Antonelli aplaca la rebelión de McLaren en Miami y es aún más líder del Mundial

Antonelli aplaca la rebelión de McLaren en Miami y es aún más líder del Mundial

Esa cara de niño esconde a un competidor como pocos, a un futuro campeón del mundo de la Fórmula 1, incluso a un posible dominador de una época. KimiAntonelli tiene 19 años y ya es líder del Mundial. Ya acumula tres victorias en su palmarés. Ya es dueño del futuro. Este domingo en Miami encadenó su tercer triunfo del año con una mezcla de virtud y fortuna. Tiene el talento de los elegidos y disfruta de la suerte de los ganadores, ese don invisible que separa a los grandes de los que solo los contemplan de cerca.

Como le ocurrió el día anterior en la carrera sprint, como le sucedió en todas las pruebas previas al parón, la salida le obligó a la remontada, y supo imponerse para acabar por delante de Lando Norris, segundo, y Oscar Piastri, tercero. Su compañero, George Russell, que arrancó la temporada como gran favorito al título, finalizó cuarto, desconcertado ante la maestría de quien debía ser su escudero.

Queda una eternidad para que acabe el campeonato -todavía deben celebrarse 16 carreras-, pero Antonelli ya es el rival a batir. No hay otro. Si algún piloto quiere el título, deberá quitárselo de las manos.

Acierto táctico de Mercedes

En la carrera alrededor del Hard Rock Stadium, adelantada tres horas por la amenaza de una tormenta eléctrica que en Miami puede descargarse sin previo aviso, Antonelli volvió a sufrir en los primeros metros y, pese a ello, mantuvo la compostura. Quizá le falte aún experiencia en las salidas. Lo que es seguro es que su Mercedes tiene el peor sistema de arranque de entre los mejores monoplazas del campeonato. En cada prueba, en cuanto los semáforos se apagan, el coche se queda clavado y pierde posiciones como si estuviera anclado al asfalto: esta vez, pese a salir desde la pole, tuvo que ceder el primer puesto a Charles Leclerc. Luego, a sufrir.

En la primera curva, Antonelli ya peleaba por recuperar el liderazgo y fue entonces cuando llegó el golpe de suerte que necesitaba. Los nervios del arranque le hicieron frenar más tarde de lo debido, se salió de la pista y al regresar a ella pudo haberse perdido en el pelotón, pero la fortuna bajó a verlo. A su lado, Max Verstappen sufría un trompo que bloqueó al resto de rivales y le permitió mantenerse segundo. El desastre no fue para tanto.

RUDY CAREZZEVOLIGetty Images via AFP

A partir de ese momento era su turno. En las primeras vueltas, Antonelli se vio inmerso en una intensa lucha con Leclerc y Norris, con los tres separados por décimas y el público del Hard Rock Stadium entregado al espectáculo. Pero pronto quedó en evidencia que la carrera se decidiría en los boxes. Si la lluvia no aparecía y la prueba se disputaba con normalidad, la estrategia de todos los competidores pasaría por hacer solo una parada para cambiar neumáticos, y escoger el momento adecuado sería decisivo. ¿Era mejor hacerlo pronto, con el tráfico todavía en pista? ¿O era mejor esperar y alargar la vida del compuesto?

Con el radar meteorológico en una mano y las telemetrías en la otra, Mercedes apostó por llamar a Antonelli antes de lo previsto, y la jugada funcionó. Cuando Norris siguió sus pasos y salió del pit lane, el italiano ya estaba por delante. Solo quedaba que Antonelli abriera hueco, y lo hizo, vaya si lo hizo. Vuelta a vuelta fue estirando la ventaja con la frialdad de quien lleva años haciéndolo, no meses.

La mala suerte de Ferrari

Al final, otro éxito para él, con los dos pilotos de McLaren por detrás y un desastre mayúsculo para Ferrari. A falta de tres vueltas para la meta, Leclerc se quedó sin neumáticos y se desplomó del tercer al sexto puesto, mientras Lewis Hamilton, que no terminó de encontrar el ritmo en toda la tarde, cruzaba la línea de meta séptimo, justo detrás de su compañero. Para la Scudería, el Gran Premio de Miami se convirtió en otra tarde para olvidar en una temporada de infortunios.

La sonrisa en Florida acabó en el rostro de los españoles, pese a las precauciones. Carlos Sainz finalizó en los puntos por segunda vez esta temporada gracias a un noveno puesto de mérito, por delante de su compañero Alex Albon. Williams ha mejorado el coche sin lugar a dudas y se ha instalado por fin en la zona media, su lugar. Fernando Alonso, por su parte, acabó la prueba e incluso se divirtió un rato. No se jugaban nada -el decimoquinto puesto-, pero peleó con Checo Pérez durante muchos minutos y le dedicó un brillante adelantamiento final.

Norris recupera el dominio para McLaren en una sprint de Miami en la que no pasa nada

Norris recupera el dominio para McLaren en una sprint de Miami en la que no pasa nada

Un Mundial distinto, un Mundial nuevo. La Fórmula 1 cambió su reglamento durante el parón por la guerra de Irán, restó importancia al motor eléctrico, devolvió el protagonismo a las aerodinámicas y ahora todo es distinto. En la primera carrera, este sábado, una sprint en Miami, los reyes ya son otros. No domina Mercedes; ahora domina McLaren.

Lando Norris y Oscar Piatri completaron un doblete perfecto que apenas les requirió esfuerzo. Iban delante en la primera curva y delante llegaron a meta. Chimpún. Detrás Charles Leclerc completó el podio, también sin necesidad de adelantamientos, y aún más detrás, fuera de los puestos de honor, terminaron los Mercedes.

Kimi Antonelli y George Russell disfrutaron de las tres primeras carreras, pero ya está claro que la temporada no será un paseo triunfal para ellos. Las nuevas normas les han restado ventaja y, además, tienen un problema cada vez más grave: la salida. El líder del campeonato, que partía desde la segunda posición, perdió dos posiciones de entrada y ahí se quedó, cuarto, con tantos nervios en el cuerpo que al final fue sancionado. Los comisarios consideraron que había superado los límites de la pista demasiadas veces y añadieron cinco segundos a su tiempo por lo que finalizó sexto. Se aprovechó su compañero, Russell, que había sido quinto sin hacer ruido, y Max Verstappen, que había terminado sexto.

Fue una carrera sprint sin nada, una carrera sin más, una carrera para la decepción. El paso adelante de McLaren frente a Mercedes fue interesante, pero ya está. Después ras la salida, no pasó absolutamente nada. Ni un adelantamiento, ni un toque, ni un mensaje comprometedor por radio . Los coches circularon en perfecta procesión durante los 20 y pico minutos que duró la competición. La emoción de las pruebas sprint muchas veces es inversamente proporcional a la frecuencia con que se promete que serán emocionantes.

Y luego están los españoles. Carlos Sainz, decimocuarto. Fernando Alonso terminó decimoséptimo. Ni los ingenieros de Williams ni los de Aston Martin aprovecharon el parón para resucitar proyectos que ya huelen a caducados. Los dos continúan en el pelotón trasero, pasando las mismas penas que en marzo y con pocas perspectivas de mejorar. Lo intentarán en la carrera de este domingo (22.00 horas, DAZN), donde debería volver el espectáculo.

Gracias a las nuevas normas, las carreras son más emocionantes

Gracias a las nuevas normas, las carreras son más emocionantes

Actualizado

Tenemos una tendencia natural a ser muy críticos con aquello que nos desagrada y, en cambio, muy apocados y cohibidos a la hora de ensalzar lo que nos gusta. Las redes sociales están infestadas de haters porque hablar mal de algo genera mucho más ruido, más polémica y más clickbait que hacer elogios. Estar en contra suele funcionar mejor que estar a favor. Cuanto más cáustico, mordaz y destructivo te muestres, mayor capacidad tendrás para generar opinión. Criticar está de moda, y la Fórmula 1 no se libra de este hábito.

Siendo honestos, también hay que reconocer que se lo han puesto muy fácil a esta jauría de jueces apocalípticos. La nueva normativa tiene muchos defectos: es compleja, difícil de entender y de seguir; genera una forma de competir aún más artificial que la anterior (que ya lo era); hace que las clasificaciones sean menos emocionantes y provoca que, en muchas ocasiones, no entiendas qué está ocurriendo ni por qué.

En mayor o menor medida, los pilotos también se han sumado a las críticas. Es cierto que, en algunos casos, existe una relación directa entre la intensidad de esas quejas y la posición en el campeonato: ni George Russell ni Kimi Antonelli protestan por las nuevas normas, porque a ellos les va bien. Pero la opinión de los pilotos no es la fundamental. La que realmente debería contar es la del público. Y, pese a todos los defectos de esta nueva Fórmula 1, hay algo innegablemente positivo que al aficionado generalista le gusta: las carreras son mucho más emocionantes.

El año pasado, el Gran Premio de Japón fue una procesión soporífera de coches en la que adelantar era prácticamente imposible. Mucho circuito de vieja escuela, mucho hablar del maravilloso trazado diseñado por John Hugenholtz —el mismo que ideó el Circuito del Jarama—, muchas loas a sus dificilísimas enlazadas... pero lo cierto es que en Suzuka no adelantaba ni el Tato. La carrera fue un truño insoportable. Un año después, y en medio de una oleada de críticas, en Japón se han producido 43 adelantamientos, cambios en el liderato y una lucha intensa hasta el final por el podio.

Aprendizaje sobre la marcha

La carrera fue muy entretenida y obligó a los pilotos a aprender sobre la marcha, a mejorar la gestión de la energía y a extraer el máximo rendimiento de sus monoplazas. Otra vez una salida emocionante, otra vez los Mercedes en apuros en las primeras vueltas y, de nuevo, incertidumbre hasta la bandera a cuadros. Cualquiera que haya visto ambas carreras, la de 2025 y la de este año, no tendrá dudas: la de esta temporada fue infinitamente más divertida.

Volvió a ganar Kimi Antonelli. Su segunda victoria consecutiva lo convierte en el líder del Mundial más joven de la historia, el primer italiano en décadas, y supone un subidón para el entusiasmo transalpino, que sueña con volver a tener un campeón por primera vez desde 1953. De momento, a Antonelli parece sonreírle la suerte del campeón. Ganó en China gracias a un problema técnico de su compañero y rival, George Russell, en la clasificación del sábado, y volvió a ganar en Japón beneficiado por un golpe de fortuna: la oportuna salida del coche de seguridad en el momento perfecto para él.

El incidente que provocó la aparición del safety car fue el brutal accidente de Oliver Bearman. Perdió el control de su monoplaza al intentar evitar un impacto contra el Alpine de Franco Colapinto. Esta es otra de las consecuencias de la nueva normativa: genera diferenciales de velocidad enormes en función de la carga y del despliegue de energía. El impacto contra las barreras superó las 50 G. Afortunadamente, el británico solo sufrió una contusión en la rodilla; en otro circuito, el accidente podría haber sido mucho más grave.

El problema es que, antes de empezar la temporada, algunos equipos y muchos pilotos ya advirtieron de que esto podía ocurrir. Justo antes de la carrera, Fernando Alonso definía los adelantamientos de este año no tanto como un sobrepaso, sino como una maniobra de evasión para evitar estrellarte contra el coche de delante. Todo depende del nivel de batería disponible en cada momento.

La FIA ha emitido un comunicado anunciando conversaciones con los equipos para modificar el reglamento en todo aquello que sea necesario con el fin de mejorar la seguridad. Es bastante probable que, dentro de un mes, cuando se celebre el próximo Gran Premio en Miami, haya cambios. No serán sencillos, pero sí necesarios. Serán soluciones a corto plazo, más parches, más tiritas, aunque en realidad todo el mundo —detractores y defensores— sabe que esta nueva Fórmula 1, tarde o temprano, necesitará una reforma mucho más profunda.

¿Quién es Kimi Antonelli, el líder más joven de la historia de la Fórmula 1? De colarse en el paddock siendo un niño a ser rechazado por Ferrari

¿Quién es Kimi Antonelli, el líder más joven de la historia de la Fórmula 1? De colarse en el paddock siendo un niño a ser rechazado por Ferrari

El niño quería ir a ver la Fórmula 1. El niño quería ir de verdad. Y no había manera de decirle que no.

Cuando tenía siete años, Kimi Antonelli se empecinó en ir a ver la Fórmula 1. Por entonces su padre, Marco Antonelli, dirigía un equipo de la Porsche Supercup y había semanas en las que ambas competiciones coincidían, así que el niño no paraba. «Llévame. Llévame. Llévame.» Tanto insistió que lo llevó a Hockenheim, lo metió en el interior de una pila de neumáticos, lo tapó con un paraguas y lo coló en el paddock. Por fin, ya era hora. Aquel fue el debut de Antonelli en la Fórmula 1 y hoy, 12 años después, con apenas 19, es el líder más joven de la historia del Mundial al encadenar dos victorias consecutivas.

Este domingo, en Japón, tuvo buena suerte al aprovecharse de un coche de seguridad para dominar a Oscar Piastri, Charles Leclerc y a su compañero, George Russell, que solo pudo ser cuarto. El Mercedes es muy superior y Russell se supone el favorito, pero si falla allí estará el adolescente Antonelli para aprovecharlo.

¿Por qué no está en Ferrari?

Es el destino lógico de un chaval formado en todos los aspectos para ser piloto de Fórmula 1, incluso para ser campeón de Fórmula 1. Nacido en Bolonia el 25 de agosto de 2006, se subió por primera vez a un kart con solo dos años, empezó a competir ya a los cinco y fue campeón de Europa antes de los 14. Su padre siempre ha explicado que quería que jugara al fútbol, pero lo cierto es que creció en circuitos como aquel Hockenheim primigenio. Marco Antonelli fue piloto y director de equipos de categorías como la Fórmula 4 o el Mundial de grandes turismos, y su hijo siempre estuvo a su vera, absorbiendo su pasión, creando la suya propia. Talento, además, le sobraba.

Según el progenitor, fue a los 10 años, al verle conducir en un Lamborghini en el circuito de Adria, cuando tuvo claro que el pequeño Kimi podría dedicarse al automovilismo. «Lo senté en mi regazo, pilotaba encima de mí e iba tan rápido como yo», recuerda Marco. Poco después, eso sí, llegaría una decepción.

EFE

¿Cómo puede ser que un joven italiano así nunca haya corrido en Ferrari? La explicación tiene guasa. Al empezar a sobresalir en los karts, Massimo Rivola, entonces responsable de la Ferrari Driver Academy, le convocó para una sesión de pruebas, pero poco después le retiró la invitación. «Dijeron que era demasiado pequeño, que ya habría tiempo», cuenta su padre. Mercedes estuvo atenta, incorporó al chico a su academia, y el resto es historia.

La defensa de Wolff

La progresión de Antonelli tuvo a partir de ese momento la frialdad de un plan bien ejecutado. En categorías de formación lo ganó prácticamente todo hasta que el año pasado saltó a la Fórmula 1. Con la marcha de Lewis Hamilton, Mercedes le entregó un volante por prescripción de Toto Wolff, defensor de Antonelli. En su primera temporada combinó errores con tres podios y recibió ciertas críticas. Pero este año es su año. «Era demasiado joven. Ponle en un equipo modesto. Necesita experiencia. Mira los errores que comete. Aquí estamos. Victoria», le decía Wolff por radio en Shanghái.

La Fórmula 1 ya tiene un nuevo prodigio, el chico tiene suerte y puede aspirar al título.

Antonelli luce la suerte de los campeones en Japón y Alonso acaba la carrera

Antonelli luce la suerte de los campeones en Japón y Alonso acaba la carrera

«¡No me lo puedo creer, no me lo puedo creer!», gritaba George Russell en el momento clave de la carrera en Japón. El líder de Mercedes acababa de pasar por boxes cuando Oliver Bearman se estrelló a toda velocidad contra un muro y obligó al coche de seguridad a salir a pista. Ahí se decidió la victoria. Kimi Antonelli, el compañero de Russell, todavía no había visitado el garaje y la aparición del safety car le condujo directo al éxito. El segundo triunfo de su vida. Su segundo triunfo consecutivo. A los 19 años, el prodigio italiano ya encabeza el Mundial de Fórmula 1 y, lo que es mejor para él, luce la suerte de los campeones.

Como ya ocurrió 15 días atrás en China, en el circuito de Suzuka todos los elementos se conjugaron para que Antonelli acabara en lo más alto del podio. Desde la pole, su salida fue nefasta —cayó hasta la sexta posición—, pero el talento y la fortuna le devolvieron a la cabeza. Fue mérito suyo el adelantamiento a Lewis Hamilton en la primera vuelta o el movimiento contra Lando Norris poco después. Fue el azar el que hizo aparecer el coche de seguridad en el momento exacto que le beneficiaba. En cuanto la carrera se reanudó, el italiano supo alejarse de sus perseguidores y cruzó la meta con más de 14 segundos de ventaja sobre el segundo, Oscar Piastri, y el tercero, Charles Leclerc.

¿Y Russell? El británico, absorbido por el grupo, desquiciado por su mala suerte y peleado con sus neumáticos, solo pudo terminar cuarto. Por primera vez esta temporada no hubo un doblete de Mercedes. La reaparición de los McLaren sazonó la competición y multiplicó el entretenimiento por detrás de Antonelli. En el grupo hubo de todo, aunque destacó la defensa de Leclerc contra Russell para conservar una posición en el podio.

ANDREW CABALLERO-REYNOLDSAFP

Viene un mes de parón en la Fórmula 1 por la cancelación de los Grandes Premios de Arabia Saudí y Baréin, y a la vuelta habrá más batalla entre los tres mejores equipos de la parrilla. Los Mercedes están por delante, sí, más con un piloto tan afortunado como Antonelli, pero los McLaren y los Ferrari han demostrado que pueden discutirles el liderato y, quién sabe, arrebatarles alguna victoria si aciertan con las evoluciones.

Alonso, en meta

El resto de escuderías está a un universo de distancia. El drama de Max Verstappen, que solo pudo acabar octavo, merece un capítulo aparte, igual que la actuación de los dos españoles. Llegaba Carlos Sainz de la alegría de haber puntuado en Shanghái y se topó de nuevo con la realidad de su Williams, que lo envió al decimoquinto puesto mientras su compañero Alex Albon encadenaba paradas en boxes sin cuento. Esta temporada parece condenado al grupo trasero del pelotón, rodando sin más, carente de objetivos.

Su único consuelo es que su coche es fiable, una máxima que no puede celebrar Fernando Alonso. A sus 45 años, el bicampeón del mundo aspira únicamente a ver la bandera a cuadros: esa es su condena. A la tercera fue la vencida, pero a qué precio. Para aguantar hasta el final, el asturiano no pudo arriesgar en la salida y se limitó a rodar en las últimas posiciones hasta el final. Con Albon y Valtteri Bottas por detrás, firmó la decimoctava plaza. Ni el parón parece que vaya a servirle para mejorar.

El adolescente Antonelli gana en China su primera carrera entre la discusión interna en Ferrari

El adolescente Antonelli gana en China su primera carrera entre la discusión interna en Ferrari

Los habituales de Montmeló todavía recuerdan a aquel Max Verstappen imberbe, adolescente, el más rápido de todos con 18 años, el ganador más joven de la historia de la Fórmula 1. Justo una década después ha encontrado sucesor. Otro talento precoz, Kimi Antonelli, celebró este domingo su primer triunfo en el Mundial a los 19 años y, como entonces el neerlandés, se prometió una estrella, un campeón, un referente.

En la segunda carrera del año, el Gran Premio de China, Antonelli lo hizo casi todo como debía para imponerse por delante de su compañero de equipo en Mercedes, George Russell, y de los dos pilotos de Ferrari, enfrascados en una discusión interna. Si Mercedes va a dominar la temporada y va a sumar un doblete detrás de otro, al menos que sea así: con dos candidatos al éxito, que no esté todo decidido de antemano.

En el circuito de Shanghai se confirmaron alegrías para los aficionados a la Fórmula 1 que temblaron con el rarísimo estreno del nuevo formato en Australia. La posible alternancia entre Russell y Antonelli es una, pero hay más. La segunda escudería en discordia, Ferrari, podría rendirse ante su desventaja e imponer un orden a los suyos, pero ha decidido lo contrario: el espectáculo está asegurado. Otro motivo para sonreir.

EFE

Por detrás de Antonelli, Lewis Hamilton y Charles Leclerc se enzarzaron en una guerra civil que duró vueltas y más vueltas y levantó a todos los presentes de sus asientos. Que venciera Hamilton, un piloto que el año pasado parecía al borde la retirada, fue el final perfecto. Habrá 'show' con el sistema eléctrico, quizá incluso gracias a él.

Si en el circuito de Albert Park los adelantamientos fueron artificiales, difíciles de aplaudir, en China la gestión de las baterías fue parte del juego. A sus 41 años, Hamilton, por ejemplo, demostró que saber utilizar los nuevos motores genera maniobras emocionantes e inesperadas. Quizá haya que darle una oportunidad a esta Fórmula 1.

Todo depende de cómo se mire. El nuevo formato es un desastre para los McLaren, que no pudieron ni correr, o para Max Verstappen, que tuvo que retirarse, pero hay que saber adaptarse. Entre el desastre de Aston Martin, que obligó a Fernando Alonso a retirarse por las vibraciones del motor Honda, apareció Carlos Sainz para hacerse con dos puntos con su Williams.

Mercedes confirma su superioridad con un doblete en la nueva Fórmula 1 de los raros adelantamientos

Mercedes confirma su superioridad con un doblete en la nueva Fórmula 1 de los raros adelantamientos

"Esto da miedo", gritaba Charles Leclerc durante su intercambio de adelantamientos con George Russell. La nueva Fórmula 1 semieléctrica enseñó este domingo sus virtudes en el estreno de Melbourne con la batalla entre los líderes de Ferrari y Mercedes. En las primeras vueltas del Gran Premio de Australia, una concatenación de maniobras —ahora tú, ahora yo—; hacía tiempo que no se veía algo así. Puro espectáculo. Aunque al aficionado quizá no le convenza.

Al contrario que en las décadas anteriores, la victoria ya no se decide por la habilidad de los pilotos ni por la potencia de los monoplazas: depende de la gestión de la energía, y esa es una habilidad ininteligible. Si un piloto se queda sin batería, su rival le va a rebasar sin problema, haga lo que haga. "Es muy difícil de entender. De repente te quedas sin fuerza y hay una gran diferencia de velocidad", analizaba Leclerc. En todo caso, hubo un rato de pelea y eso ya era más de lo esperado.

Porque en el ecuador de la carrera, Russell y Antonelli, los dos pilotos de Mercedes, tomaron la cabeza y llegaron así a meta. Chimpún. Como en la clasificación, su superioridad fue tan evidente que pone en riesgo la temporada. ¿Alguien podrá discutirles los triunfos? Ferrari tiene un arma, su aceleración en las salidas, pero no parece suficiente. Después de la lucha del inicio, sus dos pilotos, Leclerc y Hamilton, lo apostaron todo a la degradación de los neumáticos de sus rivales, pero esta no llegó. No hubo más. Dos dobletes, unos por delante y otros por detrás: así terminó la prueba. "¡Me encanta este coche y me encanta este motor!", gritaba en meta Russell, quien se sabe ante la oportunidad de su vida.

Los otros candidatos

Quedan muchas carreras, circuitos distintos, evoluciones mecánicas, pero el año se presenta así: Mercedes domina, Ferrari lo intenta... ¿Y el resto? Después del desastre del australiano Oscar Piastri en casa -se accidentó en la vuelta de calentamiento-, el quinto clasificado fue su compañero, el vigente campeón, Lando Norris, a una distancia sideral de los primeros: 51 segundos. Más que la victoria, su aspiración fue conservar el puesto ante la remontada de Max Verstappen, que salía antepenúltimo y acabó sexto. Un hilo de esperanza. Los Red Bull sufrieron en el estreno, pero en pruebas posteriores quizá puedan estar en la discusión. O no. Está por ver.

PAUL CROCKAFP

En las siguientes citas todos los equipos aprenderán de lo vivido y reajustarán sus análisis. Entonces podría haber novedades. Después del cambio radical de normativa, en el paddock había miedo a una carrera llena de abandonos en Australia, incluso a despropósito, y estuvo lejos de ser así. 16 pilotos acabaron la prueba: nada raro. Todavía hay que descifrar la nueva Fórmula 1, entenderla, acostumbrarse, pero ya ha cumplido con su debut, el test más importante.

Ahora ya hay algunas certezas de lo que será la temporada y, entre ellas, el drama para los españoles. Con varios problemas, Carlos Sainz sólo puedo acabar penúltimo con su Williams, por detrás de su compañero Alex Albon, y el Aston Martin de Fernando Alonso apenas aguantó 14 vueltas. Como le ocurrió a Ferrari, su salida, donde llegó a colocarse décimo, fue prometedora, pero después perdió una posición tras otra hasta la retirada.

Mercedes intimida el día del estreno de McLaren en Montmeló

Mercedes intimida el día del estreno de McLaren en Montmeló

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McLaren, bicampeón del Mundial de Constructores, saltó el miércoles al asfalto para el tercero de los cinco días de test privados que se celebran en Montmeló. El vigente campeón, Lando Norris, completó 62 vueltas al volante del MCL40 en una jornada donde George Russell y Andrea Kimi Antonelli volvieron a mostrar el poderío de Mercedes, dominando la tabla de tiempos y acumulando más de 90 vueltas cada uno.

Tras un martes lluvioso en el que sólo participaron Red Bull y Ferrari, el clima más benigno animó esta vez a seis participantes: Alpine, Audi, Haas, McLaren, Mercedes y Racing Bulls. Los problemas mostrados por Audi durante la primera jornada se reeditaron en el monoplaza de Nico Hulkenberg, que sufrió un problema mecánico y sólo pudo completar cinco vueltas. Tampoco la sesión matinal resultó especialmente productiva para Oliver Bearman, víctima de un contratiempo en su VF-26. Un revés para Haas, que el lunes sí había acumulado mucho kilometraje en el coche de Esteban Ocon.

El MCL40 de Norris, con una decoración negra propia de los test, se hizo esperar dos horas, un periodo interrumpido por las citadas banderas rojas a para Audi y Haas. En todo caso, el británico ofreció buenas sensaciones a los mandos del coche diseñado por Rob Marshall.

Tandas largas

La lógica expectación ante el debut de McLaren se atenuó ante el dominio de Mercedes, capaz de enlazar varias tandas largas con Antonelli y lograr una ventaja significativa en la tabla de tiempos. Tras la pausa para el almuerzo, Russell paró el crono en 1:17.580, seis décimas más rápido que el mejor tiempo del lunes establecido por Isack Hadjar (Red Bull).

El equipo dirigido por Laurent Mekies fue uno de los grandes ausentes del miércoles, sólo uno día después del accidente de Hadjar, que dejó el RB22 con graves daños en su parte trasera.Tampoco hubo noticias de Ferrari, que ha optado también por completar su programa con las jornadas del jueves y el viernes.

Las miradas del jueves se centrarán en Aston Martin, que tras renunciar a los tres primeros días quiere poner sobre el asfalto su AMR26, el primer monoplaza diseñado por Adrian Newey. Estos primeros pasos, como el resto de competidores, se centrarán en comprobar que todo funciona bien dentro del coche. Una vez comprobada la fiabilidad del motor ya habrá tiempo para forzar en busca del rendimiento durante los test oficiales, que se realizarán en dos tandas (11-13 de febrero y 18-20 de febrero) en Bahrein.

Lando Norris, campeón del mundo tras el triunfo estéril de Max Verstappen en Yas Marina

Lando Norris, campeón del mundo tras el triunfo estéril de Max Verstappen en Yas Marina

A falta de 10 vueltas, cuando ya tenía la victoria en la mano, Max Verstappen lanzó por la radio una pregunta que más bien parecía una súplica desesperada: "¿Charles les está alcanzando o no?". Los estrategas de Red Bull, qué remedio, debieron responder con la evidencia. El ritmo de Leclerc era similar al de los McLaren y Lando Norris seguía tercero, por detrás de Oscar Piastri. Un resultado suficiente para proclamarse campeón del mundo en Yas Marina. Tras un extenuante Mundial de 24 carreras, más otras seis sprint races, el título se había resuelto por sólo dos puntos.

Norris lloraba a moco tendido dentro del casco, mientras Verstappen lanzaba mensajes de aliento a toda la gente de Red Bull. Acabar el curso con más victorias, poles y vueltas en cabeza no le ha servido para ceñirse su quinta corona. Pero sólo con llevar al límite a McLaren, con quedar a centímetros de la mayor remontada de la historia, el viaje ya ha merecido la pena. Mejor que nadie lo sabe Fernando Alonso, sexto en la meta, que ya había rozado dos gestas similares en 2010 y 2012. Mientras Carlos Sainz, decimotercero, felicitaba de corazón a Lando, su íntimo amigo.

Para saber más

Norris resolvió el epílogo con la templanza y la categoría propias de un campeón del mundo. Pudo pasarlas canutas en mitad del pelotón, pero supo solventarlo todo con una pericia exquisita. En la última cita del año, una vez más, Verstappen le había llevado al límite. "No hay por qué estar decepcionado. Yo no lo estoy. Podemos sentirnos orgullosos de esta remontada", lanzaba antes de subir al podio. Con la botella de champán en la mano, Piastri pretendía esbozar una sonrisa. Y no le salía. Hace apenas seis semanas, el australiano ya se veía campeón.

La amenaza del 'undercut'

Pero nada en este campeonato ha querido ajustarse a la lógica. Ni los errores de McLaren, ni las heroicidades de Verstappen. En Yas Marina, por supuesto, también hubo sitio para lo imprevisible. Aún no se habían completado dos vueltas y ninguna estrategia precía ajustarse a lo previsto. Verstappen apretaba a fondo, lejos del alcance de los McLaren, con el sustancial matiz de que su perseguidor ya no era Norris, sino Piastri, el único de los favoritos con neumáticos duros. Ese factor no pesó en el ánimo de Oscar, sin titubeos para dejar atrás a su compañero con un precioso adelantamiento en la curva 9.

Red Bull renunciaba a imponer un ritmo cansino en cabeza, como hizo Lewis Hamilton en la última carrera del Mundial 2016. En realidad, las piezas se le habían ordenado casi solas en el tablero. Pese a la mala salida de George Russell, que había perdido dos posiciones, Norris empezaba a verse agobiado por el acoso de Charles Leclerc.

No lograba el británico distanciar al Ferrari. Mal asunto porque la amenaza del undercut, con una mejora estimada de más de un segundo por vuelta, se cernía sobre él. Más si cabe tras el pit-stop de Russell en la vuelta 15. McLaren respondió tres minutos más tarde con su líder, que montaría también un juego de duros.

Era el momento de la verdad para Norris, forzado a batirse en mitad de un avispero. Conducir con paciencia y precisión en ese interminable tren de coches más lentos. Por el interior de la curva 3, se deshizo de Andrea Kimi Antinelli. Desde ahí, apoyado en su DRS, rebasó sin problema alguno a Sainz, Lance Stroll y Liam Lawson. Ni siquiera el piloto de Racing Bulls, presunto aliado de Verstappen, presentó batalla.

"Dejádmelo a mí"

De este modo, Yuki Tsunoda quedaba como el último dique de Red Bull. "Dejádmelo a mí", lanzó el japonés por la radio. Ese tonito fanfarrón, sin embargo, había que trasladarlo al asfalto. Y ahí tampoco iba a dar Yuki la talla. Camino de la curva 5, Norris salvó el apuro, esquivando por el exterior, casi con las cuatro ruedas fuera de la línea. Por este motivo, los comisarios anotaron el incidente. Podían haber penalizado a Norris por ganar ventaja por fuera de la pista, pero la única sanción de cinco segundos fue para Tsunoda, por efectuar más de un cambio de dirección.

El desamparo de Verstappen, incluso rodando en cabeza, resultaba conmovedor. En la vuelta 24, Red Bull había su pit-stop con la eficacia de siempre (2,3 segundos), pero en la pista seguían faltando aliados. No podía contar con Russell, su tradicional antagonista, ni tampoco con Leclerc, a quien Ferrari dispuso un plan de dos paradas. Restaban 18 vueltas para la bandera a cuadros cuando entró el monegasco y de inmediato, para evitar sustos, McLaren hizo lo mismo con Norris.

Tras sus catástrofes consecutivas en Las Vegas y Qatar, la escudería de Woking por fin estuvo a la altura, imponiendo su superioridad. La mecánica y la numérica. Y es que, en caso de imperiosa necesidad, aún contaban con otra baza. Quizá antideportiva, pero a la que hubiesen recurrido sin dudarlo. Si Leclerc llegaba hasta Norris y le adelantaba, bastaría con parar a Piastri.

Verstappen apura su última bala ante McLaren con una descomunal 'pole' en Yas Marina

Verstappen apura su última bala ante McLaren con una descomunal ‘pole’ en Yas Marina

Fue su octava pole del año, aunque en verdad nos hizo disfrutar con dos vueltas sublimes. Max Verstappen cumplió con su cometido en Yas Marina, donde el domingo partirá por delante de Lando Norris y Oscar Piastri. En una pista donde la pole es sinónimo de victoria, cabe dar por desontado que el tetracampeón cumplirá con ese trámite, a la espera de un error de Norris, que sólo necesita un tercer puesto en la meta para proclamarse campeón.

Ni siquiera pareció precisar un tímido rebufo de Yuki Tsunoda en el segundo sector para detener el reloj en 1:22.207, 88 milésimas mejor que su anterior registro. Verstappen cierra el año con una pole más que Norris y dos más que Piastri, haciendo estremecer todo lo que encuentra a su paso, sembrando el terror en McLaren. Norris, a dos décimas, bien debe sentirse satisfecho de haber desbancado a su compañero por sólo tres centésimas.

Para saber más

Verstappen ostenta aún la vuelta rápida en Yas Marina, firmada durante la qualy de 2021 (1:22.109). Para ir abriendo boca, en la Q2 detuvo el crono en 1:22.9 con un juego usado de blandos. En su intento inicial de la Q3 (1:22.295) obtuvo 32 centésimas sobre Piastri y 45 ante Norris, que habían reservado la goma nueva para el intento postrero. George Russell pretendía reservarse el derecho a la última bala, esperando esa mínima evolución del asfalto. Sin embargo, ya nada pudo más allá de la cuarta posición, por delante de Charles Leclerc y Fernando Alonso, que el domingo partirá sexto.

Otro cambio en el motor

La novedad más relevante se había producido poco minutos antes del inicio de la sesión, cuando Red Bull filtró que Verstappen volvía a usar el motor estrenado en Brasil. Ese propulsor que, por precaución, había descartado hace una semana en Qatar y que, tras identificar su punto débil, ha recuperado en Abu Dhabi. Esa potencia resulta imprescindible para encontrar velocidad en las rectas del primer y segundo sector, porque en el último, McLaren parece contar con una cómoda ventaja.

Ocho milésimas desencadenaron la eliminación Lewis Hamilton en la Q3. Tercera consecutiva, hecho insólito en la historia de Ferrari, y cuarta del año para el heptacampeón, víctima de la primera criba junto a Alex Albon, Nico Hulkenberg y los dos pilotos de Alpine. "Hicimos muchos cambios en el coche, que se sentía muy bien. El equipo hizo un trabajo excepcional. Sin duda, se merecen algo mejor"; confirmó poco después de bajarse del SF-25.

Antes de salir al asfalto, Aston Martin hizo unos leves ajustes aerodinámicos que redujeron el molesto subviraje. De hecho, Alonso trepó hasta la cuarta posición en la Q1, con apenas 25 centésimas de déficit frente a la cabeza, con los blandos usados. No conforme, el asturiano repitió esa cuarta plaza en la Q2, a sólo 13 centésimas de la cabeza. Demasiado rápido para Lance Stroll, que el domingo partirá decimoquinto. La última carrera en la que el canadiense salió por delante de su compañero fue el GP de Gran Bretaña 2024.

Carlos Sainz se había dado el capricho de un prodigioso primer sector (16.902), Todas esas buenas perspectivas se desvanecieron cuando Williams se topó con tres rivales de similar entidad: Isack Hadjar, Esteban Ocon y Tsunoda. "Se me fue la parte delantera en la curva 9. Luego, el tercer sector fue terrible, tuve subviraje", confirmó por la radio el madrileño, que partirá duodécimo, a la estela de Oliver Bearman, un rival de cuidado a los mandos de su Haas.