El “quiero meter cinco” de Mbappé y la extraña situación con Valverde, portavoz, suplente y ausente en el calentamiento: “Es una decisión que estaba tomada”

Actualizado Martes, 30 septiembre 2025 - 23:26

La herida del Real Madrid se cerró un poco en Almaty, segunda ciudad de Kazajistán en la que imperó el caos en la previa de un duelo histórico contra los blancos. Colapsos en la entrada, fiesta en la grada, algo de extraña tensión por la situación de Fede Valverde y goles en el césped. Tres de Mbappé, que suma cinco en Champions y 13 en los nueve encuentros que ha disputado en total para aliviar las sensaciones después de la derrota contra el Atlético.

"Hay que seguir pensando en lo que ha pasado este 'weekend', para no pasar otra noche así. Nunca hay que olvidar", aseguró el delantero tras el duelo. "Mi trabajo era ayudar al equipo, es lo que pienso. Si meto goles bien. Si no, también", dijo sobre su estupenda racha goleadora, aunque se le vio molesto por no haber marcado todavía más en la visita a Kazajistán. "Un jugador como yo, si tengo cinco ocasiones, quiero meter cinco goles. Es para lo que el Madrid me ha comprado", zanjó.

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Uno de sus tantos fue asistido por Arda Güler, que vuelve a sumar otro pase de gol y otro más al galo, mejorando una sociedad que va a más. "Es un joven que tiene calidad y talento. Somos muy felices de tenerle en nuestro equipo", reconoció Mbappé sobre el centrocampista.

Cinco minutos más tarde

El otro protagonista de la noche madridista fue Fede Valverde. El uruguayo fue protagonista en la previa del partido apareciendo en la rueda de prensa, un detalle que en la mayoría de ocasiones significa que el futbolista que hace portavoz luego es titular en el partido. Ante los medios, el centrocampista volvió a insistir en que "no nací para ser lateral", pero que estaba dispuesto "a morir por el Madrid", dejando claro que en ciertas situaciones podía jugar de defensa. Además, durante sus palabras insistió en el problema de "actitud" que habían tenido en el Metropolitano.

Pero la supuesta titularidad se torció con el paso del tiempo. Unos minutos más tarde, también en la previa, Alonso dijo que "decir que ha sido sólo la actitud es simplista", y 24 horas más tarde el tolosarra decidió dejar a Valverde en el banquillo.

La elección del vasco sorprendió en Almaty y provocó algunos momentos de tensión en la banda del estadio. Valverde saltó a calentar antes del duelo cinco minutos más tarde que sus compañeros y no compartió con los suplentes el clásico rondo previo, sino que se quedó sentado en el banquillo con algunos miembros del cuerpo técnico.

Un remate de Mbappé que se perdió cerca de la escuadra.

Un remate de Mbappé que se perdió cerca de la escuadra.AFP

Después, con el partido 0-2, Alonso le mandó calentar junto a Bellingham, Valverde y Carreras, pero al marcar Mbappé el 0-3, el uruguayo, sin que el entrenador le avisara, caminó hacia el banquillo y se sentó de nuevo. En ese momento, fuentes del club aludían a una decisión técnica en la que no habían tenido nada que ver problemas físicos.

Cuestionado por la sorprendente decisión de la alineación y por el calentamiento de Valverde, Xabi Alonso rechazó cualquier problemática. "(Su suplencia) Es una decisión que estaba tomada. Fede siempre está dispuesto a jugar donde se le necesite y con buena predisposición. Si hubiera sido necesario, hubiera jugado. Hay que dosificar minutos y esfuerzos y él y Carreras lo habían jugado todo", explicó el técnico, que no quiso referirse a la ausencia del uruguayo en el calentamiento previo de los suplentes. "No tengo ni idea, yo estaba viendo el partido y no he visto nada de lo que me dices", contestó al periodista.

A unos metros, Fran García defendió a Valverde, amigo suyo y segundo capitán del equipo. "A todos nos gusta jugar y Fede es seguramente el tío que más quiera jugar. Yo no creo que sea nada puntual, Fede es de los más competitivos y entiendo que quiera jugar todos los partidos. Seguirá manteniendo un nivel muy bueno", admitió el lateral izquierdo, titular en Almaty.

Un Real Madrid todavía confuso y (desesperantemente) fallón

Un Real Madrid todavía confuso y (desesperantemente) fallón

Puestos al análisis exprés, pues ni una semana de temporada se cumplió, este Real Madrid de la nueva era, el de la revolución Scariolo, es todavía un mar de dudas. Su lujosa plantilla deambula con cara de no saber muy bien dónde situarse ni cómo actuar en la pista, especialmente los fichajes. Son tres partidos oficiales y dos derrotas. En Bolonia, ante una Virtus mucho más enérgica y acertada, inauguró la Euroliga volviendo a perder. Aunque fallando 20 triples, lo extraño hubiera sido no hacerlo. [74-68: Narración y estadísticas]

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48 horas después de la derrota en la final de la Supercopa, aguardaba la Euroliga en Bolonia, nada menos, el primer paso de un camino infinito hasta la Final Four de Atenas. Serán tantas las batallas, que bueno será relativizar. Pero ganar en el Paladozza suponía una pequeña obligación para Scariolo (así son las exigencias en el Madrid), evitar que en el futuro no se hable de un comienzo de era torcido. El alivio tendrá que esperar, porque de Italia, recibido sin alharacas en el que fue su último club, el ex seleccionador se marchó con otra mochila de preocupaciones.

Al Real Madrid no le duró demasiado el espíritu de enmienda que traía tan fresco en la mente y en las piernas. Hezonja, que fue el mejor y el peor en la primera parte (todo a la vez, en ataque lo uno y en defensa lo otro), lo resumió perfectamente al descanso. Ahí reconoció la "confusión" en la zaga. Habían pasado los blancos del dominio inicial a los desajustes.

El eléctrico Saliou Niang, que ya mostró su potencial y sus virtudes en el reciente Eurobasket, y Lucas Vildoza fueron los resortes para los bianconeros, que pasaron de caer de ocho a ganar de siete en no demasiado. Suya era la intensidad, suyos eran los duelos. Los puntos de Hezonja no eran suficientes para sujetar al Madrid, de nuevo perdido y ansioso en ataque Lyles. Sólo la entrada de Alberto Abalde al final de la primera parte devolvió el orden y la cordura a la defensa.

Sin triples no había alegría. Empieza a ser tendencia, pues tampoco el fin de semana en el Carpena las muñecas blancas habían mostrado tino. Fue Okeke, casi al final del tercer acto, el que primero acertó, tras 12 fallos. Y entonces seguía la Virtus mandando, de forma alarmante cuando Carsen Edwards, uno de sus grandes refuerzos, se enchufó al duelo (51-43).

Era imposible reaccionar sin el apoyo del perímetro, como avanzar en el campo de batalla sin la aviación, porque el Madrid continuó fallando y desesperándose. Cada triple al aro era luego una mala defensa. Y ese pequeño demonio llamado Edwards aprovechó la frustración para llevar una máxima que ya era una losa (66-54) con cinco minutos por jugar.

La pequeña reacción, que apuntaba a remontada loca, acabó cuando Hezonja erró, de seguido, su triple cinco, seis y siete de la noche en Bolonia. A eso contestó Niang con un matazo y aunque Campazzo siguió intentando el imposible, no hubo manera. Una derrota para empezar y muchos asuntos por resolver. Sin solución de continuidad, el jueves visita el Palacio el Olympiacos.

El Atlético sigue de fiesta y arrolla también al Eintracht en Europa

El Atlético sigue de fiesta y arrolla también al Eintracht en Europa

Venía el Atlético con una inercia bestial. De piernas, de energía y de resultados. Y con esa inercia era complicado pararlo. Ni lo intentó el Eintracht, por ser justos. La defensa alemana parecía suiza, más estilo Gruyere y, como tal, encontraron los rojiblancos los agujeros hasta permitirse una minisiesta al inicio del segundo tiempo. Giuliano despertó al equipo que terminó con cinco, pero pudieron ser muchos más. [Narración y estadísticas (5-1)]

No había terminado de entrar el público del Metropolitano cuando desde los atascos de las rotondas de la Avenida de Arcentales ya tronó el primer tanto. Fue Raspadori quien apareció por detrás de Julián para embocar casi en área pequeña el primero del partido tras un buen centro de Giuliano.

No daba tiempo ni a las presentaciones. El fútbol no paraba. Mal día para las defensas puesto que el Atlético venía enrachado del derbi y los alemanes encadenaban dos duelos consecutivos con 17 goles en total. Uno se saldó con victoria y otro con derrota pero, como dice su técnico, Dino Toppmöller: "Prefiero ganar 5-4 que 1-0". Sin importar los riesgos que corre. Y lo cierto es que los alemanes jugaban sin red. Venían como líderes de la Champions al Metropolitano tras golear al Galatasaray y concedían múltiples ocasiones a la espalda de sus defensas. Raspadori, Giuliano y Griezmann encontraron verdaderas autopistas por carriles centrales, falto efectividad para haber convertido al menos una de esas.

A un toque y muchos espacios

No obstante, el equipo seguía a lo suyo. Con la confianza por las nubes tras las dos victorias consecutivas, el balón se movía rápido y a un toque y eso generaba espacios tanto en jugadas en transición como en estático. Especialmente bella fue una que mandó Julián por encima del marco de Santos, quizás le sobró un toque al argentino. La pegó de primeras en otra buena combinación, pero su fusilamiento fue al muñeco. Raro ese doble fallo en un jugador que ha metido cinco goles en los dos últimos encuentros.

En cada error de cara a puerta es inevitable que la vista se vaya al banquillo del Atlético, pero allí no estaba Simeone agarrándose la cabeza sino Nelson Vivas, su segundo. El argentino debía pagar con un partido su extemporánea reacción a las provocaciones de un aficionado en Liverpool. El equipo, no obstante, seguía con las palabras de su técnico dentro: "Nadie se acuerda del ayer, vale el ahora". Pero seguro que, desde el palco que veía el encuentro, estaría también lamentándose de los fallos de su equipo. Es un topicazo el de que quien perdona, lo paga.

No obstante, la tranquilidad la alcanzó pasada la media hora y tras un córner. Pese a la altura alemana, un saque de esquina de Griezmann se paseó por todo el área del Eintracht hasta que Le Normand, otro que está en racha, metió la pelota en la cazuela.

El remate de Griezmann que valió el 3-1 ante el Eintracht.

El remate de Griezmann que valió el 3-1 ante el Eintracht.AFP

Estaba la parroquia esperando al turco Can Uzun, pero el bisoño jugador del Eintracht se perdió en la maraña que tenían entre líneas los rojiblancos, cerrando los pasillos interiores y concediendo las alas para forzar ataques por fuera. Venía con seis goles y cuatro asistencias en siete partidos, números de fichaje caro el próximo mercado estival.

Y cuando moría la primera parte, solo en banda izquierda, con un balón que inicialmente no representaba ningún peligro, Julián decidió tirarse al área rival, romper la cintura del ortopédico Collins y ceder el 200 a Griezmann. Es una locura meter dos centenares de goles en un club y más, ser el primero y el único en su historia. Eso es el francés.

Sin freno

La segunda mitad se notó que el Atlético salió a contemporizar y a estos alemanes ir tres abajo les da igual porque no van a cambiar su estilo de juego. Empujaron y empujaron hasta que a los 10 minutos, en un balón largo, Knauf cedió a Burkardt, que no perdonó. Era noche de baile y en las piernas de los rojiblancos estaba el no convertirse en una de terror. Pudo paliarlo Griezmann pronto, pero el taconazo con el que le dejó sólo Giuliano no pudo aprovecharlo porque el balón le pegó en la mano al francés. VAR y gol anulado.

El falso tanto despertó al Atlético y lo conectó de nuevo al partido. Tanto que el argentino encontró el gol tras un córner. Giuliano, con la picardía de su padre, atacó el centro de Julián al primer palo y diez minutos después sería el otro argentino el que hiciera por fin su gol tan buscado. Fue de penalti con una panenka con suspense.

El quinto silenció por fin a la tropa alemana que, por momentos, sonaba más fuerte que el público rojiblanco. La fiesta estaba en otro sitio y ellos, casi 4.000, no estaban invitados. El Atlético concluye esta racha de partidos con muchos más puntos de los que, quizás, esperaba. El equipo ha roto, que toquen las trompetas.

El Oviedo remonta y noquea al Valencia en un minuto con dos zarpazos

Actualizado Martes, 30 septiembre 2025 - 22:16

Un minuto le bastó al Oviedo para desnudar a un Valencia obtuso, que solo jugó a ráfagas, sin acierto, ni de penalti, y con falta de mucha calle. Como si fuera el recién ascendido. Se le escaparon entre los dedos tres puntos por errores groseros defendiendo un balón parado, del que se aprovechó Ilic, y permitiendo la carrera a la espalda de la defensa del veterano Salomón Rondón. Dos zarpazos que provocaron los pitos de una afición desesperada. [Narración y estadísticas: 1-2]

Se relamió Mestalla cuando, en solo cuatro minutos, su equipo tomó ventaja con un picotazo de muchos quilates. Danjuma, de media bolea, cazó un centro que el diablillo Luis Rioja se sacó dentro la línea de fondo bregando con la defensa carbayona. Apenas había pasado el balón por las botas valencianistas, pero el brillo de su estrella auguraba una noche plácida, despejada como el cielo tras la tormenta. En la grada se frotaron las manos cuando otra vez el neerlandés, esta vez asistido por Gayà al primer palo, forzó a Aarón a mantener con vida al Oviedo. Sin embargo, las expectativas murieron muy rápido. El Valencia ya no volvió a tener una ocasión clara antes del descanso.

Si bien es cierto que el Oviedo no encontró balón en los primeros 15 minutos, condenado a perseguir sombras, también lo es que poco a poco se acercó al área de Agirrezabala y, sobre todo, fue capaz en su pelea hombre a hombre, de ganar todos los duelos a un Valencia que parecía desbravado tras el gol. No se encontraban los de Corberán, dubitativos e incapaces de dar un paso al frente que les devolviera el control.

Así, entre los remates de Federico Viñas y hasta del lateral Lucas, comenzó en runrún en Mestalla, que poco tardaron en convertirse en pitos. Demasiada debilidad estaba mostrando el Valencia, que solo se estiró una vez más con una carrera por la orilla izquierda de Danjuma para sentar a Hassan y a Lucas sin que su centro encontrara rematador. Tanto creció el Oviedo que fue Paunovic quien se echó las manos a la cabeza cuando Colombatto forzó a Agirrezabala en la mejor ocasión para los asturianos al filo del descanso.

Como si no hubieran pasado por vestuarios, el partido regresó con el mismo guion. El Oviedo se volcaba buscando el empate y encontrando la manera de provocar que todo el estadio se desesperara con los errores que iban acumulando sus jugadores. El banquillo lo detectó y rompió esa dinámica reforzándose. En el centro del campo con Pepelu y en la banda con Diego López, además de Lucas Beltrán para apretar en ataque. El Valencia volvió a dominar a su antojo, sin prisas... y con poca claridad. Al Oviedo le quedó un centro-chut cruzado en exceso de Brekalo. Justo lo mismo que hizo Danjuma cuando Diego López lo dejó mano a mano con Aarón.

Errores groseros

Que no iba a ser una noche cómoda para los valencianistas quedó claro cuando hasta Danjuma falló desde el punto de penalti. El VAR avisó a De Burgos de un codazo en el cuello a Diakhaby y el neerlandés le pidió a Pepelu, con el balón agarrado, ser él quien se plantase ante Aarón, que le adivinó el lanzamiento en el minuto 74. El Valencia solo tenía que agarrarse y defender su marcador ante un equipo que había marcado dos goles en siete partidos, pero no lo hizo. Lo peor acababa de empezar. En un minuto, el Oviedo se metió los tres puntos en el bolsillo.

Fue primero Ilic en el que, tras un saque de esquina que Rondón cabeceó para meterlo en el área pequeña, cazó de rebote el mal despeje de Santamaría para empatar el duelo. Al marcador le dieron la vuelta los asturianos robándole la pelota a Gayà -desde entonces pitado- por intentar un mano a mano en el lateral de su área sin que De Burgos viera falta. La pérdida provoca que el Oviedo lance una contra perfecta para que su veterano delantero venezolano se fajara con Tàrrega y tumbara al Valencia.

Mbappé de Kazajistán

Mbappé de Kazajistán

Actualizado Martes, 30 septiembre 2025 - 21:25

El fenómeno Mbappé, aunque juegue cerca de la China, le da igual. Es el dios de la armonía del gol. Madre mía: lleva 13 tantos. En dos partidos de Champions cinco. Así que el francés es más que un seguro de vida para el Madrid. Maravilloso. Fue el único espectáculo del Asia Central.

El partido del fín del mundo fue un sopor, un aburrimiento El primer tiempo sólo funcionaron los regates de Mbappé. Cuando apareció el regalo del penalti, el francés transformó con su habitual facilidad.

Ante un Kairat esperpéntico, el Madrid fue un equipo lento, parsimonioso, con el estúpido estilo guardolista tan afín a Xabi Alonso, donde el balón no corre y es poco resolutivo. Absurdo. A la velocidad de un anciano en silla de ruedas.

No sé cómo catalogar el estado actual de Vinicius. Sigue en plan ganador del Balón de Playa. No hace ni una sola oportunidad y es un simple desaire. Apareció Rodrygo y fue fulminante. Incisivo, preciso, maravilloso. Rodrugo debería ser titular. Dio dos goles y su velocidad y técnica pone a Vinicius en un mal escaparate.

Aparte de un extraordinario Arda Gúler, el arquitecto del gol, francamente, se nota mucho que Ceballos pone orden y juega en equipo. En estos momentos de mar de dudas, el sevillano debería salir siempre de inicio. Mejor que Valverde por su sentido constructivo y un uruguayo que no encuentra el camino de Alonso.

La goleada es terapéutica, pero el técnico donostiarra ha perdido ese implacable dominio del juego, esa sensación de superioridad de los primeros partidos. La dificultad de los contrarios para encontrar la senda del gol. Es posible que lo del Metropolitano le haya afectado de alguna manera.

Jugar con el Kairat era un trámite porque sólo Mbappé tenía la llave del partido. Lo goles finales fueron productos del talento de Rodrygo el cansancio supino de un equipo amateur, que podría tener dificultades de jugar en la Segunda División española.

Me queda la duda de qué ocurrirá cuando en el Madrid no pueda jugar Mbappé. Es como si equipo se asomara al vacío. Xabi Alonso todavía ha conseguido, un sistema para que el equipo juegue de memoria. Ha tenido poco tiempo, pero las dudas permanecen en los madridistas. ¿Será este el buen sucesor de Ancelotti?

El Hapoel Tel Aviv se presenta en sociedad atropellando al Barça

El Hapoel Tel Aviv se presenta en sociedad atropellando al Barça

Actualizado Martes, 30 septiembre 2025 - 20:56

Un Barça sin defensa cayó en su estreno europeo ante el Hapoel Tel Aviv, en un encuentro en el que no tuvo opciones y en el que brilló Will Clyburn, que fue el mejor del partido con 23 puntos, siete rebotes y 30 de valoración. Pero no bastó ante el último campeón de la Eurocopa, que dispone de una formidable profundidad de banquillo, con jugadores del talento de Antonio Blakeney o Vasilije Micic. [Narración y estadísticas (103-87)]

Al Barça se le vio falto de rodaje, sin automatismos, y con un grave déficit en defensa, ya que encajó 26, 25, 31 y 21 puntos por cuarto y solo aguantó hasta el descaso (51-45). Bien pronto se vio cuál es el mal del equipo de Joan Peñarroya, sobrado de facilidad en ataque, donde lució especialmente Clyburn que anotó 14 puntos en 12 minutos en el primer tiempo y sostuvo a su equipo.

El 26-26 con el que finalizó el primer cuarto hablaba mal de ambas defensas. En el segundo periodo, el ritmo anotador de Hapoel se mantuvo y los visitantes no encontraron soluciones a las canastas fáciles del equipo de Dimitris Itoudis en el Arena de Sofía.

Calidad individual

Con un 9-0 inicial (35-26), se encendieron todas las alarmas para el Barça. Peñarroya dio entrada nuevamente a Clyburn y Kevin Punter y su equipo fue descontando poco a poco. A tres minutos para el descanso se puso a dos el cuadro azulgrana (44-42), pero nuevamente se escapó Hapoel con mucha soltura (15/20 en tiros de dos en los dos primeros cuartos).

Anotaban en la pintura Dan Oturu y Johnathan Motley. Al descanso, los de Peñarroya tenían que mejorar mucho atrás si querían tener alguna opción (51-45). Pero no lo hicieron y cavaron su tumba. La calidad individual de los de Itoudis bastaba ante la ineficacia del Barça en defensa.

Oturu campaba a sus anchas por la pintura, Blakeney se mostraba infalible desde fuera y las genialidades de Chris Jones o de Micic, cuando la situación lo requerían, dieron una máxima diferencia (77-61), entrado el tercer cuarto. A 4:30 para el final, esa diferencia se mantuvo (96-79), y fue cuando el Barça reaccionó, más por orgullo que por otra cosa. Cuando se acercó a nueve (96-87) apareció Micic y con triple cerró el partido.

Mbappé se divierte en Almaty y Kazajistán alivia al Madrid

Actualizado Martes, 30 septiembre 2025 - 20:51

La Ruta de la Seda, tejido de la primera gran globalización comercial y cultural de la historia, pasó por Almaty durante siglos, por una zona ahora situada a pocos kilómetros de Kirguistán y China. A través de sus caminos cambió el día a día de las sociedades de Oriente y Occidente, objetivo y milagro que busca ahora este Real Madrid de Xabi Alonso, "en construcción" según el técnico, noqueado tras la derrota del Metropolitano y pasando terapia en la ida y vuelta a Kazajistán. Sobre el césped del Central Stadion superó y goleó al Kairat Almaty, lógica futbolística, y alivió sus dudas hacia duelos más peligrosos. Mbappé se divirtió y anotó un hat-trick en una fiesta a la que se sumaron Camavinga y Brahim. [Narración y estadísticas (0-5)]

Alonso rotó en su alineación, aunque a medias. No hubo revolución porque el tolosarra y su equipo no se podían permitir un amago de pinchazo, así que Mbappé, Vinicius, Güler, Tchouaméni y Huijsen fueron titulares. A su lado, Asencio, Alaba, Fran García, Ceballos y Mastantuono, novedades con respecto al derbi madrileño. Ni siquiera salió en el once Fede Valverde, protagonista en la previa y suplente sorprendente. Las dos cosas no suelen ir de la mano.

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De inicio, los kazajos, guerreros y entusiastas, gastaron sus energías en el ímpetu hacia la meta de Courtois. Tiraron a puerta en los primeros segundos de partido, un cabezazo tímido de Jorginho que paró Courtois, y sacaron su único córner del primer tiempo en el tramo inicial. Luis Mata, lateral izquierdo con recorrido, Jorginho y el joven delantero Satpaev, de 18 años, fueron los más incisivos de los locales, cuya grada se emocionó cada vez que pasaron del centro del campo.

Una pareja desequilibrante

Los minutos fueron situando al Madrid en el partido, con frío en la noche kazaja, y Ceballos y Güler se hicieron con el duelo. El andaluz en la base, ordenando un centro del campo perdido en el Metropolitano. El turco en la mediapunta, recibiendo de espaldas, dándose la vuelta con facilidad en cada acción y conectando con Mbappé. La pareja turco-francesa sigue siendo la mejor noticia de los blancos esta temporada. También en Almaty.

Vinicius tuvo la primera ocasión clara del Madrid al aprovechar un pase al hueco de tacón de Mbappé, pero su remate con el exterior se fue desviado ante la salida de Kalmyrza. Era el minuto 13 y no será la última de los blancos. En el 17, la defensa kazaja desvió un buen remate de Güler tras una llegada de Fran García a línea de fondo y en el 20 el portero salvó un disparo con rosca de Mbappé.

Avisaba el Madrid y no tardó en conseguir fruto. En el 24, Mastantuono aprovechó un mal pase atrás de Sorokin para adelantarse al portero, que le arrolló. Desde los once metros, Mbappé anotó su tercer gol en Champions, el tercero de penalti, y el 11º en la temporada.

Rodrygo, ante Mrynskiy, el martes en Almaty.

Rodrygo, ante Mrynskiy, el martes en Almaty.AP

El Kairat se vino abajo en físico, aunque no en ánimo. Dejó de llegar a los duelos, falló pases y permitió que el Madrid fluyera como en un entrenamiento. Ahí Güler se hizo grande, recibiendo siempre en tres cuartos y creando las mejores ocasiones del equipo.

La tuvo Mastantuono en el 32 y Mbappé en el 38 y en el 43 para ampliar la renta madridista, pero el descanso aterrizó con un peligroso 0-1. Tras el intermedio, el duelo se rompió por la falta de oxígeno de los kazajos, ilusionados con el empate pero excesivamente valientes en ataque, dejando huecos a su espalda.

El indulto del VAR

Uno de ellos lo aprovechó Mbappé tras un despeje de Courtois. El francés le ganó la carrera a Sorokin, avanzó hacia la portería y se inventó una suave vaselina ante la salida de Kalmyrza.

El intercambio de golpes hundió al Kairat y facilitó las cosas al equipo de más talento individual. Un penalti de Ceballos a Gromyko puso nervioso a los madridistas, pero el VAR avisó al árbitro italiano Guida y éste anuló la pena máxima.

Ahí acabó la noche de los kazajos. Mbappé marcó su tercer tanto, quinto en esta Champions y 13º en el curso, con un potente disparo desde la frontal, Camavinga cabeceó una buena acción de Rodrygo y Brahim, con un disparo cruzado, completó la 'manita' de Almaty.

Arda Güler es como el Betadine

Arda Güler es como el Betadine

Arda Güler fue de lo poco presentable, si es que lo hubo, en el impresentable Madrid del Metropolitano. Fue el actor principal en el espejismo blanco, con una asistencia y un gol, y en el baño de realidad, al cometer un penalti sin saber muy bien lo que hacía. El derbi puso en cuestión buena parte de los argumentos de la reconstrucción de Xabi Alonso, especialmente la solidez defensiva. Pero no la apuesta por un jugador especial, aunque ante el Atlético el turco no estuviera en el lugar donde nada escapa a la percepción de su mirada perdida. De vuelta a los medios, en el partido de curarse las heridas ante una cenicienta de la Champions, Güler fue como el Betadine.

Una vez bajó el ímpetu del Kairat Almaty y el Madrid movió la pelota, quedó claro cuál es el futbolista que le ofrece la mejor dirección en las transiciones ofensivas. Cuanto más centrado, más amplía su prisma. Güler recibe, se gira y pasan cosas, cosas distintas. Mbappé, que ha marcado cinco de los siete goles del Madrid en los dos partidos de Champions, es el que mejor lo ha entendido en este inicio de curso, con movimientos intencionados en cuanto recibe el jugador turco, lo que ha propiciado ya una interesante conexión para el Madrid. Mbappé habla el mismo idioma que Tchouaméni, pero cuando la pelota llega al mediocentro francés, no pasan cosas distintas.

Es posible que Güler no tenga todas las condiciones que se exije a un pivote, rol que, ayer, realizaron Thouaméni y Ceballos, pero, con semejante visión de juego, cuanto más campo tenga en el periscopio, mejor. No son comparables, porque no lo es, por ahora, el rango de los jugadores, pero es la misma razón por la que Hansi Flick coloca a Pedri en la base del juego, en lugar de adelantarlo a la zona de los interiores, donde suele jugar con la selección. En las dos posiciones es sobresaliente. En la segunda, está más cerca del gol, pero en la primera impone su personalidad al juego.

La de Güler, de 20 años, está por formarse en el terreno de juego, después de un tiempo extraño, de adaptación, desencuentros con Ancelotti e inseguridades. Todo indica que Xabi Alonso se ha puesto a la tarea, en el intento de construir un Madrid más coral, y esa es la razón por la que pierde pie Valverde, el rey de las conducciones. Xabi quiere combinación, velocidad y presión. Las necesita, porque no en todas partes, como en los apeaderos de la Liga o la Champions, basta con el solista Mbappé.

Watzke, el cerebro que creó el Dortmund: un plan de salvación en un aeropuerto y 335 millones por tres traspasos

Watzke, el cerebro que creó el Dortmund: un plan de salvación en un aeropuerto y 335 millones por tres traspasos

Hace 10 días, Hans-Joachim Watzke decidió mantenerse en segundo plano durante la ceremonia de entrega del Balón de Oro, aunque bien podría haber sacado pecho por seis futbolistas que él mismo había criado en Dortmund. De Ousmane Dembélé, triunfador indiscutible en París, hasta Erling Haaland, Robert Lewandowski, Jude Bellingham, Achraf Hakimi o Serhou Guirassy, cuyos nombres también se escucharon como candidatos al premio de France Football en el Théâtre du Châtelet. El CEO del Borussia también podría haber aprovechado la oportunidad de compartir protagonismo con Aleksander Ceferin, presidente de la UEFA, con quien no sólo le une una estrecha amistad, sino también decisivas responsabilidades en el seno del organismo, donde ejerce como vicepresidente y miembro del Comité Ejecutivo. Sin embargo, desde hace meses, Watzke pretende alejarse progresivamente de los focos. O más bien dirigirlos a su conveniencia.

El próximo 23 de noviembre, Watzke presentará su renuncia a la asamblea general ordinaria del Borussia, el único club alemán que cotiza en Bolsa. De este modo pondrá punto final a dos décadas como director ejecutivo y asumirá como presidente, sustituyendo en el cargo a Reinhold Lunow, con quien ha protagonizado agrias disputas en los últimos tiempos. Según informó el diario Bild, durante el Mundial de clubes, Lunow quiso alojarse en Cincinnati en un hotel diferente al del equipo. De hecho, se negaba a coincidir en cualquier acto público con Watzke, indignado ante la incompetencia de su presidente, que durante una reunión había preguntado por la sede del Mundial de clubes 2026, pasando por alto que ese torneo se disputa cada cuatro años.

Semejante pulso por el poder se dilucida hoy al calor de cifras astronómicas. Durante el ejercicio 2023/24, cuando disputó la final de la Champions ante el Real Madrid, el Borussia generó un beneficio bruto consolidado de 639 millones de euros, un 24% más que el curso anterior. Cifras que refrendan la estrategia de Watzke, empeñado en consolidar Dortmund como el mejor entorno para el desarrollo de las estrellas del futuro. Sólo Dembelé (2017), Haaland (2022) y Bellingham (2023) dejaron 335 millones de euros por sus traspasos al Barcelona, Manchester City y Real Madrid, respectivamente. Las perspectivas para la venta de Guirassy, autor de 38 goles la pasada temporada, se estiman ahora por encima de los 75 millones. "Nuestra actividad principal es reconocer el potencial de los jóvenes. Y si no podemos retenerlos, potenciarlo", admite Watzke.

Acusaciones de nepotismo

Sin embargo, estos florecientes datos contrastan con otra realidad, la más cotidiana, la de un club instalado en el conformismo, que el pasado verano festejó casi como un título su cuarta plaza en la Bundesliga. Los aficionados del Signal Iduna Park ya se ha acostumbrado a que sus futbolistas sólo desplieguen todo su potencial en partidos como el de hoy ante el Ahtletic.

Y parecen haber perdido la esperanza de que asome algún talento de su cantera, al modo de Aleksandar Pavlovic o Jamal Musiala en el Bayern. Célebres por sus multitudinarias concentraciones en Friedensplatz, los hinchas siguen sin entender las concesiones a dos veteranos como Niklas Süle y Emre Can. Ambos, bajas hoy por lesión, apuran su último año de contrato, a razón de 10 millones y ocho millones brutos, respectivamente. También abundan las críticas al nepotismo de Watzke, que colocó a Sebastian Kehl como director deportivo y Lars Ricken como director administrativo. Ambos viejos conocidos durante su etapa con la camiseta amarilla.

"En el lado correcto de la historia"

No obstante, el fútbol ha cambiado mucho desde el 14 de marzo de 2005, el día que Watzke salvó de la quiebra al Dortmund. Un agónico lunes en una sala del aeropuerto de Düsseldorf, cuando logró vender el Westfalenstadion a un fondo de inversión del Commerzbank. Para ese plan de saneamiento, no dudó en pagar una renta a dicho fondo y a recomprar las acciones. Soluciones milagrosas, en la línea de las que ofrece hoy la Superliga, un torneo al que Watzke se opone con furibunda determinación. "Supo mantenerse firme en el lado correcto de la historia cuando el fútbol europeo dijo no a los intentos de privatización de un pequeño grupo de ricos", escribió Ceferin con motivo del 65º cumpleaños de Aki, el apodo con que trata a su viejo camarada.

Desde su tropiezo el 15 de marzo ante el Leipzig, este Dortmund enlaza 13 partidos sin derrota en la Bundesliga. En las cuatro últimas jornadas ni siquiera ha encajado un gol, aunque hace dos semanas desperdició un 2-4 en Turín antes de ceder un empate en el añadido frente a la Juventus. A sus seis bajas, el Athletic suma una más, porque en las últimas horas Ernesto Valverde perdió a Alex Berenguer y Mikel Vesga.

La guardería de Luis Enrique frente al Barça en Montjuïc

La guardería de Luis Enrique frente al Barça en Montjuïc

Actualizado Martes, 30 septiembre 2025 - 19:50

A Luis Enrique no le duelen prendas a la hora de trabajar con jóvenes futbolistas. No en vano, su estreno como técnico fue en un filial del Barça que Pep Guardiola prácticamente acababa de abandonar para tomar las riendas del primer equipo. Frente al Auxerre, por necesidad, ante la plaga de lesiones que está asolando al PSG, pero también por convencimiento, en un partido en el que el equipo parisino se impuso por 2-0, contó con cinco futbolistas por debajo de los 20 años, dos de ellos, incluso, menores de edad: Warren Zaire-Emery y Senny Mayulu, ambos con 19 años de edad; Quentin Ndjantou, quien tiene actualmente 18, y Mathis Jangeal e Ibrahim Mbay, ambos de 17 años. Casi una guardería en un fútbol de elite donde la edad es ya poco más que un número.

Ndjantou ha sido el último en llegar. Su debut con el primer equipo tuvo lugar precisamente en este duelo con el Auxerre, solo unos días después de que el club decidiera que era mejor que se quedara en lugar de embarcarse con la selección francesa sub'20 para disputar el Mundial de Chile. Las lesiones estaban diezmando a la primea plantilla y había que tener las espaldas bien cubiertas.

Algo que el propio Barça también ha tenido que hacer con Diego Kochen por la lesión de Joan García, si bien el arquero estadounidense, en su caso, sí tuvo que tomar un avión de vuelta, al estar ya en tierras chilenas con su selección. Las credenciales de Ndjantou para que su equipo optara por ni siquiera dejarle viajar incluían un hat trick frente al Atalanta en la Youth League. Su estreno en la elite, en este caso, no pudo rubricarlo con gol, pero sí dejó muy buenas sensaciones.

Paris Football Club

«Fue un orgullo enorme. Estoy muy contento de haber jugado con mi club de formación y también agradezco al entrenador su confianza», aseguró el delantero tras el partido contra el Auxerre. Por mucho que Ndjantou señalara que se encontraba feliz por haberse estrenado en la Ligue 1 con el club en el que se ha forjado como futbolista, lo curioso es que ese camino formativo tuvo una estación que estuvo a la vez muy cerca y muy lejos de su actual equipo: el Paris Football Club.

En esta entidad, fundada en 1969 y escindida del embrión que creó el PSG en 1970, solo dos años después de esa fusión, el joven delantero de ascendencia camerunesa permaneció cinco años, entre 2014 y 2019. Antes, entre 2013 y 2014, había formado parte del RC Arpajonnais y, entre 2019 y 2020, jugó con el US Villejuif.

Ndjantou, durante el partido del sábado ante el Auxerre.

Ndjantou, durante el partido del sábado ante el Auxerre.AP

Ante el Barça, hoy en Montjuïc, es más que posible que a Luis Enrique no le quede otra que seguir apostando por los jóvenes. Para este segundo partido de la fase de liguilla de la Champions, el PSG tiene cuatro bajas de peso: el flamante actual Balón de Oro, Ousmane Dembélé, Marquinhos, Désiré Doué y Khvicha Kvaratskhelia.

En cambio, el técnico asturiano sí podrá contar con otros nombres de peso como lo son los de Fabián Ruiz, Joao Neves y Vitinha. El conjunto que dirige Hansi Flick, por su parte, tiene las ausencias forzosas de Gavi, Joan García, Raphinha y Fermín, pero sí que podrá contar con un Lamine Yamal que revolucionó el choque con la Real Sociedad, y Alejandro Balde.