El navarro Igor Arrieta se consagra en el Giro tras ganar una etapa caótica

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Entre los 201 kms. de Praia a Mare y Potenza, en un día de perros y de locos, el español Igor Arrieta, 23 años y un par de triunfos profesionales, consiguió la victoria más importante, extraña y merecida de su joven existencia. Puede que nunca gane otra carrera en circunstancias tan surrealistas y, a la postre, satisfactorias.

Rompió antes del puerto Grande di Viggiano, de 2ª, corto y duro 6,6 kms. al 9,1% de pendiente media y con un pico del 15%, una escapada trabajada de 12 hombres. Acabó uniéndosele el portugués Afonso Eulálio (Bahrain). Ambos, a 49 kms. de la llegada, coronaron en ese orden e hicieron camino mientras el pelotón, empapado, aterido, entregaba las armas y Ciccone, que fingía tirar para guardar las apariencias, y el Lidl-Trek el rosa.

Los últimos 13 kms., de asfalto acuoso y cielo ceniciento, fueron una sucesión de incidentes casi superpuestos, casi amontonados en los que el azar repartió cartas a voleo. Arrieta, ahora segundo en la general, tuvo perdida la etapa dos veces: cuando se cayó y cuando, tras atrapar al portugués, que también se cayó, se equivocó de trazada a sólo 2,1 kms. del final. La remontada del navarro en los últimos metros tuvo el aire de un momento inventado por los ojos cuando el cerebro se negaba a aceptarlo por imposible.

Pero era real. Cuando los ojos y el cerebro se pusieron de acuerdo, Arrieta había ganado la segunda etapa consecutiva del UAE, tras la victoria de Narváez y del desastre de Yates, Soler y Vine en los primeros compases de la carrera, y la trigésima del año para el equipo de los Emiratos.

Eulálio, de 24 años y una sola victoria profesional, se consolaba con una maglia rosa con la que probablemente ni siquiera había soñado en su vida. Tras ellos, los restos del naufragio inicial: Silvia, Milesi, Scaroni... El pelotón, a más de siete minutos.

Mañana será otro día.

Florentino Pérez concede hoy a Josep Pedrerol su primera entrevista tras la insólita comparecencia ante la prensa de ayer en la que anunció elecciones

Florentino Pérez concede hoy a Josep Pedrerol su primera entrevista tras la insólita comparecencia ante la prensa de ayer en la que anunció elecciones

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Tras la insólita y tensa comparecencia ofrecida este martes, Florentino Pérez reaparecerá este miércoles en televisión para conceder su primera entrevista pública después de anunciar elecciones anticipadas a la presidencia del Real Madrid. El dirigente madridista hablará en exclusiva con Josep Pedrerol en el programa El Chiringuito, en una emisión especial que arrancará a las 21:00 horas en laSexta.

La entrevista llega apenas un día después de una rueda de prensa que dejó numerosas incógnitas y que estuvo marcada por el tono desafiante del presidente blanco. "Lamento decirles que no voy a dimitir", aseguró Florentino Pérez nada más iniciar su intervención ante cerca de un centenar de periodistas. Incluso fue más allá al afirmar que "me tendrán que echar a tiros", dejando clara su intención de continuar al frente del club.

La comparecencia se produjo apenas 48 horas después de que el FC Barcelona conquistara LaLiga tras imponerse 2-0 al Real Madrid en el Clásico, en un contexto de fuerte presión deportiva e institucional sobre la entidad madridista.

Durante su discurso, Florentino negó de manera contundente los rumores sobre un supuesto deterioro de su estado de salud, incluyendo informaciones que apuntaban a un "cáncer terminal". "Mi salud es perfecta", afirmó el presidente, quien insistió en que continúa al frente tanto del Real Madrid como de su empresa y aseguró sentirse "más fuerte que nunca", una expresión que ya había adelantado Pedrerol horas antes en el programa.

Además de anunciar la convocatoria electoral, Pérez justificó la decisión denunciando la existencia de campañas destinadas, según él, a perjudicar tanto su imagen como la del club. El dirigente también cargó contra determinados sectores de la prensa y defendió la necesidad de proteger el actual modelo de gestión del Real Madrid y los intereses de sus socios.

Se espera que en la entrevista de esta noche Florentino Pérez responda a muchas de las cuestiones que quedaron en el aire tras su polémica aparición pública y profundice en la situación deportiva, institucional y social que atraviesa actualmente el club blanco.

Arbeloa se alinea con Florentino Pérez: “¿Siete ligas robadas? Por supuesto”

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Un día después de que el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, compareciera ante los medios para negar su dimisión, convocar elecciones y lanzar una andanada contra la prensa y el resto de sus enemigo, el técnico Álvaro Arbeloa se sentó en la sala de Valdebebas con la intención de mantener el relato.

El entrenador llegó visiblemente cargado de emoción y se fue tras dejar varios titulares que apuntalan la posición del club: las ligas, la doble vara de medir, la confianza ciega en Florentino y la denuncia al caso Negreira.

"¿Comparte Arbeloa la tesis del presidente sobre las ligas que el Madrid no habría ganado de forma limpia?", le preguntaron y su respuesta fue directa y sin matices: «Sí, por supuesto. Todos sabemos lo que ha pasado durante 20 años. Seguro que hay cosas que ni siquiera sabemos. No es legal ni tiene sentido para los que formamos parte de esta competición. Parece mentira que solo el Madrid quiera defender la legalidad en el fútbol. Es un sentimiento que tienen todos los madridistas».

Al lado de Florentino

Sobre la rueda de prensa de Florentino, Arbeloa rechazó entrar a valorarla punto por punto —«no estoy aquí para comentar su rueda de prensa»—, pero validó el fondo del mensaje: «Cualquier madridista que escuchó ayer al presidente está muy de acuerdo en defender el interés de sus socios. Y está de acuerdo en que se le trata de diferente manera que a otros clubes del mundo».

Bernat ArmangueAP

En esa misma línea fue su reflexión sobre el trato mediático al club: «La doble vara de medir siempre ha estado ahí. No podemos negar que llevamos dos años sin títulos. ¿Cuántos equipos llevan más años? ¿Cuántos equipos han ganado las Copas de Europa que hemos ganado estos años? Creo que el socio no es tonto. Lo que le duele es el maltrato diario de parte de mucha gente».

Preguntado sobre si votaría a Florentino en las elecciones anunciadas, Arbeloa recordó que no es socio pero no escondió su posición: «He conocido al Madrid sin Florentino y sé cómo era. Me quedo con estos 26 años. El aficionado se queda con lo que ha hecho Florentino más allá de los títulos. Junto a Santiago Bernabéu son las dos personas más influyentes de la historia del club. Si hay alguien capaz de dar la vuelta a esta situación, es Florentino».

Sobre Valverde y Tchouaméni

Antes de entrar en política, sin embargo, Arbeloa había dedicado los primeros minutos de la rueda de prensa a la pelea entre Valverde y Tchouaméni, que dejó al uruguayo en el hospital con puntos de sutura. La voz se le quebró en algún momento: «Tengo que decir dos cosas. Primero, estoy muy orgulloso de la contundencia, rapidez y transparencia del club. Y luego, que los jugadores hayan reconocido su error, expresado su arrepentimiento y pedido perdón. A mí, con eso me sirve. Lo que no voy a hacer es quemarles en una hoguera pública, porque no se lo merecen».

Y fue más allá, elevando el tono ante quienes han cuestionado el vestuario: «No voy a permitir que se aproveche todo esto para poner en duda la profesionalidad de mis jugadores, porque se están diciendo muchas mentiras. Es mentira que mis jugadores no son profesionales. Es mentira que me hayan faltado el respeto. ¡Uno de ellos, una sola vez! Es absolutamente mentira».

Sobre su futuro en el banquillo, Arbeloa pidió esperar al final de la temporada: «Entiendo todas las preguntas. Espero que podáis respetar mi decisión de pensar en el partido de mañana, después el Sevilla y luego el Athletic. Cuando acabe la Liga podré responder». Y añadió, con cierto tono de resumen de su etapa: «La filosofía desde que me he sentado en esta silla no ha sido mirar por mí, sino por el Madrid».

Para cerrar, apeló a la unidad con la afición de cara a los tres últimos partidos: «Siempre he dicho que el Madrid es más fuerte cuando estamos juntos. Así ha sido en nuestra historia y en sus grandes noches. En los momentos difíciles debemos estar juntos como una familia. Siempre volvemos».

Muere Jason Collins, el primer jugador de la NBA que se declaró homosexual

Muere Jason Collins, el primer jugador de la NBA que se declaró homosexual

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El pívot estadounidense Jason Collins, que en 2013 se convirtió en el primer jugador en activo en declararse homosexual en la NBA, ha muerto este martes a los 47 años a causa de un cáncer.

"Nos rompe el corazón compartir que Jason Collins, nuestro amado esposo, hijo, hermano y tío, ha fallecido tras una valiente lucha contra el glioblastoma", anunció su familia en un comunicado distribuido por la NBA.

Collins disputó 13 temporadas en la NBA, en las que militó en los New Jersey Nets, Memphis Grizzlies, Minnesota Timberwolves, Atlanta Hawks, Boston Celtics, Washington Wizards y Brooklyn Nets.

En 2013, tras finalizar la temporada con los Wizards, Collins hizo público en un artículo en Sports Illustrated que era homosexual, convirtiéndose en el primer jugador en activo de las cuatro grandes ligas estadounidenses (NBA, NFL, NHL y MLB) en hacerlo. "Soy un pívot de la NBA de 34 años. Soy negro. Y soy gay", dijo.

Collins anunció a finales de 2025 que había sido diagnosticado con un glioblastoma en grado 4, una de las formas más agresivas de cáncer cerebral, y que estaba recibiendo tratamiento.

La NBA, sus equipos y ex jugadores mostraron su pésame por la partida de Collins. "Jason Collins era un miembro muy querido de la familia de los Celtics. Fue un pionero en la NBA y en el deporte profesional, y estamos agradecidos de haber sentido su impacto en Boston. Que descanse en paz", afirmaron los Boston Celtics.

Los Nets, franquicia en la que pasó ocho temporadas entre Nueva Jersey y Brooklyn, señalaron: "Quienes convivieron a diario con Jason lo conocían no solo como un competidor, sino como una persona genuinamente amable y considerada, capaz de unir a la gente. Su impacto fue mucho más allá de la cancha, y su valentía y autenticidad ayudaron a hacer avanzar el deporte, y el mundo".

Por su lado, Jason Kidd, actual entrenador de los Dallas Mavericks y excompañero de Collins en los Nets, aseguró: "Esto duele. Jason Collins fue un pionero. Tenía un coraje como nunca he visto. Fue un compañero de equipo increíble. Y haberlo tenido en Brooklyn al inicio de mi carrera como entrenador significó muchísimo para mí. Quienes lo conocieron tuvieron la suerte de poder llamarlo amigo. Ya te echamos de menos, hermano".

¿Quiénes son los socios de Sergio Ramos que han comprado el Sevilla? Millonarios argentinos y la conexión con el Manchester City

¿Quiénes son los socios de Sergio Ramos que han comprado el Sevilla? Millonarios argentinos y la conexión con el Manchester City

El Sevilla tiene nuevos dueños. El club ya no es propiedad de José María del Nido y las familias Carrión, Alés y Castro, accionistas históricos de la entidad, ahora pertenece a un grupo de inversión argentino y está comandado por una empresa hasta ahora desconocida con sede fiscal en Malta. La cara visible de la operación es Sergio Ramos, pero detrás hay un consorcio financiero de perfiles discretos. Por 450 millones de euros menos la deuda neta del club, cifrada en 85 millones, el ‘holding’ se ha hecho con el control del sexto mejor equipo en el ranking histórico de la Liga, el siete veces campeón de la Europa League, pero... ¿Quién lo forma realmente?

Según publicó ‘El Confidencial’, buena parte del dinero procede de la familia Werthein, una de las más ricas de Argentina, con negocios en múltiples sectores e incluso participación política en el Gobierno de Javier Milei -Gerard Werthein fue su ministro de Exteriores-. Con la intermediación de JB Capital Markets, la firma de Javier Botín, hermano de Ana Botín, los Werthein pujaron hace meses por la entidad y secundados por un fondo de inversión mexicano -del que se desconocen detalles- ahora la pondrán en manos de un compatriota, Martín Ink, y de su compañía, Five Eleven Capital.

El espejo del City Group

"Un ecosistema empresarial centrado en el fútbol", se autodefine en su web, aunque el "ecosistema" todavía está dando sus primeros pasos. Fundada hace apenas dos años, en enero de 2024, Five Eleven Capital es una empresa que busca controlar varios clubes de fútbol como hace el City Football Group que controla el Manchester City, el Girona, el New York City, el Melbourne y tantos otros. La idea es que los equipos operen de forma autónoma dentro del mismo sistema, con la misma estructura financiera, la misma metodología e incluso el mismo talento y así se beneficien los unos de los otros. Antes de abordar el Sevilla, el grupo en ciernes ya había adquirido temporalmente una participación en el Debrecen húngaro, había adquirido una parte del Esporte Clube Juventude brasileño y había participado en la venta del Espanyol por parte del empresario estadounidense Alan Pace. Con el club hispalense ahora asalta la élite, la ambición de su fundador, Ink.

Nacido en Argentina en 1974 y licenciado en Administración de Empresas por la Universidad Argentina de la Empresa (UADE), Ink fue directivo de varias empresas argentinas como la agrícola Goyaike o la asesoría Euro-Latin Capital hasta que se sumergió en el fútbol a través de proyectos. Primero creó una red social de aficionados llamada Hinch.as, luego impulsó el proyecto del museo Legends en Madrid junto a su compatriota Marcelo Ordás y finalmente, con todos los contactos, creó Five Eleven Capital.

A su lado en la cúpula de Five Eleven figura Andrés Tortarolo, cofundador y Chief Revenue Officer, también CEO de Vanquish Sportainment, agencia madrileña que gestiona los derechos de imagen de futbolistas como Enzo Fernández y Moisés Caicedo, ambos en el Chelsea, y luego está Marc Boixasa.

El colaborador de Guardiola

Marc Boixasa es el Chief Football Officer de Five Eleven Capital y el candidato para dirigir el área deportiva del Sevilla una vez consumada la venta, en sustitución de Antonio Cordón. Barcelonés, con experiencia precisamente en varios clubes del City Football Group, en el City fue uno de los principales colaboradores de Pep Guardiola como jefe de operaciones. De Manchester saltó al Burnley, donde conoció a su presidente Alan Pace, que más tarde se convertiría en dueño del Espanyol, pero casi es más importante lo que hizo antes. Boixasa ya trabajó en el Sevilla entre 2008 y 2009, en el departamento de marketing, como Football Executive, por lo que no entrará en el club como un extraño.

La conexión entre Five Eleven y el Sevilla tiene, además, otro punto de unión más bien curioso. Antonio Cordón formó parte del holding antes de recalar en Nervión en junio de 2025 y su llegada tendió un puente entre el fondo y el club que este martes desemboco en la compra de la entidad. Con Sergio Ramos por bandera y el dinero de una familia multimillonaria argentina, Martín Ink, el creador del mayor museo del fútbol, y Marc Boixasa, quien fuera colaborador de Guardiola, serán los arquitectos del nuevo Sevilla.

Y Florentino decidió ser Jesús Gil

Y Florentino decidió ser Jesús Gil

Hay un viejo adagio en el fútbol español y es que hemos vivido tantos años de directivos vodevilescos porque los empresarios serios no quieren meterse en un negocio que depende de una pelotita, del azar y de un puñado de niños mimados. Florentino Pérez era la excepción. O eso nos hicieron creer. Ahora ya sabemos la verdad: es como el resto.

Para saber más

Ha hecho falta una sucesión de catastróficas desdichas, de un año en blanco a una pelea entre Valverde, Tchouameni y (presuntamente) una mesa pasando por la excedencia de Mbappé, para que el presidente del Real Madrid mostrara en público la cara que siempre se ha rumoreado que era la real: bajo los trajes clónicos y la corbata se escondía un hincha, más en la línea de Jesús Gil, Lopera y Gaspart, que en la de imperturbable hombre de negocios. El fútbol nos iguala a todos por abajo, también a los multimillonarios.

Florentino, por supuesto, puede presumir (y a fe que lo hace) de más éxitos que cualquiera de aquellos directivos de la era salvaje, pero esta ya legendaria rueda de prensa redecora su legado porque al fin se quita el disfraz: el 'moderado' era alguien capaz de salir a un estrado a señalar a periodistas que cobran en un año lo que él se gasta en una cena ligera, afirmar abiertamente que los medios de comunicación deben ayudar al Real Madrid y culpar de los fracasos deportivos a cualquiera menos al que decide. Lo mejor es que se lo cree. Jesús Gil también defendía que el mundo estaba en su contra y Lopera pensaba que todos querían engañar a la afición del Betis. Son delirios habituales cuando llevas toda la vida sin escuchar críticas.

En la cabeza de Florentino era espectacular, pero mientras él creía estar dando una exhibición de poder, las redes sociales, unidos madridistas y antis como pocas veces, se partían de risa. Dos veces se lo intentaron llevar de allí los empleados del club, que sí veían lo que pasaba, pero no hubo manera. "Me tendrán que echar a tiros", "llevo 26 años y todos los años se han pegado dos jugadores o cuatro", "a ver esa niña, joder, que tiene derecho a hablar, que todos vosotros sois muy feos", "ha escrito una mujer que no sé si sabe algo de fútbol"... Son clásicos instantáneos de nuestro fútbol-caspa a la altura de otras comparecencias inolvidables, desde el "yo le dije 'un piquito' y ella me dijo 'vale'" de Rubiales al "if I say black, black, black all day, is very bad" de Gil.

Esa es la compañía en la que decidió situarse Florentino sin que nadie se lo pidiera. Seguramente, se arrepienta hoy mismo, pero los amantes de la comedia se lo agradecemos. El Real Madrid, no tanto.

El Madrid que su presidente no ve: dos años sin títulos, un vestuario roto y un Bernabéu que no es lo que había prometido

El Madrid que su presidente no ve: dos años sin títulos, un vestuario roto y un Bernabéu que no es lo que había prometido

"Este es el punto de partida para intentar ganar la Decimosexta". En los pasillos de Wembley, recién ganada la Decimoquinta Copa de Europa, Florentino Pérez ya miraba a la siguiente. Incansable. Insaciable. Su rostro era todo felicidad ante un equipo que vivía y jugaba como uno solo. "Lo que cuenta es el equipo, la atmósfera en la que viven, una gran familia, es uno de los éxitos por los que ganamos Copas de Europa, nadie es más protagonista ni quiere ser más personaje", declaró esa noche en Londres. Casi dos años después, la felicidad británica fue la rabia madrileña, con el presidente del Real Madrid enfrentado a sus enemigos invisibles, aquellos a los que ahora reta convocando elecciones, y a los visibles, la prensa, siempre en la trinchera de enfrente en su guerra contra los medios.

Para saber más

Entre el Florentino de 2024 y el Florentino de 2026 hay dos años, pero sobre todo hay muchos problemas. Todos visibles. Todos dolorosos. Su club, el más laureado de la historia, acumula dos años sin ganar ninguno de los tres títulos importantes y se ha llevado por delante a tres entrenadores, dos de forma oficial, Ancelotti y Alonso, y uno a la espera de su destino, Arbeloa. Y todo tras haber firmado después de aquellas palabras de Wembley a la joya de su galaxia, Kylian Mbappé, la estrella por la que llevaba peleando casi una década.

Algunos observan ahora la llegada del francés como un error. Una pieza que ha descompensado el equilibrio de una plantilla de la que Ancelotti repetía que era "el vestuario más sano del mundo". Dos años después, peleas, derrotas, filtraciones que preocupan a la cúpula y ganas de perderse de vista. La familia construida por Florentino se tambaleó con la llegada de Mbappé, y a nivel futbolístico el equipo se perdió tras el 'adiós' de Kroos. La salida del alemán fue vista por la planta noble como una oportunidad para los jóvenes centrocampistas, como Camavinga, y no como una pérdida importante por la que acudir al mercado. Ancelotti y Alonso pidieron un mediocentro en los dos últimos mercados de verano, pero Florentino lo rechazó, insistiendo, como en la tarde de este martes, en que tenía la mejor plantilla del mundo.

Jose BretonAP

Los dos años de impotencia liguera y continental demuestran que la planificación deportiva sigue lejos de ser ideal. La responsabilidad, eso sí, ha recaído en los técnicos, culpables, como la prensa, de las desgracias futbolísticas de estos dos años.

Mourinho como solución

Florentino acudirá ahora de nuevo a Jose Mourinho, como en su segunda época galáctica, cuando puso al portugués al mando de Cristiano, Benzema y Kaká. Una respuesta de emergencia ante una situación de emergencia. En 2021, el fichaje de Ancelotti, del que criticó sus formas en la primera etapa, le salió a la perfección y le regaló dos Copas de Europa más, situándole a la altura de Zidane en la pirámide afectiva de Pérez hacia los entrenadores. A esa quiere escalar ahora Mourinho, su tercer técnico de confianza.

Restaurar la competitividad deportiva será clave para preservar el legado de Florentino, que se enfrenta también a los constantes problemas de la remodelación del Bernabéu. Las obras del estadio, impresionante por dentro, con el techo retráctil y el hipogeo, han dejado también algunas dudas en cuanto a la insonorización y la fachada exterior, que no es como la proyectada inicialmente. El Madrid sigue sin poder acoger conciertos ni grandes eventos de mucho público más allá de los partidos del equipo de fútbol, provocando que los mayores artistas internacionales visiten el Metropolitano antes que Chamartín, cuya obra se ha ido ya a los 1.350 millones de euros. Algo que molesta también al presidente, que no puede ganar, al menos de momento, a los vecinos de la Castellana.

Más allá de la prensa, Florentino mantiene su guerra contra el Barça por el Caso Negreira y con LaLiga por los derechos audiovisuales, aunque parece haberle puesto fin a su pelea con la UEFA por la famosa Superliga. El mayor proyecto deportivo del presidente fuera del Madrid trabaja ahora porque sus ideas se incluyan en la Champions.

Enrique Riquelme y David Mesonero, los "niños" que amenazan la presidencia de Florentino: "Les invito a que se presenten"

Enrique Riquelme y David Mesonero, los “niños” que amenazan la presidencia de Florentino: “Les invito a que se presenten”

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Entre el puñado de mensajes que Florentino Pérez trató de lanzar durante su inefable rueda de prensa de ayer, uno de los más afilados e insistentes fue el que deslizó contra los que, supuestamente, pretenden derrocarle de la presidencia del club. Unos 'fantasmas' a los que el presidente retó con la convocatoria de elecciones, acordada por la Junta directiva celebrada antes de la comparecencia: «Hay unos niños que quieren presentarse. Les invito a que se presenten, esta es la oportunidad que les brindo».

Florentino habló de campañas «en la sombra» y mencionó a alguien «que habla con las eléctricas» con acento «mexicano» (primero dijo «sudamericano» y luego rectificó), queriéndose referir a Enrique Riquelme, el empresario alicantino cuya compañía, Cox, mantiene importantes negocios energéticos e infraestructuras en ese país. Con él estaría aliado David Mesonero (Salamanca, 1980), director de Desarrollo Corporativo de Iberdrola y yerno del presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, quizá su gran 'enemigo' empresarial.

Al frente de esos «sectores que quieren mandar en el Real Madrid», pues, estaría Riquelme (Cox, Alicante, 1989), quien hasta habría sondeado al ex tenista Rafael Nadal, cuya academia (Rafa Nadal Academy) patrocina desde el pasado año. El joven empresario se granjeó el apodo de 'Tiburón de las renovables' gracias a Grupo Cox, el grupo de energías limpias que fundó hace más de 10 años y que en 2023 adquirió lo que aún quedaba de la antigua Abengoa (presentó in extremis la oferta ganadora por los activos sanos de la empresa sevillana, que entonces se encontraba en concurso de acreedores).

Un año después de esa adquisición, Riquelme y la familia Zardoya sacaron Cox a bolsa contra viento y marea, en un momento complicado para el mercado de renovables que deslució su debut. Si bien, la compañía ha acallado las dudas de una parte del mercado al cerrar el pasado abril la compra de Iberdrola México por 4.000 millones de dólares.

Riquelme -hijo de un ex consejero del club blanco bajo la presidencia de Ramón Calderón- procede de una familia de empresarios que hizo fortuna en el sector inmobiliario y en la industria del hormigón. Él mismo aprovechó esos conocimientos para emprender su aventura en solitario en Latinoamérica. Empezó en Brasil, en un momento en que el país estaba ávido de grandes infraestructuras para acoger el Mundial y los Juegos Olímpicos. Siguió por Panamá, donde una fábrica le sirvió de base para proveer de arena a las obras de ampliación del Canal.

David Mesonero.

David Mesonero.

Cuando aún no había alcanzado la treintena, el alicantino se hizo un hueco en el mundo de las telecomunicaciones e irrumpió en el capital de Ezentis desembolsando más de 12 millones y llegó a convertirse en su principal accionista. Aunque la aventura no prosperó, sirvió para poner a Riquelme en el mapa empresarial español, consolidando su ambición y su carta de presentación individual, más allá de la familia.

Por su parte, David Mesonero Molina, el otro supuesto «niño», es un empresario con amplia experiencia en gestión financiera y estratégica en el sector energético. Entre otros cargos, es Consejero dominical y vocal de la Comisión de Auditoría y Cumplimiento de Iberdrola Energía Internacional. Es Licenciado en Administración y Dirección de Empresas por ICADE y MBA por el IESE (Universidad de Navarra), actualmente es director de Desarrollo Corporativo de Iberdrola. También es consejero en la sociedad Wallbox y miembro del Comité Financiero de Neoenergia. Adicionalmente, es consejero en WINDAR Renovables. Recientemente ha sido designado consejero en Electricity North West Limited. En el pasado, entre otros cargos, fue, además, consejero del diario El País, el Diario As y Santillana. Y, conviene no olvidarlo, es el yerno de Ignacio Sánchez Galán.

Las claves de la comparecencia de Florentino Pérez, un presidente al desnudo en una versión nunca vista

Las claves de la comparecencia de Florentino Pérez, un presidente al desnudo en una versión nunca vista

El rey anda desnudo por palacio y nadie se lo dice. Ese palacio es el Santiago Bernabéu. La parodia puede aplicarse al Real Madrid, que asistió a una comparecencia hilarante de alguien que es más que su presidente. Florentino Pérez es su gran líder, su rey sin corona.

Para saber más

El Florentino institucional del pasado perdió el equilibrio y el sentido de la realidad para mostrarse, públicamente, como el Florentino de los audios, de los encuentros en privado. Lo único que no ha perdido es el poder, al que es adicto, y de ahí su nerviosismo por los cenáculos en los que pueda articularse el germen de una oposición, lo que desató un ejercicio de maniqueísmo a lo Trump.

Desencadenado, sin filtros, repetitivo y con un lenguaje impropio de su cargo, compareció como uno de los dirigentes que habitaban el fútbol antes de su llegada, en los años 90, los Gil, Lopera o Gaspart. El desembarco de uno de los grandes empresarios del país en el Madrid acababa entonces con unos personajes de cómic. Más de dos décadas después, encontramos a Florentino en la misma viñeta.

La motivación de su inesperada comparecencia no fue para dar explicaciones de la profunda crisis deportiva ni de la búsqueda de entrenador. Florentino tiene callo en prescindir de técnicos, el mal necesario del fútbol para el presidente. Los futbolistas, además, se pegan todas las semanas, según sus informaciones. Inaudito. El problema son los chivatos, a los que el dirigente conectó con los periodistas, algunos citados con nombres y apellidos, que quieren acabar con el Madrid.

Los gastos del Bernabéu

La realidad es que somos todos, porque la crítica es sinónimo de ataque desde hace ya un largo tiempo para el dirigente y una guardia de corps con una sola voz, la de José Ángel Sánchez, su primer ejecutivo, con capacidad para discrepar. Los equilibrios internos, sin embargo, han variado en el Madrid, donde emerge una nueva figura, la del financiero de origen marroquí Anas Laghrari. Auxilió al dirigente en ACS y lo ha hecho en un Madrid disparado en gastos por la reforma del Bernabéu.

Aunque dijera el presidente que va a repartir dinero entre los socios, el cambio de modelo societario está en un cajón, porque no se puede vender una parte del Madrid sin convertirlo en sociedad anónima deportiva, mientras se explora el mercado para poner un apellido al estadio y se prepara la renovación de los contratos con Adidas o Emirates, en un momento deportivo nefasto. Mal asunto.

Son las Termópilas de Florentino, en las que presenta al Madrid frente al poderoso asedio de las fuerzas del mal, cuando, en realidad, hablamos de uno de los equipos más amados del mundo.

Florentino, durante la rueda de prensa.

Florentino, durante la rueda de prensa.MUNDO

Sánchez Galán, su enemigo

La razón de su aparición fue la de anunciar una convocatoria de elecciones anticipadas, porque unos «niños» quieren arrebatar el Madrid a sus socios, según reiteró. Utilizó la palabra «niños», despectivamente, frente a su nivel como empresario, que subrayó, sin pudor alguno, al recordar los 170.000 empleados de ACS, la constructora que preside.

Detrás de los «niños» intuye el rastro del que ha sido su gran enemigo en la guerra del sector energético, Ignacio Sánchez Galán, presidente de Iberdrola. Una gran fortuna con capacidad para contribuir al aval, quizás para un familiar, que es necesario para ser candidato, más de 180 millones de euros.

La Ley del Deporte liberó los avales del 15% del presupuesto que convertían sus democracias en democracias de multimillonarios, una medida ad hoc para el Barça de Joan Laporta en una grave situación económica y en momentos de hacer las paces con Cataluña. Pero dejó a los clubes la capacidad de hacer el acceso más restrictivo en sus estatutos. El Madrid lo llevó al máximo.

ACS y el Madrid

En ACS, Florentino nombró a un CEO, Juan Santamaría. Sin tratarse de un sucesor, sí aparece como un relevo operativo. En el Madrid no se divisa ese horizonte. «Me tendrán que echar a tiros», dijo, retador. No es lo mismo dar cuenta a socios que a accionistas, que se juegan su dinero, pero el asunto de la sucesión preocupa en los despachos del club. A Florentino le soliviantó que un periodista de Abc escribiera que había confesado su cansancio a miembros de la junta directiva, pero el desgaste en el dirigente, a sus 79 años, es evidente. No es necesario tener una fuente para apreciarlo, ni una enfermedad.

Al Florentino del pasado podían cazarle entre improperios en una grabación, como pasó con los audios, pero no se hubiera desnudado de semejante forma ante las cámaras, en una comparecencia que marca un antes y un después en su era como dirigente. Cómica, por momentos parecía la actuación de un humorista, como si Florentino hubiera realizado un sketch de sí mismo, algo que supone un deterioro de su imagen.

Estuvo inoportuno al mencionar a los «niños de África» y, jocosamente, a una periodista que escribe de fútbol por el hecho de ser mujer. Con frases escritas como eslóganes en sus papeles, se repitió, rebuscó entre las hojas y el móvil, y se extendió en las respuestas más allá de lo que deseaba el profesional del club que concedía la palabra a los periodistas. Quería acabar cuanto antes con algo que estaba fuera de control. Lo peor de todo es que Florentino se gustó, sin saber que, después de hablar, el Madrid suma a su crisis deportiva una crisis institucional en la que es posible que los «niños» crezcan.

El Atlético se lleva un triunfo ante Osasuna con dos zarpazos

El Atlético se lleva un triunfo ante Osasuna con dos zarpazos

Nunca es justo el fútbol. O pocas veces. O quizás nos acordemos menos de las veces que lo es. El Osasuna no debió perder su duelo contra un Atlético de Madrid ya casi de vacaciones, pero no pudo ni aprovechar la expulsión de Llorente. Se quedó sin tiempo y los rojiblancos ya le habían metido sendos zarpazos (1-2). Lookman y Sorloth fueron los leones. Barja hizo creer, pero el tiempo se extinguió sin recompensa.

En una de esas loterías que son los onces de los equipos sin objetivos a final de temporada, Simeone decidió cimentar su medio campo, con tres mediocentros y Almada, y salir sin delanteros de referencia. Lookman y Griezmann debían inquietar a centrales con poca movilidad como Catena y otros que tienden a tener despistes como Boyomo.

El Osasuna de Lisci estaba en ese terreno de nadie que, con nueve puntos por jugarse, puede aspirar a casi todo, pero necesita un concurso casi perfecto. Así que los rojillos plantearon un once ofensivo para aprovechar la falta de objetivos rojiblanca. No tuvieron suerte finalmente y no será porque no lo intentaron.

El partido estaba feo hasta que se cumplió la ley del ex de manera inversamente proporcional. Más que meter un gol, Javi Galán concedió uno al Atlético gracias a un penalti muy inocente que transformó Lookman. Casi sin carrera, engañó a Aitor Fernández sustituto de Sergio Herrera.

Los rojillos reaccionaron con valentía. Dispusieron de varias ocasiones tres saques de esquina casi consecutivos, pero Catena y Budimir no terminaron de encontrar la portería de Musso, sustituto de Oblak, quizás en un favor de Simeone para introducir al argentino en la lista definitiva del Mundial después de entrar entre los 55 de Scaloni.

Aunque el fallo garrafal fue poco después cuando Koke cedió sin fijarse a su espalda al portero argentino, pero quien estaba ahí era Budimir. El delantero croata, sin oposición, la echó arriba. Lisci, que ha pasado de temer por el descenso a soñar con Europa, se echaba las manos a la cabeza.

Parecía increíble que con tantos centrocampistas y jugadores que quieren el balón, el Atlético no lo disfrutara en el primer tiempo. Los rojillos le ganaron la posesión en un 60/40, pero los rojiblancos llegaban a oleadas como en una cabalgada de Pubill que salvó a Aitor in extremis.

Hubo tiempo para la polémica poco antes del descanso. En un despeje de puños, Musso rozó a Budimir y el árbitro Guzmán Mansilla señaló la pena máxima. El VAR corrigió al colegiado ya que percibió claramente, que el argentino, en contra de lo ocurrido en la Copa con la Real, toca balón y el roce al croata es residual.

Los navarros se echaron encima del Atlético a la vuelta de vestuarios, pese a que Simeone cambiara a Almada por Sorloth en un giro ofensivo. Lisci respondió metiendo a Raúl García de Haro para ayudar a Budimir en su pelea con Le Normand y Hancko.

Demasiado castigo

Osasuna llegaba, pero no lo hacía de manera clara ante un Musso que no había hecho una parada en la primera hora. La hizo en el 65, a un cabezazo de Budimir que fue como un martillo. Pudo ser el empate, pero lo negó el argentino. En cambio, lo que llegó poco después fue el segundo tanto del Atlético. Lo hizo Sorloth, tras un centro de Llorente que envenenó involuntariamente Moi Gómez. Ya en el vuelo del balón se veía la cara de lamento de Catena, consciente de que no llegaba y el esfuerzo del equipo se iba por la borda.

Dispusieron los rojillos de 15 minutos en superioridad numérica por expulsión de Llorente. No fue tiempo suficiente para la gesta pese al gol de Kike Barja. El sueño europeo deberá esperar porque se antoja complicado en los seis puntos que les quedan. Quizás la gesta del Rayo en la Conference obre lo que no pudieron los rojillos en el césped. Pero bueno, las matemáticas están para los creyentes.