Jorge Martín, el campeón más allá de la polémica: "Todo lo que mis padres ganaban iba para las motos. Ahora yo soy su jefe"

Jorge Martín, el campeón más allá de la polémica: “Todo lo que mis padres ganaban iba para las motos. Ahora yo soy su jefe”

Jorge Martín (Madrid, 1998) responde con simpatía y sin rastro de pereza, a pesar de la ajetreada jornada de entrevistas que acumula. «Llevo ya seis horas, pero estoy disfrutándolo, también es parte de la victoria. Estas son mis vacaciones», bromea. En un rato acudirá a El Hormiguero y La Revuelta, para zanjar la polémica que ha llevado su nombre a más titulares incluso que cuando hace 15 días ganó el título mundial de MotoGP. La premisa es que nada de preguntas sobre el asunto, a ningún medio. Y EL MUNDO cumple. No así la otra parte, quizá la misma falta de profesionalidad de su entorno que le llevó a incumplir su pacto con el programa de Antena 3.

¿Qué se siente al ser el mejor del mundo en lo suyo?
Eso justo es lo difícil de asimilar. No es sólo ser campeón de MotoGP, es que soy el mejor de motos que hay ahora mismo. Es un orgullo estar en este punto después de todo lo que he pasado. Yo y mi familia, hemos pasado por mucho. No acabo de creérmelo. Cada vez que lo digo... 'Ostras, campeón del mundo'. Se me hace difícil. Pero sí, sí, ya lo tengo.
¿Supone un alivio, una meta o un punto de partida hacia más?
Todo a la vez. Siento que me he quitado un peso de encima. Porque tenía un pensamiento: '¿Y si me retiro y no lo consigo?'. Cómo iba a vivir con eso. Y soy joven aún, 26 años, tengo mucho recorrido en MotoGP. Más que el título, para mí es importante el legado, que se recuerde a Jorge Martín.
¿Y cómo quieres que se te recuerde?
Como alguien que lo ha dado todo en la pista. Un luchador que ha sabido sobreponerse a situaciones difíciles. Y bueno, un piloto rápido.
Quinto español y primer piloto de un equipo privado (Pramac Racing) en lograr el título de MotoGP en toda la historia.
Este título tiene mucho de romper barreras. Más que ser español, que es donde naces, la bandera que llevas y con orgullo, el hecho de haberlo hecho en un equipo satélite, esto marca mucho MotoGP, porque va a ser difícil volver a verlo. Nadie lo hizo nunca. Para la gente que no entienda tanto, es un equipo de 12 personas contra una fábrica de 200. Eso significa que cada miembro de mi equipo valía por 10. Está claro que éramos Ducati, pero Ducati quería que se ganase en el equipo oficial. Toda la información va en un sentido y no es recíproco. Tiene mucho mérito.
¿Hay algo de rebeldía en este título?
Toda mi carrera ha sido a base de crecerme ante las adversidades. A mí el hecho de ir o no ir al equipo oficial de Ducati no me hubiese cambiado mi forma de pilotar (rechazado, ha acabado fichando por Aprilia). Yo doy el 100%, lo que tengo, me vacío en el circuito. Pero sí que puede ser que nos ha unido más como equipo a estos 12 que te digo, nos ha hecho ser más piña. Y esto nos ha dado un motivo más para ganar. Un motivo positivo.
Jorge Martín, en las instalaciones de su patrocinador.

Jorge Martín, en las instalaciones de su patrocinador.Angel NavarreteMUNDO

¿Cómo es vivir permanentemente con el riesgo cerca?
A ver... Vives mucho más intenso todas las cosas. No sólo por las lesiones. Obviamente, te juegas la vida, pero es muy difícil que pase algo grave. No vives con ese pensamiento. Pero es verdad que todo lo que haces lo haces con mucha intensidad. Si un día sales con tus amigos, si te vas de vacaciones, si te saltas la dieta... Y esto creo que también es guay. Porque así disfrutas mucho más de pequeñas cosas.
Tuvo caídas graves, especialmente la de Portugal 2021. ¿Compensa?
Sí, este título compensa. Ya el año pasado compensó el subcampeonato, poder pelear por un mundial de MotoGP. Pero ahora ya estoy en la cúspide y es cerrar el círculo, como cumplir un sueño. Y ya no puedo pedir nada más. Estoy muy feliz. De los malos momentos también se aprende y de Portimao aprendí mucho. Me destrocé. Y gracias a esa caída ahora estoy donde estoy.
¿Con los años aumenta la percepción del riesgo?
Es una balanza. Cuando eres joven es puro instinto, pura velocidad y ya está. Después vas ganando experiencia y vas perdiendo ese instinto y se compensa. Hay que mantener ese equilibrio, entender hasta donde puedes llegar. Aleix Espargaró hace dos años estuvo peleando por el Mundial hasta que quedaban dos carreras, y ya era muy mayor. Cuando ya no compense, es hora de irte.
Este año por primera vez acudió a un psicólogo deportivo.
Parece un signo de debilidad, pero nada más empezar entendí que me estaba viniendo muy bien. Todos tenemos muchos miedos y situaciones complicadas. Y sobre todo, para manejar las emociones. Estás ansioso, agobiado, triste.. Saber por qué te pasa, entenderlo y poder vivir con eso. No agobiarte y que se haga una bola mucho más grande. He aprendido a confiar mucho más en mí y eso me ha ayudado mucho este año. Al final de la temporada pasada no estaba disfrutando, no dormía por las noches.
Jorge Martín.

Jorge Martín.Angel NavarreteMUNDO

Lleva compitiendo desde niño. ¿Siente que no tuvo infancia?
Creo que tuve una gran infancia. Pero sí que he perdido algo, me hubiera gustado vivir la Universidad. Siempre he mantenido mis raíces, mis amigos de toda la vida. Y la época en la que ellos estaban en la Universidad yo estaba entrenando. Pero no me arrepiento. No me falta de nada, tengo una vida increíble. Y es un privilegio estar en mi posición con mi edad. Incluso si no hubiese ganado el Mundial. Pero si echase para atrás, me hubiese gustado vivir esa época. Pero no lo cambiaría por lo que soy ahora. Eso está clarísimo.
¿Cómo les va la vida a sus amigos?
Ya están todos trabajando. Han estudiado sus carreras, ADE, Marketing... Y están intentando progresar. Tienen un vida totalmente diferente. Pensando ya hasta en formar una familia. Es otro estilo de vida. Pero cuando estoy con ellos intento que ni se hable de motos. Sólo disfrutar de ese momento, de echarnos un pádel, de lo que sea. Igual les veo una vez cada seis meses, pero al final son los de siempre.
Se ha hablado de sus orígenes humildes, del sacrificio familiar para que pudiera dedicarse al motociclismo.
Todo lo que mis padres ganaban iba para las motos. Es imposible devolverles lo que hicieron por mí. Querían que su hijo cumpliese su sueño. Y es de admirar que una familia lo diese todo, en vez de pensar en ellos o de gastarlo en vacaciones. Éramos una familia de clase media, no éramos pobres, pero era insostenible a largo plazo, no teníamos tanto dinero. Había muchísimos gastos en material, en viajes, me consiguieron llevar hasta donde pudieron y yo conseguí enseñar mi talento y alcanzar el siguiente nivel. Nunca podré agradecerles lo que han hecho. Que ya trabajen conmigo que, básicamente, no tengan jefe... O sea yo, eso es un orgullo.
Entonces tenía 13 años, estaba en la Rookie Cup y era ganar o dejarlo.
Cuando eres tan niño no te das cuenta. Pero el año de la Rookies yo sí me enteré, me di cuenta de que o ganaba o me iba a casa. Esa presión me ha servido este año. Recordándolo. O gano o dejo las motos... Ahí sí que había presión de verdad. Fueron momentos duros.
El caos en Losail, por culpa de un retrovisor

El caos en Losail, por culpa de un retrovisor

Actualizado Domingo, 1 diciembre 2024 - 21:31

La cara de Lando Norris al final del GPde Qatar era de largo la más desencajada del año. Su habitual simpatía con los medios de comunicación se ha ido transformando con el paso de los meses y con los golpes que se ha ido llevando carrera tras carrera. Parecía que ya no podía sufrir más y que, una vez decidido el Mundial de Pilotos, su vida podría ser más fácil en los últimos grandes premios. No era cierto. Aún quedaba una misión que cumplir: gana

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El 'deployment', un viejo problema que dejó a Fernando Alonso "sin 160 CV entre una jauría de coches"

El ‘deployment’, un viejo problema que dejó a Fernando Alonso “sin 160 CV entre una jauría de coches”

El despliegue de la energía eléctrica a través del ERS causó una mala pasada a Fernando Alonso en Losail. Tras una salida donde pareció desafiar a Carlos Sainz y Sergio Pérez en busca de la sexta plaza, el asturiano quedó relegado hasta la duodécima posición tras el periodo de safety car por culpa del mencionado problema de deployment. "Aunque hayas cambiado los ajustes, el coche se confunde y piensa que sigue tras el coche de seguridad. Tras la bandera verde no tienes potencia eléctrica y durante los primeros segundos de aceleración te ves sin 160 CV entre una jauría de coches", admitió el campeón.

No se trata de una novedad en la escudería de Silverstone, que viene arrastrando este déficit desde antes del fichaje de Alonso. También durante el Mundial 2023, cuando Fernando alertó a sus ingenieros en una sesión libre del GP de Gran Bretaña. "Pensábamos que estaba solucionado, pero hoy he perdido tres posiciones por ello", apuntó, recordando su impotencia ante Lewis Hamilton, Yuki Tsunoda y Kevin Magnussen.

Esa vulnerabilidad del AMR24 supuso el único punto negro para el bicampeón, capaz de resarcirse ante el japonés de Visa Cash App RB con un precioso adelantamiento a final de recta. Por entonces, sus estrategas habían apostado por una llamativa estrategia. Su primera parada fue para colocar el neumático duro, del que se deshizo rápidamente para montar el medio.

Acierto estratégico

"El equipo lo tenía más claro que yo. Si hubiese sido por mí no habría parado, así que hay que darles crédito", comentó Alonso, que no aumentaba su casillero desde el GP de Singapur. "Se ha presentado la oportunidad, gracias a los abandonos, los safety car, la penalización de Lando Norris... Todo esto siempre abre oportunidades y estábamos ahí para cogerlas", concluyó.

La novena plaza de Alonso, que no se juega nada en el Mundial desde hace meses, parece un calco a la de su equipo, instalado en la quinta posición, lejos del alcance de Alpine y Haas. "Gracias a una buena estrategia, nuestra paciencia ha merecido la pena", analizó Mike Krack, más que satisfecho con los seis puntos del ovetense.

En cualquier caso, el team principal lamentó el adiós prematuro de Lance Stroll, penalizado con 10 segundos tras un contacto con Alex Albon que el luxemburgués consideró un mero "incidente de carrera". A su juicio, Stroll "seguramente también habría sumado puntos". Todo un hito para el hijo del dueño, que no se cuela en el top-10 desde el pasado 21 de julio, en el GP de Hungría.

Courtois y el "ruido" con Mbappé: "Es como lo de la botella, de pronto le das y sale todo"

Courtois y el “ruido” con Mbappé: “Es como lo de la botella, de pronto le das y sale todo”

Thibaut Courtois cumplió ayer 250 partidos con el Real Madrid. Siete temporadas y 13 títulos, entre ellos dos Champions League y tres Ligas siendo continuamente uno de los héroes del equipo. Todo después de un inicio de etapa, en 2018 y con 26 años, con dudas y con alternancia en la portería con Keylor Navas. Una situación que es historia para el belga, convertido en uno de los mejores porteros de la historia del conjunto blanco. O el mejor. Quizás por eso, pocos como él para aconsejar y reflexionar sobre el momento que vive Kylian Mbappé en el Bernabéu. El francés va a cumplir 26 años, los mismos que tenía Tibu cuando aterrizó en Chamartín, y suma ocho goles en Liga y uno en Champions, donde su última actuación en Anfield dejó algunas críticas entre los aficionados.

«Lo suyo es como lo de la botella, que le das y sale un poco nada más, y de pronto le das y sale todo. Va a ser lo mismo con él. Meterá más goles, está trabajando duro y hay que apoyarle. Hay mucho ruido por fuera, él quiere marcar y a veces cuando lo quieres demasiado no sale. Pero es un gran jugador, tiene mucha calidad y al final el gol más difícil es el que ha metido», declaró Courtois en la zona mixta del estadio.

Desde que volvió de la lesión muscular que le apartó durante tres jornadas, el belga ha dejado la portería a cero en los dos duelos ligueros que ha disputado, contra el Leganés y ante el Getafe. Y frente al Liverpool, a pesar del 2-0, evitó varios tantos del cuadro local.

Ante la prensa, Courtois recordó también sus primeras semanas en el Madrid y las comparó con las de Mbappé. «Llegas a un equipo nuevo, con la exigencia del Madrid y no sabes lo que te esperas. A veces te sale. Y cuanto más quieres, menos sale. Se trata de estar tranquilo, hacer bien lo fácil y ya luego harás bien lo difícil. Y eso saldrá, va a meter muchos goles. A mí también me costó. A veces necesitas un partido de referencia y todo sale bien, y estoy seguro que le pasará también», insistió el portero, convencido del éxito del delantero: «Ojalá ante el Athletic marque tres».

Contra el Getafe, Mbappé disparó cinco veces, dos de ellas a portería. Una fue gol y la otra se la sacó David Soria. De las otras tres, dos se fueron rozando el palo de la portería. Unos centímetros de suerte que, según Ancelotti, no opacan su «gran partido». «Ha jugado muy bien, ha estado activo, peligroso y ha marcado un gol muy importante para controlar mejor el partido. Se creó las oportunidades, que es lo que queremos de él», explicó el entrenador.

El apoyo de la grada a su nuevo delantero sigue intacto, con ovaciones constantes y con un gran aplauso en la última ocasión errada, rozando el final del partido y tras una gran combinación con Güler. El francés sólo podía reír ante la desesperación de no marcar.

Más allá de las ocasiones falladas, Mbappé tuvo la opción de anotar en el penalti señalado por Hernández Hernández en la primera parte por agarrón de Nyom a Rüdiger, pero el encargado de lanzar la peña máxima fue Jude Bellingham. Hasta ahora, los penaltis se los habían repartido Vinicius y el francés, por lo que sin el brasileño, el elegido parecía ser el galo, que falló en Anfield. «Antes eran Vinicius o Mbappé, hoy Bellingham o Mbappé, y entre ambos decidieron que lanzara Jude», explicó Ancelotti.

El inglés anotó el primer gol y se quedó en el vestuario en el descanso tras sentirse mareado después de un golpe en un salto con Soria. Una vez terminado el duelo, acudió a Valdebebas para pasar pruebas médicas, que descartaron una lesión. Según el club, sufrió un tirón cervical pero no tendrá problemas para jugar el miércoles contra el Athletic en San Mamés.

Momentos de tensión en la Serie A: Bove, jugador de la Fiorentina, cae desplomado en el partido ante el Inter

Momentos de tensión en la Serie A: Bove, jugador de la Fiorentina, cae desplomado en el partido ante el Inter

Actualizado Domingo, 1 diciembre 2024 - 19:39

El centrocampista italiano Edoardo Bove, jugador de la Fiorentina, ha caído desplomado y sin conocimiento en el campo durante el partido de su equipo ante el Inter, que ha sido suspendido.

Los servicios médicos han ingresado rápidamente en el terreno de juego del Estadio Artemio Frachi de Florencia y los jugadores han formado un círculo a su alrededor para evitar que se viera a su compañero.

El jugador, de 22 años, ha sido trasladado de urgencia al Hospital Careggi de Florencia en una ambulancia que ha entrado al campo. Tal y como filtran los medios locales, Bove habría recuperado el conocimiento y estaría respirando de manera autónoma con un ritmo cardíaco regular.

TIZIANA FABIAFP

Según apuntan las mismas fuentes, una crisis epiléptica ha podido ser la causa del paro cardíaco que le ha provocado el desvanecimiento.

Los hechos han ocurrido en el minuto 17 del encuentro cuando Bove, que se estaba atando los cordones, se levantó y de golpe cayó desplomado en ese momento totalmente inconsciente.

El partido marchaba con empate sin goles y estaba parado porque el VAR revisaba una acción para determinar si el gol del argentino Lautaro Martínez era legal o no.

El entrenador del Inter, Simone Inzaghi, ha sido el primero en pedir auxilio y los jugadores se han sumado a los pocos segundos para pedir la intervención médica.

TIZIANA FABIAFP

En el estadio Artemio Franchi, que sufrió la muerte de su capitán Davide Astori en 2018 por un patología cardiovascular, se ha quedado en absoluto silencio.

El partido ha sido suspendido de inmediato. Los jugadores han entrado en los vestuarios, la mayoría de compañeros suyos del Fiorentina especialmente impactados y algunos entre lágrimas.

También jugadores como Federico Dimarco o Nicolo Barella, del Inter, han ayudado en lo posible a las asistencias médicas para acelerar el proceso de traslado con su compañero de selección.

Las heridas del peor Guardiola bajo la tormenta perfecta: lesión de Rodri, ocaso de la generación De Bruyne y un sueño aplazado hasta el Mundial de España

Las heridas del peor Guardiola bajo la tormenta perfecta: lesión de Rodri, ocaso de la generación De Bruyne y un sueño aplazado hasta el Mundial de España

La autolisis es la acción de herirse a uno mismo, con el objetivo de que el dolor físico sustituya al dolor emocional. Las conductas autolíticas expresan rabia, frustración o culpa, en opinión del doctor Jesús Fleta Zaragozano, que ha estudiado su crecimiento, especialmente en la adolescencia. Pep Guardiola está en la madurez, pero su frustración no tiene edad. Si los arañazos que confesó haberse realizado, visibles en su rostro, después de que e

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Mbappé, un caso clínico

Mbappé, un caso clínico

Otro partido fallido del Madrid. Incompleto, destartalado y sin que su juego tenga sentido. El Getafe fue un equipo, sucio, desaprensivo, que sólo quiso jugar al fútbol cuando ya estaba muy perdido.

Pero el tema estrella del partido es Mbappé. Logró un gol de los de antaño. Maravilloso. Todo a partir de ahí fue in desfile indecente de errores, de fallar tres goles solo ante el excelente Soria.

Es un caso clínico para un psicólogo. No llega a ser u

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A falta de ajedrez, Ding Liren y Gukesh se agarran a las emociones

A falta de ajedrez, Ding Liren y Gukesh se agarran a las emociones

Actualizado Domingo, 1 diciembre 2024 - 19:15

El Mundial de Ajedrez prosigue en Singapur sin grandes alardes en la calidad del juego. La verdadera batalla es subterránea y apela a las emociones. La sexta partida acabó en tablas (3-3 en el global) y sorprendió más por la actitud de ambos grandes maestros que por sus movimientos sobre el tablero.

De entrada, Ding Liren planteó el controvertido sistema Londres, una especie de receta para todo con blancas, que algunos adoran y otros odian. No es que él y sus ayudantes hubieran encontrado un agujero en la preparación de Gukesh Dommaraju. La explicación era mucho más simple: «En el último Mundial gané la sexta partida de forma bonita con el Londres y quería repetir el éxito». Está a un paso de la conocida superstición de Simeone, cuando debería ser aún más racional.

A la hora de la verdad, ambos demostraron conocer bien las posibilidades de esta apertura práctica, pero timorata, aunque no exenta de maldad si las negras se relajan. De hecho, el campeón logró una ventaja minúscula, suficiente para que los espectadores y los comentaristas fantasearan con salir de la rutina. Ding, mucho menos optimista, o demasiado realista, ofreció tablas, en su empeño en mantener baja la presión arterial. Lo sorprendente aquí fue la actitud de su rival. Tan tranquilo estaba Gukesh que se permitió el lujo de rechazar el empate, cuando tampoco tenía motivos para buscar la victoria. "Simplemente, me gusta jugar al ajedrez. No sentí que estuviera en peligro, aunque las tablas eran el resultado más probable", adujo después.

"¡No puedo creerlo!"

Durante unos instantes, se dio la paradoja de que quien estaba peor era el que menos perseguía la igualada. Era una especie de partida de póker en la que el que tenía las peores cartas era el más agresivo, pero con más audacia, porque en el ajedrez las cartas están a la vista de todos. La pentacampeona del mundo Susan Polgar fue muy crítica con el campeón: «¡No puedo creerlo! Una vez más, en un final cómodo y sin riesgos, muy agradable, ¡Ding optó por repetir jugadas! Esto es muy decepcionante. Enhorabuena a Gukesh por intentar seguir luchando».

Otro excampeón con espíritu crítico es el ruso Vladimir Kramnik, quien, de polémica en polémica, aseguró que no comentaría la última partida del Mundial en su canal de YouTube porque, según él, los jugadores le habían decepcionado profundamente y no estaban mostrando el mínimo nivel necesario. Otros grandes maestros le recordaron que el porcentaje de precisión del campeón y el aspirante no bajó del 87% durante las 46 jugadas que duró el choque. El índice es relevante, porque ha sido utilizado con frecuencia por Kramnik para desenmascarar a presuntos tramposos en el ajedrez 'online'.

Al margen de los ataques a los protagonistas en el escenario de Singapur, lo cierto es que los aficionados han visto cómo se pinchaba el globo de la emoción en las últimas partidas. No obstante, Ding considera que deben estar contentos, porque el duelo está igualado todavía, aunque él espera mejorar.

"Tal vez sonreiré"

Y como prueba de que el bienestar personal es lo esencial ahora mismo, ambos respondieron de manera parecida a una pregunta que les pilló con la guardia baja. "¿Qué harán al día siguiente de proclamarse campeones?". Gukesh, que ha empezado a tomar la iniciativa ante la prensa y ya responde a menudo antes que el campeón, se lo pensó unos segundos y dijo que, probablemente, empezaría por ser feliz. Ding replicó: "El año pasado lloré cuando gané el título; ahora tal vez sonreiré".

Cuando le preguntaron si no intenta forzar más cuando tiene ventaja por su estado de salud, el chino se salió por la tangente y empezó a enumerar posibles líneas de juego, para demostrar que no era tan fácil convertir su ventaja en el marcador. Otro periodista lo interrogó sobre el porqué de sus dudas cuando acaba la preparación y tarda tanto en mover. Con su eterna actitud humilde y sin enojarse, con una pedagogía casi poética, el bueno de Ding respondió: «Hay muchas líneas que preparar y en el tablero solo aparece una de ellas. Como en un iceberg, ves solo una mínima parte, la que está sobre la superficie». Y en eso consiste la belleza y la dificultad del ajedrez.

Ferrari salva el 'match ball' tras una carrera sin orden ni concierto en Losail

Ferrari salva el ‘match ball’ tras una carrera sin orden ni concierto en Losail

Max Verstappen ganó como si nada, Ferrari pudo salvar una situación crítica y Fernando Alonso acabó séptimo, tras cuatro carreras fuera de los puntos. Las opciones en Losail se esfumaron para Carlos Sainz por culpa de un pinchazo, aunque su sexta posición en la meta permite aún ciertas opciones a la Scuderia, forzada a recuperar 21 puntos a McLaren el próximo domingo en Abu Dhabi. El podio de Charles Leclerc, a seis segundos del vencedor, mantuvo viva la llama roja para la última carrera del Mundial. Hasta ahí los hechos. Sin embargo, por debajo de ellos asomó la figura de Rui Marques, director de carrera, involuntario protagonista de un alocado GP de Qatar.

Tras su precipitada incorporación el pasado domingo en Las Vegas, Marques quiso asumir en Losail un triple desafío (categoría reina, F2 y la Academy femenina), pero durante buena parte de la carrera pareció sobrepasado por la responsabilidad. El primer accidente en la salida desde hace muchas semanas había dejado en muy mal lugar a Nico Hulkenberg. Su feo error en la primera curva, con los neumáticos duros fuera de temperatura, dejó fuera de combate a Franco Colapinto y Esteban Ocon, pero no mereció sanción alguna del portugués.

La resalida dejó malparado a Alonso, que pisó la grava en la curva 13 para perder la posición ante Nico Hulkenberg. La velocidad punta del Aston Martin quedó en ridículo ante Lewis Hamilton. En un principio, el asturiano habló de un tema "preocupante", antes de explayarse en su mensaje de radio: "Es increíble que llevemos dos malditos años con este problema".

El espejo de Albon

Por entonces, Mike Krack, team principal de la escudería de Silverstone, debía lamentar el temprano adiós de Lance Stroll, que había causado una colisión con Alex Albon penalizada con 10 segundos. Tras un fugaz paso por boxes, el canadiense se vio abocado al abandono, el primero desde el GP de Arabia Saudí.

En la vuelta 24, Mercedes lanzó el undercut para sorprender a McLaren, pero un despiste de los mecánicos con la rueda trasera derecha frustró la tentativa. Según el último ganador en Las Vegas, su coche se desequilibraba a alta velocidad en las curvas 2, 4 y 5. Hamilton, tras una sanción de cinco segundos por una salida irregular, se debatía entre mayores dificultades, rodando medio segundo más lento que la cabeza.

Justo cuando se alcanzaba el ecuador, Albon perdió el espejo retrovisor en plena recta y Marques optó por las banderas amarillas en lugar del safety car. Lo asombroso del asunto es que el director de carrera no ordenó retirar esas piezas, que claramente entorpecían a los pilotos a su llegada a la curva 1, el único punto claro de adelantamientos. No hubo mayor novedad hasta que Valtteri Bottas se llevó por delante el espejo.

Alonso, en el 'pit-lane', durante un periodo de 'safety car'.

Alonso, en el 'pit-lane', durante un periodo de 'safety car'.EFE

Casualidad o no, Sainz y Hamilton sufrieron sendos pinchazos. Justo cuando el madrileño pasaba por boxes, Marques ordenó el safety car que destrozaba sus opciones de podio. De la quinta posición a la octava. Unos minutos antes, Leclerc había preguntado a sus ingenieros si debía atacar o no los pianos. Lógica preocupación por la salud de sus gomas.

La reanudación suponía una oportunidad para Lando Norris, que lanzó los colmillos a Verstappen. Sin suerte, como viene siendo costumbre. El holandés se había quejado por radio de que el líder de McLaren no había respetado la ralentización. Y la respuesta de Marques fue contundente: 10 segundos de stop and go para el británico. De la segunda a la última plaza. Un balón de oxígeno para Ferrari.

La rendición de Hamilton

Por detrás, una avería iba a truncar cualquier opción de Sergio Pérez, en busca de su primer top-5 desde el GP de Miami. Siendo deshonrosa la retirada del mexicano, aún tuvo más dignidad que la rabieta de Hamilton. El heptacampeón se había excedido con la velocidad en el pit-lane y Marques, implacable, le aplicó un drive through. "Retirad el coche", suplicó Sir Lewis, ante la lógica negativa de Mercedes.

Por entonces, Norris volaba con aire limpio en busca de algún punto. Ese consuelo que perseguían Guanyu Zhou y Bottas tras 22 carreras a cero con Sauber. Tras deshacerse de Liam Lawson, Yuki Tsunoda y Bottas, el británico escaló hasta la décima plaza, con el bonus de la vuelta rápida (1:22.384).

Malas noticias para Ferrari, donde Sainz se quedó a medias ante Pierre Gasly. Una persecución infructuosa ante el Alpine, cuyo convulso proyecto acabará sexto en el Mundial. Según los rumores, Esteban Ocon ni siquiera subirá al coche el próximo domingo en Yas Marina, donde Jack Doohan podría tomar el volante.

El Madrid aprieta la Liga mientras Mbappé sigue buscando su liberación

El Madrid aprieta la Liga mientras Mbappé sigue buscando su liberación

Dos chispazos, varios fallos ante la portería rival y dos sustos. Así fue la tarde del Real Madrid ante el Getafe. Los blancos apretaron la Liga, situándose a un punto del Barça con un partido menos, al vencer al equipo de Bordalás con goles de Bellingham de penalti, y de Mbappé. El galo anotó un gol y erró tres ocasiones claras ante Soria que pudieron convertir el duelo en goleada y su momento en una liberación. La grada tembló con los dos palos del Getafe, pero el choque fue madridista.

Después de la decepción de Liverpool, el Bernabéu recibió con cariño a Mbappé. Cánticos, alguna ovación, ánimos tras los primeros errores... Y delirio con el 2-0 del francés, un golazo desde fuera del área. Así le quiere Chamartín, atrevido y con éxito. No es una mezcla fácil en semejante escenario, apto solo para las cabezas más amuebladas. En ello trabaja el ex del PSG, calmando su ansiedad a base de goles.

Ante el Getafe, Ancelotti le escoró a la izquierda, aprovechando la vuelta de Rodrygo y acumulando entre el centro y la derecha al brasileño, a Brahim, a Lucas y Valverde. Liberando el carril zurdo para la conexión entre Mbappé y Bellingham, triunfadora contra los de Bordalás.

En el medio, el técnico le entregó el timón a Ceballos y demostró que el andaluz tiene ante sí una de las grandes oportunidades de su carrera. Parece, junto a Modric, el único capaz de aportar sentido constante al juego del Madrid. Camavinga y Fede son explosivos y verticales, Tchouaméni es un eje defensivo y no se sitúa como organizador. Así, el andaluz compró billetes contra el Getafe, demostrando que bajo sus pies puede correr el fútbol del conjunto blanco ante gran parte de los equipos de la Liga.

A pesar de todo, al Madrid le costó derribar el muro del Getafe. Una situación esperada dado el estilo de Bordalás, sus virtudes y sus defectos. Sin grandes delanteros ni hombres creativos en su rotación, al entrenador valenciano no le queda otra opción que apostarlo todo a la parcela defensiva y una suerte de contragolpe que casi nunca llega.

Aguantó durante la primera media hora, pero se rompió a partir del penalti de Nyom a Rüdiger. Hernández Hernández, que ya había avisado y amonestado al francés en un lance similar unos minutos antes, señaló pena máxima por un agarrón del defensa sobre el central alemán en un córner. Lo revisó y lo confirmó el VAR, y lo transformó Bellingham, que cogió el balón desde el pitido y engañó a David Soria tras un pequeño salto.

A unos metros, Mbappé ni siquiera hizo amago de intentar el lanzamiento tras su error en Anfield. Una decisión consensuada durante la semana a la espera del regreso de Vinicius.

Ocho minutos después, el galo se desquitó y dio el primer paso para superar el bache futbolístico y mental en el que parece estar sumido. Aprovechó un genial pase al hueco de Bellingham en una contra del Madrid y se atrevió a disparar desde veinte metros. Un lanzamiento bajo, con efecto a la izquierda de Soria, que pegó en el palo y se coló en la portería del Getafe.

Estalló de alegría el Bernabéu, la plantilla y el cuerpo técnico, conscientes todos de que Mbappé necesita acertar para engancharse al ritmo del calendario, que no descansa. Lo necesita él y lo necesita el conjunto blanco.

En el descanso, Ancelotti dejó en el vestuario a Bellingham, mareado tras un golpe con Soria, y le dio más minutos a Güler, irregular en su oportunidad en Anfield. El partido entró en una pequeña siesta, fruto del resultado, cómodo para los blancos, de las pocas virtudes ofensivas del Getafe, del cansancio y de las próximas obligaciones del calendario.

El VAR tuvo que corregir a Hernández Hernández, que había señalado penalti por mano de Berrocal tras un disparo de Mbappé. El francés había cogido el balón para lanzarlo después de que la grada coreara su nombre pidiéndole tirar, pero se quedó con las ganas.

Uche metió algo de miedo en el cuerpo al estadio con un disparo al palo y Mbappé volvió a tener una clarísima, recibiendo un pase de Güler al espacio, regateando a Soria y definiendo fuera, inexplicablemente, cuando tenía toda la portería para él. No sería la última del galo, que estrelló en el portero un nuevo remate minutos después.

El Getafe se estrellaría otra vez contra el palo tras un disparo de Patrick mientras el Madrid pensaba ya en el duelo del miércoles en Bilbao, en el del fin de semana en Girona, en el de Champions en Bérgamo y en el siguiente en Vallecas. Demasiadas preocupaciones como para gastar oxígeno ampliando rentas. Mbappé, eso sí, volvió a tener una ocasión clarísima tras una combinación con Güler. Sigue sin suerte.