La deuda acumulada por la remodelación del Bernabéu pone en riesgo el futuro del Real Madrid

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El Real Madrid celebra mañana unas elecciones históricas que han enfrentado a Florentino Pérez y a Enrique Riquelme. Sea cual sea el resultado, el ganador deberá afrontar un enorme desafío. Garantizar la viabilidad financiera del club, necesaria para materializar los fichajes anunciados en campaña, pero que actualmente se encuentra en riesgo por la abultada deuda que ha acumulado la institución merengue por la remodelación del Santiago Bernabéu.

Para saber más

En las últimas temporadas, el Real Madrid ha desplegado toda su potencia de fuego para costear las obras del estadio. Este ha sido el gran proyecto de Florentino Pérez para pelear de igual a igual con los clubes estado, respaldados por el apabullante capital de los petrodólares, sin transitar el camino que han emprendido muchos de sus rivales, que han transformado sus clubes en sociedades anónimas como vía para financiar su crecimiento. Pero tanto los plazos como el coste de las obras han superado ampliamente la previsión inicial. En el caso del presupuesto se ha duplicado debido a la inflación y a ciertas mejoras no contempladas en origen.

El Real Madrid ha solicitado tres grandes préstamos. Uno de 575 millones en 2018, otro de 225 millones en 2021 y un tercero, en 2023, por importe de 370 millones. A ello se suma el acuerdo firmado en 2022 con el fondo Sixth Street, por el que el Real Madrid cedió el 30% del negocio de explotación del Santiago Bernabéu ajeno al fútbol para los siguientes 20 años a cambio de una inyección adicional de 360 millones. Todo ello ha permitido al club afrontar un intensivo ciclo de inversión, cubriendo gastos corrientes y rebajando las deudas con proveedores a través de estructuras de financión en condiciones más ventajosas a largo plazo. Pero esta creciente dependencia de crédito externo se ha revelado crítica, a pesar de la buena marcha de los ingresos, en máximos históricos.

Los préstamos suscritos y dispuestos en su totalidad para la financiación de las obras del Bernabéu totalizaban 1.170 millones de euros, a 30 de junio de 2025, según las últimas cuentas auditadas disponibles. Esto ha elevado el nivel de apalancamiento del club a unas 7,5 veces el ebitda (beneficio bruto de explotación), en la zona alta de lo que se consideraría un grado de inversión convencional. Si el Real Madrid fuese una empresa industrial estándar, sería suficiente para encender las alarmas.

Hasta ahora, el auditor del club ha emitido sin salvedades los estados financieros del Real Madrid, sin destacar la deuda entre las «cuestiones clave» donde, por ejemplo, sí ha resaltado la valoración de los jugadores o el reconocimiento de ingresos. Si bien, según varios estudios de auditoría externa que han analizado las cuentas del club entre 2021 y 2025, consultados por EL MUNDO, todo el modelo económico del Real Madrid descansa enteramente en que se materialice el salto previsto de ingresos del estadio. De otro modo, el club necesitará recurrir a nueva deuda para pagar la que ya arrastra.

Flujos de efectivo del Real Madrid

Y es que la buena evolución de los ingresos operativos, no ha impedido una sangría constante de efectivo, que ha pasado de 773 millones en la temporada 2021-2022 a caer por debajo de los 176 millones al cierre de 2025. Porque la abundante caja que genera el club se ha estado reinvirtiendo masivamente en el estadio y en jugadores. Este drenaje a la tesorería se ha venido equilibrando con nueva emisión de deuda hasta sumar 895 millones en el conjunto de las cuatro temporadas analizadas, un pasivo no achacable a los resultados del club, sino a la necesidad de recursos para costear las obras del templo merengue, palancas como los palcos VIP o el propio acuerdo con Sixth Street.

Otra clave. Una vez terminado el templo merengue, toda esa inyección de recursos que hasta ahora se ha contabilizado como inversión, empezará a computar como deuda. El calendario de vencimientos del propio club sitúa por encima de los 30 millones al año las devoluciones de «otros pasivos financieros» que thabrá que afrontar ya desde la temporada 2027/2028. Si para entonces el Real Madrid no es capaz de explotar plenamente el estadio, según el plan presupuestario que contempló la actual directiva, la generación de caja recurrente no alcanzará para pagar la deuda. Es decir, el club se verá obligado a pedir más crédito. Las estimaciones analizadas apuntan a que el Real Madrid necesita disparar su ebitda normalizado por encima de los 200 millones, un salto de más de 30 millones frente a la situación actual.

Conciertos y aparcamientos

En un momento decisivo para el rumbo político del club, ocurre que su viabilidad va a depender más que nunca de la habilidad de la futura directiva para activar palancas del nuevo Bernabéu que, hoy, están paradas.

La primera, es la vuelta de los megaconciertos, suspendidos tras denuncias de los vecinos y que, según estimaciones de la actual directiva, iban a ingresar hasta 700.000 euros limpios por macroevento. El ingeniero de caminos aseguró en una entrevista con El País que las autoridades madrileñas preparan «normas especiales» para recactivarlos, pero el consejero de Presidencia del Gobierno autonómico enfrió este anuncio al asegurar que la Comunidad no hace «normativas ad hoc».

Otra vía necesaria son los aparcamientos del Bernabéu, con los que el club proyectó ingresar más de 300 millones en dos décadas. Pero las obras llevan más de dos años bloqueadas y el Tribunal Superior de Justicia de Madrid ha rechazado recientemente el recurso del club, que ha elevado el caso al Tribunal Supremo.

En esta coyuntura, cobra especial relevancia el plan de Florentino Pérez de traspasar el negocio del fútbol a una filial y vender una parte a un inversor privado. Una apuesta que ha dividido a los socios, pero que aliviaría, al menos momentáneamente, la presión económica que aqueja al club con otro balón de oxígeno. Por su parte, Enrique Riquelme indicó ayer a El País que aplicará un plan de "recortes directos" de costes en caso de que las urnas le otorguen la victoria este domingo.

Florentino planea traspasar el negocio del fútbol del Real Madrid a una nueva filial y vender hasta un 10% a un inversor privado

Florentino planea traspasar el negocio del fútbol del Real Madrid a una nueva filial y vender hasta un 10% a un inversor privado

Florentino Pérez busca cuadrar el círculo. O lo que es lo mismo, cambiar el modelo de propiedad del Real Madrid para abrirlo a nuevas vías de liquidez sin cabrear a los socios ni trascender como el presidente que privatizó el club más laureado de la historia. Sobre todo, con la cita electoral contra Enrique Riquelme a la vuelta de la esquina. Sus abogados llevan más de un año trabajando en ello y ya han dado con la fórmula.

Según ha podido saber EL MUNDO de fuentes próximas al proyecto, el esquema que ahora está sobre la mesa pasa por traspasar el «negocio del fútbol» a una nueva filial y vender un porcentaje minoritario de ésta a un inversor financiero, o varios. El Real Madrid quedaría como la sociedad hólding de la que pendería dicha filial, un cascarón que mantendría su actual naturalezade club deportivo y seguiría en manos de sus cerca de 100.000 socios.

Aunque no existe una definición concreta de todo lo que abarca el «negocio del fútbol», previsiblemente, la nueva filial concentrará las mayores fuentes de ingresos del club blanco como derechos televisivos, patrocinios, merchandising y hasta los rendimientos derivados del traspaso de jugadores. No así la explotación del estadio Santiago Bernabéu, que ya fue traspasada al fondo estadounidense Sixth Street.

La idea es vender un porcentaje minoritario de esa nueva filial a uno o varios inversores financieros pasivos. Es decir, que aporten el músculo económico necesario para seguir compitiendo con los clubes estado, pero sin derecho a voto ni capacidad para intervenir en la gestión deportiva o el día a día de la institución.

El objetivo es privatizar entre un 5 y un 10% de dicha filial. Los números que manejan en el entorno del también presidente de ACS apuntan a que esta participación alcanzaría un enterprise value (valoración en el marco de la operación) de entre 500 y 1.000 millones de euros, lo que supondría valorar el 100% de la filial en unos 10.000 millones de euros. Una inyección de liquidez clave dada la situación económica que vive el club merengue. «No es tamos como el Barça, pero no es boyante», indican las fuentes.

Ese es el último esquema de transformación que los abogados le han aconsejado al ingeniero de caminos, quien, incialmente, planteó otra vía: cambiar la naturaleza jurídica del Real Madrid de club deportivo a sociedad mercantil. Bajo esa receta, el 51% del capital quedaría en manos de la Fundación Real Madrid, que se convertiría en el accionista mayoritario, y el resto se comercializaría entre inversores privados, como adelantó El Confidencial.

Los abogados rechazaron ese esquema por sus inconvenientes jurídicos y fiscales. Finalmente han apostado por «filializar» el negocio deportivo. A priori, incluso para esta vía, que estrictamente no implica cambiar la naturaleza societaria del club, Florentino prevé someter la cuestión a un referéndum.

Parece un rompecabezas, pero la idea sobre el papel es sencilla. El Real Madrid actual sería como una gran casa familiar propiedad de todos sus miembros (los socios). Con el nuevo modelo, estos seguirán siendo los dueños absolutos de las escrituras de esa casa (el club o sociedad hólding), pero casi todo el contenido del inmueble (el negocio del fútbol) se trasladará a un construcción aledaña (la filial) y una minoría de esta acabará en manos de terceros. Es decir, los socios serían dueños formales del inmueble original, pero este quedaría despojado de buena parte de su valor.

Si bien los socios serán propietarios de entre un 90 y un 95% de la nueva filial, lo cierto es que, a diferencia de los potenciales inversores privados, que sí podrán rentabilizar vía dividendos su participación en esa filial; es prácticamente imposible que este modelo se aplique a los socios, que tampoco podrían eventualmente disponer libremente de su porción de dicha sociedad.

A sabiendas de que esto puede generar fricciones en la masa social del club, Florentino ha instado a su equipo a buscar una segunda fórmula que le permita repartir beneficios entre los casi 100.000 socios. «A eso se refiere cuando habla de dar la propiedad económica a los socios. Pero es muy complejo porque un club deportivo, jurídicamente, no puede repartir dividendo ya que es una asociación sin ánimo de lucro», explican las fuentes.

Los riesgos

«Uno de los principales riesgos jurídicos de este tipo de operaciones es el posible vaciamiento de la entidad», apunta Álvaro Gómez de la Vega, socio de Jofre Sports Law. «La cuestión no es si el Real Madrid sigue siendo formalmente un club deportivo, sino si continúa siendo el verdadero sujeto que desarrolla la actividad que justifica su existencia», añade. Así, no es lo mismo que la futura filial gestione áreas accesorias (merchandising, eventos, hospitality...), que atribuirle la explotación de elementos esenciales del fútbol profesional.

EL MUNDO se puso en contacto con la candidatura de Florentino respecto a esta fórmula societaria, pero desde la misma han preferido no hacer comentarios y remitirse a las palabras del presidente en un acto ayer en Toledo en el que esbozó algunas ideas del modelo que plantea. «El socio pasará a ser el dueño real y mercantil de un activo muy valioso. Se trata de convertir el carnet de socio en algo con un valor», declaró.

Enrique Riquelme confirma que se presenta a las elecciones del Real Madrid

Enrique Riquelme confirma que se presenta a las elecciones del Real Madrid

Arranca la batalla por el Real Madrid. El empresario Enrique Riquelme, presidente del grupo de renovables Cox, envió ayer una carta a la Junta Electoral confirmando que concurrirá a las elecciones del club blanco, las primeras desde 2004 en las que Florentino Pérez tendrá rival. Aunque el plazo para oficializar la candidatura no vence hasta el sábado, las normas electorales fijadas por la actual dirección del club, con su presidente al frente, obligaban a los potenciales candidatos a notificar su intención de presentarse 48 horas antes de dar el paso definitivo.

Este trámite previo ha metido aún más presión a Riquelme, quien en los últimos días ha trabajado intensamente con su equipo para constituir una lista de nombres relevantes de entre el panorama empresarial y deportivo, así como para amarrar el aval bancario de 187 millones de euros que es condición sine qua non para concurrir a los comicios.

"Los socios como protagonistas"

"Tengo como objetivo presentar un proyecto para el Real Madrid del futuro, ilusionante para todos los madridistas. Especialmente centrado en volver a poner a los socios como protagonistas de un nuevo ciclo y garantizando que siempre serán los únicos y auténticos dueños del mejor club de fútbol del mundo", dice la misiva firmada por el empresario alicantino.

Riquelme ha mantenido el misterio hasta el último momento. En buena medida, para evitar más presiones del entorno de Florentino sobre quienes pudieran respaldar su candidatura, incluso, sobre aquellas entidades financieras con las que ha negociado el aval. El alicantino es consciente de que parte con desventaja, pues solo el actual presidente cuenta con la lista de socios del club, clave para hacer campaña y, sobre todo, para el voto por correo.

Aunque la campaña no ha empezado, al menos no oficialmente, de la carta de Riquelme se desprende un potente mensaje de cara a la convocatoria electoral, quizás, su mayor baza frente a Florentino. El texto destaca que el proyecto que prepara el presidente de Cox pondrá a los socios en el centro y los describe como «únicos y auténticos dueños». No son palabras al azar.

La privatización del club

Riquelme sabe que el debate sobre la privatización del club blanco es un tema espinoso para la actual directiva, después de que Florentino propusiera vender a un inversor privado una participación minoritaria del Real Madrid, a través de una sociedad filial. La propuesta desató la polémica en las bases del club madridista, uno de los pocos (también lo son Barcelona, Athletic de Bilbao y Osasuna) que sigue estando en manos de sus socios y que no se han convertido en una sociedad anónima deportiva (SAD).

El debate sobre el modelo económico del club, con necesidades financieras, preocupa al alicantino y puede marcar la campaña, ya que su tiempo para armar un proyecto deportivo con nombres visibles es escaso. Riquelme trabajaba con el horizonte de 2028, pero la convocatoria de Florentino, por sorpresa, le obligó a reaccionar. Lo ha hecho, en plazo y forma, algo que debe constatar el sábado, cuando concluye el plazo para presentar candidaturas.

Elecciones con rival

Florentino tendrá un rival en las elecciones, algo que únicamente sucedió en su primera etapa, antes de su marcha, en 2006. Hasta esa decisión, había afrontado tres procesos electorales. En su primera tentativa, en 1995, fue derrotado por Ramón Mendoza. Cinco años después, se impuso contra pronóstico a Lorenzo Sanz, el presidente que había logrado la Séptima y la Octava para el Madrid. En 2004, revalidó su presidencia con el 94,2% de los votos frente a Arturo Baldasano.

Dos años después, dejaba el cargo, harto de los galácticos que había "malcriado", según sus propias palabras. El regreso se produjo tres años más tarde, después de la dimisión de Ramón Calderón. En 2009, Florentino se presentó a unas elecciones en las que ya no tuvo rival. Ha sido de ese modo desde entonces, en las convocatorias de 2013, 2017, 2021 y 2025.

Visita del Papa

Con el aval ya solucionado, según declaró el propio Riquelme, el sábado deberá comunicar la composición de la Junta Directiva con la que concurre a los comicios por la presidencia del club blanco. Según establecen los Estatutos del Madrid, las candidaturas deberán proclamarse en el margen de 24 horas, es decir, el domingo, y a partir de ahí la campaña tendría una duración de 15 días. Durante ese tiempo, Florentino permanecerá como presidente, al contrario de otros clubes donde se establece una junta gestora.

De cumplirse esos plazos, las elecciones podrían ser el 7 de junio, fecha muy comprometida en Madrid por la visita del Papa León XIV, que estará en la capital de España del 6 al 9. El mismo día 7 el pontífice tiene uno de los actos centrales de su visita en la Plaza de Cibeles. Una coincidencia que podría alterar la cita electoral por razones de seguridad.

La millonaria 'operación Quila' que desafía al Real Madrid de Florentino Pérez

La millonaria ‘operación Quila’ que desafía al Real Madrid de Florentino Pérez

Aquellos que conocen a Enrique Riquelme dicen que una de sus ventajas es la paciencia. Otra, la capacidad de detectar una oportunidad antes de que lo haga el mercado. Fue una de ellas la que ligó su destino al de David Mesonero, director de desarrollo corporativo de Iberdrola y yerno de su presidente, Ignacio Sánchez Galán. Ambos están en la diana de Florentino Pérez, quien sin dar nombres los señaló ayer como «los niños» que maniobran «en la sombra» para arrebatarle el control del Real Madrid.

Sin que ninguno de los dos lo supiera, su relación empezó a fraguarse en 2022. Fue entonces cuando el entonces presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, declaró la guerra a grandes empresas españolas en el país. Fueron tantas las piedras que éste puso en su camino que Iberdrola decidió salir del país. Un año después, había vendido buena parte de sus activos a una empresa participada por el Estado mexicano. Pero a la eléctrica española le quedaban todavía varios negocios valiosos en el territorio, a los que pronto colgó el cartel de 'se vende'.

«No era una operación fácil», coinciden varias fuentes que participaron en la transacción. México se había convertido en territorio controvertido para muchas empresas extranjeras y el paquete de activos que Iberdrola quería vender incluía varios proyectos renovables en desarrollo, es decir, susceptibles de complicarse ante cualquier traba administrativa. A ello se sumaba la envergadura de una operación valorada en varios miles de millones. Y Riquelme entró en escena.

El empresario comenzó su andadura en el mundo de los negocios en América Latina. Brasil, Panamá y, por su puesto, México son territorios donde Riquelme se mueve como pez en el agua. Así lo afirman fuentes del entorno del alicantino, que destacan su «acceso a miembros del Gobierno del más alto nivel».

Mesonero y Riquelme encajaron pronto. «Desde el punto de vista corporativo, la operación tenía mucho sentido para ambos. La empresa no era fácil de vender y para Cox suponía la oportunidad de dar un salto meteórico». La complicidad entre ambos creció entre reuniones y comidas de trabajo. En estas últimas, «o se hablaba de política o se hablaba de fútbol», aseguran fuentes que participaron en la transacción.

Riquelme, socio del Real Madrid desde niño. Mesonero seguidor incansable del club blanco. El empresario de las renovables que ya había amagado con presentarse a las elecciones a presidente del equipo merengue. Mesonero que, según fuentes de su entorno, suele bromear con una carrera en el Real Madrid.

A lo largo de las negociaciones, a la compraventa de Iberdrola México la apodaron con el nombre clave de 'operación quila'. En lo corporativo fue una transacción como otra cualquiera, la mejor opción para las dos partes: una empresa que quería salir de un país y otra que quería entrar.

En julio de 2025, anunciaron el acuerdo. Iberdrola vendía a Cox Energy lo que restaba de su negocio mexicano por 4.000 millones de dólares. «La firma fue fácil, lo que se demoró fue cerrar la financiación», aseguran. El cierre se agendó primero para diciembre de ese año, después se retrasó a febrero de 2026 y, fialmente, la operación culminó el pasado mes de abril. En parte, porque Cox por entonces era una flamante cotizada que no había tenido un debut demasiado brillante y que valía en bolsa menos de una cuarta parte del gigante que se había comprometido a comprar.

«Si la operación hubiera sido entre Cox y otra empresa semejante jamás se hubiera cerrado, pero ir del brazo de un gigante como Iberdrola le dio credibilidad ante la banca», afirman una fuente. Cox Energy consiguió que un sindicato de grandes bancos -Citi, Barclays, BBVA, CIFI, Deutsche Bank, Goldman Sachs, Scotiabank, Santander y Milbank- financiase la adquisición.

Lo cierto es que la 'operación Quila' catapultó al grupo de renovables en bolsa. La compañía logró sobrepasar la barrera de los 10 euros por acción y se ha mantenido por encima de ella desde entonces, llegando a superar puntualmente los 14 euros por título. Como máximo accionista de la compañía, Riquelme también ha aumentado su músculo financiero gracias a la operación, lo que ha disparado un patrimonio que sería condición sine qua non para formalizar su candidatura al Real Madrid.

Cox Energy vale ahora más de 1.000 millones, un 30% más que a principios de año, mientras se estaba ultimando la venta. Riquelme tiene una participación del 65,1% en el capital, según figura en los registros de la CNMV. A los precios actuales del mercado, su paquete de acciones estaría valorado en más de 600 millones de euros, un importe más que suficiente para blindar financieramente su eventual candidatura al club blanco.