituyó, por despecho con Arda Güler.

Ni movió al equipo con una chispa nueva para acabar con un Osasuna a años luz de los blancos. Empeñado en un Tchoauméni que es un peligro en área. Un poste, un estorbo con fallos. Nunca reconocerá al heroico Asencio, porque nunca le gustó. Ese es su olfato actual. Con los años se ha vuelto muy caprichoso.

Acabo con recordarle a la Casa Blanca que desde la desdicha carta, el equipo ha perdido siete puntos, puntualmente con arbitrajes criminales. No se puede eludir una guerra con los árbitros, que encima se sienten amnistiados por el fútbol español.

El Real Madrid, entre el gol y la ira, pone en riesgo el liderato en El Sadar

El Real Madrid, entre el gol y la ira, pone en riesgo el liderato en El Sadar

Un Madrid entre el gol y la ira puede haberse dejado el liderato en El Sadar. El gol lo representa Mbappé, que crece y crece mientras intenta alejarse de lo tóxico. Difícil. La ira la personifican, esta vez, Bellingham y Ancelotti. El inglés, expulsado presuntamente por un insulto o menosprecio a Munuera Montero sin el balón de por medio; el italiano, amonestado, lejos de su temple en la banda, incluso contenido por su hijo Davide. El empate en inferioridad ante Osasuna no puede disociarse de una actuación del equipo arbitral deficiente, con un posible penalti no señalado a Vinicius, el corregido por el VAR en el área contraria, tras una acción de Camavinga, y la expulsión de Bellingham. La Liga se calienta, y no para bien. [Narración y estadísticas (1-1)]

Bellingham lo hace solito. Ya se le ha visto dirigirse airadamente a jugadores o colegiados en otros partidos. Debe corregir esa impronta. La situación de Ancelotti, en cambio, es más sintomática y significativa del estado de nervios en que vive el Madrid en la Liga, no en la Champions, donde no sospecha. Con razón o sin ella por los errores arbitrales, que los hubo en El Sadar, no es algo que le convenga, porque resta energía a quien tiene la mejor. La discusión iguala a los equipos. La calidad los diferencia.

Sin discutir, el Madrid no es que fuera superior, es que abrumó a Osasuna con un arranque autoritario, de tirano, mucho más que de líder. Eso no es fácil en El Sadar, un lugar con electricidad esté como esté Osasuna. La intensidad es la primera característica de su idiosincrasia. Con Modric y Camavinga en el centro del campo, el Madrid se hizo con el mando del partido, amenazante, rápido en el movimiento de la pelota. Vinicius protestó una mano en la primera jugada y falló lo más claro en la siguiente jugada. No se habían alcanzado aún los tres minutos. El Madrid era un ciclón.

Jugada residual

Vinicius fue objeto, poco después, de una entrada de Moncayola en el pico del área. El desplazamiento fue claro, pero ni Munuera Montero señaló penalti ni el VAR recomendó al colegiado que lo revisara. Extraño. Era, al menos, para verlo. La comparación de esa jugada con la que el VAR pidió al árbitro que fuera a ver al monitor por la acción de Camavinga, en una jugada residual, da argumentos al Madrid en sus protestas. La única justificación reglamentaria es que, al ser amonestado con la tarjeta amarilla, haya de señalarse el penalti. De nuevo, una pena máxima por acciones de interpretación. El Madrid la suma a la que recibió en el derbi, por el pisotón de Tchouaméni con el balón pasado, y a la no roja a Romero sobre Mbappé en Cornellà, con la carta del club de por medio.

El gol de Mbappé fue, pues, como un espejismo, en una de las pocas acciones limpias, libres de protestas, que tuvo el partido. Valverde, de nuevo como lateral, cazó un rechace y puso la directa. Pocas conducciones en la Liga son tan imparables. El uruguayo es como un expreso. Corrió, centró y Mbappé llegó a la anticipación al central para colocar el balón justo bajo el larguero. Tremendo el remate del francés, activo, medido en los espacios para evitar el fuera de juego. La progresión, parada y centro que había hecho poco antes para Vini demostraban que está afinado. Lástima que la ira pueda llevárselo por delante.

Courtois, tras la concesión del penalti por el VAR.

Courtois, tras la concesión del penalti por el VAR.AFP

La amarilla a Ancelotti y la expulsión de Bellingham cambiaron el decorado, por la inferioridad y la crispación. Osasuna comenzó a aparecer, con Bryan Zaragoza por la izquierda y las llegadas de Aimar Oroz, que provocó la primera intervención salvadora de Courtois, mano abajo con fuerza, la suficiente para que el balón saliera por encima del larguero. Una parada de valor gol. El regreso del descanso trajo la misma tendencia, apoyado el equipo navarro en su superioridad y con Asencio como anticuerpo. Crece el central de la cantera. A Osasuna le convenían los quilombos en el área madridista. El polémico penalti de Camavinga, VAR mediante, llegó en ese contexto. Courtois había vuelto a evitar el empate, pero en los 11 metros ante Budimir, nada pudo hacer.

La igualada era ya una amenaza para el líder, que empezó el choque con uno y dos puntos sobre Atlético y Barcelona, respectivamente. Una vez consumada, el Madrid debía volver al juego. Ya habría tiempo de protestas. Lo hizo el equipo de Ancelotti, con un Mbappé que apurada sus fuerzas hasta la extenuación y forzaba lo mejor de Herrera bajo palos, y un Vinicius en estado puro, determinado, sin sonrisas irónicas. No las tuvo hasta el final ni las tiene un Madrid encorajinado, entre el gol y la ira.

Ancelotti, vete ya, por favor

Ancelotti, vete ya, por favor

Actualizado Domingo, 2 febrero 2025 - 00:11

Una vez más, el desquiciado Ancelotti fue el culpable de que el Madrid perdiera ante un vicecolista, como en un sainete. Si tuviera sentido de la responsabilidad hoy mismo debería presentar su dimisión.

Pero tiene tan poca vergüenza como técnico que no lo hará, porque se cree todavía el mejor del mundo. No admite ni una sola crítica. Sin darse cuenta de que todos los de su gremio tienen fecha de caducidad.

Sólo un rabioso enfado de Florentino podría acabar con tanta paciencia con el italiano El presidente tiene, desde hace muchos partidos, la idea de liquidarlo. Porque no puede seguir un partido más. Pero no se atreve.

Un Espanyol colérico, que se extralimitó con patadas, con faltas perpetuas, se pertrechó con una serie de penaltis, de los que Muñiz Ruiz ni quiso enterarse. Ni consultar el VAR. El gol de Vinicius clama al cielo como una gran perversidad. Para el Espanyol, con no perder era suficiente

Por supuesto, el árbitro gallego es un Negreira boy perteneciente al gran nido de víboras. La UEFA y la FIFA, que conocen la contaminación de los árbitros españoles, no hacen nada. Y nadie puede destruir ese Comité que se considera siempre inviolable.

De todas formas, un Espanyol muy flojo, casi bucólico, ni siquiera quiso la victoria, pero ganó tres puntos con la absoluta colaboración de Lucas Vázquez y el impresentable Tchuaméni.

Cuando no tiene el día el poder fabuloso de sus fenómenos, dado que Ancelotti ayuda tácticamante, El Madrid queda reducido hasta la desintegración. Bellingham no dio ni una. Vinicius tampoco y Mbappé un poco, con un Rodrygo también irregular.

Sigo en mi idea: Vinicius desarma a Rodrygo y Mbappé, No son compatibles y ya ha quedado patente. Con Vinicius, el Madrid juega peor ofensivamente. Rodrygo y Mbappé quedan muy desaprovechados.

Y es que lo de Ancelotti no tiene ninguna solución, salvo su dimisión, casi imposible. Se ha quedado otra vez sin un defensa como Rüdiger, producto de su fractura defensiva, mientras que le niega la sal a Asencio, su mejor defensa actualmente.

Lo más idignante para mi fue que buscara la salvación en Modric, de 39 años, mientras entierra a Endrick y Arda Guler. Es absolutamente patético. Y lo peor es que no veo salida a la mezquindad de Ancelotti, que sólo defiende a sus viejas glorias.

No sé si se dan cuenta en la Casa Blanca, pero los partidos que se avecinan al Madrid son tétricos. ¿Cómo quiere ganar al Atlético y al City? El Madrid está desgarrado, atrozmente capado.

Y no me creo que eso de que el club tiene dinero, cuando es el vigésimo equipo de la élite que más ha gastado en fichajes. Es todo un esperpento. Me dicen que la soberbia de Florentino le haga rechazar los fichajes de invierno. Pero es difícil de creer.

Su estadio de lujo y el fichaje de Mbappé eran los proyectos imprescindibles, pero ahora corre el riesgo de arruinar la temporada. Ya se encargó Ancelotti de fracasar y no ganar millones en la Champions. Se cargó al principio las posibilidades durante esa liguilla, absolutamente injusta, porque el sorteo primitivo lo pervierte todo.

El ejemplo de constancia de Kike García, el nómada del gol

El ejemplo de constancia de Kike García, el nómada del gol

Actualizado Sábado, 1 febrero 2025 - 21:51

Kike García (Motilla del Palancar, Cuenca, 1989) es la gran amenaza del Alavés. El veterano delantero, a sus 35 años, y Ayoze Pérez son los únicos españoles que figuran ahora mismo entre los 10 primeros en una tabla del Pichichi en la que brillan nombres como los de Robert Lewandowski, Kylian Mbappé o Raphinha.

Frente al Betis, precisamente, hace solo un par de semanas, García logró un hat-trick que le valió el triunfo al equipo babazorro y, en la última jornada, se las arregló también para anotar un tanto que les permitió a los suyos rescatar un punto frente al Celta en Mendizorroza.

Como el de tantos otros, su camino hacia la élite, en la que ha defendido los colores del Eibar y Osasuna además de los del Alavés, es un ejemplo de constancia y superación. Dio sus primeros pasos en el equipo de la localidad manchega que le vio nacer, de ahí pasaría a los juveniles del Quintanar del Rey y al Imperial, desde donde daría finalmente el salto a las filas de un Murcia con el que se estrenaría en Segunda en 2008.

Tras pasar seis temporadas en el equipo pimentonero, con el que jugó durante un año en Tercera, se incorporó en verano de 2014 al Middlesbrough de la mano de un Aitor Karanka que, tras haber asistido previamente a José Mourinho como técnico del Real Madrid, se había estrenado allí como primer técnico en noviembre de 2013.

Pendiente del futuro

Tras jugar dos temporadas en la Premiership inglesa y ser partícipe del retorno del Middlesbrough a la Premier League, llegaría, al fin, su estreno en Primera, con un Eibar cuyos colores defendió durante cinco temporadas y con el que llegó a marcar 12 tantos en una campaña 2020-21 en la que el equipo armero acabó por perder la categoría.

Osasuna, no obstante, le permitió seguir en la élite y, tras dos cursos como rojillo, fichó por un Alavés en el que, tras un primer año un tanto gris, está ofreciendo de nuevo su mejor rendimiento. El equipo vitoriano, no obstante, aún no ha cerrado la ampliación de un contrato que finaliza el próximo 30 de junio y ya hay varios conjuntos frotándose las manos con la idea de contar con sus servicios. Entre ellos, un Getafe con la puntería muy desviada en el área rival.

En otro momento, tal vez, el hecho de haberse erigido a estas alturas como el mejor anotador español de las cinco grandes ligas quizás le habría dado la oportunidad de quitarse una espinita que lleva clavada: estrenarse con la Roja. Su camino como internacional, en este caso, únicamente llegó hasta las convocatorias con la sub'21, si bien no llegó a jugar ningún partido.

Doblete en El Sadar

Con la sub'20, en cambio, conquistó el oro en los Juegos del Mediterráneo de 2009 y llegó a jugar también el Mundial de la categoría que se disputó ese año en Egipto, después de que una lesión de Bojan Krkic le abriera las puertas del torneo. «Para un chaval de Motilla del Palancar, de pueblo, es maravilloso lo que me está pasando», confesaba García el pasado diciembre tras marcarle un doblete a Osasuna en El Sadar, que propiciaron que el Alavés se llevara un punto. Dos tantos que, por respeto a su pasado, no quiso celebrar, pero por los que no dudó en poner en gran valor la labor de sus compañeros.

En su forma de entender el fútbol, el equipo está por encima de todo. Tanto, que incluso es capaz de sobreponerse al dolor tirando de antiinflamatorios si le necesitan. «No me gusta perderme nada», ha dicho. Aprieta los dientes ante la adversidad y tiene buena relación con el gol. Avales para el Alavés esta noche en Montjuïc.

El Villarreal da un repaso al Valladolid y se hace fuerte en casa

El Villarreal da un repaso al Valladolid y se hace fuerte en casa

Actualizado Sábado, 1 febrero 2025 - 21:19

El Villarreal CF se ha tomado en serio el propósito de hacer del Estadio de la Cerámica un campo inexpugnable. Como hace un par de semanas ante el Mallorca, el equipo de Marcelino dio otro recital goleando al Real Valladolid y metiendo presión al Athletic en su pelea por la cuarta plaza. Ayoze Pérez rompió la igualdad poco antes del descanso y acabó con la resistencia del colista, que se vio ampliamente superado en la segunda mitad por el juego coral y la pegada de los castellonenses. [Narración y estadísticas (5-1)]

Ayoze le da al Villarreal un plus en un ataque ya de por sí temible. Los problemas físicos han impedido al jugador canario tener continuidad pero cuando está se nota. Ante el Valladolid volvía al once casi mes y medio después de su última titularidad y fue el gran protagonista. No solo abrió el marcador sino que podría haberlo engordado con un poco más de acierto en la definición.

El delantero participó prácticamente en todas las acciones ofensivas del conjunto amarillo, como si quisiera recuperar el tiempo perdido, aunque no fue hasta el tramo final del primer periodo cuando rompió el equilibrio. Le había costado hasta entonces al Villarreal desbordar a un Valladolid ordenado y que no renunciaba a buscar portería, sobre todo a través del insistente Chuki.

Los de Marcelino, que daban la sensación de echar en falta el criterio de Dani Parejo en la medular, únicamente conseguían generar peligro a balón parado hasta que Ayoze firmó una genialidad tras convertir un saque de banda en una acción letal. El canario recibió de Cardona y se marchó entre tres rivales para encarar a Hein y batirle de tiro cruzado.

Gueye, en ambas áreas

El gol despertó el instinto asesino del delantero, que aún dispuso de un par de ocasiones antes del descanso. Se le fue por centímetros un remate después de una deliciosa pared con Gerard Moreno en la frontal. Sí cogió portería su siguiente tiro, tras bajar magistralmente un despeje de Gueye, pero Hein sacó una buena mano para despejar. Nada más arrancar el segundo tiempo tuvo otra buena opción tras una pérdida del Valladolid en la salida del balón, pero se le marchó arriba su tiro tras el pase de Gerard.

El conjunto de Diego Cocca trataba de mantenerse agarrado al partido y merodeaba el área local, aunque sin ocasiones excesivamente claras. Diego Conde abortó una internada de Sylla tras una buena maniobra del delantero senegalés. Tampoco llegó a buen término un tiro de Lucas Rosa que fue bloqueado por Gueye.

Intentando reivindicarse

El francosenegalés fue protagonista en las dos áreas, ya que solo un minuto antes había desperdiciado un pase de Ayoze rematando por encima del larguero. No perdonó la segunda que tuvo, definiendo con un ajustado disparo raso tras una acción de fortuna. Pepe quiso jugar de tacón tras un pase filtrado de Álex Baena pero el balón rebotó en un defensa y acabó en los pies de Gueye.

Por si había dudas sobre el desenlace del partido, Comesaña las ahuyentó firmando la sentencia a veinte minutos del final con un impecable cabezazo a centro de Cardona, una de las jugadas favoritas del Villarreal. Lejos de conformarse, los de Marcelino siguieron apretando, con los jugadores de refresco tratando de reivindicarse. Barry hizo el cuarto poco después de entrar al terreno de juego tras recibir de Denis Suárez, que no quiso ser menos y firmó el quinto con un disparo a la media vuelta. En la última acción del partido, Amallah maquilló la goleada para el Valladolid con una buena volea desde la frontal.

Javi Sánchez: "Cada vez que me lesionaba era como bajar al sótano. Vengo de una familia humilde y era mi trabajo, mi dinero... Lo pasamos mal"

Javi Sánchez: “Cada vez que me lesionaba era como bajar al sótano. Vengo de una familia humilde y era mi trabajo, mi dinero… Lo pasamos mal”

Javi Sánchez nació en Getafe, pero es de Humanes, localidad del sur de Madrid desde la que iba casi todos los días en transporte público a Valdebebas. Del chico que empezó con ocho años en la cantera del Real Madrid al capitán, de 27, del Real Valladolid hay una carrera de garra, lucha contra las lesiones, entrenamientos con estrellas y presión por no descender. De todo charla con EL MUNDO antes de recibir al conjunto blanco.

Entró en las categorías inferiores del Real Madrid con ocho años. ¿Cómo fue?
Si te digo la verdad, no sé a qué edad empecé a jugar al fútbol. Sé que a los siete empecé a hacer las pruebas para el Madrid y a los ocho ya estaba con ellos. Pero lo poco que recuerdo de antes es que jugaba en Humanes y que luego estuve en el Atlético Hispanidad, en Fuenlabrada. Pero fue poco tiempo. Un día mi padre llegó de trabajar y por lo visto le habían mandado un fax para que fuera a hacer las pruebas al Madrid. Y es curioso porque le dije que no quería, porque justo antes había ido a unas pruebas que hizo la Fundación Real Madrid en Fuenlabrada y pararon el entrenamiento porque llovía mucho. Y dije "esto no me gusta, si llueve no pasa nada" (risas). Y cuando llegó el fax le dije a mi padre: "Allí no vuelvo, que paran el entrenamiento cuando llueve". Me impactó muchísimo. Mi padre me dijo que iba a ser diferente, fui a hacer las pruebas a la ciudad deportiva antigua, la de las cuatro torres, y me quedé.
Alucinaría.
Imagínate, tan pequeño, llegas allí con tanto niño... Y yo que era del Madrid, que toda mi familia era merengue, que tenía desde pequeño la famosa camiseta de Teka... Era increíble. Te empiezan a dar un montón de ropa y yo que no estaba acostumbrado digo "¿Pero dónde estoy?".
¿Y sus amigos del colegio?
Me llamaban El Madridista (risas). De hecho, hasta que llegué a Valladolid para ellos he sido El Madridista. Hasta en la camiseta de la peña de Humanes pone Madridista en la espalda.
¿Cómo era la vida en Humanes?
Mi padre trabajaba haciendo conductos de ventilación en hospitales y tal, y mi madre no trabajaba. Y luego tengo una hermana cinco años más pequeña. Y Humanes pues... Yo vengo de una familia muy humilde y el barrio también lo es, pero he sido muy feliz. No paraba de jugar al fútbol en la calle y teníamos todo lo que nos gustaba. Jugábamos en el jardín, en la plaza, en los colegios... Nos saltábamos las vallas para entrar a jugar.
¿Y en el colegio qué tal?
Hasta el instituto bien (risas). Luego es verdad que mi madre no ha tenido coche nunca, mi padre salía a las siete de trabajar y yo a esa hora estaba ya entrenando. De Humanes a Valdebebas tenía dos horas de transporte público. Salía del instituto a las dos, iba a comer rápido a casa de mis abuelos y me iba directo a Valdebebas porque empezaba a las cinco. Salía a las ocho de la mañana para el instituto y llegaba a casa a las nueve o diez de la noche entonces... (Risas). No tenía tiempo, cenaba, estaba con mi familia un poco y ya a dormir.
En la cantera del Madrid pasó por todas las categorías. ¿No se vino arriba en el barrio? ¿No le han tenido que decir nada sus padres?
No, nunca he sido un chico que se haya flipado por estar allí, siempre he sabido de dónde vengo. Me considero un chaval humilde y es lo que me han inculcado en casa. Alguna vez que salía un viernes a cenar con amigos y tenía partido el sábado, pues "oye, no vengas tarde". Cosas así, pero no he sido un balilla, por así decirlo.
De adolescente empiezan las lesiones.
Yo era un chico de estatura normal, no destacaba mucho, pero de repente crecí mucho y empecé a tener lesiones por el tema del crecimiento. En el Madrid, con la prueba de la muñeca, me dijeron que iba a ser bastante alto, pero todavía no había pegado el estirón. Y cuando empecé a pegarlo empecé a lesionarme. Me frustraba bastante, pero el Madrid se portó bien, me ayudó y me supo aguantar. Ese tema del crecimiento me afectó mucho. Mi etapa juvenil fue la peor en ese sentido. Pero luego en el Castilla logré estar bien.
Cuatro años en el Castilla y llega a debutar con el primer equipo a las órdenes de Solari.
Era 2018. Vienen de ganar tres Champions y de repente te ves ahí... Me llamaron para hacer la pretemporada y dije "¿Dónde estoy?". Era como la oportunidad de mi vida, lo que tenía como objetivo lejano cuando empecé de pequeño. Me sorprendió la profesionalidad de cada uno, el hambre, la voracidad... Como si no hubieran ganado nada.
En 2019 se va al Valladolid y tiene una época complicada con las lesiones. Le llegan a llamar "jugador de cristal". ¿Hasta qué punto le afectó?
Cuando salí hubo alguna mala gestión de la gente que tenía alrededor en ese momento, porque llegué tarde a Valladolid y empecé a enlazar lesión tras lesión. Lo pasé bastante mal. Me apodaron "jugador de cristal" y no se daban cuenta de las consecuencias de las cosas. Yo lo intentaba todo, todo, para estar bien. Cuando me lo empezaron a decir yo intentaba pasar del tema, pero a la familia le llega y sufres. Pero gracias a Borja Mayoral, que era amigo mío de la cantera del Madrid y me presentó a gente con la que trabajaba, logré dar un salto de calidad y llegar a mi mejor versión.
¿Qué tipo de ayuda encontró?
Justo me había vuelto a lesionar y Borja me presentó a su fisioterapeuta, que fue el primero con el que empecé a trabajar. Y a raíz de ahí vio que me hacía falta un giro en la alimentación, que comía mucha pasta, muchos hidratos y cosas que a lo mejor me inflamaban demasiado y hacían que no recuperara bien. Empecé con un nutricionista y luego con un psicólogo, porque veía que hacía todo por mi parte y me frustraba muchísimo. No era feliz. A veces se necesita esa ayuda y no pasa nada por decirlo, te ayuda a cambiar. Para mí el motor del cuerpo es la cabeza y por mucho que estés bien de piernas, que no te duela nada, si mentalmente no estás bien créeme que no vas a tener resultados dentro del campo.
¿Ha llegado a contar las lesiones?
No, nunca. Pero cada vez que me lesionaba era como bajar al sótano. Era muy frustrante y mi familia también lo pasaba mal... Vengo de una familia humilde y para mí esto es mi trabajo, mi dinero... Ellos veían cada lesión como un abismo.
¿Se presionaba mucho por eso?
Sí, sí... Al final mi familia hizo muchos esfuerzos por llevarme a entrenar y eso no se olvida. Te metes tú mismo una presión para estar bien y que todo el mundo esté feliz que no ayuda.
Ahora es capitán, indiscutible, marcó un golazo contra el Espanyol... ¿Se ha liberado?
Sí, me encuentro muy bien. Llevo varios años encontrándome bien. Creo que en el año de Pacheta, en Segunda, es cuando empiezo a acumular minutos y a explotar. El año pasado tuve un pequeño traspiés, una cirugía que fue un palo muy grande, pero me encuentro bien.
En Valladolid ha vivido dos ascensos y dos descensos. Vaya montaña rusa.
Descender es durísimo. Se lo intento explicar a la gente que viene nueva y que no lo ha vivido, que es durísimo por todo. Por suerte, las dos veces que descendimos logramos ascender al año siguiente.
Hay una presión tremenda cuando se lucha por la salvación.
En el club hay mucha gente, no sólo jugadores. Utilleros, preparadores... Y cuando bajas, los salarios también bajan. No sólo jugamos por nuestro pan, jugamos por el de los demás, por la ilusión y las ganas de la gente que hace un trabajo invisible.
¿Ha notado un trato diferente por ser canterano del Madrid?
A mí me acogieron muy bien, pero es verdad que de vez en cuando te dicen "a ver el chavalito del Madrid, qué frío hace aquí...". Tienes que demostrar, porque vienes de una buena cantera.
¿Y en el barrio?
Yo siempre he sido bastante selectivo con la gente que se ha acercado a mí. En el barrio, mi círculo cercano siempre me ha tratado igual y espero que siga siendo así, porque son los que te hacen bajar a la tierra. Me gusta estar con ellos y estar fuera de la burbuja del fútbol, ver que hay otra vida. Eso me gusta. Te cuentan sus movidas, sus problemas, sus temas familiares y ves la vida con otra perspectiva.
¿Su padre sigue trabajando?
Sí, todavía le queda. Es una persona inquieta a la que le gusta valerse por sí mismo. Mis padres son dos culos inquietos. No se dejan jubilar, dicen que esto es mi vida. Pero siempre que les puedo ayudar con algo, les ayudo. Mis padres, mi hermana y mis abuelos han sido las personas más importantes para mí. También mis tíos, que me llevaban a muchos sitios, me compraban botas porque no había mucho dinero... Toda la familia contribuía.
Ha sido padre de un niño y ahora su pareja está esperando una niña. ¿Eso le ha cambiado?
Dicen que me ven más maduro (risas). Influye mucho, son tu motor, quieres darles lo mejor. Siempre me he considerado una persona dura pero ahora la mente te hace clic, te hace centrarte más y bromear poco con lo que haces.

La resistencia toma Mestalla: el Valencia se pone en pie con una victoria ante la Real

Actualizado Domingo, 19 enero 2025 - 23:16

El Valencia tiene un eslabón centenario que le une a Primera: Mestalla. Es arropado por su pueblo donde ejerce su resistencia. Lo hizo hace dos años y se ha conjurado para repetirlo. Es la misión de una grada que lleva en la piel la lucha contra el dueño que les abandona, pero no olvida su misión. Ante la Real Sociedad, en todos los momentos en que el equipo comenzó a temblar, emergió como escudo protector para ayudar a sumar una victoria, la tercera, la primera de Corberán y el paso al frente hacia una tarea titánica. [Narración y estadísticas (1-0)]

El Valencia necesitaba gestionar su angustia, algo que va más allá del fútbol. Temblaba el equipo cuando además de al rival tenía que sobreponerse a sus propios demonios. Saben todos los jugadores, y se lo recuerda todo un estadio, que el escudo de defienden sostiene una historia que no pueden manchar con un descenso. Pero son últimos y cada jornada es una menos de vida para intentar resucitar. Hay que ganar partidos, sumar puntos, recuperar el fútbol olvidado y hacerlo sin que la responsabilidad lastre las botas.

Contaba la Real con ese aliado para tratar de llevar el duelo a la agonía que siempre acaba penalizando. Desahogados y con más armas, la opción de desesperar al Valencia fue la suya al inicio. Alguacil confió en que, con la Europa League en el horizonte, le bastaría sin Kubo o sin Oyarzabal. Por eso sufrió.

La necesidad como combustible

No podía permitirse el Valencia otra cosa que no fuera empujar y empujar a la Real al área de Remiro. Por los carriles, con Foulquier sacando los colores a Pacheco y Javi López. Por ahí apareció Javi Guerra para, en cuatro minutos, poner un centro al punto de penalti que Diego López cabeceó cruzando el exceso. Habían detectado un punto débil que volvería a aprovechar Guerra para buscar a Hugo Duro en el corazón del área, aunque el madrileño la dejó pasar imaginando la incorporación de Rioja al segundo palo. Había perdonado dos veces y Mestalla farfullaba sin dejar de alentar porque la parroquia se siente involucrada en la faena de la salvación.

La necesidad se ha convertido en combustible que Corberán trata de canalizar hacia al juego y lo logró. El Valencia apretó con orden a la Real ahogándolo de manera que no tejió dos pases. Su medular se volvió transparente, tanto por el trabajo de Barrenechea como por el crecimiento de Javi Guerra, que volvió a dar destellos del jugador que emergió hace dos temporadas. Zubimendi no podía sostener el equilibrio, Brais no aparecía y Sergio Gómez, sin pelota, ni existió.

Ahora bien, sus ocasiones aparecieron a la carrera. La más clara la creó Becker tumbando a Mosquera a la altura de su banquillo para poner un centro a Öskarsson, solo en la media luna, que inexplicablemente envió al lateral de la portería de Mamardashvili.

Zubeldia, ante Luis Rioja, el domingo en Mestalla.

Zubeldia, ante Luis Rioja, el domingo en Mestalla.EFE

Ese fallo espabiló al conjunto donostiarra, que fue creciendo siempre de la misma manera: con velocidad a la espalda de los centrales y de Gayà. Era una forma de intimidar y, a la vez, de neutralizar las escapadas del capitán valencianista. Justo en ese momento, en el minuto 25, el Valencia asestó el golpe.

Acertado en la brújula Javi Guerra buscó de nuevo la derecha, por donde progresó Foulquier para sacar un centro chut raso al segundo palo para la aparición de Hugo Duro, que fusiló a Remiro. El resto fue apretar los dientes para sostenerse hasta el descanso, porque la Real tuvo el empate en una rocambolesca jugada con múltiples remates en la que el Valencia, como un equipo de alevines, defendió por acumulación. La gestión de las ventajas es una asignatura pendiente.

El mando de Brais

Lo que se intuyó fue una evidencia al regreso del vestuario. La Real se desató bajo el mando de Brais e hizo dudar a los locales, sometidos y sin encontrar cómo volver a estirarse. Más madera buscó Alguacil con Take Kubo y Barrene y retrucó Corberán buscando la seguridad de Pepelu para volver a pisar área. Todo el estadio empujó al equipo a una reacción y empezó a enseñar el colmillo.

Fue Rioja el que, tras la peinada de Hugo Duro, encaró la portería donostiarra y, en lugar de soltar un zurdazo, optó por buscar la entrada de Fran Pérez. La segunda fue aún más clara. Gayà, como si jugara al billar, colocó la pelota entre los centrales para que la ganara Hugo Duro, pero estrelló el remate en el cuerpo de Remiro. Entró en efervescencia la grada y el banquillo de la Real se removió. Refrescó Alguacil y ya no pudo prescindir más de Oyarzabal. Acababan los donostiarras con todo su talento en el campo mientras Corberán remendaba por las lesiones de Diego López y Luis Rioja.

Poco más ocurrió porque el Valencia tocó arrebato. Se empeñó en cerrar el partido agarrándose a ese gol de Hugo Duro, apretando los puños y los dientes, achicando agua y sostenido por un Mestalla convertido en el jugador número 12 que explotó recordando que sí, se puede.