Quizás fue por la resaca de la celebración de esa victoria por 2-0 ante el eterno rival en el clásico que le dio matemáticamente la Liga. O, tal vez, por sucumbir a la tentación de tomarse un merecido respiro tras unas últimas semanas apretando los puños. O, lo más seguro, por las urgencias del Alavés por sumar una victoria que le permita agarrarse con uñas y dientes a una permanencia en Primera División que, este año, parece estar más cara que nunca. Sea como sea, lo cierto es que fue el conjunto de Quique Sánchez Flores el que acabó por llevarse el gato al agua en Mendizorroza. En este caso, con una victoria mínimo por 1-0 ante el Barcelona, gracias a un solitario gol de Diabate en las postrimerías de la primera parte y a una defensa total y absolutamente acérrima cuando, ya en el segundo tiempo, los azulgrana redobladon su inicialmente poco convencido acoso a la portería contraria. En este caso, con más ganas que éxito y claridad, todo sea dicho.
Con el título ya definitivamente en las vitrinas del Barça, Hansi Flick apostó por introducir varias rotaciones en el once con respecto al que alineó precisamente en el último clásico. Bajo los palos, Szczesny. En la zaga, Koundé, Balde y un nuevo debutante: Álvaro Cortés. En la medular, Casadó y Bernal. Y en punta, Roony y Lewandowski. De todos, quien más destacó fue precisamente el que se estrenaba, un Cortés a quien el técnico germano ha estado siguiendo muy de cerca y que se mostró tremendamente cómodo en el centro de la zaga azulgrana.
En el arranque, los barcelonistas llegaron con más insistencia al área contraria, pero los que tendrían sin duda más peligro en sus botas serían los futbolistas de un Alavés acuciado por una victoria tan urgente como necesaria visto cómo se ha puesto la desacostumbradamente multitudinaria lucha por evitar el descenso.
Rebbach, incansable, trató de ser todo un estilete por la banda izquierda del ataque babazorro, mientras Ángel Pérez hacia también lo propio por la derecha. Este último, precisamente, fue el encargado de forzar el córner que, a la postre, le permitiría al conjunto que dirige Quique Sánchez Flores irse al descanso mandando por 1-0 en el marcador. Diabate, tras recibir de un compañero que cabeceó un despeje como mínimo poco acertado de Rashford, envió el balón al fondo de la red casi en el último suspiro del primer acto.
Tendría otra ocasión clara el costamarfileño para aumentar la ventaja los locales en los compases iniciales del segundo tiempo. Su remate, algo forzado tras centro de Rebbach, se encargaría de desbaratarlo Szczesny. A partir de ahí, y, sobre todo, con el ingreso en el campo de Ferran, Pedri y Xavi Espart, los azulgrana obligaron a los locales a aferrarse a un tremendo ejercicio de supervicencia mientras el Barça buscaba, con ahínco, volver a poner las tablas en el marcador para tratar de seguir aspirando a cerrar el campeonato con 100 puntos en su casillero. Un objetivo que, con la derrota en Mendizorroza, ya es del todo imposible.







