El Sevilla seguirá en Primera pese a perder ante el Real Madrid, que se impuso con un gol de Vinicius

El Sevilla seguirá en Primera pese a perder ante el Real Madrid, que se impuso con un gol de Vinicius

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El Real Madrid, con Carvajal como titular, venció al Sevilla FC (0-1) con un gol de Vinicius precedido de un codazo no pitado de Mbappé a Carmona. El francés, que volvió a salir de inicio, tuvo el 0-2 en la segunda parte, pero se durmió ante Vlachodimos cuando encaraba solo la portería.

Sevilla FC y Real Madrid se enfrentaban tras una semana agitada de puertas hacia dentro. Cada uno con su cruz. Sergio Ramos encabezando una oferta para comprar el club donde debutó y Florentino Pérez desencadenado convocando elecciones y protagonizando una rueda de prensa noventera. Álvaro Arbeloa y Luis García Plaza apuran su estancia en los banquillos en estas dos jornadas que serán como las últimas horas en el after. Tras la puerta, la luz del día y el bajón de regreso a casa.

En el minuto 4, Courtois voló para desviar a saque de esquina un disparo de Oso. El Sevilla, mecido por un Ramón Sánchez-Pizjuán rojo e infatigable, marcaba el ritmo del partido. Presionaba, finalizaba jugada e incomodaba a un Madrid que buscaba a Vinicius como un niño a su juguete. Con esa puerilidad. Con esa fuerza minúscula. A falta de fútbol, un codazo de Mbappé a su marcador abrió el camino del gol para los visitantes.

Recibió el francés en el área y, al dormirla con el pecho, extendió los brazos, impactado con Carmona, que cayó al suelo desplomado. Sin defensa, fue más sencillo ceder el esférico a Vini Jr. que, con suavidad y mirando de reojo al árbitro, la acomodó al palo izquierdo de un vencido Vlachodimos. Sánchez Martínez lo dio por válido y el VAR hizo su ponciopilatada de la jornada.

El tanto disciplinó a los nervionenses. Una mano en su área pudo ser definitiva, pero el colegiado no vio penalti. El encuentro se enmarañaba. Muchas interrupciones y dos bloques con más entusiasmo que armonía. Akor Adams, el héroe inesperado del tramo final de la temporada, no estaba fino. Ni entendía los centros de sus compañeros, ni incomodaba a la pareja de centrales que vestían de azul. Maupay, su compañero de baile, también fue cuestionado por la grada. Era exasperante su incapacidad para levantar la mirada, buscar a los de blanco, y esa estéril urgencia por disparar aun rodeado de rivales. Demasiada hambre por el gol. Párpados cerrados y dentelladas al aire.

Un disparo de Mbappé en el 38 se fue por poco. Tampoco se vio mucho más peligro. El centro del campo era una entelequia. El Sevilla lo intentaba por los costados, con Vargas algo trotón y Oso de más a menos. Y el Madrid simplemente dejaba pasar el tiempo entre protestas al árbitro y quejas por la intensidad defensiva local. Como ese chiste que ya te han contado mil veces, pero siempre te arranca una sonrisilla.

Tras el descanso, Luis García agitó al Sevilla y abrió el tapón con Ejuke, Agoume y Alexis Sánchez. Le funcionó unos minutos. El equipo jugó con más desparpajo y seguridad en las zonas calientes del campo. Suazo centró en el 55 y a Alexis remató mal en el área pequeña. El estadio casi gritó gol. En el 58, en un contraataque, Mbappé recorrió medio campo con el balón pegado al pie y cuando iba a fusilar al portero, Kike Salas, tras una persecución como la del T100 a Sarah Connor en Terminator 2, le rebañó el cuero con la puntera. Recibió una ovación y el Sánchez-Pizjuán volvió a apretar a los suyos. Huijsen, en la otra área, también hacía su trabajo con brillantez. El partido era ajetreado y ruidoso.

Arbeloa sacó a Mastantuono y Camavinga para darle algo de alegría a los suyos. El argentino, desde el gajo del área, probó suerte. Y su disparo fue repelido por el palo derecho de Vlachodimos. Vinicius tuvo que ser sustituido y salió del rectángulo cojeando. El Sevilla ponía corazón no fútbol. Era un juego caótico, a empujones, atascado en el área, sin luz. Y el Madrid empezó a sentirse cómodo. Apenas se jugó en los últimos minutos. Tras la derrota del Girona, el Sevilla huye de la quema. Más emoción que fútbol. Y una temporada que pide The End para dos equipos sin juego, sin rumbo y sin alma.

Arbeloa: "Sé que Kylian no estaba contento y me gusta"

Arbeloa: “Sé que Kylian no estaba contento y me gusta”

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Álvaro Arbeloa ha intentado zanjar la polémica surgida con Mbappé tras la suplencia del francés el jueves frente al Oviedo asegurando que le da "mucha normalidad" a todo lo que "ha pasado estos días". Este sábado, durante la previa del partido frente al Sevilla, el entrenador del Real Madrid ha dicho que sabía que el delantero francés "no estaba contento" por no haber jugado de inicio, algo que le "gusta".

El técnico se refirió a las polémicas declaraciones de Mbappé, en las que afirmó que Arbeloa le había dicho antes del encuentro que era el cuarto delantero y quiso dar el asunto por zanjado "Justo subía para aquí y acabo de ver a Mbappé. Le he dicho que estuviese tranquilo, que ya me encargaba yo. Entiendo que estas cosas puedan ser noticia. Todo lo que dijo lo habíamos hablado ya antes, yo me lo tomo con más naturalidad. Entiendo cómo se sienten los jugadores cuando no juegan", señaló.

"Kylian el otro día no estaba contento y me gusta. Para mí es algo que tiene mucha más normalidad de lo que se le ha dado. Lo mejor era que jugase un rato la segunda parte. Quizás, sin el partido de mañana, la situación habría sido distinta. Pero nada más. Yo le doy mucha normalidad a lo que ha pasado estos días. Mi relación con Mbappé sigue siendo la misma", agregó.

Un partido del domingo, contra el Sevilla, en el que Mbappé podría volver a la titularidad, y que el técnico calificó de máxima dificultad. "Es un Sevilla que ha ganado los tres últimos partidos, que viene haciendo las cosas muy bien con Luis -García Plaza-, un entrenador con grandísima experiencia. Conocemos cómo trabajan sus equipos. Le ha dado la vuelta al Sevilla y el estadio es ilusionante por el ambiente, la complejidad, una afición que es de las mejores de España", analizó.

"Si Mourinho está aquí la temporada que viene, estaré muy contento"

Arbeloa también se refirió a José Mourinho, quien podría relevarle como técnico blanco la temporada que viene. "He sido muy claro respecto a lo que pienso de Mourinho. Como su jugador y como madridista, Mourinho es el número uno. Es y será siempre 'uno di noi' (uno de los nuestros). Si está de vuelta aquí la temporada que viene, estaré muy contento de tenerle de vuelta en casa", señaló en rueda de prensa.

En el caso de que llegue el portugués sería el cuarto entrenador del Real Madrid en poco más de un año, tras la salida de Carlo Ancelotti, Xabi Alonso y la que supondría de Arbeloa. Tiempo en el que los conflictos internos en el vestuario, y la ausencia de títulos, han marcado la actualidad madridista.

"No entiendo muy bien lo del vestuario ingobernable. O no lo comparto. No es como definiría al vestuario del Real Madrid. El club tomará una decisión respecto al entrenador de la temporada que viene, cuando consideren oportuno", señaló.

Un Arbeloa cuya etapa en el banquillo del primer equipo apunta a ser corta, tras asumir el cargo en enero. "Estos cuatro meses han sido una grandísima experiencia y un aprendizaje enorme. El día que esto acabe me marcharé con la conciencia tranquila", señaló. "He sentido siempre el cariño de la afición. De mis 43 años, 20 los he pasado dentro de este club. Son muchos años en la que considero mi casa", completó en palabras que, pese a no ser oficial, parecen ya una despedida del técnico.

Máxima tensión entre Arbeloa y Mbappé: "El míster me ha dicho que soy el cuarto delantero"

Máxima tensión entre Arbeloa y Mbappé: “El míster me ha dicho que soy el cuarto delantero”

Si la noche ante el Oviedo fue la más difícil de Kylian Mbappé desde que llegara al Real Madrid hace dos temporadas, el delantero francés no ha querido suavizarla y se ha marchado del estadio Santiago Bernabéu disparando contra su entrenador. "Estoy bien al 100%. No he jugado porque para el míster he sido el cuarto delantero de la plantilla por detrás de Mastantuono, Vini y Gonzalo", ha lanzado en zona mixta.

Casi al tiempo en el que el francés soltaba esa bomba, a menos de 50 metros, su entrenador Álvaro Arbeloa se sentaba en rueda de prensa y la respuesta de su jugador le cogía completamente desprevenido en la primera pregunta de los periodistas. "No tengo cuatro delanteros ni le he dicho semejante frase a Mbappé. No me habrá entendido bien", ha toreado el técnico el ataque del jugador galo.

Lo cierto es que las comparecencias de ambos han sido una especie de combate de boxeo del que traslucía que, entre ambos, no existe la mejor de las relaciones. "Con Arbeloa no tengo ningún problema", ha comenzado el jugador para luego soltar: "No veo las ruedas de prensa del míster. En casa tengo la televisión francesa, no la española".

El Bernabéu, en el partido más triste, enjuicia a Florentino, Arbeloa y al vestuario dividido

El Bernabéu, en el partido más triste, enjuicia a Florentino, Arbeloa y al vestuario dividido

Juicio en el partido de la amargura. El público del Bernabéu dicta sentencia este jueve tras la sucesión de escándalos en un vestuario dividido, la decepción por una temporada frustrante y la insólita comparecencia de un presidente que denuncia una confabulación contra el madridismo.

Después de la derrota en el Camp Nou y del segundo título consecutivo del Barça en la Liga, el equipo de Álvaro Arbeloa teme una bienvenida hostil, como aquella en el encuentro ante el Levante. El el palco también recelan con una escala alta de decibelios.

En el aspecto meramente deportivo, la cita contra el Oviedo queda en un segundo plano, uno juega con la decepción de perder el campeonato, y el otro, con la certeza de la pérdida de categoría. El morbo radica en conocer cómo el estadio responde ante la indolencia de unos jugadores señalados por sus peleas y escaso compromiso con el grupo. Muchas miradas se dirigirán hacia Tchouaméni tras su enfrentamiento con Valverde, que acabó con el uruguayo en un hospital y fuera de los terrenos de juego por dos semanas por un traumatismo craneoencefálico.

Pero el más esperado es Kylian Mbappé, tras su escapada a Cerdeña y su ausencia en el duelo contra el Barcelona por su dolencia muscular. El francés se ha entrenado con el grupo en las dos últimas jornadas y, salvo cambio imprevisto, estará listo para recibir al colista de Primera. Otra asunto es si Arbeloa cree oportuno colocar al máximo goleador del equipo en el 11 titular. En la conferencia de prensa del miércoles no despejó las dudas: «Kylian tendrá minutos para demostrar su compromiso con el club y a pesar de esas cuatro tarjetas intentar jugar estos tres partidos que quedan».

El técnico insistió en que no quiere hablar sobre su futuro y la previsible vuelta de Mourinho y, una vez más, apeló a la unidad del grupo: «Siempre he dicho que el Madrid es más fuerte cuando su afición y el equipo están juntos. Así ha sido durante la historia, somos una familia. Siempre volvemos, el Madrid siempre vuelve».

Arbeloa también incidió en que a pesar de las últimas derrotas no se puede tirar la toalla. «La exigencia es muy grande, no nos conformamos nunca. Perder duele, más que a otros clubes. Volveremos a ganar con el apoyo de nuestra afición. Hay una doble vara de medir, siempre ha estado ahí. Llevamos dos años sin títulos, otros llevan muchos más. ¿Cuántos han ganado las Champions que tenemos nosotros? Y se pone en tela de juicio la estabilidad del club. Pero el socio no es tonto, entiende y le duele este maltrato», exclamó.

Para el penúltimo partido de la temporada en el Bernabéu (la clausura será el día 23 ante el Athletic) será duda Dean Huijsen, recientemente recuperado de una gripe. Carvajal, que ha superado la lesión producida por un golpe en un dedo de un pie, podría disponer de algunos minutos. La despedida aguarda al capitán y referente de la cantera.

El Madrid tendrá enfrente a otro equipo depresivo. El colista Oviedo afronta los tres últimos partidos sabiendo que ya ha descendido de categoría. En su primera visita al estadio del Madrid en los últimos 25 años, intentará dar una alegría a su afición. Un asunto de orgullo y respeto. «Quedan tres partidos y representamos a un club muy prestigioso y a una hinchada muy fiel, hay que tratar de ganar en el Bernabéu para mitigar esa tristeza. Se merecen todo por el respaldo permanente a los jugadores», señaló el técnico Guillermo Almada.

Arbeloa se alinea con Florentino Pérez: “¿Siete ligas robadas? Por supuesto”

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Un día después de que el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, compareciera ante los medios para negar su dimisión, convocar elecciones y lanzar una andanada contra la prensa y el resto de sus enemigo, el técnico Álvaro Arbeloa se sentó en la sala de Valdebebas con la intención de mantener el relato.

El entrenador llegó visiblemente cargado de emoción y se fue tras dejar varios titulares que apuntalan la posición del club: las ligas, la doble vara de medir, la confianza ciega en Florentino y la denuncia al caso Negreira.

"¿Comparte Arbeloa la tesis del presidente sobre las ligas que el Madrid no habría ganado de forma limpia?", le preguntaron y su respuesta fue directa y sin matices: «Sí, por supuesto. Todos sabemos lo que ha pasado durante 20 años. Seguro que hay cosas que ni siquiera sabemos. No es legal ni tiene sentido para los que formamos parte de esta competición. Parece mentira que solo el Madrid quiera defender la legalidad en el fútbol. Es un sentimiento que tienen todos los madridistas».

Al lado de Florentino

Sobre la rueda de prensa de Florentino, Arbeloa rechazó entrar a valorarla punto por punto —«no estoy aquí para comentar su rueda de prensa»—, pero validó el fondo del mensaje: «Cualquier madridista que escuchó ayer al presidente está muy de acuerdo en defender el interés de sus socios. Y está de acuerdo en que se le trata de diferente manera que a otros clubes del mundo».

Bernat ArmangueAP

En esa misma línea fue su reflexión sobre el trato mediático al club: «La doble vara de medir siempre ha estado ahí. No podemos negar que llevamos dos años sin títulos. ¿Cuántos equipos llevan más años? ¿Cuántos equipos han ganado las Copas de Europa que hemos ganado estos años? Creo que el socio no es tonto. Lo que le duele es el maltrato diario de parte de mucha gente».

Preguntado sobre si votaría a Florentino en las elecciones anunciadas, Arbeloa recordó que no es socio pero no escondió su posición: «He conocido al Madrid sin Florentino y sé cómo era. Me quedo con estos 26 años. El aficionado se queda con lo que ha hecho Florentino más allá de los títulos. Junto a Santiago Bernabéu son las dos personas más influyentes de la historia del club. Si hay alguien capaz de dar la vuelta a esta situación, es Florentino».

Sobre Valverde y Tchouaméni

Antes de entrar en política, sin embargo, Arbeloa había dedicado los primeros minutos de la rueda de prensa a la pelea entre Valverde y Tchouaméni, que dejó al uruguayo en el hospital con puntos de sutura. La voz se le quebró en algún momento: «Tengo que decir dos cosas. Primero, estoy muy orgulloso de la contundencia, rapidez y transparencia del club. Y luego, que los jugadores hayan reconocido su error, expresado su arrepentimiento y pedido perdón. A mí, con eso me sirve. Lo que no voy a hacer es quemarles en una hoguera pública, porque no se lo merecen».

Y fue más allá, elevando el tono ante quienes han cuestionado el vestuario: «No voy a permitir que se aproveche todo esto para poner en duda la profesionalidad de mis jugadores, porque se están diciendo muchas mentiras. Es mentira que mis jugadores no son profesionales. Es mentira que me hayan faltado el respeto. ¡Uno de ellos, una sola vez! Es absolutamente mentira».

Sobre su futuro en el banquillo, Arbeloa pidió esperar al final de la temporada: «Entiendo todas las preguntas. Espero que podáis respetar mi decisión de pensar en el partido de mañana, después el Sevilla y luego el Athletic. Cuando acabe la Liga podré responder». Y añadió, con cierto tono de resumen de su etapa: «La filosofía desde que me he sentado en esta silla no ha sido mirar por mí, sino por el Madrid».

Para cerrar, apeló a la unidad con la afición de cara a los tres últimos partidos: «Siempre he dicho que el Madrid es más fuerte cuando estamos juntos. Así ha sido en nuestra historia y en sus grandes noches. En los momentos difíciles debemos estar juntos como una familia. Siempre volvemos».

El clásico del (posible) alirón y de las peleas y traiciones que cuestionan la autoridad de Arbeloa

El clásico del (posible) alirón y de las peleas y traiciones que cuestionan la autoridad de Arbeloa

Rafael Louzán viaja a Barcelona con la Copa que distingue al campeón de Liga. Si el Real Madrid no gana este domingo en el Camp Nou, el presidente de la Federación Española entregará el trofeo al equipo de Hansi Flick. Si no es hoy, será la próxima semana. El Barça, un campeón en diferido.

Un empate le sirve a un equipo lanzado y que espera volver a contar con la eficacia de Raphinha. Enfrente estará un rival dividido por las peleas de unos jugadores que han manchado vergonzosamente la imagen del club. Un equipo al que se le cuestiona todo, hasta la autoridad de un entrenador que conoce su fecha de caducidad. Álvaro Arbeloa nunca se imaginó un final de temporada tan frustrante. El pasado domingo se salvó de hacer el pasillo al Barça, pero ahora acude a un campo con un público que se ha divertido durante toda la semana con la pelea entre Valverve y Tchouaméni.

Ayer, el entrenador salió en defensa de sus jugadores, asegurando que está muy orgulloso de ellos, porque han pedido perdón y asumido sus errores. También aclaró que él es responsable de no haber solucionado a tiempo este conflicto. No ha sabido gestionar bien a ese vestuario y eso lo refleja la contundencia con la que ayer criticó a un entorno nocivo: «Que se filtren cosas que han pasado en el vestuario me parece una traición para el Real Madrid y una deslealtad al escudo».

Pasar página

Arbeloa quiere pasar página, pero sabe que nada volverá a ser igual después de los últimos y lamentables sucesos. Una derrota humillante esta noche podría generar un clima de alta tensión para el partido del próximo jueves contra el Oviedo en el Bernabéu. Pitos contra los jugadores y el palco. Una situación que podría dulcificarse con una victoria en el Camp Nou. Para evitar el escarnio, Arbeloa confía en la reacción de un equipo al que regresa del recuperado Thibaut Courtois. También estará Tchouaméni, multado con 500.000 euros, pero no apartado de la disciplina deportiva. Mbappé, en el foco por su viaje con su novia a Cerdeña, ha entrenado con el grupo y viaja a Barcelona.

El desencanto del Madrid contrasta con la grata expectación que rodea al Barça, que busca proclamarse campeón de Liga por primera vez en un clásico. El club blanco ya lo hizo en la temporada 1931-32, hace 96 años. Entonces, un empate en Les Corts (2-2) propició la conquista del título. Todo listo para una fiesta en el campo en la que sólo faltará Lamine Yamal. El internacional español fue la única ausencia en el último entrenamiento de ayer. Estuvo trabajando en el gimnasio mientras continúa recuperándose de la lesión en el bíceps femoral de la pierna izquierda. Christensen, aún sin el alta médica, se entrenó junto a sus compañeros. También se ejercitó Raphinha, que podría disponer de minutos tras haber sido convocado en la última victoria ante Osasuna.

«Queremos ganar este título, sería el segundo consecutivo. No es algo normal en España, pero es nuestro objetivo. Sabemos perfectamente cómo queremos jugar y eso es lo que queremos ver», remató ayer Hansi Flick. Respecto a la pelea entre los jugadores del Madrid no quiso darle demasiada importancia. «Son cosas que pasan en todo el mundo. Me sorprendió un poco, pero al final no me importa, no es mi equipo», recalcó.

Arbeloa: ''Estoy muy orgulloso de mis jugadores. Se han dicho muchas mentiras''

Arbeloa: ”Estoy muy orgulloso de mis jugadores. Se han dicho muchas mentiras”

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Un Clásico marcado por la semana convulsa de pelea entre Aurélien Tchouaméni y Fede Valverde. Álvaro Arbeloa, antes de viajar a Barcelona para el partido del domingo (21.00 horas), defendió a sus jugadores y declaró que ambos centrocampistas ''no se merecen el trato que están recibiendo'' después de los dos encontronazos que tuvieron y que terminaron con una apertura de expediente por parte del Real Madrid y una multa de 500.000 euros.

"Tengo que decir dos cosas. Primero, que estoy muy orgulloso de la contundencia, rapidez y transparencia con la que han actuado el club. Y dos, que los jugadores han expresado su arrepentimiento, han reconocido su error, han asumido las consecuencias de lo que han hecho y han pedido perdón. No voy a quemar a los jugadores en una hoguera pública. No se lo merecen, ninguno de los dos. No lo merecen por lo que han hecho por este club tantos años y por lo que me han demostrado estos cuatro meses. Por su esfuerzo, su compromiso y su amor por esta camiseta, estos cuatro meses yo no lo voy a olvidar", reclacó el entrenador, que volvió a recordar la figura de Juanito Gómez, un emblema del madridismo que también cometió errores.

"Fede Valverde y Tchouaméni representan muy bien lo que es el Real Madrid y merecen que pasemos página. Y estoy muy orgulloso de ellos. Valverde acabó con una brecha por mala suerte, no por lo que ocurrió", apuntó el entrenador en la conferencia de prensa de este sábado.

Arbeloa recalcó que las conflictos en los vestuarios han existido siempre y recordó que en una ocasión él vio a un compañero golpear a otro con un palo de golf.

Arbeloa insistió en la defensa de sus jugadores, no solo de Valverde y Tchouaméni, tras unas semanas en las que se publicaron problemas también entre Rüdiger y Carreras, o de Carvajal y Ceballos con el técnico: "No voy a permitir que se aproveche todo esto para poner en duda la profesionalidad de mis jugadores, se están diciendo muchas mentiras. Es mentira que una sola vez me hayan faltado el respeto, es absolutamente mentira, como lo es que no jueguen porque tienen problemas conmigo o porque su vida no se corresponde a lo que es un jugador del Real Madrid. Es totalmente falso".

No estar a la altura

El entrenador, que no ha cumplido con los objetivos de la campaña marcados por el club, también confesó que él también es culpable de lo ocurrido en los últimos meses: "Yo soy el responsable de que la temporada no esté a la altura de lo que esperan los aficionados, pero llevo aquí cuatro meses y estoy muy orgulloso de mis jugadores y muy agradecido por cómo me han recibido en una situación que no era nada fácil. A veces, la frustración y la rabia puede llevar a situaciones que no queremos, pero hay que usar esa frustración y esa rabia para afrontar el partido de mañana", dijo.

"Mi despacho no lo tengo dentro del vestuario del Real Madrid. Si el resumen es que el entrenador debería haber parado todo eso... lo asumo. No es una situación agradable. Los jugadores se han equivocado y saben que tienen que servir de ejemplo para todos. Tenemos que pasar página", continuó, informa Efe.

En técnico salamantino reconoció que el ambiente previo al partido de el domingo no es el más adecuado. El entorno tampoco ayuda: ''Vuelvo a repetir, porque igual no he sido muy claro: que se filtren cosas que han pasado en el vestuario me parece una traición y una deslealtad al Real Madrid, a este escudo''.

Eso sí, Arbeloa quiso defender el rendimiento de su equipo en partidos grandes esta temporada bajo su liderazgo desde el banquillo: "Lo único que me preocupa y reflexiono es cómo podría haber hecho que mi equipo ganase más partidos. Ha habido momentos de mucha dificultad estos cuatro meses. Hemos ganado partidos muy complicados, como la eliminatoria contra el Manchester City, con muchas bajas. Ganamos los dos partidos, ganamos dos partidos al Benfica, que no ha perdido ningún partido en Liga; ganamos al Atlético de Madrid... El día del Bayern hubo cosas que se escapan de lo que podemos controlar. Yo reflexiono en cómo hacer mejor a mi equipo y en ayudarles a ganar".

El principio de autoridad perdido en el Real Madrid: ni entrenador, ni capitán, ni presidente

El principio de autoridad perdido en el Real Madrid: ni entrenador, ni capitán, ni presidente

Donde antes se comían pipas, ahora se comen hostias. Las cáscaras que caían junto al banquillo, como si fuera el banco de un parque, mientras el Madrid perdía ante el Mallorca en el terreno de juego, colmaron la paciencia de Florentino Pérez, que dos días después presentaba su dimisión: "Los he malcriado". Veinte años después, de 2006 a 2026, lo que se cae es un futbolista golpeado por un compañero. Palabras mayores que precisan de una respuesta ad hoc con lo sucedido en el marco de una crisis que ha superado al ser superior.

Que el presidente malcría a los jugadores no hace falta que lo repita, ya lo sabemos. El problema es cuando los malcriados pierden el respeto al club, y no sólo con las manos. Lo hizo Vinicius con sus exagerados aspavientos al ser sustituido por Xabi Alonso y lo ha hecho Mbappé al tomarse unas vacaciones en el mar, lesionado y con su equipo en crisis. El Madrid necesita con urgencia fijar el principio de autoridad que, hoy, no se aprecia en ninguna parte, como si el club no tuviera entrenador, capitán ni presidente.

Valverde disputa un balón.

Valverde disputa un balón.EFE

En apenas una semana, Rüdiger da una torta a Carreras, Valverde es atendido en el hospital tras un enfrentamiento con Tchouaméni y el viajecito de Mbappé a Cerdeña avergüenza al vestuario, al entrenador y a los aficionados. Arbeloa ha decidido decir algo más de lo que, en 2006, decía el devoto López Caro. Es innegable el paralelismo en el banquillo después de fracasar otros proyectos, aunque el tiovivo de entrenadores de entonces nada tiene que ver con la época actual. López Caro no presenció, que sepamos, escenas como las que se han dado en el vestuario de Arbeloa. Si las ha visto y no ha actuado de forma contundente, algo para lo que está facultado, es que después de sentir que sus hombres no han corrido lo suficiente, ha decidido que se pudran en sus propias miserias.

El entrenador, que se definió como un soldado del club, colmó de elogios a Vinicius al llegar, fuera por orden, consejo o convicción, con el objetivo de recuperar emocionalmente al jugador más diferencial, junto a Mbappé. La realidad es que otros también lo necesitaban. Los que corren. Ahora dice Arbeloa que los rivales corren más que sus jugadores. Normal. Para hacerlo se necesita creer y sentirse querido. Desengañado, mastica el rencor en esta cuenta atrás que todavía puede empeorar. Entre perder y descomponerse hay diferencias.

Arbeloa, en rueda de prensa

Arbeloa, en rueda de prensaEFE

Uno de los que no se ha sentido querido por el entrenador es Carvajal, y eso ha sido clave para la atmósfera del vestuario, que perdió la voz del gran capitán. El brazalete pasó en el campo a Valverde, un tipo introvertido, de pocas palabras y con ataques de ira. Ya tuvo uno con Baena, al que agredió en el parking, una vez duchado, por algo que supuestamente le había dicho contra su familia en el terreno de juego. El club no tomó ninguna medida por una acción que no puede tolerarse en sus instalaciones, sean cuales sean las circunstancias. Tampoco lo hizo con Vini tras sus protestas contra su entrenador en el clásico. Mal asunto. Veremos qué sucede ahora con Valverde y Tchouaméni, más allá de un expediente protocolario o la posible baja del uruguayo por prescripción médica.

Las pruebas del deterioro del vestuario no están únicamente en lo que ocurre, sino en lo que se cuenta. Todo. La solución fácil es dirigir el foco del 'casting' para el banquillo hacia el modelo de entrenador-látigo. Una estupidez. Los jugadores de alto nivel se ríen de los látigos. La gravedad de la situación actual, sin jugadores con la autoridad moral de Modric o Kroos, ni pacificadores como Ancelotti, exigen que el elegido para la reconstrucción sea claramente reforzado por Florentino como hasta ahora sólo hizo en una ocasión. El presidente está desgastado por el tiempo, como toda su guardia de corps, angustiada por el futuro, pero esta vez no se va a marchar, pese a haber escuchado pitos en el Bernabéu.

Esta crisis no se soluciona con un cambio de cromo en el banquillo. Es más profunda. La llegada de Xabi Alonso se produjo, precisamente, para reconducir a un equipo que se había adocenado en el último año de Ancelotti, según el análisis del propio club. Después de amortizarlo en meses, ahora se pelean, cuchichean, se delatan, ríen y algunos dejan de correr. La reconstrucción exigirá también dinero, mucho, porque hay futbolistas sobrevalorados, y eso preocupa en un Madrid que busca ingresos, pero el dinero sin autoridad acabará en las mismas hostias, porque ya no se comen pipas.

La reconstrucción que llega en el Madrid: nombres para sustituir a Arbeloa, jugadores intocables y en venta... Y puestos calientes en los despachos

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La cara de Álvaro Arbeloa en el autobús del Real Madrid reflejaba la situación. Mientras esperaba al resto de la expedición, el técnico miraba hacia el techo del vehículo, con la vista perdida, consciente de que la derrota en el Allianz Arena era la última piedra en el camino de la temporada del conjunto blanco y en el proyecto que trataba de levantar en Valdebebas. Lo había reconocido de forma contundente unos minutos antes en la sala de prensa del estadio: "Entenderé cualquier decisión del club. Yo he venido aquí a ayudar", admitió en una serie de frases que sonaron a despedida. Lo más probable, según pudo confirmar este periódico, es que no siga en el club la temporada que viene.

Tras el 4-3 ante el Bayern se abre ahora en el seno del club madridista un "tiempo de reflexión". Así lo definían los responsables del Madrid mientras salían del estadio camino del aeropuerto. ¿Y qué quiere decir ese 'tiempo de reflexión'? Bueno, hay algunas certezas y algunos interrogantes. "Hay que reflexionar de forma tranquila, no en caliente", insistían fuentes del conjunto blanco a este periódico.

Al Madrid le quedan siete partidos de Liga, tres en casa (Alavés, Oviedo y Athletic) y cuatro fuera (Betis, Espanyol, Barça y Sevilla) antes de que los internacionales pongan rumbo al Mundial. A nueve puntos de un Barça que tampoco tiene la Champions, la pelea por la Liga está casi imposible, con ese clásico el 10 de mayo donde el conjunto culé se puede proclamar campeón si todo se mantiene como hasta ahora.

Arbeloa, que ha sufrido como técnico la eliminación en Copa, el adiós en Champions y el distanciamiento en Liga, terminará la temporada, pero el Madrid acelerará ahora la búsqueda de un entrenador para el curso que viene. Ahí reside el gran dilema del club en este momento: ¿Quién será el elegido? ¿Qué perfil seleccionar?

Arbeloa, sobre su futuro: "Entenderé cualquier decisión que pueda tomar el club"E.M

Lo que suena en Valdebebas

Klopp (director de fútbol en Red Bull), Pochettino (seleccionador de Estados Unidos), Deschamps (Francia), Scaloni (Argentina) o incluso Mourinho (Benfica) son nombres que se han repetido en Valdebebas en las últimas semanas, pero sin el convencimiento definitivo de que serían la opción idónea. Varios de ellos serán protagonistas en el próximo Mundial, donde el Madrid pondrá el ojo para el banquillo y el césped. Zidane, que apunta a la selección francesa tras la Copa del Mundo, era el favorito de la dirección general del Madrid, pero su "no" parece definitivo.

Ese perfil es el que se busca. Un técnico de peso, de fama mayúscula y que haya tenido éxito internacional, capaz de gestionar los egos de un vestuario agrietado desde hace demasiado tiempo. No será un perfil joven como el de Xabi Alonso, más intervencionista, porque el Madrid ya gastó esa bala. Nombres como Nagelsmann, seleccionador alemán, o Cesc Fábregas, revelación de la Serie A con el Como, parecen descartados en Valdebebas.

En la dirección del Madrid siguen convencidos de que la plantilla tiene más potencial del que Ancelotti, Alonso o Arbeloa han sido capaces de sacarle en los últimos dos años. Insisten en que las lesiones han maltratado al equipo y que depende del técnico que esté en el cargo hacer conectar a los futbolistas. Hay piezas que retocar, reconocen las fuentes consultadas, pero la columna vertebral, repiten en Chamartín, "es de clase mundial". Ese eje se mueve entre Courtois, Militao, Tchouaméni, Valverde, Güler, Bellingham, Vinicius y Mbappé. El club no valora, al menos en este momento, una salida de alguna de sus tres mayores estrellas.

Cambios en la plantilla

A partir de ahí, todas las hojas del árbol se pueden caer. Alaba, Carvajal y Rüdiger terminan contrato, con el alemán muy cerca de renovar. Futbolistas como Ceballos, Fran García o Asencio tienen las puertas abiertas a buscar destino, mientras que Gonzalo apunta a salir cedido. Regresará Endrick y seguramente Nico Paz, lo que podría abrir la opción de una cesión para Mastantuono.

El cambio más doloroso para el club es el de Camavinga, que con su expulsión en Múnich terminó por sentenciar su año. Era uno de los favoritos de la dirección durante las últimas temporadas, pero ahora su situación es diferente. El Madrid quiere fichar a un mediocentro de corte diferente a los que ya tiene y el francés tiene muchas papeletas para ser el sacrificado.

Debate en los despachos

Los movimientos del banquillo y el césped también tienen su eco en los despachos del Bernabéu. En la cúpula, la confianza de Florentino Pérez en José Ángel Sánchez, director general, sigue siendo máxima a pesar de los rumores de los últimos días y del comunicado oficial del club en el que se negaba la búsqueda de un director deportivo. Es un puesto que no existe ahora mismo en el Madrid, pero algunos departamentos sí podrían verse afectados por una reconstrucción.

La situación de algunos hombres fuertes en los últimos años, como Juni Calafat (jefe de ojeadores) es complicada. Los fichajes de Huijsen, Carreras o Mastantuono no han elevado el techo del equipo y el club estudia su puesto y posibles fichajes en esa sección. Santiago Solari, actualmente Director de Fútbol aunque con poco peso, también podría salir.

La presencia de Anas Laghrari, financiero de confianza de Florentino Pérez, en el palco del Bernabéu y en los viajes europeos, ha elevado los rumores sobre su posición. El banquero francés ha ganado peso en los últimos meses y es una de las voces que más abogan por una profunda reconstrucción a todos los niveles. En Valdebebas la incertidumbre es máxima en este "tiempo de reflexión".

El orgullo en Múnich no evita una derrota que aboca al Madrid a un año en blanco

El orgullo en Múnich no evita una derrota que aboca al Madrid a un año en blanco

El orgullo no evita un posible año blanco. Sería un año más, si no hay vuelco en la Liga, porque los apetitos de la aristocracia no los colma la Supercopa de Europa, único botín del Madrid en el pasado curso, aunque en puridad perteneciera al anterior. Son los dos años de Mbappé, determinado y goleador en Múnich, pero insuficiente. La estrella necesita equipo, lo que es el Bayern. El equipo necesita más del estrella. Es la enseñanza para el nuevo ciclo, algo que tampoco va a evitar el orgullo mostrado en el Allianz. Todo indica que el gol de Luis Díaz, tercero del Bayern, cierra la era de Arbeloa el breve. No hay culpa en su gestión. Tampoco mérito. Que pase el siguiente.

La sentencia llegó después de una controvertida expulsión de Camavinga, excesiva en el juicio del colegiado Vincic. No se puede dejar a un equipo en inferioridad por eso. Ello no exime de responsabilidad al francés, infantil y arriesgado en los tiempos. El gol decisivo llegó prácticamente en la acción siguiente, al que se añadió el definitivo de Olise (4-3). Al Madrid le queda la queja. Está en su derecho, pero el menor tiempo posible. Que no haga como Laporta. No le da coartada para lo sucedido esta temporada. En el Bernabéu el verano empieza en abril.

El error grosero de Neuer

Todos los porteros coinciden en la importancia de la primera parada. Las sensaciones de sentir el balón entre las manos. Detenerlo, apretarlo, ponerlo en juego. Neuer tuvo que empezar por lo último, fuera en el saque de centro o a los 38 segundos. Es el mejor del mundo con los pies, dicen en su gremio, amante de los pases de riesgo. El que falló no tenía ninguno. Fue grosero. Güler desenvolvió el regalo sin nervios, como el niño que ya conoce su contenido. Los nervios eran todos para el hombre de hielo. A Neuer le faltaba una parada, la primera antes de un gol. Cuando pudo hacerla, le falló el paso, le falló la mano. El Madrid había descubierto ya el talón del Aquiles de la portería. No lo rermató a tiempo.

A Lunin le pasó algo parecido. No es el Aquiles del Madrid, aunque sabe bien el oficio. Antes de poder sentir la seguridad de la pelota, sin embargo, olvidó lo fundamental, petrificado bajo palos. La acción exigía la autoridad del portero y es algo que el ucraniano no consiguió en el juego aéreo en todo el partido, especialmente en los saques de esquina, como el que provocó el empate del Bayern, a los pocos minutos del primer gol de Güler. Los alemanes dejaban a su Aquiles en su área pero metían en la contraria un caballo de Troya repleto de futbolistas. El tanto de Pavlovic, con vocación de gol olímpico en el golpeo de Kimmich, no sólo dejó en evidencia al portero, también a los centrales.

Los jugadores del Bayern celebran su clasificación para semifinales.

Los jugadores del Bayern celebran su clasificación para semifinales.Lennart PreissAP

La igualada devolvió la eliminatoria al punto de partida del encuentro, pero no suponía un empate a dudas. Ni los errores de Neuer y Lunin eran comparables ni lo es su jerarquía. El capitán del Bayern es el Courtois de su equipo, una baja crucial en el Madrid, porque sus manos valen Champions, en París o en Londres. Hasta el inicio del segundo tiempo no pudo el portero alemán sentir las sensaciones que buscaba, en una sensacional intervención ante Mbappé. Para entonces, el marcador era favorable al Madrid, con la eliminatoria igualada, en un contexto distinto.

La precisión de Güler

Habría necesitado esa mano cuando Güler puso su mirada semiestrábica sobre la pelota y después en el arco. La alineación del turco era una de las decisiones que debía tomar Arbeloa, en la recomposición del centro del campo, dada la ausencia de Tchouaméni, la boya del equipo. No dudó. Acertó. Posicionado a la izquierda, con Bellingham junto a Valverde en el mediocentro, el turco fue clave, por su visión, pero también por su trabajo. La salida de Camavinga, en la segunda mitad, llevó a Valverde a la derecha. El francés cometió un error infantil, al retener un balón tras una falta y vio la segunda amarilla. Todo indica que el colegiado no lo recordaba. A partir de ahí, todo se precipitó.

Camavinga abandona el campo, expulsado.

Camavinga abandona el campo, expulsado.EFE

Los errores y los goles agitaron el partido desde el principio, pero el Madrid se adaptó con inteligencia, replegado, muy junto, para cerrar los espacios al Bayern y buscar la dureza en los giros de Upamecano y Tah. Eran robles entre los zigzag de Mbappé. La estrategia era activar al francés y a Vinicius en las contras. Lo de siempre. Mejor Mbappé que el brasileño. El debate del futuro también le va a afectar. Cuando se asociaron, llegó el tercer gol del Madrid, a la carrera, limpia.

El Bayern no encontraba la misma claridad, como si el Madrid hubiera cerrado la cremallera sobre la línea del área. Valverde se multiplicaba y Mendy era como una roca ante Olise, que sólo se sintió libre en el último gol, una rúbrica ya sin valor para la eliminatoria. La alineación del defensa francés fue un acierto de Arbeloa, tenía todo el sentido. El problema, en cambio, era Harry Kane. Un nueve que está en todas partes y en todas toma buenas decisiones. Acabó por encontrar el claro para disparar y engañar a Lunin.

La segunda parte siguió en el intercambio de golpes, pero con más equilibrio y con Neuer en su sitio. Nada se movió hasta la expusión de Camavinga, como una punción en un partido que iba hacia la prórroga, con los dos equipos a la espera. Al Madrid le sentó fatal. Luis Díaz hizo todo lo que no había podido hacer frente a Trent, más firme que de costumbre, y su disparo acabó en un gol que lleva al Bayern a las semifinales de la Champions, en las que se medirá al PSG de Luis Enrique, y pone a Florentino Pérez a pensar en el futuro, porque este presente ha sido un disparate.