Tras ser señalado que no nombrado por el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, en su rueda de prensa de ayer en Valdebebas, Enrique Riquelme, empresario propietario de Cox, ha querido responder al máximo mandatario blanco a través de una misiva en la que ha pedido tiempo para fomentar “la participación y escucha que requieren las democracias modernas” en referencia a las inminentes elecciones a la presidencia del Real Madrid.
“Nuestro Club, tras casi veinte años sin un proceso electoral participativo donde se convoca a los socios a construir juntos el Real Madrid, mantiene unos plazos reglados que no se corresponden con el fomento de la participación y escucha que requieren las democracias modernas”, ha esgrimido el empresario.
Riquelme asegura que “los socios, repartidos por toda España y en el extranjero, merecen tiempo y sosiego para debatir con calma el futuro del Real Madrid” y por eso ha solicitado al presidente un diálogo con la posibilidad de ampliar el plazo electoral para tener tiempo a presentar su alternativa a la candidatura de Pérez.
El presidente, que se encontraba en directo en una entrevista junto a Josep Pedrerol en La Sexta, ha respondido inmediatamente a esta petición y asegura que no conoce a Riquelme y que él también es un hombre ocupado tanto con el club como con su empresa. “Yo no pedí más tiempo para conseguir los avales”, ha esgrimido.
En la misiva, el empresario también ha recordado a Florentino que cumple “todos los requisitos económicos y de antigüedad para presentar una candidatura”. “Cuento con la capacidad económica y experiencia financiera que requiere el Real Madrid”, ha comenzado para luego recordar la operación de 2.000 millones que ha realizado recientemente con su empresa. “Pero creo sinceramente que este camino que le propongo sería lo mejor para los socios, para la institución y para el futuro del club”, ha añadido.
El empresario se ha despedido apelando a “garantizar la unidad del madridismo”. “Las instituciones verdaderamente eternas son aquellas que saben unir experiencia y renovación, pasado y futuro, legado y continuidad”, ha escrito Riquelme y ha insistido en la necesidad de un proceso “participativo, sosegado y transparente” como “el mejor legado para el futuro del Real Madrid”.
Hace casi 20 años que el Villarreal no gana al FC Barcelona en su estadio en Liga, pero también hacía 10 que los culés no perdían en Sevilla. Las estadísticas son meros números, no pueden cambiar la sensación que transmite que un duelo entre amarillos y blaugranas sería más favorable a los intereses del conjunto de Marcelino si se disputa en La Cerámica ante los más de 23.000 aficionados locales. No obstante, ese partido se jugará, si nada cambia, el 20 de diciembre en el Hard Rock Stadium de Miami y entre los 65.000 aficionados, pese a la iniciativa de Fernando Roig de pagar el vuelo a los fans que quieran ir, ondearán más banderas blaugranas que amarillas.
"Adulteran la competición porque uno juega como local sin serlo", apuntan desde AFE. El sindicato de futbolistas ha sido el organismo más beligerante contra el duelo que LaLiga lleva años persiguiendo. Dicen desde la asociación que no se oponen per se al encuentro, sino que requieren más información y, sobre todo, una protección contra unos futbolistas que ya hacen frente a un calendario saturado.
Para AFE fue una sorpresa el comunicado de la UEFA en el que se escribía tanto el pecado como la penitencia. Por un lado el organismo autoriza la realización del encuentro de la 17ª jornada de LaLiga EA Sports entre el Villarreal y el FC Barcelona en Miami, así como el Milán - Como en Australia. Por otro, habla de que "no sienta precedente" y su propio presidente, Aleksander Ceferin, califica de "lamentable" permitir que se juegue en otro país, ya que se pretende garantizar y proteger que el fútbol y sus ligas locales sigan arraigadas en su entorno local.
Reunión de los 20 capitanes
Ese entorno, liderado por la Agrupación de Peñas del Villarreal en lo que respecta al duelo en Miami, asegura: "En general el deseo es disfrutar el encuentro en España, pero comprenden las necesidades económicas del club para poder seguir creciendo". Una postura política en una guerra entre el deporte y el espectáculo con muchos actores de por medio, pero solo unos protagonistas: los futbolistas.
Estos días, los capitanes de los 20 equipos de Primera se volverán a reunir para estudiar las implicaciones que puede tener ese partido. En su primer encuentro, del 21 de agosto, la sensación era de "cabreo" por la falta de información. Sus principales puntos de preocupación es que este partido abra la veda para otros encuentros fuera, que les suponga un esfuerzo extra sin beneficio económico y que no se respeten los descansos preceptivos en un calendario tan ajustado.
Desde LaLiga creen que esas posturas podrían cambiar cuando se les informe de todo lo relativo a un encuentro por el que la patronal lleva años peleando. Y les interesa que la realización de este partido aglutine la mayor cantidad de consenso posible. Apuntan que aún no está confirmado 100%, falta la autorización de la CONCACAF y la FIFA, pero entienden que se va por un buen camino y seguirán trabajando para que se consume pese al esfuerzo que supone para las plantillas de ambos clubes.
Eric García, durante el último Villarreal-Barça, en septiembre de 2024.BARÇA
La realización de este encuentro vulnera varios de los artículos del convenio colectivo del fútbol profesional. El octavo, que habla de un máximo de horas de concentración antes de un partido: 36 para el equipo local y 72 para el visitante y el noveno, que cuantifica los descansos en, mínimo, un día y medio para los protagonistas tras un choque.
El 16 y 17 de diciembre están planteados los dieciseisavos de la Copa del Rey y no es descartable que uno o los dos equipos estén inmersos en la competición. La RFEF debería buscar nuevas fechas para esos duelos para no vulnerar esos artículos, lo que no sería fácil dado el calendario. Desde la Federación no quieren hacer valoraciones sobre algo aún por confirmar y explican que han sido meras "correas de transmisión" de la petición de los clubes a la UEFA.
Adaptación y fatiga
Varios especialistas en salud deportiva explican a EL MUNDO que las consecuencias físicas para los futbolista no deberían ser graves dependiendo del tiempo de adaptación del que dispongan para hacer el viaje y acoplarse al cambio horario que, entre Madrid y Miami, es de seis horas menos. Juanjo Álvarez especialista en medicina deportiva dice que la clave son los días de adaptación que tengan entre partido y partido para evitar insomnio, fatiga y aumento de riesgo de lesión.
Para el preparador de deportistas de élite Vicente Calvo entre seis y siete días sería tiempo de sobra para poder jugar en la ciudad norteamericana. "Una semana de Champions es mucho más agresiva desde el punto de vista adaptativo", cuenta el especialista, que apunta a que los deportistas profesionales tienen un umbral de adaptación más alto. El fisioterapeuta y director de Fisio Dynamic, Miguel Ángel Cordero, coincide con Calvo en que los futbolistas disponen de "estructuras corporales adaptadas" a ese tipo de desplazamientos y los equipara a los parones internacionales. Asegura que lo peor es la inactividad del vuelo que puede generar fatiga adicional.
"Una semana de Champions es mucho más agresiva desde el punto de vista adaptativo"
Vicente Calvo, preparador físico de deportistas de élite
Que sea el último duelo antes del descanso navideño suaviza el impacto en la salud de los profesionales en esta guerra perpetua entre deporte y espectáculo/beneficio. De hecho, este encuentro puede suponer entre cinco y seis millones de euros para sus participantes, un poco más para el Villarreal por la pérdida del ticketing.
Con la FIFA trabajando aún en un reglamento específico para la organización de estos partidos, desde AFE se preguntan quién impedirá que dos equipos de LaLiga quieran llevar un nuevo duelo fuera de nuestras fronteras. Se entiende que el Real Madrid, cuyas fuentes cercanas califina de "anomalía" este partido, no será una de ellos, pero podrían ser otros. Atlético y Girona ya fueron candidatos a jugar frente al Barcelona en Miami, pero Luis Rubiales, entonces presidente de la RFEF se opuso.
El Manchester City - Copenhague fue el partido que cualquiera esperaría de un Manchester City - Copenhague. La Champions suele tener sorpresas maravillosas cada año, pero no concede milagros, salvo que seas el Real Madrid. Así que si el guión de este partido estaba escrito de antemano, ambos actores quisieron seguir cada línea del script y cada fotograma del storyboard. El City no tuvo piedad para avanzar a cuartos. [Narración y Estadísticas, 3-1]
Si ya en la ida el equipo de Guardiola acumuló un 80% de la posesión y más de 800 pases, poco hacía pensar que eso cambiaría en el partido de vuelta. En casa, además, del conjunto citizen donde no ha perdido esta temporada. Además, el equipo ha cogido velocidad de crucero este último mes y ya acecha al Liverpool en la cabeza de la Premier. Esa velocidad la mantuvo en Champions. Inabordable.
Ni cinco minutos tardó el City en adelantarse en el marcador. No sería en una jugada muy masticada, fue a la salida de un córner donde Akanji estuvo más rápido que una defensa danesa medio dormida, pero también vale. Apenas tres después, harían el segundo, también en un saque de esquina. Se lo daríamos a Julián Álvarez, pero Grabara colaboró activamente a que el balón se colara en la red. O el City frenaba o la noche tenía pinta de sangría histórica.
El 2-0 aplacó un poco los ánimos ingleses, conscientes de que, como la gravedad, más tantos acabarían cayendo por su propio peso. Pero eso tampoco hizo que los pupilos de NeestrupHansen se prodigaran demasiado en campo citizen. El sueño había terminado, quizás más lejos de lo que los daneses pensaban en un grupo con el otro Manchester y el Bayern de Múnich.
Y entonces, en un arranque de orgullo y de temeridad, Elyounoussi se lanzó desde su campo en una carrera desesperada hacia el área inglesa, justo es decir que el City repliega más rápido en cualquier entrenamiento, combinó con Oskarsson, que devolvió con un precioso tacón, y recortó distancias. Había que calibrar ahora si ese crochet del sparring volvería a despertar al campeón o seguiría con ese juego cansino de pies.
Despertó el gigante, el insaciable, el animal. Haaland recibió un pase largo, utilizó su cuerpo para proteger el balón de los centrales y pegó un trallazo al primer palo imposible para Grabara. Salto al aire en una celebración de dios noruego y partido finiquitado... otra vez.
El partido continuó por los mismos derroteros de los dos goles de ventaja. Pasada la hora, casi 75% de posesión para el City y más de 600 pases. Eso sí, la más clara fue para el Copenhague tras una excesiva relajación de la defensa citizen. Respondió bien Ederson.
Precaución
Guardiola decidió conservar la salud de los pocos titulares que estaban en el campo, por si se lesionaban como le pasó a Matheus Nunes, pero incluso un City B ganaría la liga danesa con bastantes puntos de ventaja. En una Champions con 48 equipos, se verán desigualdades aún más extremas que la que se pudo ver ayer en el Etihad.
En los últimos minutos, el City tocaba y tocaba pero se olvidaba de atacar la portería contraria, lo que permitía crecer al equipo danés, no por intentar ninguna machada, perdían por cuatro goles la eliminatoria, sino por dar una alegría a la numerosa afición visitante que se había trasladado al Etihad y saltaba y cantaba con su equipo abajo en el marcador.
Como era tiempo de homenajes, Guardiola no quiso ser menos e hizo lo propio con el joven Wright, que estuvo un buen rato esperando que el balón saliera del campo para debutar en Champions por el gigante noruego solo un mes después de hacerlo en la Premier. Nada pasó al final porque nada podía pasar, el guión estaba escrito.