Vingegaard vence en Corno alle Scalle y ya oposita a la 'maglia rosa'

Vingegaard vence en Corno alle Scalle y ya oposita a la ‘maglia rosa’

Todavía sin el rosa, Jonas Vingegaard, de azul, domina a su antojo y sin prisas el Giro. Segunda llegada en las alturas de un puerto de primera y segunda victoria de etapa para el pequeño gran danés. Las dos jornadas hasta ahora más exigentes y elocuentes de la carrera han conocido el mismo vencedor. Todo un resultado. Todo un pronóstico. Casi, sólo casi, toda una certeza.

Etapa entre Cervia y Corno alle Scale. Bastante larga (184 kms.) y teóricamente de un monopuerto. Una llanura un poco falsa porque no paraba de subir casi insensiblemente, como quien no quiere la cosa. Pero a la velocidad a la que se viajaba (49,6 por hora en esa primera hora y 46 sostenido más adelante) iba haciendo mella.

La carretera se iba engallando, los corredores superaron una cuesta breve pero picuda, no puntuable. Y, mirando hacia el frente, que ya era como mirar hacia arriba, se enfrentaron a los últimos 50 kms. Por entonces pedaleaban por delante 11 hombres, resultado del reagrupamiento de un par de escapadas: Milesi, Rubio, Bais, Ballerini, Loland, Geens, Marcellusi, Naberman, Ciccone, Aerts y Ulissi. En las sucesivas "fugas de las fugas" acabarían sucumbiendo todos tras superar el puerto de Querciola, de 3ª con ínfulas. Con 11 kms. al 4,3% de pendiente media y con un pico del 16%, podía ser perfectamente de 2ª. Ya sólo coronaron cinco: Rubio, Ulissi, Aerts, Milesi y Ciccone.

Un breve descenso de dos kilómetros y la carretera se encabritó en el Corno alle Scale, 108 kms. al 6,1% de pendiente media y un pico del 15%. El Decathlon, tirando y tirando, había hecho desde el principio su valiente apuesta por Felix Gall. Le dio resultado. Bueno, hasta cierto punto. Con la carretera ya poniéndose de manos todo el tiempo, cayeron uno a uno, como fruta madura, los escapados. Los últimos, Rubio y Ciccone cuando Gall atacó y sólo le siguió Vingegaard, que no atendía a los requerimientos de relevar.

El danés tenía el absoluto control del espacio y el tiempo. Bajo el triángulo del último kilómetro, demarró para ganar sin dar la impresión de exprimirse. Gall sí iba exprimido, pero ahora mismo parece el máximo aspirante a ser segundo, pese a que Eulálio saltó como un cohete desde la parte trasera del grupo para hacer quinto y conservar el rosa. Pellizzari dio el petardazo. Enric Mas quizás no acabe este Giro.

Vingegaard ofrece al final de la primera semana el aspecto de un ganador aplazado por la obligatoriedad de cumplir el programa de 21 escalas. Incluso así, la historia del ciclismo, los gajes del oficio y las voces de los rivales, roncos pero no mudos, obligan a mostrar prudencia a la hora de anunciar con tanta antelación un ganador seguro. "Omnes viae Romam ducunt". Todos los caminos conducen a Roma para Vingegaard. Pero todavía hay que recorrerlos. Y él lo sabe mejor que nadie.

El Giro descansa el lunes a la espera de la contrarreloj del martes Viareggio-Massa, de 42 kms., una distancia inusualmente larga en estos tiempos. Marcará diferencias.

Jhonatan Narváez suma, en los impresionantes muros de Fermo, su segunda victoria

Jhonatan Narváez suma, en los impresionantes muros de Fermo, su segunda victoria

Una etapa corta (156 kilómetros), relampagueante (en su ecuador volaba a 51 por hora), hermosamente soleada y llena en su parte final de esas cuestas escuetas y verticales que el ciclismo llama muros, saludó, en Fermo, la segunda victoria de Jhonatan Narvaéz y la 32ª en la temporada para el UAE. Con cinco elementos en carrera tras la temprana, triple y simultánea desdicha de Yates, Soler y Vine, el equipo de Emiratos honra a sus caídos y homenajea a sus supervivientes. [Así lo hemos contado]

Luego de infinidad de intentos abortados por la velocidad de un pelotón desencadenado que, vertiginosamente, proyectaba y consumía hombres al mismo tiempo, tardó en cuajar la escapada. Prácticamente la única que pudo separarse unos sostenidos metros de la jauría. En todo caso, la buena y reducida. La formaron sin sangre ni lágrimas, pero con sudor en la atmósfera templada de las orillas del Adriático, Narváez, su compañero y escolta Mikel Bjerg y Andreas Leknessund (Uno-X).

Hicieron camino y juntos se enfrentaron a las cotas, puntuables o no, del día. Una sucesión en tobogán de cortas y afiladas "tachuelas". Por detrás, una cuarentena de hombres con Scaroni, Milesi, Romo, Silva, Arrieta, Beloki, Juanpe López, Christen, etc. pugnaba por acercárseles. Más atrás aún, el pelotón principal en razón del número e importancia de sus componentes: Eulálio, Vingegaard y el resto de la selecta compañía, de los notables de la tribu.

El trío coronó Montefiore DellAsso, de 3ª por tendido, pero que se agarraba a las piernas con sus 10 kms. al 3% de porcentaje medio. Coronó también Monterubbiano, de 4ª por corto, no por blando: 4,7 kms. al 5,8% de media. En la subida a Capodarco, de 4ª por breve, no por suave, 2,5 kms. al 6,3% de media, con la cima a 7,4 kms. de la llegada, atacó, decidido, Narváez. "La commedia e finita", se dijo a sí misma la etapa. Y tenía razón.

El ecuatoriano eliminó en el acto a Bjerg, y poco después a Leknessund, más pesado, menos escalador. Y se enfrentó a los últimos cuatro medievales y adoquinados kilómetros de la subida, mejor, la escalada, a Fermo. Una pared al 10% de media con tramos, sobre todo al principio, del 183% y el 227%. En esa "stairway to heaven" a la italiana remachó su victoria, con Leknessund a, en números redondos, medio minuto, y a 45 segundos las avanzadillas del deslavazado primer grupo. La tropa selecta apareció a casi dos minutos. Eulálio, que mantiene el rosa, intentó valerosamente picar unos segunditos que dieron un poco más de lustre a su luminosa "maglia". Vingegaard y los demás no le dejaron.

En el ciclismo hay etapas reina, etapas de transición y etapas de reflexión. Esta octava del Giro, entre Chieti y Fermo, era de transición y de reflexión entre la séptima del viernes (Blockhaus) dominada por Vingegaard, y la novena del domingo (Como alle Scale), que ya veremos. Dos de las cinco con llegada en un puerto de primera. El Giro se ha tomado un respiro transitorio, pero esforzado, entre dos jornadas trascendentes. Y reflexiona acerca de que la carrera, salvo accidente, enfermedad o giro copernicano, frecuente por otra parte en la historia del ciclismo, pueda estar liquidada y, mirando al danés, pontifique: "Y al séptimo día sentenció".

Vingegaard asesta el primer golpe al Giro en el Blockhaus, aunque le aparece un rival

Vingegaard asesta el primer golpe al Giro en el Blockhaus, aunque le aparece un rival

Cómo no va a recordar el tiempo a un ciclista como Jonas Vingegaard, un elegido al que el capricho del destino unió su trayectoria a la del mejor de siempre. Y aun así, lucirá un palmarés enorme. En el camino de completar su tridente, ganar Tour, Giro y Vuelta (algo que todavía Pogacar no ha conseguido), el danés puso su primera piedra italiana en un puerto de esos que llaman a las gestas. Si no le hace falta más dureza al Blockhaus, en sus casi 14 kilómetros al 8,4% de desnivel, el viento fue el ingrediente mortal para tantos colapsos. Una victoria contundente que, sin embargo, no le otorga el rosa y no elimina a todos sus rivales. [Así lo hemos contado]

Beso su manillar Vingegaard en la cima, ya su nombre en las etapas de las tres grandes vueltas. No pareció ni exhausto, como si controlara los esfuerzos, consciente de que este Giro debe ser impulso para el Tour que vendrá. Y de que queda tantísimo hasta Roma. Por eso compartió sonrisas con Afonso Eulalio, todavía líder gracias a su renta en el día de Potenza. No será rival el portugués, pero queda la duda de si lo será Felix Gall, uno de los mejores escaladores del mundo, quien soportó con sus largas pedaladas, de menos a más, hasta casi echar el guante al danés.

Más dudas las que dejaron otros que se presumían batalladores. "He aprendido para la próxima", reconocía en meta el osado Giulio Pelizzari, el valiente que salió a rueda de Vingegaard. Él cedió más de un minuto, como su compañero Hindley y Ben O'Connor. El resto prácticamente dijo adiós al Giro, incluidos Egan Bernal (a 2:53) y, sobre todo, Enric Mas (a 5:47 y eso que le apoyó todo el Movistar), otro fracaso a las primeras de cambio.

Apareció el frío, el viento y la lluvia, esa mezcla que hace único al Giro, que escribió sus leyendas pretéritas. Como sus montañas, inigualables. La primera gran cima, nombre austríaco del fortín del siglo XIX que la corona, era el Blockhaus, allá donde Eddy Merckx dio la pincelada inicial de la obra maestra que iba a ser su carrera, en 1967. Donde también ganó el Tarangu Fuentes (1972) o Nairo Quintana (2017).

No hay escapada en este Giro sin Diego Pablo Sevilla, el valiente de San Martín de la Vega decidido a vestir el azul de la montaña lo máximo posible, para gloria de su patrocinador, el Polti VisitMalta de Alberto Contador. Pero los fugados -seis en principio, sólo dos, Van der Lee y Zukowski ya al final- eran conscientes de su destino cuando llegaran las rampas del coloso de los Abruzzos. Llegaron a gozar de más de seis minutos y atravesaron como el resto los cambios del clima de un día eterno (de la lluvia al sol y viceversa), el más largo de la Corsa Rosa, casi 245 kilómetros desde Formia que Vingegaard, el más rápido, iba a completar en seis horas y ocho minutos.

No hubo tiroteo en el puerto previo (Roccaraso, 6.9 kilómetros al 6.4%), todo iba a caer por su peso en el Blockhaus. Primero fue Ineos, luego Red Bull y finalmente Visma, los que hicieron la selección. Fueron cayendo maduros, uno de los primeros Igor Arrieta, el héroe de Potenza, quien soñaba con el rosa. Más sorprendió el prematuro adiós de Enric Mas y Egan Bernal.

Esas primeras rampas, azotadas por un viento huracanado, casi siempre lateral, eran una tortura. Peor cuando Sepp Kuss lanzó a Vingegaard: a falta de poco más de cinco kilómetros, el danés se fue a por todas en solitario.

Aunque, de primeras, fue Pellizzari el que le aguantó un kilómetro, el italiano explotó. Feliz Gall, más diésel, iba a ser el mejor de los mortales, apenas perdió 13 segundos, antojándose el único oponente posible ya a estas alturas de Giro tan tempranas. "Es un gran rival. Ya lo sabía antes del Giro", reconoció Jonas. El jovencísimo Markel Beloki salvó el honor de los españoles: toda una promesa.

Ballerini vence en el peligroso pavés de Nápoles antes de afrontar la criba del coloso Blockhaus

Ballerini vence en el peligroso pavés de Nápoles antes de afrontar la criba del coloso Blockhaus

Jornada inolvidable para Davide Ballerini, el italiano que estrenó palmares en el Giro de Italia. El rodador del Astana impuso su velocidad en una peligrosa llegada en Nápoles. El firme adoquinado y resbaladizo por el agua provocó una caída a falta de 400 metros para el final, que afectó, entre otros, a Paul Magnier, Orlius Aular y Jonathan Milan. El italiano superó en en el tramo final de un sprint en rampa al belga Jasper Stuyven. El portugués Afonso Eulalio sumó su segunda jornada de líder. El navarro Igor Arrieta, el heróico vencedor en Potenza, mantiene la segunda plaza.

En la capital del Vesubio, el pelotón del Giro selló una jornada de transición, víspera de la primera cita selectiva de la carrera, con el ascenso y final en Blockhaus, el coloso de los Abruzzos. Fue un día grato para el veterano Ballerini (31 años) que volvió a servir de escaparate para los meritorios. Y es que en este Giro en el que nadie cuestiona la jerarquía de Vingegaard y las caídas eliminan a candidatos al podios, los ciclistas necesitados de reconomiento público aprovechan las ocasiones. Diego Pablo Sevilla, sin victorias en su palmarés, lidera la clasificación de Montaña, Arrieta se estrena con triunfo en una grande, Afonso Eulalio se viste de rosa por primera vez, como antes hizo el uruguayo Thomas Silva.

Este jueves, en esa pugna entre los necesitados apareció un cuarteto que intentó la aventura lejos de pelotón. Los italianos Vergllito, Marcellusi, Tarozzi y Bais se fugaron a falta de 100 kilómetros para la llegada. Una fuga castigada por la lluvia y condenada al fracaso pero que consiguió la cuota publicitaria anhelada por los patrocinadores de los equipos.

El póquer de corredores fue neutralizado cuando restaban 37 km para la clausura. El Lidl-Trek de Milan, el Soudal de Magnier y el Unibet Rose de Dylan Groenewegen tomaron la cabeza en las tierras de los alrededores Vesubio y no aflojaron en el ritmo hasta la misma meta de Nápoles, situada en una pequeña zona de pavés, junto al puerto. Un sprint en rampa en el que Ballerini se aprovechó del desconcierto por una caída para sumar su primer triunfo en la Corsa Rosa y el segundo de la temporada, el anterior fue en el Tour de Turquía

Una jornada que precedió al gran examen de este viernes, con una etapa de 244 kilómetros, con final en la cima de Blockhaus, un puerto de más de 13 km y 8,4% de pendiente media. Una cúspide inolvidable para Eddy Merckx. Ahí, el belga, el 31 de mayo de 1967, ganó su primera etapa en una de las tres grandes rondas. Entonces contaba con 21 años y sólo destacaba como clasicómo. Este viernes, todos los ojos puestos en Vingegaard y en Arrieta, que sueña con la maglia rosa.

El navarro Igor Arrieta se consagra en el Giro tras ganar una etapa caótica

Actualizado

Entre los 201 kms. de Praia a Mare y Potenza, en un día de perros y de locos, el español Igor Arrieta, 23 años y un par de triunfos profesionales, consiguió la victoria más importante, extraña y merecida de su joven existencia. Puede que nunca gane otra carrera en circunstancias tan surrealistas y, a la postre, satisfactorias.

Rompió antes del puerto Grande di Viggiano, de 2ª, corto y duro 6,6 kms. al 9,1% de pendiente media y con un pico del 15%, una escapada trabajada de 12 hombres. Acabó uniéndosele el portugués Afonso Eulálio (Bahrain). Ambos, a 49 kms. de la llegada, coronaron en ese orden e hicieron camino mientras el pelotón, empapado, aterido, entregaba las armas y Ciccone, que fingía tirar para guardar las apariencias, y el Lidl-Trek el rosa.

Los últimos 13 kms., de asfalto acuoso y cielo ceniciento, fueron una sucesión de incidentes casi superpuestos, casi amontonados en los que el azar repartió cartas a voleo. Arrieta, ahora segundo en la general, tuvo perdida la etapa dos veces: cuando se cayó y cuando, tras atrapar al portugués, que también se cayó, se equivocó de trazada a sólo 2,1 kms. del final. La remontada del navarro en los últimos metros tuvo el aire de un momento inventado por los ojos cuando el cerebro se negaba a aceptarlo por imposible.

Pero era real. Cuando los ojos y el cerebro se pusieron de acuerdo, Arrieta había ganado la segunda etapa consecutiva del UAE, tras la victoria de Narváez y del desastre de Yates, Soler y Vine en los primeros compases de la carrera, y la trigésima del año para el equipo de los Emiratos.

Eulálio, de 24 años y una sola victoria profesional, se consolaba con una maglia rosa con la que probablemente ni siquiera había soñado en su vida. Tras ellos, los restos del naufragio inicial: Silvia, Milesi, Scaroni... El pelotón, a más de siete minutos.

Mañana será otro día.

El ecuatoriano Narváez gana la cuarta etapa de un Giro que habla español

El ecuatoriano Narváez gana la cuarta etapa de un Giro que habla español

Regreso a casa, cambio de escenario y nuevo líder para un Giro muy intenso. Después del tríptico por tierras búlgaras, la ronda regresó a la bota con una etapa ganada por el ecuatoriano Jhonatan Narváez (UAE), que se aprovechó del trabajo realizado por el Movistar en una jornada en la que el uruguayo Thomas Silva (Astana) perdió la maglia rosa. El nuevo líder es el local Giulio Ciccone (Lidl-Trek).

La etapa de este martes arrancó en Catanzaro, la capital de Calabria, entre el mar Jónico y la meseta de la Sila, en el punto más estrecho de la península italiana, con la mirada puesta en el primer puerto de entidad de la ronda, Cozzo Tunno (15 kilómetros y 6% de pendiente media), a 58 km de la meta, que como estaba previsto, decantó el rumbo de la carrera.

El Movistar fue el que tomó la iniciativa en el ascenso. García Cortina y Nelson Oliveira tomaron la cabeza y fragmentaron en pelotón. Esa labor de desgaste estaba encaminada a eliminar al mayor número posible de velocistas, para que Orluis Oular tuviera menos competencia en la meta de Cosenta, con un recta final de 450 metros y una pendiente del 3,7%. Entre los primeros en descolgarse figuraon Jonathan Milan, Paul Maginer y Thomas Silva.

El empuje de la escuadra española también hizo daño a Egan Bernal (Ineos), que perdió contacto con el grupo cabecero, pero que luego pudo conectar haciendo un esfuerzo extra.

En esa acometida del Movistar también participó el Visma de un Jonas Vingegaard que se presentó en la salida con el disgusto por la retirada de Wilko Kelderman por las consecuencias de la caída del sábado. El neerlandés, tercero en el Giro de 2020, era el lugarteniente del danés y la segunda apuesta del Visma para la general. Demasiadas bajas de cazaetapas y candidatos al top-ten (Yates, Vine, Buitrago, Soler...) en sólo cuatro jornadas.

Los gregarios de Vingegaard y del Movistar estiraron tanto la cuerda,que al final la etapa se resolvió entre un grupo de 40 unidades. El líder Silva cedió más 10 minuto.

Entre los fugados, el mejor colocado en la general era el italiano Ciccone, del Lidl-Trek, que también colaboró con Movistar y Visma. A la expectativa se quedó el UAE, que sólo asomó en los últimos dos kilómetros, con un salto de Jan Christen y el acelerón final de Narváez, que superó a Aular, Ciccone y Ben Turner. Un Giro para Hispanoamérica.

Sevilla, el 'agricultor' madrileño que reina en la Montaña y en las escapadas del Giro: ''Es un sueño, me he dejado ver y he dado visibilidad al equipo''

Sevilla, el ‘agricultor’ madrileño que reina en la Montaña y en las escapadas del Giro: ”Es un sueño, me he dejado ver y he dado visibilidad al equipo”

Sabe cabuchear el terreno para sembrar ajos, cosechar espárragos, levantar surcos con el azadón y plantar lechugas y cebada. El rey de la Montaña del Giro de Italia aprendió a cultivar cuando era un crío y ayudaba su padre en las fértiles tierras de San Martín de la Vega, regadas por el Jarama. El sacrificio propio del agricultor ha moldeado a Diego Pablo Sevilla. El madrileño ha tenido que esperar hasta los 30 años para recoger los frutos de una labor ardua. Su reconocimiento ha llegado en los verdes campos de Bulgaria, donde arrancó la Corsa Rosa, que este martes regresa a la actividad tras su primera jornada de descanso.

El espíritu aventurero de Sevilla ha acaparado los focos en este Giro. Una rentable visibilidad para su equipo, el Polti VisitMalta. En las tres primeras etapas disputadas en Bulgaria siempre ha estado escapado. Él se siente más cómodo en solitario que en el pelotón. En la jornada inaugural saltó tras el banderazo de salida y se marchó junto al italiano Manuel Tarozzi, estuvieron fugados durante 124 kilómetros. En la segunda etapa adoptó idéntica estrategia y abandonó el grupo junto a Mirco Maestri, su compañero en el equipo. Casi 200 kilómetros de una aventura que finalizó a falta de 27 km, poco antes de la caída que obligó a abandonar a Marc Soler, Adam Yates y Jay Vine y de la primera ofensiva de Jonas Vingegaard. Siguió el mismp patrón el pasado domingo, escoltado por Tarozzi (otra vez) y por el también italiano y compañero Alessandro Tonelli. El trío estuvo fugado 174,6 km y fue neutralizado a sólo 400 metros de la meta, en Sofía. En total, el español ha estado fugado 493 km, más del 90 % del tiempo de la carrera.

La combatividad del madrileño le ha otorgado la maglia azzurra que distingue al líder de la clasificación de la Montaña. Ha coronado en primera posición cinco de los seis puertos disputados en Bulgaria, suma 42 puntos, muy por delante de los 12 de Tarozzi y de los nueve de Vingegaard. Una primera plaza que ensalza la figura de un corredor que estudió Grado Superior de Técnico Superior en Animación de Actividades Físicas y Deportiva (TAFAD) y se formó en la academia de Alberto Contador. Destacó en el ciclocross y desde juvenil ha estado unido a la estructura del grupo del campeón pinteño, una escuadra que en los últimos años ha estado patrocinada por Specialized, Polartec, Kometa y Polti VisitMalta.

Sevilla se estrenó como profesional en 2018 y en su palmarés no figura ningún triunfo. Esta temporada ganó la clasificación de la Montaña de la Tirreno-Adriático.

El propósito del madrileño y de la dirección técnica del equipo es conservar la maglia azzurra hasta el próximo viernes, con la irrupción de primer final en alto. «Llevar el maillot de la Montaña es un sueño. Ganar este Premio será difícil, pero hasta ahora nos estamos dejando ver, dando visibilidad al equipo y a los sponsors, que creo que es algo importante», dice el ciclista madrileño. Alberto Contador, en Eurosport, ha añadido: «Hemos hecho cálculos y creemos que puede llegar como líder de la Montaña hasta la etapa del Blockhaus». El nuevo reto de Sevilla, el agricultor del Giro.

El Giro, con la salida en Bulgaria y la inesperada repercusión de un líder uruguayo, amplía su escenario global

El Giro, con la salida en Bulgaria y la inesperada repercusión de un líder uruguayo, amplía su escenario global

«¡Histórico¡ el uruguayo Thomas Silva gana la segunda etapa del Giro», publicaba Montevideo.com. «El padre de Thomas Silva: ya está, ya no me lo puedo pedir más», titulaba El Observador. La prensa charrúa despierta al ciclismo y los responsables de la Corsa Rosa se congratulan con la suma de un nuevo mercado audiovisual. El triunfo y liderato del ciclista del Astana es una bendición para los cazadores de audiencias, como antes lo fueron las victorias del ecuatoriano Richard Carapaz o del colombiano Egan Bernal.

Para saber más

La apertura de nuevos escenarios en Hispanoamérica sirve para fortalecer la comunidad ciclista y multiplicar el seguimiento de un Giro de Italia que arrancó con Jonas Vingegaard como gran reclamo y que este lunes afronta su primera jornada de descanso. El martes, la ronda se reanuda en Italia, con una etapa llana de 144 kilómetros entre Catanzaro y Cosenza.

La ronda organizada por RCS Sport extendió sus fronteras con la Grande Partenza en Bulgaria. La serie de tres etapas, que concluyó ayer con la victoria de Paul Magnier en la meta de Sofía, ha servido para abrir cobertura en los países de Europa del Este.

La organización y los broadcasters de la carrera hablan de una «difusión global sin precedentes», con emisiones en directo en Europa, América, Asia y Oceanía a través de RAI, Eurosport, HBO Max, TNT Sports, ESPN, SBS, JSports y otras plataformas. Warner Bros. Discovery, propietario de Eurosport y HBO Max, informó de que el ciclismo italiano ya tuvo un crecimiento muy fuerte en 2025 en streaming y redes sociales. El grupo renovó los derechos del Giro hasta 2029 precisamente por ese crecimiento internacional.

En Italia, la RAI ha publicado cifras en las que se apunta un share del 18% y de más de 8,5 millones de consumos digitales en RaiPlay. En Reino Unido e Irlanda, TNT Sports y HBO Max han reforzado la cobertura de 2026 con más de 100 horas en directo y programas especiales.

«El Giro no sólo se disputa en la carretera. Su universo digital sigue creciendo, ofreciendo a los aficionados una experiencia cada vez más inmersiva e interactiva», señalan desde el departamento de Comunicación de la prueba. «Desde la web oficial, la app, con cobertura en directo multilingüe y contenido exclusivo, las redes sociales, las plataformas de videojuego e iniciativas de participación de los fans, el Giro se convierte en una historia continua», añaden.

Los aficionados también pueden participar en plataformar interactivas de juegos, creando sus propios equipos y apostando sobre los ganadores de cada etapa. «Este año, el Giro ha entrado en una nueva dimensión con el debut en el videojuego Fortnite, con la incorporación de un mapa oficial inspirado en icónicas etapas», aseguran dese la ronda italiana.

Innovar para seguir creciendo.

Magnier, imparable en el sprint, suma su segunda etapa en el Giro

Magnier, imparable en el sprint, suma su segunda etapa en el Giro

En la tercera etapa, entre Plovdiv y Sofia, de 175 kms., despidió Bulgaria, un bello país, el Giro con una volata clásica, masiva brutal entre los poderosos sprinters en liza. De ella salió vencedor, por una cuarta, Paul Magnier, ese francés nacido hace 22 años en Laredo (Texas). El otro gran Paul, junto a Seixas, del ciclismo galo.

Superó a Jonathan Milan y Dylan Groenewegen. El italiano se vio perjudicado al transitar por una zona del adoquinado final con numerosas rendijas. La bicicleta le dio algunos saltos que, probablemente, impidieron que culminase su obra. Magnier, vencedor también de la primera etapa, resolvía así a su favor una jornada un tanto sorprendente.

Aún no había terminado el director de carrera de bajar la bandera cuando Diego Pablo Sevilla, otra vez él, saltó en busca de puntuar en la única dificultad de la jornada, un puerto de 2ª a, más o menos, mitad de trayecto. Lo acompañaron Alessandro Tonelli, su compañero del Polti, y Manuele Tarozzi, del Bardiani. No habían salido los maltrechos Yates, Buitrago y Vendrame.

Todo el mundo iba tranquilo. Los escapados porque eran conscientes de que el pelotón no les dejaría llegar muy lejos. Y el pelotón porque sabía que los fugados no le obligarían a un esfuerzo extra. Una "entente cordiale" consistente en que la diferencia no superase nunca los tres minutos. La primera hora y media de carrera, en un terreno llano, con frecuentes y largas rectas y un asfalto perfecto, se cubrió a 41 por hora. Un ritmo cómodo para unos y otros.

La carretera empezó a empinarse poco a poco, como desperezándose. A los fugados les dio tiempo de sobra, con Sevilla en cabeza, para coronar ese puerto de 2ª, el Borovets Pass, a 71 kms. de la meta. Cumbres más altas, todavía canosas en primavera, observaban mirando hacia abajo. El puerto, tendido, 9,2 kms. al 53% de media y con un pico del 11%, no descolgó a los velocistas. Sólo De Lie, doliente, sostenido moralmente por dos camaradas, penaba por detrás.

Todo parecía seguir el libreto prescrito. Pero los kilómetros pasaban, el pelotón sesteaba y los escapados no desmayaban. De pronto, tirios y troyanos se dieron cuenta de que la meta no estaba tan lejos. A los del grupo, al que habían vuelto De Lie y los suyos, les entraron las prisas. A los fugados, se les encendió la ilusión. Súbitamente, una etapa anodina y decidida de antemano a favor de los hombres rápidos se volvió apasionante e incierta.

Los últimos kilómetros fueron de una emoción absoluta. Retorciéndose de fatiga, destrozados, los escapados apuraban, agónicamente, sus posibilidades. Todas todavía, ninguna en realidad. Sucumbieron como héroes a 400 metros de la llegada. Otra escena representativa de la grandeza y la crueldad del ciclismo.

Guillermo Silva retuvo el rosa y Sevilla puede que siga, como la muñeca de la canción infantil, vestido de azul hasta el viernes, con el Blockhaus, el primer coloso de la carrera en su camino (y en el de todos). El Giro descansa un día y ya se traslada a Italia para disputar el martes una etapa corta (138 kms.) entre Catanzaro y Cosenza.

Benvenutto.

El uruguayo Silva, tras una monumental caída y el primer ataque de Vingegaard, gana la segunda etapa y es el nuevo líder del Giro

El uruguayo Silva, tras una monumental caída y el primer ataque de Vingegaard, gana la segunda etapa y es el nuevo líder del Giro

Interminable etapa, aún en Bulgaria, entre Burgas y Veliko Tarnovo, la segunda más larga de la carrera, de 221 kms. Hubo que esperar casi 200 a que ocurriese algo. Y lo que ocurrió fue que una caída multitudinaria provocada por el suelo húmedo, envió a hombres y máquinas por los aires, en una estruendosa confusión de carne y metal.

Vendrame, Buitrago, Narváez, Morgado, Gee, Cavagna, Yates (maltrecho hasta perder toda opción), Vine (al hospital) y unos cuantos más enredaron sus cuerpos y sus bicicletas en revuelto acervo y obligaron a neutralizar la carrera por falta de ambulancias. También abandonó Marc Soler, que era una de las opciones de etapa del ciclismo español en este Giro.

Y ocurrió que, reanudada la etapa a falta de 18 kms. para la llegada, Vingegaard atacó en la cota del Monasterio de Lyaskovets, corta pero dura: 3,9 kms. al 6,8% de promedio y con un pico del 14%. Se llevó enganchados a su dorsal a Pellizzari y Van Eelvelt. Tras un descenso peligroso, los atraparon en la cuesta última, de suave adoquín y no tan suave porcentaje. Y ocurrió que, entonces, Guillermo Thomas Silva, uruguayo (uruguayo, sí) del Astaná se impuso a Florian Stork y Giulio Ciccone.

Eso fue el desenlace de la obra, resuelto por Silva, de 24 años, en su octava y más importante victoria profesional, que, además, lo viste de rosa. Un momento histórico para el ciclismo uruguayo. El planteamiento y el nudo lo habían puesto Diego Pablo Sevilla, madrileño de 30 años, de San Martín de la Vega, y sin ninguna victoria profesional, y Mirco Maestri, italiano de 34 y con cinco de escasa categoría, ambos del Polti, que se habían escapado desde el desayuno. Se trataba de que Sevilla puntuase en los tres puertos de tercera (sólo pudo en los dos primeros) que jalonaban el recorrido y defendiese así la maglia azzurra de líder de la montaña, obtenido en las dos insignificancias de 4ª de la primera etapa. Lo consiguió.

Vingegaard se mostró revoltoso. No tenía necesidad de atacar ni de exponerse con el piso húmedo a un accidente. Pero parece decir desde el primer momento, y en un lugar inadecuado para establecer diferencias, que está dispuesto a repetirles a los rivales el letrero que Dante puso en las puertas del infierno: "Lasciate ogni speranza voi che entrate".

El ciclismo, tan identificado con la gloria, se asemeja demasiadas veces al infierno.