Eugenio López Chacarra (con una tarjeta de -11) ya está más cerca de su objetivo: el PGA Tour. El camino, lleno de sobresaltos, no ha sido fácil, pero su triunfo en el KLM Open, el segundo de su carrera en el DP World Tour, le acerca en su lucha por terminar el año entre los 10 mejores y ganarse una plaza en el PGA Tour.
El madrileño salía empatado en el coliderato con -10 y no tuvo un comienzo fácil, con dos pares y un bogey iniciales. De hecho, cedió el liderato, abriendo la puerta a los ataques del inglés Marcus Armitage y del austríaco Maximilian Steinlechner, que aprovecharon el inicio para compartir provisionalmente la cabeza gracias a sendos arranques cargados de birdies en el recorrido de The International. El escenario presentó complicaciones con el viento ya desde primera hora.
La clave del triunfo de Chacarra llegó en los hoyos 8 y 9, donde con sendos birdies alcanzó el liderato en solitario, llegando a los once golpes bajo par y abriendo una ventaja de tres impactos sobre sus perseguidores. Al mismo tiempo, Söderberg acumulaba errores y tanto Armitage como Steinlechner perdían fuelle con varios bogeys.
Alternó en los nueve hoyos finales dos bogeys y dos birdies, siendo especialmente valioso el del 18, que le dio la victoria. Lindell cerró con birdie para empatar provisionalmente en cabeza y obligar al español a responder.
Chacarra, uno de los jugadores más rápidos del mundo, tuvo que esperar cerca de 30 minutos debido a un incidente nunca visto en un campo de golf. Un grupo de activistas irrumpió como forma de protesta en el hoyo 18. Los manifestantes terminaron por meterse dentro del obstáculo de agua situado a la izquierda del último green, portando bengalas y haciendo imposible su detención por parte de las autoridades. Ante las complicaciones para sacarles del agua, en pleno desenlace del torneo, la organización optó por crear una pantalla humana alrededor del obstáculo, ubicando a voluntarios y personal de la organización en una escena insólita nunca antes vista en un campo de golf.
El caos no desconcentró a Chacarra, que jugó el hoyo perfecto en condiciones de máxima presión. Drive a calle y un hierro 5 desde alrededor de 190 metros a un green pequeño y protegido por el intimidante obstáculo. Dos putts certificaron la victoria y desataron la celebración.
El madrileño, acompañado esta semana por su padre, no ocultó sus sentimientos: "Pensaba en toda la gente que me ha acompañado durante mi carrera. Ganar con mi padre aquí es algo muy especial. Él lo ha dado todo por mí desde que era un niño", explicó visiblemente emocionado.
Chacarra logra con esta victoria alcanzar el sexto puesto de la Race to Dubai. Los 10 primeros lograrán al final de la temporada su ascenso al PGA Tour y una posición holgada dentro del Top 100 del ranking mundial.
El KLM Open, en los Países Bajos, no es un torneo cualquiera. En unas pocas semanas se cumplirán 50 años de la primera victoria de Seve Ballesteros en este mismo torneo, la primera de su carrera en Europa, convirtiéndose entonces en el ganador más joven de la historia en el DP World Tour con 19 años y 121 días.
Hay un cierto ambiente a despedida en el LIV Golf Andalucía de este año, puede que la última parada del circo golfístico saudita en nuestro país, que vuelve a concentrar la mayor amalgama de estrellas golfísticas que se ha visto desde aquellos mundiales de inicio de siglo XXI en el Real Club de Golf de Valderrama. El desfile de grandes nombres viene acompañado de cierta decadencia, fundamentalmente en los detalles de pompa y boato con los que el LIV Golf sacaba pecho y que en España han ido desapareciendo.
Las pérdidas son millonarias, el revolucionario concepto de golf por equipos no ha terminado de cuajar. El reflejo se ve en la tienda de merchandising, todavía a medio montar a solo unas horas del comienzo del torneo, con los precios aún sin marcar. "Es posible que los productos suban a partir de mañana[ por este jueves]", nos comenta una dependienta. El comienzo del torneo marca la entrada del público.
Desde Valderrama, con un año vigente de contrato para cumplir en los próximos tres, plantean el torneo con normalidad, aunque se nota que el LIV paga y tiene casi el absoluto control del mítico recorrido durante estos siete días.
Tras la confirmación de la pérdida de apoyo del PIF (Fondo de Inversión Pública Saudita) a partir del 2027, los hay que aprietan los dientes y están dispuestos a morir con las botas puestas. Sergio García está convencido «al 100% de que el LIV seguirá, aunque tendrá que adaptarse a una nueva realidad con menos dinero». ¿Serán leales entonces sus estrellas?
Bryson DeChambeau ya se ha remangado y asiste a presentaciones con posibles inversores junto al CEO Scott O'Neill. Aunque la mayoría silenciosa parece resignada, la vuelta al DP World Tour parece la principal vía de reenganche al golf y de ahí el siguiente escalón sería alcanzar el PGA Tour a través del top 10 de la orden de mérito europea. El otro jugador bandera del LIV, el español Jon Rahm, no se moja demasiado. "Zapatero a tus zapatos", sentenció el martes cuando le preguntaron por la posibilidad de invertir en LIV Golf. "No tengo ni idea de inversiones. Lo mío es jugar al golf y hay que dejar trabajar a los que saben de esto. Si llegamos a un punto en el que haya que tomar decisiones drásticas, ya se verá. Con el US Open cerca y demás, no te creas que estoy pensando mucho en eso", aseguró el capitán de Legión XIII. La posición de Rahm es privilegiada y el PGA Tour le pondrá la alfombra roja cuando el momento llegue.
Un conflicto pendiente
Más complicado lo tendrá Sergio García, sigue sin arreglar su conflicto con el DP World Tour. Con sus incipientes carreras aún en marcha, David Puig, Josele Ballester o Luis Masaveu no deberían tener problemas para encontrar su sitio.
Lo que no cambia en cada visita a la cita española del LIV son los parabienes a Valderrama, "el test más duro del año", apuntó Sergio, que en 18 participaciones aquí acumula 17 top 10 con cuatro victorias. Este es su reino, y tras tocar suelo en el pasado Masters de Augusta, parece recuperado en swing y confianza.
El proam es más familiar que ningún año. Rahm jugó con su padre, Mikel Galdós, un amigo, y un exfutbolista japonés, Takuro Nishimura. «No subáis la velocidad de los greenes», le pedía el vasco a Javier Reviriego, director general de Valderrama, tras los 18 hoyos. «Sé que tenéis un prestigio que mantener...», le decía irónico el de Barrika. El viento de Poniente está castigando ya el campo gaditano, que apunta a una semana de resultados abultados.
El chef y empresario Dani García era otra de las caras conocidas en el proam, junto a Sergio García. Les acompañaban el sobrino del golfista de Castellón y el dueño de una tienda de golf en Saint Andrews. Dani tuvo un invitado muy especial en uno de sus restaurantes en las horas previas, nada más y nada menos que Michael Jordan.
La leyenda del baloncesto apuró unas horas en España, entre el concierto de Bad Bunny en Madrid, las hamburguesas con salsa bull o los baños en la piscina del Marbella Club. A última hora del día corrió el rumor de que Jordan participaría en el proam previo al torneo, la idolatría se desató en el recorrido gaditano buscando a la estrella de los Bulls, incluso algunos afirmaban que lo habían visto en un hoyo determinado, pero nunca apareció por Valderrama y, al parecer, ya está en su avión privado con su familia rumbo a otro relajante destino europeo para sus vacaciones.
Es uno de los grandes referentes de la historia del deporte español y, aún hoy, cinco años después de su retirada, Pau Gasol quiere seguir siéndolo. Por eso su vida es, si cabe, más ajetreada que cuando vestía el número 16 de los míticos Lakers, con los que se convirtió en el único español en conquistar dos anillos de la NBA.
Con el ánimo de devolver a la sociedad todo lo que el deporte le ha dado, Gasol mira ahora hacia los más pequeños y trabaja, a través de su fundación, para cambiar los hábitos alimenticios de los niños. Gracias también al golf, una de sus grandes pasiones, reunirá por segundo año consecutivo a un nutrido grupo de amigos, empresarios y celebridades del deporte en la Gasol Foundation Golf Experience a partir del próximo 12 de junio.
Pregunta.- Han pasado cinco años desde su retirada. ¿Cómo es la vida de Pau ahora? ¿Es posible que esté igual o incluso más ocupado que cuando competía?
Respuesta.- Sí, a veces tengo esa sensación. La diferencia es que ahora mi actividad está repartida en muchos ámbitos distintos. Sigo muy involucrado en el deporte, pero desde una perspectiva diferente: presido la Gasol Foundation, la Comisión de Atletas del COI y Gasol16 Ventures, además de participar en distintos proyectos empresariales y sociales. Y, por supuesto, está mi faceta más importante: la de padre y la vida en familia. Es una etapa muy enriquecedora y estimulante porque me permite generar impacto desde diferentes frentes. Pero también requiere una gran capacidad de organización, saber priorizar y ser muy consciente de dónde puedo aportar más valor en cada momento.
P.- Dentro de su apretado día a día, el golf ocupa parte de su tiempo. ¿Cuánto suele dedicarle a este deporte?
R.- Intento jugar siempre que puedo, especialmente cuando la agenda me lo permite o cuando estoy en lugares donde puedo disfrutar de un buen campo. El golf me ayuda a desconectar, a estar en contacto con la naturaleza y a competir de una forma distinta.
P.- Son muchos los deportistas de élite que, cuando se retiran, encuentran algo especial en el golf. ¿Qué encontró Pau Gasol en este deporte?
R.- El golf tiene algo muy especial porque combina concentración, paciencia, técnica y autocontrol. Para un deportista que deja la competición de élite, es una forma de seguir compitiendo, pero desde otro lugar, con menos impacto físico y con un componente mental más importante. Además, te permite compartir tiempo con otras personas en un entorno distinto al de la competición profesional.
Pau Gasol, durante un torneo de golf.
P.- Una de sus principales actividades es la fundación que creó junto a su hermano. Hay muchas causas que merecen atención y compromiso. ¿Por qué decidió poner el foco en la salud infantil?
R.- Cuando descubrimos que la generación actual de niños y niñas va a ser la primera de la historia que vivirá menos que sus padres, sentimos que debíamos hacer algo para revertir la situación de la salud infantil. Marc y yo crecimos en un entorno en el que la salud, el deporte y los hábitos saludables formaban parte de la vida cotidiana. Nuestros padres, ambos profesionales sanitarios, nos inculcaron desde muy pequeños la importancia de cuidar la salud y adoptar hábitos que favorecieran el bienestar a largo plazo. Con el paso del tiempo comprendimos que la obesidad infantil era uno de los grandes retos de salud pública de nuestra sociedad y sentimos la responsabilidad de contribuir desde nuestra experiencia. Así nació la Gasol Foundation, con el propósito de promover hábitos de vida saludables entre niños, niñas y familias, poniendo el foco en la actividad física, la alimentación equilibrada, el descanso y el bienestar emocional.
P.- Llegó a matricularse y estudiar Medicina, pero tuvo que dejarlo por su carrera profesional. ¿Tiene esa espinita clavada? ¿Volvería a la universidad?
R.- Siempre me ha interesado mucho la medicina y la salud, y es cierto que fue una vocación importante para mí. No lo veo como una espina clavada porque el baloncesto me abrió un camino extraordinario, pero sí sigo muy conectado a ese mundo a través de la Fundación y de mi actividad como inversor, en la que busco invertir en empresas innovadoras en el ámbito de la salud.
P.- A partir del 12 de junio se disputará la segunda edición de la Gasol Foundation Golf Experience. ¿Qué tienen preparado para esta edición? ¿Veremos caras conocidas?
R.- Queremos consolidar el evento como un punto de encuentro entre deporte, empresa, instituciones y compromiso social. Habrá mucho golf, por supuesto, pero, sobre todo, habrá un objetivo muy claro: generar recursos para seguir impulsando los programas de la Gasol Foundation. También esperamos contar con personas conocidas del deporte y de otros ámbitos que quieran sumar su voz y su apoyo a esta misión.
P.- El año pasado le acompañó Rafa Nadal, que le calificó como "una leyenda". ¿Qué significa para usted recibir elogios de alguien como Nadal?
R.- Rafa es uno de los grandes referentes del deporte mundial y, además, una persona a la que admiro muchísimo por sus valores, su humildad y su manera de competir.
P.- Ha vivido grandes experiencias como aficionado al golf. ¿Cuál sería su podio personal?
R.- Ver el Masters de Augusta es una experiencia única, por la historia y la tradición que se respiran allí. St Andrews también tiene algo muy especial porque es la cuna del golf. Y jugar el partido de celebridades de la Ryder Cup o compartir campo con grandes deportistas y leyendas también ocupa un lugar destacado.
P.- ¿Hay alguien con quien compartir 18 hoyos le haya dejado una huella especial? ¿Y alguien con quien todavía sueñe jugar?
R.- He tenido la suerte de compartir el campo con personas muy interesantes, tanto del mundo del deporte como de otros ámbitos. Muchas veces, lo más valioso no son los golpes que das, sino las conversaciones que surgen durante esas horas y todo lo que puedes aprender de la experiencia y la trayectoria de los demás. Hay muchas personas a las que admiro y con las que sería un privilegio compartir 18 hoyos. Más que pensar en un nombre concreto, me atrae la oportunidad de conocer mejor a personas que han tenido un impacto significativo en sus respectivos campos y aprender de su forma de ver la vida.
P.- Sobre Michael Jordan cuentan que, durante los Juegos Olímpicos de Barcelona 92, jugó al golf durante 15 días seguidos, llegando incluso a completar 45 hoyos en El Prat antes de arrasar después con el Dream Team. ¿Hoy en día sería inviable algo así en el deporte profesional?
R.- El deporte ha cambiado mucho. Hoy existe una planificación, una preparación física y una gestión del descanso mucho más controladas. Cada época tiene su contexto, pero probablemente ahora sería muy difícil imaginar algo así en plena competición olímpica.
P.- El baloncesto ha cambiado mucho desde que usted empezó. La mayoría de los jóvenes prometedores se forman en las canteras de los clubes, pero después se marchan a la liga universitaria de Estados Unidos. ¿Cree que esto puede afectar al futuro de los clubes en España?
R.- Es una realidad que forma parte de un baloncesto cada vez más global. La NCAA ofrece recursos, visibilidad y una experiencia competitiva muy potente. Esto pone de manifiesto que los clubes tienen que trabajar para seguir mejorando sus estructuras y ofrecer proyectos atractivos a los jóvenes.
P.- ¿Es optimista con el futuro de la selección y del baloncesto español?
R.- Sí, soy optimista. Estamos en una etapa de relevo generacional que siempre requiere paciencia, pero hay talento y muy buenos entrenadores, tanto en la selección masculina como en la femenina. Lo importante es acompañar bien a los jóvenes y darles tiempo para crecer.
P.- Siempre se ha caracterizado por una actitud modélica dentro y fuera de las pistas. ¿Ha sacado alguna vez el golf lo peor de usted?
R.- El golf te pone a prueba constantemente. Puedes estar tranquilo y, de repente, un mal golpe te cambia el humor. Intento tomármelo con perspectiva, pero sí, alguna vez me ha recordado que la paciencia también se entrena.
El golf español se quedó sin Grand Slam y Rahm sin tercer major. El PGA Championship pasó de 54 hoyos del grande más apretado de la era moderna, a 10 hoyos de una superioridad aplastante con un culpable de arruinar el espectáculo que la PGA de America llevaba cultivando desde el principio de semana. Un nuevo ganador de major, el inglés Aaron Rai. El número 44 del mundo jugó los últimos diez hoyos con un parcial de -6, para poner un -9 inalcanzable para ninguno de los mejores jugadores del mundo. Rahm, al que, por poner un pero, le faltó una puntito más de brillantez, tuvo que conformarse con la segunda plaza compartida con un -6 final cimentado en una ronda de 68 golpes. Su mejor final en majors desde que está en el LIV Golf, el noveno top-5 que logra en su carrera en torneos del Grand Slam.
De nada sirvió el comienzo furioso del León de Barrika, birdie desde dos metros y medio en el hoyo 1, y desde casi cuatro metros en el hoyo 2, quizás espoleado por las mejores rondas de la mañana, donde Kurt Kitayama igualó con 63 golpes el número más bajo jamás firmado en un major, o Justin Thomas y sus 65 impactos que dejaron un -5 que le daba la condición de líder en casa-club.
El líder Alex Smalley se tambaleaba, pero resistió gracias a un gigantesco putt de par desde nueve metros en el tercer hoyo del día. Rahm perdió el coliderato con el primer tropiezo también en el hoyo 3, un bogey tras enviar su segundo golpe al búnker.
A Smalley le tocó sufrir con el doble bogey en el hoyo 6, momento que aprovechó su compañero Matt Smith para hacer el birdie y deshacer la igualdad de cinco jugadores en -5, y alcanzar el liderato en solitario. La igualdad seguía marcando el domingo. Rahm acumuló su segundo error, con un bogey en el hoyo 7, tras una mala salida por la derecha. Por detrás, ni Scottie Scheffler ni Rory McIlroy lograron recortar diferencias; ambos terminaron el día con 69 golpes, lejos de la cabeza.
El birdie en el par cinco, hoyo 9, devolvió a Rahm a una múltiple segunda posición en -5 junto a Justin Thomas, Cam Smith, Aaron Rai y Nick Taylor.
Al paso de Rai por el hoyo 9 comenzó la exhibición, un eagle desde 13 metros en el par cinco, casi seguido de un birdie en el hoyo 11 para el jugador inglés, que terminó relevando a Jim Barnes como último compatriota en imponerse en el PGA Championship allá por 1919. En el 13 consiguió uno de los birdies clave, con una delicada salida de búnker. En ese mismo par cuatro corto, Rahm dejó escapar el birdie, con lo que el inglés tomó una ventaja de dos golpes y, por primera vez, puso a este PGA Championship en -7.
Tampoco aprovechó el de Barrika una buena opción en el 15. El torneo se decantaba con un enorme hierro del líder en el par cinco del hoyo 16, dejándose una clarísima opción de eagle. No embocaba, pero el birdie le aupaba hasta -8. Pero lo mejor estaría por llegar: Rai apenas pudo reaccionar cuando vio desaparecer su bola en el hoyo del 17, embocando un putt de 21 metros. Ponía el marcador en el -9 definitivo. Por primera vez, Aronimink se rindió a la evidencia de su nuevo ganador y rugió con fuerza enviando una señal inequívoca a Rahm y al resto: el PGA ya había terminado.
Rai, de padres y mujer indios, rozó el birdie en el 18 para para una celebración muy contenida del triunfo más determinante de su carrera. En la historia moderna de los majors, nunca dos europeos habían copado los dos primeros grandes del año. Una victoria diferente para un jugador peculiar, conocido por jugar con dos guantes, por usar tees de plástico de colores y llevar fundas para cada uno de sus hierros.
"Mi familia era muy modesta y mi padre hizo muchos esfuerzos para darme todo lo mejor, también el mejor material de golf, por eso siempre he sentido que tengo que cuidarlo", dijo en una entrevista hace algunos años el nuevo ganador de major, que suma ocho victorias profesionales tanto en Europa, (en todas las divisiones), como en Estados Unidos.
Jon Rahm tiene otra cita este domingo con la historia. Tras su ronda de -3, el español miraba incrédulo en la zona de prensa las pantallas con la clasificación, intentando descubrir nombres de jugadores que ni sospechaba que tendrían una opción de victoria. No se recuerda un final de major tan apretado como el que se vivirá el domingo en Filadelfia.
El jugador de Barrika tendrá la opción de conseguir el último reto que al golf profesional masculino le ha sido esquivo, el PGA Championship, único major sin un nombre español grabado en su peana. Sería el undécimo grande y el tercero de 'Rahmbo', el primer campeonato de la PGA para el golf español. Sergio García estuvo cerca en dos ocasiones, pero Tiger Woods y Pedraig Harrignton evitaron que llegara a concretarse.
Rahm (-4) culminó la tercera jornada con 67 golpes. Pese a que en el 18 cometió el único tripateo de toda la semana, (al español se le escapó un putt final de un metro). Incluso con error, terminó empatado en el liderato, hasta que llegó el sólido final de Alex Smalley (-6), profesional norteamericano sin ninguna victoria profesional en su palmarés, que saldrá el domingo con dos golpes de ventaja. La presión será enorme para el neoyorquino de 29 años, nunca ha sido líder a falta de 18 hoyos en un torneo. Sus méritos profesionales se limitan a 11 veces metido en el top-5 de un evento del PGA Tour, pero nunca resistió la presión para darse una opción real de victoria. Mañana la tendrá por primera vez y podrá inspirarse en un torneo que en el pasado ha dado ganadores sorprendentes como John Daly, Shaun Micheel, Y.A Yang o Rich Beem, todos ellos lograron ganarlo sin estar entre los 100 mejores jugadores del mundo. Smalley es el numero 78.
Rahm comanda en la segunda posición un grupo con -4 de hasta cinco jugadores. El alemán Matti Schmid, el canadiense Nick Taylor, el inglés Aaron Rai y el sueco Ludvig Åberg.
Con -3 y a tres golpes del líder, saldrán Rory McIlroy, que volvió a meterse en el torneo gracias a 66 golpes, Patrick Reed, Maverick McNealy o Xander Schauffele. En definitiva, hay 22 jugadores que saldrán con una diferencia de solo 4 golpes, 30 jugadores están a cinco impactos; son las diferencias más estrechas en los 108 años de historia del PGA Championship.
La tercera jornada fue la más benévola. La PGA de América decidió dulcificar las posiciones de bandera del sábado, lo que aumentó considerablemente los resultados bajo par, aunque la jornada dejó claro que en Aronimik cada birdie se suda.
Quizás no haya dicho su última palabra el otro español superviviente, David Puig, que firmó una ronda sobre par de 71 golpes. Un eagle en el hoyo 16, rompió por completo la inercia negativa y le dejó con un resultado global de -1, a cinco de la cabeza del torneo, con nada que perder y mucho que ganar. Si hay algo que le gusta al jugador catalán es jugar agresivo. David Puig volverá a estar acompañado el domingo por Scottie Scheffler, número uno del mundo, a partir de las 18:05 de la tarde en España.
Jon arrancó con birdie la jornada con un meritorio putt de algo más de siete metros. En el par 3 del hoyo 5 embocaría otro desde unos 10. Sin cometer errores, aprovecharía el primero de los pares 5, hoyo 9, para restar el tercer golpe del día. Tras fallar la salida del 11 y cometer bogey, aprovechó un buen hierro en el par 3 del hoyo 14 para lograr un nuevo birdie y restó de nuevo en el segundo y último par 5, hoyo 16. La pena fue el epílogo con el error en el 18. Ese golpe le privó de un puesto en el partido estelar; saldrá justo por delante a las 20:25, hora peninsular española, junto al canadiense Nick Taylor. La mejoría en el juego del español fue notable, sobre todo desde el tee de salida, clave para poder fabricarse mejores opciones de birdie.
Terminó Rahm encantado con su juego, con la preparación del campo de Aronimink y con la posibilidad de hacer historia para el golf español. "Hay muchas cosas que serían importantes", relataba al referirse con los periodistas a una posible victoria. "Lo que significaría para España en cuanto a títulos del Grand Slam, siendo el único que falta...". Y si hay algo que gusta al golfista de Barrika es cumplir retos y hacer historia
El transcurso de la segunda jornada del PGA Championship tomó tintes históricos para el golf español. Hubo momentos en los que nuestros tres representantes miraban al top 10 del segundo major del año: Jon Rahm, David Puig y Ángel Ayora, cada uno con sus armas, pero los tres deslumbrando a base de birdies en sus arranques de ronda en Aronimink Golf Club. Sin embargo, el día terminó rabiosamente incompleto. El corte se le escapó a Ángel Ayora. El arranque fue magistral, con -3 en los primeros nueve hoyos, en contraste con los desastrosos segundos nueve, donde firmó un +7. Especialmente doloroso fue terminar fuera del corte en el último hoyo: necesitaba el par y salió con doble bogey tras un error en el último putt desde un metro escaso al hoyo. Una cruel y difícil forma de digerir tu primera participación en un major. Ahora mismo será imposible quedarse con lo positivo, pero lo hay, y mucho.
La felicidad no fue completa finalmente, pero podemos sacar pecho en Filadelfia con David Puig (-2) entre los diez mejores y Jon Rahm (-1) decimosexto, ambos metidos por completo en la lucha durante el fin de semana. Respectivamente, a dos y tres golpes de la dupla que lidera el torneo, los norteamericanos Maverick McNealy y Alex Smalley, dos sorpresas liderando con -4.
Pero la exigencia de Aronimink apunta a emociones fuertes el fin de semana. Quince jugadores están en dos golpes de distancia, la situación más apretada en majors desde el Open Championship de 2002. La distancia entre los líderes y el corte del torneo, finalmente establecido en +4, es de solo ocho golpes, la más estrecha desde el PGA de Medinah en 2006. Tras los primeros 36 hoyos, solo 21 jugadores resisten bajo par, en una segunda jornada donde la ventosa mañana se jugó sensiblemente más complicada que la tarde.
Rahm no termina de estar fino, pero 'su juego B 'le dio para llegar a ser tercero después de los birdies en los hoyos 8 y 11. Sin brillantez, pero su juego estaba siendo efectivo y, sobre todo, seguro desde el tee. En los primeros 11 hoyos solo se le escaparon tres calles, pero en los siete últimos, el de Barrika no cogió ni una sola calle. El punto de inflexión negativo llegó con una catastrófica salida en el hoyo 12. Su bola salió tan por la derecha que terminó impactando en el pie de Wyndham Clark, sorprendido mientras pateaba en el green del hoyo 15. Y, pese a que el español salvó un gran par, su apagón con las maderas repercutió en dos bogeys en el 13 y 15 que dieron al traste con su progresión. Una ronda al par que, sin embargo, no le resta posibilidades, si arregla sus problemas desde el tee, para pelear por el trofeo Wanamaker.
Lo de David Puig se veía venir. La progresión del jugador catalán es tan insultante como la facilidad que tiene para jugar al golf. Está siendo el mejor desde el tee de salida, con la diferencia de que hoy el putter contribuyó a firmar 67 golpes (-3). Puig arrancó con birdies en el 2 y en el 6, pero más monumentales fueron los dos pares salvados en el 7 y 8 desde seis y cinco metros. Por los segundos nueve hoyos jugó con control, solo un mal swing en el 14 que le costó el único bogey y dos birdies finales en el 16 y 18 que redondearon sus números para ser el mejor pateador de la jornada, con más de cuatro golpes ganados a la media del torneo.
También con -2, compartiendo la novena plaza, aparecen el número uno del mundo, Scottie Scheffler, con una discreta ronda de +1, Cameron Young o Justin Thomas. Por detrás, los 67 golpes de Rory McIlroy suponen un buen movimiento que le deja con un acumulado de +1 y mucho todavía por decir en el torneo.
Entre las sorpresas negativas y ya fuera del fin de semana, la baja más sensible fue la de Bryson DeChambeau, que pese a terminar con tres birdies finalizó con +7. Tommy Fleetwood, Viktor Hovland, Adam Scott, J.J. Spaun o Gary Woodland también tuvieron que despedirse prematuramente de Aronimink.
Jon Rahm (-1) salió más que ileso, reforzado de una cruenta primera jornada del PGA Championship donde solo 32 jugadores de los 155 participantes consiguieron imponerse a Aronimink Golf Club, un día que se llevó por delante a dos de los grandes nombres y favoritos; Rory McIlroy (+4) con 74 golpes y, sobre todo, Bryson DeChambeau, ya sin margen de maniobra tras entregar 76 golpes (+6). Una jornada donde solo Patrick Reed (-2), entre todos los participantes, fue capaz de firmar una jornada sin errores.
Rahm dormirá a solo dos golpes de un liderato en -3 formado por un diverso grupo de siete jugadores comandado por el número uno del mundo, Scottie Scheffler, que aprieta ya los dientes en la defensa de su título. Componen el variopinto pelotón de cabeza un sudafricano, Aldrich Potgieter; un australiano, Min Woo Lee; un japonés, Ryo Hisatsune; un profesional de club, ya clásico, ya este, su torneo, Alex Smalley; y dos alemanes, Stephan Jaeger y el ganador del PGA de 2010 y ex número uno del mundo, Martin Kaymer. Todos los acompañantes de Scheffler estaban fuera de cualquier cábala inicial que les llevara a levantar el trofeo Wanamaker el domingo.
También sería una sorpresa que lo hiciera Jordan Spieth, lo que le convertiría en el séptimo jugador en la historia en ganar cada uno de los cuatro majors. Llegó el tejano a ser colíder, aunque finalizaría con -1.
Los ondulados greenes y el denso rough fueron las principales defensas de Aronimink, que ha sorprendido a muchos de los participantes en este segundo major de la temporada. Al contrario que la tendencia habitual, la PGA de América ha tendido una trampa para los jugadores. Las preparaciones de los campos suelen ir de más complicados los días de prácticas a menos cuando comienza el torneo. Este año, por lo menos el primer día, se invirtieron las tornas y la jornada inaugural terminó con sensaciones más propias de un US Open.
Rahm, en un día de juego más bien gris, sobrevivió bajo el par gracias a dos chispazos de magia que entonaron la ronda del de Barrika. Su jornada es un enorme ejercicio de contención que se liberó como una olla a presión en dos momentos puntuales: el eagle en el hoyo 2 embocando desde 90 metros y el birdie en el hoyo 8 tras un approach desde 20. El birdie final en el hoyo 9, par cinco, llegó tras dejar la bola dada con su approach. Hasta aquí las buenas noticias; las malas, muy malas, dejan un dato inédito en el jugador de Barrika: ni un solo putt embocado. Para ser justos, el putt más largo convertido por Jon Rahm en los 18 hoyos fue en el hoyo 6 desde metro y medio. Más allá de esa distancia fue incapaz el español de acertar con el hoyo, si bien hay que destacar las dificultades que han tenido todos los jugadores en los greenes y que tampoco gozó Rahm de muchas oportunidades.
Rahm golpeó con la chuleta a un voluntario
La fortuna no acompañó a Rahm en toda la jornada. En el hoyo 7, tras un mal golpe desde el rough, el de Barrika pagó su frustración con la hierba alta del campo. Su gesto tras el fallo fue un swing de rabia contra la hierba que provocó que la chuleta se estampara directamente contra la cara de un voluntario. "No puedo sentirme peor", reconoció. El español admitió tras la ronda que necesita localizar al voluntario para entregarle un regalo y disculparse como es debido. "Es inexcusable y fue algo completamente evitable. Fuera o no mi intención, simplemente no estuvo bien". La PGA de América confirmó que no habrá sanción para el español.
Sí se fue con dos golpes de penalidad el sudafricano Garrick Higgo, el castigo fue por llegar un minuto tarde al tee de salida, incomprensible e inadmisible para un jugador profesional que además estaba a pocos metros del lugar de salida minutos antes de la hora; simplemente un despiste y error de cálculo.
Con respecto al resto de españoles, la historia de David Puig fue opuesta a la de su amigo Rahm. Puig logró terminar con +1 en el puesto 49º. El catalán llegó a tener hasta seis claras opciones de birdie, de las que convirtió la mitad. No es mal arranque, como tampoco lo fue el del debutante Ángel Ayora con +2. Una vez rota la presión de participar en tu primera gran cita, es el momento para que Ayora deje fluir el golf que le ha llevado a convertirse en una de las firmes promesas de este deporte.
El 30 de junio de 1920, un periódico inglés escribe sobre un joven golfista español de solo 23 años que va a jugar su primer Open Británico. "Ángel, como le conocen en España, siempre destaca por tener más aspecto de torero que de golfista", empezaba el artículo sobre Ángel de la Torre, el primer golfista español en jugar un major en la historia hace 106 años.
En España no había más de cinco campos de golf y los jugadores habituales que practicaban el deporte de los ricos no superaban los 300. Afortunadamente, en este siglo el golf ha evolucionado hasta ganar popularidad, con cerca de 300.000 golfistas y 400 campos de golf, y hoy otro Ángel de apellido Ayora se convertirá en el español número 70 en debutar en un torneo del Grand Slam. Será uno de los protagonistas de la 108 edición del PGA Championship que comienza en el campo de Aronimink, a las afueras de Filadelfia (Pensilvania).
Entre los dos Ángeles, innumerables historias; diez victorias en majors se han repartido entre Severiano Ballesteros (5), José María Olazábal (2), Sergio García (1) y Jon Rahm (2), pero ninguna ha llegado en este Campeonato de la PGA de América, de momento desierto para las vitrinas del golf español. "Significaría mucho. Sería maravilloso cerrar esa cuarta pata del Grand Slam y unir mi nombre al de los grandes de España", palabras de Jon Rahm, que sigue entre ceja y ceja derribar esta barrera. Rahm guía el relevo generacional de nuestro golf, con dos de nuestros golfistas con un futuro más esperanzador: David Puig, con 24 años, y el debutante Ángel Ayora, con 21.
"Lo estoy disfrutando mucho todo y no quiero que se acabe esta semana", dice Ayora con entusiasmo. Para muchos, el 'niño bonito del DP World Tour 'lo tiene todo para estar en la élite de este deporte y hasta el propio Rory McIlroy, que ha compartido nueve hoyos de entrenamiento con el español, ha alucinado con el swing del jugador malagueño, técnicamente, junto al norirlandés, de lo más espectacular que puedes ver en un campo de golf.
Hay más puntos en común entre los dos Ángeles que marcaron la historia del golf español. Probablemente los dos terminen en Estados Unidos. De la Torre tuvo que hacerlo más por necesidad, aprovechando su golf como salvoconducto de las penurias de la época. Se asentó en Estados Unidos, donde su hijo llegó a ser uno de los más reputados instructores de golf.
Ayora también se alimenta de ese sueño americano y sabe que desde mañana se enfrenta a su primera gran oportunidad de ofrecer un toque de atención al mundo del golf. "Mi objetivo es jugar con libertad y no tener la presión de que todo tenga que salir bien, jugar suelto y confiar en mi juego, que no me coma el fantasma de los majors", explicaba. Esa presión intangible ya la tiene superada David Puig en su sexta aparición en un torneo del Grand Slam. Su único enemigo esta semana es el cansancio mental debido a la acumulación de torneos en las últimas semanas que ha tenido que jugar en sus compromisos con LIV Golf y DP World Tour.
Mucho se está hablando del LIV Golf en esta previa, la primera oportunidad desde que oficialmente el PIF anunció la retirada de sus fondos en la liga saudita a partir de 2027. Evidentemente, Jon Rahm no se libró de las preguntas en rueda de prensa: "No vivo mi vida pensando en qué habría hecho diferente". Admitió el de Barrika que algunas circunstancias han cambiado desde su decisión de marcharse al LIV, pero insistió en que no se arrepiente y que no tiene sentido "darle vueltas a lo que podría haber sido". Sobre la incertidumbre que rodea al futuro del circuito, se mostró tranquilo: "Mi trabajo es jugar al golf. Arreglar un negocio no es uno de mis talentos", dijo con humor. Desde que compite en la liga, su rendimiento en los ocho majors que ha disputado no ha sido tan efectivo., como en el pasado.
Como principales favoritos en Aronimink, Scottie Scheffler, campeón defensor y número uno del mundo, aparece en el puesto más alto. Ha sido subcampeón en sus últimas tres apariciones. Rory McIlroy, ganador del Masters, pelea contra una incómoda ampolla en el dedo meñique de su pie derecho.
Otros nombres que resuenan con fuerza son el del inglés Matthew Fitzpatrick, único golfista con tres victorias esta temporada, o Cameron Young, ganador de dos, que ha sorprendido al confirmar que el modelo de bola que está usando teóricamente limita la distancia, ya que sería conforme a la nueva reglamentación que se implementará a partir de 2030 para intentar restringir las enormes distancias con las que los grandes jugadores humillan a los campos de golf más antiguos. Para sorpresa de muchos, Young declaró no notar esa merma en la distancia, pero sí mucho más control en los efectos de la bola.
Finalmente, la nota romántica de la semana es la de Jordan Spieth. El que fuera niño prodigio de este deporte hace ya una década se estancó en su progresión, aunque, una victoria en el PGA le convertiría en el séptimo ser humano en ganar el Carrer Grand Slam (al menos una victoria en los cuatro grandes), aunque su juego no invita al optimismo
Cuatro años después de su irrupción en el golf mundial, el LIV Golf afronta su capítulo más oscuro. Lo que nació como una revolución financiada por el Fondo de Inversión Público (PIF) de Arabia Saudí, con la promesa de cambiar para siempre el panorama del golf profesional, se acerca ahora a un final que pocos en el circuito se atreven a pronunciar en voz alta, pero que casi nadie descarta ya en privado.
Las malas noticias han ido goteando hasta casi rebosar el vaso. El circuito saudí ha dejado de serlo en la práctica tras la retirada de Al-Ruymayyan, cabeza visible de la familia real saudí. De los 14 torneos iniciales apenas quedan la mitad. Del estelar plantel de jugadores se echan en falta nombres como PatrickReed o Brooks Koepka. El propio formato ha cambiado: ya no son tres rondas de 54 hoyos, sino cuatro de 72. Y el horizonte financiero está acotado: el PIF ha garantizado fondos solo para los siete torneos que quedan hasta agosto de 2026, en los que se seguirán repartiendo 25 millones de dólares semanales.
Una lenta agonía que nadie quiso ver
En los corrillos del Turkish Airlines Open, celebrado el pasado fin de semana en el National Golf de Antalya, no se hablaba de otra cosa. Los jugadores del DP World Tour observaban con una mezcla de resignación y alivio el declive de la liga rival. No son muchos los que quieren entrar en el tema, y los que lo hacen miden sus palabras con cuidado.
Ángel Ayora, número 103 del mundo y considerado la próxima gran promesa del golf español —llegó a rechazar hasta dos ofertas del LIV— resume bien el sentimiento general: "Había mucho dinero ahí y no sé si había tanto retorno. Viendo cómo está el mundo, no me sorprende que hayan decidido retirar el dinero que invierten."
La hoja de ruta de Ayora es clara: llegar al PGA Tour, y le da igual lo que haya a su alrededor. Como él, muchos otros jugadores señalan que su principal aliciente es poder competir contra los mejores del mundo cada semana, algo que el LIV, en su formato de liga cerrada, nunca llegó a ofrecer con plenitud.
Rahm, el jugador franquicia ante la encrucijada
Si hay un nombre que condensa toda la complejidad del momento, ese es el de Jon Rahm. El mejor golfista español de la historia se convirtió en el gran fichaje del LIV y en el símbolo de su ambición. Ahora, con la liga en cuidados intensivos, el de Barrika habla con una honestidad poco habitual en el mundo del golf profesional.
Cuando se le pregunta por la posibilidad de rescindir su contrato si el LIV dejara de ser el circuito que conocemos, Rahm no esquiva la pregunta, aunque tampoco ofrece certezas: "Yo tampoco soy abogado. No tengo ni idea. Tengo muy pocos talentos en la vida, y leer un contrato o un documento legal no son dos de ellos. Todavía me quedan varios años de contrato y estoy bastante seguro de que hicieron un buen trabajo al redactarlo. No veo muchas salidas y, ahora mismo, no estoy pensando en ello, ya que aún nos queda una temporada por jugar y majors por los que competir."
Sobre la posibilidad de que la liga reduzca sus espectaculares bolsas de premios para sobrevivir, Rahm apunta a que la decisión no puede ser individual: "No se trata solo de mí, es un esfuerzo de equipo. Creo que todos -capitanes, dueños de equipos y jugadores- necesitamos una gran mayoría para que esto funcione. Si el plan de negocio cambia, tendremos que hacer algunas concesiones."
La paz con el Circuito Europeo y la Ryder Cup en el horizonte
En medio de la incertidumbre, Rahm sí cerró esta semana una cuenta pendiente: alcanzó un acuerdo con el DP World Tour que le permitirá volver a ser elegible para la Ryder Cup de 2027, en Adare Manor. Según fuentes cercanas a las negociaciones, el español se habría comprometido a disputar seis torneos del Circuito Europeo de aquí a final de año.
"Nunca me preocupó eso. Había ciertas cosas en las que creía y quería que estuvieran de acuerdo conmigo, y sabía que era cuestión de tiempo", afirmó Rahm, sin querer entrar en los detalles del acuerdo. Y añadió sobre la Ryder Cup: "Aún está muy, muy lejos, pero me alegra pensar que, con suerte, no tendré que preocuparme por nada. Quiero apoyar el DP World Tour."
El único obstáculo que podría afectar a sus compromisos de otoño es el nacimiento de su cuarto hijo. "Ese es el único inconveniente que me impediría estar en el Open de España. Aparte de eso, creo que pueden contar con mi participación", aseguró.
¿Qué pasaría si el LIV desapareciera?
La pregunta que todos evitan, pero que flota en el ambiente de cada torneo, es qué ocurriría con los jugadores en el momento en que el LIV cerrara sus puertas. La respuesta depende mucho del perfil de cada uno.
Las grandes estrellas -Jon Rahm, Bryson DeChambeau- no tendrían dificultades para reintegrarse en el PGA Tour o el DP World Tour. El circuito americano, que en principio sanciona con un año sin competir a quienes se marcharon al LIV, no tardó en conceder una rápida amnistía a Brooks Koepka a cambio de una sanción económica simbólica. Cabe esperar un tratamiento similar para los grandes nombres.
Para los veteranos que quemaron sus naves -Sergio García, Ian Poulter, Lee Westwood, Phil Mickelson-, la situación es más delicada. Sacrificaron relaciones, patrocinadores y posiciones en el ranking para apostar por un proyecto que no ha llegado a cuajar. Algunos ya no tienen edad ni ranking para competir en los grandes circuitos a un nivel relevante.
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Entre los jugadores del DP World Tour, las opiniones sobre un posible regreso de los jugadores del LIV están divididas. "No me parecería justo que volvieran sin que haya pasado nada", confiesa un jugador en Antalya que prefiere no revelar su nombre. Aunque reconoce que competirían todos en igualdad de condiciones, y que los puntos del ranking que reparte el LIV le parecen "un tanto injustos" para los jugadores del Circuito Europeo.
Otros tienen una visión más generosa. Rocco Repetto, uno de los españoles con más proyección en el DP World Tour, lo resume con deportividad: "Siento que hay que jugar donde están los mejores. Si vuelven, encantado; son casi todos leyendas y me motiva jugar con ellos."
La burbuja que lo cambió todo, y que ahora pincha
Más allá del destino del LIV, el circuito saudí ha dejado una huella indeleble en la economía del golf. El PGA Tour tuvo que reaccionar subiendo sus bolsas de premios y creando los llamados torneos 'signature', que distribuyen 20 millones de dólares semanales. Para retener a sus grandes estrellas, el circuito americano también tuvo que improvisar bonos de popularidad -el Player Impact Program- que repartió 250 millones entre los jugadores más mediáticos durante cuatro años.
Los números del LIV son, en cualquier caso, difíciles de asimilar. Según datos conocidos, las pérdidas acumuladas desde su creación ascienden a 5.300 millones de dólares. El PGA Tour, por su parte, anunció la semana pasada el despido del 4% de su plantilla de aproximadamente 1.300 empleados. La resaca de la guerra del dinero en el golf la están pagando también quienes nunca jugaron en ninguna de las dos ligas.
Valderrama, última parada española de una liga en retirada
Desde el Real Club de Golf Valderrama, única cita española del LIV Golf en 2025 -prevista para el cuatro al siete de junio-, el mensaje es de tranquilidad. Los compromisos de pago pendientes se han ido cumpliendo con puntualidad, y el torneo se celebrará según lo previsto.
Pero el decorado no puede ocultar la realidad: el LIV Golf afronta su recta final. Lo que queda por dilucidar es si ese final será una disolución ordenada, una fusión con algún otro circuito, o simplemente un apagado silencioso tras el último torneo de agosto. Mientras tanto, los jugadores siguen compitiendo, los managers negocian en los márgenes y el golf, como siempre, sigue adelante.
El domingo del golf español en Turquía fue para olvidar. Si el fin de semana arrancaba con cinco representantes entre los doce primeros del torneo, la jornada final dejó un sabor amargo: tres de ellos terminaron compartiendo la decimoctava posición, sin opciones reales de pelear por el título. La victoria fue para uno de los mejores pegadores desde el tee del circuito, el sueco Mikael Lindberg, quien, tras 69 torneos sin ganar, logró por fin alzarse con su primer trofeo.
El torneo, disputado en el National Golf Club de Antalya, ponía fin al denominado Asian Swing, la gira asiática del DP World Tour. Su vencedor, en este caso el propio Lindberg, obtiene además una plaza para disputar el PGA Championship, segundo major de la temporada, que se celebrará en dos semanas en Filadelfia. Será la primera participación del sueco en un grande.
Ese mismo objetivo perseguía el joven Ángel Ayora, el mejor español en la ronda final con 70 golpes. El malagueño concluyó con un total de -3, empatado en la decimoctava posición junto a David Puig y Eugenio López-Chacarra. Actualmente en el puesto 107 del ranking mundial, Ayora deberá esperar a la actualización de la clasificación y a una posible invitación de la PGA de América, que suele completar el campo de su major con jugadores cercanos al top 100.
"Sabía que una buena vuelta hoy ayudaba. El ranking mundial es impredecible, no depende solo de mí. Mañana por la mañana lo sabré. Como tampoco hay un criterio fijo para las invitaciones, toca esperar", explicó el jugador, pendiente ahora de un posible correo que le abra las puertas de su primer major.
El mal día de Repetto
Quien sí tiene asegurada su presencia, junto a Jon Rahm, es David Puig. El catalán firmó una vuelta final al par que supo a poco y reflejó las sensaciones irregulares de toda la semana. Con el mismo resultado global (-3) terminó también Eugenio López-Chacarra tras cerrar con 72 golpes.
Peor suerte corrió Rocco Repetto, que partía en el penúltimo partido a solo un golpe del liderato, pero se despidió de sus opciones con una dolorosa ronda final de 78 golpes que lo alejó completamente de la pelea por su primera victoria.
En cabeza, Lindberg terminó con -10, dos golpes de ventaja sobre el italiano Guido Migliozzi y el joven portugués de 23 años Daniel Rodrigues, una de las grandes promesas del golf luso. También destacó el italiano Gregorio De Leo, séptimo clasificado tras firmar 72 golpes en el partido estelar.
El episodio más llamativo y polémico del día llegó en el hoyo 11. De Leo, que en ese momento estaba a un solo golpe del liderato, recibió una penalización de un golpe por juego lento. El italiano ya estaba siendo cronometrado desde el hoyo 9 y, en ese par 3, excedió en 30 segundos el tiempo permitido para ejecutar su golpe de recuperación. Disponía de 50 segundos, pero necesitó un minuto y veinte, lo que llevó a los árbitros a sancionarle en un momento clave del torneo.