El Valencia respira asaltando San Mamés el día que Nico Williams vuelve a preocupar a España

El Valencia respira asaltando San Mamés el día que Nico Williams vuelve a preocupar a España

Sadiq rescató al Valencia del sufrimiento y redimió los pecados de un equipo que parece haberle encontrado el gusto a jugar contra el destino. Cuando todo se engrisece, es capaz de encontrar la salida que, con el viento a favor, no aprovecha. La victoria en San Mamés supone un alivio, pero no proporciona tranquilidad porque los 42 puntos se pueden quedar cortos para un equipo demasiado irregular. Lo mismo que ocurre al Athletic, al que se le escapa el sueño de Europa porque acumula 17 derrotas y pierde a Nico Williams por lesión. El latigazo en los isquiotibiales le obligó a salir del campo a media hora y tiene en vilo a España con el Mundial a la vuelta de la esquina.

Era un partido de necesidad para el Valencia y de homenaje para el Athletic, que miraba a Europa mientras homenajeaba a Ernesto Valverde en su partido 500, el penúltimo en el banquillo local de San Mamés. Por eso arrancó con ritmo e impaciencia, con Nico Williams dejando claro que el partido podía decidirse en su duelo con Renzo Saravia. El argentino estaba preparado para sufrir, pero a los 35 minutos la lesión mandó al extremo al vestuario. "No puede ser, no puede ser", se lamenta mientras salía del campo. "Dice que nunca ha sentido esa molestia. Ojalá sea lo menos posible", relataba su hermano Iñaki al final del partido.

De Nico, que apenas ha podido ayudar al Athletic esta temporada por las lesiones, nació todo el peligro en la primera parte. Retó a Saravia, aprovechó el carril que dejaba el argentino, obligando a las vigilancias a Pepelu y Tárrega, y armó dos jugadas que pusieron en apuros a Dimitrievski. El primero, en el minuto 14, le llegó mordido. El segundo, en el 28, fue un centro a Guruceta para que, en un palmo, se revolviera y buscara un disparo a bocajarro. Se agigantó el portero macedonio lo suficiente para que lo enviara fuera de la portería.

Para entonces, el Valencia ya podía ir por delante en el marcador. Había llegado con comodidad al área, con Rioja dañando por la orilla a Gorosabel y Hugo Duro complicando el partido a Laporte, que vio demasiado pronto una amarilla. Esa falta la mandó Javi Guerra muy alta, pero el delantero volvió a generar peligro, pisando área, tumbado otra vez por Laporte cuando encaraba a Unai Simón, pero Ortiz Arias no vio ese penalti, sino la mano que cortó el disparo de Cömert tras cazar la pelota que dejó Hugo Duro. El Valencia tenía un penalti para adelantarse en San Mamés en el minuto 25... y otra vez volvió a desaprovecharlo. El lanzamiento de Duro lo estrelló en el larguero, como le pasó a Pepelu en los primeros minutos del partido ante el Celta en Vigo y el Betis en La Cartuja.

Nico Williams, atendido tras su lesión en el minuto 35.

Nico Williams, atendido tras su lesión en el minuto 35.M. TOÑAEFE

Cuando quiso despertar el Athletic, llegó la lesión de Nico, que heló al estadio y preocupó a sus compañeros. Iñaki le suplió, pero quien más pisó área fue el Valencia. Rioja robó en la medular, condujo hasta el pico del área para servirle a Hugo Duro un disparo ajustado al poste que a punto estuvo de sorprender a Unai Simón.

En la segunda parte pesó la responsabilidad y quien mejor se manejó fue el Valencia. Valverde se protegió de una expulsión cambiando a Laporte por Vivian, porque la brega de Hugo Duro no cesaba y el Athletic iba a dar un paso adelante que llevó a Dimitrievski a repeler el tiro de Iñaki Williams en carrera tras una asistencia de Gorosabel. No tardó en reactivar al equipo Corberán con Sadiq, la endiablada velocidad de Ramazani y el pulmón de Ugrinic. No tardó en ver los frutos.

Rioja, acostado por primera vez en mucho tiempo en la orilla izquierda, explotó su pierna natural en una contra que no se dibujó perfecta, pero lo fue. Robó Javi Guerra en campo bilbaino, lanzó a Ramazani a la carrera, que abrió a Rioja para, tras recortar a trompicones a Gorosabel y Vesga, poner un centro tenso a la cabeza que Sadiq, que se adelantó a Vivian para batir a Unai Simón.

Con el marcador a favor, el Valencia tenía que saber manejar los últimos 20 minutos. Y entonces apareció Dimitrievski. Salvó un testarazo ajustado al palo de Unai Gómez a centro de Iñaki Williams desde el costado derecho y, ya en el añadido, dos cabezados de Guruceta buscando un empate con más fe que criterio ante la muralla que alzaron los valencianistas.

La crisis perpetua del Valencia y el estallido de la burbuja Corberán: en el bucle del descenso, con dos victorias pero la confianza de Lim

Actualizado Domingo, 2 noviembre 2025 - 21:00

¿Cómo ha podido el Valencia pasar en seis meses y 25 días de poner en problemas al Real Madrid en el Bernabéu y ganarle el partido 1-2 a ser arrollado dejando las peores sensaciones de un equipo de Primera, en puestos de descenso y descompuesto? Esa pregunta, con matices, se ha convertido en cíclica y explica la frustración en la que vive instalado el valencianismo. Ocurrió con Gattuso, cuando el equipo se deshizo en cuatro meses, también con Baraja después de una agónica salvación y una temporada tranquila, y vuelve a pasar con Carlos Corberán. Resucitó al Valencia, pero su burbuja ha estallado en menos de un año.

Su capacidad para obrar milagros se ha esfumado. De hecho, en 11 jornadas solo lleva dos puntos más (9) que Rubén Baraja hace un año, ha sumado dos en seis partidos y es el segundo equipo más goleado tras el Girona y uno de los peores atacantes, con 10 goles en 11 partidos. Solo Osasuna y Oviedo han marcado menos. No da Corberán con la tecla que active a sus jugadores y las dudas han provocado el hartazgo de Mestalla y la falta de confianza en una plantilla que no entiende los planes del entrenador.

Las variantes tácticas, como jugar con cinco defensas, ya no funcionan, el balón parado sigue siendo una cruz, el centro del campo ha perdido contundencia y los jugadores no ven que la forma de apuntalarlo sea incorporando a los laterales. Futbolistas como Hugo Duro han perdido la titularidad y el rendimiento de otros se ha desplomado, y los refuerzos de lujo como Danjuma han ido diluyéndose. Tanto como la fe en que, un año más, se puede sobrevivir. Los únicos que a día de hoy la mantienen intacta son los dirigentes del Valencia, empezando por el CEO de fútbol, Ron Gourlay. No se niega la crisis, pero se opta por mantener la confianza.

Poder de decisión

Como ocurrió con Baraja tras una buena temporada 23/24, Corberán no ha podido crecer desde ese trabajo, aunque la diferencia entre ambos es que ha tomado mucho más partido en el diseño de este Valencia que naufraga. El buen final de curso llevó al valenciano a aumentar su crédito y, por primera vez, viajó a Singapur para planificar esta temporada junto a Kiat Lim, el presidente del club e hijo del dueño. Allí se anunció que Gourlay, ex del Chelsea y el United, se convertía en su nuevo jefe.

Ellos se conocieron hace años en Inglaterra y eso convirtió a Corberán en lo más cercano a un manager inglés, con poder de decisión en las contrataciones de refuerzos. El entrenador ha participado activamente en la decisión de qué jugadores reforzarían el equipo. Lo que no pudo impedir fue el adiós de su columna vertebral: Mamardashvili ya estaba vendido al Liverpool, Mosquera salió al Arsenal y Barrenechea volvió a Aston Villa para ser traspasado al Benfica. Sadiq era el único que se podía pelear, pero no hubo acuerdo con la Real.

Luis Rioja intenta controlar un balón, el sábado en el Bernabéu.

Luis Rioja intenta controlar un balón, el sábado en el Bernabéu.AFP

En el rendimiento de estos tres, unido al excepcional de Rioja y el de Rafa Mir asimilados sus problemas judiciales, se basó la recuperación. El fichaje de Corberán se anunció el pasado 25 de diciembre, por sorpresa y tras haber negociado con Quique Sánchez Flores. Lim aceptó pagar tres millones para que saliera del West Bromwich Albion y firmarle un contrato hasta 2027. Cogió el equipo colista, con 12 puntos en la jornada 18, y en las 20 restantes lo llevó a sumar 34. Cuando visitó el Bernabéu el 5 de abril, el Valencia estaba a siete puntos por encima del descenso. Incluso se soñó con Europa. Los únicos lunares negros fueron las contundentes derrotas ante el Barça en Liga (7-1) y Copa (0-5).

Las claves de esa metamorfosis fueron varias: la fe ciega por necesidad, las variantes tácticas que fortalecieron y un refuerzo acertado. Nada de eso se ha mantenido y el Valencia vuelve al bucle infinito y a las goleadas. Al Barça (6-0), se suma el Real Madrid (4-0). Justo ahora que el objetivo era sostener un crecimiento que, en dos temporadas, le llevara a estrenar el Nou Mestalla en Europa. Del sueño a la pesadilla.

Un Valencia azotado por su enésima crisis sueña con otra gesta en el Bernabéu

Actualizado Viernes, 31 octubre 2025 - 22:05

El Valencia siempre ha sido mal enemigo para el Real Madrid, con partidos cargados de electricidad y polémica aunque los puntos se quedaran en el Bernabéu. Ahora, ni las sensaciones son esas. En abril, un cabezazo de Hugo Duro en el añadido, y un penalti fallado por Vinicius, hicieron que los valencianistas volvieran a ganar después de 17 años. Casi nadie cree en que la proeza se repita.

Este partido es el peor para la crisis que vive el equipo de Calos Corberán. No consigue el entrenador que rescató al equipo casi del descenso que este funcione. Dos puntos en cinco partidos y un juego que ha provocado la bronca de Mestalla. Con siete puntos, otra vez está en la cola de una clasificación muy apretada, se ha de reconocer, pero sin transmitir sensaciones de mejora. El equipo se ha acostumbrado a vivir sobre ese alambre por el que transita desde hace tres años. De hecho, de todos los que merodean por la zona de peligro, es el que más jornadas lleva con la luz roja: 27 en los tres últimos cursos.

«En el fútbol los resultados condicionan muchísimo las sensaciones y los análisis. La línea entre un resultado positivo y negativo es muy fina; sin embargo, las consecuencias a nivel de sensaciones, análisis e interpretaciones son muy dispares», argumenta Corberán, el artífice del milagro que parece haber perdido su don. El Valencia no sólo no gana, sino que su juego es pobre y los jugadores son un manojo de nervios. Eso, ante el Barça, le costó recibir un escandaloso 6-0 en el Johan Cruyff. Ante un Madrid con Kylian Mbappé afilado aún podría ser peor.

Un Madrid "más redondo"

Para el entrenador, la mano de Xabi Alonso se traduce en un equipo «más redondo» que aprovecha «la verticalidad, pero da pausa al juego y ataca más y mejor». «El hecho de que el Madrid use más pases antes de finalizar las acciones hace mas difícil que le puedas sacar contraataques», analizó el valenciano.

En sus 90 visitas a Chamartín, el conjunto che apenas pudo rascar 10 victorias y 14 empates, sin encadenar nunca dos triunfos consecutivos. Tras este duro compromiso completará el mes de noviembre con dos partidos en Mestalla: el domingo 9 ante el Betis (18:30 horas) y el viernes 21, después del parón de selecciones, frente al Levante.

Con esta acumulación de esfuerzos, el partido de esta noche representa un reto mayúsculo, porque el Valencia ni ha conseguido solidez defensiva ni fluidez en ataque . No arranca en colectivo que, con la marcha de futbolistas como Giorgi Mamardashvili, Ezequiel Mosquera, Enzo Barrenechea o Umar Sadiq tiene menos pólvora para resistir en el Bernabéu.

Carlos Corberán, el devoto de la Virgen que resucita al Valencia con precisión de cirujano: “Está muy responsabilizado”

Actualizado Viernes, 4 abril 2025 - 23:08

La tarde del 29 de mayo de 2022 se jugaba en Wembley la final de los playoffs de ascenso a la Premier League entre el Nottingham Forest y el modesto Huddersfield Town, que entrenaba un técnico valenciano de 39 años: Carlos Corberán. En la grada se sentaba Miguel Ángel Corona, director deportivo del Valencia, que quería ver con sus propios ojos cómo se comportaba un entrenador del que ya se hablaba mucho en Inglaterra. Por entonces, el Valencia tenía hilvanada la llegada de Gennaro Gattuso y a Corberán se le escapó aquel ascenso con un gol en propia puerta, pero entró en la lista de candidatos al banquillo de Mestalla. Una nómina que siempre debe ser amplia, porque desde la llegada de Peter Lim, el puesto es una trituradora.

No fue hasta mitad del pasado mes de diciembre cuando las puertas del Valencia se le abrieron de par en par. No era fácil tomar las riendas de un Valencia hundido y en una dinámica que le conducía a Segunda. Corberán, que jugó de portero en la cantera y al que su abuelo llevaba a Mestalla, no huyó. Tenía experiencia suficiente y fe, tanta como en la Virgen de los Desamparados, de la que es devoto. 101 días han pasado desde la madrugada del 25 de diciembre, cuando el club anunció su fichaje, con el equipo colista, con sólo 12 puntos. En los siguientes 12 partidos de Liga ha sumado 19, repartidos en cinco victorias -todas en un Mestalla a rebosar- cuatro empates y sólo tres derrotas ante Real Madrid, Atlético y el humillante 7-1 frente al Barça, casi repetido después en Copa (0-5).

Para salvarse, el Valencia necesitaba una segunda vuelta impecable, para remontar los siete puntos que se habían abierto con la salvación. Y lleva camino de ello. Con los resultados del segundo tramo de la competición, el equipo sería cuarto y estaría en puestos Champions, sólo por detrás de Barça, Betis y Madrid.

El 51% de los puntos

El dato más significativo lo aporta su rendimiento frente a los rivales directos. En estas 12 jornadas, ha sumado 15 puntos más que el Valladolid y Las Palmas, 10 más que el Leganés, nueve más que el Alavés y cinco más que el Espanyol.

El valenciano, además, es el técnico que más ha mejorado a su equipo de los que llegaron con el campeonato empezado. Ha sumado el 51% de los puntos, cifra que no alcanzan Diego Martínez, Eduardo Coudet, Diego Cocca ni Álvaro Rubio. Por eso es uno de los técnicos revelación.

Metódico, reflexivo y siempre dispuesto a mejorar, supo hace un año que era el momento de dar el salto a LaLiga. Como hace con los jugadores, detectó sus puntos débiles y los trabajó. Desde la comunicación, porque nunca había dado una rueda de prensa en castellano, a la necesidad de hacer sonar su nombre en España, algo que años en la Championship no le habían garantizado pese a su buen trabajo.

«¿Cuánto cuesta un descenso?»

El pasado verano fue Las Palmas quien tuvo su nombre sobre la mesa y el Valencia lo supo, pero la opción era darle a Rubén Baraja la renovación que se había ganado. El mal arranque de curso lo cambió todo. En noviembre, el club ya pensaba en buscar un relevo o la permanencia sería imposible. Negoció con Quique Sánchez Flores, pero viró hacia Corberán. De hecho, su nombre fue el único que se transmitió a Singapur con una coletilla que nadie sabía si se aceptaría: había que pagar casi tres millones de cláusula para liberarle. «¿Cuánto cuesta un descenso?» fue la respuesta que se recibió, casi retórica, porque se dio luz verde a la operación.

De Corberán convencieron dos frases que escucharon los dirigentes del Valencia en la primera conversación. «Vengo a trabajar con lo que tenga», les dijo. Eso suponía un alivio para un club que nunca sabe si puede acudir o no al mercado. Se movían entonces, pero sin garantías de acceder a cesiones como la de Umar Sadiq.

La segunda frase se ha demostrado aún más cargada de sentido: «La mejora en el campo siempre viene de la mejora individual». Es un mantra que repite y que ha traducido en charlas individuales para potenciar a Javi Guerra, Barrenechea o Diego López, a quien mandó al banquillo una tarde y marcó las cuatro siguientes. «Va tieso y lleva a todo el mundo tieso», aseguran. Para rescatar al Valencia ha actuado con precisión de cirujano y quienes le rodean lo definen como «minucioso» y «exageradamente responsabilizado», tanto que pasó la noche tras las derrota ante el Barça en su despacho en Paterna. Pese a las bajas y los 17 años que lleva el Valencia sin ganar en el Bernabéu, no quiere humillaciones. Para los creyentes como Corberán, las virtudes cardinales son prudencia, justicia, fortaleza y templanza. Él las exhibe todas.

Nervios, milagro y boicot: así recibe el Valencia, con nuevo entrenador, al Madrid

Nervios, milagro y boicot: así recibe el Valencia, con nuevo entrenador, al Madrid

Once entrenadores del Valencia han debutado ante el Real Madrid. Lo hicieron los recordados Di Stéfano, Ranieri, Benítez o Emery, como también Valdano o Pellegrino, con trayectorias más breves y grises. Esta noche Mestalla, en llamas contra Peter Lim, recibirá a Carlos Corberán. A este técnico valenciano sin experiencia en LaLiga se ha encomendado el club para lograr lo que parece ya un milagro.

La agonía a la que sometieron el adiós de Baraja condena al equipo, tembloroso, a un rendimiento extraordinario que nadie ha conseguido. Y lo hace con un calendario que empieza por recuperar el partido aplazado por el azote de la dana ante Real Madrid, que llega con el colmillo afilado en busca del liderato, y sigue con Sevilla, Real Sociedad y Barcelona. Una cuesta de enero pasmosa para un Valencia que camina en el alambre.

Penúltimo, con 12 puntos en 17 partidos, necesita sumar para no enfrentarse a una estadística que asusta. Desde 1995, cuando cada victoria en el campeonato de Liga comenzó a premiarse con tres puntos, sólo un equipo que acabó la primera vuelta con una docena de puntos logró esquivar el descenso. Fue el Zaragoza en 2012, cuando después de lograr sólo dos victorias y seis empates con Javier Aguirre en el primer tramo de la temporada -justo los mismos números que tiene el Valencia- cuajó una segunda vuelta brillante con 12 victorias con Manolo Jiménez al frente.

Pendientes de Sadiq

A eso se agarra Corberán y, tras él, todo el valencianismo con más fe que certezas. Y es que, a día de hoy, la materia prima con la que trabajará el ex técnico del West Bromwich Albion es la misma que no ha rendido desde el pasado abril.

El club, con la autorización de Lim, que parece haberse dado cuenta ahora del riesgo de descenso, busca un lateral derecho y ultima la cesión del delantero de la Real Umar Sadiq si pasa el reconocimiento médico. Pero en el debut no los tendrá, ni tampoco al sancionado Pepelu y los lesionados Mamardashvili, Gayà o Rafa Mir.

Es una incógnita saber cómo será el nuevo Valencia con sólo cinco días de trabajo, en sesión doble, eso sí. «Lo primordial es saber qué queremos ser, a qué queremos jugar y cómo queremos conseguirlo. Esto es un proceso. Quiero un equipo entregado, valiente, resiliente. Esas son las señas que quiero ver en el Valencia», confesó el técnico. Pero tiene el reloj corriendo en contra. Por eso ha llegado con un nutrido grupo de ayudantes y con dos años de contrato bajo el brazo, pase lo que pase, dicen, tras el pago de una cláusula de rescisión de casi tres millones, condiciones aceptadas por la angustia. Eso sí, el proceso de crecimiento debe ser rápido o el destino se volverá irreversible.

Corberán, durante un partido de la Europa League, en 2022.

Corberán, durante un partido de la Europa League, en 2022.AP

¿Cómo ha encontrado a una plantilla que sólo ha sido capaz de ganar en Mestalla al Betis y al Girona? «Si mantienen la actitud, el compromiso y el esfuerzo de estos cinco días, vamos a crecer mucho», advirtió, aunque enfrente esté un equipo que, si bien ha titubeado en el primer tramo de temporada, llega con la inyección moral de tener en su mano el liderato.

«Es una oportunidad para crecer, para plasmar ideas y para demostrar el compromiso y la energía con la que han entrenado. Una oportunidad para acercarnos a ser el Valencia que queremos», insistió el técnico sin más detalles, serio y esquivando respuestas como atajaba balones como canterano. Por si acaso, Ancelotti se ha estudiado a su West Bromwich y cómo puede adaptarlo, lo que no hará fácil el debut, y no sólo por el rival.

Sin público hasta el 19 y con agradecimiento

La parroquia de Mestalla está harta de Lim, de ver cómo hunde a su equipo cada temporada un poco más mientras ahora insiste en acabar un estadio que no quieren y que pone en riesgo la viabilidad económica. Sólo sueñan con su salida y, mientras, hay colectivos como Libertad VCF que llaman al boicot y convocan el vaciado de Mestalla para este partido. Ante las dudas entre los aficionados, que ven compatible oponerse a quien consideran un tirano con darle calor a un equipo ahora que aún lucha por seguir vivo, el vaciado será hasta el minuto 19. Eso esperaba Corberán: «Yo acabo de llegar y respeto todo debate. Pero siento que la afición del Valencia no nos va a abandonar».

Será un duelo clásico, pero raro. Con Florentino Pérez en el palco, sin Vinicius en el disparadero de la grada y con agradecimiento al Real Madrid por su generosa donación y gestos de apoyo tras la dana.