Cuatro equipos, cuatro jornadas: la agónica lucha por evitar el descenso en la ACB

Cuatro equipos, cuatro jornadas: la agónica lucha por evitar el descenso en la ACB

Cuatro jornadas, cuatro equipos y un drama por esquivar. La lucha por evitar el descenso en la Liga Endesa ha devenido en un sprint final tan igualado como no se recordaba. Mientras el Obradoiro ya logró el billete para volver a la elite y el Covirán Granada se resiste al destino que tiene marcado desde hace semanas (apenas ganó uno de los 21 primeros partidos) dando sustos aquí y allá, Morabanc Andorra, Dreamland Gran Canaria, Casademont Zaragoza y San Pablo Burgos -cuatro proyectos tan dispares en lo deportivo y lo económico- hacen cábalas para no ser quien acompañe a los nazaríes a la Primera FEB.

Nueve victorias en 30 partidos para cada uno. Con varios duelos directos, algún encuentro aplazado y muchas cuentas por hacer. Empezando por quien menos hubiera esperado encontrarse en semejante tesitura, el Granca, que ha disputado los últimos cinco playoffs de la ACB y el año pasado fue subcampeón de la Eurocup, intenta renacer de la mano de un entrenador revulsivo, el argentino Néstor Che García, que tardó demasiado en sustituir a Jaka Lakovic, y de algunos refuerzos (Chimezie Metu, Brandon Jefferson, Kassius Robertson...) como parches a una plantilla que nunca rindió como se esperaba. Este jueves, los amarillos se la juegan ante La Laguna Tenerife en un derbi de fuego. Lleida y Manresa, sin mucho en juego ambos, serán sus siguientes citas antes de acabar el curso visitando el Roig Arena.

Perder la categoría sería un drama para el club que preside Sitapha Savane, por estatus y presupuesto. Del cuarteto, es el menos acostumbrado a estos terrenos y eso juega en su contra. Mientras su equipo femenino no deja de brillar (se acaba de meter en la final de Liga), tampoco hubiera imaginado encontrarse ahí el Zaragoza, una plantilla que cuenta con elementos que cualquiera envidiaría: desde Santi Yusta, a Devin Robinson, pasando por la experiencia de Bojan Dubljevic o el talento de Trae Bell-Haynes (que acaba de volver tras varias semanas de lesión). Todo se enredó desde el inicio con un entrenador novato (Jesús Ramírez) y algunos refuerzos que acabaron en fracaso (Stevenson, Joel Soriano, Kabaca...). En plena crisis, el club maño acudió al bagaje de Joan Plaza -curiosamente, despedido días atrás del Andorra- y todo pareció ponerse en orden.

Sin embargo, las dos últimas derrotas, incluida la última en casa con el casi desahuciado Granada -"Hemos colapsado, el miedo y la ansiedad ha podido con nosotros", admitió Plaza-, han dejado contra las cuerdas al Casademont. Aplazado su partido de esta jornada contra el Valencia, le queda visitar Manresa, recibir al pujante UCAM y, en la última jornada, ir a un Breogán que nada se jugará. De los cuatro, es el que mejor lo tiene en caso de empate por basket-average.

Los jugadores del Morabanc Andorra celebran una acción, la última jornada.

Los jugadores del Morabanc Andorra celebran una acción, la última jornada.EFE

Pese a su abultada derrota del domingo ante el Barça (no pudo contar con su estrella, Gonzalo Corbalán) por sensaciones e incluso calendario, a priori, para el que mejor pinta tiene la situación es para el Recoletas Salud San Pablo Burgos. Los refuerzos (Ethan Happ, Jaden Shackelford, Max Heiddeger...) y Porfi Fisac, que sustituyó al brasileño Bruno Savignani (el entrenador que obró la histórica temporada pasada del ascenso) en la jornada 10, reanimaron al club castellano, que recientemente ganó a Manresa y Lleida. En su calendario, este jueves aparece el Unicaja y después un duelo directísimo en Andorra. Tras visitar al Joventut, cierran en el Coliseum ante un Granada seguramente descendido.

Ese encuentro en el Principado del próximo domingo decidirá tantas cosas. Porque al Andorra -también cambió a su entrenador, de Joan Plaza a Zoran Savic- muchos le daban por descendido y, sin embargo, sus dos últimas victorias han dado mucha vida. También añadió nuevas piezas (Sir Jabari Rice, Kostadinov...) y su calendario incluye las visitas al Joventut y al Lleida y una última jornada en casa contra el Barça.

El Río Breogán gana 24 años después en el Palacio a un despistado Real Madrid

El Río Breogán gana 24 años después en el Palacio a un despistado Real Madrid

Pasaron 24 años, un triunfo de otra época entonces, renovado por el histórico Río Breogán en una tarde también para recordar en el Palacio. Honores a los gallegos, a un entrenador como Luis Casimiro Palomo, pura sabiduría: desde aquel TDK de leyenda no ha dejado de dar lecciones en el baloncesto español. Pescó en las aguas calmadas de un Real Madrid despistado, al que aguantó incluso el arreón final habitual que intentó Sergio Llull. [97-101: Narración y estadísticas]

Hubo polémica, hubo emoción y hubo muchos puntos. Pero hubo, sobre todo, un equipo dispuesto a elevar el tono. Lo bordó el Breogán, una estupenda segunda mitad, y un acierto mortal en la recta de meta. Ahí donde Scariolo prefirió reservar a sus habituales killers (ni Hezonja, ni Campazzo ni Maledon en ese tramo), y donde Llull (17 puntos) a punto estuvo de firmar otra heroica. Lo más preocupante, pese a todo, fue la lesión de Alex Len, quien se marchó cojeando tras dejar 19 puntos y ocho rebotes.

La resaca búlgara del Hapoel había dejado a un Real Madrid mermado, lamiendo heridas para lo que está por venir y con la tranquilidad de quien ya hizo todos los deberes en ACB: acabará primero pase lo que pase en estas cinco últimas jornadas. Sin Deck, Garuba ni por supuesto Tavares, a última hora se cayó también Kramer con una bronquitis. Tampoco el rival se jugaba precisamente la vida, pues también cumplió con creces el Río Breogán, equipo de autor, sin opciones de playoffs pero también, desde hace semanas, sin ningún apuro por el descenso, que es de lo que se trata en su caso.

Luis Casimiro, que llegó mediado el pasado curso, ha maximizado las cualidades de un grupo que divierte y se divierte. Con dos americanos que cumplen (Dwayne Russell, que volvía tras lesión, y el completísimo DeAndre Cook). Con balcánicos de los que no fallan, desde el gigante Brankovic a ese metrónomo que es Mavra, pasando por Aranitovic, Apic o el atildado Andrics. Y con un Francis Alonso que es una de las revelaciones del año, anotador voraz.

Con todo eso y con la desinhibición de ambos, la tarde en el Palacio fue de vaivenes. De parciales de idas y vueltas. De la igualdad del acto inicial, ya con Hezonja en plan videojuego (con un espectacular caño incluido en una transición) a los latigazos gallegos, con los puntos de Cook y Aranitovic y las asistencias de Russell. Llull dejó un triple a tabla de esos imposibles y a Scariolo no le terminaba de gustar tanta pérdida.

El toma y daca siguió a la vuelta. Un correcalles por momentos, con ausencia de defensas y con los protagonistas poniéndose las botas. En ese ambiente, Hezonja es el alma de la fiesta. Pero el Breogán no se arredraba, con Dibba completando una y otra vez con mates los contragolpes y Mavra asestando triples lejanísimos, ante la oportunidad de ganar por tercera vez en su historia en semejante escenario (la última vez, en 2002).

Fue al inicio del acto final cuando el Breogán empezó a creer realmente en la machada. El Madrid perdió los nervios con alguna decisión arbitral y los de Casimiro estiraron la cuerda a un esperanzador +12 (tras dos canastas en pintura de Brankovic), a falta de ocho minutos. Más difícil todavía para el Madrid cuando Andric y Mavra volvieron a herir desde el perímetro. No faltaban ni tres minutos y sólo Llull creía en el imposible.

Le faltó poco, pues clavó dos triples, más tres tiros libres. Mavra pareció sentenciar a falta de 40 segundos y en la última acción, rocambolesca, del triple fallado por Procida atrapó el rebote Lyles, que falló clamorosamente bajo canasta, atrapó su rebote y anotó recibiendo falta después. Los árbitros, tras la revisión convenientemente perdida por Casimiro, anularon la acción de tiro y la opción de prórroga. Una locura de final.

Marcelinho y Patty Mills, 80 años entre los dos, acaban con la racha del Real Madrid

Marcelinho y Patty Mills, 80 años entre los dos, acaban con la racha del Real Madrid

Hacía 13 años que el La Laguna Tenerife no ganaba en el Palacio. Una victoria en 19 partidos de un equipo instalado desde hace tiempo en la nobleza de la Liga Endesa. Lo volvió a conseguir este domingo, un ejercicio de consistencia, rebote, mente dura y baloncesto sin fisuras. Su ADN. Pero, sobre todo, un alarde de dos tipos que son únicos. Por lo que fueron y por lo que son. Marcelinho Huertas y Patty Mills, dos bases históricos a los que el destino ha concedido en el último tramo de sus carreras un baile juntos. [90-95: Narración y estadísticas]

Para saber más

80 años entre la pareja, más los 37 de Gio Shermadini, otro que nunca falla. Demasiado para todo un Madrid. Dominó el Tenerife desde mitad del primer cuarto y no se arredró en la recta de meta. Ahí, ante el aluvión habitual blanco, agarraron por la solapa la responsabilidad los tres veteranos del equipo insular. "Canastones", en palabras de su propio entrenador. Una victoria que le hace mirar con ambición a los cuatro primeros puestos de la tabla.

Los dos púgiles acudían tras una semana de deberes hechos en Europa. El Tenerife, de regreso a la Final Four de la Champions League que ya ganó en 2017 y 2022. El Madrid, como cabeza de serie a los cuartos de final de la Euroliga. Precisamente eso estuvo bien presente en las tribunas del Palacio, recelosas de lo que sería una estafa competitiva: contra el Hapoel de Tel Aviv ya se jugó sin público en temporada regular a causa de la guerra en Oriente Próximo. "Queremos animar en cuartos de final", gritó la afición blanca, a la espera de lo que decidan las autoridades pertinentes. Se viene lío.

Shermadini atrapa un rebote ante el Madrid.

Shermadini atrapa un rebote ante el Madrid.EFE

Para eso le quedan dos semanas a los blancos, a las puertas de regreso a una Final Four. Mientras tanto, avanza la Liga Endesa que han convertido, pese a lo fiero del calendario, en el patio de su recreo. 12 victorias de carrerilla sumaba, líder sólido (24-2), hasta que llegó el Tenerife...

Porque, pasan los años, y los aurinegros siguen siendo uno de los oponentes más ásperos de la ACB. El método Txus Vidorreta, la longevidad sin precedentes de Marcelinho Huertas, también la de Gio Shermadini y, el fichaje mediático, desde hace unos días. El plus de toda una estrella de la NBA (también veterana, cómo no), nada menos que Patty Mills.

59 de los 95 puntos del Tenerife fueron del trío. Mills silenció el Palacio con una estupenda racha a falta de cuatro minutos. Revivió el Madrid -que había vivido en parte del dominio de Tavares- con Andrés Feliz y, entonces aparecieron Huertas y Shermadini. El gigante no falló ninguno de sus nueve tiros libres. Y el Tenerife celebró una victoria de las buenas.

Hezonja y Procida dominan en Burgos y mantienen el ritmo demoledor del Real Madrid en la ACB

Hezonja y Procida dominan en Burgos y mantienen el ritmo demoledor del Real Madrid en la ACB

La resaca de la semana europea, doble, clave y a domicilio esta vez para el Real Madrid, siempre trae marejada en la competición doméstica. La Liga Endesa tiene sus propios laberintos, equipos que se juegan la vida y que dedican toda una semana a la batalla. Merito tiene el equipo de Sergio Scariolo en mantener semejante ritmo demoledor, incontestable en la ACB, ganando con más o menos agobios cada fin de semana. Burgos no fue menos para los blancos. [78-94: Narración y estadísticas]

Plaza brava el Coliseum, afición que aprieta y rival con colmillo y con urgencias. Y sin Tavares, Deck ni Andrés Feliz -pero con "buena moral" tras la victoria en Estambul-, el Madrid amaneció parapetado en los puntos fáciles de Hezonja, como si el triple final al Fenerbahçe le hubiera liberado. El croata (20 puntos en 20 minutos) y después Gabriele Procida iban a ser los nombres propios de una victoria sin sudores.

Las ventajas iniciales fueron cómodas (9-18 con dos triples también de Okeke), aunque pronto, en el juego de defensas zonales, devinieron en una tarde algo más áspera para el Madrid. Fueron los mejores momentos del San Pablo Burgos.

Porque los de Porfi Fisac (quien, mediada la temporada sustituyó al brasileño Bruno Savignani, entrenador del retorno a la ACB), intentan escapar de la feroz pelea por el puesto de descenso que queda por resolver -el Covirán Granada hace tiempo que parece condenado-, y cada oportunidad de sumar es oro. Volvieron al duelo con un parcial de 13-2 y eso que su referente, ese argentino Corbalán de apellido ilustre (pero sin ningún parentesco con el mítico base blanco), no apareció.

Con la igualdad recobrada, a la vuelta de vestuarios se repitió el guion del amanecer. Hezonja anotando y Okeke metiendo triples. El duelo entre Happ y Len en la pintura era como un combate de pesos pesados. A los castellanos les costaba seguir el ritmo, pese al ímpetu de Meindl y los errores de Garuba. Y cuando Procida emergió para seguir reivindicándose -no desaprovecha un minuto el italiano-, pareció demasiado: fueron tres triples consecutivos del ex del Alba de Berlín y una distancia que se disparó (62-82).

No le dio para competir al Recoletas Salud San Pablo Burgos, lastrado por sus pobres porcentajes desde el perímetro y el tiro libre. Y el Real Madrid, en el que todos anotaron y que no pierde desde Navidad en ACB, sumó su 12º triunfo de carrerilla para seguir firme y destacado en cabeza.

Feliz y Len reviven al Madrid de un espantoso inicio ante el Andorra

Feliz y Len reviven al Madrid de un espantoso inicio ante el Andorra

Ganó el Real Madrid. Sin brillo, también sin aparentes problemas, su 23º victoria en esa Liga Endesa que domina con mano de hierro, la 11ª consecutiva. Ganó con solvencia y protagonismo de los menos habituales (Andrés Feliz, Alex Len, David Kramer, Gabriele Procida) a un digno MoraBanc Andorra y tomó aliento para lo que le viene en Europa, que no es poco. Un partido que podría ser uno más pero que contó con su propia intrahistoria: a los ocho minutos de comenzar los andorranos campaban por el Palacio con 18 puntos de ventaja. [97-90: Narración y estadísticas]

No es la primera vez que el Real Madrid tiene que revivir tras un comienzo de partido horrible. Esta vez fue el Andorra, un equipo en plena pelea por el descenso, el que le zarandeó de mala manera durante más de ocho minutos. Como si siguieran aturdidos los blancos después de la pesadilla del Buesa Arena, esa derrota del viernes ante un Baskonia en cuadro que trastocó todos sus planes en el final de la temporada regular de la Euroliga.

Otro traspié a domicilio y van unos cuantos. Demasiados. Otro tramo de partido espantoso, un 12-30 que dejó boquiabiertas las tribunas recelosas del Palacio. Cierto es que los de Zan Tabak lo metían todo, especialmente el espectacular Yves Pons (11 puntos con tres triples sin fallos en ese tramo, acabó con 20), pero no había alma ni espíritu de esfuerzo en un Madrid que dejó fuera de la convocatoria a Abalde, Maledon y al tocado Lyles y en el que Usman Garuba no jugó.

Tras el 0-14 de parcial, con contragolpes sonrojantes, la cosa ya no podía ir a peor. Era como si estuviera aguardando a tocar fondo para emerger e imponer la lógica de un equipo que suele arrasar en el Palacio y que apenas falla en ACB (sólo dos derrotas). Un triple sobre la bocina del primer acto de Andrés Feliz fue el inicio de la remontada.

Llull, Len y un buen Kramer, tres de los menos protagonistas, siguieron tocando a rebato. Y antes de llegar al descanso ya había igualado el Madrid (44-44) -pese a los triples de Xabier Castañeda-, que culminó la remontada a la vuelta de vestuarios.

Ya lanzado, el Real Madrid tumbó al Andorra por KO. Andrés Feliz fue un demonio sobre la cancha (15 puntos, seis asistencias...), dominando cada resquicio del juego. Se echó el equipo a la espalda y disparó a su equipo con un parcial de 21-4 ya sin vuelta atrás.

El Morabanc Andorra, con un extraordinario Pons, lo intentó hasta el final, pero no le dio para volver a inquietar al líder. No será fácil su pelea por esquivar al descenso, aunque en ella tenga varios compañeros (Gran Canaria, Burgos, Zaragoza...). El Madrid, con el domino en la pintura de Alex Len (17 puntos y cinco rebotes) en el que no volvieron ya a pista ni Hezonja ni Tavares, tomó impulso para lo que le viene. Quizá la semana más áspera del año, con todo en juego en la Euroliga para intentar acabar la temporada regular entre los cuatro primeros y gozar de factor pista en los cuartos de final. Dos visitas con mayúsculas: el martes al Olympiacos y el jueves al Fenerbahçe.

El Real Madrid se desata en el segundo cuarto y desmorona al Barça en el 'Clásico' de la ACB

El Real Madrid se desata en el segundo cuarto y desmorona al Barça en el ‘Clásico’ de la ACB

Actualizado

Un segundo cuarto absolutamente letal del Real Madrid dejó el 'Clásico' de la ACB en el Palau Blaugrana visto para una sentencia que acabaría reflejando un incontestable triunfo por 76-95 al término del duelo. La efectividad en el tiro de los blancos, que firmaron un ataque con múltiples protagonistas en el que brillaron especialmente Campazzo, Procida y Hezonja, dejó desmoronó a un Barça que no supo engancharse al duelo en ningún momento y que pecó tanto de un exceso de precipitación como de falta de precisión en sus labores ofensivas. Solo Vesely, Parra y Clyburn parecieron capaces de hacer frente al torbellino propuesto por un rival que, por momentos, estuvo a punto de llevarse un triunfo de récord para vengarse aún más de la afrenta encajada en casa en enero frente a su enemigo más íntimo, capaz entonces de batirlo a domicilio por un muchísimo más peleado 100-105.

Por mucho que el Real Madrid lograra abrir una leve brecha en el arranque del duelo, con un juego eminentemente coral en el que ya destacaría inicialmente la aportación ofensiva de Hezonja, el Barça logró hacerse con una primera victoria parcial por 18-15. Un resultado forjado gracias, sobre todo, a la efectividad de Jan Vesely y que, quizás, les permitió a los aficionados que llenaban las gradas pensar seriamente en hacerse con un triunfo al término del encuentro. Pero, si por un momento los locales pudieron llegar a prometérselas felices, el segundo cuarto fue todo un golpe de realidad. Los de Scariolo, hechos todo un vendaval, aprovecharon una tremenda efectividad en los triples para castigar a los locales marchándose con una máxima diferencia de 21 puntos en el marcador (30-51) cuando el partido se acercaba ya al descanso y dejando a los barcelonistas sin capacidad de respuesta.

La puntería de Lyles, Campazzo y la de un recuperado Hezonja desde más allá de la línea de 6,75, así como unos muy buenos minutos de Procida sobre la pista, castigaron a un Barça al que le faltó acierto y convicción al buscar el tiro y que, pese a todo, logró maquillar un poco las cosas justo antes de marcharse a la caseta gracias a un triple de Parra (33-51). De nada le sirvió al Barça mejorar un poco sus prestaciones ofensivas en la reanudación. Los azulgrana siguieron fallando opciones aparentemente claras para maquillar un poco las cosas mientras al Real Madrid los puntos prácticamente se le caían de los bolsillos, incluso con todo aparentemente en contra, para lograr una máxima diferencia de 24 puntos y marcharse al último y diferente periodo 18 arriba en el luminoso (53-71).

Visto lo visto, y prácticamente dando por imposible una remontada que habría sido como mínimo una absoluta sorpresa, a Xavi Pascual no le quedó otra que empezar a guardarse bazas con vistas a una semana con doble cita en la Euroliga, pero sin renunciar por ello a evitar que el eterno rival fuera capaz de hacer más sangre en casa. El Real Madrid, levantando quizás por momentos un poco el pie del acelerador, tampoco quiso renunciar a llevarse un triunfo que le permitiera romper un récord de máxima diferencia a domicilio en un clásico de la ACB (23 puntos) que se remontaba a hace 53 años. Sin olvidar, claro, que la máxima absoluta fue un 63-102 cosechado a finales de 2016 precisamente en la Euroliga. El duelo, decidido ya a la práctica desde el segundo cuarto, terminaría finalmente registrando un triunfo visitante por 76-95. Algo menos abultado, pero no por ello menos doloroso.

Andrés Feliz y una canasta callejera sobre la bocina para el agónico triunfo del Madrid en Gran Canaria

Andrés Feliz y una canasta callejera sobre la bocina para el agónico triunfo del Madrid en Gran Canaria

Con 19 segundos por jugar y empate a 80, Scariolo podría haber elegido que el último balón estuviera en las manos de cualquiera de los que tantas veces se vieron en estas situaciones. Campazzo, la apuesta segura de Llull... Lo dejó, sin embargo, en las de Andrés Feliz. Y la respuesta del dominicano fue sobresaliente. Un canastón sobre la bocina para alivio blanco en Gran Canaria. Un duelo que no supo cerrar y casi le cuesta un disgusto. [80-82: Narración y estadísticas]

Utilizó su cuerpo, su habilidad forjada en las canchas de Guachupita, el barrio dominicano del que escapó. Un tipo cada vez más importante en este Madrid en busca de sí mismo. Una canasta callejera. Un precioso colofón a un choque intenso en el que el Dreamland Gran Canaria -todavía no pudo contar con su refuerzo de lujo, el ex del Barça Chimezie Metu, de más a menos y de menos a más, casi se da una alegría ante el líder.

Del sopapo de la Copa el Real Madrid ha escapado de la única forma posible: con tres victorias. Sin alharacas, sin dramatismos y también sin conclusiones precipitadas. La reacción deberá seguir siendo refrendada. En Gran Canaria, a domicilio donde más le está costando (especialmente en Europa) y con bajas, lo de Scariolo sudaron más de la cuenta. Un mal arranque, después un rodillo y el enredo final.

Y eso que... La puesta en escena del Real Madrid fue tan impropia como contundente iba a ser después la reacción. Perezoso, fuera de onda, desbordado por un solo jugador. Mike Tobey, quien precisamente no atraviesa esta temporada por sus mejores días, torturó el amanecer blanco. Sacando de cacho a Tavares, aprovechando los bloqueos, anotando con una soltura sonrojante. En un momento, el estadounidense (con pasaporte esloveno), anotó 14 puntos y los de Jaka Lakovic, que tampoco andan en su curso más pleno (ni billete para la Copa lograron), se vieron 13 arriba (25-12).

Wong dobla el balón ante Tavares, en el Gran Canaria Arena.

Wong dobla el balón ante Tavares, en el Gran Canaria Arena.ACB Photo

El Madrid no sabía leer lo que estaba pasando en el Gran Canaria Arena. Las rotaciones apartaron a tres jugadores clave (ni Hezonja, ni Deck ni Garuba), tipos que se manejan entre el tres y el cuatro, pero que, sobre todo, se caracterizan por la energía que ofrecen al colectivo. Sin ellos, el resto no pareció agarrar la oportunidad. De nuevo frío Trey Lyles. Tampoco Alex Len iba a brillar demasiado. A los blancos les iba a tocar remar.

Lo que ocurre es que son tantas las virtudes que maneja Scariolo, que apenas tardó un bostezo en dominar el escenario. Paso adelante defensivo y algo de lógica en sus ataques. La sabiduría de Llull. El ímpetu de Okeke. La electricidad de Campazzo. Como sin darse cuenta, un parcial de vuelta de 7-29 para ver (muy por arriba).

Un dominio para ya no dejarlo escapar, entre las carencias locales y la seriedad blanca. Otro tripe de Campazzo puso una distancia enorme (42-58), ya en el tercer cuarto. Pero la noche no estaba rota en las islas. Al Madrid le quedaba otra desconexión. Coincidió la entrada a pista de Carlos Alocén, de vuelta de su segunda grave lesión de rodilla, y el bajón con la segunda unidad blanca (la entrada de Procida por un conmocionado Kramer y de Izan Almansa con la cuarta de Len), para que Wong lo aprovechara y dejara a los amarillos con vida en la entrada del acto final.

Más cerca todavía cuando Tobey volvió a penalizar desde el perímetro (68-69), cuando el Granca se lo empezó a creer de verdad. El parcial había sido de 26-11 y a Scariolo no le quedó más remedio que recurrir a sus seguros de vida. Volvieron Tavares, Campazzo y Feliz para apagar el incendio. Pero el duelo estaba ya en el abismo. Feliz, al que antes habían señalado una dudosa falta sobre Albicy, sofocó la caldera amarilla. Una acción de pizarra, un canastón sobre la defensa de Wong.

Son ya 19 triunfos ligueros por apenas dos derrotas para el Madrid. Cada vez más encarrilado ese primer puesto que ansían y que les garantizaría factor cancha a favor en todos los partidos de playoff. En Gran Canaria, ante un Dreamland peleón, había sido Campazzo el nombre propio (18 puntos). Un partido mayúsculo del base argentino. Una guinda tremenda de Feliz.

Un imparable Hezonja resucita al Real Madrid en el Carpena a cuatro días de la Copa

Un imparable Hezonja resucita al Real Madrid en el Carpena a cuatro días de la Copa

La palabra consistencia es la más anhelada por los entrenadores. Equipos pétreos, inextricables y capaces de mantener el pulso ante cualquier circunstancia y rival. Todavía lejos, mucho, de todo eso está este Real Madrid de Scariolo. Que volvió a experimentar una noche de toboganes, esta vez con final feliz. A cuatro días de la Copa, se llevó un alegrón en el Carpena, sexta victoria seguida en la ACB (donde manda con puño de hierro), una remontada ante el mismo rival contra el que disputará los cuartos el jueves en el Roig Arena. [92-96: Narración y estadísticas]

La "bronca" del descanso, resumía después un Hezonja que resultó inabordable. Y determinante con siete puntos en el último minuto. Un Madrid (sin Campazzo ni Deck) que se olvidó del desastre inicial, que recuperó la cordura y la energía y que se fue camino de Valencia con una mochila de optimismo a la que unir su triunfo en Belgrado.

Porque todo se puso del revés. Cuando Justin Cobbs, el último refuerzo de Unicaja en esta temporada tan movida para los malagueños en cuanto a los cambios en su plantilla, clavó el triple sobre la bocina del primer cuarto, a tabla, completaba un amanecer explosivo en el Carpena. Los de Ibon Navarro, desnivelados por los problemas físicos (sin Tillie, ni Tyson Pérez, ni Alberto Díaz y, desde hace mucho, sin Kravish), habían torturado al Madrid desde el perímetro. Un recurso de los que no tienen antídoto.

Feliz, ante Rubit.

Feliz, ante Rubit.Jorge ZapataEFE

Porque, nada más comenzar el segundo, Cobbs volvió a la faena. Era, entonces, el octavo triple de 12 intentos. Un parcial de 17-2 (para el 28-20), que había arruinado cualquier plan de Scariolo. El buen arranque de Okeke, el dominio en la pintura... Como un boomerang en contra, porque el perímetro fue el resorte que activó a los locales, dominio total de las sensaciones en un momento. Y un ciclón después, con más y más triples que desquiciaban al rival. Garuba perdía los papeles y la distancia se disparó (51-33).

El hundimiento fue total y la reacción tras el paso por vestuarios obligada. Este Madrid, tornasolado una vez más, volvió a sus básicos, a encontrar a Tavares en la zona, a abastecer a un Hezonja que regresó enchufado. 11 puntos en un momento y una remontada paulatina. Se llegó a arrimar a seis (74-68, tras un robo y dos más uno de un Garuba dispuesto a arreglar su fallo en la primera mitad), mientras el Unicaja no rehuía de los lanzamientos rápidos, de su ADN de baloncesto frenético. Contestaba con triples como latigazos, Webb, Duarte y un asombroso Cobbs... La batalla era ya un tiroteo.

Pero la presión del Madrid empezaba a ser insoportable. Y más cuando los triples abandonaban a Unicaja. Tres fallos seguidos de Perry y los blancos arriba (86-89 después de un parcial de 2-16) tras acciones individuales de Feliz y Lyles. Quedaban tres minutos y era como si todo lo que había luchado antes no le sirviera para nada a los de Ibon Navarro.

Tambaleándose en la lona, sin apenas fuelle ya, un triple de Sulejmanovic (partidazo) reactivó a los verdes. Dos minutos y vuelta a empezar. Erró Llull, Unicaja falló los tiros libres y, sobre todo, apareció Hezonja. Dos canastas casi seguidas encarando a Balcerowski y dos tiros libres para cerrar la noche.

Scariolo tiene un tesoro: Procida se reivindica ante el Zaragoza

Scariolo tiene un tesoro: Procida se reivindica ante el Zaragoza

De Gabriele Procida apenas se conocían destellos, pinceladas de un chico que parecía llamado a mucho más. Y no sólo en el Real Madrid que le fichó este verano. Mucho antes, cuando se forjaba en la cantera de Cantú y Bolonia, parecía un proyecto destinado a la NBA. Por el italiano, al que tampoco se vio demasiado en el pasado Eurobasket, anda preguntando media ACB, rogando una cesión. Con tardes como la de este domingo en el Palacio ante el Casademont Zaragoza, parece obvio que su momento de blanco está por llegar. [99-78: Narración y estadísticas]

Con su rostro tímido y su físico privilegiado, no tardó en desplegar su abanico de talentos. Hasta poner en pie al Palacio, el animado de una tarde que no se complicó, de esas de entreguerras que tantas veces cuestan resolver. En sus dos entradas en pista, Procida fue el rey: triples, mates, defensa (a Santi Yusta) y canastas acrobáticas. 18 puntos en 23 minutos. Y una victoria para seguir en todo lo alto de la Liga Endesa.

El Casademont Zaragoza no está teniendo una temporada sencilla con un debutante en ACB, Jesús Ramírez, en el banquillo. Forjado en Alemania, navega con una plantilla extraña, con lesiones y demasiados cambios. Esta misma semana anunciaron la salida de dos de sus pívots (el turco Kabaca y el dominicano Joel Soriano), el paso por el quirófano de su base referente (Trae Bell-Haynes). También está lesionado Dubjlevic y otro de sus refuerzos, Stevenson, se marchó hace tiempo.

Mientras intenta escapar de los puestos de peligro, con todo eso lidia Ramírez (además de con la competición europea, en su caso la FIBA Europe Cup). Esta misma semana ha recibido dos nuevas piezas, el ex NBA Josh Richardson (casi 600 partidos entre Dallas, Miami, San Antonio...) y otro base, Isaiah Washington, que no fue de la partida aún en el Palacio.

Miguel González

Con tales remiendos, la visita a Madrid le liberaba de presión. Y en esos escenarios, los equipos se vuelven más peligrosos. Así fue de inicio, ante un Madrid con la vista puesta en su semana europea montado en el avión (el martes Atenas, el jueves Dubai...), con la baja de Maledon y Tavares y Lyles de descanso. Miguel González entendió que era buen momento para reivindicarse.

El alero asestó dos triples de inicio, mostrando a las claras las intenciones mañas. Resultó una primera mitad igualada, pues la energía del Madrid no era suficiente. Prueba de ello era el dominio visitante de la pintura, con el gigante Koumadje y el atildado Robinson. El Madrid se mantuvo con un segundo cuarto de mucho acierto, de cinco triples y de la irrupción de un tipo que pide más. Gabriele Procida también comprendió que esa debía ser su tarde.

El paso por vestuarios le trajo más clarividencia a un Madrid en el que apareció Hezonja. Len, en la tarde de los pasos adelante, también dominaba a base de tapones y mates. Pero faltaba consistencia y el Zaragoza seguía en partido después de dos contras finalizadas por el canterano Traoré que enfadaron a Scariolo. Tuvo que salir Llull a poner orden -y la máxima (65-53)- con dos triples.

Y después llegó el remate de Procida, protagonista absoluto. Y con merecimiento. Golpeó de nuevo la tarde con contras fugaces, una preciosa canasta a aro pasado y otro triple. Intentó un mate brutal sobre Traoré. Y, sobre todo, elevó la distancia con un Zaragoza que hacía tiempo al que la energía le había abandonado. Scariolo tiene un tesoro.

Muere Brad Branson, ganador de la Copa Korac con el Real Madrid y primera gran estrella del Valencia Basket

Muere Brad Branson, ganador de la Copa Korac con el Real Madrid y primera gran estrella del Valencia Basket

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El ex jugador estadounidense Brad Branson, ganador de una Copa Korac con el Real Madrid y la primera gran estrella del Valencia Basket, ha fallecido a los 67 años de edad, según confirmaron este miércoles fuentes del club 'taronja'.

Nacido en Harvey (Illinois), medía 208 centímetros, concluyó su formación en la Southern Methodist University. e inició su carrera en Europa en Italia, país en el que jugó en el Rimini y sobre todo en el Brescia entre 1980 y 1986, verano en el que fichó por el Real Madrid.

Tras dos temporadas en el Real Madrid, club con el que conquistó la Korac de 1988, recaló en el entonces llamado Pamesa Valencia en el verano de 1988. El club valenciano acababa de ascender a la acb y su incorporación fue un 'golpe de efecto'.

Estuvo seis campañas en un club del que fue la gran referencia en la pista durante esos años pero también una de las figuras más reconocidas fuera del parqué. La temporada 1993-94 fue la última de su carrera y la acabó con el Valencia.

Entre los dos equipos acumuló 280 encuentros y 9.106 minutos de juego en la acb. Entre sus actuaciones más destacadas está un partido del Real Madrid contra el Estudiantes en el que acumuló 44 puntos de valoración por, entre otras cosas, capturar 18 rebotes y anotar 37 puntos, ya con la camiseta del conjunto valenciano, contra el Fórum Valladolid.

Elegido por los Pistons en la segunda ronda del draft de la NBA en 1980, jugó dos campañas en la competición estadounidense, primero con los Cavaliers y después con los Pacers y brilló en la CBA, la entonces segunda liga del país norteamericano.