200 segundos de pájara, 10 años sin victorias en el Bernabéu y un penalti sin señalar: "No creo que no ganáramos por eso"

200 segundos de pájara, 10 años sin victorias en el Bernabéu y un penalti sin señalar: “No creo que no ganáramos por eso”

Fueron 200 segundos. Ni uno más. En los que el Atlético tiró por la borda todo el esfuerzo que había hecho en el encuentro pese a que intentó restablecerse con un obús de Molina. Hancko y Gimenez, dos defensas serios y veteranos, cometieron dos errores infantiles que provocaron la derrota de su equipo, pese a que al principio del encuentro, los rojiblancos soñaran con hacer historia. No pudieron aprovechar su superioridad numérica. "Pudimos haber hecho más, controlar el partido de otra manera después del 1-0, no cometer errores, gestionar mejor y tenemos rivales importantes y que juegan bien y ante la menor oportunidad te van a hacer daño", expresó el entrenador rojiblanco.

Hacía 10 años que el Atlético no ganaba en el Bernabéu. Una década de la que, en el césped, sólo quedan Griezmann, Koke y, claro, el Cholo que dirigía su derbi número 50. El argentino se llevó la gran pitada de la noche por la afición madridista cuando el speaker le nombró en las alineaciones iniciales. Pero luego saltó como loco cuando Lookman, tras un taconazo inmenso de su hijo, inauguró el marcador y enmudeció el estadio blanco.

La renta pudo haber sido doble, pero Munuera decidió no pitar un penalti sobre Llorente tras haber sido arrollado por Carvajal. "No creo que el tema de no haber ganado sea por eso. Tuvimos la oportunidad de aprovechar las ocasiones buenas que se generaron y no fuimos capaces de hacer ese paso hacia adelante", apuntó Simeone.

Era el renacer del jugador nigeriano, absolutamente invisible desde su meteórica aparición ante el Betis en la Copa del Rey. Antes había avisado con un eslalon monumental que terminó por cerrar Rüdiger. Estaba el partido para apariciones individuales, para diagonales y para caos controlado. Su presencia en el once era una apuesta propia de su entrenador. Nico, más solidario defensivamente, parecía una opción más plausible y quizás adecuada. Pero el Cholo quería filo y en las bandas puso dos puñales que le dieron el primer tanto del encuentro.

Contundencia, repite incansablemente el Cholo. La tuvo el Atlético que, salvo por un disparo de Llorente, había pisado poco el área de Lunin. En la otra costa, Musso no podía relajarse ni un minuto porque los blancos rondaban su área con un Valverde hiperactivo. El argentino sólo pudo mirar cómo le remató al palo en su primer mano a mano, pero después tuvo intervenciones de mérito como ante un disparo de Carvajal desde el borde del área. Era su presencia una nota nada discordante ya que su rendimiento ante la ausencia de Oblak había sido siempre sobresaliente. Nada pudo hacer sin embargo ante el penalti de Vinicius, que valió el empate del Madrid.

Tampoco ante el gol de Valverde cinco minutos después. La pájara de Giménez fue un error imposible de enmendar por el argentino. El Atlético vio cómo en apenas dos jugadas se esfumaba su ilusión inicial de romper una racha de una década. Pesa la historia, pesan los errores y vuelve a sonar esa palabra del Cholo: contundencia.

En la misma estaba el capitán derbi, Koke, el futbolista que más ha jugado con 45, que apuntaba que "hay que cuidar más los detalles". "La derrota duele igual, un derbi es un derbi", explicó el rojiblanco sobre los objetivos diferentes entre el Atlético y el Real Madrid en liga. "Estamos en el momento que queremos estar en champions y en copa, en liga no hemos sido regulares", añadió el futbolista que dice que ahora su mente ya está preparada en el triple duelo ante el FC Barcelona antes de la ilusionante final de Copa del Rey.

Molina, el cañonero

Pero para contundente, el zurriagazo de Molina. Está el argentino acostumbrándose a encañonar desde cualquier parte como demostró ante el Getafe. Mal rollo con los vecinos. Lunin sólo pudo embellecer la foto y el Cholo mejoró la celebración, trotando por la banda desbocado.

No pudo seguir celebrando el argentino al final. Vinicius le amargó la fiesta. Tenía el Atlético a mano arruinar la liga a su vecino, pero no pudo aprovechar la roja de Valverde por patear a Baena de muy malos modos. Julián lo intentó, pero la escupió el palo. Mateu Alemany quiere otro derbi en la final de Champions. No debe de tener memoria el director deportivo rojiblanco.

La reacción de Alcaraz no es suficiente para frenar a Korda y cae en la tercera ronda en Miami

La reacción de Alcaraz no es suficiente para frenar a Korda y cae en la tercera ronda en Miami

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Carlos Alcaraz, número 1 del mundo, cayó eliminado en tercera ronda del Masters 1.000 de Miami (Estados Unidos) a manos del tenista local Sebastian Korda, número 36 del ranking, quien estuvo sublime en todas las facetas del juego.

Korda venció por 6-3, 5-7 y 6-4 al español en 2 horas y 17 minutos de juego. El murciano reaccionó en el segundo set cuando el estadounidense sacaba para ganar, pero no fue capaz de imponerse de nuevo en la tercera manga. "Hoy no puedo más", repitió varias veces Alcaraz a su equipo en la pista.

El número 1 no guardará buen recuerdo de sus dos últimas actuaciones Miami, después de que el año pasado perdiese en su debut en el torneo contra el belga David Goffin. Y eso que fue la primera pista en la que levantó su primer Master 1000 en 2022 con solo 18 años. Desde entonces, no ha podido regresar a la final para buscar un título que no logró Rafa Nadal ni ningún otro tenista español.

Alcaraz había arrancado el año con un pleno de 16 victorias, pero en la última semana ha encajado una derrota en semifinales de Indian Wells y esta en tercera ronda, lo que provoca que Jannik Sinner, ganador en Indian Wells, le recorte terreno en la clasificación mundial.

Atletismo esotérico

Atletismo esotérico

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El atletismo puede tener una interpretación, que no una explicación, esotérica. No incompatible con lo racional, pero más relacionado con lo casual. El 3 de marzo de 2002, en Viena, la eslovena Jolanda Ceplak establecía un nuevo récord del mundo de 800 metros en pista cubierta: 1:55.82. El mismo día, en la zona del Gran Manchester, nacía una niña llamada Keely Nicole Hodgkinson.

Nadie, excepto un osado novelista o un vidente con suerte, podía imaginar que el récord esperaría 24 años para que ese gurruño de carne enrojecida, húmeda y llorosa lo batiese, dejándolo en 1:54.87. Era el 19 de febrero de 2026, en Francia, en Liévin, en el Departamento del Paso de Calais, asomado a esa lengua de agua que en el continente llamamos Canal de la Mancha y que en los mapas británicos figura como Canal Inglés.

Los 800 metros femeninos son ingleses. Keely Hodgkinson, que representa junto al escocés Josh Kerr el resurgir del mediofondo británico (y Georgia Hunter Bell, vencedora en los 1.500), dominó los 800 con la soltura que su zancada expresa. Y con la táctica que su confianza, basada en su asumida superioridad, le exige: tomando la cabeza desde los primeros metros.

La carrera terminó al empezar. Sin mudar el gesto, sin perder el ritmo, alterando el tranco sólo para reforzarlo, Keely terminó en 1:55.30. También habría mejorado el récord de Ceplak. Dejó lejos a la suiza Audrey Werro (1:56.64) y lejísimos a la estadounidense Addison Wiley (1:58.36), felices ambas.

Muy superior al resto

Ha cogido algo de peso y ganado potencia sin perder ligereza. Campeona olímpica en París y sorprendente tercera en el Mundial de Tokio2025 al desvanecérsele el título en los últimos 50 metros, no parece que haya nadie ahora a su altura. Se añora a Athing Mu, la majestuosa estadounidense de sangre sudanesa que la derrotó en los Juegos de Tokio2020. A Mu le ocurrieron demasiado joven demasiadas cosas: el oro olímpico, la caída en los trials para los Juegos de París, el cambio de entrenador, el matrimonio... Se descentró. Su regreso es también una cuestión esotérica.

Los vibrantes 800 contrastaron con el descolorido lanzamiento masculino de peso. El cuarto oro indoor del robusto neozelandés Tom Walsh (1,85 y 125 kilos), que defendía título, llegó con 21,82 metros. Que en una competición de semejante rango no se superen los 22 metros raya en lo esotérico.

Si esotérico es lo "oculto" y "de difícil acceso para la mente", todo récord lo es porque permanece escondido hasta que se hace visible, como fruto simultáneo de la inspiración y el esfuerzo. También, en su magnificencia casi sobrehumana, se comprende con dificultad, aunque con asombrada alegría. La bahameña Devynne Charlton, ya plusmarquista mundial de los 60 metros vallas, igualó su propia plusmarca de 7.65.

¿Por qué el cronómetro no registró una centésima más que la rozara o una menos que la mejorase?... Porque el tiempo, en sus magnitudes inabarcables por grandiosas o por diminutas, es el colmo del esoterismo.

El Real Madrid se desata en el segundo cuarto y desmorona al Barça en el 'Clásico' de la ACB

El Real Madrid se desata en el segundo cuarto y desmorona al Barça en el ‘Clásico’ de la ACB

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Un segundo cuarto absolutamente letal del Real Madrid dejó el 'Clásico' de la ACB en el Palau Blaugrana visto para una sentencia que acabaría reflejando un incontestable triunfo por 76-95 al término del duelo. La efectividad en el tiro de los blancos, que firmaron un ataque con múltiples protagonistas en el que brillaron especialmente Campazzo, Procida y Hezonja, dejó desmoronó a un Barça que no supo engancharse al duelo en ningún momento y que pecó tanto de un exceso de precipitación como de falta de precisión en sus labores ofensivas. Solo Vesely, Parra y Clyburn parecieron capaces de hacer frente al torbellino propuesto por un rival que, por momentos, estuvo a punto de llevarse un triunfo de récord para vengarse aún más de la afrenta encajada en casa en enero frente a su enemigo más íntimo, capaz entonces de batirlo a domicilio por un muchísimo más peleado 100-105.

Por mucho que el Real Madrid lograra abrir una leve brecha en el arranque del duelo, con un juego eminentemente coral en el que ya destacaría inicialmente la aportación ofensiva de Hezonja, el Barça logró hacerse con una primera victoria parcial por 18-15. Un resultado forjado gracias, sobre todo, a la efectividad de Jan Vesely y que, quizás, les permitió a los aficionados que llenaban las gradas pensar seriamente en hacerse con un triunfo al término del encuentro. Pero, si por un momento los locales pudieron llegar a prometérselas felices, el segundo cuarto fue todo un golpe de realidad. Los de Scariolo, hechos todo un vendaval, aprovecharon una tremenda efectividad en los triples para castigar a los locales marchándose con una máxima diferencia de 21 puntos en el marcador (30-51) cuando el partido se acercaba ya al descanso y dejando a los barcelonistas sin capacidad de respuesta.

La puntería de Lyles, Campazzo y la de un recuperado Hezonja desde más allá de la línea de 6,75, así como unos muy buenos minutos de Procida sobre la pista, castigaron a un Barça al que le faltó acierto y convicción al buscar el tiro y que, pese a todo, logró maquillar un poco las cosas justo antes de marcharse a la caseta gracias a un triple de Parra (33-51). De nada le sirvió al Barça mejorar un poco sus prestaciones ofensivas en la reanudación. Los azulgrana siguieron fallando opciones aparentemente claras para maquillar un poco las cosas mientras al Real Madrid los puntos prácticamente se le caían de los bolsillos, incluso con todo aparentemente en contra, para lograr una máxima diferencia de 24 puntos y marcharse al último y diferente periodo 18 arriba en el luminoso (53-71).

Visto lo visto, y prácticamente dando por imposible una remontada que habría sido como mínimo una absoluta sorpresa, a Xavi Pascual no le quedó otra que empezar a guardarse bazas con vistas a una semana con doble cita en la Euroliga, pero sin renunciar por ello a evitar que el eterno rival fuera capaz de hacer más sangre en casa. El Real Madrid, levantando quizás por momentos un poco el pie del acelerador, tampoco quiso renunciar a llevarse un triunfo que le permitiera romper un récord de máxima diferencia a domicilio en un clásico de la ACB (23 puntos) que se remontaba a hace 53 años. Sin olvidar, claro, que la máxima absoluta fue un 63-102 cosechado a finales de 2016 precisamente en la Euroliga. El duelo, decidido ya a la práctica desde el segundo cuarto, terminaría finalmente registrando un triunfo visitante por 76-95. Algo menos abultado, pero no por ello menos doloroso.

Un irreductible Bezzecchi suma en el Gran Premio de Brasil su segunda victoria de la temporada

Un irreductible Bezzecchi suma en el Gran Premio de Brasil su segunda victoria de la temporada

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Marco Bezzecchi (Aprilia RS-GP 26) sumó su segunda victoria de la temporada al ganar el Gran Premio de Brasil de MotoGP, en donde también se impusieron en sus respectivas categorías los españoles Daniel Holgado (Kalex), en Moto2, y Máximo Quiles (KTM), en Moto3, según informa Efe. El italiano dominó de principio a fin la prueba grande, convirtiéndose en el nuevo líder del campeonato con un total de 56 puntos, 11 más que su compañero Jorge Martín (Aprilia RS-GP 26), segundo, y con Pedro Acosta (KTM RC 16), que acabó séptimo, ahora en la tercera plaza. Marc Márquez, vigente campeón del mundo, se tuvo que conformar con el cuarto lugar.

Bezzecchi supo mantener las distancias con su compañero Jorge Martín, mientras Fabio di Giannantonio no conseguía despegarse de Marc Márquez, para consolidar el tercer peldaño del podio, aunque vuelta tras vuelta la situación en cabeza de carrera se consolidó. La gran incógnita era saber quién de los dos contendientes en la pelea por el último lugar en el cajón, Di Giannantonio y Marc Márquez, se llevaría la recompensa.

A cinco vueltas del final el español volvió a intentarlo y consiguió, superar a su rival italiano por el interior de la curva, tocándose ambos pilotos sin apenas dejar distancia entre sus motos, aunque el transalpino no fue un enemigo fácil y recuperó la posición poco más tarde, al cometer Márquez un pequeño error. Ese desliz muy probablemente le hizo conformarse con la cuarta plaza para no arriesgarse a una caída en la que es la segunda cita de las veintidós de que consta el Mundial 2026.

Daniel Holgado (Kalex) supo aguantar los ataques en las vueltas finales de su compatriota Daniel Muñoz (Kalex), para vencer en la categoría de Moto2, por delante de un correoso Daniel Muñoz (Kalex) y con el hasta ahora líder del mundial, el también español ManuelManugasGonzález (Kalex), tercero.

También hubo victoria española en Moto3, donde Máximo Quiles (KTM) logró su primer éxito del curso y se convirtió en nuevo líder del Mundial, después de aprovechar las circunstancias de carrera, con una bandera roja que trastocó los planes de muchos pilotos.

Moha Attaoui se cuelga el bronce en el 800, la cuarta medalla de España en el mundial indoor: "Quería más"

Moha Attaoui se cuelga el bronce en el 800, la cuarta medalla de España en el mundial indoor: “Quería más”

Con la euforia todavía sin contener del tremendo oro de Mariano García en el 1.500, Moha Attaoui encaró el 800 con la determinación que le caracteriza. Con esa mezcla de ambición y seguridad en sí mismo, aunque los precedentes de una prueba tan difícil de pronosticar le llamaran a la cautela (quinto en los Juegos y quinto también en el Mundial). Pero el talento del atleta de Torrelavega es incontenible. La medalla mundial, bajo techo, llegó en Torun.

Para saber más

Un bronce que no firmaba, pero que deberá valorar. "Quería más", confirmó después, pero "me faltaron fuerzas al final". Una carrera rapidísima en la que le faltó ese cambio final ante el poderío adolescente de Cooper Lutkenhaus, 17 años, el medallista indoor más joven de la historia. Y del belga Eliott Crestan, plata.

Con su correr de videojuego y su táctica de no tener táctica. "No sé correr bien en cabeza", admite. Y su entrenador en las montañas alpinas de St. Moritz, el gurú alemán Thomas Dreissigacker, le dice, le obliga, a hacerlo en la cola del grupo, a "confiar" en su final. Así lo hizo en la primera ronda y así en las semifinales (donde pulverizó ya el récord de España: 1:44.48). Y así en la final. Con un temple a prueba de corazones frágiles. Para el 1:44.66 que no deja de ser el segundo 800 más rápido de su vida bajo techo.

Es la confirmación de un atleta superlativo, que ya fue plata continental al aire libre en 2024. "No me puedo autolimitar", desafiaba los días previos, cuando afinaba su puesta a punto en Castellón, lidiando con los inconvenientes de cumplir el Ramadán: se levantaba a las cinco de la mañana para completar su primer entrenamiento del día con el alba. No firmó una gran marca antes de llegar a Polonia, pero dejó exhibiciones que ya auguraban lo que estaba por venir: en febrero, en Gallur, se quedó a tres décimas del récord del mundo de los 1.000 metros.

Que no encontró en Torun a los que serán sus enemigos al aire libre (Wanyonyi, Arop), pero que coleccionó su primera medalla mundial en esta prueba que vive momentos pletóricos.

Mariano García, campeón del mundo de 1.500 con una exhibición de principio a fin

Mariano García, campeón del mundo de 1.500 con una exhibición de principio a fin

Tan lejos de los titulares, incluso de los favoritos en una prueba que no era la suya hasta este domingo en Torun. Mariano García, su osadía, su desparpajo, su velocidad. Su medalla mundial de oro indoor en el 1.500, donde asombra tanto o más que en ese 800 en el que ya fue campeón del mundo (en Belgrado hace cuatro años). Nadie en la historia hizo nada igual bajo techo. "Si a falta de dos vueltas estoy delante, sé que la medalla no se me escapa", auguró tras una poderosísima semifinal. Dicho y hecho.

Arrancó la moto, como siempre, para deparar una carrera asombrosa. Apenas una vuelta duró el murciano, que sacaba la lengua en la cámara de llamadas del Kujawsko-Pomorska Arena, en la cola del pelotón. Agarró la cabeza y no la soltó hasta la línea de meta, sin nadie que le asustara. Zancada a zancada, poderosísimo. Ni siquiera el campeón del mundo al aire libre, el portugués Isaac Nader (plata; el australiano Adam Spencer fue bronce y Carlos Sáez, octavo con 3:42.46 en su debut en un Mundial). Paró el crono en 3:39.63, carrera lenta, ideal para su motor de 800.

Mariano, que en febrero ya firmó su mejor marca de siempre en el 1.500 (3:35.53 en el meeting de Karlsruhe), que hace unos días se confirmó con el oro en el Campeonato de España en el velódromo Luis Puig, sorprendió en una prueba tan complicada, pese a las llamativas ausencias. Más abierto que nunca sin el lesionado Jakob Ingebrigtsen, sin Josh Kerr ni Cole Hocker (ya en los 3.000 metros), sin Nuguse ni Beamish en Torun.

El de Fuente Álamo, a sus 28 años, confirma el status de un atleta superlativo, siempre pegado a su pueblo (Fuente Álamo) y a su entrenador (Gabi Lorente). Que aumentó su rendimiento en la cámara de hipoxia y que ahora deberá decidir si en verano, de cara al Europeo de Birmingham, vuelve al 800 (ya fue campeón de Europa en 2022) o sigue en esta distancia que parece que le viene a la medida, gracias a su velocidad. En su mente ambiciosa está ser capaz de correrla en 3:30.

La mejor version de Jon Rahm cae en el playoff de Sudáfrica ante DeChambeau

La mejor version de Jon Rahm cae en el playoff de Sudáfrica ante DeChambeau

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El golf es así de incomprensible. Jon Rahm acumuló 539 días sin victoria y este domingo acarició la segunda en solo 14. Sólo una madera supersónica desde el rough de Bryson DeChambeau frustró el segundo titulo del español.

Tras romper la racha en Honk Kong, Rahm ha llegado al desempate en LIV Golf de Sudáfrica, ya una cita histórica a la altura del multitudinario torneo de Australia en público y ambiente. En la fabricación de este tipo de espectáculos, que acercan el golf a territorios con hambre de golf, LIV está ganado la partida a sus competidores en Europa y Estados Unidos. Es la primera visita de la gira saudí al continente africano y el primer torneo que Rahm disputa en este territorio en toda su carrera profesional.

El español, en medio de la lluvia y un impresionante ambiente, culminó una remontada frente a DeChambeau gracias a una ronda final de 63 golpes. Rahm tuvo un comienzo tibio con tres pares en los primeros tres hoyos y su ronda arrancó con fuerza con el birdie en el hoyo 4, el primer par cinco del día, para encadenar cinco birdies más y un eagle para cerrar la jornada con -8, la ronda más baja de todo el domingo. El español completó la semana con -26 y un único bogey en 72 hoyos.

A 18 días para el Masters de Augusta, Rahm acumula 79 golpes bajo el par en los cinco torneos disputados en LIV, posicionándose como uno de los claros favoritos para pelear por la chaqueta verde, pese a que las condiciones de los campos del LIV no hayan sido las más exigentes ni efectivas para preparar el primer major del año.

El punto de inflexión definitivo de la jornada coincidió con el momento de lluvia más intensa. Rahm arrancó el birdie en el hoyo 16 desde alrededor de cinco metros, mientras el norteamericano que venía por detrás falló su salida al rough y metió un compromiso de dos metros para par. Cerró con fuerza su puño 'el científico', que venía de ganar la semana pasada en Singapur. Rahm dejó colgando su birdie en el 'party hole '(hoyo fiesta) en el 17 y en el 18, tras una gran salida bajo el diluvio, cometió un grave error estratégico enviando su bola al rough. Desde la pesada hierba kikuyu no pudo el español ser preciso y se dejaba una larga oportunidad de birdie en el par cinco final que no convirtió, dejando la victoria en bandeja para DeChambeau.

Tampoco aprovechó Bryson una oportunidad de birdie en el 17 y, con el torneo empatado, el mayor pegador que el golf ha dado, se enfrentaba al par cinco final, largo y pesado por la lluvia, pero ideal para su descomunal potencia. La salida por la izquierda terminó en el rough pisado por espectadores, bajo la atenta mirada de Jon Rahm, esperando a pie de green del 18 sin poder disimular su cara de enfado. Tras un dropaje por acumulación de agua, la posición de la bola del americano mejoró considerablemente, pero envió su madera al bunker a unos 70 metros de green, un golpe complicado con la arena apelmazada por la lluvia, donde apenas logró salir de la trampa. Tuvo la templanza suficiente DeChambeau para hacer un gran approach y salvar el par que llevó a Rahm y al norteamericano, los dos principales nombres del LIV, a disputar un desempate en un desenlace digno del mejor guion.

Southern Guards

En el desempate, Bryson volvió a fallar al rough de la izquierda, ya convertido en un lodazal; volvió a aliviarse sin castigo, pero esta vez a una zona más delicada, donde con la madera, pegó el americano el golpe del torneo: un misil antológico que sobrevolaba el bunker de green, dejando su bola a unos tres metros del hoyo para eagle, un golpe solo al alcance de Bryson, de nadie más. En la respuesta de Jon Rahm, desde la calle y a unos 290 metros del hoyo, dejó su bola corta en el bunker. No tiene la distancia 'Rahmbo' para emular a su rival. Desde algo más de tres metros no tuvo opción de embocar su birdie, dejando la victoria de nuevo a dos putts de DeChambeau, que aseguró su segundo título consecutivo con el birdie. Las dos estrellas se abrazaban en el hoyo 18 ante el reconocimiento del público.

En la agónica clasificación por equipos, el torneo también se resolvió en el último golpe del último partido. Los locales Southern Guards dominaron todo el torneo, contribuyendo a una gran fiesta colectiva, hasta los tres últimos hoyos, donde los Crushers G.C. de Bryson DeChambeau dieron la vuelta a la situación y lograron la victoria con un golpe de ventaja. Tuvo Branden Grace la opción de birdie definitiva en el 18 para culminar una semana histórica para el golf sudafricano. Los miles de espectadores cantaron en el green del 18 el himno sudafricano a capela en uno de los momentos más emocionantes vividos en la gira saudí, antes de que Grace fallara su putt y diera el triunfo con -76 al equipo formado por DeChambeau, Paul Casey, Charles Howell III y el indio Anirban Lahiri.

David Puig terminó quinto con -22 y acumulará algunos puntos vitales para el ranking mundial, donde es el segundo mejor español en el puesto 85. A Puig le quedará un último cartucho la próxima semana en India para ganarse un lugar entre los 50 mejores del mundo y poder jugar el Masters de Augusta. A las puertas del top-10 y de los puntos se quedó Josele Ballester con -17, compartiendo la duodécima plaza. Sergio García finalizó en el puesto decimoséptimo, mientras que Luis Masaveu completó su mejor actuación en LIV desde que compite en las filas de los Fireballs y finalizó vigésimo cuarto.

El Barça evita el sofoco ante el Rayo con un gol de Araujo y agarrado a Joan Garcia

El Barça evita el sofoco ante el Rayo con un gol de Araujo y agarrado a Joan Garcia

Ganar es marcar y evitar que el contrario lo haga. Así de simple dibujó el Barça, espeso, su duelo ante el Rayo Vallecano. Encontró el gol de Araujo y se agarró aún más al salvavidas de Joan Garcia, que demostró por qué debe tener hueco en la España de Luis de la Fuente. Con eso le bastó para esperar a ver si el derbi madrileño le coloca más líder de LaLiga. [Narración y estadísticas:1-0]

A los azulgranas les cuesta adaptar sus biorritmos a la luz solar de las dos de la tarde, aunque sea jugando en casa, donde nadie ha sido capaz de robarle puntos. Las dos cosas las tuvo en cuenta el Rayo, preparado para sufrir pero sin renunciar a asestarles un bocado al mínimo descuido. En el primer minuto de juego, el desajuste apareció. Chavarria cogió la espalda de Araujo para poner un centro perfecto que Carlos Martín embocó a gol, pero se estrelló en un agigantado Joan Garcia. Había jugado Flick al equívoco con Szczesny muy protagonista en el calentamiento, pero el nuevo internacional fue, una vez más, el seguro de vida.

Poco más tuvo la pelota el Rayo hasta los minutos finales de la primera parte. Ordenado, con claras las vigilancias sobre Fermín y Lamine, vivió encerrado en su campo viendo cómo el Barça buscaba huecos donde no los había. El susto se lo dio Raphinha. Aprovechó un error de Pathé Ciss en la salida de balón para plantarse en un mano a mano con Batalla que definió al lateral del poste. Suspiraron los vallecanos, pero volvieron a encogerse cuando el central senegalés, esta vez en la línea de fondo, derribó a Lamine y todo el estadio reclamó un penalti que ni Cordero Vega ni el VAR señalaron.

A quien también se le cortó la respiración fue al técnico culé cuando Joan Garcia se quedó clavado, rodilla en tierra, tocándose el gemelo. Una mínima atención y de vuelta a la portería. Aceleró de nuevo su equipo, esta vez con un centro de Lamine con el exterior, como si quisiera sacudirse se la pelota, que fue telegrafiado a la otra orilla donde Raphinha lo cazó con una vaselina forzada ante la que se estiró Batalla. De ese córner llegó el gol: Joao Cancelo, con el guante, le puso el balón perfecto al segundo palo a Araujo, que le ganó el salto a Pathé Ciss para abrir el marcador.

Se había engrasado el Barça, con Raphinha intimidando y probando al guardameta argentino, pero con poca colaboración de Lamine y nula de Lewandowski, desaparecido en toda la primera parte. Parecía que podía salir el Rayo, pero consiguió estirarse, plantarse en el área y reclamar un posible penalti, discutido, de Fermín a Ratiu que los colegiados no vieron. Llegaron entonces una seguidilla de saques de esquina de los que no sacó provecho para empatar, pero que inquietaron a la grada hasta el descanso.

Sin llegar a sestear, Flick también percibió que necesitaba más energía para volver a inquietar a la defensa del Rayo y dejó al polaco en el banquillo para buscar el colmillo de Ferran Torres. Al regreso también se encontró un rival más ajustado, con Pacha Espino incomodando a Fermín y Álvaro García buscando desequilibrar para nutrir a Isi, vestido de 9 en el Camp Nou.

Joan Garcia vuelva para atajar una ocasión del Rayo.

Joan Garcia vuelva para atajar una ocasión del Rayo.TONI ALBIREFE

El Rayo tenía las ideas claras y esperaba su oportunidad. Bien es cierto que el marcador siguió corto porque ni Lamine ni Raphinha, a centro de Ferran, estuvieron finos. Entonces volvió a aparecer Joan Garcia. Primero, para atajar un disparo del diabólico Álvaro García, quebradero de cabeza en la izquierda, y mostrar reflejos para salvar un testarazo de Unai López a saque de esquina. Estaba claro que el Rayo se sentía muy vivo, aunque dio y recibió algún sobresalto.

El primero lo provocó Batalla queriendo regatear a Raphinha fuera de su área y provocando un centro del brasileño que, a puerta vacía, nadie pudo empujar. Falló el Barça... y el Rayo. Un envío largo a la espalda de los centrales a Pacha Espino que, ante Joan Garcia, malgasta el que pudo ser el empate. Se revolucionaron los vallecanos, con Cancelo sufriendo ante Camello y Ratiu y el golpeo seco de Jorge De Frutos que hizo lucirse, una vez más, al cancerbero culé. Con agarrarse a él les bastó.

Un cardenal francés corre el maratón de Roma entre miles de atletas de todo el mundo

Un cardenal francés corre el maratón de Roma entre miles de atletas de todo el mundo

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El maratón de Roma ha contado este domingo con un corredor insólito: un cardenal de la iglesia, el francés Jean-Paul Vesco, que se ha unido a miles de atletas para recorrer las calles de la ciudad y, de paso, superar su marca personal.

Vesco (Lyon, 1962) es conocido como el cardenal maratoneta dada su pasión por dicho deporte y, aunque en el pasado se le ha visto entrenar por las calles de Roma, ahora se ha animado a la conquista de la carrera anual de Roma, el epicentro del catolicismo mundial.

La competición ha empezado esta mañana a los pies del Coliseo y ha transcurrido a lo largo de 42,195 extenuantes kilómetros, pasando por los principales puntos de la Ciudad Eterna hasta concluir en el Circo Máximo, el vestigio de un antiguo estadio imperial.

El purpurado se ha calzado las zapatillas, ha vestido las mallas y la camiseta con su dorsal y los colores blanco y amarillo de la bandera vaticana y ha echado a correr con las otras 32.000 personas de medio mundo inscritas este año al evento.

El objetivo, bajo un cielo que amenazaba lluvia, era disfrutar de este deporte, pero también superar su marca personal, de 2 horas, 53 minutos y 38 segundos lograda en la maratón de Nueva York en 1989.

Sorpresas del destino

El prelado siempre fue un apasionado del running y, de hecho, de muy joven soñaba con convertirse algún día en un atleta profesional, especialmente de cross... pero el destino le deparaba sorpresas.

Vesco acabaría estudiando Derecho y ejerciendo como abogado en un despacho de París hasta que sintió la vocación sacerdotal durante una misa en 1994 y decidió tomar el hábito blanco de la Orden de los Predicadores, los dominicos.

Ordenado sacerdote en 2001, fue después enviado como misionero a Argelia, donde tiene nacionalidad. En 2012 se le nombró arzobispo de Orán y tres años después de Argel. Hasta que en 2024, el papa Francisco le elevó al mayor rango eclesiástico, el cardenalicio.

Por eso Vesco fue uno de los cardenales electores -y de los más jóvenes- que participaron en el cónclave que el pasado mayo eligió al nuevo papa, León XIV, también reconocido aficionado del deporte, especialmente del tenis.

Correr como terapia

En la víspera de la carrera, el cardenal y arzobispo de Argel ofició una misa en la céntrica iglesia de Ara Coeli para bendecir a los atletas participantes y en su homilía reflexionó sobre la importancia del deporte, tanto física como espiritualmente.

"La carrera ocupa un lugar importante en la vida de cada uno y cada una de nosotros. Es un deporte, pero aún más que eso, parece una terapia ya que contribuye en gran medida a nuestro equilibrio de vida. Sabemos lo dolorosos que son los periodos de lesión, y cuánto nos desestabilizan. Pero la carrera, y la maratón en particular, es sobre todo una escuela de vida", afirmó. Sobre todo porque la belleza de este desafío físico reside en que "enseña la unidad".

"Mañana no correremos unos contra otros sino unidos con los demás, afrontando los kilómetros juntos, cada cual a su ritmo. No hay muchas competiciones en que se sea solo compañeros, no rivales", meditó.

Como prueba de ello, el purpurado confesó que correría junto a su "amigo y hermano" argelino Khaled, que padece cáncer desde una década: "Es mi héroe", reconoció.

Terminada la misa, el cardenal bendijo a los presentes, decenas de atletas de distintos países del mundo, y después rezó con ellos la 'Oración del Maratoneta'.

La 'Atletica Vaticana'

Pero en la carrera romana el cardenal no ha estado solo sino que corrió con el equipo de la Atlética Vaticana, integrada por religiosos, funcionarios o ciudadanos del pequeño estado pontificio.

Entre ellos había seis miembros de la Guardia Suiza, el ejército que protege a los papas desde hace siglos, y la monja francesa sor Marie-Théo, conocida como la maratoneta de Dios.

La competición también ha bordeando la plaza de San Pedro del Vaticano, donde miles de fieles esperaban las palabras del papa León XIV por el Ángelus desde la ventana del Palacio Apostólico.

Nada más rezarlo, el pontífice estadounidense se refirió al maratón que pasaba bajo sus dominios para destacarlo como un ejemplo de convivencia por las múltiples nacionalidades de sus atletas.

"Esta es una señal de esperanza. ¡Que el deporte pueda trazar senderos de paz, inclusión social y espiritualidad", proclamó el papa.