La catarsis para los demonios de Álvaro Morata

Actualizado Domingo, 14 julio 2024 - 00:06

El 29 de junio de 2008, Álvaro Morata vio a Iker Casillas recoger el trofeo que reconocía a España como campeona de la Eurocopa a través de una pantalla gigante instalada en su barrio. Tenía 15 años y acababa de salir de la cantera del Getafe para firmar por el Juvenil B del Real Madrid. Por entonces, el mero hecho de imaginar que él podría alcanzar algún día ese privilegio suponía casi una quimera. Igual que el 1 de julio de 2012, cuando La Roja conquistó su tercera corona continental en Kiev. Morata jugaba ya en el Castilla y José Mourinho lo había hecho debutar con el Real Madrid. Dos años después, en noviembre de 2014, Vicente del Bosque le hizo vestirse por primera vez la camiseta nacional. Liderar a la selección y recoger como capitán la Copa Henri Delaunay seguía siendo una aspiración casi inalcanzable. Esta noche, en el Olímpico de Berlín, Morata podrá hacerla realidad para, quién sabe, completar un círculo y decir adiós. Ese es, a día de hoy, su plan.

La despedida supondría la catarsis que Álvaro necesita. Su condición de capitán la ha asumido con una responsabilidad que le ha hecho ganarse al vestuario. Ejerce como padre de los jóvenes y se sabe el centro de las críticas que evita a los demás. Eso fuera del campo, porque dentro tiene más galones. Es el cuarto goleador histórico de la selección, con mejor promedio que Raúl y Fernando Torres. Suyo fue el primer tanto de España en el torneo. Ante Croacia, en el minuto 29. Y aunque no ha vuelto a marcar, sigue siendo vital para Luis de la Fuente. En él empieza el trabajo defensivo del grupo, en sus recuperaciones y en su presión.

«Corre por los tres», admitía Dani Olmo. Esos tres son él mismo, Nico Williams y Lamine Yamal. Al tridente de ataque les hace las coberturas, les arrastra defensas y les abre espacios. Ese trabajo se lo reconoce hasta una leyenda inglesa: Gary Lineker. «Son demasiadas críticas. Es muy difícil jugar de '9'. La gente no lo entiende, porque hay que trabajar mucho, jugar para el equipo... Creo que Morata es importante para este equipo. Quizá no marca goles, pero hace un gran trabajo», puntualiza. De nuevo, como diría el propio Morata, se le respeta más fuera que en España.

«prácticamente entre lágrimas»

Permeable a la crítica que le acompaña casi en toda su carrera en LaLiga y con la selección, arrastra en esta Eurocopa el peso de una responsabilidad autoimpuesta. No concibe el fútbol, ni la vida, de otra manera. «Acaba el partido prácticamente entre lágrimas. Más comprometido no puede estar», revelaba hace unos días Dani Vivian. Dos muestras de ello fueron el temor de perderse la semifinal ante Francia, por una tarjeta amarilla que no registró el árbitro en el acta, y la mismísima final, tras el golpe involuntario de un miembro del staff. A este compromiso, su verdadera motivación sobre la hierba, se suma otro factor: la emoción.

Hace unos días, Morata confesó en EL MUNDO que medita dejar la selección. Una reflexión que le ha generado infinidad de críticas. Enésima prueba de que vive permanentemente en el ojo del huracán. Intentarán convencerle de que no lo haga, empezando por los compañeros, pero vive todo como si fuera la última vez. De ahí nacen las lágrimas.

«Prestar atención a muchas cosas»

«Es pura emoción. Cuando me sustituyen soy un aficionado más, como los padres de los jugadores que lo ven desde la grada», asegura en una entrevista a la UEFA. Durante esa misma charla admite también que aún no ha tenido tiempo de «disfrutar» del torneo. Y eso que ha llegado a la final y puede ser el hombre que alce el título, otra foto para la historia del fútbol español. Él lo puntualiza: «Tienes que prestar atención a muchas cosas. Ya habrá tiempo para divertirse y ser feliz».

Por eso, para Morata la final puede tener un efecto catártico, liberador de los demonios que ha ido acumulando durante años. Cuando ha sentido más el puyazo de la crítica que el reconocimiento. Con su futuro pendiente de resolver, Morata quiere meditar su adiós a España con una copa que nadie cuestione.

Lamine Yamal, "el niño del balón": de regatear a 'Kila' y 'Clara' en Rocafonda al sueño del Estadio Olímpico de Berlín

Lamine Yamal, “el niño del balón”: de regatear a ‘Kila’ y ‘Clara’ en Rocafonda al sueño del Estadio Olímpico de Berlín

«Los primeros regates se los hacía a Kila y Clara». Mounir Nasraoui exhibe orgulloso una foto en su móvil de hace más de 15 años. Los tres protagonistas de la imagen son su hijo, el hoy aclamado Lamine Yamal, y las dos perras que entonces tenía la familia del futbolista que antes de cumplir los 17, precisamente ayer en la víspera de la final de la Eurocopa, ya había asombrado al mundo entero.

Enfundado con el 19 de la selección y sin soltar su botellín de agua fría para mitigar el calor, el padre llevaba un rato en silencio, ajeno voluntariamente a la conversación de tres clientes del bar El Cordobés sobre si la próxima temporada el prometedor jugador del Barça debería vestir la camiseta azulgrana con el dorsal 10. El doble dígito que tenía Leo Messi y que pasó a un Ansu Fati cuyo futuro se presupone lejos del Camp Nou. «Se venderían como churros», aportaba en la tertulia Juan Carlos, desde hace 20 años dueño de este negocio de restauración, en el que empezó a trabajar con su tío cuando lo inauguró en 1995.

Para Mounir, este bar es una parada obligatoria cada vez que regresa a Rocafonda, el topónimo más famoso de España en los últimos días. A las nueve y veinte de la noche del pasado martes, el nivel de decibelios alcanzado en este humilde barrio de Mataró (Barcelona) probablemente fuese el más elevado del país. El espectacular gol de Lamine a Francia, con el que la semifinal volvía a las tablas iniciales, fue gritado hasta desgañitarse por muchos de quienes lo vieron crecer y pelotear en la pista de cemento o el polideportivo. «A nosotros no nos sorprende, era el mejor cuando jugaba partidillos con chavales que le sacaban dos cabezas», explica Juan Carlos junto a la camiseta, enmarcada en el bar, del debut del chico con el filial ante el Eldense, una semana después de haberlo hecho con el primer equipo frente al Betis. «No se ven, pero en la parte de delante hay dos lamparones de sudor», comenta sonriendo.

Rocafonda es una de esas zonas donde las ciudades acostumbran a dejar abandonado su nombre. En Mataró, localidad costera de 130.000 habitantes, es popular la etiqueta MTV (pronunciada a la inglesa, emtivi, como la cadena de televisión estadounidense). En este caso, las siglas aluden a la expresión «Mataró de tota la vida», la clásica distinción entre el nosotros y los llegados de fuera, entre el núcleo central y los terrenos que fueron urbanizándose [casi siempre con carencias] a medida que llegaba población de regiones como Andalucía o Extremadura. Un proceso que en las últimas dos décadas se ha replicado con personas procedentes de otros países. Alrededor de un tercio de los habitantes de Rocafonda tienen nacionalidad extranjera, con preponderancia marroquí, como Fatima, la esforzada abuela del futbolista, que emigró a España cuando Mounir aún ni hablaba.

El gesto del 304 con las manos popularizado por Lamine Yamal en la celebración de sus goles se hizo universal el martes desde Múnich. Las tres últimas cifras del código postal de Rocafonda (08304) como seña de identidad de un barrio con altos niveles de exclusión social. Soufian, amigo íntimo de la familia, se queja de los estereotipos y las etiquetas: «Aquí també parlem català».

Mural en Rocafonda para el cartel de Les Santes.

Mural en Rocafonda para el cartel de Les Santes.ARABA PRESS

Ese triple dígito, que comparten otros barrios mataronenses e incluso da nombre a un grupo de música rap de la ciudad, está visible en el mural que Mohamed l'Ghacham, artista urbano marroquí afincado en Mataró, ha elaborado para inspirar, a su vez, el cartel de Les Santes, la fiesta mayor que la ciudad celebra en menos de dos semanas. Con una escena costumbrista que ocupa gran parte de la fachada de un edificio de la avenida Perú, el autor desea que perdure el recuerdo de que, en 2024, «el cartel se hizo en Rocafonda».

El CF La Torreta y 'Kubala'

Las famosas tres cifras, en otro orden, coinciden con las últimas del código postal de La Torreta (08430), barrio de La Roca del Vallès (Barcelona) en cuyo club jugó Lamine antes de ser descubierto por los ojeadores del Barcelona. «En seis años habrá sido Balón de Oro», se atreve a pronosticar Inocente Díez, el veterano coordinador del equipo a quien todo el mundo conoce como Kubala, un alias que lo acompaña desde hace ya 50 años, cuando se lo implantó un entrenador que le veía una forma de moverse en el campo muy parecida a la del legendario futbolista húngaro del Barça.

Concluida la temporada, el CF La Torreta organiza durante este mes su campus, bautizado «Lamine Yamal» desde este año y al que acuden niños de edades tan tempranas como la del delantero de la selección, que con menos de cuatro años ya vestía la indumentaria del club. Sus padres se habían separado y junto a su madre, la ecuatoguineana Sheila Ebana, se instaló en Granollers, población lindante con La Torreta. Trabajando en un McDonald's, ella conoció a la hija de Kubala y ahí empezó a escribirse esta precoz historia futbolística.

Campus Lamine Yamal del CF La Torreta, primer equipo del delantero de la selección española.

Campus Lamine Yamal del CF La Torreta, primer equipo del delantero de la selección española.Gorka LoinazARABA PRESS

«Ya no solo era cómo tocaba la pelota, a mí, sobre todo, lo que me llamaba la atención era su intensidad, su carácter, eso era lo que lo hacia distinto a todos los demás», recuerda quien fue algo así como su padrino deportivo. «A edades tan cortas, muchos críos se cansan y salen corriendo a medio entrenamiento para buscar a sus madres, pero él, en cambio, era el niño del balón, siempre con el balón», añade.

«Ningún jugador es tan bueno como todos juntos», reza una pancarta en las instalaciones del club vallesano, que hace un mes y medio recibió la visita de Lamine un día antes de incorporarse a la concentración del combinado de Luis de la Fuente en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas. La importancia del colectivo es uno de los valores que Inocente cree que el extremo ya llevaba aprendidos antes de su salto a la cantera azulgrana en 2014, cuando jugaba en el prebenjamín de La Torreta. «Le ha tocado estar en el peor Barça en muchos años, deberá tener paciencia», aconseja al futbolista como hacía, años atrás, durante algún viaje en coche de ida y vuelta desde Mataró los días en que dormía en el domicilio paterno.

'Kubala', coordinador del CF La Torreta.

'Kubala', coordinador del CF La Torreta.ARABA PRESS

Fue precisamente el trayecto entre Barcelona y esta ciudad el que inauguró el ferrocarril en España en 1848 con la mítica locomotora de vapor La Mataró. Un recorrido en tren de 30 kilómetros que Lamine Yamal repitió muchos días con su padre antes de que amaneciese. Acostumbrado a pulverizar récords y sueños desde hace apenas año y medio, "el niño del balón" se planta esta noche en el Estadio Olímpico de Berlín, a dos mil kilómetros de la pista de cemento donde regateaba a Kila y Clara hace solo 15 años.

Rodri, en la justa pelea por un Balón de Oro (casi) imposible

Actualizado Sábado, 13 julio 2024 - 23:55

El «ordenador perfecto», el «mejor centrocampista del mundo», la «clave de España», «el jugador que manda en los partidos»... La lista de elogios de entrenadores, compañeros y rivales hacia Rodri Hernández se antoja interminable. Es el centrocampista total, que ha trasladado su brillo desde el Manchester City a la selección. Y hay quienes le ven como el mejor situado en la carrera hacia el Balón de Oro. No es algo fácil para un jugador clásico, alejado de las redes sociales, sin un gran perfil comercial y que nunca se muerde la lengua ante los periodistas.

Hace un año fue el mejor español en la lista de candidatos. El Balón de Oro volvió a manos de Leo Messi, por delante de Erling Haaland y Kylian Mbappé tras su éxito en el Mundial de Qatar. Cuarto fue Kevin de Bruyne y quinto, Rodri. Era su primera nominación. Se había acercado al podio y desbancado a Vinicius, que acabaría sexto. ¿Puede escalar ahora? Por números, sí, aunque sus principales adversarios (Jude Bellingham y Vinicius) lleguen avalados por una Champions y una Liga con el Real Madrid. Además, el inglés aún podría aumentar hoy su cuenta en la final de Berlín.

Rodri no presume esta temporada de una Champions, aunque sí de una Premier League y un récord que habla por sí mismo. Se trata del futbolista que más partidos consecutivos ha disputado sin perder. Desde marzo de 2023 jugó 80, con un balance de 63 victorias, 16 empates y sólo una derrota. La del derbi de la final de la FA Cup ante el United. Aunque detrás de esa cifras ya había quedado claro que, cuando no pudo jugar, el City tampoco carburaba.

Revisando vídeos

A las órdenes de Pep Guardiola, con quien disputó 257 partidos en cinco temporadas, ha superado dos desafíos: el de la adaptación al físico y la velocidad de la Premier y a lo que el técnico de Santpedor siempre requiere de un pivote. Un listón más elevado que en el Villarreal y el Atlético.

Rodri representa la calma para la selección. La seguridad, la interpretación del juego y el análisis. Su titularidad es indudable desde la marcha de Sergio Busquets, aunque nunca ha rechistado por comenzar como suplente o como central. Durante el Mundial 2022, Luis Enrique le retrasó a la zaga y él se preparó para cumplir revisando vídeos sobre su nueva posición.

En Alemania, vuelve a visualizar cada partido en vídeo, analiza su juego y el de sus compañeros. «Sin esa visión de Rodri, España no sacaría tanto rédito a la verticalidad de Nico y Lamine», cuentan desde el vestuario. Por eso todos lo quieren al lado, incluso Dani Carvajal lo ficharía para el Madrid. Desde Luka Modric en 2018, el Balón de Oro no ha vuelto a recaer en un centrocampista. Por eso Rodri no lo espera: «Si me quieren reconocer, bienvenido. Pero no me molesta».

Un espectador “imbécil”, el “instinto” de Pogacar y la calma de Vingegaard: “No está perdido”

Actualizado Sábado, 13 julio 2024 - 23:49

La imagen del día fue la felicidad pletórica de Tadej Pogacar en la cumbre de Pla d'Adet, siempre su inseparable Joseba al quite con el primer auxilio en meta. Pero la alegría no era sólo por el triunfo, ni siquiera por la dentellada a Jonas Vingegaard en la general. Pogi lo había hecho a su manera y que no le vengan con lo de jugar a la defensiva. "Me cuesta contenerme", había avisado por la mañana en la salida de Pau. De las palabras a los hechos, de los planes al "instinto".

Para saber más

Porque... "La idea era ganar la etapa esprintando en la parte final para rascar unos segundos de bonificación", admitió sin rubor cuando todos imaginaban que lo de Saint Lary Soulain había sido una oda a la estrategia del UAE. "Pero ganar así es mucho mejor. Este Tour debe estar siendo divertidísimo por televisión...", bromeaba quien tiró de improvisación, quien pensó con frialdad con las pulsaciones a mil.

Curiosamente, fue la ausencia de Juan Ayuso, retirado el día previo a causa del covid, lo que desencadenó los acontecimientos. Tras el asombroso trabajo del gigante Politt -"es increíble", alabó a uno de sus grandes fichajes, 'robado' al Bora, el esloveno-, a Tadej le faltaban piezas en la ascensión final. "Me sentía súper bien. Joao [Almeida] estaba tirando a tope ya a ocho kilómetros de meta. Vi la oportunidad de que Adam [Yates] atacara en busca de la victoria de etapa, liberándonos del deber de tirar del grupo. Viendo que ningún hombre de la general se movía, vi la ocasión de atacar yo mismo siguiendo mi instinto, enlazar con Adam y conseguir una buena ventaja para la general además de la victoria de etapa. Quiero insistir en mi agradecimiento a Adam por su trabajo", explicó al detalle Pogacar.

A Tadej le mueve la pasión, las ganas de exprimir su potencia, la diversión de ganar. No piensa en lo que viene después, en la etapa del domingo, cinco puertos y casi 5.000 metros de desnivel acumulado hasta Plateau de Beille. Ni tampoco en los Alpes de la próxima semana, allí donde perdió sus dos últimos Tour. Ni en el cansancio que pudiera aparecer tras su alarde en el Giro. Ni siquiera piensa en la revancha contra su Némesis, un Vingegaard que lució amenazante en el Macizo Central, como si ya no hubiera rastro de esa brutal caída en la Itzulia hace tres meses que le tuvo hospitalizado y trastocó todos sus planes. "Esto no es una venganza. El ciclismo no es una guerra, es el juego al que jugamos. A veces pierdes y a veces ganas...", despejaba.

En la misma línea se explicó Yates, tan sorprendido como el que más por los acontecimientos de otra jornada para el recuerdo. "Fue un poco de improvisación. Estaba listo para seguir el ritmo con normalidad y él me dijo que atacara. '¿De qué estás hablando?' Así que ataqué y miré hacia atrás un par de veces para ver dónde estaba", dijo el británico a Eurosport.

Pero, pasada la euforia, los asombrosos datos de Pogacar en la subida (mucho más rápida que la de Armstrong años atrás) queda lo que viene. Y, pese a los casi dos minutos de ventaja, todavía nadie da por sentenciado el Tour. Ni el propio Vingegaard. "Perder tiempo nunca es positivo, pero tuve una buena actuación", reflexionó el del Visma. "En los momentos en los que la pendiente era más dura, recortaba, pero en los tramos más llanos le favorecían a él. La diferencia es importante, pero no está perdido. Creo que estaba más decepcionado en la etapa del Galibier", puntualizó.

Una sensación que corroboró Mikel Landa, recordando los precedentes. "Hay que ser cautos. El pasado año Vingegaard sacó siete minutos a Pogacar en dos días. Vemos que ambos están un paso por encima que Remco en la montaña, así que intentaremos defender el podio y luchar por alguna etapa", dijo a los medios españoles en meta. Su labor al lado de Evenepoel está resultado asombrosa para quien copó todos los titulares. El belga, en su primer Tour, sigue en la lucha por el podio. "El cuarto está a cuatro minutos de mí, lo cual es una buena renta. En cuanto a Tadej y Jonas, tienen más experiencia y más potencia que yo. Voy a seguir luchando por el podio. Con Jonas, nunca se sabe; él no está muy lejos de mí y ha debido darse cuenta de que Tadej está fortísimo. Puede ser que empiece a correr a la defensiva y eso me permita aspirar a más", razonó el del Soudal.

Una jornada que tuvo su lado negativo. En los últimos kilómetros, un espectador se dedicó a jugar con la integridad de los favoritos. Primero con Pogacar (le molestó con una bolsa de patatas), después con Vingegaard, llegando a tocarles el rostro en pleno esfuerzo. La cuenta oficial del Tour en X fue contundente -"en un mundo en el que puedes ser lo que quieras, eliges ser imbécil"-. También el presidente de la Asociación de Corredores, Adam Hansen, que declaró que la organización se personará en la justicia contra este espectador.

La maldición de Harry Kane, 642 partidos y cero títulos: “Cambiaría mis trofeos individuales por esta Eurocopa, sin dudar”

Actualizado Sábado, 13 julio 2024 - 22:28

Entre 2012 y 2023, el Bayern de Múnich ganó 11 Bundesligas, cinco Copas de Alemania y dos Ligas de Campeones. 18 títulos y al menos uno en cada una de esas 11 temporadas, con dos cursos logrando el triplete. Una época brillante e inigualable en la historia del club hasta que llegó la maldición de Harry Kane. El extraordinario delantero inglés busca hoy ante España, a sus 30 años, el primer título de su extensa y goleadora carrera. Algo que le ha sido imposible conseguir en los 642 partidos, 14 campañas de clubes, tres Eurocopas y dos Mundiales que ha disputado.

Si quieren que la selección española gane esta noche, toquen toda la madera que tengan a su alrededor porque el gafe es el protagonista de este artículo. «Sería bueno para Harry acabar de una vez con los que dicen que es un gafe y hacen bromas», advirtió el ex internacional inglés Stan Collymore cuando Kane fichó por el Bayern el pasado verano.

Para saber más

El delantero venía de una década de éxitos individuales y decepciones colectivas en el Tottenham y con Inglaterra. Subcampeón de la Eurocopa 2020, subcampeón de la Champions 18-19, subcampeón de la Premier 16-17, subcampeón de la Copa de la Liga en 2015 y 2021... Y a la vez, Pichichi de la Premier 2016, 2017 y 2021 y Bota de Oro del Mundial 2018. El cambio a Múnich obedecía a la búsqueda definitiva de un título. Y nada más lejos de la realidad.

En su primer partido oficial con el Bayern, en la Supercopa de Alemania disputada en el Allianz Arena, el Leipzig ganó 0-3 con un hat-trick de Dani Olmo. Al delantero le quedaban la Bundesliga, la Copa y la Champions para resarcirse. Ha sido máximo goleador del torneo alemán, máximo goleador de la Liga de Campeones y ha logrado su primera Bota de Oro, pero el Bayern perdió el título ante el Leverkusen, cayó de forma sorprendente en la segunda ronda de la Copa y fue eliminado por el Real Madrid, con aquel doblete milagroso de Joselu, en las semifinales continentales.

«quiero usar toda esa motivación»

Lo máximo que ha ganado un equipo de Kane es una Audi Cup, un torneo de pretemporada. Así de duro y así de pesado para uno de los mejores goleadores del siglo. En junio aterrizó en Alemania con la condición de capitán de los Three Lions y con la obligación personal y colectiva de levantar un título para su país 58 años después. Y los analistas le han machacado durante el torneo. «No se mueve en el campo», le criticó Gary Lineker.

Kane lleva tres goles en la Eurocopa, uno de ellos de penalti, pero sólo ha jugado dos partidos completos, todos en la primera fase. De hecho, aunque marcó de penalti en la semifinal contra Países Bajos, el héroe terminó siendo su sustituto, Ollie Watkins.

«Sé lo que significará para mí y para el país si ganamos, cambiaría mucho toda la situación. Así que quiero usar toda esa motivación esta noche», admitió Kane en la previa de la final, donde reconoció que intenta «no pensar demasiado en eso», al ser preguntado sobre todas las derrotas que ha sufrido en su carrera. «Perder una final es difícil de olvidar, así que cambiaría todos mis trofeos individuales por esta Eurocopa, sin duda. No es ningún secreto», finalizó.

El “robo” de Wembley en 1996, última parada de los España-Inglaterra: “Merecimos ganar, fue una decepción”

Actualizado Sábado, 13 julio 2024 - 22:27

"Imagínate. Jugar en Wembley, en un escenario tan especial, y contra Inglaterra... El público apretaba mucho y merecimos ganar, pero desgraciadamente perdimos en penaltis, una lotería. Fue una decepción". 28 años después, Alfonso Pérez Muñoz, en conversación con EL MUNDO, no olvida la tanda de penaltis de los cuartos de la Eurocopa de 1996. España e Inglaterra empataron a cero en el tiempo reglamentario después de una aplastante superioridad de los de Javier Clemente, con dos goles mal anulados a Kiko y Salinas, con un penalti no pitado a Caminero, con ocasiones clarísimas falladas... Hoy, en el Olympiastadion de Berlín, otro campo de leyenda, la selección buscará venganza.

"Ha sido un robo. No puedes jugar contra los 80.000 de la grada, contra los once de ellos y contra los tres árbitros. Es lo de siempre, ahora vete a la UEFA a protestar...", se quejaba un desesperado Salinas al micro de TVE tras el partido. "Es penalti claro, muy claro, demasiado claro", declaró Caminero. "Cuando no aprovechas las ocasiones y el árbitro no pita lo que es pues te queda eso, una cara un poco atontada", se resignó Kiko.

Para saber más

La derrota dolió a una España que venía de empatar con Bulgaria y Francia y de ganar a Rumanía con un gol de Amor en el tramo final para pasar a las eliminatorias por delante de la selección de Stoitchkov. En cuartos tocó la Inglaterra de Terry Venables, que venía de resucitar a los Three Lions tras la vergonzosa ausencia del Mundial de 1994. Los británicos habían pasado por encima de Países Bajos en la fase de grupos y ya cantaban lo que todavía hoy reclaman: "Football is coming home (El fútbol está volviendo a casa)".

Sobre el césped, Gary Neville, Gascoigne, McManaman, Shearer o Sheringham... Y también un joven central que despuntó en ese torneo: Gareth Southgate, hoy seleccionador inglés. Por España, más allá de los mencionados, Zubizarreta, Hierro, Nadal o Manjarín.

Shearer, Platt, Pearce y Gascoigne anotaron todos sus penaltis y Hierro y Nadal fallaron el primero y el último de los de Clemente, eliminados ante el anfitrión. "Estaba el país pendiente y nos dolió no poder responder. En estas competiciones hay que tener suerte y cualquier error se paga", explica Alfonso, que todavía hoy guarda la camiseta que se intercambió con Gascoigne.

Hierro envió el balón al larguero y Seaman detuvo el disparo de Nadal. Fue la última parada de un portero inglés en una tanda de penaltis hasta que Pickford detuvo la pena máxima de Bacca en la tanda de los octavos del Mundial de Rusia en 2018 contra Colombia.

La redención de Pearce y la explosión de Southgate

Aquel partido fue la redención de Stuart Pearce, lateral izquierdo británico que falló el penalti en las semifinales de Italia 90 contra AlemaniaFederal. Contra España no dudó. Lanzó el tercer intento inglés y superó a Zubizarreta. "La foto de ese penalti es el único recuerdo que tengo en mi casa", explicó al Daily Mail.

Ese partido ante España encumbró también a Gareth Southgate como nuevo líder de la defensa de los Three Lions. "Es un futbolista de clase mundial", dijo de él Bobby Charlton tras el duelo. Tenía 25 años y acababa de fichar por el Aston Villa. "Recuerdo que jugué bien", contestó ayer a EL MUNDO. "Nadal (hace un gesto con el pelo) es el jugador que me viene a la memoria. Kiko y Luis Enrique también. Fue un partido duro y creo que España debería haber ganado, probablemente. Los partidos contra ellos siempre son duros", reflexionó el seleccionador, que se intercambió la camiseta con Kiko.

En semifinales, sin embargo, el cielo se cerró sobre él. Southgate no había sido elegido para lanzar en los penaltis contra España, pero en semifinales contra Alemania fue uno de los elegidos. Shearer, que había anotado el primero contra los de Clemente, no tiró hasta el sexto lanzamiento, y el ahora seleccionador se atrevió con el primero. Falló. "Sólo quería desaparecer del mundo", admitió unos años después.

La final de esta noche significa mucho para el técnico británico. Es su propia revancha personal con el torneo. "Quiero ganar tanto que duele", dijo en la previa.

Pero enfrente de Southgate estará un equipo, el español, con varias cuentas pendientes con Inglaterra, ante la que sólo suma decepciones en Eurocopas y Mundiales. La derrota en los cuartos de 1996, en la fase de grupos de 1980, en los grupos del Mundial de 1950 y el empate en la segunda fase de la Copa del Mundo de 1982 que dejó al país fuera de las semifinales. Hoy, en Berlín, la revancha.

Elogio de la nostalgia

Elogio de la nostalgia

Desde el reconocimiento de las comodidades y facilidades para el espectador del fútbol de hoy, expuestas ampliamente en esta Eurocopa, echamos de menos la simplicidad original de un deporte sencillo. Su lógica y su viejo lenguaje.

Añoramos aquellos tiempos en los que el balón era "el cuero" porque pesaba. Los modernos, más ligeros que un buñuelo de viento, tienden a encabritarse, volanderos, en su trayectoria. Y, dados a arabescos caprichosos, est

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El golf español se descuelga del domingo en Valderrama

El golf español se descuelga del domingo en Valderrama

Actualizado Sábado, 13 julio 2024 - 21:08

Seguro que alguno de los haters del LIV Golf, de los que llaman traidor a Jon Rahm detrás de un teclado, estuvo camuflado con la gorra de los Legion XIII este sábado en Valderrama entre los miles de espectadores. Y es que el concepto del golf por equipos va poco a poco calando en este deporte tan individualista. El Real Club de Golf de Valderrama era el sábado un escaparate del caro merchandising oficial. Los hay como el pequeño Romeo, que exhibe con orgullo el León del equipo de Rahm con la esperanza de conseguir la firma del de Barrika, o el caso de Rose, una inglesa afincada en Marbella con el logotipo de los Crushers simplemente porque el dibujo de la gorra le gustó y quiere protegerse del verano gaditano. "Igual que yo crecí queriendo ser jugador del Atleti, de hecho, lo sigo queriendo aunque sea imposible, espero que en el futuro haya niños que quieran jugar en Legion XIII", comentaba el capitán español que, en su multimillonario acuerdo, tiene un porcentaje de su equipo.

Jon Rahm atacó con fuerza otro día tenso, esta vez con menos viento, pero en una nueva nueva jornada que refrenda a Valderrama como 'campazo'. Terminó con menos dos, aunque con el mal sabor de boca de un bogey en el par cinco hoyo cuatro tras enviar una bola al agua. El putt de par se escapaba por la derecha del hoyo, al igual que un exabrupto en forma de blasfemia de la boca del jugador, que provocó el silencio del respetable. "Es frustrante, se acumula todo..., me he dejado varios golpes esta semana en pares cinco con bolas al agua", confesaba Rahm, que afrontará el último día desde el par a siete golpes del líder.

Toda la presión del tee de hoyo uno fue hoy para Eugenio López Chacarra, con algunas caras conocidas como testigo. Se dejaron ver por Sotogrande el futbolista Marcos Alonso, el televisivo cocinero Carlos Arguiñano, Dani Garcia, que siguió a Phil Mickelson y al que regaló una buena colección de botellas de aceite de oliva, la capitana de la Solheim Cup, Suzann Pettersen, o el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida.

"Ha sido un fallo tonto"

Bajó el pegajoso tema de Quevedo y Bizarrap, que anima a quedarse porque 'las noches sin ti duelen', Chacarra pegó un híbrido perfecto que terminó en el centro de la calle. La explosión del golpe coincidió con los humos de los colores de los Fireballs, que envuelven el tee del primer hoyo y con una decena de niños que, estratégicamente colocados agitando la bandera de España, pedían autógrafos a Greg Norman, sin tener mucha idea de quién es ese señor.

El LIV Golf tiene muy claro que su concepto es el espectáculo. Aunque a las primeras de cambio Valderrama zarandeó a Chacarra con un doblebogey en el primer hoyo tras no acertar a sacar la bola del búnker. "Ha sido un fallo tonto, pero he sabido jugar golpe a golpe". Tocado pero no hundido, el madrileño hizo lo más complicado, resetear y cargarse de paciencia para volver a construir una ronda muy meritoria: 72 golpes, más uno del campo para mantenerse con menos dos en una concurrida tercera posición y a cinco golpes del indio AnirbanLahiri.

Solo 10 jugadores concluyeron bajo el par tras 36 hoyos, teniendo hoy unas condiciones buenas de golf. Un top ten tan variopinto donde confluyen el doble ganador este año de majorsseniors, Richard Bland, con 51 años o el ganador del US OpenBryson DeChambeau, que hoy firmó 67 golpes. Y cuidado porque este recorrido inspira a ganadores del US Open como hizo en el pasado con Grame McDowell o Matt Fitzpatrick. "Tiene sentido", afirmaba ante el dato DeChambeau. Martin Kaymer, el único loca, que vive en la zona y es socio de Valderrama, también se mantiene bajo el par.

García se descuelga

La ronda del día de 66 golpes le ha servido a Lahiri para alcanzar el liderato con siete golpes bajo el par con una escandalosa exhibición sobre los rapidísimos green de Valderrama. García jugó sobre par y su resultado, salvo milagro, le descuelga de la pelea, mientras que David Puig se reconcilió con su golf con una tarjeta de menos tres.

Con estos marcadores, los Crushers GC mantienen de momento el liderato por equipos con cuatro golpes de ventaja sobre los Fireballs GC de García.

Luis de la Fuente: “Rezo todos los días, pero no me pongo una camisa amarilla cada vez que ganamos”

Actualizado Sábado, 13 julio 2024 - 21:06

Se nota que este domingo se juega una final en el Olímpico de Berlín. Primero, porque se necesita una pegatina, aparte de la acreditación, para acceder. Segundo, porque hay cientos de periodistas ingleses que casi no dejan un asiento libre en la sala de prensa cuando llegan Southgate y Kane. Tercero, porque en la cartelería pone "The final". Cuarto, porque las banderas de la entrada son las de España e Inglaterra. Y quinto... Quinto no hay, pero da igual. Este domingo se juega una final en el Olímpico de Berlín. Una final de la Eurocopa. Ni más ni menos.

Y claro, le tocó hablar a Luis de la Fuente, como en cada previa de cada uno de estos siete partidos del campeonato. Está tranquilo, está sonriente, es como si estuviera muy seguro de lo que va a suceder, pero sin decirlo. Hasta le preguntaron, con algún dato innecesario en la formulación, qué pintaba Dios en una final. "Como soy libre y puedo elegir, elijo la fe, y mi inteligencia y mi experiencia me invitan a creer en Dios. Me aporta seguridad. ¡Pero ojo! Soy cero supersticioso. Yo rezo todos los días, pero no me pongo una camisa amarilla cada vez que gano", dijo el técnico, que dejó alguna frase para los títulos, algo no habitual.

Habló de lo necesario para ganarle a Inglaterra, y comentó que deben ser ellos mismos. "Si no somos España, no vamos a tener opciones de ganar. Vamos a intentar ser mejores que ellos, y así tendremos opciones. Con los futbolistas que tenemos, es difícil renunciar a nuestro estilo". También se refirió a sí mismo, pues le preguntaron cómo le cambiaría la vida si ganaba. "A mí no me va a cambiar en casi nada, yo tengo las cosas muy claras desde hace mucho tiempo. Soy un gladiador, vengo del barro, del circo, y sé lo que soy. Yo disfruto mucho más viendo a la gente feliz, y si ganamos, mis jugadores estarán muy felices, y si ganamos, veremos a un país muy emocionado", concluyó.

Anunció que Gavi pasará todo el día de la final con ellos, y que Ayoze y Pedri están lesionados y no podrán jugar, de nuevo, en Berlín, el lugar donde todo empezó el pasado 15 de junio. Fue motivo de conversación en la furgoneta que les trajo desde el aeropuerto.

Después del entrenador le llegó el turno a Navas, el jugador que Morata, y el resto de capitanes, decidió que hablara en una especie de homenaje por su trayectoria, ya que el de este domingo será su último partido con la selección (se retira en diciembre definitivamente). Contó que se siente muy orgulloso de estar aquí y que, después de los partidos, le duele "todo", pero que está tan feliz que luego se le pasa. "En aquellos años éramos una piña fuera y dentro del campo, y eso se nota cuando jugábamos, y aquí ocurre igual, hay un grupo buenísimo", resolvió el lateral del Sevilla.

Juan Mata, el último goleador en una final: “aquella generación éramos en el campo lo que queríamos ser y estos jugadores, también”

Actualizado Sábado, 13 julio 2024 - 19:27

El último gol de España en una final de una Eurocopa lo marcó Juan Mata y, doce años después, sigue reconocimiento que se lo debe a Fernando Torres. "Aquel gol fue felicidad extrema porque cerraba un círculo de Eurocopa, Mundial y Eurocopa. Me lo regaló Fernando, porque podía haberlo marcado él", admite con una sonrisa y brillo en los ojos a pocos metros de la Puerta de Brandemburgo en Berlín, donde dentro de unas horas España volverá a jugar una final frente a Inglaterra, una selección que Mata conoce muy bien porque ha convivido con muchos de sus jugadores.

Sin embargo, ve a España favorita en casi todas las posiciones. Duda algo en el caso de Bellingham y Foden, pero ve a los españoles favoritos. "Desde el primer partido ya tuve la sensación de que el equipo estaba jugando muy bien y que había una buena energía entre ellos y con el cuerpo técnico. Todos sentimos que las cosas podían ir muy bien y lo han refrendado", explica a El Mundo.

Son sensaciones que ve equiparables a las que sintió en 2012, cuando llegó aquel titulo ante Italia. "Veo similitudes en la idea de dominar a través de la pelota. En aquella generación, los jugadores éramos lo que queríamos ser y en esta creo que también. La sensación es la misma: que pueden ganar. Aquella vez veníamos de ganar un Mundial, y éramos más favoritos al inicio del torneo que ahora, pero creo que ha sido positivo que todo el mundo pensara que Francia o Inglaterra lo eran más. Creo que España ha sido la selección que más ha merecido ganar cada partido que ha jugado y con más diferencia que el resto", analiza.

Clave fue entonces Vicente Del Bosque como ahora se considera a Luis de la Fuente. "Nunca he estado en un vestuario con él. Vicente sabía gestionar personas como pocos. Podía motivarte, calmarte... y si De la Fuente lo hace igual, tiene una gran virtud. La gestión de grupo es fundamental", apunta este jugador que no fue indiscutible en el once, pero sí imprescindible en el grupo. "Estos torneos los entrenadores dicen que no los ganan 11 sino todo el grupo. Y esa fue una de nuestras mayores virtudes, que como grupo todos sabíamos nuestro papel y tratábamos de dar lo mejor en cada momento. En esta selección veo a Olmo, a Merino, Oyarzabal, Le Normand o Navas, gente que ha jugado más o menos, pero que siempre aportan y eso les ha llevado a donde están".

Rodri y Lamine

En este grupo hay dos jugadores casi imprescindibles. Uno es Rodri, que bien podría ser Balón de Oro. "Si fuera por mí, seguro. Es el mejor del mundo en su puesto y capital para el City y la selección. Como persona, le conocí en Manchester, y es fantástico, muy cercano y un gran ejemplo para los jóvenes. Estoy seguro de que su influencia es diferencial en el campo pero también en el vestuario", advierte. Y es que el otro es un chaval de 16 años, Lamine Yamal, cuyo padre tiene la edad de Mata. "Siempre tienen la intención de generar cosas, Por eso me gusta verle jugar con esa zurda fantástica. Ojalá mantenga todo esto porque no va a ser fácil. Ha creado unas expectativas muy altas, por eso hay que dejarle que disfrute".

Lamine ya transmite valores que van más allá del fútbol y que encajan con los de la organización que fundó Mata, Common Goals, para sumar a los futbolistas en proyectos sociales. "Sería fantástico involucrarlo. Este tipo de jugadores de las nuevas generaciones entienden muy bien el rol del fútbol en la sociedad y de los futbolistas. Y gente como él, que va a tener tanta influencia, sería muy bueno que sean conscientes de lo que pueden aportar", advirtió el jugador que tras dejar la Premier por Turquía y Japón busca nuevos retos.

Conoce perfectamente al rival en esta final y hasta defiende el trabajo de Southgate. "No es fácil, lo que han logrado. Tenían grandes expectativas generadas por los grandes jugadores que tienen y porque fueron finalistas en la anterior edición. Es cierto que han tenido dificultades, pero otras grandes selecciones no han conseguido llegar a la final. Hay que valorar el trabajo de Southgate, un entrenador que transmite unos valores muy positivos", interpreta Mata. "Ha sido muy criticado por la forma de juego, pero lleva dos finales de Eurocopa consecutivas y eso no hay muchos entrenadores que lo puedan decir con un grupo de jugadores jóvenes. Hay que darle su mérito", insiste, eso sí, que sea como subcampeón.