Trent, Carvajal y la gran grieta que lo condiciona todo en el Madrid

Trent, Carvajal y la gran grieta que lo condiciona todo en el Madrid

El lateral derecho del Real Madrid lo ha condicionado todo en el sistema de Carlo Ancelotti, de Xabi Alonso y de Álvaro Arbeloa desde la grave lesión de rodilla de Dani Carvajal en octubre de 2024. Un año y medio de dudas, de parches, de partes médicos y de futbolistas jugando en una posición que no era la suya. Una grieta constantemente abierta en el carril derecho que ha lastrado al conjunto blanco a todos los niveles y que ahora, con Trent Alexander-Arnold y el defensa español de vuelta tras sus lesiones, el club espera solucionar de forma definitiva.

Esta noche ante la Real Sociedad, en un duelo que puede hacer que el Madrid duerma líder de la Liga, Arbeloa elegirá a Trent o a Carvajal para el puesto de titular en la banda por primera vez desde que es entrenador del cuadro madridista. Así de dura es la vida en el carril diestro del Bernabéu. Trent no es titular desde el 3 de diciembre contra el Athletic y ha sufrido ya tres percances desde que fichó por el conjunto de Chamartín en junio: uno en el Mundial de clubes antes de la semifinal contra el PSG, otro en septiembre y otro en diciembre.

Lesiones que le han hecho perderse 21 partidos con el Madrid. Su mal fario con la enfermería, además, no ha llegado en la Castellana, porque el curso pasado ya estuvo ausente en 11 duelos entre el Liverpool y la selección inglesa. De hecho, su último encuentro con los Three Lions data del 7 de junio de 2025 y el anterior del 13 de octubre de 2024. Una realidad que le podría dejar fuera del próximo Mundial si no consigue ser constante en Madrid.

Valverde, el titular

Carvajal, por su parte, está en una situación bastante parecida, aunque en su caso el debate sobre su nivel físico levanta mucha más polvareda. El defensa de Leganés no se ve en el once inicial del Madrid desde el 27 de septiembre en el Metropolitano y aunque estuvo en la convocatoria de Luis de la Fuente el pasado mes de septiembre, se ha perdido las dos siguientes y no parece que vaya a estar en la que dará el seleccionador en marzo. Una contrarreloj que le deja en serias dudas de cara a la Copa del Mundo y que como en el caso de Trent, necesita de minutos para convencer al técnico. Esta temporada, Carvajal se ha perdido 16 encuentros por lesión, mientras que la pasada campaña la cifra se elevó a 61 entre club y selección.

Los problemas físicos del inglés y del español les han limitado de forma individual pero sobre todo han sido un déficit claro para Xabi Alonso y para Arbeloa, que han tenido que optar por Fede Valverde en su lugar. El uruguayo, que no nació para ser lateral, como repitió en rueda de prensa, ha tenido que exprimirse físicamente y se ha visto obligado a aprender nuevos conceptos tácticos para ser el lateral titular del Madrid en 16 ocasiones esta temporada. El que más de toda la plantilla. Arnold ha salido en el once seis veces, Carvajal cinco, Asencio cuatro y el canterano David Jiménez en tres.

Se trata de la posición en la que más futbolistas han jugado de todo el once del Madrid. Courtois, Asencio, Huijsen, Carreras, Tchouaméni, Güler, Vinicius y Mbappé han repetido en su puesto en la mayor parte del curso, con la única variante de Mastantuono, Rodrygo y Brahim en el extremo diestro, el otro hueco donde más se han repartido los protagonistas, con Camavinga haciendo de comodín en el centro del campo.

Arbeloa, durante el entrenamiento del viernes en Valdebebas.

Arbeloa, durante el entrenamiento del viernes en Valdebebas.EFE

La suerte para Arbeloa es que parece que esos problemas físicos han llegado a su fin, al menos de momento. Trent ya jugó en Mestalla y apunta a titular esta noche contra la Real y el martes contra el Benfica en la ida del playoff. Mientras, Carvajal, que sólo ha jugado media hora desde que volviera el 4 de enero, podría empezar a tener minutos este mismo fin de semana tras la polémica que ha rodeado a su suplencia en los últimos días.

El español se veía para tener minutos desde hace un par de semanas y el técnico ha dudado por la opinión de los médicos, que creían que la rodilla del lateral todavía no estaba para el máximo nivel competitivo. Tras el «sofá gris» de Arbeloa, donde ha reconocido hablar con los jugadores «cuando alguien no está contento», parece que la grieta del lateral se va solucionando.

Raphinha hace supercampeón al Barça en un clásico de oxígeno y piernas ante un Madrid peleón

Raphinha hace supercampeón al Barça en un clásico de oxígeno y piernas ante un Madrid peleón

El Barça, dominante con balón, contundente en el área de Courtois y afortunado en el gol decisivo, reinó en la calurosa batalla de Yeda ante un Madrid peleón, con más entrega y corazón que fútbol, y se llevó una nueva Supercopa de España en suelo saudí. El caos de la primera parte, con dos goles para cada equipo, dejó paso al frenético final después del tanto de Raphinha, con los blancos perdonando el empate ante 10 futbolistas tras la expulsión de De Jong. [Narración y estadísticas (3-2)]

Xabi Alonso se jugó su destino en el Madrid con una carta inesperada. El técnico vasco asumió las condiciones de su equipo, lastrado físicamente por las lesiones en defensa y la duda de Mbappé, y condicionó su once al Barcelona de una manera tan descarada como por momentos efectiva. Contuvo la constante posesión culé (80% en la primera parte) con un muro de tres centrales, con Tchouaméni entre Asencio y Huijsen, dos carrileros en Valverde y Carreras, un doble pivote clavado delante (Camavinga y Bellingham) y Gonzalo suelto entre líneas para tapar todo lo que pudiera. Sólo Vinicius respiró para los contraataques.

La carta del de Tolosa fue conservadora, pero surtió efecto el tiempo que duró la solidaridad defensiva de los suyos, lo que Bellingham aguantó detrás de Pedri y Gonzalo a la sombra de De Jong. Mientras eso duró, el clásico saudí tuvo más miedo en la portería de Joan García que en la de Courtois a pesar del dominio azulgrana del balón.

Pérdida letal

Vinicius, en su mejor partido de la temporada, lo fue todo en el ataque del Madrid. Su arranque fue el de los blancos, que perdonaron varias ocasiones antes de la media hora en las botas del brasileño y de Gonzalo, flojos en el remate ante el guardameta catalán.

Pero a partir de la media hora, el Madrid tembló y el Barça lo aprovechó. Una pérdida de Rodrygo en salida pilló a sus compañeros lejos de su marca y Fermín encontró a Raphinha, que había perdonado tras una pérdida de Valverde un minuto antes, al espacio, amagó el brasileño y definió cruzado ante Courtois para el 1-0.

El Madrid se tambaleó durante unos minutos y el belga tuvo que aparecer ante Fermín y Lamine para evitar el segundo mientras su equipo se mareaba. Con el físico al límite, no buscaba, esperaba demasiado, y el Barça, con el viento a favor, terminaba encontrando un espacio.

Vinicius conduce el balón ante Koundé y Pedri.

Vinicius conduce el balón ante Koundé y Pedri.AFP

Hasta que una contra madridista descubrió a Vinicius en la izquierda y el brasileño volvió a mayo de 2024. Encaró a Koundé hasta el área, le tiró un caño extraordinario cuando venía la ayuda de un compañero, evitó la llegada de Cubarsí y empató el duelo ante Joan. Era el minuto 47 de un final de primer tiempo que entró en caos.

En la jugada siguiente, Lewandowski aprovechó las dudas de Tchouaméni y Huijsen en el marcaje, recibió de Pedri, siempre atento, dentro del área y picó la pelota ante la salida de Courtois. Era un posible golpe anímico al que el Madrid respondió de inmediato en un córner, ya en el 50. Huijsen cabeceó al palo y Gonzalo aprovechó el rechace para mandar el clásico a vestuarios con empate.

El descanso construyó las ideas del Barça, consciente de su superioridad física en Arabia ante un Madrid limitado que creyó en el título todo lo que confió Vinicius. El brasileño dio sus últimos suspiros en el inicio del segundo tiempo, fabricando las opciones blancas y perdonando el tercero ante Joan García. Tampoco estuvo fino Rodrygo, definiendo flojo ante el portero tras otra buena jugada de Vini.

Dos ocasiones clarísimas

Con los minutos, el Madrid desfalleció. Valverde, lesionado, pidió el cambio, Courtois salvó una mano clara ante Lamine y la suerte se alió con el Barça cuando Asencio desvió un disparo de Raphinha mientras el belga ya se vencía hacia un lado. Era el minuto 72 la orilla parecía lejos para el Madrid de Alonso, que recurrió a Mbappé e incluso a Alaba, único central disponible para sustituir a un Huijsen que tampoco pudo seguir.

Mastantuono y Ceballos fueron soluciones de emergencia ante el evidente cansancio de Vinicius y Camavinga, y el Madrid murió como pudo. Compitió, que era lo que la zona noble pedía en estas condiciones al equipo, pero le faltaron piernas y fútbol para aprovechar la superioridad numérica tras la expulsión de De Jong por una entrada con los tacos a Mbappé. Aun así, Carreras y Asencio tuvieron dos ocasiones clarísimas dentro del área para provocar los penaltis decisivos, pero remataron flojo, casi sin fuerza, a las manos de Joan García.

El Barça volvió a conquistar Yeda y la entrega del Madrid en cuanto a las sensaciones y lo apretado del marcador otorgan a Alonso su continuidad en el banquillo del Bernabéu.

San Mamés cura al Madrid

San Mamés cura al Madrid

Actualizado

Desde luego hay que restregarse los ojos para ver cómo el Madrid ganó 0-3 a los Leones y su fiera parroquia. Una vez más, Mbappé volvió a hechizar con goles decisivos. Sobre todo, el último, algo espectacular ante un Athletic muy pobre, sin ideas y sin goleadores.

Xabi Alonso quiso volver a su personalidad táctica y jugó con tres defensas y dos carrileros. Trent fue un espectáculo con sus sensacionales pases. Luego se lesionó y vuelve a estropear su gran progresión.

Y Valverde jugó más de extremo que nunca, como le gusta al uruguayo. Pero quien hizo una brillante y sorprendente aparición fue Camavinga, que jugó como los ángeles negros de Machín. Incluso a la inteligencia de Mbappé logró un segundo tanto esencial para meter al Athletic en una depresión.

El problema es que Bellingham sigue sin ser una estrella. Corre mucho más que Arda Güler y pelea por cada balón. Pero esta vez jugó muy lejos del área y no le vi casi ni una llegada al área. Está estancado en su personalidad.

Es evidente que Vinicius juega peor a cada partido. El gol que perdió solo ante Unai es el perfecto ejemplo de ya no es el de antes. Ni su sombra. Ahora le cuesta meter un gol más que subir escaleras. Por no hablar de su compatriota Rodrygo, que parece un fantasma con sábana negra y que ya no sirve ni para disparar a puerta.

Aparecieron Arda, Brahim, Gonzalo y el inofensivo Rodrygo. Fueron jugadores persiguiendo al balón. Me sorprende la bajada a los infierno de Brahim. Ha perdido velocidad y confianza, porque Alonso cree muy poco en él. No sé si le vendrá bien ahora marcharse a Marruecos para jugar la Copa África. Lo digo desde otra perspectiva, porque allí lo tienen como a Lamine Yamal y le hacen confundirse cuando vuelve a la vieja Europa.

Es probablemente el peor Athletic que he visto en años. No extraña su deplorable camino en la Liga, acompañado con un castigo sin piedad por la Champions. Equipos de la calidad del Athletic actual no puedo jugar los dos torneos. Es imposible. Le ahogan, le asfixian y le hacen casi inútil ante lo portería contraria. Y no hablo de Nico Williams, que realmente ha bajado al infierno de los futbolistas minúsculos.

La victoria es San Mamés es una cura para Xabi Alonso y un enorme balón de oxígeno. La pregunta es si podrá continuar con esa polivalencia táctica y un orden que desde jornadas no había tenido. Luego está el efecto Mbappé, con alma humana, pero con pura espiritualidad en el futbol

El eje Mbappé-Courtois impulsa al Real Madrid en San Mamés

El eje Mbappé-Courtois impulsa al Real Madrid en San Mamés

El eje norte-sur sostiene al Madrid. El norte es Mbappé; el sur es Courtois. El primero marca los goles y el segundo valida el valor de esos goles, al impedir que el contrario los iguale. El la periferia del eje crecen algunos jugadores y decrecen otros. Crece Trent, convertido en lo más parecido a un kicker del fútbol americano, un pateador que siempre encuentra el norte, pero un norte en movimiento. La lesión que se produjo el inglés es un contratiempo en el peor momento, para sí mismo y para el equipo. Veremos. Decrece Güler, suplente en San Mamés en una situación extraña, como extraño fue su cambio en Girona. La diferencia es el resultado, un marcador contundente en un lugar difícil, menos hoy que en otras ocasiones, seamos claros. La victoria es una prueba de vida para Xabi Alonso, escondida todavía en el norte y el sur del Madrid. [Narración y estadísticas (0-3)]

Nada hay que reprochar al técnico, después de un ejercicio de dominio de los suyos, de los que mandan, porque el Madrid fue lo más jerárquico posible. Estaba Valverde, y estaba donde le gusta jugar, salvo por las necesidades del desenlace. Estaba Vinicius y estaba Bellingham, un paso adelante por la inclusión de Camavinga junto a Tchouaméni, y estaba Rüdiger, que ha regresado de su larga lesión sin contar los minutos. Camavinga desplazaba a Güler, uno de los pocos futbolistas que alumbran los espacios frente a defensas en formación, pero el tanto del francés carga el argumentario del técnico. No hay debate que se resista a los goles, aunque la lesión del francés, otra, devolverá protagonismo al turco.

Es posible que Xabi Alonso quisiera más físico frente aún rival que siempre propone duelos a cuerpo, pero la realidad es que esté Athletic no está para proponer muchas cosas, lejos de las mejores versiones que ha ofrecido con Ernesto Valverde. La impresión es que la exigente Champions lo ha desgastado y descolocado, y eso se paga siempre en la Liga.

opacado por el depredador

La debilidad defensiva, con muchas dudas, fue una prueba y quedó de manifiesto en los dos primeros goles del Madrid, con independencia de los méritos de Mbappé, que sorteó rivales como se sortean puertas de esquí para batir a Unai Simón. Trent lo habilitó en el espacio justo, por lo que algunos madridistas se fueron a felicitar al inglés, pero a partir de ahí los movimientos de Mbappé fueron inaccesibles, como si se evaporara, para culminar uno de los mejores tantos desde que está en el Madrid, aunque no el gol en el que haya tenido mayor oposición.

La defensa del Athletic estuvo contemplativa, tibia, y su portero no hizo un imposible. Antes y después, en cambio, evitó Unai Simón que los males fueran mayores, ante el propio Mbappé o en un mano a mano ganado a Vinicius, activo en el arranque, pero irremediablemente cada vez más opacado por el depredador que tiene a su lado. Es inevitable. El día que toma la iniciativa, como sucedió en Atenas, Mbappé logró cuatro goles. Continúa.

El segundo gol de los blancos, obra de Camavinga, con dos cabezazos en el área ganados por los visitantes, y el tercero, en el que Mbappé tuvo tiempo para mirar, medir y disparar, sin que Vivian pusiera la cabeza donde debía ponerla, ahondaron en la debilidad local.

El cabezazo de Camavinga que valió el 0-2 en San Mamés.

El cabezazo de Camavinga que valió el 0-2 en San Mamés.EFE

En ataque, asimismo, le faltaron al Athletic tramos de alto ritmo de juego, aunque cazó acciones aisladas, gracias a segundas jugadas, en las que Courtois resultó fundamental, frente a Guruzeta, Berenguer o Jauregizar, en momentos importantes, sin que el marcador tuviera todavía la claridad del desenlace. Nico Williams tampoco consiguió poner en valor su explosión y ganar duelos individuales.

Zurcidos tras las lesiones

Ernesto Valverde intentó poner más agresividad tras el descanso con el recurso de Unai Gómez, pero no le sirvió para cambiar el escenario. Militao, Tchouaméni, Carreras o Camavinga eran ganadores de los duelos individuales, una especialidad habitual del Athletic debido a la intensidad que suele imponer en San Mamés. Ahora no está para eso.

El segundo gol de Mbappé, tercero del Madrid, tranquilizó a Xabi Alonso, que hasta entonces había tenido que zurcir al equipo por las lesiones. Primero al colocar a Asencio en el lateral derecho, por Trent, y a Güler por Camavinga. A partir de ahí, llegó el momento de pensar en lo que viene, el Celta y, especialmente, el City de Pep Guardiola, en el Bernabéu. Entre los que se fueron estaban Vinicius, Mbappé y Militao, jugadores indispensables.

En el caso del brasileño, además, quizás para evitar males mayores, ya que Vini hizo un feo gesto a la grada, al mostrar tres dedos en señal de la goleada. Se retiró de San Mamés al grito de «¡Tonto, tonto!». Tan feo como lo que había hecho. El Madrid lo necesita en su mejor versión, porque lo de San Mamés es sólo una prueba de vida. Si tiene dudas, que pregunte a Mbappé.

Mbappé “protege” a Xabi Alonso tras su póker en Atenas: “Debemos estar juntos”

Actualizado Jueves, 27 noviembre 2025 - 00:04

El segundo hat-trick más rápido en la historia de la Champions League revivió al Real Madrid en el infierno griego de Atenas. Lo hizo Kylian Mbappé, claro, en seis minutos y 42 segundos, 30 más lento que Mo Salah (6:13 en 2022 contra el Rangers). Los goles del delantero francés descruzaron los brazos de Xabi Alonso, inmóvil después del inicial de Chiquinho para el Olympiacos. "Me quedo con los tres puntos y con las cosas que han pasado dentro del vestuario, con la unión y la implicación de los jugadores", admitió el técnico tolosarra.

Durante 14 minutos, entre el ocho y el 22, el conjunto blanco perdió en Grecia, ampliando su crisis de resultados y sensaciones y situando a este proyecto al borde del precipicio. Ahí surgieron los futbolistas. Arda Güler, Fede Valverde y Vinicius trataron de animar a sus compañeros, aplaudiendo, pidiendo calma y reclamando más combinaciones.

En unos minutos, el estadio Georgios Karaiskakis fue testigo de la reacción madridista, digna de un equipo que, a pesar de las críticas de los últimos días y de las dudas y problemas que han ido surgiendo estos meses, no se dejó llevar. Vinicius, en una de sus mejores versiones, Güler y Camavinga asistieron a Mbappé y el proyecto de Alonso resistió.

"Debemos estar juntos"

"Yo veo bien al equipo, pero claro que hay cosas que mejorar. Cuando juegas en un club como el Madrid es normal que la gente hable. Los jugadores tenemos que proteger al entrenador. Debemos estar juntos", reflexionó Mbappé en el césped del estadio. A unos metros, Camavinga también defendió a su entrenador: "Estamos más unidos que nunca. Haremos todo por ganar y por ayudar al míster. El resto son cosas de la prensa".

El Marriot de Atenas acogió a la expedición del Madrid, sin Florentino Pérez pero con José Ángel Sánchez, director general, al mando. Era un viaje demasiado largo para el presidente, que ya no se suma a vuelos de larga distancia en fase de grupos, pero la llamada admitida por Xabi Alonso en la previa descubrió un punto de apoyo hacia el técnico.

Todavía en el hotel, las molestias de Jude Bellingham en el sóleo dejaban un ataque con menos colapso que otras veces. Alonso apostó por Tchouaméni, Camavinga, Valverde y Vinicius, suplentes todos contra el Elche, y aunque el inicio fue un tanto dramático, los futbolistas más vigilados dieron un paso adelante, algo que también pedía el club durante esta semana. "Es su momento", se repetía desde el Marriot.

Camavinga, ante Podence, en el Georgios Karaiskakis.

Camavinga, ante Podence, en el Georgios Karaiskakis.EFE

Así fue. Xabi recuperó a Ferland Mendy, que disputó su primer partido desde el pasado 26 de abril, cuando se lesionó en los primeros 10 minutos de la final de Copa contra el Barça.

La segunda parte dejó el susto del 2-3, pero el duelo se sentenció con el cuarto de Mbappé, su primer póker en la Champions y el sexto en la historia del Madrid. El francés va a la sombra de otras leyendas del conjunto blanco, como Alfredo Di Stéfano o Ferenc Puskas, que lo consiguieron dos veces, o como Cristiano, que lo logró en una ocasión. "Para los rivales es una pesadilla defender a Vini", elogió sobre su compañero, diferencial.

El brasileño asistió al galo en el cuarto de la noche y fue felicitado por Alonso en la celebración del tanto, en su sustitución y al final del encuentro. Tres abrazos de paz después de las polémicas de las últimas semanas y de su suplencia, la cuarta del curso, en Alicante.

El Madrid encuentra su catarsis ante Olympiacos gracias a Vinicius y Mbappé

El Madrid encuentra su catarsis ante Olympiacos gracias a Vinicius y Mbappé

En tierra de catarsis buscó el Madrid el verdadero significado de esta palabra griega: purificación. La encontró a medias, porque la victoria frente al corajudo Olympiacos de Mendilibar cambia la tendencia, pero no cambian las sensaciones, con dos caras distintas, la de la sociedad de la catarsis, Mbappé y Vinicius, y la de la calamidad en defensa, pese a las bajas, con preocupantes desconexiones del equipo que pusieron en riesgo el triunfo. [Narración y estadísticas (3-4)]

Xabi Alonso tiene el mejor y el peor trabajo del mundo. Ya lo sabía, dice, pero ahora lo sabe de otro modo. La condena no la intuyen del mismo modo el reo y su abogado. Líder de la Liga y en el Top 8 de la Champions, reforzada su posición por este triunfo, el técnico no la temía, no por ahora, pero necesitaba cambiar la tendencia en Atenas, después de tres partidos sin ganar, too much en el Madrid.

Esta media catarsis tapa una fuga de agua pero no detiene la lluvia. Deja certezas y dudas que el entrenador no puede obviar. Que el gol es cosa de Mbappé lo tiene claro. Que la determinación es cosa de Vinicius es conveniente que lo asuma, porque habrá más catarsis, y no precisamente a la griega, sino más difíciles. Las dudas nacen de la pérdida de control, con dos remontes de Olympiacos y dos remates en una isla desierta que exigen trabajo, más allá de las ausencias, y ese sí es trabajo de entrenador.

La boya del centro del campo

La determinación de Vinicius fue colosal desde el salto al campo, aunque un salto inicial en el que no tuvo el acompañamiento de los suyos, erráticos, incómodos por la presión alta del rival. Es una seña de identidad de Mendilibar, de pierna dura y duelos a fuego. Le dio resultado en el arranque y en el desenlace, aunque en el ecuador dejó un páramo atrás cuando sus jugadores erraban y no llegaban a tiempo en el repliegue, lo que en ocasiones obligaba a Tzolakis, su portero, a adelantarse al centro del campo. En ese contexto, Vini era como un guepardo en el Serengueti.

Xabi Alonso recuperó a una pieza clave para lo que desea en el Madrid. Se trata de Tchouaméni, la boya de su centro del campo. Las bajas en defensa, a las que unió la de Courtois, podían llevar al Madrid al centro de la defensa, como había ocurrido en el pasado con Ancelotti, pero el técnico tolosarra prefirió mantener a su mediocentro y mover a Carreras hacia el centro y colocar a Mendy como titular. Las maniobras implicaban riesgos, acrecentados por las debilidades defensivas de Trent en la derecha. De momento, sabemos de su buen pie como asistente. Hace falta más para hacerse con la banda derecha del Bernabéu. Mucho más.

En las dudas iniciales que generaban las mutaciones y los antecedentes, supo pescar Olympiacos, simple pero eficaz. Primero con lanzamientos largos de su portero para buscar la presión arriba y tener opciones sin necesidad de elaborar, dado que su calidad es muy inferior a la del Madrid. Al final, con centros que no encontraron oposición en una defensa de blandiblue.

Vinicius pugna por un balón con Retsos.

Vinicius pugna por un balón con Retsos.AFP

El gol local nació de esa presión, pero, en cambio, maduró en una acción combinativa de gran precisión, coronada con el disparo de Chinquinho, seco, sin dar tiempo a los reflejos de Lunin. Ese tanto en un día difícil no destempló al ucraniano, firme frente a otro disparo del mismo jugador en un momento crítico.

A la belleza de la jugada le había acompañado la candidez de los defensores del Madrid, poco intensos, contemplativos. Ese Madrid era el Madrid de los últimos partidos y de los peores presagios. Vinicius, sin embargo, había decidido ser el Vinicius que se espera, no el que se reprocha. Ya lo hizo en el disparate de Elche cuando saltó al terreno de juego desde el banco, pero sin tiempo ni compañía. En Atenas las tenía.

'Hat-trick' exprés

El brasileño corrió, se desmarcó y pasó, todos menos marcar en un día en el que lo marcó todo Mbappé. No le pesó, al contrario. Para empezar, aprovechó una recuperación, con todo Olympiacos volcado, para lanzar en el espacio a Mbappé, como gusta al francés. Al primer disparo, gol. Hasta cuatro veces, tantas como goles marcó el Madrid, respondió con la misma frialdad y eficacia. No hay otro goleador igual en el mano a mano. En siete minutos había marcado tres goles, un hat-trick exprés, el más rápido de su carrera. En el segundo tiempo añadió el cuarto tanto, asistido también por Vini.

La catarsis parecía completa, y eso creyó también Xabi Alonso, que llevó a Tchouaméni a la defensa, retiró a Asencio e introdujo a Bellingham, suplente por unas presuntas molestias. El equipo, que ya había vuelto a las dudas para permitir a Taremi apretar una vez el marcador, se cayó del todo. El Kaabi volvió a marcar de cabeza para hacer peligrar el esfuerzo de la sociedad de la catarsis.

Crece la tensión en el timón de Xabi Alonso: estrellas revueltas, críticas en voz baja y un examen pendiente

Crece la tensión en el timón de Xabi Alonso: estrellas revueltas, críticas en voz baja y un examen pendiente

Hace año y medio, Carlo Ancelotti clamaba a los cuatro vientos que su vestuario en el Real Madrid, campeón de Europa en Wembley en 2024, era «el más sano» que había visto nunca. Todo encajaba sobre el césped, pero lo más importante era lo que sucedía fuera de él: las relaciones entre los jugadores y el cuerpo técnico fluían a la perfección. Se entendían en el triunfo y en la derrota y el entrenador tenía mando en plaza para gestionar a los futbolistas y a las personas. Era «un padre», y así lo recuerdan.

Unos meses después y según ha podido saber este periódico, parte de aquel vestuario «sano y sin egos» vive revuelto y tensionado bajo el gobierno de Xabi Alonso. El vasco había heredado una plantilla enrabietada por las importantes derrotas de la última temporada con Ancelotti y por circunstancias extradeportivas como el Balón de Oro, pero también descolocada en lo futbolístico tras la salida de Toni Kroos y el fichaje de Kylian Mbappé, guinda del último proyecto galáctico de Florentino Pérez y pieza que ha movilizado roles y egos. Y el tolosarra no ha podido, de momento, gestionar filias y fobias, todavía con más nubarrones tras los dos empates ante Rayo y Elche y la derrota en Anfield ante el Liverpool.

De la ilusión a las dudas

Esa herencia de emociones en el vestuario ha chocado de frente con la idea de Xabi Alonso, un entrenador joven, intervencionista y exitoso con su proyecto más personal: el Bayer Leverkusen, al que hizo campeón de Alemania y subcampeón dela Europa League. Un técnico que convenció a las altas esferas del Bernabéu por sus triunfos, por su fútbol moderno, por su pasado en Chamartín y por la promesa de una gestión férrea, nacida de su unión deportiva y emocional a José Mourinho. Todo gustaba y la ilusión era total.

Pero en estos primeros seis meses, parte de la galaxia y Xabi no encajan. Después de los brotes verdes del Mundial de clubes, los resultados, las sensaciones y la forma de gestionar la plantilla han fracturado algunas relaciones que son claves para el día a día del equipo. Hay futbolistas que no comparten sus métodos de entrenamiento, lo encima que está en las sesiones o las horas extra de vídeo y charlas, y estrellas que, según el cuerpo técnico, no han estado a la altura de lo que les pide su técnico.

Vinicius, suplente en cuatro ocasiones en este curso, no ha ocultado sus enfados en público ni en privado. Si la relación entre el brasileño y Ancelotti era de padre e hijo, con Alonso es «profesional», dicen fuentes cercanas al vestuario. La conexión entre el delantero y el vasco ha sido el foco de la polémica, y siendo Vinicius un jugador tan popular dentro de la plantilla, el debate sobre su gestión ha recorrido todas las taquillas de Valdebebas.

Entre la autocrítica y la desconexión

En el vestuario hay dos corrientes. Una autocrítica, que considera que este año y medio desde la final de Wembley ha sido un desastre en gran parte por méritos propios, sin importar quien esté en el banquillo, y que cree que ha faltado y falta actitud. Pero claro, la actitud se consigue con la motivación, y la motivación llega, en gran medida, por la conexión que se tenga con el técnico y por lo que fluya el balón o no. Y ahí, la otra corriente duda de la idea de Alonso para esta plantilla.

Valverde, que brilló como extremo derecho en la Champions de 2022, o Bellingham, tercero en el Balón de Oro de 2024 liberado como falso nueve, no terminan de encontrar su sitio. Son todocampistas y no consiguen destacar en un fútbol más posicional que el de Ancelotti. Una situación similar con Camavinga o el propio Vinicius. Tres de esos cuatro fueron suplentes ante el Elche. Mientras, otros como Tchouaméni, Güler o Mbappé sí han rendido y sí se sienten cómodos, lo que les ha llevado a asentar su relación con el técnico.

En el club, por su parte, observan preocupados su gestión y no faltan algunas críticas, aunque en voz baja y pidiendo algo más a sus futbolistas. No gustó la polémica con Vinicius ni se entiende la desconexión de otras estrellas, pero los resultados ponen al Madrid líder en Liga y en el Top-8 europeo. «Es el momento de los jugadores», dicen. El día del City (12 de diciembre) aparece como último examen de la primera evaluación.

La primera crisis de Xabi Alonso: parálisis en el campo y dudas, mesuradas, en el club

La primera crisis de Xabi Alonso: parálisis en el campo y dudas, mesuradas, en el club

El Madrid es el líder de la Liga y Xabi Alonso ha llegado para ser el líder del Madrid, el líder del juego, se entiende, no el líder máximo. La primera crisis del equipo blanco, porque de ese modo se califica en el Bernabéu a una serie de dos partidos sin ganar, no es tanto la del líder que todavía manda en la tabla como la del líder que pretende ser su entrenador. La atonía del Madrid en Anfield y en Vallecas apuntan a una acelerada descompresión del conjunto que propuso con fuerza el sorpasso en el fútbol español tras dominar el clásico ante el Barça.

La reacción de Xabi Alonso, más allá de sus comprimidas palabras y llamadas a la «mesura», no ha sido suficiente, como si no tuviera un plan B, como si la parálisis hubiera afectado, asimismo, al banquillo. Liverpool y Rayo no recibían al Madrid en su mejor momento. Irregulares los primeros en la Premier, los rayistas acababan de celebrar una remontada ante el Lech Poznan, pero su último resultado en Liga había sido un 0-4 frente al Villarreal en el mismo escenario.

Cualquiera de los dos resultados, derrota y empate, por separado habría tenido coartada, fuera el nivel del rival en el caso de los ingleses, o los antecedentes del Madrid en Vallecas, donde esta temporada también ha empatado el Barça. Los dos resultados encadenados crean, en cambio, una tendencia, mala para Xabi Alonso.

lesiones y cambios

Obligado a realizar cambios por la lesión de Tchouaméni, convertido en la boya del juego posicional que el tolosarra desea, Xabi Alonso retrasó a Güler en Vallecas. El futbolista con mejor visión para el último pase estaba demasiado lejos de la portería contraria, hecho que, además, rompió la excepcional conexión del turco con Mbappé.

El delantero francés estuvo ausente, tanto que únicamente tocó 11 veces la pelota en el primer periodo ante el Rayo. En su caso, no hubo diferencias con el partido que realizó en Anfield, donde estuvo desaparecido. No es casual que en esos dos encuentros el Madrid no consiguiera ni un solo gol, ya que Mbappé ha marcado el 52% de los tantos de los blancos esta temporada, 13 de 26 en Liga, la mitad exacta, y seis de ocho en Champions. En la posición de 9, hablamos de un finalizador que se resiente del mal juego de los suyos, por supuesto, pero al que en los dos últimos partidos se le ha observado desconectado, sin la rebeldía necesaria para generar ocasiones de la nada, como se espera de un futbolista de su jerarquía. Con sus luces y sombras, lo que hace Vinicius.

El brasileño y el entrenador dieron por cerrado el episodio del clásico, aunque con las dudas que generó su comunicado, sin mencionar explícitamente al técnico. Un caldo de cultivo peligroso si la duda acerca de su trabajo germina en el vestuario. Vini, su entorno y buena parte del club no han entendido alguna de sus suplencias y cambios. En definitiva, la pérdida de la condición de titularísimo. Lo mismo siente Valverde, anclado de momento al lateral, con Carvajal lesionado y Trent en el banquillo.

Xabi Alonso, el domingo, en el estadio de Vallecas.

Xabi Alonso, el domingo, en el estadio de Vallecas.EFE

Pese a observar a un Madrid sin gol y con un Mbappé ofuscado, Xabi Alonso no utilizó a Gonzalo, su gran hallazgo en el Mundial de clubes, donde demostró valentía ante las jerarquías, pese a la lesión del francés. Endrick, por su parte, parece olvidado, a la espera de una cesión. En ataque, además, el técnico todavía no ha definido con claridad la banda derecha, en la que su preferencia es Mastantuono, lesionado. En Vallecas apareció Brahim y después Rodrygo. Ninguno funcionó. No es únicamente una definición de hombres, también de sistema.

Bajada de Huijsen

La inclusión de Camavinga en el centro del campo, para pasar de un 4-3-3 a un 4-4-2, funcionó ante el Barça, pero no en Anfield. En Vallecas, el francés sustituyó a su compatriota Tchouaméni, pero Xabi Alonso acabó por llamar a Ceballos, y es que la crecida del Rayo podría haber supuesto algo peor. Lo mismo ocurrió con Militao, que empezó en el banquillo para dar minutos a Asencio y tuvo que entrar debido a la tarjeta amarilla e inseguridad de Huijsen. El central ha bajado en su rendimiento con respecto a su autoritario inicio.

Orden, meritocracia e intensidad en la presión fueron constantes que el Madrid apuntó en el Mundial de Clubes, pese a caer con un PSG mucho mejor, y empezó a consolidar en el arranque del curso. Todo progresaba adecuadamente en busca de un equipo dominante, que presione en campo del rival y tenga el control del juego a través de la posición, con sus centrales avanzados, como quiere Xabi Alonso. Un nuevo Madrid, en definitiva. Sin embargo, la abrupta desconexión en el Metropolitano y en Anfield y Vallecas, con el paréntesis del clásico, abre dudas que escalan hasta la cúpula del club, aunque con mesura, como pide Xabi Alonso, al que esperan dos largas semanas, por el parón, y tres visitas a domicilio: Elche, Girona y Olimpyakos. Después será el turno del revitalizado City de Guardiola en el Bernabéu. Otro grande. Otra prueba.

La pasión turca a vista de dron: toda la transformación de Arda Güler llevada a cabo por Xabi Alonso en el Real Madrid

La pasión turca a vista de dron: toda la transformación de Arda Güler llevada a cabo por Xabi Alonso en el Real Madrid

Al observar a Arda Güler uno no piensa en Yaman, el arrebatador protagonista de La pasión turca. Güler es huidizo, de mirada oblicua, tímido, frágil en apariencia, lejos de la exuberancia del personaje de ficción, interpretado en el cine por el galán francés George Corraface, a cuya voluptuosa presencia sucumbe Desideria Oliván, Desi, presa de la rutina de su matrimonio. Antonio Gala, en realidad, se inspiró en el enamoramiento de su secretario por un turco para adaptarlo en la novela al arquetipo de la Penélope de provincias. La pasión, no obstante, era la misma, muy distinta a la pasión turca que seduce al Madrid, en la que la exuberancia no es física, pero exuberante es lo que produce en el Bernabéu.

Esta nueva pasión turca no necesita el sugerente caos de Estambul, una explosión de colores, melodías y aromas que conforman el decorado para la aventura de la buena Desi. Al contrario. La pasión turca de Güler precisa método, grabaciones, atención personal y psicología, mucha psicología. A todo ello se ha empleado Xabi Alonso desde su llegada con especial dedicación, porque necesita la pieza para lo que desea hacer en el Madrid. El tolosarra quiere un juego dominante desde la posición, que lleve sus centrales adelante, al centro del campo. Exige presión en territorio del rival para robar y armar ataques. Entonces, del mismo modo que en las transiciones ofensivas, llega el momento del pase que rompa las líneas. Ahí aparece Güler, que, frente al Valencia, dio a Mbappé su sexta asistencia. No hay mejor socio posible.

El entrenador quiere, pues, control, no caos, y eso abre incógnitas, porque tiene herramientas, jugadores, para ser mejor en el control, pero de lo que no hay duda es de que nadie compite como el Madrid en el caos. Veremos. El cambio de tendencia, de momento en su fase inicial, es el que hace que los especialistas en la conducción, como Valverde o el propio Vinicius, no tengan ya la etiqueta de indiscutibles del pasado. Vini, sin embargo, no es sólo un jugador. Es uno de los principales activos del club, un icono, y eso es algo que Xabi Alonso, un entrenador nada jerárquico, al contrario que Ancelotti, deberá conjugar con su hoja de ruta. De eso dependerá la cohabitación no sólo del técnico con la estrella, también con el presidente, tras la paz firmada en el festín ante el Valencia, un verdadero merengue en el Bernabéu.

El juego posicional

El juego posicional que penaliza a unos, beneficia a otros. No es casual la mejoría que ha experimentado Tchouaméni, del que quiere todavía más, que se avance en lugar de incrustarse entre los centrales, una necesidad convertida en vicio durante la pasada etapa. Xabi Alonso aspiraba a la llegada de un mediocentro, pero estaba claro que las prioridades estaban en la defensa. Florian Wirtz, al que había moldeado en el Bayer Leverkusen, era muy caro, carísimo, y Martín Zubimendi, con el que hizo algo parecido en el Sanse, filial de la Real Sociedad, no recibió el cariño del Madrid que le mostró Arteta. De haber sido de ese modo, estaría, hoy, en el Bernabéu.

En esa tesitura, el tolosarra dio su plácet a Modric para que siguiera un año más, pero el club sabía lo que saben todos: si el croata seguía, jugaría. No hay entrenador que se resista a su capacidad de templar los partidos. Para dar una verdadera alternativa a las inversiones realizadas para el centro del campo, Tchouaméni, Camavinga y Güler, Modric debía marcharse. De hecho, es justo lo que le dijo Juni Calafat al adolescente Güler cuando se avanzó a Deco por su fichaje: «Será difícil al principio porque están Kroos y Modric, pero cuando se marchen tendrás tu verdadera oportunidad en el Madrid, será tu momento».

Al llegar, Güler, muy respetuoso, llamaba abi a Modric. Abi es como se llama a un hermano mayor en Turquía. Ahora ya no necesita hacerlo, y no sólo por la marcha del croata. Pese a sus 20 años, juega como un hermano mayor. Si acaso, algunos en el vestuario lo llaman de ese modo, Arda abi, pero en tono de broma. «Ahora se siente importante, y ese es el cambio fundamental», explican en Valdebebas, además de «un trabajo muy específico con el futbolista».

Mbappé abraza a Güler tras una asistencia.

Mbappé abraza a Güler tras una asistencia.OSCAR DEL POZOAFP

Los entrenamientos del Madrid son grabados por drones y después editadas las imágenes en vídeos con los que Xabi Alonso hace encuentros individualizados con quien lo cree necesario. En Güler es uno de los que invierte más tiempo, durante las estajanovistas jornadas del entrenador y su staff, desde las ocho de la mañana hasta mediada la tarde. Dónde posicionarse, cuándo girarse o cómo presionar son las cuestiones en las que más ha insistido al turco.

Clave en el balón parado

En las oportunidades que tuvo en el último año con Ancelotti, después de desencuentros, malentendidos y advertencias del italiano a su entorno, Güler hacía esfuerzos excesivos, aunque muchas veces sin rumbo. La clave ahora no es correr mucho, sino correr correctamente. El turco no es el único jugador al que Xabi Alonso explica la necesidad de dosificar los esfuerzos. También a Bellingham, de un despliegue físico brutal y de regreso a su mejor versión tras solucionar sus problemas de hombro en el quirófano. Había jugado mermado.

En un Madrid que quiere llegar a controlar todos los detalles, Güler se convierte, asimismo, en herramienta clave para el balón parado. Nadie tiene su precisión en las faltas indirectas o los saques de esquina. Es técnica en estado puro, pero eso no basta. Ahora vemos a un Güler sacrificado, que se repliega, y a un Güler más fuerte, que ha ganado peso de la mano de Ismael Camenforte, el preparador físico que está detrás de la energía del líder. Este nuevo Güler al que Montella ha puesto ya al mando de la selección de Turquía, aspira a ser el eje del juego del equipo que tiene la mejor selección de Champions.

Todo lo que pasó en el Madrid-Barça: revisiones del VAR, el gigantesco enfado de Vinicius con Xabi Alonso, la tangana final con Lamine Yamal...

Todo lo que pasó en el Madrid-Barça: revisiones del VAR, el gigantesco enfado de Vinicius con Xabi Alonso, la tangana final con Lamine Yamal…

El clásico tuvo de todo. Separados por dos puntos en la Liga, Real Madrid y Barcelona se midieron en una batalla de goles, revisiones arbitrales, mucha tensión y muchos enfados. El VAR actuó para corregir un penalti de Lamine Yamal sobre Vinicius y un golazo de Mbappé desde fuera del área, todo en una primera parte en la que se vivieron tres goles, dos de los blancos y uno de los azulgrana, y que casi vibró con otro del delantero galo, esta vez en clara posición antirreglamentaria. En la segunda, un paradón de Szczesny a una pena máxima de Mbappé y otro gol anulado, ahora a Bellingham, por fuera de juego de Brahim. Y por si fuera poco, Vinicius Júnior protagonizó el gran enfado de la noche cuando fue sustituido en el minuto 72 del encuentro. Repitió varios aspavientos, no saludó a Xabi Alonso y se fue directo a vestuarios con 2-1.

De la tragedia del Metropolitano, Alonso había admitido esta semana haber "corregido cosas". Por su alineación, situando a Camavinga en la derecha y a Güler en la base de la jugada y dando entrada a un equipo que esta vez sí mostró actitud y ganas de llevarse el clásico, descubrió los errores del derbi madrileño y su Madrid fue otro. Hubo más "rock and roll" de ese que prometió en Miami.

Y el rock and roll llevó a la polémica. En el minuto dos, penalti de Lamine Yamal, el más abucheado en la alineación culé y silbado cada vez que tocó el balón, a Vinicius Júnior. Soto Grado señaló pena máxima, pero el VAR, en su primera intervención de la tarde, le avisó de que era falta del brasileño.

"Corrupción en la Federación", coreó el Bernabéu. Diez minutos después, el cántico cambió a "Negreira, Negreira" cuando el VAR avisó a Soto Grado del fuera de juego de Mbappé antes de anotar un golazo de volea desde fuera del área. Las líneas mostradas en televisión descubrieron una posición ilegal por un centímetro, el exterior de la bota del galo.

El tanto de Mbappé en el minuto 21, esta vez legal, espoleó a un Madrid superior. El galo marcó su undécimo gol en Liga y sólo se ha quedado sin ver puerta en dos encuentros este año, ante el Mallorca y contra la Juventus. El empate de Fermín tras un error de Güler puso las tablas, pero los blancos volvieron a abrir brecha en el marcador con el segundo gol de Bellingham, el segundo consecutivo tras el anotado ante la Juve. Pudo sentenciar el Madrid, que anotó en el 45, pero hubo fuera de juego de Mbappé.

Tras el descanso reinó la presión y volvió a actuar pronto el VAR, que avisó a Soto Grado por una mano de Eric García en el área culé. El colegiado acudió a la pantalla y pitó una pena máxima que Mbappé erró ante Szczesny, volando el polaco hacia su escuadra derecha. Fue el primer penalti fallado por Mbappé desde el 24 de mayo ante la Real Sociedad y después de siete consecutivos marcados.

El enfado de Vinicius

El Madrid siguió con ocasiones para sentenciar, pero volvió a caer en un tanto anulado por fuera de juego, el tercero de la tarde, por una posición ilegal de Brahim antes del gol de Bellingham. Todo antes del minuto 72, momento de inflexión en el proyecto de Xabi Alonso. El tolosarra sustituyó a Vinicius Júnior con 2-1 y el brasileño se enfadó de manera extraordinaria. Preguntó "¿yo? ¿yo?" en varias ocasiones, realizó distintos aspavientos y se dirigió al banquillo gritando hacia Alonso, al que no dio la mano, y se fue directo a los vestuarios.

Un show televisado que llega justo cuando las conversaciones sobre su contrato están detenidas, a la espera de nuevas reuniones, con el acuerdo terminando en junio de 2027. Unos minutos después, el brasileño regresó de vestuarios y estuvo en el banquillo junto a sus compañeros y el cuerpo técnico para ver los últimos instantes de un clásico frenético que terminó con tangana.

Pelea al final

Después de la expulsión de Pedri ambos banquillos se enzarzaron en el área técnica y tuvieron que ser separados por la Policía, y al terminar el encuentro volvió a haber tangana en el centro del campo. Carvajal le hizo un gesto a Lamine Yamal, compañero de selección, con la mano, en relación a sus declaraciones y el delantero le retó a irse al vestuario. Después llegó Courtois, que se encaró con el joven azulgrana. Ahí se sumaron todos, incluido Vinicius, que terminó retándose también con Yamal en el túnel y repitiéndole "habla ahora". Ahí estuvieron también Raphinha, Rüdiger y Alaba, no convocados pero presentes en el área técnica.