Elden Campbell, un pívot que jugó 15 temporadas en la NBA, incluyendo nueve con los Los Angeles Lakers, y que más tarde ganó un campeonato con los Detroit Pistons, ha fallecido este lunes a los 57 años. La familia de Campbell fue la encargada de informar a los Pistons de su muerte, aunque no se ha desvelado la causa de su fallecimiento.
Campbell, de 2,11 metros de altura, nació en Los Ángeles y destacó en la Morningside antes de unirse a Clemson. Fue seleccionado en el primer equipo de la conferencia ACC en la temporada 1989-90 y terminó como el máximo anotador de la escuela con 1.880 puntos.
Ayudó a los Tigers a ganar el título de la temporada regular de la ACC 1989-90 y a llegar a la fase del Sweet 16 antes de ser seleccionado en la primera ronda del draft de la NBA de 1990 por los Lakers de su ciudad natal.
Jugó nueve temporadas en Los Ángeles, pero no ganó un anillo de campeonato hasta después de llegar a los Pistons, venciendo a los propios Lakers en cinco partidos en las finales de 2004. Campbell jugó 1.044 partidos en la NBA y acumuló más de 10.000 puntos y 1.600 tapones, con un promedio de 10,3 puntos y 5,9 rebotes por partido.
Campbell promedió 14,9 puntos por partido con los Lakers jugando junto a Shaquille O'Neal y Kobe Bryant en 1996-97, pero su mejor temporada estadística fue en 1999-2000 con los Charlotte Hornets, cuando promedió 15,3 puntos y 9,4 rebotes.
Asimismo, Campbell defendió los colores de New Orleans Hornets, los Seattle Supersonics y los New Jersey Nets antes de retirarse en 2005.
La tarde empezó a animarse ayer con las sorpresas de Talavera, Eldense y Murcia, que dejaron fuera a Málaga (2-1), Almería (2-1) y Cádiz (3-2). Una muestra del brío de los clubes de Primera RFEF, dado que el Guadalajara ya había dado la sorpresa la víspera frente al Ceuta (1-0). Sin embargo, los verdaderos aldabonazos de esta segunda ronda se hicieron esperar hasta bien entrada la noche, cuando el Ourense eliminó al Girona (2-1), mientras el Elche (1-2) y el Villarreal (1-1, 3-5) sólo tumbaron al Quintanar del Rey y el Atlético Antoniano en la prórroga y los penaltis, respectivamente.
El Ourense CF, verdugo del Real Oviedo (4-2) en primera ronda, aireó las carencias del equipo de Michel. Una nueva muestra de la competitividad de un equipo que el pasado curso ya dejó fuera a Deportivo de La Coruña y Real Valladolid. Los goles de Yuste y Omar Ouhdadi llevaron el delirio a O Couto, que en dieciseisavos recibirá a Barça, Real Madrid, Atlético o Athletic.
La visita a Lebrija resultó un tormento para el Villarreal, a quien no parecen haber escarmentado sus dos últimos tropiezos en el torneo, frente a Pontevedra y Unionistas. Ni siquiera gol de cabeza de Ayoze Pérez en el minuto 103, tras un saque de esquina botado por Dani Parejo, tranquilizó a los visitantes. Poco después, Pana estrelló contra la madera un formidable derechazo y Jesús García aprovechó el rechace para enviar el partido a la tanda de penaltis. Sólo una parada de Arnau Tenas en el tercer turno dio el pase al grupo de Marcelino.
'Hat trick' de Riquelme
Más de tres décadas después, el Torrent, un club con 103 años de historia, recibía a un Primera. La mala noticia para fue que las obras en el Municipal de Sant Gregori, escenario de sus partidos en Segunda RFEF, trasladaron el duelo al Ciutat de Valencia.
Aunque formó un once con Adrián, Valentín y Antony, Manuel Pellegrini dio descanso a sus mejores efectivos, dando paso en ataque a Cedric Bakambu y Chimy Ávila, que no cumplieron las expectativas. Traspasada la media hora, el argentino pudo ver la roja directa con una fea entrada sobre Miguelón. Quien sí aprovechó la oportunidad fue Rodrigo Riquelme, autor de tres goles, el primero de preciosa factura, con un toque sutil, casi sin ángulo, por encima del portero. Ese hat trick fue redondeado en el añadido por Ángel Ortiz para el 1-4 del Betis.
La Real, gris en Reus
Sobre un césped artificial en malas condiciones, el Reus impuso su fútbol durante 45 minutos, cediendo una sola ocasión antes del descanso. Sergio Francisco confió la titularidad a dos chicos del Sanse, el central Luken Beitia y el delantero Gorka Carrera. Sin embargo, el escaso entusiasmo de sus futbolistas le obligó a un triple cambio tras el descanso.
La entrada de Ander Barrenetxea y Umar Sadiq se hizo sentir en apenas tres minutos, ya que el primero sirvió un centro cabeceado por el nigeriano para que Mikel Goti enviase finalmente a la red. Los visitantes sólo pudieron respirar en el tiempo añadido, cuando Sadiq sentenció desde el punto de penalti (0-2).
Cuatro partidos lleva Sonia Bermúdez al frente de España, un título y las primeras sensaciones de hacia dónde intentará hacer crecer a un equipo campeón del Mundo, subcampeón de Europa y dos veces ganador de la Nations League. El reto puede no ser fácil, pero la seleccionadora, nada amiga de dar pistas a sus rivales, ya empieza a dejar algunas referencias.
Su debut ha sido ante rivales complicados como Suecia y Alemania, y a los dos ha conseguido golear. Las suecas se llevaron cuatro goles en Málaga y uno más en Gotemburgo, mientras que las germanas plantaron cara en la ida de la final, pero no aguantaron en el Metropolitano y salieron con tres goles. Este balance, además de hacer a España cumplir con el ilusionante objetivo de volver a ser campeona, se cierra con algo que la entrenadora buscaba: hacer una España más sólida en defensa, que no solo dependa de un ataque letal.
"Estoy encantada de haber dejado la portería a cero. El equipo ha sabido sufrir y ha sacado su mejor versión en fase defensiva. Es de alabar el trabajo que hemos hecho ante dos grandes selecciones", aseguraba anoche, con la medalla de campeona al cuello.
Y es que la seleccionadora tiene muy claro hacia dónde puede hacer crecer a sus jugadoras: "Si logramos ser fuertes a nivel defensivo, luego tenemos mucho talento para hacer goles. Queríamos potenciar eso desde que llegamos", desveló. A la vista de los datos, lo han conseguido, porque España acaba esta fase final con ocho goles a favor y con la portería imbatida.
Con la vista puesta ya en la clasificación para el Mundial de Brasil 2027, Los automatismos defensivos se pueden trabajar, pero el talento ha de ser innato, y España lo tiene. Está en las botas de Alexia Putellas, Aitana Bonmatí, Mariona o Esther, pero ya tiene relevo generacional en jugadoras que han eclosionado en el último año. Es el caso de las dos goleadoras de la final: Clàudia Pina y Vicky López.
Pina debutó con España en 2018, con 17 años, pero no fue hasta finales de 2024 cuando se asentó. Comenzó a crecer en el Barça y en la selección de manera paralela hasta convertirse en una goleadora imprescindible. De hecho, en esta Nations, con 24 años, ha vivido un idilio con el gol y solo en la fase final ha marcado cuatro, la mitad del total.
Sobre la catalana construirá futuro Sonia Bermúdez, como también sobre Vicky López, que con 19 años deslumbró en la Eurocopa y se llevó el Trofeo Kopa. Su debut con España a los 17 la convirtió en la jugadora más joven en jugar con España. Ocurrió porque Montse Tomé la hizo saltar al campo en la final de la Nations League en Sevilla contra Francia y se proclamó campeona. Desde entonces, no ha salido de las convocatorias salvo por lesión.
Tanto en la Eurocopa como en la final ante Alemania, cargó con el peso de jugar como titular por la baja de Aitana, y consiguió que nadie echara de menos a la triple Balón de Oro. "Tiene una personalidad extraordinaria", reconocía la seleccionadora.
Pina y Vicky son dos futbolistas asentadas, pero hay más en los planes de Sonia Bermúdez. Alguno pasa por el protagonismo de Laia Aleixandri, que ha vuelto al centro del campo de manera "soberbia", según su entrenadora, en este torneo. La baja de Patri Guijarro le ha abierto las puertas de una posición que conoce de sobra y en la que tendrá que asentarse porque viene mordiendo los tobillos el futuro: Clara Serrajordi. A sus 18 años recién cumplidos, apenas jugó unos minutos ante Suecia, pero la seleccionadora quiere tenerla cerca porque sus cualidades son inmejorables.
Lo mismo ocurre con Eunate Astralaga, la guardameta de 20 años del Eibar. Con Cata Coll afianzadísima en la portería, y Adriana Nanclares como relevo, Astralaga asoma con pausa, pero la absoluta es el lugar donde va a vivir porque se le augura un futuro brillante.
«Ha sido el partido más redondo que hemos hecho». En la sala de prensa de San Mamés, Xabi Alonso apuntaba la necesidad de una noche así para el Real Madrid en pleno «momento importante» de la temporada a todos los niveles. En la parte deportiva, superados por el Barça en el liderato de la Liga, y en cuanto a las sensaciones, extrañas y con muchas nubes negras después de los tres empates seguidos en el torneo doméstico, de la derrota en Anfield y de la pérdida de feeling entre el vestuario y el técnico tolosarra. Todo eso se tapó, al menos de momento, en Bilbao, donde los blancos sonrieron con los tres goles y terminaron con un sabor agridulce por las lesiones de Trent Alexander-Arnold y Camavinga.
El inglés se hizo daño en el muslo izquierdo al despejar un balón y al momento pidió el cambio, dando a entender que había sido un percance importante. La pierna se le quedó acalambrada y casi no podía pisar. Unos minutos después, el francés se quedó en el césped quejándose tras una entrada de Berenguer y aunque siguió durante unos segundos, terminó pidiendo el cambio. Sufrió una torcedura en su tobillo izquierdo y desde el vestuario del conjunto blanco se tildaron las dos lesiones de «preocupantes».
Ambos futbolistas pasarán pruebas médicas este jueves en Valdebebas, pero es de esperar que sean baja contra el Celta, como mínimo. En sus lugares entraron Asencio y Arda Güler, suplente el turco en San Mamés y ausente en la mejor primera parte de la temporada.
Alonso apostó por Camavinga en su lugar, cerró atrás en ataque con Rüdiger, Tchouaméni y Militao, dejó las bandas para Carreras y Valverde, pegó a Trent con Camavinga y liberó a Bellingham, Vinicius y Mbappé. Los espacios tuvieron más lógica y el Madrid funcionó como una apisonadora sobre la portería de Unai Simón. «Había que dejar de hablar y actuar. Y eso hemos hecho. Era una final», declaró, contundente, Courtois en la zona mixta de San Mamés. «Es el orgullo. Teníamos que dar más en el campo. En la primera parte de Girona no lo dimos y hoy en día si no juegas con el 100% de intensidad todos los equipos te ponen en peligro», sentenció el belga.
En la misma línea se mostró Alonso en la rueda de prensa, consciente de que han superado «un momento importante» y que había que pasar página sobre las conversaciones en el hotel de Atenas. «Queríamos romper la dinámica. Era un estadio importante en un momento importante, después de tres empates seguidos, y hemos hecho el partido más redondo de la temporada», señaló el vasco, insistiendo, cuestionado por los periodistas por las charlas de Grecia, que «lo de hoy es lo más importante».
«El calendario es exigente y no te permite darle demasiadas vueltas, tanto en los momentos buenos como en los no tan buenos. Después del empate de Girona sabíamos que era un momento importante», volvió a incidir.
A pesar de la suplencia de Güler, Xabi recordó que le ve «compatible» con Bellingham, aunque el buen hacer del equipo ante el Athletic Club seguro que tiene incidencia en las próximas alineaciones. «Arda es totalmente compatible con Jude. Hay muchos partidos y jugamos cada tres días. Ha sido una decisión técnica», puntualizó.
Mbappé, camino del récord
El partido dejó una nueva actuación colosal de Kylian Mbappé, que con sus dos tantos superó a Haaland en la carrera por la Bota de Oro. El galo lleva 16 goles en Liga, por 15 del noruego y 14 de Harry Kane, y lidera ahora una batalla que promete durar hasta finales de mayo. Suma ya 30 goles y siete asistencias en los 24 encuentros que ha disputado este curso entre el Madrid y la selección francesa. 25 tantos de blanco esta temporada y 55 en todo 2025, a cinco de superar el récord de Cristiano Ronaldo (59 en 2013). Para ello, le quedan cinco encuentros.
"Hay maneras de irse cuando pierdes, puedes irte sabiendo que podías haber hecho más. Pero no es el caso. Para ganar una competición te vas a encontrar con un equipo así que es muy bueno". Este es el mensaje con el que Diego Simeone se despidió de su decimoctava visita al Camp Nou. Nunca ha ganado en el coliseo blaugrana el técnico argentino en los 14 años que lleva al frente del Atlético y sólo ha conseguido vencer al equipo culé en seis de los 41 duelos que se han enfrentado.
Si el Cholo se ha convertido en la kryptonita del Real Madrid, fue el que le derrotó tras estar el Atlético 14 años perdiendo ininterrumpidamente, el Barcelona sigue siendo una pesadilla para el entrenador rojiblanco. Aunque ambos gigantes de la Liga son los únicos que mantienen un balance positivo respecto al argentino, el de los blaugrana es netamente superior.
Ante el FC Barcelona ha conseguido sólo seis victorias, 12 empates y 23 derrotas. De esas seis, sólo una fue a domicilio y se produjo en el invierno pasado. Fue un milagro de esos que se producen en el fútbol en el que el Barcelona remató 19 veces y sólo consiguió un gol, mientras que los rojiblancos hicieron dos tantos en cinco remates. Alexander Sorloth se convirtió en el héroe de un encuentro que no rompe la estadística de Simeone en el Camp Nou ya que se produjo en Montjuic por las obras del estadio blaugrana. La derrota del pasado martes eleva a 18, las visitas sin conocer la victoria: 11 derrotas y seis empates.
17 de mayo de 2014
Sin embargo, no todas las derrotas o empates en campo rival fueron dolorosos. El que le viene a la mente a todos los atléticos fue aquel del gol de Diego Godín el 17 de mayo de 2014 que empataba el tanto inicial de Leo Messi y con el que el Cholo conseguiría la primera de las dos ligas que ha brindado al palmarés del Atlético. Posteriormente, tanto en 2014 como en 2016, los rojiblancos remontaron un empate y una derrota en el Calderón para colarse en las semifinales de la Champions League.
Lo dos tantos de la remontada de 2016 son de Antoine Griezmann, otro jugador que comparte la suerte del Cholo ante el conjunto culé. El francés acumula 36 partidos ante los blaugrana y sólo ha conseguido seis victorias (tres con la Real Sociedad), siete empates (uno con la Real) y 23 derrotas (cuatro con la Real). No obstante, son los números de su entrenador los que llaman la atención a nivel europeo.
El Barça celebra la victoria ante el Atlético.JOSEP LAGOAFP
La racha de Simeone ante el Barcelona ocupa el quinto lugar de técnicos con menos victorias ante un mismo equipo. Le superan David Moyes (Everton y West Ham, principalmente) por dos veces ante Arsenal y Tottenham. También son seis pero con 43 y 45 partidos respectivamente. Harry Redknapp (West Ham o el propio Tottenham, entre otros), que sólo pudo ganar al Manchester United cinco veces en 43 partidos, y Carlo Mazzone (Roma o Fiorentina, entre otros), que ganó cuatro veces al Milán en 49 encuentros.
Frente al Madrid, en cambio, ha conseguido ir enjugando la distancia con el tiempo. El técnico rojiblanco ha jugado en 48 ocasiones de las que ha conseguido vencer en 13, empatar en 15 y perder en 20 ocasiones. En el Bernabéu, su balance no es tan funesto y de las 23 veces que lo ha visitado, el Cholo ha conseguido ganar en cuatro ocasiones. Una de ellas fue la famosa Copa del Rey, el partido que puso final a la racha de 14 años de derrotas ante los blancos.
Desde luego hay que restregarse los ojos para ver cómo el Madrid ganó 0-3 a los Leones y su fiera parroquia. Una vez más, Mbappé volvió a hechizar con goles decisivos. Sobre todo, el último, algo espectacular ante un Athletic muy pobre, sin ideas y sin goleadores.
Xabi Alonso quiso volver a su personalidad táctica y jugó con tres defensas y dos carrileros. Trent fue un espectáculo con sus sensacionales pases. Luego se lesionó y vuelve a estropear su gran progresión.
Y Valverde jugó más de extremo que nunca, como le gusta al uruguayo. Pero quien hizo una brillante y sorprendente aparición fue Camavinga, que jugó como los ángeles negros de Machín. Incluso a la inteligencia de Mbappé logró un segundo tanto esencial para meter al Athletic en una depresión.
El problema es que Bellingham sigue sin ser una estrella. Corre mucho más que Arda Güler y pelea por cada balón. Pero esta vez jugó muy lejos del área y no le vi casi ni una llegada al área. Está estancado en su personalidad.
Es evidente que Vinicius juega peor a cada partido. El gol que perdió solo ante Unai es el perfecto ejemplo de ya no es el de antes. Ni su sombra. Ahora le cuesta meter un gol más que subir escaleras. Por no hablar de su compatriota Rodrygo, que parece un fantasma con sábana negra y que ya no sirve ni para disparar a puerta.
Aparecieron Arda, Brahim, Gonzalo y el inofensivo Rodrygo. Fueron jugadores persiguiendo al balón. Me sorprende la bajada a los infierno de Brahim. Ha perdido velocidad y confianza, porque Alonso cree muy poco en él. No sé si le vendrá bien ahora marcharse a Marruecos para jugar la Copa África. Lo digo desde otra perspectiva, porque allí lo tienen como a Lamine Yamal y le hacen confundirse cuando vuelve a la vieja Europa.
Es probablemente el peor Athletic que he visto en años. No extraña su deplorable camino en la Liga, acompañado con un castigo sin piedad por la Champions. Equipos de la calidad del Athletic actual no puedo jugar los dos torneos. Es imposible. Le ahogan, le asfixian y le hacen casi inútil ante lo portería contraria. Y no hablo de Nico Williams, que realmente ha bajado al infierno de los futbolistas minúsculos.
La victoria es San Mamés es una cura para Xabi Alonso y un enorme balón de oxígeno. La pregunta es si podrá continuar con esa polivalencia táctica y un orden que desde jornadas no había tenido. Luego está el efecto Mbappé, con alma humana, pero con pura espiritualidad en el futbol
En el segundo día de competición del Campeonato de Europa de Natación en Piscina Corta que se disputa en Lublin (Polonia), llegó la primera medalla española. Y fue de oro. Carmen Weiler lo obtuvo en los 200 espalda.
No pudo imitarla Carles Coll en los 100 braza. Tenía consistentes opciones de metal. Pero acabó en quinta posición con 56.42, algo lejos de su récord de España batido en las series (56.28) y a 15 centésimas del podio, que cerró el austriaco Luka Mladenovic (56.27) con el turco Huseyin Emre Sakci en segunda posición (56.22). El fenómeno neerlandés Caspar Corbeau fue el único que bajó de los 56 segundos (55.85).
Cumplió Iván Martínez, octavo en los 200 espalda con 1:51.58 en una prueba dominada por el irlandés John Shortt, soberbio récord mundial júnior con 1:47.89.
Weiler, 21 años, paradigma del cosmopolitismo, nacida en Bangkok, criada en Singapur y discípula de Sergi López en la estadounidense Virginia Tech, culminó, física y tácticamente, una actuación perfecta. Graduó esfuerzos desde una superioridad incontestable que le dio una seguridad absoluta en su desempeño. Fue a más metro a metro para acabar apoteósicamente en 2:01.66, récord de España. Mejoraba de largo su primado anterior de 2:02.16. La británica Katie Shanahan, segunda con 2:02.79, no tuvo nunca opción alguna de victoria. Micho menos la francesa Pauline Mahieu (2:03.02).
Weiler, estrella júnior, campeona de esa categoría en 50 metros en 2021, conquistó un oro que ninguna otra nadadora española tocaba desde Jessica Vall en 2017, en Copenhague, en los 200 braza. El resto de las pruebas de espalda la aguardan.
El eje norte-sur sostiene al Madrid. El norte es Mbappé; el sur es Courtois. El primero marca los goles y el segundo valida el valor de esos goles, al impedir que el contrario los iguale. El la periferia del eje crecen algunos jugadores y decrecen otros. Crece Trent, convertido en lo más parecido a un kicker del fútbol americano, un pateador que siempre encuentra el norte, pero un norte en movimiento. La lesión que se produjo el inglés es un contratiempo en el peor momento, para sí mismo y para el equipo. Veremos. Decrece Güler, suplente en San Mamés en una situación extraña, como extraño fue su cambio en Girona. La diferencia es el resultado, un marcador contundente en un lugar difícil, menos hoy que en otras ocasiones, seamos claros. La victoria es una prueba de vida para Xabi Alonso, escondida todavía en el norte y el sur del Madrid. [Narración y estadísticas (0-3)]
Nada hay que reprochar al técnico, después de un ejercicio de dominio de los suyos, de los que mandan, porque el Madrid fue lo más jerárquico posible. Estaba Valverde, y estaba donde le gusta jugar, salvo por las necesidades del desenlace. Estaba Vinicius y estaba Bellingham, un paso adelante por la inclusión de Camavinga junto a Tchouaméni, y estaba Rüdiger, que ha regresado de su larga lesión sin contar los minutos. Camavinga desplazaba a Güler, uno de los pocos futbolistas que alumbran los espacios frente a defensas en formación, pero el tanto del francés carga el argumentario del técnico. No hay debate que se resista a los goles, aunque la lesión del francés, otra, devolverá protagonismo al turco.
Es posible que Xabi Alonso quisiera más físico frente aún rival que siempre propone duelos a cuerpo, pero la realidad es que esté Athletic no está para proponer muchas cosas, lejos de las mejores versiones que ha ofrecido con Ernesto Valverde. La impresión es que la exigente Champions lo ha desgastado y descolocado, y eso se paga siempre en la Liga.
opacado por el depredador
La debilidad defensiva, con muchas dudas, fue una prueba y quedó de manifiesto en los dos primeros goles del Madrid, con independencia de los méritos de Mbappé, que sorteó rivales como se sortean puertas de esquí para batir a Unai Simón. Trent lo habilitó en el espacio justo, por lo que algunos madridistas se fueron a felicitar al inglés, pero a partir de ahí los movimientos de Mbappé fueron inaccesibles, como si se evaporara, para culminar uno de los mejores tantos desde que está en el Madrid, aunque no el gol en el que haya tenido mayor oposición.
La defensa del Athletic estuvo contemplativa, tibia, y su portero no hizo un imposible. Antes y después, en cambio, evitó Unai Simón que los males fueran mayores, ante el propio Mbappé o en un mano a mano ganado a Vinicius, activo en el arranque, pero irremediablemente cada vez más opacado por el depredador que tiene a su lado. Es inevitable. El día que toma la iniciativa, como sucedió en Atenas, Mbappé logró cuatro goles. Continúa.
El segundo gol de los blancos, obra de Camavinga, con dos cabezazos en el área ganados por los visitantes, y el tercero, en el que Mbappé tuvo tiempo para mirar, medir y disparar, sin que Vivian pusiera la cabeza donde debía ponerla, ahondaron en la debilidad local.
El cabezazo de Camavinga que valió el 0-2 en San Mamés.EFE
En ataque, asimismo, le faltaron al Athletic tramos de alto ritmo de juego, aunque cazó acciones aisladas, gracias a segundas jugadas, en las que Courtois resultó fundamental, frente a Guruzeta, Berenguer o Jauregizar, en momentos importantes, sin que el marcador tuviera todavía la claridad del desenlace. Nico Williams tampoco consiguió poner en valor su explosión y ganar duelos individuales.
Zurcidos tras las lesiones
Ernesto Valverde intentó poner más agresividad tras el descanso con el recurso de Unai Gómez, pero no le sirvió para cambiar el escenario. Militao, Tchouaméni, Carreras o Camavinga eran ganadores de los duelos individuales, una especialidad habitual del Athletic debido a la intensidad que suele imponer en San Mamés. Ahora no está para eso.
El segundo gol de Mbappé, tercero del Madrid, tranquilizó a Xabi Alonso, que hasta entonces había tenido que zurcir al equipo por las lesiones. Primero al colocar a Asencio en el lateral derecho, por Trent, y a Güler por Camavinga. A partir de ahí, llegó el momento de pensar en lo que viene, el Celta y, especialmente, el City de Pep Guardiola, en el Bernabéu. Entre los que se fueron estaban Vinicius, Mbappé y Militao, jugadores indispensables.
En el caso del brasileño, además, quizás para evitar males mayores, ya que Vini hizo un feo gesto a la grada, al mostrar tres dedos en señal de la goleada. Se retiró de San Mamés al grito de «¡Tonto, tonto!». Tan feo como lo que había hecho. El Madrid lo necesita en su mejor versión, porque lo de San Mamés es sólo una prueba de vida. Si tiene dudas, que pregunte a Mbappé.
Sorteo del Mundial de Rugby y, por primera vez desde 1999, con la presencia de España. En el campeonato que se disputará en Australia en octubre y noviembre de 2027, los jugadores de Pablo Bouza han quedado encuadrados en el mismo grupo que Argentina, Fiyi y Canadá. Un grupo que cuenta con dos favoritos claros, Argentina y Fiyi. Pero que, a la vista de la evolución del conjunto español, abre la posibilidad de sumar un triunfo y pasar a octavos.
Argentina se ha sumado a las grandes potencias del rugby y fue semifinalista en el último mundial. Evitar un tanteo abultado ante los Pumas no será nada fácil en un deporte con unas jerarquías tan marcadas. El último partido entre Argentina y España se celebró en Madrid y en unas circunstancias algo especiales. Los sudamericanos, que entonces preparaban el Mundial de 2023, ganaron 3-62 a una España que había sido descalificada por alineación indebida y no tenía otro objetivo que la reconstrucción. En Australia el reto de los Leones consistirá en acompañar de una buena imagen la realidad del marcador. Precisamente con Argentina disputó el Mundial de 2003 el actual seleccionador español, Pablo Bouza.
Fiyi es un equipo de alto nivel. No figura entre la élite absoluta pero se quedó a un ensayo de colarse en las semifinales del Mundial de 2023. Está integrado por jugadores que se alinean en las ligas profesionales europeas. Aunque ha corregido la irregularidad que le caracterizaba, es capaz tanto de disputar el primer puesto del grupo a Argentina como de sufrir ante España o Canadá. Su actuación puede depender del resultado que precise para pasar a octavos. Curiosamente, ha visitado a España dos veces en fechas recientes. En noviembre de 2024 ganó 19-33 y hace unas semanas se impuso 33-41 en un partido que mostró la progresión del conjunto español, con opciones de victoria hasta los últimos minutos.
Canadá, por último, es una selección muy habitual en los mundiales aunque ha atravesado un bache del que parece salir. De imponerse con claridad a España ha pasado a perder en los dos últimos partidos disputados en su país. En julio, el conjunto de Bouza venció por un solo punto (23-24) en un encuentro con alternativas que remontó en el último suspiro. El choque entre ambos conjuntos será importante no sólo por la victoria, sino mirando de reojo al resto de los grupos. Porque en este campeonato de 24 equipos se clasifican para octavos de final los dos primeros de los seis grupos y los cuatro mejores terceros.
El sorteo no ha satisfecho los deseos de los españoles. Francia, por el vínculo, y Nueva Zelanda, por su carisma, figuraban entre los rivales favoritos de los jugadores que se habían pronunciado en las redes sociales. Entre los más asequibles, los preferidos eran Zimbabwe y Hong Kong, que harían algo más fácil la primera victoria española en un mundial. Ahora esas preferencias quedan atrás. Por delante, casi dos años de puesta a punto.
Sorteo Mundial 2027
Grupo A: Nueva Zelanda, Australia, Chile, Hong Kong
Varias jugadoras de la selección española de balonmano han roto el silencio. Denuncian públicamente —con pantallazos en redes sociales— los insultos racistas que recibieron tras la derrota ante Islas Feroe en el Mundial. Palabras ignominiosas como "mete a más negras" o "todo lleno de negras y aun así perdéis" inundaron los comentarios a un post de ánimo del presidente de la Federación.
Las afectadas, Danila So Delgado, Kaba Gassama o las hermanas Lyndie Tchaptchet y Lysa Tchaptchet, compartieron las mismas capturas de los mensajes xenófobos con un mensaje claro: "Perdamos o ganemos, esto es inadmisible".Varias de ellas tienen raíces familiares fuera de España —Guinea-Bissau, Senegal, Colombia, Camerún— y han pasado a convertirse, sin pedirlo, en símbolo contra el racismo.
El momento no puede ser más delicado. La denuncia pública coincide con una derrota ante Serbia (29-31) que complicó las opciones del equipo de meterse en los cuartos de final del torneo. Para clasificarse para cuartos de final, el equipo ahora deberá vencer a Islandia y Alemania y esperar que otros resultados le favorezcan.