El movimiento continuo

El movimiento continuo

El movimiento continuo existe. Lo escenifican dos esferas: el planeta Tierra y un balón de fútbol. La Tierra lleva así, girando y desplazándose, 4.500 millones de años. El balón, que fascina a 4.500 millones de personas, la mitad de la población mundial, bastante menos. Pero rueda en tal cantidad de competiciones de clubes y de selecciones, algunas de nuevo cuño y otras de viejo pero ampliadas, que parece imposible que existan fechas disponibles para ubicarlas y futbolistas bastantes para servirlas.

Pero el dinero, como el Diablo, hace prodigios. No puede comprar el tiempo. No puede desfigurarlo por prolongación, ampliación o ensanchamiento. Pero, redistribuyéndolo, ahormándolo, lo flexibiliza. Y con él a cuantos se mueven dentro de sus estrictos márgenes.

Este mastodóntico Mundial de clubes, creado contra toda lógica en un calendario saturado, es por encima de todo el del dinero. Argumento contante y sonante, persuasivo hasta lo incontestable, seductor hasta lo irresistible, que convence a equipos descontentos y jugadores cansados para que se embarquen en una aventura incierta dentro de un país desinteresado. Incluso el último mono de la competición sacará tajada de los 1.000 millones que se derramarán sobre los participantes, atraídos al certamen como las mariposas a la luz. O, más prosaicamente, como las moscas a la miel.

La fiebre del oro mundialista sumió a los clubes en la agitación, el desasosiego y la impaciencia. Desatascó operaciones calmosas, adelantó urgencias aplazadas y aceleró el mercado de fichajes, muchos de los cuales debutarán de golpe y porrazo en la competición. Suprimió las pausas, acortó los plazos, alteró los ritmos y precipitó los acontecimientos.

El torneo flaquea en la universalidad que justifica geográficamente el nombre de Mundial. Sobran equipos marginales en el mapa del gran fútbol internacional, que penarían en las primeras fases de la Champions o incluso de la Libertadores. Y, víctimas del mejorable sistema de invitaciones, faltan algunos de los mejores del orbe, con sus correspondientes estrellas individuales. Para empezar, los recientes campeones de las Ligas española, inglesa e italiana.

Nervioso, inquieto, apremiado, el Madrid acude al Mundial en un estado de necesidad deportiva y avidez económica. Las dos caras de la misma moneda. O la sola cara de la única moneda. Supeditado más que ningún otro club a la simultánea exigencia de los títulos y los balances, precisa de los títulos para ganar más dinero, y del dinero para fichar a más y mejores jugadores que le proporcionen títulos. Eso también remite al movimiento continuo.

Xabi Alonso, recién aterrizado, no quería empezar sometido, sin calentar antes, a semejante presión en un evento metido con calzador en la programación anual e incorporado brusca y preferencialmente a los objetivos blancos. Pero se ha plegado a Florentino, a quien le pueden las prisas por restañar heridas y pasar página. En la autocracia madridista, que se inmiscuye hasta apropiársela en la parcela técnica, impera también un decente sentido de la responsabilidad que la redime de sus excesos. Valdebebas, por suerte para el Madrid, no es Moncloa.

Morales, Karanka, Mista… Los primeros españoles en la MLS: “Me ficharon por un ‘highlight’ con el Madrid”

Actualizado Domingo, 15 junio 2025 - 00:28

Hoy se cumplen 50 años del debut de Pelé con el New York Cosmos, momento inspirador para el soccer en Estados Unidos. El partido se televisó a nivel nacional y dio inicio a una época dorada para la antigua NASL (North America Soccer League), con nombres como Beckenbauer, Cruyff, Best o Eusebio firmando por algunos de sus equipos. Otro día 15, pero de julio de 2000, debutaba con los New England RevolutionJosé Luis Morales, canterano del Real Madrid y primer español en jugar en la Major League Soccer (MLS), creada en 1993 al amparo de la FIFA tras la concesión del Mundial de 1994.

Morales venía de pasar por varios equipos en España tras salir del Madrid y buscaba relanzar su carrera. «Debuté contra el New York MetroStar de Lothar Matthaus y en esa liga también estaban Stoichkov o el pibe Valderrama. Sé que soy el primer español y el primero que metió un gol. Ya no andaba como antes, mi cabeza me decía una cosa pero mi rodilla otra, pero de vez en cuando levantamos el estadio», recuerda en una conversación con EL MUNDO.

Ese estadio era Foxboro, hogar de los New England Patriots de la NFL y de Tom Brady, que curiosamente llegó a la histórica franquicia ese mismo verano de 2000. «Nuestro preparador físico era un quarterback de los Patriots. Todo era correr y pesas, todo físico, no había visto nada igual en mi vida. Eran unas máquinas de correr y yo decía '¿Cuándo tocamos balón?'», bromea Morales. La diferencia de calidad era evidente: «Físicamente estaban preparados y tenían algo de calidad individual, pero les faltaba calidad colectiva. Cuando competían eran más individualistas. Tenía que venir alguien de fuera a enseñarles».

A pesar de las estrellas de la liga y de que el equipo de vez en cuando metía a 20.000 personas en Foxboro, seguía lejos del interés de los ciudadanos de Boston por otros deportes: «Allí estaban los Patriots, los Celtics de la NBA y los Red Sox de béisbol. El fútbol masculino no tenía tirón, se llenaban más los estadios con la selección femenina. Y seguirá así hasta que el equipo masculino tenga un gran resultado en un Mundial».

De Salamanca a Nueva Inglaterra

Pero, ¿cómo pasa Morales de jugar en el Salamanca a hacerlo en Nueva Inglaterra?. «Me firmaron porque les envié un vídeo de un par de jugadas que tenía en el Madrid. Puse los highlights y ya sirvió, no tuve que hacer ni prueba. Me firmaron por un highlight (risas). Los que sabían de fútbol preguntaban mucho por el Madrid, pero en general nada, el fútbol no tenía la potencia que tiene ahora», explica. Ni siquiera Stoichkov, Balón de Oro en el año del Mundial de Estados Unidos, tenía que firmar autógrafos por la calle. «Una noche salí con Hristo por Chicago, que coincidimos cuando fui a jugar allí, y nadie le conocía. Comenzaba el boom del fútbol para ellos, pero aún no conocían a nadie».

El primer y único gol de Morales llegó el 30 de agosto de 2000 contra el DC United, pero después de disputar diez partidos con New England decidió volver a España: «Tenía un año más de contrato, pero me volví a España porque pensaba que todavía podría rendir. Me arrepiento de irme del Madrid en su momento y de no haberme quedado más años en Estados Unidos. Hubiera abierto algo más de mundo». Los viajes, eso sí, eran «una paliza».

25 años después, Estados Unidos sigue siendo uno de los destinos preferidos de los veteranos que buscan una experiencia diferente tras terminar su carrera en Europa, aunque el dinero de Qatar, Arabia o Emiratos ahora le hace competencia. «Yo entiendo a los que se van a Qatar o Arabia, es lógico, pero el nivel de vida y la cultura no tiene nada que ver con vivir en Estados Unidos. Yo lo recomiendo mucho y me arrepiento».

"Casi se entrenaba en parques"

Morales abrió la puerta y más tarde llegaron otros como Aitor Karanka, que en 2006 firmó por los Colorado Rapids, o Mista, que llegó a Toronto en 2010. «Casi ninguna franquicia tenía estadio propio ni instalaciones y se entrenaba casi en un parque. Ahora tienen estadios espectaculares», rememora Karanka en conversación con este periódico. «Antes íbamos a jugar los últimos años de nuestras carreras y económicamente tampoco estaba como está ahora. Dos años después de que estuviera yo llegó Beckham y cambió todo. Empezaron a hacer muchas academias de niños, que yo hice un campus allí, y el jugador americano lo tiene desde pequeño como un deporte a seguir. Los niños quieren jugar al soccer», explica.

Mista, que llegó en 2010, coincidió en la liga con Henry: «Estuve un año y el nivel era mucho más alto de lo que yo pensaba. Ya estaban Henry o Rafa Márquez. Era un fútbol que estaba despegando, tenían interés en aprender y estaban invirtiendo mucho para ser lo que son ahora. Será una liga referente en el mundo en los próximos años».

El Mundial de los 1.000 millones: Madrid y City gastando 126 millones para el bote de 157, avances tecnológicos…

Actualizado Sábado, 14 junio 2025 - 00:48

Inter Miami y Al Ahly inician esta próxima madrugada (02.00 hora española) el Mundial de Clubes, el torneo de los 1.000 millones en premios, dinero salvador para los bolsillos y las sensaciones de la temporada de algunos grandes de Europa como el Real Madrid, el Atlético o el Manchester City, obligados a realizar fichajes para aspirar al trofeo final, 150 millones por levantar el título. Pero es también el torneo de los ligeros avances tecnológicos en la realización de los partidos, de la penúltima trinchera de la guerra del fútbol entre la FIFA, la UEFA y las distintas organizaciones del balón y que aterriza en un país convulso por las leyes de inmigración, con 14 millones de ciudadanos no documentados, la mayoría repartidos entre Miami, Los Ángeles y Nueva York, sedes principales del torneo, amantes muchos del fútbol y con entradas para los partidos, atemorizados por la policía fronteriza de Trump.

El dinero, no nos vamos a engañar, es el motor de este Mundial de clubes. El motor de Gianni Infantino, presidente de la FIFA en la búsqueda de rascar protagonismo a la Champions League de su antagónico Aleksander Ceferin, máximo mandatario de la UEFA. Y para ello ha encontrado el último hueco disponible en el exprimido calendario del fútbol y así arañar 1.000 millones en los derechos de televisión del torneo. Infantino ha cambiado la poco interesante Copa Confederaciones para cuadrar dos años consecutivos de show veraniego con cartel FIFA: Mundial de clubes ahora y de selecciones el próximo. En 2029 y 2030 repetirá doblete de millones y emociones. El de 2030, seguro, en España. El otro, se verá.

Los huecos restantes son del COI, con los Juegos de 2028, y de la UEFA y la Conmebol con la Eurocopa y la Copa América de 2028. Si antes los futbolistas de los grandes clubes tenían dos veranos libres cada cuatro años, ahora sólo tienen uno. Y de momento. Alguien se inventará algo para el vacío junio de 2027.

Dos millones por victoria

Al otro lado de la trinchera, los clubes, que clamaron durante meses por la existencia de un torneo nuevo en el verano entre la Eurocopa y el Mundial de selecciones y ahora observan este evento como un bálsamo económico y de salud mental. Ahí está el Real Madrid, con entrenador nuevo, tres inversiones por las que ha pagado mucho más de 100 millones de euros y el deseo de empezar ya el torneo para aliviar las sensaciones de una temporada en la que no ha logrado ni la Liga, ni la Champions ni la Copa del Rey. El Mundial le llega, además, sin la presencia del Barcelona, equipo que le ha martirizado durante este curso en Arabia, La Cartuja, el Bernabéu y Montjuic.

Los 58 millones de Dean Huijsen y los 5 de Trent Alexander-Arnold suman 63, a los que añadir los 63 de Franco Mastantuono, que no llegará hasta agosto pero es una inversión de este verano pensando también en los ingresos del Mundial. 126 millones que igualan la cifra que se ha dejado el City de Guardiola, que arrastra la misma losa que el Madrid tras un curso sin títulos. Cherki, Reijnders, Ait-Nouri y Bettinelli acumulan cantidades de más de tres cifras en gasto veraniego. Si se suma el invernal, con 75 millones por Marmoush, 60 por Nico, 40 por Khusanov y 37 por Reis son 338 millones.

La apuesta, desorbitada en el caso 'citizen' (80 se ha dejado el Chelsea, 46 el Inter, 30 el Dortmund y 28 el Porto) merece la pena viendo lo que la FIFA ha estipulado que pueden ganar los clubes que lleguen lejos en el Mundial. Los europeos recibirán entre 20 y 35 millones, dependiendo del ranking de los últimos años, sólo por presentarse, a lo que añadirán dos millones por victoria y uno por empate en la fase de grupos, siete por alcanzar los octavos, 13 por cuartos, 21 por las semifinales, 30 por caer en la final y 40 por levantar el título. Es decir, si el Madrid gana los tres partidos de su grupo y se lleva el trofeo, aspira a embolsarse 157 millones y un empujón anímico. Eso busca también el Atlético de Madrid, sin fichajes pero con la ilusión de darle la vuelta a una temporada muy irregular.

Cámaras corporales

El Mundial estrena también varios avances tecnológicos, unos importantes y otros más anecdóticos. La sala VAR dispondrá de una versión más automatizada de la detección semiautomática del fuera de juego gracias al sensor que habrá en el balón y que avisará del momento en el que el futbolista deja de golpearlo. Además, los árbitros tendrán unas cámaras corporales situadas en el pecho que saldrán en la retransmisión para «mejorar la experiencia de los espectadores» y el público del estadio podrá ver las revisiones del VAR en las pantallas, algo que en las competiciones FIFA todavía no estaba disponible hasta este torneo.

Por último, y más anecdótico, las sustituciones se comunicarán a través de una tablet y no a viva voz o con un papelito como hasta ahora. Todo por 1.000 millones en este nuevo, y súper, Mundial de clubes.

El Real Madrid ficha al argentino de 17 años Franco Mastantuono por 45 millones

Actualizado Viernes, 13 junio 2025 - 15:18

El Real Madrid ha anunciado hoy el fichaje de Franco Mastantuono, centrocampista de 17 años de River Plate. Como informó este periódico, el conjunto blanco aceleró las negociaciones por el futbolista en el último par de semanas, cuando parecía que el PSG podía hacerse con sus servicios, y ha terminado convenciendo al jugador. El zurdo firma hasta 2031 y el Madrid paga 45 millones de euros a River, que ha terminado dando facilidades en el pago de la cláusula de rescisión.

Mastantuono disputará el Mundial de Clubes con el cuadro argentino y cuando cumpla 18 años, el 14 de agosto, se incorporará a la disciplina del Madrid.

Se trata del tercer fichaje del conjunto blanco este verano tras los de Dean Huijsen, por 58 millones, y Trent Alexander-Arnold, que llegó libre. Unos movimientos que confirman el proceso de reconstrucción que está viviendo el club tras la firma de Xabi Alonso como nuevo entrenador.

Mastantuono se formó en la cantera de River Plate entre 2019 y 2024, y ha formado parte del primer equipo en la pasada temporada, posee una gran visión de juego y ha disputado 61 partidos y marcado 10 goles.

En febrero de 2024, se convirtió en el goleador más joven en la historia de River Plate, equipo con el que ha ganado una Supercopa de Argentina. También es el jugador más joven en disputar un encuentro con la selección albiceleste en la historia con 17 años, 9 meses y 22 días al debutar ante Chile.

La gorra que cambió la suerte de Trent y su vida paralela a Dani Carvajal: "He jugado en el equipo más grande de Inglaterra y ahora, en el de España"

La gorra que cambió la suerte de Trent y su vida paralela a Dani Carvajal: “He jugado en el equipo más grande de Inglaterra y ahora, en el de España”

"Soy un chico normal de Liverpool cuyo sueño se hizo realidad". La frase sigue gobernando el mural gigante que la afición red le hizo a Trent Alexander-Arnold, presentado ayer como nuevo jugador del Real Madrid. Durante su discurso, Florentino Pérez elogió e insistió en las ganas que el futbolista británico había mostrado de jugar en el conjunto blanco, siempre respetando el legado que deja en Anfield Road. "Podrías haber continuado en cualquier club, pero has elegido el Real Madrid y es algo que nunca olvidaremos", elogió el mandatario en el acto de presentación del futbolista.

Y es que no ha sido un paso sencillo para el defensa. "Siempre he sabido que si en algún momento me iba del Liverpool era al Real Madrid", confesó. Su camino a las orillas del Merseyside se remonta a los seis años de edad y a una suerte del destino: un papel sacado de una gorra.

Los ojeadores del Liverpool se plantaron en diversos colegios de la ciudad a invitar a los niños a unas pruebas que iban a hacer para entrar en las categorías inferiores del club. Entre ellos, el elegido fue el colegio del joven Trent. Cuando los trabajadores reds preguntaron qué niños querían participar, todos los de la clase levantaron la mano, así que pusieron sus nombres en varios papeles y retiraron seis de ellos de una gorra. "Trent", se leyó en uno.

Los ojeadores sólo necesitaron diez minutos sobre el césped para acercarse a la madre de Trent, Dianne, y decirle que querían que el niño entrenara con ellos. Alexander-Arnold tenía seis años y comenzó ahí un camino de 12 temporadas hasta el primer equipo del Liverpool. Lo recorrió todo, casi como Dani Carvajal, su compañero en el lateral derecho, en Valdebebas.

Al lado de Trent en el pabellón de baloncesto donde Florentino le dio la bienvenida estaban sus dos hermanos, Tyler, cuatro años mayor, y Marcel, tres años menor. El primero es también su agente, un detalle que explica la intensa relación familiar en el entorno del futbolista. En palabras de Trent, Tyler tuvo que dejar de perseguir su sueño de ser futbolista para acompañar a su hermano mediano a los entrenamientos con las inferiores del Liverpool. Su padre trabajaba en Londres y su madre no podía hacerse cargo de todo. "Él quería jugar con su equipo, pero se sacrificaba para que yo fuera a entrenar", explicó el defensa.

A los 26 años, Alexander-Arnold se convirtió en uno de los futbolistas más importantes de su generación y terminó diciendo adiós a Liverpool después de 20 temporadas en la organización, nueve de ellas en el primer equipo y tras haber ganado dos Premier, dos Copas de la Liga, una FA Cup, una Community Shield, una Champions, una Supercopa de Europa y un Mundial de clubes. "He jugado en el equipo más grande de Inglaterra y ahora de España, en ambos se espera que ganes títulos", confirmó el lateral.

La influencia de Jude

Su extensa carrera en Anfield provocó que con el paso del tiempo comenzara a observar otros horizontes y retos. Y ahí aparecen Jude Bellingham y el Real Madrid. El centrocampista del conjunto blanco ha sido uno de los grandes culpables del fichaje de Trent por el cuadro de Chamartín. Ambos son inseparables en las concentraciones de la selección inglesa, pero especialmente en la Eurocopa esa relación se fortaleció todavía más. El verano en Alemania, justo después de esa gran primera temporada de Bellingham en el Madrid, sirvió para que el el defensa del Liverpool comenzara a interesarse por un hipotético futuro en el Bernabéu.

Dicho interés se cruzó con el del conjunto blanco, que tanteó el mercado de futuros agentes libres y observó que Alexander-Arnold terminaba contrato en junio de 2025. Lo que podría parecer imposible por una cuestión de fidelidad eterna al Liverpool se convirtió en algo accesible gracias, en parte, a las palabras de Bellingham aunque el defensa blanco quitara hierro a sus presiones: "La gente piensa que él tuvo un papel muy importante para estar yo aquí, pero este club no necesita presentación", mantuvo.

El Madrid tanteó su fichaje en el mercado de invierno por la lesión de Carvajal, pero la negativa red dejó todo pendiente para el verano. Trent aceptó el futuro como madridista y aún así tocó negociar con el Liverpool, porque los blancos querían al lateral para el Mundial de Clubes y como su contrato no terminaba hasta julio han tenido que pagar cinco millones a los de Anfield Road para disfrutar un mes del futbolista.

El lateral agradece el gesto y, emocionado, está feliz de haber podido llegar al Real Madrid en el que coincide con uno de sus ídolos de niño, su propio entrenador, Xabi Alonso, y está deseando conocer a sus compeñeros en el entrenamiento de hoy. "Todavía tengo que pellizcarme para ver que no es un sueño", declaró el futbolista tras firmar su contrato de blanco.

Alexander-Arnold, del sorteo que le hizo fichar por el Liverpool a la amistad con Bellingham que le acercó al Madrid

Alexander-Arnold, del sorteo que le hizo fichar por el Liverpool a la amistad con Bellingham que le acercó al Madrid

"Soy un chico normal de Liverpool cuyo sueño se hizo realidad". La frase sigue gobernando el mural gigante que la afición 'red' le hizo a Trent Alexander-Arnold, presentado ayer como nuevo jugador del Real Madrid. Durante su discurso, Florentino Pérez elogió e insistió en las ganas que el futbolista británico había mostrado de jugar en el conjunto blanco, siempre respetando el legado que deja en Anfield Road. Y es que no ha sido un paso sencillo para el defensa. Su camino a las orillas del Merseyside se remonta a los seis años de edad y a una suerte del destino: un papel sacado de una gorra.

Los ojeadores del Liverpool se plantaron en diversos colegios de la ciudad a invitar a los niños a unas pruebas que iban a hacer para entrar en las categorías inferiores del club. Entre ellos, el elegido fue el colegio del joven Trent. Cuando los trabajadores 'reds' preguntaron qué niños querían participar, todos los de la clase levantaron la mano, así que pusieron sus nombres en varios papeles y retiraron seis de ellos de una gorra. "Trent", se leyó en uno.

Los ojeadores sólo necesitaron diez minutos sobre el césped para acercarse a la madre de Trent, Dianne, y decirle que querían que el niño entrenara con ellos. Alexander-Arnold tenía seis años y comenzó ahí un camino de 12 temporadas hasta el primer equipo del Liverpool. Lo recorrió todo, casi como Dani Carvajal, su compañero en el lateral derecho, en Valdebebas.

Al lado de Trent en el pabellón de baloncesto donde Florentino le dio la bienvenida estaban sus dos hermanos, Tyler, cuatro años mayor, y Marcel, tres años menor. El primero es también su agente, un detalle que explica la intensa relación familiar en el entorno del futbolista. En palabras de Trent, Tyler tuvo que dejar de perseguir su sueño de ser futbolista para acompañar a su hermano mediano a los entrenamientos con las inferiores del Liverpool. Su padre trabajaba en Londres y su madre no podía hacerse cargo de todo. "Él quería jugar con su equipo, pero se sacrificaba para que yo fuera a entrenar", explicó el defensa.

Alexander-Arnold, junto a Florentino Pérez.

Alexander-Arnold, junto a Florentino Pérez.EFE

A los 26 años, Alexander-Arnold se convirtió en uno de los futbolistas más importantes de su generación y terminó diciendo adiós a Liverpool después de 20 temporadas en la organización, nueve de ellas en el primer equipo y tras haber ganado dos Premier, dos Copas de la Liga, una FA Cup, una Community Shield, una Champions, una Supercopa de Europa y un Mundial de Clubes.

Su extensa carrera en Anfield Road provocó que con el paso del tiempo comenzara a observar otros horizontes y retos. Y ahí aparecen Jude Bellingham y el Real Madrid. El centrocampista del conjunto blanco ha sido uno de los grandes culpables del fichaje de Trent por el cuadro de Chamartín. Ambos son inseparables en las concentraciones de la selección inglesa, pero especialmente en la Eurocopa esa relación se fortaleció todavía más. El verano en Alemania, justo después de esa gran primera temporada de Bellingham en el Madrid, sirvió para que el el defensa del Liverpool comenzara a interesarse por un hipotético futuro en el Bernabéu.

Dicho interés se cruzó con el del conjunto blanco, que tanteó el mercado de futuros agentes libres y observó que Alexander-Arnold terminaba contrato en junio de 2025. Lo que podría parecer imposible por una cuestión de fidelidad eterna al Liverpool se convirtió en algo accesible gracias, en parte, a las palabras de Bellingham.

El Madrid tanteó su fichaje en el mercado de invierno por la lesión de Carvajal, pero la negativa 'red' dejó todo pendiente para el verano. Trent aceptó el futuro como madridista y aún así tocó negociar con el Liverpool, porque los blancos querían al lateral para el Mundial de Clubes y como su contrato no terminaba hasta julio han tenido que pagar cinco millones a los de Anfield Road para disfrutar un mes del futbolista.

Alexander-Arnold será Trent y llevará el número de Marcelo: "Piensan que Bellingham tuvo mucha importancia en mi decisión, pero este club no necesita presentación"

Alexander-Arnold será Trent y llevará el número de Marcelo: “Piensan que Bellingham tuvo mucha importancia en mi decisión, pero este club no necesita presentación”

Cantaba Bryan Adams al 'Verano del 69' y se despidió de Liverpool Trent Alexander- Arnold con una fiesta que llamó 'Verano del 66'. Hubo lágrimas de despedida al decir adiós al club de su vida y hubo emoción en la Ciudad Deportiva Real Madrid en su presentación en la que estuvo acompañado de su novia y de toda su familia. "Todavía tengo que pellizcarme para ver que no es un sueño", ha declarado el futbolista.

Sus primeras palabras como madridista las hizo, contra todo pronóstico, en castellano. "Fichar por un club como el Real Madrid no pasa todos los días, es un sueño hecho realidad. Tengo muchas ganas de enseñar mi juego a los madridistas. Jugar es una gran responsabilidad y estoy dispuesto a darlo todo. Muchas ganas de ganar muchos títulos y crecer con los mejores del mundo. ¡Hala Madrid!", ha apuntado el inglés.

Antes, le había alabado el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez. El dirigente ha agradecido al británico, "uno de los mejores laterales del mundo", haberse decidido por el Real Madrid entre todos sus pretendientes. "Podrías haber continuado en cualquier club, pero has elegido el Real Madrid y es algo que nunca olvidaremos", le ha concedido un presidente que ha dicho que lo hizo porque confía en "obtener más éxitos en su carerra". "Allí se ha convertido en una leyenda y quiere seguir escribiendo historia", ha cocedido el mandatario blanco.

En contra de lo que se pudiera pensar, Trent no recibió presiones de Bellingham, su amigo en la plantilla, para fichar por el Real Madrid, aunque sí hablaron de ello. "La gente piensa que él tuvo un papel muy importante para estar yo aquí, pero este club no necesita presentación", ha revelado. Y dice que está deseando vestirse junto a jugadores como Mbappé o Vinicius porque "está encantado de jugar con ellos en lugar de en contra".

Alexander Arnold ya no será el 66, LaLiga no permite a los jugadores de la primera plantilla llevar dorsales por encima del 25, y tampoco llevará su apellido, muy largo también para la patronal. Desde ahora será Trent, cambio que ya hizo recientemente él mismo en sus redes sociales, y portará el 12, uno de los pocos números que quedaban libres en el Real Madrid y que llevó durante muchos años una leyenda como es Marcelo. "Cuando viajo por Europa el tema del nombre es complicado. La gente me llama de Alex, Alexander, Trent, así que pensé en simplificarlo", ha explicado.

El lateral inglés llega libre al conjunto blanco, aunque tuvo que pagar 10 millones de euros para que los ingleses le liberasen para disputar el Mundial de Clubes, torneo en el que Florentino ya le ha transmitido la exigencia de ir a ganarlo. "He jugado en el equipo más grande de Inglaterra y ahora de España, en ambos se espera que ganes títulos", ha apuntado. Lo hizo tras ganar la Premier en su última temporada con el Liverpool, conjunto en el que jugó 354 partidos, marcando 23 goles y dando 89 asistencias.

Esta mañana ha primera hora ha pasado con éxito las pruebas médicas en la Clínica Sanitas La Moraleja para luego dirigirse a la Ciudad Deportiva donde decenas de aficionados le esperaban para conseguir el primer autógrafo del lateral como jugador madridista. "Siempre he sabido que si en algún momento me iba del Liverpool era al Real Madrid", ha confesado en rueda de prensa.

Posteriormente, se ha reunido con Florentino Pérez, presidente del Real Madrid, para firmar el contrato que le mantendrá vinculado al conjunto blanco por los próximos seis años, hasta junio de 2031. Éste le ha llevado a la sala de trofeos del equipo blanco para posar con el que será su nueva camiseta con el número 12 y Trent a la espalda. Instantánea que luego ha repetido muy sonriente junto a varios familiares. El mandatario le ha recordado que llega a un club con 15 Champions, como las que estaban en la foto, y también le ha asegurado: "En el Bernabéu vivirás momentos difíciles de entender".

El camino de Dean Huijsen: una conexión con Sergio Ramos, las pipas del Mercadona y el "no" al Madrid en cadetes

El camino de Dean Huijsen: una conexión con Sergio Ramos, las pipas del Mercadona y el “no” al Madrid en cadetes

En agosto de 2005, Sergio Ramos se convirtió en el defensa más caro en la historia del fútbol español cuando el Real Madrid pagó al Sevilla 27 millones de euros. Tenía 19 años y marcó una época en Chamartín. 20 años después, Dean Huijsen, que nació en abril de aquel año y cuyo ídolo es el central de Camas, aterriza en Valdebebas después de que el Madrid doblara la apuesta económica de Ramos hasta los 58 millones de euros, la cláusula de rescisión que tenía el defensa en el Bournemouth y el precio más alto que se ha visto en el fútbol español por un zaguero. Así es el destino del balón.

Con el número 24 a la espalda porque el 4 es su número favorito y no estaba libre, propiedad de Alaba, como tampoco el 14 de Tchouaméni, Huijsen llega al Madrid para asumir el costado izquierdo del centro de la defensa blanca, lastrada por las lesiones en los últimos meses y pendiente todavía de ver cómo se recuperan Carvajal, Militao, Alaba y Mendy. La cronología de su fichaje es simple y la resumió de forma contundente el propio jugador ayer en su presentación: "Desde que llamó el Madrid no tenía ojos para otros equipos".

Esa frase se refería a este año, porque hace cuatro, en 2021 y todavía en edad cadete, Huijsen visitó Valdebebas junto a su padre, invitado por el Madrid, que estaba interesado en su fichaje, pero terminó cambiando la cantera del Málaga por la Juventus ante una oferta económica irrechazable. Dijo "no" en ese momento para crecer en Italia, primero en Turín y luego en Roma, para volar después a Bournemouth y firmar de blanco ahora, ya consagrado como uno de los mejores centrales jóvenes del continente.

"Muy extrovertido"

"Muchos de los grandes clubes de Europa te querían, pero has decidido cumplir tu sueño de niño", dijo Florentino Pérez, que recordó que "tu pasión por el fútbol te la inculcó tu padre Donny". Y es que el mayor de los Huijsen fue futbolista en Países Bajos vistiendo la camiseta del AZ y el Ajax, entre otros, hasta que cambiaron su residencia a Marbella, donde el niño Dean creció desde los cinco años, asumiendo un acento andaluz que proyectó también en su presentación.

Jugó en las categorías inferiores de la selección neerlandesa, pero cuando llegó el turno de la absoluta, la Federación española consiguió convencerle y él, acento andaluz mediante, no dudó. Se sentía y se siente español: "Debutar con mi país es un sueño", declaró ayer ante los medios. Habla cuatro idiomas, inglés, español, italiano y neerlandés, y en la Federación hablan de él como un chico "con mucho carisma" y "muy extrovertido". En la selección ha hecho piña con Lamine Yamal, Nico Williams y Samu Aghehowa, los adolescentes de la convocatoria unidos por la edad y por los bailes de TikTok, y a pesar de ser uno de los nuevos ha tenido casi más desparpajo que el adolescente del Barcelona.

En Inglaterra, y bajo las órdenes de Andoni Iraola, ha conseguido explotar del todo, siendo nominado a mejor jugador joven de la Premier League y al Golden Boy de este curso, aunque con una pequeña 'ayuda' española: en cada viaje a Marbella se llevaba de vuelta en la maleta decenas de paquetes de frutos secos del Mercadona, especialmente pipas, una de sus grandes debilidades.

Huijsen, durante la rueda de prensa de su presentación.

Huijsen, durante la rueda de prensa de su presentación.AFP

Su conexión temporal con Ramos es tan interesante que el mismo día del anuncio de su fichaje por el Madrid, el central de Camas escribió a Huijsen para felicitarle. "Para mí es el mejor central de la historia, mi máximo ídolo". No ha podido heredar el 4, de momento, pero el Madrid ve en él al futuro líder de la defensa del Madrid. Un futbolista al que no le da miedo el precio que han pagado por él: "Me da igual la cifra, no pienso en eso. Yo voy a vivir mi vida, intentando ser humilde y creo que nos esperan años bonitos", dijo con cierta timidez ante los medios.

A unos metros esperaba su padre Donny, padre y también agente desde que rompiera con la empresa que llevaba su carrera cuando estaba en Málaga. Ahora todo queda en familia, padre, hijo, dos hermanos mayores y una madre, Mascha, que se mudarán a Madrid para acompañar a Dean en su nueva aventura.

El primer día del adolescente Huijsen en Valdebebas: "Desde que llamó el Madrid no tenía ojos para otros equipos"

El primer día del adolescente Huijsen en Valdebebas: “Desde que llamó el Madrid no tenía ojos para otros equipos”

Dean Huijsen vivió este martes su primer día en la ciudad deportiva de Valdebebas. Después de disputar la final four de la Nations League con la selección española, el joven central, el más caro en la historia del fútbol español, pasó el reconocimiento médico con el conjunto blanco, fue presentado en el pabellón de baloncesto acompañado de su familia, posó con el número 24 y después acudió a la sala de prensa para contestar a los medios de comunicación. "Desde que llamó el Real Madrid no tenía ojos para otros equipos", aseguró.

A sus 20 años, nacido en Amsterdam pero formado en Marbella desde los cinco años, el Madrid ha pagado 58 millones de euros al Bournemouth para tenerle atado para las próximas cinco temporadas, convirtiéndole en el defensa más caro en la historia del cuadro de Chamartín por delante de Militao (50).

Madridista desde pequeño y con Sergio Ramos como ídolo, el Madrid emitió un vídeo con imágenes de la vida de Huijsen antes de su presentación, incluidas varias fotografías vistiendo la camiseta del equipo.

"Has elegido defender esta camiseta porque ese era tu gran sueño de niño", dijo Florentino Pérez durante la presentación. "En la Premier te has consolidado como uno de los mejores centrales. Muchos de los grandes clubes europeos te querían, pero tu tenías claro que querías forma parte del Madrid", continuó el máximo mandatario del conjunto blanco.

Para Florentino, Huijsen tiene "un talento especial para desarrollar un fútbol elegante, un central moderno desarrollado para el presente y el futuro". "Eres uno de esos jugadores que irrumpen, emocionan e ilusionan. Bienvenido a tu casa", finalizó el presidente.

Después le tocó a Huijsen, andaluz de 20 años, todavía un niño fuera del campo. "Ehhh... ¿Se me escucha?", comenzó entre risas. "Nada, dar las gracias al 'presi' y lo que ha dicho él, yo he querido estar aquí desde el día uno. Desde que llamó el Madrid no tenía ojos para otros equipos", explicó, antes de dar las gracias a sus padres. "Lo han hecho todo, desde conducir para ir a los entrenamientos, viajar conmigo a Italia y a Inglaterra... Todo".

"El club de mi vida"

Y volvió al 'presi': "Lo que ha dicho el presi, llego al mejor club del mundo. Voy a trabajar todo lo posible, seguir siendo humilde y ojalá ganar muchos títulos. El Madrid es el club de mi vida y espero estar aquí muchos años", finalizó ante los asistentes, justo antes de acudir a la sala de prensa para una comparecencia 'cortita y al pie': 12 minutos y 54 segundos.

"Me da igual (la cifra de mi fichaje). Estoy aquí para ayudar y quiero ganarlo todo. Tengo mucha ambición", dijo. El central también reconoció que había hablado "un poco" con Xabi Alonso: "Hemos hablado de lo que espera de mí y creo que encajo bien en el fútbol que quiere".

Cuestionado sobre su ídolo, Sergio Ramos, admitió que recibió un mensaje del de Camas "el día que se hizo oficial el fichaje". "Para mí es el mejor central de la historia. Mi primer recuerdo es la final de La Décima, tendría nueve años y Sergio metió el gol en el último minuto".

Roberto Palomar: "Somos una carnicería, hay que vender carne y el que más carne vende es el Real Madrid. Es así y no hay que avergonzarse"

Roberto Palomar: “Somos una carnicería, hay que vender carne y el que más carne vende es el Real Madrid. Es así y no hay que avergonzarse”

Roberto Palomar (Olmedo, Valladolid, 1963) se acerca peligrosamente a los 40 años en ‘Marca’, donde es redactor jefe y firma de referencia. Compagina ese viejo prestigio de escribir columnas en papel con las cada vez más agitadas aguas de las tertulias, tanto en ‘El Partidazo de COPE’ como en ‘La casa del fútbol’ de Movistar+, y parece haber encontrado la fórmula para no salir magullado de ese doble juego. "La clave es mantener la coherencia. Debes tener una línea en tu firma y no dejarte contaminar. Hay que tener cuidado porque es muy fácil que suceda e, incluso, es probable que te inviten a hacerlo y te digan que te irá mejor si te creas un personaje", explica.

¿Te ha pasado?
Sí. En una televisión que prefiero no nombrar me dijeron que tenía que ser un personaje, respondí que no y dejaron de llevarme. Ahí se acabó todo. Y no era ‘El Chiringuito’ ni ‘Punto Pelota’.
Aunque a priori no te pegue, estuviste en el origen de ‘Punto Pelota’.
Es que yo de Pedrerol no puedo renegar o hablar mal porque, en condiciones normales, debería estar en ‘El Chiringuito’. Estaba con Josep en Punto Radio y hacíamos un programa de radio con muy pocos medios, pero muy bien hecho. Nos echaron de allí de mala manera y Pedrerol dijo: "Voy a llevar el programa a la televisión". Yo no lo veía por ningún lado, pero empezamos en Intereconomía con ‘Punto Pelota’ y mira si funcionó. ¿Qué sucedió conmigo? Que este grupo tenía entonces Veo TV y Pedro J. Ramírez decidió que los redactores de la casa no podíamos colaborar en otra televisión, así que a los pocos programas lo tuve que dejar. Pero siempre me he llevado bien con Pedrerol, fui miembro fundador de ‘El Chiringuito’ y lo normal sería que ahora estuviera allí.
¿Te puedes visualizar ahí?
Perfectamente. Igual que en las tertulias que hago ahora puedo mantener una línea coherente, creo que allí también podría. De hecho, en aquellos primeros programas de ‘Punto Pelota’ tenía mi sitio. Pedrerol me dejaba escribir una carta diaria y en alguna ocasión hemos hablado de recuperar aquello, lo que pasa es que ahora estoy muy cómodo en la COPE, me lo paso muy bien y lo veo incompatible. Creo que en la profesión se es muy injusto con ‘El Chiringuito’, se personaliza en ellos algo bastante general.

Para saber más

¿Se ha ‘chiringuitizado’ el periodismo deportivo?
Un poco. Ellos lo llevan al extremo porque son los inventores del asunto, pero hacen el programa que quieren hacer y, dentro de ese estilo, lo hacen muy bien. Lo han exportado fuera y han conseguido que un programa que antes duraba dos o tres horas ahora es prácticamente todo el día. Yo les doy su mérito. Luego tú lo consumes o no, pero entiendo perfectamente que a las doce de la noche no se puede hacer un programa sobre el Colegio Nacional de Entrenadores y se vaya a algo más apasionado y más ligero. Además, si quieres la otra parte, también la tienes. Cambias a Movistar o a DAZN y te lo explica Álvaro Benito.
Lo cierto es que hay más oferta que nunca.
Exacto. Por eso no soy ni catastrofista ni pesimista con el estado de la profesión. Creo que hay un abanico tremendo y tú puedes encontrar lo que quieras. Es cierto que hay que picar piedra y buscar para detectar las firmas que te interesan, pero están y hay de todo. Puedes ver análisis de fútbol más tranquilos en las plataformas; si quieres leña al final del día o ver qué ha pasado entre Madrid y Barça, pues pones ‘El Chiringuito’ y ya está; si eres de un equipo al que a lo mejor no se le hace tanto caso en los medios grandes, tienes en YouTube o en Twitch al que habla solo de su equipo. Hay muchísima variedad, más que nunca. Es que un tío en su casa te hace un programa, lo hace bien y llega a muchísima gente. Tenemos compañeros que se han montado su chiringuito especializado sólo en el Madrid, el Atleti o el Barça y funciona. A mí me gustan más el periodismo y los medios tradicionales y los reclamo para mí porque es lo que he vivido todo este tiempo, pero hay un abanico que le da una libertad enorme al consumidor.
El periodismo deportivo tradicional ha tardado en aceptar esos nuevos modelos.
Sí, sí, seguramente por miedo. Empezó con lo de Ibai Llanos, pero yo creo que no hay que tenerle miedo. Al contrario, creo que tenemos que espabilarnos y hacer las cosas mejor.
Por encima de todo, eres ‘Marca’. Llevas en el periódico desde 1987 y, pese a los cambios de dueño, de director y de modelo, eres como el dinosaurio de Monterroso: al despertar, Palomar todavía estaba allí.
He conocido un montón de directores y eso que, al principio, no parecía. Coincidí unos meses con Jesús Ramos, pero luego entró Luis Infante, que era un genio, se apartó, le dio un poco el mando a Manuel Saucedo y pensé que iba a ser ya el director para toda la vida. Vino el cambio empresarial y esto fue como cuando Florentino empezó a echar entrenadores uno detrás de otro, pero pese a la inestabilidad la máquina ha seguido funcionando. La cabecera de ‘Marca’ está muy por encima de los que trabajamos aquí. Por ejemplo, no es un periódico de grandes firmas, nunca lo ha buscado, pero es un producto muy homogéneo y un icono de la cultura popular de este país. Todo el mundo sabe lo que es el ‘Marca" y reclamo y defiendo ese reconocimiento. Soy un marquista convencido y lo seguiré siendo. Hemos sido muy innovadores: el periódico a color, La Liga Fantástica nos desbordó absolutamente, el valor de las portadas, que son muy icónicas... Me da mucha pena que el papel se vaya apartando, pero hay que reinventarse, recolocarse y supongo que acabaremos encontrando la salida.
Y entre tanto tumulto, ¿cómo has logrado mantenerte siempre?
Supongo que es una forma de ser y de hacer. En esa época de cambio de directores, Luis Infante, Saucedo, Elías Israel y Alejandro Sopeña, éramos todos un poco del mismo equipo. Había una línea de continuidad, nos conocíamos muy bien y éramos amigos, así que siempre he estado ahí. He tenido la suerte, además, de que ellos siempre han querido potenciar mi figura. Sobre todo Saucedo, que se preocupó mucho de buscarme sitios que lucieran.
De la vieja guardia, fuiste de los que menos chocó con Eduardo Inda.
Acabé bien con él. Fue una época distinta a todas porque fue el primer director tras el cambio de compañía y era como Ancelotti en Brasil, el primer extranjero que entrenaba a un histórico. Era peculiar, era difícil, era duro, era incontrolable y creo que era un reportero al que pusieron de director. Si tuviera que ficharle, lo mandaría a Valdebebas todos los días, tendría muchos problemas con él porque no resiste bien la autoridad, necesitaría control, pero traería noticias. Los mayores problemas con la redacción fueron por una forma de trabajar muy peculiar, unos horarios extrañísimos y un pensar en el periodismo las 24 horas. Le daba igual si estabas durmiendo en tu casa a las tres de la mañana y eso tampoco es plan.
Decías antes que ‘Marca’ no es un periódico de firmas, pero tú llevas mucho tiempo siéndolo.
Lo que pasa es que fue sucediendo por casualidad. Yo he hecho calle y he sido reportero básicamente siempre. Eso era lo mío. He estado en Mundiales, Eurocopas y he seguido al Madrid por todo el mundo. Lo que pasa es que siempre trabajaba en agosto, éramos pocos y había una columna en la última página que no quería hacer nadie. Acababa haciéndola yo para quitárnosla de encima, me fui quedando y ahí sigo, pero digamos que no es lo mío. Yo creo que la idea del periódico al principio era potenciar mi perfil reportero y no el de columnista, pero la firma se ha quedado. Supongo que tendría algún tipo de acierto, pero me fastidia un poco que hoy en día parece que los periodistas somos los que opinamos y yo reclamo al periodista de oficio. Creo que a los grandes medios llegan los mejores, que en Periodismo se matricula mucha gente y entrar en ‘Marca’ o en ‘El Mundo’ es muy difícil y el trabajo también lo es. Yo llevo miles de títulos, antetítulos y breves bien bonitos a lo largo de mi carrera, lo que pasa es que a la gente le llega lo que opino de Luis Enrique.
Hay un desconocimiento bastante grande de cómo se trabaja en un periódico.
Total. La gente no tiene por qué saber todo esto, igual que cuando se construye un edificio, ves al tío que pone la bandera y no al que ha dado el yeso, por eso reivindico que este oficio de periodista no lo puede hacer cualquiera. Mucha gente cree que llegamos a la redacción, nos inventamos el fichaje de Nico Williams y ya está. Y esto no es así. Aquí se levanta un edificio de 30 plantas cada día y a la mañana siguiente está derruido en el suelo y hay que volver a construirlo. Y para eso hace falta oficio y es complejo. No es fácil ser periodista.
El problema es que lo más difícil es lo que menos se ve. Opinar puede hacerlo cualquiera.
Claro, pero cerrar un periódico deportivo de papel un día como la final del Mundial de Sudáfrica, que fue tardísimo, es una obra de ingeniería. Esto es una máquina perfectamente engrasada en la que todo el mundo tiene que hacer trabajos excepcionales. Lo que hace un periódico en los grandes acontecimientos es complejísimo y necesitas gente muy preparada. A mí me encanta esa parte porque escribir largo no se me da bien, pero en pequeño soy una máquina. Me gusta más poner cintillos y títulos que escribir la crónica.
Te concedo el derecho a la falsa modestia, pero siempre has escrito bien en contra de ese prejuicio que asegura que en los periódicos deportivos se redacta como en Primaria.
Nos ven como los garbanceros del oficio. Ese prejuicio siempre está, es injusto y afortunadamente hay gente que lo rebate. En ‘Marca’ da gusto leer a José Luis Hurtado, José Ignacio Pérez o Begoña Fleitas. Y en la competencia, lo que hace Alfredo Relaño escribiendo bien y afilado los 365 días del año me parece increíble. De hecho, cuando dirigía ‘As’, intentamos hacer lo mismo en ‘Marca’ y tener una columna diaria del director y nunca nos salía. Juanma Trueba también era buenísimo. De todos modos, y de verdad que no es falsa modestia, yo no me considero un tío muy brillante escribiendo. Puedo tener un cierto filo, pero he releído columnas mías antiguas y no me han gustado absolutamente nada. Sin embargo, el otro día, preparando la final de Copa, vi unas noticias que escribí en otra hace mil años y, joder, eran impecables.
¿Qué es lo que más has disfrutado como periodista?
Cuando subí el Everest, que se cumplen ahora 25 años y podíamos haber sacado un especial, pero me lo callé porque me daba pereza escribirlo todo otra vez [risas]. Espero que no se enfaden en el periódico al leer esto. Fue un reto desde todos los puntos de vista. Tecnológico para mandar cada día fotos y textos, físico porque viví mucho tiempo a 6.400 metros y sufrí mucho, y periodístico porque tenía que escribir todos los días dos páginas de nada porque en un campo base no pasa nada. Me lo tomé como un Mundial. Conté cómo se negociaban las primas con los sherpas, cómo iba Juanito [Oiarzabal] al baño… Tuvo una gran repercusión. Ayudó José María García, que me llamaba cada noche y lo vestía como si yo fuera un héroe. Decía "cambio" al final de cada frase como en las películas pese a que no hacía falta [risas].
Le seguirías el juego, claro.
Por supuesto. "Buenas noches, José María. Cambio". Otra experiencia muy buena fue cuando estuve cuatro días viviendo en la calle, en las colas del Bernabéu, para comprar entradas para un Madrid-Barça trascendental antes de la venta online. Contar el trapicheo de cómo era posible que hubiera gente con entradas antes de que abrieran la taquilla y todo el mundo de los reventas fue apasionante, aunque con algún riesgo físico Lo hemos pasado bien.
Palomar posa en la redacción de 'Marca'.

Palomar posa en la redacción de 'Marca'.Sergio Enríquez-Nistal

Nunca has dicho de qué equipo eres.
No lo he dicho, pero si quieres te lo digo.
Es tu decisión...
Soy de un equipo, pero se me ha pasado. Eso que se dice de que todo periodista tiene que ser de un equipo puede ser cierto al principio, pero se te va quitando con los años de trabajo. Si me ponen una pistola en la cabeza, digo que soy del Madrid… pero poco. En realidad soy de lo que le venga bien al ‘Marca’. Por ejemplo, esta temporada quería que el Barça ganara la Champions porque creo que periodísticamente venía bien este cambio de modelo, la irrupción de Lamine y no repetir con el Madrid, que lleva mil años seguidos. Yo tengo ganas de que el Atleti vuelva a ganar la Liga, me gusta cuando sucede porque pertenezco a una generación donde el Dépor podía ganarla. Eso no lo vamos a ver ya más y lo echo de menos.
Cuando ‘Marca’ era de verdad el diario de todas las aficiones.
Es muy difícil seguir siéndolo, hay que reconocerlo. Aquello estaba sustentado con las ediciones locales, aquellos cuadernillos que teníamos en toda España y te servían para defender ese eslogan. Ahora es imposible. Tenemos una carnicería y hay que vender carne. Si el que vende más carne es el Madrid, obviamente se tiende a eso. Es así y no hay que avergonzarse por ello. La realidad es que con la final de la Séptima vendimos un millón de ejemplares, más que cuando España ganó el Mundial. No me lo puedo explicar, pero así fue. Hay que defender tu negocio, pero ser honesto. El Madrid nos hace vender, pero hemos sido muy críticos con él cuando ha correspondido.
Tú, en concreto, estuviste en guerra con Mourinho durante toda su estancia en Chamartín.
Tuve dos épocas duras con el Real Madrid. La primera fue con Florentino en su primera época, porque el que vemos ahora no es el del principio. Aquel era un Florentino más atropellado que echaba entrenadores y hacía fichajes sin mucho sentido. Ahora ya hay que reconocer que ha ganado y ha llevado el fútbol hacia donde él quería, que es un capitalismo atroz y una Superliga que, seguramente, llegará antes o después. Ha ganado, pero el primer Florentino podía ser criticado y yo lo hice bastante. Al poco de acceder a la presidencia, Gemma Herrero fue a hacerle una entrevista en el Eurobuilding y yo la acompañé para escribir la típica columna de ambiente. Titulé: "Aburridamente eficaz". Le sentó fatal y ya la cosa no mejoró. La gente no se acuerda, pero en su primera etapa llegaron a zarandearle los hinchas en la puerta del Bernabéu. La gente estaba caliente con él.
¿Cómo fue logrando ese control sobre la prensa del que siempre se habla?
Fue aprendiendo. En las primeras elecciones a las que se presenta y pierde ponía las ruedas de prensa a las nueve de la mañana. Eso con periodistas deportivos no puede ser y cayó fatal, pero se fue reuniendo con nosotros en petit comité para estudiarnos. Era muy listo y ahí hizo el casting para que, por ejemplo, Joaquín Maroto fuera el jefe de prensa. A mí me invitó junto a Mabel Galaz a tomar un café en su despacho de ACS. Empezó a abrir las cortinas con un mando a distancia para impresionarnos y nos dio información del vestuario que solo le podía haber contado un jugador. No era presidente todavía, ya tenía controlado el Madrid y ya lo intentaba con la prensa. Llevaba muy mal cualquier crítica y lo sigue llevando.
En todo caso, tú has sido muy crítico y sigues siendo redactor jefe de ‘Marca’. ¿Tiene menos poder del que se cree?
Bueno, eso depende de la suerte que tengas con tus jefes. Cuando Ramón Calderón era presidente escribí una columna muy crítica contra él y me quiso conocer. Fuimos a comer y me dijo que Florentino había pedido mi cabeza y la de Segurola. No tengo pruebas de eso, pero me lo creo viendo cómo se ha manejado luego. Lo que pasa es que a mí me han defendido. Recuerdo cuando aún pertenecíamos a Recoletos que coincidí en el ascensor con Jaime Castellanos, el presidente de la compañía, y me dijo: "¿Qué has dicho de Florentino? Que ya me ha llamado y me vuelve loco". Balbuceé alguna respuesta y cuando fui a salir me dijo: "Roberto, escribe lo que te salga de los cojones". No todo el mundo tiene la misma suerte, claro.
¿Y con Mourinho qué pasó?
Que hay pocos periodistas que puedan decir que han ganado a Mou y yo le gané un juicio. Mourinho me ha parecido, me parece y me parecerá un personaje nefasto para el madridismo y un pésimo deportista más allá de que te guste futbolísticamente o no su propuesta, que a mí no me gusta mucho aunque le reconozco su mérito. El tío ha resucitado equipos y llegó en un momento que el Madrid estaba acomplejado con el Barça y le levantó con un punto de rebeldía, para mí, mal llevada. No me gusta nada y nunca tiene la culpa de nada.
Te puso una querella.
Me demandó porque el Madrid palmó en Sevilla y en la rueda de prensa, como siempre, empezó a poner excusas y señalar a otros. Una de las frases que escribí en mi artículo de la última, que tiene unas 600 palabras, fue que "Mourinho es el típico personaje que causa un accidente y se da a la fuga". Entiendo que es una frase dura, aunque tú puedes causar un accidente y que no haya víctimas, pero alguien le calentó la cabeza y me demandó. Me pedía 15.000 euros y dijo que se los iba a dar al Canillas, que era el equipo de su hijo. Me pareció muy bien que ejerciera su derecho a defenderse si lo consideraba así, pero en el juicio, que duró 20 minutos, tuve la sensación de estar haciendo perder el tiempo a un juez por una discusión de barra de bar. Gané y ahí se quedó la cosa, pero fue absurdo.
De todo aquello te ha quedado fama de antimadridista.
Sí y, como te he contado, no es cierto, pero tampoco me importa. Ahora estoy perdiendo un poco de filo, seguramente porque te haces mayor, pero me gustaba ser crítico y exigirle al Madrid. Creo que el Madrid recibe un nivel de crítica periodística muy alto que, por ejemplo, el Atleti no tiene. A mí me gustaba ser crítico con el Madrid y sacarle punta. Tuve también algún conflicto con Fernando Alonso, que era intocable en aquella época. Aunque el problema más serio fue con el Sevilla. Anunció un partido imitando el acento portugués de Mourinho y yo escribí un artículo imitando el acento andaluz. Aquello fue tremendo, ni guasa ni nada, me llamaban a casa por la noche con amenazas. Siempre he buscado un poco los límites, me gustaba.
¿Dices que has perdido ese filo?
Creo que sí. Me leo ahora y no lo veo tanto. Dicen que un columnista es un reportero cansado, pues yo soy ya un columnista cansado. No busco las vueltas tanto como antes. Además ahora hay mucha más competencia y más variedad de opinión. Antes lo que salía en el ‘Marca’ tenía mucha repercusión, yo iba siempre un poco a la contra y seguramente ese fuera el éxito de mi sección porque ya te digo que escribir, lo que se dice escribir bien técnicamente, creo que soy normalito.
Afirmaba José Luis Sánchez, de ‘El Chiringuito', que los periodistas madridistas están en minoría en España. ¿Es cierto?
No. Habría que hacer una encuesta y contarlo bien, pero el periodismo deportivo refleja cómo es la sociedad y España es mitad madridista, o un poco más, y mitad antimadridista. Y en la prensa es la misma proporción. El Madrid tiene su guardia de corps, como la tienen otros equipos, pero más numerosa. Lo que sí creo es que el Madrid tiene más exigencia crítica que el resto.
Hablabas antes de la repercusión que tiene el periodista deportivo. ¿Eso alimenta demasiado el ego?
Sí, hay mucho ego en la profesión. En un medio importante sale nuestra carita, nuestro nombre y si estás medio acertado, te jalean un poco. Hubo un momento que veía que mi página de los lunes generaba expectación y te reconozco que durante un tiempo me subí al púlpito a dar doctrina. Está clarísimo que tenemos mucho ego pero, de nuevo, quiero distinguir al periodista del opinólogo. Las redacciones están llenas de tipos brillantísimos que no opinan y esa gente no tiene ego. Somos los opinólogos los que nos creemos más de lo que somos, aunque luego la vida y la situación te van poniendo en tu sitio.
¿Notas cierto desprestigio de la profesión?
Sí y lo veo injusto. Creo que los periodistas somos necesarios y también somos los primeros a los que se dispara. Vuelvo al paleolítico, pero hace muchos años viví una huelga de periodistas en Italia y el país estaba paralizado. Creo que somos indispensables, el problema es que tenemos que trabajar mejor. Se ha polarizado tanto todo, en el deporte como en la política, que nos hemos puesto al servicio de un bando en lugar de tomar distancia, pero vuelvo a reclamar el oficio de periodista como algo importante para la sociedad. Tenemos que estar a la altura.