Aquellos que conocen a Enrique Riquelme dicen que una de sus ventajas es la paciencia. Otra, la capacidad de detectar una oportunidad antes de que lo haga el mercado. Fue una de ellas la que ligó su destino al de David Mesonero, director de desarrollo corporativo de Iberdrola y yerno de su presidente, Ignacio Sánchez Galán. Ambos están en la diana de Florentino Pérez, quien sin dar nombres los señaló ayer como «los niños» que maniobran «en la sombra» para arrebatarle el control del Real Madrid.
Sin que ninguno de los dos lo supiera, su relación empezó a fraguarse en 2022. Fue entonces cuando el entonces presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, declaró la guerra a grandes empresas españolas en el país. Fueron tantas las piedras que éste puso en su camino que Iberdrola decidió salir del país. Un año después, había vendido buena parte de sus activos a una empresa participada por el Estado mexicano. Pero a la eléctrica española le quedaban todavía varios negocios valiosos en el territorio, a los que pronto colgó el cartel de ‘se vende’.
«No era una operación fácil», coinciden varias fuentes que participaron en la transacción. México se había convertido en territorio controvertido para muchas empresas extranjeras y el paquete de activos que Iberdrola quería vender incluía varios proyectos renovables en desarrollo, es decir, susceptibles de complicarse ante cualquier traba administrativa. A ello se sumaba la envergadura de una operación valorada en varios miles de millones. Y Riquelme entró en escena.
El empresario comenzó su andadura en el mundo de los negocios en América Latina. Brasil, Panamá y, por su puesto, México son territorios donde Riquelme se mueve como pez en el agua. Así lo afirman fuentes del entorno del alicantino, que destacan su «acceso a miembros del Gobierno del más alto nivel».
Mesonero y Riquelme encajaron pronto. «Desde el punto de vista corporativo, la operación tenía mucho sentido para ambos. La empresa no era fácil de vender y para Cox suponía la oportunidad de dar un salto meteórico». La complicidad entre ambos creció entre reuniones y comidas de trabajo. En estas últimas, «o se hablaba de política o se hablaba de fútbol», aseguran fuentes que participaron en la transacción.
Riquelme, socio del Real Madrid desde niño. Mesonero seguidor incansable del club blanco. El empresario de las renovables que ya había amagado con presentarse a las elecciones a presidente del equipo merengue. Mesonero que, según fuentes de su entorno, suele bromear con una carrera en el Real Madrid.
A lo largo de las negociaciones, a la compraventa de Iberdrola México la apodaron con el nombre clave de ‘operación quila‘. En lo corporativo fue una transacción como otra cualquiera, la mejor opción para las dos partes: una empresa que quería salir de un país y otra que quería entrar.
En julio de 2025, anunciaron el acuerdo. Iberdrola vendía a Cox Energy lo que restaba de su negocio mexicano por 4.000 millones de dólares. «La firma fue fácil, lo que se demoró fue cerrar la financiación», aseguran. El cierre se agendó primero para diciembre de ese año, después se retrasó a febrero de 2026 y, fialmente, la operación culminó el pasado mes de abril. En parte, porque Cox por entonces era una flamante cotizada que no había tenido un debut demasiado brillante y que valía en bolsa menos de una cuarta parte del gigante que se había comprometido a comprar.
«Si la operación hubiera sido entre Cox y otra empresa semejante jamás se hubiera cerrado, pero ir del brazo de un gigante como Iberdrola le dio credibilidad ante la banca», afirman una fuente. Cox Energy consiguió que un sindicato de grandes bancos -Citi, Barclays, BBVA, CIFI, Deutsche Bank, Goldman Sachs, Scotiabank, Santander y Milbank- financiase la adquisición.
Lo cierto es que la ‘operación Quila‘ catapultó al grupo de renovables en bolsa. La compañía logró sobrepasar la barrera de los 10 euros por acción y se ha mantenido por encima de ella desde entonces, llegando a superar puntualmente los 14 euros por título. Como máximo accionista de la compañía, Riquelme también ha aumentado su músculo financiero gracias a la operación, lo que ha disparado un patrimonio que sería condición sine qua non para formalizar su candidatura al Real Madrid.
Cox Energy vale ahora más de 1.000 millones, un 30% más que a principios de año, mientras se estaba ultimando la venta. Riquelme tiene una participación del 65,1% en el capital, según figura en los registros de la CNMV. A los precios actuales del mercado, su paquete de acciones estaría valorado en más de 600 millones de euros, un importe más que suficiente para blindar financieramente su eventual candidatura al club blanco.

