El Valencia Basket hace historia y jugará su primera ‘final four’ para delirio de Juan Roig: “He esperado esto toda la vida”

Actualizado

«He esperado esto toda la vida». Juan Roig rescató el baloncesto valenciano hace tres décadas y no podía contener la emoción al celebrar a pie de pista que Valencia Basket, por primera vez en la historia, jugara la final four de la Euroliga en Atenas. El equipo taronja ya no es un aspirante a la élite europea, sino que ha entrado por la puerta grande, y para quedarse. «Recordaremos esta noche, pero vamos a jugar más. Jugar la final four te sube el caché», advertía el mecenas. Alentado por un impresionante Roig Arena teñido de naranja, Valencia Basket amordazó y vapuleó a un Panathinaikos (81-64), que ni siquiera pudo agarrarse a las maniobras de distracción a las que acostumbra su técnico, Ergin Ataman. El turco no pudo hacer reaccionar a sus estrellas en un partido que nunca tuvieron de cara porque la noche estaba reservada para otros héroes. Uno de los todopoderosos equipos de la Euroliga volvió a caer por tercer partido consecutivo ante un rival que se había citado con el destino.

Esta conquista histórica no era más que un sueño cuando Juan Roig, tras ganar la Liga Endesa en la temporada 16/17, se fijó un reto: convertir a su equipo en un referente del baloncesto europeo. Da igual que en su palmarés nacional, de momento, solo luzca una Liga y una Copa del Rey, el objetivo era abrirse paso en la Euroliga. Había hecho tanteos, participaciones que habían dejado un regusto amargo y que debía reformular. Empezó por un pabellón en el que el presidente de Mercadona ha invertido casi 400 millones de su patrimonio personal y siguió por amalgamar un equipo a la altura que dejó en manos del entrenador que le hizo campeón en 2017: Pedro Martínez. Con él se fundió en un profundo y sentido abrazo. «Si haces una instalación como el Roig Arena, tienes que aspirar a competir con los mejores», advertía el magnate, que en nueve meses ha conseguido derribar otro muro y entrar en el selecto círculo del mejor baloncesto europeo, entre dinastías que atesoran Euroligas como Olympiacos, Fenerbahçe y Real Madrid, que será su rival en semifinales dentro de una semana. "Últimamente nos da para el pelo, porque nos ganan con mucha facilidad", recordaba Pedro Martínez. Después de la fiesta del vestuario, y de la cena que preparó el club, su mente está ya en ese partido. Todos quieren que se cumpla la leyenda que figuraba en cada una de las 15.000 camisetas naranjas que regaló a los aficionados: «Largo será el camino».

Saludo entre Pedro Martínez y Juan Roig.

Saludo entre Pedro Martínez y Juan Roig.B. ALIÑOEFE

Roig lo disfruta, y lo sufre, desde la segunda fila de asientos a pie de pista, con su mujer y sus hijas. El palco, aunque lo visite el presidente de la Generalitat, no está hecho para él. Su pasión es de aficionado, por eso recibió en la bocana del túnel a sus jugadores. "Hemos estado asustados todo el partido, pero hemos disfrutado", confesó el empresario.

Podría decirse que es lo único que comparte con Dimitrios Giannakopoulos, el empresario farmacéutico dueño de Panathinaikos a quien la Euroliga ha sancionado por sus amenazas. Estuvo en Valencia, comió junto a sus jugadores y los acompañó al pabellón en el autobús, pero no pudo entrar. Quizá fue lo mejor que le pudo pasar porque el espectáculo lo dio Valencia Basket.

La primera canasta de los griegos llegó a los dos minutos y 13 segundos y perdió a Fared durante los dos primeros cuartos. El liderazgo de Montero en este arranque lo elogió su entrenador: "Su paciencia y cómo ha leído el partido le han llevado a hacer el mejor partido de baloncesto desde que está en Valencia. Se ha encontrado con una defensa muy física, no querían que entrara en juego y ha tirado de concentración confiando en su equipo", analizó Pedro Martínez.

En el segundo cuarto, Panathinaikos quiso reaccionar, pero Valencia Basket se fue al descanso con una ventaja de 12 puntos con Badio y Braxcon Key como líderes. Tan desquiciado Ataman, que recibió una técnica por verter agua a la pista. Después del partido lanzó una crítica disfrazada de advertencia: "Si tiran tantos tiros libres, con este criterio arbitral, ganarán la Euroliga".

Su Panathinaikos solo apareció en el tercer cuarto para dejar en la mitad el colchón valenciano. No sirvió de casi nada. En los diez minutos decisivos, dos triples de Thompson y De Larrea, cerraron el billete a Atenas. Tanto que los griegos renunciaron a su última posesión. Había ganador y nadie podía discutirlo.

El Real Madrid de Garuba acaba con la resistencia del Hapoel y regresa a la Final Four

El Real Madrid de Garuba acaba con la resistencia del Hapoel y regresa a la Final Four

El Real Madrid está de regreso a la Final Four, a la lucha por el cetro continental, su razón de ser. A la segunda, en el improbable escenario del Botevgrad Arena, remató al Hapoel de Tel Aviv y la serie ya no volverá al Palacio. No es un título, pero estar en Atenas es un logro de este colectivo que fragua a fuego lento Scariolo, superando borrones como el de la Copa. [81-89: Narración y estadísticas]

Lo consiguió a la segunda, sin Tavares de nuevo y superando esa extraña parálisis que le lleva atenazando toda la temporada a domicilio en Europa. Se desmelenó al fin, intuyó la presa y no la soltó. Bailó al ritmo atildado de Maledon, a lomos de la garra de Garuba, del colmillo de Andrés Feliz. Secundarios indispensables para completar la obra de Campazzo, el principio y el fin de todo en este Madrid. Ni el empeño de Micic ni la rotunidad de Oturu (29 puntos) pudieron con todo eso.

Fue un triunfo de dureza mental. De esos que gustan a los entrenadores. De superar cada obstáculo, incluido un mal comienzo y otra actuación sin demasiado brillo de Hezonja. Fue un paso adelante de tantos que se refleja en la batalla por el rebote y en la cantidad de asistencias. Todo, acompañado por el indispensable acierto: apenas fallaron un tiro libre.

Esta vez el guion fue diferente al del martes, un mal amanecer y un rotundo despertar. La prueba del algodón para Alex Len, la ausencia de Tavares, no le está sentando bien al gigante ucraniano, al que Oturu le hizo trizas en un arranque preocupante (13-4, 10 puntos del nigeriano). Todo lo contrario Garuba, agarrando la oportunidad. Dos equipos diferentes según el pívot que esté en cancha.

Porque fue salir el de Azuqueca, con su mano vendada por el golpe del partido anterior, y llegó la revolución. Despertó el Madrid con rabia, un parcial de 8-32, velocidad, triples y rebotes ofensivos; alegría. Un ciclón que alargó Maledon y un tramo en el que el Hapoel se tambaleó como un boxeador sonado (21-36). Pero fue regresar Len y Oturu, también Llull en ese mal rato en pista, y de nuevo la batalla cambió de color, ahora, poco antes del descanso, la inercia en favor del local, un 3-13 para darle vida. Aunque Campazzo dejara un triple sobre la bocina para los highlights...

Scariolo había encontrado la fórmula: escapar del ritmo áspero de Itoudis. Más Campazzo y menos Micic. Las transiciones fugaces de Maledon, Feliz... la defensa de Deck sobre Elijah Bryant. Pese a Oturu, el rebote era dominado totalmente por el Madrid y esa era la mejor forma de controlarlo todo. Aunque eran las pérdidas el principal lastre.

En la frialdad del Botevgrad Arena, el Hapoel empezaba a dar muestras de rendición ante el bloque duro del Madrid, ante el ímpetu de Feliz y Garuba. Echaba de menos a Malcolm y los triples de Blakeney, baja de última hora. Pero el empeño de Micic era grande. Fueron dos acciones de esas que cambian partidos las que sentenciaron al Hapoel. Un dos más uno sobre la bocina del tercer cuarto de Maledon y un triple nada más comenzar el cuarto de Lyles. Al poco, un más 15 que era ya remar a favor de corriente. Por supuesto, Garuba fue el que puso el remate, una de las mejores noches de su carrera.

Este Madrid, aún con tantas cosas por mejorar y a la espera de Tavares, se las verá en el OAKA con el Panathinaikos o el Valencia. Aunque eso será otra historia.

Hezonja pasa del cielo al infierno y el Madrid no remata al Hapoel

Hezonja pasa del cielo al infierno y el Madrid no remata al Hapoel

Atenas tendrá que esperar. Aguardar a un Real Madrid que lo merezca, un Madrid que vuelva a la Final Four por la puerta grande y no con una versión tan mezquina como la mostrada en el tercer round de la serie contra el Hapoel de Tel Aviv, que le pasó por encima en la segunda mitad. La eliminatoria se marcha al cuarto, el jueves de nuevo en Bulgaria. [76-69: Narración y estadísticas]

Para saber más

Y, si no quiere sustos ni quintos partidos (aunque se celebraría en el Palacio), el Madrid deberá olvidarse de sí mismo, de su cara lejos de casa, donde toda la temporada lleva penando. No puede tener el mismo equipo dos versiones tan en las Antípodas. No puede colapsar Campazzo. Ni puede el que se presume como su líder maravillar el domingo y enfangarse el martes; Hezonja, como el Madrid, pasó del cielo al infierno: con 33 puntos en toda la segunda parte cayó con merecimiento ante un Hapoel mucho más fiero y concentrado, que se apoyó en su líder Elijah Bryant y encontró en Kessler Edwards la kriptonita en la pintura.

Va de vaivenes. Del domingo por la mañana al martes por la tarde, viaje a Botevgrad de por medio, el Real Madrid pasó de encajar 63 puntos en el Palacio contra el UCAM Murcia a 34 a domicilio frente al Hapoel. Primeras partes camaleónicas, mentalidades dispares. Parecía un buen indicio. Del desenfreno a la seriedad, porque Europa no permite tantas fiestas. En un escenario impropio de estas alturas de la mejor competición continental, un pabelloncito que ni siquiera estaba repleto, ambiente de torneo de pretemporada, los blancos amanecieron con la determinación de regresar a casa cuanto antes, de sellar a la primera el billete hacia Atenas. Primeras intenciones de empujar al abismo al grupo de talentos sin demasiada personalidad ni espíritu colectivo que maneja Dimitros Itoudis. Por si acaso.

Y sin Tavares, Alex Len quiso reivindicarse temprano, aunque ahí se quedó. Pero sobre todo era cuestión de defensa lo que hacía dominar entonces al Madrid. Cuando encarriló cinco triples consecutivos (los únicos que iba a meter en toda la primera mitad a excepción del postrero de Hezonja), se disparó la distancia (23-33 fue la máxima). Pero tampoco todo era para festejar. Maledon se cargó con tres faltas, Hezonja parecía de resaca emocional tras su histórica exhibición del domingo contra el UCAM Murcia y Usman Garuba, que había dejado momentos de pura reivindicación, se fue al banquillo con un dedo maltrecho. Y el Hapoel, como quien no quiere la cosa, apoyado en las cualidades enorme de Elijah Bryant, acudiendo mucho más al tiro libre (como si alguien hubiera escuchado el lamento de su entrenador tras el primer partido en el Palacio), asestó un 11-0 que le dejó bien cerquita al descanso.

Esa inercia iba a acelerar a la vuelta. Y ahí estuvo la clave. El Madrid se resquebrajó inexplicablemente. Avasallado por el paso adelante rival, energía y agresividad, y contagiado de la frustración de Hezonja, un tipo capaz de atravesar de la excelencia al desastre de un partido a otro. Viéndole fallar tiros mal seleccionados, perder balones y atiborrarse de faltas de ataque se entiende mejor el mensaje sobre el "liderazgo" que le mandó Scariolo el mismo domingo. Así que el Madrid encajó un parcial de 18-1, tirando por tierra todo el esfuerzo anterior. Creció Kessler Edwards, abusando de Len, y sólo Trey Lyles y algo de Feliz y Deck dieron oxígeno a los blancos antes de la hora de la verdad del acto final.

Sin embargo, era demasiado el lastre. Volvieron Hezonja y el tocado Garuba, como un león enjaulado, y Lyles pareció tocar a rebato (65-61 tras un triple del canadiense, a falta de 2:26). ¿Otra loca remontada? En absoluto. Bryant contestó con un triplazo que le quitó las ganas y los fallos en los tiros libres (apenas 7 de 15), por si acaso, fueron el remate a la condena del Real Madrid. Con la sensación de oportunidad perdida, pero con dos balas todavía en la recámara para regresar a la Final Four.

Campazzo y dos rebeldes dejan al Real Madrid a un paso de la Final Four

Campazzo y dos rebeldes dejan al Real Madrid a un paso de la Final Four

A un paso de Atenas, de regresar a la Final Four tras la dolorosa ausencia el curso pasado, a ese lugar en el Olimpo de Europa que no deja de ser la razón existencial del Real Madrid. A una victoria de acabar con el Hapoel de Tel Aviv tras un segundo ejercicio, otro, de poderío, incluso de supervivencia sin Tavares. La versión más plena del Madrid de Scariolo a tiempo. Campazzo lideró a un colectivo decidido, sin apenas resquicio, y Andrés Feliz y Usman Garuba resultaron la chispa adecuada, un dúo desestabilizador por puro corazón. Una tremenda paliza finalmente. [102-75: Narración y estadísticas]

Fue un tormento el Facu, 10 triples en dos partidos, porcentajes de francotirador. Fue un ciclón el Madrid, espoleado por dos tipos que no entienden el juego si no es desde el puro frenesí. Este Madrid es ya el del dominicano Feliz, un chico hecho a sí mismo desde las calles de Guachupita. Hasta la elite. Como Garuba, que enloqueció al Hapoel con su capacidad de estar en todos sitios todo el tiempo. De pelear cada rebote, de molestar en cada emparejamiento. Más allá de los números (13 puntos, nueve rebotes y dos robos el pívot, 11 y cinco el combo), estuvieron las sensaciones y lo que contagiaron.

Como no podía ser de otra forma, todo lo que aconteció en el primer duelo del miércoles iba a condicionar el segundo. La lesión de Tavares -"sin él, somos otro equipo", admitió Scariolo- y el dominio casi abrumador del Madrid entonces; pero también el extraño final, el parón de rendimiento y concentración blanca cuando ya todo lo tenía ganado, el parcial último del Hapoel, que le sirvió más para recuperar confianza que para asustar. Hasta las quejas por el arbitraje en sala de prensa de Itoudis (esta vez fue su equipo el que lanzó más tiros libres). Con todo eso en la coctelera y de nuevo sólo con la presencia de los abonados en las tribunas, amaneció una partida diferente, en la que, por ejemplo, Elijah Bryant, a cero hace dos días y con molestias físicas, empezó con un triple.

Las cartas marcadas y un Hapoel consciente de encontrarse sobre el alambre, de que viajar a Bulgaria con la losa del 2-0 era una condena. Oturu pronto explotó la ausencia de Tavares, con Micic surtiéndole y asestando unas ventajas hasta ahora nunca vistas por los hebreos (13-19). Pero fue la segunda unidad de Scariolo la que espabiló al Madrid. De repente, llegaron unos minutos de sublime defensa, con Garuba y Feliz como capitanes del incordio. Manos, choques, robos e intensidad. Un dolor de cabeza para cualquiera que, en la otra canasta, castigaba un Maledon al fin enchufado.

Feliz, ante Micic, durante el partido.

Feliz, ante Micic, durante el partido.EFE

Fue un 13-3 de parcial que devolvió la iniciativa al Madrid. Aunque, curiosamente, con la vuelta de los titulares, el Hapoel (y su zona defensiva) retomó algo el dominio. Espesó la noche. Aunque la última canasta fue de Campazzo, las sensaciones y la pequeña ventaja eran de los visitantes (40-42).

Pero Scariolo había visto claro quienes sacaban de punto al rival, quienes, con su energía, decantaban la balanza. Feliz y Garuba le hicieron cambiar los planes, titulares tras el descanso. Y fueron, otra vez, la revolución. Desquiciaron a Micic, atacaron cada resquicio, tocaron balones en defensa y, con la astucia de Campazzo, pusieron patas arriba el Palacio. Los tres (un triple de Hezonja y otro de Okeke en ese tramo también) fueron la plenitud, como si de repente el DJ subiera el volumen de la música. Un 25-9 de vuelta y una máxima para empezar a soñar (71-56).

No tiró la toalla el Hapoel, más alegre sin Garuba en pista. Un parcial de 2-9, la cuarta de Maledon... Amenazaba con un desenlace de tensión como el miércoles pero, de repente, todo terminó de saltar por los aires. Micic se cargó con la cuarta y a la jugada siguiente, una técnica por protestar le mandó al banquillo. Contestó el Madrid con dos triples (Campazzo y Lyles), una sentencia. A refrendar el martes en Bulgaria, el destierro del Hapoel. Y con el colchón de tener hasta dos balas más hacia el OAKA.

La Euroliga expedienta al dueño de Panathinaikos por sus protestas en el playoff contra el Valencia Basket

La Euroliga expedienta al dueño de Panathinaikos por sus protestas en el playoff contra el Valencia Basket

Actualizado

La Euroliga ha abierto expediente al dueño y presidente del Panathinaikos, Dimitris Giannakopoulos, y la sanción, según pudo sabe EFE por fuentes conocedoras de estos procesos, podría impedirle la entrada a los siguientes partidos de su equipo al tratarse de un directivo reincidente.

En el tramo final del segundo partido de los cuartos de final entre el Valencia Basket y el Panathinaikos, disputado este jueves, Giannakopoulos, que estaba situado junto al banquillo de su equipo, se levantó y se dirigió con gestos airados a la mesa de anotadores y a los colegiados del encuentro, lo que provocó un importante revuelo en la zona.

Los árbitros recogieron en el acta la situación y, al acabar el encuentro, la Policía le abrió también un acta, junto a otros miembros de la expedición, por no haber seguido sus indicaciones y haber provocado una situación de tensión en el partido. Al haber quedado reflejada la actuación del empresario griego en el acta del encuentro y, según el protocolo de la competición, la Euroliga le ha abierto un expediente al directivo.

Fuentes conocedoras de estos procesos explicaron a EFE que en principio la resolución del expediente debe llegar antes del próximo partido de la serie, que será el miércoles 6 de mayo en Atenas, y que la sanción puede ser grave, más aún por tratarse de un directivo que ya ha sido sancionado por actuaciones similares.

El castigo, apuntan estas mismas fuentes, además de una multa económica podría impedirle asistir a los encuentros que le queden al Panathinaikos esta temporada, en la que su club organiza en Atenas la Final a Cuatro -de la que su equipo está a un solo triunfo-, y también a los que tenga en el arranque de la siguiente campaña.

Giannakopoulos arrastra un largo historial de multas, algunas de hasta 800.000 euros, y de partidos de sanción y tras la Final a Cuatro de 2025 le fue prohibida la entrada a los siguiente cinco partidos del Panathinaikos, una decisión que se espera marque el castigo que se prevé que se le imponga por sus acciones en el Roig Arena.

Con sus triunfos del martes y el jueves en ese pabellón, el conjunto griego adquiere una ventaja de 0-2 en la eliminatoria que da acceso a la Final Four. Tras el segundo encuentro Pedro Martínez, entrenador del Valencia Basket, calificaba de "impresentable" a Dimitris Giannakopoulos y reclamaba a la Euroliga medidas contra "personajes que van contra los valores del deporte".

La queja del expulsado Itoudis y la respuesta de Scariolo: "Hasta que el partido se ha embarrado"

La queja del expulsado Itoudis y la respuesta de Scariolo: “Hasta que el partido se ha embarrado”

Dimitrios Itoudis tiene 55 años, hizo un master como asistente junto a Zeljko Obradovic en el Panathinaikos y sabe lo que es ganar dos Euroligas como primer entrenador con el CSKA de Moscú. Sabe lo que cuesta el respeto en Europa y hasta donde se puede llevar el histrionismo en los banquillos. Tampoco está mal rodeado en este nuevo rico que es el Hapoel de Tel Aviv: su millonario presidente, Ofer Yannay, se presentó en el Palacio con una bufanda en la que se veía el escudo del Valencia Basket (¿?).

Para saber más

Itoudis se pasó todo el primer partido de la serie de cuartos de final fuera de sí. Algo habitual en él, por otra parte. Pero esta vez consiguió, puro empeño, que le expulsaran por dos técnicas al comienzo del último cuarto con ya (casi) todo perdido para su equipo ante el avasallador Real Madrid. Consciente de que la primera batalla estaba entregada, estaba preparando la segunda. También en sala de prensa.

Bien estudiado el mensaje, el técnico de Hapoel se ciñó (supuestamente) al dato estadísticos. "En tres partidos esta temporada contra el Madrid, ellos han lanzado 64 tiros libres y nosotros 34", dijo y lo repitió varias veces. "Esto es un hecho, no quiero ser sancionado", avisó. Tirando la piedra y escondiendo la mano. No especificó que en la derrota de un rato antes el Madrid lanzó 20 y su equipo 14. Es decir, casi todo venía desde atrás, de los partidos de temporada regular que también cayeron del lado blanco.

Scariolo, tras la victoria ante el Hapoel.

Scariolo, tras la victoria ante el Hapoel.EFE

Scariolo compareció a continuación. Traía cara de agotamiento y de felicidad no plena. La victoria fue estupenda, aunque el final de partido se enredara. Pero, lo que más le preocupaba sin mencionarlo mucho al técnico italiano era la lesión de Tavares. "Sin Edy nuestro equipo es diferente. Todo cambia con o sin él", admitió, para después elogiar la labor de sus sustitutos, Usman Garuba y Alex Len. Y la ayuda que tuvieron en el rebote de otros como Lyles y Okeke. A pesar de todo, Dan Oturu, poderosísimo, firmó 17 capturas en el Palacio.

Al ex seleccionador no le gustaron demasiado los últimos cuatro minutos, aunque la victoria no peligrara. "Estamos contentos por haber empezado la serie con triunfo y por cómo hemos jugado la gran mayoría del partido. Hasta que se ha embarrado con una serie de episodios en la cancha que lo han llevado a un terreno diferente y también por culpa nuestra, por lo que hemos perdido algo de tranquilidad y concentración", admitió. Sin señalar directamente al que, indirectamente, había 'embarrado' el duelo. Eso sí, Scariolo fue tajante en la respuesta al asunto de los tiros libres. Lo hizo con tanta elegancia como contundencia: "Toda la temporada, independientemente del rival, vamos mucho al tiro libre. Tenemos jugadores con peso que atacan el poste bajo y son capaces de penetrar, y es una parte importante de nuestro plan de partido".

"El siguiente partido no va a ser igual a este. Hapoel jugará a su nivel", añadió, consciente de que la batalla del viernes (20.45 h., Movistar) nada tendrá que ver y que Atenas está a la vez tan cerca y tan lejos. Tanto tendrá que decir la enfermería. La blanca con Tavares y la roja del Hapoel con Elijah Bryant, su referente, visiblemente mermado toda la noche en el Palacio: fue la primera vez en toda la temporada que se quedó a cero en anotación.

El Real Madrid golpea primero y duro al Hapoel, pero pierde a Tavares

El Real Madrid golpea primero y duro al Hapoel, pero pierde a Tavares

El ruido dejó paso al baloncesto. Regateados los líos políticas y superados todos los cinturones de seguridad en torno al Palacio, el Real Madrid tuvo claro que no podía dejar pasar la ocasión, que dos años sin Final Four son demasiados para quien conquistó tres Euroligas de las últimas 10. Atenas es su Ítaca y el Hapoel de Tel Aviv su mar a atravesar, el último obstáculo. El primer round de la eliminatoria fue un despliegue de determinación y coraje, con Campazzo y sus seis triples a los mandos y apenas un maquillaje final del visitante, a la desesperada. [86-82: Narración y estadísticas]

El Palacio sonó casi como si estuviera lleno. Hubo ambiente de grandes citas, aunque todo estuviera condicionado por las restricciones, por las medidas de seguridad (no había ni 200 manifestantes propalestinos en las afueras) en torno a un equipo de un país en guerra, sólo abonados en las tribunas (6.908 acudieron). Ambiente grande para cita grande, 38 infinitas jornadas de temporada regular y sólo una derrota en casa esperando esta hora de la verdad. No habían transcurrido ni dos minutos cuando la pieza más singular y determinante del Real Madrid se levantó tras la lucha por un rebote sin poder apoyar la rodilla izquierda. Edy Tavares se marchó a los vestuarios y ya no volvió.

Sin su gigante y con las gradas a la mitad, el Madrid pudo haber dudado. Al contrario, devino en ciclón. Con la premisa de Scariolo marcada a fuego, atacar sin complejos, con osadía y colmillo. Castigar la pereza defensiva del Hapoel, más talento que la disciplina que le gustaría a su entrenador Itoudis. A los 15 minutos, los blancos habían sumado 42 puntos. Al poco dominaban por 20 (46-26). Campazzo amaneció con cuatro triples de cinco, alargando su racha de buena puntería y buen juego. Usman Garuba sustituyó a Tavares como si le fuera la vida en que no se notara la diferencia. Y apenas Abalde y Llull se quedaron sin anotar al descanso, 13 asistencias entre todos. La primera parte fue prácticamente perfecta.

Igual daba que el indescifrable Hezonja no tuviera (del todo) su noche. Y que Dan Oturu campara más a sus anchas en la pintura sin Tavares. El Madrid pisaba a fondo su acelerador. Chuma Okeke se multiplicaba, una pesadilla en el rebote ofensivo para el Hapoel. Y cada acercamiento hebreo, con los triples de Blaneney y los intentos de Micic por volver a ser quien fue (sigue siendo, eso sí, el tipo mejor pagado del continente tras su vuelta de la NBA) era contestado sin resquicio de titubeo.

No hubo concesiones. Garuba mantuvo su intensidad y concentración y Alex Len cumplió en el rebote. Trey Lyles metió canastas de las que sólo él es capaz y Deck, a pesar de sus molestias en el hombro, se pareció mucho a la mejor versión de sí mismo. Cada balón dividido fue blanco y ese es casi el mejor resumen de la intensidad mostrada;en eso Andrés Feliz contagia y marca diferencias: borda todo lo que no suele salir en la estadística, enamora entrenadores. La ventaja sólo bajó de la decena ya en los últimos instantes, a la desesperada con más triples de Blakeney. Antes, fuera de sí Itoudis había sido expulsado por dos técnicas después de una noche repleta de sus habituales protestas. A la espera de las pruebas a la rodilla de Tavares (en el Hapoel, su mejor jugador toda la temporada, Elijah Bryant, también sufrió molestias; ni siquiera anotó), el viernes (20.45 h.) , de nuevo en un cercenado Palacio, un segundo asalto para dar otro paso hacia el OAKA.

Campazzo, el liderazgo, el momento clave y las cuentas pendientes con la Final Four

Campazzo, el liderazgo, el momento clave y las cuentas pendientes con la Final Four

El Facundo Campazzo actual no reconocería al Facundo Campazzo que aterrizó en Madrid hace 12 años, desde Peñarol de Mar del Plata. Se cruzaría con él en las entrañas del Palacio de los Deportes y le pasaría inadvertido, como a tantos entonces. Un chico bajito y más bien rellenito en un mundo de gigantes. 12 años más, un par de idas y vueltas, y ni uno más de sus 179 centímetros, el Facu transformó su cuerpo, disparó su baloncesto y descubrió su liderazgo. Ganó títulos y acumuló MVP's (Copa, Liga Endesa...). Estuvo presente en dos de las tres Euroligas que el Real Madrid levantó desde 2015 y, sin embargo, eso, la Final Four, sigue siendo su cuenta pendiente, su ballena blanca.

Para saber más

Tampoco tiene mucho que ver el Campazzo de los primeros meses con Sergio Scariolo con el actual. Le costó cinco partidos en Europa superar la decena de puntos, por ejemplo. Incluso se deslizaron supuestos desencuentros. Como adaptándose al exigente libreto táctico del italiano que él tiene que interpretar en la pista e incluso aprendiendo a encajar en la medida repartición de minutos y cargas que el equipo técnico elabora de la mano del área biomédica -una de las claves finalmente de una temporada con tan pocos problemas físicos, apenas Gaby Deck llega con molestias en el hombro a este Rubicón-, el base ha elevado sus prestaciones en este momento de la verdad europeo. En las seis últimas noches (cuatro victorias), donde los blancos se jugaban ser cabezas de serie, se lució, anotando 15 de sus 27 triples (55,5%), promediando 14,5 puntos, seis asistencias y un 18,1 de valoración.

El Real Madrid acabó meritoriamente tercero y hoy (20.45 h., Movistar) arranca la eliminatoria -marcada por la presencia en las tribunas del Palacio únicamente de los socios abonados, 8.000 si acuden todos- contra el Hapoel de Tel Aviv, un rival que presume del base mejor pagado de Europa (Vasilje Micic), entre otros lujos -Elijah Bryant es el segundo mejor jugador estadísticamente de la competición- de la plantilla que dirige Dimitros Itoudis. «Con el talento anotador que tiene y su capacidad en el uno contra uno y el bloqueo y continuación, probablemente no tengas posibilidades de ganar. La defensa debe ser sobresaliente ante situaciones en las que son extremadamente buenos. Y tienen muchos jugadores que lo son, puedes centrarte en un emparejamiento y hay tres más que son letales. La clave defensiva es no descubrir demasiado la manta para tapar sus fortalezas en el perímetro», admitió ayer el técnico.

Campazzo, contra el Valencia, en un partido de la presente Euroliga.

Campazzo, contra el Valencia, en un partido de la presente Euroliga.EFE

A pesar de eso, el paso el previo de la temporada regular se antoja enorme hacia Atenas. Desde que se instauraron los playoffs de cuartos, el equipo con ventaja de campo se clasificó en el 81,25% de los casos. El Madrid tendría que perder contra el Hapoel al menos los mismos partidos que ha perdido en casa en todo el curso (histórico el 18-1). Y eso no se le escapa al Facu que, además, es el jugador que más ha utilizado Scariolo, el único por encima de los 24 minutos de promedio. Es decir, es su jugador de confianza, su extensión en la cancha. Quiere estar en el OAKA. Con 35 años recién cumplidos, quizá una de sus últimas oportunidades de acudir en plenitud. Más allá de un posible MVP, una Euroliga de la que presumir al completo.

Porque la primera que luce en su palmarés es la de 2015, su curso inicial en España, el previo a salir cedido al UCAM Murcia, donde también aconteció su asombrosa transformación física de la mano de Paulo Maccari. En la Final Four del Palacio, la de su compatriota Nocioni, la de Carroll y compañía, no disputó ningún minuto. A la de 2018 en Belgrado, llegó justo físicamente. Tuvo que pasar por el quirófano a causa de una lesión condral en su rodilla izquierda, no estuvo en los playoffs contra el Panathinaikos y la Final Four, apenas apareció cinco minutos en semifinales y nueve en la final, la de Doncic, Causeur y Thompkins. Para más regates del destino, cuando el equipo de Chus Mateo alzó la de Kaunas, él estaba ultimando su regreso tras su paso por la NBA y su final de temporada en el Estrella Roja. Y en 2024, la última del Madrid, su empeño no sirvió en la final ante el Panathinaikos del gran Sloukas.

El Barça cae en Mónaco y se queda fuera de los 'playoffs' de la Euroliga

El Barça cae en Mónaco y se queda fuera de los ‘playoffs’ de la Euroliga

Actualizado

Un primer cuarto sencillamente horroroso del Barça, por mucho que arreglara un poco las cosas en el tercer periodo, acabó por condenar a los azulgrana a quedarse fuera de los playoffs de la Euroliga tras su derrota ante el Mónaco. Con Theiss brillando en la anotación para los locales (16 puntos), perfectamente dirigidos por Mike James y Élie Okobo en ataque y un Jaron Blossomgame erigido como el mejor valorado del duelo, los de Xavi Pascual no lograron sobreponerse a su destino, por mucho que Toko Shengelia, Jan Vesely, Will Clyburn y Darío Brizuela trataran de poner de su parte para lograrlo.

Tras un primer intercambio de golpes en el que el Barça pareció aguantarle la mirada al Mónaco, el conjunto local se sacó de la manga un parcial demoledor de 16-3 que ponía muy cuesta arriba las aspiraciones barcelonistas de estar en los cuartos de final de la Euroliga al marcharse por 14 puntos en el luminoso. Con James brillando en la dirección de juego y erigido como máximo anotador de los suyos en el primer periodo, con siete puntos en su casillero, el cuarto terminó con triunfo parcial por 26-14 para el equipo monegasco. Por parte azulgrana, solo Clyburn, con nueve puntos en su haber, se mostraba realmente lúcido en ataque, mientras que en defensa, a decir verdad, ninguno de los de Xavi Pascual estuvo realmente a la altura.

El momento de Shengelia

Con la entrada de Brizuela en el segundo periodo los barcelonistas parecieron encontrar un argumento para reengancharse al partido. La irrupción por parte local de Tarpey, con todo, cuya presencia en el partido fue toda una sorpresa, propició que el Mónaco se las arreglara para seguir marcando las distancias con respecto a un Barça que parecía poco menos que incapaz de hacerse con rebotes defensivos, para regocijo de un rival que aprovechó para hacerse con una máxima diferencia de 17 puntos (47-30) que los azulgrana solo pudieron maquillar en parte para llegar al descanso con 49-35 en el marcador.

Las cosas parecieron ponerse peor en los primeros compases de un tercer cuarto que, en cambio, fue el de la reacción de los azulgrana. Por mucho que el Mónaco llegara a marcharse por 18 puntos en el arranque, el Barça, con un Shengelia terriblemente entonado y un gran Vesely, se las arregló para endosarle un parcial de 5-18 a un rival que saltó aparentemente a la pista pensando que ya lo tenia todo hecho y plantarse en el último periodo solo a cinco puntos de distancia de los locales (58-53). Los de Pascual, no obstante, no pudieron a la postre completar lo que habría sido una gesta en toda regla. Okobo y James aparecieron oportunamente para deshacer el entuerto y los locales, aprovechando también la permisividad de los árbitros con su intensidad al límite en tareas defensivas, acabaron por llevarse un finalmente cómodo triunfo por 79-70.

Lío político y cumbre clave ante la visita del Hapoel de Tel Aviv al Real Madrid: "Algunos están más en señalar que en garantizar la seguridad"

Lío político y cumbre clave ante la visita del Hapoel de Tel Aviv al Real Madrid: “Algunos están más en señalar que en garantizar la seguridad”

Actualizado

De todas las cábalas posibles de la última jornada de la temporada regular de la Euroliga, la que definiría los cruces de cuartos de final después de 38 partidos, la más inquietante para el Real Madrid -que se ganó su tercer puesto y el factor cancha a favor especialmente con su buen rendimiento en el Palacio: 18 victorias y una derrota-, era un posible enfrentamiento con el Hapoel de Tel Aviv... Como así resultó.

Para saber más

Y no sólo por lo deportivo, aunque los hebreos, debutantes en la máxima competición continental, cuenten con figuras como Vasilje Micic o Elijah Bryant, entre otros. Era la posibilidad de que los encuentros iniciales en el Movistar Arena (miércoles 29 y viernes 1 de mayo) se jugaran sin público en las gradas, como así ha sucedido previamente tanto con el Hapoel como con el Maccabi, a causa de la guerra en Oriente Medio y de las protestas que cada vez que los equipos de Israel viajan a España se producen. Un lío político por descorchar y que ahora disputa entre despachos sus negociaciones clave.

La decisión depende de la Delegación del Gobierno en Madrid. La misma que ya optó por que los duelos anteriores se disputaran a puerta cerrada (8 de enero y 24 de marzo). A pesar de la ausencia de incidentes y de la decreciente presión de las manifestaciones: apenas 200 personas se concentraron en Goya en medio de un gran despliegue de seguridad. Y de que en la mayoría de partidos a domicilio tanto de Maccabi como de Hapoel en otros países de Europa hubiera público en las tribunas. Incluso en el Roig Arena de Valencia, el pasado 29 de enero, se permitió la entrada sólo de abonados taronjas y el partido los presenciaron 8.000 espectadores.

Este jueves tendrá lugar una reunión clave entre la Delegación de Gobierno, el Real Madrid y la Policía. La entidad que dirige Francisco Martín podría calificar dichos partidos como de alto riesgo y se recomendaría así que se disputaran a puerta cerrada. Al no ser una imposición, sería el Real Madrid el que tomaría la decisión final. Y cada vez parece más probable que se active la opción Roig Arena: sólo los abonados del club blanco podrían presenciar los dos partidos que abren la serie. Los dos siguientes de celebrarión, con público, en el Arena Sofia de Bulgaria, donde los de Dimitris Itoudis juegan en su 'exilio'.

Sin embargo, la postura del Ayuntamiento de la capital es clara: "Ese partido se debería jugar en abierto". Lo expresó ayer Inma Sanz, vicealcaldesa y responsable de Seguridad y Emergencias. "En Madrid no debería haber partidos cerrados porque no se pueda garantizar la seguridad. Tienen todo el derecho, como cualquier otro equipo, a venir a esta ciudad y que ese partido se pueda desarrollar en abierto. Y entiendo también el malestar que pueda haber en la afición local por no poder ir a ver ese partido. Pero insisto, algunos (Delegación del Gobierno) están más en señalar a aficiones y a determinadas personas que en cumplir con su obligación, que es garantizar la seguridad en cualquier evento que se pueda producir en la ciudad", añadió a preguntas de este periódico. El choque por las protestas propalestinas entre el Ayuntamiento y la Delegación viene de lejos y tuvo su momento más tenso durante la última Vuelta a España, en septiembre.

El pasado domingo, tras el partido liguero contra el Tenerife, Sergio Scariolo puso de manifiesto la tensión con la que el vestuario blanco vive esta situación que consideran injusta. "El equipo ha conseguido en la cancha su derecho de jugar con la afición tres partidos de cinco. Es algo que la afición también se ha ganado animando al equipo. No es una decisión que puedo tomar yo, sería ridículo decir qué preferiría. El equipo y la afición han hecho su trabajo. Ahora todos los que tienen que tomar esta decisión lo valorarán y deseo que puedan tomar la mejor decisión", aseguró. En ese duelo ya se pudieron escuchar las protestas preventivas de los seguidores del Madrid. "¡Queremos animar, en cuartos de final!", cantaron varias veces. También emitieron un comunicado: "No puede ser que en los partidos más esperados del año los abonados y el resto de madridistas no podamos animar a nuestro equipo. El club tiene que velar por sus intereses y el de sus aficionados y forzar a que se juegue a puerta abierta". Dentro del club se ha pasado del pesimismo inicial a cierto optimismo. "Estamos trabajando en ellos, sería algo muy injusto", trasladan.