El Atlético prolonga la depresión de Londres y pierde ante el Celta

El Atlético prolonga la depresión de Londres y pierde ante el Celta

Si hubiera un lugar donde medir la melancolía, ese sería el Metropolitano. Dos equipos decepcionados se enfrentaban bajo tormentas ocasionales después de decir adiós a sus sueños de la temporada. Más reciente e impactante la del Atlético, que ya había sufrido la herida de la Cartuja, y posteriormente terminó su aspiración europea tras un hurto en Londres. Cómo sería que el estadio rojiblanco registró, con poco más de 52.000 almas, una de las peores entradas de la temporada. [Narración y estadísticas, 0-1]

Valían más estos tres puntos para uno que para otro. Las aspiraciones europeas ya están aseguradas en los rojiblancos mientras que los celestes están aún en plena pelea. Y si además te llevas una alegría para salir del letargo, pues mejor. Quiso el Panda ejercer de antidepresivo para los vigueses. Hubo muchos que lo intentaron del lado rojiblanco, pero no encontraron portería.

Aunque si un equipo mostró una mayor voluntad de recuperación fue el conjunto de Simeone. Salió a comerse a un Celta que no le gusta encerrarse, pero que no le quedó otra ante el empuje rojiblanco. Y si ese empuje habría que individualizarlo en alguien, habría que mencionar a Lookman. Se echó de menos esta versión del británico de origen nigeriano en Londres: incisivo, desequilibrante y muy activo, especialmente en la parcela ofensiva. A Álvaro Núñez y a Javi Rodríguez les dio la tarde. Al segundo le hizo un caño monumental, que cortó con una dudosa mano al irse al suelo. En algunos lugares y en otros tiempos, podría considerarse penalti, pero el colegiado navarro, Galech Azpeteguía, decidió que era completamente involuntaria.

Subidos a la profundidad del extremo rojiblanco, las ocasiones del Atlético se fueron sucediendo. Sorloth tuvo dos cabezazos para inaugurar el marcador, pero no termina el noruego de afinar el martillo. Posteriormente fue Griezmann el que probó a Radu con un inocente disparo desde el segundo palo.

Tardó casi media hora el Celta en pisar con intención el campo que defendía Oblak. Con intención no es con peligro. De hecho, en el primer tiempo apenas registraron los celestes un disparo, que se fue desviado, frente a los nueve del Atlético, dos de ellos a portería. Los vigueses mantuvieron plaza europea con la última victoria ante el Elche, porque las tres derrotas consecutivas amenazaron con su caída, y ahora estaban en un punto de que para ver la Champions necesitaban encadenar victorias.

La segunda mitad la empezaron los vigueses con más intención. Trenzando alguna jugada con Borja Iglesias de pivote. Moriba, de hecho, pudo concluir mejor desde la frontal del área una gran triangulación de medio equipo celeste. Respondió después, casi inmediatamente, Sorloth con una espuela magnífica tras una dejada de Baena, pero Radu mandó a córner. Y poco después Lookman no consiguió aprovechar otro gran centro del almeriense.

Contundencia

Pero las ocasiones no suben al marcador, sólo los goles. La contundencia, ya saben. Y Borja Iglesias la tuvo para finalizar un gran pase de exterior de Sweedberg. El Panda hizo una vaselina que silenció el Metropolitano y hasta terminó con algún aplauso local. La liga es el torneo que ya pasó en el Atlético, pero convenía terminarla con una sonrisa, al menos en los partidos de casa.

Un mal disparo de Almada alumbró algún silbido en el estadio. No merece esta despedida un equipo que tuvo dos trofeos a tiro. Luchando, además, con transatlánticos en España y en Europa. El Atlético, de hecho, tomó el acuse de recibo y se volcó sobre la portería de Radu. Lo hizo, eso sí, con más corazón que cabeza y, lo peor, con poco fútbol. Sin Griezmann y Baena, cambios el Cholo a la hora de partido, faltaba la imaginación que sustituyera los centros laterales. Ni imaginación, ni alegría. Sigue la depresión.

El Barça da un paso más hacia la Liga ante el Celta, pero paga una gran factura

El Barça da un paso más hacia la Liga ante el Celta, pero paga una gran factura

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El Barça sumó una victoria muy cara ante el Celta. Los azulgrana se impusieron por un solitario 1-0 gracias a un penalti transformado por Lamine Yamal que, justo tras enviar el balón al fondo de la red, pidió el cambio y se marchó lesionado. Este mismo viernes se sabrá por cuánto tiempo deberá estar alejado de los terrenos de juego. Los culés, seguro, cruzarán los dedos. [Narración y estadísticas, 1-0]

No en vano, en un par de semanas se disputará un clásico ante el Real Madrid en el Spotify Camp Nou que se prevé de alto voltaje, con la posibilidad de llegar al mismo ya como campeones o de sentenciar el título de Liga precisamente ante el eterno rival.

El de Rocafonda, además, no fue el único caído por parte barcelonista. El portugués Joao Cancelo, quien últimamente se había desvelado vital en los esquemas de Hansi Flick, también tuvo que marcharse a los vestuarios antes de tiempo por un problema en la rodilla. Eric,además, vio una postrera amarilla que le impedirá jugar este sábado ante el Getafe por acumulación de amonestaciones.

El primer tiempo del duelo que protagonizaron ambos conjuntos en el Spotify Camp Nou tuvo un desenlace tremendamente atípico. Lamine Yamal, nada más convertir el penalti provocado por él mismo, se tiró al suelo aquejado de molestias en los isquiotibiales de su pierna izquierda que provocaron que Flick gastara la segunda de sus ventanas de cambio para sustituirlo por Roony.

Mucho antes, el técnico germano ya se había visto obligado a utilizar la primera de ellas para que Balde relevara a un Cancelo que había notado algún problema en la rodilla derecha. El partido, además, estuvo suspendido durante casi 20 minutos para atender la emergencia médica de una de las personas que estaban en la primera grada del lateral y que, finalmente, fue evacuada a un centro médico.

Con todo ello, los teóricos primeros 45 minutos se convirtieron en algo más de 67, con los jugadores calentando sobre el césped mientras el juego, de acuerdo con lo que dicta el protocolo, permanecía detenido.

Hasta el gol convertido por el joven crack azulgrana, que pudo dejar el césped por su propio pie, lo cierto es que unos y otros habían firmado unos minutos muy igualados, en los que hubo un intercambio de golpes en toda regla.

Por parte del Barça, con Lamine Yamal como gran protagonista. Por cuenta de los visitantes, mientras, quien más buscó la portería fue un Pablo Durán que obligó en los compases iniciales a Joan García una plástica y decisiva intervención. Jutglà, por su parte, pudo materializar la tan manida ley del ex, pero su disparo se perdió por encima del travesaño.

En la larguísima prolongación, eso si, quienes tuvieron de nuevo una magnífica oportunidad para enviar el balón al fondo de la red fueron los locales. Por medio, en este caso, de un duro disparo lejano de Roony que Radu se encargó de frustrar enviando el esférico por encima de su portería.

Dominio del Barça

Tras el descanso, los locales trataron de dejar lo más rápido posible el encuentro visto para sentencia buscando con ahínco un segundo tanto que obligara al Celta a rebajar una combatividad que seguía fuera de toda duda.

Ferran Torres pareció lograrlo. E, incluso, lo celebró mostrando un mensaje a la cámara en recuerdo de la joven María Camaño, fallecida en los últimos días tras una larga enfermedad y a quien llegó a regalarle una de sus camisetas tras coincidir hace años en un partido. La jugada, no obstante, acabó siendo invalidada por un fuera de juego tremendamente ajustado, según se mostraría poco después en la retransmisión.

La respuesta de los visitantes, desde luego, fue fulgurante, con una acción que obligó a Joan García a estar tremendamente atento para hacerse con el esférico. El conjunto gallego, por supuesto, aprovechó la falta de concreción en los ataques de los barcelonistas para sembrar algo de incertidumbre en una grada en la que se extendían sensaciones algo gélidas, tanto por la climatología como por el percance sufrido en el primer tiempo por su gran estrella y que respiró aliviada con el silbato final del árbitro, poco después de que los visitantes tuvieran un servicio directo de falta que podría haberse convertido en un demoledor 1-1.

El Friburgo aplasta al Celta en Balaídos

El Friburgo aplasta al Celta en Balaídos

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El Friburgo goleó nuevamente al Celta en Balaídos, donde exhibió todo su repertorio futbolístico para poner fin al viaje europeo del equipo gallego, que se despide de la Europa League con un abultado resultado global de 6-1 favorable al equipo alemán.

El físico del Friburgo ahogó al Celta, incapaz de superar las marcas individuales que le planteó nuevamente Julian Schuster. Fer López, la apuesta de Giráldez para desarmar al rival, apenas entró en juego. Fue un querer y no poder del equipo gallego, nulo en ataque durante toda la eliminatoria.

La superioridad alemana fue aplastante. Se repitió la historia de hace una semana en el Europa-Park Stadion. La distancia entre ambos equipos en estos momentos es sideral. Al Celta le faltó el fútbol que suele aportar Iago Aspas, al que Giráldez recurrió en el intermedio con la eliminatoria sentenciada.

El Celta tampoco salió ganador de las segundas jugadas ni de los balones en largo. La eliminatoria ante el octavo clasificado de la Bundesliga evidenció que todavía está lejos de competir con los grandes de Europa. Un buen ejemplo es que Borja Iglesias, acostumbrado a ganar muchos duelos en LaLiga, fue fácilmente sujetado por los centrales Ginter y Lienhart.

La única vez que el Celta dio la sensación de dañar al Friburgo fue tras una pérdida del suizo Manzambi, de nuevo imperial en Balaídos. Pero Ferran Jutglà se empachó de balón y dejó la jugada en nada, pese al buen desmarque de Borja Iglesias.

El Celta se sentía inferior. No encontraba la forma de dañar a un rival al que le bastó con estar organizado para no sufrir, antes de que el croata Igor Matanovic, con una espectacular volea desde fuera del área, enmudeciese Balaídos en el minuto 35. El árbitro inglés, después de ser revisada la jugada en la sala VOR, concedió su golazo.

El tanto aturdió definitivamente al Celta, al que antes del descanso el japonés Suzuki terminó de rematar. 0-2 y eliminatoria resuelta pese a los cuatro cambios de Giráldez en el descanso (Aspas, Williot, Jones El-Abdellaoui y Carreira sustituyeron a Moriba, Javi Rueda, Moriba y Yoel Lago). Si había alguna duda, Sukuki firmó su doblete nada más reanudarse el segundo acto, para enterrar definitivamente el sueño celeste.

A partir de ahí, el equipo alemán se relajó y el duelo se igualó. Derry Scherhant rozó el cuarto de los suyos nada más entrar al partido. Luego, Fer López, Jones El-Abdellaoui, en dos ocasiones, Williot Swedberg y Jutglà tuvieron el tanto de la honra para los celestes, a los que Aspas dio otro aire en ataque. En la prolongación, lo acabó consiguiendo el sueco Swedberg.

Desastre del Celta en Alemania y fiesta del Rayo en Vallecas

Desastre del Celta en Alemania y fiesta del Rayo en Vallecas

El Celta sufrió una dolorosa derrota en Friburgo y necesitará un milagro en Balaídos para pasar a las semifinales de la Europa League, donde intentará llegar el Betis, que el miércoles empató contra el Braga en Portugal. El duelo español antes de la final se ha complicado más de lo esperado tras el contundente 3-0 de los gallegos en Alemania. El drama de los celestes empañó un jueves que había empezado con grandes noticias en el Estadio de Vallecas, donde el Rayo dio un paso de gigante para alcanzar las semifinales de la Conference League tras vencer al AEK de Atenas por 3-0.

El Celta saltó con miedo al campo del Friburgo. Blando, atemorizado, sin intensidad en los duelos individuales y un peldaño por debajo del nivel requerido a estas alturas de la competición. Como si los futbolistas de Claudio Giraldez hubieran infravalorado al conjunto germano, que el pasado fin de semana estuvo a punto de dar la sorpresa contra el Bayern. En el minuto 80 ganaba 2-0, y aunque terminó perdiendo ante los de Múnich, dejó un aviso importante al Celta.

Dicha advertencia no hizo efecto en el vestuario vigués, que cuajó una desastrosa primera parte que podría ser decisiva en la eliminatoria. Grifo abrió el marcador en el minuto nueve con un gran gol desde fuera del área y Beste, en el 31, amplió el delirio local al aprovechar la pasividad de la defensa gallega.

Intento tras el descanso

El Friburgo no bajó la marcha y se encontró con el larguero antes del descanso, al que se llegó con un enfado monumental de Claudio Giraldez. El entrenador del Celta trató de revolucionar a su equipo con dos cambios en el intermedio, Fer López y Jones El-Abdellaoui, además de incluir más tarde a dos veteranos como Vecino y Aspas, pero su plan no funcionó. En el minuto 77, Ginter, libre de marca y de cabeza, marcó el tercero, que hundió todavía más las opciones del Celta en el cruce. Fer López tuvo una clara ocasión para anotar el tanto del honor y dar algo de luz a la pesadilla gallega, pero falló en el remate.

En Vallecas, el Rayo logró una enorme victoria gracias a los tantos de Ilias Akhomach, Unai López e Isi Palazón, y podrá viajar a Grecia con la tranquilidad de haber sacado un sobresaliente en el partido ida. Sus semifinales están más cerca.

El Celta frena en seco las aspiraciones del Valencia y el Getafe se mete en la pelea europea

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El Celta vio por el retrovisor cómo le pisaban los talones y aceleró para remontar en Mestalla y despertar al Valencia de la ensoñación de pelear por Europa. No le alcanza a un equipo instalado en la irregularidad que, siempre que ambiciona algo, acaba en tierra de nadie. Sí dio ese paso al frente, con contundencia, el Getafe, que tonteó con el peligro al inicio de la temporada, pero sumó ante el Athletic la sexta victoria en ocho jornadas y atrapa a la Real.

En Mestalla, el duelo tuvo dos escenarios bien distintos en cada tiempo. En el primero, pareció que Guido Rodríguez guiaba al Valencia por el camino de la ambición. El argentino ha caído de pie, quizá porque hacía demasiado tiempo que la parroquia no veía con el escudo del murciélago a un futbolista de esa jerarquía, sobre el césped y en el vestuario. Es la sombra del entrenador, que ordena al resto de compañeros y que siempre sabe dónde tiene que estar. Pero solo no puede, aunque se responsabilizara de dos de los goles celtiñas y volviera a marcar en el 93. Para entonces, el partido estaba imposible.

Al Valencia le esperaba un partido incómodo ante un Celta acostumbrado a manejar los tiempos, por mucho que mirara de reojo a su duelo de Europa League. Sin embargo, bien plantados, los valencianistas, con un estadio a rebosar, aguantaron sin descomponerse que el rival hiciera circular la pelota sin encontrar grietas por dónde dañarles. Jutglà probó con un zurdazo tímido desde la medialuna en el minuto dos de juego, y nada más. No volvió a acercarse con peligro al área de Dimitrievski. El plan valencianista estaba muy claro: robos y carreras, con Ramazani al mando. Eso fue lo que hizo el belga, apoyándose en la incorporación por la derecha de Javi Guerra que le puso un centro preciso forzando a Radu. Fue un latigazo sin continuidad hasta que en tres minutos, el Valencia inclinó el partido.

Una falta por manos de Aidoo en el lateral izquierdo de su área la teledirigió Almeida buscando la escuadra del segundo palo. Salvó el gol una estirada magistral de Radu, pero el juego no se fue de ese área. Con el Valencia volcado, Javi Guerra filtró balón a Ramazani en el punto de penalti, no pudo sacar limpio el remate, pero el rechace acabó en la frontal donde Guido lo enganchó para marcar su primer gol como valencianista. Desde ese momento, el Celta, con tres partidos sin ganar a sus espaldas, se bloqueó. Volvió a tener el control, no mostraba colmillo ante una defensa bien plantada que ya solo volvió a crear una ocasión: un disparo lejano de Cömert.

Nada de eso se repitió tras el descanso. Fue como si Claudio Giráldez, con una varita mágica y tres decisiones, hubiera hecho desaparecer al Valencia. Reactivó a su equipo con la entrada de Fer López, Williot y El-Abdellaoui, buscando un todo o nada para darle la vuelta al marcador. En cinco minutos, lo logró. En el 55, Fer López se coló entre Gayà y Cömert para asistir a Williot. El remate del sueco solo pudo despejarlo Dimitrievski, pero lo cazó Ilaix Moriba para empatar el duelo. En el siguiente ataque, fue Williot quien burló al lateral derecho para encontrar solo a Fer López y que la pusiera a la escuadra.

No reaccionaban los valencianistas ni con los cuatro cambios de una tacada de Corberán, que volvió a escuchar gritos de dimisión cuando sus jugadores temblaban. A puro corazón buscaron el empate y, en una transición, se encontraron con el tercero, de Williot, que le podía aun más difícil lo que era una proeza porque al Celta le impulsa la mirada hacia la Champions. El segundo gol de Guido en el 90+3 solo sirvió para calmar a una grada que se olvidó de protestar para empujar.

Satriano catapulta al Getafe

No hubo sufrimiento en el Coliseum porque el partido se le puso muy de cara al Getafe en el minuto 14 con el gol de Luis Vázquez y el Athletic, desdibujado incluso con el regreso de Nico Williams, no encontró la manera de buscar el empate. Apenas creó ocasiones de peligro ante la portería de David Soria y el castigo se lo amplió Satriano con su gol en el 90. El uruguayo ha resultado una pieza perfecta en el engranaje de Bordalás desde que llegó en enero, tanto que el club lo ha comprado. Suyos han sido cuatro goles de esta racha que les ha permitido echarle el guante a la Real Sociedad y dejar atrás a Espanyol y Athletic. Una victoria tan cómoda como ilusionante.

El Celta se exhibe en Lyon y avanza a cuartos de final

El Celta se exhibe en Lyon y avanza a cuartos de final

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El Celta de Claudio Giráldez sigue haciendo historia y este jueves certificó su clasificación para los cuartos de final de la Liga Europa, en los que le espera el Friburgo alemán, tras asaltar el estadio del Olympique de Lyon con goles de Javi Rueda y Ferran Jutglà en la segunda parte 0-2).

El Celta fue muy ambicioso desde el inicio. Jugó con una madurez impropia de un equipo tan joven. Claudio Giráldez eligió a Fer López antes que al capitán Iago Aspas para ir a buscar al Lyon en campo contrario. Una declaración de intenciones que sorprendió al equipo de Paulo Fonseca, que esperaba a un rival metido atrás para salir al contraataque.

Y nada más arrancar el choque se produjo la jugada que pudo marcar el duelo. El argentino Nico Tagliafico pisó claramente a Javi Rueda dentro del área, pero el árbitro bosnio Irfan Peljto y el escocés Andrew Dallas, en la sala VOR, no señalaron penalti para desesperación del celtismo

La paciencia del Celta

El Celta no se descompuso. Se mantuvo fiel a su estilo y el Lyon apenas salía de su campo. Sobrepasado el cuarto de hora de juego, el árbitro bosnio castigó una entrada del senegalés Niakhaté sobre el omnipresente Javi Rueda con tarjeta roja directa, quizá para compensar su grosero error anterior.

Esa acción obligó al Lyon a un ejercicio de supervivencia defensiva, como en la ida le tocó al Celta por la expulsión de Borja Iglesias en el arranque del segundo tiempo. Pablo Durán fue el primero en amenazar, antes de que el eslovaco Grief sacara una gran mano para evitar el tanto del sueco Williot Swedberg.

El duelo tenía color celeste. Fer López, tras una gran acción individual, rozó el gol en el minuto 36. Lo impidió, de nuevo, Grief, decisivo para que el marcador no se moviese antes del intermedio.

Giráldez dejó en el vestuario a los dos jugadores amonestados, el extremo sueco Williot Swedberg y su compatriota Carl Starfelt. Fonseca también movió ficha y retiró a Yaremchuk para dar entrada al estadounidense Tessmann. El guion, eso sí, no varió, con el Lyon centrado únicamente en defender el empate inicial.

El gol de Rueda

Pero el Celta encontró en Hugo Álvarez otro argumento para castigar a la defensa francesa. El canterano generó peligro cada vez que entró en juego. Además, Rueda continuó siendo un puñal por el costado derecho. Sin ser demasiadas claras, las aproximaciones celestes se acumulaban.

Faltaba el gol. Hasta que Javi Rueda, que ya había marcado en la ida, abrió la lata tras culminar un centro de Álvarez en el minuto 61.

El 0-1 obligó a Fonseca a meter en el campo a los dos jugadores que venían de lesión, el goleador checo Sulc y el portugués Afonso Moreira. Su equipo se lanzó a por el empate. El Celta casi ni sufrió y en el tiempo añadido, en un rápido contraataque, Jutglá mató el partido para meter a su equipo en cuartos de final de una competición continental nueve años después.

Debacle del Betis, aguanta el Celta y subidón del Rayo

Debacle del Betis, aguanta el Celta y subidón del Rayo

No fue la debacle inglesa en la Champions, pero la igualdad terminó por brindar suerte desigual a los españoles en este jueves europeo. En Europa League, el Betis se ahogó en Grecia (1-0), el Celta aguantó a duras penas al Olympique de Lyon de Endrick en Vigo (1-1). Sin embargo, el Rayo puso pie y medio en cuartos tras derrotar al Samsunsport turco en su feudo (1-3)

Quizás el conjunto de Pellegrini era uno de los equipos más temibles en esta Europa League. Pero el finalista de la Conference el curso pasado no termina de encontrar su juego en los últimos partidos y tampoco lo hizo en Grecia, donde cayó derrotado por el Panathinaikos de Rafa Benítez, pese a que jugó casi media hora con uno más.

Una primera parte pareja, pero con pocas ocasiones dio lugar a un segundo tiempo algo bronco y espeso, con retales de Cucho o Antony, pero sin verdadero peligro. Luego llegó la expulsión de Zaroury en el 66, y los sevillanos no supieron cómo meter mano a un equipo muy serio defensivamente.

Los griegos, apuntalados atrás, esperaban una contra que llegó a cinco minutos del final. Swiderski ganó la espalda a Valentín Gómez y, pese a que pudo rematar a la puerta de Pau López, Llorente le pisó la tibia con los tacos. Penalti y expulsión que terminó transformando Taborda y dando al traste este inicio de los octavos para los sevillanos.

Sin embargo, las cosas empezaron mejor en Vigo. Quizás la escuadra de Giráldez tuviera el enemigo más temible de los equipos españoles con un Endrick en racha. Los celestes se adelantaron en el marcador con un tanto de Rueda y rondaron más la portería de Greif en el primer tiempo.

No obstante, al inicio de la segunda mitad, una imprudencia de Borja Iglesias, con un codazo a Niakhaté, le valió la segunda amarilla y obligó al Celta a aguantar al equipo francés con uno menos. Radu se hizo gigante en varias ocasiones sacando manos inverosímiles hasta que falló en el tanto del empate de Endrick aún con seis minutos por jugarse. Finalmente, consiguió sobrevivir el Celta a las acometidas del brasileño.

Conference League

Al Rayo, por su parte, se le está poniendo cara de favorito al título en la Conference League. Los de Íñigo Pérez conquistaron Turquía de la mano de un Alemao muy zidanesco. Su segundo tanto fue un dechado de técnica y fuerza, ruleta incluida.

Además del doblete de Alemao, Álvaro García sigue agrandando su leyenda en Vallecas. El utrerano es el máximo goleador franjirrojo en Primera y quiere seguir engrosando sus cifras en Europa. El control y su tanto son exquisitos y propios de un futbolista de muchos kilates.

Una victoria de salvación provisional

Una victoria de salvación provisional

Cuántas veces se ha dicho que el fútbol es sólo un juego. Y la fortuna puede aparecer con rotundidad. Había entrado Iago Aspas y, a la primera jugada, su zurdazo se estrella en el poste izquierdo de Courtois. No muchos minutos después, un disparo de Valverde desde fuera del área tropezó en Marcos Alonso para transformarse en la primera victoria del Madrid en tres jornadas.Y respira. Por lo menos puede respirar el abatido Arbeloa.

El Madrid siempre luchó la victoria. El Celta no lo hizo. Giráldez se inhibió casi tácticamente. Jugó con un catenaccio melindroso. Sólo quería que el Madrid no tuviera espacios en ataque. No los tuvo, pero al final, como se dice, te la juegas a que un rebote cause la derrota.

Aunque fuera en un gol de suerte, creo que Giráldez se equivocó con su alineación y su miedo a dejar espacios a Vinicius. Logró un gol, porque Alexander-Arnold se lo regaló al Celta. Ni más ni menos. El ahora llamado Trent es como un cadáver en el juego. Creo que le importa un bledo el Madrid. Cobró un disparate por la prima de fichaje y se ha sentado a descansar en Madrid. Además, casi siempre anda lesionado.

Una pequeña brisa corre a favor del Madrid, ya que al Barcelona no le queda otro remedio que ganar en San Mamés. Estamos de acuerdo que el equipo de Flick juega mejor y es el favorito. Pero pienso que un Madrid sin fútbol, ni jugadores, casi los mejores, lesionados sólo cede un punto frente al líder.

Arbeloa ha logrado que su equipo pueda ganar un partido. Se equivocó al dejar a Trent sobre el césped. Y al hacer jugar a Brahim demasiado escorado hacia el lado derecho, una imposición que merma a la estrella de Marruecos. Esto fue lo que entorpeció a Valverde, sin espacio para participar donde le gusta, casi de extremo derecho.

Además, el técnico canterano es el culpable de que Arda Güler pierda toda su personalidad y efectividad. Lo pone de mediapunta, pero le exige que baje 40 metros hacia su portería para que inicie el juego ofensivo. Güler es un mediocentro que tiene gol. A 50 metros de la portería lo inutilizas.

Es increíble cómo Tchouaméni se ha convertido en la actual gran estrella del Madrid. Incluso marcó un tanto con precisión milimétrica. Y fue una vez más el mejor de su equipo.

No sé si esta afortunada victoria en Balaídos es tan decisiva como se supone. Con 10 bajas, con jugadores de la cantera que no son brillantes se puede creer aún en los los ángeles blancos madridistas. El próximo hueso es un Manchester City que parece favorito. Aunque nunca se sabe.

Fede Valverde logra la carambola del náufrago en Balaídos y sostiene al Madrid en la Liga

Fede Valverde logra la carambola del náufrago en Balaídos y sostiene al Madrid en la Liga

Una carambola lanzada por Fede Valverde sostiene al Madrid como se sostiene un náufrago sobre la balsa. Es realmente lo único en lo que este Madrid se parece al Madrid, en buscar la orilla cuando otros desfallecen. De esa forma la alcanzó en Balaídos para respirar, con una pléyade de canteranos sobre el campo, la apuesta de Arbeloa cuando todo estaba perdido. No tenía mucho más, es la verdad. El lanzamiento de Valverde, en el tiempo añadido, golpeó en Marcos Alonso para tocar la red como el Madrid toca la orilla, la esperanza. [Narración y estadísticas (1-2)]

Mendy, prácticamente inédito en la Liga, apareció en la izquierda. Parece claro que a Arbeloa no le complace Fran García tanto como a Xabi Alonso. En la situación en la que está la defensa del Madrid, como una nave con vías de agua, no hay nadie liberado del servicio. A la plaga de lesiones conocida se sumaban en Vigo las bajas de Carreras y Huijsen, sancionados. El técnico no sólo utilizó al francés, sino que varió el mecanismo defensivo en busca de la seguridad que no encuentra, y es que no hay partido en el que Courtois no se aparezca en el área, como una virgen pagana. Amén.

La debilidad de Trent

Arbeloa mandó a Valverde situarse como lateral en posición defensiva, cuando atacaba el Celta, para calzar el talón de Aquiles del Madrid, la espalda de Trent. Cuando avanza con la pelota, el inglés traza centros como si lo hiciera con un compás. Pedirle martillazos a un compás es una locura, por lo que a Trent hay que auxiliarlo, acompañarlo o sentarlo. No está la cosa para sentar a nadie, porque sigue sentado Carvajal. Cuánto pesa la ausencia del capitán verdadero. Cuando el Madrid no tuvo tiempo de realizar la maniobra, por un balón al espacio, Swedberg desnudó a Trent, lento, sin anticipación pese a tener la ventaja, y blandito. Rüdiger lo veía y se hacía cruces, aunque en ciertas acciones mejor no seguir su temerario ejemplo.

La facilidad hizo a Swedberg gustarse en la suerte, estuvo torero. El pase hacia atrás para Borja Iglesias fue de academia, como el remate del 'Panda', ansioso e impreciso hasta entonces, lo que le costó una tarjeta, pero fino en la definición.

La acción llevaba un empate inesperado a Balaídos, porque hasta entonces el Celta había sido sometido por un Madrid tenso, ganador en los duelos, y dinámico, aunque no tuviera toda la profundidad deseada. Vinicius había lanzado al palo en una escapada, pero después desapareció, desconectado del juego. El ataque lo complentaba Brahim, en la derecha, sin que la posición de delantero centro tuviera un titular claro, con Gonzalo en el banco. Asomaba Güler del mismo modo que lo hacía hasta Valverde, cuando se incorpraba al área en las acciones de ataque. Al final funcionó.

El que se asomó primero, en cambio, fue Tchouaméni, con un doble remate en el balcón del área y el gol en la siguiente acción, tras un saque de esquina ensayado. El golpeo fue tan preciso como un centro de Trent: palo y red.

Junto a Mbappé y Courtois, Tchoauméni es de los mejores futbolistas de este irregular Madrid. En la eliminatoria frente al Benfica su prestación fue fundamental. El Madrid necesita un faro para su juego, es una evidencia, pero de momento ha encontrado la boya. No es poco antes de una reconversión necesaria.

Giraldez, juego e identidad

Si Tchouaméni marcó y tuvo ocasiones fue porque el Celta le concedió el espacio para llegar, al defender demasiado cerca de Radu. No es lo que le gusta a Giraldez, uno de los entrenadores de moda. Basta ver dónde estaba y dónde está el Celta, con una promoción continúa de su cantera. Miguel Román, un gran mediocentro a sus 23 años, es la última prueba. Giraldez, de O Porriño, conjuga juego e identidad. Buena cosa. Cuando ordenó a los suyos salir de la cueva, una vez conseguido el empate, la encontró, aunque ello implicara riesgos, con un choque más equilibrado. Vini se activó y Thiago Pitarch se estiró, con un remate cargado de intenciones, pero también lo hicieron el 'Panda' o Jutglà.

Vinicius, ante Ilaix Moriba, el viernes en Balaídos.

Vinicius, ante Ilaix Moriba, el viernes en Balaídos.AFP

Era momento de decisiones y la primera de Arbeloa fue la de retirar a Güler para poner en liza a otra canterano, César Palacios. No había estado excelso el turco, pero fue el primer sorprendido. Después entraron Manuel Ángel y Gonzalo, más cantera. Giraldez, por su parte, reaccionó con tres cambios, porque su equipo volvía a acusar el aumento de ritmo del Madrid, y más tarde añadió el picante de Iago Aspas. El palo negó la gloria al ídolo local, la gloria que el Madrid corteja, hoy, como un náufrago.

Gabinete de crisis (médica) en el Real Madrid: revisión a los entrenadores personales, desconfianzas, el caso Mbappé...

Gabinete de crisis (médica) en el Real Madrid: revisión a los entrenadores personales, desconfianzas, el caso Mbappé…

El Real Madrid suma dos derrotas seguidas en la Liga española, está a cuatro puntos del Barcelona y puede acumular hasta 11 bajas en su duelo de esta noche en Vigo, clave en la pelea por el torneo doméstico antes de enfrentarse al Manchester City en los octavos de la Champions. Una crisis deportiva y médica que ha llenado de sospechas y desconfianza la ciudad deportiva de Valdebebas. Una desconfianza futbolística por las dudas que ofrece el equipo a estas alturas de la temporada y una desconfianza física, tema matriz de este curso, que sigue latente. Según ha podido saber EL MUNDO, la dirección del conjunto blanco ha pedido a Niko Mihic, jefe de los servicios médicos, y a Antonio Pintus, jefe de la preparación física, los dos hombres de máxima confianza de Florentino Pérez en esas parcelas, revisar los planes de entrenamiento que tienen los jugadores en la ciudad deportiva y con sus respectivos entrenadores personales en casa.

Esa relación entre los preparadores de Valdebebas y los individuales es totalmente normal en un equipo de este nivel y en un mundo del fútbol en el que los jugadores ya han asumido la necesidad de entrenar varias veces al día, pero el mensaje desde el Madrid es de evidente preocupación y quieren analizar si algo se está haciendo mal en el día a día. Son siete roturas de cruzado desde agosto de 2023 y demasiadas molestias musculares en los últimos meses, una circunstancia que ha lastrado al equipo en momentos clave del curso. Y para el club, el apartado físico lleva meses siendo un dolor de cabeza.

Cuando Xabi Alonso todavía estaba al mando del primer equipo, en las oficinas de Valdebebas ya se pensaba que la decisión de apartar a Pintus del mando de la preparación había sido una mala idea. Alonso llegó con sus hombres de confianza, y a la mínima que los resultados no acompañaron, las dudas sobre el físico de la plantilla salieron a flote.

Dudas con las decisiones

Dos meses después del cambio de entrenador, vuelven a aparecer los mismos nubarrones y la misma desconfianza, aunque en esta ocasión las sombras van en diferentes direcciones. Fuentes cercanas al vestuario madridista aseguran a este periódico que varios futbolistas han dudado de las decisiones que se toman desde el área médica, tanto en los diagnósticos como en los plazos de recuperación.

Le sucedió a Arda Güler en sus inicios en el Madrid, sufriendo distintos problemas en el menisco y buscando fuera de Madrid opiniones diferentes a las que encontraba en Valdebebas. Y les pasa ahora a Jude Bellingham y a Kylian Mbappé, que están ahora mismo en Londres y París buscando segundas opiniones sobre sus lesiones y sus procesos de recuperación. Situaciones que en el Madrid describen como «normales» y que, según el club, están supervisadas y son ideadas por Mihic, que ha acompañado a Bellingham.

En el vestuario, sin embargo, hay voces que aseguran que la primera idea nació de los futbolistas, preocupados por no llegar en forma al tramo final de curso y al Mundial.

El caso Mbappé

El caso de Mbappé es el más llamativo y donde ha surgido mayor debate. El galo tiene molestias desde principios de diciembre, cuando se lesionó ante el Celta y no pudo estar en el duelo vital de la liguilla contra el Manchester City. Después de eso, disputó los 90 minutos contra el Talavera, el Alavés y el Sevilla. Un detalle que se entendía por su interés en igualar el récord de Cristiano Ronaldo y en la necesidad que vivía en ese momento el equipo con Xabi Alonso.

Pero llegó el año nuevo y Mbappé paró ante el Betis tras resentirse en el entrenamiento del 30 de diciembre, abierto al público, donde se tocó la rodilla en varias ocasiones. No viajó a Arabia para la semifinal y sí lo hizo, en un viaje exprés, para jugar un rato en la final.

En Valdebebas hay voces que no entienden que no parara por completo y el francés, con el tiempo, parece arrepentirse de ello. Ha ido ausentándose según sus sensaciones. Ahora el Madrid ha anunciado un tratamiento «conservador» para lo que llaman «un esguince de rodilla», pero el jugador, que no termina de encontrarse bien, sigue sin estar convencido.