La imagen de Raphinha consolando a Hansi Flick mientras el técnico exhibía su tristeza en el banquillo tras la poco convincente victoria frente al Alavés se ha convertido en viral. Hay un agradecimiento recíproco de gran calado entre ambos. El brasileño ha alcanzado su máximo rendimiento como profesional de la mano del técnico. Flick ha encontrado en él su aliado más comprometido y fiable.
La mejor noticia del sábado fue el regreso a la titularidad de Raphinha. El brasileño es el jugador que mejor interpreta y aplica esa presión asfixiante hasta lo indecible que tan buenos resultados le dio al conjunto azulgrana en la primera temporada del alemán en su banquillo. Y, también por eso mismo, está llamado a ser determinante en el duelo frente al Atlético que los barcelonistas disputan esta noche a las 21.00 (Movistar) en partido adelantado de la decimonovena jornada de Liga por la disputa de la Supercopa de España entre el 7 y el 11 de enero del año que viene.
En el campo, una vez superada ya la lesión que lo tuvo de baja durante casi dos meses, Raphinha exhibió a partes iguales ese perfil a veces un tanto anárquico con el que busca romper el orden de las defensas rivales como su capacidad para morder al adversario cuando este tiene el balón en sus botas con el objetivo de recuperarlo lo antes posible.
Seis partidos ausente
Raphinha sufrió una lesión en el bíceps femoral del muslo derecho el pasado 25 de septiembre, en el partido de Liga disputado en el Carlos Tartiere frente al Oviedo. En principio se estimaba que su baja sería de unas tres semanas, pero tuvo varias recaídas, en parte debidas a su propia ansiedad por regresar cuanto antes, según él mismo admitió. Se perdió seis partidos del torneo, entre ellos el del Sánchez Pizjuán, donde el Barcelona salió goleado frente al Sevilla (4-1) y el jugado en el Santiago Bernabéu, también saldado con derrota, 2-1. Su progresiva incorporación al equipo es una noticia esperanzadora para Flick en su deseo de recobrar el espíritu del colectivo la temporada pasada.
El brasileño confesaba ante las cámaras de DAZN que a veces se vuelve demasiado insistente a la hora de recalcarles al resto de jugadores que le acompañen en la presión. «Hay muchos momentos en los que mis compañeros pensarán que hablo demasiado, que soy un pesado, que les exijo mucho, pero así soy yo: exijo a las personas que sé que pueden dar mucho más», comentaba tras la victoria frente al Alavés.
Con números exorbitantes en el último curso, en este ejercicio ha disputado ocho partidos, seis como titular. Suma tres goles, tres asistencias y 15 disparos a portería. Menos cuantificable es su despliegue físico y su capacidad para tirar continuos desmarques. Dentro de lo intangible se encuentra su capacidad para revitalizar el compromiso de un grupo amenazado por la tentación de aburguesamiento y por la fractura de los egos, sobre la que ya alertó Flick.
La primera presencia asiática en un Mundial correspondió a las Indias Orientales Holandesas, hoy Indonesia, en Francia-1938. Aquel territorio, administrado por la Compañía Holandesa de las Indias Orientales tuvo federación inscrita en la FIFA desde 1924, y hasta envió un árbitro, de nombre Max de Vries y holandés de origen, a los JJ OO de Ámsterdam-1928. Para Francia-1938, sólo dos asiáticos solicitaron la inscripción, Japón e Indias Orientales, pero el primero, en guerra contra China, renunció. La FIFA quiso montar una repesca, ya en Francia, contra Estados Unidos, que rehusó, así que las Indias Orientales se presentaron sin ningún mérito clasificatorio. Desembarcaron en Holanda tras un mes de travesía y jugaron dos partidos de preparación. Empataron uno, ganaron otro y viajaron felices a Francia, donde sería otra cosa. Su primer partido, ante Hungría, en Reims y ante 8.000 espectadores, sería también el último. El Mundial se disputaba por eliminatorias directas y los húngaros les arrollaron: 6-0. Quedó el recuerdo de las gruesas gafas de su pequeño capitán, Nawir, muy miope, y el vistoso muñequito-amuleto del portero. Presentaron un equipo mixto, con dos blancos y el resto de raza autóctona. Vistieron camiseta naranja, un guiño a la metrópoli que, dicho sea de paso, no se clasificó, apartada por Bélgica.
Asia regresaría en Suiza-1954, ahora por medio de Corea del Sur. Se inscribieron, para una única plaza, China, Japón y Corea del Sur. China renunció por no jugar contra Japón, así que se eliminaron entre sí las dos últimas. En Tokio hubo empate, en Seúl victoria coreana. Su papel en Suiza tampoco supondría ningún laurel para el fútbol asiático, más bien lo contrario. Le fue incluso peor que a Indias Orientales, cuyo techo fueron seis goles. Los coreanos encajaron nueve de los húngaros y siete de Turquía. No jugó con el otro equipo del grupo, Alemania, por un abstruso sistema de competición que nunca se repetiría. Se marcharon con cartel de buena gente, muy deportivos e infatigables. Tras encajar sus goleadas con enternecedora filosofía oriental, su entrenador dejó escrita una carta a sus 15 «eminentes colegas» rogándoles que le iluminasen con su ciencia para tratar de perfeccionarse en el domino de los secretos futbolísticos, allá a la sombra del paralelo 38. Y una curiosidad: también su capitán, Park Kyu-chong, jugó con gafas.
Otra cosa sería lo de Inglaterra-1966. La FIFA concedió para este Mundial una sola plaza a disputar entre África y Asia, lo que provocó la renuncia de las 17 selecciones africanas que se habían inscrito. Por Asia se apuntaron Siria, Israel, Corea del Norte, Corea del Sur y Filipinas. A las dos primeras se las metió, por conveniencias geográficas, en grupos europeos, Filipinas adeudaba cuotas a la FIFA y no fue inscrita, y Corea del Sur no quiso enfrentarse a su vecina del norte, de manera que esta quedó sola. Se convenció entonces a Australia para inscribirse, cosa que hizo con reticencias, pues Corea del Norte era una dictadura comunista con la que no mantenía relaciones, así que jugaron los dos partidos en campo neutral, Camboya. Los coreanos ganaron los dos, 6-1 y 3-1, legitimando así su participación en el Mundial.
La 'Guerra Fría'
Kim Il-sung, abuelo del actual Kim Jong-un, era en esos días el dictador del que se conoce a sí mismo como «El País de las Mañanas Tranquilas». Despidió al equipo con un fervorín digno del maestro Pero Grullo: «Corred rápida y constantemente y chutad con potencia y precisión». De camino al Mundial jugaron varios partidos en la URSS, mientras Inglaterra se enfrentaba al mismo problema que Australia: tampoco tenía relaciones con aquel lejano país comunistón, y estábamos en los años profundos de la llamada Guerra Fría, con obsesión por los espías. Tantos hubo que el Palacio de Buckingham llegó a tener uno infiltrado durante años, fungiendo de asesor de arte. Pero el fútbol todo lo puede y los coreanos completaron el cartel de 16 participantes, encuadrados en cuatro grupos.
Les tocó el D, con la URSS, Chile e Italia, que se disputaría en Sunderland y Middlesbrough. Ellos jugarían sus tres partidos en esta ciudad industrial, cuyo equipo titular acababa de descender a Tercera, y fueron adoptados por la afición local, feliz de disfrutar esa nota exótica. Por supuesto, se les daba por eliminados de antemano. Nadie dudaba que el grupo clasificaría a la URSS e Italia.
El estreno fue ante la URSS, algo así como si el equipo de una parroquia romana jugara contra el Vaticano, y perdieron 3-0, pero dando guerra. Corrieron incesantemente, como les pidió su Gran Líder, y no estaban mal de técnica, pero sin conceptos tácticos: todos iban donde estaba el balón. Se les vio tan incansables que el árbitro, el español Juan Gardeazábal, hizo un comentario jocoso que hoy caería muy mal: «No sé si tras el descanso sacaron a los otros once. ¡Como son todos iguales!». En la misma jornada Italia ganó a Chile 2-0. Todo en orden. El grupo marchaba según el promedio previsto.
Jugadores incansables
El segundo rival es Chile, en una tarde gris y lluviosa, con el campo pesado. Los americanos tratan de calmar el juego, los orientales, de acelerarlo. Se adelanta Chile en el minuto 24 con un penalti, pero el partido se le hace largo y fatigoso. Los pequeños, delgados e inagotables coreanos les abruman y en el minuto 87 llega el 1-1, con un tiro de los que recetó Kim Il-sung, fuerte y colocado, entre un mar de piernas. Es la confirmación de que la selección asiática no era la perita en dulce que se pensaba. A su vez, la URSS gana a Italia 1-0 y se clasifica. A los italianos les basta empatar el último día con la selección oriental, pero se da por hecha la victoria, y por margen.
Es el 19 de julio de 1966 cuando se enfrentan, fecha quedará como un recuerdo infamante en el historial de La Azzurra y como el mayor sobresalto que haya producido la Copa del Mundo, Maracanazo incluido. Italia sale confiadísima. El informe que recibe el seleccionador, Edmondo Fabbri, de Ferruccio Valcareggi, encargado de ver los demás partidos del grupo, es profundamente despectivo. Los describe como un equipo cómico, que corre sin cabeza, moviéndose como aquellos personajes del celuloide rancio. Fabbri cambia a siete y hasta se atreve a meter a Bulgarelli, con molestias físicas, para probarle.
En el minuto 22, la rodilla de Bulgarelli protesta y el equipo se queda con diez, pues estamos en el último Mundial sin cambios. Los demás se mueven incómodos entre el pegajoso enjambre de coreanos. De repente, en el 42', el interior Pak Doo-ik corre por el callejón del 8 tras un balón largo y cruza un disparo perfecto que bate a Albertosi. Hay toda una segunda mitad para remediar el roto, pero no se remediará. La reanudación es un progresivo ejercicio de dominio de Italia, que no encuentra caminos y acaba tirando pelotazos a la olla, donde el pequeño meta Lee Chang-myung salta como un gato, las coge por arriba y por abajo, llega a todo, y cuando no, le ayuda el poste. El partido acaba con la derrota de Italia, que se queda fuera. Pasa Corea del Norte.
Pak Doo ik bate lanza y bate al portero Albertosi.Central PressMUNDO
«¡Vergogna nazionale!», «¡Grotesco, battuti dai coreani!», «L'Italia ha pagato caro lunghi anni di errori». «¡Azzurri, Vergogna!», «Il Nostro Calcio E'Morto!», «La pagina piu nera del calcio italiano». De ese tono elegíaco fueron los titulares provocados por el gol de Pak Doo-ik, del que erróneamente se dijo que era dentista. Era tipógrafo y cabo en el ejército, pronto ascendido a sargento tras aquello. Los italianos regresan por Génova y de noche, en lugar de por Roma y de día, como estaba anunciado, pero se sabe y son recibidos con una lluvia de huevos, tomates y monedas. Fabbri termina de ensuciar el ambiente al acusar al médico de haber suministrado a los jugadores un calmante en lugar del estimulante previsto.
Los coreanos viajan a Liverpool para los cuartos contra Portugal, y aprovechan el hospedaje en una institución católica previsto por los italianos. Años después, Pak Doo-ik contará lo que les impresionó la imagen del crucificado en la capilla, nunca habían visto nada así. Al campo del Everton acuden 3.000 aficionados del Middlesbrough, convertidos en fanáticos de Corea. El mismo día y hora se juega el Inglaterra-Argentina de la expulsión de Rattín, televisado a España. Mediada la primera parte, el locutor informa, aturdido: «Nos llega de Liverpool la noticia de que Corea va ganado 3-0 a Portugal». Es un sobresalto en todas las casas. Ningún partido de Corea del Norte había sido ofrecido aquí y pensé que nos estábamos perdiendo algo mágico. Al descanso llega la noticia de que ya va 3-2. Finalmente ganará Portugal 3-5. Eusebio tomó cartas en el asunto y marcó cuatro.
Salida nocturna
Los coreanos se marcharon, desaparecieron en la bruma, escaparon a nuestros radares. Con el tiempo, dos cineastas ingleses, Dan Gordon y Nicholas Bonner, y el periodista francés Pierre Rigoulot hicieron indagaciones allí con resultados contrapuestos. Rigoulot habló con un superviviente del gulag de Yudok, según el cual el equipo pasó tres años internado en el lugar al regreso de Inglaterra. La causa habría sido la salida nocturna a un pub tras ganar a Italia. El derrumbe ante Portugal se achacó a eso y Kim Il-sung les acusó de vicio burgués, de ahí la reclusión. Pak Doo-ik se libró por una gastroenteritis que le confinó en el hotel. Los ingleses, que rodaron un estupendo documental con ocho de los protagonistas, sólo encontraron negativas a esa versión. O fue una invención de la fuente de Rigoulot o prefirieron silenciarlo, a saber. Lo seguro es que Pak Doo-ik se convirtió en profesor de educación física, fue seleccionador en 1976 y portador de la antorcha olímpica en 2008. Vivía en Chongchun, distrito de Mangyongdae, zona residencial y de gran desarrollo deportivo al sudeste de Pyongyang. Le encontraron feliz, con notables privilegios como una casa de dos pisos y automóvil propio, respetado por los vecinos y citado en las guías turísticas entre las cinco glorias nacionales junto a un político, un compositor, una cantante de lírica y un lingüista. En 81 partidos como internacional sólo marcó aquel gol, pero le valió celebridad mundial. El reportaje de los ingleses agradó a las autoridades, que autorizaron a los ocho intervinientes a viajar en 2002 a Middlesbrough, donde vivieron un bonito homenaje en el escenario de su victoria.
Corea del Norte no volvió al Mundial hasta Sudáfrica-2010, donde perdió sus tres partidos. A su regreso habrían sido obligados a permanecer seis horas en posición de firmes ante el Palacio Presidencial, información nunca confirmada. Su fútbol ahora es un secreto. Rara vez sale un jugador. Allí se ofrecen partidos de la Premier, en diferido, resumidos, y nunca si hay un jugador de Corea del Sur. Kim Yong-un es hincha del Manchester United.
Corea del Sur regresó en México-1986 y ya nunca ha faltado. Incluso coorganizó con Japón el de 2002, del que fue cuarta. Ha aportado buenos jugadores al primer mundo futbolístico, desde el lejano ChaBum-kun hasta el actual Son Heung-min.
Nadie sabe lo que pasa por la cabeza de José María Giménez, quizás, el mejor defensa del Atlético de Madrid. Tampoco se sabe lo que pasa por su cuerpo, que a veces le ha jugado malas pasadas y épocas en blanco que han afectado al estado anímico del futbolista. Pero su vuelta al equipo ha supuesto un alivio para Diego Simeone y para los aficionados. "Es importantísimo para nosotros, como otros de los chicos, ojalá mantenga el nivel que está mostrando", apuntó el entrenador en la rueda de prensa previa al duelo contra el Barça.
Un duelo en el que el Cholo espera "un gran ataque y grandes individualidades y tenemos que ser fuertes defensivamente para poder competir". Y para ello, nadie como su Comandante, un bastión con el que se han conseguido cinco porterías a cero (cuatro con él como titular) y ocho victorias (seis de ellas seguidas) en los últimos nueve partidos. "Para Simeone es vital, en la defensa es su hombre de confianza, el que más tiempo lleva y al que ve como sustituto de Godín", apuntan fuentes del vestuario.
El uruguayo volvió al equipo tras 115 días ausente, la lesión más larga que ha tenido en su carrera y con la que se perdió sólo 15 encuentros, ya que se inició en el Mundial de Clubes. Se dice se inició porque el mismo Giménez compartió que fue un proceso en el que sufrió una recaída por la «ansiedad» que tuvo por volver tras un problema familiar que aún no se ha solucionado. "Cuando volví de Uruguay me quise meter rápido y la ansiedad me ganó y me hizo recaer. Eso me hizo más daño porque estaba dolido", destacó tras el partido del Inter.
Resulta sorprendente cómo un futbolista que es de carácter muy familiar y cuyo plan preferido es hacer un asado con sus padres, hermanos y sus perros sea capaz de mantener un nivel de juego tan alto y en la élite pese a que parte de su cabeza esté en Uruguay. Pero en el vestuario nunca dudaron de su recuperación ni de su capacidad para volver a rendir "en plenitud" y con él, también la defensa del equipo.
"A mi me gusta defender y el sufrimiento defensivo es nuestra fortaleza", dijo Giménez en una entrevista previa. El Atlético de Madrid es el equipo menos goleado de Primera División con sólo 11 goles en contra en las primeras 14 jornadas. Antes de su vuelta, era el noveno menos goleado con 10 tantos encajados, no hay mejor manera de demostrar la eficacia de una vuelta en el sistema defensivo rojiblanco. "Es que te da un plus", apuntan fuentes rojiblancas.
El plan defensivo del Atlético pasa por "opacar" el ataque del Barcelona y "ser fuertes en los duelos", según confiesa el protagonista. Sin importar quién juegue porque la "competencias es muy buena, pero muy sana". Y confía en que "defendiendo bien" las ocasiones "las van a generar".
Giménez llegó siendo un crío al club, apenas 18 años, pero cuentan que siempre mantuvo una gran madurez tanto dentro como fuera del césped. "Nunca ha tenido reparos en meter tres gritos en el campo", explican desde dentro del vestuario. Puede que este jefe de la defensa los tenga que dar para conquistar el Camp Nou. El año pasado, por lo menos, ya lo consiguieron en Montjuic.
El Valencia da tímidos pasos adelante que, si bien no le liberan del sufrimiento, se lo alivian. En Vallecas fue capaz de remontar y arañar un punto, lo que indica una ligera mejoría al menos en la confianza de un equipo que sigue anclado en la parte baja de la tabla. Porque ni en Mestalla es infalible y como visitante ha sumado tres puntos con tres empates.
No pareció salir atenazado al campo de Vallecas el equipo de Corberán. Sus números demuestran que carga con una cruz cada vez que juega como visitante, pero buscó resarcirse. Durante la primera media hora de partido dio la sensación de poder conseguirlo. Contenía al Rayo y, además, Luis Rioja armó un disparo amenazante en el minuto 11, pero fue un espejismo porque, desde ese susto, su rival empezó a crecer hasta cercarlos. Copete tuvo que sacar en la misma línea de gol un remate de Jorge de Frutos que salvó Agirrezabala, cazó Fran Pérez pero tocó en Tárrega vencido en el suelo y se envenenó.
El Rayo había entrado en calor y no dejó de buscar ventaja hasta que logró marcar en el minuto 37. Probó Gumbau con un disparo, pero su protagonismo llegaría en un saque de esquina que, sacado en corto, acabó telegrafiando a Mendy para que ganara el salto a Pepelu en el primer palo y, con un testarazo inapelable, marcara su primer gol como profesional y del Rayo en la fría noche de Vallecas.
Desde ese momento, el Valencia ya no encontró la manera de hacer daño, aunque Diego López erró el empate en el añadido de la primer parte. Se comió Batalla un centro de Rioja que encontró al asturiano solo en el segundo palo y, a puerta vacía, golpeó al cuerpo de Álvaro García, para desesperación de Corberán en el banquillo.
El partido no se dibujó diferente en el inicio de la segunda parte. Mandaba el Rayo, trataba de protegerse el Valencia, pero el peligro era de los locales. De hecho, Álvaro García, en una contra tras un robo, disparó ajustado al palo de Agirrezabala. No tardó Corberán en echar mano de Danjuma para activar un poco más a su equipo, que no perdía la cara, pero necesitaba más.
Los valencianistas dieron un paso adelante y tuvieron premio cuando Diego López golpeó un balón suelto en el área tras un saque de esquina que tocó Mendy para despistar a Batalla y poner el empate en el marcador.
La última media hora del partido fue una batalla en la que los dos equipos intentaron dañarse. Cualquier error podían pagarlo caro. Diego López volvió a dos ocasiones trastabilladas para hacer el segundo, pero el Rayo, ya sin Mendy, lesionado, también buscó transiciones rápidas que sorprendieran. Prueba que de ni Corberán ni Íñigo Pérez estaban satisfechos es que buscaron artillería pasado el 90, aunque de nada sirvió.
¿Qué es el Giro sin su 'tappone'? Nada pude igualar la orografía italiana, la que escribió la leyenda de sus héroes, la dureza de los Dolomitas, el frío, la lluvia y hasta la nieve en las cumbres de mayo. Mientras Tadej Pogacar protesta para que la ronda italiana y la española intercambien sus fechas, para que los ciclistas pasen menos penurias climatológicas, la Corsa Rosa desoye los 'consejos' de desnaturalización. En el Auditorium Parco della Musica Ennio Morricono de Roma se desveló el recorrido de su 109 edición, del viernes 8 de mayo al domingo 31, un desafío a los mejores ciclistas del mundo.
Porque al Giro no le hace falta tirar de sus clásicos para ser temido. En sus titulares no se encuentra esta vez el Mortirolo, ni el Gavia o el Stelvio, ni siquiera en Bondone, el Zoncolan, la Mormolada, las Tres Cimas de Lavaredo o el Pordoi. Tampoco La Finestre, donde Simon Yates saltó la banca latina de Isaac del Toro y Richard Carapaz en la última edición. Nombres que son sinónimo de sufrimiento, de gestas. Aun si ellos, sigue siendo temible la ronda italiana. Aparecen otras montañas, que piden paso. Por ejemplo el ya conocidoi Blockhaus, en los Apeninos, donde pusieron su nombre en el pasado Merckxs, el Tarangu Fuente, Nairo Quintano o el último, en 2022, Jai Hindley. O el inédito Piani di Pezzè, corto y duro (cinco kilómetros al 9,8%), el colofón a una de esas etapas monstruosas made in Giro. Al día siguiente, la Corsa Rosa conmemora el desastroso terremoto de Friuli (6 de mayo de 1976) recorriendo su cráter antes de ascender dos veces al Piancavallo, lo que determinará la clasificación final.
Porque en esa cumbre dolomítica, a dos días del final en Roma, se descubrirá un 'tappone', marca de la casa. Más de 5.000 metros de desnivel acumulado, cinco cimas antes de la definitiva. La Cima Coppi del Giro será el Passo Giau de 2.233 metros. La carrera cruzará la frontera con Suiza con una etapa íntegramente en territorio helvético, de Bellinzona a Carì. Milán albergará un final de etapa por 90.ª vez. Con su salida desde Gemona del Friuli (1976-2026), el Giro conmemorará el desastroso terremoto de hace 50 años.
Ahí se conocerá sucesor de Yates, todo incógnitas aún de quién tomará la partida en Bulgaria (Jonas Vingegaard parece el principal reclamo). Porque el Giro, por tercera vez en los últimos cinco años (Hungría en 2022 y Albania el año pasado), por decimosexta vez en su historia, parte de más allá de las fronteras italianas. Serán tres jornadas búlgaras para, tras una jornada de traslado, adentrarse en Italia por Calabria. La primera etapa, con salida y llegada en el Mar Negro, de Nesebar a Burgas, otorgará la primera Maglia Rosa. Después, desde Burgas para llegar a Veliko Tarnovo tras 220 kilómetros, incluyendo un ascenso de 3,5 km con una pendiente del 7,5 % al final. La última etapa en Bulgaria concluirá en la capital, Sofía, donde se espera de nuevo a los velocistas.
Ya en Italia, de Sur a Norte con final en Roma. Serán 3.459 kilómetros con 50.000 metros de desnivel positivo, una contrarreloj individual de 40,2 km, ocho etapas llanas, siete de media montaña y cinco de alta montaña, con siete finales en alto.
Giro Women
También fue presentado La Corsa Rosa femenina,, que comenzará en Cesenatico el 30 de mayo y finalizará en Saluzzo el 7 de junio, tras nueve etapas, 1.153,7 km y un desnivel positivo de 12.500 metros. Habrá dos finales en alto: Nevegal y Sestriere, al final de una etapa verdaderamente espectacular que incluirá, por primera vez en la historia de la carrera, la ascensión al Colle delle Finestre.
El pulso entre Lando Norris, Max Verstappen y Oscar Piastri para proclamarse campeón del Mundial 2025 se resolverá el próximo domingo en el GP de Abu Dhabi. De momento, el británico cuenta con 12 puntos sobre el piloto de Red Bull, mientras su compañero en McLaren queda a 16 de distancia. Este desenlace a tres bandas en la última carrera, donde Norris vuelve a partir como favorito, reeditará algunas de las batallas más memorables de la F1.
A lo largo de estos 75 años de historia hubo 10 ediciones en que el título se resolvió en la última carrera con tres aspirantes en liza. Desde 1950, con Juan Manuel Fangio, Nino Farina y Luigi Fagioli en el GP de Italia, hasta el memorable cierre de 2007, con Lewis Hamilton, Fernando Alonso y Kimi Raikkonen en el GP de Brasil. Sin olvidar las resoluciones de 1959, 1964, 1968, 1974, 1981, 1982, 1983 y 1986.
Sin embargo, la única vez que cuatro pilotos llegaron con opciones a la última carrera fue en 2010, cuando Alonso se presentó en el GP de Abu Dhabi con 24 puntos de ventaja sobre Hamilton, 15 sobre Sebastian Vettel y ocho sobre Mark Webber. Finalmente, un clamoroso error en la estrategia de Ferrari terminaría dejando en bandeja el título al alemán de Red Bull.
Hoy, 15 años después, Norris, Verstappen y Piastri regresan a Yas Marina para dilucidar un Mundial con numerosos puntos en común respecto a 2007. No sólo por las zozobras internas de McLaren, que le han hecho desperdiciar una amplia ventaja, sino por los asombrosos paralelismos en las cifras. Si trasladamos el sistema de puntuación de 2007 al actual, Raikkonen partió también con 12 puntos de déficit, al igual que sucede hoy con Mad Max. Estos son todos los escenarios posibles el próximo domingo:
Norris será campeón si:
- Gana la carrera
- Termina segundo
- Termina tercero
- Termina cuarto y Verstappen no gana la carrera
- Termina quinto y Verstappen no gana la carrera
- Termina sexto y Verstappen no gana la carrera y Piastri no gana la carrera
- Termina séptimo y Verstappen no gana la carrera y Piastri no gana la carrera
- Termina octavo y Verstappen queda tercero o peor y Piastri no gana la carrera
- Termina noveno y Verstappen queda cuarto o peor y Piastri no gana la carrera
- Termina décimo y Verstappen queda cuarto o peor y Piastri queda tercero o peor
- No puntúa y Verstappen queda cuarto o peor y Piastri queda tercero o peor
Verstappen será campeón si:
- Gana la carrera y Norris queda cuarto o peor
- Termina segundo y Norris queda sexto o peor y Piastri queda tercero o peor
- Termina tercero y Norris queda noveno o peor y Piastri no gana la carrera
Piastri será campeón si:
- Gana la carrera y Norris queda sexto o peor
- Termina segundo y Norris queda noveno o peor y Verstappen queda cuarto o peor
El pívot de la selección española de baloncesto el navarro Great Osobor sufre una rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda, además de la rotura radial del cuerno anterior del menisco externo de la misma articulación, según el diagnóstico de las pruebas a las que se sometió tras retirarse lesionado del partido disputado el domingo en Tenerife ante Georgia.
La Federación Española de Baloncesto (FEB) ha informado en un comunicado del alcance de la lesión de Osobor, que sufre además un esguince del ligamento lateral interno también en su rodilla izquierda.
El de Georgia, partido correspondiente a la fase de clasificación del Mundial de 2027, era el segundo partido con la selección del pívot del Science City Jena de la Bundesliga alemana, de 22 años y nacido en Tudela.
Osobor tuvo que abandonar la cancha acompañado por miembros del cuerpo técnico del combinado español. Tras intentar terminar una jugada, a Osobor se le fue la rodilla y, aunque quiso caminar, no pudo y volvió a caer al suelo. Los médicos de la selección se lo llevaron al vestuario y luego al hospital.
Cuatro finales en los últimos dos años, dos títulos y un tercero que pueden alzar este martes en el Metropolitano ante Alemania. España se ha convertido en un equipo "maduro", asentado en la élite y con experiencia para afrontar desafíos como revalidar su condición de campeón de la Nations League. "Esta generación ha peleado por jugar finales y, con su fútbol, llena estadios. Estas jugadoras merecen ganar. Sería un sueño", asegura la seleccionadora Sonia Bermúdez, que vive su primera final.
En este duelo a doble partido con Alemania, España se ha encontrado con obstáculos. Primero, un rival que fue superior. "Hemos estado buscando soluciones para ayudar a las futbolistas. No me sorprendió nada de Alemania, nos robaron dentro y transitaron rápido con sus jugadoras por fuera", analizó la entrenadora, que tiene mente el partido que quiere. "Tener posesión de balón, acumular pases, tener posesiones largas..., estamos trabajando en eso, sabiendo que Alemania nos generará", añadió.
De todo lo que pasó en Kaiserslautern, sus jugadoras han aprendido. "Esa mala primera parte nos hizo crecer. Tenemos que ser la España que nos ha hecho llegar hasta aquí: que se asocia, que confía en sus jugadoras, que juega a un ritmo alto y que ataca y defiende junta", reflexionó la capitana Irene Paredes, que se marcó como reto de esta selección "ser un equipo cómodo en el campo también sin balón".
En su opinión, en el partido de ida lo hicieron. "Estamos en un punto en que todas hemos estado en situaciones complicadas de juego que hemos sabido resolver. Y desde el staff nos dan soluciones. Tenemos muchos recursos para hacer frente a lo que proponga el rival. A nadie le sorprendió que hizo Klara Bühl, pero también hay que valorar lo que hizo Ona para frenarla. Tuvimos momentos duros, que supimos sufrir", argumentó antes de lanzar un mensaje que bien podría ser la arenga que transmita en el vestuario justo antes de saltar al césped: "Es una final con mucho envoltorio, pero no deja de ser un partido de fútbol. Llevamos toda la vida esforzándonos día a día por entrenar, crear automatismos, es lo que nos ha traído hasta aquí. El resto es para la gente. Nosotras somos buenas jugando a fútbol, y es lo que tenemos que hacer".
La capitana de la selección, Irene Paredes.EFE
Con esa mentalidad, la seleccionadora no tiene dudas de que España volverá a ser reconocible. "Nos toca disfrutar de este pedazo de equipo que tenemos, futbolistas increíbles y se merecen que el estadio esté lleno porque se lo han ganado con su fútbol. Lo que queremos es salir orgullosas del partido", sentenció.
Este partido de vuelta, donde se batirá el récord de asistencia a un partido de la selección, con cerca de 70.000 aficionados en las gradas del Metropolitano, ha tenido un lunar: la rotura de peroné de Aitana Bonmatí.
"Aitana se quería quedar y estar en la final, pero le dijimos que se tenía que ir a casa a recuperarse. Nos dio un poco de bajón, porque las jugadoras tienen sentimientos, pero el equipo está bien y quiere dedicarle la victoria, tanto a ella como a Patri Guijarro y a Salma. Todos sabemos quién es Aitana, es importante, pero hay futbolistas muy capacitadas", advirtió. Es una baja que, en palabras de Irene Paredes, "descoloca", pero también a las alemanas.
La cita es a las cuatro de la tarde, hora en la que Lorenzo Bonicelli termina sus numerosas sesiones de terapia y con la psicóloga. Después tendrá que ocuparse de los procedimientos nocturnos, acostarse, electroestimulación, cenar y dormir. Mamá Vania y papá Simone me acompañan a la primera planta de la Unidad Espinal Unipolar del Hospital Niguarda, dirigida por el doctor Michele Spinelli. El 23 de julio, en las Universiadas de Essen, el joven italiano de 23 años cayó al realizar un triple salto mortal al salir de los anillos. El traumatismo cervical con subluxación de la quinta vértebra le ha dejado inmovilizado.
Lorenzo está agotado, pero con los ojos vivos. "Hoy he trabajado mucho. Sigo siendo un atleta, es mi naturaleza, les digo a los terapeutas: déjenme trabajar, no me tengan encerrado. El resultado es que me han llenado el programa diario, por la noche vuelvo a la habitación destrozado".
¿En qué trabaja concretamente?
Me centro en la parte superior, es decir, en los brazos. El primer objetivo es intentar mantener el equilibrio estando sentado. Parece sencillo, pero para personas como yo, con algunos músculos que funcionan y otros que no, es más complicado. El equilibrio es esencial, sin necesidad de un respaldo que me sostenga. Ahora estoy en una silla de ruedas eléctrica porque, lamentablemente, a mi trayectoria clínica se han sumado las úlceras por presión. Las úlceras duelen mucho, me han explicado que es algo fisiológico en mi condición.
¿Me cuenta algún avance?
Hace un mes me emocioné mucho. Por primera vez me dejaron probar la silla de ruedas manual, la que se empuja. Iba solo de un vestíbulo a otro con la fuerza de los brazos, porque no puedo usar las manos. A veces me impaciento, pero aquí me repiten: tranquilo, es un camino muy largo.
¿Cómo es un día normal para ti?
Dos sesiones de terapia, una por la mañana y otra por la tarde. Entre medias, hago pesas en el gimnasio. He empezado un programa de introducción al deporte paralímpico, he probado el tiro con carabina y me encanta. Se me hace la boca agua por probar otros deportes. En enero se inaugurará la nueva piscina, estoy deseando que llegue ese momento. Algún día también probaré la bicicleta de mano, ya que tengo fuerza en los brazos.
El Ghislanzoni Gal, su club, y la selección italiana. Da la impresión de que ha encontrado un tercer equipo, muy numeroso.
En Niguarda me están ayudando muchos profesionales maravillosos. Cuento con el apoyo de la Federación Italiana de Gimnasia y de mi club de Lecco, pero también con el de muchas personas que no conozco, a las que me gustaría dar las gracias a todas. Cuando publiqué un post en Instagram, me inundaron los mensajes, no me lo esperaba.
El mérito es su fuerza...
Me importa mucho demostrar que soy el mismo Lorenzo de siempre, a pesar del accidente. Me he esforzado mucho para que eso se vea reflejado en el exterior.
¿Es un esfuerzo?
Al principio fue un esfuerzo. No quería ver a nadie más que a mis padres, mis hermanas y mi novia Lisa. Era categórico, nada de visitas, prefería aislarme. Luego comprendí que necesitaba ver a mis amigos. Ahora vienen a visitarme y me gusta ver que ninguno de ellos ha cambiado su actitud hacia mí. Soy el Lorenzo de siempre, aunque con una movilidad corporal diferente.
Me cuentan que los domingos son muy animados...
Los domingos somos un grupo numeroso aquí en la sala de visitas, no menos de diez, comemos juntos y vemos mucho deporte, desde tenis hasta Fórmula 1. Haber recuperado las relaciones humanas de siempre es una gran ayuda. Soy afortunado, me encanta ver a todos sonreír. Los terapeutas ya me dan sermones preventivos: ¡ay de ti si una vez que salgas de aquí te encierras en casa, que vamos a ir a buscarte!
¿El momento más difícil, por la mañana o por la noche, antes de cerrar los ojos?
Al principio era al despertarme, ahora es por la noche. Antes de dormirme, los pensamientos me juegan malas pasadas, lo comento a menudo en las sesiones con la psicóloga.
¿Le apetece hablar de ello?
Sí, porque hablar de ello, afrontarlo, descomponerlo, elaborarlo, también es un entrenamiento. Es una gran mezcla de tristeza, rabia, al principio también había remordimiento. Miles de millones de dudas y preguntas. Hay miedo. En mi mente tengo imágenes de mí mismo, visiones del pasado, visiones que también se adentran en mi futuro.
¿A qué se refiere cuando habla de remordimiento?
A todo lo que pasó aquel 23 de julio en la Universiada. Yo estaba allí, hice el ejercicio en las anillas, me pregunto en qué me equivoqué, por qué salió mal. Son preguntas demasiado grandes, nunca tendré una respuesta. Muchas veces pienso en mi familia, en cómo mi accidente también cambió inevitablemente sus vidas. ¿Conoce la sensación de estar mal por alguien? Yo la tengo, no lo oculto.
En el ascensor, de camino a su casa, su madre me dijo: "Muchas veces es Lorenzo quien nos da fuerzas a todos".
Vaya. Pensar que a veces me siento tan frágil... Mamá y papá son las dos personas más importantes de mi vida, me han criado, me han guiado para que sea libre de irme. Saber que soy capaz de tener este poder sobre ellos es especial. Significa mucho.
¿Qué sueña?
Siempre he sido un soñador con grandes ambiciones, no solo como deportista. Ahora me concentro en vivir el día a día, precisamente para no cargarme con demasiadas cosas. Pero no me siento falto de sueños, solo tengo que encontrarlos.
Una vez salió del hospital y le llevaron a un bar a tomar un aperitivo. Si pudiera, ¿a quién de sus ídolos invitaría a cenar?
Sería una mesa muy larga. Lewis Hamilton, empecé a seguir la F1 gracias a él. Recientemente he leído las biografías de Federer y Djokovic, y me acaban de regalar la de Michael Jordan, son símbolos que trascienden el deporte. También veo disciplinas que conozco poco. En los Juegos de París admiré la explosión del nadador Leon Marchand. Ayer no me perdí el esquí alpino en Colorado. Estoy deseando ver los Juegos Olímpicos de Milán Cortina. Ya he pedido a mis amigos expertos en deportes de invierno una lista de las competiciones que no hay que perderse.
Billy Bonds, el jugador con más partidos disputados en la historia del West Ham United y una figura clave en la historia del club como jugador y entrenador, ha fallecido a los 79 años, según informó su familia el domingo.
Bonds jugó 799 partidos con el West Ham durante una etapa de 21 años, entre 1967 y 1988, y capitaneó al equipo del este de Londres en las victorias de la FA Cup en 1975 y 1980. Dirigió al equipo entre 1990 y 1994, llevándolo en dos ocasiones al ascenso a la primera división inglesa.
"Nos parte el corazón anunciar que hoy hemos perdido a nuestro querido padre. Era un hombre dedicado a su familia y la persona más amable, leal, desinteresada y cariñosa", declaró la familia Bonds en un comunicado publicado en la página web del West Ham. "Papá amaba al West Ham United y a sus maravillosos seguidores con todo su corazón y atesoraba cada momento que pasó en el club".
El capitán del West Ham, Jarrod Bowen, declaró a Sky Sports antes del partido de la Premier League del domingo en casa contra el Liverpool que Bonds "probablemente pasará a la historia como la mayor leyenda del West Ham (y) el mejor capitán que ha tenido el club".
Tanto los jugadores como los aficionados dedicaron un minuto de aplausos antes del inicio del partido, y Bowen colocó una camiseta del West Ham con el número 4 de Bonds en la espalda junto al terreno de juego. El entrenador Nuno Espirito Santo afirmó que el ambiente en el London Stadium pudo verse afectado por la noticia de la muerte de Bonds, después de que el West Ham perdiera por 2-0 y pusiera fin a una racha de tres partidos sin conocer la derrota.
"No creo que afectara al equipo, pero sí al estado de ánimo, al ambiente general, lo notamos", dijo. "Queríamos hacer otras cosas para honrar mejor la memoria de Billy Bonds, pero por desgracia no pudo ser".